Adopción de la inteligencia artificial y tecnologías digitales en la educación superior

Qartuppi, S. de R.L. de C.V. 2025. Adopción de la inteligencia artificial y tecnologías digitales en la educación superior. Volumen 1. Hermosillo: Qartuppi.

Vol. 1

Vol. 2

Esta obra examina el impacto disruptivo de las tecnologías digitales en la educación superior, resaltando su influencia en las metodologías pedagógicas, los perfiles profesionales y la relación entre el aula y la sociedad. A lo largo de sus capítulos multidisciplinarios, explora aplicaciones que van desde el ámbito de la salud hasta el uso de asistentes virtuales y la realidad virtual, destacando las oportunidades para la innovación docente. Además, aborda los desafíos éticos emergentes y la urgencia de actualizar los perfiles curriculares para integrar la inteligencia artificial de manera efectiva. Con un enfoque que equilibra la innovación tecnológica y la reflexión ética, este libro propone una educación más inclusiva y adaptable a los desafíos del futuro.

Un relato premiado en un certamen literario internacional podría haber sido generado total o parcialmente por inteligencia artificial

Bransford, Nathan. 2026. “A Literary A.I. Scandal Arrives: This Week in Books.” Nathan Bransford Blog, mayo de 2026. https://nathanbransford.com/blog/2026/05/a-literary-a-i-scandal-arrives-this-week-in-books

El artículo de Nathan Bransford aborda un caso que ha sacudido al mundo editorial: la sospecha de que un relato premiado en un certamen literario internacional podría haber sido generado total o parcialmente por inteligencia artificial. Este hecho ha encendido las alarmas en el sector cultural, no tanto por un caso aislado, sino por lo que representa como síntoma de una transformación más profunda en la literatura contemporánea.

Un relato escrito por una persona que se declara entusiasta de la IA, con todas las huellas típicas de escritura generada por IA, ganó un prestigioso premio de Granta. Esto, como era de esperar, está generando una gran cantidad de lamentos y preocupaciones en el mundo de la escritura. El texto se centra en la controversia en torno al relato The Serpent in the Grove, cuya calidad estilística y ciertos patrones narrativos han despertado dudas entre críticos y lectores. Elementos como repeticiones estructurales, metáforas excesivamente pulidas o una uniformidad estilística inusual han alimentado la hipótesis de una posible autoría algorítmica. El problema de fondo, subraya el artículo, es que no existen herramientas fiables para distinguir con certeza entre escritura humana y texto generado por IA, lo que deja a los concursos literarios en una posición extremadamente vulnerable.

Bransford insiste en que este caso expone una grieta estructural en el sistema de validación literaria: la confianza. Los jurados trabajan bajo la presunción de autenticidad del autor, pero esa base empieza a resquebrajarse en un contexto donde los modelos de lenguaje pueden producir narrativas sofisticadas en segundos. Incluso los sistemas de detección de IA ofrecen resultados contradictorios, lo que agrava la incertidumbre y abre la puerta a controversias difíciles de resolver.

En ausencia de herramientas fiables de detección de IA y de pruebas de culpabilidad, la autora considera que se tiene más que temer de las cacerías de brujas impulsadas por la IA y de las falsas acusaciones (que afectarán de manera desproporcionada a escritores idiosincráticos y ya marginados) que del uso de la IA por parte de los escritores, incluso cuando se utilice de forma integral.

El artículo también amplía la discusión hacia el impacto cultural más amplio de la inteligencia artificial en la escritura. La literatura, tradicionalmente considerada una de las formas más humanas de expresión creativa, se enfrenta ahora a una tecnología capaz de imitar estilos, voces y emociones con una precisión creciente. Esto genera una crisis de identidad en el mundo literario: ¿qué significa ser autor en la era de la IA?

Bransford sugiere que este episodio no será un caso aislado, sino el inicio de una serie de conflictos similares en premios, editoriales y plataformas de publicación. La frontera entre creación humana y producción algorítmica se vuelve cada vez más difusa, y con ella se tambalea uno de los pilares fundamentales de la cultura escrita: la autenticidad.

Alfabetización en IA de los alumnos

High school students using laptops to learn about AI and machine learning in a classroom with a teacher assisting
Students and a teacher engage in a lively AI and machine learning class using laptops.

Deshen, M., & Aharony, N. (2026). Students’ Artificial Intelligence (AI) literacy: An exploratory study. Journal of Librarianship and Information Science, 1-15. DOI: 10.1177/09610006261442178
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Este estudio de carácter cuantitativo y exploratorio tiene como propósito fundamental identificar y desentrañar los factores psicológicos, actitudinales y tecnológicos que se asocian con un mayor nivel de alfabetización en Inteligencia Artificial (IA) en estudiantes de educación superior.

