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Podemos imaginar los libros que nos gustaría leer

«Podemos imaginar los libros que nos gustaría leer, aunque no hayan sido escritos todavía, y podemos imaginar bibliotecas llenas de libros que desearíamos poseer, aunque estén fuera de nuestro alcance, porque nos gusta soñar con la existencia de una biblioteca que reflejara todos nuestros intereses y nuestras pequeñas excentricidades, una biblioteca que, en su variedad y complejidad, respondiera exactamente a los lectores que somos.»

«La biblioteca de noche» Alberto Manguel

El desafío

Smillie, Andy. El desafío. Traducido por ICEMANts. En Warhammer 40000 – Adviento 2012. Edición digital en EPUB, 2012.

El desafío es un relato breve de acción bélica y horror ambientado en el universo oscuro de Warhammer 40.000, donde la guerra, la fe fanática y la corrupción sobrenatural dominan toda existencia. La narración sitúa al lector en medio de un combate feroz desde la primera línea, sin introducciones previas, mostrando a un protagonista ya inmerso en la lucha y desplegando una violencia extraordinaria. Ese protagonista es Balthiel, bibliotecario de los Desgarradores de Carne, una orden de Marines Espaciales marcada por la brutalidad y por una herencia genética maldita.

El relato adopta la voz en primera persona, lo que intensifica la sensación de urgencia y permite entrar en la mente del guerrero. Balthiel se enfrenta a numerosos enemigos humanos traidores que han provocado la caída de Spheris, un mundo consumido por la rebelión y la anarquía. Aunque se encuentra rodeado, no combate como un simple soldado: utiliza poderes psíquicos que le permiten ralentizar el tiempo y moverse entre instantes congelados. Mientras los disparos avanzan lentamente hacia él, esquiva proyectiles, mutila enemigos y se desplaza con una precisión letal. Esta manipulación temporal lo convierte en una fuerza casi sobrenatural.

La descripción de la violencia es explícita y extrema. Balthiel no solo mata con espada o fuerza física, sino también mediante su mente. Escucha los latidos de los corazones enemigos ralentizados por el tiempo detenido y concentra su furia hasta hervir la sangre en sus venas. Los cuerpos estallan, la sangre se dispersa por la estancia y el protagonista disfruta de la matanza con una mezcla de placer físico y espiritual. Esta dimensión sanguinaria no es casual: los Desgarradores de Carne arrastran una maldición genética vinculada a la sed de sangre y a una rabia ancestral heredada de su linaje.

A medida que avanza la escena, se revela que la batalla no es solo militar, sino también personal. Balthiel lleva semanas buscando venganza contra quienes traicionaron Spheris y causaron la muerte de millones. Entre los responsables se encuentra el gobernador Kadi Aren, cuya cobardía y corrupción simbolizan la decadencia del poder imperial. Cuando lo encuentra, el enfrentamiento es breve pero brutal: el bibliotecario descarga relámpagos psíquicos que atraviesan su armadura y destruyen cuerpo y alma. La ejecución del gobernador funciona como clímax narrativo y como ajuste de cuentas moral.

Sin embargo, una vez vencidos los enemigos físicos, emerge el verdadero conflicto interior del protagonista. El uso excesivo de poderes psíquicos ha debilitado sus defensas mentales y atraído entidades demoníacas del Immaterium, la dimensión caótica que alimenta la energía psíquica en este universo. Las criaturas comienzan a susurrarle promesas de descanso, alivio y poder. El combate exterior da paso entonces a una lucha espiritual mucho más peligrosa: la resistencia de la voluntad frente a la corrupción.

Balthiel recita un catecismo de sangre y fe para mantenerse firme. Las frases rituales funcionan como anclaje mental y expresión de la disciplina fanática de los Marines Espaciales. Mientras su cuerpo se rompe por el esfuerzo, sangre brota de su boca y sus huesos se resienten, pero consigue rechazar a las entidades de la disformidad. El precio de la victoria es terrible: agotado, herido y al borde del colapso, se deja caer confiando en que sus hermanos de batalla lo encuentren antes de que los demonios regresen.

