Presentación del libro La batalla por las mentes. La dimensión cultural e ideológica de la Guerra Fría. Planeta Biblioteca 2026/07/02

Presentación del libro La batalla por las mentes. La dimensión cultural e ideológica de la Guerra Fría

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La presentación del libro La batalla por las mentes. La dimensión cultural e ideológica de la Guerra Fría, publicado por Ediciones Nogal, reunió a cuatro voces que aportaron perspectivas complementarias sobre una de las dimensiones menos visibles pero más determinantes del siglo XX: la disputa cultural e ideológica que definió buena parte de la Guerra Fría. En el debate participaron el propio autor, Francisco Javier Martín Prieto, junto a Víctor G. Villarroel, Daniel Cruz Sagredo y Julio Alonso Arévalo, configurando un diálogo interdisciplinar sobre la relación entre cultura, poder y propaganda.

Durante la conversación se puso de relieve que la Guerra Fría no puede entenderse únicamente como una confrontación militar entre bloques encabezados por Estados Unidos y la Unión Soviética, sino como una lucha silenciosa orientada a moldear imaginarios colectivos, controlar narrativas e influir en la producción intelectual y artística a escala global. El libro analiza precisamente cómo la imposibilidad de una confrontación nuclear directa llevó a ambos bloques a desarrollar estrategias destinadas a conquistar no territorios físicos, sino la conciencia de millones de ciudadanos.

Uno de los ejes más relevantes de la presentación fue el análisis del papel desempeñado por la Central Intelligence Agency (CIA) a través del llamado Congress for Cultural Freedom, organismo financiado secretamente para influir en escritores, artistas, académicos y medios de comunicación occidentales. Se destacó cómo esta estructura invirtió grandes cantidades de recursos económicos para crear revistas, congresos, encuentros internacionales y redes intelectuales destinadas a contrarrestar la influencia del marxismo en la Europa de posguerra, promoviendo simultáneamente una visión de la libertad alineada con los intereses geopolíticos estadounidenses.

El debate también permitió reflexionar sobre una cuestión especialmente vigente en la actualidad: hasta qué punto las estrategias de manipulación cultural desarrolladas durante la Guerra Fría siguen presentes hoy bajo nuevas formas tecnológicas. Los participantes señalaron paralelismos evidentes entre aquellas campañas de propaganda encubierta y los actuales mecanismos de influencia digital, algoritmos, control informativo y disputas narrativas en redes sociales, mostrando que aquella “batalla por las mentes” no terminó realmente con la caída del muro, sino que simplemente cambió de escenario.

Finalmente, se subrayó el valor documental de esta obra, nacida inicialmente como material de investigación para la novela Salamanca Connection, pero convertida después en un ensayo independiente debido a la relevancia histórica del material recopilado. La presentación dejó claro que el libro no solo revisita un episodio histórico, sino que invita a comprender mejor los mecanismos contemporáneos mediante los cuales gobiernos, corporaciones y actores globales continúan disputándose el control de la opinión pública a través de la cultura.

Por qué el impacto científico es más que una simple cuestión de números

Banino, Yehonatan. Guest Post — Beyond the Prestige: Why Scientific Impact is More Than a Numbers Game. En The Scholarly Kitchen, 1 de julio de 2026. Publicado por la Society for Scholarly Publishing.

El autor plantea una crítica profunda al modo en que tradicionalmente se evalúa el impacto de la investigación científica. Durante décadas, la academia ha utilizado métricas cuantitativas simples, especialmente el número bruto de citas recibidas por un artículo o el prestigio de la revista donde se publica, como indicadores casi absolutos del valor de una investigación. Sin embargo, Banino argumenta que esta visión resulta limitada e incluso engañosa, ya que reduce la complejidad del conocimiento científico a cifras descontextualizadas que no reflejan adecuadamente la verdadera influencia de un trabajo académico.

Uno de los argumentos centrales del texto es que las citas, por sí solas, carecen de significado cuando no se interpretan dentro de un contexto comparativo adecuado. Un artículo que ha recibido veinticinco citas puede parecer exitoso, pero ese número solo adquiere sentido cuando se analiza en relación con otros trabajos publicados en la misma disciplina, en el mismo periodo temporal y dentro de comunidades científicas similares. El autor utiliza una analogía pedagógica: dos estudiantes pueden obtener exactamente la misma nota en un examen, pero el valor real de esa calificación cambia radicalmente dependiendo del promedio general del grupo. De igual manera, una cifra aislada en ciencia no representa necesariamente impacto o calidad.

Banino propone superar esta visión tradicional mediante herramientas de evaluación más sofisticadas, centradas en métricas relativas en lugar de métricas absolutas. En este contexto presenta el llamado YCR-index, un sistema que busca medir la influencia científica tomando en cuenta factores comparativos como el área temática, el año de publicación y el comportamiento general de trabajos equivalentes. Según esta perspectiva, el verdadero valor científico no debe medirse simplemente contando citas, sino analizando cómo una investigación destaca dentro de su ecosistema académico específico. La propuesta intenta corregir lo que denomina la “trampa de la citación bruta”, es decir, la falsa idea de que más citas equivalen automáticamente a mayor relevancia científica.

