The Cranberries ‘LEGACY – Daydreams en Salamanca. Viviendo en la era pop 2026/10/21

The Cranberries ‘LEGACY – Daydreams en Salamanca.

Viviendo en la era pop 2026/10/21

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DayDreams actúa el 24 de octubre de 2026 en Music Factory Salamanca, con apertura de puertas a las 21:00 y concierto previsto a las 22:00.

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La entrevista a DayDreams, banda tributo a The Cranberries, recorre la historia de un proyecto nacido en marzo de 2021 en una escuela de música, cuando una interpretación de Dreams fue el punto de partida de una aventura musical que acabaría convirtiéndose en un homenaje a la mítica formación irlandesa. Los siete integrantes del grupo explican qué significa para ellos la música de The Cranberries y el reto de recrear la voz inconfundible de Dolores O’Riordan, manteniendo la esencia de sus canciones sin renunciar a su propia personalidad como músicos.

A lo largo de la conversación, DayDreams recuerda el impacto de temas emblemáticos como Zombie, Linger, Dreams y Ode to My Family, canciones que siguen despertando recuerdos y emociones en varias generaciones de seguidores. La entrevista también aborda la complicidad entre los siete músicos, la preparación de un repertorio de más de treinta canciones y las diferencias entre sus actuaciones en formato eléctrico, lleno de energía rockera, y las versiones acústicas, más íntimas y emotivas.

Por último, el grupo comparte cómo ha evolucionado desde sus primeros conciertos en Leganés hasta su formación actual, y cómo compagina su pasión musical con la vida personal y profesional. La entrevista sirve para descubrir el trabajo, la dedicación y la ilusión que hay detrás de este tributo, cuyo propósito es mantener vivo el legado de The Cranberries y Dolores O’Riordan, ofreciendo al público una experiencia musical que combina nostalgia, emoción y la fuerza del directo. DayDreams actuará el sábado 24 de octubre de 2026 en Music Factory Salamanca, con apertura de puertas a las 21:00 y concierto previsto a las 22:00.

El bibliotecario del futuro: nuevas competencias, liderazgo en inteligencia artificial y mayor integración en la investigación

Elsevier. (2026). Librarian of the Future: Early Insights from a Global Survey. Elsevier. https://www.elsevier.com/insights/librarian-of-the-future-preview

El informe preliminar Librarian of the Future, publicado por Elsevier, analiza la transformación del papel de los bibliotecarios académicos y universitarios ante los cambios tecnológicos, la evolución de la investigación científica y las nuevas exigencias de las instituciones de educación superior. El estudio recoge las opiniones de 1.095 profesionales de bibliotecas universitarias de 88 países, con una muestra ponderada para reflejar la distribución mundial de estos profesionales. Sus resultados muestran que las bibliotecas tienen la oportunidad de reforzar su posición como socios estratégicos de la investigación, ampliando sus funciones más allá de la gestión de colecciones y el acceso a la información para participar de manera más activa en la toma de decisiones, la mejora de la calidad científica y el desarrollo de políticas institucionales.

Uno de los aspectos más destacados del estudio es la importancia creciente de las competencias personales, relacionales y estratégicas en el ejercicio de la profesión bibliotecaria. La resiliencia y el juicio ético son consideradas las habilidades interpersonales más importantes, tanto en el presente como en los próximos cinco años: el 88 % de los encuestados destaca su relevancia actual y el 92 % prevé que seguirá siendo fundamental en el futuro. Sin embargo, el cambio más significativo se observa en las capacidades de negociación e influencia. Mientras que el 69 % considera importantes estas competencias actualmente, la cifra aumenta hasta el 83 % cuando se pregunta por su importancia futura. Pese a ello, solamente el 53 % de los profesionales afirma sentirse competente en este ámbito. Estos datos ponen de manifiesto una brecha entre las habilidades que las bibliotecas necesitarán para afrontar los nuevos desafíos y la preparación que sus profesionales consideran tener en la actualidad. Por tanto, la formación bibliotecaria deberá prestar mayor atención a la comunicación, la negociación, el liderazgo, la capacidad de establecer alianzas y la defensa del valor de los servicios bibliotecarios ante los responsables institucionales.

La inteligencia artificial constituye otro de los ejes centrales del informe y aparece como una oportunidad para que los bibliotecarios asuman un papel de liderazgo dentro de sus instituciones. El 83 % de los participantes identifica la IA como uno de los principales factores de transformación del entorno de la investigación, mientras que el 81 % considera que su uso inadecuado representa un riesgo importante para la integridad del registro científico. En este contexto, el 82 % cree que los bibliotecarios deberían liderar las iniciativas de alfabetización en inteligencia artificial, y el 67 % afirma utilizar herramientas de IA al menos semanalmente en su actividad profesional. No obstante, solo el 30 % señala que su institución dispone de una política de gobernanza de la inteligencia artificial ya implantada. Esta diferencia entre la rápida incorporación de las herramientas y la limitada consolidación de políticas institucionales evidencia la necesidad de desarrollar marcos claros para su utilización responsable. Las bibliotecas pueden contribuir mediante programas de formación, orientación sobre la evaluación crítica de los resultados generados por IA, identificación de errores y referencias inventadas, protección de la integridad académica y promoción de prácticas transparentes en la investigación.

