Los artículos Gold OA reciben, en promedio, un 50 % más de citas que los publicados mediante Green OA o sin OA

Springer Nature. From access to impact: How open access shapes research reach, citations, and global visibility. Springer Nature, 2026 https://stories.springernature.com/from-access-to-impact-open-access-research/index.html

El nuevo informe de Springer Nature analiza si las ventajas asociadas al acceso abierto (open access, OA) se mantienen a medida que este modelo se ha generalizado y diversificado. Ocho años después de que Springer Nature estudiara por primera vez las ventajas del Gold OA, el nuevo análisis concluye que estas siguen siendo significativas frente a los artículos publicados mediante acceso cerrado y otras modalidades de acceso abierto. La investigación pretende determinar hasta qué punto la apertura del contenido científico continúa traduciéndose en mayor alcance, visibilidad e impacto académico.

Este informe técnico analiza el efecto de las distintas vías de acceso abierto (OA) en el alcance y el impacto de los artículos publicados en revistas híbridas. Los datos revelan que, ocho años después de nuestro primer estudio importante sobre el tema, los artículos en acceso abierto «oro» (gold OA) siguen presentando una ventaja considerable —medida en términos de descargas, citas y la puntuación de atención Altmetric— frente a los artículos que no son de acceso abierto y a los de acceso abierto «verde» (green OA).

El análisis de 204.781 artículos publicados en 1.812 revistas híbridas de Springer Nature durante 2023 también demuestra cómo el acceso abierto «oro» puede acelerar el ritmo de descargas a lo largo del tiempo y diversificar la procedencia geográfica de los lectores, lo que se traduce en un impacto más rápido y una mayor equidad en el acceso.

Uno de los resultados más destacados es que los artículos publicados en Gold OA alcanzan una difusión considerablemente superior. Según el informe, reciben casi siete veces más descargas por artículo que los trabajos que no están disponibles en acceso abierto. Esta diferencia resulta especialmente relevante porque las descargas constituyen un indicador del alcance potencial de la investigación: cuanto más fácilmente puede accederse a un artículo, mayores son las posibilidades de que sea leído, utilizado, citado y reutilizado por investigadores y otros profesionales.

El estudio también encuentra una ventaja en términos de impacto científico. Los artículos Gold OA reciben, en promedio, un 50 % más de citas que los publicados mediante Green OA y que los artículos sin acceso abierto. El dato refuerza la hipótesis de que eliminar las barreras de acceso no solo aumenta la visibilidad de las publicaciones, sino que puede favorecer su incorporación a nuevas investigaciones y ampliar su influencia dentro de la comunidad científica.

Otro aspecto particularmente interesante es la dimensión de equidad global. Los artículos Gold OA registran más de ocho veces más descargas en países de bajos ingresos y más de siete veces más en países de ingresos medianos-bajos que los artículos no disponibles en abierto. Esto muestra que el acceso abierto puede contribuir a reducir las desigualdades existentes en el acceso al conocimiento científico, especialmente para investigadores e instituciones que cuentan con recursos económicos limitados para suscribirse a grandes paquetes de revistas científicas.

El informe sostiene que el Gold OA mantiene una ventaja clara incluso en un escenario en el que el acceso abierto se ha convertido en una parte habitual del sistema de comunicación científica. Sus conclusiones coinciden además con análisis recientes de STM, que señalan al Gold OA como uno de los principales motores del crecimiento del acceso inmediato y gratuito a la investigación. Para universidades, bibliotecas e investigadores, el estudio refuerza la importancia estratégica de las políticas de ciencia abierta y de facilitar que los resultados de investigación sean accesibles al mayor número posible de lectores.

Alfabetización e inteligencia artificial: recuperar la confianza en nuestro futuro

Foro sobre alfabetización e inteligencia artificial; “Recuperar la confianza en nuestro futuro”

Library Journal. “Literacy, AI, and the Shock of Faith in Our Future.” Library Journal, 2026. Artículo original en Library Journal

Se plantea que el verdadero desafío de la IA no es simplemente aprender a utilizar ChatGPT u otras herramientas, sino preservar y reforzar las capacidades que permiten a las personas orientarse en un ecosistema informativo cada vez más complejo. Para las bibliotecas, esto supone una oportunidad para situarse nuevamente en el centro de la educación ciudadana: promover lectura crítica, pensamiento independiente, verificación de información y una alfabetización en IA que permita afrontar el futuro con conocimiento, autonomía y confianza.

