Actitud de los estudiantes hacia los libros electrónicos en la Universidad de Cambridge

Annie Gleeson, Genny Grim, Amanda Hawkes, Laura Jeffrey, Sarah Preston, Catherine Reid, and John Wagstaff Survey Findings on Students Attitudes Towards Ebooks at the University of Cambridge Now Available. Cambridge College Libraries Forum (CCLF), 2021

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Ya están disponibles los resultados de la encuesta sobre la actitud de los estudiantes hacia los libros electrónicos en la Universidad de Cambridge La pandemia del COVID-19 provocó un cambio repentino hacia el aprendizaje en línea, y una necesidad sin precedentes de ampliar el acceso remoto y en línea a los recursos electrónicos.

El Foro de Bibliotecas Universitarias de Cambridge (CCLF) realizó una encuesta a los estudiantes entre el 31 de mayo y el 16 de julio de 2021 para recopilar datos sobre las actitudes hacia los libros electrónicos. Se preguntó a los estudiantes sobre sus preferencias generales de lectura, su uso de los libros electrónicos en 2020-21 (tras los períodos de cierre de la biblioteca y el estudio a distancia para muchos) y se les pidió que anticiparan sus opciones de lectura en el futuro.

Hubo un alto índice de respuesta a la encuesta (751 respuestas) y se espera que los resultados ayuden a informar sobre las futuras decisiones y estrategias de adquisición en la Universidad de Cambridge.

Resultados cuantitativos

  • En una situación en la que los estudiantes tuvieran pleno acceso a las bibliotecas de Cambridge, existe una preferencia por los libros electrónicos cuando lee un capítulo con fines de estudio (59% de todos los estudiantes).
  • Sin embargo, los estudiantes prefieren los libros impresos para todas las demás situaciones (60% para un libro de texto consultado a lo largo del año, el 68% cuando leen un libro completo con fines de estudio, y el 78% para lectura recreativa).
  • Los estudiantes se dividen a partes iguales entre los que siempre eligen un libro electrónico si está disponible (34%) y los que sólo leen un libro electrónico si no hay una copia impresa disponible (35%).
  • A la pregunta de si un número suficiente de libros de las listas de lectura están disponibles en línea, el 64% contestó que sí y el 36% contestó que no; observamos que no todos los estudiantes utilizan las listas de lectura.
  • En cuanto a la frecuencia de uso en 2020-21, el 62% de todos los estudiantes que respondieron utilizan los libros electrónicos a diario o varias veces a la semana; el 17% los utiliza mensualmente o nunca.
  • También se preguntó a los estudiantes si esperaban que todo el mundo pudiera volver al campus y que las clases y las supervisiones pudieran tener lugar en persona. El 60% de los estudiantes prevé que su uso de los ebooks seguirá siendo el mismo, el 16% cree que aumentará, mientras que el 24% predice que su uso disminuirá.
  • En los casos en que los estudiantes prefieren los libros electrónicos, esto se debe en gran medida a su comodidad, accesibilidad y disponibilidad, así como a las características de la plataforma de libros electrónicos.
  • Las opiniones negativas sobre los libros electrónicos se centraron principalmente en las dificultades para leer en una pantalla, la falta de disponibilidad de ciertas ediciones o de material más antiguo y los problemas técnicos de las plataformas de libros electrónicos.
  • Varios comentarios se centraron en el impacto que la pandemia del COVID-19 ha tenido en el uso de los ebooks. Estos se refieren a su utilidad para el estudio a distancia o cuando el acceso a las bibliotecas físicas estaba restringido. Sin embargo, otros estudiantes comentaron la dificultad de utilizar los ebooks cuando han estado trabajando en línea todo el día. Muchos estudiantes destacaron la importancia de poder acceder tanto a los libros impresos como a los electrónicos para aprovechar las ventajas de ambos formatos.

El refugio de la palabra: la importancia de las audiotecas.

Edgardo Civallero. Sheltering Voices – Importance Of Audio Libraries. Princh, 2021

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Registrar la historia y preservar el conocimiento antiguo es algo que las bibliotecas llevan haciendo desde hace siglos. Sin embargo, esto no se limita a los recursos escritos, ya que algunos significados se pierden inevitablemente cuando se escriben. El escritor invitado Edgardo Civallero comparte diferentes iniciativas de toda América Latina destinadas a preservar las lenguas indígenas de las regiones.

¿Por qué las audiotecas?

Gran parte del conocimiento tradicional latinoamericano se ha elaborado, expresado y transmitido a través de canales orales y otros medios “no convencionales” de codificación y distribución del conocimiento: telas y trozos de corteza pintados, tejidos de todo tipo, tatuajes y pintura corporal, cuerpo, canciones, representaciones coreográficas, diseños en cestería y cerámica, máscaras, juegos de hilo. Estos tipos de transmisión han sido etiquetados por como “no convencionales” a partir de las perspectivas estándar dominantes, utilizadas para formar la base de la comunicación “normativa” y la difusión del conocimiento. Pero desde un punto de vista no dominante, no hegemónico o estandarizado, han cumplido perfectamente sus funciones durante generaciones.