El relato concluye con la misma frase con la que comienza: “Yo soy uno y ellos muchos. Pero perduraré”. Esta estructura circular refuerza la idea central de resistencia absoluta. Balthiel está solo, rodeado por enemigos externos e internos, pero encarna la persistencia fanática de un guerrero creado para sobrevivir donde otros caerían.

En conjunto, El desafío es una narración intensa que combina combate futurista, horror cósmico y tragedia personal. No solo muestra la espectacularidad violenta del universo Warhammer 40.000, sino también el precio psicológico y espiritual de quienes lo defienden. Bajo la acción desmedida subyace una reflexión sombría: en ese mundo no basta con derrotar al enemigo exterior; el verdadero peligro siempre habita dentro.

La biblioteca de mi padre

“Mi memoria me transporta a cierta tarde de hace sesenta años, a la biblioteca de mi padre en Buenos Aires. Estoy viendo a mi padre; veo la lámpara de gas; hasta podría tocar los anaqueles. Y aunque la biblioteca ya no exista, sé con exactitud dónde encontrar «Las mil y una noches» de Burton y la «Conquista del Perú» de Prescott.»

JORGE LUIS BORGES, Arte poético”

Todo lo que perdemos sin las bibliotecas

El País, 28-04-26, p. 17

RED DE REDES / NOELIA RAMÍREZ

Todo lo que perdemos sin las bibliotecas

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No sé qué habría sido de mí sin las bibliotecas públicas. Crecí en un piso ruidoso y sin libros heredados. Mis primas vivían en el piso de abajo y nos pasábamos la vida gritándonos desde la galería. El silencio, menudo exotismo, cotizaba altísimo, así que cuando descubrí un lugar en el que poder estudiar sin que nadie me sobresaltase cada tres minutos, experimenté lo más cerca que voy a estar de una revelación mística. Pasó en 1999, cuando inauguraron la biblioteca de La Bòbila de L’Hospitalet, la primera del barrio. Aquel fue mi oasis de emancipación, mi refugio político adolescente. En sus salas de estudio nocturno me preparé la Selectividad y en sus escaleras mis amigas y yo no solo declinábamos en alto el rosa, rosae, rosam, sino que compartimos el desconcierto adolescente llorando y riendo por tíos idiotas.

La Bòbila fue la primera de muchas. En las mesas de otras repartidas por Barcelona me saqué dos carreras, un posgrado y varios novios efímeros, porque en las bibliotecas se juegan intensísimas partidas de miradas, flirteo y deseo. Ansiando un silencio que no encuentro en la Redacción, en la de la Vila de Gràcia he acabado muchas de estas columnas. En la Agustí Centelles del Eixample conocí a Enrique Vila-Matas. En La Cooperativa de Malgrat de Mar escribí parte de mi primer libro. Tengo un amigo que vive en Berlín pero está sacándose las oposiciones y, cada vez que viene a Barcelona, me va dando consejos sobre las que va visitando en jornadas de concentración máxima: está totalmente rendido a la García Márquez de Sant Martí.

A las bibliotecas hay que cuidarlas porque, como escribió Jorge Luis Borges, son lo más parecido a algún paraíso. Y las públicas son nuestro gran milagro colectivo. Todas las escritoras que me interesan han defendido ese vínculo irrompible. La Nobel Annie Ernaux contando cómo le cambió la vida la de Rouen en sus primeros años de formación. Susan Orlean dedicándoles un libro y dejando escrita esa verdad de que de una biblioteca pública “siempre se sale más rica de lo que se ha llegado”. En la de Drancy, a las afueras de París, una pequeña Maryam Madjidi encontraría el material para creerse escritora y su frase talismán de Simone de Beauvoir: “Construiré una fuerza en la que me refugiaré para siempre”. Todas esas vivencias contenidas ahí dentro, en nuestros auténticos palacios del pueblo.

