Mejía-Trejo, Juan .Inteligencia Artificial. Fundamentos de Ingeniería de Prompts con ChatGPT como Innovación Impulsora de la Creatividad (Más de 500 prompts incluídos)., 2024 1, 1 . ACADEMIA MEXICANA DE INVESTIGACIÓN Y DOCENCIA EN INNOVACIÓN (AMIDI). [Book]
El libro Inteligencia Artificial. Fundamentos de Ingeniería de Prompts con ChatGPT como innovación impulsora de la creatividad es una obra indispensable para comprender los pilares esenciales de la inteligencia artificial (IA) y sus diversas aplicaciones. En este contexto, la IA y, específicamente, la plataforma ChatGPT se presentan como herramientas clave que están transformando profundamente la manera en que interactuamos con la tecnología y generamos contenido. La obra abarca desde los fundamentos teóricos de la IA hasta estrategias prácticas de ingeniería de prompts para optimizar el uso de ChatGPT. Con más de 500 prompts incluidos
Visual diagram illustrating schema markup and AI citation integration processes.
Schwartz, Barry. “Study: Adding Schema Did Not Improve AI Citations On Google, ChatGPT & More.” Search Engine Roundtable. Publicado el 13 de mayo de 2026. Consultado el 19 de mayo de 2026.
El artículo recoge los resultados de un estudio realizado por Ahrefs que cuestiona una de las creencias más extendidas dentro del SEO y del emergente ámbito del GEO (Generative Engine Optimization): la idea de que añadir marcado Schema o datos estructurados mejora la probabilidad de que una página web sea citada por sistemas de inteligencia artificial como Google AI Overviews, Google AI Mode o ChatGPT.
La investigación analizó 1.885 páginas web que incorporaron marcado JSON-LD Schema entre agosto de 2025 y marzo de 2026 y las comparó con un grupo de control formado por unas 4.000 páginas similares que no añadieron este tipo de marcado. El objetivo era determinar si existía una relación causal entre el uso de Schema y la frecuencia con la que las plataformas de IA citaban esos contenidos en sus respuestas generadas automáticamente. Según el estudio, los resultados no mostraron mejoras estadísticamente significativas en ninguna de las plataformas analizadas.
Los datos obtenidos fueron especialmente llamativos porque contradicen gran parte del discurso dominante en el sector SEO. En Google AI Overviews, las páginas que añadieron Schema incluso mostraron una ligera disminución del 4,6 % en las citas respecto al grupo de control. En Google AI Mode se registró un aumento del 2,4 %, mientras que en ChatGPT el incremento fue del 2,2 %, aunque ambos valores fueron considerados estadísticamente irrelevantes y posiblemente atribuibles al azar. Los investigadores concluyeron que no puede afirmarse que el Schema produzca un aumento real de visibilidad en sistemas de IA generativa.
El estudio también introduce una distinción importante entre correlación y causalidad. Ahrefs observó inicialmente que las páginas citadas por sistemas de IA tenían casi tres veces más probabilidades de incluir marcado Schema que las páginas no citadas. Sin embargo, los autores sostienen que esto probablemente se debe a que los sitios web técnicamente mejor mantenidos suelen aplicar simultáneamente buenas prácticas SEO, contenido de calidad, autoridad de dominio y estrategias de enlazado más sólidas. En otras palabras, el Schema sería un indicador indirecto de calidad técnica general, pero no el factor que impulsa directamente las citas de la IA.
Otro aspecto relevante es que algunos experimentos citados dentro del informe mostraron que varios sistemas de IA no utilizan directamente el marcado JSON-LD durante la extracción inmediata de información, sino que priorizan el contenido HTML visible de la página. Esto cuestiona la idea de que los modelos generativos “lean” o dependan necesariamente del Schema para interpretar el contenido web.
