Biblioteca de Medicina de la Universidad de Salamanca con con Alicia Fernández Vegas. Planeta Biblioteca 2026/03/18.

Biblioteca de Medicina de la Universidad de Salamanca con con Alicia Fernández Vegas

Planeta Biblioteca 2026/03/18

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En el programa Planeta Biblioteca de la Universidad de Salamanca, Alicia Fernández Vegas, jefa de la Biblioteca de la Facultad de Medicina, explica su visión de la biblioteca universitaria como espacio híbrido que combina recursos físicos y digitales. Destaca su papel en la formación de futuros profesionales sanitarios y en el apoyo a investigadores mediante acceso a información científica actualizada. Describe las instalaciones adaptadas al estudio individual y grupal, y el equilibrio entre fondos impresos y recursos electrónicos especializados. Aborda los servicios para estudiantes y docentes, incluyendo formación en competencias informacionales y Medicina Basada en la Evidencia. Finalmente, analiza la evolución reciente, los retos futuros y recomienda un libro relevante para la comunidad sanitaria.

«Libro de Buen Amor» de Juan Ruiz en la Biblioteca General Histórica de la Universidad de Salamanca

Esta imagen muestra el manuscrito del siglo XIV-XV titulado «Libro de Buen Amor» de Juan Ruiz, Arcipreste de Hita. Foto de la exposición Scripta celebrada en la Biblioteca Nacional de España en 2018 en el 8o centenario de creación de la Universidad

Juan Ruiz, Arcipreste de Hita Libro de Buen Amor Siglos XIV-XV Ms. 2663

De las tres copias conocidas de esta obra emblemática de la primitiva literatura en castellano, el códice salmantino es el que contiene mayor cantidad de texto. Procedente del Colegio Mayor San Bartolomé y copiado por uno de sus colegiales —el humanista Alfonso de Paradinas, cuya firma consta en el colofón—, es un sencillo ejemplar en papel con encabezamientos, rúbricas y calderones en rojo, que rompen el negro de las sucesivas estrofas en cuaderna vía. Esporádicamente, aparecen dibujos de manos, perfiles o animales en los márgenes.

El Libro de Buen Amor, atribuido a Juan Ruiz y datado entre los siglos XIV y XV, constituye una de las obras más representativas de la literatura medieval castellana. Se trata de un texto complejo y rico en matices, en el que se entrelazan elementos narrativos, líricos y didácticos, con una mirada irónica y a menudo ambigua sobre el amor, la moral y la vida cotidiana. Su carácter híbrido y su tono cercano lo convierten en una obra clave para comprender la transición entre la mentalidad medieval y las nuevas sensibilidades que desembocarían en el Renacimiento.

El ejemplar al que se hace referencia no es una edición de lujo, sino una copia en papel realizada por Alfonso de Paradinas, un estudiante vinculado a Salamanca. Este hecho resulta especialmente significativo, ya que pone de relieve el uso académico y práctico del manuscrito, alejado de los códices ricamente iluminados destinados a la nobleza o a instituciones religiosas de alto rango. Nos encontramos, por tanto, ante un objeto de estudio y transmisión del conocimiento, propio de un contexto universitario en el que el acceso a los textos comenzaba a ampliarse.

Desde el punto de vista formal, el manuscrito presenta elementos característicos de la época. Destacan las letras rojas que aparecen al inicio de las estrofas, conocidas como calderones. Estas marcas no solo cumplen una función estética, sino que ayudan a estructurar visualmente el texto y facilitan la lectura. Su presencia está estrechamente ligada a la métrica de la cuaderna vía, una forma poética culta compuesta por estrofas de cuatro versos alejandrinos (de catorce sílabas), muy utilizada en la literatura didáctica medieval.

Otro aspecto llamativo es la presencia de pequeños dibujos en los márgenes, como el que aparece en la parte superior izquierda de la página, que podría representar un oso o un león. Este tipo de ilustraciones marginales, a menudo realizadas de manera espontánea, aportan un carácter personal al manuscrito. Más allá de su posible valor simbólico, reflejan la interacción directa del copista o de los lectores con el texto, convirtiendo el manuscrito en un objeto vivo, intervenido y reinterpretado a lo largo del tiempo.

