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La biblioteca más allá de la biblioteca: reformulando la propuesta de valor de la biblioteca para lograr visibilidad e impacto.

Lavoie, Brian y Rebecca Bryant. The Library Beyond the Library. Hanging Together (OCLC Research Blog), 5 de junio de 2024. Proyecto ampliado posteriormente en el informe de OCLC Research – The Library Beyond the Library (abril de 2026)

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Durante décadas, las bibliotecas universitarias han desempeñado un papel claramente definido dentro de las universidades: gestionar colecciones físicas y digitales, organizar recursos documentales y facilitar el acceso a información adquirida externamente para estudiantes, docentes e investigadores. Este modelo tradicional, centrado en la gestión de colecciones y servicios bibliográficos, permitió que las bibliotecas funcionaran de forma relativamente autónoma, siendo percibidas como espacios dedicados principalmente a custodiar conocimiento y proporcionar acceso a materiales académicos. Sin embargo, los profundos cambios experimentados por la investigación científica, la digitalización y las nuevas dinámicas institucionales han provocado una transformación sustancial de este paradigma.

El informe desarrollado por OCLC Research introduce el concepto “The Library Beyond the Library” (“La biblioteca más allá de la biblioteca”), una idea que refleja cómo las bibliotecas universitarias están expandiendo su radio de acción mucho más allá de sus funciones históricas. Ya no se limitan a administrar colecciones o proporcionar servicios de préstamo, sino que participan activamente en áreas estratégicas vinculadas al ecosistema global de investigación institucional. Esto incluye la gestión de datos científicos, repositorios institucionales, apoyo a políticas de ciencia abierta, análisis bibliométricos, visibilidad académica, gestión de perfiles de investigadores, preservación digital, apoyo a la publicación científica y desarrollo de infraestructuras de información para la toma de decisiones universitarias.

Uno de los hallazgos centrales del estudio es que esta evolución está obligando a las bibliotecas a establecer alianzas transversales con otras unidades universitarias. Servicios antes exclusivamente bibliotecarios ahora requieren colaboración con oficinas de investigación, departamentos de tecnologías de la información, unidades de innovación educativa, áreas de gestión institucional y oficinas dedicadas a la captación de fondos o al cumplimiento de políticas científicas internacionales. Estas colaboraciones generan nuevos modelos organizativos en los que la biblioteca deja de ser una unidad aislada para convertirse en una pieza integrada dentro de la infraestructura estratégica de la universidad. El conocimiento especializado de los bibliotecarios comienza así a insertarse en procesos institucionales mucho más amplios relacionados con la producción científica y la reputación académica.

Los investigadores Brian Lavoie y Rebecca Bryant subrayan que este cambio no consiste únicamente en ampliar servicios, sino en redefinir la propuesta de valor de la biblioteca. Tradicionalmente, el valor de la biblioteca se medía por indicadores visibles como número de préstamos, tamaño de la colección o afluencia de usuarios. En el nuevo escenario, buena parte del trabajo bibliotecario ocurre “detrás del escenario”, influyendo en procesos complejos que muchos actores universitarios no identifican inmediatamente como parte del trabajo bibliotecario. Esto genera un desafío importante: cuanto más estratégica se vuelve la biblioteca, más invisible puede parecer su contribución si no se comunica adecuadamente su impacto dentro de la institución. La percepción pública continúa asociando a menudo la biblioteca únicamente con libros, salas de estudio o acceso a recursos electrónicos, ignorando funciones emergentes de enorme relevancia institucional.

El estudio presenta varios casos concretos que ilustran esta transición. En la University of Manchester, por ejemplo, la biblioteca lidera una nueva oficina institucional dedicada a la investigación abierta, centralizando servicios que involucran a múltiples departamentos universitarios. En la Montana State University se creó una alianza de investigación donde unidades bibliotecarias y no bibliotecarias trabajan conjuntamente desde un mismo espacio operativo, posicionando a la biblioteca como nodo central del ecosistema investigador. En la University of Illinois Urbana-Champaign, la biblioteca administra sistemas institucionales de gestión de información científica financiados por el vicerrectorado de investigación, extendiendo su experiencia en metadatos hacia la construcción de infraestructuras que apoyan la planificación estratégica universitaria. Estos ejemplos muestran cómo la biblioteca puede asumir un rol de liderazgo en estructuras institucionales antes alejadas de su ámbito tradicional.

Otro concepto clave asociado al informe es el de interoperabilidad social, entendido como la capacidad de crear relaciones funcionales sostenibles entre personas, departamentos e instituciones distintas para facilitar colaboración efectiva. Las bibliotecas necesitan hoy no solo competencias técnicas en organización del conocimiento o gestión documental, sino también habilidades para negociar, coordinar proyectos interdisciplinarios, liderar redes institucionales y construir puentes entre comunidades académicas diversas. El bibliotecario contemporáneo evoluciona así hacia un perfil híbrido donde conviven capacidades tecnológicas, analíticas, comunicativas y estratégicas. La gestión de información sigue siendo central, pero ahora inserta dentro de un ecosistema mucho más interdependiente y colaborativo.

En última instancia, el informe advierte que las bibliotecas que no logren adaptarse a esta transformación corren el riesgo de perder relevancia institucional, recursos económicos e influencia dentro de sus organizaciones. A medida que universidades y centros de investigación priorizan productividad científica, ciencia abierta, colaboración interdisciplinaria y financiación competitiva, las bibliotecas deben demostrar de manera clara cómo contribuyen directamente a estos objetivos estratégicos. El futuro bibliotecario ya no depende únicamente de preservar colecciones o garantizar acceso a información, sino de posicionarse como un actor imprescindible dentro de la infraestructura intelectual y científica de la institución. “La biblioteca más allá de la biblioteca” representa precisamente esta transición: pasar de ser un espacio de servicios tradicionales a convertirse en un socio estratégico esencial para la creación, gestión y circulación del conocimiento en la universidad del siglo XXI.

Las bibliotecas universitarias como puente entre la educación secundaria y la universidad

McCabe, Kealin. “Using University Library Outreach to Demystify the Transition from High School to Higher Education.Times Higher Education Campus, 18 de mayo de 2026. Disponible en: Times Higher Education Campus

Se analiza el papel que pueden desempeñar las bibliotecas universitarias en la transición de los estudiantes desde la educación secundaria a la educación superior. Según la autora, uno de los principales desafíos a los que se enfrentan los estudiantes de primer curso es el cambio en las expectativas académicas.

Mientras que en la enseñanza secundaria suele bastar con localizar y utilizar información de manera básica, la universidad exige competencias más complejas, como la búsqueda sistemática de información, la evaluación crítica de fuentes, la síntesis de literatura académica y la comunicación rigurosa de resultados. Estas diferencias generan incertidumbre, estrés e incluso pueden contribuir al abandono de los estudios superiores.

