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La Biblioteca pública frente a la recesión

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La biblioteca pública frente a la recesión: acción social y educativa, editado por ANABAD y Ediciones Tres Fronteras. 1a. ed. Junio 2010. ISBN: 978-84-7564-561-2. PVP: 15 €. Nº de páginas: 201

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Este libro reúne una variada muestra de iniciativas sociales y educativas que las bibliotecas llevan a cabo en situaciones de crisis económica o recesión. Su objetivo es mostrar las buenas prácticas para estimular su extensión, promover que cada biblioteca haga un ejercicio de reflexión sobre cómo readaptar sus servicios para los usuarios desempleados o afectados por las circunstancias que la crisis provoca. En la obra se justifica esta función de la biblioteca, se analizan los orígenes y características de la pobreza y de los procesos de exclusión social, y se intenta proponer, a través de la descripción de buenos ejemplos, que se impliquen al máximo con los colectivos más desfavorecidos.

 

Contenidos:

 

Bibliotecas y recesión: una introducción

José Antonio Gómez Hernández, Javier Castillo Fernández, Pedro Quílez Simón

pags. 13-16

 

La pobreza y la exclusión social en las sociedades del conociemiento: Programas y medidas para la inclusión social en España

Manuel Hernández Pedreño

pags. 17-52

 

Captar y generar recursos en tiempos de crisis: oportunidades de fundraising en bibliotecas públicas

Margarita Pérez Pulido

pags. 53-64

 

SeleccionadoCompetencias básicas, aprendizaje permanente y bibliotecas públicas: Articulación de políticas y experiencias de ámbito nacional e internacional

Cristobal Pasadas Ureña

pags. 65-92

 

Competencias básicas, aprendizaje continuo y bibliotecas públicas: Experiencias en Ámerica Latina

Edgardo Civallero

pags. 93-112

 

La presentación de servicios de las bibliotecas públicas a usuarios sin recursos en las bibliotecas públicas estadounidenses

María Jesús del Olmo

pags. 113-136

 

La atención bibliotecaria integral a la ciudadanía de Castilla-La Mancha: Biblioteca Solidaria

David Martínez Ayllón

pags. 137-152

 

Los planes de formación laboral de las bibliotecas de la red de bibliotecas de la Diputación de Barcelona

Marta Cano Vers

pags. 153-172

 

Biblioteca punto de empleo: actuaciones cooperativas de la Biblioteca Regional de Murcia con el Servicio Regional de Empleo y Formación

Javier Castillo Fernández

pags. 173-188

 

Los programas sociales y educativos de la Biblioteca Pública de Queens (Nueva York)

Loida García Febo

189-198

Como se hacían los libros en la imprenta tradicional

 

Durante los años 40 del pasado siglo, los servicios educativos de los Estados Unidos crearon multitud de vídeos que mostraban el paso a paso de diferentes oficios con la finalidad de mostrar a los jóvenes estudiantes del país posibles salidas profesionales. Sobre las artes gráficas hay unos cuantos; en este caso, el que os traemos es uno en el que se detallan todos los pasos necesarios para imprimir un libro y en el que podréis observar el estado de la tecnología de la imprenta hará unos sesenta años cuando el plomo era el amo y señor del negocio.

Sobrecarga informativa

 

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Horrigan, J. B. (2016). [e-Book] Information Overload. Washington D. C, Pew Research, 2016

Texto completo

A las personas les gusta mantenerse informados, pero el 20%  de los estadounidenses dicen sentirse sobrepasados por la cantidad de información que reciben. Las tensiones ocurren cuando las personas reciben más información de la que pueden asimilar. La encuesta muestra que la mayoría de los estadounidenses se sienten cómodos con sus habilidades para hacer frente a los flujos de información que reciben en su vida cotidiana. Por otra parte, aquellos que poseen más dispositivos son también los que se sienten más cómodos con estos grandes flujos de datos y medios de comunicación en sus vidas. Aquellos que tienen más probabilidades de sentir sobrecarga de información tienen menos tecnología y son más pobres, de más edad y menos instruidos.

El término “sobrecarga de información” se utiliza desde los años 70 para referirse al crecimiento de la producción de información y a las consecuencias potencialmente negativas que produce en las personas cuando intentan lidiar con flujos aparentemente constantes de mensajes e imágenes. La llegada de Internet puso aún más en entredicho la cuestión,pero está siendo con el inicio de la conectividad ubicua cuando se está convirtiendo en algo aún más acuciante.

