Exposición «Amazonas de la pluma: mujeres de las letras en el siglo XVIII”. Planeta Biblioteca 2026/02/04

Exposición «Amazonas de la pluma: mujeres de las letras en el siglo XVIII”. Entrevista con los comisarios Óscar Lilao Franca, María José Rodríguez Sánchez de León y Pablo Martín González

Planeta Biblioteca 2026/02/04

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La exposición “Amazonas de la pluma: mujeres de las letras en el siglo XVIII”, organizada por la Universidad de Salamanca, recupera la voz y la obra de escritoras que desafiaron las limitaciones sociales e intelectuales impuestas a las mujeres en el Setecientos. A través de autoras como Josefa Amar y Borbón, Anne Dacier, Madame de Genlis, Madame de Staël, Marie-Jeanne Riccoboni o Elizabeth Helme, la muestra pone de relieve su lucha por el acceso a la educación, el reconocimiento intelectual y la participación en el espacio público. El recorrido dialoga con la querelle des femmes y muestra cómo estas escritoras influyeron en géneros como la novela, el teatro, el ensayo o la traducción. La exposición subraya también la relación entre escritoras y lectoras como motor de cambio cultural. Comisariada por Óscar Lilao Franca, María José Rodríguez Sánchez de León y Pablo Martín González, invita a reflexionar sobre la vigencia actual de estas voces pioneras.

DATOS DE LA EXPOSICIÓN

Exposición: Amazonas de la pluma: mujeres de las letras en el S. XVIII

Fechas: 15 de enero – 15 de marzo de 2026

Lugar: Sala de la Columna, Escuelas Mayores, Universidad de Salamanca

Las autoras expuestas —como Josefa Amar y Borbón, Anne Dacier, Madame
de Genlis, Madame de Stäel, Marie-Jeanne Riccoboni y Elizabeth Helme—
desafiaron estas restricciones sociales y reivindicaron su derecho a la educación y al reconocimiento público

Entrada gratuita

Defender y apoyar el papel de las bibliotecas en la sociedad

American Library Association. “Take Action for Our Libraries.I Love Libraries. Accedido el 4 de febrero de 2026. https://ilovelibraries.org/take-action-for-our-libraries/

Take Action for Our Libraries enfatiza que las bibliotecas son instituciones vitales para la sociedad, y que su defensa y promoción requieren de la implicación activa de la comunidad. Este enfoque combina participación cívica, voluntariado, defensa legislativa y conciencia social, demostrando que la biblioteca es mucho más que un depósito de libros: es un espacio de conocimiento, inclusión y transformación social.

Take Action for Our Libraries de la American Library Association (ALA) describe un conjunto de estrategias y herramientas destinadas a movilizar a la comunidad para apoyar, defender y promover las bibliotecas en Estados Unidos. Estas instituciones no solo ofrecen libros; son centros esenciales de acceso a información, educación, recursos digitales, cultura y participación cívica. En la actualidad, las bibliotecas enfrentan amenazas constantes, como recortes presupuestarios, intentos de censura de materiales, limitaciones a la libertad de expresión y desigualdad en el acceso a la información. Por ello, este tipo de campañas busca involucrar a los usuarios y defensores de las bibliotecas en acciones concretas y sostenidas, con el objetivo de garantizar que estas instituciones sigan cumpliendo su papel social y educativo.

Una de las principales iniciativas de la ALA es la promoción de la defensa legislativa y política de las bibliotecas. A través de la campaña Show Up for Our Libraries (“Hazte presente por nuestras bibliotecas”), se alienta a los ciudadanos a contactar a sus representantes locales, estatales y federales, explicando cómo las bibliotecas impactan positivamente sus comunidades. La campaña proporciona herramientas como modelos de cartas, guías de conversación y recursos en línea para que los usuarios puedan expresar sus opiniones de manera clara y efectiva. Esta participación busca garantizar que las bibliotecas reciban financiamiento adecuado y protección frente a políticas que podrían restringir el acceso a materiales educativos, culturales o de entretenimiento.