El artículo también se inserta dentro de un debate cada vez más amplio en la comunicación académica contemporánea sobre las limitaciones de indicadores tradicionales como el Impact Factor, el h-index y otros sistemas bibliométricos. Diversos sectores de la comunidad científica han advertido que estas métricas han terminado incentivando prácticas problemáticas: presión excesiva por publicar en revistas prestigiosas, priorización del volumen sobre la calidad, estrategias editoriales diseñadas para aumentar artificialmente las citas y desigualdades estructurales que perjudican especialmente a investigadores jóvenes o pertenecientes a regiones periféricas del sistema científico global.

En el fondo, la reflexión de Banino invita a reconsiderar qué significa realmente “impacto científico”. La ciencia, sostiene implícitamente el autor, no puede evaluarse únicamente mediante indicadores cuantitativos porque su verdadero valor reside también en factores más difíciles de medir: la originalidad de una idea, su capacidad de transformar paradigmas, su utilidad social, su influencia a largo plazo y su contribución al avance colectivo del conocimiento. En una época marcada por debates sobre ciencia abierta, inteligencia artificial, transparencia editorial y nuevas formas de evaluación académica, este texto representa una defensa de modelos más justos, contextualizados y humanizados para valorar la producción científica.

El artículo constituye una llamada a abandonar la dependencia excesiva de los indicadores numéricos y avanzar hacia una cultura científica donde el valor de la investigación no quede determinado exclusivamente por el prestigio editorial o por estadísticas de citación, sino por la auténtica contribución intelectual y social que cada trabajo aporta al ecosistema global del conocimiento.

Daniel H. Barreña presenta «Tras las huellas del tiempo». Planeta Biblioteca 2026/07/01

Daniel H. Barreña presenta «Tras las huellas del tiempo».

Planeta Biblioteca 2026/07/01

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En esta entrevista, Daniel Hernández Barreña presenta «Tras las huellas del tiempo», una obra en la que fusiona por primera vez sus dos grandes vocaciones: la geología y la literatura. A lo largo de la conversación repasa cómo su infancia nómada y su carácter inquieto marcaron una trayectoria profesional diversa como educador ambiental, divulgador, investigador y consultor, antes de consolidarse como novelista. Explica el salto desde géneros como la fantasía, el thriller histórico y la novela negra hacia una apuesta por la ciencia ficción dura, inspirada en referentes como Michael Crichton, H. G. Wells y Julio Verne. Detalla el origen de la novela, nacida mientras trabajaba con fósiles en Salamanca, y subraya su objetivo de reivindicar la geología dentro de la ficción científica. Además, destaca el rigor documental de una historia que combina viajes temporales, ecosistemas prehistóricos de la península Ibérica y divulgación científica sin renunciar a la aventura ni al entretenimiento.

Hernández Barreña, Daniel. Tras las huellas del tiempo. Madrid: Editorial Maluma, 2026. ISBN: 979-13-991189-8-8

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ARGUMENTO

Tras las huellas del tiempo es una novela de ciencia ficción y aventuras escrita por Daniel Hernández Barreña que combina divulgación científica, geología y especulación temporal en una trama de gran amplitud narrativa. La historia comienza con un hallazgo desconcertante en la cordillera Cantábrica: el cuerpo de un hombre de hace veinte mil años que presenta elementos imposibles para su época, como fibras de denim y una lente de contacto, lo que desata un intenso debate científico sobre la posibilidad de los viajes en el tiempo. La protagonista, Sara, inicialmente escéptica ante esa hipótesis, termina enfrentándose a una experiencia extraordinaria cuando ella y sus compañeras quedan atrapadas en distintos momentos remotos de la historia terrestre. A partir de ahí emprenden una peligrosa travesía a través de millones de años, enfrentándose a entornos prehistóricos, criaturas extintas y desafíos que ponen a prueba tanto su supervivencia como sus certezas sobre la naturaleza del tiempo. La novela destaca por unir aventura, rigor científico e imaginación, proponiendo una reflexión sobre la evolución del planeta y los límites del conocimiento humano

Manifiesto del colectivo de librerías anticuarias de Salamanca en apoyo a la Feria del Libro Antiguo y de Ocasión. Planeta Biblioteca 2026/07/01

Manifiesto del colectivo de librerías anticuarias de Salamanca en apoyo a la Feria del Libro Antiguo y de Ocasión

