Animales en la Edad Media. Premio UNE a la Mejor Obra Editada, con José María Sanz Hermida y Laura Baldacchino. Planeta Biblioteca 2026/07/08

Animales en la Edad Media. Premio a la Mejor Obra Editada.

con José María Sanz Hermida y Laura Baldacchino

Planeta Biblioteca 2026/07/08

ESCUCHAR

Descargar

Baldacchino, Laura, y José María Sanz Hermida. Animales en la Edad Media: Inventario del fondo manuscrito medieval de la Biblioteca General Histórica de la Universidad de Salamanca. Salamanca: Ediciones Universidad de Salamanca, 2026.

ADQUIRIR LA OBRA

La entrevista a José María Sanz Hermida y Laura Baldacchino gira en torno al reconocimiento obtenido por Animales en la Edad Media, galardonada como la Mejor Obra Editada en los XXIX Premios Nacionales de Edición Universitaria. Ambos explican cómo un proyecto nacido del estudio de los manuscritos medievales ha logrado trascender el ámbito académico y acercar al gran público la riqueza cultural y artística de la Edad Media.

A lo largo de la conversación desmontan numerosos tópicos sobre el mundo medieval, mostrando una época mucho más compleja, creativa y simbólica de lo que suele imaginarse. Destacan el papel de los animales, tanto reales como fantásticos, como elementos cargados de significado moral, religioso y cultural, e insisten en la importancia de aprender a interpretar las imágenes medievales con el mismo cuidado con que se leen los textos.

Los investigadores comparten también la emoción que supone trabajar con manuscritos originales, cuyo valor material, artístico e histórico no puede ser sustituido por ninguna reproducción digital. Subrayan que las bibliotecas históricas, como la de la Universidad de Salamanca, constituyen auténticos laboratorios de conocimiento que conservan un patrimonio excepcional para comprender la historia de Europa.

Finalmente, reflexionan sobre la responsabilidad de divulgar la investigación con rigor y, al mismo tiempo, de forma atractiva para llegar a nuevos públicos. La entrevista concluye con una mirada al presente al imaginar qué animales elegiría un miniaturista medieval para representar la sociedad del siglo XXI, estableciendo un sugerente puente entre el imaginario medieval y los desafíos contemporáneos.

La profunda alegría de releer un libro

Ryan, A. (2026). The Profound Joy of Reading the Same Book Again. 1000 Libraries Magazine. 1000 Libraries Magazine

El artículo reivindica el valor de releer como una de las experiencias más enriquecedoras de la vida lectora. En una época dominada por la búsqueda constante de novedades y por la presión de leer cada vez más títulos, el autor sostiene que volver a un libro ya conocido no es una pérdida de tiempo, sino una oportunidad para descubrir nuevos significados.

Cada relectura ofrece una experiencia diferente porque, aunque el texto permanece inalterado, el lector cambia con el paso de los años, acumulando nuevas vivencias, conocimientos y emociones que modifican su interpretación de la obra. De este modo, los libros se convierten en compañeros de viaje que evolucionan junto con quienes los leen.

Uno de los argumentos centrales del artículo es que una segunda o tercera lectura permite apreciar aspectos que habían pasado desapercibidos. Conociendo ya el desenlace, el lector presta más atención a los detalles, los símbolos, las referencias y las sutilezas del estilo del autor. Personajes secundarios, diálogos aparentemente insignificantes o decisiones narrativas adquieren un nuevo sentido cuando se observan desde una perspectiva más amplia. Esta lectura pausada favorece una comprensión más profunda de la obra y pone de manifiesto la riqueza de los grandes clásicos, cuya complejidad suele revelarse plenamente solo después de varias aproximaciones.

El texto también destaca el componente emocional de la relectura. Regresar a un libro querido produce una sensación comparable a reencontrarse con un viejo amigo: los escenarios y personajes familiares ofrecen consuelo, estabilidad y una agradable sensación de reconocimiento. En momentos de incertidumbre o estrés, muchas personas buscan refugio en historias conocidas porque proporcionan seguridad y permiten disfrutar de la lectura sin la ansiedad de lo desconocido. Además, releer despierta recuerdos asociados al momento en que se leyó por primera vez, convirtiendo la experiencia en un ejercicio de memoria personal en el que se entrelazan literatura y biografía.

Otro aspecto relevante es la capacidad de la relectura para mostrar la evolución del propio lector. Una novela leída en la adolescencia puede suscitar interpretaciones muy distintas cuando se vuelve a ella décadas después. Las experiencias vitales, los cambios personales y el paso del tiempo transforman nuestra forma de comprender los conflictos, las motivaciones de los personajes o los grandes temas universales, como el amor, la pérdida, la justicia o la identidad. En este sentido, releer funciona como un espejo que permite observar cuánto hemos cambiado y cómo nuestra mirada sobre el mundo continúa desarrollándose.

