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La interoperabilidad como estrategia: la guía de PALCI para elegir sistemas bibliotecarios abiertos y preparados para el futuro

PALCI (Pennsylvania Academic Library Consortium, Inc.). PALCI Guide to Interoperability and System Selection. A guide to help PALCI member libraries evaluate library systems and vendors against open interoperability standards during selection and procurement. Versión 1.0. Agosto de 2026

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PALCI Guide to Interoperability and System Selection constituye un documento estratégico destinado a orientar a las bibliotecas universitarias en la selección y adquisición de sistemas de gestión bibliotecaria (ILS) y otras plataformas tecnológicas, situando la interoperabilidad como el criterio central de cualquier decisión tecnológica.

La guía parte de la premisa de que la interoperabilidad no debe entenderse únicamente como una cuestión técnica, sino como un elemento esencial para garantizar la sostenibilidad, la colaboración y la capacidad de innovación de los consorcios bibliotecarios. En un contexto caracterizado por restricciones presupuestarias, creciente complejidad tecnológica y reducción de personal especializado, PALCI defiende que los sistemas basados en estándares abiertos permiten compartir infraestructuras, evitar duplicidades y maximizar el rendimiento de las inversiones realizadas por cada institución. La interoperabilidad posibilita que bibliotecas con plataformas diferentes puedan colaborar eficazmente sin renunciar a su autonomía local, fortaleciendo al mismo tiempo los servicios consorciales y la capacidad colectiva de adaptación al cambio.

Uno de los mensajes más relevantes del documento es que la interoperabilidad debe convertirse en un criterio estratégico para los responsables institucionales, más allá de los departamentos técnicos. La guía subraya que infraestructuras como EZBorrow, sustentadas sobre la plataforma ReShare, representan el núcleo de los servicios cooperativos de PALCI y constituyen la base sobre la que se desarrollarán futuras iniciativas relacionadas con el préstamo digital, el intercambio de metadatos abiertos y otros servicios compartidos. Por ello, cualquier biblioteca que contemple migrar su sistema integrado de gestión debe evaluar cuidadosamente la compatibilidad con estos servicios antes de adoptar una nueva plataforma. La elección de un sistema poco interoperable puede comprometer la participación en los servicios del consorcio, incrementar los costes de integración y limitar la capacidad de colaboración futura.

La guía define la interoperabilidad como la capacidad de los distintos sistemas bibliotecarios para comunicarse de forma fiable y segura mediante estándares abiertos, interfaces documentadas y modelos de gobernanza compartidos. Este enfoque permite que cada biblioteca mantenga la libertad de elegir las soluciones tecnológicas que mejor se adapten a sus necesidades, sin quedar aislada del ecosistema cooperativo. Gracias a esta arquitectura abierta, las bibliotecas pueden compartir colecciones, participar plenamente en los servicios consorciales, afrontar migraciones de sistemas con menor impacto y contribuir al desarrollo de innovaciones comunes sin necesidad de reproducir esfuerzos o desarrollar integraciones específicas para cada plataforma. La interoperabilidad aparece así como un mecanismo que combina autonomía institucional y cooperación efectiva.

El documento dedica una parte importante a explicar por qué la interoperabilidad constituye un factor determinante para la sostenibilidad económica y operativa de las bibliotecas universitarias. Según PALCI, la utilización de estándares abiertos prolonga la vida útil de las inversiones tecnológicas, disminuye la dependencia de proveedores concretos y reduce los costes asociados al mantenimiento y desarrollo de integraciones propietarias. En un mercado donde la concentración empresarial entre proveedores de software bibliotecario es cada vez mayor, apostar por estándares abiertos representa una forma de preservar la independencia institucional y minimizar el riesgo de quedar atrapado en ecosistemas tecnológicos cerrados. Asimismo, PALCI destaca su participación activa en organizaciones como NISO y en otras iniciativas internacionales de normalización para garantizar que las necesidades de las bibliotecas universitarias estén representadas en la evolución futura de los estándares.

Otro de los ejes fundamentales de la guía es la relación entre interoperabilidad e innovación. PALCI sostiene que los sistemas abiertos reducen las barreras para experimentar con nuevas herramientas, procedimientos y modelos de colaboración. Cuando los datos pueden intercambiarse mediante estándares compartidos, los proyectos piloto desarrollados por una institución pueden adaptarse y reutilizarse fácilmente en otras bibliotecas del consorcio, transformando la innovación en un proceso colectivo en lugar de una sucesión de iniciativas aisladas. Esta filosofía se refleja en la participación de PALCI en proyectos colaborativos como Project ReShare, CrossLink y el Collaborative Collections Lifecycle Project (CCLP), que buscan construir infraestructuras comunes para la gestión compartida de colecciones y recursos bibliográficos.

La interoperabilidad también se presenta como un elemento esencial para generar confianza entre las instituciones participantes. Los estándares abiertos y las prácticas transparentes permiten que el intercambio de datos sea predecible, documentado y gobernado de manera colectiva, reforzando tanto la seguridad técnica como las relaciones profesionales entre las bibliotecas. Al mismo tiempo, la interoperabilidad facilita la integración con otros servicios universitarios y prepara las infraestructuras para responder a futuros cambios tecnológicos. Desde esta perspectiva, la confianza no depende únicamente de acuerdos institucionales, sino también de la existencia de arquitecturas tecnológicas abiertas, comprensibles y sostenibles.

La guía establece además una clara diferenciación entre los estándares abiertos y las interfaces propietarias. Mientras los primeros son neutrales respecto a los proveedores, están gobernados por la comunidad y garantizan la interoperabilidad a largo plazo, las API propietarias dependen de decisiones comerciales, pueden incorporar costes adicionales o sufrir modificaciones unilaterales. Entre los estándares considerados esenciales para los servicios de PALCI figuran protocolos ampliamente consolidados como NCIP para la circulación, OAI-PMH para la recolección de metadatos y Z39.50 para la búsqueda en catálogos. La recomendación es inequívoca: las bibliotecas deben priorizar plataformas que implementen estos estándares abiertos para preservar su capacidad de elección, favorecer la competencia entre proveedores y asegurar la continuidad de los servicios cooperativos.

