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Promoviendo el conocimiento abierto: Harvard Library actualiza su estrategia para avanzar hacia un conocimiento más abierto

Advancing Open Knowledge. Harvard Library, 2026

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Harvard Library ha presentado Advancing Open Knowledge 2026, una actualización de su marco estratégico para orientar el trabajo de sus bibliotecas en los próximos años. El documento parte de una revisión de la estrategia que la institución formuló originalmente en 2020 y responde a un entorno de investigación y comunicación científica que ha cambiado notablemente debido a las transformaciones tecnológicas, sociales y económicas. Entre estos cambios ocupa un lugar destacado la expansión de la inteligencia artificial generativa, que está modificando las formas de producir, descubrir, evaluar y utilizar la información.

La estrategia mantiene como principio fundamental la responsabilidad de la biblioteca de conectar a las personas con el conocimiento y garantizar su conservación para el futuro. Harvard Library plantea así una concepción de la biblioteca que va más allá de la custodia de colecciones: se presenta como una infraestructura activa para facilitar la producción, circulación, descubrimiento y reutilización del conocimiento. La actualización reconoce que las bibliotecas universitarias deben adaptarse continuamente a los cambios en la investigación y en la tecnología, pero sin perder sus funciones esenciales relacionadas con el acceso, la confianza y la preservación.

El nuevo marco se articula alrededor de tres grandes líneas estratégicas. La primera es diversificar y ampliar el acceso al conocimiento, mediante el desarrollo de colecciones profundas y la difusión de resultados de investigación de alto impacto, procurando además representar una amplia variedad de perspectivas dentro del registro académico. La segunda consiste en mejorar el descubrimiento y la participación, facilitando que las personas puedan encontrar y utilizar el conocimiento tanto en entornos digitales como en las comunidades. La tercera se centra en preservar para el futuro, garantizando la conservación a largo plazo de las colecciones físicas y digitales y reforzando su resiliencia mediante colaboraciones estratégicas.

Especial interés tiene la relación que establece Harvard entre inteligencia artificial y experiencia bibliotecaria. La estrategia propone incorporar tecnologías como la IA generativa a los procesos de descubrimiento y utilización de la información, pero vinculándolas explícitamente con la experiencia profesional de las bibliotecas y con colecciones fiables. Esto plantea un modelo en el que la IA no sustituye el conocimiento bibliotecario, sino que puede combinarse con la selección, organización, contextualización y evaluación profesional de las fuentes.

La cuestión de la confianza en la información adquiere, por tanto, una importancia especial. La estrategia de 2026 se desarrolla en un contexto en el que las herramientas generativas pueden facilitar nuevas formas de acceso al conocimiento, pero también transforman los mecanismos tradicionales mediante los cuales los usuarios localizan y valoran las fuentes. La respuesta de Harvard consiste en situar conjuntamente tecnología, colecciones confiables y conocimientos especializados de los bibliotecarios. Esta combinación resulta especialmente significativa para el futuro de la alfabetización informacional y, en particular, para la formación de investigadores y estudiantes en un ecosistema dominado cada vez más por sistemas de IA.

La tercera dimensión, la preservación, demuestra que la transformación digital no implica abandonar las responsabilidades tradicionales de las bibliotecas. Harvard insiste en la necesidad de custodiar tanto materiales físicos como digitales y de reforzar su resistencia mediante redes de colaboración. La institución cuenta actualmente con más de 20 millones de recursos físicos y digitales, más de 800 empleados y más de 25 bibliotecas, con colecciones que abarcan más de 460 lenguas. Esta escala explica la importancia que tienen para Harvard las estrategias de preservación, descubrimiento, acceso y colaboración institucional.

Advancing Open Knowledge 2026 presenta una visión de la biblioteca académica como una infraestructura de conocimiento que combina acceso abierto, colecciones de calidad, descubrimiento, inteligencia artificial, experiencia profesional, colaboración y preservación a largo plazo. La actualización resulta especialmente relevante para el debate sobre el futuro de las bibliotecas universitarias porque plantea que la respuesta a la IA no pasa únicamente por incorporar nuevas herramientas, sino también por reforzar aquello que diferencia a las bibliotecas: la selección y contextualización de fuentes, la confianza, la preservación y la capacidad de conectar a las personas con conocimiento de calidad.

Mejores prácticas de datos abiertos en Europa: resumen de estrategias clave para avanzar en la madurez de los datos abiertos

Publications Office of the European Union, Capgemini Invent, Page, M., Behrooz, A. and Moro, M., 2025 Open data best practices in Europe – A summary of key strategies for advancing open data maturity, Publications Office of the European Union, 2026, https://data.europa.eu/doi/10.2830/2338780

Los ecosistemas de datos abiertos con mayor madurez comparten varios elementos: orientación hacia los usuarios, gobernanza estructurada, calidad e interoperabilidad de los metadatos, apoyo y capacitación de los proveedores y evaluación permanente del impacto. Las políticas solo producen resultados cuando se traducen en procedimientos, herramientas, formación y mecanismos de coordinación concretos. Del mismo modo, un portal no alcanza su máximo valor por el número de conjuntos de datos que contiene, sino por su capacidad para hacerlos descubribles, comprensibles, accesibles, actualizados y reutilizables.

La primera dimensión destaca que disponer de una legislación o una estrategia nacional de datos abiertos no es suficiente: es necesario contar con estructuras de gobernanza, responsabilidades claramente definidas, procedimientos operativos, mecanismos de seguimiento y recursos que permitan llevar las políticas a la práctica. Entre las principales recomendaciones aparece la creación de foros permanentes y multiactor, en los que participen administraciones públicas, autoridades regionales y locales, universidades, empresas y sociedad civil. Estos espacios favorecen el intercambio de experiencias, permiten resolver problemas de implementación y facilitan una interpretación coherente de las obligaciones relacionadas con los datos abiertos. Austria, Chequia y Lituania ofrecen ejemplos de este tipo de estructuras de coordinación.

