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El camino hacia la alfabetización informacional

Hartman, R., Nickerson, C., VanDyne, H., & Ohio State University Libraries Teaching & Learning. (2026). The Path to Information Literacy: From Finding a Topic to Writing an Annotated Bibliography. Fort Hays State University Digital Press. Hays, KS. https://doi.org/10.58809/ (Licencia Creative Commons Attribution 4.0 International). Versión beta revisada por estudiantes de UNIV 301: Information Literacy, Spring 2026.

Este es un manual universitario completo, diseñado como una ruta guiada para que el estudiante desarrolle alfabetización informacional desde cero hasta la producción de una bibliografía anotada, que es el producto final del proceso de investigación académica. El libro parte de la definición central de lo que es ser informacionalmente alfabetizado: no se trata simplemente de buscar en Google, sino de la capacidad de encontrar, evaluar y utilizar la información de manera efectiva, ética y estratégica en contextos académicos, personales y profesionales.

En su primer bloque introductorio, el libro establece los fundamentos conceptuales. Presenta el ACRL Framework for Information Literacy for Higher Education con sus seis marcos clave: la autoridad es construida y contextual, la creación de información como proceso, la información tiene valor, la investigación como indagación, la academia como conversación y la búsqueda como exploración estratégica. Con esto, el estudiante aprende que una fuente no es buena o mala en sí misma, sino que su valor depende de quién la crea, cómo se crea, para qué propósito y en qué contexto de necesidad se va a usar. Se enfatizan también las ideas clave de todo el proceso: buscar estratégicamente, evaluar críticamente y usar la información de forma responsable.

El segundo gran bloque del libro se centra en la planificación de la investigación. Es probablemente la parte más práctica para quien inicia un trabajo. Enseña a pasar de un tema general y difuso a un tema investigable, mediante tres técnicas esenciales: la lectura de fondo o background reading para entender el estado de la cuestión, el narrowing o delimitación del tema para evitar trabajos demasiado amplios o imposibles, y el mind mapping para explorar conceptos relacionados. A partir de ahí, introduce el concepto de plan de investigación y de pregunta de investigación, diferenciando entre una pregunta común y una pregunta de investigación real. Explica cómo una buena pregunta guía todo el proceso: determina qué tipo de información se necesita, qué fuentes buscar y qué herramientas utilizar.

El tercer bloque es una tipología exhaustiva de la información. El libro clasifica las fuentes desde múltiples ángulos para que el estudiante sepa qué usar y cuándo. Distingue entre fuentes primarias, secundarias y terciarias; entre información cuantitativa y cualitativa; entre formatos y el ciclo de vida de la información; y entre fuentes populares, profesionales/trade y académicas. También aborda la revisión por pares, el uso de datos y de personas como fuentes, y la distinción crucial entre hecho y opinión. La idea central es que ningún tipo de fuente es universalmente superior, sino que cada necesidad de información requiere un tipo de fuente distinto, y el investigador debe planificar conscientemente esa selección.

Posteriormente, el libro entra de lleno en las estrategias de búsqueda y evaluación, que son el corazón de la alfabetización informacional. Dedica capítulos completos a la búsqueda en la web, incluyendo el uso crítico de noticias, WorldCat y préstamo interbibliotecario, Google Scholar, motores de búsqueda y el uso emergente de la IA generativa como herramienta de búsqueda. Luego enseña a evaluar la relevancia y la credibilidad mediante metodologías modernas como SIFT y la lectura lateral, superando el obsoleto checklist CRAAP. Se insiste en pensar críticamente sobre el sesgo, el propósito, la actualidad y la autoridad de cada fuente, reconociendo que en el entorno digital actual la desinformación es parte del ecosistema.

La última parte del manual es sobre el uso ético y la producción final. Cubre en detalle cómo resumir, parafrasear y citar correctamente para evitar el plagio, por qué se cita, cuándo se debe citar y cuáles son los desafíos de los diferentes estilos de citación. Presenta las herramientas de búsqueda profesional: bases de datos, catálogos de biblioteca, guías temáticas y el uso de búsquedas de precisión con operadores, términos relacionados y declaraciones de búsqueda. Introduce también el método BEAM (Background, Exhibit, Argument, Method) como una forma de reflexionar y organizar las fuentes según la función que cumplen dentro del propio argumento del estudiante, no solo por su contenido. Todo este recorrido culmina en los capítulos 15 y los apéndices, donde explica qué es una bibliografía anotada, cuáles son las partes de una anotación (resumen, evaluación y reflexión sobre su utilidad) y ofrece ejemplos completos de bibliografías anotadas profesionales y estudiantiles, cerrando así el camino completo desde la idea inicial hasta el texto académico terminado y debidamente acreditado.