La noticia tuvo una fuerte repercusión dentro de la comunidad SEO y GEO. En diversos debates en Reddit y redes profesionales, numerosos especialistas interpretaron el estudio como un golpe a ciertas estrategias de “optimización para IA” que se habían popularizado rápidamente durante 2025 y 2026. Algunos comentarios destacan que muchas recomendaciones sobre Schema y visibilidad en IA se habían difundido más como hipótesis comerciales que como conclusiones respaldadas por evidencia empírica sólida.
No obstante, el estudio no concluye que el Schema carezca completamente de utilidad. Los autores recuerdan que los datos estructurados siguen siendo importantes para otros contextos: resultados enriquecidos en buscadores, interoperabilidad semántica, organización de contenidos, accesibilidad de datos y construcción de knowledge graphs. Además, reconocen que la investigación se centró únicamente en páginas ya visibles para los sistemas de IA y no pudo determinar si el Schema podría ayudar a páginas nuevas o menos visibles a ser descubiertas inicialmente.
En conjunto, el informe refleja una transformación profunda del SEO tradicional hacia un entorno dominado por motores generativos y asistentes conversacionales. La principal conclusión es que las estrategias centradas exclusivamente en optimizaciones técnicas aisladas parecen perder peso frente a factores más amplios como la autoridad temática, la calidad del contenido, la claridad informativa y la confianza del dominio. El debate abierto por este estudio muestra que el ecosistema GEO todavía se encuentra en una fase experimental, donde muchas prácticas consideradas “buenas estrategias” aún carecen de validación científica robusta.
El eje central del informe es la necesidad de reforzar lo que denomina “sabiduría humana” como competencia esencial para el siglo XXI. Frente a un entorno saturado de información y mediado por sistemas algorítmicos cada vez más potentes, el texto sostiene que no basta con desarrollar habilidades técnicas o cognitivas asociadas a la IA, sino que es imprescindible cultivar capacidades profundamente humanas: juicio ético, reflexión crítica, discernimiento moral y comprensión contextual.
La guía se inscribe en el enfoque clásico de las liberal arts education, defendiendo que la educación universitaria no debe limitarse a la adquisición de conocimientos técnicos, sino que debe promover habilidades transferibles como la indagación crítica, el razonamiento ético, la creatividad y la toma de decisiones responsable. En este marco, la “sabiduría” se entiende como una síntesis entre conocimiento, experiencia y juicio prudente, especialmente en situaciones complejas o ambiguas donde no existen respuestas algorítmicamente correctas.
El documento subraya que, en la era de la IA, la sabiduría humana adquiere un valor estratégico porque permite:
Interpretar críticamente la información generada por sistemas automatizados.
Evitar la dependencia acrítica de modelos de IA en la toma de decisiones.
Mantener la responsabilidad ética en contextos de automatización creciente.
Fomentar la autonomía intelectual frente a la delegación cognitiva en máquinas.
Además, la publicación se vincula con investigaciones contemporáneas sobre alfabetización en IA y formación universitaria, situando la sabiduría como un nivel superior en la jerarquía de habilidades cognitivas, por encima del conocimiento y la información, en línea con el modelo DIKW (data–information–knowledge–wisdom).
Guzman, Dani. “New Study: Libraries Cut Manual Workflow Time by 30 to 60% with Academic AI.” Clarivate. Publicado el 24 de marzo de 2026. Acceso el 19 de mayo de 2026.
Un reciente estudio impulsado por Clarivate analiza cómo la inteligencia artificial está transformando los flujos de trabajo en bibliotecas académicas, especialmente en tareas relacionadas con la catalogación y la elaboración de listas de lectura. La investigación se basa en entrevistas realizadas a once profesionales de bibliotecas pertenecientes a ocho instituciones de América del Norte, América Latina y Oriente Medio, y ofrece uno de los primeros conjuntos de evidencias empíricas sobre el impacto operativo real de la IA en bibliotecas universitarias.