El informe concede también importancia a la creación de comunidades digitales de usuarios y proveedores de datos. Plataformas como las desarrolladas en Noruega, Italia o los Países Bajos permiten formular preguntas, compartir conocimientos, presentar proyectos, debatir problemas técnicos y establecer relaciones entre quienes producen los datos y quienes los reutilizan. La idea fundamental es pasar de un modelo puramente administrativo de publicación a un ecosistema colaborativo, en el que las necesidades de los usuarios contribuyan a orientar la producción y mejora de los datos.

Otro aspecto destacado es la necesidad de proporcionar asistencia técnica y financiación, especialmente a las administraciones locales y regionales que cuentan con menos recursos. En este ámbito, España aparece como ejemplo mediante la iniciativa Aporta, que proporciona asesoramiento técnico y metodológico a organismos públicos sobre datos abiertos y reutilización de la información del sector público. Estonia y Francia también han desarrollado programas que combinan orientación especializada, formación, financiación e infraestructura para ayudar a las administraciones territoriales a desarrollar proyectos de datos abiertos sostenibles.

La segunda dimensión se centra en los portales nacionales de datos abiertos, que deben funcionar como auténticas puertas de entrada a la información pública y no simplemente como grandes catálogos de conjuntos de datos. El informe recomienda que los portales sean fáciles de utilizar, permitan búsquedas avanzadas, ofrezcan APIs y SPARQL, posibiliten la previsualización de datos, incorporen mecanismos para solicitar nuevos conjuntos de datos y faciliten la comunicación entre usuarios y administraciones. También considera fundamental analizar el comportamiento de los usuarios para adaptar continuamente las funcionalidades del portal a sus necesidades.

España constituye uno de los ejemplos destacados en esta dimensión. Su portal nacional dispone de un sistema estructurado para solicitar conjuntos de datos que todavía no están disponibles, haciendo visibles las peticiones para que otros ciudadanos puedan sumarse y expresar su demanda. Este mecanismo convierte las necesidades de los usuarios en una fuente de información para orientar la publicación de nuevos datos. El informe considera que este enfoque favorece la participación, la transparencia y la confianza en los servicios públicos de datos.

La experiencia española también sobresale por la integración automatizada de datos procedentes de administraciones locales y regionales. Mediante sistemas de harvesting automático, los conjuntos de datos pueden incorporarse al catálogo nacional sin necesidad de realizar manualmente todo el proceso de actualización. Además, el portal integra conjuntos de datos dinámicos que pueden actualizarse con una frecuencia muy elevada, incluso cada minuto, y señala aquellos disponibles mediante APIs o servicios web. De este modo, se favorece la disponibilidad de información actualizada y reutilizable, especialmente importante en ámbitos donde los datos cambian constantemente.

La tercera dimensión considera que la apertura de los datos carece de gran utilidad si estos no están correctamente descritos, actualizados, estructurados y preparados para su reutilización. Por ello, el informe concede un papel central a la calidad de los metadatos, su integridad, actualización, interoperabilidad y adecuación al estándar europeo DCAT-AP. También se valoran aspectos como la utilización de formatos legibles por máquinas, los principios FAIR, las licencias estructuradas y las conexiones entre diferentes fuentes de información.

Una de las buenas prácticas identificadas consiste en establecer controles de calidad antes de que los conjuntos de datos sean publicados. España aparece nuevamente como ejemplo: los conjuntos que no cumplen los estándares establecidos no pueden publicarse hasta que los problemas de los metadatos hayan sido corregidos. Los sistemas de federación o carga manual generan informes que identifican los errores y permiten a los responsables solucionar las deficiencias antes de incorporar definitivamente el conjunto al catálogo. Este procedimiento pretende garantizar un nivel mínimo de calidad y mejorar la interoperabilidad de los datos.

El informe señala además que los controles automáticos deben complementarse con apoyo personalizado a los proveedores de datos. Italia utiliza registros de errores y comunicación directa con los responsables de los datos; Luxemburgo combina controles automatizados con asistencia individual; y Croacia mantiene reuniones periódicas con los proveedores para explicar los estándares y resolver problemas. La conclusión es que la calidad no se consigue únicamente mediante normas técnicas: requiere también formación, acompañamiento, asesoramiento y comunicación continuada con quienes publican los datos.

La cuarta dimensión introduce una cuestión fundamental: abrir datos no constituye un fin en sí mismo. Es necesario conocer quién utiliza los datos, cómo los utiliza y qué beneficios genera su reutilización. El informe propone medir el impacto en cuatro grandes ámbitos: gubernamental, social, medioambiental y económico. Entre los posibles resultados se incluyen una mayor eficiencia administrativa, transparencia y mejor toma de decisiones; beneficios en educación, salud, inclusión o alfabetización de datos; contribuciones a la sostenibilidad y la lucha contra el cambio climático; y efectos económicos relacionados con innovación, productividad, empleo y creación de empresas.

Los portales nacionales pueden convertirse en una herramienta fundamental para realizar este seguimiento. España, Francia e Irlanda utilizan estadísticas sobre visitas, descargas e interacciones para conocer qué datos despiertan mayor interés. En España, además, se realizan acciones para identificar y difundir casos de reutilización, incluyendo una comunidad de más de 400 pequeñas y medianas empresas que han desarrollado soluciones innovadoras utilizando datos abiertos. El informe destaca la importancia de combinar los indicadores cuantitativos con entrevistas, encuestas y contacto directo con los usuarios para comprender no solo cuánto se utilizan los datos, sino también por qué se utilizan, qué obstáculos existen y qué necesidades todavía no están cubiertas.

Otra estrategia consiste en hacer visible la reutilización mediante hackatones, seminarios, talleres, demostraciones y espacios donde se muestran aplicaciones desarrolladas a partir de datos públicos. Grecia utiliza hackatones para conectar administraciones, empresas y desarrolladores; Polonia dispone de un espacio específico para mostrar aplicaciones; y Lituania utiliza eventos y actividades públicas para presentar casos de éxito. Estas iniciativas ayudan a transformar los datos abiertos en productos, servicios, investigaciones y soluciones concretas y, al mismo tiempo, permiten demostrar a la sociedad el valor de mantener los datos disponibles.