Una reflexión sobre la relación entre alfabetización, inteligencia artificial y futuro, partiendo de la idea de que cada gran transformación tecnológica modifica también nuestra manera de acceder al conocimiento, leer, pensar y relacionarnos con la información. La llegada de la IA generativa representa un cambio especialmente profundo porque no solo facilita el acceso a contenidos, sino que puede producir textos, imágenes, respuestas y explicaciones que antes requerían una intervención humana directa. Ante esta transformación, la alfabetización ya no puede limitarse a saber leer y escribir o a manejar herramientas digitales: debe incluir la capacidad de comprender cómo funcionan estas tecnologías, valorar críticamente sus resultados y reconocer sus limitaciones.

Uno de los planteamientos centrales es que la IA no debería conducir al abandono de las capacidades humanas asociadas a la lectura, la reflexión y el pensamiento crítico. El acceso inmediato a respuestas generadas por máquinas puede resultar extraordinariamente útil, pero también puede crear una dependencia que reduzca el esfuerzo necesario para investigar, comparar fuentes, construir argumentos y elaborar conocimiento propio. En este contexto, la alfabetización adquiere una dimensión todavía más importante: enseñar a las personas no solamente a obtener información, sino a preguntarse de dónde procede, qué evidencias la sustentan, qué sesgos puede contener y qué grado de confianza merece.

Desde la perspectiva de las bibliotecas, el debate resulta especialmente significativo. Las bibliotecas han desempeñado históricamente un papel fundamental en la democratización del acceso al conocimiento y en la formación de ciudadanos capaces de utilizar la información de manera autónoma. La expansión de la IA amplía esa responsabilidad: los bibliotecarios deben ayudar a los usuarios a comprender los sistemas generativos, evaluar sus respuestas, detectar información falsa o inventada, contrastar referencias y mantener una relación crítica con los algoritmos. La alfabetización en IA aparece así como una prolongación natural de la alfabetización informacional y mediática.

El texto invita también a superar una visión exclusivamente negativa de la tecnología. La IA puede generar incertidumbre, pérdida de confianza y temor ante el futuro, pero también puede abrir posibilidades extraordinarias para el aprendizaje, la investigación y el acceso al conocimiento. El desafío consiste en evitar tanto el rechazo indiscriminado como una confianza ciega en las máquinas. Para ello es necesario construir una cultura en la que las personas comprendan que la tecnología es una herramienta poderosa, pero que la responsabilidad última sobre la interpretación, las decisiones y el uso del conocimiento continúa siendo humana.

Desde 2015, la libertad académica ha disminuido en 50 países

Visual Capitalist. “Mapped: Which Countries Have the Most Academic Freedom? Visual Capitalist, 2026. Artículo original en Visual Capitalist

Desde 2015, la libertad académica ha disminuido en 50 países, mientras que solo nueve han registrado mejoras, reflejando un deterioro global de la autonomía universitaria.
Chequia ocupa el primer puesto mundial, mientras Myanmar y Nicaragua se encuentran entre los países con menor libertad académica

El artículo presenta un mapa mundial de la libertad académica, entendida como el grado en que investigadores, profesores y estudiantes pueden desarrollar su actividad intelectual sin interferencias políticas, institucionales o ideológicas indebidas. El análisis pone de relieve que existen diferencias muy importantes entre países y que la libertad para investigar, enseñar, publicar y debatir constituye un componente esencial de unas sociedades democráticas y de unos sistemas universitarios capaces de producir conocimiento de manera independiente. Visual Capitalist incluye este trabajo dentro de sus contenidos sobre educación y clasificaciones internacionales.

La libertad académica no se limita a la posibilidad formal de acceder a una universidad o publicar investigaciones. Incluye aspectos como la autonomía de las instituciones, la libertad de investigación y enseñanza, la posibilidad de expresar opiniones académicas, la ausencia de censura y la protección frente a presiones políticas. Por ello, su situación sirve también como indicador de la salud democrática y de la capacidad de una sociedad para generar conocimiento crítico. Cuando estas libertades se deterioran, también pueden verse afectados la investigación científica, la innovación, la educación superior y el debate público.

El mapa resulta especialmente relevante porque muestra que la libertad académica no está distribuida de manera homogénea en el mundo. Los países con instituciones democráticas consolidadas y una fuerte autonomía universitaria tienden a presentar mejores condiciones, mientras que en contextos autoritarios o con una creciente interferencia política sobre las universidades la libertad académica puede encontrarse mucho más limitada. Visual Capitalist también recoge una clasificación específica sobre los países que han experimentado los mayores retrocesos en libertad académica, lo que evidencia que no se trata de una condición permanente y que puede deteriorarse con el tiempo.

