Feliz tú, libro

“Pienso en Él. En todo lo que tocan sus manos plasmadas de esmeraldas, y digo: Feliz tú, libro, que sientes la calidez de su piel. Tú que no lo deseas. Libro, señor libro, hermano libro, feliz tú, feliz usted, que recibe la inmarcesible tersura de sus dedos. Feliz tú, papel blanco lleno de dibujitos indelebles. Tú que no lo amas. Tú, que con solo mostrar tu desnudo perfil recibes el abrazo de su mirada. ¡Feliz tú, hojas de papel en blanco! ¿Y usted, señor suelo? ¿Qué decir de usted, usted que tiene el honor de recibir su paso, usted que lo sostiene, usted que es marcado con su maravilloso ritmo? ¡¡Feliz de usted, señor suelo, feliz de usted, usted que no lo desea!! ¡Oh escaleras brillosas, vasos inertes, cubiertos indiferentes, trajes irreflexivos, sillones insulsos, útiles impersonales, felices de ustedes, que lo ven, que lo sienten! ¡y no lo anhelan!”

Alejandra Pizarnik «Diarios»

Estados Unidos y Europa pierden terreno frente al avance de las universidades de Asia y Oriente Medio en el ranking QS 2027

A UWN Reporter. “US, Europe challenged by Asia, Middle East: QS rankings”. University World News, 21 de junio de 2026. El artículo analiza los resultados de la edición 2027 del QS World University Rankings, publicada el 18 de junio de 2026, a partir de datos proporcionados por QS. https://www.universityworldnews.com/post.php?story=20260620082137544

La edición 2027 del QS World University Rankings confirma que Estados Unidos y Reino Unido continúan dominando la parte más alta de la clasificación mundial, pero también evidencia un proceso de transformación geográfica de la educación superior.

El Massachusetts Institute of Technology (MIT) conserva por decimoquinto año consecutivo la primera posición, mientras que Imperial College London mantiene el segundo puesto y Stanford University asciende desde el sexto lugar hasta compartir la segunda posición. Oxford y Harvard permanecen cuarta y quinta, respectivamente. Sin embargo, detrás de este liderazgo de las instituciones anglosajonas se observa una creciente presencia de universidades de Asia y Oriente Medio. El artículo subraya que el mapa mundial de la educación superior se está haciendo progresivamente más diversificado, debido sobre todo a las inversiones sostenidas en investigación, internacionalización, talento e innovación realizadas por países asiáticos y de Oriente Medio.

El cambio resulta especialmente visible al ampliar la mirada más allá de las diez primeras universidades. Estados Unidos mantiene nueve instituciones entre las veinte primeras y Reino Unido cuatro, pero el resto de posiciones muestran una mayor diversidad geográfica, con universidades de Singapur, China continental, Hong Kong, Suiza y Australia. China continental constituye uno de los grandes protagonistas de esta edición: cuenta con 85 universidades clasificadas, 13 nuevas incorporaciones y un 72 % de sus instituciones mejorando posiciones. Además, 26 universidades chinas alcanzan su mejor clasificación histórica y seis aparecen ya entre las cien mejores del mundo, con Nanjing University entrando por primera vez en este grupo. El crecimiento chino es presentado como el resultado de una inversión sostenida en investigación y de una mejora en indicadores como las citas por profesor, la reputación académica y la reputación entre empleadores. Sin embargo, QS señala que la internacionalización continúa siendo un punto débil, ya que ninguna universidad de China continental aparece entre las cien primeras en estudiantes internacionales, profesorado internacional o sostenibilidad.

Hong Kong y Singapur representan otros dos ejemplos destacados de sistemas relativamente pequeños capaces de competir con grandes potencias universitarias. Hong Kong aparece por segundo año consecutivo como el sistema de educación superior que más mejora en Asia: la University of Hong Kong conserva el puesto 11 y The Chinese University of Hong Kong asciende al 18, de modo que por primera vez dos universidades de Hong Kong se sitúan entre las veinte mejores del mundo. Singapur, por su parte, mantiene a la National University of Singapore como la universidad mejor situada de Asia y única institución asiática entre las diez primeras, en el puesto 10, mientras que Nanyang Technological University ocupa el 12. El caso singapurense resulta especialmente significativo porque QS lo presenta como una demostración de que el tamaño de un sistema universitario no determina necesariamente su competitividad: la inversión continuada durante décadas en investigación, empleabilidad e internacionalización permite a un sistema pequeño competir con países mucho mayores.

India también muestra una evolución especialmente significativa. Más de la mitad de sus universidades clasificadas mejoran posiciones y 18 alcanzan su mejor resultado histórico. La presencia india en el ranking ha pasado de 14 instituciones hace una década a 52 en 2027, un incremento del 271 %, lo que convierte al país en el miembro del G20 con mayor crecimiento proporcional en número de universidades clasificadas. El avance ya no se limita a los prestigiosos Indian Institutes of Technology: universidades públicas y privadas de numerosos estados están alcanzando posiciones históricas, lo que apunta a una expansión territorial y diversificación del sistema universitario. El artículo interpreta estos resultados como indicios de que la transformación de la educación superior india se está convirtiendo en un fenómeno sistémico y no únicamente en una historia de éxito de los IIT.

El Oriente Medio y, particularmente, los países árabes del Golfo constituyen otro de los grandes focos de crecimiento. Veinticuatro instituciones de la región alcanzan posiciones históricas, con importantes avances en Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Jordania, Qatar y otros países. King Fahd University of Petroleum and Minerals (KFUPM) llega al puesto 63 y consolida su presencia entre las cien mejores del mundo, mientras King Saud University alcanza el 107 y Qatar University el 109. Khalifa University, de Emiratos Árabes Unidos, llega al puesto 147, convirtiéndose en la primera universidad del país que entra entre las 150 primeras. QS vincula esta evolución con las grandes inversiones gubernamentales en talento, investigación e innovación, enmarcadas además en estrategias nacionales de diversificación económica.

En Europa, el panorama es más desigual. Reino Unido conserva una posición privilegiada, con Imperial College en segundo lugar y 93 universidades clasificadas, pero su ritmo de mejora es inferior al de algunos competidores internacionales. Solo 31 universidades británicas mejoran posiciones frente a 38 que retroceden. QS advierte especialmente sobre el debilitamiento de la tradicional ventaja británica en internacionalización: el número de universidades británicas situadas entre las cien primeras en determinados indicadores relacionados con profesorado y estudiantes internacionales ha disminuido durante la última década. En Europa continental, en cambio, Italia aparece entre los sistemas que más mejoran, con Politecnico di Milano en el puesto 87, mientras Alemania, España y Francia incrementan considerablemente el número de universidades presentes en la clasificación. La Technical University of Munich, en el puesto 25, es la universidad mejor situada de la Unión Europea, seguida por Université PSL, en el puesto 34.