El trasfondo de la investigación se sitúa en la rápida evolución y adopción masiva de herramientas de IA Generativa (IAGen), tales como los chatbots de lenguaje del tipo ChatGPT, los cuales están transformando el panorama educativo y laboral contemporáneo. Los autores argumentan que comprender qué variables impulsan o limitan esta alfabetización resulta un aspecto de vital importancia para las instituciones académicas; no solo para mitigar la brecha de habilidades técnicas y garantizar la adaptabilidad de la futura fuerza de trabajo en un mercado laboral en profunda reestructuración, sino también para prevenir riesgos académicos emergentes como el plagio, la dependencia excesiva de la tecnología, la desinformación y el quiebre de la integridad académica.

Para llevar a cabo la investigación, se recolectaron datos de una muestra compuesta por 190 estudiantes universitarios en Israel a través de un cuestionario cuantitativo en línea. La metodología empleada incluyó el uso de escalas psicométricas previamente validadas y altamente confiables que permitieron medir de forma precisa la alfabetización en IA de los alumnos, el rasgo de personalidad de «apertura a la experiencia» (perteneciente al modelo de los Cinco Grandes), las evaluaciones cognitivas de la tecnología percibida como una amenaza o como un desafío, y cuatro subdimensiones clave extraídas del Modelo de Aceptación del Uso de Dispositivos de Inteligencia Artificial (AIDUA): la influencia social, la motivación hedónica, la disposición o voluntad para aceptar el uso de la IA y las emociones positivas vinculadas a estas tecnologías. El análisis de los datos se efectuó mediante correlaciones estadísticas y un riguroso modelo de regresión múltiple jerárquica con el fin de determinar el peso predictivo de cada una de estas variables sobre la competencia general en IA de los participantes.

Los resultados estadísticos revelaron hallazgos de gran relevancia teórica y práctica. En primer lugar, se demostró que variables como la apertura a la experiencia y la percepción de la IA como un desafío (en lugar de como una amenaza) actúan como potentes predictores positivos de la alfabetización en IA, explicando por sí solas un considerable 48% de la varianza en la competencia de los estudiantes. Esto sugiere que aquellos alumnos dotados de flexibilidad cognitiva, curiosidad intelectual y una actitud orientada al crecimiento personal ven en los avances tecnológicos una oportunidad de aprendizaje benéfica, lo que estimula de manera directa el desarrollo de sus capacidades técnicas y críticas. Por otro lado, aunque el análisis correlacional simple inicial mostró vínculos positivos con el uso real de la IA y con las subescalas del modelo AIDUA (influencia social, motivación hedónica, emociones positivas y disposición de uso) , al introducir todas las variables simultáneamente en la regresión jerárquica, los factores de aceptación tecnológica del AIDUA perdieron significancia predictiva directa ante el peso dominante de la personalidad y la evaluación cognitiva del desafío. Asimismo, se detectaron discrepancias demográficas significativas: los estudiantes varones reportaron niveles ligeramente superiores de alfabetización en IA en comparación con las mujeres , y el uso previo de tecnologías de IA demostró ser el predictor más robusto dentro de los factores de fondo, lo que confirma que la familiaridad y la práctica directa potencian drásticamente las competencias de los estudiantes.

Finalmente, un hallazgo interactivo sumamente interesante emergió al analizar la relación entre la influencia social y la edad de los participantes. El estudio determinó, mediante la aplicación del método estadístico de Johnson-Neyman, que la presión o el ejemplo del entorno social (opiniones de pares, normas sociales y redes de contactos) ejerce un impacto positivo y estadísticamente significativo sobre la alfabetización en IA de manera exclusiva en los estudiantes menores de 27.87 años. Para los estudiantes que superan dicho umbral de edad, la influencia de los demás deja de ser un factor determinante en su nivel de alfabetización tecnológica. Con base en estas conclusiones, el artículo enfatiza que la alfabetización en IA no debe concebirse únicamente como una destreza puramente técnica o de programación, sino como un entramado multifacético que abarca la comprensión conceptual, la aplicación práctica, la evaluación crítica y la profunda reflexión sobre las implicaciones éticas y los impactos societales de la IA. Los autores concluyen instando a las universidades a rediseñar de manera urgente sus planes de estudio, adoptando enfoques holísticos e implementando programas educativos personalizados que promuevan activamente actitudes positivas, gestionen la ansiedad tecnológica y doten a los futuros graduados de un marco de compromiso ético indispensable para prosperar de forma competitiva en un mundo gobernado por algoritmos.

Datos relevantes:

Total: 190 estudiantes universitarios.

Uso de tecnología: La gran mayoría (casi 9 de cada 10 estudiantes o el 86.8%) ya utilizaba herramientas de Inteligencia Artificial (como ChatGPT).

Género: Hubo una mayoría de hombres (68% frente a un 32% de mujeres).

Edad: El grupo fue muy variado (desde jóvenes de 19 años hasta adultos de 57), pero la edad promedio fue de 31 años.

