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Anuario de Estadísticas Culturales 2025

Ministerio de Cultura de España. Anuario de Estadísticas Culturales 2025. Síntesis de Indicadores Estadísticos Culturales. Secretaría General Técnica, División de Estadística y Estudios, noviembre de 2025. https://www.cultura.gob.es/servicios-a-la-ciudadania/estadisticas/cultura/mc/aec.html

“Anuario de Estadísticos Culturales 2025”, elaborado por el Ministerio de Cultura de España, ofrece una visión integral y actualizada del peso económico, social y simbólico de la cultura dentro del país. A través de más de una veintena de fuentes estadísticas oficiales incluidas en el Plan Estadístico Nacional, el documento permite observar cómo el sector cultural no solo se ha recuperado plenamente del impacto provocado por la pandemia, sino que ha consolidado un crecimiento sostenido en empleo, consumo, participación ciudadana, producción editorial, turismo cultural e infraestructuras culturales. Más que una recopilación de cifras, el informe configura una radiografía detallada del ecosistema cultural español y de su evolución reciente.

Uno de los datos más significativos es el referido al empleo cultural, que en 2024 alcanzó las 771.000 personas ocupadas, lo que representa el 3,6 % del empleo total en España. Esta cifra supone un crecimiento del 6,6 % respecto al año anterior y supera incluso los niveles previos a la crisis sanitaria. El sector destaca además por un perfil profesional altamente cualificado: el 71,2 % de quienes trabajan en actividades culturales poseen estudios superiores, una proporción muy superior a la media nacional. También sobresale la persistencia de desigualdades de género, ya que los hombres representan el 59,4 % del empleo cultural frente al 40,6 % de mujeres.

En el ámbito empresarial, España contaba a comienzos de 2024 con 185.544 empresas vinculadas a actividades culturales, equivalentes al 5,7 % del tejido empresarial nacional. Predominan claramente las microempresas: el 68,3 % no tienen asalariados y un 26,6 % cuenta con entre uno y cinco trabajadores, lo que refleja una estructura productiva muy atomizada. Las comunidades autónomas con mayor concentración de empresas culturales son Cataluña, Comunidad de Madrid, Andalucía y Comunitat Valenciana, consolidando el peso territorial desigual del sector cultural en el país.

En cuanto a la inversión pública en cultura, las cifras muestran un esfuerzo económico considerable de las administraciones. Durante 2023, la Administración General del Estado destinó 1.285,9 millones de euros, las comunidades autónomas 1.750,9 millones, y la administración local alcanzó 4.779,1 millones de euros, lo que confirma que ayuntamientos y entidades locales siguen siendo los principales financiadores de la actividad cultural pública en España. Paralelamente, los hogares españoles gastaron en 2024 un total de 14.341,9 millones de euros en bienes y servicios culturales, equivalente al 2,2 % del gasto total familiar, con un gasto medio anual de 739,7 euros por hogar.

El informe refleja además un notable dinamismo de las industrias culturales y creativas. En materia editorial, durante 2024 se registraron 89.347 libros con ISBN, de los cuales el 32,9 % correspondieron a formatos digitales, confirmando la consolidación progresiva del libro electrónico. El subsector más activo fue el de ciencias sociales y humanidades, seguido por creación literaria e infantil-juvenil. De igual manera, las bibliotecas españolas mantienen un papel central en el ecosistema cultural: se contabilizaron 5.552 bibliotecas activas, con 28,5 millones de usuarios inscritos y más de 144 millones de visitas anuales, lo que demuestra que siguen siendo uno de los principales espacios públicos de acceso al conocimiento y la cultura.

La participación cultural ciudadana alcanza, según el informe, sus mejores niveles en décadas. La Encuesta de Hábitos y Prácticas Culturales 2024-2025 muestra una recuperación muy intensa del consumo cultural tras la pandemia. El 64,9 % de la población leyó libros durante el último año, el 48,5 % asistió al cine, el 47,6 % visitó museos o exposiciones, y el 47,1 % acudió a espectáculos en vivo, cifras superiores incluso a muchas registradas antes de 2020. Un dato especialmente revelador es la expansión del consumo digital: el 74,1 % de los hogares españoles dispone ya de suscripciones a plataformas digitales de contenidos culturales, señalando una profunda transformación en las formas contemporáneas de acceso a la cultura.

El turismo cultural se consolida igualmente como uno de los motores económicos vinculados al sector. Durante 2024 se registraron más de 38 millones de viajes motivados principalmente por actividades culturales, generando un gasto superior a 38.400 millones de euros. En paralelo, el patrimonio cultural continúa mostrando gran vitalidad: España cuenta con 18.537 bienes inmuebles declarados Bien de Interés Cultural, mientras los museos alcanzaron los 64 millones de visitantes, recuperando prácticamente las cifras prepandemia. Los archivos estatales, por su parte, gestionan millones de documentos digitalizados y registraron 3,5 millones de sesiones de consulta en línea, mostrando el avance de la digitalización patrimonial.