Programas de alfabetización informacional en las universidades mexicanas: experiencias, evolución y perspectivas de futuro

Cortés Vera, José de Jesús, y Ma. Lourdes Tiscareño Arroyo, coords. Programas de alfabetización informacional desarrollados en universidades mexicanas: Un recuento de experiencias y un vistazo al futuro. Ciudad Juárez: Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, 2026. ISBN 978-607-520-566-3. DOI: 10.20983/uacj-2026-6.

La obra analiza el desarrollo de los programas de alfabetización informacional (ALFIN) en las universidades mexicanas, reuniendo experiencias acumuladas durante aproximadamente los últimos veinticinco años.

El libro parte de la importancia de que los estudiantes y demás miembros de la comunidad universitaria desarrollen competencias para buscar, localizar, evaluar, seleccionar, utilizar y comunicar información de manera eficaz, especialmente en un contexto académico caracterizado por la sobreabundancia informativa y la transformación permanente de los entornos digitales.

Uno de los principales valores de la publicación es su carácter experiencial y colectivo. Los coordinadores reúnen contribuciones de numerosos especialistas vinculados con distintas instituciones mexicanas de educación superior, con el propósito de mostrar cómo se han concebido, implantado y desarrollado los programas de ALFIN en contextos universitarios diversos. Por ello, el volumen no presenta una única metodología, sino que ofrece una panorámica plural de estrategias, modelos, experiencias institucionales y reflexiones profesionales sobre la alfabetización informacional.

La publicación resulta especialmente interesante porque permite observar la evolución de la ALFIN durante un periodo de profundas transformaciones tecnológicas. Las bibliotecas universitarias han pasado de centrarse fundamentalmente en enseñar a localizar y utilizar fuentes bibliográficas a asumir funciones más amplias relacionadas con las competencias digitales, la evaluación crítica de la información y el acompañamiento de los procesos de aprendizaje e investigación. En este sentido, los programas de alfabetización informacional aparecen como una pieza estratégica de la universidad para formar usuarios capaces de desenvolverse de manera autónoma y crítica en ecosistemas informativos cada vez más complejos.

Otro aspecto destacable es que los textos no son exclusivamente investigaciones académicas en sentido estricto. Los propios responsables de la obra señalan que buena parte de las aportaciones son informes, relatos de experiencias y ensayos en los que los autores comparten aprendizajes y reflexiones derivados de su práctica profesional. Esto convierte el libro en un recurso particularmente útil para bibliotecarios y responsables universitarios que quieran conocer experiencias concretas y extraer ideas para diseñar o mejorar sus propios programas de ALFIN.

Finalmente, el libro incorpora una mirada prospectiva, intentando identificar los factores que pueden condicionar la evolución de estos programas durante los próximos años. Esta dimensión resulta especialmente relevante en un momento en el que la alfabetización informacional se encuentra estrechamente relacionada con cuestiones como la inteligencia artificial generativa, la desinformación, la evaluación de la calidad de las fuentes, la alfabetización digital y la transformación de las prácticas de aprendizaje e investigación. Así, la obra no se limita a realizar un balance histórico de la ALFIN universitaria mexicana, sino que plantea la necesidad de repensar sus objetivos y estrategias ante los nuevos escenarios informativos y tecnológicos.

En conjunto, se trata de una obra de especial interés para comprender la trayectoria de la alfabetización informacional universitaria en México y, al mismo tiempo, para reflexionar sobre hacia dónde deberían evolucionar las competencias informacionales en las bibliotecas académicas. La diversidad institucional y la combinación de experiencias profesionales, análisis y perspectivas de futuro constituyen uno de sus principales valores.

Las bibliotecas públicas, actores clave en la alfabetización mediática y el acceso a la información fiable

Public Library Association (PLA). New Report Examines Evolving Role of Public Libraries in Media Literacy and News Access. American Library Association (ALA), 2 de julio de 2026.