El asunto tiene una especial importancia en el contexto actual de inteligencia artificial, desinformación y polarización política. La universidad y las bibliotecas necesitan espacios en los que sea posible contrastar ideas, cuestionar afirmaciones, acceder a fuentes diversas y desarrollar investigaciones incluso cuando sus resultados sean incómodos para gobiernos, empresas o grupos de presión. La libertad académica constituye, por tanto, una condición previa para el desarrollo del pensamiento crítico y para que la información científica pueda desempeñar su función social.

El mapa de Visual Capitalist permite entender la libertad académica como un indicador estratégico de la calidad de los sistemas educativos y científicos. Protegerla significa garantizar que investigadores, profesores y estudiantes puedan preguntar, investigar, publicar y debatir sin temor a represalias. En una época marcada por la expansión de la IA y por la circulación masiva de información falsa, disponer de universidades y bibliotecas intelectualmente libres resulta todavía más importante para preservar una cultura basada en la evidencia, el conocimiento y el pensamiento crítico.

El 75 % de los estudiantes ya utiliza IA en sus trabajos académicos lo que preocupa a los docentes

KPMG Canada. Majority of students use AI, but educators sound alarm. KPMG Canada, 4 de septiembre de 2026. KPMG Canada – Majority of students use AI, but educators sound alarm

El 75 % de los estudiantes canadienses utiliza IA generativa en sus trabajos, pero el 59 % de los docentes cree que el sistema educativo no los prepara adecuadamente para este nuevo escenario. Aunque la IA mejora el aprendizaje para muchos estudiantes, el 51 % reconoce un deterioro de sus capacidades de pensamiento crítico. Los docentes reclaman formación explícita en un uso ético y responsable de la IA, especialmente ante problemas de plagio, dependencia y deshonestidad académica

KPMG Canada encuestó a 1.009 personas mayores de 18 años vinculadas a universidades, colegios, centros de formación profesional o educación secundaria, entre el 22 de julio y el 5 de agosto de 2026, utilizando la plataforma Methodify de Sago. En total fueron examinadas 1.864 personas para establecer la muestra

El informe de KPMG Canada pone de manifiesto una brecha cada vez mayor entre la rápida adopción de la inteligencia artificial generativa por parte de los estudiantes y la capacidad de las instituciones educativas para proporcionar orientación, formación y normas claras sobre su utilización. Según la encuesta, el 75 % de los estudiantes canadienses utiliza herramientas de IA generativa para realizar sus trabajos académicos, y casi el 70 % las emplea al menos varias veces por semana. Sin embargo, el 59 % de los docentes considera que el sistema educativo canadiense no está preparando adecuadamente a los estudiantes para un futuro laboral en el que la IA será una herramienta habitual. La situación evidencia que el uso de estas tecnologías se ha extendido mucho más rápidamente que la alfabetización necesaria para utilizarlas de manera crítica, responsable y ética.

Los estudiantes reconocen importantes beneficios de la IA. Más de tres cuartas partes consideran que estas herramientas han mejorado la calidad de sus trabajos y el 81 % afirma que les han ayudado a comprender mejor los contenidos de las asignaturas. Sin embargo, el mismo estudio revela una importante contradicción: el 51 % de los estudiantes afirma que sus capacidades de pensamiento crítico se han deteriorado desde que comenzó a utilizar IA, mientras que el 69 % considera que sus compañeros recurren a ella para evitar pensar críticamente. Esta percepción también preocupa a los docentes: el 89 % cree que, sin una orientación adecuada, los estudiantes pueden desarrollar hábitos perjudiciales para su aprendizaje.

Uno de los principales problemas identificados es la falta de formación específica en uso responsable de la IA. Solo el 53 % de los estudiantes afirma haber recibido algún tipo de formación formal sobre cómo utilizarla responsablemente en sus trabajos académicos y únicamente el 46 % de los educadores considera que sus estudiantes reciben suficiente preparación en este ámbito. Al mismo tiempo, existe una demanda clara de formación: el 79 % de los docentes cree que el uso responsable y ético de la IA debería enseñarse explícitamente, mientras que el 70 % de los estudiantes reclama que las instituciones educativas ofrezcan más cursos sobre IA generativa. El problema, por tanto, no parece ser la resistencia de los estudiantes a aprender sobre estas tecnologías, sino la falta de una respuesta educativa suficientemente estructurada.