Planeta Biblioteca 2026/07/01

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En el programa de hoy las librerías salmantinas han defendido la continuidad de la Feria del Libro Antiguo y de Ocasión en la Plaza Mayor de Salamanca, al considerar que este espacio es clave para mantener el prestigio y la identidad cultural del evento. Los libreros advierten a través de un manifiesto colectivo que reducir su duración o trasladarla supondría debilitar una cita consolidada durante décadas y perjudicar tanto a profesionales como a lectores. Recuerdan que no se trata solo de un mercado, sino de un lugar de encuentro entre patrimonio bibliográfico, coleccionismo y cultura. También critican que se prioricen otros intereses urbanos frente al valor simbólico del libro en una ciudad históricamente ligada a la tradición editorial

Manifiesto del colectivo de librerías anticuarias de Salamanca

El colectivo constituido por todas las librerías anticuarias y de segunda mano de Salamanca y provincia, formado por El Buscón, La Galatea, La Leyenda, Libros Alfabeto, Maldonado, Mundus Libri, La Nave, Rivas y Tu Librería de Siempre, hacemos público con el presente escrito nuestra posición sobre los cambios que el Ayuntamiento de Salamanca pretende imponer respecto del funcionamiento habitual de la Feria del Libro Antiguo y de Ocasión de Salamanca. El Ayuntamiento a través de sus concejales de Cultura y de Educación nos ha comunicado la decisión de reducir los tradicionales 16 días de duración de la Feria a 9, y modificar las fechas habituales según las cuales la Feria acababa con el puente del día 1 de noviembre. Si no lo aceptamos, como alternativa, nos ofrecen seguir con los 16 días fuera de la Plaza Mayor. Desde el colectivo de librerías entendemos que aceptar estas propuestas sería aceptar la destrucción de la Feria.

Una feria del libro antiguo y de ocasión no es un simple mercado de objetos de antaño, ni mera cultura entendida como relleno o distracción. Las ferias del libro antiguo, y en general todas las ferias del libro, son espacios de construcción ciudadana, puntos de encuentro para la edificación de un lenguaje compartido.

En el caso de la Feria del Libro Antiguo y de Ocasión de Salamanca, es poco conocido que se trata de la tercera con mejor nivel de España, tras Madrid y Barcelona, en cuanto a la calidad y la oferta de libros, y la primera en cuanto a las actividades culturales que se desarrollan en ella, fruto del muy buen trabajo realizado durante décadas por el Equipo de Bibliotecas Municipales junto al quehacer de las librerías que participamos, tanto locales como foráneas.

En la reunión mantenida con el Ayuntamiento expusimos que los mencionados cambios que pretenden no son factibles sin dañar la Feria ya que:

1. La reducción de los días conlleva que no merezca la pena participar a la mayor parte de las librerías, especialmente a las de fuera, que no haríamos otra cosa que cubrir gastos -alojamiento, manutención, costes de la caseta, portes y valor de los libros-. Debemos recordar que es una feria de otoño por lo que de coincidir en esa semana con la lluvia, y al no haber tiempo para reponerse, implicaría una debacle económica.

2. La Feria supone un porcentaje importante de los ingresos anuales de las librerías locales. Modificar las condiciones pondría en peligro el raro ecosistema de una ciudad pequeña con una gran cantidad de fantásticas librerías de viejo.

3. Existe un Bando municipal en que se expone la Plaza Mayor como el lugar adecuado para la celebración de la Feria. Además, la alternativa de salir de ella ya se probó en tres ocasiones -dos años en la Plaza de los Bandos y uno en la Plaza de las Úrsulas-, habiendo sido en todos esos casos un auténtico fracaso.

Qué pedimos al Ayuntamiento:

1. Que respete el emplazamiento en la Plaza Mayor, la duración de 16 días y la realización en las fechas habituales, tal y como se ha consolidado de manera habitual durante décadas.

2. Que aproveche el alto nivel de la Feria como un elemento para fomentar un turismo cultural compatible con una vida buena de quienes habitamos la ciudad. La feria es un buen elemento para que mucho visitantes vuelvan a la ciudad.

A la vez, necesitamos de la ayuda de habitantes y viajeros que disfrutáis con la Feria:

1. Vamos a realizar una recogida de firmas para presentar en el Ayuntamiento. Podréis ir encontrando la información en las redes sociales de las librerías.

2. Necesitamos que visibilicéis por todos los canales que encontréis nuestra lucha por defender la Feria.

3. Desde el Ayuntamiento nos han trasmitido algo que sabemos que no es cierto: que tienen más críticas que valoraciones positivas sobre la Feria. Os invitamos a que quienes disfrutéis de la Feria se lo hagáis saber al Ayuntamiento por cuantos cauces legales encontréis.

4. Necesitamos contactar con medios de comunicación locales, nacionales e internacionales para hacer pública la situación. Os agradeceremos que quienes tengáis forma, nos ayudéis a entrar en contacto.

5. También estamos intentando contactar con personalidades de relevancia pública que quieran apoyarnos adhiriéndose a un manifiesto en defensa de la Feria. Si tenéis forma de ponernos en contacto, gracias.