Public Library Association (PLA), división de la American Library Association (ALA), ha publicado el informe News Access and Media Literacy in Public Libraries, un estudio que analiza cómo las bibliotecas públicas están respondiendo a un entorno informativo cada vez más complejo, caracterizado por la sobreabundancia de contenidos digitales, la desinformación y el rápido avance de las tecnologías de la información.

El informe de la Public Library Association (PLA) ofrece una radiografía exhaustiva sobre el papel que desempeñan actualmente las bibliotecas públicas en la alfabetización mediática y el acceso a información fiable en Estados Unidos y Canadá. El estudio parte de una constatación clara: la proliferación de la desinformación, la manipulación informativa, los contenidos generados mediante inteligencia artificial y la desaparición progresiva de medios locales han convertido a las bibliotecas en uno de los pocos espacios públicos donde la ciudadanía puede recibir orientación imparcial para desenvolverse en un ecosistema informativo cada vez más complejo. Los autores sostienen que la alfabetización mediática ya no constituye un servicio complementario, sino una función inherente a la misión bibliotecaria, aunque todavía no sea suficientemente reconocida ni financiada.

La investigación se basa en una encuesta realizada en mayo de 2026 a 913 bibliotecarios y trabajadores de bibliotecas públicas de Estados Unidos y Canadá. A diferencia de otros estudios centrados en los usuarios, este informe recoge la visión de quienes atienden diariamente las consultas del público y conocen de primera mano las dificultades informativas de sus comunidades. Los participantes describen cómo las preguntas tradicionales sobre búsqueda de información han evolucionado hacia consultas relacionadas con la verificación de noticias, la identificación de contenidos manipulados, la detección de fraudes digitales, la comprensión de imágenes y textos generados mediante inteligencia artificial y la evaluación crítica de fuentes en redes sociales.

Uno de los principales hallazgos del informe es que la alfabetización mediática ya forma parte del trabajo cotidiano de las bibliotecas, aunque en la mayoría de los casos de manera informal. Los bibliotecarios consideran que ayudar a los ciudadanos a distinguir información fiable de contenidos engañosos constituye una extensión natural de su misión histórica de facilitar el acceso al conocimiento. Sin embargo, gran parte de esta labor no se desarrolla mediante cursos o programas específicos, sino a través de conversaciones individuales en los mostradores de información, asesoramiento personalizado y recomendaciones de fuentes fiables durante la atención diaria. Precisamente por tratarse de un trabajo poco visible, resulta difícil medirlo, justificar recursos o demostrar su impacto ante financiadores y administraciones públicas.

El informe muestra igualmente que los hábitos de consumo informativo de la ciudadanía han cambiado profundamente. Los usuarios ya no consumen exclusivamente prensa impresa o digital, sino que combinan múltiples formatos y canales. Las redes sociales constituyen uno de los principales puntos de acceso a las noticias, superando incluso a las plataformas informativas proporcionadas por las propias bibliotecas. Esta situación incrementa la exposición de los ciudadanos a contenidos descontextualizados, desinformación y algoritmos que priorizan la viralidad frente a la calidad informativa. En este contexto, las bibliotecas adquieren un papel fundamental como mediadoras entre el usuario y las fuentes periodísticas de calidad, especialmente en aquellas comunidades donde los medios locales han desaparecido o se han debilitado considerablemente.

El estudio pone de relieve una importante contradicción entre la relevancia que los profesionales conceden a la alfabetización mediática y los recursos realmente disponibles para desarrollarla. Aunque existe un consenso casi unánime sobre su importancia, muy pocas bibliotecas consideran que disponen de capacidad suficiente para ofrecer programas consolidados. La falta de tiempo del personal, la escasez presupuestaria, las limitaciones tecnológicas y la ausencia de programas formativos especializados constituyen los principales obstáculos. Los autores advierten que las bibliotecas están asumiendo nuevas responsabilidades sin que se hayan incrementado proporcionalmente los recursos humanos y económicos necesarios para afrontarlas.

Especial atención merece el impacto que la inteligencia artificial está teniendo sobre la alfabetización mediática. Mientras que la evaluación crítica de fuentes tradicionales forma parte desde hace décadas de las competencias bibliotecarias, la aparición de imágenes sintéticas, vídeos manipulados, textos generados automáticamente y modelos conversacionales plantea desafíos completamente nuevos. Los propios bibliotecarios reconocen sentirse insuficientemente preparados para responder a preguntas relacionadas con estas tecnologías, cuya evolución resulta mucho más rápida que los programas de formación profesional disponibles. El informe insiste en que la actualización permanente de competencias será indispensable para mantener la confianza que la ciudadanía deposita en las bibliotecas.

