La alfabetización en inteligencia artificial y las habilidades socioemocionales como competencias transversales en la educación.

Licardo, Marta, y Alenka Lipovec, eds. Artificial Intelligence Literacy and Social-Emotional Skills as Transversal Competencies in Education. Hamburgo: Verlag Dr. Kovač, 2024

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Esta monografía científica, financiada en el marco del proyecto SETCOM (Entornos de Soporte para la Mejora de Competencias Transversales en la Educación), aborda en profundidad la intersección crítica entre la alfabetización en Inteligencia Artificial (IA) y el desarrollo de habilidades socioemocionales (SE) dentro de los sistemas educativos actuales.

A través de una rigurosa aproximación metodológica basada en la investigación pedagógica empírica, el volumen se compone de múltiples estudios orientados a tender puentes entre las directrices de las políticas públicas y la práctica real en las aulas. El postulado central de la obra sostiene que tanto la capacidad técnica para comprender la IA como las competencias humanas de índole emocional no deben avanzar de forma aislada, sino converger de forma sinérgica como pilares fundamentales y transversales que doten a estudiantes y profesores de las herramientas necesarias para navegar un ecosistema digital dinámico y en constante transformación.

En la dimensión puramente tecnológica, el texto examina el panorama de la Inteligencia Artificial aplicada en la educación (AIED), desglosando conceptualmente sus aproximaciones en cuatro ejes: aprender con la IA, utilizar la IA para comprender los procesos de aprendizaje (mediante la analítica de trazas digitales y movimientos del usuario), aprender sobre la tecnología en sí y prepararse éticamente para sus implicaciones laborales y de privacidad. Se ofrece un repaso histórico riguroso que va desde las primeras máquinas de opción múltiple de Sidney Pressey en la década de 1920 y los dispositivos de retroalimentación inmediata basados en el condicionamiento de B.F. Skinner, hasta los actuales Sistemas de Tutoría Inteligente (ITS). La monografía resalta que, gracias a los modelos de aprendizaje automático y por refuerzo, los sistemas de tutoría actuales han alcanzado capacidades competitivas comparables a las de un tutor humano personalizado, reduciendo drásticamente los tiempos de asimilación de contenidos y adaptándose de forma flexible a las necesidades e inclusión de cada estudiante.

Por otro lado, la obra categoriza las tecnologías de IA vigentes en tres grandes grupos superpuestos según sus destinatarios: las enfocadas en el estudiante (que incluyen aplicaciones asistidas, simulaciones, herramientas para personas con discapacidad, chatbots de tutoría y evaluaciones formativas automatizadas), las enfocadas en el docente (como la detección de plagio, curación inteligente de materiales de enseñanza y asistentes de corrección) y las institucionales (centradas en la planificación de horarios, procesos de admisión y la detección temprana de deserción escolar). En este sentido, la irrupción de las herramientas de IA generativa ocupa un espacio analítico relevante; mediante diversos estudios de caso prácticos con estudiantes universitarios de educación de la Universidad de Maribor, se demuestra el inmenso valor de estas plataformas como catalizadores de lluvia de ideas y copilotos de investigación creativa. Sin embargo, los investigadores lanzan una advertencia contundente al ilustrar cómo una formulación imprecisa de instrucciones (prompts de baja calidad) o una terminología inadecuada pueden desembocar en resultados defectuosos, lo que sitúa la capacidad de evaluación crítica y el dominio conceptual del ser humano por encima del automatismo computacional.

