Situación de las bibliotecas universitarias en Estados Unidos

Parsons-Diamond, Gena. 2026. The State of U.S. Academic Libraries: Findings from the ACRL 2024 Annual Survey. ACRL Insider, Association of College & Research Libraries (ACRL).

Informe completo

El informe de la ACRL basado en la encuesta anual de 2024 ofrece una panorámica actualizada del estado de las bibliotecas universitarias en Estados Unidos, analizando su evolución en términos de personal, gasto, colecciones y servicios. El estudio se apoya en datos representativos de bibliotecas universitarias de distintos tipos institucionales y constituye una de las fuentes más completas para el análisis comparativo del sector. La encuesta permite observar tendencias a largo plazo y evaluar el impacto de las bibliotecas en el ecosistema de la educación superior.

Uno de los principales hallazgos se refiere al personal bibliotecario. La media de equivalentes a tiempo completo (FTE) se sitúa en torno a 36 empleados, mientras que la mediana es de 15,7, lo que evidencia una fuerte desigualdad entre instituciones grandes y pequeñas. Las universidades doctorales concentran plantillas significativamente más amplias, mientras que los centros de dos años muestran ratios mucho más elevados de estudiantes por bibliotecario, lo que implica mayores cargas de trabajo y menor capacidad de atención personalizada.

En relación con la financiación, el informe señala que el gasto total medio de las bibliotecas académicas alcanza aproximadamente los 2,1 millones de dólares, con una mediana de 487.000 dólares. Aunque estas cifras reflejan cierta recuperación respecto a años anteriores, siguen existiendo diferencias importantes entre instituciones. Una parte sustancial del presupuesto continúa destinándose a suscripciones y recursos electrónicos, lo que confirma la dependencia creciente de los contenidos digitales dentro del sistema bibliotecario.

El estudio también destaca la transformación de las colecciones, donde los formatos digitales representan ya alrededor del 80% de los fondos en muchas bibliotecas. Esta tendencia refuerza el papel de las bibliotecas como intermediarias en el acceso a recursos electrónicos más que como depositarias de colecciones físicas tradicionales. En paralelo, los servicios de formación y alfabetización informacional muestran signos de recuperación tras el descenso provocado por la pandemia, aunque aún no han alcanzado plenamente los niveles previos.

El informe de la ACRL dibuja un escenario de consolidación de la digitalización, presión presupuestaria y desigualdad estructural entre instituciones, al tiempo que subraya la importancia de las bibliotecas académicas como infraestructuras clave para la docencia, la investigación y el acceso al conocimiento en la educación superior.

Apoyo al bienestar y la salud mental a través de guías bibliotecarias universitarias

Byrnes, Tara, Mary Kate Boyd-Byrnes, y Selenay Aytac. 2026. “Wellness and Mental Health Support through Library Guides: Resources from the Association of Research Libraries.” The Journal of Academic Librarianship 52 (3): 103247. https://doi.org/10.1016/j.acalib.2026.103247

Acceder al artículo

El artículo analiza el papel de las bibliotecas universitarias en la promoción del bienestar y la salud mental mediante el uso de guías temáticas dirigidas a estudiantes. A partir de una metodología de análisis de contenido, el estudio examina la presencia, el alcance y la profundidad de los recursos relacionados con la salud mental incluidos en estas guías digitales, que suelen formar parte de los denominados LibGuides.

El artículo parte de la idea de que las bibliotecas universitarias ya no son solo espacios de acceso a la información, sino entornos digitales y físicos que contribuyen al éxito académico y al bienestar del alumnado. A través de herramientas como LibGuides, los bibliotecarios organizan y difunden recursos temáticos, lo que les permite también incorporar contenidos sobre salud mental. En este contexto, los autores se preguntan hasta qué punto estas guías están evolucionando para cubrir necesidades más amplias, especialmente en un momento en que la salud mental estudiantil se ha deteriorado, agravada por la pandemia.