El informe destaca que las herramientas de IA permiten reducir entre un 30 % y un 60 % el tiempo invertido en tareas manuales y repetitivas. Actividades que antes requerían entre quince y cuarenta y cinco minutos, como la creación de listas de bibliografía docente, pueden completarse ahora en apenas dos o cinco minutos gracias a asistentes inteligentes integrados en plataformas bibliotecarias. Un ejemplo citado es el de la University of Windsor, donde una lista de veinte referencias pasó de requerir veinte minutos de trabajo a solo tres.
La investigación también subraya un notable incremento de la capacidad operativa de las bibliotecas. Los equipos responsables de metadatos y catalogación consiguieron multiplicar entre dos y cuatro veces el volumen de trabajo asumible sin necesidad de aumentar el personal. En el caso de la Universidad Tecnológica de Bolívar, la IA permitió abordar enormes retrasos de catalogación que hasta entonces se consideraban prácticamente imposibles de resolver. Según la directora de biblioteca Dora Lilia Sepúlveda, la automatización eliminó el cuello de botella derivado de la transcripción manual y recuperó hasta el 80 % del tiempo operativo, facilitando la recuperación y visibilidad de miles de registros olvidados.
Otro aspecto relevante del estudio es el impacto en el acceso a los recursos por parte de los estudiantes. Entre el 50 % y el 60 % de las listas de lectura procesadas mediante IA estuvieron disponibles inmediatamente gracias a la localización automática de materiales existentes en la colección y a la generación de enlaces directos. Esto mejora considerablemente la rapidez de acceso a la bibliografía académica y contribuye a optimizar la experiencia educativa.
En relación con la calidad de los datos generados, el estudio señala que entre el 70 % y el 90 % de los metadatos creados por IA fueron aceptados con solo pequeñas correcciones por parte de los bibliotecarios. El modelo aplicado no elimina la supervisión humana: la inteligencia artificial genera un primer borrador, mientras que los profesionales siguen siendo responsables de la revisión, validación y toma de decisiones finales. Desde la University of Haifa se destaca especialmente la utilidad de la IA en la catalogación de materiales en idiomas que el catalogador no domina, así como en la asignación preliminar de materias y encabezamientos temáticos.
El estudio insiste en que la IA no sustituye el criterio profesional bibliotecario, sino que transforma la naturaleza del trabajo. Las tareas mecánicas y repetitivas disminuyen, mientras que aumenta la dedicación a actividades estratégicas, de validación, comunicación y apoyo académico. De este modo, los bibliotecarios pueden concentrarse en funciones de mayor valor añadido, como la alfabetización informacional, la mediación crítica y el acompañamiento a investigadores y estudiantes.
Estas conclusiones coinciden con debates recientes dentro de la comunidad bibliotecaria internacional. En diversos foros profesionales y discusiones en Reddit, muchos bibliotecarios describen una transición hacia un nuevo papel como “verificadores” y mediadores críticos de contenidos generados por IA. Al mismo tiempo, persisten preocupaciones sobre la fiabilidad de las respuestas automáticas, la dependencia excesiva de estas herramientas y la necesidad de establecer políticas éticas claras para su adopción en bibliotecas.
El informe 2026 EDUCAUSE Horizon Report constituye una de las radiografías más relevantes sobre el futuro inmediato de la educación superior y el impacto de la inteligencia artificial en los procesos de enseñanza y aprendizaje. Elaborado mediante el marco metodológico STEEP —que analiza factores sociales, tecnológicos, económicos, ambientales y políticos—, el documento examina cómo las universidades atraviesan un periodo de transformación estructural marcado por la presión financiera, la disminución de matrículas, la crisis de confianza social hacia la educación superior y la irrupción de tecnologías generativas capaces de alterar profundamente el trabajo académico.