En conjunto, el informe evidencia que la cultura se ha convertido en un sector estratégico de la economía y la sociedad española. No solo genera empleo, moviliza turismo, activa industrias creativas y sostiene un tejido empresarial amplio, sino que además mantiene una fuerte presencia en la vida cotidiana de la ciudadanía. Los datos muestran una transición clara hacia formas híbridas de consumo cultural donde conviven espacios tradicionales —bibliotecas, museos, cine, lectura impresa— con ecosistemas digitales basados en plataformas, contenidos electrónicos y nuevos hábitos de participación. La cultura aparece así no como un sector accesorio, sino como un componente estructural del desarrollo económico, educativo y democrático de la España contemporánea.

El 91 % de los estudiantes de último curso en Yale ya utiliza inteligencia artificial para sus trabajos académicos: la universidad frente a una nueva realidad educativa

Yale Daily News. “91 Percent of Senior Class Has Used AI for Schoolwork, News Survey Finds.” Yale Daily News, 16 de mayo de 2026. Disponible en: Yale Daily News

Un reciente estudio publicado por el periódico universitario Yale Daily News revela un dato que confirma hasta qué punto la inteligencia artificial generativa se ha integrado en la vida académica contemporánea: el 91 % de los estudiantes que integran la promoción 2026 de Yale University ha utilizado herramientas de inteligencia artificial para realizar algún tipo de trabajo académico durante su etapa universitaria.

La encuesta, realizada de manera anónima entre 172 estudiantes de último curso, ofrece una radiografía muy significativa sobre cómo tecnologías como ChatGPT y otros sistemas de IA han dejado de ser una novedad experimental para convertirse en parte habitual del ecosistema educativo universitario.

Los resultados muestran que únicamente un 9,1 % de los encuestados afirmó no haber utilizado nunca herramientas de inteligencia artificial en tareas relacionadas con sus estudios. La mayoría, concretamente un 67,5 %, declaró emplearlas de manera ocasional, frecuente o muy frecuente, lo que evidencia que el uso de estas tecnologías ha alcanzado niveles de normalización impensables apenas tres años atrás, cuando la irrupción pública de modelos generativos como ChatGPT abrió un intenso debate internacional sobre plagio, autoría, originalidad y el futuro mismo del aprendizaje universitario. La generación que se gradúa en 2026 aparece así como la primera cohorte académica que ha convivido plenamente con la IA durante gran parte de su formación superior.

La encuesta también permite observar cómo se utiliza concretamente la inteligencia artificial en el trabajo universitario. Más del 75 % de los estudiantes reconoció haber empleado estas herramientas para resolver ejercicios o problem sets, una práctica especialmente extendida en disciplinas técnicas, matemáticas y científicas. Un 64 % admitió utilizar IA para ayudar en la redacción de ensayos o trabajos escritos, mientras que uno de los datos más llamativos señala que casi la mitad de los estudiantes —48,5 %— afirmó haber usado inteligencia artificial incluso para colaborar en la elaboración de su tesis final o senior thesis, un tipo de trabajo que tradicionalmente representa la culminación intelectual individual del proceso universitario. Este dato plantea interrogantes profundos sobre cómo deberán redefinirse en el futuro conceptos como esfuerzo individual, originalidad académica o evaluación del aprendizaje.

Más allá de las cifras, el estudio refleja un cambio cultural profundo dentro de la educación superior. La universidad, históricamente concebida como un espacio donde se desarrollan capacidades de análisis crítico, escritura autónoma y construcción gradual del conocimiento, se enfrenta ahora a una tecnología capaz de automatizar precisamente parte de esos procesos cognitivos. Esto genera una paradoja cada vez más visible: mientras muchas instituciones educativas mantienen restricciones severas sobre el uso de inteligencia artificial por considerarla una amenaza para la integridad académica, el mercado laboral empieza simultáneamente a exigir competencias avanzadas en el manejo de estas herramientas. De esta forma, los estudiantes viven en un escenario contradictorio donde lo que en el aula puede considerarse una forma de hacer trampa, en el ámbito profesional comienza a verse como una habilidad necesaria.

Diversos estudios complementarios publicados durante 2026 confirman que el caso de Yale no es una excepción aislada sino parte de una tendencia global. Investigaciones de organizaciones como Gallup muestran que una mayoría creciente de estudiantes universitarios utiliza inteligencia artificial semanalmente para comprender conceptos complejos, revisar ejercicios, mejorar textos, resumir apuntes o desarrollar ideas para trabajos académicos. Paralelamente, una parte importante del profesorado expresa preocupación creciente por el posible deterioro de habilidades fundamentales como la escritura autónoma, el pensamiento crítico o la capacidad de razonamiento independiente, elementos que tradicionalmente constituyen la esencia misma del aprendizaje universitario.

