Archivo de la etiqueta: Bibliotecas escolares

Cinco años de censura de libros en Estados Unidos

Jensen, Kelly. (18 de septiembre de 2026). “We Need To Tell The Story”: Literary Advocates Nationwide Reflect On Five Years of Relentless Attacks on the Freedom to Read. Book Riot. https://bookriot.com/book-censorship-5-year-report

Se presenta un balance de cinco años de censura de libros en Estados Unidos, desde el inicio de una nueva oleada de prohibiciones en 2021 hasta mediados de 2026. El informe, elaborado de manera colaborativa por Book Riot, la Oficina para la Libertad Intelectual de la American Library Association (ALA) y el Florida Freedom to Read Project, recoge experiencias de organizaciones, bibliotecarios, autores, educadores y activistas comprometidos con la defensa del derecho a leer. Su objetivo es analizar la evolución de la censura, identificar sus principales tendencias y mostrar tanto los obstáculos como los logros de quienes trabajan para garantizar el acceso libre a la información y a la cultura.

La oleada actual comenzó a adquirir fuerza en la primavera de 2021 y se consolidó durante el otoño de ese año. Uno de los episodios que el artículo identifica como punto de inflexión tuvo lugar en septiembre de 2021, durante una reunión del consejo escolar del condado de Fairfax, en Virginia. Allí se leyó públicamente contenido de las novelas gráficas Gender Queer, de Maia Kobabe, y Lawn Boy, de Jonathan Evison. Las intervenciones se grabaron y difundieron ampliamente en las redes sociales, convirtiéndose en un modelo para posteriores campañas. A partir de entonces, las reclamaciones dejaron de aparecer como incidentes aislados y comenzaron a reproducirse de manera coordinada en distintos distritos escolares. El informe menciona organizaciones como Moms for Liberty y No Left Turn in Education, que promovieron campañas contra determinados títulos y defendieron cambios legislativos sobre los contenidos disponibles en las escuelas.

Las cifras nacionales muestran la dimensión alcanzada por el fenómeno. Según la Oficina para la Libertad Intelectual de la ALA, en 2025 se registraron 5.668 libros prohibidos y otros 920 sometidos a restricciones de acceso por medidas como su traslado a secciones especiales o la exigencia de autorización parental. El artículo señala que se trata de máximos históricos tanto en el número de títulos censurados en un solo año como en la proporción de impugnaciones que terminaron en censura desde que comenzó el seguimiento de la ALA, en 1990. Por su parte, PEN America registró 4.235 títulos cuestionados durante 2025: el 44 % incluía personajes o personas racializadas y el 39 % representaba experiencias de personas o personajes LGBTQ+. Estas cifras corresponden a indicadores distintos —prohibiciones y restricciones en un caso, títulos cuestionados en el otro—, por lo que no deben sumarse ni interpretarse como si midieran exactamente lo mismo.

Uno de los cambios más importantes es quién impulsa las reclamaciones. Según los datos de la ALA recogidos en el informe, el 92 % de las impugnaciones de 2025 procedieron de grupos de presión, cargos electos, administradores, juntas directivas u otros responsables institucionales, mientras que menos del 3 % se originaron en familias individuales. La autora interpreta este desplazamiento como una transformación de la censura: de las quejas particulares se ha pasado a campañas organizadas con capacidad para influir en las políticas públicas. Además, las restricciones ya no afectan únicamente a novelas juveniles o libros ilustrados. También se dirigen contra obras de historia, biografías, libros de consulta y publicaciones científicas, con el consiguiente riesgo de limitar el acceso de los estudiantes a información contrastada sobre la sociedad, la diversidad y el pasado.

El informe también identifica la llamada censura preventiva o silenciosa. En ocasiones, las obras desaparecen de las estanterías sin una reclamación formal, porque las instituciones temen litigios, sanciones, pérdidas de financiación o conflictos con las autoridades educativas. Algunas administraciones han introducido sistemas de clasificación de libros y procedimientos de revisión que obligan a los centros a evaluar grandes cantidades de títulos. El artículo menciona, además, sistemas privados como BookLooks, promovido por personas vinculadas a Moms for Liberty, y advierte de que el temor a las consecuencias legales puede convertirse en una oportunidad comercial para quienes venden herramientas de clasificación y evaluación de contenidos. El resultado es que la selección profesional de las colecciones puede quedar subordinada a criterios ideológicos o a interpretaciones excesivamente restrictivas de la legislación.

En el ámbito federal, la controversia ha llegado al Congreso y a los tribunales. En 2023, el Senado celebró una audiencia sobre la prohibición de libros. El informe también señala que, durante 2025, el sistema educativo del Departamento de Defensa estadounidense retiró cerca de 600 títulos de sus escuelas. Asimismo, menciona el proyecto de ley federal H.R. 7661, orientado a restringir el acceso de menores a determinados materiales considerados de carácter sexual y que, según el artículo, había superado la fase de comisión y podía ser debatido por el pleno de la Cámara de Representantes. La preocupación de las organizaciones defensoras de la libertad de lectura es que la financiación educativa federal se utilice para imponer restricciones de contenido a las escuelas de todo el país.