McCabe sostiene que las bibliotecas académicas están especialmente bien situadas para reducir esta brecha mediante programas de divulgación y acercamiento a los estudiantes antes de que ingresen en la universidad. Estos programas no solo permiten desarrollar competencias de alfabetización informacional, sino que también ayudan a que los futuros universitarios conozcan los recursos, servicios y apoyos que encontrarán en el campus. De este modo, las bibliotecas contribuyen a generar una sensación temprana de pertenencia y confianza en el entorno universitario.

La autora describe la experiencia desarrollada en la biblioteca de la University of Northern British Columbia, donde se han diseñado diversas modalidades de intervención. Una de ellas consiste en llevar al bibliotecario directamente a los institutos para impartir sesiones sobre pensamiento crítico, evaluación de la información, inteligencia artificial y plagio. Este enfoque permite trabajar en un entorno familiar para los estudiantes y facilita el establecimiento de vínculos con profesionales que posteriormente podrán ayudarles en la universidad.

Otra modalidad consiste en invitar a los estudiantes a pasar una jornada en el campus universitario. Durante estas visitas, los alumnos aprenden a utilizar literatura revisada por pares, conocen las técnicas básicas de investigación académica y reciben formación sobre citación y búsqueda de información. Además, recorren las instalaciones universitarias y experimentan la vida cotidiana del campus, lo que contribuye a reducir la percepción de complejidad o inaccesibilidad de la educación superior.

El programa también incorpora actividades centradas específicamente en la transición a la universidad. Estas sesiones abordan cuestiones relacionadas con la gestión del tiempo, la responsabilidad personal en el aprendizaje, las habilidades de comunicación y la necesidad de solicitar ayuda cuando sea necesario. El objetivo es evitar el choque cultural que muchos estudiantes experimentan al enfrentarse por primera vez a las exigencias académicas y sociales de la educación superior.

El artículo destaca que estas iniciativas benefician tanto a los estudiantes como a las universidades. Los futuros alumnos llegan mejor preparados para las demandas académicas, mientras que las instituciones fortalecen sus relaciones con los centros educativos y obtienen información valiosa sobre las necesidades y expectativas de los estudiantes. En el caso de la Universidad del Norte de Columbia Británica, la renovación del programa permitió alcanzar a 37 clases de secundaria y a 765 estudiantes en un solo año, consolidando la biblioteca como un actor clave en la orientación educativa y en la promoción del éxito académico futuro.

Principales tendencias en las bibliotecas universitarias 2026

Planning and Review Committee. “2026 Top Trends in Academic Libraries: A Review of the Trends and Issues.” College & Research Libraries News 87, n.º 6 (2026). Association of College & Research Libraries (ACRL). https://crln.acrl.org/index.php/crlnews/article/view/27364/35140

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El informe 2026 Top Trends in Academic Libraries elaborado por el Comité de Planificación e Investigación de la ACRL ofrece una radiografía detallada de los principales desafíos y transformaciones que están experimentando las bibliotecas universitarias estadounidenses. El documento analiza cómo los cambios políticos, económicos, tecnológicos y sociales de los últimos años están afectando a la educación superior y, por extensión, a las bibliotecas universitarias.

Frente a un contexto caracterizado por recortes presupuestarios, incertidumbre normativa, irrupción acelerada de la inteligencia artificial, nuevas exigencias de accesibilidad digital y preocupaciones por la sostenibilidad, las bibliotecas se ven obligadas a redefinir sus funciones y estrategias para seguir siendo actores fundamentales en la producción y difusión del conocimiento.

Impacto de las decisiones políticas y legislativas en las bibliotecas universitarias

Uno de los aspectos más relevantes señalados por el informe es la influencia creciente de las decisiones gubernamentales sobre el funcionamiento de las instituciones de educación superior. Durante 2025, diversas medidas adoptadas por la administración estadounidense provocaron una reducción significativa de la financiación destinada a la investigación científica y humanística. Organismos fundamentales como la National Science Foundation (NSF), los National Institutes of Health (NIH), el National Endowment for the Humanities (NEH) o el Institute of Museum and Library Services (IMLS) sufrieron congelaciones presupuestarias y reducciones de personal que repercutieron directamente en universidades y bibliotecas. Aunque algunas de estas medidas fueron posteriormente revertidas mediante procesos judiciales, el clima de incertidumbre generado produjo despidos, reducción de servicios y disminución de presupuestos en numerosas bibliotecas universitarias.

Paralelamente, la proliferación de legislaciones estatales orientadas a limitar programas relacionados con diversidad, equidad e inclusión (DEI) ha obligado a muchas bibliotecas a replantear políticas, programas formativos y prácticas profesionales. Estas restricciones plantean tensiones entre los valores tradicionales de la profesión bibliotecaria y las nuevas exigencias normativas, generando debates sobre libertad intelectual, representación y acceso equitativo a la información.

Crisis financiera y reducción de recursos

El informe destaca que aproximadamente el 75 % de las bibliotecas universitarias han sufrido recortes presupuestarios desde 2020. Esta situación no constituye una consecuencia aislada de la pandemia, sino una tendencia de largo recorrido vinculada a la disminución del gasto universitario por estudiante, al descenso demográfico de futuros universitarios y a la incertidumbre económica general del sector educativo.

Las consecuencias de esta situación son múltiples. Muchas universidades han comenzado a eliminar titulaciones, especialmente en Humanidades y Ciencias Sociales, áreas tradicionalmente muy vinculadas a las colecciones y servicios bibliotecarios. Casos como los de la Universidad de Boston, la Universidad de Virginia Occidental o la Universidad de Chicago ilustran una tendencia creciente hacia la racionalización de programas académicos y la reducción de costes. Esto obliga a las bibliotecas a replantear sus políticas de adquisición y conservación, pudiendo producirse lagunas importantes en determinadas áreas del conocimiento.

El informe también advierte sobre el aumento de fusiones institucionales y cierres de universidades. Cuando una institución desaparece, las bibliotecas deben afrontar cuestiones complejas relacionadas con la preservación de colecciones, la gestión de archivos históricos y la protección del patrimonio documental. En algunos casos, materiales de gran valor pueden acabar dispersos o vendidos en procesos de liquidación, reduciendo significativamente el acceso público a esos recursos.

Problemas estructurales de la educación superior

Más allá de las dificultades presupuestarias inmediatas, las bibliotecas deben enfrentarse a problemas estructurales acumulados durante décadas. Uno de los más importantes es el deterioro de infraestructuras universitarias debido al mantenimiento aplazado. Numerosas universidades arrastran enormes déficits de inversión en edificios e instalaciones, situación que afecta directamente a bibliotecas y archivos, donde la conservación adecuada de fondos documentales depende de condiciones ambientales controladas y equipamientos especializados.