En definitiva, el caso de Yale University ilustra con claridad que la educación superior se encuentra en medio de una transformación estructural sin precedentes. La pregunta central ya no parece ser si los estudiantes utilizan inteligencia artificial, porque las cifras demuestran que su adopción es prácticamente universal, sino cómo deberán adaptarse las universidades para integrar esta nueva realidad sin sacrificar los principios fundamentales del aprendizaje. Más que prohibir o aceptar acríticamente estas tecnologías, el verdadero desafío educativo del futuro inmediato será redefinir qué significa aprender, crear conocimiento y demostrar competencia intelectual en una era donde la inteligencia artificial se ha convertido en una extensión cotidiana del trabajo humano.

La mitad de los adultos de Estados Unidos nunca ha utilizado un chatbot de inteligencia artificial

Gottfried, Jeffrey, William Bishop, Monica Anderson, Michelle Faverio, Eugenie Park y Colleen McClain. 2026. “Americans and AI 2026: Chatbots, Smart Devices and Views on Impact – Why don’t people use chatbots?” Pew Research Center, 17 de junio de 2026. https://www.pewresearch.org/internet/2026/06/17/why-dont-people-use-chatbots/

El informe analiza por qué una parte significativa de la población adulta en Estados Unidos no utiliza chatbots de inteligencia artificial como ChatGPT, Gemini o Copilot, a pesar de su creciente presencia en la vida cotidiana. Los resultados proceden de una encuesta representativa realizada a más de 5.000 adultos estadounidenses, lo que permite identificar patrones claros de adopción, rechazo y percepción social de estas herramientas.

El informe de Pew Research Center (17 de junio de 2026) muestra un panorama muy claro sobre la adopción de los chatbots de inteligencia artificial: su uso está lejos de ser universal y la principal explicación no es tecnológica, sino cultural y actitudinal.

En términos generales, los datos indican que el 51% de los adultos en Estados Unidos no ha usado nunca chatbots de IA, frente a un 49% que sí los ha utilizado al menos una vez. Esta división casi simétrica refleja que la tecnología está extendida, pero todavía no plenamente integrada en la vida cotidiana de la población.

Cuando se analizan las razones del no uso, el factor más importante es el desinterés, señalado por un 83% de los no usuarios. Es decir, la mayoría no rechaza activamente la tecnología, sino que simplemente no la percibe como necesaria o útil en su día a día. A esto se suma un componente de desconfianza estructural, ya que un 76% duda de la exactitud de la información que generan los chatbots, lo que limita su valor como herramienta informativa o de apoyo. En paralelo, aparece una preocupación muy marcada por la privacidad y el uso de datos personales (79%), lo que evidencia una sensibilidad creciente hacia el impacto de la inteligencia artificial en la esfera privada.

Junto a estos factores principales, el estudio también identifica barreras secundarias: un 55% declara no saber cómo usarlos, lo que apunta a ciertos déficits de alfabetización digital, aunque no son el obstáculo dominante. En cambio, la presión social o el miedo al juicio ajeno apenas influye, ya que solo un 14% menciona este motivo.

Las expectativas de futuro refuerzan esta tendencia de estancamiento. Un 67% de los no usuarios considera poco o nada probable que empiece a utilizarlos en los próximos 12 meses, lo que sugiere que la brecha de adopción podría mantenerse estable a corto plazo, sin una incorporación masiva inminente.

Los datos revelan que la no adopción de chatbots no responde a una falta de acceso tecnológico, sino a una combinación de desinterés mayoritario, desconfianza en la fiabilidad de la IA y preocupación por la privacidad, lo que configura un escenario en el que la expansión de estas herramientas depende tanto de su mejora técnica como de su aceptación social.

Observatorio de inteligencia artificial en bibliotecas de América Latina – Informe 1° 2026

Gutiérrez, F. G. (2026). Observatorio de inteligencia artificial en bibliotecas de América Latina – Informe 1° 2026. Del Papel al Algoritmo – DPA Labs. https://doi.org/10.5281/zenodo.20585963

El informe “Observatorio de IA en Bibliotecas de América Latina (OLIAB)”, desarrollado por el proyecto Del Papel al Algoritmo (DPA Labs), constituye uno de los primeros intentos sistemáticos de medir el grado real de adopción de inteligencia artificial en bibliotecas latinoamericanas. Su propósito principal es establecer una línea de base regional durante el primer semestre de 2026, construyendo un panorama documentado sobre cómo las bibliotecas de América Latina están incorporando tecnologías de IA, qué usos concretos están implementando y cuáles son las limitaciones estructurales que impiden una adopción más equilibrada.

El hallazgo central del informe es contundente: la inteligencia artificial ya forma parte del ecosistema bibliotecario latinoamericano, pero su incorporación es profundamente desigual, fragmentaria y carece, en la mayoría de los casos, de estructuras de gobernanza institucional. Dicho de otra forma, existen múltiples iniciativas reales de experimentación y adopción, pero prácticamente no existen políticas institucionales sólidas relacionadas con privacidad, transparencia algorítmica, supervisión humana o evaluación de impacto.