Finalmente, el libro profundiza en el factor humano analizando el rol fundamental del Aprendizaje Socioemocional (SEL) y la competencia relacional de los profesores. Se presentan análisis de tipologías para comprender las actitudes de los alumnos ante la IA y su relación con el trabajo en equipo, una destreza indispensable puesto que los propios algoritmos de IA ya se usan con éxito para conformar grupos de estudio heterogéneos y dinámicos en las aulas. Los capítulos de cierre se enfocan en los educadores de distintos niveles escolares, señalando que las creencias y actitudes que posee un docente acerca del aprendizaje socioemocional actúan como predictores directos de su competencia relacional, es decir, de su capacidad para establecer y sostener vínculos humanos constructivos y empáticos. El libro concluye con una firme defensa de la ética y la cautela: la tecnología en la enseñanza no debe mitificarse ni emplearse ciegamente (lo que generaría un oxímoron pedagógico debido a las respuestas absurdas que las máquinas aún producen), sino que debe gestionarse a través de un enfoque centrado en el bienestar humano para dar pie a una educación equitativa, transformadora, inclusiva y verdaderamente holística.









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La mitad de los adultos de Estados Unidos nunca ha utilizado un chatbot de inteligencia artificial

Gottfried, Jeffrey, William Bishop, Monica Anderson, Michelle Faverio, Eugenie Park y Colleen McClain. 2026. “Americans and AI 2026: Chatbots, Smart Devices and Views on Impact – Why don’t people use chatbots?” Pew Research Center, 17 de junio de 2026. https://www.pewresearch.org/internet/2026/06/17/why-dont-people-use-chatbots/

El informe analiza por qué una parte significativa de la población adulta en Estados Unidos no utiliza chatbots de inteligencia artificial como ChatGPT, Gemini o Copilot, a pesar de su creciente presencia en la vida cotidiana. Los resultados proceden de una encuesta representativa realizada a más de 5.000 adultos estadounidenses, lo que permite identificar patrones claros de adopción, rechazo y percepción social de estas herramientas.

El informe de Pew Research Center (17 de junio de 2026) muestra un panorama muy claro sobre la adopción de los chatbots de inteligencia artificial: su uso está lejos de ser universal y la principal explicación no es tecnológica, sino cultural y actitudinal.

En términos generales, los datos indican que el 51% de los adultos en Estados Unidos no ha usado nunca chatbots de IA, frente a un 49% que sí los ha utilizado al menos una vez. Esta división casi simétrica refleja que la tecnología está extendida, pero todavía no plenamente integrada en la vida cotidiana de la población.

Cuando se analizan las razones del no uso, el factor más importante es el desinterés, señalado por un 83% de los no usuarios. Es decir, la mayoría no rechaza activamente la tecnología, sino que simplemente no la percibe como necesaria o útil en su día a día. A esto se suma un componente de desconfianza estructural, ya que un 76% duda de la exactitud de la información que generan los chatbots, lo que limita su valor como herramienta informativa o de apoyo. En paralelo, aparece una preocupación muy marcada por la privacidad y el uso de datos personales (79%), lo que evidencia una sensibilidad creciente hacia el impacto de la inteligencia artificial en la esfera privada.

Junto a estos factores principales, el estudio también identifica barreras secundarias: un 55% declara no saber cómo usarlos, lo que apunta a ciertos déficits de alfabetización digital, aunque no son el obstáculo dominante. En cambio, la presión social o el miedo al juicio ajeno apenas influye, ya que solo un 14% menciona este motivo.

Las expectativas de futuro refuerzan esta tendencia de estancamiento. Un 67% de los no usuarios considera poco o nada probable que empiece a utilizarlos en los próximos 12 meses, lo que sugiere que la brecha de adopción podría mantenerse estable a corto plazo, sin una incorporación masiva inminente.

Los datos revelan que la no adopción de chatbots no responde a una falta de acceso tecnológico, sino a una combinación de desinterés mayoritario, desconfianza en la fiabilidad de la IA y preocupación por la privacidad, lo que configura un escenario en el que la expansión de estas herramientas depende tanto de su mejora técnica como de su aceptación social.

