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¿Qué tipos de noticias buscan los estadounidenses o encuentran de forma accidental?

Toff, Benjamin. “What Types of News Do Americans Seek Out or Happen to Come Across?Pew Research Center, April 20, 2026. https://www.pewresearch.org/short-reads/2026/04/20/what-types-of-news-do-americans-seek-out-or-happen-to-come-across/

El informe del Pew Research Center analiza cómo los estadounidenses acceden a distintos tipos de información informativa y distingue entre dos dinámicas principales: la búsqueda activa de noticias y el consumo incidental, es decir, cuando las personas se encuentran con noticias sin haberlas buscado directamente.

El estudio revela un cambio relevante en los hábitos informativos: aproximadamente la mitad de los adultos en Estados Unidos (49%) afirma que, en general, recibe noticias porque “se las encuentra por casualidad”, lo que supone un aumento significativo respecto al 39% registrado en 2019. Este dato sugiere una creciente dependencia de entornos digitales y redes sociales donde la información aparece de manera algorítmica o contextual más que por una búsqueda deliberada.

El informe también muestra que el tipo de contenido influye en esta dinámica. Los estadounidenses tienden a buscar activamente información cuando desean profundizar en temas o mantenerse actualizados sobre acontecimientos importantes. En concreto, una mayoría afirma que busca “análisis en profundidad” o “información actualizada”, mientras que otros tipos de contenidos, como las opiniones o los contenidos humorísticos relacionados con la actualidad, suelen consumirse de forma más pasiva o accidental. Por ejemplo, una proporción muy alta de encuestados indica que encuentra opiniones (64%) y contenido humorístico (66%) sobre noticias principalmente sin buscarlas, lo que refleja el papel de las redes sociales como canales de difusión indirecta.

El estudio subraya además una diferencia importante entre tipos de información: mientras los contenidos interpretativos o emocionales se consumen de manera incidental, la información más estructurada o factual sigue siendo objeto de búsqueda intencional por parte de los usuarios. Así, el 58% declara buscar activamente análisis profundos y el 55% información actualizada, lo que muestra que el interés por el conocimiento directo sigue siendo alto, aunque convive con una exposición creciente a flujos informativos no planificados.

Otro aspecto relevante es la influencia de factores demográficos. Los jóvenes, por ejemplo, tienen mayor probabilidad de consumir noticias de forma incidental que los mayores, especialmente a través de redes sociales y plataformas digitales. También se observan diferencias según nivel educativo y orientación política: las personas con estudios universitarios y los adultos con mayor interés político tienden a buscar más activamente información, mientras que otros grupos dependen más del consumo pasivo.

En conjunto, el informe concluye que el ecosistema informativo actual está cada vez más marcado por la combinación de búsqueda activa y exposición accidental. Esto tiene implicaciones importantes para la calidad de la información que reciben los ciudadanos, ya que la forma en que se accede a las noticias influye tanto en el nivel de comprensión como en la diversidad de perspectivas a las que se está expuesto.

Datos clave:

  • El 49% de los adultos en EE. UU. afirma que, en general, encuentra las noticias de forma incidental (sin buscarlas), frente al 39% en 2019 → aumento significativo del consumo “pasivo”.
  • Aproximadamente la otra mitad sigue accediendo a las noticias de manera más intencional o activa, especialmente cuando busca información concreta o actualizaciones.
  • Tipos de contenido más buscados activamente:
    – 58% busca análisis en profundidad de noticias.
    – 55% busca información actualizada sobre acontecimientos.
  • Tipos de contenido más consumidos incidentalmente:
    – 66% encuentra contenido humorístico relacionado con noticias sin buscarlo.
    – 64% se expone a opiniones sobre noticias de forma accidental.
  • El estudio confirma una tendencia clara:
    – lo informativo-factual se busca más activamente,
    – lo interpretativo, opinativo o entretenido se consume más de forma incidental.
  • Brecha generacional:
    – Los jóvenes son los que más consumen noticias de forma incidental (sobre todo en redes sociales).
    – Los mayores tienden a buscar noticias de forma más directa y deliberada.
  • Factores que influyen en la búsqueda activa:
    – Mayor nivel educativo.
    – Mayor interés político.
    – Mayor hábito de consumo informativo tradicional o estructurado.

