La paradoja del progreso de la inteligencia artificial: cuanto más poderosa es, mayor es la necesidad de hacerla segura

Erkers, Beatrice. The Paradox at the Heart of AI Progress. Big Think, 31 de marzo de 2026. Disponible en: https://bigthink.com/science-tech/the-paradox-at-the-heart-of-ai-progress/

Se analiza una de las contradicciones fundamentales que acompañan al desarrollo de la inteligencia artificial: los mismos avances que permiten resolver algunos de los mayores desafíos de la humanidad también incrementan los riesgos asociados a su uso. La autora sostiene que la IA está acelerando descubrimientos científicos, reduciendo costes de investigación y democratizando el acceso a herramientas avanzadas capaces de diseñar proteínas, desarrollar nuevos medicamentos o mejorar la educación. Sin embargo, esa misma capacidad puede utilizarse para fines perjudiciales, como facilitar el diseño de agentes biológicos peligrosos, automatizar ciberataques o concentrar un enorme poder tecnológico en muy pocas organizaciones. El progreso, por tanto, no elimina los riesgos, sino que amplifica simultáneamente las oportunidades y las amenazas.

Para explicar este dilema, el texto recuerda que la humanidad ya ha afrontado situaciones similares con tecnologías como la edición genética mediante CRISPR o las investigaciones sobre modificación de patógenos. En todos estos casos, los beneficios científicos y médicos convivían con posibilidades de uso indebido. La diferencia con la inteligencia artificial radica en la velocidad con la que evoluciona y en la facilidad con la que sus capacidades pueden difundirse a escala global. Cuanto más accesibles son estas herramientas, mayor es la probabilidad de que errores, accidentes o acciones maliciosas tengan consecuencias amplificadas. Esto convierte la resiliencia tecnológica en un requisito imprescindible para que la innovación continúe siendo beneficiosa para la sociedad.

Frente a la tradicional oposición entre quienes defienden acelerar sin restricciones el desarrollo tecnológico y quienes proponen frenarlo mediante el principio de precaución, la autora presenta el enfoque denominado d/acc (decentralized and democratic differential defensive acceleration), promovido por Vitalik Buterin. Esta filosofía plantea que no todas las innovaciones deben impulsarse al mismo ritmo. La prioridad debería centrarse en acelerar aquellas tecnologías que fortalecen la seguridad, la protección, la resiliencia institucional y el control humano, mientras que deberían desarrollarse con mayor cautela aquellas que incrementan los riesgos sistémicos. El objetivo no consiste en ralentizar el progreso, sino en dirigirlo hacia aplicaciones que aumenten el bienestar colectivo sin comprometer la estabilidad social.

El artículo también incorpora las reflexiones del economista Glen Weyl, quien argumenta que el verdadero debate no debería centrarse en la velocidad de la innovación, sino en su dirección. Desde esta perspectiva, una tecnología puede avanzar muy rápidamente siempre que esté diseñada con mecanismos de supervisión, transparencia y capacidad de corrección. La velocidad deja de ser el problema cuando los sistemas incorporan suficientes salvaguardas para absorber errores, resistir ataques y recuperarse de fallos sin provocar daños generalizados.

Otro aspecto destacado es la crítica al creciente interés por desarrollar sistemas de IA cada vez más autónomos. El texto defiende que una estrategia más segura consistiría en potenciar modelos de colaboración entre humanos e inteligencia artificial, donde las personas mantengan el control efectivo sobre las decisiones relevantes. En lugar de perseguir agentes completamente independientes, sería preferible invertir en herramientas de aumento de capacidades humanas, interfaces cerebro-computadora, sistemas abiertos y mecanismos de responsabilidad jurídica que obliguen tanto a desarrolladores como a usuarios y empresas a responder por los daños derivados de estas tecnologías.

Como conclusión, la autora sostiene que el auténtico desafío de la inteligencia artificial no es decidir entre acelerar o detener su desarrollo, sino construir un ecosistema capaz de soportar sus inevitables riesgos. La innovación tecnológica seguirá avanzando, pero su éxito dependerá de la existencia de capas de protección —seguridad informática, auditorías, gobernanza, financiación de bienes públicos y supervisión humana— que permitan aprovechar sus enormes beneficios sin convertirla en una fuente de vulnerabilidad global. El verdadero progreso, concluye el artículo, consiste en desarrollar tecnologías cada vez más poderosas al mismo tiempo que se fortalecen las instituciones y mecanismos que garantizan su uso seguro y responsable.

