Evolución del libro escolar

Morales Sillero, Francisca, coord. Evolución del libro escolar: Catálogo de la Exposición del Fondo Histórico de la Biblioteca de Ciencias de la Educación y Psicología. Córdoba: Universidad de Córdoba, UCOPress, 2026.

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Evolución del libro escolar es una obra concebida como catálogo documental de la exposición bibliográfica celebrada en Córdoba entre abril y mayo de 2023, organizada dentro del programa cultural Abril en la Biblioteca impulsado por la Biblioteca Universitaria de Córdoba. El volumen no solo cumple una función descriptiva del material exhibido, sino que se plantea también como una herramienta para comprender la historia de la educación a través de uno de sus objetos fundamentales: el libro escolar.

A lo largo de sus páginas, el catálogo muestra cómo los manuales educativos reflejan las preocupaciones intelectuales, sociales y políticas de cada época. Los libros escolares aparecen así como espejos de las transformaciones culturales y pedagógicas: cambian las materias impartidas, los formatos editoriales, las ilustraciones, el lenguaje empleado y las metodologías de enseñanza. Cada manual constituye un testimonio del momento histórico en que fue producido y utilizado.

Uno de los aspectos más relevantes que subraya la obra es la progresiva democratización de la enseñanza. Mediante la evolución de los textos escolares puede observarse cómo la educación fue ampliándose paulatinamente hacia sectores cada vez más extensos de la población. El acceso a la alfabetización, la profesionalización docente y la institucionalización de sistemas educativos modernos quedan reflejados en estos materiales.

El catálogo también pone de manifiesto la dimensión ideológica del libro escolar. Los manuales no solo transmitían conocimientos, sino valores, visiones del mundo, interpretaciones históricas y modelos de ciudadanía promovidos por los poderes públicos o por las élites culturales dominantes. En este sentido, la obra invita a leer los libros de texto como instrumentos de socialización y como vehículos de construcción de identidades colectivas.

En conjunto, esta publicación posee un notable interés para investigadores de historia de la educación, biblioteconomía, patrimonio bibliográfico y estudios culturales. Además de preservar la memoria de la exposición, ofrece una mirada crítica sobre la relación entre enseñanza, sociedad y poder a través del libro escolar como objeto histórico.

El desafío

Smillie, Andy. El desafío. Traducido por ICEMANts. En Warhammer 40000 – Adviento 2012. Edición digital en EPUB, 2012.

El desafío es un relato breve de acción bélica y horror ambientado en el universo oscuro de Warhammer 40.000, donde la guerra, la fe fanática y la corrupción sobrenatural dominan toda existencia. La narración sitúa al lector en medio de un combate feroz desde la primera línea, sin introducciones previas, mostrando a un protagonista ya inmerso en la lucha y desplegando una violencia extraordinaria. Ese protagonista es Balthiel, bibliotecario de los Desgarradores de Carne, una orden de Marines Espaciales marcada por la brutalidad y por una herencia genética maldita.

El relato adopta la voz en primera persona, lo que intensifica la sensación de urgencia y permite entrar en la mente del guerrero. Balthiel se enfrenta a numerosos enemigos humanos traidores que han provocado la caída de Spheris, un mundo consumido por la rebelión y la anarquía. Aunque se encuentra rodeado, no combate como un simple soldado: utiliza poderes psíquicos que le permiten ralentizar el tiempo y moverse entre instantes congelados. Mientras los disparos avanzan lentamente hacia él, esquiva proyectiles, mutila enemigos y se desplaza con una precisión letal. Esta manipulación temporal lo convierte en una fuerza casi sobrenatural.

La descripción de la violencia es explícita y extrema. Balthiel no solo mata con espada o fuerza física, sino también mediante su mente. Escucha los latidos de los corazones enemigos ralentizados por el tiempo detenido y concentra su furia hasta hervir la sangre en sus venas. Los cuerpos estallan, la sangre se dispersa por la estancia y el protagonista disfruta de la matanza con una mezcla de placer físico y espiritual. Esta dimensión sanguinaria no es casual: los Desgarradores de Carne arrastran una maldición genética vinculada a la sed de sangre y a una rabia ancestral heredada de su linaje.

