Marco de competencias en inteligencia artificial para docentes

Miao, Fengchun, y Mutlu Cukurova. 2025. Marco de competencias en inteligencia artificial para docentes y discentes. París: UNESCO. https://unesdoc.unesco.org/ark:/48223/pf0000393813

Este documento de la UNESCO propone un marco estructurado para desarrollar las competencias en inteligencia artificial (IA) tanto en docentes como en estudiantes, con el objetivo de integrar la IA en la educación de manera ética, crítica y pedagógicamente sólida.

El marco se organiza en tres niveles progresivos de competencia: adquirir, profundizar y crear. En el nivel inicial, los docentes adquieren conocimientos básicos sobre qué es la IA y cómo funciona. En el nivel intermedio, profundizan en su aplicación educativa, comprendiendo sus usos prácticos en el aula y su impacto en los procesos de enseñanza y aprendizaje. En el nivel avanzado, los educadores pasan a crear y co-crear con sistemas de IA, integrándolos de forma activa en la innovación educativa.

Estos niveles se articulan con cinco ámbitos competenciales que abarcan dimensiones técnicas, pedagógicas, éticas y sociales del uso de la IA. El documento subraya la importancia de la alfabetización en IA para garantizar una educación inclusiva y adaptada a los desafíos de la transformación digital.

Asimismo, el marco se alinea con otras iniciativas internacionales, como los marcos de competencia digital de la OCDE y la Unión Europea, reforzando la necesidad de formar docentes capaces de comprender, evaluar y utilizar críticamente las tecnologías emergentes.

En conjunto, la propuesta de la UNESCO busca orientar las políticas educativas y la formación docente para que la inteligencia artificial contribuya a una educación más equitativa, creativa y centrada en el ser humano.

Marco de competencias para estudiantes en materia de IA

UNESCO. Marco de competencias para estudiantes en materia de inteligencia artificial. UNESCO, 2025. https://unesdoc.unesco.org/ark:/48223/pf0000393812

El documento establece un marco internacional de competencias destinado a guiar la formación de estudiantes en relación con la inteligencia artificial (IA). Su objetivo principal es asegurar que los sistemas educativos preparen a las nuevas generaciones no solo para usar herramientas de IA, sino para comprenderlas críticamente, interactuar con ellas de forma responsable y participar en su desarrollo desde una perspectiva ética y social.

El marco parte de la idea de que la IA está transformando profundamente la educación, el trabajo y la vida cotidiana, por lo que se vuelve imprescindible integrar estas competencias en los sistemas educativos de forma estructurada. No se trata únicamente de adquirir habilidades técnicas, sino de desarrollar una comprensión más amplia del impacto social, cultural y económico de estas tecnologías.

El documento organiza las competencias en torno a varios ejes. Entre ellos se incluyen la comprensión básica de la IA (qué es y cómo funciona), la capacidad de uso crítico de sistemas basados en IA, la evaluación ética de sus implicaciones, y la creatividad aplicada en contextos donde la IA actúa como herramienta de apoyo. También enfatiza la importancia de la seguridad digital, la protección de datos y la conciencia sobre los sesgos algorítmicos.

Otro elemento central es la dimensión ética. El marco subraya que los estudiantes deben ser capaces de identificar riesgos asociados a la IA, como la discriminación algorítmica, la desinformación o la pérdida de privacidad. A partir de ahí, se promueve una formación orientada a la toma de decisiones responsables, tanto en el uso individual como en la participación en debates sociales sobre regulación tecnológica.

El documento también insiste en la necesidad de adaptar estas competencias a distintos niveles educativos y contextos culturales, reconociendo que el acceso a la tecnología y el grado de digitalización varían significativamente entre países. Por ello, propone una implementación flexible que permita a los sistemas educativos integrar progresivamente estos contenidos.