Casos concretos en distintos estados

Arkansas: retirada de libros y presión sobre los profesionales. El informe reconstruye cómo una controversia local sobre materiales LGBTQ+ se convirtió en un conflicto estatal. En octubre de 2022 se presentó una petición para retirar la financiación a la biblioteca de Jonesboro por una exposición del Orgullo que se había realizado en 2021. Posteriormente, la junta de la biblioteca del condado de Crawford exigió trasladar libros LGBTQ+ a una sección separada, y su directora, Deidre Grzymala, dimitió en febrero de 2023 tras las presiones recibidas. En el condado de Saline, la directora Patty Hector fue despedida en octubre de 2023 después de negarse a retirar determinados libros. En marzo de ese año, Arkansas había aprobado la Ley 372 (Act 372), que generó litigios y fue bloqueada judicialmente en diciembre de 2024. En 2026, el consejo estatal de bibliotecas continuaba revisando las condiciones para conceder ayudas, con propuestas que podían enviar a la sección para adultos materiales que contuvieran descripciones o imágenes de genitales humanos, incluso cuando tuvieran valor educativo o artístico.

Florida: censura escolar y financiación pública. El Florida Freedom to Read Project documentó cómo las reclamaciones contra libros se relacionaron con campañas legislativas y con iniciativas para debilitar la confianza en la enseñanza pública. Según el testimonio de Stephana Ferrell recogido en el informe, la estrategia no se limitaba a retirar títulos: también contribuía a crear un entorno favorable a la expansión de los programas de elección educativa y los vales escolares para financiar centros privados, implantados en el estado en 2023. Las consecuencias señaladas incluyen una presión permanente sobre los distritos para retirar materiales, recortes presupuestarios en bibliotecas escolares y la reconversión de algunas bibliotecas de secundaria. El caso ilustra cómo las controversias sobre libros pueden tener efectos sobre la financiación y la propia organización de los servicios educativos.

Iowa: listas de retirada de cientos de títulos. Annie’s Foundation surgió después de una disputa en 2021 sobre dos novelas incluidas en el currículo de décimo curso: The Hate U Give, de Angie Thomas, y The Absolutely True Diary of a Part-Time Indian, de Sherman Alexie. Aunque el comité encargado de revisar las reclamaciones recomendó conservar ambas obras, la cuestión llegó al consejo escolar en una reunión marcada por insultos racistas y homófobos. Más adelante, en Urbandale, activistas consiguieron obtener una lista de más de 300 títulos que se pretendían retirar. Al facilitar la lista a un periodista, lograron que el caso adquiriera repercusión nacional. La experiencia demuestra la importancia del acceso a los documentos públicos y del trabajo conjunto entre familias, periodistas y organizaciones civiles para hacer visibles las decisiones de censura.

Luisiana: una campaña ciudadana que frenó proyectos legislativos. Este es uno de los ejemplos más claros de resistencia eficaz descritos en el artículo. En 2024, varias iniciativas legislativas amenazaban con criminalizar determinadas actuaciones de los bibliotecarios. Louisiana Citizens Against Censorship y la asociación estatal de bibliotecarios escolares coordinaron a profesionales de bibliotecas públicas, escolares y universitarias, familias y organizaciones colaboradoras. La campaña generó más de 40.000 correos electrónicos y llamadas a los legisladores en oposición a los proyectos. De nueve iniciativas contrarias a las bibliotecas que la coalición decidió combatir, siete fueron derrotadas y otra se modificó favorablemente para las bibliotecas; el balance de la organización fue que ocho de las nueve quedaron bloqueadas o sustancialmente corregidas. En 2025 y 2026 no aparecieron nuevas iniciativas de este tipo en el estado, según el testimonio incluido en el informe. La organización también creó pequeñas ayudas de hasta 500 dólares para apoyar proyectos comunitarios a favor de la libertad de lectura.

Nuevo México: amenazas a una autora y censura informal. La escritora Kit Rosewater, autora de The Derby Daredevils: Kenzie Kickstarts a Team, descubrió que su libro había sido arrojado a un contenedor junto a otras obras que incluían personajes LGBTQ+ y racializados. Una nota adhesiva explicaba el motivo de la retirada: el libro hablaba de un padre transgénero y de una adolescente que sentía atracción por otra chica. Más adelante, una visita escolar de la autora en su localidad tuvo que cancelarse tras las amenazas de algunos padres y el hostigamiento a la bibliotecaria del centro. En respuesta, Rosewater contribuyó a crear la coalición Freedom to Read New Mexico, cuya primera reunión se celebró el 18 de noviembre de 2025. El caso muestra que la censura puede afectar no solo a los libros, sino también a los autores, los actos culturales y la seguridad de los profesionales.

Tennessee: intimidación y organización comunitaria. En agosto de 2023, dos madres comenzaron a movilizarse frente a las restricciones impulsadas en las bibliotecas públicas del condado de Rutherford. De esa iniciativa surgió la Rutherford County Library Alliance, que llegó a contar con cientos de simpatizantes, unos 40 miembros que aportaban apoyo económico de forma periódica y más de 1.500 suscriptores de correo electrónico. En 2024, su actividad contribuyó a frenar dos proyectos legislativos contrarios a las bibliotecas en el comité de Educación del Senado estatal. La organización también apoyó la oposición a las retiradas de libros en las escuelas, objeto de una demanda judicial. Sus miembros denunciaron amenazas, acoso e intentos de presión sobre negocios locales que apoyaban la libertad de lectura. A pesar de ello, las reuniones de los consejos bibliotecarios llegaron a congregar a cientos de personas favorables al acceso a las colecciones.