Nivel: El 62% estudiaba una carrera universitaria (grado) y el 38% estudiaba un posgrado o maestría.

Ganas de usarla (4.07 / 5): Los estudiantes tienen una disposición altísima a aceptar la IA en sus vidas.

Diversión / Motivación (3.92 / 5): Les resulta muy entretenido y motivador usar estas herramientas.

Nivel de habilidad percibido (3.79 / 5): En general, los estudiantes sienten que se defienden bastante bien con la IA (tienen una alfabetización media-alta).

Curiosidad / Apertura mental (3.78 / 5): La muestra destaca por ser gente abierta a nuevas experiencias.

Verlo como un reto positivo (3.36 / 5): Ven la IA como una oportunidad para aprender.

Verlo como una amenaza (2.36 / 5): El miedo o la sensación de peligro hacia la IA es bajo; a los estudiantes no les asusta especialmente que les vaya a quitar el empleo o a perjudicar.

Presión del entorno (2.87 / 5): La sociedad o sus círculos cercanos no les presionan demasiado para que la usen (es el factor con menor puntuación).

Entrevista a la musicóloga e investigadora del patrimonio musical salmantino Josefa Montero. Viviendo en la era pop 2026/05/27

Entrevista a la musicóloga e investigadora del patrimonio musical salmantino Josefa Montero

Viviendo en la era pop 2026/05/27

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La entrevista en RADIO USAL a Josefa Montero García permitió recorrer una amplia trayectoria dedicada a la investigación, la docencia y la recuperación del patrimonio musical de nuestra ciudad. La musicóloga salmantina explicó cómo su formación en Musicología, Química y Farmacia contribuyó a desarrollar un método de trabajo riguroso y multidisciplinar. Gran parte de la conversación giró en torno a su investigación sobre Manuel José Doyagüe y la importancia de rescatar compositores olvidados vinculados a Salamanca y Béjar. También destacó el valor del Archivo Catedral de Salamanca como uno de los grandes tesoros documentales de la música española. Josefa Montero reflexionó sobre las dificultades de catalogar, transcribir e interpretar manuscritos antiguos, así como sobre la necesidad de acercar la musicología al público general mediante la divulgación y la educación. Finalmente, subrayó la importancia de preservar la memoria cultural y musical de las ciudades históricas para las nuevas generaciones.

Análisis de las citas de los motores de búsqueda generativos para detectar la presencia de referencias generadas por IA

Allaham, Mowafak, and Nicholas Diakopoulos. 2026. Synthetic Sources?: Auditing Generative Search Engine Citations for Evidence of AI-Generated Sources. arXiv:2605.23684, May 2026. https://arxiv.org/abs/2605.23684

El artículo analiza un problema emergente en la ecosfera informativa contemporánea: la aparición de “fuentes sintéticas” en los sistemas de búsqueda generativa, es decir, referencias o citas que no provienen de documentos humanos tradicionales verificables, sino que podrían haber sido generadas parcial o totalmente por modelos de inteligencia artificial. Los autores se centran en cómo los motores de búsqueda basados en IA —que combinan recuperación de información con generación de texto— pueden introducir nuevos tipos de distorsión en la cadena de citación científica y periodística.


El trabajo parte de una preocupación central: los sistemas de búsqueda generativa no solo responden preguntas, sino que también construyen aparentes evidencias mediante citas, enlaces o referencias que parecen legítimas. Sin embargo, estas referencias pueden no corresponder a documentos reales, o pueden ser reconstrucciones plausibles generadas por el modelo. Esto plantea un riesgo crítico para la integridad del ecosistema informativo, ya que el usuario puede asumir que una cita es verificable cuando en realidad es una “alucinación documentada” o una fuente fabricada.

Metodológicamente, el estudio propone un enfoque de auditoría para examinar las respuestas de diferentes sistemas de búsqueda generativa. Los autores diseñan un conjunto de procedimientos para analizar la trazabilidad de las citas: verifican si los enlaces conducen a documentos reales, si las fuentes son consistentes con el contenido citado y si existen patrones recurrentes de generación de referencias inexistentes. Este enfoque permite clasificar las citas en diferentes categorías, incluyendo fuentes auténticas, fuentes parcialmente verificables y fuentes completamente sintéticas.

Los resultados muestran que una proporción significativa de las citas generadas por sistemas de IA no puede ser rastreada directamente a publicaciones reales o presenta inconsistencias importantes entre el contenido citado y la fuente original. Esto sugiere que los sistemas de búsqueda generativa pueden producir un tipo de “autoridad simulada”, donde la apariencia de rigor académico o periodístico no está respaldada por una verificación documental sólida.