El estudio se centra en las bibliotecas miembros de la Association of Research Libraries (ARL) y analiza, mediante una metodología de análisis de contenido, un total de 119 guías relacionadas con bienestar y salud mental. Para ello, se diseña una rúbrica inspirada en la jerarquía de necesidades de Maslow, que contempla dimensiones como necesidades básicas, bienestar físico y social, salud mental, prevención del suicidio y crecimiento personal. Esta herramienta permite evaluar de forma sistemática el alcance y la profundidad de los contenidos ofrecidos en las guías.

Los resultados muestran que una parte significativa de estas bibliotecas ya utiliza las guías como instrumentos de apoyo al bienestar: aproximadamente el 44 % de las instituciones analizadas ofrecen recursos que van más allá del ámbito estrictamente académico. En concreto, 52 bibliotecas cuentan con guías generales sobre salud mental que cubren al menos uno de los ámbitos definidos. Esto refleja un cambio en la concepción del papel de la biblioteca, que pasa a considerarse un agente activo dentro del ecosistema de apoyo al estudiante.

En conclusión, el estudio evidencia que las guías bibliotecarias se están consolidando como herramientas visibles y sostenibles para promover la salud mental y el bienestar en el entorno universitario. Aunque su uso aún no es universal, apuntan a una tendencia creciente hacia la colaboración entre bibliotecas, servicios universitarios y organizaciones externas, reforzando el papel de la biblioteca como espacio inclusivo y de apoyo integral.

El estudio subraya que las bibliotecas pueden desempeñar un papel relevante como espacios de apoyo integral al estudiante, más allá de su función tradicional de acceso a la información. Sin embargo, también señala la necesidad de una mayor estandarización, colaboración con profesionales de la salud mental y evaluación del impacto real de estas iniciativas en la comunidad universitaria. En conjunto, el trabajo pone de relieve el potencial de las guías bibliotecarias como instrumentos accesibles para fomentar el bienestar, aunque aún requieren تطوير y consolidación para maximizar su eficacia.

Tabla periódica de las APPS gratuitas de Inteligencia Artificial

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Tabla periódica de las APPS gratuitas de Inteligencia Artificial

1. Chatbots y Procesamiento de Texto (Azul Oscuro)

Es el núcleo de la IA generativa. Se dividen en modelos generales y especialistas en documentos.

  • Los «Big Four»: ChatGPT (OpenAI), Gemini (Google), Copilot (Microsoft) y Claude AI (Anthropic). Son modelos de lenguaje general para razonamiento, programación y escritura creativa.
  • Investigación y Búsqueda: Perplexity y ResearchGPT. A diferencia de los anteriores, citan fuentes en tiempo real, ideales para trabajos académicos.
  • Análisis de Documentos: ChatPDF, Humata, PDF AI y Ask your PDF. Permiten «hablar» con archivos PDF para extraer resúmenes o datos específicos sin leer todo el texto.
  • Escritura y Corrección: Grammarly (corrección gramatical), Quillbot (paráfrasis) y DeepL (el mejor traductor basado en redes neuronales).

2. Imágenes y Diseño Visual (Azul Claro)

Aquí la IA se divide entre generación desde cero y edición de fotos existentes.

  • Generadores Artísticos: Leonardo AI y Stable Diffusion. Ofrecen un control inmenso sobre el estilo, la iluminación y la composición.
  • Diseño Rápido: Microsoft Designer y Adobe Express. Ideales para crear posts de redes sociales o carteles sin ser diseñador.
  • Utilidades de Edición: Cutout pro (eliminar fondos), AI image enlarger (reescalar imágenes sin perder calidad) y Pikaso (generación en tiempo real mientras dibujas).

3. Presentaciones (Cian / Turquesa)

Herramientas que eliminan el «miedo a la diapositiva en blanco».

  • Gamma y Tome: Son las más potentes. Escribes un tema y la IA genera la estructura, el texto y las imágenes de toda la presentación en segundos.
  • Slides AI y SlidesGPT: Extensiones directas para Google Slides o PowerPoint que ayudan a formatear contenido existente.

