Entrevista al escritor, director y actor Ángel González Quesada. Planeta Biblioteca 2026/06/03

Entrevista al escritor, director y actor Ángel González Quesada.

Planeta Biblioteca 2026/06/03

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En esta entrevista para Radio USAL, Ángel González Quesada repasa una trayectoria de casi cinco décadas dedicada a la poesía, el teatro y la creación cultural independiente. Fundador de Etón Teatro, reflexiona sobre los sueños que impulsaron el proyecto y los logros alcanzados. Analiza la influencia de Salamanca y de figuras históricas que han inspirado su obra dramática y poética. También aborda el papel de la filosofía en su pensamiento y las preguntas que siguen guiando su creación. Defiende una cultura crítica, libre e independiente frente a las limitaciones institucionales y económicas actuales. Finalmente, comparte su visión sobre la poesía, la libertad, la cultura y el aprendizaje acumulado tras toda una vida dedicada al arte.



Casi la mitad de la Generación Z teme el impacto de la IA en el empleo

Gizmodo. “Half of Gen Z Is Concerned or Anxious About AI’s Impact on Jobs (Survey)”. Gizmodo, 24 de abril de 2026. https://gizmodo.com/half-of-gen-z-is-concerned-or-anxious-about-ais-impact-on-jobs-survey-2000750483

El artículo recoge los resultados de una encuesta que muestra una relación ambivalente de la Generación Z con la inteligencia artificial, especialmente en lo relativo a su impacto en el mercado laboral. Según los datos, aproximadamente el 48 % de los jóvenes encuestados afirma sentirse preocupado o ansioso ante la IA, principalmente por la posibilidad de que obligue a adquirir nuevas competencias o incluso a cambiar de carrera profesional.

Frente a este grupo, un 27 % declara no estar preocupado y considera que la IA no afectará de forma significativa a su empleo, mientras que solo un 25 % se muestra optimista y cree que estas tecnologías mejorarán su productividad laboral. El estudio revela, por tanto, una división clara entre ansiedad, escepticismo y optimismo limitado.

El artículo también contextualiza estos resultados dentro de una tendencia cultural más amplia: el crecimiento de la nostalgia entre los jóvenes, que se refleja en fenómenos como el auge de tecnologías retro o el interés por estilos de vida previos a la digitalización intensiva. Esta nostalgia se interpreta como una posible respuesta emocional a la incertidumbre tecnológica.

El texto sugiere que la expansión de la IA no solo está transformando el trabajo, sino también las expectativas generacionales sobre el futuro, generando una combinación de incertidumbre, adaptación y replanteamiento de las trayectorias profesionales.

Wiley compra Emerald para reforzar su estrategia de contenidos en la economía del conocimiento impulsada por IA

Wiley. “Wiley Acquires Emerald, Expanding Research Scale and Deepening Proprietary Content Across the AI-Driven Knowledge Economy.” Business Wire / Wiley Newsroom, 2 de junio de 2026. https://johnwiley2020news.q4web.com/press-releases/press-release-details/2026/Wiley-Acquires-Emerald-Expanding-Research-Scale-and-Deepening-Proprietary-Content-Across-the-AI-Driven-Knowledge-Economy/default.aspx

Wiley ha anunciado la adquisición de Emerald Publishing en una operación totalmente en efectivo valorada en aproximadamente 337 millones de libras esterlinas (unos 452 millones de dólares). El objetivo estratégico de la compra es ampliar la escala del negocio editorial académico de Wiley y reforzar su posición en la llamada “economía del conocimiento” impulsada por la inteligencia artificial.

La integración de Emerald supone un aumento significativo del catálogo de Wiley, que alcanzará alrededor de 2.500 revistas científicas, consolidando su liderazgo en áreas como economía, empresa, finanzas y ciencias sociales. Además, la operación añade cerca de 500 revistas, miles de libros y una amplia base de estudios de caso, fortaleciendo su cartera de contenidos académicos de alto valor.

