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Cuando la IA hace los deberes de aprender

Malespina, Elissa. (1 de septiembre de 2026). If AI Is Feeding Students Their Subjects, We Are Doing It Wrong. The AI School Librarian, Substack.

Artículo original

La IA debe apoyar el pensamiento del estudiante, no sustituirlo, y complementar, nunca reemplazar, al profesor; su uso educativo plantea además quién decide qué información reciben los alumnos y qué perspectivas quedan fuera, convirtiéndose en una cuestión de poder, acceso al conocimiento y pluralidad informativa. En este contexto, la biblioteca y los bibliotecarios desempeñan un papel fundamental al enseñar a los estudiantes a buscar, evaluar, contrastar, cuestionar y utilizar críticamente la información.

Se plantea una crítica de fondo al uso de la inteligencia artificial en la educación a partir de una expresión utilizada por la secretaria de Educación de Estados Unidos, Linda McMahon, al describir el modelo educativo de Alpha School, en Austin: los estudiantes estarían «recibiendo» o «siendo alimentados» con sus asignaturas mediante sistemas informáticos. Para la autora, esta formulación revela un riesgo importante: convertir la educación en un proceso de entrega automatizada de contenidos, en el que el alumno se limita a recibir información seleccionada por un sistema. Malespina recuerda que aprender no consiste simplemente en recibir información, sino en formular preguntas, establecer conexiones, equivocarse, revisar las propias ideas, contrastar fuentes, argumentar y relacionarse con otras personas.

La autora no rechaza la utilización de la IA en las aulas, sino que establece una diferencia fundamental entre utilizarla para apoyar el pensamiento del estudiante y utilizarla para sustituirlo. Una herramienta de IA puede explicar nuevamente un concepto difícil, generar preguntas de investigación, adaptar la dificultad de los ejercicios, proporcionar retroalimentación o permitir que un estudiante contraste una respuesta con fuentes fiables. En estos casos, la tecnología puede potenciar el aprendizaje porque el alumno continúa realizando el trabajo intelectual. El problema aparece cuando la IA se convierte fundamentalmente en un mecanismo de consumo de contenidos, haciendo que el estudiante sea cada vez más un receptor y menos un investigador, creador y evaluador de información.

Otro de los argumentos centrales es que una IA educativa no equivale a un profesor humano. Aunque puede ofrecer explicaciones personalizadas, responder inmediatamente y adaptar el nivel de dificultad, carece de buena parte del conocimiento contextual y relacional que caracteriza a la enseñanza. El profesor puede detectar que un alumno ha perdido confianza, interpretar un error como síntoma de una concepción equivocada, saber cuándo debe insistir o cuándo necesita modificar completamente una actividad. Para Malespina, enseñar implica mucho más que proporcionar la explicación adecuada: implica relaciones humanas, criterio, contexto y conocimiento del estudiante concreto.

El artículo introduce además una cuestión especialmente relevante para las bibliotecas y la alfabetización informacional: quién decide qué información recibe el estudiante. Si los alumnos pasan buena parte de su jornada escolar aprendiendo a través de sistemas de IA, alguien debe determinar qué contenidos, fuentes, autores y perspectivas utiliza el sistema. Esa selección puede estar condicionada por las empresas proveedoras, los distritos escolares, las administraciones educativas o los diseñadores curriculares. Por ello, la cuestión deja de ser exclusivamente pedagógica y se convierte también en una cuestión de poder, acceso al conocimiento y pluralidad informativa: ¿qué perspectivas incorpora la IA?, ¿cuáles considera autorizadas?, ¿qué fuentes quedan fuera? y ¿qué ocurre cuando el estudiante formula una pregunta que se encuentra fuera del currículo establecido?

Malespina cuestiona también una de las grandes promesas de la IA educativa: la personalización. Que un sistema adapte el ritmo, el nivel de lectura, los ejemplos o las preguntas a cada alumno no significa necesariamente que exista mayor libertad intelectual. Es posible ofrecer 500 itinerarios personalizados a 500 estudiantes y, al mismo tiempo, mantenerlos dentro de un conjunto de información estrictamente delimitado. La personalización puede modificar la forma en que se presenta el conocimiento sin modificar quién decide qué conocimiento está disponible. Por ello, la autora advierte de que una experiencia aparentemente individualizada puede esconder un sistema altamente centralizado de control de la información.