El observatorio diseña además un índice propio denominado ILIAB (Índice Latinoamericano de IA en Bibliotecas) que clasifica el nivel de madurez institucional en cuatro niveles: incipiente, exploratoria, en consolidación y avanzada. Este índice no mide percepción sino evidencia pública verificable, lo que lo convierte en una herramienta metodológica particularmente rigurosa.

La región ya adoptó IA, pero de forma profundamente desigual

Uno de los aspectos más relevantes del estudio es que desmonta cierta narrativa excesivamente optimista sobre la adopción global de inteligencia artificial en bibliotecas. Muchas publicaciones internacionales citan que el 67% de las bibliotecas del mundo exploran o implementan IA, dato procedente del informe Clarivate Pulse of the Library 2025. Sin embargo, OLIAB demuestra que este dato resulta metodológicamente engañoso para América Latina.

La razón es clara: la muestra global estaba compuesta por 2.032 respuestas procedentes de 109 países, pero el 77% pertenecía a bibliotecas académicas y el 46% provenía exclusivamente de Estados Unidos, por lo que no representa adecuadamente la realidad latinoamericana.

En contraste, el benchmark regional más sólido disponible analizó 222 bibliotecas distribuidas en 22 países latinoamericanos, concluyendo que la adopción regional sigue siendo limitada debido a tres barreras estructurales principales:

  • Falta de recursos financieros
  • Resistencia institucional al cambio
  • Insuficiencia de habilidades especializadas en IA

Países con mayor evidencia de implementación

El observatorio detecta que algunos países están avanzando más rápidamente en el uso institucional de IA dentro de bibliotecas.

Brasil aparece como el país con mayor volumen de evidencia pública documentada. Se destacan universidades como:

  • Pontifícia Universidade Católica do Rio Grande do Sul (PUCRS) con guías sobre uso responsable de IA
  • Universidade Estadual de Campinas (UNICAMP), utilizando IA para comunicación institucional
  • Redes profesionales como FEBAB

México muestra actividad sostenida a través de:

  • Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM)
  • investigaciones sobre procesamiento del lenguaje natural aplicado a catalogación
  • desarrollo de sistemas inteligentes de búsqueda documental

Colombia destaca por experiencias públicas innovadoras:

  • BibloRed Bogotá con programas de alfabetización crítica en IA
  • Red de Bibliotecas de Medellín usando laboratorios con IA generativa
  • chatbot bibliotecario “Bibliobot” desarrollado en Uniremington

Perú, Chile, Ecuador y Argentina presentan iniciativas aisladas pero relevantes, especialmente en universidades y redes académicas.


El caso más avanzado: BIREME

El informe identifica un único caso regional que alcanza el nivel máximo del índice ILIAB (4/4):

BIREME

BIREME, organismo vinculado a la Pan American Health Organization y la World Health Organization, constituye el ejemplo más maduro de implementación regional.

Sus desarrollos incluyen:

  • DeCS Finder AI, sistema inteligente de sugerencia terminológica
  • Super Summaries, que ya cubre aproximadamente 60% de la base de datos LILACS
  • Sistemas FI-Admin e iAHx
  • Estrategia institucional 2023-2025 integrando modelos de lenguaje (LLM)

Es el único caso donde el observatorio detecta:

  • gobernanza documentada
  • evaluación parcial de impacto
  • infraestructura propia
  • alcance multinacional

Bibliotecas escolares: el gran vacío regional

Uno de los diagnósticos más preocupantes del informe es la situación de las bibliotecas escolares.

Entre las seis tipologías analizadas, las bibliotecas escolares obtienen el nivel más bajo posible:

ILIAB 1/4 (incipiente)

El observatorio concluye que no existe en ningún país latinoamericano una política pública específica que incorpore inteligencia artificial en bibliotecas escolares.

Las razones son principalmente estructurales:

  1. Infraestructura tecnológica insuficiente
  2. Ausencia de organismos coordinadores
  3. Prioridad presupuestaria en necesidades más básicas
  4. Falta de visibilidad institucional

La IA, concluye el informe, “llega última allí donde la infraestructura llega tarde”.


Ranking regional ILIAB

El índice ILIAB clasifica seis grandes tipologías bibliotecarias.

Tipo de bibliotecaNivel
Bibliotecas universitarias y académicas3/4
Bibliotecas de salud y científicas4/4
Bibliotecas públicas y comunitarias2/4
Bibliotecas nacionales y patrimoniales2/4
Bibliotecas parlamentarias y especializadas2/4
Bibliotecas escolares1/4

Las bibliotecas universitarias lideran en cantidad de proyectos, mientras que las bibliotecas especializadas en salud presentan la mayor madurez tecnológica.


El problema más grave: adopción sin gobernanza

Quizá la conclusión más importante del informe no es tecnológica sino institucional.

Las bibliotecas latinoamericanas están adoptando IA, pero casi ninguna ha desarrollado políticas formales sobre:

  • privacidad de datos de usuarios
  • sesgos algorítmicos
  • supervisión humana
  • trazabilidad de resultados
  • auditoría de errores
  • contratos equilibrados con proveedores externos

Esto genera un problema crítico: las decisiones estratégicas quedan en manos de empresas proveedoras, no de las instituciones bibliotecarias.

