En el programa se realiza un recorrido por la evolución histórica de las bibliotecas, desde sus orígenes como espacios cerrados dedicados a la custodia del conocimiento en la Antigüedad y la Edad Media hasta su transformación en instituciones abiertas y accesibles tras la invención de la imprenta; en la era digital, estas se reinventan como centros de aprendizaje, colaboración y acceso tecnológico, manteniendo su función social de conexión con la información y evidenciando un cambio de paradigma desde modelos centrados en el libro hacia otros enfocados en el usuario y el aprendizaje; así, los espacios actuales se caracterizan por su flexibilidad, diversidad y base tecnológica, incorporando zonas colaborativas, makerspaces, áreas de descanso, espacios infantiles y programación cultural, al tiempo que se conciben como infraestructuras sociales y “terceros espacios” que fomentan la inclusión, la participación ciudadana y el bienestar comunitario, apostando finalmente por un diseño sostenible, personalizado y orientado a la experiencia del usuario, plenamente integrado en el entorno urbano y social.
Blankstein, Melissa. «Library Partnership Development Framework.» Ithaka S+R . Ithaka S+R. 24 March 2026. Web. 25 March 2026. http://sr.ithaka.org?p=324998
El informe propone un marco práctico y estratégico para la creación, desarrollo y sostenibilidad de alianzas entre bibliotecas, especialmente entre bibliotecas académicas y públicas. Este trabajo surge de la constatación de que, aunque la colaboración bibliotecaria tiene una larga tradición, muchas instituciones carecen de guías claras y estructuradas para diseñar asociaciones eficaces que respondan a necesidades reales de sus comunidades. El marco se basa en investigaciones empíricas, estudios de caso y procesos participativos con profesionales del sector, lo que le otorga un carácter aplicado y orientado a la acción.
Uno de los principales aportes del documento es la conceptualización de las alianzas como procesos dinámicos que atraviesan diferentes fases a lo largo de su ciclo de vida. Estas fases incluyen la identificación de oportunidades, el establecimiento de relaciones, la planificación estratégica, la implementación de iniciativas conjuntas y la evaluación continua. El informe subraya que las asociaciones exitosas no surgen de manera espontánea, sino que requieren una planificación deliberada, una definición clara de objetivos compartidos y una alineación entre las misiones institucionales de los socios implicados.
El marco destaca también la importancia de la comunicación efectiva y de la construcción de confianza entre las instituciones participantes. Las alianzas sólidas se basan en una visión compartida, roles bien definidos y estructuras de gobernanza flexibles que permitan adaptarse a cambios organizativos o contextuales. En este sentido, herramientas como acuerdos formales (por ejemplo, memorandos de entendimiento) ayudan a clarificar responsabilidades y expectativas, reduciendo ambigüedades y facilitando la continuidad de los proyectos incluso ante cambios de personal o de prioridades institucionales.
Otro eje central del informe es el enfoque en las necesidades de la comunidad como motor de las alianzas. Las bibliotecas, al colaborar, pueden ampliar su capacidad para ofrecer servicios esenciales como acceso a tecnología, formación en competencias digitales, apoyo educativo y conexión con servicios sociales. Este enfoque comunitario implica no solo identificar necesidades, sino también incorporar mecanismos de retroalimentación que permitan ajustar las iniciativas a las realidades cambiantes de los usuarios. Las alianzas, por tanto, no solo optimizan recursos, sino que generan un impacto más amplio y equitativo en la sociedad.
El documento también aborda los desafíos inherentes a la colaboración, como la coordinación entre diferentes culturas organizativas, la gestión de recursos limitados y la necesidad de garantizar la sostenibilidad financiera. En este sentido, subraya la importancia de diversificar las fuentes de financiación y de aprovechar tanto oportunidades de financiación local como nacional. Asimismo, destaca que las alianzas deben diseñarse con flexibilidad para evolucionar con el tiempo, evitando estructuras rígidas que dificulten su adaptación.
Library Partnership Development Framework se presenta como una herramienta que no solo orienta la práctica profesional, sino que también contribuye a reforzar el papel estratégico de las bibliotecas en el ecosistema social. Al fomentar colaboraciones interinstitucionales, las bibliotecas pueden ampliar su alcance, mejorar la eficiencia en el uso de recursos y consolidarse como infraestructuras clave para el acceso a la información, la inclusión digital y el bienestar comunitario. En un contexto de transformación digital y creciente complejidad social, este marco ofrece una hoja de ruta esencial para que las bibliotecas actúen de manera coordinada y efectiva en beneficio de sus comunidades.
