Biblioteca de Semillas de la UDELAR con Magali Ivañez y Sebastián Guida. Planeta Biblioteca 2026/10/26.

Biblioteca de Semillas con Magali Ivañez y Sebastián Guida

Planeta Biblioteca 2026/10/26.

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El programa de radio «Planeta Biblioteca» entrevista a Magali Ibañez y Sebastián Guida sobre el proyecto de la Biblioteca de Semillas de la Universidad de la República en Rivera, Uruguay. Este proyecto gratuito y autogestionado promueve la soberanía alimentaria y la conservación de semillas criollas y nativas mediante un sistema de préstamo e intercambio con la comunidad. Destaca la participación activa y el rol clave de las mujeres rurales en la salvaguarda de este patrimonio y el impulso de la agroecología. Además del intercambio, el espacio ofrece talleres, pruebas de germinación y ferias locales de biodiversidad. Se señala que la iniciativa carece de presupuesto propio y funciona gracias al compromiso voluntario y colaborativo del equipo. Para concluir, recomiendan lecturas de referencia agroecológica, como las obras de Alejandro Sequeira sobre plantas hortícolas y hongos.

Cómo las bibliotecas y otros espacios de infraestructura social pueden salvarnos: el papel fundamental de la infraestructura social en la resiliencia democrática

Aldrich, Daniel P. (2023). How Libraries (and Other Social Infrastructure Spaces) Will Save Us: The Critical Role of Social Infrastructure in Democratic Resilience. Fulbright Flinders University Lecture Series, 8. Flinders University. Disponible en SSRN: https://ssrn.com/abstract=4639061

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El documento analiza el papel que desempeñan las bibliotecas y otros espacios de encuentro comunitario en el fortalecimiento de la democracia, la cohesión social y la capacidad de las sociedades para afrontar situaciones de crisis. El autor parte de la preocupación por el aumento de la desinformación, la polarización política y la pérdida de confianza en las instituciones, fenómenos que pueden tener consecuencias graves para la convivencia, la salud pública y la estabilidad democrática. A través de diferentes ejemplos históricos y contemporáneos, muestra cómo la difusión de noticias falsas y teorías conspirativas puede influir en las decisiones individuales y colectivas, e incluso contribuir a episodios de violencia.

Aldrich sostiene que la desinformación no puede explicarse únicamente por la influencia de los líderes políticos y mediáticos o por las decisiones individuales de quienes consumen contenidos digitales. También es fundamental comprender las redes sociales de confianza que condicionan qué información recibimos, a quién creemos y cómo actuamos. En este sentido, distingue tres formas de capital social: los vínculos entre personas cercanas o similares (bonding), las conexiones entre individuos de diferentes grupos sociales (bridging) y las relaciones entre la ciudadanía y quienes ocupan posiciones de autoridad (linking). Especialmente importantes son los vínculos que conectan a personas con experiencias, opiniones y entornos diferentes, porque favorecen la circulación de información diversa, el diálogo y la confianza mutua.

El concepto central del trabajo es el de infraestructura social, entendida como el conjunto de espacios físicos donde las personas se encuentran, interactúan y construyen relaciones de confianza. El autor identifica cuatro grandes categorías: parques y espacios verdes, establecimientos comerciales y de ocio, espacios comunitarios y lugares de culto. Estos entornos facilitan encuentros informales entre personas que no necesariamente pertenecen al mismo círculo familiar, profesional o ideológico. Según Aldrich, las comunidades que disponen de redes sociales más amplias y diversas pueden responder mejor ante emergencias, afrontar situaciones de polarización y adoptar decisiones más informadas.

Dentro de esta infraestructura social, las bibliotecas ocupan una posición especialmente relevante porque ofrecen servicios que van mucho más allá del préstamo de libros y otros materiales. El documento destaca su contribución a la integración de las personas migrantes mediante cursos de idiomas, el apoyo a la búsqueda de empleo y la realización de trámites, el acceso a recursos tecnológicos y la atención a necesidades comunitarias. También pueden proporcionar espacios seguros y servicios de apoyo durante situaciones de emergencia, además de reunir a ciudadanos de distintas edades, procedencias y posiciones políticas. Esta diversidad convierte a las bibliotecas en lugares privilegiados para generar relaciones sociales, fortalecer la confianza y favorecer el acceso a información fiable.

En sus conclusiones, el autor propone reforzar la inversión pública y privada en infraestructuras sociales como estrategia complementaria para combatir la desinformación y mejorar la resiliencia democrática. En lugar de concentrar todos los esfuerzos en regular las plataformas digitales o retirar contenidos y usuarios, considera fundamental crear y mantener espacios que favorezcan la interacción entre personas diferentes. La idea principal es que una sociedad con vínculos sociales sólidos, diversos y basados en la confianza está mejor preparada para resistir la manipulación informativa, afrontar las crisis y preservar la convivencia democrática. Desde esta perspectiva, las bibliotecas constituyen una infraestructura esencial para la inclusión, la alfabetización informacional y la construcción de comunidades más cohesionadas y resilientes.

Alfabetización mediática en las bibliotecas públicas: herramientas para combatir la desinformación y fortalecer el pensamiento crítico

PressReader. (2026). Media Literacy Toolkit for Public Libraries [Kit de herramientas de alfabetización mediática para bibliotecas públicas]. PressReader. Disponible en: https://about.pressreader.com/download/PressReader-Media-Literacy-Toolkit-Public-Libraries-2026.pdf

El documento Media Literacy Toolkit for Public Libraries es una guía práctica dirigida a los profesionales de las bibliotecas públicas para impulsar la alfabetización mediática e informacional y ayudar a la ciudadanía a desenvolverse de forma crítica y segura en un entorno marcado por la sobreabundancia de información, la desinformación, las noticias falsas y los contenidos generados mediante inteligencia artificial.

