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Microsoft y OpenAI ante el conflicto por el uso de contenidos periodísticos para entrenar la IA

“Microsoft exec called AI scraping the ‘largest theft of labor in human history’”, Ars Technica, 17 de septiembre de 2026.
Artículo original en Ars Technica

Se analiza nuevos documentos judiciales que han salido a la luz en el litigio por derechos de autor entre The New York Times y otras organizaciones periodísticas frente a Microsoft y OpenAI. Los documentos, que permanecieron confidenciales durante buena parte del proceso, muestran que dentro de Microsoft y OpenAI existían importantes preocupaciones acerca de las consecuencias económicas y legales de utilizar grandes cantidades de contenidos periodísticos para entrenar modelos de inteligencia artificial.

Uno de los elementos más llamativos es que Brent Hecht, director de Applied Science de Microsoft, llegó a describir internamente el scraping de noticias como “un robo asombroso de proporciones sin precedentes” y como “el mayor robo de trabajo de la historia de la humanidad”.

La cuestión central no es solamente si los modelos de IA pueden utilizar contenidos protegidos por derechos de autor durante su entrenamiento, sino qué ocurre cuando esos modelos terminan sustituyendo económicamente a las fuentes de las que obtienen la información. Los documentos citados en el proceso judicial muestran que algunos responsables de Microsoft y OpenAI eran conscientes de este problema. Un documento interno de Microsoft hablaba de un posible “doom loop” —círculo vicioso—, según el cual la IA podía reducir el tráfico hacia las organizaciones periodísticas, deteriorar sus ingresos y, finalmente, debilitar la producción de nuevos contenidos de calidad que los propios modelos de IA necesitan para seguir funcionando.

El problema adquiere especial importancia porque los buscadores y los chatbots están modificando la manera en que las personas acceden a la información. Tradicionalmente, un buscador mostraba un enlace y el usuario visitaba posteriormente la página del periódico. En cambio, un chatbot puede leer, sintetizar y presentar directamente la información, reduciendo la necesidad de acceder a la fuente original. En documentos internos citados por los demandantes aparecen estimaciones de Microsoft según las cuales determinados productos de IA habrían provocado descensos muy importantes en las tasas de clic hacia algunos medios: entre un 83 % y un 93 % en determinados casos, y entre un 51 % y un 94 % en otros.

Uno de los aspectos jurídicamente relevantes es precisamente este posible efecto de sustitución. La defensa de Microsoft y OpenAI sostiene que el entrenamiento de modelos de IA constituye un uso transformador de las obras y que puede estar protegido por la doctrina estadounidense de fair use (uso legítimo). Sin embargo, los demandantes intentan demostrar que el problema cambia cuando los sistemas no solo utilizan las obras para aprender, sino que pueden proporcionar al usuario fragmentos extensos o incluso reproducciones muy próximas al contenido original, evitando que este visite el medio que produjo la información. Para los demandantes, esto perjudica directamente el mercado de las publicaciones originales.

Los documentos también revelan una tensión entre las posiciones públicas y algunas conversaciones internas. Por ejemplo, Nick Turley, responsable de ChatGPT, habría escrito que los editores se enfrentaban a una “amenaza existencial” derivada de productos comerciales entrenados con contenidos periodísticos. En otra comunicación interna, Turley describió los chatbots como “largamente sustitutivos” y anticipó que serían todavía más sustitutivos a medida que mejorasen. El propio CEO de Microsoft, Satya Nadella, reconoció en una declaración que los chatbots pueden quitar clics a los sitios de noticias porque proporcionan directamente al usuario la información que antes obtenía visitando la fuente.

Otro elemento especialmente significativo es el acceso a contenidos protegidos por sistemas de pago (paywalls). Según los documentos presentados por los demandantes, un empleado de OpenAI informó a Greg Brockman, presidente de la compañía, de que se había encontrado un método para sortear el muro de pago de The New York Times. La respuesta atribuida a Brockman fue positiva. Las organizaciones periodísticas utilizan este episodio para argumentar que las empresas conocían las restricciones existentes sobre determinados contenidos y, aun así, desarrollaron mecanismos para obtenerlos. Estas afirmaciones forman parte de los argumentos de los demandantes y deberán valorarse dentro del proceso judicial.

La escala de la utilización de contenidos también resulta relevante. Según la información incorporada a los documentos judiciales, determinados conjuntos de datos empleados durante el desarrollo de los modelos contenían decenas de miles de copias de trabajos publicados por The New York Times, Daily News y Center for Investigative Reporting. TechCrunch, al informar sobre los mismos documentos, señala además que uno de los conjuntos derivados de Common Crawl contenía más de dos millones de documentos procedentes de nytimes.com, mientras que otro conjunto relacionado con el denominado Project Mango habría reunido copias de más de de 160.000 obras diferentes de organizaciones periodísticas.