En la parte final del documento, PALCI analiza los desafíos que marcarán la evolución de las bibliotecas universitarias durante los próximos años. El primero es la consolidación de políticas de metadatos abiertos, inspiradas en iniciativas como la declaración de ICOLC sobre los derechos de los metadatos bibliotecarios y en las políticas adoptadas por instituciones como las universidades de Pennsylvania y Stanford. PALCI anima a sus miembros a publicar metadatos bajo licencias abiertas, facilitar su descarga masiva y favorecer su reutilización, ya que ello fortalece los servicios de descubrimiento compartido y elimina barreras para la cooperación. El segundo gran reto es la expansión del préstamo consorcial hacia libros electrónicos y otros contenidos digitales. Para ello será imprescindible que los sistemas sean capaces de representar derechos de acceso mediante metadatos legibles por máquina, comunicar de forma fiable la disponibilidad de los recursos y autenticar usuarios pertenecientes a distintas instituciones. Las decisiones tecnológicas adoptadas en la actualidad condicionarán la capacidad de las bibliotecas para incorporarse a estos nuevos servicios sin tener que afrontar costosas sustituciones de sistemas.

Como conclusión, la guía reafirma que la interoperabilidad constituye el fundamento sobre el que debe construirse el futuro de la cooperación bibliotecaria. Lejos de ser un simple requisito técnico, representa una estrategia institucional que fortalece la sostenibilidad, incrementa la capacidad de innovación, preserva la autonomía de las bibliotecas y facilita la creación de servicios compartidos cada vez más avanzados. PALCI considera que apostar por estándares abiertos, integraciones transparentes y modelos de gobernanza colaborativos permitirá a sus bibliotecas afrontar con éxito la transición hacia un ecosistema en el que el intercambio de recursos físicos y digitales, los metadatos abiertos y las infraestructuras comunes serán elementos esenciales para garantizar un acceso equitativo y eficiente a la información. El documento se complementa con una versión ampliada destinada a los miembros del consorcio, que incluye criterios técnicos detallados y preguntas para evaluar a los proveedores durante los procesos de contratación

Cómo las bibliotecas universitarias impulsan el éxito académico del alumnado

Ekpolomo, Onyebuchi. The Invisible Influence of Academic Libraries: How They Shape Student Success. LinkedIn Pulse, 2026. https://www.linkedin.com/pulse/invisible-influence-academic-libraries-how-shape-success-ekpolomo-ggmje/

Se analiza el papel fundamental, aunque con frecuencia poco visible, que desempeñan las bibliotecas universitarias en el éxito académico de los estudiantes. El autor sostiene que, más allá de ser espacios destinados al préstamo de libros o al estudio, las bibliotecas se han convertido en infraestructuras estratégicas para el aprendizaje, la investigación y el desarrollo de competencias esenciales para la educación superior. Su contribución suele pasar desapercibida porque gran parte de su impacto se produce de forma indirecta: proporcionando acceso equitativo a recursos de información, ofreciendo orientación especializada y creando entornos que favorecen el aprendizaje autónomo y colaborativo.

Uno de los principales argumentos del texto es que el éxito estudiantil no depende únicamente del esfuerzo individual o de la calidad de la docencia, sino también del ecosistema de apoyo que rodea al estudiante. En este contexto, la biblioteca constituye un elemento central al facilitar el acceso a literatura científica, bases de datos especializadas, recursos digitales y servicios de asesoramiento bibliográfico. Los bibliotecarios desempeñan un papel educativo cada vez más relevante al enseñar estrategias de búsqueda, evaluación crítica de la información, gestión de referencias bibliográficas y uso ético de la información. Estas competencias fortalecen la alfabetización informacional y permiten a los estudiantes desenvolverse con mayor solvencia en entornos académicos caracterizados por la sobreabundancia de información y la creciente complejidad de la investigación.

El autor también destaca la transformación experimentada por las bibliotecas en los últimos años como consecuencia de la digitalización y de los cambios en la educación superior. Lejos de limitarse a custodiar colecciones, las bibliotecas ofrecen hoy espacios de aprendizaje flexible, servicios virtuales, apoyo a la investigación, programas de alfabetización digital y recursos accesibles para estudiantes con diferentes necesidades. Esta evolución ha permitido que las bibliotecas participen activamente en la mejora de la experiencia universitaria, favoreciendo tanto el rendimiento académico como la permanencia y el bienestar de los estudiantes. Diversas investigaciones citadas en el ámbito bibliotecario muestran que existe una relación positiva entre el uso de los servicios bibliotecarios y mejores resultados académicos, mayores tasas de retención y una experiencia universitaria más satisfactoria.

El artículo defiende que las universidades deberían reconocer de manera más explícita el valor estratégico de sus bibliotecas dentro de las políticas institucionales de éxito estudiantil. Para ello, resulta necesario fortalecer la colaboración entre bibliotecarios, docentes, investigadores y responsables académicos, integrando los servicios bibliotecarios en los planes de estudio y en las iniciativas de apoyo al aprendizaje. El autor concluye que las bibliotecas universitarias ejercen una «influencia invisible» porque sus contribuciones rara vez aparecen reflejadas en indicadores tradicionales, aunque constituyen uno de los pilares que hacen posible el desarrollo académico, la investigación de calidad y la formación de graduados capaces de desenvolverse críticamente en la sociedad del conocimiento.

Las bibliotecas universitarias son esenciales en la era de la inteligencia artificial: el papel estratégico que propone el informe del Consejo de Universidades de Ontario

Ontario Council of University Libraries (OCUL). (2026). University Libraries are Essential in the Age of AI. Ontario Council of University Libraries. Disponible en la página institucional de OCUL sobre el informe del Council of Ontario Universities (COU) AI Task Force.

El Consejo de Bibliotecas Universitarias de Ontario (OCUL) sostiene que las bibliotecas universitarias deben desempeñar un papel central en la estrategia institucional sobre inteligencia artificial. En respuesta al reciente informe del Grupo de Trabajo sobre IA del Council of Ontario Universities (COU), la organización afirma que las universidades se encuentran en un momento decisivo para adaptarse a un entorno profundamente transformado por la IA. En este contexto, las bibliotecas no deben considerarse servicios de apoyo periféricos, sino infraestructuras estratégicas que contribuyen al aprendizaje, la investigación y la innovación mediante su experiencia en gestión del conocimiento, alfabetización informacional y administración responsable de los recursos digitales.