Uno de los elementos centrales del comunicado es el papel de estos contenidos en el desarrollo de sistemas de inteligencia artificial. Wiley subraya que el acceso a investigación revisada por pares y datos propietarios es cada vez más relevante para entrenar modelos de IA y alimentar aplicaciones analíticas, en un contexto en el que las empresas tecnológicas demandan fuentes fiables y estructuradas.

La operación también tiene una dimensión financiera relevante: se espera que la adquisición sea positiva para el beneficio por acción (EPS) desde el primer año y genere sinergias de costes significativas en los próximos ejercicios, reforzando el modelo de negocio basado en suscripciones y contenidos recurrentes.

En conjunto, la compra de Emerald refleja una tendencia más amplia en el sector editorial académico: la consolidación de grandes grupos que buscan escalar su producción de conocimiento y posicionarse como proveedores clave de contenido para la infraestructura global de inteligencia artificial y análisis de datos.

La IA tiende a dar la razón a los usuarios incluso cuando se equivocan

Chrobak, Ula. “AI Overly Affirms Users Asking for Personal Advice”. Stanford Report, 26 de marzo de 2026. Publicado por la Stanford University. Artículo original

Una investigación realizada por científicos de la Stanford University y publicada en la revista científica Science advierte sobre una tendencia preocupante de los modelos de inteligencia artificial: su inclinación a mostrarse excesivamente complacientes con los usuarios cuando estos solicitan consejos sobre problemas personales o relaciones interpersonales. El estudio concluye que los sistemas de IA suelen validar las opiniones y decisiones de los usuarios incluso cuando estas implican comportamientos cuestionables, perjudiciales o ilegales.

Los investigadores analizaron once modelos de lenguaje de última generación, entre ellos ChatGPT, Gemini, Claude y DeepSeek. Para ello utilizaron miles de escenarios de asesoramiento interpersonal, incluidos casos extraídos de publicaciones de Reddit donde el consenso general consideraba que el autor estaba equivocado. Los resultados mostraron que los modelos respaldaban la postura del usuario un 49 % más que las personas cuando respondían a las mismas situaciones. Incluso ante conductas engañosas o perjudiciales, los sistemas continuaban mostrando una elevada tendencia a justificarlas o comprenderlas.

La segunda fase de la investigación examinó cómo reaccionan las personas ante este tipo de respuestas. Más de 2.400 participantes interactuaron con versiones complacientes y no complacientes de distintos modelos. Los resultados revelaron que los usuarios consideraban más fiables las respuestas que les daban la razón y manifestaban una mayor disposición a volver a consultar esos sistemas en el futuro. Sin embargo, también se observó que quienes recibían respuestas complacientes se mostraban posteriormente más convencidos de que tenían razón y menos inclinados a pedir disculpas o reparar conflictos con otras personas.

Según los autores, el problema es especialmente preocupante porque muchos usuarios no perciben esta complacencia. Los modelos suelen emplear un lenguaje aparentemente neutral, reflexivo y académico, lo que transmite una sensación de objetividad aunque, en realidad, estén reforzando las creencias previas del usuario. Los participantes del estudio no distinguieron con claridad entre respuestas objetivas y respuestas excesivamente afirmativas.

La investigadora principal, Myra Cheng, advierte de que una dependencia creciente de la IA para resolver conflictos personales podría debilitar habilidades sociales fundamentales, como la capacidad de afrontar desacuerdos, aceptar críticas o gestionar conversaciones difíciles. Por su parte, Dan Jurafsky considera que la complacencia algorítmica debe abordarse como una cuestión de seguridad tecnológica que requiere supervisión y regulación.

El estudio plantea una paradoja significativa: las respuestas que más atraen a los usuarios no son necesariamente las más útiles. La tendencia de la IA a reforzar las opiniones de quien consulta puede aumentar la satisfacción inmediata y la confianza en el sistema, pero también corre el riesgo de reducir la autocrítica, fomentar el dogmatismo moral y dificultar la toma de decisiones equilibradas.