Carta Europea del Investigador

European Commission: Directorate-General for Research and Innovation, Charte européenne du chercheur – Renforcer l’attrait des carrières dans les secteurs public et privé, Publications Office of the European Union, 2025, https://data.europa.eu/doi/10.2777/6000481

Texto completo en español

La Carta Europea del Investigador es una directriz de la Unión Europea que establece 40 principios generales sobre los derechos, responsabilidades y obligaciones de los investigadores, instituciones y financiadores. Su objetivo principal es crear un mercado laboral abierto, transparente y justo para el personal científico en toda Europa

La Carta Europea del Investigador fue adoptada por el Consejo el 18 de diciembre de 2023, como anexo 2 de la Recomendación C/2023/1640 del Consejo, que define un marco europeo para atraer y retener a investigadores, así como a innovadores y emprendedores con talento en Europa. Esta nueva carta sustituye a la antigua Carta y Código europeos (de 2005) y responde a una evolución significativa de la política de investigación e innovación.

La carta establece un conjunto de principios que deben permitir el desarrollo de carreras atractivas en la investigación, con el fin de apoyar la excelencia en la investigación y la innovación en Europa. La Comisión Europea la considera un motor para reforzar el Espacio Europeo de Investigación.

La presente publicación constituye una referencia esencial para el proceso de concesión del premio “Human Resources Excellence in Research”. Sus objetivos son sensibilizar, facilitar la difusión y ofrecer apoyo a investigadores, empleadores, organismos financiadores y responsables políticos en todas las disciplinas y

Más allá de los libros: cuatro ciudades que están reinventando la biblioteca pública como motor de vida urbana y comunidad

García i Rodríguez, Sergio. “Beyond Books and Shelves: Four Cities Reimagining the Public Library and Public Life.” CitiesToBe, mayo de 2026. https://citiestobe.com/beyond-books-and-shelves-four-cities-reimagining-the-public-library-and-public-life/

Las bibliotecas públicas están experimentando una transformación profunda que va mucho más allá de su función tradicional como depósitos de libros. A partir de un encuentro internacional sobre innovación urbana celebrado en Madrid, el texto plantea que la biblioteca contemporánea se ha convertido en un espacio cívico híbrido, donde confluyen la cultura, la educación, la inclusión social y la vida comunitaria.

Lejos de ser solo un lugar de lectura, la biblioteca emerge como un “tercer espacio” esencial para la cohesión urbana, un entorno gratuito, accesible y no comercial que permite la convivencia entre ciudadanos diversos.

El núcleo del artículo se articula a través de cuatro casos internacionales —Nueva York, Aarhus, Bogotá y Singapur— que ilustran diferentes formas de reinterpretar la biblioteca en función de sus contextos sociales, políticos y urbanos. En Nueva York, el sistema de bibliotecas mantiene un fuerte vínculo con el libro y la lectura, pero lo hace desde una perspectiva profundamente social: la biblioteca como red de seguridad cultural y espacio de confianza en una ciudad altamente desigual. En este modelo, el énfasis no está en la reinvención radical, sino en reforzar la función clásica del acceso a la lectura como derecho ciudadano.

El caso de Aarhus (Dinamarca) introduce una visión más experimental y arquitectónica, representada por bibliotecas concebidas como infraestructuras abiertas, flexibles y participativas. En este modelo, el edificio mismo se convierte en un dispositivo democrático: espacios abiertos, zonas sin programar y áreas polivalentes que invitan a la apropiación ciudadana. La biblioteca no dicta usos, sino que los posibilita, promoviendo la creatividad, la interacción social y la participación espontánea.

En Bogotá, el artículo muestra una realidad distinta, marcada por la desigualdad urbana y la necesidad de políticas inclusivas. Allí, las bibliotecas funcionan como herramientas de justicia social y cohesión territorial, integrando redes comunitarias y proyectos ciudadanos que van más allá del edificio físico. La biblioteca se expande hacia el barrio, convirtiéndose en un sistema distribuido que combina instituciones públicas y iniciativas locales, con un fuerte componente de participación ciudadana.