La censura de libros en EE. UU. sigue en máximos históricos: bibliotecas bajo presión política

Associated Press. “Book Bans and Attempted Bans Remain at Record Highs, with ‘Sold’ Topping the List.” Associated Press, April 20, 2026. https://apnews.com/article/5403280786cf95111d4c9eb4b587c4be

La censura de libros y los intentos de retirar obras de bibliotecas en Estados Unidos continúan en niveles históricamente altos, según el informe anual de la American Library Association. La organización señala que, aunque el número total de incidentes descendió ligeramente respecto a 2023, la cantidad de títulos afectados sigue siendo extraordinariamente elevada. En 2025 se registraron impugnaciones contra 4.235 obras distintas, apenas por debajo del récord de 4.240 alcanzado dos años antes. Esto confirma que la batalla cultural en torno a las colecciones bibliotecarias no es un episodio pasajero, sino una tendencia consolidada.

El dato más llamativo del informe es que las prohibiciones efectivas superaron ampliamente el número de desafíos formales. Más de 5.600 títulos fueron finalmente retirados o restringidos en bibliotecas y centros educativos. Esto sugiere que muchas campañas no se limitan a protestas simbólicas, sino que logran resultados concretos mediante presión política, decisiones administrativas o autocensura preventiva de las instituciones.

La American Library Association distingue entre “challenge” (solicitud de retirada o restricción) y “ban” (eliminación efectiva o limitación severa de acceso). Esa diferencia es importante porque muestra cómo funciona la censura contemporánea: no siempre se prohíbe de manera abierta, sino mediante reubicaciones, restricciones por edad, exclusión curricular o retirada temporal mientras se revisa el contenido.

Entre los libros más cuestionados de 2025 encabezó la lista Sold, novela publicada en 2006 sobre tráfico sexual en India. También figuran The Perks of Being a Wallflower, Gender Queer: A Memoir y Empire of Storms. Las objeciones suelen centrarse en temas LGBTQ+, violencia sexual, lenguaje explícito, consumo de sustancias o representaciones consideradas inapropiadas por determinados grupos.

Lista de la ALA de los libros más censurados de 2025

1. “Sold” by Patricia McCormick

2. “The Perks of Being a Wallflower” by Stephen Chbosky

3. “Gender Queer: A Memoir” by Maia Kobabe

4. “Empire of Storms” by Sarah J. Maas

5. (tie) “Last Night at the Telegraph Club” by Malinda Lo

5. (tie) “Tricks” by Ellen Hopkins

7. “A Court of Thorns and Roses” by Sarah J. Maas

8. (tie) “A Clockwork Orange” by Anthony Burgess

8. (tie) “Identical” by Ellen Hopkins

8. (tie) “Looking for Alaska” by John Green

8. (tie) “Storm and Fury” by Jennifer L. Armentrout

Uno de los cambios más significativos detectados por la ALA es el origen de las denuncias. Durante décadas, las quejas procedían sobre todo de padres o miembros concretos de una comunidad local. Ahora, más del 90 % de los desafíos provienen de activistas organizados, cargos públicos o campañas coordinadas a escala estatal y nacional. Según la asociación, esto demuestra una profesionalización de la censura, donde circulan listas de libros objetivo y estrategias replicadas en múltiples territorios.

Estados como Florida, Texas, Utah e Iowa aparecen citados como escenarios de leyes o medidas restrictivas sobre contenidos relacionados con identidad de género, orientación sexual o diversidad racial. El conflicto ya no se limita a decisiones escolares aisladas, sino que forma parte de debates legislativos y judiciales sobre qué pueden leer estudiantes y ciudadanos en instituciones públicas.

Para las bibliotecas, la cuestión es de fondo: si deben actuar como espacios plurales de acceso al conocimiento o como instituciones sujetas a vetos ideológicos coyunturales. El informe recuerda que las bibliotecas existen para acoger múltiples experiencias humanas y garantizar el derecho a leer. En ese sentido, la controversia actual no trata solo de libros concretos, sino del papel de la cultura en una democracia.

Resultados de la encuesta sobre el uso de la IA en la industria editorial norteamericana

BookNet Canada. “Results from the AI Use Across the North American Book Industry Survey.” BookNet Canada, April 27, 2026. https://www.booknetcanada.ca/blog/2026/4/27/results-from-the-ai-use-across-the-north-american-book-industry-survey

BookNet Canada y BISG anuncian una nueva edición de la encuesta para el verano de 2026, lo que demuestra que consideran la inteligencia artificial un fenómeno dinámico cuyo impacto debe seguir midiéndose periódicamente.