Cuatro gigantes de la edición científica afrontan una demanda por sus tasas de publicación abusivas

Retraction Watch. “Federal lawsuit accuses four major publishers of extorting article processing charges.” Publicado el 31 de julio de 2026 https://retractionwatch.com/2026/07/31/federal-lawsuit-major-publishers-article-processing-charges-false-claims-act/

Una demanda presentada al amparo de la False Claims Act de Estados Unidos ha situado en el centro de la controversia a cuatro de las mayores editoriales científicas del mundo —Elsevier, Springer Nature, Wiley e Informa—, acusándolas de haber desarrollado durante más de una década un sistema para imponer tasas de procesamiento de artículos (Article Processing Charges, APC) supuestamente excesivas a universidades e instituciones de investigación financiadas con fondos públicos.

Según la denuncia, estas empresas habrían aprovechado su posición dominante en la comunicación científica para cobrar cantidades desproporcionadas por la publicación en acceso abierto, provocando que organismos financiados por el gobierno estadounidense presentaran reclamaciones de reembolso que, de acuerdo con los demandantes, constituían reclamaciones falsas frente a la Administración.

Las tarifas de las editoriales varían, pero las tarifas de procesamiento de artículos (APC) para el acceso abierto pueden oscilar entre cientos de dólares para revistas pequeñas y miles, llegando algunas a superar los 10 000 dólares por artículo. El coste real de procesar dichos artículos se sitúa entre 200 y 1000 dólares, según afirma Alperin en la demanda. El gobierno estadounidense exige que los artículos basados ​​en investigaciones financiadas con fondos federales estén disponibles gratuitamente. La demanda alega que las editoriales eluden este mandato mediante la extorsión de APC y la cesión de derechos de autor a investigadores principales que, sin saberlo, tienen un deseo comprensible de publicar en revistas prestigiosas para avanzar en sus carreras.

La demanda sostiene que las editoriales conocían que numerosas investigaciones financiadas con fondos federales estaban obligadas a publicarse en abierto para cumplir con las políticas de acceso público, lo que habría reducido significativamente la capacidad de negociación de universidades y agencias financiadoras. Los denunciantes argumentan que esta situación permitió a las compañías incrementar de forma sistemática los APC muy por encima de los costes reales de publicación, convirtiendo el acceso abierto en un modelo altamente lucrativo basado en recursos públicos. Desde esta perspectiva, el problema no radica únicamente en el precio de las publicaciones, sino en que las instituciones acababan repercutiendo esos costes al gobierno federal mediante subvenciones y contratos de investigación.

El caso reviste especial interés porque utiliza la False Claims Act, una legislación tradicionalmente empleada para perseguir fraudes contra el gobierno estadounidense en ámbitos como la sanidad, la defensa o la contratación pública, pero que rara vez se ha aplicado al sector de la edición científica. La acción judicial fue presentada por los denunciantes Eugenie Reich y John R. Thomas Jr. mediante el procedimiento qui tam, que permite a particulares demandar en nombre del gobierno cuando consideran que se han producido fraudes contra fondos públicos. Aunque el Departamento de Justicia decidió no intervenir directamente en el litigio, ello no implica que las acusaciones carezcan de fundamento, ya que el procedimiento puede continuar impulsado por los propios denunciantes.

Las editoriales afectadas rechazan las acusaciones y previsiblemente defenderán que las tarifas de publicación responden a los costes asociados a la gestión editorial, la coordinación de la revisión por pares, la producción, la preservación digital y el mantenimiento de plataformas tecnológicas. El debate, por tanto, trasciende el ámbito jurídico y vuelve a poner sobre la mesa una cuestión que lleva años preocupando a bibliotecas, universidades y financiadores: si el modelo de acceso abierto basado en APC está generando un nuevo tipo de dependencia económica, trasladando el coste desde las suscripciones tradicionales hacia unas tasas de publicación cada vez más elevadas.

Más allá del desenlace judicial, el caso podría tener importantes repercusiones para el futuro de la comunicación científica. Si prosperaran las reclamaciones, las editoriales comerciales podrían enfrentarse a un mayor escrutinio sobre la fijación de precios y sobre la transparencia de los costes asociados al acceso abierto. Asimismo, la demanda podría impulsar nuevas iniciativas para promover modelos alternativos de publicación científica —como el acceso abierto financiado institucionalmente, los acuerdos transformativos o las infraestructuras académicas sin ánimo de lucro— que reduzcan la dependencia de los APC como principal mecanismo de financiación de la ciencia abierta.

Las bibliotecas públicas, actores clave en la alfabetización mediática y el acceso a la información fiable

Public Library Association (PLA). New Report Examines Evolving Role of Public Libraries in Media Literacy and News Access. American Library Association (ALA), 2 de julio de 2026.

Public Library Association (PLA), división de la American Library Association (ALA), ha publicado el informe News Access and Media Literacy in Public Libraries, un estudio que analiza cómo las bibliotecas públicas están respondiendo a un entorno informativo cada vez más complejo, caracterizado por la sobreabundancia de contenidos digitales, la desinformación y el rápido avance de las tecnologías de la información.