En conjunto, este ejemplar del Libro de Buen Amor no solo transmite una obra literaria fundamental, sino que también nos permite asomarnos a las prácticas culturales, educativas y materiales de su época. A través de sus características físicas —el soporte en papel, los calderones, las anotaciones marginales— se revela un momento de cambio en la historia del libro, en el que la funcionalidad y la difusión del conocimiento comienzan a adquirir un protagonismo creciente.

Las bibliotecas son un indicador fundamental del desarrollo democrático de una sociedad

Ram, N. 2026. Libraries Stand as One of the Indicators of Democratic Development. The Hindu, febrero de 2026. https://www.thehindu.com/news/cities/chennai/libraries-stand-as-one-of-the-indicators-of-democratic-development-says-n-ram/article70638589.ece

El artículo recoge la intervención de N. Ram, en el marco del Congreso de Bibliotecas celebrado en Chennai, donde defiende una idea central: las bibliotecas son un indicador fundamental del desarrollo democrático de una sociedad. Su argumento parte de que el acceso libre y equitativo a la información constituye una base imprescindible para la ciudadanía informada, la participación política y el ejercicio de derechos.

Ram subraya que las bibliotecas públicas representan espacios donde el conocimiento es accesible sin discriminación, lo que las convierte en instituciones profundamente democráticas. En contextos marcados por desigualdades sociales y económicas, su función es aún más relevante, ya que permiten reducir brechas de acceso a la educación y a la información. Esta idea conecta con la tradición india de considerar las bibliotecas como instrumentos de progreso social y cultural, especialmente en estados como Tamil Nadu, donde han tenido un papel destacado en la alfabetización y la inclusión.

El discurso también pone el foco en los desafíos contemporáneos, especialmente en la era digital. Frente a la proliferación de información, la desinformación y el ruido mediático, las bibliotecas se presentan como espacios de confianza y veracidad, donde el conocimiento es organizado, validado y accesible. En este sentido, no solo son depósitos de libros, sino centros activos de aprendizaje, pensamiento crítico y construcción de ciudadanía.

Asimismo, se destaca la necesidad de reforzar las políticas públicas de apoyo a las bibliotecas. Ram plantea que su desarrollo no debe considerarse un lujo cultural, sino una inversión estratégica en democracia. La existencia de redes sólidas de bibliotecas públicas refleja el compromiso de un Estado con la educación, la igualdad de oportunidades y la transparencia informativa. Esta visión se alinea con la idea de que las bibliotecas son infraestructuras esenciales para el desarrollo humano, comparables a otros servicios públicos básicos.

Otro aspecto relevante es la dimensión social de las bibliotecas como espacios comunitarios. Más allá del acceso a libros, funcionan como lugares de encuentro, diálogo y participación, donde se fomenta el intercambio de ideas y la cohesión social. En sociedades diversas y complejas, esta función adquiere un valor especial para fortalecer el tejido democrático y cultural.

Para finalizar el artículo sugiere que el futuro de las bibliotecas pasa por su adaptación a nuevos entornos tecnológicos y sociales, sin perder su esencia como garantes del acceso libre al conocimiento. En un mundo donde la información es poder, las bibliotecas siguen siendo uno de los pilares más sólidos para garantizar que ese poder esté distribuido de manera equitativa. En definitiva, la calidad y extensión de las bibliotecas de un país puede leerse como un reflejo directo de la madurez y vitalidad de su democracia.

Alfabetización en IA: habilidades clave para usar, evaluar y colaborar con la inteligencia artificial

Nielsen Norman Group. 2024. AI Literacy: What It Is and Why It Matters.” Nielsen Norman Group. https://www.nngroup.com/articles/ai-literacy/

El artículo de Nielsen Norman Group aborda la alfabetización en inteligencia artificial (AI literacy) como una competencia esencial en la era digital, comparable en importancia a la alfabetización digital o informacional. Parte de la idea de que no basta con saber usar herramientas de IA: es necesario comprender cómo funcionan, cuáles son sus limitaciones y cómo interactuar con ellas de manera crítica y eficaz. Esta alfabetización se convierte así en un factor clave para el trabajo, la educación y la toma de decisiones en la vida cotidiana.