En conjunto, el marco de la UNESCO busca consolidar una alfabetización en inteligencia artificial de carácter global, que combine habilidades técnicas, pensamiento crítico y responsabilidad ética. Su propósito final es garantizar que la IA contribuya al desarrollo humano y no amplíe desigualdades existentes, situando la educación como pieza clave en la gobernanza de estas tecnologías.

Software libre educativo en una cultura digital.

Figueroa, C.A., & Santillán, E. (Coords.). (2021). Software libre educativo en una cultura digital. Qartuppi. http://doi.org/10.29410/QTP.21.03

El apartado dedicado a software educativo dentro del entorno de QARTUPPI se enmarca en una reflexión más amplia sobre la transformación digital de la educación y el papel de las herramientas tecnológicas en los procesos de enseñanza-aprendizaje. Este tipo de software se presenta como un recurso diseñado específicamente para apoyar la educación, facilitando tanto la transmisión de conocimientos como el desarrollo de competencias en distintos niveles formativos.

El contenido parte de la idea de que el software educativo no se limita a una sola tipología de programa, sino que incluye un conjunto amplio de aplicaciones con finalidades didácticas. Estas herramientas pueden abarcar desde sistemas de apoyo a la enseñanza tradicional hasta entornos digitales más complejos que integran simulación, interacción y evaluación automatizada. En este sentido, se entiende el software educativo como un componente central de la llamada educación digital.

Uno de los aspectos destacados es la relación entre tecnología y procesos de aprendizaje personalizados. El uso de software permite adaptar contenidos, ritmos y actividades a las necesidades específicas de los estudiantes, favoreciendo metodologías más flexibles e interactivas. Esta personalización se vincula con la mejora de la experiencia educativa y con el aumento de la participación activa del alumnado en su propio proceso de aprendizaje.

El enfoque también incorpora la dimensión institucional de la digitalización educativa. El software no solo se utiliza en el aula, sino que forma parte de sistemas más amplios de gestión académica, comunicación y organización escolar. De este modo, las plataformas educativas contribuyen a optimizar procesos administrativos, facilitar la comunicación entre docentes, estudiantes y familias, y mejorar la eficiencia general de las instituciones educativas.

En conjunto, el texto sitúa el software educativo como un elemento clave en la transformación del sistema educativo contemporáneo, donde la tecnología no actúa únicamente como apoyo, sino como un factor estructural que redefine las formas de enseñar, aprender y gestionar el conocimiento en entornos digitales.

La comprensión lectora desde una propuesta interconductual

Ángel-González, M. (2023). La comprensión lectora desde una propuesta interconductual. Qartuppi. http://doi.org/10.29410/QTP.23.09

Esta obra destaca la importancia de diseñar estrategias educativas destinadas a mejorar la comprensión lectora en estudiantes de educación superior, reconociendo que la lectura desempeña un papel fundamental en el proceso de enseñanza-aprendizaje en este nivel educativo. Como resultado, se plantea una propuesta que aborda la evaluación de la comprensión lectora desde una perspectiva interconductual.

El debate sobre las prohibiciones de redes sociales en menores

Alajaji, R. (13 de mayo de 2026). The Science is Not Settled: How Weak Evidence is Fueling a National Push to Ban Social Media for Youth. Electronic Frontier Foundation. https://www.eff.org/deeplinks/2026/05/science-not-settled-how-weak-evidence-fueling-national-push-ban-social-media-youth

El artículo critica el impulso legislativo creciente en varios países para prohibir o restringir el acceso de menores a redes sociales, argumentando que estas políticas se están construyendo sobre una base científica todavía incierta. Según el texto, existe una narrativa pública que presenta el uso de redes sociales como una causa directa y comprobada del deterioro de la salud mental juvenil, pero la evidencia empírica disponible es mucho más ambigua y no permite establecer conclusiones causales firmes.