Uno de los ejes centrales del informe es la constatación de que la inteligencia artificial ya no representa una tecnología emergente marginal, sino una infraestructura transversal que está modificando la enseñanza, la evaluación, el diseño instruccional y las relaciones entre estudiantes y docentes. El documento señala que la IA influye especialmente en ámbitos como la tutoría personalizada, la producción de materiales educativos, la automatización de tareas administrativas y el acompañamiento académico. Sin embargo, también advierte que esta integración genera importantes tensiones éticas y pedagógicas: problemas de privacidad, dependencia cognitiva, vigilancia algorítmica, sesgos, desinformación y creciente preocupación por el impacto ambiental derivado del consumo energético de los sistemas de IA.
El informe subraya además que los métodos tradicionales de evaluación están entrando en crisis. Las herramientas generativas dificultan distinguir entre producción humana y automatizada, lo que obliga a las instituciones a replantear profundamente el concepto mismo de aprendizaje verificable. Frente a este escenario, EDUCAUSE identifica una transición hacia evaluaciones “auténticas”, basadas en procesos, evidencias de razonamiento, proyectos contextualizados y demostraciones prácticas del conocimiento. En lugar de centrarse únicamente en el resultado final, las universidades comienzan a valorar la trazabilidad del aprendizaje, la reflexión crítica y la capacidad de integrar herramientas de IA de manera ética y transparente.
Una de las principales novedades del informe de 2026 es la incorporación del concepto “señales de cambio”, definido como indicadores tempranos capaces de anticipar transformaciones futuras antes de que alcancen gran escala institucional. Estas señales funcionan como mecanismos de prospectiva estratégica para detectar innovaciones emergentes, cambios culturales o nuevas prácticas educativas todavía marginales pero potencialmente disruptivas. EDUCAUSE plantea que las universidades deben desarrollar capacidad institucional para interpretar estas señales y adaptarse de forma proactiva, evitando respuestas meramente reactivas ante los cambios tecnológicos y sociales.
Otro aspecto especialmente relevante es el cuestionamiento creciente del valor social y económico de la educación superior. El informe sostiene que muchas instituciones se enfrentan a una pérdida de legitimidad pública debido al aumento de costes, la incertidumbre laboral y la percepción de que los modelos educativos tradicionales no responden adecuadamente a las nuevas demandas profesionales y culturales. En este contexto, la educación superior se ve presionada para demostrar utilidad, flexibilidad y relevancia social. Esta tensión aparece vinculada directamente con la necesidad de redefinir competencias fundamentales como la alfabetización digital, la alfabetización en IA y las capacidades críticas necesarias para desenvolverse en entornos mediados por algoritmos.
El informe también insiste en la importancia de la formación docente. Las instituciones no solo necesitan incorporar tecnologías, sino desarrollar culturas organizativas capaces de acompañar a profesores y estudiantes en procesos de cambio continuo. La alfabetización en IA aparece así como una competencia transversal imprescindible para comprender tanto las oportunidades como los riesgos de estas herramientas. EDUCAUSE propone un enfoque equilibrado que combine innovación tecnológica con pensamiento crítico, ética digital y supervisión humana significativa.
En perspectiva histórica, el documento refleja la evolución progresiva de los informes Horizon desde los años posteriores a la pandemia hasta la actualidad. Mientras los informes de 2022 y 2023 todavía estaban muy marcados por la transición híbrida y el impacto inmediato de ChatGPT, el informe de 2026 muestra una etapa más madura, centrada ya no solo en la adopción tecnológica, sino en las consecuencias estructurales, cognitivas y sociales de la IA sobre el ecosistema universitario. La cuestión ya no es si la IA transformará la educación, sino cómo preservar la agencia humana, la confianza académica y el sentido formativo de la universidad en un entorno crecientemente automatizado.