De todos ellos, la oralidad es probablemente el canal más importante. Aunque la oralidad se ha considerado habitualmente como algo rural y propio de grupos analfabetos, hoy en día una gran cantidad de información se sigue transmitiendo por vía oral, incluso en sociedades plenamente alfabetizadas y urbanas.

Para “rescatar” la información de esa forma de transmisión -que se considera inestable y, por tanto, poco fiable- se ha codificado mediante algún tipo de escritura. Sin embargo, hacerlo no está exento de problemas. En algunos casos -por ejemplo, en un buen número de lenguas indígenas- no existen sistemas de escritura estandarizados para escribir y/o imprimir de forma fiable dichos contenidos. Y, por otro lado, porque, aunque existan alfabetos, buena parte de la información transmitida oralmente se pierde al transcribirla.

De ahí la importancia de las audiotecas: lugares que, aunque incluyen documentos escritos en sus colecciones, enfatizan el papel del sonido en la transmisión del conocimiento.

Audiotecas en América Latina

En América Latina, se han puesto en marcha y se mantienen un puñado de proyectos diversos etiquetados como “audiotecas”, que buscan, cada uno a su manera, preservar sonidos de distinto tipo. Incluyendo aquellos que recogen y reflejan el conocimiento tradicional.

México

Entre estos proyectos, probablemente uno de los más reconocidos por la calidad de su trabajo es la Fonoteca Nacional de México (FNM). En funcionamiento desde 2008, la primera de su tipo en el continente y actualmente dependiente de la Secretaría Nacional de Cultura, la FNM contiene numerosas colecciones relacionadas con la historia del país en general, y con sus numerosas sociedades rurales e indígenas en particular.

La Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI) mantiene un espacio similar, aunque más centrado en la multimedia. En los documentos conservados en sus fondos audiovisuales se recogen expresiones en lenguas originarias; muchas de ellas se comparten libremente a través de su página web.

Sin salir de tierras mexicanas, la asociación civil Ruta del Venado está desarrollando una audioteca en línea con vocabulario del mayor número posible de las 62 lenguas aborígenes reconocidas en el país. El proyecto, que funciona desde marzo de 2014, es impulsado por Ricardo Ibarra, fundador de Radio Indígena. Sus participantes y colaboradores visitan comunidades rurales de todo el país y graban palabras y frases de boca de los hablantes y narradores locales. Uno de los principales objetivos de la Ruta del Venado es acercar esas palabras y frases a aquellos jóvenes que, debido a la fuerte discriminación que sufren en México (la misma que existe en el resto del continente), están desarraigados (a veces por vergüenza propia, a veces por lo que ven en sus mayores) de su pasado indígena.

Una forma ligeramente diferente de crear una audioteca es grabando vídeos. Así, una serie de cuentos indígenas animados, “68 voces, 68 corazones”, narrados en su lengua materna, y creados en 2013 por Gabriela Badillo y la productora Combo bajo la premisa “Nadie puede amar lo que no conoce”. Los vídeos recogen los sonidos de lenguas como el huasteco, el mixteco, el totonaco, el ch’ol, el seri, el paipai, el otomí o el mazateco, y se distribuyen gratuitamente a través de plataformas digitales como Vimeo.

Guatemala y Honduras

Un poco más al sur, la Red Mesoamericana de Radios Comunitarias Indígenas, Garífunas y Feministas (Honduras y Guatemala) mantiene una audioteca virtual en la que ofrece algunas de sus emisiones radiofónicas digitalizadas. El valor de esta audioteca radica en el carácter comunitario de la información que difunde, y en el de sus participantes: grupos étnicos y sociales que tienen poca visibilidad en otros espacios y, por tanto, tienen que crear los suyos propios.

Colombia

Este post estaría incompleto sin una de las iniciativas más populares de los últimos tiempos: “De agua, viento y verdor. Paisajes sonoros, cantos y relatos indígenas para niños y niñas”. Paisajes sonoros, cantos y relatos indígenas para niños y niñas). Es una propuesta de “audioteca” del Ministerio de Cultura de Colombia, apoyada por el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) y materializada por Fundalectura.

Esta audioteca es, en realidad, un libro con llamativas tapas amarillas, acompañado de nueve CDs. Se incluyen nueve lenguas indígenas colombianas, todas ellas en vías de extinción por diversas razones, entre las que se encuentra, como era de esperar, el conflicto armado colombiano y el posterior desplazamiento humano.

Los pueblos incluidos son el Etté Ennaka o Chimila, el Wiwa, el Sáliba, el Ñihamwo o Yagua, el Kokama u Omagua, el Korébahü o Coreguaje, el Kamëntsá o Camsá, el Awá o Cuaiquer y el Embera Chamí.