Los documentos plantean además otra cuestión importante: la eliminación o pérdida de información sobre derechos de autor dentro de los conjuntos de entrenamiento. Según los demandantes, determinados procesos de preparación de los datos habrían eliminado avisos de copyright porque los investigadores no querían que los modelos reprodujeran posteriormente esas indicaciones. De demostrarse las conductas descritas y su relevancia jurídica, podrían ser importantes para evaluar no solo cómo se recopilaron los contenidos, sino también cómo fueron preparados para el entrenamiento.

Microsoft, sin embargo, ha respondido que las declaraciones de Hecht representan la opinión individual de un empleado y que no constituyen un análisis jurídico ni la posición oficial de la compañía. La empresa mantiene que sus productos de IA realizan un uso transformador de los contenidos y que no sustituyen a los medios de comunicación. En consecuencia, las declaraciones internas no deben confundirse automáticamente con hechos jurídicamente establecidos: proceden en buena medida de documentos y argumentos presentados por los demandantes en el litigio.

Los documentos revelados no demuestran por sí mismos que Microsoft u OpenAI hayan cometido una infracción de copyright; eso corresponde determinarlo al proceso judicial. Pero sí muestran que dentro de las propias empresas existía una conciencia bastante clara del posible conflicto entre el desarrollo de modelos de IA y la sostenibilidad económica de las industrias que producen los contenidos utilizados por esos modelos. El caso constituye, por tanto, un episodio especialmente relevante del debate sobre el futuro del periodismo, el copyright y la inteligencia artificial.

Sesgo de confirmación y algoritmos

Computer screen showing information about confirmation bias and digital algorithms in Spanish, with a woman looking at it.
A woman studies a computer screen displaying information about confirmation bias and digital algorithms.

McKinney, Phil. 2026. “How to Overcome Confirmation Bias.” The Innovator’s Studio / philmckinney.com. Publicado el 6 de mayo de 2026. https://www.philmckinney.com/how-to-overcome-confirmation-bias/

El artículo explica que el sesgo de confirmación lleva a las personas a aceptar fácilmente la información que refuerza sus creencias y a rechazar la que las contradice. Este efecto se amplifica en entornos digitales, donde los algoritmos refuerzan burbujas informativas. Como estrategia, propone cuestionar activamente las propias ideas y construir argumentos sólidos en contra de ellas para mejorar la toma de decisiones.

El sesgo de confirmación como uno de los mecanismos cognitivos más influyentes —y peligrosos— en la toma de decisiones contemporánea. Parte de una idea central: el sesgo de confirmación no es una excepción ocasional, sino un proceso constante del cerebro humano que opera de forma automática en la vida cotidiana, especialmente cuando nuestras creencias ya están formadas. Según el autor, cuanto más sólida es una convicción, más se intensifica el filtrado mental de la información, generando una percepción distorsionada de la realidad.

McKinney explica que este sesgo funciona a través de tres mecanismos principales. El primero es la evaluación desigual de la información, por el cual el cerebro analiza de manera crítica los datos que contradicen nuestras creencias, mientras acepta sin cuestionar aquellos que las confirman. El segundo es la memoria selectiva, que refuerza lo que coincide con nuestras ideas previas y debilita el recuerdo de evidencias contrarias. El tercero es el llamado efecto de retroalimentación defensiva, donde los intentos de refutación no corrigen la creencia, sino que la refuerzan, haciendo que la persona salga de la confrontación más convencida que antes.

El autor amplía el problema al contexto digital actual, subrayando que el entorno informativo contemporáneo amplifica este sesgo de forma sistemática. Algoritmos de redes sociales, motores de búsqueda y sistemas de recomendación tienden a priorizar contenido afín a las preferencias previas del usuario. Esto crea burbujas informativas que refuerzan continuamente las mismas ideas, debilitando la exposición a perspectivas alternativas. En este sentido, el sesgo de confirmación no es solo psicológico, sino también estructural y tecnológico.

A partir de este diagnóstico, McKinney introduce una estrategia práctica para “interrumpir” el sesgo en el momento en que se produce. Su propuesta central es un ejercicio deliberado de inversión cognitiva: antes de tomar una decisión importante, el individuo debe construir activamente el mejor argumento posible en contra de su propia posición. No se trata de resumir la alternativa, sino de defenderla con rigor intelectual. Este ejercicio permite identificar supuestos ocultos, lagunas de información y puntos débiles en el razonamiento propio.

El autor enfatiza que el objetivo no es eliminar el sesgo de confirmación —algo que considera imposible— sino reducir su influencia en decisiones críticas. La clave no es la neutralidad absoluta, sino el desarrollo de una “confianza examinada”: decisiones que no se basan únicamente en lo que confirma nuestras creencias, sino en la capacidad de haber sido desafiadas por evidencias contrarias.