Texas: leyes, listas de clasificación y uso de inteligencia artificial. Texas ocupa un lugar central en el informe por la combinación de campañas locales y legislación estatal. El artículo identifica grupos que acuden coordinadamente a reuniones de consejos escolares y municipales para reclamar la retirada de obras, con especial atención a las historias LGBTQ+, las experiencias de personas racializadas, los relatos sobre abusos sexuales y los libros sobre violencia política o religiosa. Entre las normas mencionadas figuran la Ley HB 900, conocida como READER Act, que exige a los proveedores clasificar determinados libros vendidos a los distritos escolares, y las leyes SB 12 y SB 13, relacionadas con restricciones sobre diversidad y con la creación de mecanismos de revisión de las colecciones escolares. El texto señala, además, un uso preocupante de herramientas de inteligencia artificial: algunos responsables escolares estarían introduciendo listas de libros solicitados para compra en ChatGPT y otras plataformas para identificar títulos que pudieran considerarse incompatibles con las políticas locales o las leyes estatales. Esto plantea interrogantes sobre la fiabilidad de los sistemas automatizados, sus criterios de clasificación y el riesgo de convertir filtros algorítmicos en mecanismos de censura.

Utah: una prohibición que se extiende a todo el estado. Según el informe, la aplicación de leyes estatales como la HB 29 ha permitido que las decisiones de algunos distritos escolares tengan consecuencias para las colecciones de todo Utah. En el momento recogido por el artículo, cerca de 40 títulos distintos habían sido prohibidos en las bibliotecas de las escuelas públicas de todo el estado. La organización Let Davis Read surgió para cuestionar estas medidas, informar a la comunidad y ofrecer una vía de participación a bibliotecarios y ciudadanos que temían hablar públicamente. El informe describe cómo una campaña contra el proyecto de ley HB 197 logró que una representante recibiera 400 correos electrónicos sobre la iniciativa y que el texto fuera revisado varias veces hasta quedar sustancialmente debilitado. La experiencia muestra la utilidad de las solicitudes de información pública, la vigilancia de los procedimientos administrativos y la presión ciudadana organizada.

Virginia: el caso de Gender Queer. La bibliotecaria escolar Kim Dare relata la controversia que comenzó en el condado de Fairfax en 2021, cuando un padre cuestionó públicamente la presencia de Gender Queer en la biblioteca de un instituto. La dirección del distrito retiró temporalmente la obra mientras se revisaba la reclamación, lo que impidió que los estudiantes accedieran a ella antes de que concluyera el procedimiento. Sin embargo, el comité de revisión, integrado por personal educativo, docentes, bibliotecarios y estudiantes, decidió por unanimidad mantener el libro en las estanterías de los institutos. Después de aquel episodio, la normativa del distrito se modificó para especificar que los libros impugnados debían permanecer disponibles mientras se examinaban las reclamaciones. Este caso demuestra la importancia de disponer de procedimientos transparentes y equilibrados, en los que las decisiones se tomen tras una evaluación profesional y no mediante retiradas preventivas.

Qué propone el informe para defender la libertad de lectura

La principal conclusión es que la respuesta a la censura requiere organización a largo plazo. El artículo subraya que las iniciativas locales pueden lograr cambios significativos cuando coordinan a bibliotecarios, docentes, familias, escritores, editoriales, asociaciones profesionales y organizaciones de derechos civiles. Las campañas de Luisiana y Utah muestran que las llamadas a los representantes, la participación en reuniones públicas, el acceso a documentos administrativos y la colaboración con periodistas pueden frenar proyectos restrictivos. También resulta fundamental que las bibliotecas mantengan políticas claras de selección y revisión de colecciones, que las reclamaciones sigan procedimientos documentados y que los materiales no sean retirados automáticamente antes de completar una evaluación.

Para las bibliotecas públicas y escolares, el informe plantea un desafío profesional y democrático. La libertad de lectura no significa que todas las obras deban estar necesariamente en todas las secciones o dirigidas a todas las edades, sino que las decisiones sobre las colecciones deben basarse en criterios profesionales, necesidades de los usuarios y procedimientos transparentes, no en la imposición ideológica de un grupo. La retirada de libros puede afectar de manera desproporcionada a jóvenes LGBTQ+, estudiantes racializados y otras personas cuyas experiencias están menos representadas en los recursos educativos. Cuando estas voces desaparecen de las colecciones, se reduce la diversidad de perspectivas a las que puede acceder la comunidad.

El informe de Book Riot documenta una transformación de la censura de libros en Estados Unidos: de reclamaciones individuales se ha pasado a campañas coordinadas que utilizan la presión política, la legislación, los procedimientos administrativos e incluso herramientas tecnológicas para restringir el acceso a determinadas obras. Pero también aporta ejemplos concretos de resistencia, desde las más de 40.000 comunicaciones ciudadanas en Luisiana hasta la movilización de familias y bibliotecarios en Iowa, Tennessee y Utah. Su mensaje final es que la defensa del derecho a leer depende de comunidades informadas, bibliotecas profesionales y alianzas capaces de sostener la libertad intelectual en el tiempo. El artículo invita a los lectores a identificar organizaciones locales de defensa de la lectura y participar en ellas, porque la protección de las bibliotecas y de sus colecciones no depende exclusivamente de las instituciones nacionales, sino también de la acción ciudadana en cada comunidad.

La magia de los clubes de lectura con Isabel Nieto Torres. Planeta Biblioteca 2026/09/07

La magia de los clubes de lectura con Isabel Nieto Torres.