A medida que avanza la escena, se revela que la batalla no es solo militar, sino también personal. Balthiel lleva semanas buscando venganza contra quienes traicionaron Spheris y causaron la muerte de millones. Entre los responsables se encuentra el gobernador Kadi Aren, cuya cobardía y corrupción simbolizan la decadencia del poder imperial. Cuando lo encuentra, el enfrentamiento es breve pero brutal: el bibliotecario descarga relámpagos psíquicos que atraviesan su armadura y destruyen cuerpo y alma. La ejecución del gobernador funciona como clímax narrativo y como ajuste de cuentas moral.

Sin embargo, una vez vencidos los enemigos físicos, emerge el verdadero conflicto interior del protagonista. El uso excesivo de poderes psíquicos ha debilitado sus defensas mentales y atraído entidades demoníacas del Immaterium, la dimensión caótica que alimenta la energía psíquica en este universo. Las criaturas comienzan a susurrarle promesas de descanso, alivio y poder. El combate exterior da paso entonces a una lucha espiritual mucho más peligrosa: la resistencia de la voluntad frente a la corrupción.

Balthiel recita un catecismo de sangre y fe para mantenerse firme. Las frases rituales funcionan como anclaje mental y expresión de la disciplina fanática de los Marines Espaciales. Mientras su cuerpo se rompe por el esfuerzo, sangre brota de su boca y sus huesos se resienten, pero consigue rechazar a las entidades de la disformidad. El precio de la victoria es terrible: agotado, herido y al borde del colapso, se deja caer confiando en que sus hermanos de batalla lo encuentren antes de que los demonios regresen.

El relato concluye con la misma frase con la que comienza: “Yo soy uno y ellos muchos. Pero perduraré”. Esta estructura circular refuerza la idea central de resistencia absoluta. Balthiel está solo, rodeado por enemigos externos e internos, pero encarna la persistencia fanática de un guerrero creado para sobrevivir donde otros caerían.

En conjunto, El desafío es una narración intensa que combina combate futurista, horror cósmico y tragedia personal. No solo muestra la espectacularidad violenta del universo Warhammer 40.000, sino también el precio psicológico y espiritual de quienes lo defienden. Bajo la acción desmedida subyace una reflexión sombría: en ese mundo no basta con derrotar al enemigo exterior; el verdadero peligro siempre habita dentro.

¿Qué tipos de noticias buscan los estadounidenses o encuentran de forma accidental?

Toff, Benjamin. “What Types of News Do Americans Seek Out or Happen to Come Across?Pew Research Center, April 20, 2026. https://www.pewresearch.org/short-reads/2026/04/20/what-types-of-news-do-americans-seek-out-or-happen-to-come-across/

El informe del Pew Research Center analiza cómo los estadounidenses acceden a distintos tipos de información informativa y distingue entre dos dinámicas principales: la búsqueda activa de noticias y el consumo incidental, es decir, cuando las personas se encuentran con noticias sin haberlas buscado directamente.

El estudio revela un cambio relevante en los hábitos informativos: aproximadamente la mitad de los adultos en Estados Unidos (49%) afirma que, en general, recibe noticias porque “se las encuentra por casualidad”, lo que supone un aumento significativo respecto al 39% registrado en 2019. Este dato sugiere una creciente dependencia de entornos digitales y redes sociales donde la información aparece de manera algorítmica o contextual más que por una búsqueda deliberada.

El informe también muestra que el tipo de contenido influye en esta dinámica. Los estadounidenses tienden a buscar activamente información cuando desean profundizar en temas o mantenerse actualizados sobre acontecimientos importantes. En concreto, una mayoría afirma que busca “análisis en profundidad” o “información actualizada”, mientras que otros tipos de contenidos, como las opiniones o los contenidos humorísticos relacionados con la actualidad, suelen consumirse de forma más pasiva o accidental. Por ejemplo, una proporción muy alta de encuestados indica que encuentra opiniones (64%) y contenido humorístico (66%) sobre noticias principalmente sin buscarlas, lo que refleja el papel de las redes sociales como canales de difusión indirecta.

El estudio subraya además una diferencia importante entre tipos de información: mientras los contenidos interpretativos o emocionales se consumen de manera incidental, la información más estructurada o factual sigue siendo objeto de búsqueda intencional por parte de los usuarios. Así, el 58% declara buscar activamente análisis profundos y el 55% información actualizada, lo que muestra que el interés por el conocimiento directo sigue siendo alto, aunque convive con una exposición creciente a flujos informativos no planificados.