Otro aspecto especialmente interesante es el denominado «paradigma de la participación». Los autores observan que quienes más necesitan formación en alfabetización mediática son, precisamente, quienes menos participan en talleres o actividades organizadas por las bibliotecas. Muchas personas desconocen que necesitan ayuda o consideran que ya poseen suficientes competencias digitales, cuando en realidad presentan importantes dificultades para identificar noticias falsas, detectar fraudes o reconocer contenidos generados mediante inteligencia artificial. Por ello, el informe propone desplazar parte del esfuerzo desde los programas tradicionales hacia intervenciones integradas en la atención cotidiana, aprovechando cada interacción entre bibliotecario y usuario como una oportunidad educativa.

Las conclusiones insisten en que fortalecer la alfabetización mediática exige una estrategia integral. No basta con ofrecer talleres ocasionales; es necesario invertir de forma sostenida en formación del personal, garantizar el acceso continuado a periodismo profesional y desarrollar infraestructuras que permitan mantener colecciones digitales y recursos informativos de calidad. Asimismo, se subraya la importancia de atender la diversidad lingüística de las comunidades, ofreciendo recursos informativos en múltiples idiomas para garantizar la equidad en el acceso a la información.

Finalmente, el informe formula una serie de recomendaciones dirigidas a administraciones públicas, financiadores y responsables de bibliotecas. Entre ellas destacan la necesidad de establecer programas permanentes de formación para bibliotecarios, desarrollar materiales didácticos reutilizables sobre alfabetización mediática, reconocer institucionalmente el trabajo informal que realizan los profesionales en los servicios de referencia, integrar la alfabetización mediática en la atención diaria y considerar el acceso al periodismo de calidad como una infraestructura pública esencial para la democracia. Los autores concluyen que las bibliotecas públicas ocupan una posición única para combatir la desinformación, fortalecer la ciudadanía crítica y garantizar el acceso equitativo a información fiable en la era digital.

Las bibliotecas universitarias como puente entre la educación secundaria y la universidad

McCabe, Kealin. “Using University Library Outreach to Demystify the Transition from High School to Higher Education.” Times Higher Education Campus, 18 de mayo de 2026. Disponible en: Times Higher Education Campus

Se analiza el papel que pueden desempeñar las bibliotecas universitarias en la transición de los estudiantes desde la educación secundaria a la educación superior. Según la autora, uno de los principales desafíos a los que se enfrentan los estudiantes de primer curso es el cambio en las expectativas académicas.

Mientras que en la enseñanza secundaria suele bastar con localizar y utilizar información de manera básica, la universidad exige competencias más complejas, como la búsqueda sistemática de información, la evaluación crítica de fuentes, la síntesis de literatura académica y la comunicación rigurosa de resultados. Estas diferencias generan incertidumbre, estrés e incluso pueden contribuir al abandono de los estudios superiores.

McCabe sostiene que las bibliotecas académicas están especialmente bien situadas para reducir esta brecha mediante programas de divulgación y acercamiento a los estudiantes antes de que ingresen en la universidad. Estos programas no solo permiten desarrollar competencias de alfabetización informacional, sino que también ayudan a que los futuros universitarios conozcan los recursos, servicios y apoyos que encontrarán en el campus. De este modo, las bibliotecas contribuyen a generar una sensación temprana de pertenencia y confianza en el entorno universitario.

La autora describe la experiencia desarrollada en la biblioteca de la University of Northern British Columbia, donde se han diseñado diversas modalidades de intervención. Una de ellas consiste en llevar al bibliotecario directamente a los institutos para impartir sesiones sobre pensamiento crítico, evaluación de la información, inteligencia artificial y plagio. Este enfoque permite trabajar en un entorno familiar para los estudiantes y facilita el establecimiento de vínculos con profesionales que posteriormente podrán ayudarles en la universidad.

