Guía para la elaboración de un trabajo académico: orientaciones para la planificación, redacción y presentación de un TFG

Durán Martínez, R., Gómez Gonçalves, A., & Elías Sánchez Sánchez, M. (Coords.). (2017). Guía didáctica para la elaboración de un trabajo académico. Universidad de Salamanca, Escuela Universitaria de Magisterio de Zamora. ISBN: 978-84-617-9681-6.

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La obra constituye un recurso didáctico de utilidad para estudiantes universitarios que necesitan afrontar un TFG, un TFM u otro trabajo académico con rigor y autonomía. Su principal aportación consiste en presentar el proceso de elaboración de forma estructurada y accesible, desde la elección del tema y la búsqueda documental hasta la redacción, la citación, la evaluación y la defensa. Además de ofrecer pautas prácticas, fomenta competencias esenciales para la formación universitaria, como el pensamiento crítico, la gestión responsable de la información, la organización del trabajo y la comunicación científica. Aunque algunos recursos tecnológicos y ejemplos bibliográficos corresponden al contexto de 2017, los principios metodológicos que desarrolla siguen siendo útiles como orientación general, siempre que se complementen con la normativa y los requisitos vigentes de cada universidad.

La Guía didáctica para la elaboración de un trabajo académico es una publicación coordinada por Ramiro Durán Martínez, Alejandro Gómez Gonçalves y Miguel Elías Sánchez Sánchez, elaborada por un equipo de profesores de la Universidad de Salamanca y publicada en 2017. Su objetivo es orientar al alumnado universitario en la preparación de trabajos académicos, especialmente los trabajos de fin de grado (TFG) y de fin de máster (TFM). La obra surge de un proyecto de innovación docente desarrollado durante el curso 2015-2016 y pretende reunir, en un único documento, las principales pautas necesarias para planificar, investigar, redactar y presentar un trabajo universitario. Su principal característica es el empleo de mapas visuales e infografías que complementan las explicaciones escritas, facilitan la comprensión de los contenidos y permiten identificar rápidamente las distintas fases del proceso.

La guía comienza explicando los fundamentos generales del trabajo académico. Subraya que debe ser una investigación original, inédita y personal, realizada por el estudiante bajo la orientación de un tutor, cuya función es acompañar el proceso y ayudar a resolver dudas, sin sustituir la responsabilidad del autor. Antes de empezar, recomienda consultar la normativa de la universidad y del centro correspondiente, conocer los requisitos de extensión, estructura, presentación y entrega, y elegir un tema de interés que pueda abordarse de forma realista. Distingue tres modalidades principales de trabajo: la investigación, orientada a estudiar un problema mediante una metodología científica; la intervención profesional, destinada a diseñar propuestas para resolver problemas o mejorar prácticas; y la revisión bibliográfica, que exige analizar críticamente las publicaciones existentes y relacionarlas entre sí, en lugar de limitarse a resumirlas de manera aislada.

La planificación constituye otro de los aspectos fundamentales. La obra aconseja definir los objetivos, acordar con el tutor la estructura del documento, establecer un calendario de tareas y prever los recursos humanos, técnicos y documentales necesarios. En cuanto a la búsqueda de información, insiste en la importancia de utilizar palabras clave precisas, seleccionar fuentes académicas fiables y consultar bases de datos, catálogos bibliotecarios, revistas científicas y repositorios especializados. Entre los recursos mencionados se encuentran Google Académico, Scopus, Web of Science, Latindex, las bases de datos del CSIC y REBIUN, además de bases especializadas como ERIC, MEDLINE y PsycINFO. La guía también destaca la necesidad de valorar la autoría, la autoridad de las instituciones responsables, la actualidad de los contenidos, la calidad de las referencias y la evidencia que respalda las afirmaciones. Asimismo, recomienda registrar desde el principio las fuentes consultadas y utilizar gestores bibliográficos para organizar la documentación y elaborar las referencias finales.

El segundo capítulo aborda la estructura y el desarrollo del trabajo académico. La introducción debe presentar el tema, explicar su relevancia y justificar la aportación que se pretende realizar. Los objetivos han de formularse de manera clara, precisa y concisa, preferentemente mediante verbos en infinitivo, distinguiendo entre objetivos generales y específicos. El estado de la cuestión debe revisar los antecedentes, las principales aportaciones científicas, las limitaciones de los estudios previos y las lagunas de conocimiento que justifican el trabajo. La metodología, por su parte, explica cómo se pretende alcanzar los objetivos y puede adoptar un enfoque cuantitativo, cualitativo o mixto, según la naturaleza de la investigación. Cuando corresponda, debe detallar los participantes o la muestra, las variables, los instrumentos utilizados, el procedimiento de recogida de datos y las técnicas de análisis.

En relación con los resultados y las conclusiones, la guía propone presentar los hallazgos de forma ordenada y vinculada a los objetivos planteados. Los resultados pueden acompañarse de tablas, gráficos y otros recursos visuales cuando estos ayuden a comprender la información. No basta con exponer los datos: es necesario interpretarlos, relacionarlos con las investigaciones anteriores y discutir su significado. Las conclusiones deben sintetizar los resultados más relevantes, explicar las aportaciones del trabajo, valorar el grado de cumplimiento de los objetivos e identificar las limitaciones encontradas. También resulta conveniente señalar posibles líneas de investigación futuras y formular recomendaciones para la práctica profesional cuando proceda.

El tercer capítulo se centra en la redacción y presentación formal. La guía considera esenciales el índice, el resumen y las palabras clave, elementos que ayudan a organizar el documento y facilitan su recuperación por parte de otros lectores. Recomienda elaborar el resumen definitivo una vez terminado el trabajo, incluyendo los objetivos, la metodología y los resultados principales, así como seleccionar entre cuatro y ocho palabras clave representativas del tema. Las tablas, figuras y anexos deben incorporarse únicamente cuando aporten información útil, estar numerados y titulados, indicar su procedencia y aparecer referenciados en el texto. La obra presta especial atención a las citas y referencias bibliográficas como mecanismos de reconocimiento de la autoría y prevención del plagio. Diferencia entre citas textuales e indirectas, recomienda expresar las ideas ajenas con palabras propias cuando no se trate de una transcripción literal y presenta el sistema Harvard como una opción de citación. Asimismo, explica que las referencias finales deben permitir identificar las fuentes utilizadas y organizarse alfabéticamente por autor.

La publicación ofrece orientaciones para cuidar el estilo académico, cumplir los requisitos formales de entrega y preparar la defensa oral. La exposición debe ser clara, ordenada y ajustada al tiempo disponible, con una presentación visual sencilla que destaque los objetivos, los contenidos más relevantes y las conclusiones, evitando diapositivas excesivamente cargadas de texto. Se aconseja ensayar previamente, emplear un lenguaje natural y riguroso, mantener el contacto visual con el tribunal y responder a las preguntas con serenidad y argumentos fundamentados. La guía se completa con un apartado de recursos adicionales y un mapa visual que sintetiza las principales fases del proceso.