Uno de los ejes centrales del texto es que la alfabetización en IA es multidimensional. No se limita a conocimientos técnicos, sino que incluye habilidades cognitivas, críticas y prácticas. Entre estas dimensiones destacan la capacidad de formular instrucciones eficaces (lo que algunos autores llaman prompt fluency) y la habilidad para evaluar los resultados generados por la IA (output literacy). Esto implica detectar errores, sesgos, inconsistencias o incluso “alucinaciones” en las respuestas, lo que requiere pensamiento crítico y experiencia contextual.

El artículo subraya además que existe una brecha entre el uso y la comprensión. Muchas personas utilizan herramientas de IA con soltura, pero sin entender realmente sus límites o riesgos. Esto puede llevar a una confianza excesiva en los resultados, decisiones erróneas o una dependencia poco saludable de la tecnología. En este sentido, la alfabetización en IA actúa como una forma de empoderamiento: permite a los usuarios pasar de ser consumidores pasivos a colaboradores activos en la interacción con sistemas inteligentes.

Otro aspecto clave es la relación entre la alfabetización en IA y otras alfabetizaciones previas, especialmente la alfabetización digital y mediática. La comprensión de conceptos como la desinformación, los sesgos algorítmicos, la privacidad o la ética tecnológica resulta fundamental para desenvolverse en entornos mediados por IA. En realidad, la alfabetización en IA amplía y actualiza estas competencias tradicionales, adaptándolas a un contexto donde los algoritmos generan contenido y toman decisiones.

El texto también enfatiza el papel del diseño de la experiencia de usuario (UX). Desde esta perspectiva, los sistemas de IA deben diseñarse teniendo en cuenta distintos niveles de alfabetización. No todos los usuarios poseen las mismas habilidades, por lo que las interfaces deben facilitar la comprensión, guiar la interacción y ayudar a interpretar los resultados. La alfabetización en IA no es solo responsabilidad del usuario: también es un desafío de diseño y de educación tecnológica.

Asimismo, se plantea que la alfabetización en IA es un requisito para la colaboración efectiva humano-máquina. A medida que la IA se integra en tareas creativas, analíticas y profesionales, los usuarios deben aprender a trabajar con ella como un “copiloto”, entendiendo cuándo confiar en sus resultados y cuándo cuestionarlos. Esto implica desarrollar competencias híbridas que combinan conocimiento técnico, juicio crítico y habilidades comunicativas.

Para terminar el artículo apunta a implicaciones educativas y sociales. La alfabetización en IA debería integrarse en los sistemas educativos y en la formación continua, ya que su ausencia puede generar desigualdades en el acceso a oportunidades laborales y en la participación informada en la sociedad digital. En un contexto donde la IA influye cada vez más en la información, el trabajo y la cultura, esta alfabetización se convierte en una competencia básica para la ciudadanía contemporánea.

Alfabetización mediática en la era del contenido generado por IA: ahogados en el “slop”

Frontier Learning Lab. “Drowning in Slop: Media Literacy in the Age of AI.” Substack, 2026. https://frontierlearninglab.substack.com/p/drowning-in-slop-media-literacy-in

Se plantea que nos encontramos en una nueva fase del ecosistema informativo caracterizada por la sobreproducción masiva de contenidos generados por inteligencia artificial, fenómeno que se ha popularizado bajo el término “AI slop”. Este concepto hace referencia a materiales digitales producidos en grandes cantidades, pero con escasa calidad, profundidad o fiabilidad, diseñados principalmente para captar atención y generar ingresos en la economía de los clics.

Slop IA (o «AI Slop») se refiere al contenido digital de baja calidad, repetitivo y masivo generado automáticamente por inteligencia artificial. Es considerado el equivalente al «spam» o «basura» en la era de la IA, priorizando cantidad sobre calidad para ganar clics o interacción en redes sociales

La tesis central del texto es que este exceso de contenido no solo supone un problema de desinformación, sino también de saturación cognitiva. A diferencia de etapas anteriores —en las que el reto era distinguir entre información verdadera y falsa—, ahora el desafío consiste en navegar un entorno donde el volumen de contenido irrelevante, superficial o redundante dificulta incluso encontrar información significativa. En este contexto, el problema no es solo la mentira, sino el ruido: una “contaminación informativa” que diluye el conocimiento valioso.