La integridad académica constituye otra de las grandes preocupaciones. Los docentes sitúan entre sus principales problemas el fraude o la trampa académica, la dependencia excesiva de la IA y las cuestiones relacionadas con el copyright y el plagio. Existe además una importante diferencia de percepción entre profesores y estudiantes: el 72 % de los educadores considera que utilizar IA generativa para ayudar a realizar trabajos académicos constituye una forma de trampa, frente al 50 % de los estudiantes. Al mismo tiempo, resulta significativo que el 67 % de los estudiantes manifieste que cuestionaría el resultado de una evaluación si supiera que su profesor había utilizado IA para corregir su trabajo. Es decir, los estudiantes aceptan ampliamente la IA como herramienta para su propio aprendizaje, pero muestran mayores reservas cuando la tecnología interviene en la evaluación de su rendimiento.

El informe plantea, por ello, que la respuesta no debería consistir simplemente en prohibir la IA, sino en transformar las estrategias docentes y de evaluación. KPMG propone avanzar hacia actividades que obliguen a los estudiantes a demostrar comprensión, razonamiento y capacidad de juicio independiente, mediante aprendizaje basado en proyectos, evaluaciones orales, debates y actividades interactivas. El objetivo sería que la IA funcione como una herramienta para potenciar el aprendizaje y no como un sustituto del pensamiento. Esta perspectiva supone pasar de preguntarse si los estudiantes utilizan IA —algo que ya ocurre de manera generalizada— a plantearse cómo diseñar entornos educativos en los que su utilización contribuya realmente al desarrollo de competencias intelectuales.

Otro aspecto especialmente relevante es la desigualdad en el acceso a la inteligencia artificial. Casi una cuarta parte de los estudiantes encuestados paga actualmente por herramientas de IA para sus trabajos académicos, y casi la mitad considera que quienes pueden pagar por estos servicios disfrutan de una ventaja académica frente a quienes utilizan únicamente herramientas gratuitas. La preocupación es todavía mayor entre los docentes: el 84 % teme que las diferencias en el acceso a herramientas y formación en IA puedan generar nuevas desigualdades educativas. De este modo, la IA puede convertirse simultáneamente en una herramienta de democratización del conocimiento y en un nuevo factor de brecha educativa si no existen políticas que garanticen un acceso equitativo

En conjunto, el estudio dibuja una situación que resulta especialmente significativa para el debate sobre alfabetización en inteligencia artificial: los estudiantes ya están utilizando la tecnología antes de que las instituciones hayan establecido plenamente las competencias, normas y criterios necesarios para hacerlo de manera responsable. La cuestión fundamental ya no es enseñar únicamente a utilizar una herramienta o a formular mejores prompts, sino desarrollar la capacidad para evaluar las respuestas de la IA, detectar errores, contrastar fuentes, reconocer sesgos, respetar la propiedad intelectual y decidir cuándo utilizarla y cuándo recurrir al razonamiento propio. El reto para universidades, centros educativos y bibliotecas es, por tanto, integrar la IA dentro de una formación más amplia en pensamiento crítico, alfabetización informacional y ciudadanía digital.

La IA avanza en las bibliotecas, pero a distintas velocidades según el país

Clarivate. “Pulse of the Library 2026 Report Reveals AI Adoption Gaps Across Geographies, Mainland China Advancing Fastest”. Clarivate, 2026. El informe Pulse of the Library 2026 recoge las opiniones de más de 1.800 profesionales de bibliotecas académicas, públicas y nacionales de todo el mundo. https://clarivate.com/news/clarivate-pulse-of-the-library-2026-report-reveals-ai-adoption-gaps-across-geographies-mainland-china-advancing-fastest/

El informe Pulse of the Library 2026 de Clarivate analiza cómo las bibliotecas universitarias, públicas y nacionales están afrontando la rápida expansión de la inteligencia artificial y muestra que el sector se encuentra todavía en una fase relativamente prudente de adopción.

Aunque la IA está cada vez más presente en las estrategias y conversaciones profesionales, la mayoría de las instituciones todavía se encuentran en etapas iniciales: un 33 % está explorando o evaluando tecnologías de IA, mientras que otro 29 % se encuentra en las primeras fases de implementación. No obstante, aumenta progresivamente el número de bibliotecas que han alcanzado niveles de implantación más avanzados: la proporción que declara una implementación moderada ha pasado del 5 % en 2024 al 13 % en 2026.

Uno de los aspectos más interesantes del estudio es la existencia de importantes diferencias geográficas en el ritmo de adopción. El informe señala que China continental está avanzando especialmente rápido en la incorporación de la IA en las bibliotecas, lo que refleja probablemente un contexto tecnológico e institucional particularmente favorable a su desarrollo. Esta desigualdad geográfica pone de manifiesto que no existe un único modelo mundial de transformación digital: las posibilidades de adoptar IA dependen de factores como la disponibilidad de recursos, las políticas institucionales, las competencias profesionales, las infraestructuras tecnológicas y la percepción de los beneficios y riesgos asociados a estas herramientas.