4. Video y Animación (Verde)

El sector con mayor crecimiento tecnológico actualmente.

  • Avatares Realistas: HeyGen y Vizard. Permiten crear videos de personas hablando simplemente escribiendo el guion.
  • Generación de Video: LumaLabs (creación de video 3D y cinemático) y Fliki (convierte artículos de blog en videos con voz).
  • Creatividad: Animated drawings (da vida a dibujos hechos a mano) y Monster Mash (animación 3D basada en bocetos 2D).

5. Audio y Música (Rosa / Magenta)

Desde clonación de voz hasta composición musical.

  • Música: Suno (capaz de crear canciones completas con letra y voz) y Music FX (de Google, para bases ambientales).
  • Voz (Text-to-Speech): ElevenLabs (la voz más humana del mercado) y Speechify (lee textos largos, ideal para audiolibros personales).
  • Productividad de Audio: Adobe Podcast (limpia el ruido de fondo como si estuvieras en un estudio profesional) y Krisp (cancela ruido en llamadas en vivo).

6. Educación (Morado)

Herramientas diseñadas para el aula, tanto para el profesor como para el alumno.

  • Cuestionarios y Exámenes: Conker, QuestionWell y Formative. Generan preguntas y evaluaciones automáticamente a partir de un texto.
  • Tutoría: Wolfram Alpha (el motor de conocimiento computacional para matemáticas y física) y Socratic (ayuda visual para resolver tareas).
  • Gestión de Clase: Magic School (asistente integral para planificación docente) y Edpuzzle (para hacer videos interactivos).

La mitad de los estadounidenses afirman que se informan principalmente por casualidad

Kirsten Eddy, Michael Lipka, Katerina Eva Matsa, Christopher St. Aubin y Elisa Shearer. Americans’ Complicated Relationship With News. Pew Research Center11 de febrero de 2026.

Acceso al informe

El informe del Pew Research Center presenta una radiografía compleja y llena de tensiones sobre cómo los ciudadanos estadounidenses se relacionan con las noticias en la actualidad. El punto de partida es una paradoja central: la mayoría de los estadounidenses considera que estar informado es esencial para el buen funcionamiento de la vida cívica —especialmente para ejercer el derecho al voto—, pero al mismo tiempo no concede la misma importancia al seguimiento activo y constante de la actualidad.

De hecho, una proporción significativa afirma que puede mantenerse informada sin necesidad de consumir noticias de forma deliberada, lo que refleja un cambio profundo en los hábitos informativos y en la percepción del papel del ciudadano en el ecosistema mediático.

Esta ambivalencia se ve acentuada por el contexto informativo contemporáneo, caracterizado por la sobreabundancia de contenidos, la multiplicidad de fuentes y la creciente intermediación de plataformas digitales. Los ciudadanos se dividen prácticamente en dos grupos: quienes buscan activamente las noticias y quienes se las encuentran de manera incidental. Esta situación genera una carga adicional sobre el individuo, que se siente cada vez más responsable de verificar la veracidad de la información que recibe. Curiosamente, los estadounidenses muestran mayor confianza en su propia capacidad para distinguir lo verdadero de lo falso que en la de los demás, lo que evidencia un clima general de desconfianza social en torno a la información.

Otro rasgo clave que destaca el estudio es la fatiga informativa. Aunque el interés por estar al día no ha desaparecido, muchos ciudadanos se sienten abrumados por el volumen de noticias, especialmente cuando estas tienen un carácter político o conflictivo. Esta saturación conduce a estrategias de evitación selectiva: las personas filtran, limitan o incluso evitan deliberadamente ciertos contenidos informativos para proteger su bienestar emocional o reducir el estrés. En este sentido, la relación con las noticias no es solo cognitiva, sino también emocional, marcada por el cansancio, la frustración y el escepticismo.