El estudio también revela una distancia entre la contribución real de las bibliotecas y el reconocimiento que reciben como agentes estratégicos dentro de las universidades. El 83 % de los encuestados considera que los investigadores recurren a las bibliotecas en busca de apoyo, y el 62 % cree que existe un reconocimiento positivo de su impacto. Sin embargo, únicamente el 53 % opina que el profesorado y los investigadores perciben la biblioteca como un socio estratégico. Esta diferencia resulta especialmente significativa, ya que disponer de servicios especializados y ofrecer un apoyo eficaz no garantiza que la institución comprenda plenamente su valor. El reto consiste en hacer más visible la contribución bibliotecaria a la calidad de la investigación, la gestión de datos, la publicación científica, el acceso abierto, la evaluación de la producción académica y la difusión del conocimiento. Para ello, resulta fundamental fortalecer las relaciones con los departamentos, los grupos de investigación y los equipos directivos, así como demostrar el impacto de los servicios mediante evidencias, resultados e indicadores que permitan vincular la actividad bibliotecaria con los objetivos institucionales.

En esta misma línea, el 75 % de los participantes espera que aumente la colaboración entre las bibliotecas y otros departamentos universitarios. La investigación del futuro exige una cooperación más estrecha entre bibliotecarios, investigadores, responsables de tecnología, especialistas en comunicación científica y equipos encargados de la integridad académica. La expansión de la inteligencia artificial, las políticas de ciencia abierta, las limitaciones presupuestarias y la necesidad de preservar la fiabilidad de la literatura científica impulsarán una participación más activa de los bibliotecarios en los procesos de decisión. Esto implica evolucionar desde un modelo centrado principalmente en responder a demandas puntuales hacia otro más integrado en el ciclo de investigación: desde la búsqueda y evaluación de fuentes hasta la publicación, la difusión, la preservación y la medición del impacto de los resultados. El profesional bibliotecario puede actuar así como intermediario entre la tecnología y las personas, facilitando el acceso a recursos fiables, promoviendo prácticas responsables y ayudando a que los avances tecnológicos se traduzcan en mejoras reales para la comunidad académica.

En conjunto, los resultados dibujan un futuro profesional en el que el conocimiento técnico seguirá siendo imprescindible, pero deberá complementarse con habilidades de liderazgo, pensamiento crítico, comunicación, negociación y colaboración institucional. La inteligencia artificial no aparece únicamente como una herramienta que modifica las tareas bibliotecarias, sino también como una oportunidad para ampliar la responsabilidad de las bibliotecas en la alfabetización informacional y digital, la integridad científica y el uso ético de las nuevas tecnologías. Para aprovecharla, será necesario invertir en formación continua, actualizar las competencias profesionales y desarrollar políticas institucionales que permitan abordar los riesgos de forma coordinada. Conviene recordar que esta página presenta resultados preliminares de una investigación más amplia de Elsevier; por ello, sus conclusiones deben interpretarse como una aproximación a las percepciones de bibliotecarios académicos y no como una descripción universal de todas las tipologías de bibliotecas. Aun con esta limitación, el estudio ofrece argumentos relevantes para defender una biblioteca universitaria más visible, colaborativa y estratégicamente integrada en la investigación y en la transformación digital de las instituciones.

Cuestiones clave

1. Las competencias profesionales del futuro

  • Resiliencia y juicio ético: el 88 % las considera importantes actualmente; la cifra asciende al 92 % de cara a los próximos cinco años.
  • Negociación e influencia: su importancia prevista aumenta del 69 % al 83 %.
  • Brecha competencial: solo el 53 % de los profesionales afirma dominar suficientemente la negociación y la influencia.

Cuestión clave: ¿están los bibliotecarios preparados para influir en las decisiones institucionales, defender el valor de sus servicios y liderar los cambios que afectan a las bibliotecas?

2. Inteligencia artificial: de usuarios a líderes

  • 82 % considera que los bibliotecarios deberían liderar las iniciativas de alfabetización en inteligencia artificial.
  • 67 % utiliza herramientas de IA al menos semanalmente en su trabajo.
  • 30 % afirma que su institución dispone de una política de gobernanza de IA implantada.

Cuestión clave: ¿cómo pueden las bibliotecas liderar la formación en IA, promover su uso responsable y contribuir a desarrollar políticas institucionales que garanticen un uso ético y eficaz?

