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La aparición del libro finlandés y la cultura de la lectura en el siglo XVII

 

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Forselles, C. and T. Laine. The emergence of Finnish book and reading culture in the 1700s, [e-Book]  Finnish Literature Society / SKS, 2011.

Texto completo

La cultura del libro ha surgido como un campo de investigación extremadamente dinámico y transfronterizo, tanto a nivel internacional como en Finlandia. Los editores y la mayoría de los escritores de este libro eran miembros de los comités organizadores y programáticos de la XVIII Conferencia Anual de la Sociedad para la Historia de la Autoría, Lectura y Edición (SHARP), que tuvo lugar en Helsinki en 2010. Este libro ofrece, por primera vez una visión general de una época importante del libro finlandés y de la historia de la lectura. Además de representar la cultura del libro en la periferia de Europa, contribuye a nuestra comprensión del poder del mundo literario europeo urbanizado de los años 1700. La nueva cultura de la lectura que surgió en Finlandia durante el siglo XVII afectó a los lectores y a todos los niveles de la sociedad de muchas maneras. Junto con otras tendencias, la llegada de la literatura traducida de ficción e ilustración de Europa abrió y alteró irrevocablemente la visión finlandesa del mundo. El cambio fue especialmente pronunciado en las ciudades. Los estudiosos, comerciantes, artesanos y oficiales militares estacionados en la fortaleza de Sveaborg, en las costas de Helsinki, adquirieron literatura mundial y guías destinadas a los profesionales en, por ejemplo, subastas de libros; en este libro, investigadores de diferentes campos examinan el significado y la influencia de los libros de esa época desde perspectivas culturales, históricas, ideológicas y sociales. ¿Qué tipo de libros compraron, prestaron y leyeron los ciudadanos de Helsinki durante el siglo XVII? ¿Qué temas e ideas introducidas por la nueva literatura fueron discutidos en los salones y círculos de lectura? ¿Quiénes eran los grandes consumidores de los libros? ¿Quiénes eran los líderes de opinión literarios de su época? ¿Por qué leía la gente? ¿Cambiaron los libros la vida de sus lectores?”

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Bibliotecas, lectura digital y aprendizaje.

 

X Jornada profesional de la RBIC. «Diez años de propuestas y tendencias en información y documentación (2008-2017)». Belén Llera, Dirección General de Bibliotecas, Archivos y Museos del Ayuntamiento de Madrid, y Julio Alonso Arévalo, Biblioteca de Traducción y Documentación de la Universidad de Salamanca, moderados por Felicidad Campal, Biblioteca Pública del Estado (Salamanca), debatiendo sobre bibliotecas, lectura digital y aprendizaje.

 

Las bibliotecas del futuro estarán hechas de ADN

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Traducción de

The libraries of the future will be made of DNA
Jerome de Groot
Senior Lecturer, University of Manchester

January 5, 2018 11.57am GMT

Texto completo

 
A todos nos interesa la manera en que las bibliotecas y los archivos podrían funcionar en el futuro, cómo podrían configurarse y qué se podría almacenar, y por qué. Varias organizaciones están explorando formas físicas para almacenar la información de la humanidad. Pero la mayor parte de la actividad actual parece ser biológica. Varios científicos han comenzado a explorar la posibilidad de utilizar el ADN para almacenar información, llamada Nuclear Acid Memory (NAM). Esto implicaría que los datos serían “traducidos” a las letras GATC, los ácidos nucleicos básicos del ADN. Se crearían entonces filamentos de ADN que podrían ser traducidos de nuevo al “original” al ser secuenciados. Los investigadores han almacenado recientemente versiones archivísticas de la música de Miles Davis y Deep Purple y también de un breve GIF en forma de DNA.

Cada segundo se envían unos 6.000 tweets. En el tiempo que tardas en leer esta oración, se habrán enviado 42.000 tweets, que a un promedio de 34 caracteres por tweet, son 1.428.000 caracteres.

Worldwidewebsize analiza diariamente el tamaño de Internet. En el día que se hizo este post ascendía a 4.590 millones de páginas y mil millones de sitios web. Este es el Internet visible “indexado”, pero no incluye la “web oscura” o bases de datos privadas. El tamaño de la red se mide de dos maneras. El primero es “contenido”; la capacidad de almacenamiento se estimó en 2014 en 1024 bytes, o un millón de exabytes. El segundo es el “tráfico”, medido en zettabytes. El tráfico global recientemente pasó de un zettabyte, es decir el contenido de 250 mil millones de DVDs.