Otro aspecto relevante es la influencia de factores demográficos. Los jóvenes, por ejemplo, tienen mayor probabilidad de consumir noticias de forma incidental que los mayores, especialmente a través de redes sociales y plataformas digitales. También se observan diferencias según nivel educativo y orientación política: las personas con estudios universitarios y los adultos con mayor interés político tienden a buscar más activamente información, mientras que otros grupos dependen más del consumo pasivo.

En conjunto, el informe concluye que el ecosistema informativo actual está cada vez más marcado por la combinación de búsqueda activa y exposición accidental. Esto tiene implicaciones importantes para la calidad de la información que reciben los ciudadanos, ya que la forma en que se accede a las noticias influye tanto en el nivel de comprensión como en la diversidad de perspectivas a las que se está expuesto.

Datos clave:

  • El 49% de los adultos en EE. UU. afirma que, en general, encuentra las noticias de forma incidental (sin buscarlas), frente al 39% en 2019 → aumento significativo del consumo “pasivo”.
  • Aproximadamente la otra mitad sigue accediendo a las noticias de manera más intencional o activa, especialmente cuando busca información concreta o actualizaciones.
  • Tipos de contenido más buscados activamente:
    – 58% busca análisis en profundidad de noticias.
    – 55% busca información actualizada sobre acontecimientos.
  • Tipos de contenido más consumidos incidentalmente:
    – 66% encuentra contenido humorístico relacionado con noticias sin buscarlo.
    – 64% se expone a opiniones sobre noticias de forma accidental.
  • El estudio confirma una tendencia clara:
    – lo informativo-factual se busca más activamente,
    – lo interpretativo, opinativo o entretenido se consume más de forma incidental.
  • Brecha generacional:
    – Los jóvenes son los que más consumen noticias de forma incidental (sobre todo en redes sociales).
    – Los mayores tienden a buscar noticias de forma más directa y deliberada.
  • Factores que influyen en la búsqueda activa:
    – Mayor nivel educativo.
    – Mayor interés político.
    – Mayor hábito de consumo informativo tradicional o estructurado.

La biblioteca de mi padre

“Mi memoria me transporta a cierta tarde de hace sesenta años, a la biblioteca de mi padre en Buenos Aires. Estoy viendo a mi padre; veo la lámpara de gas; hasta podría tocar los anaqueles. Y aunque la biblioteca ya no exista, sé con exactitud dónde encontrar «Las mil y una noches» de Burton y la «Conquista del Perú» de Prescott.»

JORGE LUIS BORGES, Arte poético”

Todo lo que perdemos sin las bibliotecas

El País, 28-04-26, p. 17

RED DE REDES / NOELIA RAMÍREZ

Todo lo que perdemos sin las bibliotecas

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No sé qué habría sido de mí sin las bibliotecas públicas. Crecí en un piso ruidoso y sin libros heredados. Mis primas vivían en el piso de abajo y nos pasábamos la vida gritándonos desde la galería. El silencio, menudo exotismo, cotizaba altísimo, así que cuando descubrí un lugar en el que poder estudiar sin que nadie me sobresaltase cada tres minutos, experimenté lo más cerca que voy a estar de una revelación mística. Pasó en 1999, cuando inauguraron la biblioteca de La Bòbila de L’Hospitalet, la primera del barrio. Aquel fue mi oasis de emancipación, mi refugio político adolescente. En sus salas de estudio nocturno me preparé la Selectividad y en sus escaleras mis amigas y yo no solo declinábamos en alto el rosa, rosae, rosam, sino que compartimos el desconcierto adolescente llorando y riendo por tíos idiotas.

La Bòbila fue la primera de muchas. En las mesas de otras repartidas por Barcelona me saqué dos carreras, un posgrado y varios novios efímeros, porque en las bibliotecas se juegan intensísimas partidas de miradas, flirteo y deseo. Ansiando un silencio que no encuentro en la Redacción, en la de la Vila de Gràcia he acabado muchas de estas columnas. En la Agustí Centelles del Eixample conocí a Enrique Vila-Matas. En La Cooperativa de Malgrat de Mar escribí parte de mi primer libro. Tengo un amigo que vive en Berlín pero está sacándose las oposiciones y, cada vez que viene a Barcelona, me va dando consejos sobre las que va visitando en jornadas de concentración máxima: está totalmente rendido a la García Márquez de Sant Martí.