3. El reconocimiento estratégico de las bibliotecas

  • 83 % considera que los investigadores acuden a las bibliotecas en busca de apoyo.
  • 62 % cree que se reconoce el impacto positivo de las bibliotecas.
  • 53 % considera que investigadores y docentes perciben la biblioteca como un socio estratégico.

Cuestión clave: ¿por qué, pese a su contribución a la investigación, las bibliotecas siguen sin ser reconocidas plenamente como socios estratégicos dentro de las universidades?

4. Los nuevos desafíos de la investigación científica

  • 83 % identifica la inteligencia artificial como uno de los principales motores de cambio.
  • 81 % considera que el uso inadecuado de la IA constituye un riesgo importante para el registro científico.
  • 75 % espera que aumente la colaboración entre las bibliotecas y otros departamentos universitarios.

Cuestión clave: ¿cómo pueden las bibliotecas contribuir a preservar la integridad científica, impulsar el acceso abierto y responder a los cambios tecnológicos, presupuestarios y organizativos de la investigación?

5. La colaboración y el liderazgo institucional

El informe apunta a una mayor participación de los bibliotecarios en los servicios de apoyo a la investigación y en los procesos de toma de decisiones. Para ello, serán esenciales las relaciones con investigadores, docentes, responsables tecnológicos y equipos directivos.

Cuestión clave: ¿qué cambios organizativos y qué competencias de comunicación, negociación y liderazgo necesitan los bibliotecarios para participar activamente en las estrategias de sus instituciones?

Guía sobre el uso de licencias CC en un ecosistema de IA: orientaciones para compartir y reutilizar contenidos

Creative Commons. (2026). Guidance on CC Licensing in the Age of AI. Zenodo. https://doi.org/10.5281/zenodo.22261032

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El documento hace una reflexión sobre la gobernanza del conocimiento en la era de la IA a través de las licencias Creative Commons, que siguen siendo una infraestructura fundamental para compartir información, pero deben complementarse con políticas de atribución, transparencia y responsabilidad institucional. Para las bibliotecas universitarias, esta perspectiva resulta especialmente pertinente: su función no es solo facilitar el acceso a los contenidos, sino también ayudar a comprender los derechos, las condiciones de reutilización y las implicaciones éticas de las tecnologías que transforman la circulación del conocimiento.

La Guía analiza la vigencia de las licencias abiertas en un contexto marcado por el desarrollo de la inteligencia artificial generativa y el uso masivo de contenidos digitales para entrenar modelos, generar respuestas y producir nuevos materiales. El documento examina cómo estas tecnologías plantean nuevos desafíos para los derechos de autor, la atribución de las obras y el control sobre su reutilización. Su principal conclusión es que las licencias Creative Commons siguen siendo herramientas válidas y necesarias, aunque es importante comprender sus posibilidades y limitaciones en el ecosistema actual de la inteligencia artificial.

Creative Commons mantiene su recomendación de utilizar la licencia más flexible que se ajuste a los objetivos de cada autor o institución. Estas licencias permiten establecer condiciones para compartir y reutilizar obras, como reconocer la autoría, limitar determinados usos comerciales o exigir que las obras derivadas se distribuyan bajo condiciones equivalentes. Sin embargo, no garantizan un control absoluto sobre todos los usos de los contenidos. En función de la legislación aplicable, algunas actividades de análisis automatizado o entrenamiento de sistemas de inteligencia artificial pueden estar amparadas por excepciones y limitaciones al derecho de autor. Por ello, utilizar una licencia más restrictiva no implica necesariamente que una obra quede excluida de todos los procesos de entrenamiento de modelos de IA.

El documento destaca que la expansión de la inteligencia artificial no debería conducir a un retroceso generalizado del conocimiento abierto. Las licencias Creative Commons han facilitado durante años la circulación de publicaciones científicas, recursos educativos, materiales culturales y otros contenidos que favorecen la investigación, la enseñanza y la innovación. Restringir indiscriminadamente estos recursos por temor a su utilización por sistemas de IA podría perjudicar también a investigadores, docentes, estudiantes, bibliotecas y ciudadanos. El verdadero desafío consiste en encontrar un equilibrio entre la apertura del conocimiento, los derechos de los creadores y la necesidad de promover un uso transparente y responsable de los contenidos por parte de las empresas tecnológicas.

En este contexto, Creative Commons impulsa iniciativas complementarias como CC Signals, orientadas a ofrecer nuevas formas de comunicar preferencias y expectativas sobre la utilización de contenidos y datos en sistemas de inteligencia artificial. Esta propuesta pretende ampliar las posibilidades de decisión de autores e instituciones sin sustituir automáticamente las licencias tradicionales. La iniciativa responde a la necesidad de abordar cuestiones que las licencias de derechos de autor no resuelven por sí solas, como la falta de transparencia en el entrenamiento de modelos, las dificultades para garantizar la atribución de las fuentes y la distribución del valor económico generado mediante la reutilización de contenidos.