McKinney destaca los beneficios acumulativos de este enfoque. Las decisiones que han sido sometidas a contraste sistemático tienden a ser más robustas y adaptativas. Además, las personas que practican este tipo de pensamiento crítico son menos vulnerables a la manipulación informativa y a la influencia de sistemas diseñados para reforzar creencias preexistentes. En conjunto, el artículo propone una forma de alfabetización cognitiva orientada a mejorar la calidad del juicio humano en entornos complejos y saturados de información.

El cansancio informativo dispara el rechazo al consumo de noticias en todo el mundo

Statista – Too Much Bad News? News Avoidance on the Rise

Noticia

El gráfico publicado por Statista, basado en datos del informe anual del Reuters Institute for the Study of Journalism, pone de relieve una transformación significativa en la manera en que las personas se relacionan con la información periodística: cada vez más ciudadanos deciden evitar activamente las noticias.

Este fenómeno, denominado selective news avoidance o evasión selectiva de noticias, refleja una creciente saturación informativa asociada a un entorno mediático marcado por conflictos bélicos, crisis económicas, polarización política y una exposición constante a contenidos negativos en plataformas digitales. Según el estudio, el promedio global de personas que afirma evitar las noticias “a veces” o “con frecuencia” ha pasado del 29 % en 2017 al 40 % en 2025, lo que confirma una tendencia sostenida de alejamiento frente a la sobrecarga informativa.

Este aumento no se distribuye de manera homogénea entre países. Algunas sociedades presentan niveles particularmente elevados de evasión informativa. Turquía lidera la lista con un 61 %, seguida por el Reino Unido con un 46 %, mientras que Estados Unidos alcanza el 42 %. Otros países como Australia, Alemania, Francia y España muestran igualmente incrementos significativos. En el caso español, el porcentaje se sitúa en torno al 37 %, una cifra que evidencia que incluso sociedades con fuerte tradición de consumo informativo comienzan a mostrar signos de cansancio frente a un ecosistema mediático caracterizado por la hiperconectividad permanente. Japón representa una excepción relativa, con apenas un 11 %, aunque incluso allí el porcentaje ha crecido respecto a años anteriores.

Detrás de esta tendencia aparecen causas psicológicas y culturales cada vez más estudiadas. El informe identifica que una de las principales razones para evitar noticias es el impacto negativo sobre el estado de ánimo: aproximadamente 39 % de quienes evitan la información señalan que las noticias afectan negativamente su bienestar emocional. A esto se suma la sensación de agotamiento producida por la cobertura excesiva de guerras y conflictos internacionales, mencionada por cerca del 30 % de los encuestados. En un contexto dominado por el doomscrolling —el consumo compulsivo de noticias negativas en redes sociales— muchas personas desarrollan estrategias deliberadas para limitar su exposición informativa como mecanismo de autoprotección psicológica.

El estudio distingue además dos perfiles de evasores informativos. Por un lado están los “consistent avoiders”, personas que mantienen una distancia estructural respecto a la actualidad, generalmente asociada a bajos niveles de interés por la política o menor confianza en los medios tradicionales. Por otro lado aparecen los “selective avoiders”, usuarios que sí valoran estar informados, pero que filtran conscientemente ciertos temas debido al exceso de negatividad, complejidad o sensación de impotencia que generan determinadas noticias. Este segundo grupo resulta especialmente relevante porque muestra que el alejamiento de la información no siempre implica apatía cívica, sino una respuesta adaptativa frente al agotamiento cognitivo provocado por el entorno digital contemporáneo.

Desde una perspectiva más amplia, estos datos plantean interrogantes importantes sobre el futuro del periodismo y la democracia. La evasión creciente de noticias puede debilitar la participación ciudadana, reducir la confianza en las instituciones informativas y favorecer la fragmentación del espacio público. Para medios, periodistas, bibliotecas y profesionales de la información, el fenómeno representa un desafío estratégico: ya no basta con ofrecer información rigurosa, sino que resulta imprescindible desarrollar formas de comunicación más contextualizadas, menos saturadas y emocionalmente sostenibles. El reto central consiste en informar sin contribuir al agotamiento psicológico del público, preservando así la función social del periodismo en una era de sobreexposición digital.

¿Qué significa ser un “buen consumidor de noticias?

Shearer, Elisa. 2026. “What Americans think it takes to be a good news consumer.” Pew Research Center, 14 de mayo de 2026. https://www.pewresearch.org/short-reads/2026/05/14/what-americans-think-it-takes-to-be-a-good-news-consumer/

El informe del Pew Research Center analiza cómo los estadounidenses definen, en sus propias palabras, qué significa ser un “buen consumidor de noticias”. A partir de una encuesta abierta a miles de personas, el estudio revela que no existe una única definición compartida, sino un conjunto de ideas recurrentes que reflejan las tensiones actuales del ecosistema informativo: la desinformación, la polarización política, la abundancia de fuentes digitales y la creciente responsabilidad individual en la selección de lo que se considera verdadero o relevante.