El informe resume esta situación con una frase muy potente:

“La gobernanza la definen los proveedores, no las instituciones.”


La gran brecha: formación profesional insuficiente

Otro hallazgo relevante es la escasez de formación especializada en IA para bibliotecarios.

El informe detecta que muchos profesionales están buscando capacitación fuera del propio sector bibliotecario.

Un ejemplo significativo:

En un curso organizado por CONICET participaron 91 personas, y aproximadamente 30% eran profesionales de la información, lo que indica una demanda formativa activa.

El problema es que la formación existente:

  • está fragmentada
  • depende de iniciativas aisladas
  • no tiene enfoque bibliotecológico
  • suele venir del sector tecnológico generalista

El observatorio reclama formación:

  • en español
  • accesible económicamente
  • con enfoque crítico
  • orientada específicamente al trabajo bibliotecario

Seis grandes conclusiones estratégicas

El informe formula seis lecturas críticas sobre el futuro de la IA en bibliotecas latinoamericanas.

1. La adopción está siendo capturada, no gobernada

Las instituciones implementan tecnología sin controlar realmente sus condiciones de uso.

2. Existen dos velocidades

Universidades avanzadas progresan rápidamente mientras bibliotecas públicas, rurales o escolares quedan rezagadas.

3. Se habla mucho de IA pero se mide poco

Existen congresos, seminarios y debates, pero casi nadie publica métricas reales de impacto.

4. La mediación humana sigue siendo insustituible

Las bibliotecas públicas están encontrando valor en enseñar pensamiento crítico frente a la IA más que en automatizar servicios.

5. El idioma es un problema político

Los grandes modelos lingüísticos están entrenados principalmente en inglés, lo que introduce sesgos contra contextos latinoamericanos.

6. El tiempo profesional es el recurso más escaso

La formación y adaptación a la IA exige tiempo que normalmente no está reconocido institucionalmente.


Datos clave extraídos del documento

Datos cuantitativos

  • 91 participantes en curso CAICYT-CONICET
  • 30% de participantes eran bibliotecarios
  • 222 bibliotecas estudiadas en benchmark regional
  • 22 países latinoamericanos analizados
  • 2.032 bibliotecas en encuesta global Clarivate
  • 77% de muestra global = bibliotecas académicas
  • 46% de muestra global = Estados Unidos
  • 67% de bibliotecas globales exploran IA (dato no extrapolable a América Latina)
  • 60% de base LILACS cubierta por Super Summaries de BIREME

Conclusiones

América Latina no enfrenta un problema de acceso a herramientas de inteligencia artificial en bibliotecas. El verdadero problema es la falta de capacidad institucional para gobernar, regular, evaluar y apropiarse críticamente de esa tecnología.

La IA ya llegó a las bibliotecas latinoamericanas, pero el desafío decisivo no será adoptarla, sino controlar las condiciones bajo las cuales esa adopción ocurre.

Ranking orientativo de los 20 países más lectores del mundo

No existe un ranking oficial y universalmente aceptado porque las encuestas nacionales usan metodologías distintas (libros impresos vs. digitales y audiolibros, población adulta vs. total, lectores habituales vs. toda la población). Para responder, tomo como base las comparaciones internacionales más difundidas por Lectupedia y las estimaciones comparativas recientes de World Population Review. Debe leerse como ranking orientativo, no como una clasificación oficial definitiva.

  • Canadá y Francia figuran entre los países con mayores promedios de lectura (≈17 libros/año).
  • Estados Unidos, Reino Unido, India e Italia aparecen en el grupo alto (≈13–17 según la fuente).
  • España suele situarse alrededor de 9–10 libros por persona al año, por encima de la mayoría de países latinoamericanos incluidos en las comparaciones.

Lectupedia es una plataforma digital desarrollada por CulturaUNAM que recopila y sistematiza resultados de encuestas nacionales sobre hábitos, prácticas y consumo de lectura en México. Su objetivo es centralizar información dispersa para fortalecer la investigación, las políticas públicas y la promoción de la lectura.

World Population Review es una organización en línea que ofrece estadísticas demográficas y socioeconómicas globales de libre acceso. Es reconocida por sus bases de datos interactivas y sus comparaciones internacionales, que incluyen indicadores sobre población, economía, salud, educación y hábitos culturales como la lectura.

Por qué este ranking debe interpretarse con cautela

  1. Algunos países cuentan solo libros impresos; otros incluyen libros electrónicos y audiolibros.
  2. El denominador cambia: toda la población, adultos o lectores habituales.
  3. Las encuestas se levantan en años distintos y con preguntas distintas.
  4. Por ello, los valores deben verse como órdenes de magnitud comparativos, no como una tabla exacta de “los 20 más lectores del mundo”.

