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La enseñanza superior ante la transformación acelerada de la IA: Informe Horizon 2026 de EDUCAUSE

Robert, Jenay, Nicole Muscanell, Mark McCormack y Kim Arnold. 2026 EDUCAUSE Horizon Report | Teaching and Learning Edition. Louisville, CO:

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Sumario ejecutivo

El informe 2026 EDUCAUSE Horizon Report constituye una de las radiografías más relevantes sobre el futuro inmediato de la educación superior y el impacto de la inteligencia artificial en los procesos de enseñanza y aprendizaje. Elaborado mediante el marco metodológico STEEP —que analiza factores sociales, tecnológicos, económicos, ambientales y políticos—, el documento examina cómo las universidades atraviesan un periodo de transformación estructural marcado por la presión financiera, la disminución de matrículas, la crisis de confianza social hacia la educación superior y la irrupción de tecnologías generativas capaces de alterar profundamente el trabajo académico.

Uno de los ejes centrales del informe es la constatación de que la inteligencia artificial ya no representa una tecnología emergente marginal, sino una infraestructura transversal que está modificando la enseñanza, la evaluación, el diseño instruccional y las relaciones entre estudiantes y docentes. El documento señala que la IA influye especialmente en ámbitos como la tutoría personalizada, la producción de materiales educativos, la automatización de tareas administrativas y el acompañamiento académico. Sin embargo, también advierte que esta integración genera importantes tensiones éticas y pedagógicas: problemas de privacidad, dependencia cognitiva, vigilancia algorítmica, sesgos, desinformación y creciente preocupación por el impacto ambiental derivado del consumo energético de los sistemas de IA.

El informe subraya además que los métodos tradicionales de evaluación están entrando en crisis. Las herramientas generativas dificultan distinguir entre producción humana y automatizada, lo que obliga a las instituciones a replantear profundamente el concepto mismo de aprendizaje verificable. Frente a este escenario, EDUCAUSE identifica una transición hacia evaluaciones “auténticas”, basadas en procesos, evidencias de razonamiento, proyectos contextualizados y demostraciones prácticas del conocimiento. En lugar de centrarse únicamente en el resultado final, las universidades comienzan a valorar la trazabilidad del aprendizaje, la reflexión crítica y la capacidad de integrar herramientas de IA de manera ética y transparente.

Una de las principales novedades del informe de 2026 es la incorporación del concepto “señales de cambio”, definido como indicadores tempranos capaces de anticipar transformaciones futuras antes de que alcancen gran escala institucional. Estas señales funcionan como mecanismos de prospectiva estratégica para detectar innovaciones emergentes, cambios culturales o nuevas prácticas educativas todavía marginales pero potencialmente disruptivas. EDUCAUSE plantea que las universidades deben desarrollar capacidad institucional para interpretar estas señales y adaptarse de forma proactiva, evitando respuestas meramente reactivas ante los cambios tecnológicos y sociales.

Otro aspecto especialmente relevante es el cuestionamiento creciente del valor social y económico de la educación superior. El informe sostiene que muchas instituciones se enfrentan a una pérdida de legitimidad pública debido al aumento de costes, la incertidumbre laboral y la percepción de que los modelos educativos tradicionales no responden adecuadamente a las nuevas demandas profesionales y culturales. En este contexto, la educación superior se ve presionada para demostrar utilidad, flexibilidad y relevancia social. Esta tensión aparece vinculada directamente con la necesidad de redefinir competencias fundamentales como la alfabetización digital, la alfabetización en IA y las capacidades críticas necesarias para desenvolverse en entornos mediados por algoritmos.

El informe también insiste en la importancia de la formación docente. Las instituciones no solo necesitan incorporar tecnologías, sino desarrollar culturas organizativas capaces de acompañar a profesores y estudiantes en procesos de cambio continuo. La alfabetización en IA aparece así como una competencia transversal imprescindible para comprender tanto las oportunidades como los riesgos de estas herramientas. EDUCAUSE propone un enfoque equilibrado que combine innovación tecnológica con pensamiento crítico, ética digital y supervisión humana significativa.

En perspectiva histórica, el documento refleja la evolución progresiva de los informes Horizon desde los años posteriores a la pandemia hasta la actualidad. Mientras los informes de 2022 y 2023 todavía estaban muy marcados por la transición híbrida y el impacto inmediato de ChatGPT, el informe de 2026 muestra una etapa más madura, centrada ya no solo en la adopción tecnológica, sino en las consecuencias estructurales, cognitivas y sociales de la IA sobre el ecosistema universitario. La cuestión ya no es si la IA transformará la educación, sino cómo preservar la agencia humana, la confianza académica y el sentido formativo de la universidad en un entorno crecientemente automatizado.