A ello se suma el creciente problema de la obsolescencia tecnológica. Las bibliotecas dependen cada vez más de sistemas digitales complejos cuya actualización y mantenimiento resultan costosos.La deuda tecnológica supone una carga económica considerable, ya que obliga a mantener plataformas antiguas mientras se desarrollan nuevas soluciones. Además, muchas colecciones digitales —especialmente videojuegos, materiales audiovisuales y recursos multimedia— dependen de tecnologías que dejan de fabricarse o actualizarse, planteando serios desafíos de preservación digital a largo plazo.

Otro factor estructural es la reducción progresiva del número de estudiantes potenciales debido al descenso de la natalidad. Esta tendencia amenaza la sostenibilidad financiera de numerosas instituciones y obliga a las universidades a competir por un número cada vez menor de estudiantes. Las bibliotecas, como servicios dependientes de la financiación institucional, se encuentran directamente afectadas por esta transformación demográfica.

Inteligencia artificial: oportunidades, riesgos y alfabetización crítica

La inteligencia artificial ocupa una posición central en el informe. Las bibliotecas se encuentran en una situación compleja: por un lado, deben incorporar herramientas basadas en IA para mejorar la búsqueda, recuperación y análisis de información; por otro, necesitan formar a estudiantes e investigadores en un uso crítico y ético de estas tecnologías.

Las grandes empresas proveedoras de recursos académicos han comenzado a integrar asistentes conversacionales, sistemas de búsqueda en lenguaje natural y herramientas automáticas de resumen en sus plataformas. Aunque estas aplicaciones prometen agilizar el acceso a la información, diversos estudios citados en el informe muestran problemas relacionados con sesgos, falta de transparencia, errores factuales y generación de respuestas engañosas. Por ello, las bibliotecas están llamadas a desempeñar un papel esencial como evaluadoras independientes de estas tecnologías y como promotoras de una alfabetización crítica en inteligencia artificial.

El documento señala además la aparición de marcos de competencias en IA desarrollados por instituciones como Barnard College, Stanford University y la propia ACRL. Estos modelos pretenden ayudar a estudiantes y profesionales a comprender no solo el funcionamiento técnico de la IA, sino también sus implicaciones éticas, legales, sociales y culturales. La biblioteca emerge así como un espacio privilegiado para debatir cuestiones relacionadas con la autoría, el sesgo algorítmico, la propiedad intelectual y la fiabilidad de la información generada automáticamente.

La accesibilidad digital como obligación legal y ética

Otro de los grandes temas del informe es la entrada en vigor de la normativa derivada del Título II de la Ley de Estadounidenses con Discapacidades (ADA). Esta regulación establece por primera vez requisitos obligatorios para garantizar la accesibilidad de los contenidos web y digitales de organismos públicos, incluidas muchas bibliotecas universitarias.

La norma adopta como referencia las pautas WCAG 2.1 Nivel AA, obligando a revisar páginas web, repositorios institucionales, colecciones digitales y recursos electrónicos. El desafío es especialmente importante porque numerosos estudios han detectado errores de accesibilidad en la mayoría de los sitios web de bibliotecas universitarias. Además, la responsabilidad ya no recae únicamente en los desarrolladores tecnológicos: también afecta a bibliotecarios, gestores de contenidos, editores y proveedores de recursos digitales.

La accesibilidad se convierte así en un elemento central de la planificación bibliotecaria, obligando a reconsiderar procesos de digitalización, publicación y preservación documental para garantizar que todos los usuarios puedan acceder a la información sin barreras.

Recursos humanos: atracción y retención del talento

El informe dedica una sección específica a la situación laboral en las bibliotecas universitarias. Las dificultades para atraer y retener profesionales cualificados se han intensificado debido a factores como la inflación, el encarecimiento de la vivienda, la erosión de la estabilidad laboral y las tensiones políticas existentes en determinadas regiones.

A pesar de los cambios normativos que afectan a los programas de diversidad e inclusión, numerosos estudios muestran que los candidatos a puestos bibliotecarios siguen considerando estas políticas como factores importantes a la hora de elegir empleador. Asimismo, cuestiones como salarios competitivos, beneficios sociales, posibilidades de desarrollo profesional y equilibrio entre vida laboral y personal continúan siendo determinantes para la satisfacción laboral y la permanencia en las instituciones.

La combinación de mercados laborales restringidos y dificultades para la movilidad geográfica ha generado fenómenos de “permanencia involuntaria”, en los que profesionales insatisfechos permanecen en sus puestos por falta de alternativas viables. Esta situación puede afectar negativamente a la innovación y al bienestar organizacional.

Cultura de datos, ciencia abierta y rescate de información pública

Una de las áreas más prometedoras identificadas por el informe es el desarrollo de servicios de datos de investigación. Las bibliotecas están evolucionando desde modelos centrados exclusivamente en la formación y asesoramiento hacia enfoques más amplios orientados a la construcción de una auténtica cultura de datos dentro de las instituciones.

Los investigadores demandan servicios personalizados, apoyo local especializado y formación práctica en gestión de datos. En respuesta, han surgido nuevas iniciativas para mejorar repositorios institucionales, automatizar planes de gestión de datos y facilitar la interoperabilidad entre sistemas de investigación. También se observa un creciente interés por medir el impacto de los datos abiertos y desarrollar mecanismos de evaluación más completos para la producción científica.

Especial relevancia adquiere el denominado Data Rescue Project, una iniciativa impulsada por bibliotecarios de datos para preservar conjuntos de datos gubernamentales amenazados por cambios políticos y administrativos. Este proyecto demuestra el papel fundamental que pueden desempeñar las bibliotecas como guardianas de la memoria digital y defensoras del acceso público a la información.

Sostenibilidad ambiental y compromiso con los Objetivos de Desarrollo Sostenible

Finalmente, el informe destaca la creciente importancia de la sostenibilidad ambiental en las bibliotecas universitarias. Aunque tradicionalmente las iniciativas verdes se centraban en edificios energéticamente eficientes y programas de reciclaje, actualmente la sostenibilidad se entiende de forma mucho más amplia. Incluye estrategias de desarrollo de colecciones, acceso abierto, impresión bajo demanda, cooperación interbibliotecaria y reducción de la huella de carbono institucional.

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas se presentan como un marco de referencia especialmente útil para orientar políticas y proyectos bibliotecarios. Sin embargo, los autores señalan que todavía son pocas las bibliotecas que han incorporado la sostenibilidad como eje estratégico central. Por ello, hacen un llamamiento a los líderes bibliotecarios para que integren de forma decidida las cuestiones ambientales en la planificación institucional y en la cultura organizativa.