El informe insiste finalmente en que el impacto debe evaluarse de forma periódica y estructurada. Polonia, Italia y Chipre han incorporado diferentes mecanismos de evaluación para conocer los usos de los datos y sus efectos, vinculando los resultados con la planificación y la mejora de las políticas públicas. La evaluación continua permite detectar nuevas necesidades, identificar tendencias y adaptar las estrategias nacionales en función de evidencias reales, en lugar de mantener políticas estáticas.

Políticas de acceso abierto en los Estados miembros de la UE y más allá

European Commission: Directorate-General for Research and Innovation and Spichtinger, D., Open access policies in EU Member States and beyond – Final report, Publications Office of the European Union, 2026, https://data.europa.eu/doi/10.2777/8921907

El objetivo de la publicación es ofrecer una visión actualizada de las políticas de acceso abierto en todos los Estados miembros de la UE y en determinados terceros países (por ejemplo, el Reino Unido, EE. UU., China y Japón). Su valor añadido reside en que esta información actualizada proporcionará a la Comisión y a los lectores externos un conocimiento actual y preciso sobre un componente importante de la ciencia abierta: el acceso abierto a las publicaciones científicas. Además, la información recopilada en el informe sirve de base para los trabajos relacionados con la propuesta de Ley del Espacio Europeo de Investigación. La publicación aborda un aspecto de la investigación en Europa.

Análisis comparativo de las políticas de acceso abierto a las publicaciones científicas y a los datos de investigación en los 27 Estados miembros de la Unión Europea, complementado con un estudio comparativo de ocho países no pertenecientes a la UE. Su objetivo es proporcionar una visión actualizada de los marcos nacionales de acceso abierto y, a partir de ellos, formular recomendaciones para mejorar la coordinación europea. El estudio destaca desde el principio que se han producido avances importantes durante más de una década, pero que estos avances son desiguales y fragmentados: los países difieren en la fuerza jurídica de sus políticas, los ámbitos cubiertos, los períodos de embargo, los derechos de autor, los sistemas de repositorios, los mecanismos de financiación y los procedimientos de seguimiento. Esta diversidad genera una considerable complejidad para investigadores, instituciones y financiadores, especialmente en los proyectos de colaboración internacional.

Uno de los principales hallazgos es que no existe todavía un modelo europeo homogéneo de acceso abierto. Los Estados miembros utilizan fundamentalmente tres tipos de instrumentos: estrategias nacionales, mandatos de los organismos financiadores y legislación. Las estrategias tienen la ventaja de facilitar el consenso y permitir una implantación progresiva, pero pueden quedarse en declaraciones de intenciones cuando no existen mecanismos de aplicación. Los mandatos de los financiadores permiten establecer obligaciones más concretas y adaptarse con mayor rapidez a los cambios del mercado editorial, aunque solamente afectan a la investigación financiada por esos organismos. La legislación proporciona mayor estabilidad jurídica y cobertura sistémica, pero puede resultar difícil de modificar cuando cambian las prácticas de publicación científica. El informe señala que los marcos que combinan varios instrumentos —legislación, financiación, estrategias nacionales e infraestructuras institucionales— ofrecen un entorno más completo, aunque también pueden generar complejidad si sus requisitos no son coherentes entre sí.

El informe concede especial importancia a la obligatoriedad de las políticas. La evidencia comparativa muestra que los planteamientos exclusivamente voluntarios tienden a producir resultados más desiguales, mientras que la combinación de obligaciones con infraestructuras, apoyo institucional y sistemas de seguimiento facilita una adopción más consistente. Sin embargo, el documento advierte de que una obligación legal, por sí sola, tampoco garantiza el cumplimiento: cuando no existen procedimientos de depósito sencillos, apoyo de las bibliotecas, recursos, sistemas de monitorización y mecanismos de cumplimiento, las disposiciones formales pueden tener en la práctica efectos similares a una política voluntaria. Por ello, el problema no es únicamente qué dice la legislación, sino también si las instituciones disponen de los medios necesarios para convertir esas obligaciones en prácticas habituales de los investigadores.

Otro aspecto fundamental es la transición desde los modelos basados en embargos hacia el acceso abierto inmediato. El estudio identifica los períodos de embargo como uno de los puntos de mayor divergencia entre los Estados miembros. Algunas políticas y organismos financiadores ya exigen acceso inmediato, mientras que otros permiten períodos determinados o incluso dejan la duración del embargo condicionada por las políticas de las editoriales. El informe propone avanzar hacia el acceso abierto inmediato y sin embargo para los artículos derivados de investigación financiada públicamente. Cuando esto no sea todavía posible, recomienda establecer como máximo seis meses para las ciencias, tecnologías y matemáticas y doce meses para las ciencias sociales y humanidades, con una progresiva eliminación de estos períodos. El estudio considera especialmente problemáticos los embargos indefinidos o aquellos cuya duración queda esencialmente en manos de las editoriales.

La cuestión de los derechos de autor y la retención de derechos ocupa igualmente una posición central. El informe distingue entre el derecho legal de publicación secundaria, que permite a los investigadores hacer disponible su trabajo independientemente de determinadas condiciones contractuales de las editoriales, y las políticas de rights retention, mediante las cuales los autores conservan los derechos necesarios para depositar sus manuscritos. La recomendación general es proporcionar a los investigadores una base jurídica sólida que permita el autoarchivo, preferentemente con embargo cero, y promover licencias abiertas como CC BY para las publicaciones y CC BY/CC0 para los metadatos, admitiendo excepciones justificadas. El objetivo es reducir la dependencia de las condiciones contractuales de los editores y garantizar que la financiación pública produzca resultados que puedan ser consultados y reutilizados públicamente.

El documento también aborda la transformación del acceso abierto hacia una concepción más amplia de la ciencia abierta. Ya no se trata solamente de que los artículos sean gratuitos para su lectura, sino de integrar publicaciones, datos de investigación, software, protocolos, infraestructuras, recursos educativos, ciencia ciudadana y nuevas formas de evaluación científica. Los datos deben gestionarse conforme a los principios FAIR —Findable, Accessible, Interoperable y Reusable—, aunque el informe recuerda que FAIR no significa necesariamente que todos los datos tengan que ser completamente abiertos: deben aplicarse los principios de «tan abiertos como sea posible y tan cerrados como sea necesario». Los planes de gestión de datos deberían evolucionar desde documentos estáticos hacia herramientas legibles tanto por humanos como por máquinas.