Finalmente, el artículo concluye que la relectura constituye una práctica esencial para quienes consideran la lectura una forma de crecimiento personal y no únicamente una actividad de consumo cultural. En lugar de perseguir exclusivamente el objetivo de aumentar el número de libros leídos, invita a cultivar una relación más profunda y duradera con aquellas obras que realmente nos han marcado. Los libros más valiosos son aquellos que siguen ofreciendo nuevas preguntas y nuevas respuestas cada vez que volvemos a abrirlos, demostrando que las mejores historias nunca terminan realmente, sino que se renuevan con cada nueva lectura.

De libro prohibido a clásico inmortal: cómo Matar a un ruiseñor superó la censura para convertirse en un símbolo de la literatura estadounidense

Ryan, A. (2026). How To Kill a Mockingbird Got Banned and Became a Pulitzer-Winning Classic. 1000 Libraries Magazine. 1000 Libraries Magazine

El artículo repasa la extraordinaria trayectoria de Matar a un ruiseñor (To Kill a Mockingbird), la única novela publicada durante décadas por Harper Lee, desde su aparición en 1960 hasta su consolidación como una de las obras más influyentes de la literatura contemporánea. Lo que comenzó como una novela ambientada en el sur de Estados Unidos durante la Gran Depresión pronto se convirtió en un fenómeno editorial y cultural. En apenas un año obtuvo el Premio Pulitzer de Ficción (1961), permaneció durante meses entre los libros más vendidos y fue adaptada con éxito al cine. Sin embargo, paralelamente a este reconocimiento, la obra empezó a ser objeto de numerosas campañas de censura en escuelas y bibliotecas, convirtiéndose en uno de los libros más cuestionados de la historia reciente de Estados Unidos.

El artículo explica que las prohibiciones no se debieron a la calidad literaria de la obra, sino a los temas que aborda. La novela trata de forma directa el racismo, la injusticia judicial, la desigualdad social y la violencia en el sur segregacionista estadounidense. Además, utiliza expresiones raciales ofensivas propias del contexto histórico en el que transcurre la narración, un aspecto que ha generado numerosas controversias. Mientras algunos padres y responsables educativos consideran que ese lenguaje resulta inapropiado para estudiantes, otros sostienen que eliminar la obra supone privar a los jóvenes de una oportunidad para comprender críticamente la historia del racismo y debatir sobre los prejuicios y la discriminación. Esta tensión ha hecho que la novela aparezca de forma recurrente en las listas de libros impugnados o retirados de centros educativos.

El texto destaca que precisamente esa capacidad para provocar debate explica buena parte de su permanencia en el canon literario. La figura de Atticus Finch continúa siendo objeto de discusión entre críticos y lectores: para unos representa un ejemplo de integridad moral y defensa de la justicia, mientras que otros consideran que refleja una visión limitada del problema racial desde la perspectiva de un protagonista blanco. Lejos de reducir el interés por la novela, estas interpretaciones han enriquecido su lectura y la han convertido en una obra que invita constantemente a la reflexión sobre la ética, la empatía y los derechos civiles. La evolución de su recepción demuestra cómo un clásico puede seguir generando nuevas preguntas en contextos sociales cambiantes.

Otro de los aspectos subrayados es el papel de bibliotecas, docentes y organizaciones defensoras de la libertad intelectual en la preservación del acceso a la obra. A pesar de los intentos de retirada de planes de estudio o colecciones bibliotecarias, Matar a un ruiseñor continúa siendo una de las novelas más leídas y estudiadas en Estados Unidos. Instituciones culturales y profesionales de la información argumentan que el contexto histórico y educativo permite abordar los contenidos controvertidos de manera crítica, favoreciendo el desarrollo del pensamiento analítico y el diálogo sobre cuestiones complejas relacionadas con la historia, la justicia y los derechos humanos.

El artículo concluye señalando que la historia de Matar a un ruiseñor ilustra una paradoja frecuente en la historia de la literatura: los libros que con mayor frecuencia son objeto de censura suelen ser también aquellos que ejercen una influencia cultural más profunda. Más de seis décadas después de su publicación, la novela de Harper Lee continúa inspirando a millones de lectores y ocupando un lugar central en los debates sobre educación, memoria histórica y libertad de expresión. Su recorrido, desde las prohibiciones escolares hasta el reconocimiento universal como un clásico galardonado con el Pulitzer, demuestra que las obras literarias capaces de cuestionar las injusticias suelen perdurar mucho más allá de las controversias que suscitan.

El auge del turismo literario: cuando los libros se convierten en el mejor mapa para viajar

Ryan, A. (2026, 6 de julio). The Rise of Literary Tourism. 1000 Libraries Magazine. https://magazine.1000libraries.com/the-rise-of-literary-tourism/?utm_source=Klaviyo&utm_medium=email&_kx=LCVqYkhg7LwXweRYAUIYpRAdMk33odyffTe-pAalOFc.W3rnZb

El artículo analiza el extraordinario crecimiento del turismo literario, una tendencia que está transformando la forma en que muchas personas planifican sus viajes. En lugar de elegir un destino únicamente por sus playas, monumentos o gastronomía, cada vez más viajeros deciden visitar lugares que han conocido previamente a través de la literatura. Escenarios de novelas, ciudades vinculadas a escritores célebres, librerías históricas, bibliotecas monumentales y festivales literarios se han convertido en destinos de referencia para una comunidad internacional de lectores que busca experimentar físicamente los espacios donde nacieron sus historias favoritas.