BookNet Canada publicó los resultados de una encuesta elaborada junto con el grupo de trabajo sobre inteligencia artificial de la Book Industry Study Group (BISG), con el objetivo de medir cómo se está incorporando la IA en la cadena del libro de habla inglesa en Estados Unidos y Canadá. El estudio parte de una constatación clara: la inteligencia artificial generativa ha irrumpido con fuerza en múltiples sectores, pero en el mundo editorial genera tensiones especiales, ya que se trata de una industria basada precisamente en la creatividad humana, la autoría y la gestión del conocimiento.

La encuesta reunió 559 respuestas, con una tasa de finalización del 90 %, lo que indica un alto grado de interés del sector por comprender el fenómeno. Los datos muestran una adopción relevante pero todavía parcial: el 46 % de las personas encuestadas afirmó usar IA a título individual, mientras que el 48 % señaló que sus organizaciones ya emplean estas tecnologías de algún modo. Esto sugiere que la IA ha dejado de ser una curiosidad experimental para convertirse en una herramienta presente en el trabajo editorial cotidiano, aunque todavía no universalizada.

En cuanto a los usos concretos, la inteligencia artificial se concentra sobre todo en tareas administrativas y operativas. Entre los individuos, un 24 % la utiliza para este tipo de funciones, mientras que en las organizaciones la cifra asciende al 29 %. También destaca su aplicación en actividades de marketing, igualmente con un 29 % de adopción organizativa, y en análisis de datos o elaboración de informes, donde ronda el 21 % en empresas y el 20 % en usuarios individuales. El patrón es significativo: la IA no está penetrando prioritariamente en la creación literaria, sino en áreas de apoyo, automatización y eficiencia empresarial.

Uno de los aspectos más relevantes del informe es la dimensión ética y jurídica. La principal preocupación de los encuestados —compartida por un contundente 86 %— se refiere a la falta de controles adecuados sobre el uso de materiales protegidos por copyright. Esto revela que, para el ecosistema del libro, el debate sobre la IA no gira solo en torno a productividad o innovación, sino sobre todo alrededor de la propiedad intelectual, la legitimidad del entrenamiento de modelos y la protección de autores y editores frente al uso no autorizado de sus contenidos.

El informe también deja entrever una industria dividida en tres grandes grupos: organizaciones que adoptan activamente la IA, otras que la rechazan frontalmente y un amplio sector intermedio que observa con cautela antes de tomar decisiones. Esa prudencia responde, según BookNet Canada, a un contexto de márgenes económicos ajustados y recursos limitados, donde cualquier inversión tecnológica debe justificarse con claridad. En otras palabras, la IA interesa, pero no a cualquier precio ni sin garantías.

La evolución futura probablemente mostrará si la IA se consolida como infraestructura silenciosa de la edición —mejorando procesos internos— o si avanza hacia funciones más sensibles, como la selección editorial, la recomendación cultural o incluso la creación de contenidos. Por ahora, el mensaje central del estudio es claro: la industria del libro ya está entrando en la era de la IA, pero lo hace con reservas, vigilancia y una fuerte exigencia de responsabilidad ética.

Situación de las bibliotecas universitarias en Estados Unidos

Parsons-Diamond, Gena. 2026. The State of U.S. Academic Libraries: Findings from the ACRL 2024 Annual Survey. ACRL Insider, Association of College & Research Libraries (ACRL).

Informe completo

El informe de la ACRL basado en la encuesta anual de 2024 ofrece una panorámica actualizada del estado de las bibliotecas universitarias en Estados Unidos, analizando su evolución en términos de personal, gasto, colecciones y servicios. El estudio se apoya en datos representativos de bibliotecas universitarias de distintos tipos institucionales y constituye una de las fuentes más completas para el análisis comparativo del sector. La encuesta permite observar tendencias a largo plazo y evaluar el impacto de las bibliotecas en el ecosistema de la educación superior.

Uno de los principales hallazgos se refiere al personal bibliotecario. La media de equivalentes a tiempo completo (FTE) se sitúa en torno a 36 empleados, mientras que la mediana es de 15,7, lo que evidencia una fuerte desigualdad entre instituciones grandes y pequeñas. Las universidades doctorales concentran plantillas significativamente más amplias, mientras que los centros de dos años muestran ratios mucho más elevados de estudiantes por bibliotecario, lo que implica mayores cargas de trabajo y menor capacidad de atención personalizada.

En relación con la financiación, el informe señala que el gasto total medio de las bibliotecas académicas alcanza aproximadamente los 2,1 millones de dólares, con una mediana de 487.000 dólares. Aunque estas cifras reflejan cierta recuperación respecto a años anteriores, siguen existiendo diferencias importantes entre instituciones. Una parte sustancial del presupuesto continúa destinándose a suscripciones y recursos electrónicos, lo que confirma la dependencia creciente de los contenidos digitales dentro del sistema bibliotecario.