La biblioteca del pueblo: el último espacio verdaderamente común

People of various ages reading and talking in a cozy village library with bookshelves and a fireplace

La biblioteca del pueblo: el último espacio verdaderamente común

Julio Alonso Arévalo

Contraculturales, n. 4 (2026)

Aún en muchos pueblos existe un lugar singular que desafiando discretamente la lógica dominante de nuestro tiempo. Un edificio modesto, a veces pequeño, silencioso, que no vende nada, que no exige consumir, que no cobra entrada y que, sin embargo, se mantiene abierto a todos. Allí cabe el niño que sale del colegio, la persona mayor que busca compañía en una tarde larga, quien llega de otro país y todavía no domina el idioma, el joven que busca una oportunidad laboral. Ese lugar es la biblioteca, y en ella se conserva algo cada vez más escaso en nuestra sociedad: la certeza de pertenecer a un espacio.

Su función rebasa a menudo lo que tradicionalmente se ha esperado de ella. Se convierte en el único acceso fiable a internet para quien necesite realizar un trámite administrativo, buscar empleo o continuar estudiando cuando no  se tiene conexión en casa. También es el lugar donde muchas personas mayores descubren el universo digital con talleres básicos de alfabetización digital, donde alguien recibe ayuda para redactar un currículum o donde se acompaña a vecinos que deben enfrentarse a una burocracia cada vez más compleja y deshumanizada.

Su importancia es todavía mayor cuando nos referimos a las poblaciones alejadas de los grandes núcleos urbanos, lugares en los que escasean los servicios cercanos, el transporte público es escaso y no hay librerías, cibercafés o incluso oficinas administrativas. En esos escenarios la biblioteca deja de ser sólo un servicio cultural, para convertirse en una infraestructura esencial de la vida cotidiana, tan necesaria en muchos casos como una farmacia o un centro de salud, pero que rara vez tiene un reconocimiento institucional equivalente. Muchas perviven con presupuestos mínimos, con el esfuerzo silencioso de bibliotecarios comprometidos, de asociaciones locales o de pequeñas ayudas públicas insuficientes, y aun así continúan multiplicando su impacto social.

Tal vez por ello la biblioteca termina por asumir, casi de modo natural, funciones que rebasan toda definición convencional. Son el lugar de estudio durante los exámenes, una ludoteca improvisada para los niños, un refugio climático en invierno o en verano, un punto de encuentro para clubes de lectura o simplemente un lugar donde alguien pueda sentarse a pasar el rato o tener una conversación con otro vecino. Dentro de sus muros se dan talleres, exposiciones vecinales, charlas sobre salud, actividades culturales, reuniones de asociaciones locales o pequeños encuentros comunitarios. Todo parece estar allí en su lugar porque, en realidad, ese edificio no tiene una única finalidad: es de la comunidad.

Porque esa dimensión simbólica es la que hace que el cierre de una biblioteca rural provoque un impacto muy superior al tamaño físico del espacio que desaparece. Cuando una biblioteca reduce sus horarios o cierra definitivamente, no solamente se pierde un servicio público. Se extingue uno de los últimos espacios verdaderamente comunitarios, uno de esos escasos lugares donde varias generaciones aprendieron a leer, hicieron los deberes, descubrieron sus primeras lecturas o simplemente encontraron un refugio cotidiano mientras afuera llovía o caía la tarde sobre la plaza.

Defender hoy las bibliotecas de los pequeños municipios no responde a una mirada nostálgica hacia el pasado. Es, sobre todo, una cuestión de equilibrio territorial y de justicia social. Mientras las grandes ciudades concentran alternativas culturales, espacios comerciales, centros de ocio y múltiples oportunidades de encuentro, en muchos pueblos la biblioteca sigue siendo el verdadero corazón comunitario. Mantenerla viva —con financiación suficiente, personal estable, colecciones actualizadas y horarios adaptados a las necesidades reales de sus vecinos— significa sostener algo mucho más profundo que un servicio bibliotecario: significa preservar la posibilidad de que el pueblo continúe teniendo un centro, un lugar común, un espacio donde seguir reconociéndose como comunidad.

Entrevista a Kike SuperMix. Viviendo en la era pop 2026/06/30

Entrevista a Kike SuperMix.

Viviendo en la era pop 2026/06/30

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Kike Supermix repasó en esta entrevista una trayectoria fundamental en la evolución de la radio musical española y en el desarrollo de la cultura DJ en nuestro país. Recordó sus comienzos en Los 40 Principales en 1984, donde revolucionó la programación al introducir por primera vez sonidos como el hip hop y técnicas de scratching, prácticamente desconocidas entonces en la radio española. Destacó después su etapa en Radio Vinilo, desde donde acercó al público géneros como el funk, el soul y el electro, difundiendo artistas internacionales como Barry White, Prince o Michael Jackson. Su salto a la televisión llegó con Rockopop, emblemático programa musical de TVE dirigido por Beatriz Pécker, que le proporcionó una gran proyección mediática; posteriormente alcanzó una enorme popularidad en La Quinta Marcha, donde compartió presentación con Penélope Cruz, Jesús Vázquez y Natalia Estrada. Durante la conversación también reflexionó sobre la evolución de la cultura de club en salas míticas de Ibiza y Madrid, reivindicando el papel pionero de toda una generación que modernizó la radio musical española e introdujo los sonidos urbanos y electrónicos mucho antes de su gran auge en los años noventa.