Conclusión

El informe de tendencias de la ACRL para 2026 muestra unas bibliotecas universitarias inmersas en un periodo de transformación sin precedentes. Los recortes presupuestarios, las presiones políticas, la revolución de la inteligencia artificial, las nuevas exigencias de accesibilidad, la gestión avanzada de datos y la sostenibilidad ambiental configuran un escenario complejo pero también lleno de oportunidades. Frente a estas dificultades, las bibliotecas siguen demostrando una notable capacidad de adaptación e innovación. Su papel como garantes del acceso al conocimiento, la alfabetización informacional, la preservación de la memoria colectiva y la defensa de la libertad intelectual continúa siendo esencial para el futuro de la educación superior y de la sociedad del conocimiento.

La inteligencia artificial en las bibliotecas universitarias: una transformación estructural del aprendizaje

U.S. News & World Report. “Artificial Intelligence and College Libraries: How AI Is Changing Campus Libraries.” U.S. News – Higher Ground, 7 de mayo de 2026. https://www.usnews.com/education/u-s-news-higher-ground/articles/2026-05-07/artificial-intelligence-college-library

La inteligencia artificial está transformando de manera profunda el papel de las bibliotecas universitarias en Estados Unidos, que pasan de ser principalmente espacios de acceso a la información a convertirse en nodos activos de formación en alfabetización digital y uso crítico de la IA.

Las bibliotecas ya no solo gestionan colecciones físicas y digitales, sino que asumen una función educativa clave en un contexto en el que los estudiantes utilizan cada vez más herramientas como asistentes conversacionales, sistemas de búsqueda inteligente o plataformas de generación de contenido.

Uno de los cambios más significativos es la incorporación de la alfabetización en inteligencia artificial como parte de las misiones centrales de las bibliotecas académicas. Los bibliotecarios se están convirtiendo en mediadores entre los estudiantes y estas nuevas tecnologías, ayudando a comprender no solo cómo funcionan las herramientas de IA, sino también sus límites, sesgos, riesgos de privacidad y problemas éticos. Este papel se considera una extensión natural de la tradición bibliotecaria en alfabetización informacional, pero adaptada a un entorno digital mucho más complejo y automatizado.

El artículo también subraya que las bibliotecas universitarias están adoptando herramientas de IA para mejorar sus propios servicios. Entre los usos más frecuentes se encuentran la asistencia en la búsqueda de información, la recomendación de recursos académicos, la automatización de tareas administrativas y el apoyo a la investigación. Estas tecnologías permiten agilizar procesos y mejorar la personalización del servicio, aunque también plantean desafíos relacionados con la dependencia tecnológica, la transparencia de los algoritmos y la protección de datos de los usuarios.

Al mismo tiempo, el texto señala que esta transformación no está exenta de tensiones. Las bibliotecas se enfrentan a limitaciones de financiación, carga de trabajo creciente y necesidad de formación continua del personal. La expansión de la IA llega en un contexto de presión presupuestaria, lo que obliga a las instituciones a priorizar funciones y redefinir sus estrategias. A pesar de estas dificultades, existe un consenso creciente sobre la importancia de que las bibliotecas se posicionen como actores centrales en la educación sobre IA dentro de las universidades.

En conjunto, el artículo presenta la biblioteca universitaria del futuro como un espacio híbrido: por un lado, centro de acceso a la información y la cultura; por otro, laboratorio de aprendizaje tecnológico y pensamiento crítico sobre la inteligencia artificial. Esta evolución refleja un cambio más amplio en la educación superior, donde la IA no solo es una herramienta de apoyo, sino también un objeto de estudio y una competencia básica para la empleabilidad y la vida académica.

Informe sobre el personal en los servicios de edición de bibliotecas universitarias

Powered by People: Staffing and Capacity in Library Publishing Programs. (2026)
Library Publishing Staffing Survey Report. Atlanta, GA: Educopia Institute.
https://doi.org/10.5703/1288284318627

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El informe publicado por la Library Publishing Coalition (LPC) analiza la situación actual del personal y la capacidad operativa de los programas de edición en bibliotecas académicas, a partir de los resultados de una encuesta sectorial reciente. El objetivo principal del estudio es comprender cómo están estructurados estos servicios de publicación, qué tipos de perfiles profesionales los sostienen y cuáles son los principales retos organizativos en un contexto de creciente demanda de producción editorial en abierto dentro de las bibliotecas universitarias.

Uno de los hallazgos más relevantes del informe es la persistencia de modelos de dotación de personal reducidos y altamente variables entre instituciones. La mayoría de los programas de publicación en bibliotecas operan con equipos pequeños, frecuentemente combinando personal bibliotecario profesional con personal de apoyo, estudiantes o contrataciones temporales. Aunque en algunos casos se observa un ligero incremento en los recursos humanos dedicados a estas funciones, el crecimiento no es proporcional al aumento de la carga de trabajo editorial, que incluye la gestión de revistas, monografías, recursos educativos abiertos y otros formatos digitales.

El informe subraya también la dependencia estructural de las bibliotecas respecto a recursos internos de la institución, especialmente presupuestos generales de biblioteca, lo que limita la posibilidad de expansión estable de los equipos. Esta situación se traduce en una alta carga de trabajo para el personal existente, que debe asumir simultáneamente tareas técnicas, editoriales, de asesoramiento a autores y de gestión de plataformas digitales. Como consecuencia, la sostenibilidad de muchos programas de publicación depende en gran medida de la flexibilidad del personal más que de estructuras consolidadas de crecimiento.

Otro aspecto destacado es el papel creciente del personal no permanente, como estudiantes de grado o posgrado, que desempeñan funciones de apoyo en la producción editorial. Si bien esta práctica permite ampliar la capacidad operativa, también introduce desafíos en términos de continuidad, formación y retención del conocimiento institucional, especialmente en programas que requieren competencias técnicas específicas en edición digital y gestión de plataformas de acceso abierto.

El informe concluye que el campo de la edición bibliotecaria se encuentra en una fase de expansión funcional pero no necesariamente estructural. Es decir, las bibliotecas están ampliando sus servicios editoriales y su impacto en la comunicación científica, pero sin un crecimiento equivalente en recursos humanos estables. Esta tensión entre expansión de servicios y limitación de personal se identifica como uno de los principales retos estratégicos del sector en los próximos años, especialmente en el contexto del acceso abierto y la transformación digital de la publicación académica.

Inteligencia artificial y gestión del cambio en las bibliotecas universitarias de EE. UU.

Hulbert, Ioana G., y otros. US Library Survey 2025: Under Pressure. Nueva York: Ithaka S+R, 14 de mayo de 2026. https://sr.ithaka.org/publications/ithaka-sr-us-library-survey-2025/

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En noviembre de 2025, Ithaka S+R puso en marcha la versión más reciente de la Encuesta de Bibliotecas de EE. UU. (US Library Survey). Desde 2010, esta encuesta se ha aplicado cada tres años a decanos y directores de bibliotecas en instituciones postsecundarias de cuatro años, sin fines de lucro, en los Estados Unidos. El objetivo es examinar cómo conceptualizan su trabajo: qué priorizan, cómo navegan la toma de decisiones y cómo alinean la biblioteca con las metas de sus instituciones matrices. El ciclo de 2025 examina las perspectivas de los líderes sobre el papel fundamental de la biblioteca, su gobernanza y las dimensiones clave de su estrategia y operaciones. El estudio continúa explorando áreas establecidas del trabajo bibliotecario en estos dominios, al tiempo que amplía el alcance de la investigación para incluir áreas de influencia emergentes, como la inteligencia artificial (IA) generativa, los avances en el ecosistema de comunicación académica y la gestión del cambio.