Uno de los mensajes más importantes del informe afecta precisamente a Estados Unidos. Aunque sigue siendo el sistema universitario más representado, con 184 instituciones frente a 192 en la edición anterior, el 66 % de sus universidades empeora su posición. El contraste entre una élite universitaria extremadamente fuerte y un conjunto más amplio de instituciones sometidas a presión es muy marcado. MIT, Harvard, Stanford, Caltech y otras universidades de élite mantienen posiciones extraordinarias, pero el conjunto del sistema estadounidense experimenta un descenso medio de 10,2 posiciones entre instituciones comparables, mientras China continental registra una subida media de 17,1 posiciones. Especialmente preocupante para QS es la pérdida de competitividad internacional: la representación estadounidense entre las 200 primeras universidades en el indicador de estudiantes internacionales se ha reducido de 28 instituciones en 2017 a solo 14 en 2027, mientras que en profesorado internacional ha pasado de 15 a ocho.

El artículo también muestra que la presión competitiva se extiende a Canadá, América Latina, África y otras regiones. Canadá experimenta retrocesos en dos tercios de sus universidades clasificadas, aunque McGill conserva el primer puesto nacional y se mantiene en el lugar 30 mundial. América Latina presenta una trayectoria descendente más pronunciada: el 52 % de sus universidades retrocede y solo el 8 % mejora. La Universidad de Buenos Aires, en el puesto 84, continúa siendo la única institución latinoamericana entre las cien primeras, mientras que Colombia registra retrocesos generalizados. En África subsahariana, Sudáfrica continúa liderando, aunque University of Cape Town cae hasta el puesto 184. Al mismo tiempo, aumenta el número de universidades africanas incluidas en el ranking, pasando de 12 hace una década a 23 en la edición actual, lo que refleja una expansión gradual de sus capacidades de investigación, resultados estudiantiles y colaboración internacional.

En conjunto, el QS World University Rankings 2027 presenta una educación superior mundial en transición. La supremacía de Estados Unidos y Reino Unido en la cúspide permanece, pero ya no representa por sí sola la dinámica del sistema global. China, India, Hong Kong, Singapur y los países árabes están incrementando su presencia mediante políticas de inversión sostenida en investigación, internacionalización, innovación y atracción de talento. El ranking incorpora más de 1.500 universidades de 106 sistemas de educación superior, y su análisis se basa en 21 millones de artículos científicos, 222 millones de citas, 1,6 millones de respuestas de encuestas académicas, datos de 8.808 instituciones y opiniones de más de 121.000 académicos y 69.000 empleadores. La principal conclusión es que la competencia universitaria internacional está pasando de un modelo concentrado en unas pocas potencias occidentales a otro mucho más distribuido, donde la capacidad de atraer talento internacional, producir investigación de impacto y mantener conexiones globales será cada vez más decisiva.

La revolución de la inteligencia artificial en el trabajo: más evolución que sustitución

Soundararajan, Vivek. AI and Work: An Expert Assesses How Far This Revolution Still Has to Run. The Conversation, 9 de marzo de 2026. Disponible en: https://theconversation.com/ai-and-work-an-expert-assesses-how-far-this-revolution-still-has-to-run-277650

Vivek Soundararajan, profesor de Trabajo e Igualdad de la Universidad de Bath, examina críticamente el impacto real que la inteligencia artificial está teniendo sobre el empleo y cuestiona tanto el entusiasmo desmedido como las predicciones catastrofistas que dominan el debate público. Frente a los discursos que anuncian una transformación inmediata del mercado laboral o la desaparición masiva de puestos de trabajo, el autor sostiene que la evidencia empírica disponible muestra una realidad mucho más matizada.

La revolución de la IA ya ha comenzado, pero su desarrollo es desigual, sectorial y mucho más lento de lo que sugieren los titulares. En lugar de una sustitución generalizada del trabajo humano, lo que se observa es una incorporación gradual de herramientas de IA que mejoran determinadas tareas sin alterar todavía la estructura básica del empleo en la mayoría de las organizaciones.

El artículo reúne diversos estudios recientes que demuestran que la inteligencia artificial puede generar importantes aumentos de productividad en actividades intensivas en conocimiento. Entre ellos destaca un experimento en el que profesionales que utilizaron ChatGPT para tareas de redacción completaron su trabajo un 40 % más rápido y con una calidad aproximadamente un 18 % superior respecto a quienes no emplearon estas herramientas. Del mismo modo, investigaciones realizadas en centros de atención al cliente muestran incrementos significativos en el número de incidencias resueltas por hora gracias al apoyo de sistemas de IA. Estos resultados confirman que la tecnología puede mejorar la eficiencia en determinadas ocupaciones, especialmente aquellas basadas en la producción y el procesamiento de información. Sin embargo, Soundararajan advierte que estos éxitos experimentales no deben confundirse con una transformación completa del mercado laboral.

El autor destaca que las predicciones sobre una destrucción masiva de empleo aún no se han materializado. Los mercados laborales de los países desarrollados continúan mostrando niveles históricamente elevados de ocupación y, hasta el momento, las investigaciones no encuentran evidencias sólidas de pérdidas generalizadas de empleo ni de reducciones salariales atribuibles directamente a la adopción de la inteligencia artificial. Incluso estudios realizados en empresas pioneras en el uso de chatbots muestran efectos muy limitados sobre las horas trabajadas o los ingresos de los empleados. La explicación reside en que muchas tareas siguen requiriendo juicio humano, conocimiento tácito, interacción social, experiencia acumulada y presencia física, capacidades que la IA todavía no puede reproducir de forma fiable.

Uno de los aspectos más interesantes del análisis se refiere a la desigual distribución de los beneficios de la IA. Soundararajan observa que quienes más se benefician son, en muchos casos, los trabajadores con menor experiencia. La inteligencia artificial actúa como una herramienta que reduce la brecha de productividad entre empleados noveles y expertos al proporcionar asistencia inmediata en tareas complejas. Paradójicamente, esta ventaja plantea un problema de largo plazo: si las empresas reducen la contratación de perfiles junior porque la IA puede realizar parte de las tareas de aprendizaje inicial, podrían debilitar el proceso mediante el cual se forman los futuros profesionales expertos. Es decir, la tecnología puede mejorar el rendimiento presente mientras compromete el desarrollo del capital humano necesario para el futuro.