Se trata de la primera experiencia de este tipo desarrollada en Colombia, que ha permitido recoger expresiones orales, transcribirlas y traducirlas al español, dando la palabra a los ancianos de los distintos pueblos para que puedan transmitir libremente sus recuerdos y conocimientos. La obra está dirigida sobre todo a un público infantil, y pretende llevar un compendio de sonidos e imágenes a través de Colombia (y más allá): canciones y cuentos bilingües, ilustraciones, fotografías, juegos… Pero también, nueve paisajes sonoros diferentes: los que acunan las culturas reflejadas en la “audioteca”.

Voces de refugio

A lo largo de la historia de la humanidad, la palabra hablada (o cantada) ha sido la principal forma de expresión y transmisión del conocimiento. Hoy lo sigue siendo, milenios después de su aparición, en un mundo de documentos escritos y de poderosos y omnipresentes medios digitales. Si los centros de conservación de la memoria latinoamericana (bibliotecas, archivos, etc.) pretenden servir como tales, deben considerar urgentemente la creación de audiotecas o mediatecas, y el desarrollo y patrocinio de programas de recolección de todo tipo de tradición oral. Porque una buena parte de las memorias de América Latina sigue viajando por canales orales. Y para muchas culturas de Abya Yala, estos canales se han convertido en una especie de último refugio: uno constantemente amenazado por el silencio.

Directrices de privacidad de la biblioteca para proveedores

Library Privacy Guidelines for Vendors. ALA, 2021

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La protección de la privacidad y la confidencialidad de los usuarios ha sido durante mucho tiempo una parte integral de la misión de libertad intelectual de las bibliotecas. El derecho a la libre indagación garantizado por la Primera Enmienda depende de la capacidad de leer y acceder a la información libre del escrutinio del gobierno o de terceros. En su prestación de servicios a los usuarios de las bibliotecas, los bibliotecarios tienen la obligación ética, expresada en el Código de Ética de la Asociación Americana de Bibliotecas y en la Declaración de Derechos de las Bibliotecas, de preservar el derecho a la privacidad de los usuarios y de impedir cualquier uso no autorizado de los datos de los usuarios. Los bibliotecarios y las bibliotecas también pueden tener la obligación legal de proteger los datos de los usuarios de la biblioteca contra la divulgación no autorizada.

Las bibliotecas celebran licencias o acuerdos con terceros proveedores para prestar servicios bibliotecarios a los usuarios y satisfacer las necesidades operativas de la biblioteca. Entre los proveedores externos se encuentran los proveedores de contenidos digitales, los facilitadores de programas e incluso otras bibliotecas, como un consorcio. En el transcurso de la provisión de software, hardware o servicios, la mayoría de los proveedores externos recopilan y utilizan los datos de los usuarios de las bibliotecas por diversas razones, como el análisis y la segmentación de los consumidores, la personalización, la gestión de derechos digitales y el desarrollo de colecciones digitales. Las bibliotecas y los proveedores deben trabajar juntos para garantizar que los contratos y las licencias que rigen la recopilación, el procesamiento, la divulgación y la retención de los datos de los usuarios de la biblioteca reflejen la ética, las políticas y las obligaciones legales de la biblioteca en relación con la privacidad y la confidencialidad de los usuarios.

Elección de un proveedor de terceros

Cuando las bibliotecas inician la búsqueda de un producto o servicio, hay varias formas en las que las bibliotecas se dirigen a los proveedores sobre sus prácticas de privacidad. Las bibliotecas deben incluir requisitos y preguntas sobre privacidad para el proveedor en su solicitud de propuesta (RFP) o proceso de licitación similar. Los requisitos y las preguntas pueden incluir qué datos se recopilan, cómo se recopilan y almacenan los datos, cuánto tiempo se almacenan los datos con el proveedor, y si los datos se comparten con otros terceros y cómo.

Las bibliotecas que solicitan ofertas a los proveedores también deben hacer preguntas a lo largo del proceso de búsqueda relacionadas tanto con el servicio/producto como con las políticas y prácticas del proveedor en torno a la privacidad y seguridad de los datos. Si el servicio o producto no cumple con un requisito de privacidad indicado en la solicitud de propuestas, las bibliotecas deben preguntar a los proveedores sus planes para cumplir con ese requisito. Las bibliotecas deben preguntar cómo cuida el proveedor las violaciones de datos, así como los informes de las bibliotecas o de los usuarios sobre la posible vulnerabilidad del servicio o del producto.

Acuerdos, propiedad de los datos del usuario y requisitos legales

Los acuerdos entre las bibliotecas y los proveedores deben abordar las restricciones apropiadas sobre el uso, la agregación, la retención y la divulgación de los datos de los usuarios, en particular la información sobre los menores. Los acuerdos entre las bibliotecas y los proveedores también deben especificar que las bibliotecas conservan la propiedad de todos los datos de los usuarios y que el proveedor se compromete a respetar las políticas de privacidad y de retención y seguridad de datos de la biblioteca.