A las bibliotecas hay que cuidarlas porque, como escribió Jorge Luis Borges, son lo más parecido a algún paraíso. Y las públicas son nuestro gran milagro colectivo. Todas las escritoras que me interesan han defendido ese vínculo irrompible. La Nobel Annie Ernaux contando cómo le cambió la vida la de Rouen en sus primeros años de formación. Susan Orlean dedicándoles un libro y dejando escrita esa verdad de que de una biblioteca pública “siempre se sale más rica de lo que se ha llegado”. En la de Drancy, a las afueras de París, una pequeña Maryam Madjidi encontraría el material para creerse escritora y su frase talismán de Simone de Beauvoir: “Construiré una fuerza en la que me refugiaré para siempre”. Todas esas vivencias contenidas ahí dentro, en nuestros auténticos palacios del pueblo.

El sociólogo Ray Oldenburg estipuló que esos edificios son nuestro necesario “tercer lugar”, el sitio en el que encontrarnos sin estar definido ni por la familia de la que venimos ni por el trabajo que realizamos. Porque el carné gratuito de la biblioteca no solo nos convierte en ciudadanos inmediatos sin importar nuestra clase u origen, sino que otorga un derecho equitativo a la información, a la cultura, la educación y el conocimiento. En las bibliotecas he visto a obreros echarse la siesta al mediodía.

Por qué las bibliotecas son más importantes que nunca

I Love Libraries. “Find Your Joy and Return to It Often: Why Libraries Matter More Than Ever.” 19 de abril de 2026. https://ilovelibraries.org/article/find-your-joy-and-return-to-it-often-why-libraries-matter-more-than-ever/

Se plantea una reflexión profunda sobre el papel contemporáneo de las bibliotecas a partir de una idea central: la “alegría” que generan no es casual, sino el resultado de una construcción deliberada, colectiva y sostenida en el tiempo.

A través de ejemplos cotidianos —niños que descubren su primer libro favorito, personas que encuentran apoyo para redactar un currículum o familias que crean comunidad en actividades de lectura— se muestra cómo las bibliotecas funcionan como espacios donde la experiencia humana, más que el consumo, es el eje central. En un mundo dominado por lógicas transaccionales, las bibliotecas se presentan como uno de los pocos lugares donde la pertenencia no depende de la capacidad de pago, lo que les otorga un carácter casi radical como espacios públicos inclusivos.

El texto subraya que las bibliotecas desempeñan múltiples funciones esenciales que a menudo pasan desapercibidas. No son solo repositorios de libros, sino centros de alfabetización temprana, acceso digital y formación laboral; actúan como incubadoras de emprendimiento, archivos de memoria local y puertas de acceso al conocimiento global. Además, cumplen funciones sociales críticas: sirven como refugios climáticos, espacios seguros en momentos de crisis y puntos de encuentro comunitario. Esta diversidad de roles evidencia que las bibliotecas son infraestructuras sociales fundamentales que responden de manera flexible a las necesidades cambiantes de la sociedad.

Uno de los ejes más relevantes del artículo es la dimensión relacional y emocional de las bibliotecas. La “alegría” que generan se manifiesta en experiencias aparentemente pequeñas pero profundamente transformadoras: adolescentes que encuentran representaciones de su identidad en la lectura, personas mayores que aprenden a comunicarse digitalmente con sus familias o estudiantes que descubren nuevas vocaciones gracias a la mediación de un bibliotecario. Estas experiencias no solo fomentan el aprendizaje, sino que convierten la curiosidad en confianza y fortalecen los vínculos sociales, consolidando a la biblioteca como un espacio de desarrollo personal y comunitario.

El artículo también sitúa a las bibliotecas en el contexto de los grandes desafíos contemporáneos. En una era caracterizada por la sobreabundancia de información y la fragilidad de la confianza, las bibliotecas ofrecen conocimiento curado, fiable y accesible. Asimismo, frente al aumento de la soledad —considerada ya un problema de salud pública—, proporcionan espacios de conexión y pertenencia. En un entorno donde muchas personas sienten que sus voces no son escuchadas, las bibliotecas actúan como plataformas para la expresión, la diversidad y la construcción de relatos compartidos.