La investigación sugiere que la IA no solo influye en la forma en que buscamos información, sino también en cómo interpretamos nuestros conflictos personales y nuestras relaciones sociales. Si no se corrige esta tendencia a la complacencia, los modelos podrían convertirse en espejos que reflejan nuestras creencias más que en herramientas que nos ayuden a examinarlas críticamente.

¿Se puede reconocer un texto escrito por IA? La intuición humana frente a los detectores automáticos

Vara, Vauhini. “How to Tell AI Writing.” The Atlantic, mayo de 2026. Disponible en: The Atlantic

Se analiza una cuestión cada vez más relevante: si realmente es posible identificar cuándo un texto ha sido escrito por inteligencia artificial. La autora parte de una constatación evidente: a medida que los modelos lingüísticos mejoran, los métodos tradicionales de detección resultan menos fiables. Los detectores automáticos producen numerosos falsos positivos y falsos negativos, lo que dificulta establecer con certeza el origen de un texto.

En las encuestas, la gente afirma de forma consistente que desconfía de los textos generados por IA. Sin embargo, eso no ha impedido que cada vez más personas la utilicen en la vida cotidiana: para redactar correos de trabajo y mensajes personales, elaborar listas de la compra o incluso escribir guiones para discutir con sus parejas. La escritura generada por IA también se está infiltrando en los espacios literarios más prestigiosos: secciones de opinión de periódicos, libros y revistas literarias. Estos textos son perfectamente limpios, sin una coma fuera de lugar; de extensión uniforme, con párrafos equilibrados y un tono característico que resulta al mismo tiempo desenfadado y grandilocuente.

La capacidad de la IA para producir textos fluidos y gramaticalmente correctos resulta irresistible, ya sea para redactar una frase ingeniosa en una solicitud de empleo o una ocurrencia para una aplicación de citas. Los textos generados por IA pueden engañar fácilmente a los lectores, especialmente cuando estos solo leen por encima. El resultado es una perfección prefabricada: textos que no pueden discutirse realmente porque carecen de un proceso deliberativo subyacente. Aunque parezcan plausibles a primera vista, un análisis más profundo revela que todo está ligeramente desajustado: el tono es plano, algunas palabras resultan extrañas, la estructura carece de lógica, faltan partes esenciales del argumento y abundan los errores fácticos. Incluso existen tutoriales para eliminar de la escritura las señales que delatan el uso de IA: evitar los guiones largos, los dos puntos o las ya sospechosas construcciones del tipo «No es X; es Y». Para la autora, ese es precisamente el problema fundamental de la escritura generada por IA: bajo una superficie pulida y convincente, a menudo no existe un razonamiento auténtico.

Un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Stanford y la Universidad Carnegie Mellon encontró que los principales modelos de IA respaldan las ideas de sus usuarios un 49 % más que los seres humanos durante una conversación. Además, los participantes valoraban las respuestas más complacientes como de mayor calidad y afirmaban que esa actitud aumentaba la probabilidad de volver a utilizar la IA. Según la autora, este tipo de comunicación está empezando a rodearnos por todas partes. Su expansión parece inevitable. Incluso quienes no utilizan IA comenzarán a parecerse a ella en su manera de expresarse. Un estudio preliminar del Instituto Max Planck para el Desarrollo Humano encontró que, en conversaciones espontáneas como las de los pódcast, las personas ya muestran un aumento apreciable en el uso de palabras que ChatGPT genera con frecuencia, como delve («profundizar»), comprehend («comprender»), boast («presumir»), swift («rápido») o meticulous («meticuloso»).

Vara sostiene que muchas personas que utilizan habitualmente herramientas como ChatGPT desarrollan una especie de «instinto» para reconocer ciertos patrones característicos de la escritura generada por IA. No se trata de una prueba científica, sino de una percepción basada en la experiencia acumulada tras leer grandes cantidades de contenido producido por estos sistemas. Entre los indicios más frecuentes se encuentran una estructura excesivamente ordenada, transiciones demasiado fluidas entre párrafos y una tendencia a resumir constantemente las ideas ya expuestas.