El libro consta de dos partes: la primera sobre aspectos técnicos y la segunda sobre su aplicación. La primera parte aborda: la organización de la información, control bibliográfico, catálogos, normas para la descripción y acceso. Se hace mención a los esquemas de codificación para la manipulación de datos, MARC y al sistema integrado de gestión de bibliotecas KOHA. Se presenta una revisión de los distintos elementos que conforman las áreas de RCAA2 y su comparación con las RDA. Finalmente se aborda el tema relacionado a los puntos de acceso. Para la segunda parte del libro se han elaborado guías para la catalogación de materiales cartográficos, música notada, grabaciones sonoras, videograbaciones, recursos integrables, publicaciones seriadas y catalogación analítica. Las guías consisten en grillas que están formadas por los elementos principales del registro, una breve síntesis de la regla RDA, el campo MARC correspondiente, un ejemplo y observaciones. Sigue a cada guía, registros MARC completos que responden a las RDA. El libro tiene además una tabla de siglas y abreviaturas, un glosario y bibliografía.
Se plantea una idea central que desafía muchas narrativas dominantes sobre la inteligencia artificial: cuanto más avanzada sea la IA, más importante será la inteligencia humana. Frente al discurso alarmista que anuncia la sustitución masiva de trabajadores y la obsolescencia de las capacidades cognitivas humanas, los autores sostienen que el verdadero valor diferencial del futuro no estará en la tecnología en sí misma —cada vez más accesible— sino en las capacidades humanas capaces de trabajar junto a ella.
El texto introduce el concepto de “brain capital” o “capital cerebral”, entendido como un activo económico y social compuesto por dos dimensiones inseparables: la salud cerebral y las habilidades cognitivas y emocionales. La salud cerebral incluye el bienestar mental, emocional y neurológico de las personas, mientras que las habilidades cerebrales abarcan competencias como la creatividad, la resiliencia, la empatía, el pensamiento crítico, la comunicación interpersonal y la alfabetización tecnológica. Los autores argumentan que estas capacidades no son complementos secundarios de la IA, sino el núcleo estratégico que permitirá aprovecharla de manera efectiva. En otras palabras, el problema ya no consiste únicamente en implementar tecnologías avanzadas, sino en desarrollar personas capaces de utilizarlas con criterio, adaptabilidad y sentido humano.
Uno de los aspectos más relevantes del artículo es la crítica implícita a la obsesión empresarial por la automatización y la productividad cuantificable. Sternfels y Pérez advierten que muchas organizaciones se preguntan cómo “reconfigurarse” para la IA, pero pocas se cuestionan cómo fortalecer las capacidades cognitivas y emocionales de sus trabajadores. El texto señala que el verdadero riesgo no es únicamente la automatización del trabajo, sino el deterioro de las capacidades humanas debido al exceso de dependencia tecnológica, la sobrecarga informativa y la aceleración permanente del entorno laboral. La paradoja es clara: la IA puede liberar tiempo y aumentar la eficiencia, pero también puede erosionar precisamente aquellas capacidades humanas que resultan más necesarias en un contexto de incertidumbre y cambio continuo.
El artículo subraya además que las empresas que inviertan en el desarrollo humano tendrán ventajas competitivas significativas. Según los datos citados, abordar adecuadamente los problemas de salud mental y potenciar las capacidades cognitivas podría generar enormes beneficios económicos globales y mejorar la productividad empresarial. Se insiste en que las organizaciones del futuro deberán diseñar entornos laborales que favorezcan la reflexión, el aprendizaje continuo y la colaboración entre humanos y sistemas inteligentes. La IA debe integrarse en los flujos de trabajo como una herramienta de apoyo y no como un sustituto absoluto de la inteligencia humana. En esta visión, las máquinas se encargan de tareas repetitivas o administrativas, mientras que las personas continúan liderando ámbitos como el juicio ético, la creatividad, la mentoría, la toma de decisiones complejas y la construcción de confianza.