Uno de los hallazgos principales es que la idea más extendida sobre el “buen consumo de noticias” es el escepticismo crítico. Una parte significativa de los encuestados afirma que ser un buen consumidor implica no aceptar la información de forma automática, sino cuestionarla, contrastarla y “no creer todo lo que se ve o se oye”. Este enfoque está asociado a prácticas como la verificación de hechos, la búsqueda de múltiples fuentes y la detección de posibles sesgos o propaganda. En conjunto, el estudio sugiere que la alfabetización crítica se ha convertido en un valor central en la forma en que el público interpreta su relación con la información.

Otro elemento destacado es la importancia de “estar informado” de forma continua. Muchos participantes vinculan el buen consumo de noticias con seguir la actualidad de manera regular, mantenerse al día con los acontecimientos y no desconectarse del debate público. Sin embargo, este ideal convive con una realidad marcada por la fatiga informativa y la fragmentación de la atención, donde gran parte de la población consume noticias de manera incidental a través de redes sociales, notificaciones o recomendaciones algorítmicas, en lugar de buscarlas activamente.

El estudio también identifica un tercer eje clave: la calidad y diversidad de las fuentes informativas. Muchos encuestados consideran que un buen consumidor de noticias debe acudir a medios fiables, con estándares profesionales de verificación y cobertura equilibrada. Sin embargo, el propio informe subraya que no existe consenso sobre qué medios son “fiables”, ya que la confianza en las instituciones periodísticas varía fuertemente según la ideología política. Esto refleja un entorno mediático profundamente polarizado, en el que la credibilidad de la información depende, en gran medida, de la identidad política del receptor.

Asimismo, una parte relevante de los participantes destaca la necesidad de consultar múltiples perspectivas, especialmente en temas políticos. Esta idea se expresa en la recomendación de “ver ambos lados” o contrastar diferentes enfoques antes de formar una opinión. Sin embargo, el estudio advierte que este principio, aunque ampliamente valorado, no siempre se traduce en prácticas reales sostenidas, ya que la exposición a fuentes diversas suele verse limitada por hábitos de consumo, algoritmos de personalización y preferencias ideológicas.

Finalmente, el informe recoge un conjunto menor de respuestas centradas en el comportamiento posterior al consumo de noticias, como evitar compartir información falsa o utilizar la información para tomar decisiones cívicas informadas, especialmente en contextos como el voto. Aunque estas ideas aparecen con menor frecuencia, reflejan una dimensión ética del consumo informativo: no solo importa cómo se accede a las noticias, sino también cómo se redistribuyen y qué efectos tienen en la esfera pública.

El estudio del Pew Research Center muestra que el concepto de “buen consumidor de noticias” se ha desplazado hacia una visión altamente individualizada, donde cada persona asume la responsabilidad de filtrar, evaluar y jerarquizar la información en un entorno saturado y fragmentado. Este cambio refleja una transformación más amplia del ecosistema mediático contemporáneo: la transición desde un modelo basado en intermediarios periodísticos relativamente estables hacia otro en el que el ciudadano debe actuar como filtro activo frente a una abundancia informativa cada vez más compleja y, a menudo, conflictiva.

¿Qué tipos de noticias buscan los estadounidenses o encuentran de forma accidental?

Toff, Benjamin. “What Types of News Do Americans Seek Out or Happen to Come Across?” Pew Research Center, April 20, 2026. https://www.pewresearch.org/short-reads/2026/04/20/what-types-of-news-do-americans-seek-out-or-happen-to-come-across/

El informe del Pew Research Center analiza cómo los estadounidenses acceden a distintos tipos de información informativa y distingue entre dos dinámicas principales: la búsqueda activa de noticias y el consumo incidental, es decir, cuando las personas se encuentran con noticias sin haberlas buscado directamente.

El estudio revela un cambio relevante en los hábitos informativos: aproximadamente la mitad de los adultos en Estados Unidos (49%) afirma que, en general, recibe noticias porque “se las encuentra por casualidad”, lo que supone un aumento significativo respecto al 39% registrado en 2019. Este dato sugiere una creciente dependencia de entornos digitales y redes sociales donde la información aparece de manera algorítmica o contextual más que por una búsqueda deliberada.

El informe también muestra que el tipo de contenido influye en esta dinámica. Los estadounidenses tienden a buscar activamente información cuando desean profundizar en temas o mantenerse actualizados sobre acontecimientos importantes. En concreto, una mayoría afirma que busca “análisis en profundidad” o “información actualizada”, mientras que otros tipos de contenidos, como las opiniones o los contenidos humorísticos relacionados con la actualidad, suelen consumirse de forma más pasiva o accidental. Por ejemplo, una proporción muy alta de encuestados indica que encuentra opiniones (64%) y contenido humorístico (66%) sobre noticias principalmente sin buscarlas, lo que refleja el papel de las redes sociales como canales de difusión indirecta.