Planeta Biblioteca 2026/09/07

ESCUCHAR

Descargar

La entrevista a María Isabel Nieto Torres recorre su trayectoria como maestra y su profunda vinculación con la lectura y las bibliotecas escolares. Destaca su experiencia durante más de veinte años al frente de la biblioteca del Colegio Público Cuartillo, con más de 6.000 volúmenes y numerosas actividades de animación lectora. También aborda iniciativas como los cuentacuentos, el club de lectura para familias y los programas de creatividad literaria y escritura. Tras su jubilación, Isabel continúa promoviendo la lectura de forma altruista mediante clubes de lectura, encuentros con autores y rutas literarias. La entrevista refleja, en definitiva, cómo una experiencia profesional terminó convirtiéndose en una auténtica pasión y compromiso personal con la educación, los libros y la lectura.

Cuando la IA hace los deberes de aprender

Malespina, Elissa. (1 de septiembre de 2026). If AI Is Feeding Students Their Subjects, We Are Doing It Wrong. The AI School Librarian, Substack.

Artículo original

La IA debe apoyar el pensamiento del estudiante, no sustituirlo, y complementar, nunca reemplazar, al profesor; su uso educativo plantea además quién decide qué información reciben los alumnos y qué perspectivas quedan fuera, convirtiéndose en una cuestión de poder, acceso al conocimiento y pluralidad informativa. En este contexto, la biblioteca y los bibliotecarios desempeñan un papel fundamental al enseñar a los estudiantes a buscar, evaluar, contrastar, cuestionar y utilizar críticamente la información.

Se plantea una crítica de fondo al uso de la inteligencia artificial en la educación a partir de una expresión utilizada por la secretaria de Educación de Estados Unidos, Linda McMahon, al describir el modelo educativo de Alpha School, en Austin: los estudiantes estarían «recibiendo» o «siendo alimentados» con sus asignaturas mediante sistemas informáticos. Para la autora, esta formulación revela un riesgo importante: convertir la educación en un proceso de entrega automatizada de contenidos, en el que el alumno se limita a recibir información seleccionada por un sistema. Malespina recuerda que aprender no consiste simplemente en recibir información, sino en formular preguntas, establecer conexiones, equivocarse, revisar las propias ideas, contrastar fuentes, argumentar y relacionarse con otras personas.

La autora no rechaza la utilización de la IA en las aulas, sino que establece una diferencia fundamental entre utilizarla para apoyar el pensamiento del estudiante y utilizarla para sustituirlo. Una herramienta de IA puede explicar nuevamente un concepto difícil, generar preguntas de investigación, adaptar la dificultad de los ejercicios, proporcionar retroalimentación o permitir que un estudiante contraste una respuesta con fuentes fiables. En estos casos, la tecnología puede potenciar el aprendizaje porque el alumno continúa realizando el trabajo intelectual. El problema aparece cuando la IA se convierte fundamentalmente en un mecanismo de consumo de contenidos, haciendo que el estudiante sea cada vez más un receptor y menos un investigador, creador y evaluador de información.

Otro de los argumentos centrales es que una IA educativa no equivale a un profesor humano. Aunque puede ofrecer explicaciones personalizadas, responder inmediatamente y adaptar el nivel de dificultad, carece de buena parte del conocimiento contextual y relacional que caracteriza a la enseñanza. El profesor puede detectar que un alumno ha perdido confianza, interpretar un error como síntoma de una concepción equivocada, saber cuándo debe insistir o cuándo necesita modificar completamente una actividad. Para Malespina, enseñar implica mucho más que proporcionar la explicación adecuada: implica relaciones humanas, criterio, contexto y conocimiento del estudiante concreto.

El artículo introduce además una cuestión especialmente relevante para las bibliotecas y la alfabetización informacional: quién decide qué información recibe el estudiante. Si los alumnos pasan buena parte de su jornada escolar aprendiendo a través de sistemas de IA, alguien debe determinar qué contenidos, fuentes, autores y perspectivas utiliza el sistema. Esa selección puede estar condicionada por las empresas proveedoras, los distritos escolares, las administraciones educativas o los diseñadores curriculares. Por ello, la cuestión deja de ser exclusivamente pedagógica y se convierte también en una cuestión de poder, acceso al conocimiento y pluralidad informativa: ¿qué perspectivas incorpora la IA?, ¿cuáles considera autorizadas?, ¿qué fuentes quedan fuera? y ¿qué ocurre cuando el estudiante formula una pregunta que se encuentra fuera del currículo establecido?

Malespina cuestiona también una de las grandes promesas de la IA educativa: la personalización. Que un sistema adapte el ritmo, el nivel de lectura, los ejemplos o las preguntas a cada alumno no significa necesariamente que exista mayor libertad intelectual. Es posible ofrecer 500 itinerarios personalizados a 500 estudiantes y, al mismo tiempo, mantenerlos dentro de un conjunto de información estrictamente delimitado. La personalización puede modificar la forma en que se presenta el conocimiento sin modificar quién decide qué conocimiento está disponible. Por ello, la autora advierte de que una experiencia aparentemente individualizada puede esconder un sistema altamente centralizado de control de la información.

Aquí adquiere especial protagonismo la biblioteca escolar y el papel de los bibliotecarios. Frente a un modelo basado en proporcionar respuestas, la biblioteca enseña a los estudiantes a buscar, evaluar, contrastar, cuestionar y utilizar la información. En un entorno dominado por la IA, estas competencias adquieren todavía mayor importancia: los alumnos necesitan aprender a rastrear una afirmación hasta su fuente original, valorar la calidad de las evidencias, detectar perspectivas ausentes y comprender que la primera respuesta que proporciona una herramienta de IA no tiene por qué ser la mejor. Además, la biblioteca ofrece algo difícil de reproducir mediante un sistema de recomendación: la posibilidad de descubrir información no seleccionada previamente, encontrar un libro inesperado o entrar en contacto con una idea que contradiga lo que el estudiante creía saber.