El documento destaca que uno de los mayores desafíos no es únicamente la adopción de herramientas de IA, sino el desarrollo de una alfabetización en inteligencia artificial que permita a estudiantes, docentes e investigadores comprender tanto las posibilidades como las limitaciones de estas tecnologías. OCUL argumenta que las bibliotecas llevan décadas formando a la comunidad universitaria en competencias de búsqueda, evaluación y uso crítico de la información, por lo que se encuentran en una posición privilegiada para ampliar esa labor hacia la alfabetización en IA. Esto incluye enseñar a interpretar respuestas generadas por modelos de lenguaje, reconocer sesgos, verificar información, comprender cuestiones relacionadas con la privacidad y utilizar la IA de forma ética y responsable.

Otro aspecto clave es el papel de las bibliotecas en la infraestructura de investigación. Según OCUL, las instituciones bibliotecarias gestionan repositorios institucionales, colecciones digitales, metadatos, preservación digital y servicios de apoyo a la ciencia abierta, elementos fundamentales para el desarrollo de aplicaciones de inteligencia artificial fiables y transparentes. Asimismo, pueden contribuir a garantizar la calidad de los datos utilizados para entrenar sistemas de IA, promover prácticas responsables de gestión de datos de investigación y facilitar el acceso equitativo a recursos tecnológicos y documentales. De este modo, las bibliotecas se convierten en un componente esencial de un ecosistema universitario basado en datos de calidad y conocimiento abierto.

El posicionamiento también insiste en que la incorporación de la IA debe regirse por principios de confianza, ética, responsabilidad y rendición de cuentas. Las bibliotecas poseen una larga tradición en la defensa de valores como la privacidad de los usuarios, la libertad intelectual, la preservación del patrimonio documental y el acceso equitativo a la información. Estos principios, sostiene OCUL, resultan igualmente imprescindibles para orientar el desarrollo y la adopción de la inteligencia artificial en las universidades, especialmente en cuestiones relacionadas con la transparencia de los algoritmos, la protección de datos personales, los derechos de autor y la mitigación de sesgos.

Finalmente, OCUL hace un llamamiento para que las bibliotecas participen activamente en la planificación institucional de la IA, colaborando con equipos de tecnologías de la información, investigadores, responsables académicos y órganos de gobierno universitario. La organización considera que aprovechar plenamente el potencial de la inteligencia artificial requiere combinar innovación tecnológica con experiencia en gestión de la información y formación de usuarios. En consecuencia, las bibliotecas universitarias no solo deben adaptarse a la era de la IA, sino contribuir de manera decisiva a definir cómo se integra esta tecnología en la enseñanza superior de forma ética, inclusiva y sostenible.

El impacto de la IA en las bibliotecas universitarias : productividad, mayor capacidad y supervisión humana en los flujos de trabajo

Emerging Strategy. 2026. Academic AI Impact: Measuring the Impact of AI Adoption on Academic Library Workflows. Estudio encargado por Clarivate. Consultado el 10 de julio de 2026. Academic AI Impact Study

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La incorporación de herramientas de inteligencia artificial en las bibliotecas académicas está transformando de manera significativa los flujos de trabajo técnicos y de apoyo a la docencia. El estudio Academic AI Impact, elaborado por Emerging Strategy para Clarivate y comentado por Library Journal, analiza cómo la IA deja de ser una tecnología experimental para convertirse en una infraestructura cotidiana que complementa el trabajo profesional de los bibliotecarios. En lugar de sustituir al personal, la IA automatiza tareas repetitivas y libera tiempo para actividades que requieren criterio profesional, conocimiento especializado y capacidad de decisión.

La investigación se basa en entrevistas realizadas en ocho instituciones académicas que utilizan herramientas como Alma Metadata Assistant y Leganto Syllabus Assistant. Los resultados muestran reducciones del 30 al 60 % en el tiempo dedicado a tareas manuales, un incremento de la capacidad operativa de entre dos y cuatro veces sin necesidad de aumentar las plantillas y una elevada aceptación de los resultados generados por IA, ya que entre el 70 y el 90 % de los registros producidos requieren únicamente pequeñas correcciones antes de su validación definitiva. Asimismo, entre el 50 y el 60 % de las listas de lectura pueden ponerse a disposición de los estudiantes inmediatamente después del procesamiento automatizado.

Uno de los aspectos más relevantes del estudio es que la productividad obtenida no implica una reducción de la intervención humana. Al contrario, la IA se encarga de las fases iniciales de procesamiento —como la extracción de metadatos, la normalización de registros o el análisis de programas docentes— mientras que los bibliotecarios concentran su trabajo en la revisión, validación, resolución de excepciones y control de calidad. Este cambio supone una evolución del perfil profesional, orientándolo hacia funciones de supervisión, gobernanza de datos y toma de decisiones, donde el juicio humano continúa siendo imprescindible.

El informe también pone de relieve que la adopción de la IA mejora la consistencia y estandarización de los procesos. Al automatizar tareas susceptibles de variabilidad, las herramientas producen registros más homogéneos, reducen errores y aceleran la disponibilidad de recursos para estudiantes e investigadores. Esta mayor eficiencia permite además abordar atrasos históricos en catalogación, descubrir colecciones ocultas y responder con mayor rapidez a los picos de demanda asociados al inicio de los cursos académicos.

No obstante, tanto el estudio como el análisis de Library Journal insisten en que el éxito de estas tecnologías depende de mantener un equilibrio entre automatización y supervisión profesional. La IA debe entenderse como un sistema de apoyo y no como un sustituto del bibliotecario. Las instituciones necesitan establecer políticas de gobernanza, mecanismos de evaluación de la calidad, formación continua del personal y procedimientos transparentes que garanticen la fiabilidad, la responsabilidad y el uso ético de estas herramientas. La supervisión humana sigue siendo el elemento que asegura que los resultados producidos por la IA respondan a los estándares bibliográficos y a las necesidades reales de los usuarios.