Hallazgos Clave

  • Los líderes operan bajo restricciones financieras y de personal sostenidas. Al igual que en ciclos anteriores, la mayoría de los encuestados citan la falta de recursos financieros como la principal limitación para realizar cambios en sus bibliotecas. Las cancelaciones previstas de paquetes de revistas, sumadas a la reducción de personal, significan que las bibliotecas también ven limitada su capacidad para mantener funciones básicas.
  • La IA está reconfigurando las prioridades, pero su adopción sigue siendo desigual. Los líderes anticipan una mayor demanda de instrucción en alfabetización sobre IA, recapacitación del personal y salvaguardas para la integridad de la investigación. Sin embargo, muchas bibliotecas aún no han integrado la IA en sus operaciones internas, citando la capacidad limitada o falta de experiencia del personal, preocupaciones éticas y prioridades contrapuestas.
  • Brecha en la percepción del valor. Aunque la mayoría de los líderes se sienten seguros de su capacidad para articular la propuesta de valor de la biblioteca, menos de ellos creen que este valor sea reconocido por los administradores de alto rango. Además, solo el 31 por ciento está de acuerdo en que participa en los procesos clave de toma de decisiones a nivel de campus.
  • El aprendizaje estudiantil y la alfabetización informacional son prioridades casi universales, pero la confianza en su impacto es menor. Casi todos los líderes identifican el fomento del aprendizaje de los estudiantes, la promoción del pensamiento crítico y el apoyo a la alfabetización informacional como prioridades centrales. Sin embargo, proporciones menores expresan confianza en la eficacia de la biblioteca o en su reconocimiento como líder del campus en estas áreas.
  • Las inversiones en iniciativas de acceso abierto han disminuido. Desde la última vez que se realizó la encuesta, la proporción de líderes que priorizan los acuerdos transformativos disminuyó del 38 al 26 por ciento. La proporción que prioriza la transición de su gasto de suscripciones hacia inversiones abiertas también cayó drásticamente del 45 al 23 por ciento.
  • Aumentan las preocupaciones sobre la privacidad de los datos de los usuarios. La mitad de los líderes están preocupados por el acceso de terceros a datos de nivel individual, alcanzando el punto más alto desde que se planteó esta pregunta por primera vez en 2019.
  • Nuevas contrataciones centradas en tecnología y éxito estudiantil. Aproximadamente un tercio de los encuestados planea contratar personal para roles de IA y aprendizaje automático (machine learning). Otras áreas de crecimiento esperado incluyen instrucción y alfabetización informacional, evaluación, éxito estudiantil, comunicación académica y gestión de datos de investigación.

Estudio de impacto de IA en flujos de trabajo de bibliotecas universitarias

Emerging Strategy. 2026. Academic AI Impact Study: Measuring the Real-World Impact of AI Adoption on Academic Library Workflows. Commissioned by Clarivate. Clarivate, Londres. https://clarivate.com/academia-government/academic-ai-impact-study/

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El informe analiza de forma empírica cómo la inteligencia artificial está transformando los flujos de trabajo en bibliotecas académicas, especialmente en dos áreas críticas: la creación y gestión de metadatos (mediante Alma Metadata Assistant) y el apoyo a la elaboración de guías docentes y listas de lectura (a través de Leganto Syllabus Assistant). El estudio se basa en entrevistas en profundidad con profesionales de 11 instituciones académicas internacionales, lo que permite observar efectos reales de la IA en contextos de trabajo cotidianos, más allá de la teoría o la experimentación tecnológica.

Uno de los hallazgos centrales es la reducción significativa del tiempo dedicado a tareas manuales y repetitivas. Las bibliotecas participantes reportan una disminución de entre el 30% y el 60% en tareas como la transcripción de metadatos, la normalización de registros o el procesamiento inicial de listas de lectura. Este cambio no solo acelera los procesos, sino que también incrementa la capacidad operativa sin necesidad de ampliar los recursos humanos, llegando a multiplicar por dos o cuatro la productividad en determinados flujos de trabajo.

El informe subraya también una mejora notable en la consistencia y estandarización de los datos bibliográficos. La IA permite reducir la variabilidad derivada de la diversidad de fuentes y formatos de entrada, generando registros más homogéneos y preparados para su validación profesional. En este sentido, la tecnología no sustituye el juicio experto del personal bibliotecario, sino que desplaza su actividad hacia tareas de mayor valor añadido, como la revisión crítica, la validación de excepciones o la toma de decisiones complejas.

Otro aspecto relevante es la aceleración del ciclo de trabajo entre la recepción de información y su disponibilidad para los usuarios. El estudio indica que entre el 50% y el 60% de las listas de lectura procesadas con herramientas de IA pueden estar disponibles de forma casi inmediata tras el procesamiento inicial, reduciendo significativamente los cuellos de botella tradicionales en los servicios bibliotecarios.

Desde una perspectiva organizativa, el informe interpreta estos cambios como un proceso de reconfiguración del trabajo bibliotecario. La IA desplaza parte del esfuerzo desde tareas operativas hacia funciones de supervisión, análisis y mejora de la calidad de los datos. Esto implica una transformación del perfil profesional, en la que las competencias críticas, la curación de información y la supervisión de sistemas automatizados adquieren mayor relevancia que la producción manual de registros.

En conjunto, el estudio concluye que la adopción de IA en bibliotecas académicas no constituye únicamente una mejora incremental de eficiencia, sino una reestructuración progresiva de los flujos de trabajo, con impacto directo en la productividad, la calidad de los datos y la redistribución de las funciones del personal. Esta transformación se enmarca en una tendencia más amplia de integración de la IA en los sistemas académicos y de investigación, donde las herramientas inteligentes pasan a formar parte de la infraestructura operativa de las instituciones.

Inteligencia artificial y búsqueda de información: comparación entre chatbots de IA, buscadores web y recursos bibliotecarios entre estudiantes universitarios

Comparison chart of AI chatbot, search engine, and library information resources
An infographic comparing AI chatbots, search engines, and libraries as information resources.

Lund, Brady D., Zoe Abbie Teel, Ting Wang, et al. “Artificial Intelligence (AI) and Information Seeking: A Comparative Exploration of AI Chatbots, Search Engines, and Library Resources as Information Sources among University Students.” Journal of Librarianship and Information Science (OnlineFirst, 2026). https://doi.org/10.1177/09610006261438484

Datos en Zenodo: https://doi.org/10.5281/zenodo.19094911.