Otro elemento importante del texto es la idea de que el liderazgo en la era de la IA será, paradójicamente, más humano que nunca. Los autores sostienen que las organizaciones exitosas no serán aquellas que simplemente usen más inteligencia artificial, sino las que logren combinar la potencia tecnológica con trabajadores mentalmente sanos, cognitivamente flexibles y emocionalmente preparados. Esta visión coincide con otros análisis recientes que destacan la importancia creciente de competencias como la empatía, la reflexión, el discernimiento y el pensamiento crítico frente a la automatización de tareas cognitivas rutinarias.
En conjunto, el artículo representa una defensa del humanismo tecnológico. Lejos de concebir la IA como sustituta de las personas, propone una relación de complementariedad donde la tecnología amplifica capacidades, pero el sentido, la creatividad, la ética y la inteligencia emocional continúan siendo profundamente humanos. El mensaje final es claro: el futuro no pertenecerá a las organizaciones que acumulen más algoritmos, sino a aquellas capaces de cultivar cerebros saludables, pensamiento crítico y talento humano preparado para convivir inteligentemente con la IA.
De Miguel Crespo, Olivia. 2025.Apasionadas preferencias: la mirada del traductor. Serie 23 de Abril. Madrid: Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).
Apasionadas preferencias propone una visión de la traducción como un espacio de decisiones éticas, estéticas y culturales. Más que un ejercicio de equivalencia lingüística, traducir aparece como un proceso de interpretación activa, en el que cada elección del traductor contribuye a construir el sentido final del texto. La obra invita así a reconsiderar el papel de la traducción en la circulación del conocimiento y en la configuración de las literaturas contemporáneas, destacando su dimensión creativa y su importancia en la mediación entre culturas.
El libro Apasionadas preferencias: la mirada del traductor, de Olivia de Miguel Crespo, forma parte de la colección divulgativa Serie 23 de Abril del CSIC y ofrece una reflexión en primera persona sobre la práctica de la traducción como actividad intelectual, creativa y profundamente interpretativa. La autora parte de su experiencia profesional y formativa para explorar las tensiones que atraviesan el trabajo del traductor, especialmente en relación con la fidelidad al texto original y la necesidad de adaptación al sistema lingüístico y cultural de llegada. El libro se sitúa así en un espacio híbrido entre la reflexión teórica y el testimonio profesional, donde la traducción no aparece como un proceso mecánico, sino como una toma constante de decisiones.
Uno de los ejes centrales de la obra es la idea de que traducir implica inevitablemente una serie de elecciones subjetivas. La autora subraya que no existe una única traducción posible, sino múltiples soluciones condicionadas por el contexto, el propósito del texto y la sensibilidad del traductor. Estas “preferencias apasionadas” no son arbitrarias, sino el resultado de una lectura profunda del original, en la que se intenta preservar su esencia, su tono y su intención comunicativa, aunque ello implique transformaciones formales en la lengua de destino. En este sentido, la traducción se presenta como un acto de mediación cultural más que como una simple transferencia lingüística.
El libro también aborda los desafíos técnicos y conceptuales que surgen cuando un texto debe “reubicarse” en otra lengua. Entre ellos se incluyen las diferencias estructurales entre idiomas, las cargas culturales implícitas en ciertas expresiones, y la dificultad de trasladar matices estilísticos sin pérdida de significado o impacto. La autora destaca que el traductor no solo trabaja con palabras, sino con mundos de sentido, lo que exige una comprensión profunda tanto del texto original como del contexto cultural de la lengua receptora.
Otro aspecto relevante es la reflexión sobre la invisibilidad del traductor en el producto final. De Miguel Crespo pone de relieve cómo, a pesar de su papel decisivo en la circulación del conocimiento, la figura del traductor suele quedar relegada a un segundo plano. El libro reivindica su labor como una actividad creativa e intelectual de primer orden, en la que se negocia constantemente entre la fidelidad al autor y la necesidad de producir un texto legible, coherente y significativo para nuevos lectores.
Rújula, Pedro. 2026. Manifiesto zombi: el poder del libro. Serie 23 de Abril. Madrid: Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). eBook gratuito.