El informe también analiza cómo las noticias funcionan como un elemento de interacción social. La mayoría de los estadounidenses conversa sobre la actualidad con otras personas, lo que contribuye a compartir perspectivas, aprender y reforzar vínculos sociales. Sin embargo, esta dimensión también está tensionada por la polarización política: cada vez más personas evitan hablar de noticias con determinados individuos para evitar conflictos. Más de la mitad reconoce haber dejado de discutir temas políticos con alguien debido a desacuerdos, lo que refleja un deterioro del espacio deliberativo y una fragmentación del diálogo público.

En el plano económico, el estudio revela una débil disposición a financiar el periodismo. Solo una minoría considera que los ciudadanos tienen la responsabilidad de pagar por las noticias, y una proporción igualmente reducida afirma haberlo hecho recientemente. La mayoría cree que los medios deberían sostenerse principalmente mediante publicidad, lo que plantea interrogantes sobre la sostenibilidad futura del modelo informativo y su independencia.

En conjunto, el informe dibuja un escenario en el que la relación con las noticias está marcada por contradicciones: compromiso cívico frente a desinterés práctico, confianza individual frente a desconfianza colectiva, necesidad de información frente a saturación emocional. Más que una crisis de interés, lo que emerge es una transformación profunda en la manera en que los ciudadanos entienden, consumen y valoran la información en una era de abundancia y polarización.

Datos clave:

  • Existe una paradoja central: la mayoría considera importante estar informado, pero no sigue activamente las noticias de forma constante.
  • Una parte significativa cree que puede mantenerse informada sin consumir noticias directamente, gracias a redes sociales o conversaciones.
  • Se observa una división entre consumo activo e incidental de noticias.
  • Los ciudadanos sienten una creciente responsabilidad individual para verificar la información que reciben.
  • Hay más confianza en la propia capacidad para detectar noticias falsas que en la de los demás.
    La fatiga informativa es alta: muchas personas se sienten abrumadas por el volumen y tono de las noticias.
  • Se practica la evitación selectiva de noticias, especialmente políticas o negativas, por bienestar emocional.
  • Las noticias siguen siendo un vehículo de interacción social, pero la polarización limita las conversaciones.
  • Más de la mitad ha evitado hablar de política con alguien por desacuerdos.
  • Existe una baja disposición a pagar por noticias; la mayoría prefiere que se financien con publicidad.

La red no es libre

«La red no es libre, ni abierta ni democrática. Es un conjunto de servidores, conmutadores, satélites, antenas, routers y cables de fibra óptica controlados por un número cada vez más pequeño de empresas».

Marta Peirano «El enemigo conoce el sistema»

Kritter: metal sin etiquetas. Viviendo en la era pop 2026/04/24

Kritter: metal sin etiquetas desde Salamanca. Entrevista con Javier Hernández

Viviendo en la era pop 2026/04/24

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En esta ocasión hemos entrevistado a Javier Hernández, guitarrista de Kritter, una banda salmantina de metal formada en 2006 que se caracteriza por su apuesta por un “metal puro” sin etiquetas, construyendo una trayectoria sólida basada en la constancia y la evolución sonora. Su experiencia en directo incluye giras por países como Rusia, Francia o Bulgaria, donde han afianzado su proyección internacional. Además, han compartido escenario con grupos relevantes del género, reforzando su reputación dentro de la escena. Como rasgo distintivo, compusieron el himno de Unionistas de Salamanca, reflejando su conexión con la ciudad y sus raíces.

Explorando el comportamiento informacional

Wilson, T. D. (2026). Explorando el comportamiento informacional. (Trad. Martha Sabelli y José Vicente Rodríguez Muñoz). (Ed. y Trad. Francisco Javier Martínez Méndez). Editum. Ediciones de la Universidad de Murcia. https://doi.org/10.6018/editum.3204

Texto completo

Original en inglés

El autor revisa los principales modelos teóricos del campo e incorpora enfoques de disciplinas como la psicología, la sociología y la comunicación, destacando la influencia de factores contextuales, cognitivos y emocionales. Además, amplía la visión tradicional centrada en la “búsqueda de información” hacia un concepto más amplio de “comportamiento informacional”, que incluye tanto la búsqueda intencional como el descubrimiento accidental de información.