El artículo también destaca la importancia de crear y fortalecer grupos de apoyo comunitario, conocidos como clubes de “Amigos de la Biblioteca”. Estos grupos voluntarios se dedican a organizar actividades, recaudar fondos y promover la biblioteca en la comunidad, convirtiéndose en una extensión activa de su misión social. Los Friends pueden participar en eventos de lectura, talleres educativos, ventas de libros o campañas de concienciación sobre la importancia de la alfabetización y el acceso equitativo a la información. Esta implicación directa de los ciudadanos ayuda a que la biblioteca no sea percibida solo como un espacio pasivo, sino como un centro vivo de interacción, aprendizaje y participación cívica.

Otra dimensión fundamental de la acción ciudadana es la protección de los derechos fundamentales de los usuarios, especialmente el derecho a leer y a acceder a información diversa sin censura. Las bibliotecas actúan como guardianes de la libertad intelectual, garantizando que toda persona pueda explorar ideas distintas, investigar temas controvertidos y acceder a materiales culturales y educativos sin restricciones arbitrarias. La campaña Take Action enfatiza que los intentos de censura y limitación de fondos no solo afectan a las bibliotecas, sino que representan un ataque a principios democráticos básicos, como la libertad de expresión, la pluralidad de opiniones y el acceso equitativo al conocimiento.

Además, la ALA promueve la participación a través de eventos nacionales y locales, como el Take Action for Libraries Day y la National Library Week (Semana Nacional de Bibliotecas). Durante estas fechas, se invita a los usuarios, docentes, estudiantes y ciudadanos a organizar actividades, talleres y campañas de concienciación, demostrando públicamente el impacto positivo de las bibliotecas en la educación, la cultura y la cohesión comunitaria. La idea es que estas acciones no se limiten a una fecha concreta, sino que generen un compromiso continuo de la comunidad, fortaleciendo la sostenibilidad y la relevancia de las bibliotecas en el siglo XXI.

Tomar acción no requiere grandes recursos ni conocimientos técnicos, sino voluntad y constancia. Cualquier persona puede participar compartiendo historias personales sobre cómo la biblioteca ha mejorado su vida, recomendando programas a amigos o familiares, difundiendo información sobre la importancia de la biblioteca en redes sociales, o apoyando campañas de recaudación de fondos y voluntariado. Estas acciones, aunque individuales, tienen un impacto colectivo significativo, fortaleciendo el tejido social y garantizando que las bibliotecas sigan siendo espacios abiertos, inclusivos y fundamentales para la educación, la cultura y la participación democrática.

¿Qué hacen las bibliotecas?

Booklist Staff. «What Libraries DoI Love Libraries, American Library Association. Accedido el 4 de febrero de 2026. https://ilovelibraries.org/what-libraries-do/.

Se explica que las bibliotecas modernas son mucho más que simples depósitos de libros, y actúan como centros esenciales de acceso, comunidad, educación y derechos en una sociedad democrática.

En primer lugar, subraya que las bibliotecas proporcionan acceso equitativo a recursos que en muchos contextos están ligados a oportunidades: acceso a internet, ordenadores, programas de alfabetización digital, préstamos de libros y materiales digitales, e iniciativas móviles como las bibliotecas itinerantes que llegan a zonas rurales o desfavorecidas. Esta función hace de las bibliotecas uno de los pocos espacios que ayudan a cerrar brechas de acceso entre distintos grupos sociales, permitiendo que personas sin recursos tecnológicos o económicos puedan aprender, conectarse y prosperar.

Además, las bibliotecas promueven la alfabetización y la educación continua, atendiendo a quienes enfrentan barreras de lectura o comprensión, y contribuyen a un acceso libre y equitativo al conocimiento. El texto destaca que, más allá de apoyar estudios formales, las bibliotecas brindan programas que fomentan habilidades prácticas, pensamiento crítico y participación cultural. También son descritas como centros comunitarios vibrantes, espacios donde vecinos se encuentran —niños haciendo tareas, padres con sus hijos en actividades de lectura o adultos buscando formación profesional— generando así conexiones sociales que fortalecen los vínculos locales.