El informe de la Public Library Association (PLA) ofrece una radiografía exhaustiva sobre el papel que desempeñan actualmente las bibliotecas públicas en la alfabetización mediática y el acceso a información fiable en Estados Unidos y Canadá. El estudio parte de una constatación clara: la proliferación de la desinformación, la manipulación informativa, los contenidos generados mediante inteligencia artificial y la desaparición progresiva de medios locales han convertido a las bibliotecas en uno de los pocos espacios públicos donde la ciudadanía puede recibir orientación imparcial para desenvolverse en un ecosistema informativo cada vez más complejo. Los autores sostienen que la alfabetización mediática ya no constituye un servicio complementario, sino una función inherente a la misión bibliotecaria, aunque todavía no sea suficientemente reconocida ni financiada.

La investigación se basa en una encuesta realizada en mayo de 2026 a 913 bibliotecarios y trabajadores de bibliotecas públicas de Estados Unidos y Canadá. A diferencia de otros estudios centrados en los usuarios, este informe recoge la visión de quienes atienden diariamente las consultas del público y conocen de primera mano las dificultades informativas de sus comunidades. Los participantes describen cómo las preguntas tradicionales sobre búsqueda de información han evolucionado hacia consultas relacionadas con la verificación de noticias, la identificación de contenidos manipulados, la detección de fraudes digitales, la comprensión de imágenes y textos generados mediante inteligencia artificial y la evaluación crítica de fuentes en redes sociales.

Uno de los principales hallazgos del informe es que la alfabetización mediática ya forma parte del trabajo cotidiano de las bibliotecas, aunque en la mayoría de los casos de manera informal. Los bibliotecarios consideran que ayudar a los ciudadanos a distinguir información fiable de contenidos engañosos constituye una extensión natural de su misión histórica de facilitar el acceso al conocimiento. Sin embargo, gran parte de esta labor no se desarrolla mediante cursos o programas específicos, sino a través de conversaciones individuales en los mostradores de información, asesoramiento personalizado y recomendaciones de fuentes fiables durante la atención diaria. Precisamente por tratarse de un trabajo poco visible, resulta difícil medirlo, justificar recursos o demostrar su impacto ante financiadores y administraciones públicas.

El informe muestra igualmente que los hábitos de consumo informativo de la ciudadanía han cambiado profundamente. Los usuarios ya no consumen exclusivamente prensa impresa o digital, sino que combinan múltiples formatos y canales. Las redes sociales constituyen uno de los principales puntos de acceso a las noticias, superando incluso a las plataformas informativas proporcionadas por las propias bibliotecas. Esta situación incrementa la exposición de los ciudadanos a contenidos descontextualizados, desinformación y algoritmos que priorizan la viralidad frente a la calidad informativa. En este contexto, las bibliotecas adquieren un papel fundamental como mediadoras entre el usuario y las fuentes periodísticas de calidad, especialmente en aquellas comunidades donde los medios locales han desaparecido o se han debilitado considerablemente.

El estudio pone de relieve una importante contradicción entre la relevancia que los profesionales conceden a la alfabetización mediática y los recursos realmente disponibles para desarrollarla. Aunque existe un consenso casi unánime sobre su importancia, muy pocas bibliotecas consideran que disponen de capacidad suficiente para ofrecer programas consolidados. La falta de tiempo del personal, la escasez presupuestaria, las limitaciones tecnológicas y la ausencia de programas formativos especializados constituyen los principales obstáculos. Los autores advierten que las bibliotecas están asumiendo nuevas responsabilidades sin que se hayan incrementado proporcionalmente los recursos humanos y económicos necesarios para afrontarlas.

Especial atención merece el impacto que la inteligencia artificial está teniendo sobre la alfabetización mediática. Mientras que la evaluación crítica de fuentes tradicionales forma parte desde hace décadas de las competencias bibliotecarias, la aparición de imágenes sintéticas, vídeos manipulados, textos generados automáticamente y modelos conversacionales plantea desafíos completamente nuevos. Los propios bibliotecarios reconocen sentirse insuficientemente preparados para responder a preguntas relacionadas con estas tecnologías, cuya evolución resulta mucho más rápida que los programas de formación profesional disponibles. El informe insiste en que la actualización permanente de competencias será indispensable para mantener la confianza que la ciudadanía deposita en las bibliotecas.