El estudio analiza en total 19.154 fuentes (URLs con contenido recuperado) que han sido citadas por distintos sistemas de búsqueda generativa. Estas fuentes representan el conjunto de documentos que los modelos consultan y utilizan como apoyo para construir sus respuestas a los usuarios. En este corpus amplio, los investigadores intentan determinar no solo qué dominios se citan, sino también la naturaleza del contenido que contienen.

Dentro de este conjunto, el sistema de detección de contenido generado por inteligencia artificial —en este caso, el modelo Pangram— identifica dos categorías principales de contenido sintético. Por un lado, 2.916 fuentes son clasificadas como “Highly Likely AI”, es decir, textos con una alta probabilidad de haber sido generados por modelos de lenguaje o sistemas automáticos. Por otro lado, 140 fuentes adicionales se clasifican como “Likely AI”, lo que indica una probabilidad significativa, aunque algo menos concluyente, de haber sido producidas o fuertemente asistidas por IA.

Al sumar ambas categorías, el estudio concluye que existen 3.056 documentos sintéticos en total dentro de las fuentes analizadas. Esta cifra no implica únicamente textos completamente generados por IA, sino también aquellos que pueden haber sido parcialmente producidos o editados mediante herramientas de inteligencia artificial, lo que amplía el concepto de “contenido sintético” utilizado en el análisis.

En términos proporcionales, estos 3.056 documentos representan aproximadamente un 16% del total de fuentes examinadas. Este dato es especialmente relevante porque indica que una parte no menor de las fuentes utilizadas por los sistemas de búsqueda generativa podría estar influida por procesos automatizados de generación de texto, lo que introduce posibles sesgos o problemas de calidad en la cadena de información.

El estudio subraya además que esta cifra debe interpretarse como una estimación conservadora o “lower bound”, es decir, un límite inferior. Esto significa que el 16% probablemente no refleja la totalidad real del fenómeno, ya que existen limitaciones técnicas importantes: no todas las páginas pudieron ser analizadas, algunos contenidos multimodales (como PDFs, imágenes o vídeos) quedaron fuera, y además los detectores de IA tienen márgenes de error inherentes.

En consecuencia, los autores advierten que la presencia real de contenido sintético en las citas podría ser igual o incluso superior al 16% estimado. Este resultado sugiere que los sistemas de búsqueda basados en IA están construyendo sus respuestas sobre un ecosistema informativo donde el contenido generado por IA ya es una fracción significativa y potencialmente creciente del total de fuentes disponibles en la web.

El artículo también discute las implicaciones teóricas y prácticas de este fenómeno. En primer lugar, plantea un desafío epistemológico: la noción tradicional de citación como mecanismo de validación del conocimiento se ve erosionada cuando las citas pueden ser generadas artificialmente. En segundo lugar, advierte sobre el impacto en la confianza pública en sistemas de información, especialmente en contextos de alta sensibilidad como salud, política o investigación académica.
Finalmente, los autores proponen la necesidad de nuevos marcos de transparencia y auditoría para sistemas de búsqueda generativa. Esto incluye mecanismos automáticos de verificación de fuentes, estándares de trazabilidad de citas y políticas de diseño que eviten la generación de referencias no comprobables. El objetivo general es preservar la integridad del ecosistema informativo en un entorno donde la frontera entre contenido generado y contenido documentado se vuelve cada vez más difusa.

Radiografía de la desinformación global: la información se ha convertido en un campo de batalla estratégico

Las 10 principales plataformas por volumen de observables

European External Action Service (EEAS). 4th EEAS Report on Foreign Information Manipulation and Interference (FIMI) Threats. Brussels: EEAS, March 2026. Disponible en: https://euvsdisinfo.eu/uploads/2026/03/EEAS-4th-Threat-Report_web-version.pdf

El 4º informe anual del Servicio Europeo de Acción Exterior (EEAS) sobre amenazas de manipulación e interferencia informativa extranjera (FIMI) ofrece una radiografía detallada del ecosistema global de desinformación en 2025 y principios de 2026. El documento confirma que la información se ha convertido en un campo de batalla estratégico central, integrado en dinámicas híbridas que combinan ciberataques, presión política, guerra cognitiva y operaciones de influencia digital.

Uno de los principales hallazgos del informe es el incremento de la escala, sofisticación y automatización de las operaciones FIMI. Durante 2025, el EEAS documentó 540 incidentes globales, con una concentración de ataques especialmente significativa contra Ucrania, Francia, Moldavia y Alemania. El informe subraya que estas campañas no son episodios aislados, sino operaciones continuas, coordinadas y adaptativas, integradas en estrategias geopolíticas más amplias.

El informe identifica además un ecosistema masivo de infraestructura de influencia: aproximadamente 10.500 canales digitales y sitios web fueron utilizados para producir o amplificar contenido manipulado. De estos, una gran mayoría opera como redes encubiertas o inauténticas, mientras que solo una minoría está directamente vinculada a actores estatales visibles. Esto refleja la creciente dependencia de redes proxy, intermediarios y estructuras opacas que permiten negar atribución directa y aumentar la resiliencia de las campañas.