La EFF sostiene que muchos de los estudios utilizados para justificar estas prohibiciones presentan problemas metodológicos importantes, como correlaciones débiles, dificultades para aislar variables o interpretaciones simplificadas de fenómenos complejos. En lugar de demostrar un daño claro y universal, la investigación actual muestra resultados heterogéneos: algunos estudios encuentran asociaciones negativas, otros efectos neutros e incluso algunos beneficios en determinados contextos o grupos de usuarios. Por ello, el artículo insiste en que no existe aún un consenso científico sólido que permita afirmar que el uso de redes sociales sea intrínsecamente dañino para todos los menores.

El texto también advierte sobre los riesgos políticos de legislar basándose en evidencias incompletas o narrativas simplificadas. Señala que convertir hipótesis científicas en políticas de prohibición puede derivar en medidas desproporcionadas que afecten derechos fundamentales como la libertad de expresión, el acceso a la información y la autonomía digital de los jóvenes. Además, alerta de que este tipo de regulaciones podría reforzar dinámicas de control más amplias, como sistemas de verificación de edad obligatoria o mayor vigilancia en línea.

Frente a la idea de la prohibición, la EFF propone un enfoque alternativo centrado en la regulación de los mecanismos de diseño de las plataformas, en lugar de restringir el acceso en sí. Esto incluiría limitar prácticas como los algoritmos de recomendación adictivos, los patrones de diseño manipulativo o la recopilación excesiva de datos personales. Desde esta perspectiva, el problema no sería el uso de redes sociales en sí mismo, sino ciertos modelos de negocio y diseño que incentivan la atención constante y la dependencia.

En conjunto, el artículo plantea que el debate sobre redes sociales y menores está siendo acelerado por presiones políticas y sociales, pero aún no cuenta con una base científica suficientemente consolidada como para justificar prohibiciones generalizadas. En lugar de soluciones simples como el veto por edad, defiende la necesidad de políticas más matizadas, basadas en evidencia robusta y en la protección equilibrada tanto de la salud mental como de los derechos digitales de los jóvenes.

La inteligencia artificial en las bibliotecas universitarias: una transformación estructural del aprendizaje

U.S. News & World Report. “Artificial Intelligence and College Libraries: How AI Is Changing Campus Libraries.” U.S. News – Higher Ground, 7 de mayo de 2026. https://www.usnews.com/education/u-s-news-higher-ground/articles/2026-05-07/artificial-intelligence-college-library

La inteligencia artificial está transformando de manera profunda el papel de las bibliotecas universitarias en Estados Unidos, que pasan de ser principalmente espacios de acceso a la información a convertirse en nodos activos de formación en alfabetización digital y uso crítico de la IA.

Las bibliotecas ya no solo gestionan colecciones físicas y digitales, sino que asumen una función educativa clave en un contexto en el que los estudiantes utilizan cada vez más herramientas como asistentes conversacionales, sistemas de búsqueda inteligente o plataformas de generación de contenido.

Uno de los cambios más significativos es la incorporación de la alfabetización en inteligencia artificial como parte de las misiones centrales de las bibliotecas académicas. Los bibliotecarios se están convirtiendo en mediadores entre los estudiantes y estas nuevas tecnologías, ayudando a comprender no solo cómo funcionan las herramientas de IA, sino también sus límites, sesgos, riesgos de privacidad y problemas éticos. Este papel se considera una extensión natural de la tradición bibliotecaria en alfabetización informacional, pero adaptada a un entorno digital mucho más complejo y automatizado.

El artículo también subraya que las bibliotecas universitarias están adoptando herramientas de IA para mejorar sus propios servicios. Entre los usos más frecuentes se encuentran la asistencia en la búsqueda de información, la recomendación de recursos académicos, la automatización de tareas administrativas y el apoyo a la investigación. Estas tecnologías permiten agilizar procesos y mejorar la personalización del servicio, aunque también plantean desafíos relacionados con la dependencia tecnológica, la transparencia de los algoritmos y la protección de datos de los usuarios.

