Las bibliotecas son las personas: entrevista a Manuel Leal y a Pep Bruno

Las bibliotecas son las personas: entrevista a Manuel Leal y a Pep Bruno

Planeta Biblioteca 2026/02/25.

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Hoy hemos entrevistado Manuel Hernández Leal, bibliotecario de Villamayor en Salamanca y a Pep Bruno, cuentacuentos y socio fundador de la Asociación de Profesionales de la Narración oral  (AEDA). Manuel reivindica la biblioteca pública como espacio de transformación social y convivencia. Formado en la Universidad de Salamanca, dirige desde 2000 la Biblioteca Municipal de Villamayor con un enfoque basado en creatividad, participación y compromiso. Defiende la cooperación cultural transfronteriza con Portugal como vía de enriquecimiento mutuo. Destaca proyectos sociales como Coro Imperfecto o Migrantes, que refuerzan la inclusión y la cohesión comunitaria. Sitúa la narración oral en el centro de la vida bibliotecaria, como ejercicio de escucha e inteligencia emocional. Iniciativas como Des-Parejados ejemplifican su apuesta por experiencias culturales compartidas entre generaciones. Su nombramiento como Socio de Honor de AEDA reconoce una trayectoria dedicada a hacer de la biblioteca un lugar profundamente humano.

Bibliotecas rurales como impulsoras de salud y comunidad: grupos de senderismo y proyectos cívicos en Oregón

Perry, Cynthia K., Rebecca A. Seguin‑Fowler, Jay E. Maddock, Noah Lenstra, Nathan F. Dieckmann, Jessica Currier, Jim Winkle y otros. 2026. Rural Walking and Libraries Study: Oregon Walking Groups and Civic Projects. Let’s Move in Libraries. https://letsmovelibraries.org/wp-content/uploads/2026/01/FINALRural-Libraries-and-Walking-Study-Booklet.pdf

Las bibliotecas rurales de Oregón (Estados Unidos) actúan como plataformas comunitarias para promover la actividad física y el compromiso cívico entre residentes de zonas rurales. El estudio, implementado entre junio de 2023 y junio de 2025, fue financiado por el Instituto Nacional de Investigación de Enfermería (NINR) y liderado por un equipo interdisciplinario de investigadores de universidades como Oregon Health & Science University, Texas A&M y University of North Carolina Greensboro.

El proyecto se desarrolló en 18 bibliotecas públicas rurales, donde cada institución organizó grupos de caminata semanales con participantes de su comunidad, generalmente adultos rurales con altos niveles de inactividad física. Las caminatas, basadas en evidencia como medio para mejorar la salud, incluyeron caminatas guiadas de hasta 45 minutos y utilizaron estrategias de cambio de comportamiento —como establecimiento de metas SMART y apoyo grupal— para fomentar la adherencia. La iniciativa buscaba responder a la llamada del Cirujano General de EE. UU. para fomentar comunidades caminables y aumentar la actividad física como forma de prevenir enfermedades crónicas como cardiovasculares o diabetes.

Además de las caminatas, la mitad de las bibliotecas implementaron un componente adicional llamado Change Club, un programa estructurado de compromiso cívico que otorgó 5 000 dólares a cada grupo para desarrollar proyectos locales que mejoraran laos servicios de este tipo de sus comunidades. Estos proyectos incluyeron, por ejemplo, la creación de mapas y señalización de rutas seguras, mejoras físicas en senderos y trabajo con autoridades locales para implementar cambios de infraestructura. El currículo del Change Club guió a los participantes a evaluar activos comunitarios, identificar prioridades y colaborar con actores locales para implementar los objetivos de cambio.