El estudio subraya además una diferencia importante entre tipos de información: mientras los contenidos interpretativos o emocionales se consumen de manera incidental, la información más estructurada o factual sigue siendo objeto de búsqueda intencional por parte de los usuarios. Así, el 58% declara buscar activamente análisis profundos y el 55% información actualizada, lo que muestra que el interés por el conocimiento directo sigue siendo alto, aunque convive con una exposición creciente a flujos informativos no planificados.

Otro aspecto relevante es la influencia de factores demográficos. Los jóvenes, por ejemplo, tienen mayor probabilidad de consumir noticias de forma incidental que los mayores, especialmente a través de redes sociales y plataformas digitales. También se observan diferencias según nivel educativo y orientación política: las personas con estudios universitarios y los adultos con mayor interés político tienden a buscar más activamente información, mientras que otros grupos dependen más del consumo pasivo.

En conjunto, el informe concluye que el ecosistema informativo actual está cada vez más marcado por la combinación de búsqueda activa y exposición accidental. Esto tiene implicaciones importantes para la calidad de la información que reciben los ciudadanos, ya que la forma en que se accede a las noticias influye tanto en el nivel de comprensión como en la diversidad de perspectivas a las que se está expuesto.

Datos clave:

  • El 49% de los adultos en EE. UU. afirma que, en general, encuentra las noticias de forma incidental (sin buscarlas), frente al 39% en 2019 → aumento significativo del consumo “pasivo”.
  • Aproximadamente la otra mitad sigue accediendo a las noticias de manera más intencional o activa, especialmente cuando busca información concreta o actualizaciones.
  • Tipos de contenido más buscados activamente:
    – 58% busca análisis en profundidad de noticias.
    – 55% busca información actualizada sobre acontecimientos.
  • Tipos de contenido más consumidos incidentalmente:
    – 66% encuentra contenido humorístico relacionado con noticias sin buscarlo.
    – 64% se expone a opiniones sobre noticias de forma accidental.
  • El estudio confirma una tendencia clara:
    – lo informativo-factual se busca más activamente,
    – lo interpretativo, opinativo o entretenido se consume más de forma incidental.
  • Brecha generacional:
    – Los jóvenes son los que más consumen noticias de forma incidental (sobre todo en redes sociales).
    – Los mayores tienden a buscar noticias de forma más directa y deliberada.
  • Factores que influyen en la búsqueda activa:
    – Mayor nivel educativo.
    – Mayor interés político.
    – Mayor hábito de consumo informativo tradicional o estructurado.

La mitad de los estadounidenses afirman que se informan principalmente por casualidad

Kirsten Eddy, Michael Lipka, Katerina Eva Matsa, Christopher St. Aubin y Elisa Shearer. “Americans’ Complicated Relationship With News.” Pew Research Center11 de febrero de 2026.

Acceso al informe

El informe del Pew Research Center presenta una radiografía compleja y llena de tensiones sobre cómo los ciudadanos estadounidenses se relacionan con las noticias en la actualidad. El punto de partida es una paradoja central: la mayoría de los estadounidenses considera que estar informado es esencial para el buen funcionamiento de la vida cívica —especialmente para ejercer el derecho al voto—, pero al mismo tiempo no concede la misma importancia al seguimiento activo y constante de la actualidad.

De hecho, una proporción significativa afirma que puede mantenerse informada sin necesidad de consumir noticias de forma deliberada, lo que refleja un cambio profundo en los hábitos informativos y en la percepción del papel del ciudadano en el ecosistema mediático.

Esta ambivalencia se ve acentuada por el contexto informativo contemporáneo, caracterizado por la sobreabundancia de contenidos, la multiplicidad de fuentes y la creciente intermediación de plataformas digitales. Los ciudadanos se dividen prácticamente en dos grupos: quienes buscan activamente las noticias y quienes se las encuentran de manera incidental. Esta situación genera una carga adicional sobre el individuo, que se siente cada vez más responsable de verificar la veracidad de la información que recibe. Curiosamente, los estadounidenses muestran mayor confianza en su propia capacidad para distinguir lo verdadero de lo falso que en la de los demás, lo que evidencia un clima general de desconfianza social en torno a la información.

Otro rasgo clave que destaca el estudio es la fatiga informativa. Aunque el interés por estar al día no ha desaparecido, muchos ciudadanos se sienten abrumados por el volumen de noticias, especialmente cuando estas tienen un carácter político o conflictivo. Esta saturación conduce a estrategias de evitación selectiva: las personas filtran, limitan o incluso evitan deliberadamente ciertos contenidos informativos para proteger su bienestar emocional o reducir el estrés. En este sentido, la relación con las noticias no es solo cognitiva, sino también emocional, marcada por el cansancio, la frustración y el escepticismo.