El sociólogo Ray Oldenburg estipuló que esos edificios son nuestro necesario “tercer lugar”, el sitio en el que encontrarnos sin estar definido ni por la familia de la que venimos ni por el trabajo que realizamos. Porque el carné gratuito de la biblioteca no solo nos convierte en ciudadanos inmediatos sin importar nuestra clase u origen, sino que otorga un derecho equitativo a la información, a la cultura, la educación y el conocimiento. En las bibliotecas he visto a obreros echarse la siesta al mediodía.

Los diferentes tipos de bibliotecarios que trabajan en una biblioteca pública

EveryLibrary Action. “These Are the Different Types of Librarians Found in a Public Library.” EveryLibrary Action, July 21, 2021. https://action.everylibrary.org/these_are_the_different_types_of_librarians_found_in_a_public_library

El texto desmonta el estereotipo del bibliotecario como simple custodio de libros y muestra a la biblioteca pública como una organización compleja que requiere especialistas en educación, atención ciudadana, tecnología, gestión cultural, administración, selección documental y trabajo comunitario. La biblioteca moderna funciona gracias a la cooperación entre perfiles muy distintos, todos ellos orientados a garantizar acceso equitativo a la información y fortalecer la vida cultural de la comunidad.

Muchas personas imaginan al bibliotecario como una figura única con funciones generales, pero en realidad las bibliotecas públicas cuentan con una amplia diversidad de perfiles profesionales. Aunque la mayoría de estos trabajadores comparten una formación especializada en Biblioteconomía y Ciencias de la Información —frecuentemente mediante un máster profesional—, dentro de la biblioteca pública existen múltiples trayectorias laborales, responsabilidades técnicas y áreas de servicio diferenciadas.

El texto comienza señalando que las bibliotecas públicas son uno de los servicios culturales más conocidos y utilizados en Estados Unidos, con miles de centros y millones de visitas anuales. Debido a esta magnitud, necesitan plantillas amplias y especializadas. Sin embargo, advierte que los títulos de puesto no siempre reflejan exactamente las tareas reales, ya que estas dependen del tamaño de la biblioteca, su presupuesto, las necesidades de la comunidad y la estructura organizativa de cada sistema bibliotecario. En una gran red urbana puede haber numerosos especialistas; en una biblioteca pequeña, una sola persona puede asumir varias funciones al mismo tiempo.

Uno de los grupos principales descritos son los bibliotecarios de atención directa al público, organizados a menudo por edades de usuarios. Los bibliotecarios infantiles o de servicios juveniles atienden a niños desde la primera infancia hasta aproximadamente los doce años. Su labor incluye fomentar la lectura temprana, organizar cuentacuentos, talleres familiares, actividades educativas y seleccionar colecciones adecuadas para la infancia. También colaboran con escuelas y programas comunitarios de alfabetización.

En segundo lugar aparecen los bibliotecarios para adolescentes (YA librarians), especializados en usuarios de entre 13 y 18 años. Estos profesionales trabajan con una etapa vital especialmente compleja, combinando promoción lectora, apoyo educativo, clubes de lectura, actividades creativas, espacios seguros de encuentro y recursos adaptados a los intereses juveniles. Además, suelen mediar entre las demandas de los jóvenes y las expectativas institucionales o familiares.

El tercer gran perfil de servicio público es el bibliotecario de adultos, responsable de atender a personas mayores de 19 años. Sus tareas abarcan ayuda en búsquedas de información, formación digital, apoyo en empleo y trámites, clubes de lectura, actividades culturales, orientación tecnológica y mantenimiento de colecciones para muy diversos intereses: literatura, salud, historia local, aprendizaje de idiomas o desarrollo profesional.

El artículo menciona además a los bibliotecarios de extensión (outreach librarians), cuyo trabajo se desarrolla fuera del edificio tradicional. Son profesionales centrados en conectar la biblioteca con barrios, escuelas, centros sociales, residencias, colectivos vulnerables o personas que no suelen acudir a la institución. Organizan actividades itinerantes, campañas de difusión y alianzas comunitarias. Representan una visión moderna de la biblioteca como servicio activo que sale al encuentro de la ciudadanía.