El artículo también analiza las diferencias entre sectores económicos. La adopción de la inteligencia artificial avanza de manera muy desigual: las empresas tecnológicas y los servicios basados en información incorporan estas herramientas con mucha mayor rapidez que sectores como la hostelería, el comercio o los servicios presenciales. Además, existe una diferencia importante entre experimentar con aplicaciones de IA e integrarlas realmente en los procesos organizativos. Muchas empresas utilizan herramientas de inteligencia artificial de forma puntual, pero todavía no han rediseñado su estructura de trabajo, sus flujos de información o sus modelos de negocio para aprovechar plenamente su potencial. Esto explica por qué el impacto agregado sobre la productividad de las economías sigue siendo relativamente modesto pese a la enorme atención mediática que recibe la IA.

Soundararajan sostiene que el verdadero reto no consiste únicamente en desarrollar modelos cada vez más potentes, sino en gestionar adecuadamente la transición organizativa y social que implica su adopción. La revolución tecnológica dependerá menos de la capacidad de los algoritmos que de la habilidad de las empresas para rediseñar procesos, formar a sus trabajadores y distribuir equitativamente las ganancias de productividad. Si la automatización elimina determinadas tareas de entrada sin crear nuevas oportunidades de aprendizaje y desarrollo profesional, podrían agravarse las desigualdades laborales y reducirse las posibilidades de movilidad profesional para las nuevas generaciones.

El autor defiende una posición equilibrada entre el optimismo tecnológico y el alarmismo. La inteligencia artificial está produciendo mejoras reales en productividad y modificará profundamente muchas ocupaciones, pero la transformación será gradual, heterogénea y dependerá tanto de decisiones organizativas como del propio avance tecnológico. El verdadero desafío no es determinar si la IA sustituirá a los trabajadores, sino cómo adaptar los sistemas educativos, las políticas laborales y las estrategias empresariales para que los beneficios de esta nueva revolución tecnológica se traduzcan en empleos de mayor calidad, oportunidades de aprendizaje continuo y un crecimiento económico más inclusivo.

Manual de lectura, escritura y oralidad académicas: una guía para desarrollar competencias comunicativas en el ingreso a la universidad

Navarro, Federico, y Graciela Aparicio (coords.). Manual de lectura, escritura y oralidad académicas para ingresantes a la universidad. Buenos Aires: Universidad Argentina de la Empresa (UADE), 2026.

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Manual de lectura, escritura y oralidad académicas para ingresantes a la universidad, coordinado por Federico Navarro y Graciela Aparicio, constituye una propuesta pedagógica destinada a facilitar la transición de los estudiantes hacia la cultura académica universitaria. Su propósito principal es acompañar el proceso de enculturación durante el primer año de estudios mediante el desarrollo de competencias fundamentales de lectura, escritura y comunicación oral, entendidas no como habilidades generales, sino como prácticas propias de la educación superior. Aunque el manual se orienta especialmente a estudiantes de Economía y Administración, sus planteamientos, estrategias y actividades poseen un carácter transversal que los hace aplicables a cualquier disciplina universitaria. La obra adopta como eje temático cuestiones relacionadas con la empresa, la sostenibilidad y la responsabilidad social, integrando así el aprendizaje de la comunicación académica con problemáticas de actualidad.

Uno de los principales aportes del manual es su concepción de la alfabetización académica como un proceso de incorporación progresiva a las formas de producir, interpretar y comunicar conocimiento características de la universidad. Los autores parten de la idea de que los estudiantes no llegan a la educación superior con un dominio completo de estas prácticas, por lo que resulta necesario enseñarlas explícitamente. En este sentido, el manual explica cuáles son las expectativas que la comunidad académica tiene respecto a quienes escriben y leen textos universitarios, cómo se construye el conocimiento mediante el diálogo con otros autores y por qué resulta esencial comprender las convenciones discursivas que regulan la producción científica y profesional.

La obra dedica una atención especial al desarrollo de la autoría académica. Los estudiantes aprenden que escribir en la universidad no consiste únicamente en reproducir información, sino en construir una voz propia fundamentada en evidencias y en el análisis crítico de las fuentes consultadas. Para ello, el manual aborda cuestiones como la identificación de fuentes científicamente fiables, la evaluación de su calidad y pertinencia, el uso adecuado de las citas y referencias bibliográficas y la integración de diferentes perspectivas para elaborar argumentos propios. De esta manera, fomenta una concepción ética y responsable de la escritura académica, basada en el reconocimiento del trabajo intelectual ajeno y en la prevención del plagio.

El contenido se organiza en siete capítulos, diseñados para desarrollarse a lo largo de un curso de aproximadamente 72 horas, en los que se trabajan de forma progresiva competencias esenciales para la producción de textos académicos. Entre ellas destacan la planificación de un informe de lectura, la formulación de afirmaciones y argumentos sólidos, la búsqueda y selección de información, el análisis crítico de fuentes, la organización de ideas, la construcción de una voz autoral y la revisión sistemática de los textos. Cada capítulo combina explicaciones conceptuales con actividades prácticas, ejemplos comentados y ejercicios que permiten aplicar inmediatamente los conocimientos adquiridos.

El informe de lectura constituye el género central alrededor del cual se articula buena parte de la propuesta didáctica. Los coordinadores consideran que este tipo de texto representa una herramienta privilegiada para el aprendizaje porque obliga a comprender, sintetizar, analizar, comparar y valorar críticamente distintos documentos antes de elaborar una interpretación propia. A través de una secuencia cuidadosamente estructurada, los estudiantes aprenden a planificar, redactar y revisar informes que no solo demuestran comprensión lectora, sino también capacidad de reflexión y argumentación, convirtiendo la escritura en un instrumento para aprender y construir conocimiento.

Otro aspecto destacable del manual es su flexibilidad metodológica. Aunque ha sido concebido para un contexto universitario concreto, los contenidos, actividades y estrategias pueden adaptarse fácilmente a otras titulaciones, instituciones y modalidades de enseñanza. Los autores proponen materiales reutilizables y escalables que permiten ajustar la profundidad de los contenidos según las necesidades de cada curso o programa formativo. Asimismo, la obra incorpora una amplia variedad de géneros discursivos y situaciones comunicativas que enriquecen la formación de los estudiantes y favorecen el desarrollo de competencias transferibles a distintos ámbitos académicos y profesionales.