Sin embargo, el texto no elude las amenazas que enfrentan estas instituciones, como las presiones presupuestarias o los intentos de restringir el acceso a la información. Estas tensiones ponen en riesgo no solo a las bibliotecas como instituciones, sino también valores fundamentales como la libertad de aprendizaje, la exploración intelectual y el desarrollo colectivo. Por ello, el artículo insiste en la necesidad de apoyo activo por parte de la ciudadanía, no solo como una declaración simbólica, sino como una práctica cotidiana: usar la biblioteca, participar en sus actividades y convertirla en parte de la vida diaria.

El texto concluye con una invitación clara: “encontrar la alegría” en la biblioteca y volver a ella de forma recurrente. Esta idea se transforma en una metáfora del aprendizaje continuo y de la construcción de comunidad. Las bibliotecas no son solo lugares a los que acudir ocasionalmente, sino espacios que pueden integrarse en el ritmo vital de las personas. Invertir en ellas equivale a invertir en individuos, en oportunidades y en el futuro compartido, reafirmando su papel como uno de los pilares más valiosos de la vida social contemporánea.

La UE acusa a Meta de incumplir la normativa digital por no proteger a menores en Instagram y Facebook

Officials at EU meeting discussing Meta and children's digital rule breaches
EU officials discussing Meta’s compliance with children’s digital rules

Euronews. “EU finds Meta in breach of digital rules over children on Instagram and Facebook.” Euronews Next, 29 de abril de 2026. https://www.euronews.com/next/2026/04/29/eu-finds-meta-in-breach-of-digital-rules-over-children-on-instagram-and-facebook

La Comisión Europea ha emitido una conclusión preliminar en la que sostiene que Meta incumple la Digital Services Act al no implementar medidas eficaces para impedir que menores de 13 años utilicen sus plataformas, especialmente Instagram y Facebook.

La investigación, que se ha prolongado durante cerca de dos años, concluye que los sistemas actuales de control de edad son insuficientes, ya que permiten a los usuarios registrarse introduciendo fechas de nacimiento falsas sin mecanismos reales de verificación. Como resultado, entre un 10% y un 12% de los menores de 13 años en la Unión Europea estarían utilizando estos servicios, contradiciendo las propias evaluaciones internas de la compañía.

El informe también critica que Meta no ha evaluado adecuadamente los riesgos que estas plataformas suponen para los menores. Según la Comisión, la empresa habría ignorado evidencia científica disponible que señala la especial vulnerabilidad de los niños frente a contenidos perjudiciales y dinámicas potencialmente adictivas en redes sociales. Esto implica un incumplimiento no solo técnico, sino también conceptual, ya que la normativa europea exige que las grandes plataformas identifiquen, analicen y mitiguen los riesgos sistémicos derivados de sus servicios, especialmente cuando afectan a colectivos vulnerables como los menores.

Otro aspecto relevante del caso es la debilidad de los mecanismos para detectar y eliminar cuentas de menores una vez creadas. La Comisión considera que las herramientas de supervisión y reporte no funcionan con la eficacia necesaria, lo que permite que muchos usuarios por debajo de la edad mínima permanezcan activos en las plataformas. Este fallo estructural evidencia una brecha entre las políticas declaradas por la empresa —que fijan los 13 años como edad mínima— y su aplicación real en el entorno digital.

Por su parte, Meta ha rechazado las conclusiones preliminares, defendiendo que ya dispone de herramientas para identificar y eliminar cuentas de menores y subrayando que la verificación de edad es un desafío que afecta a toda la industria tecnológica. La empresa ha anunciado que seguirá colaborando con las autoridades europeas y que introducirá nuevas medidas en el corto plazo para reforzar la protección de los usuarios jóvenes.

El procedimiento aún no ha concluido y Meta tiene la oportunidad de responder a las acusaciones antes de una decisión final. No obstante, si se confirma el incumplimiento, la compañía podría enfrentarse a sanciones significativas, que en el marco de la legislación europea pueden alcanzar hasta el 6% de su facturación global anual. Más allá del caso concreto, este proceso refleja una creciente preocupación en Europa por el impacto de las redes sociales en la infancia y refuerza la tendencia hacia una regulación más estricta de las grandes plataformas digitales en materia de seguridad y bienestar de los usuarios

Estados Unidos cae en el Índice Mundial de Libertad Académica

Beschizza, Rob. “U.S. Sinks in World Academic Freedom Index.” Boing Boing, 27 de abril de 2026. https://boingboing.net/2026/04/27/u-s-sinks-in-world-academic-freedom-index.html

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El artículo informa sobre los resultados del Academic Freedom Index (AFI) 2026, que muestran un deterioro generalizado de la libertad académica en el mundo. Según el informe, decenas de países han experimentado retrocesos en este ámbito, mientras que solo un número muy reducido ha registrado mejoras.