La cantante Dua Lipa inaugura en Portugal una biblioteca dedicada a libros censurados

People.com (2026). Dua Lipa opens “Manifesto Library” in Portugal’s historic Livraria Lello bookshop.
https://people.com/dua-lipa-opens-manifesto-library-in-portugal-historic-livraria-lello-bookshop-12008706

“Manifesto Library”, que ese es su nombre, se plantea como una intervención cultural que combina literatura, activismo simbólico y divulgación, reivindicando el derecho a leer sin restricciones y el papel de los libros como herramientas de pensamiento crítico. Más allá de su dimensión mediática, el proyecto refuerza la imagen de Dua Lipa como figura influyente no solo en la música, sino también en el ámbito cultural contemporáneo y en el debate sobre la libertad de expresión en la era actual.

La cantante Dua Lipa ha ampliado su faceta cultural y literaria con la inauguración de la “Manifesto Library”, un proyecto permanente situado en el interior de la emblemática Livraria Lello, en Oporto (Portugal). Esta iniciativa se presentó oficialmente el 27 de junio de 2026 dentro del festival literario internacional BABELL – City of Books, consolidándose como la primera materialización física de su proyecto editorial y cultural Service95 Book Club, que ya venía funcionando como club de lectura y plataforma de recomendaciones literarias a nivel global.

La biblioteca está concebida como un espacio dedicado a libros que han sido cuestionados, restringidos o censurados en distintos contextos internacionales, reuniendo una selección aproximada de 100 obras contemporáneas. Estas obras se organizan en torno a cuatro grandes ejes conceptuales: poder, control, voz y memoria, con el objetivo de fomentar la reflexión crítica sobre la libertad de expresión y los mecanismos sociales de censura.

Según la propia artista, el proyecto nace de la idea de que la lectura no es solo un acto cultural, sino también un ejercicio de libertad intelectual. La “Manifesto Library” se presenta como un “santuario” para libros y autores que han desafiado estructuras de poder, incluyendo obras que han sido retiradas de bibliotecas escolares o limitadas por abordar temas como la raza, la sexualidad o las identidades LGBTQIA+. En este sentido, la propuesta no solo busca exhibir libros, sino también provocar una conversación pública sobre quién decide qué se puede leer y por qué.

El proyecto también se vincula directamente con la evolución del universo Service95, que nació como un club de lectura digital y podcast en el que Dua Lipa entrevista a autores y recomienda lecturas. La apertura de esta biblioteca supone un paso más en su estrategia de expansión cultural, llevando ese espacio de diálogo literario al ámbito físico y situándolo en una de las librerías más icónicas de Europa, la Livraria Lello, conocida por su valor histórico y turístico.

¿De quién es realmente una respuesta generada por inteligencia artificial? Propiedad intelectual, autoría y dilemas emergentes en la era de la IA

The AI School Librarian. “Who Owns an AI Answer?”. Publicado en Substack, 2026. Disponible en: The AI School Librarian (Substack)

Se aborda una de las cuestiones más complejas surgidas con la expansión de la inteligencia artificial generativa: la propiedad intelectual de los contenidos creados con ayuda de sistemas como ChatGPT, Gemini o Claude. A medida que estas herramientas producen textos, imágenes, código o ideas cada vez más sofisticadas, surge una pregunta central tanto en el ámbito educativo como en el legal: ¿quién puede reclamar la autoría o propiedad de una respuesta producida por una máquina entrenada con datos ajenos?

Durante años, una de las explicaciones más repetidas por las grandes empresas de inteligencia artificial ha sido relativamente sencilla: los sistemas de IA pueden cometer errores. Desde el comienzo, compañías tecnológicas han advertido a sus usuarios que deben contrastar la información generada, verificar las fuentes y mantener una actitud crítica frente a cualquier respuesta producida por estos sistemas. Estas advertencias aparecen de forma habitual en manuales, políticas de uso y declaraciones públicas de prácticamente todas las empresas que desarrollan herramientas de inteligencia artificial.

Sin embargo, una reciente decisión judicial en Alemania parece indicar que esa explicación podría dejar de ser suficiente.

Un tribunal alemán ha dictaminado que Google puede ser considerado legalmente responsable por información falsa generada por su sistema AI Overviews, la función que ofrece resúmenes automáticos en los resultados de búsqueda. El caso se originó cuando el sistema vinculó erróneamente a dos editores con actividades fraudulentas y estafas. La defensa de Google siguió el argumento habitual: la inteligencia artificial puede equivocarse y los usuarios no deberían asumir que todas las respuestas generadas son completamente precisas. El tribunal, sin embargo, rechazó esta justificación.