Al mismo tiempo, el texto señala que esta transformación no está exenta de tensiones. Las bibliotecas se enfrentan a limitaciones de financiación, carga de trabajo creciente y necesidad de formación continua del personal. La expansión de la IA llega en un contexto de presión presupuestaria, lo que obliga a las instituciones a priorizar funciones y redefinir sus estrategias. A pesar de estas dificultades, existe un consenso creciente sobre la importancia de que las bibliotecas se posicionen como actores centrales en la educación sobre IA dentro de las universidades.

En conjunto, el artículo presenta la biblioteca universitaria del futuro como un espacio híbrido: por un lado, centro de acceso a la información y la cultura; por otro, laboratorio de aprendizaje tecnológico y pensamiento crítico sobre la inteligencia artificial. Esta evolución refleja un cambio más amplio en la educación superior, donde la IA no solo es una herramienta de apoyo, sino también un objeto de estudio y una competencia básica para la empleabilidad y la vida académica.

Washington D. C. aprueba una ley pionera para garantizar precios justos de libros electrónicos en las bibliotecas

Mayor Muriel Bowser signing the District of Columbia Ebook Fairness Law in an office with flags and supporters holding 'Ebook Access For All' signs
Mayor Muriel Bowser signs legislation advancing ebook access in Washington, D.C.

Price, Gary. “District of Columbia e-Book Fairness Act Signed by Mayor, Defying Corporate Pressure and Private Equity Lobbying (Statement From eBook Study Group)”. InfoDocket, 1 de junio de 2026. InfoDocket

La alcaldesa de Washington, D.C., Muriel Bowser, ha firmado la Library E-book Pricing Fairness Amendment Act of 2025, una ley considerada histórica por sus promotores porque busca corregir los desequilibrios existentes entre las bibliotecas públicas y las grandes editoriales en el mercado de los libros electrónicos.

La norma fue impulsada y redactada en gran medida por el eBook Study Group, que la presenta como una victoria para las bibliotecas, los sistemas educativos y los contribuyentes frente a los modelos de licenciamiento restrictivos utilizados por algunos grandes grupos editoriales y plataformas digitales.

El principal objetivo de la ley es impedir que las bibliotecas públicas se vean obligadas a aceptar contratos que limiten injustificadamente el acceso de los ciudadanos a los contenidos digitales. La legislación no obliga a los editores a licenciar sus obras ni modifica la legislación federal sobre derechos de autor. En cambio, se apoya en las competencias del Distrito de Columbia en materia de contratación pública y protección del consumidor para exigir que, cuando un editor decida vender o licenciar libros electrónicos a una biblioteca, las condiciones contractuales no puedan perjudicar la misión pública de esta institución.

Entre las prácticas que la ley pretende frenar se encuentran las restricciones sobre el número de préstamos que puede realizar una biblioteca, los precios superiores a los que paga el público general por una misma obra digital, las limitaciones a la preservación de contenidos electrónicos y las cláusulas que impiden compartir información sobre los contratos firmados. También protege la posibilidad de mantener copias de preservación y fomenta condiciones más transparentes y sostenibles para la gestión de colecciones digitales.

Un aspecto especialmente innovador es que la aplicación efectiva de algunas de sus disposiciones dependerá de una acción coordinada entre varios estados. La norma establece que sus restricciones entrarán plenamente en vigor cuando al menos diez estados, con una población conjunta de cincuenta millones de habitantes o más, aprueben legislaciones sustancialmente similares. Con ello se busca aumentar el poder negociador de las bibliotecas y reducir el riesgo de litigios aislados frente a grandes corporaciones del sector editorial.

El artículo también destaca el enfrentamiento político y jurídico que ha rodeado la aprobación de la ley. Los defensores de la iniciativa sostienen que algunas empresas, entre ellas la plataforma de préstamo digital OverDrive, realizaron una intensa labor de presión para intentar frenar el proyecto. Sin embargo, los legisladores del Distrito consideraron que la medida no constituye una forma de censura ni una amenaza para el mercado editorial, sino una herramienta para evitar prácticas contractuales abusivas que dificultan el acceso de la ciudadanía a la lectura digital.