El artículo retrata un momento de transición en el ecosistema informativo universitario. La IA no ha desplazado a Google ni a las bibliotecas, pero ya se ha incorporado de forma visible a las rutinas académicas. Su papel es complementario, aunque en expansión, especialmente entre estudiantes jóvenes e internacionales. Para las bibliotecas y universidades, el reto no consiste en resistirse al cambio, sino en liderarlo: integrar la IA de forma ética, crítica y conectada con recursos académicos de calidad.

Este estudio analiza cómo los estudiantes universitarios de Estados Unidos están integrando la inteligencia artificial generativa en sus prácticas de búsqueda académica. A partir de una encuesta electrónica respondida por 236 estudiantes de perfiles diversos, los autores comparan el uso, preferencia y satisfacción con tres grandes fuentes de información: motores de búsqueda tradicionales (como Google), recursos bibliotecarios universitarios y herramientas de IA conversacional como ChatGPT. El trabajo parte de la idea de que la irrupción de la IA está modificando profundamente la ecología informacional en la educación superior, alterando la manera en que los estudiantes localizan, evalúan y utilizan información.

Los resultados muestran que los motores de búsqueda siguen siendo la herramienta dominante para tareas académicas, tanto por frecuencia de uso como por preferencia inicial al comenzar una investigación. Casi la mitad de los estudiantes indicaron que Google o buscadores similares son su primera opción, mientras que el resto se divide entre los recursos de biblioteca y la IA. Sin embargo, la IA ya ocupa un lugar significativo: solo un 15% declaró no haberla usado nunca para fines académicos, mientras que cerca del 10% la utiliza diariamente. Esto indica que la IA no ha sustituido aún a las herramientas tradicionales, pero sí se ha convertido en una pieza estable del repertorio informacional estudiantil.

Uno de los hallazgos más relevantes es la existencia de diferencias demográficas marcadas. Los estudiantes más jóvenes muestran mayor inclinación hacia la IA como punto de partida en sus búsquedas, mientras que los mayores prefieren claramente las páginas web de bibliotecas universitarias. Asimismo, los estudiantes internacionales utilizan la IA con mucha mayor frecuencia que los estudiantes nacionales estadounidenses. De hecho, recurren menos a los recursos bibliotecarios y más a herramientas de IA, lo que los autores interpretan como posible consecuencia de barreras idiomáticas, desconocimiento del entorno bibliotecario estadounidense o búsqueda de interfaces más accesibles y conversacionales.

En cuanto a la percepción de calidad, los buscadores tradicionales siguen obteniendo mejores puntuaciones globales que la IA en relevancia y satisfacción de resultados. Los estudiantes consideran especialmente eficaces a los buscadores para noticias recientes, meteorología e información laboral. En cambio, la IA obtiene valoraciones más competitivas cuando se trata de ayuda académica, preparación de exámenes, comprensión inicial de un tema o generación de instrucciones para realizar tareas. Esto sugiere que los usuarios perciben fortalezas diferenciadas: el buscador como herramienta de acceso a fuentes actualizadas y múltiples perspectivas, y la IA como asistente para sintetizar, orientar o explicar.

El estudio también demuestra una relación clara entre uso frecuente y satisfacción con la IA. Cuanto más emplea un estudiante estas herramientas, mayor es su percepción de utilidad. Los usuarios intensivos valoran especialmente la IA para tareas educativas, estudio y resolución de procedimientos. Esto puede indicar un aprendizaje progresivo del uso eficaz de la herramienta o una adaptación de expectativas a sus capacidades reales. Los autores advierten, no obstante, que esta relación también podría fomentar dependencia acrítica si los estudiantes aceptan respuestas sintéticas sin contrastarlas con fuentes primarias.

Desde la perspectiva bibliotecaria, el artículo plantea implicaciones estratégicas de gran interés. Las bibliotecas universitarias no deberían contemplar la IA únicamente como una amenaza competitiva, sino como una oportunidad para rediseñar sus servicios. Proponen desarrollar sistemas de descubrimiento apoyados en IA conectados directamente con colecciones licenciadas, bases de datos y contenidos académicos fiables. De este modo, las bibliotecas podrían ofrecer experiencias conversacionales semejantes a ChatGPT, pero sustentadas en recursos evaluados y legales. También subrayan la necesidad urgente de programas de alfabetización informacional y alfabetización en IA, enseñando a los estudiantes a verificar respuestas, identificar sesgos, contrastar perspectivas y comprender límites de los modelos generativos.

Los autores reconocen algunas limitaciones metodológicas. La muestra estaba sobrerrepresentada por estudiantes de posgrado, internacionales y vinculados a ciencias de la computación e información, lo que puede inflar los niveles generales de adopción tecnológica. Además, el estudio se basa en autoinformes y no en observación directa del comportamiento real. Por ello recomiendan investigaciones futuras con muestras más representativas, entrevistas cualitativas y estudios experimentales que analicen cómo los estudiantes combinan IA, buscadores y biblioteca ante necesidades concretas de información.

Apéndice. Encuesta sobre IA y búsqueda de información

1. ¿Cuál de las siguientes opciones describe mejor tu especialidad académica?
a. Artes – bellas artes, música, danza, fotografía
b. Humanidades – filosofía, historia, literatura, lenguas
c. Ciencias Sociales – psicología, sociología, economía, educación, biblioteconomía
d. Ciencias Naturales – biología, química, matemáticas, ecología, ingeniería
e. Ciencias de la Computación – informática, ciencia de la información, ciencia de datos, IA
f. Empresa – administración, hostelería, sistemas y ciencias de la decisión, marketing

2. ¿Cuál es tu nivel académico actual?
a. Estudiante de grado
b. Estudiante de máster
c. Estudiante de doctorado

3. ¿Cuál es tu edad?
a. 18–25
b. 26–30
c. 31–35
d. 36 o más

4. ¿Cuál es tu género?
a. Mujer
b. Hombre
c. No binario
d. Otro

5. ¿Cuál describe mejor tu situación como estudiante?
a. Estudiante nacional
b. Estudiante internacional

6. Pensando específicamente en tus actividades académicas y/o experiencias de investigación, indica con qué frecuencia utilizas cada una de las siguientes fuentes de información (nunca, menos de una vez al mes, mensualmente, semanalmente, diariamente):
a. Libros
b. Revistas científicas
c. Actas de congresos
d. Recursos web
e. Bases de datos bibliotecarias
f. Comunicaciones personales
g. Herramientas de IA generativa

7. Pensando específicamente en tus actividades académicas y/o experiencias de investigación, ¿qué grado de confianza tienes en que encuentras toda la información necesaria sobre un tema cuando utilizas los siguientes recursos? (nada confiado, poco confiado, neutral, bastante confiado, muy confiado):
a. Libros
b. Revistas científicas
c. Actas de congresos
d. Recursos web
e. Bases de datos bibliotecarias
f. Comunicaciones personales
g. Herramientas de IA generativa

8. ¿Cuál de las siguientes interfaces preferirías utilizar al comenzar tu búsqueda de información?
a. Página principal de la biblioteca
b. Google/motor de búsqueda
c. Chatbot de IA/modelo de lenguaje grande

9. ¿Cuántas veces has realizado las siguientes actividades durante el último mes?
a. Visitado la biblioteca universitaria, utilizado la web de la biblioteca o accedido a recursos bibliotecarios mediante enlaces web.
b. Utilizado Google u otro motor de búsqueda similar para actividades o tareas universitarias.
c. Utilizado una herramienta de IA para actividades o tareas universitarias.