Según el informe Vrbo Unpack ’26, citado en el artículo, el 91 % de los viajeros manifiesta interés por realizar vacaciones inspiradas en libros, una cifra que refleja la creciente influencia de la lectura en las decisiones turísticas.

El concepto de turismo literario abarca múltiples experiencias. Incluye recorrer los paisajes que inspiraron novelas como Cumbres Borrascosas en Yorkshire, visitar la librería Shakespeare and Company en París, seguir los pasos de James Joyce por Dublín o descubrir la recreación de la Comarca de Tolkien en Hobbiton, Nueva Zelanda. Sin embargo, el autor destaca que estas experiencias no sustituyen al turismo tradicional, sino que lo enriquecen. Los viajeros siguen visitando monumentos y museos emblemáticos, pero integran la literatura como una dimensión adicional que aporta significado emocional y cultural al recorrido, convirtiendo el viaje en una experiencia más profunda y personalizada.

El artículo identifica varias razones que explican este auge. Una de ellas es el creciente interés por un turismo más pausado y consciente, alejado del consumo acelerado de destinos. En este contexto surgen las llamadas book-cations o vacaciones de lectura, así como los retiros literarios, donde los participantes dedican buena parte del tiempo simplemente a leer en entornos tranquilos y naturales. La popularidad de estas experiencias también se ha visto impulsada por las redes sociales, especialmente BookTok, cuya comunidad comparte recomendaciones de destinos, hoteles temáticos, bibliotecas, librerías y ciudades literarias. Del mismo modo, plataformas como Pinterest registran un fuerte incremento en las búsquedas relacionadas con retiros de lectura y viajes inspirados en libros, consolidando una nueva forma de turismo cultural.

Otro aspecto destacado es el fuerte componente emocional de este tipo de viajes. Los lectores desarrollan vínculos profundos con los lugares descritos en las novelas y sienten el deseo de recorrerlos personalmente. Leer una obra ambientada en Tokio puede despertar el interés por conocer la ciudad desde la perspectiva de Haruki Murakami, mientras que las memorias de viaje de autores como Dervla Murphy pueden motivar expediciones hacia regiones remotas de Asia. De este modo, los libros no solo inspiran el deseo de viajar, sino que también transforman la manera en que los visitantes interpretan los espacios, al contemplarlos a través del imaginario construido por la literatura. El viaje deja de ser únicamente geográfico para convertirse también en una experiencia narrativa.

El turismo literario se está consolidando como una modalidad estable dentro del turismo cultural. Las visitas a casas de escritores, museos literarios, pueblos del libro, bibliotecas históricas, festivales y ciudades reconocidas por la UNESCO como Ciudades de la Literatura muestran que la lectura se ha convertido en un poderoso motor de movilidad cultural. Esta tendencia beneficia tanto a la industria turística como a librerías, bibliotecas y comunidades locales, al tiempo que fomenta la lectura y el patrimonio literario. En un contexto en el que muchos viajeros buscan experiencias auténticas y significativas, la literatura demuestra ser capaz de conectar imaginación, cultura y territorio de una manera cada vez más influyente.

Meta permite que cualquier persona utilice tus fotos públicas de Instagram para generar imágenes con IA

Rogers, Reece. Meta Now Lets Anyone Use Your Instagram Photos in AI Images—Unless You Opt Out. WIRED, 8 de julio de 2026. https://www.wired.com/story/meta-now-lets-anyone-use-your-instagram-photos-in-ai-images-unless-you-opt-out/?utm_source=flipboard&utm_content=user/WIRED

Meta ha introducido Muse Image, su primer modelo propio de generación de imágenes mediante inteligencia artificial, desarrollado por Meta Superintelligence Labs e integrado directamente en Instagram. La principal novedad es que las cuentas públicas de Instagram quedan, por defecto, autorizadas para que otros usuarios puedan utilizar sus fotografías públicas como referencia en la creación de imágenes generadas por IA.

Basta con mencionar el nombre de usuario de una cuenta pública en una solicitud dirigida a Meta AI para que el sistema emplee las imágenes de ese perfil como base para producir nuevas composiciones visuales. Esta decisión representa un importante cambio en la forma en que los contenidos compartidos en redes sociales pueden reutilizarse mediante inteligencia artificial y ha suscitado un intenso debate sobre el consentimiento y la privacidad digital.

El artículo explica que esta función está activada automáticamente para las cuentas públicas y que quienes no deseen participar deben deshabilitar manualmente la opción desde la configuración de Instagram, concretamente en el apartado «Sharing and reuse» (Compartir y reutilizar). Allí pueden desactivarse de forma independiente los permisos para publicaciones y Reels. No obstante, esta medida solo impide usos futuros: las imágenes generadas previamente mediante IA utilizando ese contenido no serán eliminadas. Además, Meta confirma que los propietarios de las fotografías no recibirán ninguna notificación cuando otra persona emplee sus imágenes para crear contenido generado por inteligencia artificial, lo que incrementa la preocupación por la falta de transparencia del sistema.