La conclusión de Malespina es clara: el objetivo no debería ser utilizar la IA para hacer más eficiente la entrega de la educación, sino para proporcionar mejores herramientas con las que los estudiantes puedan desarrollar el trabajo intelectual de aprender. La IA puede formar parte de las aulas, pero debe utilizarse para generar preguntas, investigar, comparar respuestas, comprobar hechos, analizar sesgos y revisar trabajos, manteniendo al estudiante como protagonista del proceso cognitivo. En este sentido, el artículo defiende una concepción de la alfabetización en IA muy próxima a la alfabetización informacional: no se trata únicamente de saber utilizar una herramienta, sino de comprender sus respuestas, cuestionarlas, contrastarlas y mantener el control humano sobre el aprendizaje y sobre el acceso al conocimiento.

Por qué los bibliotecarios escolares son fundamentales para la alfabetización en IA

Why teacher librarians are critical for students living in an AI‑driven world. EdSource, 2026. https://edsource.org/2026/ai-literacy-teacher-librarians/752536?utm_source=flipboard&utm_content=other

Los bibliotecarios escolares con formación docente son esenciales para enseñar alfabetización en IA porque combinan habilidades de investigación, evaluación crítica y mediación tecnológica que permiten a los estudiantes comprender, usar y cuestionar la IA de forma informada y responsable en su vida académica y cotidiana

Ante la rápida expansión de las herramientas de inteligencia artificial (IA) en la educación, los bibliotecarios escolares con formación docente tienen un rol esencial para desarrollar la alfabetización en IA entre los estudiantes. En un contexto donde las escuelas integran cada vez más tecnologías basadas en IA, no basta con saber usar estas herramientas: es necesario comprender qué son, cómo funcionan, cuáles son sus limitaciones y cómo evaluarlas críticamente para que los estudiantes se conviertan en usuarios informados y responsables de esta tecnología.

El texto argumenta que los bibliotecarios escolares ya desempeñan funciones clave en la enseñanza de investigación, alfabetización informacional y mediática, y por ello están bien posicionados para ampliar estas competencias hacia la IA. Su labor tradicional de enseñar a los estudiantes a encontrar, evaluar y utilizar información relevante se conecta directamente con lo que implica una alfabetización en IA efectiva: promover pensamiento crítico sobre algoritmos, datos y resultados generados por sistemas automáticos, así como abordar cuestiones éticas y de sesgo.

Además, el artículo subraya la necesidad de acceso equitativo a la instrucción en IA. No todos los estudiantes tienen las mismas oportunidades de interactuar con tecnologías avanzadas fuera de la escuela, por lo que los bibliotecarios escolares pueden ayudar a nivelar el campo ofreciendo recursos, talleres, guías y apoyo continuo. Esto incluye explicar no solo cómo usar herramientas de IA, sino también enfrentar discusiones sobre privacidad, propiedad intelectual, verificación de veracidad y riesgos de desinformación.

Finalmente, la pieza advierte que sin una alfabetización adecuada en IA —orientada por profesionales capacitados— los estudiantes corren el riesgo de adoptar estas tecnologías de forma superficial o sin entender sus implicaciones sociales y éticas. Por ello, capacitar, apoyar y fortalecer el papel de los bibliotecarios docentes se presenta como una estrategia educativa clave para preparar a los estudiantes de hoy a navegar con confianza en un mundo cada vez más impulsado por la inteligencia artificial.

Bibliotecarios infantiles y el auge de la IA: reflexiones sobre oportunidades, retos y el papel profesional en la era de la inteligencia artificial

Brownley, Jessica (2026, 2 de febrero). Children’s Librarians and the Rise of AI: What Should We Be Thinking About? ALSC Blog, Association for Library Service to Children (American Library Association). Recuperado de https://www.alsc.ala.org/blog/2026/02/childrens-librarians-and-the-rise-of-ai-what-should-we-be-thinking-about

La inteligencia artificial ha dejado de ser un concepto teórico para integrarse progresivamente en la vida cotidiana de niños, familias y comunidades escolares. Según el artículo de la ALSC, herramientas como asistentes de voz, plataformas de generación de textos y aplicaciones educativas impulsadas por IA ya forman parte de la forma en la que los menores acceden a información, crean contenido y resuelven tareas. Esta integración plantea un panorama en el que los bibliotecarios infantiles se enfrentan a preguntas fundamentales sobre cómo abordar estas tecnologías en su práctica profesional: ¿cómo guiar a los niños en un entorno saturado de IA? ¿cómo apoyar el aprendizaje sin sacrificar la calidad de las experiencias humanas de descubrimiento y lectura?

El texto recomienda ver estas tecnologías no como sustitutos, sino como herramientas potenciales que pueden complementar la labor tradicional de la biblioteca. El uso de IA presenta oportunidades claras para enriquecer la alfabetización y el aprendizaje de los niños. Programas de lectura adaptativa pueden personalizar recomendaciones, ajustándose al nivel y los intereses de cada niño y fomentando el amor por los libros. Las herramientas de escritura asistida, como los modelos de generación de texto, pueden inspirar la creatividad literaria y ofrecer puntos de partida para actividades de narración y escritura, alentando a los jóvenes usuarios a explorar su imaginación de formas nuevas. Asimismo, aplicaciones enfocadas en productividad pueden ayudar a niños mayores a organizar proyectos o investigar temas complejos, actuando como una ayuda para explorar problemas de manera independiente.