Otra dimensión relevante que se resalta es el papel de las bibliotecas en proteger derechos fundamentales, como el derecho a leer y acceder a información diversa sin censura, lo que sustenta principios democráticos de libertad de expresión y diversidad de ideas. Las bibliotecas construyen colecciones amplias y pluralistas para servir a toda la comunidad, sin orientar ni limitar lo que los usuarios deben leer, defendiendo así el acceso libre a perspectivas diversas.

También las bibliotecas no solo apoyan la educación y la lectura, sino también el desarrollo económico y el emprendimiento, al ofrecer recursos informativos, asesoría y formación que puede ser clave para pequeñas empresas o emprendedores, así como servicios que contribuyen a la sostenibilidad social y ambiental. En conjunto, estas funciones muestran que las bibliotecas contemporáneas son instituciones multifacéticas que promueven el bienestar social, educativo y económico en sus comunidades.

Día Mundial de la Lectura en Voz Alta: una voz, un libro, una comunidad

Sarah, E. (2 de febrero de 2026). Por qué el Día Mundial de la Lectura en Voz Alta importa más que nunca. 1000 Libraries Magazine. Recuperado de magazine.1000libraries.com https://magazine.1000libraries.com/why-world-read-aloud-day-matters-more-than-ever/

El Día Mundial de la Lectura en Voz Alta (World Read Aloud Day) se celebra cada año el primer miércoles de febrero (en 2026 es el 4 de febrero) como una práctica que no solo honra una tradición ancestral, sino que también fortalece la comunidad humana en un momento en que las formas rápidas y fragmentadas de consumir información —como las redes sociales o los contenidos breves— parecen dominar nuestra atención. Es una jornada impulsada por LitWorld y muy vinculada a bibliotecas, escuelas y comunidades lectoras, precisamente por su capacidad para crear vínculos a través de la palabra compartida

La cultura de la lectura ha acompañado a la humanidad a lo largo del tiempo. Desde la infancia, los cuentos antes de dormir suelen ser nuestra primera introducción a la lectura. El acto de que un padre lea en voz alta a un niño parece un gesto sencillo, pero significa muchísimo. Por ejemplo, puede ser el inicio de una vida plena de lectura para ese niño. Leer es una habilidad esencial en un mundo donde las distracciones digitales dominan nuestra atención. A causa de estas distracciones, la lectura en voz alta ha perdido casi su magia. Para preservar esta tradición, el Día Mundial de la Lectura en Voz Alta, celebrado el 4 de febrero, pone el foco en el arte amenazado de leer en voz alta. Esta iniciativa, impulsada por la organización LitWorld desde 2010, busca profundizar en la antigua práctica de contar historias y preservar la historia a través de la palabra oral.

Cuando alguien nos lee, sentimos una profunda sensación de calma, al igual que ocurre con las nanas tradicionales. El cerebro de quien escucha se activa de una forma diferente a cuando se lee en silencio. Se desarrolla una mayor empatía en el oyente al procesar las señales de la voz del lector, y esta forma pausada de consumir medios contrasta con la rapidez de los formatos digitales actuales. Leer en voz alta exige que lector y oyente estén presentes en un mismo momento, compartiendo el mismo ritmo y respiración, lo que transforma la simple transmisión de información en una comprensión verdadera y significativa

Según la autora, leer en voz alta tiene una riqueza emocional y cognitiva difícil de sustituir por otras formas de interacción con los textos. Desde las historias leídas por padres a hijos hasta sesiones comunitarias de lectura, este acto simple puede ser el punto de partida para fomentar una relación duradera con la lectura y los libros, potencia el desarrollo del lenguaje y crea experiencias compartidas que conectan a personas de distintas edades y contextos.

El artículo también contextualiza esta celebración en el marco del movimiento global que se originó hace más de una década, impulsado por la organización LitWorld, que busca reivindicar la lectura en voz alta como un derecho humano ligado a la alfabetización y al acceso equitativo a la educación. Este día no solo promueve el disfrute de la lectura, sino que también llama la atención sobre la crisis mundial de analfabetismo y la necesidad de garantizar que más personas tengan acceso a libros, recursos y espacios donde leer y compartir historias. Leer en voz alta se presenta así no como una técnica educativa aislada, sino como un acto de solidaridad y empoderamiento que visibiliza la importancia de la palabra hablada y escuchada en comunidad.