Singapur representa, por su parte, un modelo altamente planificado donde la biblioteca se concibe como parte de una estrategia nacional de innovación y aprendizaje continuo. En este contexto, las bibliotecas funcionan como centros de formación, alfabetización digital y adaptación a los cambios tecnológicos, integrándose en una visión de ciudad inteligente donde el conocimiento es un recurso estratégico.

A lo largo del artículo, se destaca que, aunque los modelos son distintos, todos comparten una idea central: la biblioteca ya no puede entenderse como una institución estática, sino como una infraestructura viva de la ciudad contemporánea. Su evolución refleja transformaciones más amplias en la forma en que las ciudades entienden el espacio público, la ciudadanía y el acceso al conocimiento. La biblioteca se convierte así en un laboratorio urbano donde se ensayan nuevas formas de convivencia, aprendizaje y participación democrática.

Se trata de una reflexión más amplia sobre el papel de las bibliotecas en el futuro de las ciudades. En un contexto de creciente polarización social y fragmentación del espacio público, estas instituciones aparecen como uno de los pocos lugares capaces de sostener encuentros significativos entre personas diversas. En este sentido, la biblioteca no solo se redefine a sí misma, sino que propone un modelo alternativo de ciudad: más abierta, inclusiva y orientada al bien común.

Un abogado sancionado con más de 31.000 dólares por presentar citas jurídicas falsas generadas con inteligencia artificial

Lawyer writing notes on legal papers at courtroom table with judge in background
A lawyer reviews and annotates legal documents during a courtroom proceeding.

Mach, Jessica. “Lawyer Who Used AI-Fabricated Citations Hit With $31,150 in Costs to LSO.” Law Times, junio de 2026.

Un tribunal disciplinario de la Law Society of Ontario impuso una sanción económica de 31.150 dólares canadienses al abogado Shahryar Mazaheri, después de comprobar que presentó documentos legales elaborados con inteligencia artificial que incluían citas jurisprudenciales inexistentes o incorrectas.

Un caso disciplinario en la provincia canadiense de Ontario ha vuelto a poner el foco en los riesgos del uso no supervisado de la inteligencia artificial en el ámbito jurídico. La Law Society of Ontario sancionó a un abogado, Shahryar Mazaheri, con el pago de 31.150 dólares canadienses en costas, tras comprobar que había presentado escritos legales que contenían citas jurisprudenciales generadas por IA que no existían en la realidad.

El incidente se produjo cuando el abogado utilizó herramientas de inteligencia artificial para preparar documentación en un procedimiento legal, sin realizar una verificación adecuada de las fuentes citadas. Como resultado, se incluyeron referencias a casos judiciales ficticios o incorrectamente atribuidos, lo que comprometió la integridad del proceso y obligó al tribunal a revisar en profundidad el material presentado.

La decisión del organismo regulador subraya que el problema no es el uso de herramientas de IA en sí mismo, sino la falta de supervisión profesional y verificación crítica. El tribunal dejó claro que los abogados pueden apoyarse en tecnologías emergentes, pero siguen teniendo una obligación estricta de garantizar la exactitud de toda la información presentada ante la justicia.

Además de la sanción económica, el caso se ha convertido en un precedente relevante en Canadá, ya que evidencia cómo la incorporación acelerada de la IA generativa en profesiones reguladas está generando nuevos desafíos éticos y legales. Entre las preocupaciones destacadas están la facilidad con la que estos sistemas pueden “alucinar” datos, la tentación de confiar excesivamente en ellos y la necesidad de establecer protocolos claros de validación.

El caso ha sido citado en debates más amplios sobre la regulación de la inteligencia artificial en profesiones como el derecho, la medicina o la contabilidad, donde la responsabilidad profesional no puede delegarse en sistemas automatizados. En este contexto, la resolución refuerza una idea clave: la IA puede asistir, pero la responsabilidad final sigue siendo humana y profesional.