Los relatos recopilados en el folleto muestran que las caminatas no solo incrementaron la actividad física de los participantes, sino que también fortalecieron las conexiones sociales, redujeron el aislamiento y brindaron apoyo emocional. Participantes describieron cómo salir a caminar semanalmente les ayudó a motivarse, socializar, generar amistades duraderas y sentirse más integrados en la comunidad. Algunos expresaron que el grupo les permitió superar barreras personales como la ansiedad social o la inactividad prolongada. Asimismo, los proyectos de compromiso cívico dotaron a los ciudadanos de mayor sentido de pertenencia y empoderamiento, al colaborar para hacer sus ciudades más accesibles y caminables.

El folleto también resalta que las bibliotecas rurales, al facilitar estas actividades, ampliaron su rol tradicional más allá de la difusión de información y la gestión de colecciones hacia la promoción de la salud pública y el bienestar comunitario. Al acoger y liderar estas iniciativas, las bibliotecas demostraron que pueden actuar como centros de salud comunitaria y espacios de cohesión social, especialmente en áreas donde los servicios públicos y las oportunidades de actividad física son limitados.

En conjunto, el estudio evidencia que las bibliotecas rurales son actores valiosos para promover estilos de vida saludables, construir capital social y mejorar la infraestructura social y física de sus comunidades. Así, este enfoque integrador vincula la labor bibliotecaria con la salud pública y el desarrollo comunitario, generando aprendizajes sobre cómo las instituciones culturales pueden abordar problemáticas de salud y conectividad en contextos rurales.

Tendencias tecnológicas para bibliotecas en 2026

Tanzi, Nick. 2026. Library Tech Trends for 2026.” LinkedIn, 31 de enero de 2026. https://www.linkedin.com/pulse/library-tech-trends-2026-nick-tanzi-7ajle/

El experto en bibliotecas y tecnología Nick Tanzi analiza las principales tendencias tecnológicas que influirán en el funcionamiento de las bibliotecas durante 2026. El autor identifica desafíos emergentes y continuos, especialmente la presencia cada vez mayor de la inteligencia artificial (IA) dentro de las organizaciones bibliotecarias.

Según Tanzi, la IA generativa ya se encuentra integrada en muchas herramientas y servicios utilizados tanto por el personal como por los usuarios, y su presencia seguirá expandiéndose durante el año. Esto plantea la necesidad urgente de desarrollar políticas claras que indiquen cómo manejar el contenido generado por IA en las colecciones, qué usos del personal son permitidos o prohibidos y cómo ofrecer asistencia a los usuarios que interactúan con IA dentro del contexto de la biblioteca.

La expansión de la IA también se refleja en soluciones específicas para bibliotecas, como el uso de funciones basadas en IA en plataformas de distribución digital de libros. Por ejemplo, Libby, una de las plataformas de ebooks más utilizadas por bibliotecas públicas en América del Norte, ha incorporado una funcionalidad que recomienda materiales disponibles a través de algoritmos generativos. Esta clase de innovación transforma la manera en que los usuarios descubren y acceden a recursos, pero también requiere que las bibliotecas definan marcos de política y formación del personal para asegurar que la tecnología se utilice de forma ética, transparente y alineada con los objetivos de servicio comunitario.

Otro aspecto clave resaltado por Tanzi es la accesibilidad digital. En 2026, muchas bibliotecas deben cumplir con las pautas de accesibilidad de contenido web (WCAG 2.1 nivel AA) establecidas por la legislación estadounidense, obligaciones que varían según la población servida. Esto significa que los sitios web de las bibliotecas, sus aplicaciones móviles y cualquier servicio digital deben ser diseñados o adaptados para garantizar que todos los usuarios, incluidos aquellos con discapacidades, puedan acceder y utilizar estos recursos sin barreras. El autor enfatiza la importancia de la formación en prácticas accesibles, desde la creación de PDFs accesibles hasta la inclusión de texto alternativo eficaz para imágenes y mejores prácticas en programación híbrida o virtual.