El concepto Síndrome de Fatiga Informativa (IFS) o Technostress, aparece formulado por primera vez en un informe de la agencia Reuters titulado Dying for information? elaborado por el psicólogo Davis Lewis en octubre de 1996 tras estudiar a 1.300 directivos de Reino Unido, USA y Hong Kong. Aunque muchos años antes el neurólogo ruso Levon Badalian ya advertía sobre el daño que el exceso de información provocaba en el desarrollo neurológico y cerebral de los niños, siendo el causante de muchos de los trastornos del aprendizaje. En España Alfons Cornellá a principios en 1999 utilizaba el término intoxicación para referirse a la contaminación informativa por exceso de información siendo este exceso más perjudicial que provechoso. El síndrome se da en personas que tienden a manejar grandes cantidades de información procedente de libros, revistas, periódicos, correos electrónicos, móviles  y sobre todo redes sociales. Los síntomas más destacados del mismo son: estrés, ansiedad, confusión, superficialidad y  falta de atención, además de daños en las relaciones personales.

La encuesta del Pew Research Center se llevó recoge la opinión de 1.520 estadounidenses mayores de 18 años en abril de 2016  sobre cómo gestionan las demandas de información en sus vidas y cuáles son sus sensaciones en relación al volumen de información que encuentran en su día a día. En general, los estadounidenses valoran que puedan acceder a mucha información. La gran mayoría no considera que la sobrecarga de información sea un problema para ellos. Un 20% dicen que se sienten agobiados ante tanta información, -curiosamente esta cifra es menos que hace una década que la cifra era del 27%-, mientras que el 77% dicen que les gusta disponer de tanta información en sus manos. Además, el 67% afirma que tener más información a su disposición realmente ayuda a simplificar sus vidas.

Respecto a la siguiente frase  “Tengo confianza en mi capacidad para usar Internet y otros dispositivos de comunicación para estar al día con las demandas de información en mi vida.” fue suscrita por el 81% de los encuestados. El 80% también dijo que la mayoría de las veces es fácil para ellos determinar qué información es confiable. – esto a pesar de que hace poco apareció un estudio que aseguraba que un 82% de los estudiantes son incapaces de distinguir entre un contenido patrocinado y una noticia verdadera en una página web -. Y un 79% se identifica mucho con la frase “Tener mucha información me hace sentir que tengo más control sobre las cosas en mi vida”.

En cuanto a las características demográficas, aquellos con menos vías de acceso a Internet son más dados a expresar sus preocupaciones sobre la sobrecarga de información y a informar de las dificultades que tienen para encontrar la información que necesitan. Aquellos que tienen más posibilidades de acceso dicen que tienen más tiempo y capacidad para gestionar la información que necesitan. Sólo una cuarta parte de este grupo (24%) dijo que a veces tenía dificultades para encontrar información. Por el contrario, la mitad (49%) de los que tienen menos posibilidades de acceso afirmaron tener dificultades para encontrar la información que necesitaban.

Estos hallazgos sugieren que la sobrecarga de información puede no ser la forma correcta de enmarcar las ansiedades sobre el volumen de información en la vida de las personas. Por el contrario, la sobrecarga de información es más situacional: situaciones específicas pueden surgir, como cuando las instituciones y organizaciones imponen altas tasas demandas de información a las personas para las transacciones, lo que crea una sensación de carga de información.

Ver además

¿Qué es y cómo se manifiesta la dependencia tecnológica? Planeta Biblioteca 2015/02/11

Redes sociales y Síndrome de Fatiga Informativa

A pesar de que el 90% de los bibliotecarios reconocen la importancia de ALFIN, un 44% piensa que su biblioteca no se implica tanto como debería

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 Toward an Information Literate Society Results from a 2016 ProQuest Survey, [e-Book] ProQuest, 2016

Texto completo

 

ProQuest publica los resultados de su Encuesta sobre Alfabetización de la Información de 2016. A pesar de que el 83% de los bibliotecarios están de acuerdo en que la alfabetización informacional tiene efectos positivos en la mejora las calificaciones que obtienen los universitarios,  y el 97% cree que este conjunto de habilidades contribuye al éxito que tendrán los estudiantes cuando se enfrenten al mercado de trabajo; el 44% piensan que su biblioteca no se implica en las tareas de alfabetización tanto como debería

La encuesta que acaba de publicar la empresa editorial ProQuest  se realizó a más de 200 bibliotecarios de universidades, colegios, institutos de secundarias y personal de bibliotecas públicas con el objetivo de conocer lo que los bibliotecarios están haciendo para impulsar el desarrollo de la alfabetización informacional. En general se apunta a la falta de presupuesto y de personal suficiente como algunos de los mayores obstáculos que impiden desarrollar esta tarea adecuadamente.