En conjunto, el libro ofrece una introducción estructurada que combina teoría y evidencia, consolidando un enfoque centrado en el usuario clave para la investigación, la enseñanza y el diseño de sistemas de información.

Demasiada ciencia, ¿poco rigor? El alud de publicaciones inquieta a los expertos

Sample, Ian. “Quality of Scientific Papers Questioned as Academics ‘Overwhelmed’ by the Millions Published.” The Guardian, 13 de julio de 2025.

Acceso al artículo

Se analiza la creciente preocupación en la comunidad científica por el deterioro de la calidad de los artículos académicos, en un contexto de producción masiva de publicaciones. La cantidad de trabajos científicos ha aumentado de forma muy significativa en la última década —pasando de 1,71 millones en 2015 a 2,53 millones en 2024—, lo que ha generado una sobrecarga tanto en los investigadores como en los sistemas de revisión por pares.

El artículo parte de un episodio aparentemente anecdótico —un estudio científico acompañado de una imagen absurda generada por inteligencia artificial— para revelar un problema mucho más profundo: la crisis estructural de la publicación científica. Aquel trabajo, publicado en la revista Frontiers in Cell and Developmental Biology, se hizo viral no por su contenido, sino por un gráfico grotesco que ningún autor, editor ni revisor detectó como erróneo antes de su publicación. Su rápida retirada evidenció fallos graves en los mecanismos de control de calidad, pero sobre todo sirvió como síntoma de un sistema sometido a una presión sin precedentes.

Desde sus orígenes en el siglo XVII con la Royal Society y su revista Philosophical Transactions, la publicación científica ha sido el eje central de la construcción del conocimiento. En sus páginas se han formulado teorías fundamentales por figuras como Isaac Newton, Charles Darwin o Albert Einstein. Hoy, sin embargo, ese sistema no solo documenta la ciencia, sino que condiciona decisiones médicas, políticas y económicas de enorme impacto global. Precisamente por ello, cualquier deterioro en su fiabilidad tiene consecuencias que trascienden el ámbito académico.

El problema central es la explosión del volumen de publicaciones. En apenas una década, la producción científica ha crecido de forma vertiginosa, superando los tres millones de artículos anuales. Este aumento no responde únicamente a un progreso genuino del conocimiento, sino también a incentivos institucionales que premian la productividad cuantitativa. En el entorno académico del “publicar o perecer”, los investigadores ven sus carreras determinadas por el número de artículos y citas, lo que favorece prácticas como fragmentar resultados, priorizar estudios fáciles o exagerar conclusiones. Como advierte el investigador Mark Hanson, muchos trabajos no aportan nada realmente nuevo, pero siguen produciéndose porque el sistema así lo exige.

Esta sobreproducción tiene efectos directos sobre el proceso de revisión por pares, pilar tradicional de la calidad científica. La carga es tan elevada que los expertos dedican millones de horas a evaluar trabajos de forma voluntaria, lo que dificulta mantener estándares rigurosos. En este contexto, errores, fraudes o contenidos generados por inteligencia artificial pueden pasar desapercibidos con mayor facilidad. Según Venki Ramakrishnan, premio Nobel, el sistema es ya “insostenible”, aunque no exista un consenso claro sobre cómo reformarlo.

A estos problemas se suma el modelo económico de la publicación científica. Grandes editoriales como Elsevier o Springer Nature han consolidado un sistema en el que los propios investigadores —financiados con fondos públicos— producen y revisan el conocimiento, mientras las editoriales obtienen beneficios mediante suscripciones o tasas de acceso abierto. Este último modelo, aunque amplía la difusión, introduce un incentivo perverso: cuanto más se publica, más ingresos se generan. Algunas editoriales, como MDPI, han multiplicado los números especiales de sus revistas, lo que incrementa el volumen de artículos y, con ello, las dudas sobre su calidad.