La libertad de prensa mundial alcanza su nivel más bajo en 25 años

Kottke. 2026. “The World Press Freedom Index at Global 25-Year Low.” Kottke.org, May 2026. https://kottke.org/26/05/the-world-press-freedom-index-at-global-25-year-low

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Resultados del Informe 2026 del World Press Freedom Index, elaborado por Reporters Without Borders (RSF), destacando un hallazgo alarmante: la libertad de prensa mundial ha caído a su nivel más bajo en los 25 años de historia del índice. El texto subraya que esta degradación no es un fenómeno puntual, sino el resultado de un deterioro progresivo y sostenido desde comienzos de siglo.

Uno de los datos más significativos es que, por primera vez, más de la mitad de los países del mundo se encuentran en las categorías de “difícil” o “muy grave” en materia de libertad de prensa. Este cambio indica una expansión global de contextos hostiles para el periodismo, donde trabajar como periodista implica crecientes riesgos legales, políticos y de seguridad. El índice, que evalúa 180 países, muestra además que la puntuación media global nunca había sido tan baja, lo que refuerza la idea de un retroceso estructural más que coyuntural.

El artículo destaca también la evolución histórica del fenómeno: en 2002, cuando RSF comenzó a elaborar el índice, solo un 13,7% de los países se situaban en las categorías más bajas; en la actualidad, esa cifra supera el 52%. Paralelamente, la proporción de población mundial que vive en países considerados “libres” en términos de prensa ha descendido de aproximadamente un 20% a menos del 1%, lo que evidencia un cambio profundo en las condiciones globales de acceso a la información.

Entre las causas principales del deterioro, el informe citado por Kottke señala el uso creciente de legislaciones restrictivas vinculadas a la seguridad nacional, que en muchos casos se emplean para limitar la labor periodística o criminalizar la difusión de información. A ello se suman factores como la presión económica sobre los medios de comunicación, la precarización del sector y el aumento de la hostilidad política hacia periodistas y medios independientes.

El texto también apunta que el deterioro no se limita a regímenes autoritarios, sino que afecta también a democracias consolidadas, donde se observan retrocesos en garantías legales, intentos de control informativo o debilitamiento institucional de la libertad de prensa. Este fenómeno sugiere una tendencia global de erosión de las condiciones democráticas del periodismo.

Cambios en la percepción de la desinformación en Canadá: Tendencias en exposición, detección y confianza, 2025

Foran, Helen, y Howard Bilodeau. 2026. “Shifting Perceptions of Misinformation in Canada: Trends in Exposure, Detection and Trust.” Insights on Canadian Society. Statistics Canada, 13 de mayo de 2026. https://www150.statcan.gc.ca/n1/pub/75-006-x/2026001/article/00006-eng.htm

En 2025, el 80 % de los canadienses declaró haber visto noticias o información en internet que sospechaban que era engañosa, falsa o inexacta al menos una vez al mes. Estas experiencias son una de las principales preocupaciones de los canadienses, y la mayoría (61 %) manifestó estar «muy preocupada» o «extremadamente preocupada» por la desinformación en línea en 2025.

El estudio analiza cómo los canadienses perciben, detectan y experimentan la desinformación en el entorno digital, así como su relación con la confianza en los medios y la confianza interpersonal. A partir de datos de la Canadian Social Survey (2025) y comparaciones con la Survey Series on People and their Communities (2023), el informe explora la evolución de la exposición a noticias falsas, la capacidad de los ciudadanos para distinguir entre información verdadera y falsa, y el impacto de este fenómeno en la confianza social.

Uno de los hallazgos centrales es la alta exposición a la desinformación: en 2025, el 80% de los canadienses afirmó haber visto al menos mensualmente información que consideraba engañosa o falsa. Esta exposición es prácticamente transversal en términos de edad, género y nivel educativo, lo que indica que la desinformación es un fenómeno estructural del ecosistema informativo digital. Sin embargo, los mayores de 75 años reportan una menor exposición, posiblemente por diferencias en los hábitos de consumo informativo.

El estudio también muestra cómo los ciudadanos acceden a la información. Las fuentes más habituales son los medios de comunicación (66%), contactos cercanos (62%), redes sociales (54%) y la televisión (52%). Sin embargo, existen diferencias generacionales claras: los jóvenes (15–34 años) dependen principalmente de las redes sociales (78%), mientras que los mayores confían más en medios tradicionales como la televisión y los medios informativos. Estas diferencias reflejan una fragmentación del ecosistema mediático según la edad y el nivel educativo.

En cuanto a la percepción de la veracidad informativa, el 47% de los canadienses declara que en 2025 le resulta más difícil distinguir entre información verdadera y falsa que hace tres años. Además, el 61% expresa una preocupación alta o muy alta por la desinformación en línea. El informe destaca que esta dificultad no es uniforme, sino que se relaciona con variables como el nivel educativo, la confianza en los medios y la confianza interpersonal.