Sin embargo, el artículo también subraya desafíos importantes y cuestiones éticas que los bibliotecarios deben considerar. La privacidad y la seguridad de los datos de los niños son preocupaciones críticas, dado que muchas herramientas de IA recopilan información de uso. Además, existe el riesgo de que los contenidos generados por IA contengan errores, sesgos o mensajes no intencionados, lo que requiere que los profesionales ayuden a los usuarios más jóvenes a discernir información fiable de aquella que no lo es. Otro aspecto clave es evitar una dependencia excesiva en estas tecnologías: aunque la IA puede sugerir ideas o soluciones, no puede reemplazar la orientación atenta y reflexiva de un bibliotecario, ni las experiencias de lectura, juego y aprendizaje cooperativo que promueven el desarrollo social y emocional.

En última instancia, el texto plantea que el rol del bibliotecario infantil se reconfigura en este contexto tecnológico. Más allá de ser mediadores de recursos, los bibliotecarios deben convertirse en guías críticos que enseñen a los niños a evaluar y utilizar herramientas de IA con juicio y ética. Esto implica fomentar la alfabetización digital, demostrar la importancia de pensar críticamente sobre los resultados generados por máquinas y ayudar a los jóvenes a entender que la tecnología es solo un recurso —no una autoridad— en el proceso de aprendizaje. Al equilibrar la innovación con experiencias humanas significativas como la lectura compartida, el juego creativo y la exploración colaborativa, las bibliotecas continúan siendo espacios seguros y enriquecedores donde la curiosidad y la imaginación infantil pueden florecer en un mundo cada vez más influido por la inteligencia artificial

De que manera los bibliotecarios escolares en Escocia abordan los problemas de la desinformación y la información errónea

Chartered Institute of Library and Information Professionals in Scotland (CILIPS). Tackling Misinformation and Disinformation for Scottish School Librarians Project Report. Liderado por Bruce Ryan, Edinburgh Napier University. CILIPS Research Fund, 2025

Texto completo

Los bibliotecarios escolares en Escocia ya realizan un esfuerzo significativo para abordar la desinformación, su capacidad para hacerlo de manera eficaz se ve seriamente limitada por carencias estructurales y de reconocimiento institucional. El informe insiste en que, para que puedan desempeñar plenamente su papel, es imprescindible darles apoyo sostenido, recursos adecuados, oportunidades de formación y un marco de colaboración estable con el resto de la comunidad educativa.

El estudio, realizado durante la primera mitad de 2025, examina las prácticas actuales, las barreras que encuentran los profesionales y las recomendaciones que podrían mejorar su labor en un contexto donde no existe una legislación específica que regule las bibliotecas escolares. Esta ausencia de normativa hace que la relevancia del bibliotecario dependa en gran medida de las decisiones de cada centro educativo, del apoyo del profesorado y del liderazgo institucional.

En cuanto a las prácticas que ya se llevan a cabo, los bibliotecarios intervienen tanto de forma directa, respondiendo a consultas puntuales sobre desinformación, como indirectamente, mediante clases, charlas y actividades de alfabetización informacional. Sin embargo, el informe señala que las peticiones explícitas de ayuda sobre desinformación no son frecuentes, y cuando aparecen provienen sobre todo de los estudiantes. Este hecho refuerza la idea de que, aunque existe un problema real de exposición a información falsa, todavía falta consolidar un marco educativo que reconozca y potencie el papel de los bibliotecarios como agentes clave en la formación crítica de los alumnos.

Las barreras identificadas se relacionan principalmente con la falta de tiempo, presupuesto y recursos, factores que impiden llevar a cabo de forma sistemática programas de educación en desinformación. A ello se suma la insuficiencia de apoyo por parte del liderazgo escolar y de los profesores, lo cual limita la integración de estas prácticas en el currículo oficial. En muchos casos, además, las propias instalaciones físicas de las bibliotecas escolares no son adecuadas para desempeñar las funciones de enseñanza, consulta y reflexión necesarias en este ámbito.

El informe destaca también el deseo de los bibliotecarios de recibir formación especializada que les permita actualizar sus competencias frente a la desinformación y la información errónea. Esta formación debería estar disponible tanto para bibliotecarios como para asistentes de biblioteca, y sería más efectiva si estuviera integrada dentro de los programas de desarrollo profesional docente. Asimismo, se plantea la necesidad de fortalecer la colaboración entre bibliotecarios y profesores, desde la etapa de formación inicial de estos últimos, de manera que la educación en torno a la desinformación no dependa de iniciativas aisladas sino que forme parte de la enseñanza sistemática.

Las recomendaciones apuntan a que se reconozca oficialmente que los estudiantes enfrentan problemas de desinformación y que los bibliotecarios poseen competencias valiosas para afrontarlos. Para ello es necesario otorgarles tiempo, presupuesto y un lugar claro en el marco educativo. Además, se sugiere mejorar las oportunidades de colaboración con los docentes, integrando a los bibliotecarios en las revisiones curriculares, y ampliar la oferta de formación continua en alfabetización mediática e informacional. También se subraya la importancia de mejorar las instalaciones físicas de las bibliotecas, con el fin de que puedan cumplir su función pedagógica y social de manera más efectiva.