En conjunto, el Manual de lectura, escritura y oralidad académicas para ingresantes a la universidad representa una valiosa contribución a la alfabetización académica en la educación superior. Su enfoque combina fundamentos teóricos sólidos con una orientación eminentemente práctica, ofreciendo a docentes y estudiantes un conjunto de herramientas para comprender cómo se produce y comunica el conocimiento en la universidad. Más que enseñar técnicas de redacción, el manual propone formar escritores y lectores capaces de participar activamente en las comunidades académicas, desarrollar pensamiento crítico y construir una identidad intelectual basada en el rigor, la reflexión y el uso responsable de la información.

Guía del bibliotecario público para responder preguntas sobre salud

Newman, Bobbi.Public Librarian’s Guide to Answering Health Questions. Librarian by Day, 29 de julio de 2026. Disponible en: Librarian by Day

The Public Librarian’s Guide to Answering Health Questions, una obra escrita por Bobbi Newman y Carolyn Martin que responde a una necesidad cada vez más urgente en las bibliotecas públicas: capacitar a los bibliotecarios para gestionar de forma competente las consultas relacionadas con la salud.

La iniciativa surge tras varios años de trabajo y adquiere especial relevancia en un contexto caracterizado por la proliferación de la desinformación sanitaria, el auge de los contenidos generados mediante inteligencia artificial y la creciente dificultad de la ciudadanía para distinguir entre información fiable y contenidos engañosos. Las autoras sostienen que las bibliotecas públicas continúan siendo uno de los pocos espacios comunitarios donde las personas pueden plantear dudas sobre cuestiones de salud en un entorno neutral, gratuito y basado en la confianza.

La guía parte de una premisa fundamental: los bibliotecarios no necesitan convertirse en profesionales sanitarios para desempeñar un papel esencial en la alfabetización en salud. Su función consiste en aplicar las competencias propias de la biblioteconomía —búsqueda, evaluación crítica, selección y mediación de la información— al ámbito de las consultas médicas, ayudando a los usuarios a localizar recursos rigurosos, comprensibles y actualizados. En este sentido, el libro enfatiza la importancia de mantener siempre unos límites profesionales claros: el bibliotecario no diagnostica, no prescribe tratamientos ni sustituye al personal sanitario, sino que facilita el acceso a información científica de calidad y orienta al ciudadano hacia las fuentes y los profesionales adecuados cuando la situación lo requiere.

Uno de los aspectos más destacados de la obra es su enfoque eminentemente práctico. El texto pretende reducir la inseguridad que experimentan muchos bibliotecarios cuando reciben preguntas relacionadas con enfermedades, medicamentos, tratamientos o prevención. Para ello proporciona estrategias de referencia, marcos éticos de actuación, recursos especializados, criterios para evaluar la calidad de la información y recomendaciones para afrontar conversaciones delicadas con empatía y profesionalidad. El objetivo no es únicamente mejorar la calidad del servicio bibliotecario, sino también fortalecer la confianza de los profesionales para responder a unas demandas que cada vez aparecen con mayor frecuencia en el servicio de referencia.

El libro también sitúa la alfabetización en salud dentro del problema más amplio de la desinformación. Las autoras advierten que los ciudadanos llegan a las bibliotecas influenciados por publicaciones virales en redes sociales, vídeos, recomendaciones personales o respuestas generadas por herramientas de inteligencia artificial que mezclan información correcta con errores o afirmaciones sin evidencia científica. Ante este escenario, la biblioteca pública se convierte en un actor clave para enseñar a evaluar la credibilidad de las fuentes, identificar información basada en evidencias y comprender mejor los riesgos asociados a la circulación de contenidos falsos o manipulados. La guía propone convertir la entrevista de referencia en una oportunidad educativa que ayude a desarrollar competencias críticas y autonomía informacional entre los usuarios.

Finalmente, la publicación reivindica el papel social de las bibliotecas como infraestructuras de salud comunitaria. Más allá de facilitar libros o acceso a Internet, las bibliotecas pueden contribuir al bienestar colectivo proporcionando información fiable que permita a las personas tomar decisiones mejor fundamentadas sobre su salud. La obra representa así una evolución del servicio bibliotecario tradicional hacia un modelo en el que la alfabetización informacional y la alfabetización en salud convergen para responder a uno de los mayores desafíos informativos de nuestro tiempo: combatir la desinformación y favorecer el acceso equitativo al conocimiento científico.

Estadísticas de uso de Sci-Hub: países con mayor número de descargas y limitaciones metodológicas de los datos

Sci-Hub. Sci-Hub Statistics. Disponible en: https://sci-hub.ee/stats

La sección de estadísticas de Sci-Hub ofrece una visión general del uso de la plataforma a partir de los datos recopilados exclusivamente de sus dominios oficiales. El objetivo de esta página es mostrar tendencias de utilización, especialmente en lo relativo a los países desde los que se realizan más descargas de artículos científicos. No obstante, el propio sitio advierte que estos datos representan únicamente una parte de la actividad total de Sci-Hub, ya que no incluyen las descargas realizadas a través de los numerosos dominios espejo (mirrors) que reproducen el servicio. En aquellos países donde los dominios principales han sido bloqueados por decisiones judiciales o administrativas, el tráfico hacia estos sitios alternativos puede ser considerablemente superior al registrado por los servidores originales.

El responsable del sitio también anuncia su intención de publicar en el futuro el registro completo de descargas (full Sci-Hub download log), lo que permitiría disponer de un conjunto de datos mucho más detallado para analizar patrones de acceso, distribución geográfica, frecuencia de uso y comportamiento de los usuarios. Un registro de esta naturaleza tendría un notable interés para investigadores especializados en comunicación científica, bibliometría y acceso abierto, ya que posibilitaría estudiar con mayor precisión cómo se distribuye el acceso informal a la literatura académica a escala mundial.

Entre los datos que actualmente se ofrecen destaca una clasificación de los países con mayor número de descargas durante el último mes. La tabla ordena las naciones según el volumen de artículos descargados, proporcionando una instantánea de los lugares donde Sci-Hub presenta una mayor utilización reciente. Este tipo de información permite identificar tendencias geográficas, observar variaciones temporales en el uso de la plataforma y detectar regiones donde la demanda de literatura científica mediante canales alternativos resulta especialmente intensa.