Un elemento especialmente relevante es la infraestructura de repositorios. El informe considera que las políticas de acceso abierto necesitan apoyarse en repositorios institucionales, disciplinares o nacionales que permitan depositar, preservar y difundir las publicaciones y los datos. Se propone establecer requisitos técnicos comunes para los repositorios de confianza, incluyendo identificadores persistentes, metadatos abiertos y normalizados, licencias legibles por máquinas y APIs que permitan la agregación de información y el text and data mining. Además, se recomienda mejorar la conexión entre las infraestructuras nacionales y la European Open Science Cloud (EOSC). De esta manera, los repositorios dejan de ser simples depósitos de documentos para convertirse en elementos esenciales de la infraestructura europea de comunicación científica.

La financiación constituye otro de los grandes problemas identificados. El informe observa un crecimiento significativo de los costes asociados a las tasas de publicación —APC— y advierte de que la expansión de modelos basados exclusivamente en el pago por publicar puede generar nuevas desigualdades. Las instituciones y los investigadores con menor capacidad económica pueden quedar en desventaja frente a aquellos que disponen de mayores recursos. Por ello, se propone considerar los costes de acceso abierto, repositorios, gestión de datos, infraestructuras y formación como parte estructural de la financiación del sistema de investigación. Paralelamente, el estudio recomienda diversificar los modelos de publicación y fortalecer especialmente el Diamond Open Access, en el que ni los lectores ni los autores pagan por acceder o publicar, apoyando revistas y plataformas comunitarias, institucionales y sin ánimo de lucro.

Una cuestión particularmente importante es la relación entre acceso abierto y evaluación de la investigación. El informe considera que mientras los sistemas de evaluación sigan recompensando principalmente el prestigio de las revistas y determinados indicadores bibliométricos, los investigadores pueden tener pocos incentivos para priorizar la apertura. Por ello, recomienda integrar formalmente las prácticas de ciencia abierta en la evaluación de investigadores, proyectos e instituciones, en línea con iniciativas como CoARA y los principios de reforma de la evaluación científica. El acceso abierto debería formar parte de los criterios de reconocimiento junto con otras contribuciones científicas, y deberían evitarse incentivos que premien exclusivamente la publicación en revistas consideradas de máxima categoría.

En el caso de España, el informe describe un marco relativamente desarrollado que combina legislación, estrategia nacional y mandatos de organismos financiadores. La Ley 17/2022 exige el depósito simultáneo de las publicaciones con su fecha de publicación, mientras que la ENCA 2023-2027 amplía la perspectiva hacia la ciencia abierta, incorporando publicaciones, datos, software, protocolos y otros objetos digitales. También participan en este sistema organismos como AEI e ISCIII, junto con infraestructuras como RECOLECTA, que agrega metadatos procedentes de repositorios institucionales españoles y favorece su interoperabilidad con infraestructuras europeas.

España presenta además una característica especialmente significativa: la incorporación del acceso abierto a los sistemas de evaluación científica. La LOSU establece que las agencias de calidad deben incluir la accesibilidad en abierto de los resultados científicos entre sus criterios de evaluación y utilizar los repositorios institucionales para acceder a la documentación correspondiente. Asimismo, desde 2023 ANECA ha incorporado el depósito de los resultados de investigación como criterio en las convocatorias de sexenios, manteniéndose posteriormente este requisito. El informe interpreta esta conexión entre políticas de apertura y evaluación como un mecanismo capaz de modificar el comportamiento de los investigadores, al convertir el depósito y la disponibilidad de los resultados en elementos relevantes para la carrera científica.

Los artículos Gold OA reciben, en promedio, un 50 % más de citas que los publicados mediante Green OA o sin OA

Springer Nature. From access to impact: How open access shapes research reach, citations, and global visibility. Springer Nature, 2026 https://stories.springernature.com/from-access-to-impact-open-access-research/index.html

El nuevo informe de Springer Nature analiza si las ventajas asociadas al acceso abierto (open access, OA) se mantienen a medida que este modelo se ha generalizado y diversificado. Ocho años después de que Springer Nature estudiara por primera vez las ventajas del Gold OA, el nuevo análisis concluye que estas siguen siendo significativas frente a los artículos publicados mediante acceso cerrado y otras modalidades de acceso abierto. La investigación pretende determinar hasta qué punto la apertura del contenido científico continúa traduciéndose en mayor alcance, visibilidad e impacto académico.

Este informe técnico analiza el efecto de las distintas vías de acceso abierto (OA) en el alcance y el impacto de los artículos publicados en revistas híbridas. Los datos revelan que, ocho años después de nuestro primer estudio importante sobre el tema, los artículos en acceso abierto «oro» (gold OA) siguen presentando una ventaja considerable —medida en términos de descargas, citas y la puntuación de atención Altmetric— frente a los artículos que no son de acceso abierto y a los de acceso abierto «verde» (green OA).

El análisis de 204.781 artículos publicados en 1.812 revistas híbridas de Springer Nature durante 2023 también demuestra cómo el acceso abierto «oro» puede acelerar el ritmo de descargas a lo largo del tiempo y diversificar la procedencia geográfica de los lectores, lo que se traduce en un impacto más rápido y una mayor equidad en el acceso.

Uno de los resultados más destacados es que los artículos publicados en Gold OA alcanzan una difusión considerablemente superior. Según el informe, reciben casi siete veces más descargas por artículo que los trabajos que no están disponibles en acceso abierto. Esta diferencia resulta especialmente relevante porque las descargas constituyen un indicador del alcance potencial de la investigación: cuanto más fácilmente puede accederse a un artículo, mayores son las posibilidades de que sea leído, utilizado, citado y reutilizado por investigadores y otros profesionales.

El estudio también encuentra una ventaja en términos de impacto científico. Los artículos Gold OA reciben, en promedio, un 50 % más de citas que los publicados mediante Green OA y que los artículos sin acceso abierto. El dato refuerza la hipótesis de que eliminar las barreras de acceso no solo aumenta la visibilidad de las publicaciones, sino que puede favorecer su incorporación a nuevas investigaciones y ampliar su influencia dentro de la comunidad científica.