El estudio también encuentra una relación estadísticamente significativa entre el grado de implementación de la IA y el impacto que las bibliotecas perciben de sus iniciativas. En otras palabras, las instituciones que han avanzado más allá de la fase experimental tienden a declarar mayores beneficios en diferentes ámbitos. Esto resulta relevante porque sugiere que la prudencia inicial puede transformarse en resultados concretos cuando la IA deja de considerarse únicamente una tecnología que hay que evaluar y comienza a integrarse de manera sistemática en los procesos y servicios bibliotecarios.

Otro elemento destacado es la brecha entre bibliotecas, instituciones educativas y estudiantes. Mientras las bibliotecas avanzan con cautela, los estudiantes están incorporando la IA a una velocidad mucho mayor: investigaciones relacionadas de Clarivate señalan que el 95 % de los estudiantes utiliza IA para actividades relacionadas con sus cursos. Esta diferencia plantea un desafío importante para las bibliotecas universitarias, que pueden desempeñar un papel fundamental en la formación en alfabetización en IA, evaluación crítica de resultados, verificación de información, integridad académica y uso responsable de estas tecnologías.

Pulse of the Library 2026 presenta una imagen de un sector que está pasando progresivamente de la experimentación a la implementación, pero a velocidades muy diferentes según las regiones. El informe sugiere que el debate ya no debería centrarse exclusivamente en si las bibliotecas deben utilizar IA, sino en cómo incorporarla estratégicamente, con qué objetivos y bajo qué principios de responsabilidad y supervisión profesional. Para las bibliotecas, el reto consiste en aprovechar el potencial de la inteligencia artificial sin perder de vista sus valores fundamentales: acceso al conocimiento, confianza, calidad de la información, privacidad, equidad y servicio a las comunidades.

La IA ayuda a visibilizar colecciones digitales ocultas

Clarivate. “Responsible AI in Digital Collections: Part 1. How AI Helps Reveal Hidden Digital Collections”. Clarivate, 17 de agosto de 2026.

Se plantea un cambio interesante en la concepción de la digitalización bibliotecaria: el objetivo ya no debería limitarse a convertir documentos físicos en archivos digitales y ponerlos en línea, sino conseguir que todo el conocimiento contenido en ellos pueda ser descubierto y relacionado. La IA puede actuar como una herramienta de enriquecimiento de metadatos capaz de sacar a la luz conexiones que permanecían invisibles, mejorar la recuperación de información y facilitar nuevas formas de investigación. El reto para las bibliotecas será desarrollar estos sistemas de manera responsable, manteniendo al bibliotecario y al archivero en el centro del proceso de validación y descripción

Las bibliotecas, archivos e instituciones de patrimonio cultural han realizado durante años importantes inversiones en digitalización de fotografías, manuscritos, periódicos, grabaciones audiovisuales y documentos históricos. Sin embargo, digitalizar una colección no garantiza que sus contenidos sean fácilmente localizables. El artículo señala que una parte importante del conocimiento contenido en estos fondos permanece «oculto» porque no aparece reflejado en los metadatos. Una fotografía puede contener personajes relevantes cuyos nombres no figuran en su descripción, mientras que un manuscrito puede mencionar personas, lugares, organizaciones o acontecimientos que tampoco han sido identificados documentalmente.

En este contexto, la inteligencia artificial puede utilizarse para enriquecer automáticamente los metadatos y mejorar las posibilidades de descubrimiento. Una de las aplicaciones destacadas es la extracción de entidades, mediante la cual los sistemas de IA identifican en los contenidos elementos significativos como personas, lugares y organizaciones. En lugar de obligar al personal bibliotecario o archivístico a revisar manualmente cada documento para localizar estas entidades, la IA genera propuestas que posteriormente son examinadas, corregidas o rechazadas por los profesionales. De este modo, se pretende combinar la capacidad de procesamiento de grandes volúmenes de información de la IA con el conocimiento especializado y el control de calidad de los bibliotecarios y archiveros.

El beneficio más importante, por tanto, no sería únicamente ahorrar tiempo en la catalogación, sino transformar la manera en que los usuarios descubren las colecciones. Un investigador podría encontrar materiales relacionados con una determinada persona, institución o lugar aunque esos elementos no hubieran sido incluidos originalmente en los registros bibliográficos. La extracción y vinculación de entidades permite establecer relaciones entre diferentes documentos y colecciones, ofreciendo un contexto más rico y abriendo nuevas vías de investigación que resultarían difíciles de encontrar mediante una búsqueda tradicional basada exclusivamente en palabras clave.