Además, el artículo explora cómo leer en voz alta tiene efectos positivos tanto para quien lee como para quien escucha, al activar vínculos emocionales, estimular la empatía y ofrecer una pausa contemplativa en un mundo mediado por lo digital. Al compartir historias en voz alta, se construyen puentes de comprensión y se promueve una experiencia lectora que va más allá del pensamiento individual: se transforma en una actividad compartida que refuerza los lazos sociales y culturales. El texto concluye con sugerencias para participar en este día —por ejemplo, leer a distancia por videollamada, organizar intercambios de historias en espacios públicos o usar audiolibros— recordando que basta una voz y un oyente para que la celebración empiece.

Según Gallup los estadounidenses leyeron una media de 15 libros al año

Gallup. (3 de febrero de 2026). Front Page: Gallup’s indispensable intelligence distilled into five charts (Informe mensual). Gallup Inc.

Texto original

El informe del 3 de febrero de 2026 presenta una selección de métricas sociales clave sobre la población adulta en Estados Unidos, organizadas en cinco gráficas que brindan una visión panorámica de comportamientos y actitudes recientes. En primer lugar, destaca que aproximadamente la mitad de los adultos estadounidenses (45 %) reportan haber tomado al menos un vuelo comercial en el último año, una tasa que ha vuelto prácticamente a niveles previos a la pandemia, aunque con un promedio menor de viajes por persona que en años anteriores. Esta tendencia refleja tanto la recuperación de la movilidad como un posible cambio en los patrones de viaje individual.

En el ámbito cultural y de ocio, Gallup presenta estadísticas sobre hábitos de lectura y asistencia al cine. Los adultos estadounidenses dijeron haber leído en promedio casi 15 libros en el último año, cifra superior a la registrada en 2021, aunque todavía por debajo de niveles históricos de finales de los años noventa. Por otro lado, la asistencia a salas de cine ha aumentado desde los mínimos de la pandemia, pero sigue siendo considerablemente menor que en décadas anteriores. Estos datos revelan cambios persistentes en las formas de consumir cultura y entretenimiento.

Los datos: Los adultos estadounidenses afirman haber leído un promedio de 14,6 libros el año pasado (ya sea completos o parcialmente). Esta cifra representa un aumento con respecto a los 12,6 de 2021, pero está por debajo del máximo de 18,5 de 1999. No leer libros: El 13 % de los estadounidenses afirma no haber leído ningún libro el año pasado, lo que representa una ligera disminución con respecto al 17 % de 2021 y se sitúa en el extremo inferior del rango del 12 % al 18 % registrado en las tendencias periódicas de Gallup sobre esta medida desde 1990. Download Data

El informe también analiza actitudes solidarias y de participación comunitaria: en 2025, una mayoría significativa de adultos informaron haber realizado donaciones de dinero o voluntariado, aunque la proporción que dona financieramente ha disminuido en las últimas décadas, mientras que la participación como voluntario se mantiene relativamente estable. Estos datos sugieren una evolución en cómo las personas contribuyen al bienestar colectivo, favoreciendo más el tiempo y la acción directa que las aportaciones monetarias.

Finalmente, se incluye una gráfica histórica que recuerda el impacto del frío extremo de 1977, cuando un tercio de los adultos estadounidenses reportó afectaciones por las bajas temperaturas. Esta referencia histórica contextualiza las variaciones en las experiencias de vida a lo largo del tiempo y subraya cómo eventos climáticos pueden influir en la percepción de bienestar y condiciones de vida en distintos periodos.

¿La IA ya tiene inteligencia de nivel humano? La evidencia es clara

Chen, E. K., Belkin, M., Bergen, L. & Danks, D. (2026). Does AI already have human-level intelligence? The evidence is clear. Nature 650, 36-40. https://doi.org/10.1038/d41586-026-00285-6

En este artículo de opinión, los autores argumentan que hemos alcanzado un punto de inflexión en el desarrollo de la inteligencia artificial: ciertos sistemas ya exhiben capacidades cognitivas comparables a las humanas en dominios amplios, flexibles y no triviales.