En conjunto, el estudio presenta una visión optimista, pero prudente, del futuro de la inteligencia artificial en las bibliotecas académicas. Sus conclusiones indican que el principal beneficio no radica únicamente en ahorrar tiempo, sino en permitir que los profesionales dediquen más esfuerzo a actividades de alto valor añadido, como la curación de contenidos, la mejora de los servicios, el apoyo a la investigación y la innovación bibliotecaria. La IA aparece así como una tecnología de ampliación de capacidades, donde la productividad aumenta precisamente porque permanece el control y la experiencia del bibliotecario como elemento central del proceso.

La biblioteca más allá de la biblioteca: reformulando la propuesta de valor de la biblioteca para lograr visibilidad e impacto.

Lavoie, Brian y Rebecca Bryant. The Library Beyond the Library. Hanging Together (OCLC Research Blog), 5 de junio de 2024. Proyecto ampliado posteriormente en el informe de OCLC Research – The Library Beyond the Library (abril de 2026)

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Durante décadas, las bibliotecas universitarias han desempeñado un papel claramente definido dentro de las universidades: gestionar colecciones físicas y digitales, organizar recursos documentales y facilitar el acceso a información adquirida externamente para estudiantes, docentes e investigadores. Este modelo tradicional, centrado en la gestión de colecciones y servicios bibliográficos, permitió que las bibliotecas funcionaran de forma relativamente autónoma, siendo percibidas como espacios dedicados principalmente a custodiar conocimiento y proporcionar acceso a materiales académicos. Sin embargo, los profundos cambios experimentados por la investigación científica, la digitalización y las nuevas dinámicas institucionales han provocado una transformación sustancial de este paradigma.

El informe desarrollado por OCLC Research introduce el concepto “The Library Beyond the Library” (“La biblioteca más allá de la biblioteca”), una idea que refleja cómo las bibliotecas universitarias están expandiendo su radio de acción mucho más allá de sus funciones históricas. Ya no se limitan a administrar colecciones o proporcionar servicios de préstamo, sino que participan activamente en áreas estratégicas vinculadas al ecosistema global de investigación institucional. Esto incluye la gestión de datos científicos, repositorios institucionales, apoyo a políticas de ciencia abierta, análisis bibliométricos, visibilidad académica, gestión de perfiles de investigadores, preservación digital, apoyo a la publicación científica y desarrollo de infraestructuras de información para la toma de decisiones universitarias.

Uno de los hallazgos centrales del estudio es que esta evolución está obligando a las bibliotecas a establecer alianzas transversales con otras unidades universitarias. Servicios antes exclusivamente bibliotecarios ahora requieren colaboración con oficinas de investigación, departamentos de tecnologías de la información, unidades de innovación educativa, áreas de gestión institucional y oficinas dedicadas a la captación de fondos o al cumplimiento de políticas científicas internacionales. Estas colaboraciones generan nuevos modelos organizativos en los que la biblioteca deja de ser una unidad aislada para convertirse en una pieza integrada dentro de la infraestructura estratégica de la universidad. El conocimiento especializado de los bibliotecarios comienza así a insertarse en procesos institucionales mucho más amplios relacionados con la producción científica y la reputación académica.

Los investigadores Brian Lavoie y Rebecca Bryant subrayan que este cambio no consiste únicamente en ampliar servicios, sino en redefinir la propuesta de valor de la biblioteca. Tradicionalmente, el valor de la biblioteca se medía por indicadores visibles como número de préstamos, tamaño de la colección o afluencia de usuarios. En el nuevo escenario, buena parte del trabajo bibliotecario ocurre “detrás del escenario”, influyendo en procesos complejos que muchos actores universitarios no identifican inmediatamente como parte del trabajo bibliotecario. Esto genera un desafío importante: cuanto más estratégica se vuelve la biblioteca, más invisible puede parecer su contribución si no se comunica adecuadamente su impacto dentro de la institución. La percepción pública continúa asociando a menudo la biblioteca únicamente con libros, salas de estudio o acceso a recursos electrónicos, ignorando funciones emergentes de enorme relevancia institucional.

El estudio presenta varios casos concretos que ilustran esta transición. En la University of Manchester, por ejemplo, la biblioteca lidera una nueva oficina institucional dedicada a la investigación abierta, centralizando servicios que involucran a múltiples departamentos universitarios. En la Montana State University se creó una alianza de investigación donde unidades bibliotecarias y no bibliotecarias trabajan conjuntamente desde un mismo espacio operativo, posicionando a la biblioteca como nodo central del ecosistema investigador. En la University of Illinois Urbana-Champaign, la biblioteca administra sistemas institucionales de gestión de información científica financiados por el vicerrectorado de investigación, extendiendo su experiencia en metadatos hacia la construcción de infraestructuras que apoyan la planificación estratégica universitaria. Estos ejemplos muestran cómo la biblioteca puede asumir un rol de liderazgo en estructuras institucionales antes alejadas de su ámbito tradicional.

Otro concepto clave asociado al informe es el de interoperabilidad social, entendido como la capacidad de crear relaciones funcionales sostenibles entre personas, departamentos e instituciones distintas para facilitar colaboración efectiva. Las bibliotecas necesitan hoy no solo competencias técnicas en organización del conocimiento o gestión documental, sino también habilidades para negociar, coordinar proyectos interdisciplinarios, liderar redes institucionales y construir puentes entre comunidades académicas diversas. El bibliotecario contemporáneo evoluciona así hacia un perfil híbrido donde conviven capacidades tecnológicas, analíticas, comunicativas y estratégicas. La gestión de información sigue siendo central, pero ahora inserta dentro de un ecosistema mucho más interdependiente y colaborativo.

En última instancia, el informe advierte que las bibliotecas que no logren adaptarse a esta transformación corren el riesgo de perder relevancia institucional, recursos económicos e influencia dentro de sus organizaciones. A medida que universidades y centros de investigación priorizan productividad científica, ciencia abierta, colaboración interdisciplinaria y financiación competitiva, las bibliotecas deben demostrar de manera clara cómo contribuyen directamente a estos objetivos estratégicos. El futuro bibliotecario ya no depende únicamente de preservar colecciones o garantizar acceso a información, sino de posicionarse como un actor imprescindible dentro de la infraestructura intelectual y científica de la institución. “La biblioteca más allá de la biblioteca” representa precisamente esta transición: pasar de ser un espacio de servicios tradicionales a convertirse en un socio estratégico esencial para la creación, gestión y circulación del conocimiento en la universidad del siglo XXI.