Junto al personal visible para el público existe un conjunto esencial de especialistas internos. Entre ellos destacan los catalogadores, encargados de describir materiales, asignar materias, clasificaciones y registros que permiten localizar libros, películas, recursos digitales y otros documentos en el catálogo. Aunque su trabajo suele ser menos visible, resulta imprescindible para que la colección sea recuperable y ordenada.

También se describen los responsables de desarrollo de colecciones. Son los profesionales que deciden qué libros, audiovisuales, bases de datos u otros recursos se compran para la biblioteca. Deben conocer el mercado editorial, las necesidades del público, los presupuestos disponibles y el equilibrio entre novedades, clásicos, diversidad temática y demanda comunitaria. En grandes sistemas puede haber especialistas por áreas como no ficción, materiales audiovisuales o literatura infantil.

Otro perfil importante es el de servicios técnicos, vinculado a la recepción, procesamiento físico, etiquetado, reparación, encuadernación y circulación interna de materiales. Estas funciones garantizan que los documentos lleguen en buen estado al usuario y permanezcan utilizables con el paso del tiempo. En algunas bibliotecas este puesto se fusiona con adquisiciones o desarrollo de colecciones.

La dimensión tecnológica recae con frecuencia en los o bibliotecarios de sistemas ( systems librarians). Se ocupan del catálogo en línea, la web institucional, el software de gestión bibliotecaria, proveedores tecnológicos y problemas técnicos relacionados con el acceso a recursos digitales. Su perfil combina competencias bibliotecarias con conocimientos informáticos, y suele coordinarse con departamentos de tecnología.

El artículo añade otros roles más especializados. Los expertos temáticos asesoran y forman al resto del personal en áreas concretas; los coordinadores gestionan proyectos estratégicos o programas de gran escala; los bibliotecarios de documentos gubernamentales administran colecciones oficiales y publicaciones públicas; y los directores o administradores se encargan de presupuestos, planificación, liderazgo institucional, relaciones públicas y toma de decisiones estratégicas.

Situación de las bibliotecas universitarias en Estados Unidos

Parsons-Diamond, Gena. 2026. The State of U.S. Academic Libraries: Findings from the ACRL 2024 Annual Survey. ACRL Insider, Association of College & Research Libraries (ACRL).

Informe completo

El informe de la ACRL basado en la encuesta anual de 2024 ofrece una panorámica actualizada del estado de las bibliotecas universitarias en Estados Unidos, analizando su evolución en términos de personal, gasto, colecciones y servicios. El estudio se apoya en datos representativos de bibliotecas universitarias de distintos tipos institucionales y constituye una de las fuentes más completas para el análisis comparativo del sector. La encuesta permite observar tendencias a largo plazo y evaluar el impacto de las bibliotecas en el ecosistema de la educación superior.

Uno de los principales hallazgos se refiere al personal bibliotecario. La media de equivalentes a tiempo completo (FTE) se sitúa en torno a 36 empleados, mientras que la mediana es de 15,7, lo que evidencia una fuerte desigualdad entre instituciones grandes y pequeñas. Las universidades doctorales concentran plantillas significativamente más amplias, mientras que los centros de dos años muestran ratios mucho más elevados de estudiantes por bibliotecario, lo que implica mayores cargas de trabajo y menor capacidad de atención personalizada.

En relación con la financiación, el informe señala que el gasto total medio de las bibliotecas académicas alcanza aproximadamente los 2,1 millones de dólares, con una mediana de 487.000 dólares. Aunque estas cifras reflejan cierta recuperación respecto a años anteriores, siguen existiendo diferencias importantes entre instituciones. Una parte sustancial del presupuesto continúa destinándose a suscripciones y recursos electrónicos, lo que confirma la dependencia creciente de los contenidos digitales dentro del sistema bibliotecario.