Otro eje central del informe es el papel de la inteligencia artificial (IA). El EEAS señala un salto cualitativo: en 2025, aproximadamente uno de cada cuatro incidentes FIMI implicó herramientas de IA, y el uso de estas tecnologías ha pasado de ser experimental a convertirse en un recurso rutinario. La IA se emplea para generar texto, imágenes, audio y vídeo sintético, así como para traducir y amplificar contenidos en múltiples idiomas, lo que permite una producción masiva, barata y altamente escalable de desinformación.

El informe dedica especial atención a los actores estatales, destacando principalmente a Rusia y China como principales impulsores de campañas FIMI. Estas operaciones muestran patrones comunes: creación de medios falsos, uso de cuentas coordinadas en redes sociales, manipulación de narrativas políticas y explotación de crisis internacionales o procesos electorales. El informe también señala que estas campañas se dirigen no solo a gobiernos, sino también a organizaciones internacionales, medios de comunicación, ONG y figuras públicas.

En el plano conceptual, el EEAS introduce un cambio importante: pasar de la simple evaluación del riesgo a la lógica de la disuasión (deterrence). El informe propone el llamado “FIMI Deterrence Playbook”, un marco operativo destinado a aumentar los costes de estas operaciones y reducir su rentabilidad estratégica. Este enfoque busca actuar sobre toda la cadena de suministro de la desinformación: desde financiadores y organizadores hasta intermediarios tecnológicos y plataformas digitales.

Asimismo, el informe enfatiza la necesidad de una respuesta multinivel y coordinada, que combine sanciones, regulación digital (incluida la Digital Services Act), cooperación judicial y policial, y estrategias de resiliencia social como la alfabetización mediática. La lógica es pasar de una respuesta reactiva a una estrategia anticipatoria y estructural, capaz de desmantelar las infraestructuras que sostienen la manipulación informativa.

En su dimensión política, el informe advierte que la FIMI forma parte de un entorno de competencia geopolítica creciente, donde la información se utiliza como instrumento de poder para influir en elecciones, erosionar la confianza en instituciones democráticas y debilitar la cohesión social dentro de la Unión Europea y sus países socios.

El documento concluye que la FIMI ya no puede entenderse como un problema comunicacional o mediático, sino como un problema de seguridad estratégica y estabilidad democrática. El reto principal para la UE es transformar la comprensión analítica del fenómeno en capacidad operativa de disuasión efectiva, haciendo que estas actividades sean más costosas, menos eficaces y progresivamente inviables.

Google AI Overviews: la precisión de la inteligencia artificial en la búsqueda y el problema de la fiabilidad informativa

Scale comparing accurate AI overview with verified sources and inaccurate AI overview with erroneous sources
Balancing accurate AI overview against errors and hallucinations

Mickle, Tripp, Cade Metz, Dylan Freedman, Teresa Mondría Terol y Keith Collins. «How Accurate Are Google’s A.I. Overviews?» The New York Times, 7 de abril de 2026. https://www.nytimes.com/2026/04/07/technology/google-ai-overviews-accuracy.html
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El funcionamiento y la fiabilidad de Google AI Overviews, el sistema de respuestas generadas por inteligencia artificial que aparece directamente en los resultados de búsqueda. El informe se centra en una cuestión clave del ecosistema digital actual: hasta qué punto estos resúmenes automáticos pueden considerarse fiables cuando están mediando entre los usuarios y la información en la web.

La investigación parte de una evaluación técnica realizada con metodologías de benchmarking, que sugiere que, aunque el sistema muestra un alto nivel de acierto general, sigue produciendo un volumen significativo de errores debido a la naturaleza probabilística de los modelos de lenguaje.

Uno de los hallazgos principales es que los AI Overviews alcanzan aproximadamente entre un 90% y 91% de precisión en tareas evaluadas, lo que en términos relativos puede parecer un rendimiento elevado. Sin embargo, el artículo subraya que esta cifra adquiere otra dimensión cuando se aplica a la escala masiva de Google, que procesa billones de consultas anuales. En este contexto, incluso un margen de error del 9–10% se traduce en millones de respuestas incorrectas difundidas diariamente, lo que plantea un problema estructural de fiabilidad en la infraestructura informativa global.

El texto también profundiza en la naturaleza del error en los sistemas de inteligencia artificial generativa. A diferencia de los motores de búsqueda tradicionales, que devuelven enlaces a fuentes externas, los AI Overviews sintetizan respuestas directamente. Este proceso implica que los modelos no “verifican” la verdad de la información, sino que generan textos basados en patrones estadísticos de lenguaje. Como resultado, pueden producir afirmaciones plausibles pero incorrectas, especialmente cuando las fuentes subyacentes son ambiguas, contradictorias o de baja calidad.