Los estadounidenses siguen prefiriendo los libros impresos a las versiones digitales o en audio

Bishop, William. “Americans Still Opt for Print Books over Digital or Audio Versions; Few Are in Book Clubs.” Pew Research Center, 9 de abril de 2026. https://www.pewresearch.org/short-reads/2026/04/09/americans-still-opt-for-print-books-over-digital-or-audio-versions-few-are-in-book-clubs/

El estudio del Pew Research Center ofrece una panorámica actualizada sobre los hábitos de lectura en Estados Unidos, destacando la persistencia del libro impreso como formato dominante a pesar del crecimiento de las alternativas digitales.

Según los datos recogidos en una encuesta de 2025, el 75 % de los adultos estadounidenses afirma haber leído al menos un libro en el último año, lo que indica que la lectura sigue siendo una práctica ampliamente extendida. Sin embargo, el formato preferido continúa siendo el papel: aproximadamente dos tercios de la población han leído libros impresos, superando claramente a quienes consumen libros electrónicos o audiolibros.

El informe subraya que, aunque el uso de e-books y audiolibros ha crecido de forma significativa en la última década, este aumento no ha desplazado al libro tradicional. En 2025, un 31 % de los adultos declara haber leído libros electrónicos y un 26 % haber escuchado audiolibros, cifras que muestran una expansión sostenida desde 2011 pero que siguen siendo minoritarias frente al formato impreso. Además, en los últimos años se observa una cierta estabilización en estos hábitos, lo que sugiere que la convivencia entre formatos ha alcanzado un punto de equilibrio más que una sustitución progresiva.

El análisis también revela diferencias significativas según variables sociodemográficas. El nivel educativo es uno de los factores más determinantes: las personas con estudios universitarios presentan tasas de lectura mucho más elevadas que aquellas con menor formación. Asimismo, los jóvenes son más proclives a utilizar formatos digitales y audiolibros, mientras que los grupos de mayor edad mantienen una mayor fidelidad al libro impreso. También se observan diferencias por género y origen étnico, lo que pone de manifiesto que la lectura no es un hábito homogéneo, sino condicionado por factores sociales y culturales.

En cuanto a la intensidad lectora, el informe muestra una gran diversidad: mientras una parte de la población lee de forma ocasional (entre uno y cinco libros al año), existe un segmento significativo de lectores intensivos que supera los veinte libros anuales. Sin embargo, también destaca un dato relevante: un 25 % de los adultos declara no haber leído ningún libro en el último año, lo que evidencia la persistencia de desigualdades en el acceso y la práctica de la lectura.

Por último, el estudio señala que la participación en clubes de lectura es muy limitada. Solo un 7 % de los adultos afirma haber formado parte de uno en el último año, lo que contrasta con la amplitud general del hábito lector. Este dato sugiere que, aunque la lectura sigue siendo una actividad común, se practica mayoritariamente de forma individual y no tanto como una experiencia social organizada. En conjunto, el informe dibuja un panorama en el que el libro impreso mantiene su centralidad en la cultura lectora, coexistiendo con formatos digitales que, si bien han crecido, no han logrado sustituirlo.

Cómo usan y perciben los adolescentes la inteligencia artificial

Pew Research Center. 2026. “How Teens Use and View AI.” 24 de febrero de 2026.

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El estudio del Pew Research Center ofrece una radiografía detallada de cómo los adolescentes estadounidenses (entre 13 y 17 años) están incorporando la inteligencia artificial en su vida cotidiana, especialmente a través de chatbots como herramientas multifuncionales.

Uno de los hallazgos principales es la rápida adopción de estas tecnologías: una mayoría significativa de adolescentes ya utiliza chatbots, con cerca de tres de cada diez haciéndolo a diario. Su uso no se limita a la curiosidad tecnológica, sino que está profundamente integrado en actividades prácticas, destacando la búsqueda de información (57%) y el apoyo en tareas escolares (54%) como los usos más frecuentes, seguidos del entretenimiento (47%).

En el ámbito educativo, la IA se está convirtiendo en una herramienta habitual, aunque con diferentes niveles de dependencia. Una minoría de estudiantes (alrededor del 10%) reconoce realizar la mayor parte de sus tareas con ayuda de chatbots, mientras que otros los utilizan de manera más ocasional. Los usos concretos incluyen la investigación de temas, la resolución de problemas —especialmente en matemáticas—, la síntesis de textos complejos y la edición de escritos. A pesar de las preocupaciones sobre el posible impacto en la integridad académica, la mayoría de los adolescentes considera que estas herramientas son útiles: aproximadamente la mitad afirma que les ayudan de forma significativa o moderada en sus estudios, frente a una proporción mínima que las percibe como poco útiles.

Más allá del ámbito académico, el informe revela que la inteligencia artificial también está entrando en esferas más personales. Aunque la mayoría de los adolescentes no utiliza chatbots para interacción emocional, una proporción relevante sí lo hace: un 16% mantiene conversaciones informales y un 12% recurre a ellos en busca de apoyo emocional o consejo. Este dato ha generado preocupación entre padres, educadores y expertos, ya que sugiere una posible transformación en las formas de socialización y en la gestión del bienestar emocional de los jóvenes.