Para las bibliotecas, universidades y centros de investigación, estas orientaciones tienen importantes implicaciones prácticas. Las instituciones deben revisar sus políticas de publicación y depósito en repositorios, comprobar que disponen de los derechos necesarios para licenciar los materiales y explicar claramente las condiciones de reutilización de sus colecciones. También resulta fundamental formar a investigadores y usuarios en materia de propiedad intelectual, licencias abiertas y uso responsable de la inteligencia artificial. En el ámbito de la ciencia abierta, la disponibilidad de publicaciones y datos puede favorecer nuevas formas de análisis e investigación, siempre que se respeten los derechos aplicables y se promuevan prácticas adecuadas de atribución y transparencia.

Creative Commons defiende que el futuro del conocimiento abierto no pasa necesariamente por restringir el acceso a los contenidos, sino por mejorar las condiciones en las que estos se comparten y reutilizan. Las licencias existentes siguen siendo esenciales, pero deben complementarse con nuevas herramientas, políticas institucionales y principios de responsabilidad que respondan a los desafíos de la inteligencia artificial. Para las bibliotecas universitarias, esto supone reforzar su papel como garantes del acceso a la información y como agentes de alfabetización jurídica y digital, ayudando a la comunidad a comprender no solo cómo acceder al conocimiento, sino también qué derechos existen sobre él, cómo puede reutilizarse y qué implicaciones éticas plantea su incorporación a sistemas de IA.

Mediateca del Centro de Fotografía de Montevideo (CdF) con Noelia Etcheto. Planeta Biblioteca 2026/10/05

Mediateca del Centro de Fotografía de Montevideo (CdF) con Noelia Etcheto.

Planeta Biblioteca 2026/10/05

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Planeta Biblioteca se traslada a Montevideo (Uruguay) para entrevistar a Noelia Etcheto, coordinadora de la Mediateca «Lilian Hernández» del Centro de Fotografía de Montevideo (CdF). Durante la entrevista, Noelia explica el origen del centro y su valiosa colección pública de más de 4.000 títulos especializados, destacando la singularidad del concepto de «fotolibro» y la importancia de sus clasificaciones visuales y temáticas. Asimismo, repasa servicios como «Fotolecturas» y la «Mediateca Móvil» —una valija de libros que viaja por centros educativos—, enfatizando la relevancia de la alfabetización visual, la memoria colectiva y el fomento del pensamiento crítico en los ciudadanos.

La realidad profesional del personal de las bibliotecas de titularidad pública en España

Grupo de Trabajo de Desarrollo Profesional del Consejo de Cooperación Bibliotecaria. (2026). La realidad profesional del personal de las bibliotecas de titularidad pública en España. Madrid: Ministerio de Cultura. 135 páginas. NIPO: 190-26-111-8. ISBN/EAN: 978-92-001729-7-7.

Informe disponible en acceso gratuito.

El informe La realidad profesional del personal de las bibliotecas de titularidad pública en España, elaborado por el Grupo de Trabajo de Desarrollo Profesional del Consejo de Cooperación Bibliotecaria (CCB) y publicado por el Ministerio de Cultura en octubre de 2026, constituye una aportación relevante para conocer la situación actual de los profesionales que trabajan en las bibliotecas españolas.

El estudio surge de la necesidad de disponer de información rigurosa sobre las características del colectivo, sus condiciones de trabajo, sus funciones, sus competencias y sus expectativas de futuro. En un escenario marcado por la transformación digital, los cambios en los hábitos culturales y la aparición de nuevas formas de producir, organizar y consumir información, resulta imprescindible analizar hasta qué punto las estructuras profesionales y los recursos disponibles responden a las necesidades actuales de las bibliotecas y de la ciudadanía. El documento pretende proporcionar una base empírica para orientar las políticas públicas, mejorar las estrategias de desarrollo profesional y reforzar el reconocimiento social de quienes hacen posible el funcionamiento de estos servicios.

Uno de los aspectos más destacados del trabajo es su carácter diagnóstico, basado en una encuesta dirigida al personal de bibliotecas públicas de distintas tipologías y territorios de España. La investigación consiguió reunir 2.604 participantes, una cifra que proporciona una base amplia para estudiar la diversidad de situaciones profesionales existentes en el sistema bibliotecario público. El cuestionario se organizó en cinco grandes bloques: situación y desarrollo profesional; perfiles y funciones; satisfacción laboral; reconocimiento social y perspectivas de futuro; y datos personales. La distribución de la encuesta contó con la colaboración de la Secretaría Permanente del Consejo de Cooperación Bibliotecaria, los servicios bibliotecarios de las comunidades autónomas y la Comisión Técnica de Cooperación de Bibliotecas Escolares. Este planteamiento permite abordar la profesión desde diferentes perspectivas, superando una visión limitada a las tareas técnicas y considerando también las condiciones laborales, las expectativas de desarrollo y la percepción que los propios trabajadores tienen de su actividad.