Otro aspecto relevante del análisis es el impacto epistemológico de este tipo de tecnología. El artículo señala que la integración de respuestas generadas por IA en la parte superior de los resultados de búsqueda transforma la relación entre usuarios e ინფორმაცია: en lugar de acceder a múltiples fuentes para contrastar información, los usuarios reciben una síntesis única que puede ocultar la diversidad o el conflicto entre datos. Esto introduce una tensión entre eficiencia y verificación, ya que la rapidez del acceso a la información puede debilitar los procesos de comprobación crítica.

El informe plantea implicaciones más amplias para el ecosistema digital y la confianza pública en la información en línea. Aunque Google defiende que el sistema mejora continuamente y reduce errores, el estudio sugiere que la escala del problema sigue siendo significativa. En consecuencia, el artículo concluye que la cuestión central no es solo la precisión técnica del sistema, sino su impacto en la arquitectura del conocimiento digital: la forma en que la inteligencia artificial reconfigura qué información se ve, cómo se interpreta y en qué medida puede considerarse fiable en un entorno informativo cada vez más mediado por algoritmos.

La Inteligencia Artificial actúa como un megáfono distorsionador de desinformación masiva

Endert, Julius. “Generative AI is the Ultimate Disinformation Amplifier.DW Akademie, March 26, 2024. https://akademie.dw.com/en/generative-ai-is-the-ultimate-disinformation-amplifier/a-68593890

La Inteligencia Artificial actúa como un megáfono distorsionador: por un lado absorbe datos caóticos de internet y, por el otro, los proyecta amplificados, transformando pequeñas mentiras en un diluvio de desinformación masiva.

La inteligencia artificial está redefiniendo el ecosistema informativo global. Su capacidad para procesar enormes volúmenes de datos, sintetizar información y generar contenido coherente ha sido celebrada como una revolución tecnológica. Sin embargo, existe una dimensión menos visible y potencialmente más peligrosa: su papel como amplificador estructural de la desinformación.

El núcleo del problema: Del consumo a la factoría

  • La fase de consumo: La IA se entrena con millones de textos de internet, absorbiendo verdades, pero también teorías conspirativas, sesgos históricos y datos falsos.
  • La fase de amplificación: Al generar contenido de forma masiva, barata y automatizada, la IA no solo repite lo que aprendió; lo empaqueta en formatos que parecen profesionales (noticias falsas que lucen reales, imágenes sintéticas convincentes), multiplicando el volumen de la mentira a una velocidad que los verificadores humanos no pueden alcanzar.

En este sentido, la IA puede entenderse como un megáfono distorsionador. No necesariamente crea la mentira, pero sí la recoge del entorno digital, la reorganiza y la devuelve amplificada, dotada de mayor coherencia formal, más persuasiva y, en muchos casos, más difícil de detectar.

El ecosistema digital contemporáneo ya está profundamente contaminado por información de baja calidad. Rumores sin verificar, noticias falsas diseñadas estratégicamente, bots automatizados y contenidos clickbait optimizados para la viralidad forman parte de un flujo constante de información caótica. En condiciones tradicionales, este ruido informativo se filtra parcialmente a través de medios de comunicación, periodistas o verificadores de hechos. Sin embargo, en los sistemas de inteligencia artificial generativa, este filtro se vuelve más ambiguo y menos transparente.

La IA no distingue entre verdad y falsedad en términos humanos. Su funcionamiento se basa en el reconocimiento de patrones lingüísticos, probabilidades estadísticas y correlaciones entre datos. En otras palabras, no opera con un modelo de verdad, sino con un modelo de coherencia. Esto genera un problema estructural: aquello que es falso, pero aparece repetido con suficiente frecuencia en los datos, puede adquirir apariencia de verosimilitud dentro del sistema.

El núcleo del problema reside precisamente en esta ausencia de epistemología. Los algoritmos de aprendizaje automático procesan grandes volúmenes de información heterogénea, mezclan fuentes de distinta calidad y generan respuestas que priorizan la plausibilidad lingüística. El resultado es la posibilidad de que la coherencia sustituya a la veracidad como criterio dominante.

En este contexto, surge un efecto de cámara de eco automatizado. Una vez que los sistemas han sido entrenados con datos contaminados, pueden reproducir narrativas sesgadas, interpretaciones incompletas o errores que aparecen reformulados como si fueran hechos. Sin embargo, el aspecto más preocupante no es la simple repetición, sino la capacidad de reformulación constante.

La inteligencia artificial no copia la desinformación de forma literal, sino que la reescribe. En ese proceso, le otorga apariencia de novedad, adopta estilos comunicativos profesionales y elimina rastros evidentes de su origen dudoso. Esto contribuye a que la mentira se vuelva más sofisticada, más creíble y mucho más difícil de rastrear.