Más de la mitad de los adultos en Estados Unidos (59 %) afirman que se informan a través de las redes sociales

Pew Research Center. (2026, 19 de octubre). Social Media and News Fact Sheet. Pew Research Center. https://www.pewresearch.org/journalism/fact-sheet/social-media-and-news-fact-sheet/

Las fuentes digitales se han convertido en una parte importante del consumo de noticias de los estadounidenses, y las redes sociales desempeñan un papel fundamental, especialmente entre los adultos más jóvenes. Para 2026, más de la mitad de los adultos en Estados Unidos (59 %) afirman que se informan a través de las redes sociales al menos en ocasiones, lo que supone un ligero aumento en comparación con los últimos años.

El informe Social Media and News Fact Sheet, publicado por el Pew Research Center de 2026, analiza el papel de las redes sociales como canales de acceso a la información periodística en Estados Unidos. El documento ofrece una panorámica actualizada de las plataformas utilizadas para consultar noticias, examina la evolución de estos hábitos y estudia las diferencias existentes entre grupos de población según la edad, el género, el nivel educativo y la identificación política. Sus resultados muestran que las redes sociales forman parte importante del ecosistema informativo contemporáneo: en 2026, el 59 % de los adultos estadounidenses afirma que obtiene noticias a través de estas plataformas al menos ocasionalmente. Esta cifra confirma la relevancia de los canales digitales en la distribución de información y la transformación de las formas tradicionales de acceder a la actualidad.

Los datos reflejan que Facebook y YouTube son las plataformas que alcanzan a una mayor proporción de adultos estadounidenses para el consumo habitual de noticias. El 40 % declara informarse regularmente a través de Facebook y el 34 % mediante YouTube. A continuación aparecen Instagram, con un 23 %, y TikTok, con un 20 %. Otras plataformas presentan porcentajes inferiores: X, anteriormente Twitter, alcanza el 10 %; Reddit, el 9 %; Nextdoor, el 8 %; LinkedIn, el 6 %; y WhatsApp, el 5 %. Rumble, Truth Social y Bluesky registran cifras todavía menores. Estos resultados muestran que las redes sociales no cumplen una función informativa equivalente: algunas combinan grandes audiencias generales con un uso frecuente para consultar noticias, mientras que otras tienen una presencia más reducida en los hábitos informativos de la población.

La evolución temporal permite observar cambios significativos en la importancia de cada plataforma. Facebook ha pasado del 36 % de adultos que obtenían noticias habitualmente a través de ella en 2020 al 40 % en 2026, aunque su trayectoria ha experimentado fluctuaciones intermedias. YouTube ha aumentado del 23 % al 34 % en el mismo periodo, consolidándose como una fuente destacada de información. Instagram también ha crecido, desde el 11 % hasta el 23 %, mientras que TikTok ha experimentado una expansión especialmente notable: del 3 % en 2020 al 20 % en 2026. En cambio, X ha descendido del 15 % al 10 %. Estas tendencias evidencian que los hábitos informativos se adaptan a los cambios en las plataformas, los formatos de contenido y las preferencias de los usuarios. El avance de TikTok e Instagram, en particular, pone de relieve la creciente relevancia de los entornos visuales y de los contenidos breves en la circulación de noticias.

El informe también distingue entre el porcentaje de toda la población adulta que utiliza una plataforma para informarse y la proporción de usuarios de esa misma plataforma que consulta noticias regularmente. Esta diferencia resulta fundamental para interpretar los datos. Por ejemplo, el 57 % de los usuarios de Facebook y el mismo porcentaje de los usuarios de X afirman obtener noticias habitualmente en esos servicios. En TikTok, la proporción alcanza el 53 %, mientras que en Instagram es del 46 %. YouTube registra un 41 % entre sus usuarios. Por tanto, aunque Facebook y YouTube destacan por su alcance general, otras plataformas tienen una función informativa especialmente importante dentro de sus propias comunidades. Nextdoor, orientada a las comunidades locales, también presenta una evolución relevante: el porcentaje de sus usuarios que consulta noticias regularmente ha pasado del 33 % en 2025 al 45 % en 2026.

Las diferencias demográficas constituyen otro de los aspectos destacados del estudio. Los adultos jóvenes presentan una mayor tendencia que las personas de más edad a consumir noticias en TikTok, Instagram y Reddit. Entre quienes tienen de 18 a 29 años, el 43 % obtiene noticias regularmente a través de Instagram, el 40 % mediante Facebook, el 39 % en YouTube y el 39 % en TikTok. En el grupo de 65 años o más, en cambio, Instagram alcanza el 8 % y TikTok apenas el 4 %. También existen diferencias relacionadas con el género: las mujeres recurren con mayor frecuencia a Facebook y TikTok para informarse, mientras que los hombres muestran una mayor presencia relativa en YouTube y X. Estos resultados ponen de manifiesto que las estrategias de comunicación periodística deben tener en cuenta tanto la plataforma utilizada como las características y los hábitos de las audiencias a las que se dirigen.

El análisis identifica asimismo diferencias relacionadas con el origen étnico, el nivel educativo y las preferencias políticas de la población estadounidense. Los adultos afroamericanos, hispanos y asiáticos presentan una mayor tendencia que los adultos blancos a consultar noticias en determinadas plataformas, entre ellas YouTube e Instagram, aunque los patrones varían según el servicio. Las personas sin titulación universitaria muestran una mayor inclinación que los graduados universitarios a obtener noticias mediante Facebook y TikTok. En el ámbito político, los demócratas y quienes se inclinan por ese partido recurren con mayor frecuencia a Instagram, TikTok y Reddit, mientras que los republicanos presentan una ligera ventaja en Facebook y X. YouTube registra porcentajes similares entre ambos grupos. Estas diferencias ayudan a comprender cómo se distribuye el consumo informativo en distintas comunidades, pero no demuestran por sí solas que el uso de una plataforma determine las opiniones políticas de sus usuarios.

Desde una perspectiva metodológica, el Pew Research Center basa este informe en una encuesta realizada a 5.166 adultos estadounidenses entre el 24 y el 30 de agosto de 2026, integrantes de su American Trends Panel. Los resultados pretenden representar a la población adulta de Estados Unidos. Es importante tener presente que el estudio mide comportamientos declarados por los participantes y que las cifras de consumo habitual corresponden a quienes utilizan cada plataforma, no necesariamente al conjunto de la población. Además, los datos describen específicamente el contexto estadounidense y no deben extrapolarse automáticamente a España o a otros países, donde pueden variar la penetración de las redes sociales, la confianza en los medios, las preferencias informativas y las condiciones de acceso a la tecnología.

En conjunto, el informe confirma que las redes sociales se han convertido en intermediarias fundamentales entre la información periodística y la ciudadanía. Las plataformas ya no son únicamente espacios de interacción personal y entretenimiento, sino también entornos donde se descubren noticias, se comparten contenidos y se construyen percepciones sobre la actualidad. Esta transformación plantea oportunidades para ampliar el alcance de la información, pero también exige prestar atención a la desinformación, la selección algorítmica de contenidos, la fragmentación de las audiencias y la dificultad de distinguir entre información contrastada, opiniones y publicaciones engañosas. El documento no mide directamente la calidad de las noticias ni el grado de desinformación que circula en cada plataforma, pero sus resultados ayudan a identificar los espacios en los que se desarrolla una parte importante del consumo informativo.