Otra modalidad consiste en invitar a los estudiantes a pasar una jornada en el campus universitario. Durante estas visitas, los alumnos aprenden a utilizar literatura revisada por pares, conocen las técnicas básicas de investigación académica y reciben formación sobre citación y búsqueda de información. Además, recorren las instalaciones universitarias y experimentan la vida cotidiana del campus, lo que contribuye a reducir la percepción de complejidad o inaccesibilidad de la educación superior.

El programa también incorpora actividades centradas específicamente en la transición a la universidad. Estas sesiones abordan cuestiones relacionadas con la gestión del tiempo, la responsabilidad personal en el aprendizaje, las habilidades de comunicación y la necesidad de solicitar ayuda cuando sea necesario. El objetivo es evitar el choque cultural que muchos estudiantes experimentan al enfrentarse por primera vez a las exigencias académicas y sociales de la educación superior.

El artículo destaca que estas iniciativas benefician tanto a los estudiantes como a las universidades. Los futuros alumnos llegan mejor preparados para las demandas académicas, mientras que las instituciones fortalecen sus relaciones con los centros educativos y obtienen información valiosa sobre las necesidades y expectativas de los estudiantes. En el caso de la Universidad del Norte de Columbia Británica, la renovación del programa permitió alcanzar a 37 clases de secundaria y a 765 estudiantes en un solo año, consolidando la biblioteca como un actor clave en la orientación educativa y en la promoción del éxito académico futuro.

Marco de inteligencia artificial para un mundo equitativo

NTEN – Artificial Intelligence Framework for an Equitable World. Publicado el 19 de agosto de 2024. Desarrollado por NTEN en colaboración con Institute for the Future (IFTF)

El informe Artificial Intelligence Framework for an Equitable World surge de un proceso colaborativo impulsado por NTEN y el Institute for the Future con la participación de organizaciones sin ánimo de lucro, fundaciones, empresas tecnológicas y especialistas en ética digital. Su propósito es ofrecer una guía práctica para evaluar, diseñar e implementar sistemas de inteligencia artificial desde una perspectiva de equidad, transparencia y responsabilidad social.

El documento parte de una idea fundamental: la inteligencia artificial no es neutral. Los efectos positivos o negativos de estas tecnologías dependen de cómo se diseñan, quién participa en su desarrollo y de qué manera se aplican en contextos reales. Por ello, cualquier organización que utilice o desarrolle IA tiene la responsabilidad de comprender sus posibles impactos, identificar riesgos y asumir la rendición de cuentas por sus decisiones.

El marco se estructura en torno a tres dimensiones interrelacionadas: Assessment (Evaluación), Impact (Impacto) e Intervention (Intervención). La dimensión de evaluación analiza los datos de entrada, los resultados esperados y los mecanismos de responsabilidad. La dimensión de impacto examina las consecuencias de la IA sobre individuos, organizaciones y sistemas sociales más amplios. Finalmente, la dimensión de intervención se centra en las decisiones de diseño, desarrollo y despliegue de las tecnologías, considerando quién participa en ellas y qué valores se incorporan al proceso.

Uno de los aspectos más relevantes del modelo es que promueve una reflexión continua durante todo el ciclo de vida de los proyectos de IA. En lugar de limitarse a una evaluación técnica, plantea preguntas sobre justicia, inclusión, representación de comunidades afectadas, gobernanza de los datos y posibles efectos no deseados. El objetivo es ayudar a las organizaciones a anticipar problemas y a tomar decisiones alineadas con sus valores y misiones institucionales.

El marco está especialmente orientado al sector social y a las organizaciones sin ánimo de lucro, aunque sus principios pueden aplicarse a cualquier ámbito. Los autores sostienen que una adopción responsable de la inteligencia artificial requiere participación comunitaria, transparencia en la toma de decisiones y una atención constante a las desigualdades que la tecnología puede amplificar o mitigar. En este sentido, la equidad no se considera un resultado final, sino un criterio que debe estar presente en todas las fases del proyecto.

Como complemento al marco, NTEN ha desarrollado recursos adicionales, entre ellos plantillas de políticas de uso de IA, guías para la evaluación de proveedores, hojas de trabajo para la planificación de proyectos y materiales formativos destinados a fortalecer la gobernanza ética de la inteligencia artificial en las organizaciones.