El objetivo del informes es analizar cómo las bibliotecas están contribuyendo a mejorar la conectividad digital y, a través de ella, el desarrollo social de las comunidades. Este informe sintetiza los principales hallazgos obtenidos a partir de la recopilación de datos y experiencias a escala global, ofreciendo una visión estratégica del papel de las bibliotecas en la sociedad contemporánea conectada.
El documento pone de relieve que las bibliotecas han evolucionado más allá de su función tradicional como espacios de acceso a libros, consolidándose como infraestructuras clave para garantizar el acceso equitativo a Internet, a los recursos digitales y a las competencias necesarias para utilizarlos. En este sentido, el informe subraya que la conectividad no se limita a la disponibilidad de tecnología, sino que implica también la capacitación de los usuarios, el acompañamiento en el uso de la información y la creación de entornos inclusivos donde todas las personas puedan participar en la vida digital.
Uno de los aspectos centrales del informe es la demostración de cómo las bibliotecas actúan como nodos comunitarios que impulsan la inclusión social. A través de servicios como el acceso gratuito a Internet, la formación en competencias digitales, el apoyo educativo y la facilitación de servicios públicos en línea, las bibliotecas contribuyen directamente a reducir las desigualdades y a fomentar la participación ciudadana. Estas funciones resultan especialmente relevantes en contextos vulnerables, donde las bibliotecas se convierten en puntos de acceso esenciales para la información y los servicios básicos.
El informe también destaca la importancia de generar evidencias y datos que permitan visibilizar el impacto de las bibliotecas ante responsables políticos y financiadores. En este sentido, uno de los logros del proyecto LBC ha sido precisamente la creación de una base empírica que demuestra el valor de las bibliotecas como agentes de desarrollo. Esta evidencia resulta clave para justificar inversiones en infraestructuras digitales, formación profesional y programas bibliotecarios orientados a la inclusión y la innovación.
Asimismo, el documento subraya la necesidad de fortalecer alianzas entre bibliotecas, administraciones públicas, organizaciones sociales y actores tecnológicos. La cooperación interinstitucional se presenta como un factor decisivo para ampliar el alcance de los servicios bibliotecarios y maximizar su impacto en áreas como la educación, la salud, la empleabilidad y la participación democrática. En este contexto, las bibliotecas emergen como plataformas abiertas que facilitan la colaboración y la creación de redes comunitarias.
En última instancia, el informe concluye que las bibliotecas son actores estratégicos para el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), especialmente en lo relativo a la reducción de desigualdades, el acceso a la educación y la construcción de sociedades inclusivas. La conectividad, entendida en un sentido amplio, se convierte así en un instrumento de empoderamiento ciudadano, y las bibliotecas en catalizadores de este proceso, capaces de transformar el acceso a la información en oportunidades reales de desarrollo personal y colectivo.
Noguera-Vivo, J.M. [José Manuel]. (2022). Gestión de la comunicación científica: 25 ideas para mejorar tu investigación. Editorial UOC. https://hdl.handle.net/10609/154642
Comunicar con éxito no es un talento reservado para unos pocos, sino una destreza que se aprende. Y la comunicación es una parte inherente a cualquier investigación, sea cual sea la fase en la que se encuentre el autor (grado, máster, doctorando o investigador consolidado). Comunicar correctamente un trabajo científico influye en su credibilidad, su alcance o sus posibilidades de obtener financiación, ya que determinará el grado de percepción de su utilidad. En este libro, el autor comparte consejos prácticos para que lleves a otro nivel tu investigación gracias a una comunicación óptima.
La reputación es algo que todos tenemos, queramos o no. En la calle tiene un alcance limitado, pero las características de la comunicación en internet facilitan que cualquier mensaje sobre nosotros pueda tener un alcance mundial en apenas unas horas. Esta realidad nos obliga a trabajar proactivamente para la construcción y gestión de nuestra reputación online. Este libro te dará las claves para desarrollar de forma práctica y fácil una estrategia de presencia en la Red.
La invención de la fotografía revolucionó la sociedad. De la idealización se pasó a la realidad y el impacto social fue extraordinario. La verdad se hizo palpable a través de la imagen y comenzaron a generarse millones de documentos para dejar constancia de los hechos. Desde que el adjetivo digital acompaña al término fotografía, se hace necesaria una redefinición: ¿Soporte? ¿Contenido? ¿Emulsión? ¿Fichero? Digamos que es ?siempre lo ha sido? un documento, un mensaje sobre un soporte. Susan Sontag la denominó «artefacto» (hecho con arte), eligiendo un sinónimo sonoro e impecable. Esos cientos de millones de artefactos que se conservan en empresas, archivos, bibliotecas, museos y centros de documentación, y que se difunden cada segundo a través de las redes sociales son susceptibles de ser gestionados para su rentabilidad cultural y económica, y este es el reto de los documentalistas gráficos. Las claves (casi todas) en las páginas de este libro. Pasen y lean.