Cuando este contenido generado se traslada al espacio público, entra en una fase de amplificación masiva. La IA funciona entonces como un megáfono digital capaz de producir múltiples versiones de un mismo mensaje, adaptarlo a diferentes audiencias, generar textos, imágenes o vídeos hiperrealistas y simular voces o estilos periodísticos. El resultado es una auténtica industrialización de la desinformación, donde ya no existen falsedades aisladas, sino ecosistemas completos de réplicas coordinadas.

En este nuevo entorno emergen formas específicas de desinformación automatizada. Por un lado, la saturación de medios clonados, es decir, sitios web que imitan portales informativos legítimos y que se generan automáticamente para reforzar determinadas narrativas. Por otro, los deepfakes hiperrealistas, capaces de recrear con gran precisión eventos que nunca ocurrieron. Finalmente, los artículos hiperpartidistas automatizados, textos generados en segundos que imitan el estilo periodístico pero están diseñados para polarizar y manipular la opinión pública.

Este proceso implica un cambio estructural profundo: la transición de la IA de consumidora de información a productora masiva de narrativas. Durante su fase de consumo, los sistemas se entrenan con un entorno digital donde conviven textos fiables, teorías conspirativas, sesgos históricos y errores acumulados. El problema no es la diversidad de datos, sino la ausencia de jerarquía epistemológica que permita distinguir su valor.

En la fase de amplificación, la IA reconfigura ese material sin mecanismos robustos de verificación de verdad. Reempaqueta la información en formatos persuasivos y acelera su difusión a una escala sin precedentes. De este modo, el sistema deja de ser únicamente un repositorio de conocimiento para convertirse en una factoría de narrativas.

El resultado es un ecosistema de realidad cada vez más inestable. La saturación informativa se vuelve constante, las fronteras entre lo real y lo simulado se difuminan, la confianza en las fuentes tradicionales disminuye y la verificación de hechos se vuelve progresivamente más compleja. En este contexto, la desinformación deja de ser una anomalía puntual y pasa a integrarse como un subproducto estructural del sistema informativo automatizado.

Por ello, la inteligencia artificial no puede entenderse únicamente como una herramienta neutral. Su funcionamiento actual la sitúa como un sistema de transformación masiva de información que puede tanto ampliar el acceso al conocimiento como intensificar sus distorsiones. El problema no es solo tecnológico, sino profundamente epistemológico: cómo distinguir la verdad cuando la falsedad puede ser generada, replicada y estilizada con la misma eficacia formal.

La respuesta no puede ser exclusivamente técnica. Requiere educación crítica, alfabetización mediática y nuevos marcos de gobernanza digital. En un entorno donde la inteligencia artificial amplifica todo, la cuestión central ya no es únicamente qué es información, sino qué significa todavía hablar de verdad.

Biblioteca de la Escuela Superior de Arte Dramático (ESADCyL) y la Escuela Profesional de Danza (EPDCyL) de Castilla y León con Berta Cuadrado. Planeta Biblioteca 2026/05/25

Biblioteca de la Escuela Superior de Arte Dramático (ESADCyL) y la Escuela Profesional de Danza (EPDCyL) de Castilla y León con Berta Cuadrado.

Planeta Biblioteca 2026/05/25

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La entrevista a Berta Cuadrado en el programa Planeta Biblioteca de Radio Universidad de Salamanca ofrece una amplia reflexión sobre el papel de las bibliotecas especializadas en artes escénicas y sobre la necesidad de transformar estos espacios en entornos creativos, cercanos y comunitarios. Berta Cuadrado Mayoral expone cómo su trayectoria profesional —que incluye trabajo en archivos, bibliotecas públicas, proyectos culturales y enseñanza del español para extranjeros— le ha permitido desarrollar una visión interdisciplinar de la profesión bibliotecaria, donde la mediación cultural y la atención personalizada son fundamentales.

Uno de los ejes centrales de la conversación es la singularidad de la biblioteca de la Escuela Superior de Arte Dramático y de la Escuela Profesional de Danza de Castilla y León. Berta explica que una biblioteca de artes escénicas no solo conserva libros, sino también materiales audiovisuales, carteles, documentos efímeros y recursos vinculados directamente con la creación artística y la práctica escénica. Esta diversidad documental obliga a desarrollar modelos de organización híbridos y dinámicos, adaptados a las necesidades de estudiantes, docentes e investigadores del ámbito artístico.

La entrevista también subraya la importancia del apoyo documental a los trabajos académicos y proyectos creativos. Berta destaca que los estudiantes de arte dramático y danza necesitan aprender a localizar, evaluar y citar información especializada, por lo que las competencias informacionales son hoy imprescindibles también en las enseñanzas artísticas. En este contexto, la biblioteca actúa como un espacio formativo que enseña a investigar y a gestionar información en un entorno cada vez más digital.