Las bibliotecas universitarias como puente entre la educación secundaria y la universidad

McCabe, Kealin. “Using University Library Outreach to Demystify the Transition from High School to Higher Education.Times Higher Education Campus, 18 de mayo de 2026. Disponible en: Times Higher Education Campus

Se analiza el papel que pueden desempeñar las bibliotecas universitarias en la transición de los estudiantes desde la educación secundaria a la educación superior. Según la autora, uno de los principales desafíos a los que se enfrentan los estudiantes de primer curso es el cambio en las expectativas académicas.

Mientras que en la enseñanza secundaria suele bastar con localizar y utilizar información de manera básica, la universidad exige competencias más complejas, como la búsqueda sistemática de información, la evaluación crítica de fuentes, la síntesis de literatura académica y la comunicación rigurosa de resultados. Estas diferencias generan incertidumbre, estrés e incluso pueden contribuir al abandono de los estudios superiores.

McCabe sostiene que las bibliotecas académicas están especialmente bien situadas para reducir esta brecha mediante programas de divulgación y acercamiento a los estudiantes antes de que ingresen en la universidad. Estos programas no solo permiten desarrollar competencias de alfabetización informacional, sino que también ayudan a que los futuros universitarios conozcan los recursos, servicios y apoyos que encontrarán en el campus. De este modo, las bibliotecas contribuyen a generar una sensación temprana de pertenencia y confianza en el entorno universitario.

La autora describe la experiencia desarrollada en la biblioteca de la University of Northern British Columbia, donde se han diseñado diversas modalidades de intervención. Una de ellas consiste en llevar al bibliotecario directamente a los institutos para impartir sesiones sobre pensamiento crítico, evaluación de la información, inteligencia artificial y plagio. Este enfoque permite trabajar en un entorno familiar para los estudiantes y facilita el establecimiento de vínculos con profesionales que posteriormente podrán ayudarles en la universidad.

Otra modalidad consiste en invitar a los estudiantes a pasar una jornada en el campus universitario. Durante estas visitas, los alumnos aprenden a utilizar literatura revisada por pares, conocen las técnicas básicas de investigación académica y reciben formación sobre citación y búsqueda de información. Además, recorren las instalaciones universitarias y experimentan la vida cotidiana del campus, lo que contribuye a reducir la percepción de complejidad o inaccesibilidad de la educación superior.

El programa también incorpora actividades centradas específicamente en la transición a la universidad. Estas sesiones abordan cuestiones relacionadas con la gestión del tiempo, la responsabilidad personal en el aprendizaje, las habilidades de comunicación y la necesidad de solicitar ayuda cuando sea necesario. El objetivo es evitar el choque cultural que muchos estudiantes experimentan al enfrentarse por primera vez a las exigencias académicas y sociales de la educación superior.

El artículo destaca que estas iniciativas benefician tanto a los estudiantes como a las universidades. Los futuros alumnos llegan mejor preparados para las demandas académicas, mientras que las instituciones fortalecen sus relaciones con los centros educativos y obtienen información valiosa sobre las necesidades y expectativas de los estudiantes. En el caso de la Universidad del Norte de Columbia Británica, la renovación del programa permitió alcanzar a 37 clases de secundaria y a 765 estudiantes en un solo año, consolidando la biblioteca como un actor clave en la orientación educativa y en la promoción del éxito académico futuro.

Principales tendencias en las bibliotecas universitarias 2026

Planning and Review Committee. “2026 Top Trends in Academic Libraries: A Review of the Trends and Issues.” College & Research Libraries News 87, n.º 6 (2026). Association of College & Research Libraries (ACRL). https://crln.acrl.org/index.php/crlnews/article/view/27364/35140

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El informe 2026 Top Trends in Academic Libraries elaborado por el Comité de Planificación e Investigación de la ACRL ofrece una radiografía detallada de los principales desafíos y transformaciones que están experimentando las bibliotecas universitarias estadounidenses. El documento analiza cómo los cambios políticos, económicos, tecnológicos y sociales de los últimos años están afectando a la educación superior y, por extensión, a las bibliotecas universitarias.

Frente a un contexto caracterizado por recortes presupuestarios, incertidumbre normativa, irrupción acelerada de la inteligencia artificial, nuevas exigencias de accesibilidad digital y preocupaciones por la sostenibilidad, las bibliotecas se ven obligadas a redefinir sus funciones y estrategias para seguir siendo actores fundamentales en la producción y difusión del conocimiento.

Impacto de las decisiones políticas y legislativas en las bibliotecas universitarias

Uno de los aspectos más relevantes señalados por el informe es la influencia creciente de las decisiones gubernamentales sobre el funcionamiento de las instituciones de educación superior. Durante 2025, diversas medidas adoptadas por la administración estadounidense provocaron una reducción significativa de la financiación destinada a la investigación científica y humanística. Organismos fundamentales como la National Science Foundation (NSF), los National Institutes of Health (NIH), el National Endowment for the Humanities (NEH) o el Institute of Museum and Library Services (IMLS) sufrieron congelaciones presupuestarias y reducciones de personal que repercutieron directamente en universidades y bibliotecas. Aunque algunas de estas medidas fueron posteriormente revertidas mediante procesos judiciales, el clima de incertidumbre generado produjo despidos, reducción de servicios y disminución de presupuestos en numerosas bibliotecas universitarias.

Paralelamente, la proliferación de legislaciones estatales orientadas a limitar programas relacionados con diversidad, equidad e inclusión (DEI) ha obligado a muchas bibliotecas a replantear políticas, programas formativos y prácticas profesionales. Estas restricciones plantean tensiones entre los valores tradicionales de la profesión bibliotecaria y las nuevas exigencias normativas, generando debates sobre libertad intelectual, representación y acceso equitativo a la información.

Crisis financiera y reducción de recursos

El informe destaca que aproximadamente el 75 % de las bibliotecas universitarias han sufrido recortes presupuestarios desde 2020. Esta situación no constituye una consecuencia aislada de la pandemia, sino una tendencia de largo recorrido vinculada a la disminución del gasto universitario por estudiante, al descenso demográfico de futuros universitarios y a la incertidumbre económica general del sector educativo.