La propuesta destaca el papel de las bibliotecas como espacios de confianza y aprendizaje, capaces de facilitar el acceso a fuentes periodísticas diversas y promover la evaluación crítica de la información. El recurso se articula en torno a cinco pilares fundamentales: reforzar la confianza y la capacitación del personal bibliotecario; aprovechar las consultas cotidianas de los usuarios como oportunidades de aprendizaje; utilizar el periodismo para enseñar a contrastar fuentes y perspectivas; establecer alianzas con organizaciones y agentes de la comunidad; y evaluar el impacto de las iniciativas.

La guía subraya que la alfabetización mediática no debe limitarse a cursos específicos, sino integrarse en la atención diaria, las actividades formativas y los servicios bibliotecarios. Para ello, resulta esencial dotar al personal de recursos y formación que le permitan responder con seguridad a las dudas de los usuarios y ayudarles a reconocer información engañosa, verificar contenidos y desarrollar el pensamiento crítico.

En definitiva, el documento ofrece orientaciones para que las bibliotecas públicas refuercen su función educativa y social, contribuyan a reducir las brechas de conocimiento y favorezcan una ciudadanía mejor informada, más autónoma y preparada para participar activamente en la sociedad digital.

El toolkit constituye un recurso de interés para diseñar talleres de alfabetización mediática e informacional, formar al personal bibliotecario y desarrollar programas sobre desinformación, verificación de noticias e inteligencia artificial.

Springer Nature y Google DeepMind anuncian una colaboración de investigación para codiseñar un asistente de revisión por pares basado en inteligencia artificial

Springer Nature. (2026, 26 de octubre). Springer Nature and Google DeepMind collaborate to enhance the peer review experience. Springer Nature Group. Enlace al original: https://group.springernature.com/gp/group/media/press-releases/research-partnership-with-googledeepmind-to-support-peer-review/53891572

Springer Nature y Google DeepMind han anunciado una colaboración de investigación para diseñar conjuntamente un asistente de inteligencia artificial destinado a apoyar el proceso de revisión por pares (peer review). La iniciativa busca explorar cómo las tecnologías de IA pueden ayudar a los revisores científicos a examinar los manuscritos con mayor eficacia, identificar aspectos que requieren una evaluación más detenida y dedicar más tiempo a las cuestiones que exigen conocimientos especializados.

La propuesta responde a uno de los desafíos actuales de la comunicación científica: gestionar un volumen creciente de investigaciones y manuscritos sin comprometer la calidad de la evaluación ni los estándares editoriales. La revisión por pares es una pieza fundamental del sistema científico, porque permite examinar la metodología, la consistencia de los resultados, la relevancia de las aportaciones y la solidez de las conclusiones antes de publicar un trabajo.

La colaboración combina la experiencia de Springer Nature en la gestión de revistas y procesos editoriales con los modelos de inteligencia artificial Gemini de Google DeepMind. El objetivo no es presentar la IA como sustituta del evaluador, sino investigar cómo puede convertirse en una herramienta de apoyo para hacer más eficiente su trabaj

El prototipo que están probando ambas organizaciones está concebido para facilitar la lectura, el análisis y la navegación por manuscritos científicos complejos. Entre sus funciones previstas se encuentran:

  • Analizar grandes volúmenes de texto. Ayudar a los revisores a localizar información relevante dentro de documentos extensos.
  • Examinar gráficos y figuras. Facilitar la consulta de elementos visuales que forman parte de los resultados y argumentos de una investigación.
  • Identificar áreas que requieren una revisión más profunda. Señalar partes del manuscrito que convendría examinar con especial atención.
  • Mejorar la navegación por el documento. Hacer más interactiva la experiencia de revisión y ayudar a los especialistas a orientarse en trabajos complejos.
  • Liberar tiempo para el juicio científico. Reducir parte del esfuerzo dedicado a tareas de lectura y exploración para que los evaluadores puedan concentrarse en los aspectos que requieren su experiencia.

Estas capacidades se describen como objetivos y funciones del prototipo en desarrollo. La nota de prensa no aporta todavía resultados cuantitativos sobre su precisión, el tiempo que ahorra ni su efecto real en la calidad de las evaluaciones.

Uno de los mensajes más importantes del anuncio es que la inteligencia artificial debe apoyar la labor del experto sin sustituir su responsabilidad. Springer Nature sostiene que la experiencia y el juicio de los revisores son fundamentales para preservar la calidad y la integridad de las publicaciones científicas. La IA puede ayudar a localizar información, analizar documentos extensos y detectar aspectos que merecen atención, pero la valoración científica exige conocimientos disciplinares y capacidad para interpretar la evidencia.

Esta distinción es especialmente importante porque un manuscrito no puede evaluarse únicamente mediante la identificación automática de errores o la comprobación formal de sus elementos. También es necesario valorar la originalidad de la contribución, la pertinencia de las preguntas de investigación, la adecuación de la metodología, las limitaciones del estudio y la solidez de sus interpretaciones.

La iniciativa adopta así el principio expresado por Springer Nature como human first, AI second: primero las personas y después la inteligencia artificial. Se trata de una declaración de orientación del proyecto, no de una demostración de que todos los riesgos asociados al uso de IA en la revisión científica estén ya resueltos.