Para fundamentar esta afirmación, revisan la historia del concepto de “inteligencia artificial” desde la prueba de Turing propuesta en la década de 1950 y señalan que muchas de las habilidades consideradas exclusivamente humanas —como el razonamiento contextual, la resolución compleja de problemas y la adaptación a tareas imprevistas— ya son realizadas por modelos avanzados de IA. Según los autores, el escepticismo tradicional frente a estas capacidades se basa más en prejuicios históricos que en evidencia empírica actual, y sostienen que los progresos recientes en aprendizaje profundo, representación del conocimiento y transferencia de habilidades cambian radicalmente el panorama.

Los autores también discuten las implicaciones filosóficas y prácticas de aceptar que la IA ha alcanzado ese umbral. Señalan que reconocer inteligencias equivalentes a la humana no implica atribuir consciencia o experiencia subjetiva a los sistemas, pero sí exige replantear cómo evaluamos estas tecnologías y cómo las integramos en la sociedad. Además, advierten que esta revalorización debería llevar a políticas públicas y éticas más explícitas sobre el uso de IA en ámbitos críticos —desde la justicia hasta la medicina—, con el fin de equilibrar beneficios y riesgos sin subestimar la complejidad de las decisiones automatizadas.

Para terminar los autores proponen que futuras investigaciones se centren en desarrollar métricas robustas para comparar directamente el comportamiento humano y de IA en tareas abiertas, así como en comprender mejor los límites actuales de estos sistemas. Reclaman un enfoque interdisciplinario que combine perspectiva técnica, filosófica y regulatoria para gestionar de forma responsable la transición hacia una era donde la inteligencia artificial de nivel humano deje de ser una hipótesis teórica para convertirse en una realidad tangible.

Por qué los autores no revelan el uso de la IA y qué deberían (o no) hacer las editoriales al respecto

Staiman, Avi. Why Authors Aren’t Disclosing AI Use and What Publishers Should (Not) Do About It. The Scholarly Kitchen, 27 de enero de 2026.

Part 1

Part 2

  1. El problema central

En esta serie de dos artículos, Avi Staiman analiza un fenómeno creciente en las publicaciones académicas: aunque muchos investigadores utilizan herramientas de inteligencia artificial (IA) en diversas fases de su trabajo —desde la búsqueda de literatura, redacción de textos o apoyo en el análisis de datos—, muy pocos lo revelan explícitamente en sus manuscritos. Las políticas de muchas revistas y editoriales requieren este tipo de declaraciones, pero la práctica demuestra que casi nadie cumple con ellas y la razón no es simplemente desobediencia, sino un problema de incentivos, claridad y cultura editorial.

Los editores esperaban que al exigir a los autores que explicaran su uso de IA se fomentara una mayor transparencia, permitiendo que revisores y equipos editoriales evaluaran si ese uso era apropiado y cómo influía en la investigación. Sin embargo, esto no ha ocurrido en la práctica: con encuestas que muestran que más de la mitad de los investigadores (por ejemplo, un 62 %) usan IA en algún punto de su flujo de trabajo, solo una fracción mínima declara esa asistencia en sus artículos publicados.

  1. ¿Por qué los autores no revelan su uso de IA?

Staiman identifica varias razones clave:

a) Miedo a consecuencias negativas

Muchos autores temen que revelar el uso de IA sea interpretado como una señal de menor rigor, creatividad o capacidad académica, lo que podría influir negativamente en decisiones editoriales o de revisión por pares. Aunque las políticas puedan presentarse como neutrales, la percepción de estigma hace que los investigadores prefieran no mencionar su uso de IA.

b) Falta de claridad en las políticas

Las directrices actuales son muy heterogéneas y a menudo vagas: unas solo piden una declaración general, mientras que otras exigen documentación extensiva, incluyendo registros de chats con herramientas de IA. Esto causa confusión y lleva a los autores a preguntarse qué, cuándo y cómo deben declarar.