El artículo subraya que esta situación está impulsada por incentivos estructurales del ecosistema digital. Las plataformas premian el volumen, la velocidad y el «engagement» (compromiso), lo que favorece la proliferación de contenido automatizado. La inteligencia artificial permite producir textos, imágenes o vídeos a gran escala y bajo coste, generando una especie de industrialización del contenido que prioriza la cantidad sobre la calidad. Como resultado, el espacio digital se llena de materiales repetitivos, poco fiables o directamente inútiles.

Uno de los aspectos más relevantes es el impacto de este fenómeno en la confianza. Cuando los usuarios se enfrentan a grandes cantidades de contenido indistinguible en términos de calidad —y cada vez más difícil de verificar—, se produce una erosión progresiva de la credibilidad del entorno informativo. No se trata solo de creer información falsa, sino de dejar de confiar en cualquier información. Este proceso puede derivar en un escepticismo generalizado que debilita tanto el conocimiento compartido como el debate público.

El texto también introduce la idea de una nueva brecha digital: no tanto de acceso a la información, sino de calidad de la información consumida. Mientras algunos usuarios acceden a contenidos fiables (a menudo de pago o producidos por instituciones consolidadas), otros quedan atrapados en ecosistemas dominados por contenido automatizado, clickbait (viberanzuelo) o desinformación. Esta desigualdad informativa tiene implicaciones profundas para la educación, la participación democrática y la cohesión social.

En este escenario, la alfabetización mediática adquiere un papel central, pero debe transformarse. El artículo sostiene que las estrategias tradicionales —centradas en analizar críticamente cada unidad de información— resultan insuficientes ante el volumen actual. En su lugar, propone enfoques más adaptados al entorno digital, como el filtrado activo de fuentes, la lectura lateral (comparar múltiples fuentes antes de profundizar) y el desarrollo de hábitos de consumo informativo más selectivos.

Además, se enfatiza la necesidad de una alfabetización que no sea solo técnica, sino también cultural y ética. Los usuarios deben comprender cómo funcionan los algoritmos, cuáles son los intereses económicos detrás de la producción de contenido y cómo sus propios sesgos cognitivos influyen en lo que consumen y comparten. La alfabetización mediática se redefine así como una competencia integral que combina pensamiento crítico, conocimiento tecnológico y responsabilidad social.

Para concluir, el artículo advierte que la solución no puede recaer únicamente en los individuos. Aunque la educación en alfabetización mediática es fundamental, también se requieren cambios estructurales en las plataformas tecnológicas, como la mejora de los sistemas de recomendación, la transparencia en el uso de IA y posibles regulaciones que limiten la proliferación de contenido de baja calidad. Sin embargo, incluso con estas medidas, el texto sugiere que el reto persistirá: en un mundo donde generar contenido es prácticamente gratuito, la escasez ya no es de información, sino de atención, criterio y significado.

Cómo la tecnología ya ha transformado radicalmente nuestra vida cotidiana: del mundo físico al entorno digital

Smith, Noah. “How Technology Has Already Changed the World in My Lifetime.” Noahpinion, 15 de febrero de 2026. Acceder al artículo original

Se plantea una idea central: aunque solemos pensar que las grandes transformaciones tecnológicas están por venir —especialmente con la inteligencia artificial—, en realidad ya hemos vivido una revolución profunda en las últimas décadas. Esta transformación no se refleja tanto en cambios materiales visibles (como electrodomésticos), sino en modificaciones radicales de la experiencia humana, impulsadas principalmente por las tecnologías de la información: internet, redes sociales, smartphones y sistemas digitales.

Uno de los cambios más significativos es la reconfiguración del tiempo y la atención. Smith describe cómo la vida humana ha sido absorbida por las pantallas: el tiempo dedicado a entornos digitales ha crecido de forma masiva, hasta el punto de que muchas interacciones sociales se producen mediadas por dispositivos. Este fenómeno no solo implica una transformación en los hábitos cotidianos, sino también en la estructura misma de la vida social, ya que gran parte de la experiencia humana se desplaza del mundo físico al virtual.