El artículo insiste además en la importancia de un enfoque de IA responsable y supervisada por profesionales. Las sugerencias generadas automáticamente no deberían incorporarse sin control a los registros: los bibliotecarios y archiveros mantienen la capacidad de aceptar, modificar o rechazar las entidades y metadatos propuestos. Esta supervisión permite aprovechar la automatización sin renunciar a la precisión, la normalización y el criterio profesional. En el caso presentado de la University of Texas at Dallas Libraries, la herramienta de IA detecta personas, objetos y lugares en los archivos digitales y propone su vinculación con entidades de vocabularios controlados, dejando la decisión final en manos de los especialistas en metadatos.

Las bibliotecas públicas de EE. UU. tienen más recursos, pero pierden usuarios y circulación física

EveryLibrary Institute. New Freckle Project Report Examines 15 Years of Public Library Use. 7 de septiembre de 2026. Informe del Freckle Project, “15 Years of IMLS Figures”, elaborado a partir de estadísticas del Institute of Museum and Library Services (IMLS), 2010-2024 https://www.everylibraryinstitute.org/freckle_report_2026_15_years_public_library_use

Informe

El nuevo informe del Freckle Project, dirigido por el investigador Tim Coates y difundido por el EveryLibrary Institute, analiza quince años de estadísticas de las bibliotecas públicas estadounidenses, desde 2010 hasta 2024. Los datos muestran una paradoja especialmente relevante: las bibliotecas disponen actualmente de más instalaciones, más personal y mayores niveles de financiación que al comienzo del periodo, pero algunos de los principales indicadores de utilización física han descendido de manera considerable.

En 2024 Estados Unidos contaba con 17.580 instalaciones bibliotecarias y 147.289 empleados, mientras que las bibliotecas públicas recibieron cerca de 18.000 millones de dólares para gastos operativos y otros 1.600 millones para inversiones de capital.

El contraste resulta especialmente evidente en las visitas y los préstamos. Las visitas anuales a las bibliotecas públicas pasaron de aproximadamente 1.570 millones en 2010 a 869 millones en 2024, lo que supone una reducción cercana al 45 %. La circulación total también descendió, desde unos 2.470 millones de documentos hasta 1.710 millones durante el mismo periodo. El informe identifica además una caída particularmente pronunciada de la circulación física de materiales para adultos: una vez descontadas las circulaciones electrónicas y las correspondientes a la colección infantil, Coates estima que esta categoría se redujo alrededor de un 68 % entre 2010 y 2024.

A partir de estos datos, el informe plantea una cuestión de fondo sobre la estrategia de las bibliotecas públicas: no basta con preguntarse qué materiales se prestan, sino también cuáles no se prestan porque la biblioteca no los tiene. Coates propone revisar las colecciones físicas de manera mucho más detallada para comprobar si contienen los temas, autores, clásicos, obras de fondo y títulos de no ficción práctica que buscan los lectores. También señala la necesidad de identificar colecciones envejecidas o poco relevantes que puedan estar ocupando espacio en detrimento de materiales con mayor potencial de uso.

La propuesta implica recuperar la colección física y la experiencia de descubrimiento como elementos centrales del servicio bibliotecario. El informe recomienda analizar la circulación biblioteca por biblioteca y estantería por estantería, reforzar las colecciones básicas, mejorar la señalización y la presentación de los fondos y crear espacios que favorezcan la exploración y la lectura. En este sentido, el estudio no interpreta necesariamente la caída de la circulación como una pérdida de interés por la lectura, sino que plantea que las propias bibliotecas deben investigar hasta qué punto sus colecciones, su organización y la forma en que presentan los materiales responden a las necesidades actuales de sus comunidades.

En definitiva, el informe plantea una paradoja que resulta muy pertinente para el debate bibliotecario actual: las bibliotecas estadounidenses cuentan con más recursos que nunca, pero sus indicadores tradicionales de uso físico han retrocedido notablemente. El reto que plantea Coates es convertir esa constatación en una oportunidad para revisar las colecciones, los espacios y los mecanismos de descubrimiento, preguntándose no solamente qué servicios ofrecen las bibliotecas, sino también si están ofreciendo aquello que los usuarios realmente quieren encontrar.