El estudio también destaca la transformación de las colecciones, donde los formatos digitales representan ya alrededor del 80% de los fondos en muchas bibliotecas. Esta tendencia refuerza el papel de las bibliotecas como intermediarias en el acceso a recursos electrónicos más que como depositarias de colecciones físicas tradicionales. En paralelo, los servicios de formación y alfabetización informacional muestran signos de recuperación tras el descenso provocado por la pandemia, aunque aún no han alcanzado plenamente los niveles previos.

El informe de la ACRL dibuja un escenario de consolidación de la digitalización, presión presupuestaria y desigualdad estructural entre instituciones, al tiempo que subraya la importancia de las bibliotecas académicas como infraestructuras clave para la docencia, la investigación y el acceso al conocimiento en la educación superior.

La mitad de los estadounidenses afirman que se informan principalmente por casualidad

Kirsten Eddy, Michael Lipka, Katerina Eva Matsa, Christopher St. Aubin y Elisa Shearer. Americans’ Complicated Relationship With News. Pew Research Center11 de febrero de 2026.

Acceso al informe

El informe del Pew Research Center presenta una radiografía compleja y llena de tensiones sobre cómo los ciudadanos estadounidenses se relacionan con las noticias en la actualidad. El punto de partida es una paradoja central: la mayoría de los estadounidenses considera que estar informado es esencial para el buen funcionamiento de la vida cívica —especialmente para ejercer el derecho al voto—, pero al mismo tiempo no concede la misma importancia al seguimiento activo y constante de la actualidad.

De hecho, una proporción significativa afirma que puede mantenerse informada sin necesidad de consumir noticias de forma deliberada, lo que refleja un cambio profundo en los hábitos informativos y en la percepción del papel del ciudadano en el ecosistema mediático.

Esta ambivalencia se ve acentuada por el contexto informativo contemporáneo, caracterizado por la sobreabundancia de contenidos, la multiplicidad de fuentes y la creciente intermediación de plataformas digitales. Los ciudadanos se dividen prácticamente en dos grupos: quienes buscan activamente las noticias y quienes se las encuentran de manera incidental. Esta situación genera una carga adicional sobre el individuo, que se siente cada vez más responsable de verificar la veracidad de la información que recibe. Curiosamente, los estadounidenses muestran mayor confianza en su propia capacidad para distinguir lo verdadero de lo falso que en la de los demás, lo que evidencia un clima general de desconfianza social en torno a la información.

Otro rasgo clave que destaca el estudio es la fatiga informativa. Aunque el interés por estar al día no ha desaparecido, muchos ciudadanos se sienten abrumados por el volumen de noticias, especialmente cuando estas tienen un carácter político o conflictivo. Esta saturación conduce a estrategias de evitación selectiva: las personas filtran, limitan o incluso evitan deliberadamente ciertos contenidos informativos para proteger su bienestar emocional o reducir el estrés. En este sentido, la relación con las noticias no es solo cognitiva, sino también emocional, marcada por el cansancio, la frustración y el escepticismo.

El informe también analiza cómo las noticias funcionan como un elemento de interacción social. La mayoría de los estadounidenses conversa sobre la actualidad con otras personas, lo que contribuye a compartir perspectivas, aprender y reforzar vínculos sociales. Sin embargo, esta dimensión también está tensionada por la polarización política: cada vez más personas evitan hablar de noticias con determinados individuos para evitar conflictos. Más de la mitad reconoce haber dejado de discutir temas políticos con alguien debido a desacuerdos, lo que refleja un deterioro del espacio deliberativo y una fragmentación del diálogo público.

En el plano económico, el estudio revela una débil disposición a financiar el periodismo. Solo una minoría considera que los ciudadanos tienen la responsabilidad de pagar por las noticias, y una proporción igualmente reducida afirma haberlo hecho recientemente. La mayoría cree que los medios deberían sostenerse principalmente mediante publicidad, lo que plantea interrogantes sobre la sostenibilidad futura del modelo informativo y su independencia.

En conjunto, el informe dibuja un escenario en el que la relación con las noticias está marcada por contradicciones: compromiso cívico frente a desinterés práctico, confianza individual frente a desconfianza colectiva, necesidad de información frente a saturación emocional. Más que una crisis de interés, lo que emerge es una transformación profunda en la manera en que los ciudadanos entienden, consumen y valoran la información en una era de abundancia y polarización.