Se recomienda encarecidamente a los proveedores que apliquen los principios de privacidad por diseño, es decir, que los productos y servicios deben tener las cuestiones de privacidad “incorporadas, no atornilladas”. Si los productos que se comercializan actualmente no tienen en cuenta estas directrices de privacidad, los vendedores deberían incorporarlas en futuras actualizaciones. Además, los acuerdos entre las bibliotecas y los proveedores deberían reflejar e incorporar las restricciones sobre la posible difusión y uso de los registros y datos de los usuarios de la biblioteca impuestas por la legislación local, estatal y federal.

Menores de edad

Los derechos de los menores varían de un estado a otro, y las responsabilidades legales y la posición del personal de la biblioteca con respecto a los usuarios menores difieren sustancialmente en las bibliotecas escolares, universitarias y públicas. Por lo general, el derecho de un menor a mantener la privacidad de sus registros en la biblioteca se regirá por el estatuto de confidencialidad de la biblioteca de un estado; sin embargo, en las instituciones educativas públicas, la Ley de Derechos Educativos y Privacidad de la Familia (FERPA) también determina la confidencialidad y la divulgación de los registros de la biblioteca de los menores.

Los proveedores que permiten a los menores de 13 años acceder a sus plataformas deben cumplir la Ley federal de protección de la privacidad de los niños en línea (COPPA) y cualquier otra legislación estatal o federal relativa a la recopilación y el intercambio de datos de los menores. Las bibliotecas deben establecer políticas de privacidad claras junto con las agencias locales, estatales y federales que detallen cómo y qué datos sobre los menores se recopilan y comparten con los proveedores y las escuelas.

Políticas de privacidad claras

Las políticas de privacidad deben ser fácilmente accesibles y comprensibles para los usuarios. Para salvaguardar la privacidad de los usuarios es necesario que éstos sepan qué información se recoge sobre ellos, durante cuánto tiempo se almacena, quién tiene acceso a ella y en qué condiciones, y cómo se utiliza. Debe haber una forma de notificar activamente a los usuarios en curso cualquier cambio en las políticas de privacidad del proveedor.

Consentimiento del usuario

El proveedor debe ofrecer a los usuarios opciones sobre la cantidad de información personal que se recopila de ellos y cómo se puede utilizar. Los usuarios deben tener la opción de optar por cualquier recopilación de datos que no sea esencial para las operaciones de la biblioteca y la oportunidad de optar de nuevo en cualquier momento futuro. Toda recopilación de datos no esenciales debería estar desactivada por defecto. En todas las áreas de la biblioteconomía, las mejores prácticas dejan a los usuarios el control de tantas opciones como sea posible en relación con su privacidad.

Acceso a los datos personales

Los usuarios deben tener derecho a acceder a su propia información personal y a corregir la información incorrecta. La verificación de la exactitud ayuda a garantizar que los servicios del proveedor que dependen de la información personal del usuario puedan funcionar correctamente. La orientación sobre cómo el usuario puede acceder a sus datos personales debe ser clara y fácil de encontrar. Los usuarios también deben tener la posibilidad de descargar sus datos personales en un formato de archivo abierto, como CSV, para su propio uso.

El acceso a la información personal debe estar restringido al usuario, al proveedor y a los trabajadores de la biblioteca, según sea necesario para la prestación de servicios y la administración de la biblioteca, y debe ajustarse a las leyes estatales aplicables que abordan la confidencialidad de los registros de la biblioteca, así como a otras leyes locales, estatales y federales aplicables.

Los proveedores deben tener la práctica de borrar los datos de los usuarios cuando se les solicite. Los datos deben ser purgados de los discos duros y servidores, no sólo ocultados a la vista.

Integridad y seguridad de los datos

Siempre que se recojan datos de usuarios, las bibliotecas, los proveedores y cualquier subcontratista deben tomar medidas razonables para garantizar la integridad y la seguridad, incluido el cumplimiento de los requisitos legales aplicables.