El estudio también destaca la transformación de las colecciones, donde los formatos digitales representan ya alrededor del 80% de los fondos en muchas bibliotecas. Esta tendencia refuerza el papel de las bibliotecas como intermediarias en el acceso a recursos electrónicos más que como depositarias de colecciones físicas tradicionales. En paralelo, los servicios de formación y alfabetización informacional muestran signos de recuperación tras el descenso provocado por la pandemia, aunque aún no han alcanzado plenamente los niveles previos.

El informe de la ACRL dibuja un escenario de consolidación de la digitalización, presión presupuestaria y desigualdad estructural entre instituciones, al tiempo que subraya la importancia de las bibliotecas académicas como infraestructuras clave para la docencia, la investigación y el acceso al conocimiento en la educación superior.

Apoyo al bienestar y la salud mental a través de guías bibliotecarias universitarias

Byrnes, Tara, Mary Kate Boyd-Byrnes, y Selenay Aytac. 2026. “Wellness and Mental Health Support through Library Guides: Resources from the Association of Research Libraries.” The Journal of Academic Librarianship 52 (3): 103247. https://doi.org/10.1016/j.acalib.2026.103247

Acceder al artículo

El artículo analiza el papel de las bibliotecas universitarias en la promoción del bienestar y la salud mental mediante el uso de guías temáticas dirigidas a estudiantes. A partir de una metodología de análisis de contenido, el estudio examina la presencia, el alcance y la profundidad de los recursos relacionados con la salud mental incluidos en estas guías digitales, que suelen formar parte de los denominados LibGuides.

El artículo parte de la idea de que las bibliotecas universitarias ya no son solo espacios de acceso a la información, sino entornos digitales y físicos que contribuyen al éxito académico y al bienestar del alumnado. A través de herramientas como LibGuides, los bibliotecarios organizan y difunden recursos temáticos, lo que les permite también incorporar contenidos sobre salud mental. En este contexto, los autores se preguntan hasta qué punto estas guías están evolucionando para cubrir necesidades más amplias, especialmente en un momento en que la salud mental estudiantil se ha deteriorado, agravada por la pandemia.

El estudio se centra en las bibliotecas miembros de la Association of Research Libraries (ARL) y analiza, mediante una metodología de análisis de contenido, un total de 119 guías relacionadas con bienestar y salud mental. Para ello, se diseña una rúbrica inspirada en la jerarquía de necesidades de Maslow, que contempla dimensiones como necesidades básicas, bienestar físico y social, salud mental, prevención del suicidio y crecimiento personal. Esta herramienta permite evaluar de forma sistemática el alcance y la profundidad de los contenidos ofrecidos en las guías.

Los resultados muestran que una parte significativa de estas bibliotecas ya utiliza las guías como instrumentos de apoyo al bienestar: aproximadamente el 44 % de las instituciones analizadas ofrecen recursos que van más allá del ámbito estrictamente académico. En concreto, 52 bibliotecas cuentan con guías generales sobre salud mental que cubren al menos uno de los ámbitos definidos. Esto refleja un cambio en la concepción del papel de la biblioteca, que pasa a considerarse un agente activo dentro del ecosistema de apoyo al estudiante.

En conclusión, el estudio evidencia que las guías bibliotecarias se están consolidando como herramientas visibles y sostenibles para promover la salud mental y el bienestar en el entorno universitario. Aunque su uso aún no es universal, apuntan a una tendencia creciente hacia la colaboración entre bibliotecas, servicios universitarios y organizaciones externas, reforzando el papel de la biblioteca como espacio inclusivo y de apoyo integral.

El estudio subraya que las bibliotecas pueden desempeñar un papel relevante como espacios de apoyo integral al estudiante, más allá de su función tradicional de acceso a la información. Sin embargo, también señala la necesidad de una mayor estandarización, colaboración con profesionales de la salud mental y evaluación del impacto real de estas iniciativas en la comunidad universitaria. En conjunto, el trabajo pone de relieve el potencial de las guías bibliotecarias como instrumentos accesibles para fomentar el bienestar, aunque aún requieren تطوير y consolidación para maximizar su eficacia.