Idea central: el documento propone que la cuestión clave no es únicamente qué puede hacer la inteligencia artificial, sino cómo puede desarrollarse y utilizarse de manera que contribuya a construir una sociedad más justa, inclusiva y responsable

Ten cuidado: Proyecto de alfabetización en el combate a la desinformación en la enseñanza superior

Lopes, Carlos, Maria Luz Antunes y Tatiana Sanches. 2025. Be Careful: Projeto de literacia no combate à desinformação no ensino superior. Lisboa: ISPA – Instituto Universitário. https://repositorio.ispa.pt/entities/publication/98969ba8-0360-4eac-b12b-7cc950d260c9.

Texto completo

Este trabajo presenta y analiza el proyecto «Be Careful», una iniciativa pedagógica y de investigación desarrollada en el contexto de la educación superior en Portugal. El objetivo central del proyecto es capacitar a los estudiantes universitarios con competencias críticas de alfabetización informacional y mediática para identificar y combatir la desinformación (noticias falsas, sesgos cognitivos y manipulación de datos).

El texto analiza cómo, pese a que muchos estudiantes universitarios pertenecen a generaciones acostumbradas al uso cotidiano de tecnologías digitales, ello no implica necesariamente que posean competencias avanzadas para evaluar críticamente la información que consumen. Los autores señalan que el entorno informativo actual está marcado por la sobreabundancia de contenidos, la circulación de noticias falsas y la influencia de algoritmos que refuerzan creencias previas mediante las llamadas “burbujas de filtro”. Esta situación supone un desafío tanto para la formación académica como para la participación ciudadana responsable.

Ante este panorama, el proyecto Be Careful se plantea como una iniciativa educativa destinada a fortalecer la alfabetización mediática e informacional del alumnado universitario. Para ello, comienza con un diagnóstico inicial que permite conocer el nivel de conciencia de los estudiantes frente a la desinformación y detectar carencias en sus hábitos de búsqueda, selección y validación de fuentes. Esta fase resulta esencial para adaptar posteriormente las acciones formativas a las necesidades reales de los participantes.

Uno de los ejes centrales del proyecto son los talleres prácticos, orientados a enseñar estrategias concretas de verificación de datos. En estas sesiones se trabajan técnicas de fact-checking, análisis crítico de titulares sensacionalistas, identificación de sesgos en mensajes digitales y evaluación de la autoridad y fiabilidad de autores y sitios web. El objetivo no es solo transmitir herramientas técnicas, sino promover hábitos intelectuales basados en la prudencia, la duda razonada y la contrastación de evidencias.

El programa también contempla la elaboración de Recursos Educativos Abiertos (REA), como guías, materiales didácticos y contenidos reutilizables, con el fin de facilitar que otras instituciones académicas puedan replicar la experiencia. Esta dimensión abierta amplía el alcance del proyecto y favorece la cooperación entre universidades, bibliotecas y profesionales de la información interesados en combatir la desinformación desde la educación superior.

El documento concede especial relevancia al papel de las bibliotecas universitarias y de los bibliotecarios como agentes formativos clave. Lejos de limitarse a funciones tradicionales de gestión documental, se les reconoce como mediadores expertos capaces de enseñar competencias informacionales, acompañar procesos de investigación y fomentar una relación crítica con la información digital.

Finalmente, los autores concluyen que la lucha contra la desinformación exige un esfuerzo continuo e interdisciplinario. La experiencia del proyecto demuestra que integrar estas competencias en el currículo universitario mejora notablemente la capacidad de los estudiantes para localizar información científica rigurosa, diferenciar fuentes fiables de contenidos engañosos y desenvolverse con mayor autonomía en un entorno mediático complejo. En consecuencia, la alfabetización informacional se presenta no solo como una destreza académica, sino como una condición necesaria para la salud democrática de las sociedades contemporáneas.

Por qué las bibliotecas son más importantes que nunca

I Love Libraries. “Find Your Joy and Return to It Often: Why Libraries Matter More Than Ever.” 19 de abril de 2026. https://ilovelibraries.org/article/find-your-joy-and-return-to-it-often-why-libraries-matter-more-than-ever/

Se plantea una reflexión profunda sobre el papel contemporáneo de las bibliotecas a partir de una idea central: la “alegría” que generan no es casual, sino el resultado de una construcción deliberada, colectiva y sostenida en el tiempo.