En conjunto, el episodio marca un punto de inflexión en la relación entre tecnología y práctica jurídica, anticipando un escenario en el que los colegios profesionales deberán definir con mayor precisión los límites, usos permitidos y deberes de diligencia cuando se empleen herramientas de IA en entornos críticos.

AI cambia su retroalimentación sobre la escritura de estudiantes cuando conoce su raza y género

Sparks, Sarah D. 2026. “AI Changes Its Feedback on Students’ Writing When It Knows Their Race, Gender.Education Week, June 18, 2026. https://www.edweek.org/technology/ai-changes-its-feedback-on-students-writing-when-it-knows-their-race-gender/2026/06.

Un estudio reciente analiza cómo los sistemas de inteligencia artificial utilizados como “coaches” de escritura modifican su retroalimentación cuando reciben información sobre características personales de los estudiantes, como su raza, género, nivel académico o condición de aprendizaje. Los investigadores descubrieron que la misma redacción puede recibir comentarios muy distintos dependiendo de esos datos contextuales.

Cuando la IA “cree” que el estudiante es de alto rendimiento, tiende a ofrecer sugerencias más profundas, como ampliar argumentos o considerar contraargumentos. En cambio, cuando se le atribuyen perfiles de bajo rendimiento o dificultades de aprendizaje, la retroalimentación se vuelve más superficial, centrada en correcciones básicas como ortografía o frases confusas. Esto ocurre incluso cuando el texto original es idéntico.

El estudio, realizado con modelos como GPT-4o y Llama, sugiere que estos sesgos no son accidentales sino consecuencia de cómo los modelos interpretan la información contextual: toda característica añadida al prompt es tratada como relevante, aunque no tenga relación con la calidad del escrito. Esto puede generar estereotipos educativos, ya que el sistema adapta su “expectativa” del estudiante según su perfil.

Los autores advierten que la personalización mediante IA en educación puede tener efectos contraproducentes si no se controla adecuadamente, ya que podría reforzar desigualdades en lugar de mejorar el aprendizaje. Subrayan la necesidad de supervisión docente y criterios pedagógicos claros para evitar que los sistemas automáticos sustituyan el juicio educativo humano.

Alfabetización en inteligencia artificial: competencias, marcos de referencia y el papel de las bibliotecas en la era digital

People participating in an AI literacy workshop with laptops and digital graphics about AI concepts
A diverse group collaborates at an AI literacy workshop focusing on data and ethics in a library.

Alonso-Arévalo, Julio. “Alfabetización en inteligencia artificial: competencias, marcos de referencia y el papel de las bibliotecas en la era digital.” Boletín de la Asociación Andaluza de Bibliotecarios 131 (enero-junio 2026): 9-23. Libro-BAAB131-008-024.pdf

La irrupción de la inteligencia artificial, especialmente de la inteligencia artificial generativa, ha transformado profundamente múltiples ámbitos de la sociedad contemporánea, desde la educación hasta la salud, la investigación, la economía y la comunicación cotidiana. En este escenario, el artículo plantea que la alfabetización en inteligencia artificial debe entenderse como una competencia esencial del siglo XXI, comparable en relevancia a la alfabetización digital surgida con Internet. Ya no se trata únicamente de saber utilizar herramientas tecnológicas, sino de comprender el funcionamiento interno de los sistemas algorítmicos, interpretar críticamente sus resultados y desarrollar capacidades para interactuar con estas tecnologías de manera ética, responsable y consciente. Libro-BAAB131-008-024.pdf

Uno de los aspectos centrales del trabajo es la definición amplia y multidimensional del concepto de alfabetización en inteligencia artificial. El autor explica que esta competencia no puede reducirse al simple uso instrumental de plataformas como ChatGPT, Gemini o Claude, sino que requiere comprender cómo operan los algoritmos, saber formular instrucciones eficaces (prompts), evaluar críticamente las respuestas generadas y reconocer problemas asociados como sesgos, alucinaciones, manipulación informativa o limitaciones derivadas de los datos de entrenamiento. Esta alfabetización incorpora, por tanto, dimensiones técnicas, cognitivas, éticas y comunicativas que exigen una formación mucho más compleja que la simple familiaridad tecnológica.