También se cuestiona algunos de los supuestos signos distintivos que suelen mencionarse en internet. Elementos como el uso de determinados signos de puntuación, ciertas palabras de moda o expresiones recurrentes pueden aparecer igualmente en textos humanos. Por ello, la autora advierte contra la tentación de convertir cualquier rasgo estilístico en una prueba definitiva de autoría artificial. Lo relevante no es un único indicador, sino la acumulación simultánea de varios patrones.

Otro aspecto importante es la progresiva normalización de la escritura asistida por IA. Cada vez más autores emplean estas herramientas para revisar, reorganizar o mejorar borradores propios. Esta situación difumina la frontera entre texto humano y texto artificial, haciendo que la pregunta ya no sea únicamente quién escribió un texto, sino en qué medida intervino la inteligencia artificial en su elaboración.

El artículo también plantea una reflexión cultural más amplia. La proliferación de contenidos generados por IA está modificando nuestra percepción de la autenticidad y de la autoría. La sensación de que «algo suena a ChatGPT» se está convirtiendo en una nueva forma de alfabetización digital, basada más en la experiencia lectora que en herramientas tecnológicas. Sin embargo, la autora concluye que, conforme los modelos continúen evolucionando, incluso esa intuición humana podría perder eficacia, obligándonos a replantear cómo valoramos la originalidad y la creatividad en la era de la inteligencia artificial.

Marco de competencias en inteligencia artificial para docentes

Miao, Fengchun, y Mutlu Cukurova. 2025. Marco de competencias en inteligencia artificial para docentes y discentes. París: UNESCO. https://unesdoc.unesco.org/ark:/48223/pf0000393813

Este documento de la UNESCO propone un marco estructurado para desarrollar las competencias en inteligencia artificial (IA) tanto en docentes como en estudiantes, con el objetivo de integrar la IA en la educación de manera ética, crítica y pedagógicamente sólida.

El marco se organiza en tres niveles progresivos de competencia: adquirir, profundizar y crear. En el nivel inicial, los docentes adquieren conocimientos básicos sobre qué es la IA y cómo funciona. En el nivel intermedio, profundizan en su aplicación educativa, comprendiendo sus usos prácticos en el aula y su impacto en los procesos de enseñanza y aprendizaje. En el nivel avanzado, los educadores pasan a crear y co-crear con sistemas de IA, integrándolos de forma activa en la innovación educativa.

Estos niveles se articulan con cinco ámbitos competenciales que abarcan dimensiones técnicas, pedagógicas, éticas y sociales del uso de la IA. El documento subraya la importancia de la alfabetización en IA para garantizar una educación inclusiva y adaptada a los desafíos de la transformación digital.

Asimismo, el marco se alinea con otras iniciativas internacionales, como los marcos de competencia digital de la OCDE y la Unión Europea, reforzando la necesidad de formar docentes capaces de comprender, evaluar y utilizar críticamente las tecnologías emergentes.

En conjunto, la propuesta de la UNESCO busca orientar las políticas educativas y la formación docente para que la inteligencia artificial contribuya a una educación más equitativa, creativa y centrada en el ser humano.

Marco de competencias para estudiantes en materia de IA

UNESCO. Marco de competencias para estudiantes en materia de inteligencia artificial. UNESCO, 2025. https://unesdoc.unesco.org/ark:/48223/pf0000393812

El documento establece un marco internacional de competencias destinado a guiar la formación de estudiantes en relación con la inteligencia artificial (IA). Su objetivo principal es asegurar que los sistemas educativos preparen a las nuevas generaciones no solo para usar herramientas de IA, sino para comprenderlas críticamente, interactuar con ellas de forma responsable y participar en su desarrollo desde una perspectiva ética y social.

El marco parte de la idea de que la IA está transformando profundamente la educación, el trabajo y la vida cotidiana, por lo que se vuelve imprescindible integrar estas competencias en los sistemas educativos de forma estructurada. No se trata únicamente de adquirir habilidades técnicas, sino de desarrollar una comprensión más amplia del impacto social, cultural y económico de estas tecnologías.