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Los bibliotecarios encuestados reconocen que la alfabetización informacional es importante para el éxito futuro de los estudiantes y usuarios en general. El 83,4% de los encuestados cree que la alfabetización informacional afecta a las tasas de graduación universitaria, y un 97,2% cree que la alfabetización informacional contribuye al éxito del estudiante de cara al mercado de trabajo. Ya que según la opinión de la mayoría los estudiantes que poseen habilidades [de alfabetización informativa] abordan estas tareas con más confianza y creatividad independientemente del área de conocimiento o disciplina, ya que será capaz de discernir fuentes confiables y no confiables  y evaluar el contenido que encuentre para determinar si es relevante o no.

Sin embargo, estos mismos bibliotecarios no creen que este reconocimiento del valor de la alfabetización de la información se extienda a sus usuarios – sólo 21,2% de los bibliotecarios encuestados creen que sus usuarios reconocen el efecto de la alfabetización informativa en el éxito a lo largo de toda la vida-. Para combatir esta percepción de falta de reconocimiento entre los usuarios de que la alfabetización de la información impacta en el éxito a lo largo de toda la vida, los bibliotecarios se involucran en una serie de técnicas para ayudar a sus usuarios a obtener o mejorar sus habilidades de información: El 90,8% de los bibliotecarios encuestados dice que lo hacen fundamentalmente atendiendo de manera personalizada a sus usuarios para reforzar sus habilidades de alfabetización informacional. Otros métodos e instrumentos incluyen clases que se centran en las habilidades generales de investigación (68,7%) o un tipo específico (63,5%), LibGuides y otras guías de instrucción (61,3%), libros y libros electrónicos  (55,3%). , Y video tutoriales (45.2%).

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A pesar de estos intentos de mejorar de la formación informativa de los usuarios, sólo el 25,4% de los bibliotecarios encuestados consideran que su biblioteca apoya las necesidades de alfabetización de los usuarios tanto como debería. El 76,5% de los bibliotecarios encuestados trabaja en bibliotecas que no tienen un programa específico de alfabetización y sólo el 26,3% cree que la colección de referencia de su biblioteca juega un papel importante en el apoyo a la instrucción en el manejo de información. Los bibliotecarios encuestados parecen alejarse de este enfoque como una forma clave de enseñar a los estudiantes sobre cómo evaluar la información.

Las preocupaciones de los bibliotecarios sobre cómo apoyar mejor las necesidades de alfabetización informativa de sus usuarios se ven disminuidas por la incapacidad para evaluar con precisión los niveles de alfabetización informacional de sus usuarios; Sólo el 16,1% de los bibliotecarios encuestados tiene un programa formal para evaluar los niveles de alfabetización de la información y el 42,4% no evalúa a sus usuarios.

Mientras que varios encuestados creen que la implementación o mejoramiento de herramientas de evaluación podría permitir a sus bibliotecas satisfacer mejor las necesidades de instrucción en información de los usuarios, los encuestados ya tienen otras ideas sobre cómo lograr este objetivo. Por un lado, muchos bibliotecarios creen que al integrar mejor la alfabetización informativa dentro de los planes de estudios y en los currículos, aumentarían las habilidades de sus usuarios en materia de información. Y por otro lado muchos de los encuestados sienten que la respuesta radica en trabajar más estrechamente con los profesores y otros instructores – aprender sobre sus necesidades, concienciar sobre la importancia de la alfabetización informativa y los recursos que ofrece la biblioteca, y alentarlos a incluir más proyectos basados en aprender investigando en sus cursos .

Otras ideas sobre cómo satisfacer mejor las necesidades de alfabetización en información de los usuarios de la biblioteca incluyen: desarrollar un currículo de alfabetización de la información; añadir o mejorar los tutoriales y recursos en línea ; integrar la instrucción de en el plan estratégico de la biblioteca; aumentar el número de bibliotecarios y personal de bibliotecas; más formación personalizada, y  aumentar el número de recursos tecnológicos
(acceso a ordenadores, lectores de libros electrónicos, tabletas y otros dispositivos electrónicos.)