Cinco años de censura de libros en Estados Unidos

Jensen, Kelly. (18 de septiembre de 2026). “We Need To Tell The Story”: Literary Advocates Nationwide Reflect On Five Years of Relentless Attacks on the Freedom to Read. Book Riot. https://bookriot.com/book-censorship-5-year-report

Se presenta un balance de cinco años de censura de libros en Estados Unidos, desde el inicio de una nueva oleada de prohibiciones en 2021 hasta mediados de 2026. El informe, elaborado de manera colaborativa por Book Riot, la Oficina para la Libertad Intelectual de la American Library Association (ALA) y el Florida Freedom to Read Project, recoge experiencias de organizaciones, bibliotecarios, autores, educadores y activistas comprometidos con la defensa del derecho a leer. Su objetivo es analizar la evolución de la censura, identificar sus principales tendencias y mostrar tanto los obstáculos como los logros de quienes trabajan para garantizar el acceso libre a la información y a la cultura.

La oleada actual comenzó a adquirir fuerza en la primavera de 2021 y se consolidó durante el otoño de ese año. Uno de los episodios que el artículo identifica como punto de inflexión tuvo lugar en septiembre de 2021, durante una reunión del consejo escolar del condado de Fairfax, en Virginia. Allí se leyó públicamente contenido de las novelas gráficas Gender Queer, de Maia Kobabe, y Lawn Boy, de Jonathan Evison. Las intervenciones se grabaron y difundieron ampliamente en las redes sociales, convirtiéndose en un modelo para posteriores campañas. A partir de entonces, las reclamaciones dejaron de aparecer como incidentes aislados y comenzaron a reproducirse de manera coordinada en distintos distritos escolares. El informe menciona organizaciones como Moms for Liberty y No Left Turn in Education, que promovieron campañas contra determinados títulos y defendieron cambios legislativos sobre los contenidos disponibles en las escuelas.

Las cifras nacionales muestran la dimensión alcanzada por el fenómeno. Según la Oficina para la Libertad Intelectual de la ALA, en 2025 se registraron 5.668 libros prohibidos y otros 920 sometidos a restricciones de acceso por medidas como su traslado a secciones especiales o la exigencia de autorización parental. El artículo señala que se trata de máximos históricos tanto en el número de títulos censurados en un solo año como en la proporción de impugnaciones que terminaron en censura desde que comenzó el seguimiento de la ALA, en 1990. Por su parte, PEN America registró 4.235 títulos cuestionados durante 2025: el 44 % incluía personajes o personas racializadas y el 39 % representaba experiencias de personas o personajes LGBTQ+. Estas cifras corresponden a indicadores distintos —prohibiciones y restricciones en un caso, títulos cuestionados en el otro—, por lo que no deben sumarse ni interpretarse como si midieran exactamente lo mismo.

Uno de los cambios más importantes es quién impulsa las reclamaciones. Según los datos de la ALA recogidos en el informe, el 92 % de las impugnaciones de 2025 procedieron de grupos de presión, cargos electos, administradores, juntas directivas u otros responsables institucionales, mientras que menos del 3 % se originaron en familias individuales. La autora interpreta este desplazamiento como una transformación de la censura: de las quejas particulares se ha pasado a campañas organizadas con capacidad para influir en las políticas públicas. Además, las restricciones ya no afectan únicamente a novelas juveniles o libros ilustrados. También se dirigen contra obras de historia, biografías, libros de consulta y publicaciones científicas, con el consiguiente riesgo de limitar el acceso de los estudiantes a información contrastada sobre la sociedad, la diversidad y el pasado.

El informe también identifica la llamada censura preventiva o silenciosa. En ocasiones, las obras desaparecen de las estanterías sin una reclamación formal, porque las instituciones temen litigios, sanciones, pérdidas de financiación o conflictos con las autoridades educativas. Algunas administraciones han introducido sistemas de clasificación de libros y procedimientos de revisión que obligan a los centros a evaluar grandes cantidades de títulos. El artículo menciona, además, sistemas privados como BookLooks, promovido por personas vinculadas a Moms for Liberty, y advierte de que el temor a las consecuencias legales puede convertirse en una oportunidad comercial para quienes venden herramientas de clasificación y evaluación de contenidos. El resultado es que la selección profesional de las colecciones puede quedar subordinada a criterios ideológicos o a interpretaciones excesivamente restrictivas de la legislación.

En el ámbito federal, la controversia ha llegado al Congreso y a los tribunales. En 2023, el Senado celebró una audiencia sobre la prohibición de libros. El informe también señala que, durante 2025, el sistema educativo del Departamento de Defensa estadounidense retiró cerca de 600 títulos de sus escuelas. Asimismo, menciona el proyecto de ley federal H.R. 7661, orientado a restringir el acceso de menores a determinados materiales considerados de carácter sexual y que, según el artículo, había superado la fase de comisión y podía ser debatido por el pleno de la Cámara de Representantes. La preocupación de las organizaciones defensoras de la libertad de lectura es que la financiación educativa federal se utilice para imponer restricciones de contenido a las escuelas de todo el país.

Casos concretos en distintos estados

Arkansas: retirada de libros y presión sobre los profesionales. El informe reconstruye cómo una controversia local sobre materiales LGBTQ+ se convirtió en un conflicto estatal. En octubre de 2022 se presentó una petición para retirar la financiación a la biblioteca de Jonesboro por una exposición del Orgullo que se había realizado en 2021. Posteriormente, la junta de la biblioteca del condado de Crawford exigió trasladar libros LGBTQ+ a una sección separada, y su directora, Deidre Grzymala, dimitió en febrero de 2023 tras las presiones recibidas. En el condado de Saline, la directora Patty Hector fue despedida en octubre de 2023 después de negarse a retirar determinados libros. En marzo de ese año, Arkansas había aprobado la Ley 372 (Act 372), que generó litigios y fue bloqueada judicialmente en diciembre de 2024. En 2026, el consejo estatal de bibliotecas continuaba revisando las condiciones para conceder ayudas, con propuestas que podían enviar a la sección para adultos materiales que contuvieran descripciones o imágenes de genitales humanos, incluso cuando tuvieran valor educativo o artístico.

Florida: censura escolar y financiación pública. El Florida Freedom to Read Project documentó cómo las reclamaciones contra libros se relacionaron con campañas legislativas y con iniciativas para debilitar la confianza en la enseñanza pública. Según el testimonio de Stephana Ferrell recogido en el informe, la estrategia no se limitaba a retirar títulos: también contribuía a crear un entorno favorable a la expansión de los programas de elección educativa y los vales escolares para financiar centros privados, implantados en el estado en 2023. Las consecuencias señaladas incluyen una presión permanente sobre los distritos para retirar materiales, recortes presupuestarios en bibliotecas escolares y la reconversión de algunas bibliotecas de secundaria. El caso ilustra cómo las controversias sobre libros pueden tener efectos sobre la financiación y la propia organización de los servicios educativos.