Otro aspecto particularmente interesante es la dimensión de equidad global. Los artículos Gold OA registran más de ocho veces más descargas en países de bajos ingresos y más de siete veces más en países de ingresos medianos-bajos que los artículos no disponibles en abierto. Esto muestra que el acceso abierto puede contribuir a reducir las desigualdades existentes en el acceso al conocimiento científico, especialmente para investigadores e instituciones que cuentan con recursos económicos limitados para suscribirse a grandes paquetes de revistas científicas.

El informe sostiene que el Gold OA mantiene una ventaja clara incluso en un escenario en el que el acceso abierto se ha convertido en una parte habitual del sistema de comunicación científica. Sus conclusiones coinciden además con análisis recientes de STM, que señalan al Gold OA como uno de los principales motores del crecimiento del acceso inmediato y gratuito a la investigación. Para universidades, bibliotecas e investigadores, el estudio refuerza la importancia estratégica de las políticas de ciencia abierta y de facilitar que los resultados de investigación sean accesibles al mayor número posible de lectores.

Cuatro gigantes de la edición científica afrontan una demanda por sus tasas de publicación abusivas

Retraction Watch. “Federal lawsuit accuses four major publishers of extorting article processing charges.” Publicado el 31 de julio de 2026 https://retractionwatch.com/2026/07/31/federal-lawsuit-major-publishers-article-processing-charges-false-claims-act/

Una demanda presentada al amparo de la False Claims Act de Estados Unidos ha situado en el centro de la controversia a cuatro de las mayores editoriales científicas del mundo —Elsevier, Springer Nature, Wiley e Informa—, acusándolas de haber desarrollado durante más de una década un sistema para imponer tasas de procesamiento de artículos (Article Processing Charges, APC) supuestamente excesivas a universidades e instituciones de investigación financiadas con fondos públicos.

Según la denuncia, estas empresas habrían aprovechado su posición dominante en la comunicación científica para cobrar cantidades desproporcionadas por la publicación en acceso abierto, provocando que organismos financiados por el gobierno estadounidense presentaran reclamaciones de reembolso que, de acuerdo con los demandantes, constituían reclamaciones falsas frente a la Administración.

Las tarifas de las editoriales varían, pero las tarifas de procesamiento de artículos (APC) para el acceso abierto pueden oscilar entre cientos de dólares para revistas pequeñas y miles, llegando algunas a superar los 10 000 dólares por artículo. El coste real de procesar dichos artículos se sitúa entre 200 y 1000 dólares, según afirma Alperin en la demanda. El gobierno estadounidense exige que los artículos basados ​​en investigaciones financiadas con fondos federales estén disponibles gratuitamente. La demanda alega que las editoriales eluden este mandato mediante la extorsión de APC y la cesión de derechos de autor a investigadores principales que, sin saberlo, tienen un deseo comprensible de publicar en revistas prestigiosas para avanzar en sus carreras.

La demanda sostiene que las editoriales conocían que numerosas investigaciones financiadas con fondos federales estaban obligadas a publicarse en abierto para cumplir con las políticas de acceso público, lo que habría reducido significativamente la capacidad de negociación de universidades y agencias financiadoras. Los denunciantes argumentan que esta situación permitió a las compañías incrementar de forma sistemática los APC muy por encima de los costes reales de publicación, convirtiendo el acceso abierto en un modelo altamente lucrativo basado en recursos públicos. Desde esta perspectiva, el problema no radica únicamente en el precio de las publicaciones, sino en que las instituciones acababan repercutiendo esos costes al gobierno federal mediante subvenciones y contratos de investigación.

El caso reviste especial interés porque utiliza la False Claims Act, una legislación tradicionalmente empleada para perseguir fraudes contra el gobierno estadounidense en ámbitos como la sanidad, la defensa o la contratación pública, pero que rara vez se ha aplicado al sector de la edición científica. La acción judicial fue presentada por los denunciantes Eugenie Reich y John R. Thomas Jr. mediante el procedimiento qui tam, que permite a particulares demandar en nombre del gobierno cuando consideran que se han producido fraudes contra fondos públicos. Aunque el Departamento de Justicia decidió no intervenir directamente en el litigio, ello no implica que las acusaciones carezcan de fundamento, ya que el procedimiento puede continuar impulsado por los propios denunciantes.

Las editoriales afectadas rechazan las acusaciones y previsiblemente defenderán que las tarifas de publicación responden a los costes asociados a la gestión editorial, la coordinación de la revisión por pares, la producción, la preservación digital y el mantenimiento de plataformas tecnológicas. El debate, por tanto, trasciende el ámbito jurídico y vuelve a poner sobre la mesa una cuestión que lleva años preocupando a bibliotecas, universidades y financiadores: si el modelo de acceso abierto basado en APC está generando un nuevo tipo de dependencia económica, trasladando el coste desde las suscripciones tradicionales hacia unas tasas de publicación cada vez más elevadas.

Más allá del desenlace judicial, el caso podría tener importantes repercusiones para el futuro de la comunicación científica. Si prosperaran las reclamaciones, las editoriales comerciales podrían enfrentarse a un mayor escrutinio sobre la fijación de precios y sobre la transparencia de los costes asociados al acceso abierto. Asimismo, la demanda podría impulsar nuevas iniciativas para promover modelos alternativos de publicación científica —como el acceso abierto financiado institucionalmente, los acuerdos transformativos o las infraestructuras académicas sin ánimo de lucro— que reduzcan la dependencia de los APC como principal mecanismo de financiación de la ciencia abierta.

Los artículos cuyos informes de revisión por pares están disponibles tienen menos probabilidades de ser retractados

Nature. “AI in the lab: how artificial intelligence is changing scientific research”. Nature, 2026. Disponible en: https://www.nature.com/articles/d41586-026-02282-1

Los investigadores señalan que las prácticas de publicación transparentes podrían estar asociadas con una mayor calidad de la investigación, aunque todavía se necesitan más evidencias.

Los artículos científicos cuyos informes de revisión por pares son públicos tienen menos probabilidades de ser retractados que aquellos cuyos informes permanecen confidenciales, según concluye un estudio. Sus autores sugieren que este fenómeno podría reflejar, al menos en algunos casos, una mayor confianza de los investigadores que optan por hacer transparente el proceso de evaluación.