Otro aspecto relevante es la relación entre desinformación y confianza social. Los resultados muestran que las personas con mayor confianza en los medios canadienses y en otras personas tienden a tener más seguridad en su capacidad para detectar información falsa. Por el contrario, quienes muestran menor confianza en los medios o en los demás reportan mayores dificultades para identificar contenidos engañosos. Esto sugiere que la desinformación no solo es un problema informativo, sino también un fenómeno vinculado al capital social y la confianza institucional.

En conjunto, el estudio concluye que la desinformación es una experiencia común y persistente en la sociedad canadiense, y que sus efectos no se limitan a la exposición, sino que influyen en la percepción de la realidad y en la confianza en las instituciones. Aunque la preocupación por este fenómeno se mantiene estable entre 2023 y 2025, el reto principal es la creciente complejidad del entorno digital y la dificultad creciente para distinguir entre información fiable y falsa.

Inteligencia artificial y gestión del cambio en las bibliotecas universitarias de EE. UU.

Hulbert, Ioana G., y otros. US Library Survey 2025: Under Pressure. Nueva York: Ithaka S+R, 14 de mayo de 2026. https://sr.ithaka.org/publications/ithaka-sr-us-library-survey-2025/

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En noviembre de 2025, Ithaka S+R puso en marcha la versión más reciente de la Encuesta de Bibliotecas de EE. UU. (US Library Survey). Desde 2010, esta encuesta se ha aplicado cada tres años a decanos y directores de bibliotecas en instituciones postsecundarias de cuatro años, sin fines de lucro, en los Estados Unidos. El objetivo es examinar cómo conceptualizan su trabajo: qué priorizan, cómo navegan la toma de decisiones y cómo alinean la biblioteca con las metas de sus instituciones matrices. El ciclo de 2025 examina las perspectivas de los líderes sobre el papel fundamental de la biblioteca, su gobernanza y las dimensiones clave de su estrategia y operaciones. El estudio continúa explorando áreas establecidas del trabajo bibliotecario en estos dominios, al tiempo que amplía el alcance de la investigación para incluir áreas de influencia emergentes, como la inteligencia artificial (IA) generativa, los avances en el ecosistema de comunicación académica y la gestión del cambio.

Hallazgos Clave

  • Los líderes operan bajo restricciones financieras y de personal sostenidas. Al igual que en ciclos anteriores, la mayoría de los encuestados citan la falta de recursos financieros como la principal limitación para realizar cambios en sus bibliotecas. Las cancelaciones previstas de paquetes de revistas, sumadas a la reducción de personal, significan que las bibliotecas también ven limitada su capacidad para mantener funciones básicas.
  • La IA está reconfigurando las prioridades, pero su adopción sigue siendo desigual. Los líderes anticipan una mayor demanda de instrucción en alfabetización sobre IA, recapacitación del personal y salvaguardas para la integridad de la investigación. Sin embargo, muchas bibliotecas aún no han integrado la IA en sus operaciones internas, citando la capacidad limitada o falta de experiencia del personal, preocupaciones éticas y prioridades contrapuestas.
  • Brecha en la percepción del valor. Aunque la mayoría de los líderes se sienten seguros de su capacidad para articular la propuesta de valor de la biblioteca, menos de ellos creen que este valor sea reconocido por los administradores de alto rango. Además, solo el 31 por ciento está de acuerdo en que participa en los procesos clave de toma de decisiones a nivel de campus.
  • El aprendizaje estudiantil y la alfabetización informacional son prioridades casi universales, pero la confianza en su impacto es menor. Casi todos los líderes identifican el fomento del aprendizaje de los estudiantes, la promoción del pensamiento crítico y el apoyo a la alfabetización informacional como prioridades centrales. Sin embargo, proporciones menores expresan confianza en la eficacia de la biblioteca o en su reconocimiento como líder del campus en estas áreas.
  • Las inversiones en iniciativas de acceso abierto han disminuido. Desde la última vez que se realizó la encuesta, la proporción de líderes que priorizan los acuerdos transformativos disminuyó del 38 al 26 por ciento. La proporción que prioriza la transición de su gasto de suscripciones hacia inversiones abiertas también cayó drásticamente del 45 al 23 por ciento.
  • Aumentan las preocupaciones sobre la privacidad de los datos de los usuarios. La mitad de los líderes están preocupados por el acceso de terceros a datos de nivel individual, alcanzando el punto más alto desde que se planteó esta pregunta por primera vez en 2019.
  • Nuevas contrataciones centradas en tecnología y éxito estudiantil. Aproximadamente un tercio de los encuestados planea contratar personal para roles de IA y aprendizaje automático (machine learning). Otras áreas de crecimiento esperado incluyen instrucción y alfabetización informacional, evaluación, éxito estudiantil, comunicación académica y gestión de datos de investigación.