La relevancia de esta resolución judicial radica en que desplaza el foco del debate. Hasta ahora, gran parte de la discusión sobre inteligencia artificial se había centrado en cómo se entrenan los modelos, qué datos utilizan o si vulneran derechos de autor durante ese proceso. La sentencia introduce otra perspectiva: no importa únicamente cómo funciona la IA internamente, sino también qué tipo de información entrega directamente al usuario y quién asume la responsabilidad cuando esa información resulta falsa o perjudicial.

La cuestión trasciende ampliamente a Google. Durante los últimos años, buena parte del debate sobre inteligencia artificial en educación se ha centrado casi exclusivamente en el comportamiento de los estudiantes: el posible plagio, la integridad académica, el uso adecuado de herramientas generativas o el papel que debe ocupar la IA dentro del aprendizaje. Mucho menos se ha discutido sobre las obligaciones de las empresas tecnológicas cuando sus sistemas generan información errónea y esa información termina afectando a personas reales o condicionando decisiones importantes.

El texto analiza cómo los sistemas de IA generativa funcionan a partir de modelos entrenados sobre enormes cantidades de información extraída de internet, libros, artículos académicos, obras creativas y otros materiales protegidos por derechos de autor. Cuando un usuario introduce una instrucción o prompt, la IA no “crea” en un sentido humano tradicional, sino que genera una respuesta basada en patrones estadísticos aprendidos durante el entrenamiento. Esto complica enormemente la atribución de propiedad, porque la respuesta final puede contener ecos, estructuras o influencias derivadas de miles de obras previas, cuyos autores originales raramente han dado consentimiento explícito para ese uso.

Desde el punto de vista jurídico, el artículo subraya que en muchas legislaciones actuales —especialmente en Estados Unidos y Europa— la protección del copyright exige un grado de creatividad humana identificable. Esto significa que un contenido generado enteramente por inteligencia artificial podría no ser susceptible de protección legal como obra original, o al menos no bajo los marcos tradicionales del derecho de autor. La intervención humana, por tanto, se vuelve decisiva: cuanto mayor sea el nivel de edición, selección, reformulación o dirección creativa del usuario, más sólida resulta su posible reclamación de autoría sobre el resultado final.

El artículo dedica especial atención al ámbito educativo, donde docentes, investigadores y bibliotecarios deben enfrentarse a nuevos escenarios éticos relacionados con el uso de herramientas generativas. Si un estudiante presenta como propio un trabajo elaborado en gran parte por inteligencia artificial, surge un debate no solo sobre plagio, sino sobre autenticidad intelectual y aprendizaje real. Del mismo modo, en la producción académica y editorial aparece la necesidad de establecer criterios transparentes para declarar cuándo un texto ha sido asistido por IA y en qué medida esa asistencia altera la noción tradicional de autor.

La reflexión final plantea que la inteligencia artificial está obligando a redefinir conceptos fundamentales como creación, originalidad, propiedad intelectual y responsabilidad autoral. Más que una simple cuestión tecnológica, el problema revela una transformación profunda en la relación entre conocimiento, producción cultural y derechos de propiedad. En este nuevo escenario, bibliotecas, universidades, editoriales y legisladores deberán desempeñar un papel central en la construcción de marcos éticos y jurídicos capaces de responder a una pregunta cada vez más urgente: cuando una máquina produce conocimiento, ¿a quién pertenece realmente esa creación?

250 años de historia de Estados Unidos a través de los libros conservados por las bibliotecas

OCLC. America’s 250-Year Bookshelf. Dublin (Ohio): OCLC, 2026. Recurso digital publicado con motivo del 250º aniversario de la independencia de Estados Unidos, disponible en la plataforma oficial de WorldCat. Consultado en junio de 2026. https://www.oclc.org/en/worldcat/americas-250-year-bookshelf.html

Con motivo de la conmemoración del 250º aniversario de la independencia de Estados Unidos, OCLC —la principal organización cooperativa internacional dedicada a servicios bibliotecarios y creadora de WorldCat— ha lanzado una iniciativa singular titulada America’s 250-Year Bookshelf. Se trata de una selección de 250 libros de no ficción sobre Estados Unidos, escogiendo un título representativo por cada año transcurrido desde 1776 hasta 2026.

La selección no responde a criterios editoriales tradicionales ni a listas elaboradas por críticos literarios, sino a un criterio particularmente revelador: qué libros han sido conservados de forma continuada por miles de bibliotecas a lo largo de generaciones.

El proyecto utiliza los datos acumulados en WorldCat, considerado el catálogo colectivo más grande del mundo, para identificar qué obras sobre la experiencia estadounidense han demostrado una permanencia sostenida en las colecciones bibliotecarias. La premisa es especialmente interesante desde una perspectiva bibliotecaria: en lugar de medir la importancia cultural de un libro a partir de ventas, premios o tendencias algorítmicas, se toma como indicador el hecho de que las bibliotecas hayan decidido conservar esas obras durante décadas o incluso siglos, otorgándoles una forma de validación basada en la memoria institucional y en la preservación del conocimiento.