La aprobación de esta ley se enmarca en un movimiento más amplio impulsado por bibliotecarios, juristas y defensores de los derechos digitales que consideran insostenible el actual mercado de los libros electrónicos para bibliotecas. El aumento de la demanda, los elevados costes de licencia, las restricciones de uso y la ausencia de acceso perpetuo a muchos títulos han generado una creciente preocupación en el sector bibliotecario. Por ello, la norma de Washington D. C. es vista como un posible modelo para futuras reformas en otros estados y jurisdicciones de Norteamérica.

Asociación de Profesionales de Bibliotecas de Castilla y León (APBCyL). Planeta Biblioteca 2026/06/01

Asociación de Profesionales de Bibliotecas y Centros de Documentación de Castilla y León (APBCYL),

Planeta Biblioteca 2026/06/01

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La entrevista en Radio USAL con Fernando Izquierdo Franco, Natalia Arroyo y Luis Miguel Macías Vicente permitió conocer el nacimiento de la Asociación de Profesionales de Bibliotecas y Centros de Documentación de Castilla y León (APBCYL), una entidad creada para representar y fortalecer a los profesionales del sector bibliotecario y documental de la comunidad. Durante la conversación se explicaron los requisitos de afiliación, los perfiles que pueden integrarse en la asociación y las ventajas de pertenecer a ella. Los invitados destacaron las principales líneas de trabajo de la APBCyL, centradas en la defensa de la profesión, la formación continua, la creación de redes de colaboración y la visibilización del papel de las bibliotecas en la sociedad. También abordaron la coordinación con otras asociaciones profesionales españolas y su participación en iniciativas de ámbito nacional. Otro de los temas centrales fue la necesidad de reforzar el reconocimiento institucional y social de los bibliotecarios, así como el papel de los encuentros profesionales para compartir experiencias y generar proyectos comunes. Finalmente, se reflexionó sobre la posible creación de un Colegio Profesional de Bibliotecarios, analizando tanto sus potenciales beneficios como los retos que supondría para el sector en Castilla y León y en el conjunto de España.

La Asociación de Profesionales de Bibliotecas y Centros de Documentación de Castilla y León (APBCYL) es una entidad sin ánimo de lucro fundada en febrero de 2026 para representar, apoyar y dar voz a los trabajadores del sector documental en la comunidad.

Creación: Constituida formalmente en Valladolid el 28 de febrero de 2026 tras una asamblea de profesionales.

Presidencia: Presidida actualmente por Luis Miguel Macías Vicente.

Vocales: 

Fernando Izquierdo Franco  (presidencia@apbiblioburgos.es). Biblioteca Municipal de Burgos. 

Natalia Arroyo Vázquez natalia.arroyo@usal.es

Objetivos: Fomentar la formación continua, visibilizar la profesión y defender los intereses de las bibliotecas y archivos ante la administración.

APBCYL colabora activamente con otras entidades de la comunidad, como la Asociación de Profesionales de Bibliotecas de Burgos (APBB) y la Asociación de Profesionales de Bibliotecas Móviles (ACLEBIM). Juntas participan en encuentros regionales y realizan reivindicaciones conjuntas para mejorar los servicios bibliotecarios, como la defensa de los bibliobuses rurales en provincias como Zamora.

La IA ajusta las respuestas según la raza y el género

Barshay, Jill. “Feedback Bias? How AI Adjusts Replies Based on Race and Gender, Research Finds.” MindShift–KQED, 27 de abril de 2026. Disponible en: KQED MindShift

El artículo analiza una investigación realizada por la Stanford University que revela cómo los sistemas de inteligencia artificial utilizados para proporcionar retroalimentación educativa pueden modificar sus respuestas en función de características asociadas a la identidad de los estudiantes. El estudio pone de manifiesto que la IA no siempre actúa como una herramienta neutral, sino que puede reproducir y amplificar patrones de sesgo presentes en los datos con los que fue entrenada.