  • Seguridad: La seguridad implica medidas de gestión y técnicas para proteger contra la pérdida y el acceso no autorizado, la destrucción, el uso o la divulgación de los datos. Las medidas de seguridad deben integrarse en el diseño, la implementación y las prácticas cotidianas de todo el entorno operativo del proveedor como parte de su compromiso continuo con la gestión de riesgos. El proveedor debe buscar el cumplimiento de las normas de ciberseguridad publicadas por organizaciones como el Instituto Nacional de Normas y Tecnología (NIST).
  • Encriptación: El uso de la encriptación de datos ayuda a mejorar la seguridad. Todas las transacciones en línea entre las aplicaciones de los clientes (navegadores web, aplicaciones móviles, etc.) y las aplicaciones de los servidores deben estar cifradas. Además, cualquier dato del usuario alojado por el proveedor fuera de las instalaciones (infraestructura basada en la nube, copias de seguridad en cinta, etc.) debe utilizar un almacenamiento cifrado.
  • Minimización de datos: Los proveedores y las bibliotecas sólo deben recopilar, procesar, retener o divulgar los datos de los usuarios que sean necesarios para un proceso o tarea específicos. La recopilación y/o retención excesiva de datos pone a los usuarios en mayor riesgo en caso de una violación de datos.
  • Anonimización: Los datos utilizados para el análisis de usuarios y otros tipos de análisis deben ser anónimos, eliminando o encriptando la información de identificación personal. Aunque la anonimización de datos es una buena práctica, no es infalible.
  • Conservación: Los datos de los usuarios no deben conservarse a perpetuidad. Los proveedores y las bibliotecas deben establecer políticas sobre el tiempo de conservación de los diferentes tipos de datos y los métodos para destruir de forma segura los datos que ya no son necesarios. Por ejemplo, las cuentas que hayan caducado o estén inactivas durante un tiempo determinado deberían ser purgadas. Las políticas de retención también deben abarcar las copias de archivo y las copias de seguridad. Las bibliotecas deben remitirse a las leyes de retención de registros y a las políticas de los órganos de gobierno.
  • Intercambio de datos: Los datos de los usuarios no deben compartirse con otros proveedores u otros asociados comerciales sin el consentimiento del usuario. La mayoría de las leyes estatales sobre la confidencialidad de los registros de la biblioteca no permiten la divulgación de la información personal identificable de los usuarios de la biblioteca o de los datos sobre su uso de los recursos y servicios de la biblioteca sin el consentimiento del usuario o una orden judicial.
  • Solicitudes gubernamentales: Los proveedores y las bibliotecas deben desarrollar y aplicar procedimientos para atender las solicitudes gubernamentales y de las fuerzas del orden de información personal identificable y datos de uso de los usuarios de la biblioteca. Los proveedores y las bibliotecas deben tener en cuenta una solicitud gubernamental o de las fuerzas del orden sólo si es emitida por un tribunal de la jurisdicción competente que demuestre una buena causa y esté en la forma adecuada. Los proveedores deben informar y consultar a la biblioteca cuando crean que están obligados a divulgar la información de los usuarios de la biblioteca, a menos que la ley se lo impida. El proveedor también debe informar a los usuarios, a través de sus políticas de privacidad, sobre las condiciones legales en las que podría estar obligado a divulgar información personal identificable.
  • Venta, fusión o quiebra de la empresa: En el caso de que un proveedor se venda a otra empresa, se fusione con otra empresa o se disuelva por quiebra, toda la información de identificación personal debe mantenerse bajo la misma política de privacidad o destruirse de forma segura. Las bibliotecas y sus usuarios deben ser notificados y se les debe proporcionar un método para solicitar que sus datos sean destruidos o exportados de forma segura.

Dispositivos de los usuarios

La protección de la privacidad de la información personal identificable de los usuarios de la biblioteca y de los datos de uso debe extenderse al dispositivo del usuario, incluido el navegador web o cualquier aplicación proporcionada por el proveedor. Todas las comunicaciones entre el dispositivo del usuario y los servicios del proveedor deben estar cifradas. Si el proveedor desea emplear tecnología de personalización, como las cookies persistentes en su sitio web, o permite el seguimiento de la web por parte de terceros, debe notificarlo al usuario y darle la oportunidad de aceptarlo antes de iniciar estas funciones para el usuario. Los usuarios deben ser conscientes de que las experiencias mejoradas de los proveedores pueden requerir la divulgación de datos personales adicionales.

Si una aplicación proporcionada por un proveedor almacena información personal identificable o datos de uso en el dispositivo del usuario, debería estar cifrada. El usuario debe poder eliminar una aplicación proporcionada por un proveedor y borrar cualquier dato almacenado en el dispositivo.

Relación continua de la biblioteca con un tercero

Auditoría y notificación Los proveedores deben establecer y mantener mecanismos eficaces para hacer cumplir sus políticas de privacidad. Deben llevar a cabo auditorías de privacidad periódicas para garantizar que todas las operaciones y servicios cumplen con estas políticas. Los resultados de estas auditorías deben ponerse a disposición de las bibliotecas que sean clientes o posibles clientes, si así lo solicitan.

Respuesta a incidentes Un proveedor que experimenta una violación de datos en sus políticas de seguridad debe notificar a las bibliotecas y usuarios afectados sobre este asunto tan pronto como el proveedor tenga conocimiento de la violación de datos. El plazo de notificación, junto con lo que debe incluirse en la notificación a las bibliotecas y a los usuarios de la biblioteca, difiere de un estado a otro, y es responsabilidad de los proveedores cumplir con la normativa estatal de notificación de violaciones de datos. Las bibliotecas y los proveedores deben planificar el procedimiento de respuesta a incidentes y este plan debe incluirse en el contrato con el proveedor.