El papel de los bibliotecarios escolares en el desarrollo de habilidades de alfabetización informativa en estudiantes ante las noticias falsas

EveryLibrary. «Researching Your Way Through a Million Results.» EveryLibrary, accessed January 30, 2025. https://action.everylibrary.org/researching_your_way_through_a_million_results

Los bibliotecarios escolares son fundamentales para ayudar a los estudiantes a desarrollar habilidades de alfabetización informativa en un mundo saturado de información incorrecta. Enseñan a localizar, evaluar la calidad y cantidad de las fuentes, y dar crédito a los materiales utilizados. Además, promueven la ciudadanía digital responsable. En lugar de confiar solo en búsquedas de Google, los estudiantes aprenden a utilizar bases de datos académicas y a filtrar fuentes confiables, lo que les permite ser investigadores y ciudadanos más críticos en un entorno digital lleno de noticias falsas.

Las investigaciones han demostrado que las noticias falsas viajan seis veces más rápido que las verdaderas en las redes sociales. Afortunadamente, los bibliotecarios escolares ayudan a los estudiantes a navegar por un mundo en el que les rodea demasiada información incorrecta. En colaboración con los profesores y los padres, los bibliotecarios escolares ofrecen lecciones esenciales que no solo ayudan a los estudiantes con su proyecto de investigación actual, sino que también ayudan a desarrollar habilidades de alfabetización críticas necesarias para toda una vida de aprendizaje, investigación y lectura.

Hace sólo unas décadas, el panorama era totalmente distinto. Si un estudiante tenía un proyecto de investigación, acudía a la biblioteca de su colegio, donde encontraba la colección de enciclopedias de la biblioteca para localizar un artículo sobre su tema. Tomaba notas, ya que el libro de referencia no estaba disponible para préstamo. Posteriormente sacaba un libro escrito por un autor experto y se iba a casa con su libro y sus notas, dos fuentes de información de alta calidad pero sucintas. Ahora, no sólo hay dos fuentes disponibles, sino probablemente miles, o incluso millones. Muchas de esas fuentes tienen información excelente, mientras que otras simplemente no la tienen. Algunas estarán desactualizadas, otras serán parciales y otras contendrán información completamente falsa.

¿Cómo distinguirlas? Y, ¿cómo hacer esta investigación rápida y eficazmente con tanto contenido? Dado que la investigación es tan diferente hoy en día, los alumnos necesitan desarrollar unas aptitudes increíblemente sólidas en materia de alfabetización informacional. Los bibliotecarios escolares pueden ayudar a los estudiantes a navegar por este mundo en constante cambio de la alfabetización informacional. He aquí cuatro maneras en que los bibliotecarios escolares pueden ayudar a los estudiantes a tener éxito:

Localización de información

Hay mejores formas de empezar que una búsqueda en Google. Por ejemplo, las bibliotecas escolares suelen estar suscritas a bases de datos de investigación de alta calidad, a muchas de las cuales se puede acceder desde casa. Buscar en una base de datos de alta calidad y adecuada a la edad, como una de EBSCO o Gale, conducirá a resultados más sólidos. Por supuesto, la biblioteca escolar también tiene toda una colección de libros que han sido seleccionados y examinados por el bibliotecario de la escuela. Estos libros están escritos para el nivel y las necesidades informativas de tu alumno, por lo que encajan de forma natural y sencilla en su proceso de investigación.

Aun así, muchos alumnos querrán o necesitarán buscar en la red. Para ello, necesitarán competencias informacionales y estrategias de investigación de alto nivel. Aquí es donde los bibliotecarios escolares pueden ayudar de nuevo. Enseñan a los alumnos a hacerse preguntas clave mientras buscan, ayudándoles a saber qué sitios web son los mejores para utilizar. Algunas de estas preguntas son ¿Pertenece el sitio web a una institución establecida, como una universidad o un organismo público? ¿Es esa institución experta en el campo que estás investigando? ¿Quién aloja la información del sitio web? ¿Tiene la URL del sitio web algún componente sospechoso?

Cantidad de información

Las búsquedas en Internet nos ofrecen millones de resultados. Pero, ¿cuánta información se necesita realmente? A veces, los alumnos localizan y utilizan un largo artículo de Internet, cuando una entrada de enciclopedia habría cubierto rápidamente el contenido necesario. Evaluar la cantidad de información necesaria es otra importante habilidad de pensamiento crítico que se desarrolla en la biblioteca. Cuando se necesita una pequeña cantidad de información, un bibliotecario puede ayudar a localizar una enciclopedia en línea de buena reputación.

Calidad de las fuentes

Una vez que los alumnos han localizado sus fuentes, los bibliotecarios escolares les instan a que las examinen de forma crítica. Una forma fácil de hacerlo es buscar una cita. Lo bueno de Internet es que ofrece contenidos que pueden ser actuales y vanguardistas. ¿El inconveniente? Hay muchos contenidos antiguos. Animar a los alumnos a buscar fechas ayuda a los estudiantes a encontrar los materiales más recientes para su investigación.

El sitio web también debe tener un autor. Una parte importante de la alfabetización informacional consiste en saber quién escribió el material y por qué. ¿Quién es el autor? Si no hay nombre, ¿hay una razón lógica para que no lo haya? ¿Es un experto en la materia? ¿El autor intenta informarte o persuadirte? Si es así, ¿notas algún lenguaje que muestre parcialidad? Todas estas preguntas ayudan a los alumnos a localizar materiales fácticos sólidos.