El dato más llamativo es el claro liderazgo de China, con 62.841.491 descargas, una cifra extraordinariamente superior a la del resto de los países. De hecho, el volumen chino supera ampliamente la suma de las descargas de todos los demás países del Top 20. Este predominio puede explicarse por una combinación de factores: el enorme tamaño de su comunidad científica, el elevado número de estudiantes e investigadores, la intensa actividad investigadora del país y las barreras de acceso a determinadas publicaciones internacionales.

En segundo lugar aparece Estados Unidos, con 14.565.580 descargas. Aunque la cifra es muy elevada, representa menos de una cuarta parte de las descargas registradas para China. Resulta especialmente significativo porque Estados Unidos alberga algunas de las universidades y centros de investigación con mayores presupuestos para suscripciones científicas. Ello confirma que el uso de Sci-Hub no responde únicamente a la falta de acceso institucional, sino también a razones de conveniencia, rapidez o facilidad de acceso a los artículos.

Existe un gran salto entre los dos primeros países y el resto del ranking. India, en tercera posición, registra 2.992.560 descargas, seguida por Rusia (1.936.812), Brasil (1.853.519) e Indonesia (1.444.790). Estos países representan grandes sistemas nacionales de educación superior y cuentan con millones de estudiantes e investigadores, pero también con importantes desigualdades en el acceso a la literatura científica comercial, lo que puede favorecer el recurso a plataformas alternativas como Sci-Hub.

En el grupo intermedio destacan Alemania, Singapur, Irán, Japón, Turquía, Francia y Corea del Sur, todos ellos con cifras comprendidas entre aproximadamente 700.000 y 1,3 millones de descargas. La presencia simultánea de países con infraestructuras científicas muy desarrolladas (Alemania, Francia, Japón o Corea del Sur) junto a otros con mayores limitaciones económicas demuestra que el uso de Sci-Hub constituye un fenómeno global y no exclusivo de los países con menos recursos.

Los últimos puestos del Top 20 corresponden a Países Bajos, Filipinas, México, Malasia, Reino Unido, Vietnam y Canadá, con cifras que oscilan entre unas 460.000 y 600.000 descargas. Aunque el volumen es inferior al de los primeros países del ranking, sigue representando un uso considerable de la plataforma. La presencia de países como Reino Unido o Canadá, cuyos sistemas universitarios disponen de amplias colecciones de revistas científicas, sugiere nuevamente que muchos usuarios recurren a Sci-Hub por la rapidez de acceso o para evitar barreras de autenticación.

Desde una perspectiva geográfica, Asia domina claramente la clasificación, con diez de los veinte países representados (China, India, Indonesia, Singapur, Irán, Japón, Turquía, Corea del Sur, Malasia y Vietnam). América aporta cuatro países (Estados Unidos, Brasil, México y Canadá), Europa cinco (Rusia, Alemania, Francia, Países Bajos y Reino Unido) y África no aparece representada entre los veinte primeros. Esta distribución refleja, en gran medida, dónde se concentra actualmente la producción científica mundial y el crecimiento de los sistemas de investigación.

La tabla también ilustra una desigualdad muy marcada en el uso de la plataforma. China registra aproximadamente 4,3 veces más descargas que Estados Unidos y más de veinte veces las de India, que ocupa el tercer lugar. Esto indica que el uso de Sci-Hub no está distribuido de forma uniforme, sino que se concentra en unos pocos países con grandes comunidades investigadoras.

Sin embargo, el propio sitio reconoce importantes limitaciones metodológicas que deben tenerse en cuenta al interpretar estas estadísticas. En particular, los datos no se depuran para eliminar el efecto del uso de redes privadas virtuales (VPN), servidores proxy ni accesos automatizados mediante robots. Como consecuencia, la localización geográfica que reflejan las direcciones IP puede no corresponder con la ubicación real del usuario. Un ejemplo señalado expresamente es el del Reino Unido, donde el acceso a Sci-Hub ha sido restringido en diversas ocasiones; muchos usuarios recurren a servidores VPN situados en Estados Unidos para acceder al servicio, de modo que sus descargas aparecen registradas como procedentes de ese país. Este fenómeno puede distorsionar significativamente la distribución geográfica observada y sobreestimar el uso en determinadas regiones mientras subestima el de otras.

Estas advertencias ponen de manifiesto que las estadísticas deben interpretarse como una aproximación al comportamiento de los usuarios y no como una representación exacta del consumo mundial de artículos científicos a través de Sci-Hub. A ello se suma el hecho de que la exclusión de los dominios espejo implica que una parte sustancial del tráfico internacional queda fuera del análisis. En consecuencia, los datos disponibles son útiles para identificar tendencias generales y realizar comparaciones aproximadas, pero no constituyen una medición exhaustiva del uso global de la plataforma.

En conjunto, esta sección refleja el interés de Sci-Hub por aportar cierta transparencia sobre la utilización del servicio y por facilitar datos que puedan ser analizados por la comunidad investigadora. Al mismo tiempo, el propio sitio reconoce las limitaciones técnicas y metodológicas inherentes a la recopilación de estos datos, recordando que factores como la censura de dominios, el empleo de VPN, los accesos automatizados y la existencia de múltiples réplicas del servicio condicionan la fiabilidad de las estadísticas y hacen necesario interpretarlas con cautela.

La interoperabilidad como estrategia: la guía de PALCI para elegir sistemas bibliotecarios abiertos y preparados para el futuro

PALCI (Pennsylvania Academic Library Consortium, Inc.). PALCI Guide to Interoperability and System Selection. A guide to help PALCI member libraries evaluate library systems and vendors against open interoperability standards during selection and procurement. Versión 1.0. Agosto de 2026

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PALCI Guide to Interoperability and System Selection constituye un documento estratégico destinado a orientar a las bibliotecas universitarias en la selección y adquisición de sistemas de gestión bibliotecaria (ILS) y otras plataformas tecnológicas, situando la interoperabilidad como el criterio central de cualquier decisión tecnológica.

La guía parte de la premisa de que la interoperabilidad no debe entenderse únicamente como una cuestión técnica, sino como un elemento esencial para garantizar la sostenibilidad, la colaboración y la capacidad de innovación de los consorcios bibliotecarios. En un contexto caracterizado por restricciones presupuestarias, creciente complejidad tecnológica y reducción de personal especializado, PALCI defiende que los sistemas basados en estándares abiertos permiten compartir infraestructuras, evitar duplicidades y maximizar el rendimiento de las inversiones realizadas por cada institución. La interoperabilidad posibilita que bibliotecas con plataformas diferentes puedan colaborar eficazmente sin renunciar a su autonomía local, fortaleciendo al mismo tiempo los servicios consorciales y la capacidad colectiva de adaptación al cambio.