Otro aspecto especialmente interesante es el denominado «paradigma de la participación». Los autores observan que quienes más necesitan formación en alfabetización mediática son, precisamente, quienes menos participan en talleres o actividades organizadas por las bibliotecas. Muchas personas desconocen que necesitan ayuda o consideran que ya poseen suficientes competencias digitales, cuando en realidad presentan importantes dificultades para identificar noticias falsas, detectar fraudes o reconocer contenidos generados mediante inteligencia artificial. Por ello, el informe propone desplazar parte del esfuerzo desde los programas tradicionales hacia intervenciones integradas en la atención cotidiana, aprovechando cada interacción entre bibliotecario y usuario como una oportunidad educativa.

Las conclusiones insisten en que fortalecer la alfabetización mediática exige una estrategia integral. No basta con ofrecer talleres ocasionales; es necesario invertir de forma sostenida en formación del personal, garantizar el acceso continuado a periodismo profesional y desarrollar infraestructuras que permitan mantener colecciones digitales y recursos informativos de calidad. Asimismo, se subraya la importancia de atender la diversidad lingüística de las comunidades, ofreciendo recursos informativos en múltiples idiomas para garantizar la equidad en el acceso a la información.

Finalmente, el informe formula una serie de recomendaciones dirigidas a administraciones públicas, financiadores y responsables de bibliotecas. Entre ellas destacan la necesidad de establecer programas permanentes de formación para bibliotecarios, desarrollar materiales didácticos reutilizables sobre alfabetización mediática, reconocer institucionalmente el trabajo informal que realizan los profesionales en los servicios de referencia, integrar la alfabetización mediática en la atención diaria y considerar el acceso al periodismo de calidad como una infraestructura pública esencial para la democracia. Los autores concluyen que las bibliotecas públicas ocupan una posición única para combatir la desinformación, fortalecer la ciudadanía crítica y garantizar el acceso equitativo a información fiable en la era digital.

Cómo las bibliotecas universitarias impulsan el éxito académico del alumnado

Ekpolomo, Onyebuchi. The Invisible Influence of Academic Libraries: How They Shape Student Success. LinkedIn Pulse, 2026. https://www.linkedin.com/pulse/invisible-influence-academic-libraries-how-shape-success-ekpolomo-ggmje/

Se analiza el papel fundamental, aunque con frecuencia poco visible, que desempeñan las bibliotecas universitarias en el éxito académico de los estudiantes. El autor sostiene que, más allá de ser espacios destinados al préstamo de libros o al estudio, las bibliotecas se han convertido en infraestructuras estratégicas para el aprendizaje, la investigación y el desarrollo de competencias esenciales para la educación superior. Su contribución suele pasar desapercibida porque gran parte de su impacto se produce de forma indirecta: proporcionando acceso equitativo a recursos de información, ofreciendo orientación especializada y creando entornos que favorecen el aprendizaje autónomo y colaborativo.

Uno de los principales argumentos del texto es que el éxito estudiantil no depende únicamente del esfuerzo individual o de la calidad de la docencia, sino también del ecosistema de apoyo que rodea al estudiante. En este contexto, la biblioteca constituye un elemento central al facilitar el acceso a literatura científica, bases de datos especializadas, recursos digitales y servicios de asesoramiento bibliográfico. Los bibliotecarios desempeñan un papel educativo cada vez más relevante al enseñar estrategias de búsqueda, evaluación crítica de la información, gestión de referencias bibliográficas y uso ético de la información. Estas competencias fortalecen la alfabetización informacional y permiten a los estudiantes desenvolverse con mayor solvencia en entornos académicos caracterizados por la sobreabundancia de información y la creciente complejidad de la investigación.

El autor también destaca la transformación experimentada por las bibliotecas en los últimos años como consecuencia de la digitalización y de los cambios en la educación superior. Lejos de limitarse a custodiar colecciones, las bibliotecas ofrecen hoy espacios de aprendizaje flexible, servicios virtuales, apoyo a la investigación, programas de alfabetización digital y recursos accesibles para estudiantes con diferentes necesidades. Esta evolución ha permitido que las bibliotecas participen activamente en la mejora de la experiencia universitaria, favoreciendo tanto el rendimiento académico como la permanencia y el bienestar de los estudiantes. Diversas investigaciones citadas en el ámbito bibliotecario muestran que existe una relación positiva entre el uso de los servicios bibliotecarios y mejores resultados académicos, mayores tasas de retención y una experiencia universitaria más satisfactoria.

El artículo defiende que las universidades deberían reconocer de manera más explícita el valor estratégico de sus bibliotecas dentro de las políticas institucionales de éxito estudiantil. Para ello, resulta necesario fortalecer la colaboración entre bibliotecarios, docentes, investigadores y responsables académicos, integrando los servicios bibliotecarios en los planes de estudio y en las iniciativas de apoyo al aprendizaje. El autor concluye que las bibliotecas universitarias ejercen una «influencia invisible» porque sus contribuciones rara vez aparecen reflejadas en indicadores tradicionales, aunque constituyen uno de los pilares que hacen posible el desarrollo académico, la investigación de calidad y la formación de graduados capaces de desenvolverse críticamente en la sociedad del conocimiento.