Principios de transparencia y buenas prácticas en la publicación científica: criterios para garantizar la calidad y la integridad editorial

Committee on Publication Ethics (COPE), Directory of Open Access Journals (DOAJ), Open Access Scholarly Publishing Association (OASPA), & World Association of Medical Editors (WAME). (2022). Principles of Transparency and Best Practice in Scholarly Publishing (Version 4.0). https://doi.org/10.24318/cope.2019.1.12

Los Principios de transparencia y buenas prácticas en la publicación científica establecen criterios internacionales para garantizar la calidad, la integridad y la credibilidad de las revistas académicas. Abordan aspectos como la evaluación por pares, la ética editorial, los conflictos de intereses, los derechos de autor, los costes de publicación y la transparencia financiera. Constituyen una herramienta esencial para investigadores, bibliotecarios y editores a la hora de identificar publicaciones fiables y prevenir prácticas editoriales engañosas.

Los Principios de transparencia y buenas prácticas en la publicación científica constituyen un marco internacional de referencia para promover la calidad editorial, la integridad académica y la confianza en las publicaciones científicas. Fueron elaborados conjuntamente por cuatro organizaciones de referencia: el Committee on Publication Ethics (COPE), el Directory of Open Access Journals (DOAJ), la Open Access Scholarly Publishing Association (OASPA) y la World Association of Medical Editors (WAME). Su finalidad es establecer criterios que permitan distinguir las revistas y editoriales académicas legítimas de aquellas que presentan prácticas poco transparentes o engañosas, incluidas las publicaciones depredadoras.

El documento reúne 16 principios organizados en torno a la transparencia de las publicaciones, las prácticas editoriales y los modelos de negocio. Entre ellos se encuentran la identificación inequívoca de la revista, la calidad y seguridad de su sitio web, la periodicidad de publicación, la conservación digital de los contenidos y la información clara sobre derechos de autor y licencias. También exige que las revistas expliquen sus objetivos, alcance temático, público destinatario, tipos de manuscritos aceptados y criterios de autoría, de manera que los investigadores puedan evaluar adecuadamente dónde presentar sus trabajos.

Principios de transparencia

1. Proceso de revisión por pares: Todo el contenido de una revista, salvo los materiales editoriales claramente identificados como tales, deberá someterse a revisión por pares. Esta consiste en obtener valoraciones sobre manuscritos individuales de especialistas en la materia que no formen parte del equipo editorial de la revista. El proceso y las políticas relacionadas con la revisión por pares deberán describirse claramente en el sitio web de la revista.

2. Órgano de gobierno: Las revistas deberán contar con consejos editoriales u otros órganos de gobierno cuyos miembros sean expertos reconocidos en las áreas temáticas que abarca la publicación. En el sitio web deberán figurar los nombres completos y las afiliaciones de sus editores.

3. Equipo editorial e información de contacto: Las revistas deberán proporcionar en su sitio web los nombres completos y las afiliaciones de sus editores, así como los datos de contacto de la oficina editorial.

4. Tarifas para los autores: Cualquier tarifa o cargo relacionado con la gestión de los manuscritos o la publicación de los materiales deberá indicarse claramente en un lugar fácilmente accesible para los posibles autores antes de que envíen sus trabajos a revisión. También podrá comunicarse a los autores antes de que comiencen a preparar sus manuscritos para su presentación.

5. Derechos de autor: La información sobre derechos de autor y licencias deberá describirse claramente en el sitio web de la revista. Las condiciones de las licencias deberán indicarse en todos los artículos publicados, tanto en formato HTML como en PDF.

6. Identificación y gestión de las denuncias de mala conducta en la investigación: Las editoriales y los editores deberán adoptar medidas razonables para identificar y evitar la publicación de trabajos en los que se hayan producido conductas indebidas en la investigación, como el plagio, la manipulación de citas o la falsificación y fabricación de datos, entre otras. En ningún caso una revista o sus editores deberán fomentar estas prácticas ni permitirlas deliberadamente. Si la editorial o los editores tienen conocimiento de una denuncia de mala conducta relacionada con un artículo publicado, deberán seguir las directrices del Committee on Publication Ethics (COPE) o las normas equivalentes para gestionar dicha denuncia.

7. Propiedad y gestión: La información sobre la propiedad y la gestión de la revista deberá indicarse claramente en su sitio web. Las editoriales no deberán utilizar nombres de organizaciones que puedan inducir a error a los posibles autores y editores sobre la naturaleza de la entidad propietaria de la revista.

8. Sitio web: El sitio web de la revista, incluidos los textos que contiene, deberá demostrar que se han adoptado las precauciones necesarias para garantizar unos estándares éticos y profesionales elevados.

9. Nombre de la revista: El nombre de la revista deberá ser único y no confundirse fácilmente con el de otra publicación. Tampoco deberá inducir a error a los posibles autores o lectores sobre su procedencia o su relación con otras revistas.

10. Conflictos de intereses: La revista deberá disponer de políticas claras para gestionar los posibles conflictos de intereses de editores, autores y revisores. Estas políticas deberán estar expresamente publicadas.

11. Acceso: Deberá especificarse cómo pueden acceder los lectores a la revista y a sus artículos individuales, así como si existen cuotas de suscripción o tarifas por la consulta de cada artículo.

12. Fuentes de ingresos: Los modelos de negocio o las fuentes de ingresos —por ejemplo, las tarifas a los autores, las suscripciones, la publicidad, las separatas, el apoyo institucional o la financiación de organizaciones— deberán indicarse claramente o resultar evidentes en el sitio web de la revista.