El artículo subraya además una preocupación creciente: existe una brecha importante entre el uso masivo de herramientas de inteligencia artificial y la verdadera comprensión de sus mecanismos de funcionamiento. Muchas personas, incluidos estudiantes universitarios y docentes, utilizan diariamente sistemas de IA sin entender realmente cómo producen sus respuestas ni cuáles son sus limitaciones epistemológicas. Esta situación puede generar una confianza excesiva en contenidos erróneos o sesgados, comprometer la integridad académica y favorecer la reproducción automática de desinformación. En este sentido, el autor insiste en que la alfabetización en IA debe integrarse con otras alfabetizaciones ya consolidadas, especialmente la alfabetización informacional, mediática, digital y de datos, ampliando así los marcos tradicionales de formación crítica.

Una parte sustancial del estudio analiza los principales marcos internacionales desarrollados para estructurar la enseñanza de estas competencias. Se examinan especialmente los modelos propuestos por la UNESCO, EDUCAUSE, la Association of College and Research Libraries y el World Economic Forum. Aunque cada uno presenta matices distintos, todos coinciden en varios principios fundamentales: la necesidad de formar pensamiento crítico, incorporar una dimensión ética, preparar a la ciudadanía digital para interactuar responsablemente con la IA y concebir el aprendizaje como un proceso continuo. Las diferencias principales radican en el público al que van dirigidos, el nivel de profundidad técnica y el contexto institucional en el que fueron diseñados.

Uno de los aportes más relevantes del trabajo es situar a las bibliotecas como actores estratégicos dentro de este nuevo ecosistema formativo. Históricamente, las bibliotecas han sido instituciones dedicadas a democratizar el acceso a la información y desarrollar usuarios críticos capaces de evaluar fuentes documentales. El artículo sostiene que esa misión debe ampliarse ahora hacia la alfabetización en inteligencia artificial, convirtiendo a las bibliotecas en espacios capaces de enseñar a interpretar contenidos generados algorítmicamente, detectar sesgos, combatir la desinformación y formar ciudadanos capaces de interactuar con estas herramientas desde una perspectiva ética y crítica. El papel del bibliotecario deja así de limitarse a la gestión documental para convertirse en mediador tecnológico y formador especializado.

El análisis de experiencias concretas en bibliotecas universitarias demuestra, sin embargo, que todavía existen desafíos importantes. Muchas bibliotecas han comenzado a ofrecer guías y recursos sobre herramientas de IA, pero suelen centrarse principalmente en enseñar el uso práctico de estas plataformas, dejando en segundo plano aspectos fundamentales como la ética, el pensamiento crítico o la comprensión técnica de los modelos. Además, persisten obstáculos como la falta de personal especializado, la rapidez con que evolucionan estas tecnologías, la necesidad permanente de actualización profesional y el riesgo de generar dependencia tecnológica en lugar de fomentar autonomía intelectual. Estos desafíos obligan a replantear la formación bibliotecaria y las estrategias institucionales de adaptación.

Finalmente, el artículo concluye que la alfabetización en inteligencia artificial representa uno de los grandes retos educativos, sociales y culturales del presente. El autor sostiene que no comprender el funcionamiento de estas tecnologías puede convertirse en un nuevo factor de desigualdad estructural, ya que quienes no adquieran estas competencias quedarán en desventaja tanto en el mercado laboral como en su capacidad de participar de forma informada en una sociedad cada vez más mediada por algoritmos. En este contexto, las bibliotecas públicas, universitarias y escolares están llamadas a desempeñar una función decisiva en la construcción de una ciudadanía digital crítica, democrática y capaz de ejercer un uso consciente de la inteligencia artificial, consolidándose como instituciones fundamentales en la transición hacia una sociedad algorítmica más equitativa.

