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Cómo descolonizar la biblioteca

 

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Jos Damen

How to Decolonise the Library

Este post apareció originalmente en Africa at LSE Blog en la serie Citing Africa 

 

La descolonización del conocimiento es un tema importante, pero ¿qué significa para las bibliotecas? ¿Tendrá como resultado la eliminación de libros de Nietzsche y Kant y su sustitución por libros de Chimamanda Ngozi Adichie y Binyavanga Wainainaina? Jos Damen, Director de la Biblioteca del Centro de Estudios Africanos de Leiden, da algunos consejos prácticos para construir una biblioteca más diversa y descolonizada.

La importancia de las bibliotecas radica en tres cosas: lugar, contenido y personas. La biblioteca siempre ha sido un lugar donde estudiantes e investigadores pueden encontrar libros y revistas en papel, ordenados por temas. Esta función todavía existe, aunque sólo por dos razones: mantener la biblioteca como un lugar tranquilo de estudio y de encuentro para los estudiantes, y como un lugar para encontrar libros más antiguos y colecciones especiales que no están disponibles en línea.

Los bibliotecarios son las personas que ayudan a los usuarios a encontrar lo que buscan, y son los especialistas en información que se aseguran de que los libros estén disponibles y que llaman la atención de los usuarios sobre la nueva información a través de dossiers y alertas web. La mayoría de los usuarios sólo se centran en el contenido: navegan por un libro electrónico o un artículo de revista del que la biblioteca ha comprado acceso o solicitan un libro en papel a través del catálogo.

El acceso a la mayoría de las revistas científicas se organiza generalmente a través de suscripciones electrónicas a través de los llamados “Big Deals” entre las universidades y las grandes editoriales. Otras formas incluyen suscripciones individuales con editores y organizaciones científicas. Los libros se adquieren por vías más diversas: licencia de acceso a las colecciones de libros electrónicos de las editoriales (Springer, Elsevier, Brill, etc.), a través de planes de aprobación de la biblioteca con distribuidores (Gobi Library Solutions, Erasmusbooks), por pedidos específicos del personal de la biblioteca a las editoriales y mediante la recepción de donaciones. En 2017, la Biblioteca de la Universidad de Leiden compró 23.002 libros impresos. Hasta la fecha, la biblioteca cuenta con unos 5 millones de libros en papel, 618.000 libros electrónicos y 70.000 revistas electrónicas. La Universidad de Leiden tiene una gran experiencia en estudios sobre Asia y África, por lo que su biblioteca compra libros de China, Indonesia, Sudáfrica, Etiopía y otros países. Sin embargo, más del 90% de la colección de la biblioteca sigue procediendo de fuentes “septentrionales”.

Esta dependencia de los libros y las editoriales “del Norte” significa que nos estamos perdiendo información y perspectivas importantes. Los distribuidores y proveedores de libros a menudo ofrecen colecciones similares a muchas bibliotecas porque son más baratas. Esta reducción de costes hace que las bibliotecas se pierdan desarrollos nuevos y sorprendentes, porque otros libros no encajan en los perfiles actuales o son publicados por editoriales pequeñas o nuevas. Como Colin Darch ha escrito: Las bibliotecas tienen la responsabilidad de reconocer que su práctica no puede ser libre de valores y que sus colecciones están sesgadas por las decisiones tomadas por los escritores, los editores y, por último, por ellos mismos. Para proporcionar un ejemplo: si estudias la sociedad indonesia sin leer libros de Indonesia o de escritores indonesios, te perderás mucha información. Todo el mundo entiende que si las bibliotecas sólo compran libros de, digamos, editoriales francesas, la información disponible será selectiva. Los bibliotecarios inteligentes tratan de crear una colección diversa y, por lo tanto, deben comprar más de lo que los editores habituales del “Norte” tienen para ofrecer.

3 consejos para una biblioteca más diversa

¡Al sur!