13. Publicidad: Cuando corresponda, las revistas deberán publicar su política publicitaria, especificando qué tipos de anuncios aceptan, quién decide su admisión y si los anuncios están vinculados al contenido o al comportamiento de los lectores —en el caso de la publicidad en línea— o si se muestran de manera aleatoria.

14. Periodicidad de publicación: La frecuencia con la que se publica la revista deberá indicarse claramente.

15. Archivo y preservación: La revista deberá indicar claramente su plan de copias de seguridad electrónicas y de preservación del acceso a sus contenidos en caso de que deje de publicarse. Entre los ejemplos de sistemas de preservación se encuentran CLOCKSS y PubMed Central.

16. Marketing directo: Todas las actividades de marketing directo realizadas en nombre de la revista, incluida la solicitud de manuscritos, deberán ser apropiadas, estar dirigidas a los destinatarios pertinentes y llevarse a cabo de manera discreta y no intrusiva.

Un aspecto esencial es la transparencia del proceso de evaluación por pares. Las revistas deben especificar si los contenidos se someten a revisión, qué modalidad utilizan, quiénes participan en la evaluación y cómo se toman las decisiones editoriales. Asimismo, deben publicar información sobre sus órganos de dirección, la identidad y afiliación de los responsables editoriales y los procedimientos para gestionar conflictos de intereses, reclamaciones, correcciones y retractaciones. Estas medidas contribuyen a reforzar la credibilidad de los resultados científicos y la responsabilidad de quienes participan en su publicación.

Los principios también prestan especial atención a la ética de la investigación y a la prevención de malas prácticas, como el plagio, la manipulación de citas y la fabricación o falsificación de datos. Las revistas y editoriales deben disponer de políticas públicas para abordar estas situaciones y actuar conforme a procedimientos reconocidos. Además, deben informar claramente sobre las tarifas que cobran a los autores, las posibles exenciones, sus fuentes de financiación, la publicidad y otras vías de ingresos, evitando que los intereses económicos condicionen las decisiones editoriales.

Por último, el documento incorpora criterios de inclusión, diversidad, equidad y accesibilidad. Las decisiones editoriales deben basarse en el mérito académico y no en la nacionalidad, el origen, las creencias políticas o la religión de los autores. En conjunto, estos principios constituyen una herramienta práctica para editores, investigadores, bibliotecarios y gestores de información científica, tanto para evaluar revistas como para mejorar las políticas editoriales y orientar a los investigadores en la selección de canales de publicación fiables.

Clasificación Decimal Universal (CDU) en español en línea

UDC Consortium. (s. f.). UDC Summary: Clasificación Decimal Universal (CDU). Sumario en español. https://udcsummary.info/php/index.php?id=1&lang=es&pr=Y

UDC Summary o Sumario de la Clasificación Decimal Universal (CDU) es un recurso de consulta en línea que permite acceder a una selección de las principales tablas de esta clasificación bibliográfica, utilizada para organizar, representar y recuperar información documental.

La plataforma, desarrollada y mantenida por el Consorcio de la CDU (UDC Consortium), ofrece acceso gratuito a aproximadamente 2.600 clases seleccionadas de un sistema completo que comprende más de 70.000 entradas. Su versión en español facilita la consulta de las categorías temáticas y de sus relaciones jerárquicas, por lo que constituye una herramienta de especial interés para bibliotecarios, documentalistas, estudiantes y profesionales de la gestión de la información.

La CDU se caracteriza por su estructura jerárquica, decimal y sintética, que permite representar tanto materias generales como temas específicos mediante la combinación de números y signos auxiliares. El sumario presenta las diez clases principales del sistema, correspondientes a las distintas áreas del conocimiento: generalidades, filosofía y psicología, religión, ciencias sociales, ciencias exactas y naturales, ciencias aplicadas y tecnología, artes y deportes, lingüística y literatura, y geografía e historia. También incorpora auxiliares comunes que permiten precisar aspectos como la lengua, la forma documental, el lugar, el tiempo y otras características de los documentos. Asimismo, incluye signos para expresar relaciones entre materias, establecer combinaciones y construir notaciones más específicas. Estas posibilidades hacen de la CDU un instrumento flexible para representar el contenido de los documentos y facilitar su organización y localización en catálogos y sistemas de información.

Desde una perspectiva profesional y formativa, el recurso resulta especialmente útil para aprender los fundamentos de la clasificación documental, consultar las principales categorías temáticas y comprender cómo se construyen las notaciones bibliográficas. Su disponibilidad en línea y en múltiples idiomas favorece su utilización en contextos internacionales, educativos y bibliotecarios. Conviene tener en cuenta, no obstante, que se trata de un sumario abreviado, no de la edición completa de la CDU, por lo que puede resultar insuficiente cuando se requiere una clasificación muy detallada o la comprobación de notaciones especializadas. Para estos casos, el Consorcio ofrece acceso a la plataforma CDU Online, que contiene las tablas completas y herramientas adicionales de consulta. Desde 2026, los datos del sumario están disponibles bajo la licencia Creative Commons Atribución-NoComercial 4.0 Internacional, de acuerdo con la información publicada en la propia plataforma

El efecto cocodrilo: cómo afrontar la amenaza de las búsquedas sin clic (zero-click search) y los resúmenes generados por inteligencia artificial en la publicación científica

Charlie Rapple. (4 de febrero de 2026). “Responding to the Threat of Zero-Click Search and AI Summaries: How Do We Tame the Crocodile?”. The Scholarly Kitchen. https://scholarlykitchen.sspnet.org/2026/02/04/responding-to-the-threat-of-zero-click-search-and-ai-summaries-how-do-we-tame-the-crocodile/

La visibilidad de una publicación ya no garantiza que los usuarios accedan a ella. En la era de los resúmenes generados por IA, las editoriales y las instituciones científicas necesitan nuevas formas de medir el impacto, preservar la atribución y mantener la confianza en las fuentes originales. Este fenómeno obliga a reconsiderar cómo se evalúa el uso de los recursos electrónicos, cómo se enseña a verificar las fuentes citadas por sistemas de IA y cómo se mantiene el acceso a los documentos originales. Para las bibliotecas, resulta fundamental fomentar una alfabetización informacional que enseñe a distinguir entre una respuesta sintetizada y la consulta directa de la evidencia científica que la sustenta.