Iowa: listas de retirada de cientos de títulos. Annie’s Foundation surgió después de una disputa en 2021 sobre dos novelas incluidas en el currículo de décimo curso: The Hate U Give, de Angie Thomas, y The Absolutely True Diary of a Part-Time Indian, de Sherman Alexie. Aunque el comité encargado de revisar las reclamaciones recomendó conservar ambas obras, la cuestión llegó al consejo escolar en una reunión marcada por insultos racistas y homófobos. Más adelante, en Urbandale, activistas consiguieron obtener una lista de más de 300 títulos que se pretendían retirar. Al facilitar la lista a un periodista, lograron que el caso adquiriera repercusión nacional. La experiencia demuestra la importancia del acceso a los documentos públicos y del trabajo conjunto entre familias, periodistas y organizaciones civiles para hacer visibles las decisiones de censura.

Luisiana: una campaña ciudadana que frenó proyectos legislativos. Este es uno de los ejemplos más claros de resistencia eficaz descritos en el artículo. En 2024, varias iniciativas legislativas amenazaban con criminalizar determinadas actuaciones de los bibliotecarios. Louisiana Citizens Against Censorship y la asociación estatal de bibliotecarios escolares coordinaron a profesionales de bibliotecas públicas, escolares y universitarias, familias y organizaciones colaboradoras. La campaña generó más de 40.000 correos electrónicos y llamadas a los legisladores en oposición a los proyectos. De nueve iniciativas contrarias a las bibliotecas que la coalición decidió combatir, siete fueron derrotadas y otra se modificó favorablemente para las bibliotecas; el balance de la organización fue que ocho de las nueve quedaron bloqueadas o sustancialmente corregidas. En 2025 y 2026 no aparecieron nuevas iniciativas de este tipo en el estado, según el testimonio incluido en el informe. La organización también creó pequeñas ayudas de hasta 500 dólares para apoyar proyectos comunitarios a favor de la libertad de lectura.

Nuevo México: amenazas a una autora y censura informal. La escritora Kit Rosewater, autora de The Derby Daredevils: Kenzie Kickstarts a Team, descubrió que su libro había sido arrojado a un contenedor junto a otras obras que incluían personajes LGBTQ+ y racializados. Una nota adhesiva explicaba el motivo de la retirada: el libro hablaba de un padre transgénero y de una adolescente que sentía atracción por otra chica. Más adelante, una visita escolar de la autora en su localidad tuvo que cancelarse tras las amenazas de algunos padres y el hostigamiento a la bibliotecaria del centro. En respuesta, Rosewater contribuyó a crear la coalición Freedom to Read New Mexico, cuya primera reunión se celebró el 18 de noviembre de 2025. El caso muestra que la censura puede afectar no solo a los libros, sino también a los autores, los actos culturales y la seguridad de los profesionales.

Tennessee: intimidación y organización comunitaria. En agosto de 2023, dos madres comenzaron a movilizarse frente a las restricciones impulsadas en las bibliotecas públicas del condado de Rutherford. De esa iniciativa surgió la Rutherford County Library Alliance, que llegó a contar con cientos de simpatizantes, unos 40 miembros que aportaban apoyo económico de forma periódica y más de 1.500 suscriptores de correo electrónico. En 2024, su actividad contribuyó a frenar dos proyectos legislativos contrarios a las bibliotecas en el comité de Educación del Senado estatal. La organización también apoyó la oposición a las retiradas de libros en las escuelas, objeto de una demanda judicial. Sus miembros denunciaron amenazas, acoso e intentos de presión sobre negocios locales que apoyaban la libertad de lectura. A pesar de ello, las reuniones de los consejos bibliotecarios llegaron a congregar a cientos de personas favorables al acceso a las colecciones.

Texas: leyes, listas de clasificación y uso de inteligencia artificial. Texas ocupa un lugar central en el informe por la combinación de campañas locales y legislación estatal. El artículo identifica grupos que acuden coordinadamente a reuniones de consejos escolares y municipales para reclamar la retirada de obras, con especial atención a las historias LGBTQ+, las experiencias de personas racializadas, los relatos sobre abusos sexuales y los libros sobre violencia política o religiosa. Entre las normas mencionadas figuran la Ley HB 900, conocida como READER Act, que exige a los proveedores clasificar determinados libros vendidos a los distritos escolares, y las leyes SB 12 y SB 13, relacionadas con restricciones sobre diversidad y con la creación de mecanismos de revisión de las colecciones escolares. El texto señala, además, un uso preocupante de herramientas de inteligencia artificial: algunos responsables escolares estarían introduciendo listas de libros solicitados para compra en ChatGPT y otras plataformas para identificar títulos que pudieran considerarse incompatibles con las políticas locales o las leyes estatales. Esto plantea interrogantes sobre la fiabilidad de los sistemas automatizados, sus criterios de clasificación y el riesgo de convertir filtros algorítmicos en mecanismos de censura.

Utah: una prohibición que se extiende a todo el estado. Según el informe, la aplicación de leyes estatales como la HB 29 ha permitido que las decisiones de algunos distritos escolares tengan consecuencias para las colecciones de todo Utah. En el momento recogido por el artículo, cerca de 40 títulos distintos habían sido prohibidos en las bibliotecas de las escuelas públicas de todo el estado. La organización Let Davis Read surgió para cuestionar estas medidas, informar a la comunidad y ofrecer una vía de participación a bibliotecarios y ciudadanos que temían hablar públicamente. El informe describe cómo una campaña contra el proyecto de ley HB 197 logró que una representante recibiera 400 correos electrónicos sobre la iniciativa y que el texto fuera revisado varias veces hasta quedar sustancialmente debilitado. La experiencia muestra la utilidad de las solicitudes de información pública, la vigilancia de los procedimientos administrativos y la presión ciudadana organizada.

Virginia: el caso de Gender Queer. La bibliotecaria escolar Kim Dare relata la controversia que comenzó en el condado de Fairfax en 2021, cuando un padre cuestionó públicamente la presencia de Gender Queer en la biblioteca de un instituto. La dirección del distrito retiró temporalmente la obra mientras se revisaba la reclamación, lo que impidió que los estudiantes accedieran a ella antes de que concluyera el procedimiento. Sin embargo, el comité de revisión, integrado por personal educativo, docentes, bibliotecarios y estudiantes, decidió por unanimidad mantener el libro en las estanterías de los institutos. Después de aquel episodio, la normativa del distrito se modificó para especificar que los libros impugnados debían permanecer disponibles mientras se examinaban las reclamaciones. Este caso demuestra la importancia de disponer de procedimientos transparentes y equilibrados, en los que las decisiones se tomen tras una evaluación profesional y no mediante retiradas preventivas.

Qué propone el informe para defender la libertad de lectura

La principal conclusión es que la respuesta a la censura requiere organización a largo plazo. El artículo subraya que las iniciativas locales pueden lograr cambios significativos cuando coordinan a bibliotecarios, docentes, familias, escritores, editoriales, asociaciones profesionales y organizaciones de derechos civiles. Las campañas de Luisiana y Utah muestran que las llamadas a los representantes, la participación en reuniones públicas, el acceso a documentos administrativos y la colaboración con periodistas pueden frenar proyectos restrictivos. También resulta fundamental que las bibliotecas mantengan políticas claras de selección y revisión de colecciones, que las reclamaciones sigan procedimientos documentados y que los materiales no sean retirados automáticamente antes de completar una evaluación.