En las dos últimas décadas, el personal de la Biblioteca del Centro de Estudios Africanos de Leiden ha realizado viajes anuales de adquisición de libros a Ghana, Zimbabwe, Marruecos y Tanzania, entre otros lugares. Cada viaje de adquisición de libros se basa en una visita a una Feria del Libro, combinada con visitas a librerías, universidades, ONGs e instituciones de investigación. Los resultados son diferentes: en 2018, se adquirieron 250 libros en Botswana, mientras que en 2016 fueron 1.200 libros en Nigeria. Dicho esto, los costes no son tan altos como cabría esperar: el coste total del viaje a Nigeria para comprar 1.200 libros fue de 15.000 euros, incluida la compra de libros, billetes, hoteles y gastos de envío, es decir, menos de 13 euros por libro.

Reconsiderar la política de cobranza

Mira tu propia colección de la Biblioteca con ojos nuevos y compara sus existencias con la política de gestión de la colección. ¿Los estudios africanos son una asignatura clave en tu universidad? Si es así, ¿cuántos libros se imprimen en Ruanda o Kenia? No tienes que ir a África para comprar estos libros: ponte en contacto con una librería o con un agente que esté dispuesto a comprar estos materiales por ti sobre la base de un plan de aprobación, o con universidades o instituciones de conocimiento locales. Hay librerías y distribuidores especializados en Internet, como Rugano Books, African Books Collective y Hogarth, que pueden ayudar.

Acceso Abierto

El acceso abierto también puede contribuir a la diversificación. Y funciona en ambos sentidos. La biblioteca tiene la tarea de garantizar que las publicaciones de todos los investigadores estén disponibles en línea en acceso abierto. Las bibliotecas también pueden ayudar facilitando otras formas de acceso abierto y guiando a la gente de esta manera.

Y no, el resultado de estas acciones no será la disposición de la biblioteca de libros de Nietzsche y Kant! Los libros de Chimamanda Ngozi Adichie y Binyavanga Wainainaina ya están entre los libros de moda en nuestras bibliotecas. Lo que necesitamos es traer a la biblioteca nuevas voces, voces que no hemos escuchado antes.

 

Recomendaciones para proyectos de gestión colectiva de colecciones en bibliotecas universitarias

 

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Operationalizing the BIG Collective Collection: A Case Study of Consolidation vs Autonomy”. Ohio: OCLC, Big Ten Academic Alliance (BTAA), 2019

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Preparado en colaboración con las iniciativas de bibliotecas de la Big Ten Academic Alliance (BTAA), este informe presenta un marco para hacer operativa la colección colectiva del BTAA -una colección gestionada en colaboración a través de una red de bibliotecas- que se centra específicamente en la colección impresa.

 

El carácter de los espacios, servicios y colecciones de las bibliotecas está evolucionando con los cambios en los comportamientos de aprendizaje e investigación. Es ampliamente reconocido que el desarrollo autónomo continuo de grandes colecciones independientes no satisface las necesidades y no es eficiente. Una biblioteca no puede reunir todo lo que sus miembros desean tener, y gran parte de lo que reúne no se utiliza. Al mismo tiempo, el espacio de la biblioteca se está configurando en torno a la participación y no a las colecciones, se están reconociendo los costos a largo plazo de la gestión de los materiales impresos y está cambiando el papel que juegan los libros en la investigación y el aprendizaje. De este modo muchas bibliotecas están reevaluando los enfoques tradicionales para crear, gestionar y compartir colecciones, y buscan cada vez más hacerlo de manera cooperativa.

En este informe, se definen y analizan los aspectos clave de las colecciones colectivas y se ofrecen una serie de recomendaciones diseñadas para hacer avanzar a las bibliotecas hacia una coordinación más adecuada de sus colecciones. Se describen cuatro características de una colección colectiva mejor coordinada, que pueden ser un ejemplo para cualquier proyecto de colaboración bibliotecaria: compromisos explícitos, cumplimiento eficiente de la red, colección distribuida de manera óptima y conciencia de todo el sistema. Además, se esbozan tres áreas generales en las que se requiere coordinación para llevar a cabo la recolección colectiva: institución, aplicaciones y colecciones.

El enfoque de coordinación que se recomienda es ampliamente aplicable a otros entornos, proporcionando lecciones y recomendaciones de las que cualquier grupo o consorcio de bibliotecas puede beneficiarse.