El informe también analiza cómo las noticias funcionan como un elemento de interacción social. La mayoría de los estadounidenses conversa sobre la actualidad con otras personas, lo que contribuye a compartir perspectivas, aprender y reforzar vínculos sociales. Sin embargo, esta dimensión también está tensionada por la polarización política: cada vez más personas evitan hablar de noticias con determinados individuos para evitar conflictos. Más de la mitad reconoce haber dejado de discutir temas políticos con alguien debido a desacuerdos, lo que refleja un deterioro del espacio deliberativo y una fragmentación del diálogo público.

En el plano económico, el estudio revela una débil disposición a financiar el periodismo. Solo una minoría considera que los ciudadanos tienen la responsabilidad de pagar por las noticias, y una proporción igualmente reducida afirma haberlo hecho recientemente. La mayoría cree que los medios deberían sostenerse principalmente mediante publicidad, lo que plantea interrogantes sobre la sostenibilidad futura del modelo informativo y su independencia.

En conjunto, el informe dibuja un escenario en el que la relación con las noticias está marcada por contradicciones: compromiso cívico frente a desinterés práctico, confianza individual frente a desconfianza colectiva, necesidad de información frente a saturación emocional. Más que una crisis de interés, lo que emerge es una transformación profunda en la manera en que los ciudadanos entienden, consumen y valoran la información en una era de abundancia y polarización.

Datos clave:

  • Existe una paradoja central: la mayoría considera importante estar informado, pero no sigue activamente las noticias de forma constante.
  • Una parte significativa cree que puede mantenerse informada sin consumir noticias directamente, gracias a redes sociales o conversaciones.
  • Se observa una división entre consumo activo e incidental de noticias.
  • Los ciudadanos sienten una creciente responsabilidad individual para verificar la información que reciben.
  • Hay más confianza en la propia capacidad para detectar noticias falsas que en la de los demás.
    La fatiga informativa es alta: muchas personas se sienten abrumadas por el volumen y tono de las noticias.
  • Se practica la evitación selectiva de noticias, especialmente políticas o negativas, por bienestar emocional.
  • Las noticias siguen siendo un vehículo de interacción social, pero la polarización limita las conversaciones.
  • Más de la mitad ha evitado hablar de política con alguien por desacuerdos.
  • Existe una baja disposición a pagar por noticias; la mayoría prefiere que se financien con publicidad.

Brecha generacional en el consumo informativo: cómo la edad redefine la relación con las noticias en EE. UU.

Pew Research Center. “The Age Divide in How Americans Think About News.” Pew Research Center, 11 de febrero de 2026. https://www.pewresearch.org/journalism/2026/02/11/the-age-divide-in-how-americans-think-about-news/

El informe del Pew Research Center profundiza en una de las variables más determinantes en el ecosistema informativo contemporáneo: la edad. Su conclusión principal es clara: existe una brecha generacional profunda en la forma en que los estadounidenses perciben, valoran y consumen las noticias, que afecta tanto a los hábitos como a las actitudes hacia la información.

Uno de los hallazgos centrales es que los jóvenes (menores de 50 años) muestran una relación más distante y problemática con las noticias. Son significativamente más propensos a afirmar que no tienen tiempo para informarse y a considerar que las noticias no son relevantes para su vida cotidiana. Esta percepción introduce un cambio importante: la información deja de ser vista como una necesidad constante y pasa a competir con otras prioridades personales y digitales.

En contraste, los adultos mayores (50 años o más) mantienen una relación mucho más sólida con la información. Son más propensos a seguir las noticias de manera habitual, a buscarlas activamente y a integrarlas en su vida diaria. Este comportamiento se relaciona con hábitos mediáticos más tradicionales y con una mayor internalización del valor cívico de estar informado.

El informe también muestra que la edad condiciona el modo de acceso a las noticias. Los jóvenes tienden a encontrarse con la información de manera incidental —a través de redes sociales, plataformas digitales o flujos algorítmicos—, mientras que los mayores practican un consumo más intencional, basado en la búsqueda activa y en fuentes establecidas. Este cambio no es menor: implica una transformación estructural en el papel del usuario, que pasa de ser buscador a receptor pasivo en muchos casos.

Otra diferencia clave reside en el nivel de implicación informativa. Estudios complementarios del propio Pew indican que solo una minoría de jóvenes sigue las noticias de forma constante, frente a una mayoría entre los mayores. Esta desigualdad en la atención informativa tiene implicaciones directas para la participación cívica, la formación de opinión pública y la cohesión democrática.

Asimismo, los jóvenes son más proclives a experimentar fatiga informativa y a mostrar actitudes de evitación, mientras que los mayores, aunque también pueden sentirse abrumados, tienden a mantener el hábito informativo. Esto sugiere que la sobrecarga informativa impacta de manera desigual según la edad, siendo más disruptiva en generaciones acostumbradas a entornos digitales saturados.