Los libros contienen las palabras de los sabios

«Los libros contienen las palabras de los sabios, los ejemplos de los antiguos, las costumbres, las leyes y la religión. Viven, discurren, hablan con nosotros, nos enseñan, aleccionan y consuelan, hacen que nos sean presentes, poniéndonoslas ante los ojos, cosas remotísimas de nuestra memoria. Tan grande es su dignidad, su majestad y en definitiva su santidad, que si no existieran los libros, seríamos todos rudos e ignorantes, sin ningún recuerdo del pasado, sin ningún ejemplo. No tendríamos ningún conocimiento de las cosas humanas y divinas; la misma urna que acoge los cuerpos, cancelaría también la memoria de los hombres.»

El CARDENAL BESSARIÓN
En una carta dirigida al dux Cristoforo Moro con la que además legaba su importante biblioteca —cuatrocientos ochenta y dos volúmenes griegos y doscientos sesenta y cuatro latinos— a la ciudad de Venecia (31 de mayo de 1468).

Compro libros y los devoro

«Y si leo, si compro libros y los devoro, no es por un placer intelectual -yo no tengo placeres, sólo tengo hambre y sed -ni por un deseo de conocimientos sino por una astucia inconsciente que recién ahora descubro: coleccionar palabras, prenderlas en mí como si ellas fueran harapos y yo un clavo, dejarlas en mi inconsciente, como quien no quiere la cosa, y despertar, en la mañana espantosa, para encontrar a mi lado un poema ya hecho».

Alejandra Pizarnik

Los artículos cuyos informes de revisión por pares están disponibles tienen menos probabilidades de ser retractados

Nature. “AI in the lab: how artificial intelligence is changing scientific research”. Nature, 2026. Disponible en: https://www.nature.com/articles/d41586-026-02282-1

Los investigadores señalan que las prácticas de publicación transparentes podrían estar asociadas con una mayor calidad de la investigación, aunque todavía se necesitan más evidencias.

Los artículos científicos cuyos informes de revisión por pares son públicos tienen menos probabilidades de ser retractados que aquellos cuyos informes permanecen confidenciales, según concluye un estudio. Sus autores sugieren que este fenómeno podría reflejar, al menos en algunos casos, una mayor confianza de los investigadores que optan por hacer transparente el proceso de evaluación.

El análisis, publicado este año como preprint en el servidor MetaArXiv, examinó 116.359 artículos publicados desde mayo de 2019 en revistas de acceso abierto de la Public Library of Science (PLOS), con sede en San Francisco (California). Las revistas de PLOS permiten a los autores decidir, una vez aceptado el manuscrito, si desean publicar junto al artículo los informes de revisión por pares. De los trabajos analizados, 46.920 artículos —algo más del 40 %— fueron acompañados por estos informes abiertos.

Entre los artículos con informes públicos de los revisores, 105 fueron posteriormente retractados, frente a 321 retractaciones entre aquellos cuyo proceso de revisión permaneció cerrado.

El estudio no pretende explicar directamente la relación entre la revisión abierta y la menor tasa de retractaciones. Sin embargo, en un trabajo de seguimiento aún no publicado, descrito a Nature Index, el coautor Matt Spick, especialista en integridad de la investigación de la Universidad de Surrey (Reino Unido), investigó si el tono o sentimiento de los informes de los revisores podía aportar alguna explicación.

Una posibilidad era que los autores de PLOS, que deciden si publican los informes únicamente después de que el artículo ha sido aceptado, tendieran a hacerlo cuando las evaluaciones eran especialmente favorables. Para comprobar esta hipótesis, Spick comparó el contenido de los informes de revisión de PLOS con los informes públicos de artículos publicados en revistas de BMC, editorial con sede en Londres y perteneciente a Springer Nature, la misma empresa que publica Nature. No encontró diferencias significativas entre ambos conjuntos de datos, lo que sugiere que la menor tasa de retractaciones no puede explicarse simplemente porque los autores publiquen únicamente las revisiones más positivas.

En su lugar, Spick y Adrian Barnett, estadístico de la Queensland University of Technology (Australia) y coautor del preprint de MetaArXiv, plantean otra hipótesis: los investigadores que tienen una mayor confianza en la calidad de su trabajo y que, además, apoyan las prácticas de ciencia abierta, podrían estar más predispuestos a elegir la revisión por pares abierta. En consecuencia, la decisión de hacer públicos los informes de revisión podría constituir, por sí misma, un indicador indirecto de la calidad del artículo.

