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Un mundo de sensaciones Sensibilidades e imaginarios en producciones y consumos culturales argentinos del siglo XXI

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Wortman, Ana . [Compiladora] “Un mundo de sensaciones
Sensibilidades e imaginarios en producciones y consumos culturales argentinos del siglo XXI“. Buenos Aires: CLASCO, 2018

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“El imaginario social que se ha instalado en el presente resalta el concepto de vivir experiencias, de capturar el momento; no pensarlo, sino experimentarlo. Las experiencias atraviesan diversos tipos de situaciones: desde vivenciar un viaje o una performance, hasta disfrutar de una comida no convencional, un show musical o incluso un celular”

Ana Wortman

En su emblemático texto sobre la lógica cultural del capitalismo tardío y el nuevo tono emocional que cobra la sociedad contemporánea, Frederick Jameson le asigna un significado especial a la obra Zapatos de polvo de diamante, de Andy Warhol. En efecto, una nueva manera de sentir se expresa a partir de la posmodernidad y con más claridad en el siglo XXI en múltiples dimensiones de la vida social y política, entre ellas, en las producciones culturales y artísticas. Esta idea y la imagen de Andy Warhol, que la sintetiza de manera perspicaz, han sido la fuente de inspiración del presente libro. La cuestión de la experiencia es otro aspecto sobresaliente de la vida social contemporánea. Este concepto también ha sido retomado por el pensamiento social contemporáneo y generado diversas aproximaciones conceptuales, muchas de las cuales atraviesan los siete artículos que componen esta compilación.

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Informe sobre el estado de la cultura en España 2018. España y el espacio cultural iberoamericano.

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Informe sobre el estado de la cultura en España 2018. España y el espacio cultural iberoamericano. Madrid, Fundación Alternativas, 2018.

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La calificación media de la política cultural en España es de un 4,7 en 2018, según el Informe sobre el Estado de la Cultura de la Fundación Alternativas, un documento que constata que la “mejora general de la economía ha alcanzado también al mundo cultural”.

El quinto Informe sobre el estado de la cultura en España, organizado por el Observatorio de Cultura y Comunicación de la Fundación Alternativas, cierra, por el momento, un travelling comprensivo de la evolución y la realidad cultural de nuestro país: desde la declaración oficial de la crisis financiera hasta su presumida recuperación oficial (2011-2018). Con el acento en el estado general de la cultura pero también en sus perspectivas particulares cambiantes y diversas en cada edición, se ofrece así un privilegiado caleidoscopio sobre las vicisitudes de la cultura “en tiempos de crisis” y en sus relaciones dialécticas con la evolución social.

En su decimotercera edición, el Anuario de Estadísticas Culturales (MECD, edición 13.  asegura que las actividades culturales suponen un 2,5% del PIB, que se elevaría al 3,2% con las actividades de propiedad intelectual, pero en 2008 esos porcentajes eran respectivamente del 2,8 y 3,6%, con lo que seguíamos perdiendo tres o cuatro décimas en cada cómputo, una cantidad muy relevante.

El número de empresas culturales parece haberse recuperado ampliamente, con 114.099 en 2016, frente a las 87.894 de 2009. Pero su empleo se mantiene muy por debajo de los años de bonanza al ceñirse a los 544,700 (2016) frente a los 591.200 de 2009; casi cincuenta mil puestos perdidos todavía.

Como explicación sumaria de esa aparente contradicción, están las cifras del gasto total de las familias en cultura en 2016, 14.099 millones de euros, que asciende en el último año (13.187 en 2015), pero sigue deprimido aún respecto a antes de la crisis: 16.0963 en 2008. Medido en términos de porcentaje por hogar sobre el gasto total de las familias, ese dinero dedicado a cultura ha caído del 3,1% en 2008 al 2,7% en 2016; en otros términos, esa cantidad, que todavía en 2010 resistía relativamente con 910,4 euros por hogar y año, seguía siendo en 2016 de 764,4 euros. O dicho en términos individuales, el gasto en consumo cultural sigue lejos de recuperarse desde los 368 euros por persona y año de 2008 a los 306,7 euros de 2016 (INE, Encuesta de presupuestos familiares, 2017).