Espacio creativo “La Más Cromática” con Lur Barrios. Planeta Biblioteca 2026/06/24.

Espacio creativo “La Más Cromática” con Lur Barrios

Planeta Biblioteca 2026/06/24.

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La entrevista a Lur Barrios refleja una propuesta cultural original y profundamente humana a través de «La Más Cromática«, un espacio creativo donde el color se convierte en herramienta de expresión, aprendizaje y transformación personal. Lur plantea la creatividad como un refugio abierto a personas de todas las edades, en el que el arte sirve para explorar emociones, fortalecer la autoestima y desarrollar una mirada más consciente sobre el mundo visual que nos rodea. Frente a un contexto cada vez más marcado por la digitalización y la inteligencia artificial, el proyecto reivindica el valor de la experiencia presencial, la experimentación artística y el encuentro comunitario, consolidándose como un lugar donde la creación conecta sensibilidad, cultura y desarrollo personal.

LA MÁS CROMÁTICA

en calle Sánchez Llevot Nº 2

(Salamanca 37005)

Tlf: 681 93 81 45

Cómo identificar libros escritos con inteligencia artificial: señales, métodos y límites de detección

Student reading a large book with glowing scientific formulas and diagrams digitally overlaid
A student studies complex scientific equations with digital overlays in a cozy library

Cómo identificar libros escritos con inteligencia artificial.” 2026. Más de Fondo. Accedido el 24 de junio de 2026. https://www.mardefondope.com/2026/03/identificar-libro-escrito-inteligencia-artificial.html

El creciente problema de la detección de libros escritos total o parcialmente con inteligencia artificial, en un contexto en el que la producción de textos generados por modelos como ChatGPT se ha vuelto masiva y cada vez más difícil de distinguir de la escritura humana. La preocupación central es cómo bibliotecarios, editores y lectores pueden identificar este tipo de obras sin herramientas infalibles.

a irrupción de la inteligencia artificial en el ámbito editorial ha transformado profundamente la forma de producir y distribuir libros. En la actualidad, es posible generar textos extensos en muy poco tiempo mediante herramientas capaces de imitar con gran precisión el lenguaje humano. Este fenómeno ha abierto nuevas posibilidades creativas, pero también ha generado una preocupación creciente: cómo distinguir un libro escrito por una persona de uno producido total o parcialmente por inteligencia artificial.

El texto señala que no existe un método único y fiable para detectar con certeza un libro generado por IA. Las herramientas automáticas de detección presentan márgenes de error importantes, por lo que no pueden considerarse definitivas. En su lugar, se propone una combinación de indicios estilísticos y análisis crítico del texto.

Entre los rasgos que suelen asociarse a textos generados por IA se encuentra un lenguaje correcto pero poco expresivo, una tendencia a la repetición de ideas con formulaciones distintas y el uso frecuente de generalizaciones. Asimismo, estos textos tienden a mostrar una estructura excesivamente regular y predecible, con escasas variaciones estilísticas. En narrativa, pueden aparecer personajes poco complejos o poco memorables, así como una limitada exploración de la experiencia emocional.

Entre las señales más habituales se mencionan la excesiva uniformidad del estilo, la ausencia de variaciones personales en la voz narrativa, estructuras demasiado regulares y una tendencia a la generalización o al uso de explicaciones poco concretas. También se advierte que los textos generados por IA pueden mostrar coherencia superficial, pero carecer de profundidad experiencial o de una perspectiva verdaderamente autoral. Otro elemento relevante es la ausencia de vivencias personales o de una perspectiva situada. Mientras que la escritura humana suele incorporar huellas de experiencia, memoria o subjetividad, los textos generados por IA tienden a construir significados a partir de patrones estadísticos, lo que puede traducirse en una sensación de neutralidad o impersonalidad.