 

Desarrollo de colecciones y la responsabilidad social del bibliotecario

 

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Juárez Campos, Verónica. Desarrollo de colecciones y la responsabilidad social del bibliotecario. Madrid: Fundación Germán Ruipérez, 2014

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Aunque a veces se considere que la selección y adquisición del acervo en las bibliotecas es un tema sencillo y muy técnico, lo cierto es que pensar una biblioteca en función de las necesidades de los usuarios es una tarea ardua que no siempre deja conforme a usuarios y bibliotecarios, y en el peor de los casos provoca indignación entre personas ajenas a las bibliotecas, generalmente personajes de la élite política y cultural que creen saber lo que la gente debe leer y manifiestan su inconformidad por los materiales ofrecidos, sin entender la dinámica que estos espacios tienen con sus usuarios y las necesidades que deben cubrir.

Es tal la importancia de este tema que no son gratuitas las preguntas que a menudo nos planteamos los encargados de realizar esta actividad, ¿quién decide qué se lee y qué no se lee en una biblioteca? ¿cuál es el papel que el bibliotecario debe adoptar en el desarrollo de colecciones? ¿cuál es el criterio que debe imperar al realizar esta tarea, el personal o el de la biblioteca? Sirva pues como base para la reflexión sobre la responsabilidad social del bibliotecario en el desarrollo de colecciones, la injusta polémica en la que se vio envuelto el Sistema de Bibliotecas Públicas Chilenas a raíz de la selección bibliográfica que hicieron sus bibliotecarios.

 

¿Deben las bibliotecas tirar los libros viejos? Una foto viral de un basurero de Chicago suscita un acalorado debate en los medios sociales

 

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Una foto en Facebook de un basurero de una escuela secundaria de Chicago lleno de libros de texto ha encendido una acalorado debate en los medios sociales sobre el papel de las bibliotecas y si las escuelas públicas gestionan bien sus recursos.

 

La foto que mostraba libros en un basurero como “El Gran Gasby” de F. Scott Fitzgerald y “Hiroshima” de John Hersey en las afueras de la Escuela Secundaria Senn en el lado norte de Chicago, la tomó y publico un vecino en un grupo de padres de Facebook. Mientras que la reacción inicial en Facebook fue denunciar a la escuela por haber se desecho de algunos clásicos de la literatura, muchas personas en redes sociales, incluyendo maestros y bibliotecarios, simpatizaron con la necesidad de las escuelas de liberar espacio para nuevos materiales y/o nuevas actividades. Otros discutieron la escasez de bibliotecarios en las escuelas públicas de Chicago y la falta de fondos para los materiales escolares.

Un portavoz de Chicago Public School dijo que Senn está renovando los fondos de su biblioteca, y como parte de ese proceso, la escuela está eliminando los libros que estaban en mal estado, que estaban repetidos y obsoletos. Y dijo que además, cuando los bibliotecarios tratan de donar los libros que ya no se utilizan, la mayoría de los sitios no los quieren.

Por mi parte decir que en nuestra biblioteca recibimos a menudo libros por donaciones, que por escaso interés temático no incorporamos a la biblioteca, pero que ofrecemos a las bibliotecas que si les interesan, pero aquellos que no incorporamos los ponemos en una zona que hemos denominado “Libros libres” para que las personas se los puedan llevar, y de esa manera darles una segunda oportunidad para alguien que esté interesado en leerlos. Este tipo de iniciativas están teniendo una gran relevancia en torno al movimiento de las “Pequeñas bibliotecas libres“. También hay una tercera alternativa la venta de libros usados en bibliotecas.