Los resultados de esta encuesta de 2016 comparten una visión de cómo las bibliotecas están atendiendo la alfabetización informacional en sus instituciones, pero también resaltan el enfoque global que ayudará a convertirnos en una sociedad más instruida en el uso y manejo de información: la formación más allá de los recursos de la biblioteca es una tarea que requiere el apoyo de profesores, alumnos  y otras partes interesadas en todos los niveles. La mayoría de los bibliotecarios encuestados declaró que la agencia de calidad de su institución cumple con los estándares de alfabetización, haciendo de la alfabetización informacional una tarea clave en el trabajo de los bibliotecarios. Pero los bibliotecarios no pueden hacerlo solos.

Investigación y aprendizaje basado en problemas

 

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Barrett, T. and D. Cashman (2010). [e-Book] A Practitioner’s Guide to Enquiry and Problem-Based Learning: Case Studies from University College Dublin. Dublin, University College Dublin. Texto completo: http://www.ucd.ie/t4cms/UCDTLI0041.pdf

Esta guía forma parte del Proyecto de Investigación y Aprendizaje Basado en Problemas financiado por el Fondo de Innovación Estratégica de la Autoridad de Educación Superior de Irlanda. La Dra. Geraldine O’Neill y el Dr. Terry Barrett de UCD Teaching and Learning fueron coordinadores conjuntos del proyecto. Los socios del proyecto fueron: Probell (The Finnish PBL Network) y el Centro de Excelencia en la Investigación basada en el aprendizaje en la Universidad de Manchester. Esta guía contiene algunos estudios de caso de los participantes en el proyecto y dos estudios de caso que se llevaron a cabo antes del comienzo del proyecto. Estos serán inspiradores y útiles para otros profesionales de la investigación y el aprendizaje basado en problemas.

Un nuevo currículo para la alfabetización de la información: transicional, transferible, transformacional.

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Secker, J. and E. Coonan (2011). [e-Book] A New Curriculum for Information Literacy: transitional, transferable, transformational. Cambridge, Arcadia Project, Cambridge University Library, 20111.

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El nuevo currículo difiere de los marcos y modelos existentes de alfabetización de la información, incluyendo específicamente elementos de transición y afectivos, además d ela articulación de un aplio esctro de habilidades, competencias, comportamientos y actitudes que componen la Alfabetización Informacional, y que son la base del aprendizaje autónomo. Como tal, el plan de estudios no pretende ser un producto propiedad de la biblioteca. Simplemente en términos prácticos del tiempo de enseñanza es probable que desafíe a los propios recursos de la biblioteca, pero además es crucial para la naturaleza holística de la alfabetización de la información que se percibe como impregnando todos los aspectos de la información, no considerada reductivamente como sinónimo de instrucción bibliográfica. Por lo tanto, es probable que la implementación del currículo recurra a múltiples recursos y a diferentes profesionales, incluyendo bibliotecarios, pero también asesores de habilidades de estudio, desarrolladores de aprendizaje, supervisores y profesores, y personal de carreras y admisiones

La publicación de libros por parte de compañías emergentes en Estados Unidos

 

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McIlroy, T. (2017). [e-Book] An Authoritative Look at Book Publishing Startups, The Future of Publishing, 2017.

Texto completo

 

Se denomina startups a una empresa emergente. Las startups por lo general comienzan como una idea de negocio creativo, y el paso inmediato es agregar diferenciación a dicha idea a través de la innovación, para finalmente emprender el negocio.

Este estudio ofrece una visión general de la situación de la publicación de libros en Estados Unidos por parte de compañías emergentes. El núcleo del informe es una hoja de cálculo detallada que incluye unas 900 empresas, en su mayoría fundadas desde que Amazon lanzó Kindle en 1997. Lo que hace que la hoja de cálculo sea particularmente valiosa es que recopila información de interés de las empresas con datos relativos a:

· Breve declaración de la misión
· Tipo de producto o servicio proporcionado
· Financiación
· Estado de funcionamiento actual

El informe además incluye datos que definen el alcance en torno a la industria del libro, incluyendo:

· Total de fondos recaudados por todas las startups
· Promedio de recuadación por empresa
· Mediana de recaudación por empresa
·% De fondos declarados por Startups
·% De nuevas empresas que ya no están en el negocio
·% De salidas / adquisiciones / fusiones
· Número de OPI

Esto ofrece, por primera vez, una medida de cuán significativa es la actividad de la mayor industria editorial de libros.