Se analiza una transformación que afecta directamente a la publicación científica: el crecimiento de las búsquedas sin clic (zero-click search), en las que los usuarios obtienen respuestas directamente en la página de resultados de un buscador, sin acceder al sitio web que contiene la información original. Esta tendencia se ha intensificado con los resúmenes generados mediante inteligencia artificial, los paneles de respuestas y los navegadores que sintetizan información procedente de múltiples fuentes. La autora denomina a este fenómeno Crocodile Effect o «efecto cocodrilo», una metáfora que describe la separación creciente entre las veces que un contenido aparece en los resultados de búsqueda y las visitas que recibe la página original. Aunque los contenidos continúan teniendo visibilidad, cada vez menos usuarios pueden llegar a consultarlos directamente.

El fenómeno supone un desafío económico para las editoriales académicas. Las visitas y las descargas se utilizan habitualmente para demostrar el valor de las publicaciones, justificar renovaciones de suscripciones y acreditar el interés de los lectores. Si los usuarios reciben respuestas resumidas sin visitar las páginas originales, disminuye el tráfico y puede debilitarse la capacidad de las editoriales para demostrar el impacto de sus contenidos. La autora menciona como ejemplo las declaraciones de John Campbell, de Oxford University Press, quien atribuyó a las búsquedas sin clic una reducción del 19 % en las visitas a sus contenidos de referencia académica. También recoge un estudio publicado en octubre de 2025 según el cual más de la mitad de las búsquedas en Google terminaban sin que el usuario abandonara la página de resultados. Estas cifras ilustran la magnitud potencial del cambio, aunque no deben interpretarse como una medida uniforme aplicable a todos los sitios o disciplinas.

Más allá de la cuestión económica, Rapple advierte de las consecuencias para la integridad científica y la transparencia informativa. Los resúmenes generados por IA pueden combinar publicaciones revisadas por pares con fuentes de calidad desigual, informaciones incorrectas o contenidos engañosos. Al reformular la información y eliminar parte de su contexto, estas respuestas pueden hacer que afirmaciones discutibles parezcan tan fiables como los resultados científicos contrastados. Además, las referencias a las fuentes originales pueden aparecer de manera poco visible o incompleta. En algunos casos, los sistemas pueden ofrecer citas imprecisas o inexistentes, dificultando que el lector compruebe la procedencia de una afirmación y evalúe la calidad de la evidencia. La autora considera que esta pérdida de contexto y atribución amenaza la confianza en la comunicación científica.

El artículo plantea que las editoriales corren el riesgo de convertirse en proveedores invisibles de contenidos para plataformas de inteligencia artificial. Sus publicaciones aportan información valiosa a los sistemas que generan respuestas, pero las organizaciones responsables de producirlas pueden perder el contacto directo con sus lectores y una parte de los beneficios económicos y reputacionales derivados de su utilización. Rapple compara esta relación con la de un organismo que alimenta a otro hasta poner en peligro su propia supervivencia: los sistemas de IA necesitan fuentes fiables, pero si el uso de esas fuentes reduce los incentivos para mantenerlas, se puede comprometer la sostenibilidad del ecosistema de conocimiento.

Para responder a este desafío, la autora propone varias líneas de actuación. Una consiste en desarrollar estándares para medir y comunicar el uso de contenidos que se produce fuera de las plataformas editoriales tradicionales. Otra pasa por revisar la manera en que autores e instituciones valoran las publicaciones, de modo que las métricas convencionales de visitas y descargas no sean los únicos indicadores de impacto. También plantea explorar modelos de licencias y remuneración para los contenidos derivados, así como establecer estándares que permitan a las herramientas de IA identificar, clasificar y atribuir correctamente las publicaciones revisadas por pares. Estas medidas requerirían colaboración entre editoriales, plataformas tecnológicas, bibliotecas y organizaciones de normalización, dado que ninguna institución puede resolver el problema de forma aislada.

Una estrategia adicional consiste en mejorar la optimización para motores de respuesta y sistemas generativos, conocida como Answer Engine Optimization (AEO) o Generative Engine Optimization (GEO). Se trata de adaptar los contenidos, sus metadatos y su estructura para facilitar que los sistemas de IA los localicen, interpreten y citen adecuadamente. Las editoriales pueden experimentar con resúmenes estructurados, información contextual más clara, metadatos de calidad y mecanismos que faciliten el acceso desde las respuestas automatizadas hasta las publicaciones completas. Sin embargo, la autora considera necesario investigar qué prácticas funcionan realmente y analizar el comportamiento de los usuarios: en qué circunstancias deciden consultar la fuente original, qué confianza depositan en las respuestas generadas y qué características favorecen una visita posterior al sitio editorial.