La paradoja de la IA en las aulas: más uso, peores resultados según el informe PISA

Richter, Felix. “PISA Links Frequent AI Use With Lower Science Scores.” Statista, 8 septiembre 2026. Statista, “PISA Links Frequent AI Use With Lower Science Scores”

Los resultados de PISA 2025 introducen una importante advertencia sobre la relación entre el uso de la inteligencia artificial y el rendimiento académico. El análisis de Statista, basado en los datos de la OCDE, muestra que los estudiantes de 15 años que utilizan herramientas de IA casi todos los días para realizar tareas escolares concretas, como redactar trabajos, resumir textos o realizar investigaciones preliminares, obtienen en promedio peores resultados en ciencias que aquellos que utilizan la IA con menor frecuencia o que no la utilizan. La diferencia entre los usuarios intensivos y los estudiantes que no emplean IA llega a ser equivalente, según Statista, a aproximadamente un año de escolarización.

Sin embargo, los datos no permiten concluir que la inteligencia artificial sea perjudicial por sí misma. La investigación de PISA muestra una relación mucho más compleja, en la que importan tanto la frecuencia como el propósito del uso. Los estudiantes que utilizan la IA para una finalidad general de aprendizaje presentan un comportamiento diferente al de quienes recurren a ella para que realice directamente determinadas tareas académicas. De hecho, los alumnos que utilizan la IA de manera moderada para «ayudarles a aprender» pueden alcanzar resultados similares o incluso ligeramente superiores a los de quienes no la utilizan.

La diferencia resulta especialmente significativa cuando se analiza el uso de la IA para tareas específicas. Los estudiantes que no utilizan chatbots para determinadas actividades escolares tienden a obtener mejores resultados científicos que quienes los utilizan, mientras que los usuarios moderados pueden situarse por encima de los usuarios muy frecuentes en algunas actividades, como resumir textos o realizar investigaciones preliminares. Esto apunta a que el problema no reside necesariamente en disponer de ChatGPT u otras herramientas similares, sino en delegar en ellas procesos cognitivos que el estudiante debería realizar por sí mismo.

El informe introduce así el concepto de «atrofia de habilidades»: cuando una persona deja de ejercitar regularmente una capacidad porque una herramienta tecnológica la realiza por ella, puede perder progresivamente esa competencia. En educación, esto resulta particularmente importante. Si un estudiante utiliza la IA para generar una respuesta, escribir un trabajo, resumir una lectura o resolver un problema sin comprender el proceso, obtiene una ventaja inmediata, pero puede estar renunciando al aprendizaje que precisamente pretendía conseguir la actividad. La propia OCDE señala que la IA debería complementar el esfuerzo intelectual del alumno y no sustituirlo.

Uno de los aspectos más interesantes de PISA 2025 es que aprender a utilizar críticamente la IA parece marcar una diferencia. Alrededor de seis de cada diez estudiantes de los países de la OCDE señalan que en sus clases se les ha pedido evaluar la calidad de información generada por IA. Entre los estudiantes que utilizan frecuentemente estas herramientas para aprender, quienes además reciben en la escuela formación para valorar críticamente sus resultados presentan un rendimiento científico ligeramente superior. Esto sugiere que la respuesta educativa no debería ser simplemente prohibir o permitir la IA, sino enseñar a interrogarla, verificarla, contrastarla y comprender sus limitaciones.

El estudio también plantea una cuestión de equidad educativa. Las oportunidades para aprender a evaluar críticamente contenidos generados por inteligencia artificial no están distribuidas de manera uniforme: los estudiantes socioeconómicamente favorecidos tienen más probabilidades de recibir este tipo de formación en sus centros. Esto podría generar una nueva brecha digital: no tanto entre quienes tienen acceso a la IA y quienes no lo tienen, sino entre quienes saben utilizarla como herramienta de aprendizaje y quienes simplemente la emplean como sustituto del esfuerzo intelectual.

La cuestión no es cuánta inteligencia artificial utilizan los estudiantes, sino cómo la utilizan. Un uso intensivo y pasivo puede estar asociado a peores resultados, mientras que un uso moderado, consciente y acompañado de alfabetización crítica puede convertirse en una herramienta educativa de gran valor. PISA 2025 apunta, por tanto, hacia un modelo en el que la IA debe utilizarse para ampliar la capacidad del estudiante —ayudarle a comprender, formular preguntas, recibir retroalimentación o explorar conceptos—, pero sin sustituir las actividades cognitivas fundamentales que permiten aprender

PISA 2025 (2026) confirma un preocupante retroceso de las competencias en matemáticas, lectura y ciencias

Richter, Felix. “PISA 2025 Reveals Steep Decline in Math & Reading Skills.Statista, 8 septiembre 2026. Statista, “PISA 2025 Reveals Steep Decline in Math & Reading Skills

Los resultados de PISA 2025 dibujan un panorama preocupante sobre la evolución de las competencias de los adolescentes en los países de la OCDE. Según el análisis de Statista, el rendimiento medio de los estudiantes de 15 años ha alcanzado en 2025 sus niveles más bajos desde que comenzó la evaluación en las tres áreas fundamentales: matemáticas, lectura y ciencias. La caída resulta especialmente significativa en lectura, una competencia estrechamente relacionada con la capacidad de comprender, analizar y evaluar información, precisamente en un contexto marcado por la desinformación y la expansión de la inteligencia artificial.