Para las bibliotecas públicas y escolares, el informe plantea un desafío profesional y democrático. La libertad de lectura no significa que todas las obras deban estar necesariamente en todas las secciones o dirigidas a todas las edades, sino que las decisiones sobre las colecciones deben basarse en criterios profesionales, necesidades de los usuarios y procedimientos transparentes, no en la imposición ideológica de un grupo. La retirada de libros puede afectar de manera desproporcionada a jóvenes LGBTQ+, estudiantes racializados y otras personas cuyas experiencias están menos representadas en los recursos educativos. Cuando estas voces desaparecen de las colecciones, se reduce la diversidad de perspectivas a las que puede acceder la comunidad.

El informe de Book Riot documenta una transformación de la censura de libros en Estados Unidos: de reclamaciones individuales se ha pasado a campañas coordinadas que utilizan la presión política, la legislación, los procedimientos administrativos e incluso herramientas tecnológicas para restringir el acceso a determinadas obras. Pero también aporta ejemplos concretos de resistencia, desde las más de 40.000 comunicaciones ciudadanas en Luisiana hasta la movilización de familias y bibliotecarios en Iowa, Tennessee y Utah. Su mensaje final es que la defensa del derecho a leer depende de comunidades informadas, bibliotecas profesionales y alianzas capaces de sostener la libertad intelectual en el tiempo. El artículo invita a los lectores a identificar organizaciones locales de defensa de la lectura y participar en ellas, porque la protección de las bibliotecas y de sus colecciones no depende exclusivamente de las instituciones nacionales, sino también de la acción ciudadana en cada comunidad.

The Cranberries ‘LEGACY – Daydreams en Salamanca. Viviendo en la era pop 2026/10/21

The Cranberries ‘LEGACY – Daydreams en Salamanca.

Viviendo en la era pop 2026/10/21

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DayDreams actúa el 24 de octubre de 2026 en Music Factory Salamanca, con apertura de puertas a las 23:00 y concierto previsto a las 22:00.

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La entrevista a DayDreams, banda tributo a The Cranberries, recorre la historia de un proyecto nacido en marzo de 2021 en una escuela de música, cuando una interpretación de Dreams fue el punto de partida de una aventura musical que acabaría convirtiéndose en un homenaje a la mítica formación irlandesa. Los siete integrantes del grupo explican qué significa para ellos la música de The Cranberries y el reto de recrear la voz inconfundible de Dolores O’Riordan, manteniendo la esencia de sus canciones sin renunciar a su propia personalidad como músicos.

A lo largo de la conversación, DayDreams recuerda el impacto de temas emblemáticos como Zombie, Linger, Dreams y Ode to My Family, canciones que siguen despertando recuerdos y emociones en varias generaciones de seguidores. La entrevista también aborda la complicidad entre los siete músicos, la preparación de un repertorio de más de treinta canciones y las diferencias entre sus actuaciones en formato eléctrico, lleno de energía rockera, y las versiones acústicas, más íntimas y emotivas.

Por último, el grupo comparte cómo ha evolucionado desde sus primeros conciertos en Leganés hasta su formación actual, y cómo compagina su pasión musical con la vida personal y profesional. La entrevista sirve para descubrir el trabajo, la dedicación y la ilusión que hay detrás de este tributo, cuyo propósito es mantener vivo el legado de The Cranberries y Dolores O’Riordan, ofreciendo al público una experiencia musical que combina nostalgia, emoción y la fuerza del directo. DayDreams actuará el sábado 24 de octubre de 2026 en Music Factory Salamanca, con apertura de puertas a las 22:00 y concierto previsto a las 23:00.

El bibliotecario del futuro: nuevas competencias, liderazgo en inteligencia artificial y mayor integración en la investigación

Elsevier. (2026). Librarian of the Future: Early Insights from a Global Survey. Elsevier. https://www.elsevier.com/insights/librarian-of-the-future-preview

El informe preliminar Librarian of the Future, publicado por Elsevier, analiza la transformación del papel de los bibliotecarios académicos y universitarios ante los cambios tecnológicos, la evolución de la investigación científica y las nuevas exigencias de las instituciones de educación superior. El estudio recoge las opiniones de 1.095 profesionales de bibliotecas universitarias de 88 países, con una muestra ponderada para reflejar la distribución mundial de estos profesionales. Sus resultados muestran que las bibliotecas tienen la oportunidad de reforzar su posición como socios estratégicos de la investigación, ampliando sus funciones más allá de la gestión de colecciones y el acceso a la información para participar de manera más activa en la toma de decisiones, la mejora de la calidad científica y el desarrollo de políticas institucionales.

Uno de los aspectos más destacados del estudio es la importancia creciente de las competencias personales, relacionales y estratégicas en el ejercicio de la profesión bibliotecaria. La resiliencia y el juicio ético son consideradas las habilidades interpersonales más importantes, tanto en el presente como en los próximos cinco años: el 88 % de los encuestados destaca su relevancia actual y el 92 % prevé que seguirá siendo fundamental en el futuro. Sin embargo, el cambio más significativo se observa en las capacidades de negociación e influencia. Mientras que el 69 % considera importantes estas competencias actualmente, la cifra aumenta hasta el 83 % cuando se pregunta por su importancia futura. Pese a ello, solamente el 53 % de los profesionales afirma sentirse competente en este ámbito. Estos datos ponen de manifiesto una brecha entre las habilidades que las bibliotecas necesitarán para afrontar los nuevos desafíos y la preparación que sus profesionales consideran tener en la actualidad. Por tanto, la formación bibliotecaria deberá prestar mayor atención a la comunicación, la negociación, el liderazgo, la capacidad de establecer alianzas y la defensa del valor de los servicios bibliotecarios ante los responsables institucionales.

La inteligencia artificial constituye otro de los ejes centrales del informe y aparece como una oportunidad para que los bibliotecarios asuman un papel de liderazgo dentro de sus instituciones. El 83 % de los participantes identifica la IA como uno de los principales factores de transformación del entorno de la investigación, mientras que el 81 % considera que su uso inadecuado representa un riesgo importante para la integridad del registro científico. En este contexto, el 82 % cree que los bibliotecarios deberían liderar las iniciativas de alfabetización en inteligencia artificial, y el 67 % afirma utilizar herramientas de IA al menos semanalmente en su actividad profesional. No obstante, solo el 30 % señala que su institución dispone de una política de gobernanza de la inteligencia artificial ya implantada. Esta diferencia entre la rápida incorporación de las herramientas y la limitada consolidación de políticas institucionales evidencia la necesidad de desarrollar marcos claros para su utilización responsable. Las bibliotecas pueden contribuir mediante programas de formación, orientación sobre la evaluación crítica de los resultados generados por IA, identificación de errores y referencias inventadas, protección de la integridad académica y promoción de prácticas transparentes en la investigación.