Rapple sostiene que el efecto cocodrilo no es únicamente un problema de posicionamiento web o de pérdida de tráfico, sino una transformación de la manera en que se descubre, distribuye y consume el conocimiento. La respuesta exige nuevas métricas, mecanismos de atribución más sólidos, modelos de relación con las plataformas de IA y estrategias de visibilidad adaptadas a los buscadores generativos. El objetivo debería ser construir una relación sostenible entre los productores de conocimiento y los sistemas que lo reutilizan, evitando que la facilidad de obtener respuestas termine debilitando las fuentes que las hacen posibles.

Teatro impreso y manuscrito en el Fondo Antiguo de la Biblioteca de la Universidad de Sevilla (1605-1833)

Bolaños Donoso, P., y Peñalver Gómez, E. (coords.). (2026). Teatro impreso y manuscrito en el Fondo Antiguo de la Biblioteca de la Universidad de Sevilla 1605-1833. Editorial Universidad de Sevilla. Colección Biblioteca Universitaria, n.º 28. ISBN: 978-84-472-2713-6.

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El libro Teatro impreso y manuscrito en el Fondo Antiguo de la Biblioteca de la Universidad de Sevilla 1605-1833 es un catálogo especializado que reúne y describe una importante colección de patrimonio bibliográfico teatral conservada en las bibliotecas de la Universidad de Sevilla. Coordinada por Piedad Bolaños Donoso y Eduardo Peñalver Gómez, la obra tiene como objetivo principal facilitar el conocimiento, la identificación y la consulta de manuscritos y ediciones impresas de textos teatrales producidos entre los siglos XVII y XIX. Para ello, integra en un único repertorio temático materiales que anteriormente podían localizarse mediante diferentes catálogos y repertorios bibliográficos.

El catálogo documenta 144 manuscritos de obras teatrales y 2.185 ediciones impresas entre 1605 y 1833. Los fondos se encuentran principalmente en la Biblioteca Rector Antonio Machado y Núñez, que alberga la mayor parte de las colecciones históricas de la Universidad de Sevilla, y en la Biblioteca de Humanidades. Los materiales se conservan en distintos formatos, incluidos volúmenes facticios encuadernados en pasta española o pergamino y cajas de folletos teatrales. El repertorio permite localizar ejemplares, identificar ediciones y reconocer variantes textuales de una misma obra.

Guía para la elaboración de un trabajo académico: orientaciones para la planificación, redacción y presentación de un TFG

Durán Martínez, R., Gómez Gonçalves, A., & Elías Sánchez Sánchez, M. (Coords.). (2017). Guía didáctica para la elaboración de un trabajo académico. Universidad de Salamanca, Escuela Universitaria de Magisterio de Zamora. ISBN: 978-84-617-9681-6.

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La obra constituye un recurso didáctico de utilidad para estudiantes universitarios que necesitan afrontar un TFG, un TFM u otro trabajo académico con rigor y autonomía. Su principal aportación consiste en presentar el proceso de elaboración de forma estructurada y accesible, desde la elección del tema y la búsqueda documental hasta la redacción, la citación, la evaluación y la defensa. Además de ofrecer pautas prácticas, fomenta competencias esenciales para la formación universitaria, como el pensamiento crítico, la gestión responsable de la información, la organización del trabajo y la comunicación científica. Aunque algunos recursos tecnológicos y ejemplos bibliográficos corresponden al contexto de 2017, los principios metodológicos que desarrolla siguen siendo útiles como orientación general, siempre que se complementen con la normativa y los requisitos vigentes de cada universidad.

La Guía didáctica para la elaboración de un trabajo académico es una publicación coordinada por Ramiro Durán Martínez, Alejandro Gómez Gonçalves y Miguel Elías Sánchez Sánchez, elaborada por un equipo de profesores de la Universidad de Salamanca y publicada en 2017. Su objetivo es orientar al alumnado universitario en la preparación de trabajos académicos, especialmente los trabajos de fin de grado (TFG) y de fin de máster (TFM). La obra surge de un proyecto de innovación docente desarrollado durante el curso 2015-2016 y pretende reunir, en un único documento, las principales pautas necesarias para planificar, investigar, redactar y presentar un trabajo universitario. Su principal característica es el empleo de mapas visuales e infografías que complementan las explicaciones escritas, facilitan la comprensión de los contenidos y permiten identificar rápidamente las distintas fases del proceso.

La guía comienza explicando los fundamentos generales del trabajo académico. Subraya que debe ser una investigación original, inédita y personal, realizada por el estudiante bajo la orientación de un tutor, cuya función es acompañar el proceso y ayudar a resolver dudas, sin sustituir la responsabilidad del autor. Antes de empezar, recomienda consultar la normativa de la universidad y del centro correspondiente, conocer los requisitos de extensión, estructura, presentación y entrega, y elegir un tema de interés que pueda abordarse de forma realista. Distingue tres modalidades principales de trabajo: la investigación, orientada a estudiar un problema mediante una metodología científica; la intervención profesional, destinada a diseñar propuestas para resolver problemas o mejorar prácticas; y la revisión bibliográfica, que exige analizar críticamente las publicaciones existentes y relacionarlas entre sí, en lugar de limitarse a resumirlas de manera aislada.