Aquí adquiere especial protagonismo la biblioteca escolar y el papel de los bibliotecarios. Frente a un modelo basado en proporcionar respuestas, la biblioteca enseña a los estudiantes a buscar, evaluar, contrastar, cuestionar y utilizar la información. En un entorno dominado por la IA, estas competencias adquieren todavía mayor importancia: los alumnos necesitan aprender a rastrear una afirmación hasta su fuente original, valorar la calidad de las evidencias, detectar perspectivas ausentes y comprender que la primera respuesta que proporciona una herramienta de IA no tiene por qué ser la mejor. Además, la biblioteca ofrece algo difícil de reproducir mediante un sistema de recomendación: la posibilidad de descubrir información no seleccionada previamente, encontrar un libro inesperado o entrar en contacto con una idea que contradiga lo que el estudiante creía saber.

La conclusión de Malespina es clara: el objetivo no debería ser utilizar la IA para hacer más eficiente la entrega de la educación, sino para proporcionar mejores herramientas con las que los estudiantes puedan desarrollar el trabajo intelectual de aprender. La IA puede formar parte de las aulas, pero debe utilizarse para generar preguntas, investigar, comparar respuestas, comprobar hechos, analizar sesgos y revisar trabajos, manteniendo al estudiante como protagonista del proceso cognitivo. En este sentido, el artículo defiende una concepción de la alfabetización en IA muy próxima a la alfabetización informacional: no se trata únicamente de saber utilizar una herramienta, sino de comprender sus respuestas, cuestionarlas, contrastarlas y mantener el control humano sobre el aprendizaje y sobre el acceso al conocimiento.

Por qué los bibliotecarios escolares son fundamentales para la alfabetización en IA

Why teacher librarians are critical for students living in an AI‑driven world. EdSource, 2026. https://edsource.org/2026/ai-literacy-teacher-librarians/752536?utm_source=flipboard&utm_content=other

Los bibliotecarios escolares con formación docente son esenciales para enseñar alfabetización en IA porque combinan habilidades de investigación, evaluación crítica y mediación tecnológica que permiten a los estudiantes comprender, usar y cuestionar la IA de forma informada y responsable en su vida académica y cotidiana

Ante la rápida expansión de las herramientas de inteligencia artificial (IA) en la educación, los bibliotecarios escolares con formación docente tienen un rol esencial para desarrollar la alfabetización en IA entre los estudiantes. En un contexto donde las escuelas integran cada vez más tecnologías basadas en IA, no basta con saber usar estas herramientas: es necesario comprender qué son, cómo funcionan, cuáles son sus limitaciones y cómo evaluarlas críticamente para que los estudiantes se conviertan en usuarios informados y responsables de esta tecnología.

El texto argumenta que los bibliotecarios escolares ya desempeñan funciones clave en la enseñanza de investigación, alfabetización informacional y mediática, y por ello están bien posicionados para ampliar estas competencias hacia la IA. Su labor tradicional de enseñar a los estudiantes a encontrar, evaluar y utilizar información relevante se conecta directamente con lo que implica una alfabetización en IA efectiva: promover pensamiento crítico sobre algoritmos, datos y resultados generados por sistemas automáticos, así como abordar cuestiones éticas y de sesgo.

Además, el artículo subraya la necesidad de acceso equitativo a la instrucción en IA. No todos los estudiantes tienen las mismas oportunidades de interactuar con tecnologías avanzadas fuera de la escuela, por lo que los bibliotecarios escolares pueden ayudar a nivelar el campo ofreciendo recursos, talleres, guías y apoyo continuo. Esto incluye explicar no solo cómo usar herramientas de IA, sino también enfrentar discusiones sobre privacidad, propiedad intelectual, verificación de veracidad y riesgos de desinformación.

Finalmente, la pieza advierte que sin una alfabetización adecuada en IA —orientada por profesionales capacitados— los estudiantes corren el riesgo de adoptar estas tecnologías de forma superficial o sin entender sus implicaciones sociales y éticas. Por ello, capacitar, apoyar y fortalecer el papel de los bibliotecarios docentes se presenta como una estrategia educativa clave para preparar a los estudiantes de hoy a navegar con confianza en un mundo cada vez más impulsado por la inteligencia artificial.