 

Manual de expurgo de las bibliotecas de la Universidad de Salamanca

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Manual de expurgo de las bibliotecas de la Universidad de Salamanca . 28/09/2017 

El crecimiento de los recursos bibliográficos de la Universidad, siempre deseable, se ha incrementado notablemente durante los últimos años, a la vez que se han diversificado los soportes de los mismos (papel y digital). A las adquisiciones procedentes de compras realizadas con los recursos de proyectos de investigación y de las partidas ordinarias destinadas a ese fin tanto por el Vicerrectorado como por las Direcciones de los distintos Centros, Departamentos e Institutos, en los últimos tiempos se han sumado las donaciones registradas por distintas vías y motivos, que a veces han multiplicado de manera notable los ejemplares disponibles de un mismo título. Esta multiplicación comienza a plantear serios problemas de espacio que aconsejan racionalizar y regular el almacenamiento de los títulos, a fin de garantizar su mejor conservación a la vez que facilitar su consulta por parte de sus usuarios: alumnos y profesores o investigadores. De hecho, desde hace tiempo algunas Bibliotecas de la Universidad realizan una práctica de reubicación de fondos a fin los problemas de espacio que se plantean de manera perentoria. Todas estas razones aconsejan la elaboración del presente Manual de Expurgo, cuya aplicación práctica debe tener en cuenta en todo caso la especificidad de las distintas Bibliotecas de la Universidad de Salamanca, a fin de que no suponga un perjuicio para la trayectoria histórica y científica de cada una de ellas, ni una merma del patrimonio de la Universidad de Salamanca.

 

El presente manual será aplicable en todas las bibliotecas que forman parte del sistema bibliotecario de la Universidad de Salamanca y ofrece recomendaciones para abordar tareas de expurgo, en el marco de gestión de la colección.

La venta de libros usados en bibliotecas

 

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Ver además

 

 

En la era digital muchas personas deciden donar sus libros usados a bibliotecas para que se sigan utilizando por parte de otras personas, la mayoría de las ocasiones estos libros no se incorporan a las colecciones de la biblioteca por diversas razones, como puede ser la falta de espacio, o tratarse de libros de poco interés para la comunidad de usuarios. Generalmente todas las bibliotecas disponen de una política de donaciones en la cual se debe aceptar que la biblioteca decidirá libremente sobre el destino final de las colecciones. Algunos libros de interés se integran en la colección, pero otros -la mayor parte- se les busca un destino más acorde en otras bibliotecas, se venden en la propia biblioteca o a través de Amazon, o se exponen en las zonas de libros para llevarse gratuitamente. El dinero recaudado en la venta se invierte en otros recursos, proyectos o servicios. 

 

 

Un ex-libro de biblioteca; es decir, un libro que una vez perteneció a una biblioteca o institución pública y ha sido `desechado’ después de haber sido considerado poco útil. La venta de libros usados, generalmente a través de las asociaciones de amigos de la biblioteca es una manera  interesante para encontrar copias de libro que pertenecieron a bibliotecas y una excelente manera de apoyar una causa digna. Es importante recordar que un libro descrito como ex-libris es algo diferente. Ex Libris, una frase latina, significa “de la biblioteca de” y describe un libro que proviene de una biblioteca personal o pública. Es muy probable que muchos de estos libros descartados estén agotados. Pero eso no significa que su contenido no sea de gran utilidad para alguien en concreto. Si bien los ex-libros de la biblioteca son raramente objetivo de los coleccionistas, son libros generalmente muy usados, que les faltan elementos como camisas, tienen adheridos  pegatinas, bolsillos de préstamo, o los actuales códigos de barras que son difíciles de quitar de una copia sin dañar el libro, ya que se adhirieron firmemente para el uso diario,  lo que desanima a algunas persona a coleccionarlos.

En los últimos tiempos cada vez son más las bibliotecas que venden libros usados. En 2014 surgió una controversia en la Greece Public Library sobre una decisión de la biblioteca de la ciudad de servir de lugar para la venta y el intercambio de libros usados dentro de su amada biblioteca, y poner además una tienda de café. Este tipo de iniciativas se hacen eco a nivel nacional e internacional, y las bibliotecas públicas son un ejemplo de esfuerzo para desarrollar y atender el conjunto de demandas que les plantean sus comunidades. Los miembros de los Amigos de la Greece Public Library ven la biblioteca como un lugar privilegiado y como un sitio clave para vender libros usados por decenas de miles de dólares, pero no sólo libros, también muebles y otros extras.

 

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The Vancouver Public Library, una de las mejores bibliiotecas públicas del mundo, también vende libros usados procedentes de donaciones durante todo el año a través de la Asocaición de Amigos de la Biblioteca, y las ganancias de la venta sirven para ayudar a financiar proyectos y programas especiales de bibliotecas.