A pesar de estas diferencias, la distinción no siempre es evidente, ya que los modelos actuales han mejorado notablemente su capacidad de imitación estilística. Por ello, la lectura crítica se convierte en una herramienta fundamental. Más que buscar “errores”, se trata de evaluar la profundidad del texto, la coherencia de su voz y su capacidad para generar una experiencia significativa en el lector.

El artículo subraya además la importancia de no demonizar la IA como herramienta, ya que puede utilizarse en procesos de escritura asistida. La clave estaría en diferenciar entre obras generadas automáticamente y aquellas en las que la IA actúa como apoyo creativo, destacando la necesidad de criterios editoriales y lectura crítica para afrontar este nuevo escenario literario.

¿Qué opinan de la IA los bibliotecarios de las universidades?

Legitimate but Not Loved: What Academic Librarians Think About AI.” The Scholarly Kitchen, 23 de junio de 2026. https://scholarlykitchen.sspnet.org/2026/06/23/guest-post-legitimate-but-not-loved-what-academic-librarians-think-about-ai/

El texto analiza cómo los bibliotecarios perciben la inteligencia artificial generativa en el contexto de las bibliotecas universitarias y los servicios de información. A partir de evidencias recogidas en el ámbito profesional, se destaca una actitud ambivalente: la IA es vista como una herramienta “legítima” e inevitable dentro de los flujos de trabajo informacionales, pero al mismo tiempo no genera entusiasmo ni aceptación plena.

Este estudio global que consultó a 311 bibliotecarios en 31 países, destaca que cerca del 90% de las instituciones académicas ya consideran legítimo el uso de la IA. Sin embargo, un análisis profundo muestra que «aceptación» no significa «entusiasmo».

Existe una brecha evidente entre la postura institucional y la convicción personal. Los bibliotecarios tienden a ser más cautelosos que los administradores y los investigadores. Esto responde a su rol único en el ecosistema universitario: mientras otros se enfocan en la adopción rápida o en las capacidades técnicas, los bibliotecarios evalúan tanto las ventajas reales como las limitaciones prácticas de la tecnología.

En Estados Unidos, alrededor del 30 % de las respuestas indicaron resistencia activa o falta de uso; en el Reino Unido e Irlanda, casi el 40 % de las respuestas fueron en blanco o negativas. Canadá mostró niveles particularmente altos de escepticismo. Los encuestados de Oriente Medio, África, India y la región de Asia-Pacífico tendieron a ser más pragmáticos, aplicando con mayor frecuencia la IA a tareas específicas y definidas. Este patrón sugiere que las actitudes hacia la IA en las bibliotecas académicas pueden estar influenciadas tanto por el contexto cultural e institucional como por la tecnología en sí.

Esta tensión refleja una combinación de interés pragmático —por su utilidad en tareas como la mediación de información, la automatización de búsquedas o el apoyo a usuarios— y preocupación crítica sobre sus efectos en la calidad de la información, la autoridad de las fuentes y el papel tradicional del bibliotecario como mediador experto.

El artículo sitúa estas percepciones dentro de un cambio más amplio en la cultura informacional académica, donde las herramientas de IA están desplazando progresivamente la búsqueda tradicional hacia modelos de “respuesta directa”. Este giro obliga a replantear competencias profesionales, criterios de evaluación de la información y estrategias institucionales. Sin embargo, los bibliotecarios expresan reservas sobre la fiabilidad de los sistemas generativos, sus sesgos y su opacidad, lo que alimenta una adopción cautelosa más que entusiasta.

En conjunto, el texto sugiere que la IA en bibliotecas no es rechazada, pero tampoco plenamente integrada como solución estable. Se percibe como una tecnología útil pero problemática, cuya consolidación dependerá de cómo se equilibren eficiencia, control humano, transparencia y responsabilidad profesional en los entornos de acceso al conocimiento.