En relación con esto, el autor subraya una transformación clave en las relaciones sociales. Tradicionalmente, los vínculos humanos estaban condicionados por la proximidad física —familia, vecindario, trabajo—. Sin embargo, el auge de internet y las redes sociales ha permitido la formación de comunidades “verticales”, es decir, grupos basados en intereses o identidades compartidas, independientemente de la ubicación geográfica. Esto tiene profundas implicaciones sociales y políticas, ya que debilita las comunidades locales y puede contribuir a la fragmentación social.

Otro aspecto fundamental es la desaparición de ciertas experiencias humanas tradicionales, como “perderse”. Con la generalización del GPS y aplicaciones como mapas digitales, la orientación en el espacio ha dejado de ser una habilidad crucial. Esto ha eliminado una fuente histórica de incertidumbre y también de aventura. Sin embargo, esta comodidad tiene un coste: la pérdida de autonomía cognitiva y el aumento de la dependencia tecnológica, así como la posibilidad constante de vigilancia y seguimiento de los individuos.

El artículo también analiza cómo la tecnología ha transformado el acceso al conocimiento. En el pasado, la información era escasa y requería esfuerzo localizarla (enciclopedias, bibliotecas, expertos). Hoy, herramientas digitales como buscadores, enciclopedias en línea o tutoriales han convertido el conocimiento en algo prácticamente inmediato y ubicuo. Esto ha reducido el valor diferencial del conocimiento acumulado en la memoria individual, trasladándolo a lo que el autor describe como una especie de “exocerebro” colectivo digital.

Sin embargo, esta abundancia de información también tiene consecuencias culturales. Smith señala que la accesibilidad total ha reducido el sentido de misterio y descubrimiento. Experiencias que antes implicaban exploración —viajar, aprender, investigar— se han vuelto rutinarias y previsibles. Asimismo, el desconocimiento de otras culturas o personas ha disminuido drásticamente, ya que la comunicación global es inmediata y constante, lo que supone un cambio sin precedentes en la historia humana.

Para concluir, el autor plantea que estos cambios, aunque menos visibles que los de revoluciones tecnológicas anteriores, son profundamente transformadores porque afectan a dimensiones esenciales de la vida humana: cómo nos relacionamos, cómo aprendemos, cómo nos orientamos y cómo construimos nuestra identidad. En este sentido, su tesis es clara: la revolución digital ya ha cambiado el mundo de forma radical, y la inteligencia artificial no es el inicio de esa transformación, sino una nueva fase de un proceso que lleva décadas en marcha.

Alfabetización informacional en un mundo impulsado por la inteligencia artificial

Kurbanoğlu, Serap, Joumana Boustany, Sonja Špiranec, Yurdagül Ünal, İpek Şencan, Denis Kos, Esther Grassian, Loriene Roy y Diane Mizrachi, eds. Information Literacy in an AI-Driven World: 9th European Conference, ECIL 2025, Bamberg, Germany, September 22–25, 2025. Revised Selected Papers. Communications in Computer and Information Science, vol. 2864. Cham: Springer, 2026. https://doi.org/10.1007/978-3-032-17272-3

Texto completo

El libro reúne una selección de trabajos presentados en la novena edición de la European Conference on Information Literacy (ECIL 2025), celebrada en Bamberg. La obra constituye una reflexión colectiva y multidisciplinar sobre el impacto de la inteligencia artificial —especialmente la IA generativa— en la alfabetización informacional, entendida como una competencia clave para desenvolverse de manera crítica, autónoma y ética en entornos digitales cada vez más complejos.

El contexto de la obra se sitúa en un momento de transformación profunda del ecosistema informativo. La inteligencia artificial está alterando no solo la forma en que se produce la información, sino también cómo se distribuye, se accede a ella y se utiliza. Los sistemas de IA generan contenidos, sintetizan conocimiento y median en los procesos de búsqueda, lo que implica un desplazamiento desde modelos tradicionales basados en fuentes hacia modelos centrados en respuestas automatizadas. Esta evolución introduce nuevas oportunidades para la investigación y el aprendizaje, pero también plantea riesgos significativos en términos de fiabilidad, transparencia y evaluación crítica de la información.