La planificación constituye otro de los aspectos fundamentales. La obra aconseja definir los objetivos, acordar con el tutor la estructura del documento, establecer un calendario de tareas y prever los recursos humanos, técnicos y documentales necesarios. En cuanto a la búsqueda de información, insiste en la importancia de utilizar palabras clave precisas, seleccionar fuentes académicas fiables y consultar bases de datos, catálogos bibliotecarios, revistas científicas y repositorios especializados. Entre los recursos mencionados se encuentran Google Académico, Scopus, Web of Science, Latindex, las bases de datos del CSIC y REBIUN, además de bases especializadas como ERIC, MEDLINE y PsycINFO. La guía también destaca la necesidad de valorar la autoría, la autoridad de las instituciones responsables, la actualidad de los contenidos, la calidad de las referencias y la evidencia que respalda las afirmaciones. Asimismo, recomienda registrar desde el principio las fuentes consultadas y utilizar gestores bibliográficos para organizar la documentación y elaborar las referencias finales.

El segundo capítulo aborda la estructura y el desarrollo del trabajo académico. La introducción debe presentar el tema, explicar su relevancia y justificar la aportación que se pretende realizar. Los objetivos han de formularse de manera clara, precisa y concisa, preferentemente mediante verbos en infinitivo, distinguiendo entre objetivos generales y específicos. El estado de la cuestión debe revisar los antecedentes, las principales aportaciones científicas, las limitaciones de los estudios previos y las lagunas de conocimiento que justifican el trabajo. La metodología, por su parte, explica cómo se pretende alcanzar los objetivos y puede adoptar un enfoque cuantitativo, cualitativo o mixto, según la naturaleza de la investigación. Cuando corresponda, debe detallar los participantes o la muestra, las variables, los instrumentos utilizados, el procedimiento de recogida de datos y las técnicas de análisis.

En relación con los resultados y las conclusiones, la guía propone presentar los hallazgos de forma ordenada y vinculada a los objetivos planteados. Los resultados pueden acompañarse de tablas, gráficos y otros recursos visuales cuando estos ayuden a comprender la información. No basta con exponer los datos: es necesario interpretarlos, relacionarlos con las investigaciones anteriores y discutir su significado. Las conclusiones deben sintetizar los resultados más relevantes, explicar las aportaciones del trabajo, valorar el grado de cumplimiento de los objetivos e identificar las limitaciones encontradas. También resulta conveniente señalar posibles líneas de investigación futuras y formular recomendaciones para la práctica profesional cuando proceda.

El tercer capítulo se centra en la redacción y presentación formal. La guía considera esenciales el índice, el resumen y las palabras clave, elementos que ayudan a organizar el documento y facilitan su recuperación por parte de otros lectores. Recomienda elaborar el resumen definitivo una vez terminado el trabajo, incluyendo los objetivos, la metodología y los resultados principales, así como seleccionar entre cuatro y ocho palabras clave representativas del tema. Las tablas, figuras y anexos deben incorporarse únicamente cuando aporten información útil, estar numerados y titulados, indicar su procedencia y aparecer referenciados en el texto. La obra presta especial atención a las citas y referencias bibliográficas como mecanismos de reconocimiento de la autoría y prevención del plagio. Diferencia entre citas textuales e indirectas, recomienda expresar las ideas ajenas con palabras propias cuando no se trate de una transcripción literal y presenta el sistema Harvard como una opción de citación. Asimismo, explica que las referencias finales deben permitir identificar las fuentes utilizadas y organizarse alfabéticamente por autor.

La publicación ofrece orientaciones para cuidar el estilo académico, cumplir los requisitos formales de entrega y preparar la defensa oral. La exposición debe ser clara, ordenada y ajustada al tiempo disponible, con una presentación visual sencilla que destaque los objetivos, los contenidos más relevantes y las conclusiones, evitando diapositivas excesivamente cargadas de texto. Se aconseja ensayar previamente, emplear un lenguaje natural y riguroso, mantener el contacto visual con el tribunal y responder a las preguntas con serenidad y argumentos fundamentados. La guía se completa con un apartado de recursos adicionales y un mapa visual que sintetiza las principales fases del proceso.

Más de la mitad de los adultos en Estados Unidos (59 %) afirman que se informan a través de las redes sociales

Pew Research Center. (2026, 19 de octubre). Social Media and News Fact Sheet. Pew Research Center. https://www.pewresearch.org/journalism/fact-sheet/social-media-and-news-fact-sheet/

Las fuentes digitales se han convertido en una parte importante del consumo de noticias de los estadounidenses, y las redes sociales desempeñan un papel fundamental, especialmente entre los adultos más jóvenes. Para 2026, más de la mitad de los adultos en Estados Unidos (59 %) afirman que se informan a través de las redes sociales al menos en ocasiones, lo que supone un ligero aumento en comparación con los últimos años.

El informe Social Media and News Fact Sheet, publicado por el Pew Research Center de 2026, analiza el papel de las redes sociales como canales de acceso a la información periodística en Estados Unidos. El documento ofrece una panorámica actualizada de las plataformas utilizadas para consultar noticias, examina la evolución de estos hábitos y estudia las diferencias existentes entre grupos de población según la edad, el género, el nivel educativo y la identificación política. Sus resultados muestran que las redes sociales forman parte importante del ecosistema informativo contemporáneo: en 2026, el 59 % de los adultos estadounidenses afirma que obtiene noticias a través de estas plataformas al menos ocasionalmente. Esta cifra confirma la relevancia de los canales digitales en la distribución de información y la transformación de las formas tradicionales de acceder a la actualidad.