El artículo analiza los resultados más recientes del Índice de Libertad Académica (Academic Freedom Index, AFI), elaborado a partir de un amplio proyecto internacional que combina más de un millón de datos y la evaluación de miles de expertos. Su principal conclusión es contundente: la libertad académica está disminuyendo a escala global, y, de manera especialmente significativa, Estados Unidos lidera esta tendencia negativa.
Tradicionalmente considerado un referente mundial en materia de autonomía universitaria y libertad intelectual, Estados Unidos ha experimentado en los últimos años un deterioro acelerado en estos indicadores. El informe señala que esta caída no solo es preocupante por sí misma, sino también por su efecto multiplicador, ya que el país ha servido históricamente como modelo para otros sistemas de educación superior, especialmente en Europa occidental.
Se confirma un retroceso sostenido de la libertad académica a nivel mundial entre 2015 y 2025. El índice global pasó de 0,60 a 0,54, mientras que la experiencia real de académicos y estudiantes cayó de 0,49 a 0,38 (−22% a −25%), evidenciando un deterioro estructural del sistema universitario global.
El caso más llamativo es el de Estados Unidos, que registra la mayor caída anual del mundo: su puntuación baja de 0,68 a 0,40, un descenso de 0,28 puntos (~70%). Esto desplaza al país desde posiciones medias-altas al grupo bajo (30%-40%), situándolo por debajo de Mozambique (0,41) y apenas por encima de Tailandia (0,38). Paralelamente, el índice de democracia liberal (LDI) cae un 24% en un año, pasando del puesto 20 al 51, con niveles comparables a los de 1965.
Desde 2015, la libertad académica ha disminuido en 50 países (incluidos Estados Unidos, India, Rusia, Francia o Reino Unido) y solo ha mejorado en 9. La autonomía institucional, considerada clave, ha caído en 43 países, mientras que la libertad de investigar y enseñar ha retrocedido en más de 50.
El análisis comparativo muestra la rapidez sin precedentes del caso estadounidense: la autonomía institucional cae de 3,2 a 1,6 en solo seis años, un ritmo 30% más rápido que Turquía y 90% más rápido que Hungría. En 2025, el nivel de autonomía de EE. UU. (1,68) queda por debajo de países como Reino Unido, Italia, Polonia o incluso Senegal y Colombia.
En contraste, los países con mayor libertad académica siguen siendo europeos: Chequia, Estonia y Bélgica (0,95–0,98). En el extremo inferior aparecen países con puntuaciones cercanas a 0,10, como Nicaragua, China, Irán o Arabia Saudí.
Uno de los aspectos más relevantes del estudio es que la regresión no se limita a casos aislados, sino que forma parte de un fenómeno más amplio vinculado a lo que los investigadores denominan “países en proceso de autocratización” o democracias en erosión. En estos contextos, se observa un aumento de las restricciones sobre la investigación, la docencia y la expresión académica, lo que afecta directamente al funcionamiento de las universidades como espacios de pensamiento crítico.
El artículo también recoge valoraciones de expertos que advierten de las consecuencias sistémicas de esta tendencia. La pérdida de libertad académica no solo compromete la calidad de la investigación y la enseñanza, sino que también debilita el papel de las universidades como instituciones clave en la defensa de la democracia, la generación de conocimiento y el debate público informado.
Además, se subraya que el deterioro de la libertad académica en Estados Unidos tiene implicaciones globales, dado su peso en el ecosistema científico internacional. La reducción de estándares en este país puede contribuir a la normalización de prácticas restrictivas en otros lugares, afectando negativamente al conjunto del sistema de educación superior.
El Manual de Metodología de la Investigación de la Facultad de Psicología de la Universidad del Desarrollo constituye una guía integral destinada a formar competencias investigadoras en estudiantes de psicología. Su propósito central es orientar el proceso completo de investigación científica, desde la formulación del problema hasta la comunicación de resultados, integrando enfoques cuantitativos, cualitativos y mixtos dentro de un marco coherente.
El texto parte de una concepción de la investigación como un proceso sistemático orientado a la producción de conocimiento científico y a la resolución de problemas prácticos. En este sentido, subraya la importancia de la articulación entre teoría y método, destacando que toda investigación debe sustentarse en modelos teóricos sólidos y generar evidencia empírica que contribuya tanto al avance disciplinar como a la intervención profesional.