10. Al realizar una tarea concreta de búsqueda de información relacionada con estudios o investigación, ¿con qué frecuencia recurres a los siguientes enfoques? (nunca, raramente, a veces, a menudo, siempre):
a. Utilizar solo un motor de búsqueda tradicional
b. Utilizar solo un chatbot de IA/ChatGPT
c. Primero utilizar un motor de búsqueda tradicional y después un chatbot de IA/ChatGPT
d. Primero utilizar un chatbot de IA/ChatGPT y después un motor de búsqueda tradicional

11. Pensando en la información que buscas en tu vida diaria, ¿qué probabilidad hay de que uses un motor de búsqueda tradicional para lo siguiente? (muy improbable, algo improbable, ni probable ni improbable, algo probable, muy probable):
a. Encontrar información relacionada con empleo
b. Encontrar información relacionada con estudios
c. Aprender más sobre un tema que estudias
d. Consultar el tiempo
e. Ponerte al día con noticias recientes
f. Crear chistes o historias
g. Crear un conjunto de instrucciones para completar una tarea

12. Pensando en la información que buscas en tu vida diaria, ¿qué probabilidad hay de que uses chatbots de IA/ChatGPT para lo siguiente? (muy improbable, algo improbable, ni probable ni improbable, algo probable, muy probable):
a. Encontrar información relacionada con empleo
b. Encontrar información relacionada con estudios
c. Aprender más sobre un tema que estudias
d. Consultar el tiempo
e. Ponerte al día con noticias recientes
f. Crear chistes o historias
g. Crear un conjunto de instrucciones para completar una tarea

13. Cuando buscas cada uno de los siguientes tipos de información, ¿con qué frecuencia un motor de búsqueda es capaz de generar una respuesta relevante? Nota: relevante significa únicamente que proporciona información pertinente sobre el tema, no necesariamente que sea exacta o satisfactoria para ti. (nunca, no muy a menudo, con cierta frecuencia, muy a menudo, siempre):
a. Encontrar información relacionada con empleo
b. Encontrar información relacionada con estudios
c. Aprender más sobre un tema que estudias
d. Consultar el tiempo
e. Ponerte al día con noticias recientes
f. Crear chistes o historias
g. Crear un conjunto de instrucciones para completar una tarea

14. Cuando buscas cada uno de los siguientes tipos de información, ¿con qué frecuencia un chatbot de IA/ChatGPT es capaz de generar una respuesta relevante? Nota: relevante significa únicamente que proporciona información pertinente sobre el tema, no necesariamente que sea exacta o satisfactoria para ti. (nunca, no muy a menudo, con cierta frecuencia, muy a menudo, siempre):
a. Encontrar información relacionada con empleo
b. Encontrar información relacionada con estudios
c. Aprender más sobre un tema que estudias
d. Consultar el tiempo
e. Ponerte al día con noticias recientes
f. Crear chistes o historias
g. Crear un conjunto de instrucciones para completar una tarea

15. Cuando buscas cada uno de los siguientes tipos de información, ¿con qué frecuencia un motor de búsqueda tradicional es capaz de generar una respuesta satisfactoria? Nota: una respuesta satisfactoria es aquella que cubre completamente la información que necesitas y con la que quedas satisfecho/a. (nunca, no muy a menudo, con cierta frecuencia, muy a menudo, siempre):
a. Encontrar información relacionada con empleo
b. Encontrar información relacionada con estudios
c. Aprender más sobre un tema que estudias
d. Consultar el tiempo
e. Ponerte al día con noticias recientes
f. Crear chistes o historias
g. Crear un conjunto de instrucciones para completar una tarea

16. Cuando buscas cada uno de los siguientes tipos de información, ¿con qué frecuencia un chatbot de IA/ChatGPT es capaz de generar una respuesta satisfactoria? Nota: una respuesta satisfactoria es aquella que cubre completamente la información que necesitas y con la que quedas satisfecho/a. (nunca, no muy a menudo, con cierta frecuencia, muy a menudo, siempre):
a. Encontrar información relacionada con empleo
b. Encontrar información relacionada con estudios
c. Aprender más sobre un tema que estudias
d. Consultar el tiempo
e. Ponerte al día con noticias recientes
f. Crear chistes o historias
g. Crear un conjunto de instrucciones para completar una tarea

Políticas de Preservación Digital en Bibliotecas Universitarias

Two people digitizing archival documents with computers and scanners in a library preservation unit
Two staff members digitizing archival documents in a university library lab

McManus, Ramsey. Digital Preservation Policies in University Libraries: A Content Analysis. Honors Thesis, The University of Southern Mississippi, 2026. Difundido por Aquila Digital Community. Reseñado en InfoDocket, 3 de mayo de 2026 https://aquila.usm.edu/honors_theses/1095/

El documento aporta una contribución valiosa al demostrar que las políticas de preservación digital son un indicador concreto del grado de preparación de las bibliotecas universitarias ante los desafíos del futuro. El estudio evidencia avances significativos, pero también inconsistencias y zonas de mejora. Su mensaje implícito es claro: en la universidad contemporánea, preservar digitalmente no es opcional. Es una condición necesaria para garantizar memoria institucional, continuidad del acceso científico y responsabilidad con las generaciones futuras

Este trabajo aborda una cuestión central para el futuro de las bibliotecas universitarias: cómo garantizar que los recursos digitales permanezcan accesibles, íntegros y utilizables a largo plazo. En un entorno donde colecciones, tesis, artículos, archivos institucionales y materiales nacidos digitales crecen de forma constante, la preservación digital deja de ser una tarea técnica secundaria para convertirse en una responsabilidad estratégica. El estudio examina específicamente las políticas públicas de preservación digital disponibles en línea en bibliotecas universitarias, evaluando hasta qué punto estas instituciones explicitan sus compromisos, prioridades y procedimientos.