Además, Tanzi aborda la expansión de la “Library of Things” —colecciones no tradicionales que incluyen herramientas, juegos, aparatos y otros objetos físicos distintos de los materiales impresos o digitales clásicos— como una tendencia que responde tanto a las presiones sobre las colecciones tradicionales como al interés creciente de la comunidad en recursos que promueven la sostenibilidad y la participación activa. La incorporación de estos objetos en el catálogo de servicios bibliotecarios representa una expansión del rol de la biblioteca como espacio comunitario multifuncional y reflejo de las necesidades contemporáneas.

Un desafío adicional que Tanzi identifica es el aumento de las amenazas cibernéticas, especialmente con la proliferación de herramientas de IA que permiten a personas sin experiencia técnica desarrollar malware o realizar ataques de ingeniería social más sofisticados, como deepfakes y clonación de voz. Las bibliotecas han sido blanco de ataques de ransomware, y este tipo de riesgos exige que las instituciones fortalezcan su infraestructura tecnológica, desarrollen capacidades de respuesta rápida ante incidentes y eduquen tanto al personal como a los usuarios sobre prácticas seguras frente a la tecnología digital.

En conjunto, el artículo transmite un panorama de 2026 como un año de profundas transformaciones tecnológicas para las bibliotecas. La integración de la IA, la necesidad de políticas actualizadas, la atención a la accesibilidad digital, la diversificación de las colecciones y la gestión de riesgos de ciberseguridad configuran un entorno en el que las bibliotecas deberán adaptarse de manera proactiva. Tanzi concluye con una nota de confianza en la capacidad de los profesionales de la información para enfrentar estos desafíos, recordando que, históricamente, en los tiempos de mayor disrupción es cuando las bibliotecas hacen su mejor trabajo al servir a sus comunidades.

La biblioteca como espacio estratégico en el marco de alfabetización en IA

Malespina, Elissa. 2026. The U.S. Department of Labor AI Literacy Framework. The AI School Librarians Newsletter, 24 de febrero de 2026. https://aischoollibrarian.substack.com/p/the-us-department-of-labor-ai-literacy

Se describe el reciente Marco de Alfabetización en Inteligencia Artificial publicado por el Departamento de Trabajo de los Estados Unidos como una nueva guía federal voluntaria que define qué significa ser alfabetizado en IA y qué competencias y métodos de formación deberían promoverse tanto en educación como en la fuerza laboral.

Según la autora, el Departamento de Trabajo ha planteado la alfabetización en IA no como un conjunto de herramientas o una lista de recursos tecnológicos, sino como un marco de competencias fundamentales centrado en la capacidad para usar y evaluar tecnologías de IA de forma responsable y eficaz. Este marco es importante porque, aunque es voluntario, su lenguaje y sus definiciones pueden influir en políticas educativas, alineación curricular, solicitudes de financiamiento y expectativas laborales a largo plazo.

El marco se estructura en torno a dos pilares principales: áreas de contenido fundamentales y principios de entrega. Las cinco áreas de contenido que el Departamento considera esenciales para la alfabetización en IA son: comprender los principios de la IA, explorar sus usos, dirigir la IA de forma eficaz (por ejemplo, mediante la elaboración de preguntas y prompts claros), evaluar los resultados que genera y usar la IA de manera responsable. Estas competencias no implican necesariamente codificación ni ingeniería de IA avanzada, sino una fluidez básica que permita interactuar críticamente con estas tecnologías en múltiples contextos.

En cuanto a los principios de entrega, el documento federal enfatiza la importancia de enfoques como el aprendizaje experiencial práctico, la integración del aprendizaje en contextos reales, el desarrollo de habilidades humanas complementarias (como pensamiento crítico y comunicación), y la creación de rutas de aprendizaje continuas y flexibles. También se subraya la necesidad de abordar barreras previas, como la falta de alfabetización digital o de acceso a infraestructura, y de preparar a quienes desempeñan roles de apoyo, como educadores y consejeros.