Datos clave:

  • Existe una paradoja central: la mayoría considera importante estar informado, pero no sigue activamente las noticias de forma constante.
  • Una parte significativa cree que puede mantenerse informada sin consumir noticias directamente, gracias a redes sociales o conversaciones.
  • Se observa una división entre consumo activo e incidental de noticias.
  • Los ciudadanos sienten una creciente responsabilidad individual para verificar la información que reciben.
  • Hay más confianza en la propia capacidad para detectar noticias falsas que en la de los demás.
    La fatiga informativa es alta: muchas personas se sienten abrumadas por el volumen y tono de las noticias.
  • Se practica la evitación selectiva de noticias, especialmente políticas o negativas, por bienestar emocional.
  • Las noticias siguen siendo un vehículo de interacción social, pero la polarización limita las conversaciones.
  • Más de la mitad ha evitado hablar de política con alguien por desacuerdos.
  • Existe una baja disposición a pagar por noticias; la mayoría prefiere que se financien con publicidad.

Estado de las bibliotecas en Estados Unidos 2026: censura, resiliencia y transformación en el ecosistema bibliotecario

American Library Association. State of America’s Libraries Report 2026: A Snapshot of 2025. Chicago: American Library Association, 2026.

Acceso al informe

El informe State of America’s Libraries Report 2026, elaborado por la American Library Association (ALA), ofrece una panorámica detallada del estado de las bibliotecas en Estados Unidos durante 2025, destacando tanto su papel esencial en la sociedad como los desafíos crecientes que enfrentan.

Publicado en el marco de la National Library Week, este documento se concibe como una herramienta de sensibilización pública y de defensa institucional, subrayando la relevancia de las bibliotecas como pilares del acceso a la información, la alfabetización y la participación democrática.

Uno de los ejes centrales del informe es el aumento sostenido de la censura en bibliotecas. En 2025 se registraron 713 intentos de censurar materiales o servicios bibliotecarios, de los cuales 487 estuvieron dirigidos específicamente contra libros. Estas cifras evidencian una tendencia preocupante que ya venía consolidándose en años anteriores: la presión organizada para restringir el acceso a contenidos, frecuentemente impulsada por grupos políticos o institucionales más que por usuarios individuales. Esta situación convierte a las bibliotecas en escenarios clave de conflicto cultural y político en torno a la libertad de expresión y el derecho a leer.

El informe también pone de relieve la resiliencia del sector bibliotecario frente a estos desafíos. A pesar de las presiones externas, las bibliotecas continúan defendiendo activamente la libertad intelectual, desarrollando políticas de inclusión y garantizando el acceso equitativo a la información. En este sentido, los profesionales de la información desempeñan un papel fundamental no solo como gestores de colecciones, sino como mediadores culturales y defensores de derechos fundamentales. La ALA insiste en que la libertad de lectura no es un principio abstracto, sino una práctica cotidiana que se ejerce en cada biblioteca.

Otro aspecto relevante es la evolución de los hábitos de lectura y consumo cultural. Aunque los formatos digitales —como libros electrónicos y audiolibros— han ganado popularidad en la última década, el informe señala que la lectura en formato impreso sigue siendo predominante entre la población estadounidense. Según datos citados, el 75% de los adultos leyó al menos un libro en el último año, lo que confirma la vigencia de la lectura como práctica cultural, aunque con cambios en sus modalidades.

Asimismo, el informe aborda el impacto de las nuevas tecnologías, especialmente la inteligencia artificial, en el ámbito bibliotecario. Aunque no se presenta como el eje principal, se reconoce que las bibliotecas están cada vez más implicadas en debates sobre acceso a datos, digitalización masiva y ética de la información. En este contexto, las bibliotecas se posicionan como instituciones con experiencia acumulada en gestión del conocimiento, derechos de autor y acceso abierto, lo que las convierte en actores relevantes en la configuración del ecosistema informacional contemporáneo.

El documento también subraya el papel social de las bibliotecas como espacios comunitarios. Más allá de su función tradicional, las bibliotecas actúan como centros de aprendizaje, inclusión digital, apoyo educativo y cohesión social. Esta dimensión comunitaria resulta especialmente importante en contextos de desigualdad, donde las bibliotecas ofrecen acceso gratuito a recursos tecnológicos, formación y servicios esenciales.

