
CNBC. “Iran threatens Nvidia, Apple and other tech giants with attack.” Publicado el 1 de abril de 2026. https://www.cnbc.com/2026/04/01/iran-irgc-nvidia-appple-attack-threat.html?utm_source=flipboard&utm_content=user%2FCNBC
En el contexto de la creciente tensión entre Irán, Estados Unidos e Israel en 2026, la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (IRGC) lanzó una advertencia directa contra un grupo de grandes empresas tecnológicas estadounidenses, entre ellas Nvidia, Apple, Microsoft y Google. Según el comunicado difundido por canales oficiales vinculados al IRGC, estas compañías son consideradas “objetivos legítimos” debido a su supuesta implicación en operaciones militares y de inteligencia que habrían contribuido a ataques contra territorio iraní.
El anuncio incluía un mensaje especialmente alarmante: los posibles ataques podrían comenzar a partir del 1 de abril a una hora concreta (20:00 en Teherán), lo que evidenciaba un nivel de escalada poco habitual al fijar un horizonte temporal. Además, el IRGC instó a los empleados de estas compañías en Oriente Medio a evacuar sus lugares de trabajo para evitar víctimas, lo que sugiere que las amenazas no se limitan a un plano retórico, sino que podrían implicar acciones físicas o ataques contra infraestructuras.
Esta advertencia se enmarca en una dinámica más amplia de conflicto híbrido, donde la tecnología —especialmente la inteligencia artificial, las telecomunicaciones y los sistemas de datos— se ha convertido en un elemento clave del enfrentamiento geopolítico. Irán acusa a estas empresas de facilitar la localización de objetivos y el desarrollo de operaciones militares mediante sus plataformas tecnológicas, lo que refleja un cambio en la naturaleza de la guerra contemporánea, donde las corporaciones privadas pasan a ser actores indirectos del conflicto.
Por último, la amenaza contra estas multinacionales tiene implicaciones globales, ya que muchas de ellas operan infraestructuras críticas en Oriente Medio, como centros de datos o redes de comunicación. Un eventual ataque podría afectar no solo a la seguridad regional, sino también a cadenas de suministro tecnológicas y a servicios digitales a escala mundial, aumentando la incertidumbre en los mercados y en el ecosistema tecnológico internacional.