Para llevar a cabo la investigación, los autores introdujeron 600 ensayos escritos por estudiantes de secundaria en varios modelos de lenguaje. Posteriormente, enviaron los mismos textos múltiples veces, pero modificando la descripción del supuesto autor: se indicaba que era hombre o mujer, blanco, negro o hispano, estudiante motivado o desmotivado, o que tenía alguna discapacidad de aprendizaje. Aunque los ensayos eran exactamente los mismos, las respuestas generadas por la IA cambiaban de forma sistemática según la identidad atribuida al estudiante.

Los resultados mostraron que los textos atribuidos a estudiantes negros recibían más elogios, comentarios positivos y mensajes de ánimo. Con frecuencia se destacaban aspectos relacionados con el liderazgo, la experiencia personal o la capacidad de influir en otros. Por el contrario, cuando los ensayos se atribuían a estudiantes blancos, la retroalimentación tendía a centrarse más en la estructura argumentativa, la calidad de las pruebas aportadas y la claridad de las ideas. Es decir, recibían observaciones más críticas y orientadas a mejorar el razonamiento y la escritura.

El estudio también detectó diferencias vinculadas al género. Las estudiantes recibían comentarios con un tono más afectuoso y cercano, mientras que los estudiantes varones obtenían observaciones más directas y centradas en aspectos técnicos del texto. De igual modo, los alumnos etiquetados como muy motivados recibían sugerencias más exigentes para perfeccionar su trabajo, mientras que aquellos descritos como poco motivados obtenían mensajes más alentadores y menos críticos.

Los investigadores denominan a este fenómeno “sesgo de retroalimentación positiva” y “sesgo de retención de críticas”. En otras palabras, algunos grupos reciben más apoyo emocional y menos correcciones, mientras que otros reciben observaciones más rigurosas destinadas a mejorar su rendimiento. Aunque estas diferencias pueden parecer pequeñas en un único comentario, su acumulación a lo largo del tiempo podría influir en el desarrollo académico de los estudiantes y generar desigualdades en las oportunidades de aprendizaje.

La explicación propuesta por los autores es que los modelos de IA aprenden a partir de enormes cantidades de lenguaje humano, por lo que absorben patrones culturales, sociales y educativos presentes en esos datos. Así, la IA no crea los sesgos desde cero, sino que refleja y, en algunos casos, amplifica comportamientos ya observados en las interacciones humanas. Los investigadores señalan que este fenómeno es especialmente preocupante porque suele pasar desapercibido para quienes utilizan estas herramientas.

El artículo plantea además una cuestión fundamental para el futuro de la educación: ¿hasta qué punto la personalización de la enseñanza mediante IA puede convertirse en una forma de estereotipación? La personalización suele considerarse una ventaja porque adapta la enseñanza a las necesidades de cada estudiante. Sin embargo, si la adaptación se basa en expectativas diferentes según la identidad del alumno, existe el riesgo de que algunos estudiantes reciban menos oportunidades para desarrollar plenamente sus capacidades.

Los autores concluyen que las herramientas de inteligencia artificial no deberían sustituir el criterio pedagógico humano. Recomiendan que docentes y responsables educativos supervisen cuidadosamente la retroalimentación generada por la IA antes de entregarla a los estudiantes. La investigación constituye una advertencia sobre la necesidad de diseñar sistemas educativos de IA más transparentes, auditables y equitativos, capaces de ofrecer apoyo personalizado sin reproducir desigualdades sociales preexistentes.