Reducir la brecha en inteligencia artificial: un marco colaborativo para la alfabetización crítica en IA en las bibliotecas públicas

Kim, Minseo, y Shelby Kruger. (2026, 12 de octubre). Bridging the AI Divide: A Collaborative Framework for Critical AI Literacy in Public Libraries Póster presentado en el World Library and Information Congress (WLIC) de la International Federation of Library Associations and Institutions (IFLA). Colección WLIC Posters.

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Bridging the AI Divide presenta una propuesta de interés para avanzar hacia una alfabetización crítica en inteligencia artificial desde las bibliotecas públicas. Su principal aportación consiste en vincular la formación tecnológica con la equidad digital, la colaboración institucional y la evaluación sistemática de las necesidades de los usuarios. El proyecto subraya que reducir la brecha en IA exige algo más que proporcionar dispositivos o acceso a herramientas: requiere crear oportunidades de aprendizaje que permitan comprender estas tecnologías, utilizarlas de forma responsable y valorar sus efectos sobre la sociedad

La expansión de la inteligencia artificial generativa está transformando profundamente el entorno informativo y plantea nuevos desafíos para la alfabetización digital, la inclusión social y el acceso equitativo al conocimiento. En este contexto, las bibliotecas públicas pueden desempeñar un papel esencial para garantizar que todas las personas tengan oportunidades de comprender y utilizar estas tecnologías, independientemente de su edad, formación académica, nivel de competencia digital o situación socioeconómica. El trabajo de Minseo Kim y Shelby Kruger presenta un marco de colaboración entre instituciones académicas y bibliotecas públicas destinado a desarrollar un programa básico de alfabetización en inteligencia artificial dirigido a personas adultas. La propuesta parte de una premisa fundamental: la democratización de la IA no consiste únicamente en facilitar el acceso a las herramientas tecnológicas, sino también en proporcionar los conocimientos necesarios para comprender su funcionamiento, evaluar críticamente sus resultados y reconocer sus implicaciones sociales, éticas y culturales.

La iniciativa se desarrolla mediante una colaboración entre la Community Workshop Series (CWS) de la Escuela de Ciencias de Datos e Información de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill (UNC SDIS) y dos bibliotecas públicas de su entorno. Esta cooperación permite combinar la experiencia académica en inteligencia artificial y ciencias de la información con la proximidad, la capacidad de mediación y el conocimiento de las necesidades de la comunidad que caracterizan a las bibliotecas públicas. El objetivo es diseñar una propuesta formativa accesible que acerque la inteligencia artificial a personas que pueden no tener experiencia previa con estas tecnologías. En lugar de abordar la IA exclusivamente desde una perspectiva técnica, el programa pretende hacerla comprensible, relacionarla con situaciones cotidianas y ofrecer herramientas para que los participantes puedan utilizarla con mayor autonomía y criterio. El modelo reconoce así a la biblioteca pública como un espacio de aprendizaje permanente, participación ciudadana e inclusión digital.

El programa formativo se centra en dos dimensiones complementarias: la familiarización práctica con la inteligencia artificial y el desarrollo de una conciencia crítica sobre sus posibilidades y limitaciones. La primera busca reducir las barreras de entrada, favorecer la confianza de los participantes y ayudarles a comprender cómo pueden utilizar estas herramientas en diferentes actividades. La segunda pretende que las personas no se limiten a aceptar las respuestas generadas por los sistemas de IA, sino que aprendan a cuestionarlas, comprobar la información, identificar posibles errores y reflexionar sobre las consecuencias de su utilización. Esta perspectiva crítica resulta especialmente importante ante problemas como la desinformación, los sesgos algorítmicos, la privacidad, la transparencia y las desigualdades en el acceso a los beneficios de la tecnología. La alfabetización en IA se plantea, por tanto, como una competencia ciudadana que combina conocimientos prácticos, pensamiento crítico y comprensión de las repercusiones sociales de los sistemas automatizados.

Un aspecto destacado del proyecto es la evaluación de sus resultados mediante una encuesta posterior a los talleres realizados en la primavera de 2026. El instrumento utiliza una escala de Likert de cinco puntos para comparar la confianza que los participantes manifiestan respecto a la inteligencia artificial antes y después de la formación. Además de medir los cambios en la percepción de sus propias capacidades y en su autoeficacia, la evaluación examina su comprensión de las cuestiones éticas relacionadas con estas tecnologías y su valoración de la accesibilidad del apoyo educativo recibido. La investigación incorpora también comentarios cualitativos que permiten identificar los contenidos en los que los participantes se sienten más capacitados, las dificultades que persisten y las necesidades formativas que van surgiendo en la comunidad. La combinación de indicadores cuantitativos y testimonios cualitativos ofrece una perspectiva más completa que la mera contabilización de asistentes, ya que permite explorar tanto la evolución de la confianza como la experiencia de aprendizaje y las expectativas de los usuarios. No obstante, el resumen disponible describe el diseño de evaluación, pero no proporciona cifras concretas sobre la participación ni resultados estadísticos que permitan cuantificar el impacto del programa.