Bibliotecarios infantiles y el auge de la IA: reflexiones sobre oportunidades, retos y el papel profesional en la era de la inteligencia artificial

Brownley, Jessica (2026, 2 de febrero). Children’s Librarians and the Rise of AI: What Should We Be Thinking About? ALSC Blog, Association for Library Service to Children (American Library Association). Recuperado de https://www.alsc.ala.org/blog/2026/02/childrens-librarians-and-the-rise-of-ai-what-should-we-be-thinking-about

La inteligencia artificial ha dejado de ser un concepto teórico para integrarse progresivamente en la vida cotidiana de niños, familias y comunidades escolares. Según el artículo de la ALSC, herramientas como asistentes de voz, plataformas de generación de textos y aplicaciones educativas impulsadas por IA ya forman parte de la forma en la que los menores acceden a información, crean contenido y resuelven tareas. Esta integración plantea un panorama en el que los bibliotecarios infantiles se enfrentan a preguntas fundamentales sobre cómo abordar estas tecnologías en su práctica profesional: ¿cómo guiar a los niños en un entorno saturado de IA? ¿cómo apoyar el aprendizaje sin sacrificar la calidad de las experiencias humanas de descubrimiento y lectura?

El texto recomienda ver estas tecnologías no como sustitutos, sino como herramientas potenciales que pueden complementar la labor tradicional de la biblioteca. El uso de IA presenta oportunidades claras para enriquecer la alfabetización y el aprendizaje de los niños. Programas de lectura adaptativa pueden personalizar recomendaciones, ajustándose al nivel y los intereses de cada niño y fomentando el amor por los libros. Las herramientas de escritura asistida, como los modelos de generación de texto, pueden inspirar la creatividad literaria y ofrecer puntos de partida para actividades de narración y escritura, alentando a los jóvenes usuarios a explorar su imaginación de formas nuevas. Asimismo, aplicaciones enfocadas en productividad pueden ayudar a niños mayores a organizar proyectos o investigar temas complejos, actuando como una ayuda para explorar problemas de manera independiente.

Sin embargo, el artículo también subraya desafíos importantes y cuestiones éticas que los bibliotecarios deben considerar. La privacidad y la seguridad de los datos de los niños son preocupaciones críticas, dado que muchas herramientas de IA recopilan información de uso. Además, existe el riesgo de que los contenidos generados por IA contengan errores, sesgos o mensajes no intencionados, lo que requiere que los profesionales ayuden a los usuarios más jóvenes a discernir información fiable de aquella que no lo es. Otro aspecto clave es evitar una dependencia excesiva en estas tecnologías: aunque la IA puede sugerir ideas o soluciones, no puede reemplazar la orientación atenta y reflexiva de un bibliotecario, ni las experiencias de lectura, juego y aprendizaje cooperativo que promueven el desarrollo social y emocional.

En última instancia, el texto plantea que el rol del bibliotecario infantil se reconfigura en este contexto tecnológico. Más allá de ser mediadores de recursos, los bibliotecarios deben convertirse en guías críticos que enseñen a los niños a evaluar y utilizar herramientas de IA con juicio y ética. Esto implica fomentar la alfabetización digital, demostrar la importancia de pensar críticamente sobre los resultados generados por máquinas y ayudar a los jóvenes a entender que la tecnología es solo un recurso —no una autoridad— en el proceso de aprendizaje. Al equilibrar la innovación con experiencias humanas significativas como la lectura compartida, el juego creativo y la exploración colaborativa, las bibliotecas continúan siendo espacios seguros y enriquecedores donde la curiosidad y la imaginación infantil pueden florecer en un mundo cada vez más influido por la inteligencia artificial

De que manera los bibliotecarios escolares en Escocia abordan los problemas de la desinformación y la información errónea

Chartered Institute of Library and Information Professionals in Scotland (CILIPS). Tackling Misinformation and Disinformation for Scottish School Librarians Project Report. Liderado por Bruce Ryan, Edinburgh Napier University. CILIPS Research Fund, 2025

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Los bibliotecarios escolares en Escocia ya realizan un esfuerzo significativo para abordar la desinformación, su capacidad para hacerlo de manera eficaz se ve seriamente limitada por carencias estructurales y de reconocimiento institucional. El informe insiste en que, para que puedan desempeñar plenamente su papel, es imprescindible darles apoyo sostenido, recursos adecuados, oportunidades de formación y un marco de colaboración estable con el resto de la comunidad educativa.