Uno de los ejes fundamentales del manual es la formulación del problema de investigación y la construcción de objetivos. Se insiste en que los objetivos constituyen el núcleo estructurador del estudio, ya que guían las decisiones metodológicas y permiten evaluar los resultados. Para ello, se establecen criterios de claridad, precisión y coherencia, recomendando una redacción sintética basada en verbos, variables, casos y contexto. Además, se enfatiza la necesidad de mantener consistencia terminológica y evitar ambigüedades, garantizando así la solidez conceptual del trabajo científico.
El manual desarrolla también los distintos enfoques metodológicos. En el ámbito cuantitativo, se abordan aspectos como la operacionalización de variables, el diseño experimental o correlacional y el análisis estadístico. En el enfoque cualitativo, se profundiza en técnicas como entrevistas, observación y análisis de contenido, destacando la importancia de la interpretación contextual y la comprensión de significados. Asimismo, se contempla la posibilidad de diseños mixtos, que combinan ambos enfoques para obtener una visión más completa de los fenómenos psicológicos.
Otro aspecto relevante es la consideración de los criterios de rigor científico. El manual explica conceptos como validez, confiabilidad y ética en la investigación, subrayando la responsabilidad del investigador en el tratamiento de los datos y en el respeto a los participantes. En el caso de estudios con seres humanos, se hace especial hincapié en la necesidad de cumplir principios éticos fundamentales, como el consentimiento informado y la confidencialidad.
En cuanto a la estructura del informe de investigación, el documento detalla los distintos apartados que deben componer un trabajo académico: introducción, marco teórico, metodología, resultados y conclusiones. Cada sección cumple una función específica y debe estar articulada con las demás para asegurar coherencia global. Además, se incluyen orientaciones sobre normas de citación y redacción académica, fundamentales para la comunicación científica rigurosa.
El manual dedica también atención a la difusión del conocimiento científico. Se describen tanto los reportes especializados (artículos, ponencias, pósteres científicos) como los no especializados dirigidos al público general. En este último caso, se destaca la importancia de adaptar el lenguaje para facilitar la comprensión y promover la divulgación científica, incorporando ejemplos cotidianos que acerquen los conceptos psicológicos a la sociedad.
Finalmente, el documento se concibe como una herramienta pedagógica que acompaña al estudiante a lo largo de toda su formación, facilitando el desarrollo progresivo de habilidades investigadoras. Su enfoque integrador y aplicado busca no solo enseñar técnicas, sino նաև fomentar una actitud crítica y reflexiva frente al conocimiento, elemento clave en la formación de profesionales de la psicología capaces de generar y aplicar evidencia científica en contextos reales.
En este artículo Harvard Business Review presenta los resultados de una investigación reciente sobre un fenómeno emergente en el entorno laboral: el llamado “AI brain fry”, que puede traducirse como agotamiento cognitivo por uso excesivo de inteligencia artificial. La investigación, realizada por expertos del Boston Consulting Group y de la Universidad de California, Riverside, examina cómo ciertos patrones de uso de herramientas de IA, en lugar de facilitar el trabajo, pueden sobrecargar mentalmente a las personas y llevarlas al límite de su capacidad cognitiva.
El estudio parte de la observación de que muchas empresas están promoviendo y recompensando el uso de sistemas generativos y multiagentes —por ejemplo, midiendo tokens consumidos o líneas de código generadas como métrica de rendimiento— lo que empuja a los trabajadores a gestionar y supervisar múltiples agentes de IA simultáneamente. En lugar de liberar tiempo y esfuerzo, este enfoque puede provocar un “zumbido” mental, sensación de neblina, dificultad para concentrarse, lentitud en la toma de decisiones e incluso dolores de cabeza.
Los autores del artículo definen “AI brain fry” como la fatiga mental que se produce cuando las personas interactúan con herramientas de IA en un nivel que supera lo que su mente puede procesar de forma saludable. Esta condición —distinta del burnout tradicional— no se genera tanto por la cantidad de trabajo, sino por la complejidad cognitiva del mismo: supervisar, revisar y tomar decisiones sobre salidas generadas por múltiples sistemas de IA puede exigir un esfuerzo mental constante que resulta insostenible con el tiempo.
Además, la investigación señala que este tipo de fatiga tiene costos reales para las organizaciones y los empleados. Entre los efectos observados están un aumento de errores, mayor fatiga decisional y una intención más alta de abandonar el puesto de trabajo. Estos impactos subrayan un contraste importante: aunque la IA puede automatizar tareas rutinarias y reducir el agotamiento tradicional, su incorporación mal gestionada puede crear una carga cognitiva diferente y aún más insidiosa.