Dar crédito

Por último, los bibliotecarios escolares trabajan para promover la ciudadanía digital, ayudando a los alumnos a mantenerse seguros y a ser responsables en Internet. Un componente importante de la responsabilidad en línea es dar crédito por la información utilizada. Es fácil sacar información de Internet, pero es necesario dar crédito a las ideas utilizadas en un proyecto o trabajo. Muchas bibliotecas escolares están suscritas a programas o utilizan recursos gratuitos para que citar las fuentes sea más fácil que nunca. Infórmate en la biblioteca de tu centro.

Desarrollar las competencias básicas en materia de información ayudará a los alumnos a ser buenos investigadores y pensadores críticos. Estas destrezas les serán muy útiles a lo largo de su trayectoria educativa y más allá. Por ejemplo, estas mismas habilidades ayudarán a los estudiantes a localizar y detectar esas noticias falsas tan frecuentes hoy en día. Las competencias informacionales de los estudiantes deben ser más agudas que nunca, no sólo para ser buenos estudiantes, sino también para ser ciudadanos bien informados.

Opiniones de los estadounidenses sobre las restricciones de libros en las escuelas públicas de EE. UU. 2024

Knight Foundation. «Americans’ Views on Book Restrictions in U.S. Public Schools 2024». Accedido 22 de agosto de 2024. https://knightfoundation.org/reports/americans-views-on-book-restrictions-in-u-s-public-schools-2024/.

El informe «Opiniones de los estadounidenses sobre las restricciones de libros en las escuelas públicas de EE. UU. 2024» de la Fundación Knight revela que las restricciones de libros en las escuelas públicas han aumentado drásticamente desde 2021, aunque la investigación sobre la conciencia y actitudes del público hacia estas restricciones es limitada. Este estudio encuestó a más de 4,500 adultos para explorar sus opiniones sobre la limitación del acceso de los estudiantes a libros.

Hallazgos clave:

  • La mayoría de los estadounidenses se sienten informados sobre los debates de restricciones de libros y consideran que el tema es importante, pero pocos han participado activamente.
  • Dos tercios de los estadounidenses se oponen a las restricciones de libros, confiando en la selección de libros por parte de las escuelas públicas.
  • El 60% ve la adecuación por edad como un motivo legítimo para restringir el acceso a libros, especialmente para estudiantes más jóvenes.
  • Las opiniones están divididas según ideología, con los conservadores siendo los principales defensores de las restricciones, mientras que los liberales y la comunidad LGBTQ son los mayores opositores.
  • Aunque la mayoría cree que los padres de las escuelas públicas deberían poder desafiar los libros, también preocupa que el temor a las quejas disuada la compra de libros con valor educativo.

El estudio muestra que, aunque el tema es ampliamente debatido, las actitudes varían significativamente según el grupo demográfico y la afiliación política.

4o

Los bibliotecarios escolares exploran las posibilidades de ChatGPT

Yorio, Kara. «School Librarians Explore Possibilities of ChatGPT». School Library Journal. Accedido 22 de agosto de 2024. https://www.schoollibraryjournal.com/story/School-Librarians-Explore-Possibilities-of-ChatGPT.

Mientras que algunos maestros de inglés están preocupados por la confiabilidad de las tareas escritas, los bibliotecarios escolares han mostrado curiosidad sobre cómo esta tecnología puede impactar su profesión y el entorno educativo. Aunque muchos distritos escolares han prohibido el uso de ChatGPT en dispositivos escolares, los bibliotecarios, como Suzanna Panter de Tacoma, Washington, están explorando formas de utilizar la herramienta para su beneficio, como en la recomendación de libros y la asistencia en la creación de planes de lecciones.

Panter destaca que ChatGPT puede ayudar a reducir la carga de trabajo de los bibliotecarios al proporcionar recomendaciones rápidas y ajustables según las necesidades específicas de los estudiantes. Además, permite la adaptación de ideas para lecciones específicas. Malespina también utiliza ChatGPT para tareas como la planificación de publicaciones en redes sociales para el Mes de la Historia Negra.

Aunque la herramienta tiene limitaciones, como un conocimiento actualizado solo hasta 2021 y la posibilidad de errores, tanto Panter como Malespina ven un gran potencial en su uso educativo. Subrayan la importancia de que los educadores se adapten a esta nueva tecnología, en lugar de ignorarla, para mejorar la educación y abordar los desafíos que presenta.

Makerspaces en bibliotecas escolares: la biblioteca como un espacio de aprendizaje activo


Quinde-Cordero, Marlene. Makerspaces en bibliotecas escolares: la biblioteca como un espacio de aprendizaje activo. Desiderata, n. 24. (2024)

Texto completo


La transformación de la biblioteca escolar en un centro de recursos integral es una tendencia consolidada en el siglo XXI. Esta evolución responde a la necesidad de adaptarse a los cambios en la educación y a la creciente importancia de la tecnología y la información en la sociedad actual. Con esta premisa, las bibliotecas escolares han emprendido una transformación al integrar Makerspaces. Estos espacios no solo proporcionan un entorno para la creatividad, sino que también permiten al cuerpo docente explorar nuevas metodologías educativas, alentando a los estudiantes a diseñar, experimentar, construir e inventar mientras se sumergen en la ciencia, la ingeniería y la innovación. De esta manera, la biblioteca se convierte en un punto central para el apoyo educativo. Los bibliotecarios juegan un papel crucial al colaborar con los profesores en el desarrollo de materiales de lectura e investigación y la integración de recursos.