De manera más convencional, el Reino Unido publicó 184.000 libros en 2013, el mayor número de libros por habitante a nivel mundial. Añada las formas cada vez mayores de medir a un ser humano en términos de datos – secuenciación de ADN, árboles genealógicos en línea, codificación genética, cuentas bancarias, información en línea de todo tipo- o la cantidad de datos científicos que se producen y leen en todo el mundo-, y te darás cuenta que la cantidad de información en el mundo es asombrosa. Incluso la cantidad de espacio de almacenamiento que la mayoría de la gente necesita para fotos y documentos ha crecido enormemente en los últimos años.

Como especie, estamos produciendo información a un ritmo masivo. La “lectura” de la masa de datos ha conducido a nuevos modelos predictivos para la interacción social. Las empresas y los gobiernos se esfuerzan por utilizar estos datos a medida que los seres humanos parecen cada vez más legibles, manejables y -posiblemente- controlables a través de la comprensión y manipulación de la información.

Pero, ¿cómo podría almacenarse toda esta información? Actualmente contamos con bibliotecas físicas, archivos físicos y estanterías de libros. Internet en sí mismo está “almacenado” en servidores de disco duro en todo el mundo, usando enormes cantidades de energía para mantenerlos frescos. La infraestructura en línea es costosa, hambrienta de energía y vulnerable; su longevidad también es limitada – véase Die Hard 4.0 para una dramatización.

Bibliotecas del futuro

El futuro del almacenamiento de la información puede parecer aburrido, pero es una cuestión crucial para cualquier persona interesada en la forma en que las sociedades recuerdan. Un buen ejemplo son las historias familiares, donde los archivos públicos, como los registros del censo y la información tributaria, son cada vez más accesibles en línea. Millones de usuarios en todo el mundo utilizan sitios de suscripción como Ancestry o Findmypast para acceder a esta información pública y crear sus árboles genealógicos utilizando software en línea. Esta proliferación de información plantea cuestiones éticas sobre el acceso (registros públicos utilizados por empresas privadas para obtener beneficios) y sobre cómo se almacenan, gestionan y utilizan estos datos.

A todos nos interesa la manera en que las bibliotecas y los archivos podrían funcionar en el futuro, cómo podrían configurarse y qué se podría almacenar, y por qué. ¿Realmente necesitamos almacenar cada tweet enviado? Tomar cualquier tipo de decisión sobre qué almacenar – qué coleccionar, conmemorar, archivar – provoca una discusión compleja. Las tecnologías para acceder – “leer” – la información debe estar de alguna manera preparada para el futuro, o terminaremos con enormes cantidades de información que no se pueda utilizar.

Entonces: ¿qué hacer? En la actualidad se están llevando a cabo debates de gran alcance, desde qué información almacenar (incluidos varios biobancos llenos de especímenes biológicas), hasta cómo almacenarla, hasta dónde almacenarla (en el Ártico, en el espacio, bajo el agua). La mayoría de estas discusiones tienen lugar dentro de las comunidades científicas; algunas empresas tecnológicas están involucradas. Aquellos que han pasado años pensando en la memoria, la conmemoración y el archivo -historiadores y bibliotecarios- se encuentran a menudo al margen de la discusión.

Nanocristales y ADN

Varias organizaciones diferentes están explorando formas físicas para almacenar la información de la humanidad. Se ha sugerido el almacenamiento físico en discos de níquel (leídos por microscopio) o códigos de barras escritos con láser en vidrio de sílice. La nanotecnología, altamente experimental -y actualmente ávida de energía-, busca escribir información a un nivel casi molecular. El almacenamiento nanotecnológico sería “leído” mediante microscopía sofisticada, con “efecto” del cambio químico o de procesos bastante complicados, como los nanocristales que convierten la radiación (infra-roja) en algo “visible”. Algunos de los modelos de almacenamiento más barrocos van desde una bóveda de memoria de datos flash en la luna hasta empresas privadas que envían contenido digital a Marte, pasando por satélites que orbitan la tierra.

Pero la mayor parte de la actividad actual parece ser biológica. Varios científicos han comenzado a explorar la posibilidad de utilizar el ADN para almacenar información, llamada Nuclear Acid Memory (NAM).

Esto implicaría que los datos serían “traducidos” a las letras GATC, los ácidos nucleicos básicos del ADN. Se crearían entonces filamentos de ADN que podrían ser traducidos de nuevo al “original” al ser secuenciados. Los investigadores han almacenado recientemente versiones archivísticas de la música de Miles Davis y Deep Purple y también de un breve GIF en forma de DNA.