Uno de los ejes fundamentales del libro es la redefinición de la alfabetización informacional en el marco de la inteligencia artificial. Los trabajos coinciden en que las competencias clásicas —como la evaluación de fuentes o la comprensión de los procesos de producción del conocimiento— siguen siendo esenciales, pero deben ampliarse para incluir nuevas habilidades relacionadas con la IA. Entre ellas destacan la comprensión de los algoritmos, la detección de sesgos en contenidos generados automáticamente, el uso ético de herramientas de IA y la capacidad de formular consultas efectivas (prompt engineering). En este sentido, emerge el concepto de “alfabetización en IA” como extensión o evolución natural de la alfabetización informacional.

El libro también aborda las implicaciones pedagógicas de este cambio. Diversos estudios analizan cómo integrar la IA en los procesos educativos, tanto en la enseñanza universitaria como en otros niveles. Se exploran metodologías innovadoras, como el aprendizaje basado en la indagación, el uso de chatbots como apoyo al aprendizaje o el desarrollo de marcos didácticos específicos para trabajar la alfabetización en IA. En este contexto, las bibliotecas y los profesionales de la información adquieren un papel central como mediadores, formadores y facilitadores de competencias críticas en el uso de tecnologías emergentes.

Otro bloque temático relevante se centra en las dimensiones éticas, sociales y políticas de la inteligencia artificial. La obra subraya la necesidad de una alfabetización crítica que permita a los usuarios comprender los riesgos asociados al uso de la IA, como la desinformación, la manipulación de contenidos, la opacidad algorítmica o la pérdida de autonomía en la toma de decisiones. Se insiste en que la alfabetización informacional no puede limitarse a habilidades técnicas, sino que debe incorporar una reflexión ética profunda sobre el uso de la tecnología y sus consecuencias en la sociedad.

Asimismo, se presentan investigaciones empíricas sobre el comportamiento informacional en entornos mediados por IA. Estas investigaciones analizan cómo los usuarios interactúan con sistemas automatizados, qué niveles de confianza depositan en ellos y cómo se modifican sus estrategias de búsqueda y evaluación de la información. Los resultados muestran una tensión constante entre la comodidad y eficiencia que ofrece la IA y la necesidad de mantener una actitud crítica frente a sus resultados.

En el ámbito profesional, la obra destaca el impacto de la inteligencia artificial en las bibliotecas y en el trabajo de los bibliotecarios. Se examinan nuevas funciones relacionadas con la gestión de metadatos automatizados, el apoyo a la investigación mediante herramientas de IA y la formación de usuarios en competencias digitales avanzadas. También se analizan las percepciones y actitudes de los profesionales ante estos cambios, así como los retos que plantea la incorporación de la IA en los servicios bibliotecarios.

El volumen pone de manifiesto la necesidad de enfoques interdisciplinarios para abordar los retos de la alfabetización informacional en la era de la inteligencia artificial. La colaboración entre bibliotecarios, educadores, investigadores, tecnólogos y responsables políticos se presenta como un elemento clave para desarrollar marcos conceptuales, estrategias educativas y políticas públicas que permitan aprovechar el potencial de la IA sin comprometer los valores fundamentales del acceso libre, crítico y equitativo a la información.

En conjunto, la obra ofrece una visión amplia, crítica y actualizada de un campo en plena transformación, subrayando que la alfabetización informacional sigue siendo una competencia esencial, pero que su desarrollo en la era.

Las bibliotecas de aeropuerto se popularizan

Newmark, Rosie. Airport Libraries Take Off.” American Libraries Magazine, 2 de marzo de 2026. March/April 2026 issue. American Library Association. https://americanlibrariesmagazine.org/2026/03/02/airport-libraries-take-off/

Se describe la creciente tendencia de instalar bibliotecas dentro de aeropuertos en Estados Unidos, con el objetivo de ofrecer a los viajeros una alternativa tranquila y enriquecedora frente al bullicio típico de los terminales.

Un ejemplo destacado es la Airport Library en el Aeropuerto Internacional de Cincinnati/Northern Kentucky (CVG), inaugurada en 2023, que ocupa un espacio previamente dedicado a una tienda de ropa femenina. Equipado con sillas grandes, mesas altas, áreas para niños y estaciones de carga, el lugar invita a los viajeros a sentarse y leer, con un sistema informal de “toma uno, deja uno” para los libros, sin control de préstamos ni obligación de devolución. Según los responsables, aproximadamente una cuarta parte de los libros termina regresando a las sucursales de la biblioteca.