En estos días en The Friends of the Park City Library un grupo de voluntarios ha dedicado apoyar a su biblioteca organizando una jornada de venta de libros usados. Según su responsable “la razón por la que estamos haciendo esto es porque tenemos una cantidad abrumadora de libros este año. La gente ha hecho su limpieza de primavera y principios de verano y ha donado un montón de libros. Las personas nos dan los libros y nosotros determinamos qué hacer con ellos”. Los libros de tapa dura se venderán por 2$ y los libros de bolsillo por 1$, Los compradores de libros también pueden optar por pagar 10$ por una bolsa de Friends of Park City Library que pueden llenar y llevarse a casa. Para ello, los libros se colocarán en 18 mesas que se alinearán en el hall de entrada de la biblioteca. El dinero recaudado por los Amigos de la Biblioteca de Park City ayudará a comprar nuevos equipos, artículos de jardinería y juguetes para mascotas que los dueños de perros pueden sacar cuando vienen a la zona limítrofe a la biblioteca.

En otras ocasiones estos libros a menudo se venden a librerías de segunda mano y terminan a la venta en mercados en línea como Amazon o AbeBooks. Incluso en alguna ocasión Amazon ha intentado comercializar libros electrónicos usados. También, la empresa ThriftBooks compra libros usados de buena calidad a bibliotecas, los pone a la venta y encuentra nuevos lectores en todo el mundo, extendiendo la vida de los libros. Para facilitar este proceso se ofrecen opciones de envío fácil, sin gastos y sin requisitos previos.

La tercera opción son los espacios de intercambio de libros. La iniciativa consiste en que te puedes llevar un libro gratis y/o a cambio también puedes dejar un libro para que otros lectores se lo lleven, también puedes llevarte el libro, leerlo y volver a dejarlo para que otro lector lo lea. La misión del movimiento Little Free Library es promover la alfabetización y el amor por la lectura mediante la construcción de pequeñas bibliotecas ciudadanas para el intercambio de libros gratis en todo el mundo. Se trata de ampliar el sentido de comunidad entre vecinos en torno a esta forma única de compartir.

 

¿Qué es una colección en el ecosistema digital?

 

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Rieger, Oya. What is a Collection? A New Issue Brief by Ithaka S+R’s, Ithaka S+R, 2019

Texto completo

Independientemente de la rápida evolución del panorama de la información y la tecnología, las colecciones siguen estando en el centro de las bibliotecas universitarias. Pero en un entorno cada vez más interconectado, distribuido y bajo licencia, ¿cómo definimos la colección de la biblioteca? ¿Qué implican las colecciones? ¿En qué consiste la creación de una colección? El objetivo este documento es caracterizar la naturaleza evolutiva de las colecciones y poner de relieve algunos de los factores que explican estos cambios y su impacto en la noción de colecciones. Es una reflexión sobre cómo se definen las colecciones y lo que significa construir una colección o desarrollar una política de colección dada la ecología de la información actual y las tendencias en investigación y pedagogía.

En respuesta a la nueva ecología de la información, existe un creciente interés en la conservación de materiales únicos y especiales y en la visión de colecciones sin límites institucionales. Más allá de la concesión de licencias o la compra de recursos digitales, el personal de la biblioteca debe considerar y planificar las contingencias de acceso para garantizar que el nuevo contenido pueda utilizarse e integrarse con las herramientas de flujo de trabajo de los estudiosos. Por ejemplo, ¿cuál sería el valor de licenciar una nueva base de datos a menos que la biblioteca establezca un sistema de apoyo con el software necesario para el análisis y la asistencia al usuario? Aunque todavía se valora, la prominencia de las colecciones impresas está disminuyendo, ya que la gran mayoría de los presupuestos de los materiales de las bibliotecas universitarias se gastan en la concesión de licencias para libros electrónicos, revistas electrónicas, bases de datos y otros contenidos en línea. Estos son sólo algunos de los factores que contribuyen a las preguntas existencialistas sobre el futuro de los programas de recolección.