El ADN es duradero y cada vez más fácil de producir y leer. Se mantendrá durante miles de años en las condiciones de almacenamiento adecuadas. El ADN podría almacenarse en cualquier lugar oscuro, seco, frío y posiblemente no ocuparía mucho espacio.

Gran parte de esta tecnología está en sus comienzos, pero los avances en nanotecnología y secuenciación del ADN sugieren que dentro de unos años veremos los resultados aplicados de la experimentación y el desarrollo. Surgen preguntas más amplias sobre la ética de la recolección y hasta qué punto estos procesos se convertirán en la corriente dominante. La impresión impresa, y en cierta medida digital, se ha convertido en una forma común y razonablemente democrática de transmitir y almacenar información. Queda por ver si el almacenamiento y la escritura en el futuro serán de fácil acceso, y quién controlará la información y la memoria de la humanidad en las próximas décadas y siglos.

 

 

 

 

 

 

Guía para los libreros de hoy… hasta que llegue mañana

 

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Marcos,Antonio. “Guía para los libreros de hoy… hasta que llegue mañana.” Centro Internacional de Tecnologías Avanzadas. Fundación Germán Sánchez Ruipérez, 2018

Texto completo

Esta guía de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez para los libreros de hoy pretende ser un retrato robot de un tipo de establecimiento que, por la coyuntura social y tecnológica actual, debe reinventarse cada día para dar como resultado un modelo que quizás sea el que más extendido o relevante. Ese es el objetivo: responder cómo funciona y qué hace falta para ponerlo en marcha. Descárgate la guía y sigue las pistas para que la librería de tus sueños se haga realidad.

 

 

 

¿Cómo usan las bibliotecas las redes sociales?

 

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Frecuencia con que comparten información en diferentes medios sociales

 

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Molly Bacon, Twitter: @mollymbacon 12 Oct 2017 3:58 PM

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Ver la encuesta

 

El ochenta y uno por ciento de los estadounidenses tienen cuentas de medios sociales, y se espera que ese número aumente cada año. Casi todas las marcas tienen una presencia social y las bibliotecas no son diferentes. Las bibliotecas están utilizando plataformas sociales ahora más que nunca. El 44% de las bibliotecas informaron que diariamente publicaban información en Facebook, y que el 25% lo hacían también en Twitter. Además, más de la mitad de los bibliotecarios encuestadas (56%) dicen que pasan al menos de 5 horas por semana en las redes sociales.

 

Con a llegada de las redes y la digitalización, cada vez más los bibliotecarios estamos siendo asesores tecnológicos para nuestras comunidades. Son muchas las bibliotecas que a diario recurrimos a las redes sociales para promocionar  y fomentar nuestros servicios y productos. Cada vez más las bibliotecas no son únicamente proveedoras de contenidos, si no que también somos creadores y editores de contenidos

La Biblioteca Pública de Nueva York tiene 2.2 millones de seguidores en Twitter. Los medios sociales están desempeñando un papel importante para ayudar a las bibliotecas a mantener su relevancia en la sociedad digital. Los medios sociales son el espacio digital donde las bibliotecas interactuan con tu comunidad.

TechSoup recientemente se asoció con WebJunction para hacer un estudio en el mes de diciembre de 2017 para averiguar cómo están usando los medios sociales las bibliotecas; para ello se analizaron respuestas de 311 bibliotecas en todo el país, un 63% eran Bibliotecas Publicas, un 20% Universitarias, un 4% Escolares y un 14% de otro tipo (Especiales, Nacionales, Consorcios). De la muestra el 55 por ciento de los encuestados atendía en poblaciones de menos de 25.000 usuarios, por lo que casi la mitad de los encuestados eran bibliotecas pequeñas, probablemente sobre todo en las zonas rurales, que proporcionaron algunos resultados de interés, como que el 44% de las bibliotecas informan que publican diariamente información en Facebook, y que el 25% lo hacen también en Twitter. Además, más de la mitad de los bibliotecarios encuestadas (56%) dicen que pasan al menos de 5 horas por semana en las redes sociales, y el 28 por ciento pasan de 6 a 10 horas a la semana.

 

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Cuántas horas dedican a los medios sociales por semana

 

En cuanto a que redes utilizan más. Las bibliotecas utilizan Facebook más que cualquier otra plataforma social. Twitter es la siguiente plataforma más popular, y luego Instagram.