El análisis utiliza un modelo estadístico complejo basado en datos de más de un millón de observaciones y la evaluación de miles de expertos internacionales, lo que le permite ofrecer una visión comparativa global de las tendencias en libertad académica.

Uno de los hallazgos más destacados es la situación de Estados Unidos, que aparece como uno de los casos más preocupantes del informe. El país experimenta una “rápida y pronunciada degradación” de la autonomía institucional en el ámbito universitario. El deterioro se habría iniciado alrededor de 2020 y se habría intensificado en 2025, con una creciente interferencia política tanto a nivel estatal como federal en la gestión de las universidades. Esto incluye presiones sobre la gobernanza institucional, los procesos de contratación, el diseño curricular y las agendas de investigación.

El informe señala que estas intervenciones políticas afectan tanto a la libertad individual de académicos y estudiantes como, de manera más estructural, a la autonomía de las instituciones educativas. Se destaca que la interferencia política en la educación superior se ha convertido en un rasgo cada vez más característico del sistema estadounidense contemporáneo, debilitando uno de los pilares fundamentales de la libertad académica: la independencia de las universidades frente al poder político.

Además de Estados Unidos, el informe indica que otros países occidentales también han experimentado descensos en sus niveles de libertad académica, lo que sugiere una tendencia global más amplia de erosión institucional. Sin embargo, el caso estadounidense es especialmente significativo por la rapidez y la magnitud del deterioro, que lo sitúan entre los ejemplos más extremos dentro de democracias consolidadas.

El AFI evalúa la libertad académica a través de cinco dimensiones principales: libertad de investigación y docencia, intercambio académico, autonomía institucional, integridad del campus y libertad de expresión académica. El informe subraya que el retroceso en estas dimensiones no es uniforme, pero que la autonomía institucional es especialmente crítica, ya que influye directamente en la protección de las demás libertades.

En conjunto, el artículo plantea un panorama preocupante en el que la libertad académica está disminuyendo a escala global, con implicaciones directas para la investigación, la enseñanza superior y la independencia de las universidades. El caso de Estados Unidos se presenta como un ejemplo paradigmático de cómo la presión política puede erosionar rápidamente la autonomía institucional, incluso en sistemas democráticos consolidados, generando incertidumbre sobre el futuro de la libertad académica en contextos de creciente polarización política.

Cómo defenderse ante acusaciones de hacer trampas con inteligencia artificial

Mashable. “How to Defend Yourself Against AI Cheating Accusations.” Mashable, 2026. https://mashable.com/article/how-to-defend-yourself-ai-cheating-accusations

El artículo aborda un problema creciente en el ámbito educativo: las acusaciones de uso indebido de inteligencia artificial en trabajos académicos, muchas veces basadas en herramientas de detección poco fiables. Señala que estos sistemas pueden generar falsos positivos, lo que implica que estudiantes que no han utilizado IA pueden ser injustamente señalados. En este contexto, la defensa no debe centrarse únicamente en negar la acusación, sino en aportar pruebas concretas del proceso de trabajo y de la autoría real del contenido.

El artículo analiza en profundidad un fenómeno cada vez más frecuente en entornos educativos: las acusaciones de plagio o fraude académico basadas en el supuesto uso de herramientas de inteligencia artificial generativa. A medida que tecnologías como los chatbots se popularizan, muchas instituciones han comenzado a utilizar detectores automáticos para identificar textos presuntamente generados por IA. Sin embargo, el texto subraya que estas herramientas presentan importantes limitaciones técnicas y metodológicas, ya que no pueden determinar con certeza absoluta el origen de un contenido. Esto genera un escenario problemático en el que estudiantes pueden ser acusados injustamente a partir de resultados probabilísticos o poco transparentes, lo que plantea dudas sobre la equidad y la fiabilidad de estos sistemas de evaluación.