La IA alucina… y sus errores ya están entrando en la ciencia: riesgos para la investigación, la medicina y el conocimiento

Bove, Tristan. “AI Hallucinations in Research, Legal Filings, and Books Are Growing and Getting Harder to Fix.” Fortune, 24 de mayo de 2026. Fortune

El artículo analiza un problema cada vez más preocupante en la era de la inteligencia artificial: la incorporación de información falsa generada por sistemas de IA en documentos científicos, jurídicos, periodísticos y editoriales. Estas falsas afirmaciones, conocidas como “alucinaciones” de la IA, no son simples errores aislados, sino contenidos inventados que se presentan con apariencia de veracidad y que pueden terminar integrándose en el conocimiento académico y profesional.

El texto se centra especialmente en el caso de Maxim Topaz, investigador especializado en aplicaciones de IA para la salud. Durante la revisión de un artículo científico suyo, descubrió que una herramienta de inteligencia artificial había introducido una referencia bibliográfica inexistente sin advertirlo. Este incidente le llevó a investigar la magnitud del problema junto con otros colegas. Los resultados fueron alarmantes: tras analizar cerca de 2,5 millones de artículos biomédicos y alrededor de 97 millones de citas bibliográficas, identificaron más de 4.000 referencias falsas distribuidas en casi 3.000 trabajos científicos. Además, la frecuencia de estas referencias ficticias se ha multiplicado rápidamente desde la popularización de las herramientas de IA generativa.

El estudio revela que la presencia de referencias inexistentes en la literatura biomédica ha crecido de forma exponencial. Mientras que en 2023 aproximadamente uno de cada 2.828 artículos contenía alguna cita falsa, en 2025 la proporción había aumentado hasta uno de cada 458 trabajos. Los datos preliminares de 2026 muestran una tendencia todavía más preocupante, con una incidencia cercana a un artículo problemático por cada 277 publicados. Los investigadores consideran que estas cifras probablemente representan solo una parte del problema real, ya que muchas referencias falsas aún no han sido detectadas.

La preocupación principal radica en que la ciencia funciona como una cadena acumulativa de evidencias. Un artículo cita investigaciones previas, las revisiones sistemáticas sintetizan múltiples estudios y, posteriormente, las guías clínicas y protocolos médicos se basan en esas revisiones para orientar decisiones terapéuticas. Cuando una referencia inexistente se introduce en ese proceso, existe el riesgo de contaminar toda la cadena de conocimiento. En ámbitos como la medicina, esto podría afectar indirectamente a decisiones sobre diagnósticos, tratamientos o políticas sanitarias.

El artículo también destaca que el problema no se limita al ámbito científico. Casos recientes muestran cómo libros, informes periodísticos y documentos legales han incorporado citas o afirmaciones inventadas por sistemas de IA. En el sector jurídico, por ejemplo, se han documentado cientos de resoluciones y escritos legales que incluyen referencias erróneas generadas por modelos de lenguaje. Del mismo modo, algunos autores y periodistas han publicado obras que contenían citas inexistentes o atribuciones incorrectas producidas durante procesos de investigación asistidos por inteligencia artificial.

Otro aspecto especialmente inquietante es que la mayoría de estos errores no parecen ser fraudes deliberados. En muchos casos, los investigadores utilizan herramientas de IA para tareas aparentemente inocuas, como mejorar la redacción, corregir el estilo o formatear referencias. Sin embargo, los sistemas pueden introducir información falsa de manera silenciosa, lo que hace que incluso expertos familiarizados con las limitaciones de la IA puedan pasar por alto los errores. La confianza excesiva en estas herramientas aumenta el riesgo de que información incorrecta llegue a publicarse.

El artículo concluye señalando que la solución no consiste en abandonar la inteligencia artificial, sino en establecer procedimientos rigurosos de verificación. Los autores defienden que cualquier contenido generado o asistido por IA debe ser revisado cuidadosamente antes de incorporarse a publicaciones científicas, decisiones legales o productos informativos. La verdadera amenaza no es la existencia de errores ocasionales, sino que estos errores pasen desapercibidos y se integren en el registro permanente del conocimiento humano, dificultando posteriormente su corrección.