 

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¿Cuántos seguidores tienen en medios sociales?

En  cuanto a qué es lo que publican las bibliotecas en los medios sociales. Las bibliotecas utilizan los medios sociales para compartir eventos e imágenes, educar a la gente sobre los servicios, destacar sus colecciones y apoyar a otras bibliotecas.

 

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¿Para qué usan los medios sociales las bibliotecas?

 

El crecimiento de los seguidores y la búsqueda de personal de apoyo son algunos de los mayores desafíos de las bibliotecas en los medios sociales.

 

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¿Cual es el objetivo de su uso?

 

Los resultados demuestran que las bibliotecas están usando las redes sociales con intensidad, y que están deseosas por hacer crecer sus canales.

 

 

 

 

 

La alfabetización como capital inmaterial local: Historia de una biblioteca rural de entre 1860 – 1920

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Kotilainen, S. (2016). [e-Book] Literacy Skills as Local Intangible Capital : The History of a Rural Lending Library c. 1860 – 1920. Helsinki., Finnish Literature Society / SKS.

Texto completo

 

Este libro muestra que la ubicación de la biblioteca en su comunidad local y, por otra parte, el estatus y la posición de sus usuarios, tuvo una gran importancia en el uso de la biblioteca y, por lo tanto, en la mejora de las habilidades de lectura”.

Este libro estudia la “zona gris” de la exitosa historia de las bibliotecas rurales en los países nórdicos a través de las actividades de las bibliotecas populares en una zona de Finlandia Central. El estudio explora la influencia de los fenómenos sociales, culturales, geográficos y económicos, tales como la difusión de movimientos revivalistas, en los hábitos de lectura de la población local y revela interesantes razones por las que el establecimiento de escuelas primarias y bibliotecas populares y el crecimiento de la alfabetización funcional no aumentaron automáticamente el capital informativo de la gente común de las regiones remotas ni condujeron a su avance social.

Este estudio representa un experimento metodológico para describir el ciclo vital de una biblioteca popular. La combinación de métodos biográficos colectivos y métodos comparativos transnacionales con fuentes originales raramente utilizadas en este estudio es innovadora y no se ha utilizado antes en la investigación histórica finlandesa sobre alfabetización funcional y bibliotecas populares. Para los habitantes del campo finlandés de finales del siglo XIX, las bibliotecas representaban una forma de adquirir nueva información que todavía era extraña y no bien recibida. La distribución del capital inmaterial era extremadamente desigual en cuanto a la edad, género y rango social. En las primeras investigaciones finlandesas no se ha analizado muy a menudo cómo el estatus comunitario del lector campesino y sus redes personales en la comunidad local afectaban la calidad de sus hábitos de lectura.

Aspectos clave de la preservación de libros electrónicos en bibliotecas

 

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Kirchhoff, A. and S. M. Morrissey [e-Book]  Preserving eBooks : Technology Watch Report. London, Digital Preservation Coalition 2014.

Texto completo

 

En este informe se analizan los acontecimientos y problemas actuales con los que deben enfrentarse las bibliotecas públicas, nacionales y de educación superior, los editores, los agregadores y las instituciones de preservación para garantizar el acceso a largo plazo al contenido de los libros electrónicos. Estas cuestiones incluyen aspectos jurídicos sobre el uso, la reutilización, el intercambio y la preservación de objetos de libros electrónicos; cuestiones de formato, como la vinculación a veces estricta del contenido de libros electrónicos con determinadas plataformas de distribución; la incorporación de artefactos de gestión de derechos digitales (DRM) en los archivos de libros electrónicos para restringir el acceso a ellos; y la diversidad de ecosistemas empresariales de la publicación de libros electrónicos, con sus complejidades asociadas de las comunidades de uso y, en última instancia, las expectativas de preservación.

La rápida convergencia de los avances tecnológicos, incluida la utilización de Internet como canal de entrega de contenidos, una población cada vez más “nativa digital” con nuevas expectativas (como la búsqueda, recuperación y reutilización de información de forma automatizada y eficiente) y la presión de los costes en la producción y el almacenamiento de nuevas publicaciones, han convertido al eBook en un hecho sobre el terreno en un futuro previsible.