Estudio de impacto de IA en flujos de trabajo de bibliotecas universitarias

Emerging Strategy. 2026. Academic AI Impact Study: Measuring the Real-World Impact of AI Adoption on Academic Library Workflows. Commissioned by Clarivate. Clarivate, Londres. https://clarivate.com/academia-government/academic-ai-impact-study/

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El informe analiza de forma empírica cómo la inteligencia artificial está transformando los flujos de trabajo en bibliotecas académicas, especialmente en dos áreas críticas: la creación y gestión de metadatos (mediante Alma Metadata Assistant) y el apoyo a la elaboración de guías docentes y listas de lectura (a través de Leganto Syllabus Assistant). El estudio se basa en entrevistas en profundidad con profesionales de 11 instituciones académicas internacionales, lo que permite observar efectos reales de la IA en contextos de trabajo cotidianos, más allá de la teoría o la experimentación tecnológica.

Uno de los hallazgos centrales es la reducción significativa del tiempo dedicado a tareas manuales y repetitivas. Las bibliotecas participantes reportan una disminución de entre el 30% y el 60% en tareas como la transcripción de metadatos, la normalización de registros o el procesamiento inicial de listas de lectura. Este cambio no solo acelera los procesos, sino que también incrementa la capacidad operativa sin necesidad de ampliar los recursos humanos, llegando a multiplicar por dos o cuatro la productividad en determinados flujos de trabajo.

El informe subraya también una mejora notable en la consistencia y estandarización de los datos bibliográficos. La IA permite reducir la variabilidad derivada de la diversidad de fuentes y formatos de entrada, generando registros más homogéneos y preparados para su validación profesional. En este sentido, la tecnología no sustituye el juicio experto del personal bibliotecario, sino que desplaza su actividad hacia tareas de mayor valor añadido, como la revisión crítica, la validación de excepciones o la toma de decisiones complejas.

Otro aspecto relevante es la aceleración del ciclo de trabajo entre la recepción de información y su disponibilidad para los usuarios. El estudio indica que entre el 50% y el 60% de las listas de lectura procesadas con herramientas de IA pueden estar disponibles de forma casi inmediata tras el procesamiento inicial, reduciendo significativamente los cuellos de botella tradicionales en los servicios bibliotecarios.

Desde una perspectiva organizativa, el informe interpreta estos cambios como un proceso de reconfiguración del trabajo bibliotecario. La IA desplaza parte del esfuerzo desde tareas operativas hacia funciones de supervisión, análisis y mejora de la calidad de los datos. Esto implica una transformación del perfil profesional, en la que las competencias críticas, la curación de información y la supervisión de sistemas automatizados adquieren mayor relevancia que la producción manual de registros.

En conjunto, el estudio concluye que la adopción de IA en bibliotecas académicas no constituye únicamente una mejora incremental de eficiencia, sino una reestructuración progresiva de los flujos de trabajo, con impacto directo en la productividad, la calidad de los datos y la redistribución de las funciones del personal. Esta transformación se enmarca en una tendencia más amplia de integración de la IA en los sistemas académicos y de investigación, donde las herramientas inteligentes pasan a formar parte de la infraestructura operativa de las instituciones.

Library Technology Guides publica el Informe sobre sistemas bibliotecarios de 2026

Breeding, Marshall. “2026 Library Systems Briefing.” American Libraries Magazine, 5 de mayo de 2026. https://americanlibrariesmagazine.org/2026/05/05/2026-library-systems-briefing/

El Informe sobre sistemas bibliotecarios de 2026 muestra a unas bibliotecas inmersas en una transformación profunda. El desafío ya no consiste únicamente en informatizar procesos, sino en construir infraestructuras flexibles, seguras e inteligentes capaces de responder a nuevas formas de acceso al conocimiento. La tecnología se convierte así en una pieza estratégica para garantizar la relevancia futura de las bibliotecas en un entorno digital cada vez más exigente.

Library Technology Guides ha publicado el Informe sobre sistemas bibliotecarios de 2026, una de las referencias más relevantes para conocer la evolución tecnológica del sector bibliotecario internacional. El documento ofrece una panorámica detallada del mercado de software y plataformas utilizadas por bibliotecas públicas, universitarias, escolares y especializadas, analizando tendencias, movimientos empresariales, implantaciones y prioridades estratégicas. Más que un simple catálogo de productos, el informe actúa como termómetro del momento que atraviesan las bibliotecas en su proceso de transformación digital.