Finalmente, el informe transmite un mensaje claro: las bibliotecas siguen siendo instituciones fundamentales para la democracia, pero su futuro depende de la defensa activa de sus valores y de un compromiso sostenido por parte de la sociedad y las políticas públicas. En un contexto marcado por tensiones ideológicas, تحول digital y desafíos presupuestarios, las bibliotecas no solo resisten, sino que continúan reinventándose como espacios de შესაძლებლidad, conocimiento y libertad.

Datos clave:

Censura y libertad intelectual

713 intentos de censura registrados en 2025.
487 dirigidos específicamente a libros.
La mayoría de los desafíos provienen de grupos organizados, no de usuarios individuales.
Las bibliotecas siguen siendo un frente central en la defensa de la libertad de lectura.

Hábitos de lectura

75% de los adultos estadounidenses leyó al menos un libro en el último año.
El libro impreso sigue siendo el formato dominante, pese al crecimiento de lo digital.
Aumento sostenido de audiolibros y libros electrónicos.

Transformación digital e IA

Creciente impacto de la inteligencia artificial en bibliotecas.
Mayor implicación en temas de:
Acceso a datos
Digitalización masiva
Derechos de autor
Las bibliotecas se consolidan como agentes clave en el ecosistema informacional.

Función social de las bibliotecas

Espacios esenciales de:
Acceso gratuito a información y tecnología
Alfabetización digital
Apoyo educativo y comunitario
Papel relevante en contextos de desigualdad social.

Resiliencia del sector

Las bibliotecas mantienen su compromiso con:
Inclusión
Acceso equitativo
Defensa de derechos fundamentales
Los bibliotecarios actúan como mediadores culturales y defensores de la democracia.

Mensaje general del informe

Las bibliotecas son instituciones clave para la democracia.
Su futuro depende de:
Apoyo institucional
Defensa activa de la libertad intelectual
Adaptación a los cambios tecnológicos

El portal de búsqueda de censura de la ALA: una herramienta para rastrear la restricción del acceso a la información

Censorship Search Portal

American Library Association. Censorship Search Portal. Accedido el 21 de abril de 2026.

Censorship Search Portal de la American Library Association (ALA) es una herramienta diseñada para facilitar el acceso a información sobre intentos de censura en bibliotecas, escuelas y universidades de Estados Unidos. Su objetivo principal es permitir a los usuarios consultar si determinados libros, autores o materiales han sido objeto de restricciones o intentos de eliminación, contribuyendo así a la transparencia y al conocimiento público sobre estos procesos.

El portal se nutre de una base de datos mantenida por la Office for Intellectual Freedom (OIF) de la ALA, que recopila información a partir de informes confidenciales, registros públicos y cobertura mediática. No obstante, la propia ALA reconoce que esta base de datos es incompleta, ya que muchos casos de censura no se denuncian o permanecen invisibles. Aun así, constituye una de las fuentes más relevantes para estudiar tendencias y casos concretos de censura en el ámbito bibliotecario.

Más allá de su función informativa, el portal se enmarca en una defensa activa de la libertad intelectual. La ALA subraya que el acceso libre a la información es un derecho fundamental que permite a los individuos desarrollar pensamiento crítico, comprender distintas perspectivas y formar opiniones propias. Desde esta perspectiva, cualquier restricción basada en desacuerdos ideológicos se considera una forma de censura que afecta no solo a un libro o recurso, sino al conjunto de la comunidad.

Censorship Search Portal no solo actúa como repositorio de datos, sino también como instrumento de concienciación y defensa de la libertad de lectura. Al visibilizar los intentos de censura, contribuye a reforzar el papel de las bibliotecas como espacios de acceso equitativo al conocimiento y como garantes de los derechos informativos en una sociedad democrática.

Los estadounidenses siguen prefiriendo los libros impresos a las versiones digitales o en audio

Bishop, William. “Americans Still Opt for Print Books over Digital or Audio Versions; Few Are in Book Clubs.” Pew Research Center, 9 de abril de 2026. https://www.pewresearch.org/short-reads/2026/04/09/americans-still-opt-for-print-books-over-digital-or-audio-versions-few-are-in-book-clubs/

El estudio del Pew Research Center ofrece una panorámica actualizada sobre los hábitos de lectura en Estados Unidos, destacando la persistencia del libro impreso como formato dominante a pesar del crecimiento de las alternativas digitales.

Según los datos recogidos en una encuesta de 2025, el 75 % de los adultos estadounidenses afirma haber leído al menos un libro en el último año, lo que indica que la lectura sigue siendo una práctica ampliamente extendida. Sin embargo, el formato preferido continúa siendo el papel: aproximadamente dos tercios de la población han leído libros impresos, superando claramente a quienes consumen libros electrónicos o audiolibros.