Estado de las bibliotecas en Estados Unidos 2026: censura, resiliencia y transformación en el ecosistema bibliotecario

American Library Association. State of America’s Libraries Report 2026: A Snapshot of 2025. Chicago: American Library Association, 2026.

Acceso al informe

El informe State of America’s Libraries Report 2026, elaborado por la American Library Association (ALA), ofrece una panorámica detallada del estado de las bibliotecas en Estados Unidos durante 2025, destacando tanto su papel esencial en la sociedad como los desafíos crecientes que enfrentan.

Publicado en el marco de la National Library Week, este documento se concibe como una herramienta de sensibilización pública y de defensa institucional, subrayando la relevancia de las bibliotecas como pilares del acceso a la información, la alfabetización y la participación democrática.

Uno de los ejes centrales del informe es el aumento sostenido de la censura en bibliotecas. En 2025 se registraron 713 intentos de censurar materiales o servicios bibliotecarios, de los cuales 487 estuvieron dirigidos específicamente contra libros. Estas cifras evidencian una tendencia preocupante que ya venía consolidándose en años anteriores: la presión organizada para restringir el acceso a contenidos, frecuentemente impulsada por grupos políticos o institucionales más que por usuarios individuales. Esta situación convierte a las bibliotecas en escenarios clave de conflicto cultural y político en torno a la libertad de expresión y el derecho a leer.

El informe también pone de relieve la resiliencia del sector bibliotecario frente a estos desafíos. A pesar de las presiones externas, las bibliotecas continúan defendiendo activamente la libertad intelectual, desarrollando políticas de inclusión y garantizando el acceso equitativo a la información. En este sentido, los profesionales de la información desempeñan un papel fundamental no solo como gestores de colecciones, sino como mediadores culturales y defensores de derechos fundamentales. La ALA insiste en que la libertad de lectura no es un principio abstracto, sino una práctica cotidiana que se ejerce en cada biblioteca.

Otro aspecto relevante es la evolución de los hábitos de lectura y consumo cultural. Aunque los formatos digitales —como libros electrónicos y audiolibros— han ganado popularidad en la última década, el informe señala que la lectura en formato impreso sigue siendo predominante entre la población estadounidense. Según datos citados, el 75% de los adultos leyó al menos un libro en el último año, lo que confirma la vigencia de la lectura como práctica cultural, aunque con cambios en sus modalidades.

Asimismo, el informe aborda el impacto de las nuevas tecnologías, especialmente la inteligencia artificial, en el ámbito bibliotecario. Aunque no se presenta como el eje principal, se reconoce que las bibliotecas están cada vez más implicadas en debates sobre acceso a datos, digitalización masiva y ética de la información. En este contexto, las bibliotecas se posicionan como instituciones con experiencia acumulada en gestión del conocimiento, derechos de autor y acceso abierto, lo que las convierte en actores relevantes en la configuración del ecosistema informacional contemporáneo.

El documento también subraya el papel social de las bibliotecas como espacios comunitarios. Más allá de su función tradicional, las bibliotecas actúan como centros de aprendizaje, inclusión digital, apoyo educativo y cohesión social. Esta dimensión comunitaria resulta especialmente importante en contextos de desigualdad, donde las bibliotecas ofrecen acceso gratuito a recursos tecnológicos, formación y servicios esenciales.

Finalmente, el informe transmite un mensaje claro: las bibliotecas siguen siendo instituciones fundamentales para la democracia, pero su futuro depende de la defensa activa de sus valores y de un compromiso sostenido por parte de la sociedad y las políticas públicas. En un contexto marcado por tensiones ideológicas, تحول digital y desafíos presupuestarios, las bibliotecas no solo resisten, sino que continúan reinventándose como espacios de შესაძლებლidad, conocimiento y libertad.