Uno de los aspectos centrales del informe es la constatación de que las bibliotecas continúan avanzando hacia entornos basados en la nube. Cada vez más instituciones sustituyen antiguos sistemas instalados en servidores locales por plataformas SaaS (Software as a Service), gestionadas por proveedores externos. Esta transición responde a varias razones: reducción de costes de mantenimiento, actualizaciones automáticas, mayor escalabilidad y mejora de la seguridad. Para muchas organizaciones, mantener infraestructuras propias resulta ya complejo y costoso, especialmente en un contexto de presupuestos ajustados y escasez de personal técnico especializado.

El informe también destaca la creciente influencia de la inteligencia artificial en el ecosistema bibliotecario. Los nuevos sistemas comienzan a incorporar herramientas de automatización para catalogación, generación de metadatos, análisis de colecciones, asistentes virtuales y mejora de los sistemas de descubrimiento. La IA se presenta como una oportunidad para aumentar la eficiencia operativa y mejorar la experiencia de usuario, aunque también surgen interrogantes relacionados con la transparencia algorítmica, la privacidad de los datos y la necesidad de supervisión profesional. Las bibliotecas valoran estas innovaciones, pero buscan aplicarlas con prudencia y criterios éticos.

Otro eje importante es la evolución de los sistemas integrados de gestión bibliotecaria (ILS) hacia plataformas de servicios bibliotecarios más amplias. Ya no basta con gestionar préstamos, catalogación o adquisiciones de manera aislada. Las bibliotecas necesitan soluciones capaces de integrar recursos impresos, colecciones electrónicas, repositorios institucionales, analíticas de uso, autenticación remota y servicios móviles. El informe muestra que la tendencia dominante es hacia ecosistemas unificados, donde diferentes módulos se comunican entre sí y permiten una administración más eficiente.

En el plano empresarial, el estudio refleja un mercado concentrado en grandes proveedores internacionales, pero con presencia significativa de proyectos de código abierto. Empresas consolidadas como Ex Libris, OCLC, EBSCO o Innovative mantienen posiciones fuertes, especialmente en grandes redes y universidades. Paralelamente, alternativas como Koha, Evergreen o FOLIO siguen creciendo entre instituciones que buscan flexibilidad, independencia tecnológica y control sobre sus desarrollos. Esto demuestra que el mercado no está cerrado y que existen modelos diversos según tamaño, presupuesto y estrategia institucional.

La experiencia del usuario aparece como una prioridad creciente. Los catálogos tradicionales resultan insuficientes frente a los estándares de usabilidad impuestos por buscadores y plataformas comerciales. Por ello, las bibliotecas demandan interfaces más intuitivas, búsquedas inteligentes, recomendaciones personalizadas, diseño adaptado a móviles y acceso simplificado a contenidos digitales. El informe subraya que el éxito de un sistema ya no depende solo de sus funciones internas, sino de la calidad de la interacción que ofrece al público.

Asimismo, el documento señala la importancia de la interoperabilidad y de los estándares abiertos. Las bibliotecas trabajan con múltiples herramientas simultáneamente —repositorios, plataformas de préstamo digital, gestores de aprendizaje, bases de datos académicas o sistemas de autenticación—, por lo que necesitan soluciones capaces de integrarse sin fricciones. Los proveedores que facilitan APIs robustas y compatibilidad con estándares internacionales parten con ventaja en las decisiones de contratación.

Tensiones y soluciones en la relación propiedad intelectual-investigación abierta

Román Pérez, Raquel de. Tensiones y soluciones en la relación
propiedad intelectual-investigación abierta
. Madrid: Federación Española de Sociedades de Archivística, Biblioteconomía, Documentación y Museística, 2026.

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El informe de FESABID defiende que el acceso abierto en España debe consolidarse mediante una combinación de reforma normativa, alfabetización jurídica, apoyo institucional y cambio cultural en la evaluación científica. Su mensaje central es claro: el conocimiento financiado públicamente debe ser accesible públicamente, respetando siempre la autoría y construyendo un sistema más justo, eficiente y democrático de comunicación científica

Este informe de FESABID constituye un análisis jurídico y estratégico sobre la situación del acceso abierto en España, centrado especialmente en la relación entre propiedad intelectual, políticas científicas y difusión del conocimiento. El documento examina cómo el sistema normativo español ha ido incorporando progresivamente los principios de la ciencia abierta, al tiempo que identifica vacíos legales, contradicciones y oportunidades de mejora. Su enfoque resulta especialmente relevante para bibliotecas, universidades, centros de investigación y responsables de políticas públicas.