A través de ejemplos cotidianos —niños que descubren su primer libro favorito, personas que encuentran apoyo para redactar un currículum o familias que crean comunidad en actividades de lectura— se muestra cómo las bibliotecas funcionan como espacios donde la experiencia humana, más que el consumo, es el eje central. En un mundo dominado por lógicas transaccionales, las bibliotecas se presentan como uno de los pocos lugares donde la pertenencia no depende de la capacidad de pago, lo que les otorga un carácter casi radical como espacios públicos inclusivos.

El texto subraya que las bibliotecas desempeñan múltiples funciones esenciales que a menudo pasan desapercibidas. No son solo repositorios de libros, sino centros de alfabetización temprana, acceso digital y formación laboral; actúan como incubadoras de emprendimiento, archivos de memoria local y puertas de acceso al conocimiento global. Además, cumplen funciones sociales críticas: sirven como refugios climáticos, espacios seguros en momentos de crisis y puntos de encuentro comunitario. Esta diversidad de roles evidencia que las bibliotecas son infraestructuras sociales fundamentales que responden de manera flexible a las necesidades cambiantes de la sociedad.

Uno de los ejes más relevantes del artículo es la dimensión relacional y emocional de las bibliotecas. La “alegría” que generan se manifiesta en experiencias aparentemente pequeñas pero profundamente transformadoras: adolescentes que encuentran representaciones de su identidad en la lectura, personas mayores que aprenden a comunicarse digitalmente con sus familias o estudiantes que descubren nuevas vocaciones gracias a la mediación de un bibliotecario. Estas experiencias no solo fomentan el aprendizaje, sino que convierten la curiosidad en confianza y fortalecen los vínculos sociales, consolidando a la biblioteca como un espacio de desarrollo personal y comunitario.

El artículo también sitúa a las bibliotecas en el contexto de los grandes desafíos contemporáneos. En una era caracterizada por la sobreabundancia de información y la fragilidad de la confianza, las bibliotecas ofrecen conocimiento curado, fiable y accesible. Asimismo, frente al aumento de la soledad —considerada ya un problema de salud pública—, proporcionan espacios de conexión y pertenencia. En un entorno donde muchas personas sienten que sus voces no son escuchadas, las bibliotecas actúan como plataformas para la expresión, la diversidad y la construcción de relatos compartidos.

Sin embargo, el texto no elude las amenazas que enfrentan estas instituciones, como las presiones presupuestarias o los intentos de restringir el acceso a la información. Estas tensiones ponen en riesgo no solo a las bibliotecas como instituciones, sino también valores fundamentales como la libertad de aprendizaje, la exploración intelectual y el desarrollo colectivo. Por ello, el artículo insiste en la necesidad de apoyo activo por parte de la ciudadanía, no solo como una declaración simbólica, sino como una práctica cotidiana: usar la biblioteca, participar en sus actividades y convertirla en parte de la vida diaria.

El texto concluye con una invitación clara: “encontrar la alegría” en la biblioteca y volver a ella de forma recurrente. Esta idea se transforma en una metáfora del aprendizaje continuo y de la construcción de comunidad. Las bibliotecas no son solo lugares a los que acudir ocasionalmente, sino espacios que pueden integrarse en el ritmo vital de las personas. Invertir en ellas equivale a invertir en individuos, en oportunidades y en el futuro compartido, reafirmando su papel como uno de los pilares más valiosos de la vida social contemporánea.

La falta de habilidades de decodificación de la lectura podría ser la causa de las dificultades de muchos estudiantes mayores

Schwartz, Sarah. “One Reading Skill Might Be Responsible for Many Older Students’ Struggles.” Education Week, marzo de 2026. https://www.edweek.org/teaching-learning/one-reading-skill-might-be-responsible-for-many-older-students-struggles/2026/03

El artículo analiza un problema creciente en la educación secundaria: muchos estudiantes mayores siguen teniendo dificultades significativas de lectura, incluso después de haber superado los primeros años de escolarización donde se enseñan las habilidades básicas de decodificación.

La investigación presentada sugiere que una parte importante de estas dificultades no está relacionada únicamente con la comprensión general o el vocabulario, sino con una habilidad más específica y menos atendida en cursos superiores: la capacidad de decodificar palabras complejas y multisilábicas.