En cuanto al estado de la cultura española, los grandes déficits de los últimos ocho años, naturalizados y convertidos en endémicos, y las consiguientes reivindicaciones continúan plenamente vigentes y su exigencia por parte del mundo de la cultura, pero también de buena parte de la sociedad española, se ha mantenido presente y agitada en este último año:En cuanto al estado de la cultura española, los grandes déficits de los últimos ocho años, naturalizados y convertidos en endémicos, y las consiguientes reivindicaciones continúan plenamente vigentes y su exigencia por parte del mundo de la cultura, pero también de buena parte de la sociedad española, se ha mantenido presente y agitada en este último año:

• La necesidad imperiosa de un auténtico Pacto de Estado por la cultura sigue siendo reiteradamente evocada pese a su prolongada ausencia en la agenda política española.

• La falta de un Ministerio de Cultura autónomo continúa notándose pesadamente en la escasa influencia política de esta actividad, y en las múltiples asignaturas pendientes del ejecutivo en este campo, que se eternizan ante su incapacidad de actuación.

• Además de la depresión continuada del gasto público estatal en cultura, destaca en este sentido su impotencia legislativa ante retos urgentes asumidos por la mayoría del espectro político y parlamentario, como el Estatuto del Artista y del Creador, examinado en nuestro Informe del 2017 y recientemente objeto de un contundente informe reivindicativo.

• La educación no termina de plantearse nunca su papel esencial en la formaciónartística y cultural de las generaciones jóvenes, pese al canto retórico oficial a la creatividad y la innovación, que choca con su marginalización en las reformas educativas abordadas en los últimos años.

• La prometida Ley de Mecenazgo para la cultura se aleja del horizonte políticoy con ella toda esperanza de paliar al menos las dimisiones estatales en este terreno.

• La desigualdad de género en la creación, examinada también en toda su gravedad por el ICE 2017, se eterniza sin que ninguna autoridad estatal ni legislativamuestre una mínima sensibilidad práctica ante esa lacerante herida que hipoteca el desarrollo de toda nuestra cultura.

• Las desigualdades de acceso a la cultura de calidad, drásticamente agravadas por la crisis y sus consecuencias en España, enquistadas a pesar de las promesas de la abundancia digital (véase ICE 2017), se multiplican sin que nadie investigue ni reflexione sobre las graves consecuencias presumibles en el plano democrático y de cohesión territorial y social.

• Los déficits crónicos de encaje y coordinación entre las políticas públicas culturales en los diversos niveles estatales, centrales, autonómicos y municipales vienen representados por las dimisiones y omisiones sistemáticas en la defensa de la diversidad de lenguas hispánicas, vertiente esencial de la diversidad cultural de España que la Constitución exige proteger y promocionar. Estamos lejos también aquí de una concepción federal y solidaria que tiene un campo de acción fundamental en la promoción y el intercambio de las culturas estatales.

Cada uno de estos problemas planteados conduce naturalmente hacia propuestas concretasen positivo, que han venido siendo enunciadas en nuestros cinco Informes: en aras de la economía de expresión, evitamos aquí las redundancias para quien quiera recopilarlas y observarlas.

Avance de la Panorámica de la edición española de libros 2017

 

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La producción de libros aumentó un 4,6% en 2017 respecto al año anterior según el avance sobre el estudio de Panorámica de la Edición Española de Libros hecho público hoy por la Secretaría de Estado de Cultura.

El informe elaborado a partir de un análisis de los datos proporcionados por la Agencia del ISBN cifra en 89.962 los libros registrados, de los el 68,4% del total fueron en papel, mientras que la edición electrónica supone el 31,6% de la producción.