Finalización de la relación entre la biblioteca y el proveedor

Las bibliotecas que decidan no renovar un servicio o producto de un proveedor deben trabajar con él para asegurarse de que los datos de los usuarios de la biblioteca que sean personalmente identificables se eliminen de los sistemas del proveedor, incluidos los datos de las copias de seguridad, las copias archivadas y los registros del sistema.

Los proveedores que tienen servicios o productos que permiten el contenido generado por el usuario deben permitir que los usuarios de la biblioteca exporten sus datos en un formato portátil.

Los salarios de los bibliotecarios estadounidenses y canadienses

Releases 2017–2018 Salary Survey. Association for Research Libraries (ARL) 2021

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Los datos de 2017-2018 muestran que los salarios de los bibliotecarios canadienses de la ARL se mantuvieron al ritmo de la inflación, pero los salarios de los bibliotecarios estadounidenses de la ARL no lo hicieron. El salario medio de los profesionales de las bibliotecas universitarias de la ARL estadounidense en 2017-2018 fue de 73.357 dólares, lo que supone un aumento del 1,1% respecto al salario medio de 2016-2017, de 72.560 dólares. El IPC estadounidense aumentó un 1,7% durante el mismo período. El IPC canadiense aumentó un 1,2%, y la mediana de los salarios en las bibliotecas universitarias canadienses pasó de 97.380 dólares (dólares canadienses) a 99.912 dólares (dólares canadienses), un aumento del 2,6%.

La Encuesta Anual de Salarios 2017-2018 de la ARL analiza los datos salariales desde diferentes perspectivas, incluyendo la raza, la etnia y el sexo. Los individuos de grupos históricamente subrepresentados constituyen el 15,5% del personal profesional de las bibliotecas universitarias de la ARL de Estados Unidos; el porcentaje de individuos en puestos directivos o administrativos que también pertenecen a grupos históricamente subrepresentados es menor. Las mujeres representan el 68,2% del personal históricamente subrepresentado. Las diferencias salariales basadas en el sexo persisten en las bibliotecas de la ARL en 2017-2018. El salario global de las mujeres en las 114 bibliotecas universitarias de la ARL es el 94,9% del pagado a los hombres.

Otras características de las bibliotecas universitarias de la ARL, como el tamaño, el estatus público/privado y la ubicación, son también determinantes significativos del salario. El estado actual de estos indicadores se describe en la introducción y en las extensas tablas de la Encuesta Salarial.

Lo que las actitudes hacia las noticias nos dicen sobre la construcción de la confianza

Overcoming Indifference: What Attitudes Towards News Tell Us About Building Trust. Reuters Institute for the Study of Journalism (RISJ), University of Oxford, 2021

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El contexto cambiante en torno a la forma en que las personas acceden y utilizan las noticias y la información corre el riesgo de impartir confianza donde no se merece (Gursky y Woolley 2021), lo que permite la difusión generalizada de información problemática. La brecha de confianza entre las noticias en general y las noticias a las que se accede a través de las plataformas también corre el riesgo de disminuir el prestigio de las marcas de confianza “por asociación”, ya que las personas se encuentran con noticias en entornos que también ofrecen muchos otros tipos de información, incluyendo a veces la desinformación o la desinformación absoluta. Las encuestas documentan que la mayoría de los países están preocupados por si las noticias en línea son reales o falsas. A un gran número de personas les preocupa la información falsa o engañosa que se difunde a través de Facebook o de aplicaciones de mensajería como WhatsApp, pero también, en menor medida, a través de Google, YouTube o medios sociales menos utilizados como Twitter (Newman et al. 2021).

En este informe, que forma parte de un proyecto más amplio centrado en la confianza, se utilizan datos originales de encuestas realizadas en cuatro países -Brasil, India, Reino Unido y EE.UU.- para desarrollar una comprensión más detallada de cómo los diferentes segmentos del público tienen diferentes grados de confianza en las noticias. Se hace con el fin de ayudar a los interesados en fomentar la confianza en las noticias a comprender mejor a las personas a las que intentan llegar.

Espacio físico y virtual en la biblioteca

Espacio físico y virtual en la biblioteca. Actas del VIII Congreso Nacional de Bibliotecas Públicas se celebró en el Palacio de Congresos de Toledo los días 16 y 17 de noviembre de 2016. Madrid: Ministerio de Educación, Cultura y Educación, 2021

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Actas del VIII Congreso Nacional de Bibliotecas Públicas se celebró en el Palacio de Congresos de Toledo los días 16 y 17 de noviembre de 2016. Esta edición del congreso estuvo dedicada a las nuevas tendencias en relación a los espacios físicos y virtuales de las bibliotecas públicas, prestando especial atención a los nuevos usos y servicios que demanda una sociedad cada vez más tecnológica.