El estudio también revela una distancia entre la contribución real de las bibliotecas y el reconocimiento que reciben como agentes estratégicos dentro de las universidades. El 83 % de los encuestados considera que los investigadores recurren a las bibliotecas en busca de apoyo, y el 62 % cree que existe un reconocimiento positivo de su impacto. Sin embargo, únicamente el 53 % opina que el profesorado y los investigadores perciben la biblioteca como un socio estratégico. Esta diferencia resulta especialmente significativa, ya que disponer de servicios especializados y ofrecer un apoyo eficaz no garantiza que la institución comprenda plenamente su valor. El reto consiste en hacer más visible la contribución bibliotecaria a la calidad de la investigación, la gestión de datos, la publicación científica, el acceso abierto, la evaluación de la producción académica y la difusión del conocimiento. Para ello, resulta fundamental fortalecer las relaciones con los departamentos, los grupos de investigación y los equipos directivos, así como demostrar el impacto de los servicios mediante evidencias, resultados e indicadores que permitan vincular la actividad bibliotecaria con los objetivos institucionales.

En esta misma línea, el 75 % de los participantes espera que aumente la colaboración entre las bibliotecas y otros departamentos universitarios. La investigación del futuro exige una cooperación más estrecha entre bibliotecarios, investigadores, responsables de tecnología, especialistas en comunicación científica y equipos encargados de la integridad académica. La expansión de la inteligencia artificial, las políticas de ciencia abierta, las limitaciones presupuestarias y la necesidad de preservar la fiabilidad de la literatura científica impulsarán una participación más activa de los bibliotecarios en los procesos de decisión. Esto implica evolucionar desde un modelo centrado principalmente en responder a demandas puntuales hacia otro más integrado en el ciclo de investigación: desde la búsqueda y evaluación de fuentes hasta la publicación, la difusión, la preservación y la medición del impacto de los resultados. El profesional bibliotecario puede actuar así como intermediario entre la tecnología y las personas, facilitando el acceso a recursos fiables, promoviendo prácticas responsables y ayudando a que los avances tecnológicos se traduzcan en mejoras reales para la comunidad académica.

En conjunto, los resultados dibujan un futuro profesional en el que el conocimiento técnico seguirá siendo imprescindible, pero deberá complementarse con habilidades de liderazgo, pensamiento crítico, comunicación, negociación y colaboración institucional. La inteligencia artificial no aparece únicamente como una herramienta que modifica las tareas bibliotecarias, sino también como una oportunidad para ampliar la responsabilidad de las bibliotecas en la alfabetización informacional y digital, la integridad científica y el uso ético de las nuevas tecnologías. Para aprovecharla, será necesario invertir en formación continua, actualizar las competencias profesionales y desarrollar políticas institucionales que permitan abordar los riesgos de forma coordinada. Conviene recordar que esta página presenta resultados preliminares de una investigación más amplia de Elsevier; por ello, sus conclusiones deben interpretarse como una aproximación a las percepciones de bibliotecarios académicos y no como una descripción universal de todas las tipologías de bibliotecas. Aun con esta limitación, el estudio ofrece argumentos relevantes para defender una biblioteca universitaria más visible, colaborativa y estratégicamente integrada en la investigación y en la transformación digital de las instituciones.

Cuestiones clave

1. Las competencias profesionales del futuro

  • Resiliencia y juicio ético: el 88 % las considera importantes actualmente; la cifra asciende al 92 % de cara a los próximos cinco años.
  • Negociación e influencia: su importancia prevista aumenta del 69 % al 83 %.
  • Brecha competencial: solo el 53 % de los profesionales afirma dominar suficientemente la negociación y la influencia.

Cuestión clave: ¿están los bibliotecarios preparados para influir en las decisiones institucionales, defender el valor de sus servicios y liderar los cambios que afectan a las bibliotecas?

2. Inteligencia artificial: de usuarios a líderes

  • 82 % considera que los bibliotecarios deberían liderar las iniciativas de alfabetización en inteligencia artificial.
  • 67 % utiliza herramientas de IA al menos semanalmente en su trabajo.
  • 30 % afirma que su institución dispone de una política de gobernanza de IA implantada.

Cuestión clave: ¿cómo pueden las bibliotecas liderar la formación en IA, promover su uso responsable y contribuir a desarrollar políticas institucionales que garanticen un uso ético y eficaz?

3. El reconocimiento estratégico de las bibliotecas

  • 83 % considera que los investigadores acuden a las bibliotecas en busca de apoyo.
  • 62 % cree que se reconoce el impacto positivo de las bibliotecas.
  • 53 % considera que investigadores y docentes perciben la biblioteca como un socio estratégico.

Cuestión clave: ¿por qué, pese a su contribución a la investigación, las bibliotecas siguen sin ser reconocidas plenamente como socios estratégicos dentro de las universidades?

4. Los nuevos desafíos de la investigación científica

  • 83 % identifica la inteligencia artificial como uno de los principales motores de cambio.
  • 81 % considera que el uso inadecuado de la IA constituye un riesgo importante para el registro científico.
  • 75 % espera que aumente la colaboración entre las bibliotecas y otros departamentos universitarios.

Cuestión clave: ¿cómo pueden las bibliotecas contribuir a preservar la integridad científica, impulsar el acceso abierto y responder a los cambios tecnológicos, presupuestarios y organizativos de la investigación?

5. La colaboración y el liderazgo institucional

El informe apunta a una mayor participación de los bibliotecarios en los servicios de apoyo a la investigación y en los procesos de toma de decisiones. Para ello, serán esenciales las relaciones con investigadores, docentes, responsables tecnológicos y equipos directivos.

Cuestión clave: ¿qué cambios organizativos y qué competencias de comunicación, negociación y liderazgo necesitan los bibliotecarios para participar activamente en las estrategias de sus instituciones?

Guía sobre el uso de licencias CC en un ecosistema de IA: orientaciones para compartir y reutilizar contenidos

Creative Commons. (2026). Guidance on CC Licensing in the Age of AI. Zenodo. https://doi.org/10.5281/zenodo.22261032

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El documento hace una reflexión sobre la gobernanza del conocimiento en la era de la IA a través de las licencias Creative Commons, que siguen siendo una infraestructura fundamental para compartir información, pero deben complementarse con políticas de atribución, transparencia y responsabilidad institucional. Para las bibliotecas universitarias, esta perspectiva resulta especialmente pertinente: su función no es solo facilitar el acceso a los contenidos, sino también ayudar a comprender los derechos, las condiciones de reutilización y las implicaciones éticas de las tecnologías que transforman la circulación del conocimiento.

La Guía analiza la vigencia de las licencias abiertas en un contexto marcado por el desarrollo de la inteligencia artificial generativa y el uso masivo de contenidos digitales para entrenar modelos, generar respuestas y producir nuevos materiales. El documento examina cómo estas tecnologías plantean nuevos desafíos para los derechos de autor, la atribución de las obras y el control sobre su reutilización. Su principal conclusión es que las licencias Creative Commons siguen siendo herramientas válidas y necesarias, aunque es importante comprender sus posibilidades y limitaciones en el ecosistema actual de la inteligencia artificial.

Creative Commons mantiene su recomendación de utilizar la licencia más flexible que se ajuste a los objetivos de cada autor o institución. Estas licencias permiten establecer condiciones para compartir y reutilizar obras, como reconocer la autoría, limitar determinados usos comerciales o exigir que las obras derivadas se distribuyan bajo condiciones equivalentes. Sin embargo, no garantizan un control absoluto sobre todos los usos de los contenidos. En función de la legislación aplicable, algunas actividades de análisis automatizado o entrenamiento de sistemas de inteligencia artificial pueden estar amparadas por excepciones y limitaciones al derecho de autor. Por ello, utilizar una licencia más restrictiva no implica necesariamente que una obra quede excluida de todos los procesos de entrenamiento de modelos de IA.