Desde la perspectiva de Meta, la nueva funcionalidad pretende facilitar la creación de invitaciones, diseños, ilustraciones y otros contenidos personalizados que incorporen personas reales a partir de sus perfiles públicos de Instagram. La empresa presenta esta integración como una forma de hacer más creativas y accesibles las herramientas de IA dentro de su ecosistema. Sin embargo, especialistas en privacidad consideran que la política de «opt-out» (exclusión voluntaria) vuelve a trasladar al usuario la responsabilidad de proteger sus propios datos, en lugar de solicitar previamente un consentimiento explícito mediante un modelo «opt-in». Este enfoque se suma a otras decisiones recientes de grandes compañías tecnológicas que utilizan contenidos públicos para entrenar o alimentar sistemas de inteligencia artificial.

El reportaje concluye señalando que la medida refleja la creciente integración entre las plataformas sociales y la inteligencia artificial generativa. A medida que estas tecnologías evolucionan, se intensifica el debate sobre los límites del uso de contenidos creados por los usuarios, la protección de la identidad digital y el equilibrio entre innovación tecnológica y derechos de privacidad. La recomendación implícita del artículo es que los usuarios revisen cuidadosamente la configuración de privacidad de sus cuentas y decidan de forma consciente si desean permitir que sus fotografías públicas puedan convertirse en materia prima para nuevas creaciones realizadas mediante inteligencia artificial.

El alcance de las bibliotecas en comunidades vulnerables. Programas de extensión bibliotecaria para personas desfavorecidas

Community members of different ages and abilities engaging in learning and support activities in a library.
Volunteers assist diverse community members in a welcoming library space offering various support services.

WebJunction. (22 de mayo de 2026). Beyond the Branch: Lessons from Taking Library Outreach to Underserved Communities. OCLC WebJunction https://www.webjunction.org/news/webjunction/beyond-the-branch.html

Se presenta la experiencia de Arapahoe Libraries, en el estado de Colorado (EE. UU.), que ha desarrollado un programa de extensión bibliotecaria dirigido a comunidades hispanohablantes que, en muchos casos, nunca habían utilizado una biblioteca pública, ni en Estados Unidos ni en sus países de origen. La iniciativa parte de una idea fundamental: para reducir las barreras de acceso no basta con esperar a que las personas acudan a la biblioteca, sino que es necesario que la biblioteca salga al encuentro de la comunidad allí donde vive, trabaja y se reúne.

Uno de los aspectos más destacados del programa es la importancia de establecer relaciones de confianza antes de ofrecer servicios. Los bibliotecarios participan en eventos comunitarios, visitan escuelas, iglesias, mercados y organizaciones locales, colaboran con líderes comunitarios y mantienen una presencia continuada en los espacios frecuentados por la población hispanohablante. Este enfoque demuestra que la confianza no se construye mediante campañas puntuales, sino a través de una presencia constante y del compromiso con las necesidades reales de la comunidad.

El artículo subraya también la necesidad de adoptar una perspectiva de competencia cultural. El personal bibliotecario adapta tanto la comunicación como los servicios a las características lingüísticas y culturales de las personas a las que se dirige. Esto implica ofrecer información en español, comprender las circunstancias de las familias inmigrantes y evitar asumir que todos los usuarios conocen el funcionamiento de una biblioteca pública. Para muchas personas, obtener el carné de la biblioteca, acceder a recursos digitales o participar en actividades culturales constituye una experiencia completamente nueva.

Otro aprendizaje relevante consiste en la importancia de establecer alianzas con organizaciones locales. Las bibliotecas trabajan conjuntamente con escuelas, centros comunitarios, asociaciones sin ánimo de lucro y otras instituciones que ya cuentan con la confianza de la población destinataria. Estas colaboraciones permiten ampliar el alcance de los servicios bibliotecarios y responder de forma más eficaz a necesidades relacionadas con la alfabetización, el aprendizaje del inglés, la inclusión digital y el acceso a la información.

La experiencia demuestra asimismo que el éxito de las actividades de extensión no debe medirse únicamente por el número de nuevos carnés emitidos o por las estadísticas de asistencia. Los indicadores más valiosos son el fortalecimiento de las relaciones con la comunidad, el aumento de la confianza en la institución y la percepción de la biblioteca como un espacio acogedor e inclusivo. Estos resultados requieren tiempo, continuidad y una evaluación basada tanto en datos cuantitativos como en testimonios y experiencias de los propios participantes.

En conjunto, el artículo defiende un modelo de biblioteca comunitaria y proactiva, en el que la extensión bibliotecaria deja de ser una actividad complementaria para convertirse en un componente esencial del servicio público. La experiencia de Arapahoe Libraries muestra que acercar la biblioteca a las personas tradicionalmente alejadas de ella contribuye a reducir desigualdades, fomentar la inclusión social y reforzar el papel de las bibliotecas como instituciones comprometidas con el bienestar y la cohesión de sus comunidades.