Este Congreso se ha estructurado en torno a los dos espacios principales de la biblioteca pública a día de hoy, el físico y el virtual, poniendo de relieve la necesaria existencia de ambos y sobre todo, tal y como se recoge en las conclusiones del Congreso, su imprescindible interrelación, sin líneas divisorias. De esta forma, las bibliotecas públicas ya no solo reproducen los servicios físicos en los espacios virtuales, sino que una vez más, han sido punta de lanza de la innovación, y ofrecen servicios y contenidos propiamente digitales.

En este sentido, el movimiento makerspace es quizá la expresión última de esta voluntad creadora y creativa de las bibliotecas, y principalmente, de sus usuarios. Estos laboratorios de creación y experimentación son solo una muestra de cómo la biblioteca pública ayuda a cohesionar socialmente a la comunidad a la que sirve. No debemos olvidar que las bibliotecas públicas son el servicio cultural más accesible al ciudadano, y es que, de hecho, un 97 % de la población española cuenta con servicio bibliotecario en su localidad

Gestores de referencias en bibliotecas universitarias


Alonso Arévalo, J., Quinde-Cordero, M. B. (2021). Gestores de referencias en bibliotecas universitarias. Mi Biblioteca, 17 (66), pp. 54-62

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Los gestores de referencias, hoy por hoy, son herramientas de un incalculable valor para apoyar las tareas de compilación, gestión y presentación de referencias bibliográficas en los trabajos de investigación. Con la llegada de internet y el traslado, por parte de los investigadores, de sus tareas al entorno web, los principales sistemas de gestión de referencias han evolucionado desde su inicial carácter funcional hasta llegar a ser herramientas colaborativas cuya función y valor van más allá de la generación de bibliografías. Dichos sistemas se han convertido en verdaderas redes sociales que facilitan el descubrimiento y la visibilidad de la información y de los propios investigadores.

El verdadero acceso abierto a los libros científicos requiere soluciones colectivas

Barnes, L. Genuine open access to academic books requires collective solutions. LSE September 14th, 2021

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UKRI, la agencia nacional de financiación de la investigación del Reino Unido, y cOAlition S, un consorcio internacional de financiadores de la investigación, reafirmaron recientemente su compromiso de ofrecer acceso abierto a los libros académicos. Sin embargo, aunque se ha establecido claramente una trayectoria abierta, sigue sin estar claro cómo se va a conseguir. En este artículo, Lucy Barnes sostiene que, para que los libros académicos sean realmente abiertos, hay que hacer hincapié en los modelos de financiación colectiva que limitan la posibilidad de que se levanten nuevas barreras al acceso mediante la imposición de costosas tasas de procesamiento de libros (BPC).

La nueva política de acceso abierto (OA) del UKRI se publicó en agosto; incluía estipulaciones para las publicaciones de formato largo basadas en investigaciones financiadas por el UKRI. Las monografías, los capítulos y las colecciones editadas que se publiquen a partir del 1 de enero de 2024 deberán estar disponibles en acceso abierto en un plazo de doce meses a partir de su publicación, ya sea por parte de la editorial o mediante la inclusión del manuscrito aceptado del autor en un repositorio. Hay una serie de excepciones, como los libros comerciales, los libros de texto y los libros para los que el “único editor adecuado” no ofrece una vía de acceso abierto para su publicación.

Asimismo, en septiembre cOAlition S dio a conocer una serie de recomendaciones dirigidas a sus financiadores, entre las que se incluyen las siguientes: los libros basados en investigaciones financiadas deben publicarse en acceso abierto bajo una licencia Creative Commons; los autores o las instituciones deben conservar los derechos de reutilización; se desaconsejan los embargos, que no deben durar más de 12 meses; y los financiadores deben apoyar económicamente la publicación en acceso abierto.

Se trata de una evolución positiva que lleva mucho tiempo gestándose. El gobierno del Reino Unido adoptó la posición de que la investigación financiada con fondos públicos debería ser de OA (con una preferencia por el OA inmediato) después de que se publicara el Informe Finch en 2012, hace casi una década y doce años antes de la fecha propuesta de implementación de la nueva política del UKRI para los libros.

No obstante, es cierto que el progreso en el establecimiento del acceso abierto a los libros va a la zaga de las revistas. Hasta ahora, muchas grandes editoriales han recurrido exclusivamente a los Book Processing Charges (BPCs) para financiar los libros de acceso abierto que publican, un enfoque que hace recaer los costes de entre 5.000 y 12.500 libras sobre el autor o su financiador y que, por tanto, excluye a quienes no disponen de estos recursos.