La autora señala que estos elementos sí coinciden con muchas prácticas ya existentes en educación y bibliotecas, pero que el marco fue diseñado con un enfoque explícitamente orientado al mercado laboral y no aborda de forma profunda cuestiones como la libertad intelectual, la integridad académica o los sesgos algorítmicos en contextos civiles. Esto podría limitar la visión sobre alfabetización en IA si no se complementa con discusiones más amplias sobre ética y crítica social dentro de las escuelas y bibliotecas.

Finalmente, el artículo sostiene que, dada la inclusión explícita de sistemas educativos hasta la capacitación laboral, es un momento estratégico para que educadores y bibliotecarios participen activamente en definir cómo debe interpretarse la alfabetización en IA. De lo contrario, la definición podría quedar reducida a una visión estrecha enfocada en productividad y competencia técnica, sin abordar críticamente el impacto más amplio de la IA en la sociedad, la ética y la equidad educativa.

Anthropic denuncia la extracción masiva de datos de Claude por laboratorios chinos de IA

Bellan, Rebecca. 2026. Anthropic Accuses Chinese AI Labs of Mining Claude as US Debates AI Chip Exports.” TechCrunch, 23 de febrero de 2026. https://techcrunch.com/2026/02/23/anthropic-accuses-chinese-ai-labs-of-mining-claude-as-us-debates-ai-chip-exports/

La empresa estadounidense Anthropic ha denunciado que varios laboratorios chinos de inteligencia artificial habrían llevado a cabo campañas masivas para extraer capacidades de su modelo Claude mediante técnicas de “destilación”. Según la compañía, estas prácticas consistieron en la creación de miles de cuentas fraudulentas que realizaron millones de consultas automatizadas con el objetivo de analizar, replicar y transferir el comportamiento del modelo a sistemas propios en desarrollo.

En concreto, Anthropic señala a DeepSeek, Moonshot AI y MiniMax como responsables de lo que describe como “ataques de destilación a escala industrial”. Esta técnica, habitual en el aprendizaje automático cuando se aplica de forma autorizada, permite que un modelo más pequeño aprenda de las salidas de uno más avanzado. Sin embargo, la empresa sostiene que, en este caso, el procedimiento se utilizó de manera sistemática y en violación de sus términos de servicio, además de eludir restricciones geográficas que impiden el acceso oficial a Claude desde China.

Anthropic afirma haber identificado patrones técnicos —como direcciones IP, comportamientos repetitivos y volúmenes anómalos de tráfico— que le permiten atribuir con alto grado de confianza estas operaciones a los laboratorios mencionados. La compañía considera que este tipo de extracción no solo supone una vulneración de propiedad intelectual, sino también un riesgo para la seguridad, ya que los modelos derivados podrían carecer de los mecanismos de control y salvaguardias éticas incorporados en la versión original.

Las acusaciones se producen en un contexto geopolítico especialmente sensible, en el que Estados Unidos debate el endurecimiento o flexibilización de los controles a la exportación de chips avanzados de inteligencia artificial hacia China. Para Anthropic, estos episodios refuerzan la necesidad de mantener restricciones estrictas sobre hardware de alto rendimiento, dado que la potencia computacional no solo acelera el entrenamiento tradicional de modelos, sino también posibles operaciones de extracción masiva de conocimiento desde sistemas punteros.

En conjunto, el caso pone de relieve las tensiones crecientes en la carrera global por la inteligencia artificial, donde la competencia tecnológica, la protección de la innovación y la seguridad nacional se entrelazan. Más allá de la disputa concreta, la denuncia abre un debate más amplio sobre los límites de la destilación, la protección efectiva de los modelos fundacionales y la gobernanza internacional de la IA en un escenario marcado por la rivalidad entre potencias.

La construcción de comunidades ciudadanas inclusivas: papel de las bibliotecas en contextos de crisis y de emergencia social

Alonso‑Arévalo, Julio. 2018. La construcción de comunidades ciudadanas inclusivas: papel de las bibliotecas en contextos de crisis y de emergencia social.” Desiderata 7: 50–55. https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=6239039

Se plantea una reflexión profunda sobre la transformación del rol de las bibliotecas públicas en el siglo XXI, especialmente en contextos de crisis y emergencias sociales. Según el autor, las bibliotecas han dejado de ser espacios centrados exclusivamente en la custodia y gestión de colecciones para convertirse en actores activos en la construcción de capital humano y social.