Uno de los ejes principales del estudio es la evolución legislativa del acceso abierto en España. El informe recuerda que un primer hito fue la Ley de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación de 2011, que introdujo la obligación de depositar en repositorios abiertos los resultados de investigaciones financiadas mayoritariamente con fondos públicos. Sin embargo, esa obligación aparecía limitada por las cesiones previas de derechos a editoriales y por un marco poco preciso respecto a mecanismos de cumplimiento. En la práctica, ello significó que muchos investigadores seguían dependiendo de contratos editoriales restrictivos, lo que dificultaba el acceso universal a publicaciones sufragadas con dinero público.

El texto analiza después la reforma posterior de la Ley de la Ciencia, que fortaleció el mandato de acceso abierto y lo alineó con las estrategias europeas de Open Science. El informe subraya que la nueva orientación no se limita ya a artículos científicos, sino que apunta también hacia datos de investigación, metodologías, software y otros productos derivados de la actividad científica. Esto supone un cambio de paradigma: de entender la publicación científica como producto cerrado a concebirla como ecosistema compartido de conocimiento reutilizable.

En materia de propiedad intelectual, FESABID insiste en que el acceso abierto no implica renuncia a los derechos de autor. Al contrario, propone modelos de gestión más flexibles mediante licencias abiertas, especialmente Creative Commons, que permiten preservar la autoría al tiempo que facilitan copia, distribución y reutilización bajo ciertas condiciones. El informe combate así una confusión frecuente: abierto no significa ausencia de derechos, sino ejercicio estratégico de los mismos para favorecer circulación del conocimiento.

Otro aspecto relevante es el análisis del papel de las editoriales científicas comerciales. El documento advierte que, durante años, la cesión exclusiva de derechos por parte de los autores permitió modelos de negocio basados en suscripciones costosas, incluso sobre investigaciones financiadas con fondos públicos. Frente a ello, el acceso abierto busca restituir equilibrio entre inversión pública, derechos de los investigadores e interés general. Se plantea la necesidad de revisar contratos editoriales, promover derechos de retención para autores y fortalecer infraestructuras públicas de publicación académica.

El informe dedica también atención a los repositorios institucionales y temáticos como piezas clave del sistema. Estos espacios no solo almacenan artículos, sino que garantizan preservación digital, visibilidad internacional, interoperabilidad y métricas de impacto alternativas. Las bibliotecas universitarias aparecen aquí como agentes esenciales, ya que gestionan repositorios, asesoran en propiedad intelectual y acompañan a investigadores en procesos de depósito y publicación abierta.

Asimismo, se aborda la dimensión europea e internacional. España no actúa aislada, sino dentro de marcos como Horizon Europe, Plan S y las recomendaciones de UNESCO sobre ciencia abierta. El informe considera imprescindible armonizar la normativa española con estas tendencias para evitar rezagos competitivos y facilitar colaboración científica transnacional. La apertura del conocimiento se presenta no solo como principio ético, sino como condición de innovación y liderazgo científico.

Entre los desafíos pendientes, el texto señala la falta de cultura jurídica entre muchos investigadores, la persistencia de incentivos académicos centrados en revistas de alto impacto cerradas, la heterogeneidad institucional entre universidades y la insuficiente financiación de infraestructuras abiertas. También alerta del riesgo de sustituir el modelo de suscripción por otro basado exclusivamente en APCs (pagos por publicar), que puede generar nuevas desigualdades.

Informe Índice de Inteligencia Artificial 2026

Spencer, Michael. “Summary of the AI Index Report 2026 (HAI, Stanford).AI Supremacy, April 20, 2026. https://www.ai-supremacy.com/p/summary-of-the-ai-index-report-2026-hai-stanford

Una visión panorámica del ecosistema de la inteligencia artificial en 2026, caracterizado por una rápida evolución tecnológica, una fuerte concentración de poder en pocas empresas, una creciente competencia geopolítica y una transformación profunda de los modelos de negocio. Sin embargo, la reflexión final es más crítica: pese al entusiasmo y el crecimiento del sector, persiste una duda fundamental sobre la capacidad de las instituciones, los gobiernos y la sociedad para gestionar adecuadamente una tecnología que avanza más rápido que las estructuras encargadas de regularla.

Se ofrece una síntesis comentada del AI Index Report 2026 del Stanford Institute for Human-Centered AI, enmarcándolo dentro de una reflexión más amplia sobre el estado actual de la inteligencia artificial. La idea central que atraviesa todo el contenido es que la IA está avanzando a una velocidad extraordinaria en términos de capacidad técnica, mientras que los sistemas de gobernanza, regulación y seguridad que deberían acompañarla no evolucionan al mismo ritmo. Esta asimetría entre innovación tecnológica y capacidad institucional de control se presenta como uno de los grandes desafíos estructurales del momento actual.