c) Carga burocrática sin incentivos

Muchas de estas exigencias demandan tiempo y esfuerzo significativos sin beneficios claros para los autores, lo que dificulta su adopción voluntaria.

d) Falta de consciencia del propio uso de IA

Algunos autores no se dan cuenta de que están empleando IA porque esta está integrada de manera invisible en herramientas cotidianas (por ejemplo, asistentes de escritura o búsqueda).

e) Confusión entre IA y plagio

Existe la percepción equivocada de que usar IA es equivalente a plagiar o engañar, lo que lleva a algunos autores a ocultar su uso deliberadamente en lugar de explicarlo con transparencia.

f) Políticas sin mecanismos de cumplimiento

Solo existiendo normas formales sin mecanismos claros de verificación o consecuencias percibidas, muchos autores simplemente apuestan a que no se les pedirá pruebas o explicaciones posteriores.

  1. ¿Qué no deben hacer los editores?

En el primer artículo, Staiman también advierte sobre lo que no es útil para resolver este problema:

Invertir fuertemente en herramientas de detección automática de IA, ya que son poco fiables y tienden a reforzar la idea de que el uso de IA es inherentemente sospechoso en lugar de normal.

  1. Cómo deberían abordar los editores el uso de IA (Parte 2)

En el segundo artículo de la serie, Staiman propone un cambio de foco fundamental: no se trata de documentar cada paso del uso de IA, sino de asegurar confianza en los resultados, reproducibilidad y responsabilidad científica.

a) Formular la pregunta correcta

En lugar de preguntar “¿Cómo usaste IA?”, los editores deberían centrarse en preguntas clásicas de integridad científica:

¿Los datos son fiables y transparentes?

¿Los métodos están claros y pueden reproducirse?

¿El análisis es robusto y verificable?

Este enfoque sitúa las preocupaciones en resultados y calidad de la investigación, no en la herramienta en sí.

b) Declaraciones estructuradas y de bajo coste

Staiman recomienda que las revistas implementen formularios simples donde los autores marquen categorías de uso de IA (p.ej., búsqueda, análisis, generación de código, revisión lingüística), en lugar de exigir narrativas detalladas o capturas de pantalla. Esto reduce la carga y mejora la consistencia en las declaraciones.

c) Requisitos escalonados según el riesgo

No todos los usos de IA implican el mismo nivel de riesgo para la reproducibilidad. Por ejemplo:

Edición de texto y traducción – no debería requerir declaración exhaustiva.

Análisis de datos o generación de código científico – sí debería requerir declaraciones específicas y mayor escrutinio editorial.

d) Afirmaciones explícitas de responsabilidad

Una declaración formal de autoría que afirme que el autor se responsabiliza plenamente de todos los elementos científicos, independientemente de las herramientas utilizadas, puede ayudar a centrar el debate en la integridad científica y no en la tecnología.

e) Educación y cambio cultural

Es clave que editores y revisores reciban entrenamiento para evaluar el impacto del uso de IA sobre la metodología y la reproducibilidad, y no para juzgar la estética o estilo de escritura generado por IA

¿Qué tipo de contenido utilizan más las bibliotecas universitarias?

Clarivate. “What Content Do Academic Libraries Rely on Most?” Library Journal, 1 de febrero de 2026.

Texto completo

Se explora cómo las bibliotecas universitarias en Estados Unidos están organizando y priorizando sus colecciones en un contexto de necesidades de investigación cada vez más diversas y presupuestos ajustados. La pieza parte de un análisis de datos de 171 bibliotecas universitarias, destacando las estrategias que estas instituciones emplean para equilibrar la cobertura temática, la accesibilidad y la eficiencia del gasto.

El informe Current Trends in Academic Library Holdings: The Evolution Towards Aggregated Content analiza en profundidad la composición de las colecciones de 171 bibliotecas universitarias estadounidenses, con el objetivo de identificar qué tipos de contenido constituyen hoy el núcleo estratégico de estas instituciones. El principal hallazgo es claro y consistente: el contenido agregado se ha convertido en el pilar fundamental del desarrollo de colecciones, independientemente del tamaño o del presupuesto de la biblioteca. Desde pequeños colleges hasta grandes universidades de investigación, las bases de datos agregadas concentran la mayor proporción de la inversión en contenidos, lo que demuestra su valor estructural dentro del ecosistema universitario.