El estudio también analiza las percepciones y actitudes hacia la inteligencia artificial. En general, los adolescentes muestran una visión más optimista que pesimista respecto al impacto futuro de la IA en sus vidas, considerándola una herramienta con potencial positivo, aunque no exenta de riesgos. Esta percepción convive con una creciente conciencia sobre problemas como el uso indebido en contextos educativos (incluido el fraude académico), la fiabilidad de la información generada o los efectos en habilidades cognitivas y creativas. Además, se observan diferencias según variables demográficas como género, nivel socioeconómico o contexto familiar, lo que indica que la experiencia con la IA no es homogénea.

El informe también incorpora la perspectiva de los padres, evidenciando una brecha entre la percepción adulta y la experiencia real de los adolescentes. Mientras aproximadamente la mitad de los padres cree que sus hijos utilizan chatbots, los datos muestran que el uso es en realidad más extendido entre los jóvenes. Asimismo, los padres tienden a aceptar el uso de la IA para fines académicos o informativos, pero muestran mayor rechazo cuando se trata de usos emocionales o sociales. En conjunto, el estudio pone de manifiesto que la inteligencia artificial ya forma parte del ecosistema cotidiano de los adolescentes, configurando nuevas dinámicas de aprendizaje, interacción y construcción del conocimiento, al tiempo que plantea desafíos educativos, éticos y sociales de gran alcance.

Socialnomics 2025: cómo las redes sociales transforman nuestra forma de vivir y hacer negocios

Erik Qualman «Digital Leadership: Future Proofing You and Your Business from Innovation to AI» Socialnomics, 2025

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El último informe de Socialnomics, liderado por el autor y conferencista Erik Qualman, se centra en el impacto masivo de la Inteligencia Artificial (IA) y cómo esta tecnología está redefiniendo el liderazgo digital en 2025 y 2026.

Aunque el término «Socialnomics» nació para explicar cómo las redes sociales transformaron la economía y los negocios, su evolución actual se titula «Digital Leadership: Future Proofing You and Your Business from Innovation to AI» (Liderazgo Digital: Preparando tu negocio para el futuro, de la innovación a la IA).

Aquí tienes los puntos clave de las actualizaciones más recientes (2025-2026):

  1. Estadísticas de Impacto Global
    Usuarios de Redes Sociales: Se estima que en 2025 hay más de 5.420 millones de usuarios activos en el mundo (aproximadamente el 64% de la población mundial).

Tiempo de Consumo: El usuario promedio pasa unos 143 minutos al día en plataformas sociales.

Social Commerce: El mercado global de compras a través de redes sociales proyecta superar los 2 billones de dólares este año.

  1. Tendencias Clave de Erik Qualman para 2026
    Qualman sostiene que, aunque la tecnología cambie cada segundo, la naturaleza humana no lo hace. Sus informes actuales destacan:
  • Armonía Offline/Online: El éxito no está solo en lo digital, sino en cómo se conecta con la experiencia física.
  • Revolución de la IA Gen AI: La IA ya no es una opción, sino el motor de la eficiencia operativa y la innovación en marketing.
  • Vídeo Corto Dominante: TikTok, Instagram Reels y YouTube Shorts siguen siendo los formatos de mayor alcance y conversión.

Tendencias globales de adopción de la inteligencia artificial generativa: qué países lideran y cómo varía su uso

Gandhi, Hazel (14 de enero de 2026). Generative AI adoption trends around the world. Rest of World. Disponible en: https://restofworld.org/2026/countries-generative-ai-adoption

La adopción de la inteligencia artificial generativa (IA generativa) está creciendo en todo el mundo, aunque de forma muy desigual entre países y regiones. Según datos recientes de informes sobre difusión de IA, técnicas como ChatGPT, Gemini o Claude han sido usadas por un mayor porcentaje de la población en algunas naciones avanzadas, especialmente en Oriente Medio y Asia, mientras que en muchas partes de América Latina, África y el sur de Asia el ritmo de adopción es más lento. Países como los Emiratos Árabes Unidos y Singapur sobresalen con tasas de uso superior al 60 % de la población, lo que indica una fuerte integración de estas herramientas en actividades diarias y profesionales.

Una dimensión clave que destaca el artículo es la brecha creciente entre países con alto nivel de digitalización y otros con infraestructuras tecnológicas más limitadas. En regiones como América del Sur y Central, más de la mitad de los países encuestados registraron tasas de adopción por debajo del 20 %, lo que refleja obstáculos como altos costes, carencias de competencias técnicas y menor presencia de empresas tecnológicas locales. Asimismo, países de Asia oriental como Corea del Sur mostraron importantes incrementos en tasa de uso en el último año, impulsados por su adopción en el ámbito laboral y educativo, así como por la presencia de grandes empresas tecnológicas que fomentan su integración.