Desglose de ISBN

  • La producción de libros impresos creció un 1,2%, con un total de 61.519 libros (60.763 en 2016). Los libros en papel representan el 68,4% del total.
  • La edición electrónica aumentó un 12,7% (28.433 ISBN frente a los 25.237 de 2016), representando el 31,6%.
  • Los libros digitales (incluidos en la edición electrónica), muestran un incremento del 16,4%, con un total de 27.546 ISBN (23.656 ISBN en 2016), representando el 30,6% del total de la producción.
  • La mayor parte de los libros digitales se publican en formato ePub (12.753 ISBN, que suponen el 46,3%), seguidos por Pdf (9.926 ISBN, el 36,0%), Mobi (1.367 ISBN) y otros (3.500 ISBN).
  • Las primeras ediciones crecieron un 4,8%, hasta los 88.119 ISBN (84.047 ISBN en 2016). Por su parte, las reediciones descendieron un 5,6%, con un total de 1.843 ISBN (1.953 ISBN en 2016).
  • La edición de carácter público muestra un descenso del 6,4% y representa el 8,6% del total; mientras que la edición privada, con el 91,4% del total, aumentó un 5,8%.
  • El 30,2% de la producción privada fue editado por 92 empresas editoriales, que representan el 3,0% de las que tuvieron actividad en 2017.

Cataluña y Madrid editan el 63,5 % del total
Las comunidades autónomas de Cataluña y Madrid representan el 63,5% del total de la producción, con una participación del 34,2% para Cataluña y 29,3% para Madrid. A continuación figura Andalucía con el 15,3% del total.

Crecen todos los subsectores, excepto Libros de texto
Por subsectores de edición, se producen aumentos en libro infantil y juvenil (+21,0%), creación literaria (+18,0%), libros de ciencia y tecnología (+5,1%), libros de ciencias sociales y humanidades (+3,8%) y libros de tiempo libre (+3,4%). En cambio, descienden los ISBN relativos a libros de texto (-27,6%).

Lenguas de publicación y traducciones
El 94,2% de los libros se editaron en lenguas españolas, destacando, a gran distancia, la edición en castellano (84,4%), seguida de la edición en catalán (11,5%), en euskera (1,7%), en gallego (1,5%) y en valenciano (0,8%). Las traducciones se incrementan un 36,8% y representan el 21,1% del total de la producción, siendo el inglés la lengua más traducida, con el 51,0% de la obra traducida.

Encuesta Nacional de Consumos Culturales 2017. Sistema de Información Cultural de la Argentina.

 

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Encuesta Nacional de Consumos Culturales 2017. Sistema de Información Cultural de la Argentina. Buenos Aires, Ministerio de Cultura. Presidencia de la Nación, 2018.

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La Encuesta Nacional de Consumos Culturales 2017 es una iniciativa del Sistema de Información Cultural de la Argentina (SInCA), que tiene por objetivo producir información relevante para el Estado, los ciudadanos, los académicos, y el sector privado. Los datos obtenidos a partir de la encuesta permitirán conocer en profundidad el comportamiento del país respecto de los hábitos y consumos culturales para proyectar, a partir de este conocimiento, políticas públicas y líneas de acción que tengan la cultura como un factor de integración y crecimiento social. La ENCC 2017 toma como punto de partida la edición 2013 y otros relevamientos realizados en la región, con el objeto de permitir la comparabilidad internacional. La encuesta comprende, en el instrumento y en el análisis derivado de los datos, las variables del escenario nacional y regional en hábitos de consumo, patrones de gasto y equipamiento en materia cultural.

El relevamiento realizado en 2013 brindó un panorama de los contenidos y prácticas culturales que escuchamos, vemos, leemos y practicamos, en un momento en que la penetración de internet a través del smartphone aún era baja. En 2013 internet equivalía a PC y conexión domiciliaria. En cambio, en 2017 internet se deslocalizó, perdió arraigo a un lugar físico determinado debido al crecimiento del uso de smartphone y la extensión de la frecuencia 4g. En 2013 apenas un 9% de la población se conectaba a internet principalmente a través del celular, mientras que en 2017 más del 70% se conectó todos los días vía smartphone. El crecimiento exponencial de la digitalización de contenidos culturales posibilitada por la expansión de la red de internet, junto con la masividad del uso de celular permiten decir que, potencialmente, hoy podemos acceder a la cultura en cualquier momento y lugar.