El autor explica que el AI Index nació como parte del proyecto “One Hundred Year Study on AI” de Stanford, con el objetivo de ofrecer una visión anual, más ágil y basada en datos, sobre el progreso de la inteligencia artificial. Frente a otros informes procedentes del capital riesgo, que tienden a enfatizar el potencial positivo de la tecnología, este índice académico aspira a proporcionar una visión más rigurosa y analítica, aunque el propio texto reconoce que no está completamente libre de sesgos. En cualquier caso, se presenta como una de las fuentes más completas para entender la evolución global del sector.

Uno de los aspectos más destacados del informe es la consolidación de la llamada era de la IA generativa. Durante los últimos años, los modelos de frontera han mejorado de forma significativa en tareas como programación, razonamiento lógico, escritura, análisis multimodal y resolución de problemas complejos. Sin embargo, este progreso no es homogéneo: el rendimiento de la IA se describe como una “frontera irregular”, donde los sistemas pueden alcanzar resultados sobresalientes en ciertas tareas y mostrar limitaciones importantes en otras. Esta irregularidad refleja tanto el potencial como las debilidades estructurales de los modelos actuales.

El texto también enfatiza el papel determinante de la inversión privada en el desarrollo de la IA durante 2025 y 2026. Grandes empresas como OpenAI, Anthropic y xAI han concentrado una parte significativa del capital, lo que ha influido directamente en la aceleración del sector. Al mismo tiempo, se observa un cambio en la madurez del mercado: tras años de experimentación, el ecosistema de la IA empieza a consolidarse con modelos de negocio más estables, crecimiento de ingresos en startups y un aumento de las fusiones, adquisiciones y expectativas de salidas a bolsa. Esto sugiere una transición desde la fase experimental hacia una etapa de industrialización de la IA.

En el plano global, el informe destaca una creciente competencia entre Estados Unidos y China en el desarrollo de inteligencia artificial. Estados Unidos mantiene el liderazgo en modelos cerrados, inversión de capital riesgo y grandes laboratorios privados, mientras que China destaca en robótica industrial, sistemas humanoides y modelos de código abierto. Sin embargo, el texto matiza que las cifras oficiales pueden no reflejar completamente la inversión real china, debido al peso de los fondos estatales, que habrían destinado enormes recursos al sector durante las últimas décadas. Además, se señala que China cuenta con una ventaja estratégica en disponibilidad energética, un factor clave para sostener la infraestructura de IA a gran escala.

Otro elemento importante del artículo es la descripción de nuevos modelos avanzados, como Claude Opus 4.7, presentado como un “empleado digital” más que como un simple chatbot. Este tipo de sistemas representa una evolución hacia modelos más autónomos, capaces de realizar tareas complejas, mantener memoria, trabajar durante largos periodos y adaptarse a distintos contextos profesionales. Se subraya su aplicación en ámbitos como programación, finanzas, diseño, generación de contenido y trabajo empresarial, lo que refuerza la idea de que la IA está empezando a integrarse de forma estructural en el mundo laboral.

El texto también recoge la creciente relevancia de herramientas y startups de IA, reflejada en la lista Forbes AI 50, donde aparecen empresas que han pasado de fases experimentales a modelos de negocio rentables. Estas compañías abarcan sectores muy diversos, como generación de imágenes, vídeo, voz, educación, derecho, medicina, búsqueda de información, robótica o infraestructura tecnológica. Este panorama evidencia la expansión transversal de la IA en prácticamente todos los ámbitos económicos y profesionales.

Resultados de la encuesta sobre el uso de la IA en la industria editorial norteamericana

BookNet Canada. “Results from the AI Use Across the North American Book Industry Survey.” BookNet Canada, April 27, 2026. https://www.booknetcanada.ca/blog/2026/4/27/results-from-the-ai-use-across-the-north-american-book-industry-survey

BookNet Canada y BISG anuncian una nueva edición de la encuesta para el verano de 2026, lo que demuestra que consideran la inteligencia artificial un fenómeno dinámico cuyo impacto debe seguir midiéndose periódicamente.

BookNet Canada publicó los resultados de una encuesta elaborada junto con el grupo de trabajo sobre inteligencia artificial de la Book Industry Study Group (BISG), con el objetivo de medir cómo se está incorporando la IA en la cadena del libro de habla inglesa en Estados Unidos y Canadá. El estudio parte de una constatación clara: la inteligencia artificial generativa ha irrumpido con fuerza en múltiples sectores, pero en el mundo editorial genera tensiones especiales, ya que se trata de una industria basada precisamente en la creatividad humana, la autoría y la gestión del conocimiento.

La encuesta reunió 559 respuestas, con una tasa de finalización del 90 %, lo que indica un alto grado de interés del sector por comprender el fenómeno. Los datos muestran una adopción relevante pero todavía parcial: el 46 % de las personas encuestadas afirmó usar IA a título individual, mientras que el 48 % señaló que sus organizaciones ya emplean estas tecnologías de algún modo. Esto sugiere que la IA ha dejado de ser una curiosidad experimental para convertirse en una herramienta presente en el trabajo editorial cotidiano, aunque todavía no universalizada.