El informe también apunta a diferencias en la percepción de relevancia y utilidad de las noticias. Para los jóvenes, la información política o institucional resulta menos atractiva, mientras que muestran mayor interés por contenidos de entretenimiento o cultura. En cambio, los adultos mayores priorizan temas como política, economía o asuntos públicos, reforzando su conexión con el modelo clásico de ciudadanía informada.

El estudio sitúa esta brecha generacional dentro de un cambio más amplio en la comunicación social. La edad no solo determina cuánto se consumen las noticias, sino cómo se entienden, se valoran y se integran en la vida cotidiana. En este sentido, los jóvenes anticipan un modelo futuro en el que la información será más fragmentada, incidental y mediada por plataformas, mientras que los mayores representan un modelo más estructurado, deliberativo y centrado en medios tradicionales.

El legendario pergamino “En el camino” de Jack Kerouac sale a la venta.

Chen, M. (2026, 5 de febrero). Jack Kerouac’s Fabled ‘On the Road’ scroll goes up for sale. Artnet News. https://news.artnet.com/art-world/jack-kerouac-on-the-road-scroll-sale-2743031

El manuscrito original en forma de rollo de «On the Road», la obra más icónica de Jack Kerouac y pieza capital de la literatura de la Generación Beat, ha sido anunciado para subasta en Christie’s el 12 de marzo de 2026, con una estimación de entre 2,5 y 4 millones de dólares.

El documento proviene de la colección del coleccionista Jim Irsay —conocido por su gran archivo de objetos vinculados a la música, deportes, cine y literatura— y es considerado uno de los tesoros más significativos de la literatura norteamericana todavía en manos privadas.

Este manuscrito, que consiste en una tira de papel de aproximadamente 120 pies (unos 36 metros) de longitud, es el primer borrador de On the Road escrito por Kerouac en 1951. Para no interrumpir su inspiración, Kerouac pegó hojas de papel de calco formando una sola longitud continua que alimentaba su máquina de escribir, lo que permitió que el relato fluyera de manera ininterrumpida, sin párrafos ni cortes, en una narrativa de ritmo rápido basada en sus viajes a través de Estados Unidos con su amigo Neal Cassady —retratado en el libro como Dean Moriarty—.

Tras la muerte de Kerouac en 1969, el rollo pasó a manos de su viuda, Stella Sampas, y posteriormente a los herederos de su familia, hasta que fue ofrecido en subasta en 2001. Esa venta original —realizada también en Christie’s— fue polémica en su momento, pues figuras cercanas a Kerouac, como Carolyn Cassady, criticaron que el manuscrito terminara en colecciones privadas en lugar de instituciones públicas, subrayando que “Jack amaba las bibliotecas públicas”. Sin embargo, Jim Irsay se encargó de que el manuscrito fuera exhibido al público en múltiples ocasiones, llevándolo de gira por bibliotecas y museos en EE. UU. y en Europa entre 2007 y 2009, además de participar en exposiciones vinculadas al libro y su adaptación cinematográfica.

El impacto cultural de On the Road como piedra angular de la Generación Beat ha sido profundo: su estilo inmediato, expresivo y fluido redefinió expectativas narrativas y capturó el espíritu de una juventud en busca de libertad y autenticidad tras la Segunda Guerra Mundial. La subasta de este manuscrito no solo refleja su valor monetario sino también su valor simbólico e histórico como artefacto literario. Existe expectativa en el mundo cultural de que su nuevo propietario continúe la práctica de Irsay, manteniendo el acceso público al manuscrito, ya que expertos y especialistas han expresado esperanza de que instituciones públicas acaben siendo las guardianas de este objeto histórico.

Además del rollo de On the Road, la colección de Irsay incluye otros manuscritos de Kerouac, como el borrador de The Dharma Bums, así como más de 400 objetos pop culturales variados, desde letras manuscritas de Paul McCartney y Bob Dylan hasta la guitarra Fender Mustang de Kurt Cobain, lo que subraya la diversidad y amplitud del conjunto de piezas que saldrán a subasta entre el 3 y el 17 de marzo de 2026.

Una pareja celebra su propuesta de matrimonio en una librería

Ramm, Millie. 2026. “This Quiet Bookstore Proposal Is the Most Romantic Thing You’ll See Today.” 1000 Libraries Magazine (Good People), 9 de febrero de 2026.

El artículo narra una historia de amor basada en una propuesta de matrimonio íntima y sencilla, celebrada en el entorno tranquilo de una librería local, destacando cómo los detalles personales y la conexión emocional pueden convertir un momento ordinario en uno extraordinariamente romántico.

En lugar de optar por un espectáculo público o un escenario tradicional —como un atardecer en la playa o un viaje sorpresa—, la pareja decidió celebrar su compromiso entre estanterías repletas de libros y bajo la luz suave de velas y guirnaldas, reflejando así su amor compartido por la lectura y los espacios acogedores de las librerías.