La expansión de internet móvil no sólo cambió la forma de acceso, sino que propulsó el crecimiento de las prácticas culturales que pueden desarrollarse en simultáneo con otras actividades cotidianas, como escuchar música y mirar televisión. Prestar atención exclusiva a una práctica o consumo determinado es algo cada vez menos usual. La digitalización y la portabilidad favorecieron una modalidad de consumo ágil y con prevalencia de contenidos breves: cae la lectura de libros, pero proliferan varias actividades realizadas en internet que implican lectura, como la participación en blogs o redes sociales; cae la asistencia al cine, pero aumenta el consumo de contenidos audiovisuales a través de plataformas on-demand o sitios online; cae la compra de discos físicos, pero cada vez se escucha más música en internet.

La disponibilidad de todo tipo de contenidos al alcance de nuestras manos y en cuestión de segundos, aumenta el costo de oportunidad en el uso del tiempo, ya que elegir una actividad en particular implica dejar de hacer muchas otras. Nuestro tiempo de atención exclusiva se vuelve cada vez más escaso. Es por eso que se ven sumamente afectadas prácticas como ir al cine o a recitales, que implican desplazamientos, un costo específico de dinero y atención completa del espectador.

Estos cambios en los patrones de consumo también han tenido su correlato en el gasto
cultural, que aumentó sensiblemente, y su composición. Para estar conectado y acceder libremente a diversos tipos de contenidos digitales es necesario destinar más recursos económicos, en detrimento de consumos analógicos

Estudio de tendencias en medios digitales. Un nuevo mundo de elección para los consumidores digitales

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 Digital media trends survey. A new world of choice for digital consumers, Deloitte Insights, 2018.

 

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Los consumidores de hoy en día quieren contenido original y de alta calidad, y están menos dispuestos a pagar por paquetes que contengan programación que nunca verán. Exigen la capacidad de ver el contenido en cualquier momento, en cualquier lugar y en el formato que mejor se adapte a sus necesidades en cada momento. Y, más que nunca antes, están dispuestos a dejar proveedores que no satisfacen estos requisitos.

Con la proliferación de dispositivos móviles, conectividad inalámbrica y plataformas de medios digitales alternativos, una cosa ha quedado clara: los consumidores están cada vez más en el control. Ahora disfrutan de una libertad sin precedentes a la hora de seleccionar los medios de comunicación y las opciones de entretenimiento, y sus expectativas están en su punto más alto.

Para entender dónde están las cosas hoy en día, y a dónde van, cada año Deloitte analiza los hábitos generacionales de los consumidores estadounidenses con el objetivo de descubrir las actitudes y comportamientos cambiantes que involucran los dispositivos de entretenimiento, la publicidad, el consumo de medios de comunicación, los medios sociales e Internet.

En la 12ª edición encuesta sobre las tendencias de los medios digitales, aparecen varias ideas clave que ilustran los principales cambios en el consumo de los medios:

  • El vídeo en tiempo real atraviesa el abismo. La adopción de las suscripciones de vídeo en tiempo real continúa creciendo, impulsada por el fuerte deseo de los consumidores por el contenido original y la flexibilidad para consumir medios donde y cuando quieran.
  • La “brecha de valor” de la televisión de pago se está ampliando. El crecimiento del streaming de vídeo ha llevado, en parte, a los consumidores a reevaluar el valor de sus suscripciones a la televisión de pago. Existe una brecha de valor cada vez mayor entre lo que esperan y lo que realmente ofrecen los proveedores de televisión de pago.
  • Surgimiento de los “MilleXZials.” La encuesta reveló que las generaciones más jóvenes no son las únicas que impulsan estas tendencias. En particular, los comportamientos de consumo móvil de la Generación X (edades 35-51) ahora son muy similares a los de la Generación Z (edades 14-20) y milenals (edades 21-34). Llamamos a este grupo combinado (Gen Z, milenios, y Gen X) los “MilleXZials.”
  • Los datos personales son cada vez más una preocupación y una oportunidad. Dado que una parte considerable del consumo tiene lugar en línea, todos los consumidores protegen cada vez más sus datos personales. Esto crea una oportunidad para que los proveedores den a los clientes un mayor control sobre sus datos personales.