El estudio, realizado durante la primera mitad de 2025, examina las prácticas actuales, las barreras que encuentran los profesionales y las recomendaciones que podrían mejorar su labor en un contexto donde no existe una legislación específica que regule las bibliotecas escolares. Esta ausencia de normativa hace que la relevancia del bibliotecario dependa en gran medida de las decisiones de cada centro educativo, del apoyo del profesorado y del liderazgo institucional.

En cuanto a las prácticas que ya se llevan a cabo, los bibliotecarios intervienen tanto de forma directa, respondiendo a consultas puntuales sobre desinformación, como indirectamente, mediante clases, charlas y actividades de alfabetización informacional. Sin embargo, el informe señala que las peticiones explícitas de ayuda sobre desinformación no son frecuentes, y cuando aparecen provienen sobre todo de los estudiantes. Este hecho refuerza la idea de que, aunque existe un problema real de exposición a información falsa, todavía falta consolidar un marco educativo que reconozca y potencie el papel de los bibliotecarios como agentes clave en la formación crítica de los alumnos.

Las barreras identificadas se relacionan principalmente con la falta de tiempo, presupuesto y recursos, factores que impiden llevar a cabo de forma sistemática programas de educación en desinformación. A ello se suma la insuficiencia de apoyo por parte del liderazgo escolar y de los profesores, lo cual limita la integración de estas prácticas en el currículo oficial. En muchos casos, además, las propias instalaciones físicas de las bibliotecas escolares no son adecuadas para desempeñar las funciones de enseñanza, consulta y reflexión necesarias en este ámbito.

El informe destaca también el deseo de los bibliotecarios de recibir formación especializada que les permita actualizar sus competencias frente a la desinformación y la información errónea. Esta formación debería estar disponible tanto para bibliotecarios como para asistentes de biblioteca, y sería más efectiva si estuviera integrada dentro de los programas de desarrollo profesional docente. Asimismo, se plantea la necesidad de fortalecer la colaboración entre bibliotecarios y profesores, desde la etapa de formación inicial de estos últimos, de manera que la educación en torno a la desinformación no dependa de iniciativas aisladas sino que forme parte de la enseñanza sistemática.

Las recomendaciones apuntan a que se reconozca oficialmente que los estudiantes enfrentan problemas de desinformación y que los bibliotecarios poseen competencias valiosas para afrontarlos. Para ello es necesario otorgarles tiempo, presupuesto y un lugar claro en el marco educativo. Además, se sugiere mejorar las oportunidades de colaboración con los docentes, integrando a los bibliotecarios en las revisiones curriculares, y ampliar la oferta de formación continua en alfabetización mediática e informacional. También se subraya la importancia de mejorar las instalaciones físicas de las bibliotecas, con el fin de que puedan cumplir su función pedagógica y social de manera más efectiva.

El papel de los bibliotecarios escolares en el desarrollo de habilidades de alfabetización informativa en estudiantes ante las noticias falsas

EveryLibrary. «Researching Your Way Through a Million ResultsEveryLibrary, accessed January 30, 2025. https://action.everylibrary.org/researching_your_way_through_a_million_results

Los bibliotecarios escolares son fundamentales para ayudar a los estudiantes a desarrollar habilidades de alfabetización informativa en un mundo saturado de información incorrecta. Enseñan a localizar, evaluar la calidad y cantidad de las fuentes, y dar crédito a los materiales utilizados. Además, promueven la ciudadanía digital responsable. En lugar de confiar solo en búsquedas de Google, los estudiantes aprenden a utilizar bases de datos académicas y a filtrar fuentes confiables, lo que les permite ser investigadores y ciudadanos más críticos en un entorno digital lleno de noticias falsas.