Consejos para los programas de extensión bibliotecaria

  • Acércate a las personas allí donde están. Considera realizar las actividades fuera de la biblioteca. Elementos sencillos como pompas de jabón o música ayudan a atraer la atención y generan un ambiente dinámico.
  • Los folletos impresos son útiles, pero las conversaciones cara a cara funcionan mucho mejor. Utiliza un lenguaje sencillo, cercano y fácil de comprender.
  • Siempre que sea posible, prepara los materiales informativos en la lengua principal de la comunidad. Si son bilingües, todavía mejor.
  • Ten en cuenta factores como el tiempo, el calendario escolar, los días festivos y la hora del día al programar las actividades.
  • La extensión bibliotecaria no debe recaer en una sola persona. Implica al resto del personal de la biblioteca, especialmente a quienes ya mantienen relaciones con la comunidad por otros motivos.
  • Pregunta a los propios miembros de la comunidad qué tipo de obsequios o incentivos les resultarían realmente útiles. Su opinión es importante.
  • Generar confianza requiere tiempo. Hay que ser realista respecto al periodo necesario para establecer vínculos con la comunidad. En el caso de Quiroz y Gallegos, hicieron falta más de un año de promoción y de presencia constante en actividades comunitarias para construir relaciones sólidas.
  • Si el presupuesto interno es limitado, busca apoyo en empresas locales, organizaciones comunitarias, asociaciones de Amigos de la Biblioteca o personas voluntarias.
  • Colabora con líderes comunitarios de confianza. Ellos pueden ayudar a difundir las actividades y animar a la participación.
  • Da visibilidad a los recursos gratuitos que ofrece la biblioteca, como los puntos de acceso wifi portátiles, los ordenadores portátiles y otros servicios tecnológicos. Para muchas familias, la biblioteca todavía no forma parte de su vida cotidiana, por lo que es fundamental explicar con claridad qué servicios ofrece y cómo pueden beneficiarles.
  • Solicita siempre la opinión de los participantes y mantén una actitud abierta al cambio. Escuchar a la comunidad y adaptar las estrategias en función de sus necesidades es uno de los factores clave para el éxito de cualquier programa de extensión bibliotecaria.

La confianza en la interacción entre humanos e inteligencia artificial: un enfoque multidisciplinar para una IA digna de confianza

Coleman, B. (2026). Trust in Human–Artificial Intelligence Interactions: A Multidisciplinary Approach. White Paper. Schwartz Reisman Institute for Technology and Society, University of Toronto. Mayo de 2026. DOI: 10.2139/ssrn.6758420. El documento fue presentado públicamente por el instituto el 11 de junio de 2026. https://srinstitute.utoronto.ca/news/sri-releases-new-white-paper-on-trust-in-human-ai-interaction

El nuevo libro blanco publicado por el Schwartz Reisman Institute de la Universidad de Toronto plantea que la confianza en la inteligencia artificial constituye uno de los mayores desafíos para la adopción responsable de estas tecnologías. Lejos de considerar la confianza como un simple problema técnico o una cuestión de mejorar los algoritmos, el informe sostiene que se trata de un fenómeno complejo en el que intervienen factores tecnológicos, sociales, institucionales, jurídicos, psicológicos y éticos.

La investigación, liderada por Beth Coleman, reúne aportaciones de especialistas en informática, ingeniería, psicología, sociología, filosofía, historia, derecho y políticas públicas para construir un marco conceptual que explique cómo se genera, mantiene o pierde la confianza en los sistemas de IA.

Uno de los principales argumentos del documento es que debe abandonarse el objetivo de lograr que las personas «confíen en la IA» y sustituirlo por el propósito de desarrollar una IA realmente digna de confianza (trustworthy AI). Según los autores, la confianza no puede obtenerse mediante estrategias de persuasión o interfaces más atractivas, sino que debe ser consecuencia de sistemas cuyo funcionamiento sea demostrablemente fiable, transparentemente gobernado y socialmente responsable. En este sentido, la confianza no es una propiedad inherente de la tecnología, sino una relación dinámica entre las personas, los sistemas inteligentes y las instituciones que los diseñan, regulan y utilizan.

El informe identifica seis principios fundamentales sobre los que debe construirse la confianza en la interacción humano-IA. El primero es la fiabilidad y competencia, que exige que los sistemas funcionen de forma consistente y produzcan resultados precisos. El segundo es la conciencia del contexto, reconociendo que el comportamiento apropiado de una IA depende del entorno social, cultural y organizativo donde se aplica. El tercero combina transparencia, responsabilidad y legitimidad, subrayando que los usuarios deben comprender cómo se toman las decisiones y quién responde por ellas. El cuarto principio es la equidad e integridad, orientado a minimizar sesgos y garantizar un tratamiento justo. El quinto es la resiliencia, entendida como la capacidad de los sistemas para responder adecuadamente ante errores, cambios o situaciones imprevistas. Finalmente, el sexto principio destaca la importancia de las dinámicas relacionales, recordando que la confianza surge de la interacción continua entre usuarios, organizaciones y tecnologías, más que de las características técnicas del software por sí solas.