Otro aspecto especialmente relevante es la dimensión emocional y comunitaria de la biblioteca. Iniciativas como “Libro enjaulado”, “BookFace”, “Más que palabros” o los “rincones de pensar y de botar” muestran una concepción innovadora de la biblioteca como lugar de convivencia, creatividad y bienestar. Para Berta Cuadrado, la biblioteca ya no es únicamente un espacio silencioso destinado al estudio, sino un entorno vivo donde las personas pueden expresarse, compartir experiencias y desarrollar sensibilidad artística.

Durante la entrevista también se abordan los retos de las bibliotecas especializadas en España, especialmente la falta de reconocimiento y de estructuras estables en muchos centros de enseñanzas artísticas superiores. Berta reivindica la necesidad de fortalecer estas bibliotecas como herramientas esenciales para la formación, la investigación y la preservación de la memoria escénica.

Análisis comparativo y evaluación de la cobertura y estructura de las bases de datos científicas en la investigación académica

De-Moya-Anegón, Félix; Sánchez-Jiménez, Rodrigo; Halevi, Gali; Guerrero-Bote, Vicente P.; Guerrero-Castillo, Pablo; Rivadeneyra, Federico (2026). A Comparative Analysis of Open and Commercial Bibliographic Infrastructures: Scale, Metadata Standardization, and Implications for Bibliometric Evaluation. Granada: Ediciones Profesionales de la Información, 48 pp. ISBN: 978-84-125757-8-1

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El informe analiza la viabilidad estructural de las infraestructuras bibliográficas abiertas para su uso en evaluación de la investigación, comparándolas con bases de datos comerciales como Scopus en aspectos clave como cobertura, calidad de metadatos, interoperabilidad y utilidad en flujos de trabajo bibliométricos. El contexto está marcado por el impulso de marcos políticos recientes como CoARA y la Declaración de Barcelona, que promueven una transición hacia datos de investigación abiertos. Sin embargo, el estudio muestra que esta transición no es lineal, ya que existe una tensión estructural entre la enorme escala de las plataformas abiertas y la estandarización de sus metadatos, lo que genera un dilema entre cobertura masiva y consistencia analítica.

Las plataformas abiertas como OpenAIRE, OpenAlex y The Lens superan ampliamente a Scopus en volumen de registros, pero este crecimiento se produce a costa de una menor calidad y completitud de los metadatos. Problemas como la ausencia de afiliaciones en más del 55% de los registros, la baja normalización de identificadores como ISSN y DOI, y una clasificación documental excesivamente algorítmica afectan directamente a su aplicabilidad en evaluación institucional. Esta situación limita su uso directo en bibliometría, especialmente en análisis comparativos entre instituciones o países.

El informe también destaca una dinámica asimétrica en los flujos de citación: el “long tail” de las bases abiertas no redistribuye de forma equilibrada el impacto científico, sino que tiende a reforzar la centralidad de la literatura ya indexada en bases comerciales. En otras palabras, la ampliación del corpus abierto no se traduce automáticamente en una democratización del impacto científico, sino que en muchos casos consolida estructuras previas de visibilidad. A ello se suman desigualdades geográficas persistentes, con mejoras en regiones como América Latina y África, pero con importantes vacíos en Asia y Oriente Medio, además de déficits en tipologías documentales complejas como monografías de humanidades o actas de congresos.

Por otro lado, las plataformas abiertas enfrentan importantes compromisos estructurales: The Lens presenta dificultades en la estandarización global de metadatos, registrando las tasas más bajas de presencia de ISSN y DOI y un déficit del 71,67% en la captura de actas de congresos. OpenAlex depende en gran medida de datos de origen no estructurados, con un 41,5% de sus registros (con fuente) sin ISSN, y presenta un posible sesgo analítico debido a la sobre-etiquetación algorítmica de documentos como «artículos». Finalmente, OpenAIRE presenta anomalías técnicas relevantes, incluyendo más de un millón de DOI duplicados y la tasa más alta de documentos no clasificados (23,1%) dentro del núcleo curado, lo que resulta en el menor ratio global de impacto de citación del grupo.

Finalmente, el estudio subraya que cada plataforma abierta presenta fortalezas y debilidades específicas: The Lens destaca por su integración con patentes y su utilidad en análisis de transferencia tecnológica; OpenAlex por su alta alineación con registros de Scopus y su densidad de citación en el núcleo coincidente; y OpenAIRE por su mayor cobertura de identificadores persistentes y menor ausencia de afiliaciones. Sin embargo, todas comparten limitaciones estructurales cuando se utilizan sin procesos rigurosos de normalización y depuración. La conclusión central es que el acceso abierto a grandes volúmenes de datos no equivale automáticamente a su validez evaluativa, y que el futuro de la evaluación científica abierta depende de pasar de la mera disponibilidad de datos a su validación activa y metodológicamente controlada.