Uno de los mensajes más relevantes del documento es que la interoperabilidad debe convertirse en un criterio estratégico para los responsables institucionales, más allá de los departamentos técnicos. La guía subraya que infraestructuras como EZBorrow, sustentadas sobre la plataforma ReShare, representan el núcleo de los servicios cooperativos de PALCI y constituyen la base sobre la que se desarrollarán futuras iniciativas relacionadas con el préstamo digital, el intercambio de metadatos abiertos y otros servicios compartidos. Por ello, cualquier biblioteca que contemple migrar su sistema integrado de gestión debe evaluar cuidadosamente la compatibilidad con estos servicios antes de adoptar una nueva plataforma. La elección de un sistema poco interoperable puede comprometer la participación en los servicios del consorcio, incrementar los costes de integración y limitar la capacidad de colaboración futura.

La guía define la interoperabilidad como la capacidad de los distintos sistemas bibliotecarios para comunicarse de forma fiable y segura mediante estándares abiertos, interfaces documentadas y modelos de gobernanza compartidos. Este enfoque permite que cada biblioteca mantenga la libertad de elegir las soluciones tecnológicas que mejor se adapten a sus necesidades, sin quedar aislada del ecosistema cooperativo. Gracias a esta arquitectura abierta, las bibliotecas pueden compartir colecciones, participar plenamente en los servicios consorciales, afrontar migraciones de sistemas con menor impacto y contribuir al desarrollo de innovaciones comunes sin necesidad de reproducir esfuerzos o desarrollar integraciones específicas para cada plataforma. La interoperabilidad aparece así como un mecanismo que combina autonomía institucional y cooperación efectiva.

El documento dedica una parte importante a explicar por qué la interoperabilidad constituye un factor determinante para la sostenibilidad económica y operativa de las bibliotecas universitarias. Según PALCI, la utilización de estándares abiertos prolonga la vida útil de las inversiones tecnológicas, disminuye la dependencia de proveedores concretos y reduce los costes asociados al mantenimiento y desarrollo de integraciones propietarias. En un mercado donde la concentración empresarial entre proveedores de software bibliotecario es cada vez mayor, apostar por estándares abiertos representa una forma de preservar la independencia institucional y minimizar el riesgo de quedar atrapado en ecosistemas tecnológicos cerrados. Asimismo, PALCI destaca su participación activa en organizaciones como NISO y en otras iniciativas internacionales de normalización para garantizar que las necesidades de las bibliotecas universitarias estén representadas en la evolución futura de los estándares.

Otro de los ejes fundamentales de la guía es la relación entre interoperabilidad e innovación. PALCI sostiene que los sistemas abiertos reducen las barreras para experimentar con nuevas herramientas, procedimientos y modelos de colaboración. Cuando los datos pueden intercambiarse mediante estándares compartidos, los proyectos piloto desarrollados por una institución pueden adaptarse y reutilizarse fácilmente en otras bibliotecas del consorcio, transformando la innovación en un proceso colectivo en lugar de una sucesión de iniciativas aisladas. Esta filosofía se refleja en la participación de PALCI en proyectos colaborativos como Project ReShare, CrossLink y el Collaborative Collections Lifecycle Project (CCLP), que buscan construir infraestructuras comunes para la gestión compartida de colecciones y recursos bibliográficos.

La interoperabilidad también se presenta como un elemento esencial para generar confianza entre las instituciones participantes. Los estándares abiertos y las prácticas transparentes permiten que el intercambio de datos sea predecible, documentado y gobernado de manera colectiva, reforzando tanto la seguridad técnica como las relaciones profesionales entre las bibliotecas. Al mismo tiempo, la interoperabilidad facilita la integración con otros servicios universitarios y prepara las infraestructuras para responder a futuros cambios tecnológicos. Desde esta perspectiva, la confianza no depende únicamente de acuerdos institucionales, sino también de la existencia de arquitecturas tecnológicas abiertas, comprensibles y sostenibles.

La guía establece además una clara diferenciación entre los estándares abiertos y las interfaces propietarias. Mientras los primeros son neutrales respecto a los proveedores, están gobernados por la comunidad y garantizan la interoperabilidad a largo plazo, las API propietarias dependen de decisiones comerciales, pueden incorporar costes adicionales o sufrir modificaciones unilaterales. Entre los estándares considerados esenciales para los servicios de PALCI figuran protocolos ampliamente consolidados como NCIP para la circulación, OAI-PMH para la recolección de metadatos y Z39.50 para la búsqueda en catálogos. La recomendación es inequívoca: las bibliotecas deben priorizar plataformas que implementen estos estándares abiertos para preservar su capacidad de elección, favorecer la competencia entre proveedores y asegurar la continuidad de los servicios cooperativos.

En la parte final del documento, PALCI analiza los desafíos que marcarán la evolución de las bibliotecas universitarias durante los próximos años. El primero es la consolidación de políticas de metadatos abiertos, inspiradas en iniciativas como la declaración de ICOLC sobre los derechos de los metadatos bibliotecarios y en las políticas adoptadas por instituciones como las universidades de Pennsylvania y Stanford. PALCI anima a sus miembros a publicar metadatos bajo licencias abiertas, facilitar su descarga masiva y favorecer su reutilización, ya que ello fortalece los servicios de descubrimiento compartido y elimina barreras para la cooperación. El segundo gran reto es la expansión del préstamo consorcial hacia libros electrónicos y otros contenidos digitales. Para ello será imprescindible que los sistemas sean capaces de representar derechos de acceso mediante metadatos legibles por máquina, comunicar de forma fiable la disponibilidad de los recursos y autenticar usuarios pertenecientes a distintas instituciones. Las decisiones tecnológicas adoptadas en la actualidad condicionarán la capacidad de las bibliotecas para incorporarse a estos nuevos servicios sin tener que afrontar costosas sustituciones de sistemas.