El documento sitúa estas reflexiones en el contexto de las políticas públicas canadienses sobre inteligencia artificial. Los autores señalan que la nueva estrategia nacional del país identifica explícitamente la confianza como el elemento central para conseguir una adopción social efectiva de la IA. Encuestas recientes muestran que la población mantiene una actitud ambivalente: existe un importante optimismo respecto al potencial económico y científico de la inteligencia artificial, pero también una preocupación creciente por sus riesgos. Esta dualidad convierte la confianza en un requisito indispensable para que gobiernos, empresas y ciudadanos acepten el despliegue de sistemas inteligentes en ámbitos sensibles como la sanidad, la educación, la administración pública o la justicia.

Como conclusión, el libro blanco propone un cambio de paradigma en la investigación y la gobernanza de la inteligencia artificial. La cuestión esencial ya no consiste únicamente en diseñar algoritmos más eficientes, sino en desarrollar sistemas capaces de demostrar que merecen la confianza pública mediante mecanismos de gobernanza, supervisión institucional, responsabilidad y alineamiento con los valores sociales. Desde esta perspectiva, la confianza deja de ser un atributo técnico para convertirse en un objetivo compartido entre ingenieros, científicos sociales, legisladores, responsables políticos y organizaciones que participan en el desarrollo y despliegue de la inteligencia artificial.

Directrices de la ALA sobre controles de contenido y acceso para proveedores de recursos digitales: la defensa de la libertad intelectual en las bibliotecas

Guidelines for content controls and access by providers from the American Library Association divided into four categories
Key guidelines from the American Library Association for provider content control and access management.

American Library Association. (2026). Content Controls and Access Guidelines for Vendors. Office for Intellectual Freedom. https://www.ala.org/tools/standards-and-guidelines/content-controls-and-access-guidelines-vendors

American Library Association (ALA) publicó en mayo de 2026 las Content Controls and Access Guidelines for Vendors con el propósito de proporcionar a las bibliotecas un marco de referencia para evaluar a los proveedores de plataformas de préstamo y acceso a contenidos digitales desde la perspectiva de la libertad intelectual, la privacidad y la igualdad de acceso.

El documento parte de un principio fundamental: los recursos digitales deben ofrecer el mismo nivel de acceso libre y equitativo que tradicionalmente han garantizado las colecciones impresas. En consecuencia, las tecnologías utilizadas para distribuir libros electrónicos, audiolibros y otros materiales digitales no deben introducir barreras adicionales mediante filtros, restricciones automáticas o sistemas de clasificación que limiten el acceso de los usuarios a la información. Las directrices subrayan que las decisiones tecnológicas nunca son neutrales y que el diseño de las plataformas puede afectar directamente al ejercicio del derecho a leer y a acceder libremente al conocimiento.

Uno de los aspectos centrales del documento es la evaluación crítica de los proveedores de contenidos digitales antes de su contratación. La ALA recomienda que las bibliotecas formulen preguntas específicas acerca de los mecanismos de filtrado, los criterios utilizados para clasificar materiales, el grado de control que la biblioteca mantiene sobre dichas funciones y la posibilidad de desactivar características que entren en conflicto con sus políticas de servicio. Asimismo, se insiste en que los proveedores deben comunicar con transparencia cualquier modificación que pueda alterar las condiciones de acceso a las colecciones digitales e incorporar estándares sólidos de accesibilidad para personas con discapacidad. Estas recomendaciones reflejan un cambio de enfoque en la adquisición de recursos electrónicos: ya no basta con evaluar el contenido o el coste de una plataforma, sino que resulta imprescindible analizar también cómo sus funcionalidades pueden favorecer o restringir el acceso de los usuarios a la información.

Las directrices dedican una atención especial al acceso de menores de edad, un ámbito especialmente sensible en el contexto de las plataformas digitales. La ALA sostiene que los sistemas que bloquean automáticamente contenidos según la edad del usuario no reproducen el modelo de acceso abierto característico de las bibliotecas físicas, donde los menores pueden explorar libremente las colecciones. Según el documento, aunque los padres y tutores tienen el derecho de orientar las lecturas de sus hijos, esa responsabilidad no debe trasladarse a las bibliotecas ni a los proveedores mediante filtros generales o «modos infantiles» que impidan el descubrimiento de materiales potencialmente relevantes para el desarrollo intelectual del menor. La organización advierte que estos mecanismos sustituyen las decisiones individuales de las familias por restricciones automáticas que pueden limitar injustificadamente la libertad de lectura y el acceso a información necesaria para el crecimiento personal y educativo de niños y adolescentes.

Otro eje fundamental del documento es el tratamiento de las etiquetas y sistemas de clasificación empleados por las plataformas digitales. La ALA distingue claramente entre las etiquetas descriptivas, que facilitan la recuperación de información —como los géneros literarios o las materias—, y las etiquetas valorativas, tales como «contenido para adultos» o «contenido maduro», que incorporan juicios sobre la adecuación de una obra para determinados públicos. Según las directrices, estas últimas pueden transformarse en mecanismos de censura indirecta al desalentar el acceso o justificar restricciones automáticas. La asociación recuerda que las bibliotecas se apoyan tradicionalmente en sistemas normalizados de organización del conocimiento y no en escalas de valoración de contenidos destinadas a determinar qué materiales deberían o no ser leídos por determinados usuarios.