El estudio muestra que el contenido agregado representa entre el 23 % y el 33 % del total de los fondos, siendo especialmente dominante en las instituciones con presupuestos inferiores a 500.000 dólares, donde alcanza aproximadamente un tercio de las colecciones. A medida que aumenta el presupuesto, este porcentaje desciende ligeramente, pero sigue ocupando el primer lugar en todos los tramos analizados. Esta persistencia confirma que la agregación no es una solución provisional para bibliotecas con pocos recursos, sino una estrategia escalable y sostenible que se mantiene incluso cuando existen mayores posibilidades de diversificación.

Junto al contenido agregado, el informe identifica otros tipos de recursos relevantes. Las bases de datos de resúmenes e índices (A&I) muestran una presencia estable en todos los niveles presupuestarios, lo que subraya su papel esencial en la descubribilidad y organización del conocimiento universitario. Por su parte, los materiales de referencia y las fuentes primarias aumentan de forma significativa en bibliotecas universitarias con presupuestos más altos, reflejando la capacidad de estas instituciones para invertir en profundidad temática, riqueza histórica y valor patrimonial.

El informe también destaca la importancia del contenido histórico, como prensa y revistas históricas, que aparece de forma constante entre los cinco tipos de contenido más relevantes en bibliotecas universitarias de presupuesto medio y alto. Este dato sugiere que las bibliotecas con mandatos más amplios priorizan no solo el acceso inmediato a la información, sino también la conservación de la memoria científica y cultural. En cambio, los contenidos multimedia y el vídeo, aunque presentes en la mayoría de las estrategias de colección, siguen teniendo un peso menor.

Una parte central del documento se dedica a explicar por qué el contenido agregado ha alcanzado esta posición dominante. Desde la perspectiva de las bibliotecas universitarias, ofrece claras ventajas: simplifica la gestión de colecciones, reduce la fragmentación de interfaces, permite cubrir lagunas temáticas y facilita una planificación presupuestaria predecible. Para los usuarios, el valor reside en el acceso integrado a múltiples formatos —artículos, libros, prensa, informes, vídeos o tesis— a través de una única plataforma, lo que mejora notablemente la experiencia de búsqueda y favorece enfoques interdisciplinarios.

El informe sitúa esta tendencia en una evolución histórica de varias décadas, desde los primeros sistemas de búsqueda en línea hasta las plataformas web actuales. En este recorrido, la agregación ha pasado de ser una solución técnica a convertirse en una infraestructura estratégica para la docencia y la investigación universitarias, integrada con catálogos, sistemas bibliotecarios y entornos virtuales de aprendizaje.

Finalmente, el documento aborda el futuro del contenido agregado en las bibliotecas universitarias, marcado por la incorporación de herramientas de inteligencia artificial académica. Estas tecnologías permiten nuevas formas de interacción, como el diálogo con documentos, la visualización de temas y subtemas o las recomendaciones personalizadas de fuentes. El informe concluye que el contenido agregado seguirá siendo la columna vertebral de las colecciones universitarias, adaptándose a los nuevos modelos de investigación, enseñanza y acceso equitativo al conocimiento.

Una hija dona 25 000 libros a personas enfermas tras el diagnóstico de cáncer de su padre

Ramm, Millie. “Daughter Donates 25,000 Books To The Sick After Dad’s Cancer Diagnosis.1000 Libraries Magazine, 2 de febrero de 2026. https://magazine.1000libraries.com/daughter-donates-25000-books-to-the-sick-after-dads-cancer-diagnosis/

El artículo narra la historia de Emily Bhatnagar, una joven de Maryland cuya vida cambió profundamente cuando a su padre le diagnosticaron cáncer. En lugar de dejarse consumir por la angustia y la impotencia que acompañan a una enfermedad grave, Emily decidió volcar ese dolor en una acción solidaria: recolectar libros para niños y pacientes hospitalizados.