El documento destaca que la expansión de la inteligencia artificial no debería conducir a un retroceso generalizado del conocimiento abierto. Las licencias Creative Commons han facilitado durante años la circulación de publicaciones científicas, recursos educativos, materiales culturales y otros contenidos que favorecen la investigación, la enseñanza y la innovación. Restringir indiscriminadamente estos recursos por temor a su utilización por sistemas de IA podría perjudicar también a investigadores, docentes, estudiantes, bibliotecas y ciudadanos. El verdadero desafío consiste en encontrar un equilibrio entre la apertura del conocimiento, los derechos de los creadores y la necesidad de promover un uso transparente y responsable de los contenidos por parte de las empresas tecnológicas.

En este contexto, Creative Commons impulsa iniciativas complementarias como CC Signals, orientadas a ofrecer nuevas formas de comunicar preferencias y expectativas sobre la utilización de contenidos y datos en sistemas de inteligencia artificial. Esta propuesta pretende ampliar las posibilidades de decisión de autores e instituciones sin sustituir automáticamente las licencias tradicionales. La iniciativa responde a la necesidad de abordar cuestiones que las licencias de derechos de autor no resuelven por sí solas, como la falta de transparencia en el entrenamiento de modelos, las dificultades para garantizar la atribución de las fuentes y la distribución del valor económico generado mediante la reutilización de contenidos.

Para las bibliotecas, universidades y centros de investigación, estas orientaciones tienen importantes implicaciones prácticas. Las instituciones deben revisar sus políticas de publicación y depósito en repositorios, comprobar que disponen de los derechos necesarios para licenciar los materiales y explicar claramente las condiciones de reutilización de sus colecciones. También resulta fundamental formar a investigadores y usuarios en materia de propiedad intelectual, licencias abiertas y uso responsable de la inteligencia artificial. En el ámbito de la ciencia abierta, la disponibilidad de publicaciones y datos puede favorecer nuevas formas de análisis e investigación, siempre que se respeten los derechos aplicables y se promuevan prácticas adecuadas de atribución y transparencia.

Creative Commons defiende que el futuro del conocimiento abierto no pasa necesariamente por restringir el acceso a los contenidos, sino por mejorar las condiciones en las que estos se comparten y reutilizan. Las licencias existentes siguen siendo esenciales, pero deben complementarse con nuevas herramientas, políticas institucionales y principios de responsabilidad que respondan a los desafíos de la inteligencia artificial. Para las bibliotecas universitarias, esto supone reforzar su papel como garantes del acceso a la información y como agentes de alfabetización jurídica y digital, ayudando a la comunidad a comprender no solo cómo acceder al conocimiento, sino también qué derechos existen sobre él, cómo puede reutilizarse y qué implicaciones éticas plantea su incorporación a sistemas de IA.

Mediateca del Centro de Fotografía de Montevideo (CdF) con Noelia Etcheto. Planeta Biblioteca 2026/10/05

Mediateca del Centro de Fotografía de Montevideo (CdF) con Noelia Etcheto.

Planeta Biblioteca 2026/10/05

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Planeta Biblioteca se traslada a Montevideo (Uruguay) para entrevistar a Noelia Etcheto, coordinadora de la Mediateca «Lilian Hernández» del Centro de Fotografía de Montevideo (CdF). Durante la entrevista, Noelia explica el origen del centro y su valiosa colección pública de más de 4.000 títulos especializados, destacando la singularidad del concepto de «fotolibro» y la importancia de sus clasificaciones visuales y temáticas. Asimismo, repasa servicios como «Fotolecturas» y la «Mediateca Móvil» —una valija de libros que viaja por centros educativos—, enfatizando la relevancia de la alfabetización visual, la memoria colectiva y el fomento del pensamiento crítico en los ciudadanos.

La realidad profesional del personal de las bibliotecas de titularidad pública en España

Grupo de Trabajo de Desarrollo Profesional del Consejo de Cooperación Bibliotecaria. (2026). La realidad profesional del personal de las bibliotecas de titularidad pública en España. Madrid: Ministerio de Cultura. 135 páginas. NIPO: 190-26-111-8. ISBN/EAN: 978-92-001729-7-7.

Informe disponible en acceso gratuito.

El informe La realidad profesional del personal de las bibliotecas de titularidad pública en España, elaborado por el Grupo de Trabajo de Desarrollo Profesional del Consejo de Cooperación Bibliotecaria (CCB) y publicado por el Ministerio de Cultura en octubre de 2026, constituye una aportación relevante para conocer la situación actual de los profesionales que trabajan en las bibliotecas españolas.

El estudio surge de la necesidad de disponer de información rigurosa sobre las características del colectivo, sus condiciones de trabajo, sus funciones, sus competencias y sus expectativas de futuro. En un escenario marcado por la transformación digital, los cambios en los hábitos culturales y la aparición de nuevas formas de producir, organizar y consumir información, resulta imprescindible analizar hasta qué punto las estructuras profesionales y los recursos disponibles responden a las necesidades actuales de las bibliotecas y de la ciudadanía. El documento pretende proporcionar una base empírica para orientar las políticas públicas, mejorar las estrategias de desarrollo profesional y reforzar el reconocimiento social de quienes hacen posible el funcionamiento de estos servicios.

Uno de los aspectos más destacados del trabajo es su carácter diagnóstico, basado en una encuesta dirigida al personal de bibliotecas públicas de distintas tipologías y territorios de España. La investigación consiguió reunir 2.604 participantes, una cifra que proporciona una base amplia para estudiar la diversidad de situaciones profesionales existentes en el sistema bibliotecario público. El cuestionario se organizó en cinco grandes bloques: situación y desarrollo profesional; perfiles y funciones; satisfacción laboral; reconocimiento social y perspectivas de futuro; y datos personales. La distribución de la encuesta contó con la colaboración de la Secretaría Permanente del Consejo de Cooperación Bibliotecaria, los servicios bibliotecarios de las comunidades autónomas y la Comisión Técnica de Cooperación de Bibliotecas Escolares. Este planteamiento permite abordar la profesión desde diferentes perspectivas, superando una visión limitada a las tareas técnicas y considerando también las condiciones laborales, las expectativas de desarrollo y la percepción que los propios trabajadores tienen de su actividad.

Reducir la brecha en inteligencia artificial: un marco colaborativo para la alfabetización crítica en IA en las bibliotecas públicas

Kim, Minseo, y Shelby Kruger. (2026, 12 de octubre). Bridging the AI Divide: A Collaborative Framework for Critical AI Literacy in Public Libraries Póster presentado en el World Library and Information Congress (WLIC) de la International Federation of Library Associations and Institutions (IFLA). Colección WLIC Posters.