El análisis, publicado este año como preprint en el servidor MetaArXiv, examinó 116.359 artículos publicados desde mayo de 2019 en revistas de acceso abierto de la Public Library of Science (PLOS), con sede en San Francisco (California). Las revistas de PLOS permiten a los autores decidir, una vez aceptado el manuscrito, si desean publicar junto al artículo los informes de revisión por pares. De los trabajos analizados, 46.920 artículos —algo más del 40 %— fueron acompañados por estos informes abiertos.

Entre los artículos con informes públicos de los revisores, 105 fueron posteriormente retractados, frente a 321 retractaciones entre aquellos cuyo proceso de revisión permaneció cerrado.

El estudio no pretende explicar directamente la relación entre la revisión abierta y la menor tasa de retractaciones. Sin embargo, en un trabajo de seguimiento aún no publicado, descrito a Nature Index, el coautor Matt Spick, especialista en integridad de la investigación de la Universidad de Surrey (Reino Unido), investigó si el tono o sentimiento de los informes de los revisores podía aportar alguna explicación.

Una posibilidad era que los autores de PLOS, que deciden si publican los informes únicamente después de que el artículo ha sido aceptado, tendieran a hacerlo cuando las evaluaciones eran especialmente favorables. Para comprobar esta hipótesis, Spick comparó el contenido de los informes de revisión de PLOS con los informes públicos de artículos publicados en revistas de BMC, editorial con sede en Londres y perteneciente a Springer Nature, la misma empresa que publica Nature. No encontró diferencias significativas entre ambos conjuntos de datos, lo que sugiere que la menor tasa de retractaciones no puede explicarse simplemente porque los autores publiquen únicamente las revisiones más positivas.

En su lugar, Spick y Adrian Barnett, estadístico de la Queensland University of Technology (Australia) y coautor del preprint de MetaArXiv, plantean otra hipótesis: los investigadores que tienen una mayor confianza en la calidad de su trabajo y que, además, apoyan las prácticas de ciencia abierta, podrían estar más predispuestos a elegir la revisión por pares abierta. En consecuencia, la decisión de hacer públicos los informes de revisión podría constituir, por sí misma, un indicador indirecto de la calidad del artículo.

Esta interpretación es compartida por Jessica Polka, responsable del desarrollo de materiales docentes de biología en MIT Open Learning, quien considera que publicar los informes de los revisores constituye «una señal muy útil para el lector de que los autores confían en la solidez de sus resultados».

Los autores advierten de que existen numerosos factores que dificultan atribuir esta relación a una única causa.

Por ejemplo, el estudio no analiza las razones concretas por las que algunos artículos fueron retractados. Además de los casos de fraude o mala conducta científica, las retractaciones también pueden producirse por errores honestos o por problemas de reproducibilidad, circunstancias que no necesariamente influyen en la confianza que los autores tienen en su trabajo cuando deciden si desean hacer públicos los informes de revisión.

Asimismo, el estudio no evaluó si el modelo de revisión utilizado por las revistas de PLOS —como la revisión simple ciega (single-blind), en la que los revisores conocen la identidad de los autores pero no al contrario, o la doble ciega (double-blind), en la que autores y revisores permanecen mutuamente anónimos— influye en la proporción de autores que optan por publicar los informes de evaluación.

No obstante, la investigación sí detectó diferencias geográficas significativas. Los investigadores de Arabia Saudí, Corea del Sur, Pakistán, Polonia y China fueron los menos propensos a elegir la revisión abierta, mientras que los autores del Reino Unido, Países Bajos, Francia y Etiopía figuraban entre los más inclinados a hacerlo.

Según Barnett, estas diferencias pueden explicarse, al menos en parte, por factores culturales e institucionales. Las normas académicas, el grado en que universidades y organismos financiadores promueven la ciencia abierta y la transparencia, así como las políticas nacionales de publicación científica, influyen en la disposición de los investigadores a compartir públicamente los informes de revisión.

Las prácticas editoriales también están fuertemente condicionadas por las políticas de grandes financiadores de la investigación y organizaciones filantrópicas, como Wellcome, en Londres, o la Fundación Gates, en Seattle (Washington), que fomentan activamente la ciencia abierta y la publicación de los informes de revisión por pares como parte de una investigación más transparente y responsable.

Ciencia Abierta 2.0: Construyendo comprensión en un mundo mediado por la IA

Ghildiyal, Ashutosh. Open Science 2.0: Building Understanding in an AI-Mediated World. The Scholarly Kitchen, 14 de julio de 2026. Disponible en: The Scholarly Kitchen – Open Science 2.0: Building Understanding in an AI-Mediated World

El artículo plantea que la ciencia abierta se encuentra en un punto de inflexión provocado por la rápida incorporación de la inteligencia artificial en los procesos de búsqueda, análisis e interpretación del conocimiento científico. Durante las dos últimas décadas, el movimiento de Ciencia Abierta ha centrado sus esfuerzos en eliminar las barreras de acceso mediante políticas de acceso abierto, repositorios institucionales, datos abiertos y licencias que facilitan la reutilización de la información. Sin embargo, el autor sostiene que este paradigma resulta insuficiente en un escenario donde los investigadores, estudiantes y ciudadanos ya no acceden directamente a los artículos científicos, sino que interactúan con asistentes inteligentes capaces de sintetizar, reinterpretar y responder preguntas a partir de millones de documentos. En consecuencia, la prioridad deja de ser únicamente garantizar el acceso al conocimiento para asegurar también que dicho conocimiento pueda ser comprendido, contextualizado e interpretado correctamente.