Como conclusión, la guía reafirma que la interoperabilidad constituye el fundamento sobre el que debe construirse el futuro de la cooperación bibliotecaria. Lejos de ser un simple requisito técnico, representa una estrategia institucional que fortalece la sostenibilidad, incrementa la capacidad de innovación, preserva la autonomía de las bibliotecas y facilita la creación de servicios compartidos cada vez más avanzados. PALCI considera que apostar por estándares abiertos, integraciones transparentes y modelos de gobernanza colaborativos permitirá a sus bibliotecas afrontar con éxito la transición hacia un ecosistema en el que el intercambio de recursos físicos y digitales, los metadatos abiertos y las infraestructuras comunes serán elementos esenciales para garantizar un acceso equitativo y eficiente a la información. El documento se complementa con una versión ampliada destinada a los miembros del consorcio, que incluye criterios técnicos detallados y preguntas para evaluar a los proveedores durante los procesos de contratación

La IA generativa amenaza con desbordar las revistas científicas: el creciente desafío del fraude académico

Scott, Alex. Can we stop AI from flooding scientific journals? Chemical & Engineering News (C&EN), vol. 104, julio de 2026. Publicado por la American Chemical Society. https://cen.acs.org/policy/publishing/ai-fraud-science-journal-generative-ai/104/web/2026/07

La rápida expansión de la inteligencia artificial generativa está transformando el fraude científico al reducir drásticamente el tiempo y el esfuerzo necesarios para producir artículos aparentemente rigurosos. Lo que antes requería semanas o meses de trabajo —incluida la fabricación de datos, imágenes y referencias— ahora puede realizarse en cuestión de horas mediante herramientas de IA capaces de redactar manuscritos convincentes y difíciles de distinguir de investigaciones legítimas.

Según diversos expertos citados en el reportaje, la IA no ha creado el problema del fraude científico, pero sí ha multiplicado su escala y velocidad, actuando como un potente acelerador de un sistema ya afectado por la presión del «publicar o perecer». Como resume Ivan Oransky, cofundador de Retraction Watch, «la IA es un acelerador, no la chispa»: el sistema de «publicar o perecer» ya incentivaba malas prácticas, pero la IA ha multiplicado la velocidad y la escala con la que pueden cometerse.

El reportaje sostiene que el verdadero problema no es únicamente que existan investigadores deshonestos, sino que el ecosistema editorial carece de recursos suficientes para detectar el creciente volumen de manuscritos fraudulentos. Muchas revistas científicas dependen de editores y revisores voluntarios, sometidos a una enorme carga de trabajo, que difícilmente pueden comprobar la autenticidad de todos los datos, imágenes, referencias y análisis estadísticos que reciben. Esta vulnerabilidad convierte el sistema editorial en un objetivo especialmente atractivo para quienes utilizan la IA para fabricar investigaciones falsas.

El artículo explica que la IA permite automatizar prácticamente todas las fases de un fraude científico. Un modelo puede generar hipótesis plausibles, redactar una introducción convincente, describir una metodología aparentemente coherente, inventar resultados compatibles con esa metodología e incluso producir referencias bibliográficas inexistentes pero verosímiles. A ello se añade la posibilidad de crear gráficos, tablas e imágenes sintéticas difíciles de distinguir de las reales, lo que incrementa el riesgo de que estudios completamente ficticios lleguen a superar los controles editoriales iniciales.

Uno de los aspectos más preocupantes es el crecimiento de una auténtica industria del fraude científico. El artículo describe cómo las denominadas paper mills (fábricas de artículos científicos) están incorporando herramientas de IA para aumentar enormemente su productividad. Estas organizaciones venden manuscritos completos o autorías a investigadores necesitados de publicaciones para obtener promociones, financiación o estabilidad laboral. La IA reduce sus costes de producción y les permite generar cantidades de artículos que hace pocos años habrían resultado imposibles.

Frente a esta amenaza, está surgiendo un mercado paralelo de empresas especializadas en detectar fraudes científicos asistidos por IA. Estas compañías desarrollan herramientas capaces de identificar patrones lingüísticos sospechosos, analizar imágenes manipuladas, localizar referencias inexistentes, detectar duplicaciones de datos y descubrir inconsistencias estadísticas. Sin embargo, el artículo advierte que esta situación se asemeja a una carrera armamentística: conforme mejoran los sistemas de detección, también evolucionan las herramientas utilizadas por quienes producen investigaciones fraudulentas.

El texto insiste en que las soluciones puramente tecnológicas serán insuficientes si no cambian los incentivos del sistema científico. Mientras la carrera académica siga premiando principalmente el número de publicaciones, el factor de impacto o determinados indicadores bibliométricos, continuará existiendo una fuerte presión para producir artículos rápidamente, lo que favorece tanto el uso irresponsable de la IA como el crecimiento del fraude organizado. En consecuencia, los autores y expertos consultados consideran necesario revisar los modelos de evaluación científica y reforzar la cultura de la integridad investigadora.

El artículo también pone de relieve la importancia de aumentar la transparencia durante todo el proceso editorial. Entre las medidas propuestas figuran exigir la declaración explícita del uso de IA generativa, mejorar la revisión por pares, reforzar la comprobación de datos e imágenes antes de la publicación y promover mecanismos que faciliten la reproducibilidad de los resultados. Estas prácticas no eliminarían el fraude, pero elevarían considerablemente el coste y la dificultad de producir investigaciones falsas.

La conclusión del reportaje es que la inteligencia artificial no representa una amenaza aislada, sino un factor que acelera debilidades estructurales ya existentes en la comunicación científica. La tecnología facilita la creación de artículos fraudulentos a una velocidad sin precedentes, mientras que las revistas científicas, los revisores y las editoriales disponen de recursos limitados para detectarlos. Frenar esta tendencia requerirá combinar herramientas automáticas de detección, reformas en los procesos editoriales y, sobre todo, cambios profundos en los incentivos que gobiernan la evaluación y la publicación de la investigación científica.

La biblioteca al aire libre de Seúl supera el millón de visitantes en solo 90 días

Ramm, Millie. Seoul’s Outdoor Library Attracts a Million Visitors in Just 90 Days. 1000 Libraries Magazine, 13 de octubre de 2025. 1000 Libraries Magazine

La iniciativa Seoul Outdoor Library se ha consolidado como uno de los proyectos de promoción de la lectura más exitosos del mundo. En apenas tres meses de funcionamiento durante la primavera de 2025, las bibliotecas al aire libre instaladas en Seoul Plaza, Gwanghwamun Square y el entorno del Cheonggyecheon Stream recibieron más de un millón de visitantes, una cifra que superó ampliamente las previsiones municipales.