Las investigaciones han demostrado que las noticias falsas viajan seis veces más rápido que las verdaderas en las redes sociales. Afortunadamente, los bibliotecarios escolares ayudan a los estudiantes a navegar por un mundo en el que les rodea demasiada información incorrecta. En colaboración con los profesores y los padres, los bibliotecarios escolares ofrecen lecciones esenciales que no solo ayudan a los estudiantes con su proyecto de investigación actual, sino que también ayudan a desarrollar habilidades de alfabetización críticas necesarias para toda una vida de aprendizaje, investigación y lectura.

Hace sólo unas décadas, el panorama era totalmente distinto. Si un estudiante tenía un proyecto de investigación, acudía a la biblioteca de su colegio, donde encontraba la colección de enciclopedias de la biblioteca para localizar un artículo sobre su tema. Tomaba notas, ya que el libro de referencia no estaba disponible para préstamo. Posteriormente sacaba un libro escrito por un autor experto y se iba a casa con su libro y sus notas, dos fuentes de información de alta calidad pero sucintas. Ahora, no sólo hay dos fuentes disponibles, sino probablemente miles, o incluso millones. Muchas de esas fuentes tienen información excelente, mientras que otras simplemente no la tienen. Algunas estarán desactualizadas, otras serán parciales y otras contendrán información completamente falsa.

¿Cómo distinguirlas? Y, ¿cómo hacer esta investigación rápida y eficazmente con tanto contenido? Dado que la investigación es tan diferente hoy en día, los alumnos necesitan desarrollar unas aptitudes increíblemente sólidas en materia de alfabetización informacional. Los bibliotecarios escolares pueden ayudar a los estudiantes a navegar por este mundo en constante cambio de la alfabetización informacional. He aquí cuatro maneras en que los bibliotecarios escolares pueden ayudar a los estudiantes a tener éxito:

Localización de información

Hay mejores formas de empezar que una búsqueda en Google. Por ejemplo, las bibliotecas escolares suelen estar suscritas a bases de datos de investigación de alta calidad, a muchas de las cuales se puede acceder desde casa. Buscar en una base de datos de alta calidad y adecuada a la edad, como una de EBSCO o Gale, conducirá a resultados más sólidos. Por supuesto, la biblioteca escolar también tiene toda una colección de libros que han sido seleccionados y examinados por el bibliotecario de la escuela. Estos libros están escritos para el nivel y las necesidades informativas de tu alumno, por lo que encajan de forma natural y sencilla en su proceso de investigación.

Aun así, muchos alumnos querrán o necesitarán buscar en la red. Para ello, necesitarán competencias informacionales y estrategias de investigación de alto nivel. Aquí es donde los bibliotecarios escolares pueden ayudar de nuevo. Enseñan a los alumnos a hacerse preguntas clave mientras buscan, ayudándoles a saber qué sitios web son los mejores para utilizar. Algunas de estas preguntas son ¿Pertenece el sitio web a una institución establecida, como una universidad o un organismo público? ¿Es esa institución experta en el campo que estás investigando? ¿Quién aloja la información del sitio web? ¿Tiene la URL del sitio web algún componente sospechoso?

Cantidad de información

Las búsquedas en Internet nos ofrecen millones de resultados. Pero, ¿cuánta información se necesita realmente? A veces, los alumnos localizan y utilizan un largo artículo de Internet, cuando una entrada de enciclopedia habría cubierto rápidamente el contenido necesario. Evaluar la cantidad de información necesaria es otra importante habilidad de pensamiento crítico que se desarrolla en la biblioteca. Cuando se necesita una pequeña cantidad de información, un bibliotecario puede ayudar a localizar una enciclopedia en línea de buena reputación.

Calidad de las fuentes

Una vez que los alumnos han localizado sus fuentes, los bibliotecarios escolares les instan a que las examinen de forma crítica. Una forma fácil de hacerlo es buscar una cita. Lo bueno de Internet es que ofrece contenidos que pueden ser actuales y vanguardistas. ¿El inconveniente? Hay muchos contenidos antiguos. Animar a los alumnos a buscar fechas ayuda a los estudiantes a encontrar los materiales más recientes para su investigación.

El sitio web también debe tener un autor. Una parte importante de la alfabetización informacional consiste en saber quién escribió el material y por qué. ¿Quién es el autor? Si no hay nombre, ¿hay una razón lógica para que no lo haya? ¿Es un experto en la materia? ¿El autor intenta informarte o persuadirte? Si es así, ¿notas algún lenguaje que muestre parcialidad? Todas estas preguntas ayudan a los alumnos a localizar materiales fácticos sólidos.