La propuesta de «Open Science 2.0» representa una evolución conceptual de la ciencia abierta tradicional. En este nuevo enfoque, la apertura continúa siendo un requisito imprescindible, pero ya no constituye el objetivo final. El verdadero desafío consiste en construir un ecosistema científico donde la información sea inteligible tanto para las personas como para las inteligencias artificiales, preservando al mismo tiempo el significado, la procedencia, la calidad y la confianza. Según el autor, la IA está modificando profundamente la forma en que se descubre y consume la investigación científica: los usuarios consultan modelos conversacionales que sintetizan cientos de artículos en segundos, lo que implica que gran parte del proceso de lectura crítica puede quedar oculto tras respuestas aparentemente simples. Esto obliga a replantear las infraestructuras de comunicación científica para incorporar mecanismos que permitan verificar las fuentes, comprender el contexto y mantener la trazabilidad de la información utilizada por los sistemas inteligentes.

Otro aspecto fundamental del artículo es la importancia creciente de la confianza. El autor advierte que, en un entorno mediado por IA, la calidad científica ya no dependerá únicamente de que un artículo haya superado la revisión por pares, sino también de la capacidad de demostrar el origen de los datos, la transparencia de los modelos empleados, la integridad de las evidencias y la posibilidad de rastrear cómo una inteligencia artificial ha construido una determinada respuesta. La confianza pasa a convertirse en un elemento estructural de la comunicación académica, exigiendo nuevos estándares de metadatos, sistemas de atribución más completos y mecanismos que permitan identificar con claridad las fuentes originales utilizadas por las plataformas de IA.

El texto también subraya que la comunicación científica debe abandonar un modelo centrado exclusivamente en la publicación para orientarse hacia la construcción de comprensión. Publicar artículos de libre acceso sigue siendo importante, pero resulta insuficiente si esos contenidos no pueden ser interpretados correctamente por comunidades científicas, responsables políticos, periodistas, educadores o ciudadanos. En este contexto, adquieren especial relevancia las explicaciones accesibles, los resúmenes estructurados, los datos enriquecidos semánticamente, las visualizaciones, las ontologías y otras herramientas que permitan convertir la información científica en conocimiento útil y reutilizable. La IA puede facilitar este proceso, pero solo si dispone de contenidos bien estructurados y acompañados de suficiente contexto para evitar interpretaciones erróneas o simplificaciones excesivas.

El artículo concluye que la próxima etapa de la ciencia abierta exige una colaboración mucho más estrecha entre investigadores, bibliotecas, universidades, editores científicos, desarrolladores de inteligencia artificial y responsables de políticas públicas. La misión ya no consiste únicamente en liberar artículos del pago por suscripción, sino en diseñar un ecosistema donde el conocimiento conserve su significado, pueda verificarse, genere confianza y sea comprensible tanto para las personas como para las máquinas. En esta visión, la Ciencia Abierta 2.0 no sustituye los principios tradicionales de apertura, sino que los amplía incorporando dimensiones como la interpretación, el aprendizaje, la comunicación efectiva y la gobernanza de la información en una realidad donde la inteligencia artificial se ha convertido en el principal intermediario entre la producción científica y sus usuarios.

Cambridge alcanza un hito al lograr que el 75 por ciento de los artículos de revistas sean de acceso abierto.

Albanese, Andrew Richard. Cambridge University Press Announces Open Access Milestone. Publishing Perspectives, 22 de julio de 2026.

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Cambridge University Press ha anunciado uno de los hitos más importantes de su estrategia de ciencia abierta al comunicar que, durante 2026, el 75 % de los artículos de investigación publicados en sus revistas aparecerán en acceso abierto (Open Access). Además, la mitad de todas sus revistas científicas ya funcionan íntegramente bajo modelos de acceso abierto, lo que supone una transformación profunda de una de las editoriales académicas más prestigiosas y antiguas del mundo. Este avance refleja el cambio estructural que está experimentando la comunicación científica, cada vez más orientada a eliminar las barreras económicas para el acceso al conocimiento.

La transición ha sido posible gracias a una combinación de modelos de publicación. Cambridge ha ampliado significativamente sus acuerdos Read and Publish con universidades, consorcios bibliotecarios e instituciones de investigación de numerosos países. Estos acuerdos permiten que las bibliotecas financien conjuntamente tanto el acceso a las revistas como la publicación en abierto de los trabajos de sus investigadores, reduciendo la dependencia de las tradicionales suscripciones y facilitando que los resultados de la investigación financiada con fondos públicos estén disponibles para cualquier lector sin coste adicional.

El anuncio también pone de relieve que el acceso abierto ha dejado de ser una iniciativa experimental para convertirse en el modelo predominante dentro de una parte creciente de la edición académica. Cambridge subraya que la transformación se ha llevado a cabo preservando los procesos de revisión por pares, los estándares de calidad editorial y la sostenibilidad económica de las publicaciones. El objetivo es construir un ecosistema en el que la investigación sea más visible, reutilizable e influyente, favoreciendo una difusión más rápida del conocimiento científico entre investigadores, profesionales, responsables políticos y ciudadanía.

El avance de Cambridge refleja una tendencia más amplia en el sector editorial académico. Las políticas impulsadas por financiadores de la investigación, gobiernos y universidades, junto con iniciativas internacionales de ciencia abierta, están acelerando la conversión de revistas de suscripción hacia modelos completamente abiertos. Este cambio también responde a la creciente demanda de transparencia, colaboración y acceso equitativo al conocimiento, especialmente en disciplinas donde la investigación tiene un impacto directo sobre la salud, la educación, el medio ambiente o la innovación tecnológica.

Para las bibliotecas universitarias y los servicios de información científica, esta evolución supone una transformación estratégica. Su papel ya no se limita a gestionar suscripciones, sino que se amplía hacia la negociación de acuerdos transformativos, el asesoramiento a investigadores sobre publicación en acceso abierto, la gestión de repositorios institucionales y el apoyo al cumplimiento de los mandatos de los organismos financiadores. En este contexto, el anuncio de Cambridge confirma que el acceso abierto se está consolidando como el modelo dominante para la difusión de la investigación científica y que las bibliotecas continúan siendo actores fundamentales en esta transición.

«Index» simplifica la gestión editorial y fortalece el acceso abierto con Bernat Kun y Carme Roig. Planeta Biblioteca 2027/07/20

Index simplifica la gestión editorial y fortalece el acceso abierto con Bernat Kun y Carme Roig.