 

 

La era de la curación: de la abundancia al descubrimiento

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The age of curation: From abundance to discovery. [e-Book]  Bain & Company, 2013.

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Bain & Company llevó a cabo una encuesta global para analizar cómo las personas  consumen cultura en forma de medios digitales: video, música, libros electrónicos y videojuegos. Al encuestar a más de 6.000 consumidores en Europa, EE.UU. y los países BRIC (Brasil, Rusia, India y China),

Los resultados de la encuesta pusieron de relieve tres tendencias clave

  • El aumento del consumo individual y social impulsado por los smartphones y las tabletas
  • El fin de la escasez de contenidos a medida que la distribución digital alcanza la ubicuidad
  • Un abandono de la propiedad posibilitado por las redes “always-on”

 

Estos cambios se producen en un contexto de persistente choque cultural entre el mundo creativo y el digital. El año pasado observamos el poder innovador de las plataformas digitales en los últimos siete años: iTunes es sinónimo de descargas de música, YouTube con streaming video, Kindle con e-books. Pero el auge de los gigantes crea malestar. Apple, Google, Amazon, Microsoft y Facebook son titulares tanto por las controversias empresariales, regulatorias y culturales que generan como por los nuevos comportamientos que han fomentado.

El auge de las plataformas digitales también pone de relieve el papel evolutivo de la curaduría, a medida que los consumidores buscan mejores formas de encontrar la cultura que más desean, el poder se traslada a los consumidores, que pueden programar su propio contenido utilizando tecnología poderosa e interfaces simples, la curaduría se aleja de las manos de los profesionales y se traslada a las comunidades, plataformas y algoritmos. Esto crea un peligro real de una “tiranía de la demanda”, como lo indica la prevalencia de las franquicias sobre la creación original en industrias cada vez más reacias al riesgo. Sin embargo, es probable que prevalezcan los reproductores multimedia que puedan ofrecer el contenido adecuado, es decir, no sólo lo que los consumidores desean hoy, sino también lo que les sorprenderá mañana.

 

Uso y Actitudes de Consumo de Contenidos Digitales 2017

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Uso y Actitudes de Consumo de Contenidos Digitales (Julio 2017).  [e-Book]  Madrid, ONTSI, 2017.

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El presente estudio se plantea en el contexto de los impulsores y barreras o inhibidores de la industria de contenidos digitales de la Agenda Digital para España. En tanto que investigación desde el lado de la demanda o del consumidor, se lleva a cabo como complemento y en paralelo a otro estudio ya finalizado, sobre la oferta de contenidos digitales, respondiendo ambos a los apartados de industria y protección de la propiedad intelectual, respectivamente, del Plan de impulso de la economía digital y los contenidos digitales de dicha agenda.

De los doce tipos de contenido digital analizados en el estudio, los más utilizados son las fotos digitales (72 %), las Apps (67 %) y la prensa digital (66 %). Les sigue el uso de redes sociales (60 %), las películas, series, documentales y vídeos (59,5 %), la música y podcasts (58 %) y la lectura de webs, blogs, foros (55 %). Los otros cinco tipos de contenido oscilan entre el 32 % y 20 % de penetración de uso en el último año.

En casi todos los tipos de consumo de contenidos digitales son más los hombres usuarios que las mujeres. Tomando la frecuencia acumulada de consumo de contenidos, cabe señalar el descenso en intensidad según crece la edad. Destaca la similitud de usuarios intensivos entre los más jóvenes, de 16 a 24 años 38,3%, y los jóvenes de 25 a 34 años, segmento en el cual el volumen de este tipo de usuario es el más alto, 39,9%, y ligeramente por encima de los usuarios frecuentes.