Dar crédito

Por último, los bibliotecarios escolares trabajan para promover la ciudadanía digital, ayudando a los alumnos a mantenerse seguros y a ser responsables en Internet. Un componente importante de la responsabilidad en línea es dar crédito por la información utilizada. Es fácil sacar información de Internet, pero es necesario dar crédito a las ideas utilizadas en un proyecto o trabajo. Muchas bibliotecas escolares están suscritas a programas o utilizan recursos gratuitos para que citar las fuentes sea más fácil que nunca. Infórmate en la biblioteca de tu centro.

Desarrollar las competencias básicas en materia de información ayudará a los alumnos a ser buenos investigadores y pensadores críticos. Estas destrezas les serán muy útiles a lo largo de su trayectoria educativa y más allá. Por ejemplo, estas mismas habilidades ayudarán a los estudiantes a localizar y detectar esas noticias falsas tan frecuentes hoy en día. Las competencias informacionales de los estudiantes deben ser más agudas que nunca, no sólo para ser buenos estudiantes, sino también para ser ciudadanos bien informados.

Opiniones de los estadounidenses sobre las restricciones de libros en las escuelas públicas de EE. UU. 2024

Knight Foundation. «Americans’ Views on Book Restrictions in U.S. Public Schools 2024». Accedido 22 de agosto de 2024. https://knightfoundation.org/reports/americans-views-on-book-restrictions-in-u-s-public-schools-2024/.

El informe «Opiniones de los estadounidenses sobre las restricciones de libros en las escuelas públicas de EE. UU. 2024» de la Fundación Knight revela que las restricciones de libros en las escuelas públicas han aumentado drásticamente desde 2021, aunque la investigación sobre la conciencia y actitudes del público hacia estas restricciones es limitada. Este estudio encuestó a más de 4,500 adultos para explorar sus opiniones sobre la limitación del acceso de los estudiantes a libros.

Hallazgos clave:

  • La mayoría de los estadounidenses se sienten informados sobre los debates de restricciones de libros y consideran que el tema es importante, pero pocos han participado activamente.
  • Dos tercios de los estadounidenses se oponen a las restricciones de libros, confiando en la selección de libros por parte de las escuelas públicas.
  • El 60% ve la adecuación por edad como un motivo legítimo para restringir el acceso a libros, especialmente para estudiantes más jóvenes.
  • Las opiniones están divididas según ideología, con los conservadores siendo los principales defensores de las restricciones, mientras que los liberales y la comunidad LGBTQ son los mayores opositores.
  • Aunque la mayoría cree que los padres de las escuelas públicas deberían poder desafiar los libros, también preocupa que el temor a las quejas disuada la compra de libros con valor educativo.

El estudio muestra que, aunque el tema es ampliamente debatido, las actitudes varían significativamente según el grupo demográfico y la afiliación política.

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Los bibliotecarios escolares exploran las posibilidades de ChatGPT

Yorio, Kara. «School Librarians Explore Possibilities of ChatGPT». School Library Journal. Accedido 22 de agosto de 2024. https://www.schoollibraryjournal.com/story/School-Librarians-Explore-Possibilities-of-ChatGPT.

Mientras que algunos maestros de inglés están preocupados por la confiabilidad de las tareas escritas, los bibliotecarios escolares han mostrado curiosidad sobre cómo esta tecnología puede impactar su profesión y el entorno educativo. Aunque muchos distritos escolares han prohibido el uso de ChatGPT en dispositivos escolares, los bibliotecarios, como Suzanna Panter de Tacoma, Washington, están explorando formas de utilizar la herramienta para su beneficio, como en la recomendación de libros y la asistencia en la creación de planes de lecciones.

Panter destaca que ChatGPT puede ayudar a reducir la carga de trabajo de los bibliotecarios al proporcionar recomendaciones rápidas y ajustables según las necesidades específicas de los estudiantes. Además, permite la adaptación de ideas para lecciones específicas. Malespina también utiliza ChatGPT para tareas como la planificación de publicaciones en redes sociales para el Mes de la Historia Negra.