Las consecuencias de esta situación son múltiples. Muchas universidades han comenzado a eliminar titulaciones, especialmente en Humanidades y Ciencias Sociales, áreas tradicionalmente muy vinculadas a las colecciones y servicios bibliotecarios. Casos como los de la Universidad de Boston, la Universidad de Virginia Occidental o la Universidad de Chicago ilustran una tendencia creciente hacia la racionalización de programas académicos y la reducción de costes. Esto obliga a las bibliotecas a replantear sus políticas de adquisición y conservación, pudiendo producirse lagunas importantes en determinadas áreas del conocimiento.

El informe también advierte sobre el aumento de fusiones institucionales y cierres de universidades. Cuando una institución desaparece, las bibliotecas deben afrontar cuestiones complejas relacionadas con la preservación de colecciones, la gestión de archivos históricos y la protección del patrimonio documental. En algunos casos, materiales de gran valor pueden acabar dispersos o vendidos en procesos de liquidación, reduciendo significativamente el acceso público a esos recursos.

Problemas estructurales de la educación superior

Más allá de las dificultades presupuestarias inmediatas, las bibliotecas deben enfrentarse a problemas estructurales acumulados durante décadas. Uno de los más importantes es el deterioro de infraestructuras universitarias debido al mantenimiento aplazado. Numerosas universidades arrastran enormes déficits de inversión en edificios e instalaciones, situación que afecta directamente a bibliotecas y archivos, donde la conservación adecuada de fondos documentales depende de condiciones ambientales controladas y equipamientos especializados.

A ello se suma el creciente problema de la obsolescencia tecnológica. Las bibliotecas dependen cada vez más de sistemas digitales complejos cuya actualización y mantenimiento resultan costosos.La deuda tecnológica supone una carga económica considerable, ya que obliga a mantener plataformas antiguas mientras se desarrollan nuevas soluciones. Además, muchas colecciones digitales —especialmente videojuegos, materiales audiovisuales y recursos multimedia— dependen de tecnologías que dejan de fabricarse o actualizarse, planteando serios desafíos de preservación digital a largo plazo.

Otro factor estructural es la reducción progresiva del número de estudiantes potenciales debido al descenso de la natalidad. Esta tendencia amenaza la sostenibilidad financiera de numerosas instituciones y obliga a las universidades a competir por un número cada vez menor de estudiantes. Las bibliotecas, como servicios dependientes de la financiación institucional, se encuentran directamente afectadas por esta transformación demográfica.

Inteligencia artificial: oportunidades, riesgos y alfabetización crítica

La inteligencia artificial ocupa una posición central en el informe. Las bibliotecas se encuentran en una situación compleja: por un lado, deben incorporar herramientas basadas en IA para mejorar la búsqueda, recuperación y análisis de información; por otro, necesitan formar a estudiantes e investigadores en un uso crítico y ético de estas tecnologías.

Las grandes empresas proveedoras de recursos académicos han comenzado a integrar asistentes conversacionales, sistemas de búsqueda en lenguaje natural y herramientas automáticas de resumen en sus plataformas. Aunque estas aplicaciones prometen agilizar el acceso a la información, diversos estudios citados en el informe muestran problemas relacionados con sesgos, falta de transparencia, errores factuales y generación de respuestas engañosas. Por ello, las bibliotecas están llamadas a desempeñar un papel esencial como evaluadoras independientes de estas tecnologías y como promotoras de una alfabetización crítica en inteligencia artificial.

El documento señala además la aparición de marcos de competencias en IA desarrollados por instituciones como Barnard College, Stanford University y la propia ACRL. Estos modelos pretenden ayudar a estudiantes y profesionales a comprender no solo el funcionamiento técnico de la IA, sino también sus implicaciones éticas, legales, sociales y culturales. La biblioteca emerge así como un espacio privilegiado para debatir cuestiones relacionadas con la autoría, el sesgo algorítmico, la propiedad intelectual y la fiabilidad de la información generada automáticamente.

La accesibilidad digital como obligación legal y ética

Otro de los grandes temas del informe es la entrada en vigor de la normativa derivada del Título II de la Ley de Estadounidenses con Discapacidades (ADA). Esta regulación establece por primera vez requisitos obligatorios para garantizar la accesibilidad de los contenidos web y digitales de organismos públicos, incluidas muchas bibliotecas universitarias.

La norma adopta como referencia las pautas WCAG 2.1 Nivel AA, obligando a revisar páginas web, repositorios institucionales, colecciones digitales y recursos electrónicos. El desafío es especialmente importante porque numerosos estudios han detectado errores de accesibilidad en la mayoría de los sitios web de bibliotecas universitarias. Además, la responsabilidad ya no recae únicamente en los desarrolladores tecnológicos: también afecta a bibliotecarios, gestores de contenidos, editores y proveedores de recursos digitales.

La accesibilidad se convierte así en un elemento central de la planificación bibliotecaria, obligando a reconsiderar procesos de digitalización, publicación y preservación documental para garantizar que todos los usuarios puedan acceder a la información sin barreras.

Recursos humanos: atracción y retención del talento

El informe dedica una sección específica a la situación laboral en las bibliotecas universitarias. Las dificultades para atraer y retener profesionales cualificados se han intensificado debido a factores como la inflación, el encarecimiento de la vivienda, la erosión de la estabilidad laboral y las tensiones políticas existentes en determinadas regiones.

A pesar de los cambios normativos que afectan a los programas de diversidad e inclusión, numerosos estudios muestran que los candidatos a puestos bibliotecarios siguen considerando estas políticas como factores importantes a la hora de elegir empleador. Asimismo, cuestiones como salarios competitivos, beneficios sociales, posibilidades de desarrollo profesional y equilibrio entre vida laboral y personal continúan siendo determinantes para la satisfacción laboral y la permanencia en las instituciones.

La combinación de mercados laborales restringidos y dificultades para la movilidad geográfica ha generado fenómenos de “permanencia involuntaria”, en los que profesionales insatisfechos permanecen en sus puestos por falta de alternativas viables. Esta situación puede afectar negativamente a la innovación y al bienestar organizacional.