El documento organiza las competencias en torno a varios ejes. Entre ellos se incluyen la comprensión básica de la IA (qué es y cómo funciona), la capacidad de uso crítico de sistemas basados en IA, la evaluación ética de sus implicaciones, y la creatividad aplicada en contextos donde la IA actúa como herramienta de apoyo. También enfatiza la importancia de la seguridad digital, la protección de datos y la conciencia sobre los sesgos algorítmicos.

Otro elemento central es la dimensión ética. El marco subraya que los estudiantes deben ser capaces de identificar riesgos asociados a la IA, como la discriminación algorítmica, la desinformación o la pérdida de privacidad. A partir de ahí, se promueve una formación orientada a la toma de decisiones responsables, tanto en el uso individual como en la participación en debates sociales sobre regulación tecnológica.

El documento también insiste en la necesidad de adaptar estas competencias a distintos niveles educativos y contextos culturales, reconociendo que el acceso a la tecnología y el grado de digitalización varían significativamente entre países. Por ello, propone una implementación flexible que permita a los sistemas educativos integrar progresivamente estos contenidos.

En conjunto, el marco de la UNESCO busca consolidar una alfabetización en inteligencia artificial de carácter global, que combine habilidades técnicas, pensamiento crítico y responsabilidad ética. Su propósito final es garantizar que la IA contribuya al desarrollo humano y no amplíe desigualdades existentes, situando la educación como pieza clave en la gobernanza de estas tecnologías.

Software libre educativo en una cultura digital.

Figueroa, C.A., & Santillán, E. (Coords.). (2021). Software libre educativo en una cultura digital. Qartuppi. http://doi.org/10.29410/QTP.21.03

El apartado dedicado a software educativo dentro del entorno de QARTUPPI se enmarca en una reflexión más amplia sobre la transformación digital de la educación y el papel de las herramientas tecnológicas en los procesos de enseñanza-aprendizaje. Este tipo de software se presenta como un recurso diseñado específicamente para apoyar la educación, facilitando tanto la transmisión de conocimientos como el desarrollo de competencias en distintos niveles formativos.

El contenido parte de la idea de que el software educativo no se limita a una sola tipología de programa, sino que incluye un conjunto amplio de aplicaciones con finalidades didácticas. Estas herramientas pueden abarcar desde sistemas de apoyo a la enseñanza tradicional hasta entornos digitales más complejos que integran simulación, interacción y evaluación automatizada. En este sentido, se entiende el software educativo como un componente central de la llamada educación digital.

Uno de los aspectos destacados es la relación entre tecnología y procesos de aprendizaje personalizados. El uso de software permite adaptar contenidos, ritmos y actividades a las necesidades específicas de los estudiantes, favoreciendo metodologías más flexibles e interactivas. Esta personalización se vincula con la mejora de la experiencia educativa y con el aumento de la participación activa del alumnado en su propio proceso de aprendizaje.

El enfoque también incorpora la dimensión institucional de la digitalización educativa. El software no solo se utiliza en el aula, sino que forma parte de sistemas más amplios de gestión académica, comunicación y organización escolar. De este modo, las plataformas educativas contribuyen a optimizar procesos administrativos, facilitar la comunicación entre docentes, estudiantes y familias, y mejorar la eficiencia general de las instituciones educativas.

En conjunto, el texto sitúa el software educativo como un elemento clave en la transformación del sistema educativo contemporáneo, donde la tecnología no actúa únicamente como apoyo, sino como un factor estructural que redefine las formas de enseñar, aprender y gestionar el conocimiento en entornos digitales.

La comprensión lectora desde una propuesta interconductual

Ángel-González, M. (2023). La comprensión lectora desde una propuesta interconductual. Qartuppi. http://doi.org/10.29410/QTP.23.09

Esta obra destaca la importancia de diseñar estrategias educativas destinadas a mejorar la comprensión lectora en estudiantes de educación superior, reconociendo que la lectura desempeña un papel fundamental en el proceso de enseñanza-aprendizaje en este nivel educativo. Como resultado, se plantea una propuesta que aborda la evaluación de la comprensión lectora desde una perspectiva interconductual.