La historia se remonta a los comienzos de la relación entre Luis y Alyona, quienes se conocieron de forma casual a través de amigos en común y desarrollaron un vínculo profundo basado en la sencillez, la comodidad mutua y la alegría de compartir momentos tranquilos. A partir de esa complicidad, Luis planeó una propuesta que verdaderamente representara la esencia de su relación: una escena significativa pero sin ostentación, en un espacio que simboliza sus intereses comunes. Para ello eligió Capital Hill Books, una librería independiente en Denver, y, con la cooperación del propietario, organizó un encuentro privado fuera del horario habitual, transformando el lugar en un escenario íntimo lleno de flores, charcutería, música significativa y luz tenue.

El desarrollo de la propuesta fue tan personal como emotivo. Antes de llegar a la librería, Alyona recibió una nota manuscrita que la invitaba a reunirse en la ciudad, envuelta en pistas que evocaban libros, anillos y eternidad, acompañada por la reproducción de su canción favorita. Cuando llegó al lugar, la escena cuidadosamente preparada y la presencia expectante de Luis ante los estantes de libros crearon un ambiente que combinaba sorpresa, emoción y una profunda conexión emocional. Al hacerlo, Luis expresó con palabras sinceras cuánto significaba Alyona para él, eligiéndola no solo para ese momento, sino “hoy, mañana y por el resto de su vida”, y le ofreció un anillo de diamante especialmente diseñado. La respuesta de Alyona fue de pura emoción, lágrimas y un sí, aunque inicial y tímidamente reflejado con un asentimiento de cabeza.

La historia también abordó la repercusión viral del momento, ya que las imágenes y videos compartidos en redes sociales como TikTok e Instagram conmovieron a muchas personas en todo el mundo. Más allá de ser una simple anécdota de pareja, la escena simboliza una visión del amor que privilegia la autenticidad, la intimidad compartida y la celebración de valores personales por encima de grandes gestos públicos. La resonancia de esta historia en línea sugiere que muchas personas encuentran belleza y aspiración en gestos sencillos pero profundamente significativos, que priorizan la conexión humana, el simbolismo emocional y la narrativa compartida de vida juntos dentro de espacios que reflejan lo que la pareja valora.

Los chatbots de IA aún tienen dificultades con la precisión de las noticias

Pal, Moinak. «AI chatbots still struggle with news accuracy, study finds”. Digital Trends, 13 de enero de 2026

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Se remarca la importancia del estudio dado que una proporción creciente de usuarios usa sistemas de IA para informarse. Aunque no reemplazan completamente a los medios tradicionales, estas herramientas ya se integran en hábitos informativos, lo que eleva el riesgo de difundir desinformación, especialmente cuando las respuestas se presentan con tono seguro y sin advertencias claras sobre sus limitaciones.

El artículo de Digital Trends resume los hallazgos de un experimento de cuatro semanas en el que se evaluó la capacidad de varios chatbots de inteligencia artificial generativa para identificar, priorizar y resumir noticias reales (incluyendo enlaces directos a los artículos) sobre acontecimientos diarios en Québec. La prueba fue diseñada y publicada originalmente por The Conversation, con el objetivo de medir cuánto pueden confiar los usuarios en estos sistemas como fuentes de noticias.

Los resultados del experimento revelaron problemas significativos: algunos chatbots, como Google Gemini, acabaron inventando medios de comunicación completos e informes que nunca existieron, lo que se conoce como alucinación de IA. Por ejemplo, en uno de los casos, Gemini afirmó falsamente que hubo una huelga de conductores de autobús escolar en Québec en septiembre de 2025, cuando en realidad lo que ocurrió fue la retirada temporal de autobuses Lion Electric por un problema técnico real.

Más allá de la fabricación de noticias completas, los sistemas evaluados generaron respuestas con errores frecuentes: citaron fuentes ficticias o inactivas, proporcionaron URLs incompletas o no válidas, tergiversaron el contenido de informes legítimos e insertaron conclusiones inventadas que no estaban en las noticias originales. En general, solo alrededor del 37 % de las respuestas incluyeron una URL de fuente completa y legítima, y menos de la mitad de los resúmenes fueron totalmente precisos.

El análisis también encontró que estas herramientas a menudo añadían información de más —como afirmar que cierta noticia “reavivó debates” o “expuso tensiones” que no existían en los hechos reales— creando narrativas que no estaban sustentadas. Esto puede dar la impresión de profundidad o perspicacia, pero en realidad amplifica la desinformación.

Además, los errores no se limitaron solo a invenciones completas: en algunos casos, los chatbots distorsionaron noticias reales, por ejemplo al informar incorrectamente sobre el trato a solicitantes de asilo o al dar ganadores equivocados de eventos deportivos, y otros cometieron errores básicos en datos como estadísticas o información personal. En suma, la IA generativa sigue teniendo dificultades para distinguir entre resumir hechos y crear contexto o sentido, lo que genera respuestas que pueden ser engañosas o inexactas.