Datos clave:

Censura y libertad intelectual

713 intentos de censura registrados en 2025.
487 dirigidos específicamente a libros.
La mayoría de los desafíos provienen de grupos organizados, no de usuarios individuales.
Las bibliotecas siguen siendo un frente central en la defensa de la libertad de lectura.

Hábitos de lectura

75% de los adultos estadounidenses leyó al menos un libro en el último año.
El libro impreso sigue siendo el formato dominante, pese al crecimiento de lo digital.
Aumento sostenido de audiolibros y libros electrónicos.

Transformación digital e IA

Creciente impacto de la inteligencia artificial en bibliotecas.
Mayor implicación en temas de:
Acceso a datos
Digitalización masiva
Derechos de autor
Las bibliotecas se consolidan como agentes clave en el ecosistema informacional.

Función social de las bibliotecas

Espacios esenciales de:
Acceso gratuito a información y tecnología
Alfabetización digital
Apoyo educativo y comunitario
Papel relevante en contextos de desigualdad social.

Resiliencia del sector

Las bibliotecas mantienen su compromiso con:
Inclusión
Acceso equitativo
Defensa de derechos fundamentales
Los bibliotecarios actúan como mediadores culturales y defensores de la democracia.

Mensaje general del informe

Las bibliotecas son instituciones clave para la democracia.
Su futuro depende de:
Apoyo institucional
Defensa activa de la libertad intelectual
Adaptación a los cambios tecnológicos

El portal de búsqueda de censura de la ALA: una herramienta para rastrear la restricción del acceso a la información

Censorship Search Portal

American Library Association. Censorship Search Portal. Accedido el 21 de abril de 2026.

Censorship Search Portal de la American Library Association (ALA) es una herramienta diseñada para facilitar el acceso a información sobre intentos de censura en bibliotecas, escuelas y universidades de Estados Unidos. Su objetivo principal es permitir a los usuarios consultar si determinados libros, autores o materiales han sido objeto de restricciones o intentos de eliminación, contribuyendo así a la transparencia y al conocimiento público sobre estos procesos.

El portal se nutre de una base de datos mantenida por la Office for Intellectual Freedom (OIF) de la ALA, que recopila información a partir de informes confidenciales, registros públicos y cobertura mediática. No obstante, la propia ALA reconoce que esta base de datos es incompleta, ya que muchos casos de censura no se denuncian o permanecen invisibles. Aun así, constituye una de las fuentes más relevantes para estudiar tendencias y casos concretos de censura en el ámbito bibliotecario.

Más allá de su función informativa, el portal se enmarca en una defensa activa de la libertad intelectual. La ALA subraya que el acceso libre a la información es un derecho fundamental que permite a los individuos desarrollar pensamiento crítico, comprender distintas perspectivas y formar opiniones propias. Desde esta perspectiva, cualquier restricción basada en desacuerdos ideológicos se considera una forma de censura que afecta no solo a un libro o recurso, sino al conjunto de la comunidad.

Censorship Search Portal no solo actúa como repositorio de datos, sino también como instrumento de concienciación y defensa de la libertad de lectura. Al visibilizar los intentos de censura, contribuye a reforzar el papel de las bibliotecas como espacios de acceso equitativo al conocimiento y como garantes de los derechos informativos en una sociedad democrática.

Bibliotecas de investigación y colecciones en la era de la inteligencia artificial: retos, estrategias y futuros posibles

Association of Research Libraries (ARL). “Research Library Collections and AI.” ARL Blog. Consultado el 20 de abril de 2026. https://www.arl.org/blog/research-library-collections-and-ai/

La inteligencia artificial, especialmente en su vertiente generativa, está transformando las colecciones de las bibliotecas de investigación y, con ello, el propio ecosistema del conocimiento académico. La idea central es que las colecciones —tradicionalmente concebidas como conjuntos relativamente estables de recursos seleccionados— están evolucionando hacia sistemas dinámicos, interconectados y mediados por algoritmos. En este nuevo contexto, las bibliotecas dejan de ser únicamente custodias de contenidos para convertirse en agentes activos en la creación, organización y validación del conocimiento en entornos digitales altamente automatizados.