La cronología comienza en 1776 con Common Sense de Thomas Paine, el célebre panfleto político que defendió la independencia de las colonias americanas frente al Imperio británico. A partir de ahí, la lista recorre obras fundamentales que han ayudado a interpretar la evolución política, social, económica y cultural del país. Entre ellas aparecen títulos tan emblemáticos como Democracy in America de Alexis de Tocqueville (1835), John Brown de W. E. B. Du Bois (1909), o Hidden Figures de Hidden Figures de Margot Lee Shetterly (2016), hasta llegar a publicaciones recientes como American Struggle de Jon Meacham, publicado en 2026.

Uno de los aspectos más relevantes del proyecto es la reivindicación del papel de las bibliotecas como instituciones capaces de determinar, a largo plazo, qué conocimiento permanece vivo en la memoria colectiva. Según explicó Skip Prichard, presidente ejecutivo de OCLC, existen innumerables listas que recomiendan qué leer sobre Estados Unidos, pero esta es distinta porque cada libro “ganó su lugar” debido a que miles de bibliotecas decidieron conservarlo durante décadas, convirtiendo esa permanencia en un indicador más honesto de relevancia cultural que cualquier algoritmo o valoración crítica circunstancial.

Más allá de ser una simple lista de lectura, America’s 250-Year Bookshelf constituye una reflexión sobre el valor patrimonial de las colecciones bibliotecarias y sobre la función silenciosa pero esencial que desempeñan las bibliotecas en la preservación de la memoria histórica. El proyecto pone de relieve cómo las decisiones acumuladas de selección, catalogación y conservación tomadas por miles de profesionales de la información terminan configurando una narrativa cultural colectiva. En un contexto marcado por la volatilidad digital, la sobreabundancia informativa y la recomendación automatizada mediante inteligencia artificial, esta iniciativa recuerda que las bibliotecas siguen siendo guardianas fundamentales de aquello que una sociedad considera digno de ser recordado y transmitido a futuras generaciones.

La inteligencia artificial generativa en la educación superior: percepciones, oportunidades y desafíos éticos desde la mirada estudiantil

Lopes, Carlos; Antunes, Maria Luz; Sanches, Tatiana. “Inteligência Artificial Generativa no Ensino Superior: perceções, crenças e desafios éticos dos estudantes de Psicologia e da Educação”. Ibersid. Revista de Sistemas de Información y Documentación, vol. 20, nº 1 (enero-junio 2026), pp. 109-123.

El artículo analiza en profundidad cómo los estudiantes universitarios portugueses perciben la incorporación de la Inteligencia Artificial Generativa (IA-Gen) en el contexto de la educación superior, centrándose especialmente en alumnado de las áreas de Psicología y Ciencias de la Educación. Los estudiantes quieren ser socios, no pasajeros: no solo quieren aprender sobre IA-Gen, sino ayudar a moldar la forma en que la IA se integra en la educación y cómo los prepara para el futuro.

Los autores parten de la idea de que herramientas como ChatGPT han transformado radicalmente la manera en que los estudiantes acceden al conocimiento, estudian, sintetizan información y desarrollan tareas académicas. Sin embargo, sostienen que la verdadera cuestión no reside únicamente en la sofisticación tecnológica de estas herramientas, sino en la capacidad crítica del alumnado para utilizarlas de forma ética, responsable y académicamente rigurosa. El estudio sitúa la irrupción de la IA generativa como uno de los fenómenos más disruptivos en la universidad contemporánea, obligando a replantear metodologías docentes, sistemas de evaluación y competencias digitales necesarias para desenvolverse en un ecosistema cada vez más automatizado.

La investigación se desarrolló a partir de una muestra de 272 estudiantes universitarios portugueses de primer año, pertenecientes principalmente a titulaciones de Psicología (73,1%) y Ciencias de la Educación, empleando una metodología mixta que combinó cuestionarios estructurados, escalas de percepción y preguntas abiertas. Los resultados muestran una penetración extraordinariamente rápida de estas tecnologías en la vida académica: el 96 % de los estudiantes declara utilizar herramientas de IA generativa, mientras que un 58,9 % afirma emplearlas semanalmente y un 12 % incluso diariamente. La plataforma claramente dominante es ChatGPT, utilizada por un 88 % de los encuestados, seguida por otras herramientas emergentes como Google Gemini, Microsoft Copilot, Perplexity o NotebookLM. Su uso principal se concentra en comprender temas complejos, resumir contenidos académicos, elaborar trabajos escritos y generar ideas para proyectos o presentaciones.