Cultura de datos, ciencia abierta y rescate de información pública

Una de las áreas más prometedoras identificadas por el informe es el desarrollo de servicios de datos de investigación. Las bibliotecas están evolucionando desde modelos centrados exclusivamente en la formación y asesoramiento hacia enfoques más amplios orientados a la construcción de una auténtica cultura de datos dentro de las instituciones.

Los investigadores demandan servicios personalizados, apoyo local especializado y formación práctica en gestión de datos. En respuesta, han surgido nuevas iniciativas para mejorar repositorios institucionales, automatizar planes de gestión de datos y facilitar la interoperabilidad entre sistemas de investigación. También se observa un creciente interés por medir el impacto de los datos abiertos y desarrollar mecanismos de evaluación más completos para la producción científica.

Especial relevancia adquiere el denominado Data Rescue Project, una iniciativa impulsada por bibliotecarios de datos para preservar conjuntos de datos gubernamentales amenazados por cambios políticos y administrativos. Este proyecto demuestra el papel fundamental que pueden desempeñar las bibliotecas como guardianas de la memoria digital y defensoras del acceso público a la información.

Sostenibilidad ambiental y compromiso con los Objetivos de Desarrollo Sostenible

Finalmente, el informe destaca la creciente importancia de la sostenibilidad ambiental en las bibliotecas universitarias. Aunque tradicionalmente las iniciativas verdes se centraban en edificios energéticamente eficientes y programas de reciclaje, actualmente la sostenibilidad se entiende de forma mucho más amplia. Incluye estrategias de desarrollo de colecciones, acceso abierto, impresión bajo demanda, cooperación interbibliotecaria y reducción de la huella de carbono institucional.

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas se presentan como un marco de referencia especialmente útil para orientar políticas y proyectos bibliotecarios. Sin embargo, los autores señalan que todavía son pocas las bibliotecas que han incorporado la sostenibilidad como eje estratégico central. Por ello, hacen un llamamiento a los líderes bibliotecarios para que integren de forma decidida las cuestiones ambientales en la planificación institucional y en la cultura organizativa.

Conclusión

El informe de tendencias de la ACRL para 2026 muestra unas bibliotecas universitarias inmersas en un periodo de transformación sin precedentes. Los recortes presupuestarios, las presiones políticas, la revolución de la inteligencia artificial, las nuevas exigencias de accesibilidad, la gestión avanzada de datos y la sostenibilidad ambiental configuran un escenario complejo pero también lleno de oportunidades. Frente a estas dificultades, las bibliotecas siguen demostrando una notable capacidad de adaptación e innovación. Su papel como garantes del acceso al conocimiento, la alfabetización informacional, la preservación de la memoria colectiva y la defensa de la libertad intelectual continúa siendo esencial para el futuro de la educación superior y de la sociedad del conocimiento.

La inteligencia artificial en las bibliotecas universitarias: una transformación estructural del aprendizaje

U.S. News & World Report. “Artificial Intelligence and College Libraries: How AI Is Changing Campus Libraries.” U.S. News – Higher Ground, 7 de mayo de 2026. https://www.usnews.com/education/u-s-news-higher-ground/articles/2026-05-07/artificial-intelligence-college-library

La inteligencia artificial está transformando de manera profunda el papel de las bibliotecas universitarias en Estados Unidos, que pasan de ser principalmente espacios de acceso a la información a convertirse en nodos activos de formación en alfabetización digital y uso crítico de la IA.

Las bibliotecas ya no solo gestionan colecciones físicas y digitales, sino que asumen una función educativa clave en un contexto en el que los estudiantes utilizan cada vez más herramientas como asistentes conversacionales, sistemas de búsqueda inteligente o plataformas de generación de contenido.

Uno de los cambios más significativos es la incorporación de la alfabetización en inteligencia artificial como parte de las misiones centrales de las bibliotecas académicas. Los bibliotecarios se están convirtiendo en mediadores entre los estudiantes y estas nuevas tecnologías, ayudando a comprender no solo cómo funcionan las herramientas de IA, sino también sus límites, sesgos, riesgos de privacidad y problemas éticos. Este papel se considera una extensión natural de la tradición bibliotecaria en alfabetización informacional, pero adaptada a un entorno digital mucho más complejo y automatizado.

El artículo también subraya que las bibliotecas universitarias están adoptando herramientas de IA para mejorar sus propios servicios. Entre los usos más frecuentes se encuentran la asistencia en la búsqueda de información, la recomendación de recursos académicos, la automatización de tareas administrativas y el apoyo a la investigación. Estas tecnologías permiten agilizar procesos y mejorar la personalización del servicio, aunque también plantean desafíos relacionados con la dependencia tecnológica, la transparencia de los algoritmos y la protección de datos de los usuarios.

Al mismo tiempo, el texto señala que esta transformación no está exenta de tensiones. Las bibliotecas se enfrentan a limitaciones de financiación, carga de trabajo creciente y necesidad de formación continua del personal. La expansión de la IA llega en un contexto de presión presupuestaria, lo que obliga a las instituciones a priorizar funciones y redefinir sus estrategias. A pesar de estas dificultades, existe un consenso creciente sobre la importancia de que las bibliotecas se posicionen como actores centrales en la educación sobre IA dentro de las universidades.

En conjunto, el artículo presenta la biblioteca universitaria del futuro como un espacio híbrido: por un lado, centro de acceso a la información y la cultura; por otro, laboratorio de aprendizaje tecnológico y pensamiento crítico sobre la inteligencia artificial. Esta evolución refleja un cambio más amplio en la educación superior, donde la IA no solo es una herramienta de apoyo, sino también un objeto de estudio y una competencia básica para la empleabilidad y la vida académica.

Informe sobre el personal en los servicios de edición de bibliotecas universitarias

Powered by People: Staffing and Capacity in Library Publishing Programs. (2026)
Library Publishing Staffing Survey Report. Atlanta, GA: Educopia Institute.
https://doi.org/10.5703/1288284318627

Texto completo

El informe publicado por la Library Publishing Coalition (LPC) analiza la situación actual del personal y la capacidad operativa de los programas de edición en bibliotecas académicas, a partir de los resultados de una encuesta sectorial reciente. El objetivo principal del estudio es comprender cómo están estructurados estos servicios de publicación, qué tipos de perfiles profesionales los sostienen y cuáles son los principales retos organizativos en un contexto de creciente demanda de producción editorial en abierto dentro de las bibliotecas universitarias.