Ante esta situación, el artículo propone una serie de estrategias para que los estudiantes puedan defenderse de manera eficaz. La más importante es demostrar el proceso de creación del trabajo. Frente a la sospecha de generación automática, la mejor evidencia es la trazabilidad del esfuerzo intelectual: borradores, esquemas previos, notas manuscritas, versiones intermedias y, especialmente, el historial de edición en herramientas digitales. Plataformas como Google Docs o Microsoft Word permiten visualizar cómo evoluciona un texto a lo largo del tiempo, lo que constituye una prueba sólida de autoría humana. Este énfasis en el proceso responde a un cambio de paradigma: en un entorno donde el producto final puede ser imitado por máquinas, lo que adquiere valor es la construcción progresiva del conocimiento.

El artículo también destaca la importancia de la competencia comunicativa del estudiante como elemento de defensa. Poder explicar con claridad las ideas desarrolladas, justificar las decisiones tomadas durante la redacción y responder a preguntas sobre el contenido son indicios clave de que el trabajo es propio. En este sentido, la comprensión profunda del texto se convierte en una forma de evidencia indirecta que complementa las pruebas documentales. La defensa, por tanto, no es únicamente técnica, sino también argumentativa y cognitiva.

Otro aspecto fundamental es la actitud ante la acusación. El artículo recomienda evitar respuestas impulsivas o confrontativas y, en su lugar, adoptar una postura serena y estratégica. Es esencial solicitar detalles concretos sobre la acusación: qué herramienta se ha utilizado, qué indicadores han llevado a esa conclusión y cuál es el margen de error del sistema. Este enfoque permite cuestionar de manera fundamentada la validez de las pruebas, especialmente teniendo en cuenta que muchos detectores de IA han sido criticados por su opacidad y su falta de rigor científico. En algunos casos, incluso expertos han señalado que estos sistemas pueden discriminar ciertos estilos de escritura o perfiles lingüísticos, lo que añade una dimensión ética al problema.

El texto también sitúa este conflicto en un contexto más amplio de transformación educativa. La irrupción de la inteligencia artificial está obligando a replantear los métodos de evaluación tradicionales, basados en productos finales fácilmente replicables por máquinas. Como respuesta, se propone un mayor énfasis en evaluaciones continuas, trabajos supervisados, defensas orales y actividades que requieran reflexión personal. En este nuevo escenario, la capacidad de documentar el proceso de aprendizaje y de demostrar pensamiento crítico se convierte en una competencia central.

Finalmente, el artículo advierte de la necesidad de que las instituciones educativas desarrollen políticas más claras, justas y transparentes en relación con el uso de la IA. Esto incluye no solo definir qué se considera un uso aceptable, sino también garantizar procedimientos de apelación justos en caso de acusaciones. En definitiva, el problema no se limita a la conducta de los estudiantes, sino que refleja una transición más amplia en la cultura académica, donde la tecnología desafía los criterios tradicionales de autoría, originalidad y evaluación del conocimiento.

La sociedad algorítmica: datos, código y plataformas en la era de la desinformación

García Marín, David. La sociedad algorítmica: datos, código y plataformas en la era de la desinformación. Madrid: Dykinson, 2026.

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La Sociedad Algorítmica. Datos, código y plataformas en la era de la desinformación esboza un modelo analítico y conceptual que explica las intrincadas conexiones entre tres elementos centrales del mundo actual: la información (los datos), los algoritmos y las plataformas. La obra pretende indagar en el papel que cada uno de ellos juega en la contemporaneidad, sus características esenciales y cómo influyen en el día a día del ciudadano. El modelo propone una estructura triangular donde cada uno de estos elementos (dato, algoritmo y plataforma) ocupa un vértice. La Sociedad Algorítmica es, por tanto, resultado de la intersección entre la extracción masiva de información, la codificación algorítmica de estos datos para darles significado y la necesidad de una infraestructura –la plataforma– donde se ejecutan estas operaciones.

Con un claro perfil humanístico, la obra resulta ideal como manual para docentes universitarios de Ciencias Sociales, sobre todo del área de Comunicación. Se puede utilizar como texto introductorio en actividades formativas sobre alfabetización algorítmica, incluso para trabajar aspectos anteriormente no abordados en el campo de la educación mediática. Asimismo, puede ser utilizado por investigadores como material de apoyo para construir marcos teóricos para sus proyectos.