En cuanto a los usos concretos, la inteligencia artificial se concentra sobre todo en tareas administrativas y operativas. Entre los individuos, un 24 % la utiliza para este tipo de funciones, mientras que en las organizaciones la cifra asciende al 29 %. También destaca su aplicación en actividades de marketing, igualmente con un 29 % de adopción organizativa, y en análisis de datos o elaboración de informes, donde ronda el 21 % en empresas y el 20 % en usuarios individuales. El patrón es significativo: la IA no está penetrando prioritariamente en la creación literaria, sino en áreas de apoyo, automatización y eficiencia empresarial.

Uno de los aspectos más relevantes del informe es la dimensión ética y jurídica. La principal preocupación de los encuestados —compartida por un contundente 86 %— se refiere a la falta de controles adecuados sobre el uso de materiales protegidos por copyright. Esto revela que, para el ecosistema del libro, el debate sobre la IA no gira solo en torno a productividad o innovación, sino sobre todo alrededor de la propiedad intelectual, la legitimidad del entrenamiento de modelos y la protección de autores y editores frente al uso no autorizado de sus contenidos.

El informe también deja entrever una industria dividida en tres grandes grupos: organizaciones que adoptan activamente la IA, otras que la rechazan frontalmente y un amplio sector intermedio que observa con cautela antes de tomar decisiones. Esa prudencia responde, según BookNet Canada, a un contexto de márgenes económicos ajustados y recursos limitados, donde cualquier inversión tecnológica debe justificarse con claridad. En otras palabras, la IA interesa, pero no a cualquier precio ni sin garantías.

La evolución futura probablemente mostrará si la IA se consolida como infraestructura silenciosa de la edición —mejorando procesos internos— o si avanza hacia funciones más sensibles, como la selección editorial, la recomendación cultural o incluso la creación de contenidos. Por ahora, el mensaje central del estudio es claro: la industria del libro ya está entrando en la era de la IA, pero lo hace con reservas, vigilancia y una fuerte exigencia de responsabilidad ética.

Situación de las bibliotecas universitarias en Estados Unidos

Parsons-Diamond, Gena. 2026. The State of U.S. Academic Libraries: Findings from the ACRL 2024 Annual Survey. ACRL Insider, Association of College & Research Libraries (ACRL).

Informe completo

El informe de la ACRL basado en la encuesta anual de 2024 ofrece una panorámica actualizada del estado de las bibliotecas universitarias en Estados Unidos, analizando su evolución en términos de personal, gasto, colecciones y servicios. El estudio se apoya en datos representativos de bibliotecas universitarias de distintos tipos institucionales y constituye una de las fuentes más completas para el análisis comparativo del sector. La encuesta permite observar tendencias a largo plazo y evaluar el impacto de las bibliotecas en el ecosistema de la educación superior.

Uno de los principales hallazgos se refiere al personal bibliotecario. La media de equivalentes a tiempo completo (FTE) se sitúa en torno a 36 empleados, mientras que la mediana es de 15,7, lo que evidencia una fuerte desigualdad entre instituciones grandes y pequeñas. Las universidades doctorales concentran plantillas significativamente más amplias, mientras que los centros de dos años muestran ratios mucho más elevados de estudiantes por bibliotecario, lo que implica mayores cargas de trabajo y menor capacidad de atención personalizada.

En relación con la financiación, el informe señala que el gasto total medio de las bibliotecas académicas alcanza aproximadamente los 2,1 millones de dólares, con una mediana de 487.000 dólares. Aunque estas cifras reflejan cierta recuperación respecto a años anteriores, siguen existiendo diferencias importantes entre instituciones. Una parte sustancial del presupuesto continúa destinándose a suscripciones y recursos electrónicos, lo que confirma la dependencia creciente de los contenidos digitales dentro del sistema bibliotecario.

El estudio también destaca la transformación de las colecciones, donde los formatos digitales representan ya alrededor del 80% de los fondos en muchas bibliotecas. Esta tendencia refuerza el papel de las bibliotecas como intermediarias en el acceso a recursos electrónicos más que como depositarias de colecciones físicas tradicionales. En paralelo, los servicios de formación y alfabetización informacional muestran signos de recuperación tras el descenso provocado por la pandemia, aunque aún no han alcanzado plenamente los niveles previos.

El informe de la ACRL dibuja un escenario de consolidación de la digitalización, presión presupuestaria y desigualdad estructural entre instituciones, al tiempo que subraya la importancia de las bibliotecas académicas como infraestructuras clave para la docencia, la investigación y el acceso al conocimiento en la educación superior.