Uno de los hallazgos más relevantes del informe es la persistencia de modelos de dotación de personal reducidos y altamente variables entre instituciones. La mayoría de los programas de publicación en bibliotecas operan con equipos pequeños, frecuentemente combinando personal bibliotecario profesional con personal de apoyo, estudiantes o contrataciones temporales. Aunque en algunos casos se observa un ligero incremento en los recursos humanos dedicados a estas funciones, el crecimiento no es proporcional al aumento de la carga de trabajo editorial, que incluye la gestión de revistas, monografías, recursos educativos abiertos y otros formatos digitales.

El informe subraya también la dependencia estructural de las bibliotecas respecto a recursos internos de la institución, especialmente presupuestos generales de biblioteca, lo que limita la posibilidad de expansión estable de los equipos. Esta situación se traduce en una alta carga de trabajo para el personal existente, que debe asumir simultáneamente tareas técnicas, editoriales, de asesoramiento a autores y de gestión de plataformas digitales. Como consecuencia, la sostenibilidad de muchos programas de publicación depende en gran medida de la flexibilidad del personal más que de estructuras consolidadas de crecimiento.

Otro aspecto destacado es el papel creciente del personal no permanente, como estudiantes de grado o posgrado, que desempeñan funciones de apoyo en la producción editorial. Si bien esta práctica permite ampliar la capacidad operativa, también introduce desafíos en términos de continuidad, formación y retención del conocimiento institucional, especialmente en programas que requieren competencias técnicas específicas en edición digital y gestión de plataformas de acceso abierto.

El informe concluye que el campo de la edición bibliotecaria se encuentra en una fase de expansión funcional pero no necesariamente estructural. Es decir, las bibliotecas están ampliando sus servicios editoriales y su impacto en la comunicación científica, pero sin un crecimiento equivalente en recursos humanos estables. Esta tensión entre expansión de servicios y limitación de personal se identifica como uno de los principales retos estratégicos del sector en los próximos años, especialmente en el contexto del acceso abierto y la transformación digital de la publicación académica.

Inteligencia artificial y gestión del cambio en las bibliotecas universitarias de EE. UU.

Hulbert, Ioana G., y otros. US Library Survey 2025: Under Pressure. Nueva York: Ithaka S+R, 14 de mayo de 2026. https://sr.ithaka.org/publications/ithaka-sr-us-library-survey-2025/

Informe en PDF

En noviembre de 2025, Ithaka S+R puso en marcha la versión más reciente de la Encuesta de Bibliotecas de EE. UU. (US Library Survey). Desde 2010, esta encuesta se ha aplicado cada tres años a decanos y directores de bibliotecas en instituciones postsecundarias de cuatro años, sin fines de lucro, en los Estados Unidos. El objetivo es examinar cómo conceptualizan su trabajo: qué priorizan, cómo navegan la toma de decisiones y cómo alinean la biblioteca con las metas de sus instituciones matrices. El ciclo de 2025 examina las perspectivas de los líderes sobre el papel fundamental de la biblioteca, su gobernanza y las dimensiones clave de su estrategia y operaciones. El estudio continúa explorando áreas establecidas del trabajo bibliotecario en estos dominios, al tiempo que amplía el alcance de la investigación para incluir áreas de influencia emergentes, como la inteligencia artificial (IA) generativa, los avances en el ecosistema de comunicación académica y la gestión del cambio.

Hallazgos Clave

  • Los líderes operan bajo restricciones financieras y de personal sostenidas. Al igual que en ciclos anteriores, la mayoría de los encuestados citan la falta de recursos financieros como la principal limitación para realizar cambios en sus bibliotecas. Las cancelaciones previstas de paquetes de revistas, sumadas a la reducción de personal, significan que las bibliotecas también ven limitada su capacidad para mantener funciones básicas.
  • La IA está reconfigurando las prioridades, pero su adopción sigue siendo desigual. Los líderes anticipan una mayor demanda de instrucción en alfabetización sobre IA, recapacitación del personal y salvaguardas para la integridad de la investigación. Sin embargo, muchas bibliotecas aún no han integrado la IA en sus operaciones internas, citando la capacidad limitada o falta de experiencia del personal, preocupaciones éticas y prioridades contrapuestas.
  • Brecha en la percepción del valor. Aunque la mayoría de los líderes se sienten seguros de su capacidad para articular la propuesta de valor de la biblioteca, menos de ellos creen que este valor sea reconocido por los administradores de alto rango. Además, solo el 31 por ciento está de acuerdo en que participa en los procesos clave de toma de decisiones a nivel de campus.
  • El aprendizaje estudiantil y la alfabetización informacional son prioridades casi universales, pero la confianza en su impacto es menor. Casi todos los líderes identifican el fomento del aprendizaje de los estudiantes, la promoción del pensamiento crítico y el apoyo a la alfabetización informacional como prioridades centrales. Sin embargo, proporciones menores expresan confianza en la eficacia de la biblioteca o en su reconocimiento como líder del campus en estas áreas.
  • Las inversiones en iniciativas de acceso abierto han disminuido. Desde la última vez que se realizó la encuesta, la proporción de líderes que priorizan los acuerdos transformativos disminuyó del 38 al 26 por ciento. La proporción que prioriza la transición de su gasto de suscripciones hacia inversiones abiertas también cayó drásticamente del 45 al 23 por ciento.
  • Aumentan las preocupaciones sobre la privacidad de los datos de los usuarios. La mitad de los líderes están preocupados por el acceso de terceros a datos de nivel individual, alcanzando el punto más alto desde que se planteó esta pregunta por primera vez en 2019.
  • Nuevas contrataciones centradas en tecnología y éxito estudiantil. Aproximadamente un tercio de los encuestados planea contratar personal para roles de IA y aprendizaje automático (machine learning). Otras áreas de crecimiento esperado incluyen instrucción y alfabetización informacional, evaluación, éxito estudiantil, comunicación académica y gestión de datos de investigación.