A partir de estudios recientes impulsados por el programa Reading Reimagined y el AERDF, el texto explica que existe una especie de “umbral de decodificación”. Este umbral representa el nivel de dominio necesario para que los estudiantes puedan seguir progresando en la lectura a medida que los textos se vuelven más complejos en primaria superior y secundaria. Cuando los estudiantes no han alcanzado este nivel, pueden leer palabras simples, pero se bloquean ante términos largos y estructuralmente complejos, lo que limita su fluidez y comprensión global.

El artículo detalla que en los grados intermedios las palabras cambian radicalmente en estructura: se vuelven más largas, morfológicamente complejas y con raíces de distintos orígenes lingüísticos. Esto implica que las estrategias de lectura aprendidas en los primeros años (como la decodificación fonética básica) ya no son suficientes. Muchos estudiantes que parecen leer con normalidad en realidad están “adivinando” o fragmentando incorrectamente palabras complejas, lo que genera errores sistemáticos que afectan la comprensión del texto completo.

Uno de los hallazgos más relevantes es que este problema no está suficientemente diagnosticado en las evaluaciones tradicionales de lectura en secundaria, ya que estas suelen centrarse en la comprensión global y no en los procesos subyacentes de decodificación. Como resultado, muchos estudiantes que fracasan en comprensión lectora en realidad tienen dificultades no detectadas a nivel de palabra, especialmente con términos multisilábicos que son clave en los textos académicos.

El texto también subraya que esta dificultad no es marginal. Se estima que una proporción significativa de estudiantes de secundaria —al menos alrededor del 40% según algunos datos preliminares— presenta problemas con la decodificación avanzada, aunque no necesariamente con la decodificación básica de palabras simples. Esto sugiere que el problema no desaparece en los primeros cursos escolares, sino que evoluciona y se manifiesta de forma más compleja en etapas posteriores.

A partir de estos resultados, el artículo plantea la necesidad de replantear la enseñanza de la lectura en los cursos intermedios. En lugar de asumir que las habilidades fundamentales se consolidan en los primeros años, los investigadores proponen continuar enseñando explícitamente estrategias de análisis de palabras complejas, incluyendo morfología, estructura de palabras y descomposición de términos largos dentro del contexto de la lectura real.

El texto abre un debate pedagógico importante: si la enseñanza de habilidades fundamentales de lectura se está abandonando demasiado pronto. La conclusión general es que la alfabetización no es un proceso cerrado en primaria, sino un continuo que debe extenderse a lo largo de toda la educación obligatoria, integrando tanto la comprensión como la decodificación avanzada en los niveles superiores para evitar que las dificultades queden ocultas hasta etapas tardías.

Explorando el comportamiento informacional

Wilson, T. D. (2026). Explorando el comportamiento informacional. (Trad. Martha Sabelli y José Vicente Rodríguez Muñoz). (Ed. y Trad. Francisco Javier Martínez Méndez). Editum. Ediciones de la Universidad de Murcia. https://doi.org/10.6018/editum.3204

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Original en inglés

El autor revisa los principales modelos teóricos del campo e incorpora enfoques de disciplinas como la psicología, la sociología y la comunicación, destacando la influencia de factores contextuales, cognitivos y emocionales. Además, amplía la visión tradicional centrada en la “búsqueda de información” hacia un concepto más amplio de “comportamiento informacional”, que incluye tanto la búsqueda intencional como el descubrimiento accidental de información.

En conjunto, el libro ofrece una introducción estructurada que combina teoría y evidencia, consolidando un enfoque centrado en el usuario clave para la investigación, la enseñanza y el diseño de sistemas de información.

Competencias mediáticas e informacionales: juego y aprendo

Ordás García, A. [Ana] & Campal, F. [Felicidad]. (2021). Competencias mediáticas e informacionales: juego y aprendo. Editorial UOC. https://hdl.handle.net/10609/154768

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Para la formación, la educación, el trabajo, las salidas profesionales, el ocio, la inclusión social, la participación ciudadana o sencillamente para vivir, se necesita, se consume y se produce constantemente información. En el mundo y en la sociedad en la que vivimos, en la que la información está en todas partes y que es cada vez más digital e instrumentalizada, se requieren personas alfabetizadas que dominen la tecnología y todos los códigos (el textual, el audiovisual y el digital), personas con competencia digital. Pero es igualmente necesario que la ciudadanía posea las competencias adecuadas para seleccionar la información que esos códigos aportan, analizarla y transformarla en conocimiento.