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Bridging the AI Divide presenta una propuesta de interés para avanzar hacia una alfabetización crítica en inteligencia artificial desde las bibliotecas públicas. Su principal aportación consiste en vincular la formación tecnológica con la equidad digital, la colaboración institucional y la evaluación sistemática de las necesidades de los usuarios. El proyecto subraya que reducir la brecha en IA exige algo más que proporcionar dispositivos o acceso a herramientas: requiere crear oportunidades de aprendizaje que permitan comprender estas tecnologías, utilizarlas de forma responsable y valorar sus efectos sobre la sociedad

La expansión de la inteligencia artificial generativa está transformando profundamente el entorno informativo y plantea nuevos desafíos para la alfabetización digital, la inclusión social y el acceso equitativo al conocimiento. En este contexto, las bibliotecas públicas pueden desempeñar un papel esencial para garantizar que todas las personas tengan oportunidades de comprender y utilizar estas tecnologías, independientemente de su edad, formación académica, nivel de competencia digital o situación socioeconómica. El trabajo de Minseo Kim y Shelby Kruger presenta un marco de colaboración entre instituciones académicas y bibliotecas públicas destinado a desarrollar un programa básico de alfabetización en inteligencia artificial dirigido a personas adultas. La propuesta parte de una premisa fundamental: la democratización de la IA no consiste únicamente en facilitar el acceso a las herramientas tecnológicas, sino también en proporcionar los conocimientos necesarios para comprender su funcionamiento, evaluar críticamente sus resultados y reconocer sus implicaciones sociales, éticas y culturales.

La iniciativa se desarrolla mediante una colaboración entre la Community Workshop Series (CWS) de la Escuela de Ciencias de Datos e Información de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill (UNC SDIS) y dos bibliotecas públicas de su entorno. Esta cooperación permite combinar la experiencia académica en inteligencia artificial y ciencias de la información con la proximidad, la capacidad de mediación y el conocimiento de las necesidades de la comunidad que caracterizan a las bibliotecas públicas. El objetivo es diseñar una propuesta formativa accesible que acerque la inteligencia artificial a personas que pueden no tener experiencia previa con estas tecnologías. En lugar de abordar la IA exclusivamente desde una perspectiva técnica, el programa pretende hacerla comprensible, relacionarla con situaciones cotidianas y ofrecer herramientas para que los participantes puedan utilizarla con mayor autonomía y criterio. El modelo reconoce así a la biblioteca pública como un espacio de aprendizaje permanente, participación ciudadana e inclusión digital.

El programa formativo se centra en dos dimensiones complementarias: la familiarización práctica con la inteligencia artificial y el desarrollo de una conciencia crítica sobre sus posibilidades y limitaciones. La primera busca reducir las barreras de entrada, favorecer la confianza de los participantes y ayudarles a comprender cómo pueden utilizar estas herramientas en diferentes actividades. La segunda pretende que las personas no se limiten a aceptar las respuestas generadas por los sistemas de IA, sino que aprendan a cuestionarlas, comprobar la información, identificar posibles errores y reflexionar sobre las consecuencias de su utilización. Esta perspectiva crítica resulta especialmente importante ante problemas como la desinformación, los sesgos algorítmicos, la privacidad, la transparencia y las desigualdades en el acceso a los beneficios de la tecnología. La alfabetización en IA se plantea, por tanto, como una competencia ciudadana que combina conocimientos prácticos, pensamiento crítico y comprensión de las repercusiones sociales de los sistemas automatizados.

Un aspecto destacado del proyecto es la evaluación de sus resultados mediante una encuesta posterior a los talleres realizados en la primavera de 2026. El instrumento utiliza una escala de Likert de cinco puntos para comparar la confianza que los participantes manifiestan respecto a la inteligencia artificial antes y después de la formación. Además de medir los cambios en la percepción de sus propias capacidades y en su autoeficacia, la evaluación examina su comprensión de las cuestiones éticas relacionadas con estas tecnologías y su valoración de la accesibilidad del apoyo educativo recibido. La investigación incorpora también comentarios cualitativos que permiten identificar los contenidos en los que los participantes se sienten más capacitados, las dificultades que persisten y las necesidades formativas que van surgiendo en la comunidad. La combinación de indicadores cuantitativos y testimonios cualitativos ofrece una perspectiva más completa que la mera contabilización de asistentes, ya que permite explorar tanto la evolución de la confianza como la experiencia de aprendizaje y las expectativas de los usuarios. No obstante, el resumen disponible describe el diseño de evaluación, pero no proporciona cifras concretas sobre la participación ni resultados estadísticos que permitan cuantificar el impacto del programa.

La evaluación se integra en una concepción dinámica de la formación. Los autores no consideran el currículo como un material cerrado que deba reproducirse de manera idéntica en todos los contextos, sino como un recurso educativo que puede revisarse y adaptarse continuamente. Las respuestas de los participantes permiten reconocer qué contenidos requieren mayor explicación, qué cuestiones éticas generan más dudas y qué apoyos necesitan las personas para utilizar las herramientas con seguridad y autonomía. Este enfoque favorece una formación sensible a la diversidad de experiencias, expectativas y niveles de competencia digital de la población adulta. Asimismo, permite que las bibliotecas adapten los talleres a las necesidades reales de sus comunidades y que la cooperación con las instituciones académicas se mantenga más allá de una actividad puntual. El proyecto propone así un proceso de mejora continua basado en la evaluación, la escucha activa y la actualización de los contenidos educativos.

Desde una perspectiva institucional, la colaboración entre universidades y bibliotecas públicas constituye uno de los elementos más relevantes de la experiencia. Las universidades pueden aportar conocimientos especializados, recursos didácticos y capacidad de evaluación, mientras que las bibliotecas proporcionan espacios accesibles, contacto directo con los ciudadanos y experiencia en programas de alfabetización informacional y digital. Esta relación permite acercar conocimientos especializados a sectores de la población que podrían encontrar mayores dificultades para acceder a cursos tecnológicos convencionales. También refuerza la función social de las bibliotecas públicas como agentes que contribuyen a reducir las brechas digitales y a promover una participación más informada en una sociedad cada vez más condicionada por los sistemas de inteligencia artificial. Para que este modelo pueda consolidarse, resulta importante mantener la formación del personal bibliotecario, disponer de materiales actualizados, garantizar recursos suficientes y evaluar periódicamente tanto los aprendizajes como la capacidad de llegar a colectivos diversos.

Ludotecas con Fabián Zamit. Planeta Biblioteca 2026/10/04

Ludotecas con Fabián Zamit.

Planeta Biblioteca 2026/10/04

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En este episodio de «Planeta Biblioteca» —el programa del Servicio de Archivos y Bibliotecas de la Universidad de Salamanca—, se entrevista a Fabián Zamit, responsable de la ludoteca del Centro Cultural de España en Montevideo (Uruguay). Fabián, diseñado en comunicación visual y especializado en juegos de mesa y aprendizaje, explica que este espacio nació en 2022 para fomentar la comunidad a través del juego. Durante la charla, aborda el funcionamiento del servicio de préstamo a domicilio de juegos analógicos, la importancia de la gamificación para animar a la lectura y motivar en el ámbito educativo, y el papel clave de la ludoteca como lugar de socialización familiar y entre adultos, rompiendo el prejuicio de que jugar es solo cosa de niños. Finalmente, reflexiona sobre cómo las bibliotecas modernas se están transformando en espacios más lúdicos y comunitarios