Los datos reflejan que Facebook y YouTube son las plataformas que alcanzan a una mayor proporción de adultos estadounidenses para el consumo habitual de noticias. El 40 % declara informarse regularmente a través de Facebook y el 34 % mediante YouTube. A continuación aparecen Instagram, con un 23 %, y TikTok, con un 20 %. Otras plataformas presentan porcentajes inferiores: X, anteriormente Twitter, alcanza el 10 %; Reddit, el 9 %; Nextdoor, el 8 %; LinkedIn, el 6 %; y WhatsApp, el 5 %. Rumble, Truth Social y Bluesky registran cifras todavía menores. Estos resultados muestran que las redes sociales no cumplen una función informativa equivalente: algunas combinan grandes audiencias generales con un uso frecuente para consultar noticias, mientras que otras tienen una presencia más reducida en los hábitos informativos de la población.

La evolución temporal permite observar cambios significativos en la importancia de cada plataforma. Facebook ha pasado del 36 % de adultos que obtenían noticias habitualmente a través de ella en 2020 al 40 % en 2026, aunque su trayectoria ha experimentado fluctuaciones intermedias. YouTube ha aumentado del 23 % al 34 % en el mismo periodo, consolidándose como una fuente destacada de información. Instagram también ha crecido, desde el 11 % hasta el 23 %, mientras que TikTok ha experimentado una expansión especialmente notable: del 3 % en 2020 al 20 % en 2026. En cambio, X ha descendido del 15 % al 10 %. Estas tendencias evidencian que los hábitos informativos se adaptan a los cambios en las plataformas, los formatos de contenido y las preferencias de los usuarios. El avance de TikTok e Instagram, en particular, pone de relieve la creciente relevancia de los entornos visuales y de los contenidos breves en la circulación de noticias.

El informe también distingue entre el porcentaje de toda la población adulta que utiliza una plataforma para informarse y la proporción de usuarios de esa misma plataforma que consulta noticias regularmente. Esta diferencia resulta fundamental para interpretar los datos. Por ejemplo, el 57 % de los usuarios de Facebook y el mismo porcentaje de los usuarios de X afirman obtener noticias habitualmente en esos servicios. En TikTok, la proporción alcanza el 53 %, mientras que en Instagram es del 46 %. YouTube registra un 41 % entre sus usuarios. Por tanto, aunque Facebook y YouTube destacan por su alcance general, otras plataformas tienen una función informativa especialmente importante dentro de sus propias comunidades. Nextdoor, orientada a las comunidades locales, también presenta una evolución relevante: el porcentaje de sus usuarios que consulta noticias regularmente ha pasado del 33 % en 2025 al 45 % en 2026.

Las diferencias demográficas constituyen otro de los aspectos destacados del estudio. Los adultos jóvenes presentan una mayor tendencia que las personas de más edad a consumir noticias en TikTok, Instagram y Reddit. Entre quienes tienen de 18 a 29 años, el 43 % obtiene noticias regularmente a través de Instagram, el 40 % mediante Facebook, el 39 % en YouTube y el 39 % en TikTok. En el grupo de 65 años o más, en cambio, Instagram alcanza el 8 % y TikTok apenas el 4 %. También existen diferencias relacionadas con el género: las mujeres recurren con mayor frecuencia a Facebook y TikTok para informarse, mientras que los hombres muestran una mayor presencia relativa en YouTube y X. Estos resultados ponen de manifiesto que las estrategias de comunicación periodística deben tener en cuenta tanto la plataforma utilizada como las características y los hábitos de las audiencias a las que se dirigen.

El análisis identifica asimismo diferencias relacionadas con el origen étnico, el nivel educativo y las preferencias políticas de la población estadounidense. Los adultos afroamericanos, hispanos y asiáticos presentan una mayor tendencia que los adultos blancos a consultar noticias en determinadas plataformas, entre ellas YouTube e Instagram, aunque los patrones varían según el servicio. Las personas sin titulación universitaria muestran una mayor inclinación que los graduados universitarios a obtener noticias mediante Facebook y TikTok. En el ámbito político, los demócratas y quienes se inclinan por ese partido recurren con mayor frecuencia a Instagram, TikTok y Reddit, mientras que los republicanos presentan una ligera ventaja en Facebook y X. YouTube registra porcentajes similares entre ambos grupos. Estas diferencias ayudan a comprender cómo se distribuye el consumo informativo en distintas comunidades, pero no demuestran por sí solas que el uso de una plataforma determine las opiniones políticas de sus usuarios.

Desde una perspectiva metodológica, el Pew Research Center basa este informe en una encuesta realizada a 5.166 adultos estadounidenses entre el 24 y el 30 de agosto de 2026, integrantes de su American Trends Panel. Los resultados pretenden representar a la población adulta de Estados Unidos. Es importante tener presente que el estudio mide comportamientos declarados por los participantes y que las cifras de consumo habitual corresponden a quienes utilizan cada plataforma, no necesariamente al conjunto de la población. Además, los datos describen específicamente el contexto estadounidense y no deben extrapolarse automáticamente a España o a otros países, donde pueden variar la penetración de las redes sociales, la confianza en los medios, las preferencias informativas y las condiciones de acceso a la tecnología.

En conjunto, el informe confirma que las redes sociales se han convertido en intermediarias fundamentales entre la información periodística y la ciudadanía. Las plataformas ya no son únicamente espacios de interacción personal y entretenimiento, sino también entornos donde se descubren noticias, se comparten contenidos y se construyen percepciones sobre la actualidad. Esta transformación plantea oportunidades para ampliar el alcance de la información, pero también exige prestar atención a la desinformación, la selección algorítmica de contenidos, la fragmentación de las audiencias y la dificultad de distinguir entre información contrastada, opiniones y publicaciones engañosas. El documento no mide directamente la calidad de las noticias ni el grado de desinformación que circula en cada plataforma, pero sus resultados ayudan a identificar los espacios en los que se desarrolla una parte importante del consumo informativo.