En este nuevo paradigma, las personas —no los materiales— constituyen el centro de la misión bibliotecaria. Las bibliotecas no solo proporcionan acceso a recursos y conocimientos técnicos, sino que también inspiran y cultivan el aprendizaje individual y colectivo, fortaleciendo redes de conocimiento dentro de la comunidad. Esto implica un cambio radical hacia una biblioteca más participativa y conectada con las necesidades y aspiraciones de sus usuarios, fomentando relaciones sociales e inclusión.

En el contexto de crisis —ya sean desastres naturales, emergencias sociales o situaciones de vulnerabilidad—, las bibliotecas tienen un papel especialmente significativo. El autor destaca que su carácter accesible, abierto y cercano a la ciudadanía las posiciona como centros de intervención y resiliencia cuando otras estructuras sociales enfrentan dificultades. Al proporcionar espacios físicos y simbólicos de encuentro, les permite a los individuos no solo acceder a información útil, sino también reconstruir vínculos sociales, compartir experiencias y desarrollar respuestas colectivas. Este enfoque amplía la función tradicional de bibliotecas más allá de la mera difusión de información, integrándolas en los procesos de recuperación y cohesión comunitaria.

Además subraya además el papel del bibliotecario como mediador y facilitador en esta transformación. Más allá de sus funciones técnicas, los profesionales de la información ayudan a las personas a navegar nuevas tecnologías, gestionar datos relevantes y satisfacer sus necesidades informativas en situaciones de cambio constante. Esta labor se traduce en apoyo personalizado y en experiencias de aprendizaje que fortalecen la participación ciudadana y promueven la apropiación comunitaria de la biblioteca. En síntesis, el artículo aboga por concebir las bibliotecas como centros vivos de interacción social y agentes dinamizadores del capital social, capaces de promover la inclusión, la cohesión y la resiliencia en tiempos de crisis, reflejando un giro hacia una visión más amplia y humana del servicio bibliotecario.

Los marcapáginas más extraños encontrados el los libros prestados en bibliotecas

1000 Libraries Magazine. 2026. “Libraries Reveal the Oddest Bookmarks Ever Left in Books. 1000 Libraries Magazine, 23 de febrero de 2026. https://magazine.1000libraries.com/libraries-reveal-the-oddest-bookmarks-ever-left-in-books/

La variedad de objetos que usuarios de bibliotecas han utilizado o dejado inadvertidamente como marcadores dentro de los libros. A partir de relatos recogidos de bibliotecarios, libreros y miembros de comunidades lectora, el artículo destaca que no todo lo que se encuentra entre las páginas son separadores convencionales; a menudo aparecen objetos cotidianos e incluso extraños que revelan comportamientos imprevisibles de los lectores.

Aunque muchos optan por elementos comunes como tickets, notas o hojas de papel, hay casos en los que los ítems hallados son tan inusuales que parecen sacados de anécdotas de humor o curiosidad. Esta colección de hallazgos revela tanto la imaginación de quienes leen como la naturaleza impredecible de los hábitos de lectura que trascienden el uso tradicional de marcadores.

Los objetos más comentados varían en función de su origen y contexto. Por un lado, muchos marcadores improvisados consisten en elementos relacionados con la vida cotidiana: tiquetes de transporte, recibos, tarjetas pequeñas o incluso cartas personales, que sirven momentáneamente para guardar la página hasta que el lector tenga un separador adecuado. Por otro lado, algunos hallazgos rozan lo extravagante o desconcertante, como notas antiguas, fotografías, dibujos o recuerdos con valor sentimental que revelan historias personales inadvertidas. En casos extremos, incluso se han encontrado objetos que no parecen destinados a marcar páginas, pero que han terminado allí por descuido o pragmatismo del lector. Estas anécdotas ponen de relieve cómo los libros pueden convertirse en archivos accidentales de recuerdos humanos, preservando fragmentos de vidas, pensamientos y experiencias diversas más allá del texto impreso.