«En esto los libros se han demostrado ser mejores protectores de la verdad. Sobre todo, porque sus con-tenidos remiten a marcos de interpretación incluidos en las propias obras dándoles así sentido y procurando al lector las herramientas de validación. Además, en su condición de entes físicos y complejos, los libros permiten una dinámica de indagación racional que ofrece al lector la oportunidad de buscar su propio camino hacia aquello que denominamos verdad. El universo del libro impreso no es perfecto ni está exento de de-formaciones y manipulaciones, pero en él no es tan fácil decir una cosa y su contraria al mismo tiempo, entre otras cosas porque lo dicho queda ante nuestros ojos de manera indeleble. La cultura del libro ha sido durante mucho tiempo el soporte del saber científico y una garantía de continuidad cultural.30 Las pantallas y las redes sociales, sin embargo, se han demostrado un medio especialmente vulnerable a los fenómenos de desinformación. Es la rapidez de los mensajes, la des-contextualización, la ausencia de causalidad, la dilución de la autoría, la banalidad intencionada, el predominio de contenidos que apelan a los sentimientos, lo que hace posible erosionar las viejas autoridades. El ruido termina acabando con las voces, y, cuando no existe criterio de verdad, quien se termina imponiendo es el más fuerte o el bárbaro, que muchas veces es el mismo.»
«Es el momento de invocar a los zombis. A todos aquellos que no creen en la profecía del futuro digital y en la nube, sino que desean seguir disfrutando de los beneficios y de los placeres que encierra la cultura del libro»
Pedro Rújula «Manifiesto zombi: el poder de los libros»
La obra se presenta como un texto combativo, casi un panfleto o libelo, que surge de un compromiso ético para defender la cultura del libro frente a la hegemonía de las pantallas de los dispositivos móviles. El autor constata una mutación cultural silenciosa pero profunda: los espacios cotidianos (como el transporte público) están dominados por personas absortas en pantallas retroiluminadas y redes sociales, relegando por completo la lectura en papel. Citando la famosa máxima de McLuhan, «el medio es el mensaje», Rújula sostiene que la pantalla condiciona drásticamente lo que se lee, orientando al usuario hacia contenidos ligeros, fragmentarios, emocionales y altamente adictivos que alejan la posibilidad de leer un libro completo. El libro impreso, un artefacto que apenas ha evolucionado en cinco siglos y que exige una secuencia e interacción intelectual profunda, se encuentra en una batalla asimétrica frente a lo digital.
Para contextualizar este fenómeno, el autor recurre a un paralelismo histórico con la Ilustración del siglo XVIII. En aquel entonces, los filósofos (philosophes) desafiaron el orden establecido del Antiguo Régimen no mediante un ataque institucional directo, sino imponiendo una nueva estética, la sátira y el uso de un gran artefacto cultural: La Enciclopedia. La cultura ilustrada demostró que las grandes transformaciones no se ganan en el terreno de la discusión pura de ideas, sino en el de las intuiciones y sensibilidades. De manera similar hoy, las pantallas y los algoritmos digitales no critican de forma razonada la cultura tradicional, sino que la desplazan mediante la acción y la inmediatez. El flujo infinito de imágenes y la brevedad de los mensajes imposibilitan el desmentido, erosionando el criterio de verdad en lo que se denomina la «era de la posverdad».
El manifiesto analiza las consecuencias cognitivas y sociales de esta transición:
Pérdida de habilidades y atención: Incluso los lectores entrenados sufren la adicción de los teléfonos móviles, experimentando una pérdida de concentración y de la capacidad de prestar atención sostenida. La lectura fragmentaria debilita los vínculos lógicos y de causalidad de los textos.
Crisis de autoría y propiedad: El ecosistema digital diluye la noción de autoría y originalidad, fomentando una «cultura pirata» donde se asume que todo lo que circula por la red es de libre acceso e ignorando el trabajo ético y económico de autores y editores.