Junto con esos desafíos de preservación comunes a todos los objetos digitales, la conservación del eBook entraña algunas cuestiones distintivas, muchas de las cuales surgen de su definición híbrida y a veces confusa, que abarca tanto los contenidos digitales digitalizados como los libros nacidos digitales. Estas cuestiones incluyen cuestiones jurídicas sobre el uso, la reutilización, el intercambio y la preservación de objetos de libros electrónicos; cuestiones de formato, como la vinculación a veces estricta del contenido de libros electrónicos con determinadas plataformas comerciales; la incorporación de artefactos de gestión de derechos digitales en los archivos de libros electrónicos para restringir el acceso a ellos; y la diversidad del ecosistema empresarial de la publicación de libros electrónicos, con sus complejidades asociadas de las comunidades de uso y, en última instancia, las expectativas de preservación.

La concesión de un acceso permanente y a largo plazo a los libros electrónicos a través de licencias de uso, generalmente está mal definida, y no se ha establecido claramente la titularidad de la responsabilidad de la conservación de las distintas categorías de objetos digitales que conlleva la categoría de libros electrónicos. Tampoco son suficientes los costos para llevar a cabo la preservación y establecer una financiación permanente suficiente para cubrir esos costos.

El derecho a la posesión permanente, incluidos los derechos de acceso perpetuo y preservación, es la excepción más que la norma en las licencias de libros electrónicos. El acceso y la preservación permanentes se ven aún más amenazados por el uso generalizado de las tecnologías de gestión digital de derechos (DRM) en los objetos con licencia. La estabilidad de este contenido alquilado, incluso en las bibliotecas, no está garantizada: el contenido puede ser modificado e incluso retirado en las condiciones de uso de la mayoría de las licencias de libros electrónicos.

A veces, los formatos en los que se crean los libros electrónicos entrañan riesgos de preservación bastante graves. Esto es particularmente cierto en el caso de los formatos propietarios, especialmente los que están estrechamente vinculados a la plataforma de hardware y al sistema de distribución de un proveedor comercial individual. Las variantes, deliberadas e inadvertidas, incluso en formatos estándar como PDF y EPUB recuerdan las “guerras de navegadores” de los primeros días de Internet o las guerras de formatos de cinta de vídeo de Betamax contra VHS. Tampoco existe todavía ningún plan bien establecido para identificar de manera única y consistentemente los libros electrónicos. Tampoco están plenamente maduras las herramientas de validación y caracterización de todos estos formatos.

La digitalización a gran escala de los libros impresos ha creado sustitutos digitales valiosos y ampliamente utilizados para esos libros, que están siendo puestos a usos (búsqueda y descubrimiento rápidos, minería de texto a través de conjuntos de colecciones) imposibles con los libros impresos. Sin embargo, la escala de digitalización ha introducido problemas de control de calidad tanto para las imágenes digitalizadas como para la creación de metadatos descriptivos para estos libros. En algunos casos, las instituciones también se han visto envueltas en enredos legales derivados de la similitud y la diferencia con su fuente impresa.

Las bibliotecas y otras instituciones de preservación tendrán que trabajar con los editores para garantizar:

  • Los derechos explícitos y exhaustivos de todos los objetos incluidos en un eBook se transfieran junto con con derechos sobre el libro electrónico;
  • La existencia de protocolos explícitos para la difusión de actualizaciones al contenido del eBook. Esto incluiría una negociación explícita para retirar o restringir el acceso público a los artículos de colección;
  • La existencia de una conformidad entre editor e institución de preservación con los estándares abiertos para los libros electrónicos.
  • Formatos, metadatos e identificadores. Esto incluiría, como mínimo, la articulación y documentación de uso para formatos estándar como ONIX;
  • Limitar o eliminarlas las tecnologías de derechos digitales DRM para restringir el acceso al contenidos del libro electrónico.
  • Establecer qué las opciones de acceso permanente a largo plazo estén disponibles para cada libro electrónico;
  • Articulación de políticas para asegurar que las instituciones de preservación cubran las categorías de contenido de libros electrónicos;
  • Coordinación entre las instituciones, tanto para establecer que no haya lagunas involuntarias en la preservación como para establecer que no hay duplicación innecesaria de esfuerzos de preservación;
  • Que las prácticas de arrendamiento de libros electrónicos garanticen  los derechos de preservación, y prohíban las tecnologías DRM en la copia de preservación adquirida al vendedor
  • Inversión en  herramientas de caracterización de formatos de archivo existentes (tales como JHOVE1 y DROID2) y en la ampliación de ese conjunto de herramientas si se determina que es necesario para que la comunidad de preservación desarrolle la capacidad de emulación (software que duplica la función de otro hardware y software) para unificar formatos de eBook estrechamente vinculados a plataformas de hardware particulares.