La evaluación se integra en una concepción dinámica de la formación. Los autores no consideran el currículo como un material cerrado que deba reproducirse de manera idéntica en todos los contextos, sino como un recurso educativo que puede revisarse y adaptarse continuamente. Las respuestas de los participantes permiten reconocer qué contenidos requieren mayor explicación, qué cuestiones éticas generan más dudas y qué apoyos necesitan las personas para utilizar las herramientas con seguridad y autonomía. Este enfoque favorece una formación sensible a la diversidad de experiencias, expectativas y niveles de competencia digital de la población adulta. Asimismo, permite que las bibliotecas adapten los talleres a las necesidades reales de sus comunidades y que la cooperación con las instituciones académicas se mantenga más allá de una actividad puntual. El proyecto propone así un proceso de mejora continua basado en la evaluación, la escucha activa y la actualización de los contenidos educativos.

Desde una perspectiva institucional, la colaboración entre universidades y bibliotecas públicas constituye uno de los elementos más relevantes de la experiencia. Las universidades pueden aportar conocimientos especializados, recursos didácticos y capacidad de evaluación, mientras que las bibliotecas proporcionan espacios accesibles, contacto directo con los ciudadanos y experiencia en programas de alfabetización informacional y digital. Esta relación permite acercar conocimientos especializados a sectores de la población que podrían encontrar mayores dificultades para acceder a cursos tecnológicos convencionales. También refuerza la función social de las bibliotecas públicas como agentes que contribuyen a reducir las brechas digitales y a promover una participación más informada en una sociedad cada vez más condicionada por los sistemas de inteligencia artificial. Para que este modelo pueda consolidarse, resulta importante mantener la formación del personal bibliotecario, disponer de materiales actualizados, garantizar recursos suficientes y evaluar periódicamente tanto los aprendizajes como la capacidad de llegar a colectivos diversos.

Ludotecas con Fabián Zamit. Planeta Biblioteca 2026/10/04

Ludotecas con Fabián Zamit.

Planeta Biblioteca 2026/10/04

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En este episodio de «Planeta Biblioteca» —el programa del Servicio de Archivos y Bibliotecas de la Universidad de Salamanca—, se entrevista a Fabián Zamit, responsable de la ludoteca del Centro Cultural de España en Montevideo (Uruguay). Fabián, diseñado en comunicación visual y especializado en juegos de mesa y aprendizaje, explica que este espacio nació en 2022 para fomentar la comunidad a través del juego. Durante la charla, aborda el funcionamiento del servicio de préstamo a domicilio de juegos analógicos, la importancia de la gamificación para animar a la lectura y motivar en el ámbito educativo, y el papel clave de la ludoteca como lugar de socialización familiar y entre adultos, rompiendo el prejuicio de que jugar es solo cosa de niños. Finalmente, reflexiona sobre cómo las bibliotecas modernas se están transformando en espacios más lúdicos y comunitarios

Las grandes editoriales incorporan la inteligencia artificial en secreto mientras crece la resistencia de sus trabajadores

Morgan, Adam. (9 de octubre de 2026). “Book Publishers Are Quietly Using More AI. Staff Are Revolting”. WIRED. https://www.wired.com/story/book-publishers-are-quietly-using-more-ai-staff-are-revolting/

Se plantea una contradicción creciente en la industria editorial estadounidense: mientras algunas grandes editoriales adoptan públicamente una postura crítica frente al uso de la inteligencia artificial generativa en la creación de libros, internamente están incorporando herramientas de IA en numerosas tareas de producción, comunicación y comercialización.

Según la investigación de WIRED, basada en entrevistas con más de dos docenas de trabajadores del sector que hablaron bajo condición de anonimato, tres grandes grupos editoriales —HarperCollins, Simon & Schuster y Hachette— están utilizando modelos de lenguaje como ChatGPT y Claude en distintos procesos de trabajo, en ocasiones sin informar suficientemente a los autores ni contar con su consentimiento explícito. La cuestión no se limita, por tanto, a si un escritor emplea IA para redactar una novela, sino que afecta también a la forma en que las propias empresas editoriales producen, promocionan y distribuyen los libros.

Uno de los usos más extendidos de estas herramientas es la generación de textos promocionales. Los modelos de IA se emplean para redactar materiales publicitarios, descripciones de libros, textos de contraportada y mensajes dirigidos a agentes literarios, libreros, periodistas y otros profesionales. También se han utilizado para preparar correos electrónicos de rechazo de manuscritos, elaborar materiales de marketing, producir vídeos promocionales e intervenir en el diseño de cubiertas. Estas aplicaciones muestran que la IA está penetrando en tareas que, aunque no siempre forman parte de la escritura literaria propiamente dicha, requieren conocimiento del contexto cultural, sensibilidad editorial y capacidad para establecer relaciones profesionales. Algunos trabajadores consideran que automatizar estas comunicaciones puede deteriorar la calidad de las relaciones con autores y agentes, además de generar textos impersonales, repetitivos y fácilmente reconocibles como producidos por una máquina.