La protección de la privacidad constituye igualmente uno de los pilares del documento. La ALA considera que los sistemas que obligan a un usuario —especialmente si es menor de edad— a solicitar autorización para acceder a determinados materiales revelan sus intereses de lectura y vulneran el principio de confidencialidad que históricamente caracteriza a los servicios bibliotecarios. Esta pérdida de anonimato puede generar un efecto disuasorio y reducir la disposición de las personas a consultar información sobre cuestiones personales, sanitarias, sociales o ideológicas. En consecuencia, las directrices defienden que las plataformas digitales deben preservar la confidencialidad de las consultas y evitar mecanismos que expongan innecesariamente las preferencias lectoras de los usuarios ante terceros.

Finalmente, el documento establece que cualquier control de acceso ofrecido por los proveedores debe ser siempre opcional y requerir el consentimiento explícito del usuario. La configuración predeterminada de las plataformas debe favorecer el acceso completo a las colecciones, evitando que las restricciones se activen automáticamente. La ALA concluye que las bibliotecas y los proveedores tecnológicos deben colaborar estrechamente para garantizar que el desarrollo de los servicios digitales respete los mismos principios éticos que han guiado históricamente a las bibliotecas: igualdad de acceso, libertad intelectual, privacidad, transparencia y ausencia de censura. Estas directrices representan así un marco de referencia para la contratación y evaluación de plataformas digitales en un contexto en el que la creciente dependencia de proveedores externos convierte el diseño tecnológico en un elemento decisivo para la protección del derecho a leer libremente.

La inteligencia artificial se convierte en una nueva fuente de información sanitaria para los estadounidenses

Lardinois, F. (2026). US adults use AI for health information now. ZDNET, julio de 2026. Basado en los resultados de la encuesta KFF Tracking Poll on Health Information and Trust: Use of AI for Health Information and Advice. https://www.zdnet.com/article/us-adults-use-ai-for-health-information-now/?utm_source=flipboard&utm_content=user%2FZDNet

La inteligencia artificial está consolidándose como una herramienta habitual para buscar información sobre salud entre la población estadounidense. El artículo de ZDNET, apoyado en una encuesta de la Kaiser Family Foundation (KFF), muestra que un número creciente de ciudadanos utiliza asistentes conversacionales basados en IA para resolver dudas relacionadas con síntomas, enfermedades, tratamientos y bienestar emocional.

Lejos de ser un fenómeno marginal, la consulta a herramientas como ChatGPT y otros chatbots comienza a formar parte de los hábitos cotidianos de búsqueda de información sanitaria, especialmente entre los usuarios más jóvenes, que ven en estos sistemas una forma rápida y accesible de obtener explicaciones médicas antes o después de acudir a un profesional.

Los datos revelan importantes diferencias generacionales. Más de un tercio (36 %) de los adultos de entre 18 y 29 años afirma haber utilizado herramientas de IA durante el último año para obtener información sobre su salud física, mientras que cerca de un 28 % las ha empleado para cuestiones relacionadas con la salud mental o el bienestar emocional. La utilización disminuye de forma progresiva con la edad, lo que refleja que la adopción de estas tecnologías está estrechamente vinculada con la familiaridad digital de los usuarios. La encuesta también indica que quienes recurren a la IA no suelen hacerlo para sustituir al médico, sino para comprender mejor un diagnóstico, interpretar resultados clínicos, preparar preguntas para una consulta o recibir explicaciones redactadas en un lenguaje más sencillo.

El artículo destaca que esta tendencia abre nuevas oportunidades para mejorar el acceso a la información sanitaria, pero también plantea riesgos importantes. La facilidad con la que los modelos de lenguaje generan respuestas puede llevar a algunos usuarios a otorgarles un grado de confianza excesivo, pese a que estas herramientas pueden cometer errores, ofrecer información desactualizada o producir afirmaciones falsas con gran apariencia de credibilidad. La propia KFF subraya que la inteligencia artificial debe entenderse como un recurso complementario y no como un sustituto del asesoramiento proporcionado por profesionales sanitarios cualificados.

Otra cuestión relevante es la creciente preocupación por la desinformación. Estudios recientes citados por ZDNET muestran que los usuarios que recurren con mayor frecuencia a chatbots para obtener información médica presentan una mayor probabilidad de aceptar afirmaciones falsas sobre vacunas y otros temas de salud pública. Aunque la relación observada es de correlación y no demuestra que la IA cause esas creencias, el fenómeno pone de manifiesto la importancia de desarrollar competencias de alfabetización digital y pensamiento crítico para interpretar adecuadamente las respuestas generadas por estos sistemas.

El reportaje también llama la atención sobre la privacidad. Las consultas médicas suelen contener información extremadamente sensible y, dependiendo de la plataforma utilizada, esos datos pueden almacenarse o emplearse para mejorar futuros modelos. Por ello, los expertos recomiendan revisar cuidadosamente las políticas de privacidad de cada servicio y evitar introducir datos personales identificables cuando no sea imprescindible. Paralelamente, el creciente uso de herramientas de IA por parte de médicos y hospitales está impulsando nuevos debates regulatorios sobre seguridad, consentimiento informado y protección de la información clínica.