El nuevo enfoque colectivo se basa en el principio de que ninguna persona u organización debe soportar una carga financiera demasiado pesada, ni se le debe impedir publicar en acceso abierto simplemente porque no puede pagar. El modelo se basan en un enfoque comunitario de la publicación en acceso abierto: en lugar de que un autor pague por su propio libro, o una universidad pague por sus propios autores, la contribución de cada institución financia colectivamente el trabajo de publicación en su conjunto y ningún autor se ve impedido de publicar en acceso abierto por no poder pagar una cuota.

Las disciplinas de Humanidades y Ciencias Sociales necesitan vías de acceso abierto de alta calidad y financiadas de forma equitativa. La alternativa es un futuro en el que la investigación producida por estas disciplinas sea cara e inaccesible. El trabajo realizado por las pequeñas editoriales pioneras, y los enfoques colectivos como el que encarna el COPIM, están creando las condiciones para que los editores de libros de todo tipo desarrollen su propio modelo de acceso abierto sin BPCs ni Acuerdos Transformativos. Casi doce años después del Informe Finch, ha llegado el momento de que todas las partes implicadas acepten el reto transformador del acceso abierto de forma que beneficie a toda la comunidad investigadora, en lugar de duplicar un sistema existente al que sólo pueden acceder los que tienen posibilidades de financiación.

Internet y la pandemia

The Internet and the Pandemic. Pew Reseach Center, 2021

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El 90% de los estadounidenses afirma que Internet ha sido esencial o importante para ellos, muchos hicieron videollamadas y el 40% utilizó la tecnología de forma novedosa. Pero mientras la tecnología era un salvavidas para algunos, otros se enfrentaban a dificultades

El coronavirus ha transformado muchos aspectos de la vida de los estadounidenses. Cerró escuelas, empresas y lugares de trabajo y obligó a millones de personas a permanecer en casa durante largos periodos de tiempo. Las autoridades recomendaron limitar el contacto social para tratar de contener la propagación del virus, lo que alteró profundamente la forma en que muchos trabajaban, aprendían, se relacionaban con sus seres queridos, realizaban tareas cotidianas básicas, celebraban y lloraban. Para algunos, la tecnología desempeñó un papel en esta transformación.

Los resultados de una nueva encuesta del Pew Research Center realizada a adultos estadounidenses entre el 12 y el 18 de abril de 2021, revelan hasta qué punto ha cambiado el uso que la gente hace de Internet, sus opiniones sobre lo útil que ha sido la tecnología para ellos y las dificultades a las que algunos se han enfrentado.

La gran mayoría de los adultos (90%) dice que Internet ha sido al menos importante para ellos personalmente durante la pandemia, según la encuesta. El porcentaje de los que dicen que ha sido esencial -el 58%- aumentó ligeramente con respecto al 53% de abril de 2020. También aumentaron los porcentajes que dicen que Internet ha sido esencial en el último año entre los que tienen una licenciatura, los adultos menores de 30 años y los mayores de 65.

Una gran mayoría de estadounidenses (81%) también afirma haber hablado con otras personas mediante videollamadas en algún momento desde el inicio de la pandemia. Y para el 40% de los estadounidenses, las herramientas digitales han adquirido una nueva relevancia: Afirman haber utilizado la tecnología o Internet de formas nuevas o diferentes para ellos. Algunos también buscaron mejoras en su servicio mientras se desarrollaba la pandemia: El 29% de los usuarios de banda ancha hizo algo para mejorar la velocidad, la fiabilidad o la calidad de su conexión a Internet de alta velocidad en casa desde el comienzo del brote.

Aun así, el uso de la tecnología no ha sido una bendición sin paliativos para todos. La “fatiga de Zoom” se especuló ampliamente como un problema en la pandemia, y algunos estadounidenses informan de experiencias relacionadas en la nueva encuesta: El 40% de los que han hablado alguna vez con otros a través de videollamadas desde el comienzo de la pandemia dicen haberse sentido agotados o fatigados a menudo o a veces por el tiempo que les dedican. Además, se produjeron cambios en el tiempo de pantalla para los estadounidenses en general y para los padres de niños pequeños. La encuesta revela que un tercio de todos los adultos dicen que intentaron reducir el tiempo que pasaban con su smartphone o con Internet en algún momento de la pandemia. Además, el 72% de los padres de niños adolescentes dicen que sus hijos están pasando más tiempo delante de las pantallas que antes del brote

Para muchos, las interacciones digitales sólo pueden sustituir a la comunicación en persona. Alrededor de dos tercios de los estadounidenses (68%) afirman que las interacciones que habrían tenido en persona, pero que en su lugar las han tenido en línea o por teléfono, han sido en general útiles, pero no han sustituido al contacto en persona. Otro 15% dice que estas herramientas no han sido de mucha utilidad en sus interacciones. Sin embargo, el 17% afirma que estas interacciones digitales han sido tan buenas como el contacto en persona.

Los sueños en las canciones. Viviendo en la era pop 2021/09/12

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