El gráfico pone de manifiesto que no se trata únicamente de un efecto provocado por la pandemia de COVID-19, sino de una tendencia de deterioro que viene desarrollándose desde hace más de una década. En lectura, los resultados habían alcanzado su máximo alrededor de 2012 y posteriormente comenzaron a descender; en matemáticas, el retroceso se aceleró especialmente después de 2018. Las ciencias presentan una evolución algo más estable, aunque también registran una pérdida considerable: entre 2006 y 2025 su puntuación media descendió 17 puntos. La OCDE ya había advertido en PISA 2022 que el descenso en lectura y ciencias había comenzado antes de la pandemia, mientras que la caída de las matemáticas se había intensificado de manera especialmente brusca entre 2018 y 2022.

La magnitud de la evaluación de 2025 permite considerar estos resultados como un indicador de alcance mundial. Más de 760.000 estudiantes de 91 países y economías participaron en PISA 2025, representando aproximadamente a 33 millones de jóvenes de 15 años. La comparación longitudinal es especialmente relevante porque PISA no mide simplemente los conocimientos memorizados, sino la capacidad de los estudiantes para aplicar sus conocimientos a situaciones y problemas de la vida real.

Uno de los aspectos más relevantes del análisis es el deterioro de la comprensión lectora. La puntuación media de lectura de los países de la OCDE descendió 16 puntos entre PISA 2022 y PISA 2025, una caída especialmente preocupante porque leer competentemente implica mucho más que descodificar palabras: supone comprender argumentos, interpretar información, distinguir hechos de opiniones, evaluar fuentes y construir conocimiento. Estas capacidades adquieren una importancia todavía mayor en un ecosistema digital en el que los jóvenes están expuestos diariamente a enormes cantidades de información y a contenidos generados mediante inteligencia artificial.

El retroceso también afecta a España, que en PISA 2025 obtiene sus peores resultados históricos en las tres competencias principales: 451 puntos en lectura, 457 en matemáticas y 477 en ciencias. Respecto a 2022, España pierde 23 puntos en lectura, 16 en matemáticas y 8 en ciencias, situándose por debajo de las medias de la OCDE y de la Unión Europea.

En conjunto, el gráfico de Statista permite interpretar PISA 2025 como algo más que una fotografía puntual del sistema educativo: muestra una tendencia prolongada de debilitamiento de algunas competencias fundamentales. El desafío no consiste únicamente en recuperar los niveles anteriores a la pandemia, sino en comprender por qué el deterioro ya se había iniciado antes de 2020. La creciente exposición a pantallas, las dificultades para mantener la atención, la disminución de la lectura profunda y el uso inadecuado de herramientas digitales e inteligencia artificial aparecen como factores relevantes, aunque no existe una explicación única. El reto educativo pasa, por tanto, por combinar tecnología y aprendizaje sin sacrificar precisamente aquellas capacidades —lectura profunda, pensamiento crítico, razonamiento matemático y comprensión científica— que resultan más necesarias en la sociedad digital.

La magia de los clubes de lectura con Isabel Nieto Torres. Planeta Biblioteca 2026/09/07

La magia de los clubes de lectura con Isabel Nieto Torres.

Planeta Biblioteca 2026/09/07

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La entrevista a María Isabel Nieto Torres recorre su trayectoria como maestra y su profunda vinculación con la lectura y las bibliotecas escolares. Destaca su experiencia durante más de veinte años al frente de la biblioteca del Colegio Público Cuartillo, con más de 6.000 volúmenes y numerosas actividades de animación lectora. También aborda iniciativas como los cuentacuentos, el club de lectura para familias y los programas de creatividad literaria y escritura. Tras su jubilación, Isabel continúa promoviendo la lectura de forma altruista mediante clubes de lectura, encuentros con autores y rutas literarias. La entrevista refleja, en definitiva, cómo una experiencia profesional terminó convirtiéndose en una auténtica pasión y compromiso personal con la educación, los libros y la lectura.