En conjunto, el artículo refleja una transformación significativa en la manera en que los ciudadanos acceden al conocimiento sanitario. La inteligencia artificial ofrece rapidez, disponibilidad permanente y capacidad para adaptar las explicaciones al nivel de comprensión del usuario, cualidades que explican su rápida adopción. Sin embargo, su integración en el ámbito de la salud dependerá de que se mantenga un equilibrio entre innovación, fiabilidad, protección de la privacidad y supervisión profesional. La IA se perfila como un valioso complemento para la educación sanitaria y la toma de decisiones informadas, pero no como un reemplazo del juicio clínico ni de la relación entre pacientes y profesionales de la salud.

El mayor escándalo de fraude académico con IA en la Ivy League reabre el debate sobre la evaluación universitaria

Tangermann, V. (2026). Brown University Professor Horrified to Discover Largest AI Cheating Scandal in Ivy League History. Futurism, 30 de junio de 2026. https://futurism.com/artificial-intelligence/brown-university-professor-cheating-scandal-ivy-league?utm_source=flipboard&utm_content=other

El artículo analiza el que podría convertirse en el mayor caso documentado de fraude académico relacionado con inteligencia artificial en una universidad de la Ivy League. El protagonista es Roberto Serrano, profesor de Economía en Brown University, quien sostiene haber reunido pruebas concluyentes de un uso masivo de herramientas como ChatGPT durante un examen de evaluación continua. El caso ha despertado una intensa discusión sobre la eficacia de los actuales sistemas de evaluación y sobre el impacto que la inteligencia artificial generativa está teniendo en la educación superior.

Las sospechas surgieron tras corregir un examen parcial de una asignatura avanzada de Economía Matemática. De los 86 estudiantes matriculados, 40 obtuvieron la máxima calificación (100 sobre 100) y la nota media alcanzó los 96 puntos, unos resultados extraordinariamente inusuales para una prueba de ese nivel. Intrigado por estos datos, Serrano comparó varias respuestas con las generadas por ChatGPT y detectó coincidencias llamativas, incluyendo expresiones poco habituales y razonamientos prácticamente idénticos a los producidos por el modelo de inteligencia artificial. Según el profesor, la evidencia acumulada apuntaba claramente a un uso indebido de herramientas de IA durante un examen que debía resolverse de forma individual y bajo el código de honor de la universidad.

Las sospechas se reforzaron cuando llegó el examen final presencial. En esa prueba, que representaba una parte importante de la calificación definitiva, la nota media descendió hasta 48 puntos sobre 100, una diferencia difícil de explicar únicamente por la distinta naturaleza de los exámenes. Además, 27 estudiantes ni siquiera acudieron al examen final, entre ellos 22 que habían obtenido previamente una puntuación perfecta en la prueba domiciliaria. Para Serrano, esta enorme discrepancia constituye una evidencia empírica muy sólida de que una parte significativa de los estudiantes recurrió a la inteligencia artificial para resolver el examen realizado fuera del aula.

El artículo también pone el foco en la respuesta institucional. Según explica el profesor, la reacción inicial de la dirección universitaria fue muy limitada y no reflejó, a su juicio, la gravedad de los hechos. Aunque el caso terminó siendo remitido al comité encargado de velar por la integridad académica, Serrano lamenta la falta de una respuesta contundente por parte de las autoridades universitarias y advierte de que la defensa de la honestidad académica no puede recaer únicamente sobre el profesorado. Considera que las universidades necesitan políticas más claras y mecanismos de actuación mucho más ágiles para afrontar este nuevo escenario marcado por la inteligencia artificial generativa.

Más allá del episodio concreto, el artículo plantea una reflexión de alcance mucho mayor sobre el futuro de la evaluación universitaria. La aparición de modelos de lenguaje capaces de resolver problemas complejos, redactar ensayos o generar explicaciones de alta calidad cuestiona la validez de muchas formas tradicionales de examen, especialmente aquellas realizadas a distancia o sin supervisión. La experiencia descrita en Brown sugiere que los sistemas basados exclusivamente en la confianza o en el tradicional «Honor Code» pueden resultar insuficientes cuando los estudiantes tienen acceso inmediato a herramientas de IA extremadamente potentes.

En conjunto, el caso ilustra uno de los mayores desafíos que afronta actualmente la educación superior. Más que confiar en la detección del fraude mediante herramientas tecnológicas, el episodio refuerza la necesidad de rediseñar los métodos de evaluación para valorar competencias difíciles de delegar en una IA, como el razonamiento crítico, la argumentación, la resolución de problemas en contextos auténticos o la defensa oral del trabajo realizado. El escándalo de Brown evidencia que la irrupción de la inteligencia artificial no solo obliga a replantear las normas de integridad académica, sino también el propio modelo de enseñanza y evaluación sobre el que se ha sustentado la universidad durante décadas.