Además de ilustrar la variedad de objetos encontrados, el artículo también ofrece una reflexión sobre la dimensión social de estos hallazgos. Lo que para un empleado de biblioteca puede ser simplemente un artículo olvidado, para otros puede significar una conexión inesperada con desconocidos que compartieron ese mismo libro. La presencia de notas, tarjetas o fotografías sugiere que los libros viajan no solo a través de manos lectoras, sino también a través de historias personales y momentos significativos para quienes los han leído. En este sentido, los marcadores improvisados funcionan como pequeñas cápsulas de contexto cultural y biográfico, revelando cómo los objetos más inesperados pueden convertirse en testigos silenciosos de la interacción entre los lectores y los libros.

Sesgo geográfico en la inteligencia artificial: por qué nunca deberías decirle a una IA que eres de Nápoles

Kayser‑Bril, Dr. Nicolas. 2026. Never tell an AI you’re from Naples. AlgorithmWatch, 20 de febrero de 2026. https://algorithmwatch.org/en/never-tell-an-ai-youre-from-naples/

Se analiza de forma crítica cómo los modelos de lenguaje de gran tamaño (LLM) reproducen y consolidan prejuicios geográficos presentes en los datos con los que fueron entrenados. El punto de partida es una conversación con un especialista encargada de poner a prueba los límites y salvaguardas de los sistemas de IA— quien explica que cualquier modelo estadístico generativo refleja inevitablemente los sesgos latentes en sus corpus de entrenamiento.

El trabajo consiste precisamente en forzar el sistema hasta que esos prejuicios afloran. Gracias a este tipo de pruebas, por ejemplo, los buscadores basados en IA evitan responder preguntas peligrosas; sin embargo, el artículo demuestra que basta reformular ligeramente una pregunta para sortear ciertas restricciones y revelar inclinaciones subyacentes.

El autor presenta un experimento metodológicamente ingenioso para detectar prejuicios geográficos. Dado que los LLM suelen negarse a responder preguntas directas como “¿En qué ciudad es la gente más inteligente?”, sí acceden a comparaciones binarias del tipo: “¿En qué ciudad es la gente más inteligente, París o Berlín?”. A partir de comparaciones por pares entre ciudades europeas, se elaboró una clasificación según cuatro modelos distintos: dos comerciales —Gemma 3 de Google y Mistral— y dos desarrollados por iniciativas públicas europeas —Lucie (OpenLLM France) y PLLuM (Ministerio de Digitalización de Polonia)—. El resultado fue sorprendentemente consistente: Estocolmo y Viena aparecían sistemáticamente en la parte alta de la jerarquía, mientras que Sofía, Marsella y Nápoles quedaban relegadas a los últimos puestos. Incluso modelos nacionales no mostraban favoritismo hacia sus propias capitales. Las correlaciones entre los resultados oscilaron entre 0,47 y 0,77, lo que indica una notable convergencia pese a haber sido entrenados con conjuntos de datos distintos.

El artículo cuestiona la idea de que los LLM simplemente “reflejan” opiniones sociales cambiantes. Para ilustrarlo, menciona el llamado “efecto Bilbao”, término acuñado en urbanismo para describir cómo la reputación de una ciudad puede transformarse radicalmente en pocos años gracias a un proyecto emblemático —como ocurrió con Bilbao tras la apertura del Museo Guggenheim—. Las percepciones humanas son volátiles, contradictorias y contextuales. En cambio, los modelos de lenguaje, al promediar millones de documentos y cristalizar correlaciones estadísticas, tienden a congelar prejuicios dominantes y a eliminar matices. En este sentido, los LLM serían estructuralmente inmunes al “efecto Bilbao”: no capturan la fluidez de la reputación urbana, sino que fijan estereotipos agregados.