EN conclusión, los autores sugieren que no toda interacción con IA conduce a “brain fry”: existe un espacio intermedio en el uso de estas herramientas en el que pueden potenciar la productividad sin sobrecargar la mente. El reto para líderes y organizaciones es diseñar flujos de trabajo, métricas de rendimiento y prácticas de supervisión que aprovechen las ventajas de la IA sin sacrificar el bienestar cognitivo de las personas.
El informe elaborado por Buffer ofrece uno de los análisis más completos sobre el comportamiento del engagement en redes sociales en 2026, basado en el estudio de más de 52 millones de publicaciones de más de 200.000 cuentas en múltiples plataformas (Instagram, TikTok, LinkedIn, Facebook, X, Threads, entre otras). Su objetivo es comprender cómo interactúan realmente los usuarios con el contenido, más allá de mitos o recomendaciones genéricas, y establecer patrones empíricos sobre qué funciona y qué no en el ecosistema digital actual.
Uno de los hallazgos centrales del estudio es que el engagement no es uniforme, sino profundamente desigual entre plataformas. Existen “niveles” claros: LinkedIn, Facebook e Instagram lideran con tasas medias en torno al 5–6%, mientras que otras como TikTok, Threads o Pinterest se sitúan en un rango intermedio, y X queda en la parte baja. Esto implica que el éxito de una publicación solo puede evaluarse dentro del contexto de cada red, ya que un mismo porcentaje de interacción puede significar resultados muy distintos según la plataforma.
El informe también destaca que el engagement está en constante cambio. Entre 2024 y 2025 se observan tendencias divergentes: algunas plataformas crecen (como X o Facebook), mientras que otras experimentan descensos. Este comportamiento refleja un ecosistema dinámico donde factores como cambios algorítmicos, aumento de usuarios o saturación de contenido influyen directamente en la visibilidad y la interacción. En este sentido, el informe insiste en que no existen reglas universales ni estrategias permanentes, sino patrones que deben interpretarse de forma contextual.
Uno de los descubrimientos más relevantes es el papel de la interacción activa con la audiencia. Responder a comentarios emerge como uno de los factores más determinantes del engagement: las publicaciones en las que los creadores interactúan con su comunidad obtienen incrementos significativos, llegando hasta un 42% más en plataformas como Threads y alrededor de un 30% en LinkedIn. Este dato sugiere que el engagement no depende solo del contenido publicado, sino de la capacidad de generar conversación y mantener relaciones con la audiencia.
En cuanto a los formatos, el informe demuestra que no existe un contenido universalmente eficaz. Cada plataforma favorece tipos distintos: por ejemplo, los carruseles destacan en LinkedIn e Instagram, mientras que el vídeo domina en TikTok. Sin embargo, incluso dentro de una misma red, los resultados pueden variar según el objetivo (alcance, interacción, visualización), lo que obliga a adoptar estrategias específicas para cada entorno.
Otro aspecto clave es la frecuencia de publicación. Aunque publicar más y de forma consistente aumenta las oportunidades de visibilidad, el informe desmonta la idea de que exista un “momento perfecto” para publicar. En cambio, introduce el concepto de “penalización por inactividad”: las cuentas que dejan de publicar durante un periodo determinado experimentan caídas en su rendimiento, incluso respecto a su propio historial.
En términos generales, el estudio concluye que el engagement en 2026 está menos vinculado a factores técnicos (horarios, formatos) y más relacionado con la calidad de la relación con la audiencia. Crear contenido relevante, responder a los usuarios y mantener una presencia constante son los factores que realmente marcan la diferencia. Esto refleja un cambio estructural: las redes sociales están evolucionando de canales de difusión a espacios de conversación, donde el valor reside en la interacción más que en la simple visibilidad.
DATOS CLAVE:
El poder de las respuestas: Responder a los comentarios aumenta el compromiso hasta un 42% en Threads y un 30% en LinkedIn.
Formatos ganadores: Los carruseles son los reyes del engagement en LinkedIn (21.77% de tasa media) e Instagram, superando incluso a los Reels en interacción por impresión.
Dominio de plataformas: LinkedIn lidera en compromiso medio (6.2%), seguida de Facebook (5.6%) e Instagram (5.5%).
La «penalización» por ausencia: Las cuentas que dejan de publicar durante una semana o más sufren una caída notable en su rendimiento base al regresar.