La situación resulta especialmente significativa porque las editoriales mantienen una relación ambivalente con la creación asistida por IA. Por un lado, algunas han cancelado publicaciones de obras cuyos autores fueron acusados de utilizar modelos de lenguaje, mientras que, por otro, recurren a tecnologías similares para optimizar sus propios procesos. El artículo recuerda que varios casos de libros cuestionados por un posible uso de IA han provocado controversias públicas, pero sostiene que la utilización de estas herramientas dentro de las empresas constituye una transformación menos visible. Esta asimetría plantea interrogantes sobre la coherencia de las políticas editoriales: ¿con qué criterios se juzga el uso de la inteligencia artificial por parte de un autor si las propias editoriales la emplean en actividades relacionadas con la producción y difusión de sus obras? La cuestión central es la necesidad de establecer normas transparentes y aplicables tanto a los escritores como a las organizaciones que publican sus trabajos.

Una de las principales preocupaciones es el impacto de la automatización sobre el empleo. El artículo describe plantillas reducidas por sucesivas rondas de despidos y profesionales que deben asumir el doble o el triple de publicaciones con menos recursos. En este contexto, la IA puede presentarse como una solución para aumentar la productividad, pero también puede consolidar una dinámica en la que las empresas sustituyan puestos de trabajo, intensifiquen las cargas laborales y conviertan la automatización en una exigencia organizativa. La oposición de los trabajadores no responde únicamente al rechazo de una tecnología nueva: también expresa el temor a perder autonomía profesional, control sobre los procesos editoriales y oportunidades de empleo. El conflicto se hizo especialmente visible en Simon & Schuster, donde empleados promovieron una carta abierta contra la posible incorporación de Skan AI, una plataforma destinada a analizar flujos de trabajo y detectar oportunidades de automatización. La plantilla temía que estas herramientas sirvieran para vigilar su actividad y facilitar futuras sustituciones de trabajadores.

Otro de los aspectos más delicados es la protección de los manuscritos inéditos. Los agentes literarios entrevistados manifiestan su preocupación por la posibilidad de que las editoriales introduzcan textos completos o fragmentos de obras todavía no publicadas en modelos de lenguaje para generar resúmenes, materiales promocionales o comunicaciones editoriales. Si se utilizan servicios externos sin garantías adecuadas, pueden surgir dudas sobre la confidencialidad de los documentos, su tratamiento por parte de los proveedores tecnológicos y el control de los autores sobre sus creaciones. Algunos agentes han empezado a incluir cláusulas contractuales que prohíben procesar determinados materiales mediante modelos de lenguaje. El artículo distingue, además, entre sistemas que funcionan en entornos cerrados y herramientas conectadas a servicios externos, una diferencia relevante para evaluar los riesgos de privacidad y seguridad. La cuestión resulta especialmente importante en el sector editorial, donde los manuscritos inéditos constituyen activos intelectuales cuyo valor depende, entre otros factores, de mantener el control sobre su circulación.

La traducción literaria constituye otro ámbito de transformación. El artículo señala que algunos profesionales han observado manuscritos traducidos mediante modelos de lenguaje y presentados en ferias internacionales del libro con indicaciones sobre el uso de IA. Para las editoriales, estas herramientas podrían reducir costes y facilitar la publicación de más títulos en diferentes idiomas, ampliando la circulación internacional de las obras. Sin embargo, la traducción literaria no consiste únicamente en trasladar palabras de una lengua a otra: exige interpretar referencias culturales, reproducir voces narrativas, resolver ambigüedades y tomar decisiones estilísticas. La expansión de la traducción automatizada plantea, por ello, preguntas sobre la calidad de los textos, el reconocimiento de los traductores y la remuneración de su trabajo. El debate enfrenta dos prioridades: la búsqueda empresarial de eficiencia y la defensa del conocimiento especializado que aportan los profesionales humanos.

El artículo presenta una industria editorial sometida a una tensión entre la búsqueda de eficiencia económica y la defensa del trabajo creativo y profesional. La inteligencia artificial puede modificar profundamente la producción, la promoción y la distribución de libros, pero su incorporación sin transparencia ni participación de los afectados amenaza con debilitar la confianza que sostiene las relaciones entre editoriales, autores y lectores. La cuestión de fondo es si la IA se utilizará para complementar las capacidades humanas y mejorar el trabajo editorial o, por el contrario, para reducir costes a expensas de la calidad, la autonomía profesional y los derechos de quienes hacen posible la publicación de un libro.