Las bibliotecas resultan especialmente atractivas para las empresas de IA debido a sus colecciones de contenido raro y único, sus metadatos estructurados y legibles por máquina, y sus sistemas de descubrimiento multifacéticos. Por ello, las compañías de IA están intentando acceder a los contenidos bibliotecarios de diversas maneras. Algunas despliegan tráfico excesivo de bots y enjambres automatizados para recopilar colecciones y metadatos con el fin de entrenar sus modelos. Otras buscan establecer alianzas con bibliotecas y apoyar la digitalización responsable de sus recursos. En ambos casos, las bibliotecas tienen la oportunidad de apoyarse en sus valores y en su experiencia de adaptación tecnológica para decidir cómo responder ante un acceso a sus colecciones que cambia con gran rapidez.

Uno de los aspectos clave del análisis es la redefinición del concepto de “colección”. La IA introduce nuevas formas de producción intelectual (como textos generados automáticamente, datasets masivos o modelos de lenguaje), lo que obliga a reconsiderar qué debe formar parte de las colecciones y bajo qué criterios. Las bibliotecas se enfrentan así a la necesidad de integrar no solo documentos tradicionales, sino también datos, algoritmos y sistemas de entrenamiento, lo que amplía enormemente el alcance y la complejidad de sus fondos. Este cambio implica también revisar políticas de adquisición, preservación y acceso, adaptándolas a materiales que son, en muchos casos, dinámicos, efímeros o dependientes de infraestructuras tecnológicas.

El artículo subraya igualmente las tensiones éticas y legales asociadas a este proceso. La IA plantea interrogantes sobre derechos de autor, propiedad intelectual, sesgos algorítmicos y transparencia. Las bibliotecas, históricamente comprometidas con valores como el acceso abierto, la equidad y la integridad informativa, deben posicionarse ante estos desafíos. En este sentido, la ARL insiste en la importancia de desarrollar marcos éticos sólidos y políticas institucionales que garanticen un uso responsable de la IA, reforzando la confianza de la comunidad académica.

Otro eje fundamental es el papel de las bibliotecas como infraestructuras de datos. En un entorno en el que la investigación depende cada vez más de grandes volúmenes de información y de herramientas de análisis automatizado, las bibliotecas pueden desempeñar un rol estratégico como proveedoras de datos de calidad, curados y bien documentados. Esto las sitúa en el centro de la investigación científica contemporánea, no solo como apoyo, sino como colaboradoras activas en la producción de conocimiento.

El texto también destaca la necesidad de nuevas competencias profesionales. La integración de la IA exige que los bibliotecarios desarrollen habilidades en áreas como la ciencia de datos, la gestión de algoritmos, la alfabetización en IA y la evaluación crítica de sistemas automatizados. No se trata únicamente de adoptar herramientas tecnológicas, sino de comprender sus implicaciones y de mediar entre ellas y los usuarios. En este sentido, la formación continua y la adaptación organizativa se presentan como elementos clave para el futuro de las bibliotecas.

Además, el enfoque prospectivo del artículo conecta con los escenarios desarrollados por la ARL y la Coalition for Networked Information, que exploran distintos futuros posibles en función de cómo evolucione la IA. Estos escenarios muestran que, independientemente del grado de automatización o del dominio de actores comerciales, las bibliotecas mantienen un papel esencial como garantes de acceso equitativo, preservación del conocimiento y defensa de la integridad informativa.

En conjunto, el texto plantea que la inteligencia artificial no es solo una herramienta que impacta en las bibliotecas, sino una fuerza transformadora que redefine su misión, sus prácticas y su identidad. Las colecciones dejan de ser estáticas para convertirse en ecosistemas complejos, donde confluyen datos, tecnologías y comunidades. En este nuevo escenario, las bibliotecas de investigación están llamadas a liderar la transición hacia un modelo de conocimiento más abierto, ético y colaborativo, siempre que sean capaces de adaptarse con visión estratégica y compromiso con sus valores fundacionales.