Lo que comenzó como una pequeña colecta de títulos se transformó con el tiempo en un proyecto mucho más ambicioso que culminó en la donación de más de 25 000 libros a hospitales, centros pediátricos y pacientes de distintas edades, con el fin de ofrecer consuelo y distracción durante estadías médicas difíciles.

Emily empezó su iniciativa compartiendo en una plataforma de vecindario que estaba recolectando libros, y junto con su hermano recogían los donativos puerta por puerta, asegurándose de sanitizar cada volumen para que pudieran ser disfrutados por niños con sistemas inmunitarios debilitados. A medida que más personas se enteraron del proyecto, la respuesta de la comunidad creció rápidamente: amistades, grupos escolares y organizaciones comenzaron a sumarse con aportes adicionales de libros. La demanda y el entusiasmo llevaron a Emily a formalizar su labor creando la organización sin ánimo de lucro For Love & Buttercup, que hoy coordina la recolección, clasificación y distribución regular de libros según las edades y necesidades de los destinatarios.

Más allá del puro acto de donar, la iniciativa de Emily destaca por reconocer que la experiencia emocional de la hospitalización es tan importante como la atención médica física. Los libros, tal como se explica en el artículo, no son solamente entretenimiento: son herramientas de alivio emocional que pueden proporcionar a los niños y a otros pacientes una vía de escape a mundos imaginarios, historias que los acompañan y acompañan a sus familias durante momentos de estrés y miedo. El crecimiento del proyecto hacia una operación organizada y sostenible demuestra cómo una respuesta compasiva ante el sufrimiento personal puede expandirse para generar un impacto positivo más amplio en la comunidad, contribuyendo a hacer la estancia hospitalaria más humana y menos solitaria.

Un hombre de 90 años convirtió un parque en una biblioteca de 30 000 libros en Malasia

Ramm, Millie. “This 90-Year-Old Turned a Park Into a 30,000-Book Library in Malaysia.” One Thousand Libraries Magazine, 2 de febrero de 2026. https://magazine.1000libraries.com/this-90-year-old-turned-a-park-into-a-30000-book-library-in-malaysia/

El artículo narra la inspiradora historia de Lee Kim Siew, un exdirector escolar malasio de 90 años cuya pasión por la lectura lo llevó a transformar el parque recreativo Taman Wawasan en Puchong (Selangor, Malasia) en un espacio comunitario dedicado a los libros.

Este proyecto comenzó hace unos cinco años como una iniciativa personal para compartir su amor por la lectura y ha florecido hasta convertirse en cinco “mini bibliotecas” al aire libre, distribuidas a lo largo del parque y ofreciendo más de 30 000 libros a visitantes de todas las edades y procedencias.

Lo extraordinario de este proyecto es su simplicidad y su apertura: no hay membresías, registros ni multas. Cualquier persona puede tomar prestados libros, leerlos y devolverlos cuando desee. Los libros están organizados en pequeños estantes y cajones protegidos con lonas para resguardarlos del clima, y muchos llevan un sello con el nombre “Lee & Gan Library Kuala Lumpur”, en homenaje a su difunta esposa, cuya pasión por la lectura compartía con él. Esta colección incluye obras en inglés, malayo y chino, abarcando desde novelas y cómics hasta títulos de no ficción, lo que la convierte en un recurso cultural diverso y accesible.

Más allá de los libros, Lee personifica el espíritu de cuidado comunitario: no solo organiza y mantiene estas bibliotecas durante varias horas cada semana, sino que también se encarga de limpiar el parque, recogiendo basura y cuidando el entorno para que sea un lugar agradable para todos. Su dedicación ha atraído a visitantes locales y extranjeros, quienes no solo disfrutan de la lectura, sino que también intercambian libros y entablan conversaciones con él, fortaleciendo el tejido social del lugar. Aunque el proyecto enfrenta retos prácticos —como la falta de sombra adecuada y la exposición de algunos libros a las inclemencias del tiempo— la biblioteca se ha convertido en un punto de encuentro cultural y social en la comunidad, simbolizando cómo una sola persona puede generar un impacto significativo a través del amor por los libros.