El informe subraya que, aunque el uso de e-books y audiolibros ha crecido de forma significativa en la última década, este aumento no ha desplazado al libro tradicional. En 2025, un 31 % de los adultos declara haber leído libros electrónicos y un 26 % haber escuchado audiolibros, cifras que muestran una expansión sostenida desde 2011 pero que siguen siendo minoritarias frente al formato impreso. Además, en los últimos años se observa una cierta estabilización en estos hábitos, lo que sugiere que la convivencia entre formatos ha alcanzado un punto de equilibrio más que una sustitución progresiva.

El análisis también revela diferencias significativas según variables sociodemográficas. El nivel educativo es uno de los factores más determinantes: las personas con estudios universitarios presentan tasas de lectura mucho más elevadas que aquellas con menor formación. Asimismo, los jóvenes son más proclives a utilizar formatos digitales y audiolibros, mientras que los grupos de mayor edad mantienen una mayor fidelidad al libro impreso. También se observan diferencias por género y origen étnico, lo que pone de manifiesto que la lectura no es un hábito homogéneo, sino condicionado por factores sociales y culturales.

En cuanto a la intensidad lectora, el informe muestra una gran diversidad: mientras una parte de la población lee de forma ocasional (entre uno y cinco libros al año), existe un segmento significativo de lectores intensivos que supera los veinte libros anuales. Sin embargo, también destaca un dato relevante: un 25 % de los adultos declara no haber leído ningún libro en el último año, lo que evidencia la persistencia de desigualdades en el acceso y la práctica de la lectura.

Por último, el estudio señala que la participación en clubes de lectura es muy limitada. Solo un 7 % de los adultos afirma haber formado parte de uno en el último año, lo que contrasta con la amplitud general del hábito lector. Este dato sugiere que, aunque la lectura sigue siendo una actividad común, se practica mayoritariamente de forma individual y no tanto como una experiencia social organizada. En conjunto, el informe dibuja un panorama en el que el libro impreso mantiene su centralidad en la cultura lectora, coexistiendo con formatos digitales que, si bien han crecido, no han logrado sustituirlo.

Despida la directora de biblioteca por negarse a retirar varios libros infantiles: censura, ética profesional y conflicto político en EE. UU.

Montesinos, Patsy. “Rutherford County Library Board Fires Director After She Refuses to Relocate 132 Children’s Books.” NewsChannel 5 Nashville, 30 de marzo de 2026.

Acceso al original

La destitución de la directora del sistema de bibliotecas del condado de Rutherford, en Tennessee, se inscribe en un contexto de creciente tensión en torno al acceso a la información y la censura en bibliotecas públicas de Estados Unidos. El conflicto se originó cuando la junta de la biblioteca ordenó trasladar 132 libros infantiles —muchos de ellos relacionados con diversidad, justicia social o temática LGBTQ+— desde la sección infantil a la sección de adultos, al considerarlos inapropiados para menores.

La directora, Luanne James, se negó a ejecutar esta decisión, argumentando que suponía una vulneración de la libertad de expresión y un caso claro de “discriminación por punto de vista”, en contradicción con los principios éticos de la profesión bibliotecaria.

La negativa de James no fue un simple desacuerdo administrativo, sino una postura fundamentada en la defensa del acceso equitativo a la información. En su declaración, sostuvo que los bibliotecarios no deben convertirse en instrumentos de agendas políticas y que restringir el acceso a ciertos contenidos por razones ideológicas perjudica directamente a la comunidad usuaria. Su decisión generó un fuerte apoyo ciudadano —con manifestaciones públicas a su favor—, pero también una oposición firme por parte de sectores que consideraban necesario limitar el acceso de menores a determinados contenidos.

Finalmente, la junta votó su despido por una mayoría clara (8 votos frente a 3), justificando la decisión en su negativa a acatar una directriz institucional. Desde la perspectiva de los responsables políticos, el conflicto se interpretó como una cuestión de gobernanza y cumplimiento de decisiones administrativas. Sin embargo, para amplios sectores del ámbito bibliotecario y organizaciones defensoras de la libertad intelectual, el caso se ha convertido en un símbolo de la creciente presión política sobre las bibliotecas y del papel de los profesionales como garantes del derecho a leer.