Desde su creación en 2022, el programa ha acumulado ya millones de usuarios y ha transformado algunos de los espacios públicos más emblemáticos de la capital surcoreana en grandes salas de lectura abiertas, convirtiendo la experiencia de leer en una actividad cotidiana, accesible y compartida.

El éxito del proyecto radica en una concepción de la biblioteca completamente alejada del modelo tradicional. En lugar de edificios cerrados y silenciosos, la ciudad ofrece colecciones de libros cuidadosamente seleccionadas, zonas de descanso con pufs y mobiliario cómodo, iluminación ambiental, escenarios para actividades culturales y espacios diferenciados para la lectura, la conversación y las actuaciones artísticas. En 2025 se incorporaron más de 12.000 nuevos libros, además de servicios innovadores como préstamo rápido, custodia temporal de ejemplares, programación cultural permanente y colaboraciones con entidades internacionales, lo que convierte estos espacios en auténticos centros culturales al aire libre.

Los datos de participación reflejan que el proyecto no solo atrae visitantes, sino que consigue fomentar realmente la lectura. Las encuestas muestran que alrededor del 87 % de los asistentes leyó al menos un libro durante su visita y que los niveles de satisfacción ciudadana alcanzaron cifras extraordinariamente elevadas, superiores al 96 % según los datos del Ayuntamiento de Seúl. Estos resultados adquieren aún mayor relevancia en un contexto internacional marcado por el descenso de los índices de lectura, demostrando que una adecuada combinación de espacio público, diseño urbano, programación cultural y acceso gratuito a los libros puede despertar el interés por la lectura entre públicos muy diversos.

Otro de los aspectos más destacados es la capacidad de la biblioteca para redefinir el uso del espacio urbano. Las plazas y paseos de la ciudad dejan de ser simples lugares de tránsito para convertirse en escenarios de encuentro, descanso y convivencia. Familias, estudiantes, turistas, trabajadores y lectores ocasionales comparten un entorno donde la cultura forma parte de la vida cotidiana. Además, la programación se adapta a las estaciones del año mediante actividades nocturnas durante el verano, clubes de lectura, encuentros literarios y eventos temáticos que amplían el atractivo de la iniciativa y favorecen una apropiación colectiva del espacio público.

El caso de Seúl se ha convertido así en un referente internacional sobre cómo las bibliotecas pueden extender sus servicios más allá de sus edificios y actuar como herramientas de regeneración urbana y cohesión social. El modelo demuestra que acercar los libros a los lugares donde ya se encuentra la ciudadanía, en lugar de esperar a que los ciudadanos acudan a la biblioteca, puede incrementar significativamente la participación cultural y reforzar el papel de la lectura como experiencia social compartida. Su éxito ha despertado el interés de numerosas ciudades que estudian replicar una fórmula que combina bibliotecas, urbanismo, bienestar y cultura en un mismo proyecto.

Las bibliotecas reivindican el equilibrio entre inteligencia artificial y derechos de autor

Klosek, Katherine, y Marjory Blumenthal. Revisiting the Library Copyright Alliance Statement on AI and Copyright. Association of Research Libraries (ARL), 10 de diciembre de 2025. https://www.arl.org/blog/revisiting-the-library-copyright-alliance-statement-on-ai-and-copyright/

Library Copyright Alliance (LCA), integrada por la Association of Research Libraries (ARL) y la American Library Association (ALA), ha revisado y actualizado su posición sobre la relación entre la inteligencia artificial y los derechos de autor a la luz de la evolución jurídica y tecnológica de los dos últimos años.

La organización reafirma que la legislación estadounidense sobre copyright continúa siendo suficientemente sólida y flexible para abordar los desafíos planteados por la IA generativa, sin necesidad de introducir modificaciones legislativas específicas. Esta postura se apoya tanto en la doctrina del fair use (uso legítimo) como en las primeras resoluciones judiciales relacionadas con el entrenamiento de modelos de inteligencia artificial.

Uno de los argumentos centrales del documento es que el entrenamiento de modelos de IA mediante el análisis de grandes cantidades de obras protegidas constituye, en la mayoría de los casos, un uso altamente transformador. La LCA sostiene que estos sistemas no reproducen las obras para sustituirlas en el mercado, sino que las utilizan para extraer patrones estadísticos y generar nuevas capacidades computacionales, una finalidad comparable a la reconocida como transformadora en precedentes como el caso Google Books. Desde esta perspectiva, exigir licencias obligatorias para entrenar modelos de IA supondría un obstáculo innecesario para la innovación científica y tecnológica, además de limitar la investigación y el desarrollo de nuevos servicios basados en inteligencia artificial.

La actualización de la declaración también tiene en cuenta las primeras decisiones judiciales en litigios de gran relevancia, como Bartz v. Anthropic y Kadrey v. Meta, en los que los tribunales comenzaron a analizar el uso de obras protegidas durante el entrenamiento de modelos generativos. Aunque estas resoluciones no cierran definitivamente el debate, la LCA considera que refuerzan su interpretación de que el entrenamiento de IA puede encajar dentro del uso legítimo cuando el proceso es transformador y no sustituye económicamente a las obras originales. No obstante, la organización recuerda que la cuestión sigue evolucionando y que futuros pronunciamientos judiciales podrían matizar algunos aspectos de esta interpretación.

El documento también aborda una cuestión especialmente relevante para bibliotecas y universidades: las consecuencias sociales y laborales derivadas de la expansión de la inteligencia artificial generativa. La LCA reconoce que estas tecnologías pueden provocar importantes transformaciones en numerosos sectores profesionales, pero advierte que el derecho de autor no debe utilizarse como herramienta para resolver problemas económicos o laborales que exceden su finalidad. En cambio, propone que las bibliotecas desempeñen un papel activo impulsando programas de alfabetización en inteligencia artificial, formación continua y reciclaje profesional, ayudando a ciudadanos e investigadores a comprender las capacidades, limitaciones y riesgos de estas tecnologías.

La alianza reafirma su compromiso con un sistema de propiedad intelectual equilibrado, que proteja los intereses de los creadores sin obstaculizar el acceso al conocimiento ni el progreso científico. La organización continuará supervisando la evolución de la jurisprudencia y de las políticas públicas para adaptar su posición cuando sea necesario, manteniendo como principio fundamental que el derecho de autor debe seguir promoviendo la creatividad, la investigación y el interés público en un contexto marcado por el desarrollo acelerado de la inteligencia artificial.