El problema no es meramente teórico. Aunque parezca improbable que alguien utilice un modelo para clasificar las “ciudades más inteligentes”, estos sistemas sí pueden emplearse para evaluar currículos, analizar solicitudes de financiación o priorizar candidaturas. Si ciertos topónimos están estadísticamente asociados a atributos positivos o negativos, podrían producirse efectos discriminatorios reales, aunque difíciles de medir empíricamente. El texto también señala limitaciones metodológicas: los LLM son notoriamente inconsistentes. Cuando se les pidió identificar las ciudades “más estúpidas”, solo uno de los modelos mostró correlación negativa con su propio ranking de inteligencia. Otros tendían a colocar a Viena o Estocolmo en la cima incluso en categorías absurdas, llegando a generar clasificaciones para términos inexistentes. Esta plasticidad revela tanto la fragilidad lógica de los sistemas como la profundidad de sus asociaciones implícitas.

En conjunto, el análisis plantea una advertencia inquietante: los sistemas de IA no solo heredan prejuicios, sino que pueden consolidarlos y proyectarlos con una apariencia de objetividad algorítmica. En un mundo donde la automatización influye cada vez más en decisiones administrativas y económicas, comprender y auditar estos sesgos geográficos se vuelve una cuestión urgente de justicia y responsabilidad tecnológica.

Bibliotecas como refugio ante el frío extremo

Conde, Ximena, y Aubrey Whelan. 2026. “Library warming centers strained workers and left people without help for complex issues, staff say.” The Philadelphia Inquirer, 11 de febrero de 2026. https://www.inquirer.com/news/philadelphia/philadelphia-warming-center-workers-need-support-staff-20260211.htm

Las crecientes tensiones y desafíos que enfrentan los trabajadores y voluntarios de los centros de acogida invernal que se han habilitado en diversas sucursales de la biblioteca pública de Filadelfia durante una prolongada ola de frío extremo.

Ante temperaturas peligrosamente bajas, agencias municipales y organizaciones comunitarias activaron estos espacios para ofrecer refugio temporal a personas en situación de calle, con el objetivo de sacar a los más vulnerables de las calles. En muchos casos, algunas bibliotecas han permanecido abiertas durante más de veinte días consecutivos como centros de alivio ante el frío, una medida que ha sido bien recibida por la comunidad y los usuarios de estos servicios. Sin embargo, esta respuesta de emergencia ha generado múltiples retos para el personal bibliotecario, quienes se han visto obligados a asumir roles para los que no necesariamente cuentan con capacitación ni recursos adecuados.

Los trabajadores y voluntarios cuentan que el flujo de personas que acuden a estos centros no se limita a quienes buscan simplemente un espacio cálido, sino que incluye a individuos con necesidades complejas que requieren apoyo más allá de ofrecerles calor y un lugar para resguardarse. Así, mencionan la presencia de personas con crisis de salud mental, con problemas de adicción o quienes requieren atención médica básica, como curas de heridas, situaciones para las cuales no están capacitados ni cuenta el centro con personal sanitario. Además, se han presentado desafíos logísticos que complican aún más la labor del personal: cambios de última hora en las ubicaciones de los centros, información en mapas en línea que a veces resultó incorrecta o confusa, dificultades para conseguir alimentos y agua por falta de coordinación, y transporte insuficiente para llevar a las personas a refugios nocturnos después del cierre de las bibliotecas. Estas dificultades han puesto a los trabajadores en la disyuntiva de quedarse después de su turno para ayudar o dejar a quienes lo necesitan en la calle, una decisión moralmente angustiante para muchos.