El auge del presentismo: Rújula vincula la lectura en soporte digital con la crisis de una visión histórica de la realidad, dando paso a un régimen de «presentismo» extremo, potenciado por las redes sociales.
Erosión de la verdad y la democracia: Al desaparecer el rigor del método científico y de la demostración escrita en papel, la verdad es sustituida por el ruido ambiental y la repetición de falsedades. Al quebrarse la autoridad de la razón, pierden la ciencia y la democracia, imponiéndose «el más fuerte o el bárbaro».
Aislamiento narcisista: El entorno guiado por algoritmos fomenta un individualismo donde el usuario consume contenidos aisladamente, atomizando la esfera pública física que tradicionalmente servía para coordinar decisiones colectivas y la convivencia democrática.
Ante este panorama, el autor invoca a los «zombis»: aquellos lectores resistentes que no creen en la profecía de un futuro exclusivamente digital, que defienden el espacio físico, las librerías, las bibliotecas y el valor insustituible de la cultura escrita como pilar de la autonomía intelectual y de una sociedad sana.
Un estudio reciente publicado en la revista Nature que investiga cómo el algoritmo de la red social X (antes Twitter) influye en las actitudes políticas de sus usuarios. La investigación parte de una preocupación creciente en torno al papel de los algoritmos de recomendación, que determinan qué contenidos aparecen en los feeds personalizados y en qué orden, funcionando como una especie de “editor invisible” de la información pública.
El estudio se basa en un experimento de campo con casi 5.000 usuarios activos en Estados Unidos. Los participantes fueron asignados aleatoriamente a dos tipos de experiencia en la plataforma: un grupo utilizó el feed algorítmico “Para ti”, que selecciona y prioriza contenidos en función de la probabilidad de interacción, mientras que el otro utilizó un feed cronológico, limitado a las cuentas seguidas y ordenado por tiempo. Esta diferencia permitió comparar directamente el impacto del algoritmo sobre las actitudes políticas.
Los resultados muestran que el uso del feed algorítmico provoca un desplazamiento significativo hacia posiciones más conservadoras en términos políticos. En concreto, los usuarios expuestos al algoritmo mostraron mayor tendencia a priorizar temas asociados a la agenda republicana en Estados Unidos, como la inflación, la delincuencia o la inmigración. Además, se observó un cambio en su percepción sobre conflictos internacionales y figuras políticas, con actitudes menos favorables hacia el presidente ucraniano Volodímir Zelenski y una mayor desconfianza hacia procesos judiciales contra Donald Trump.
Un aspecto especialmente relevante del estudio es que el algoritmo no solo modifica las opiniones de forma inmediata, sino que puede producir efectos persistentes en el tiempo. Incluso cuando los usuarios vuelven posteriormente a un feed cronológico, parte del cambio en sus actitudes se mantiene. Esto se debe a que el sistema algorítmico influye en el comportamiento de seguimiento de cuentas, modificando de forma más estable el entorno informativo del usuario.
El artículo también destaca que el algoritmo no es neutral. Los investigadores encontraron que el sistema tiende a aumentar la presencia de contenidos de orientación conservadora y a reducir la visibilidad de medios de comunicación tradicionales, al tiempo que amplifica publicaciones de activistas políticos. Esto sugiere que el diseño del algoritmo no solo organiza la información, sino que contribuye activamente a estructurar el ecosistema ideológico dentro de la plataforma.
El texto sitúa estos hallazgos en un debate más amplio sobre el poder de las plataformas digitales como infraestructuras informativas. En este sentido, se advierte que redes sociales como X no solo reflejan las preferencias de los usuarios, sino que también pueden moldearlas de forma sistemática. Esto plantea implicaciones importantes para la transparencia algorítmica, la regulación de plataformas y la comprensión del impacto político de los sistemas de recomendación en la esfera pública digital.