Aunque la herramienta tiene limitaciones, como un conocimiento actualizado solo hasta 2021 y la posibilidad de errores, tanto Panter como Malespina ven un gran potencial en su uso educativo. Subrayan la importancia de que los educadores se adapten a esta nueva tecnología, en lugar de ignorarla, para mejorar la educación y abordar los desafíos que presenta.

Makerspaces en bibliotecas escolares: la biblioteca como un espacio de aprendizaje activo


Quinde-Cordero, Marlene. Makerspaces en bibliotecas escolares: la biblioteca como un espacio de aprendizaje activo. Desiderata, n. 24. (2024)

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La transformación de la biblioteca escolar en un centro de recursos integral es una tendencia consolidada en el siglo XXI. Esta evolución responde a la necesidad de adaptarse a los cambios en la educación y a la creciente importancia de la tecnología y la información en la sociedad actual. Con esta premisa, las bibliotecas escolares han emprendido una transformación al integrar Makerspaces. Estos espacios no solo proporcionan un entorno para la creatividad, sino que también permiten al cuerpo docente explorar nuevas metodologías educativas, alentando a los estudiantes a diseñar, experimentar, construir e inventar mientras se sumergen en la ciencia, la ingeniería y la innovación. De esta manera, la biblioteca se convierte en un punto central para el apoyo educativo. Los bibliotecarios juegan un papel crucial al colaborar con los profesores en el desarrollo de materiales de lectura e investigación y la integración de recursos.

Beneficios de las bibliotecas escolares en su entorno

Webber, Charlotte, Kayleigh Bohan, Heather Collins, Jasmine Ewens, Katherine Wilkinson, y Sarah McGeown. «Beyond Books: High School Librarians as Champions of Pupil Inclusivity, Autonomy, and Reader Development». Journal of Librarianship and Information Science, 14 de febrero de 2024, 09610006241230101. https://doi.org/10.1177/09610006241230101.


El último informe de Scottish Book Trust actualizado el 28 de febrero de 2024 sugiere que las bibliotecas escolares, además de apoyar y fortalecer el rendimiento académico de los estudiantes, también desempeñan un papel vital en el apoyo al bienestar de los alumnos.

Scottish Book Trust ha llevado a cabo una investigación independiente para establecer el impacto actual de nuestras bibliotecas y bibliotecarios de secundaria, y para mostrar su valor para los alumnos más allá del rendimiento académico.

Las investigaciones muestran que las bibliotecas escolares desempeñan un papel vital para:

  • Fomentan actitudes positivas hacia el aprendizaje. La labor del bibliotecario es ir más allá de los niveles de lectura de los alumnos y conectar con ellos de manera individual ayuda a cultivar un ambiente donde los alumnos se sientan empoderados para leer de acuerdo con sus propios intereses y motivaciones. Como la motivación de los alumnos para leer es mayor cuando tienen oportunidades de tomar decisiones sobre los textos que leen y cómo interactúan con esos textos, esta práctica de biblioteca ayuda a inspirar un amor continuo por la lectura.
  • Vincular los libros con la vida de los alumnos Los bibliotecarios también describieron cómo hacen que la lectura sea relevante para sus alumnos vinculando libros con sus vidas fuera de la escuela. Por ejemplo, vincular libros con películas y programas de televisión/streaming, tendencias de lectura en redes sociales y otros pasatiempos e intereses que eran significativos para los alumnos.
  • Amor por la lectura La investigación sobre la lectura adolescente ha demostrado que los alumnos a menudo encuentran que la lectura que hacen en la escuela es aburrida o presionante. Estas experiencias negativas pueden acumularse, haciendo que los adolescentes desarrollen actitudes negativas hacia la lectura. Los bibliotecarios trabajan para combatir esto mostrando a los adolescentes cómo la lectura puede ser relevante para sus vidas fuera de la escuela.
  • Amplian el mundo de los alumnos a través de los libros Sabemos que los libros pueden ayudarnos a entendernos a nosotros mismos y a los demás mejor. Los bibliotecarios describieron cómo ayudan a los alumnos a acceder a libros que les ayudarán a ampliar su visión del mundo.
  • Favorecen las relaciones y la comprensión con los otros. Como la lectura de ficción puede apoyar la comprensión de los demás y tiene el potencial de reducir los prejuicios hacia aquellos percibidos como diferentes, los bibliotecarios utilizaron la biblioteca para ampliar la comprensión entre los alumnos que no estaban tan informados sobre aquellos diferentes a ellos mismos.
  • Creación de un espacio seguro Los bibliotecarios se aseguraron de que el espacio físico de la biblioteca fuera acogedor y se sintiera como un espacio seguro. Lo hicieron teniendo actividades específicas para ayudar a los alumnos a sentirse cómodos, siendo accesibles y mostrando a los alumnos que valoraban sus intereses.