Reutilizar libros infantiles deteriorados: ideas creativas para darles una segunda vida en la biblioteca

Kitson, Renee. (2026, 10 de septiembre). Don’t Toss That Board Book! Transform It into Something Wonderful. ALSC Blog, Association for Library Service to Children, American Library Association. https://www.alsc.ala.org/blog/2026/09/dont-toss-that-board-book-transform-it-into-something-wonderful/

Se propone aprovechar los libros infantiles de cartón que han quedado deteriorados y ya no pueden mantenerse en las colecciones de préstamo. En lugar de desecharlos directamente, la autora plantea recuperar sus páginas e ilustraciones para convertirlas en materiales útiles para actividades educativas, artísticas y recreativas. Esta propuesta fomenta la reutilización de recursos, reduce los residuos y amplía las posibilidades de aprendizaje que ofrecen las bibliotecas infantiles.

Entre las ideas presentadas destaca la elaboración de marcapáginas, bloques de construcción, marionetas, puzles, tarjetas para contar historias, collages y adornos decorativos. Las páginas también pueden transformarse en piezas para clasificar colores y formas, crear mosaicos o desarrollar juegos de asociación. Estas actividades permiten que los niños experimenten con imágenes, texturas y materiales, al tiempo que estimulan su imaginación, su creatividad y sus habilidades manuales.

La autora también destaca las posibilidades de reutilización en actividades STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas). Las páginas de cartón pueden convertirse en ruedas, rampas, engranajes, palancas y conectores para construir pequeños objetos y experimentar con principios físicos y mecánicos. De este modo, un material que ha perdido su función original se transforma en un recurso para el aprendizaje práctico, la experimentación y la resolución de problemas.

La propuesta conecta con la filosofía maker, que promueve el aprendizaje mediante la creación, la manipulación de objetos y la experimentación. Las bibliotecas pueden incorporar estos materiales a talleres infantiles, espacios creativos y actividades familiares, favoreciendo una participación activa en la que no siempre es necesario seguir un modelo predeterminado: también se aprende explorando, probando y descubriendo nuevas posibilidades.

Kitson nos recuerda que reutilizar no significa conservar cualquier material a toda costa. Los libros con moho, suciedad u otros problemas que comprometan la seguridad deben desecharse conforme a las políticas de cada biblioteca. La idea central consiste en revisar los ejemplares retirados de la colección y preguntarse qué elementos todavía pueden aprovecharse. Así, los libros que han terminado su vida útil como documentos de lectura pueden iniciar una segunda etapa como materiales para la creatividad, el juego y el aprendizaje.

Repensar la evaluación científica: adecuar el rigor al propósito de la investigación

Ghildiyal, Ashutosh, Mathïs Fédérico y Maria Machado. (2026, 17 de septiembre). “Rethinking Scholarly Evaluation: Matching Rigor to Purpose”. The Scholarly Kitchen. Society for Scholarly Publishing. Enlace al artículo: https://scholarlykitchen.sspnet.org/2026/09/17/rethinking-scholarly-evaluation-matching-rigor-to-purpose/

Se plantea la necesidad de adaptar los criterios de evaluación científica a la naturaleza y los objetivos de cada investigación. Los autores distinguen entre trabajos orientados a validar resultados mediante evidencias empíricas y aquellos que buscan explorar nuevas ideas, formular hipótesis o desarrollar marcos conceptuales. Aunque ambos requieren rigor, no deben evaluarse necesariamente con los mismos criterios.

El texto advierte que una aplicación demasiado uniforme de la revisión por pares puede dificultar el reconocimiento de propuestas innovadoras que cuestionan conocimientos establecidos. Por ello, propone que las revistas científicas definan criterios específicos según el tipo de contribución, sin renunciar a la transparencia, la coherencia argumentativa y la calidad metodológica.

Para comprender esta limitación, el texto distingue dos actividades complementarias: la exploración y la validación. La exploración permite formular nuevas preguntas, desarrollar hipótesis, construir marcos conceptuales y establecer relaciones novedosas entre ideas. La validación, por su parte, somete las afirmaciones a una comprobación sistemática mediante evidencias, métodos adecuados y, cuando corresponde, procedimientos de reproducción de resultados. Ambas actividades son imprescindibles para el progreso científico, pero no persiguen exactamente los mismos objetivos. Por ello, los autores defienden que la evaluación académica debe adaptarse a la naturaleza de cada contribución, sin renunciar a la exigencia de rigor que caracteriza a la investigación científica.

Asimismo, destaca que la inteligencia artificial generativa obliga a prestar mayor atención al valor intelectual de los trabajos, ya que una redacción correcta no garantiza originalidad ni solidez científica. En conclusión, los autores defienden una evaluación más flexible y adaptada a cada investigación, capaz de mantener el rigor académico y, al mismo tiempo, favorecer la innovación y el avance del conocimiento.