La investigación parte de una idea fundamental: disponer de políticas claras y accesibles fortalece la capacidad institucional para preservar el patrimonio digital. Una política no es solo un documento administrativo, sino una declaración formal que establece qué materiales se preservan, bajo qué criterios, con qué recursos y mediante qué métodos. Sin esta base, las decisiones pueden depender de actuaciones improvisadas, discontinuidad organizativa o respuestas parciales ante emergencias tecnológicas. Por ello, McManus considera que la transparencia documental es un indicador importante de madurez institucional en materia de preservación digital.

El análisis compara el contenido de diversas políticas utilizando criterios reconocidos profesionalmente dentro del campo de la preservación digital. Entre ellos destacan el alcance de la preservación (qué tipos de materiales cubre la institución), las prácticas de metadatos, los controles de integridad, la redundancia del almacenamiento y las estrategias de migración de formatos. Estos elementos son esenciales porque la preservación digital no consiste simplemente en guardar archivos, sino en asegurar autenticidad, recuperabilidad y legibilidad futura pese al paso del tiempo y a la obsolescencia tecnológica.

Uno de los resultados más relevantes del estudio es la existencia de niveles muy desiguales de exhaustividad entre unas bibliotecas y otras. Algunas políticas muestran un enfoque robusto y detallado, con responsabilidades definidas, revisión periódica y procedimientos técnicos claros. Otras, en cambio, presentan declaraciones genéricas, escasa concreción o ausencia de información sobre procesos críticos. Esta heterogeneidad sugiere que muchas universidades reconocen la importancia del problema, pero no todas han desarrollado todavía marcos plenamente maduros para afrontarlo.

El trabajo también revela diferencias en el grado de transparencia pública. No todas las instituciones publican sus políticas de manera visible o fácilmente accesible. Esto es significativo porque una política abierta no solo orienta internamente a la organización, sino que transmite confianza a investigadores, estudiantes, financiadores y usuarios externos. Cuando una universidad publica sus compromisos de preservación, comunica que considera los objetos digitales parte de su patrimonio académico duradero y no simples recursos temporales.

Especial atención merecen los metadatos y la verificación de integridad. Sin metadatos consistentes, incluso archivos conservados físicamente pueden perder valor informativo por falta de contexto, autoría, fecha o relaciones documentales. Del mismo modo, sin controles de integridad —como sumas de verificación y monitorización periódica— los archivos pueden corromperse silenciosamente. El hecho de que estas dimensiones aparezcan de forma desigual en las políticas estudiadas muestra que todavía existe una brecha entre el discurso institucional y la complejidad real de la preservación digital.

Otro aspecto clave es la migración de formatos. Los archivos digitales dependen de software y hardware específicos; un documento perfectamente almacenado puede volverse inutilizable si el formato queda obsoleto. Las políticas más avanzadas contemplan migraciones planificadas, monitorización tecnológica o estrategias de emulación. Las más débiles tienden a omitir estos riesgos, lo que podría comprometer el acceso futuro a tesis electrónicas, repositorios institucionales o colecciones audiovisuales.

En perspectiva más amplia, este estudio conecta con una preocupación creciente en el sector bibliotecario internacional: evitar una “edad oscura digital” en la que parte del conocimiento producido en las últimas décadas desaparezca por negligencia técnica u organizativa. Bibliotecas universitarias de referencia, como las de Minnesota, Cambridge o York, han desarrollado marcos específicos donde integran auditoría, selección documental, niveles de preservación y revisión continua, lo que muestra el camino hacia modelos más sólidos.

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Ten cuidado: Proyecto de alfabetización en el combate a la desinformación en la enseñanza superior

Lopes, Carlos, Maria Luz Antunes y Tatiana Sanches. 2025. Be Careful: Projeto de literacia no combate à desinformação no ensino superior. Lisboa: ISPA – Instituto Universitário. https://repositorio.ispa.pt/entities/publication/98969ba8-0360-4eac-b12b-7cc950d260c9.

Texto completo

Este trabajo presenta y analiza el proyecto «Be Careful», una iniciativa pedagógica y de investigación desarrollada en el contexto de la educación superior en Portugal. El objetivo central del proyecto es capacitar a los estudiantes universitarios con competencias críticas de alfabetización informacional y mediática para identificar y combatir la desinformación (noticias falsas, sesgos cognitivos y manipulación de datos).

El texto analiza cómo, pese a que muchos estudiantes universitarios pertenecen a generaciones acostumbradas al uso cotidiano de tecnologías digitales, ello no implica necesariamente que posean competencias avanzadas para evaluar críticamente la información que consumen. Los autores señalan que el entorno informativo actual está marcado por la sobreabundancia de contenidos, la circulación de noticias falsas y la influencia de algoritmos que refuerzan creencias previas mediante las llamadas “burbujas de filtro”. Esta situación supone un desafío tanto para la formación académica como para la participación ciudadana responsable.

Ante este panorama, el proyecto Be Careful se plantea como una iniciativa educativa destinada a fortalecer la alfabetización mediática e informacional del alumnado universitario. Para ello, comienza con un diagnóstico inicial que permite conocer el nivel de conciencia de los estudiantes frente a la desinformación y detectar carencias en sus hábitos de búsqueda, selección y validación de fuentes. Esta fase resulta esencial para adaptar posteriormente las acciones formativas a las necesidades reales de los participantes.

Uno de los ejes centrales del proyecto son los talleres prácticos, orientados a enseñar estrategias concretas de verificación de datos. En estas sesiones se trabajan técnicas de fact-checking, análisis crítico de titulares sensacionalistas, identificación de sesgos en mensajes digitales y evaluación de la autoridad y fiabilidad de autores y sitios web. El objetivo no es solo transmitir herramientas técnicas, sino promover hábitos intelectuales basados en la prudencia, la duda razonada y la contrastación de evidencias.

El programa también contempla la elaboración de Recursos Educativos Abiertos (REA), como guías, materiales didácticos y contenidos reutilizables, con el fin de facilitar que otras instituciones académicas puedan replicar la experiencia. Esta dimensión abierta amplía el alcance del proyecto y favorece la cooperación entre universidades, bibliotecas y profesionales de la información interesados en combatir la desinformación desde la educación superior.

El documento concede especial relevancia al papel de las bibliotecas universitarias y de los bibliotecarios como agentes formativos clave. Lejos de limitarse a funciones tradicionales de gestión documental, se les reconoce como mediadores expertos capaces de enseñar competencias informacionales, acompañar procesos de investigación y fomentar una relación crítica con la información digital.

Finalmente, los autores concluyen que la lucha contra la desinformación exige un esfuerzo continuo e interdisciplinario. La experiencia del proyecto demuestra que integrar estas competencias en el currículo universitario mejora notablemente la capacidad de los estudiantes para localizar información científica rigurosa, diferenciar fuentes fiables de contenidos engañosos y desenvolverse con mayor autonomía en un entorno mediático complejo. En consecuencia, la alfabetización informacional se presenta no solo como una destreza académica, sino como una condición necesaria para la salud democrática de las sociedades contemporáneas.