Planeta Biblioteca 2027/07/20

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En esta edición de Planeta Biblioteca, Bernat Kun y Carme Roig presentan Index, una plataforma tecnológica en la nube (Software as a Service, SaaS) desarrollada para gestionar de forma integral el proceso editorial de las revistas científicas, con una especial orientación hacia las publicaciones de acceso abierto. Durante la conversación explican cómo la plataforma nace para responder a las necesidades de digitalización y profesionalización de la edición académica, ofreciendo un entorno único que reúne todas las fases del flujo editorial, desde la recepción de manuscritos hasta la publicación final.

Los entrevistados destacan que la misión de Index es facilitar la comunicación científica mediante la automatización de tareas administrativas y técnicas que tradicionalmente consumen una gran cantidad de tiempo y recursos. La plataforma permite gestionar el envío de originales, la revisión por pares, la comunicación entre autores, revisores y editores, el control de versiones, la maquetación, la publicación y el seguimiento de indicadores, contribuyendo a una gestión editorial más eficiente, transparente y organizada.

Uno de los aspectos centrales de la entrevista es la importancia de la automatización como herramienta para mejorar el trabajo de los equipos editoriales. Bernat Kun y Carme Roig explican que la reducción de tareas repetitivas permite a los editores dedicar más tiempo a la evaluación científica y a la mejora de la calidad de los contenidos. Al mismo tiempo, autores y revisores disponen de un entorno intuitivo que agiliza la comunicación, mejora el seguimiento de los manuscritos y reduce significativamente los tiempos de respuesta y publicación.

La conversación también aborda el compromiso de Index con el acceso abierto. Sus responsables defienden que el conocimiento científico debe ser accesible para toda la sociedad y consideran que la tecnología desempeña un papel fundamental para democratizar el acceso a la investigación. En este sentido, la plataforma busca ofrecer soluciones avanzadas que estén al alcance tanto de grandes instituciones como de pequeñas y medianas editoriales, eliminando barreras técnicas y económicas que tradicionalmente dificultaban la gestión profesional de las revistas científicas.

Otro de los temas tratados es el apoyo específico que Index ofrece a las editoriales de menor tamaño, que suelen enfrentarse a limitaciones de recursos humanos y tecnológicos. La plataforma proporciona una infraestructura completa sin necesidad de realizar grandes inversiones en desarrollo o mantenimiento informático, permitiendo que las instituciones centren sus esfuerzos en la calidad científica, la internacionalización y la mejora de la visibilidad de sus publicaciones.

Durante la entrevista también se presentan los valores que definen la cultura organizativa de Index, basados en la innovación, la colaboración, la orientación al cliente y el compromiso con la excelencia. Sus responsables explican que la empresa trabaja con revistas e instituciones de distintos países, adaptando la plataforma a diferentes contextos editoriales y favoreciendo la interoperabilidad con estándares internacionales, un aspecto esencial para incrementar la difusión y el impacto de la producción científica.

Una propuesta para transformar la comunicación científica mediante el acceso abierto diamante

Thomas, Camille, y Romain Vaucher. Guest Post — From Parasitism to Symbiosis: Escaping Peer-Pressure and For-Profit Publishers Through Diamond Open Access. The Scholarly Kitchen, 16 de julio de 2026.

Los autores recurren a una metáfora inspirada en la ecología para describir la evolución de la publicación científica. Comparan el sistema actual de comunicación académica con una relación de parasitismo, en la que las editoriales comerciales obtienen importantes beneficios económicos a partir del trabajo de investigadores, revisores y editores, quienes producen, evalúan y mejoran los artículos sin recibir compensación directa por esas tareas.

Según esta visión, el sistema ha evolucionado hacia un modelo donde la presión por publicar en revistas de alto impacto ha consolidado la dependencia de los investigadores respecto a un reducido grupo de grandes editoriales, limitando la capacidad de la comunidad científica para controlar sus propios canales de difusión.

El artículo sostiene que esta situación está alimentada por la denominada «peer pressure» académica, es decir, la presión institucional y profesional para publicar en determinadas revistas como requisito para obtener financiación, promociones o reconocimiento científico. Esta cultura de evaluación incentiva a los investigadores a priorizar el prestigio de la revista por encima de la apertura, la colaboración o el impacto social de la investigación. En consecuencia, el conocimiento generado con fondos públicos acaba frecuentemente bajo modelos comerciales que restringen el acceso o trasladan elevados costes de publicación a los propios autores mediante las tasas APC (Article Processing Charges).

Como alternativa, los autores defienden el Acceso Abierto Diamante (Diamond Open Access), un modelo en el que ni los lectores pagan por acceder a los contenidos ni los autores deben abonar costes por publicar. Estas revistas son gestionadas por universidades, sociedades científicas o comunidades académicas y se apoyan en infraestructuras abiertas, financiación institucional y colaboración entre investigadores. Para Thomas y Vaucher, este enfoque devuelve el control de la comunicación científica a quienes producen el conocimiento, favoreciendo un ecosistema más equitativo, transparente y orientado al interés público en lugar del beneficio empresarial.

Los autores argumentan que la transición hacia un modelo verdaderamente sostenible no depende únicamente de crear más revistas de acceso abierto diamante, sino de transformar los sistemas de evaluación científica. Mientras las universidades y los organismos financiadores continúen otorgando un peso desproporcionado a indicadores como el factor de impacto o el prestigio de determinadas cabeceras, los investigadores seguirán teniendo incentivos para publicar en editoriales comerciales. Por ello, proponen revisar los criterios de evaluación de la carrera investigadora para valorar la calidad intrínseca de los trabajos, las prácticas de ciencia abierta, la reproducibilidad y la contribución a la comunidad científica.

El texto concluye con una llamada a construir un ecosistema editorial basado en la simbiosis en lugar del parasitismo. En este nuevo modelo, investigadores, instituciones, bibliotecas, financiadores y editores comunitarios colaborarían para compartir infraestructuras, conocimientos y responsabilidades, fortaleciendo una comunicación científica abierta, sostenible y gobernada por la propia comunidad académica. Los autores reconocen que el acceso abierto diamante afronta importantes desafíos relacionados con la financiación, la escalabilidad y la visibilidad internacional, pero sostienen que representa una vía realista para recuperar la soberanía de la ciencia sobre sus propios procesos de publicación y difusión.