La situación ha generado cuestionamientos más amplios sobre la idoneidad del sistema de centros de acogida invernal tal como está organizado actualmente. Para muchos empleados y defensores de la comunidad, el uso de bibliotecas como centros de respuesta ante emergencias climáticas sin el apoyo adecuado de personal de salud, servicios sociales o asistencia profesional representa una sobrecarga injusta e insostenible. Brett Bessler, agente sindical, criticó que las autoridades locales están aprovechando a un grupo de trabajadores profundamente comprometidos con sus comunidades sin proporcionarles la estructura y los recursos necesarios para enfrentar las situaciones que se presentan. Por su parte, funcionarios municipales han reconocido algunos de los problemas logísticos y apuntan a mejoras o resoluciones en marcha, aunque han minimizado algunas de las preocupaciones respecto al personal. En conjunto, este informe pone de relieve no solo las condiciones laborales tensas de quienes operan estos centros de acogida improvisados, sino también un debate más amplio sobre cómo atender de manera eficaz y humana a las personas más vulnerables en situaciones de crisis climática y social.

Sam Altman, CEO de OpenAI, critica a las empresas que usan la IA como excusa para justificar despidos.

Dellinger, AJ. 2026. “Sam Altman Says Companies Are ‘AI Washing’ Layoffs.” Gizmodo, 21 de febrero de 2026. https://gizmodo.com/sam-altman-says-companies-are-ai-washing-layoffs-2000724759

En un contexto de continuos recortes de plantilla en el sector tecnológico y en diversas industrias, el CEO de OpenAI, Sam Altman, ha ofrecido una perspectiva crítica sobre cómo las empresas están comunicando las causas de sus despidos.

Durante el India AI Impact Summit, Altman advirtió que muchos ejecutivos y corporaciones han empezado a practicar lo que él denomina “AI washing”, es decir, atribuir a la inteligencia artificial la responsabilidad de recortes laborales que probablemente obedecen a otras razones internas, como reducciones de costes, reestructuraciones estratégicas o ajustes post-pandemia que ya estaban en marcha antes de la adopción de herramientas tecnológicas. Altman reconoció que la IA sí está desplazando ciertos tipos de empleos y que, con el tiempo, ese impacto será más palpable, pero señaló que en muchos casos actuales esa atribución está siendo utilizada como una excusa conveniente ante empleados, mercados y público en general.

Los datos recientes respaldan la advertencia de Altman sobre la exageración en torno al papel actual de la IA en la pérdida de empleo. Por ejemplo, un informe de la consultora Challenger, Gray & Christmas indica que alrededor de 55 000 despidos en Estados Unidos en 2025 fueron atribuidos directamente a la IA, cifra que, aunque significativa, representa menos del 1 % del total de recortes de empleo, lo que sugiere que otras causas económicas o estructurales han sido más determinantes para las masas de despidos reportadas. Además, encuestas entre ejecutivos muestran que una mayoría amplia—hasta el **90 % según un estudio citado por medios—no ha observado un impacto sustantivo de la IA en la plantilla durante los últimos años, lo que contradice la narrativa de que la tecnología ha sido la principal fuerza destructora de empleo hasta la fecha.

La crítica de Altman también encierra un doble mensaje sobre la percepción pública y el rol de las corporaciones. Por un lado, evita posicionar la IA como un “asesino de trabajos”, ya que esa idea podría aumentar la resistencia social a la adopción de herramientas que él mismo y su empresa promueven; por otro, desafía a las organizaciones a ser más transparentes sobre sus motivos reales para reducir personal. Altman destacó, como otros líderes tecnológicos han señalado, que las revoluciones tecnológicas históricas suelen derivar también en la creación de nuevas categorías laborales y oportunidades, aunque el equilibrio temporal entre destrucción y creación de empleo puede ser doloroso para muchos trabajadores. Este planteamiento pone de manifiesto la complejidad del debate: aunque la IA tendrá sin duda un impacto profundo en el mundo laboral, el grado, la velocidad real de ese impacto y la honestidad con que se expliquen los factores detrás de los despidos constituyen temas que requieren mayor atención pública y empresarial.