Invertir en bibliotecas escolares y bibliotecarios para mejorar los resultados de la alfabetización

Center for American Progress. «Investing in School Libraries and Librarians To Improve Literacy Outcomes», 18 de abril de 2024. https://www.americanprogress.org/article/investing-in-school-libraries-and-librarians-to-improve-literacy-outcomes/.

El papel de las bibliotecas y bibliotecarios escolares es fundamental para revertir los bajos puntajes en las evaluaciones de lectura. Sin embargo, estos recursos a menudo se consideran un lujo en lugar de una parte esencial del sistema educativo público. Más de 50 años de investigación respaldan la idea de que los estudiantes con acceso a bibliotecas escolares bien dotadas y a bibliotecarios certificados tienen un mejor rendimiento académico. A pesar de esto, desde el año 2000 ha habido una disminución del 20% en los puestos de bibliotecarios escolares en Estados Unidos, lo que equivale a 10.000 bibliotecarios menos en todo el país. Se ha observado una correlación positiva entre programas de bibliotecas escolares sólidos y el logro estudiantil, incluso cuando se incluye el estatus socioeconómico.

Los datos muestran que la presencia de un bibliotecario de tiempo completo está asociada con un aumento en los puntajes de lectura avanzada. Los estudiantes de grupos vulnerables, como aquellos de minorías raciales o con discapacidades, se benefician especialmente de las bibliotecas escolares bien equipadas. Es necesario aumentar la financiación para las bibliotecas escolares y exigir la presencia de bibliotecarios certificados a tiempo completo en cada escuela. Además, las definiciones de los bibliotecarios escolares en las encuestas federales deben actualizarse para reflejar las certificaciones estatales. Integrar las bibliotecas escolares como indicadores de rendimiento en los planes de rendición de cuentas estatales también puede proporcionar una visión más completa de su impacto en el logro estudiantil. En conclusión, es fundamental invertir en las bibliotecas escolares y los bibliotecarios para mejorar los resultados educativos y promover una ciudadanía informada y comprometida.

Algunas recomendaciones:

  1. Aumentar la financiación de las bibliotecas escolares: Las bibliotecas escolares a menudo sufren recortes presupuestarios o falta de financiamiento en general, lo que afecta su efectividad. Se propone el «Right to Read Act» para aumentar la financiación federal para las bibliotecas escolares, pero también se insta a los responsables de políticas estatales y locales a aumentar los niveles de financiamiento para garantizar que todas las escuelas tengan acceso a una biblioteca bien equipada y a un bibliotecario certificado.
  2. Exigir la presencia de bibliotecarios escolares: Algunos estados ya requieren que los distritos escolares tengan bibliotecarios certificados en todas sus escuelas, y se observa que los estados emplean más bibliotecarios escolares cuando tienen mandatos al respecto. Se insta a los responsables de políticas a codificar la importancia de los bibliotecarios escolares y garantizar un financiamiento adecuado para sus posiciones.
  3. Actualizar los datos federales de las bibliotecas escolares con definiciones apropiadas: La definición actual de quién califica como bibliotecario escolar utilizada por NCES es obsoleta, lo que puede afectar negativamente la precisión de los datos. Se sugiere actualizar esta definición para garantizar que los bibliotecarios sean certificados por el estado.
  4. Incluir las bibliotecas escolares como indicadores escolares en los planes de rendición de cuentas estatales: Se alienta a los estados a incluir las bibliotecas escolares y los bibliotecarios como indicadores en los paneles de oportunidades de ESSA, así como a agregar indicadores adicionales que hablen sobre la disponibilidad de recursos y servicios de las bibliotecas escolares. Esto permitiría una mejor evaluación de cómo las bibliotecas escolares sirven a los estudiantes y la creación de planes medibles para mejorarlas.