La iniciativa nació de la idea de proporcionar materiales digitales, pero los funcionarios del aeropuerto recomendaron libros físicos, ya que no todos los viajeros tendrían tarjeta de biblioteca. Además, los libros físicos ofrecen la comodidad de poder llevarlos a cualquier lugar sin preocupaciones. La colección se mantiene con libros donados o retirados de las bibliotecas, evitando competir con las librerías comerciales del aeropuerto, y la demanda ha sido tan alta que varias bibliotecas cercanas participan en la rotación de libros, distribuyendo cientos de títulos cada mes.

En Houston, la Houston Public Library (HPL) implementó un enfoque digital con un quiosco BOOKlink en el aeropuerto William P. Hobby. Los usuarios con tarjeta de biblioteca pueden escanearla y retirar libros de forma automática, con devolución en el mismo quiosco o en cualquier sucursal. Este modelo permite gestionar colecciones de manera remota, mantener la rotación de libros según la demanda y atender a miles de viajeros, incluyendo un alto porcentaje de títulos infantiles, seguido de ficción, biografías y libros en español.

Otro ejemplo más simple se encuentra en Chattanooga, Tennessee, con Skylib, gestionada por la Chattanooga Public Library Foundation desde 2016. Funciona en un espacio reducido, con libros donados y un sistema de honor para las donaciones sugeridas. No hay personal presente; voluntarios se encargan de reponer y organizar los libros. Este modelo también ha sido exitoso, tanto para los viajeros como para la comunidad, demostrando que el objetivo principal de estas bibliotecas no es solo prestar libros, sino ofrecer un espacio de descanso y lectura durante la espera.

En todos estos casos, las bibliotecas en aeropuertos buscan mejorar la experiencia del viaje, proporcionar momentos de calma y lectura, mantener ocupados a los niños y, al mismo tiempo, actuar como una extensión comunitaria de los sistemas bibliotecarios tradicionales. El modelo puede variar entre físico, digital o de honor, pero el resultado común es un beneficio tanto para los viajeros como para la comunidad, mostrando que incluso en lugares diseñados para esperar, es posible generar experiencias culturales y educativas.

Cómo convertir a los políticos en aliados de las bibliotecas

American Libraries Magazine. “Finding Your Heroes on the Hill.American Libraries Magazine, 2 de marzo de 2026. https://americanlibrariesmagazine.org/2026/03/02/finding-your-heroes-on-the-hill/

El texto forma parte de la cobertura sobre activismo y defensa de las bibliotecas en Estados Unidos, específicamente dentro de la serie de la ALA sobre cómo participar y presionar a legisladores federales para que apoyen a las bibliotecas y la profesión bibliotecaria.

El artículo trata sobre cómo los bibliotecarios y defensores de las bibliotecas en Estados Unidos pueden conseguir que los legisladores apoyen su trabajo. Se basa en un webinar de la American Library Association (ALA) que enseña estrategias prácticas para acercarse a los miembros del Congreso y hacer que se conviertan en aliados de las bibliotecas.

El primer paso que se recomienda es conocer bien a los legisladores: entender qué temas les importan, qué proyectos apoyan y cómo toman decisiones. Esto permite que los bibliotecarios adapten su mensaje y presenten sus necesidades de manera que conecten con los intereses de cada congresista.

Otro punto clave es contar historias reales y locales. En lugar de hablar de datos genéricos, los defensores deben mostrar ejemplos concretos de cómo las bibliotecas benefician a la comunidad, por ejemplo ayudando a estudiantes, apoyando a personas mayores o fomentando la lectura y la educación.

El artículo también insiste en la importancia de construir relaciones personales, tanto con los legisladores como con su personal. Las visitas, reuniones o llamadas deben planificarse y ser claras, con objetivos concretos. Además, se aconseja involucrar a otros aliados y redes de apoyo para aumentar la fuerza del mensaje.

Finalmente, se destacan errores comunes que se deben evitar, como presentarse sin preparación, no tener un mensaje claro o no aprovechar oportunidades para mostrar resultados concretos. La idea central es que el activismo bibliotecario funciona mejor cuando es estratégico, humano y basado en relaciones sólidas, de modo que los legisladores puedan ver el valor real de apoyar a las bibliotecas y sus programas.