Uno de los hallazgos centrales del estudio es que los estudiantes manifiestan una actitud que los autores denominan “optimismo crítico”. Los encuestados consideran que la IA resulta intuitiva, fácil de usar y muy útil para ahorrar tiempo y esfuerzo en tareas académicas. Sin embargo, lejos de aceptar de manera acrítica sus respuestas, muestran conciencia de que la calidad del resultado depende en gran medida de saber formular correctamente las preguntas o prompts. De hecho, la puntuación más alta de toda la investigación corresponde precisamente al reconocimiento de que la capacidad para plantear instrucciones adecuadas es fundamental para obtener buenos resultados. Esto revela que los estudiantes no entienden la IA como una solución automática o mágica, sino como una herramienta que exige nuevas competencias técnicas y cognitivas para aprovechar plenamente su potencial.

El trabajo dedica especial atención a la fiabilidad de la información generada por la IA y a las preocupaciones éticas derivadas de su uso. Aquí aparece uno de los datos más significativos: casi todos los estudiantes coinciden en que cualquier información proporcionada por sistemas de IA debe verificarse con fuentes expertas o académicas antes de ser utilizada. Existe un escepticismo considerable respecto a la exactitud de las respuestas automáticas, reflejando una conciencia clara de fenómenos como las “alucinaciones” de los modelos generativos. Paralelamente, emergen inquietudes relacionadas con el plagio académico, la privacidad de los datos compartidos, la seguridad digital y la necesidad de que las universidades establezcan normativas claras que regulen el uso de estas herramientas dentro de los procesos de enseñanza y evaluación. La investigación muestra así que la aceptación tecnológica convive permanentemente con una actitud prudente respecto a sus riesgos potenciales.

Otro resultado especialmente interesante es la comparación que hacen los propios estudiantes entre la inteligencia artificial y el papel del profesorado. Aunque reconocen que la IA puede proporcionar respuestas estructuradas y facilitar el acceso rápido a información, la mayoría considera que la inteligencia de estas herramientas sigue siendo claramente inferior a la de sus docentes. Los encuestados rechazan la idea de que la IA pueda sustituir completamente la función del profesor o convertirse en una autoridad intelectual autónoma. Para ellos, el docente continúa siendo una figura esencial como mediador pedagógico, orientador crítico y garante de la calidad del aprendizaje. Esta percepción resulta especialmente relevante porque desmonta la idea de que los estudiantes desean reemplazar la enseñanza humana por sistemas automatizados; más bien ven la IA como un complemento funcional, no como un sustituto del conocimiento experto y la experiencia pedagógica.

En las preguntas cualitativas abiertas aparecen preocupaciones todavía más profundas acerca de los efectos sociales, cognitivos y ambientales de estas tecnologías. La categoría más mencionada por los participantes fue la erosión cognitiva, es decir, el temor a que una dependencia excesiva de la IA termine debilitando capacidades humanas fundamentales como la creatividad, la escritura autónoma, el esfuerzo intelectual o la capacidad de razonamiento crítico. También aparece una fuerte conciencia ecológica, ya que muchos estudiantes expresan preocupación por el elevado consumo energético, el uso intensivo de agua en centros de datos y la huella ambiental asociada al entrenamiento de modelos de gran escala. Junto a ello, se identifican temores vinculados a la dependencia tecnológica, el aislamiento social, la sustitución laboral por automatización y el aumento de desigualdades económicas derivadas del acceso desigual a herramientas avanzadas de IA.

Cuando se pregunta a los estudiantes cómo debería integrarse la inteligencia artificial en las aulas, las respuestas apuntan a una transformación del papel del profesorado. Los participantes consideran que los docentes deben dejar de ser simples transmisores de información para convertirse en guías de alfabetización en inteligencia artificial. Recomiendan enseñar cómo formular buenos prompts, cómo verificar la fiabilidad de las respuestas, cómo evitar el plagio académico y cómo utilizar la IA como apoyo para desarrollar pensamiento crítico, no para sustituirlo. También proponen emplear estas herramientas en metodologías activas, como la creación de materiales interactivos, cuestionarios, esquemas visuales o actividades de gamificación que hagan las clases más dinámicas. En otras palabras, los estudiantes no rechazan la IA, pero exigen una integración pedagógica acompañada de formación ética y criterios claros de uso responsable.

Como conclusión general, el estudio sostiene que la incorporación de la inteligencia artificial generativa en la universidad constituye mucho más que una innovación tecnológica: representa un cambio estructural en la forma de aprender, investigar y producir conocimiento. Los autores defienden que las instituciones de educación superior deben actuar rápidamente diseñando políticas institucionales claras, programas de alfabetización digital e iniciativas formativas que permitan aprovechar los beneficios de la IA sin poner en riesgo la integridad académica ni las capacidades cognitivas fundamentales del alumnado. El mensaje final del trabajo es claro: la inteligencia artificial puede democratizar el acceso al conocimiento y potenciar enormemente los procesos educativos, pero su integración solo será verdaderamente positiva si permanece subordinada al juicio humano, al pensamiento crítico y a principios éticos sólidos que garanticen que la innovación tecnológica fortalezca, y no debilite, la calidad del aprendizaje universitario.