El resultado es un ecosistema saturado en el que proliferan fenómenos preocupantes: retractaciones en aumento, revistas depredadoras que aceptan cualquier contenido a cambio de pago, fábricas de artículos fraudulentos y el uso creciente de inteligencia artificial para generar textos científicos. Todo ello contribuye a “contaminar” la literatura académica y pone en riesgo la confianza pública en la ciencia.

Sin embargo, varios expertos coinciden en que el mayor problema no es el fraude, sino la abundancia de investigaciones irrelevantes: trabajos técnicamente correctos pero carentes de interés o utilidad real. El físico Andre Geim subraya que muchas comunidades científicas tienden a perpetuarse incluso cuando sus líneas de investigación han dejado de ser productivas, impulsadas por inercias económicas y emocionales.

Ante este panorama, se plantean diversas vías de reforma. Algunas propuestas apuntan a cambiar los incentivos del sistema —priorizando la calidad sobre la cantidad—, fomentar la publicación en revistas sin ánimo de lucro o limitar el uso indiscriminado de la revisión por pares. También se reconoce que la tecnología, incluida la inteligencia artificial, podría formar parte de la solución, ayudando a filtrar, analizar y sintetizar el enorme volumen de información disponible.

En definitiva, el artículo dibuja un escenario en el que la ciencia, paradójicamente, corre el riesgo de verse debilitada por su propio crecimiento. La acumulación masiva de conocimiento no garantiza su valor; al contrario, puede diluirlo. El reto no es producir más ciencia, sino asegurar que la que se produce siga siendo relevante, rigurosa y fiable.

Meta vigila a sus empleados para entrenar IA: del trabajo cotidiano al dato automatizado

Kanellopoulos, Michael. “Meta to Track Employee Mouse, Keyboard Activity to Train AI Models.” PCMag, 22 de abril de 2026. https://uk.pcmag.com/ai/164547/meta-to-track-employee-mouse-keyboard-activity-to-train-ai-models

Meta ha puesto en marcha una iniciativa interna para recopilar datos de sus propios empleados con el fin de entrenar modelos de inteligencia artificial. A través de un software instalado en los ordenadores corporativos, la empresa registra movimientos del ratón, pulsaciones de teclado y otras interacciones digitales, con el objetivo de mejorar la capacidad de sus sistemas para imitar el comportamiento humano frente a un ordenador.

Este programa —conocido como Model Capability Initiative (MCI)— forma parte de una estrategia más amplia orientada a desarrollar agentes de IA capaces de realizar tareas laborales de forma autónoma. La lógica subyacente es que, para que estos sistemas funcionen de manera eficaz, necesitan aprender a partir de ejemplos reales de uso: cómo se navega por menús, se utilizan atajos de teclado o se completan tareas rutinarias en entornos digitales.

Meta sostiene que los datos recogidos se limitarán a aplicaciones de trabajo y que existen de protección para evitar el acceso a información sensible. Además, la compañía afirma que estos datos no se utilizarán para evaluar el rendimiento de los empleados, sino exclusivamente para el entrenamiento de modelos.

Sin embargo, la iniciativa ha generado preocupación y rechazo entre los trabajadores, especialmente por la falta de opción para excluirse del programa en dispositivos corporativos. Muchos empleados perciben esta práctica como una forma intensificada de vigilancia laboral, que va más allá de los mecanismos tradicionales de monitorización y se acerca a un modelo de supervisión continua.

El artículo también sitúa esta medida en el contexto de una transformación más amplia del sector tecnológico, donde las grandes empresas buscan nuevas fuentes de datos para alimentar sus modelos de IA. En este caso, el propio trabajo humano se convierte en materia prima para automatizar futuras tareas, lo que plantea tensiones éticas, legales y laborales, especialmente en regiones con regulaciones más estrictas como Europa.

La noticia ilustra un cambio significativo: el paso de la IA como herramienta de apoyo a la IA como sistema que aprende directamente del comportamiento humano para sustituirlo parcialmente. Esto abre un debate crucial sobre privacidad, poder corporativo y el futuro del trabajo en entornos altamente automatizados.