Casi uno de cada tres españoles ha pagado en el último año por algún contenido digital. El 19,5% de los españoles ha pagado a cambio de contenidos audiovisuales en los últimos 12 meses.

En cuanto a problemas de geolocalización en el acceso a contenidos, más de un tercio (35,3%) de los jóvenes de 16 a 24 años ha tenido dificultades para acceder a contenidos en Internet por razón del país desde el que accede. 22,7% del total de población de 16 a 74 años.

El tipo de pago preferido es el pago por consumo, seguido muy de cerca por el modelo de consumo gratis con publicidad. Destaca también el pago por suscripción. Para la música, los españoles eligen el modelo gratis con publicidad. Para el uso de videojuegos se elige eminentemente el pago por consumo. En el caso del libro electrónico el favorito es el pago por consumo.

El 75,8% considera que la expansión de los smartphones produce situaciones antisociales y de aislamiento. El 71,1% reconoce cierta dependencia de la tecnología, mientras que más de la mitad se muestra de acuerdo con la creencia de la pérdida de reflexión y la pérdida de valor de los contenidos por un exceso de información. El 67,1% considera que la privacidad e intimidad no están bien controladas.

Conclusiones:

  • Los españoles relacionan directamente, si no confunden, contenido digital con internet, lo que participa enormemente en la consolidación de la percepción de la brecha tecnológica generacional.
  • Las formas de consumo se presentan más y más definidas por su carácter ubicuo, la capacidad de superar el espacio y el tiempo, y por la inmediatez.
  • Las principales diferencias tienen que ver con el sexo y la edad. Destaca como los hombres son consumidores y usuarios de mayor intensidad que las mujeres de casi todos los contenidos. El segmento de 25 a 34 años, sin ser como los jóvenes de 16 a 24 ya nacidos en plena era digital, destaca igualmente como usuario intensivo y de multitud de contenidos.
  • Las posiciones de los usuarios intensivos revelan actitudes entusiastas hacia las posibilidades de personalización de los contenidos que ofrece Internet. Las actitudes menos proactivas son más propias de los mayores, pero no sólo.
  • El consumo de noticias en Internet despierta en la población un notable interés: dos tercios de los individuos leen prensa digital. Esta actividad se realiza fundamentalmente a través del modelo gratuito y con frecuencia a través de páginas distintas a las de la propia publicación.
  • Las diferencias de consumo indican también una preferencia por los contenidos de tipo inmediato, como son las APPs, y más ligados al ocio y las relaciones sociales, como las fotos y las redes sociales.
  • La predisposición al pago se niega de manera teórica o abstracta, sin embargo se ejerce de manera efectiva: cabe destacar el aumento del pago de los españoles por contenidos digitales respecto a 2011, así como su predisposición especialmente al pago por consumo y al modelo gratis con publicidad, ambos de gran aceptación, al pago por suscripción e incluso, en menor medida, al modelo de libertad de pago o pago a la voluntad
  • Respecto a contenidos no autorizados, más de un tercio de la población sostiene que en muchas ocasiones no sabe si los contenidos que utiliza son legales o no.
  • En cuanto a problemas por geolocalización en el acceso a contenidos, más de un tercio de los jóvenes de 16 a 24 años ha tenido dificultades para acceder a contenidos en Internet por razón del país desde el que accede; 22,7% entre la población general (16 a 74 años).
  • En cuanto a otras actitudes y valoraciones de los españoles hacia Internet y los contenidos digitales, cabe destacar como la pérdida de relaciones “reales” o aislamiento y la dependencia tecnológica preocupan a gran parte de la población.
  • Aparece también el miedo a los riesgos informáticos y a la pérdida de reflexión. Así mismo, pervive con rotundidad la preocupación por la privacidad y el control.