Esta interpretación es compartida por Jessica Polka, responsable del desarrollo de materiales docentes de biología en MIT Open Learning, quien considera que publicar los informes de los revisores constituye «una señal muy útil para el lector de que los autores confían en la solidez de sus resultados».

Los autores advierten de que existen numerosos factores que dificultan atribuir esta relación a una única causa.

Por ejemplo, el estudio no analiza las razones concretas por las que algunos artículos fueron retractados. Además de los casos de fraude o mala conducta científica, las retractaciones también pueden producirse por errores honestos o por problemas de reproducibilidad, circunstancias que no necesariamente influyen en la confianza que los autores tienen en su trabajo cuando deciden si desean hacer públicos los informes de revisión.

Asimismo, el estudio no evaluó si el modelo de revisión utilizado por las revistas de PLOS —como la revisión simple ciega (single-blind), en la que los revisores conocen la identidad de los autores pero no al contrario, o la doble ciega (double-blind), en la que autores y revisores permanecen mutuamente anónimos— influye en la proporción de autores que optan por publicar los informes de evaluación.

No obstante, la investigación sí detectó diferencias geográficas significativas. Los investigadores de Arabia Saudí, Corea del Sur, Pakistán, Polonia y China fueron los menos propensos a elegir la revisión abierta, mientras que los autores del Reino Unido, Países Bajos, Francia y Etiopía figuraban entre los más inclinados a hacerlo.

Según Barnett, estas diferencias pueden explicarse, al menos en parte, por factores culturales e institucionales. Las normas académicas, el grado en que universidades y organismos financiadores promueven la ciencia abierta y la transparencia, así como las políticas nacionales de publicación científica, influyen en la disposición de los investigadores a compartir públicamente los informes de revisión.

Las prácticas editoriales también están fuertemente condicionadas por las políticas de grandes financiadores de la investigación y organizaciones filantrópicas, como Wellcome, en Londres, o la Fundación Gates, en Seattle (Washington), que fomentan activamente la ciencia abierta y la publicación de los informes de revisión por pares como parte de una investigación más transparente y responsable.

Homenaje al programa de Radio «Interferencias» de Miguel Ángel Adame. Viviendo en la era pop 2026/07/31


Homenaje al programa de Radio «Interferencias» de Miguel Ángel Adame.

Viviendo en la era pop 2026/07/31

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Hoy hacemos un homenaje al programa «Interferencias» que fue un espacio musical emblemático de la Cadena SER Salamanca que se emitió durante la década de 1980 y estuvo presentado por Miguel Ángel Adame. Se convirtió en uno de los principales escaparates radiofónicos para la difusión de la nueva música pop, rock y new wave, prestando especial atención tanto a las novedades nacionales e internacionales como a la efervescente escena musical salmantina. Miguel Ángel Adame compaginó su labor como locutor con su actividad como músico en grupos como Visión Dossier, Visión Simultánea, UT Supra y posteriormente Estrategia, formaciones que dejaron una importante huella en la música salmantina de los años ochenta. Desde los micrófonos de Interferencias impulsó a numerosas bandas locales, convirtiendo el programa en un referente para toda una generación de aficionados al pop y al rock.

Ciencia Abierta 2.0: Construyendo comprensión en un mundo mediado por la IA

Ghildiyal, Ashutosh. Open Science 2.0: Building Understanding in an AI-Mediated World. The Scholarly Kitchen, 14 de julio de 2026. Disponible en: The Scholarly Kitchen – Open Science 2.0: Building Understanding in an AI-Mediated World

El artículo plantea que la ciencia abierta se encuentra en un punto de inflexión provocado por la rápida incorporación de la inteligencia artificial en los procesos de búsqueda, análisis e interpretación del conocimiento científico. Durante las dos últimas décadas, el movimiento de Ciencia Abierta ha centrado sus esfuerzos en eliminar las barreras de acceso mediante políticas de acceso abierto, repositorios institucionales, datos abiertos y licencias que facilitan la reutilización de la información. Sin embargo, el autor sostiene que este paradigma resulta insuficiente en un escenario donde los investigadores, estudiantes y ciudadanos ya no acceden directamente a los artículos científicos, sino que interactúan con asistentes inteligentes capaces de sintetizar, reinterpretar y responder preguntas a partir de millones de documentos. En consecuencia, la prioridad deja de ser únicamente garantizar el acceso al conocimiento para asegurar también que dicho conocimiento pueda ser comprendido, contextualizado e interpretado correctamente.