En un plano más amplio, este episodio refleja una tendencia nacional en Estados Unidos marcada por el aumento de controversias sobre libros en bibliotecas y escuelas, especialmente aquellos relacionados con identidad de género, diversidad racial o cuestiones sociales. La destitución de James pone de relieve el choque entre políticas restrictivas impulsadas desde determinados ámbitos políticos y los principios tradicionales de la biblioteconomía, centrados en la neutralidad, la inclusión y el acceso libre a la información. Así, el caso trasciende lo local y se configura como un ejemplo paradigmático del debate contemporáneo sobre censura, libertad intelectual y función social de las bibliotecas.

La Casa Blanca publica el Marco de Política Nacional para la IA

Campbell, Rhea Kelly. “White House Releases National Policy Framework for AI.” Campus Technology, 23 de marzo de 2026. https://campustechnology.com/articles/2026/03/23/white-house-releases-national-policy-framework-for-ai.aspx

La iniciativa surge en un contexto marcado por la proliferación de leyes estatales y la preocupación por la fragmentación normativa, que, según el gobierno federal, podría obstaculizar la innovación y debilitar la competitividad del país en el desarrollo de tecnologías emergentes.

El documento propone una serie de líneas estratégicas centradas en equilibrar el impulso tecnológico con la protección social. Entre sus ejes principales destacan la seguridad infantil en entornos digitales, la defensa de los derechos de propiedad intelectual, la protección de los consumidores frente a fraudes y riesgos derivados de la IA, así como la promoción de la libertad de expresión en sistemas automatizados. Asimismo, el marco apuesta por el desarrollo de la fuerza laboral en inteligencia artificial y por la eliminación de barreras regulatorias que puedan frenar la innovación.

Uno de los aspectos más relevantes —y también más controvertidos— es la intención de establecer la primacía de la regulación federal sobre las normativas estatales. El marco recomienda que el Congreso limite la capacidad de los estados para imponer sus propias reglas cuando estas se consideren una carga excesiva, con el objetivo de evitar un “mosaico regulatorio” y sustituirlo por un estándar nacional coherente. No obstante, se contempla que los estados mantengan competencias en ámbitos tradicionales como la protección del consumidor, la lucha contra el fraude o determinadas políticas públicas locales.

El artículo también subraya que este marco no tiene carácter vinculante, sino que constituye una propuesta política que requiere desarrollo legislativo para materializarse. En este sentido, refleja tanto la ambición del gobierno por liderar globalmente la inteligencia artificial como las dificultades políticas internas para alcanzar consensos, especialmente en cuestiones como la regulación de contenidos, los derechos de autor o el grado de intervención estatal.

En conjunto, el texto sitúa este marco como un paso clave hacia una gobernanza más estructurada de la inteligencia artificial en Estados Unidos, pero también como un punto de partida en un debate más amplio sobre cómo regular una tecnología en rápida evolución sin frenar su potencial económico y estratégico.

El plan describe seis principios rectores:

  • Los servicios y plataformas de inteligencia artificial deben adoptar medidas para proteger a los menores, al tiempo que capacitan a los padres para controlar el entorno digital y la educación de sus hijos.
  • El desarrollo de la inteligencia artificial, incluida la construcción de infraestructuras de datos, debe fortalecer a las comunidades estadounidenses y a las pequeñas empresas mediante el crecimiento económico y el liderazgo energético, garantizando al mismo tiempo que dichas comunidades estén protegidas frente a impactos perjudiciales.
  • Los creadores, editores e innovadores estadounidenses deben estar protegidos frente a contenidos generados por inteligencia artificial que infrinjan sus derechos, sin menoscabar la innovación legítima ni la libertad de expresión.
  • El gobierno federal debe defender la libertad de expresión y las protecciones de la Primera Enmienda, evitando al mismo tiempo que los sistemas de inteligencia artificial se utilicen para silenciar o censurar la expresión política o el disenso legítimos.
  • Estados Unidos debe liderar el mundo en inteligencia artificial eliminando barreras a la innovación, acelerando la adopción de aplicaciones de IA en distintos sectores y garantizando un acceso amplio a los entornos de prueba necesarios para desarrollar sistemas de IA de primer nivel.
  • Los trabajadores estadounidenses deben beneficiarse del crecimiento impulsado por la inteligencia artificial, y no solo de los resultados de su desarrollo, mediante la formación de los jóvenes, la capacitación en habilidades, la creación de nuevos empleos en una economía impulsada por la IA y la ampliación de oportunidades en distintos sectores.
  • El gobierno federal debe establecer un marco nacional de políticas de inteligencia artificial que proteja los derechos de los ciudadanos, fomente la innovación y evite una fragmentación regulatoria entre estados que perjudique la competitividad nacional, respetando al mismo tiempo el federalismo y los derechos de los estados.