Dahl, Josh. “Guest Post — Is Growth Always Good News? 2026 Article Submission Surges.” The Scholarly Kitchen, 13 de mayo de 2026. The Scholarly Kitchen
Se analiza el extraordinario aumento de manuscritos enviados a revistas científicas durante el primer trimestre de 2026 y plantea una cuestión fundamental para el ecosistema académico: si este crecimiento representa una expansión saludable de la investigación mundial o, por el contrario, una señal de deterioro estructural provocada por el uso masivo de herramientas de inteligencia artificial generativa.
El texto parte de un dato especialmente significativo: la plataforma ScholarOne Manuscripts registró un incremento del 33 % en los envíos de artículos respecto al mismo periodo de 2025. Lo más preocupante no es únicamente el volumen absoluto, sino la aceleración del crecimiento, ya que el aumento interanual prácticamente se duplicó respecto al año anterior, pasando del 17 % al 33 %. Dahl interpreta este fenómeno como un indicador de tensión extrema en el sistema editorial científico, especialmente en aquellas revistas con menos recursos para detectar trabajos problemáticos o de baja calidad.
Uno de los aspectos centrales del análisis es la relación entre el auge de la inteligencia artificial y el incremento de manuscritos enviados. El autor sostiene que los datos por sí solos no permiten demostrar que el crecimiento proceda directamente de textos generados mediante IA, pero sí revelan patrones compatibles con ello. Según Dahl, muchas revistas están recibiendo trabajos elaborados parcialmente con herramientas generativas, lo que multiplica la producción textual y reduce las barreras técnicas para redactar artículos académicos. Este fenómeno estaría alterando profundamente la economía de la publicación científica y la dinámica tradicional de la autoría académica.
El artículo destaca además un incremento notable de los “desk rejections” o rechazos editoriales preliminares. Entre 2022 y 2025 estos rechazos crecieron un 72 %, muy por encima del crecimiento total de decisiones editoriales. Esto significa que los equipos editoriales están dedicando cada vez más tiempo a filtrar trabajos que consideran insuficientes, irrelevantes o problemáticos antes incluso de enviarlos a revisión por pares. Para Dahl, este dato evidencia que el sistema de control de calidad está sometido a una presión creciente y que la carga de trabajo editorial se está desplazando hacia fases previas del proceso de evaluación.
Otro elemento especialmente relevante es la reflexión sobre el “contrato social” de la revisión por pares. El autor sostiene que el problema principal no es tecnológico, sino epistemológico y ético. Tradicionalmente, el sistema científico se basaba en la idea de que el investigador era plenamente responsable del contenido que enviaba: conocía las fuentes, defendía los argumentos y comprendía la metodología empleada. Sin embargo, con la IA generativa esa relación entre autor y texto se vuelve difusa. Dahl plantea que actualmente no existe un consenso claro sobre qué nivel de asistencia artificial resulta aceptable y cuál compromete la integridad académica.
El texto utiliza como ejemplo el problema de las referencias bibliográficas inventadas por modelos de lenguaje. Un investigador puede generar un borrador mediante IA y no detectar que algunas citas son ficticias. En este caso, el autor no falsifica deliberadamente la información, pero termina enviando un manuscrito con errores graves. Dahl argumenta que las declaraciones tradicionales de autoría y responsabilidad no están preparadas para afrontar este nuevo escenario, donde los límites entre asistencia técnica y creación intelectual son cada vez más ambiguos.
La reflexión conecta con un debate más amplio sobre la sostenibilidad de la revisión por pares en un contexto de crecimiento acelerado de publicaciones. El artículo se relaciona con otras discusiones recientes de The Scholarly Kitchen sobre la saturación editorial y la capacidad del sistema científico para absorber el volumen actual de investigación. En textos complementarios publicados en 2026 se insiste en que la revisión por pares atraviesa una crisis de capacidad, con revisores agotados, plazos más cortos y expectativas cada vez más difíciles de cumplir.
Asimismo, Dahl sugiere que el fenómeno no puede entenderse únicamente desde la tecnología. El crecimiento de manuscritos también refleja las presiones estructurales del modelo académico contemporáneo: la lógica del “publish or perish”, la evaluación basada en métricas, la expansión global de la investigación y la creciente competencia por financiación y reconocimiento profesional. En este contexto, la IA actúa como acelerador de dinámicas ya existentes más que como causa exclusiva del problema.
En conjunto, el artículo ofrece una mirada crítica y muy actual sobre la transformación del ecosistema editorial científico. Más que condenar la inteligencia artificial, plantea la necesidad urgente de redefinir las normas de autoría, responsabilidad y validación del conocimiento académico. Dahl concluye implícitamente que el desafío fundamental no consiste solo en detectar textos generados por IA, sino en reconstruir la confianza y los mecanismos de legitimación sobre los que históricamente se ha sostenido la comunicación científica.