El artículo también aborda cómo modelos alternativos y de código abierto están ganando terreno en mercados donde los servicios occidentales tienen acceso restringido o no son asequibles. Por ejemplo, en naciones como China, Rusia, Cuba o Bélarús, herramientas de IA locales o no bloqueadas han logrado una cuota significativa de uso, lo que sugiere que la disponibilidad y accesibilidad de estas tecnologías influye tanto como la sofisticación técnica en su adopción generalizada.

En conjunto, la adopción de la IA generativa refleja tanto tendencias tecnológicas globales como desigualdades estructurales. Mientras que países con inversiones tempranas en infraestructura digital, políticas favorables y formación técnica lideran el uso de estas tecnologías, otras naciones enfrentan retos significativos para cerrar la brecha, como la falta de acceso, habilidades digitales insuficientes o mercados tecnológicos menos desarrollados. El artículo de Rest of World contextualiza estos datos dentro de un panorama global donde la IA generativa está marcando diferencias crecientes entre regiones con mayor y menor capacidad de integración digital.

La presión sobre la publicación científica en la era de la sobreproducción académica

Hanson, Mark A., Pablo Gómez Barreiro, Paolo Crosetto, y Dan Brockington. 2024. “The Strain on Scientific Publishing.” Quantitative Science Studies 5 (4): 823–843. https://doi.org/10.1162/qss_a_00327

El artículo analiza la presión creciente que sufre la publicación científica como consecuencia del aumento acelerado del número de artículos que se publican cada año. Aunque la producción de conocimiento científico se ha expandido de forma notable, el número de investigadores capaces de leer, evaluar y revisar ese volumen de trabajos no ha crecido al mismo ritmo, lo que genera una sobrecarga estructural en todo el sistema editorial académico.

Los autores muestran que, en la última década, las bases de datos científicas han registrado un incremento muy significativo del número de artículos indexados. Este crecimiento ha intensificado las exigencias para los investigadores, que no solo deben producir más publicaciones, sino también dedicar una cantidad cada vez mayor de tiempo a tareas como la lectura y la revisión por pares. Como resultado, el sistema de “publicar o perecer” se vuelve más exigente y menos sostenible. Así, el número de artículos indexados en bases como Scopus y Web of Science se ha incrementado de forma exponencial en los últimos años, con un aumento de alrededor del 47 % entre 2016 y 2022.

Mientras que las grandes editoriales tradicionales (como Elsevier o Springer) han aumentado su producción de manera moderada, otras —especialmente aquellas que dependen de modelos de acceso abierto con cargos por procesamiento de artículos (APC) como MDPI y Frontiers— han visto incrementos marcados en artículos por revista y en la proporción de publicaciones a través de special issues o números especiales. Esto sugiere que las estrategias editoriales específicas pueden estar impulsando parte de la expansión de contenidos.

El trabajo propone una serie de métricas para analizar esta tensión, entre ellas el aumento del volumen total de artículos, el uso creciente de números especiales, los tiempos de evaluación editorial, las tasas de rechazo y la evolución de las métricas de impacto. Estas medidas permiten observar cómo las prácticas editoriales han cambiado y cómo algunas estrategias contribuyen a acelerar la publicación sin que ello garantice una mejora en la calidad científica.

Uno de los hallazgos más relevantes es que ciertos modelos editoriales, especialmente aquellos basados en el acceso abierto financiado mediante cargos por publicación, han impulsado un crecimiento muy rápido del número de artículos por revista. En algunos casos, este crecimiento se apoya en un uso intensivo de números especiales, lo que puede facilitar procesos editoriales más rápidos y homogéneos, pero también suscita dudas sobre el rigor de la revisión por pares.

El análisis de los tiempos de aceptación muestra que algunas revistas publican artículos con gran rapidez y con escasa variación entre los plazos de revisión, lo que sugiere procesos altamente estandarizados. Aunque la rapidez no implica necesariamente baja calidad, los autores señalan que esta tendencia puede aumentar la presión sobre revisores y editores y reducir la capacidad de evaluación crítica en profundidad.

En relación con las tasas de rechazo, el estudio revela que no existe un patrón único: algunas editoriales mantienen niveles altos, mientras que otras los reducen o los estabilizan. Esto indica que el aumento de publicaciones no responde a una lógica uniforme, sino a decisiones editoriales específicas que influyen directamente en la carga global del sistema.

El artículo también aborda la inflación de las métricas de impacto, mostrando cómo el aumento generalizado de citas puede distorsionar la percepción de calidad científica. La dependencia excesiva de indicadores bibliométricos refuerza comportamientos estratégicos por parte de investigadores y revistas, orientados a maximizar visibilidad y rendimiento cuantitativo más que a fortalecer la solidez del conocimiento producido.

En sus conclusiones, los autores sostienen que la tensión en la publicación científica no es consecuencia de un único factor, sino del encaje problemático entre incentivos académicos, modelos de negocio editoriales y sistemas de evaluación de la investigación. Para aliviar esta presión, consideran necesario repensar las políticas de evaluación, mejorar la transparencia editorial y reducir la dependencia de métricas basadas exclusivamente en el volumen de publicaciones.