La propuesta de «Open Science 2.0» representa una evolución conceptual de la ciencia abierta tradicional. En este nuevo enfoque, la apertura continúa siendo un requisito imprescindible, pero ya no constituye el objetivo final. El verdadero desafío consiste en construir un ecosistema científico donde la información sea inteligible tanto para las personas como para las inteligencias artificiales, preservando al mismo tiempo el significado, la procedencia, la calidad y la confianza. Según el autor, la IA está modificando profundamente la forma en que se descubre y consume la investigación científica: los usuarios consultan modelos conversacionales que sintetizan cientos de artículos en segundos, lo que implica que gran parte del proceso de lectura crítica puede quedar oculto tras respuestas aparentemente simples. Esto obliga a replantear las infraestructuras de comunicación científica para incorporar mecanismos que permitan verificar las fuentes, comprender el contexto y mantener la trazabilidad de la información utilizada por los sistemas inteligentes.

Otro aspecto fundamental del artículo es la importancia creciente de la confianza. El autor advierte que, en un entorno mediado por IA, la calidad científica ya no dependerá únicamente de que un artículo haya superado la revisión por pares, sino también de la capacidad de demostrar el origen de los datos, la transparencia de los modelos empleados, la integridad de las evidencias y la posibilidad de rastrear cómo una inteligencia artificial ha construido una determinada respuesta. La confianza pasa a convertirse en un elemento estructural de la comunicación académica, exigiendo nuevos estándares de metadatos, sistemas de atribución más completos y mecanismos que permitan identificar con claridad las fuentes originales utilizadas por las plataformas de IA.

El texto también subraya que la comunicación científica debe abandonar un modelo centrado exclusivamente en la publicación para orientarse hacia la construcción de comprensión. Publicar artículos de libre acceso sigue siendo importante, pero resulta insuficiente si esos contenidos no pueden ser interpretados correctamente por comunidades científicas, responsables políticos, periodistas, educadores o ciudadanos. En este contexto, adquieren especial relevancia las explicaciones accesibles, los resúmenes estructurados, los datos enriquecidos semánticamente, las visualizaciones, las ontologías y otras herramientas que permitan convertir la información científica en conocimiento útil y reutilizable. La IA puede facilitar este proceso, pero solo si dispone de contenidos bien estructurados y acompañados de suficiente contexto para evitar interpretaciones erróneas o simplificaciones excesivas.

El artículo concluye que la próxima etapa de la ciencia abierta exige una colaboración mucho más estrecha entre investigadores, bibliotecas, universidades, editores científicos, desarrolladores de inteligencia artificial y responsables de políticas públicas. La misión ya no consiste únicamente en liberar artículos del pago por suscripción, sino en diseñar un ecosistema donde el conocimiento conserve su significado, pueda verificarse, genere confianza y sea comprensible tanto para las personas como para las máquinas. En esta visión, la Ciencia Abierta 2.0 no sustituye los principios tradicionales de apertura, sino que los amplía incorporando dimensiones como la interpretación, el aprendizaje, la comunicación efectiva y la gobernanza de la información en una realidad donde la inteligencia artificial se ha convertido en el principal intermediario entre la producción científica y sus usuarios.

La inteligencia artificial redefine la educación superior: herramientas, competencias y buenas prácticas para la docencia universitaria

Barra Arias, Enrique; López Fernández, Daniel; Conde Díaz, Javier; Dueñas Lerín, Jorge; Martínez Ruiz de Arcaute, Gonzalo; Ortega Requena, Fernando; Lara Cabrera, Raúl. Inteligencia Artificial en la Educación Superior 2025: Transformaciones Docentes, Herramientas y Buenas Prácticas. Madrid: Universidad Politécnica de Madrid, Servicio de Innovación Educativa, octubre de 2025. DOI: 10.20868/UPM.book.91489.

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La segunda edición del informe Inteligencia Artificial en la Educación Superior 2025 constituye una de las revisiones más completas en lengua española sobre el impacto de la inteligencia artificial generativa en la enseñanza universitaria.

Elaborado por investigadores y docentes de la Universidad Politécnica de Madrid, el documento ofrece una visión práctica y rigurosa dirigida al profesorado, con el propósito de facilitar la incorporación de la IA en la actividad docente de manera ética, responsable y pedagógicamente fundamentada. Más que presentar una posición institucional cerrada, el informe reúne experiencias reales, casos de estudio, recomendaciones metodológicas y un amplio catálogo de herramientas que permiten comprender cómo la IA está modificando los procesos de enseñanza, aprendizaje y evaluación en la universidad.

Uno de los aspectos más relevantes del informe es su análisis del momento histórico que vive la inteligencia artificial. Los autores plantean el debate sobre si la IA generativa atraviesa actualmente la denominada «curva de la desilusión» descrita por Gartner o si, por el contrario, se encuentra avanzando hacia la Inteligencia Artificial General (IAG). Para ello confrontan dos visiones complementarias: una más crítica, que alerta sobre problemas como la deuda cognitiva, las alucinaciones, el elevado coste económico y energético, el exceso de expectativas y la escasa rentabilidad de numerosos proyectos; y otra más optimista, basada en los extraordinarios avances recientes en razonamiento, programación, matemáticas y ciencias alcanzados por modelos como GPT-5, Gemini, Claude, DeepSeek o LLaMA. El informe concluye que ambas perspectivas no son incompatibles, sino que reflejan el proceso natural de maduración de una tecnología con enorme potencial transformador.

El documento dedica una parte sustancial a explicar el funcionamiento de la inteligencia artificial generativa y su evolución tecnológica. A partir de una introducción accesible sobre los grandes modelos de lenguaje (LLM), las redes neuronales y los procesos de entrenamiento e inferencia, analiza cómo estas tecnologías están cambiando profundamente la creación de contenidos, la evaluación del aprendizaje, la personalización educativa, los sistemas de tutoría inteligente y la asistencia al estudiante. La IA deja de entenderse únicamente como una herramienta de automatización para convertirse en un verdadero asistente cognitivo capaz de colaborar con docentes y estudiantes durante todo el proceso formativo.

Especial interés tiene el análisis de experiencias reales desarrolladas en la Universidad Politécnica de Madrid y en otras instituciones de educación superior. El informe presenta numerosos casos de estudio donde la IA ya forma parte de la práctica docente cotidiana: utilización de ChatGPT como apoyo en trabajos prácticos, asistentes virtuales integrados en escape rooms educativos, sistemas generadores de cuestionarios adaptativos y múltiples aplicaciones destinadas a facilitar la evaluación, la preparación de materiales o la atención personalizada del alumnado. Estos ejemplos no se presentan como modelos universales, sino como experiencias inspiradoras que muestran diferentes formas de integrar la IA respetando los objetivos pedagógicos y las características específicas de cada asignatura.

Otro de los grandes aportes del informe es la revisión sistemática de las herramientas de inteligencia artificial actualmente disponibles para el profesorado universitario. Además de analizar asistentes conversacionales como ChatGPT, Copilot, Gemini, Claude o Perplexity, incorpora aplicaciones para la generación de imágenes, presentaciones, vídeos, infografías, cuestionarios, análisis documental, programación mediante IA y creación de agentes inteligentes. Cada herramienta es descrita desde una perspectiva práctica, mostrando sus posibilidades educativas, sus limitaciones y los escenarios donde puede aportar mayor valor añadido. Esta orientación convierte al documento en una auténtica guía de referencia para quienes desean comenzar o profundizar en el uso de estas tecnologías en la universidad.

Los autores insisten especialmente en que el verdadero reto no consiste únicamente en aprender a utilizar herramientas de IA, sino en desarrollar competencias docentes adaptadas a este nuevo contexto. Proponen un perfil profesional basado en cuatro grandes dimensiones: comprender los fundamentos de la inteligencia artificial, conocer sus implicaciones éticas y sociales, integrarla estratégicamente en la práctica docente y diseñar actividades que permitan al alumnado utilizar estas tecnologías de forma crítica, ética y responsable. En este sentido, el informe adopta el concepto de «humano potenciado por la IA», entendido como aquel profesional capaz de aumentar sus capacidades intelectuales mediante una colaboración inteligente con estas herramientas, sin sustituir el juicio crítico ni la creatividad humana.

La obra dedica asimismo un amplio espacio a examinar los riesgos asociados al uso intensivo de la inteligencia artificial. Entre ellos destacan el plagio académico, la pérdida de habilidades de razonamiento y escritura, la dependencia tecnológica, las brechas digitales, la desinformación, los sesgos algorítmicos y los problemas relacionados con la privacidad y la protección de datos. Los autores subrayan que la integración responsable de la IA exige revisar los sistemas tradicionales de evaluación, fortalecer la alfabetización digital y desarrollar nuevas estrategias pedagógicas que fomenten el pensamiento crítico en lugar de limitarse a prohibir el uso de estas herramientas.

Finalmente, el informe aborda el marco regulatorio y competencial que comienza a consolidarse tanto en Europa como en organismos internacionales como la UNESCO. La obra concluye que la IA representa una transformación estructural comparable a la llegada de Internet, por lo que las universidades deben asumir un papel protagonista en la formación de docentes y estudiantes. En lugar de contemplar la inteligencia artificial como una amenaza, propone aprovecharla como una oportunidad para redefinir el papel del profesorado, personalizar el aprendizaje, impulsar la innovación educativa y preparar a los futuros profesionales para convivir con sistemas inteligentes cada vez más avanzados. La clave del éxito residirá en combinar las capacidades de la IA con las competencias exclusivamente humanas —creatividad, pensamiento crítico, juicio ético y capacidad de decisión— para construir una educación superior más eficaz, inclusiva y preparada para los desafíos del futuro