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Cinco años de censura de libros en Estados Unidos

Jensen, Kelly. (18 de septiembre de 2026). “We Need To Tell The Story”: Literary Advocates Nationwide Reflect On Five Years of Relentless Attacks on the Freedom to Read. Book Riot. https://bookriot.com/book-censorship-5-year-report

Se presenta un balance de cinco años de censura de libros en Estados Unidos, desde el inicio de una nueva oleada de prohibiciones en 2021 hasta mediados de 2026. El informe, elaborado de manera colaborativa por Book Riot, la Oficina para la Libertad Intelectual de la American Library Association (ALA) y el Florida Freedom to Read Project, recoge experiencias de organizaciones, bibliotecarios, autores, educadores y activistas comprometidos con la defensa del derecho a leer. Su objetivo es analizar la evolución de la censura, identificar sus principales tendencias y mostrar tanto los obstáculos como los logros de quienes trabajan para garantizar el acceso libre a la información y a la cultura.

La oleada actual comenzó a adquirir fuerza en la primavera de 2021 y se consolidó durante el otoño de ese año. Uno de los episodios que el artículo identifica como punto de inflexión tuvo lugar en septiembre de 2021, durante una reunión del consejo escolar del condado de Fairfax, en Virginia. Allí se leyó públicamente contenido de las novelas gráficas Gender Queer, de Maia Kobabe, y Lawn Boy, de Jonathan Evison. Las intervenciones se grabaron y difundieron ampliamente en las redes sociales, convirtiéndose en un modelo para posteriores campañas. A partir de entonces, las reclamaciones dejaron de aparecer como incidentes aislados y comenzaron a reproducirse de manera coordinada en distintos distritos escolares. El informe menciona organizaciones como Moms for Liberty y No Left Turn in Education, que promovieron campañas contra determinados títulos y defendieron cambios legislativos sobre los contenidos disponibles en las escuelas.

Las cifras nacionales muestran la dimensión alcanzada por el fenómeno. Según la Oficina para la Libertad Intelectual de la ALA, en 2025 se registraron 5.668 libros prohibidos y otros 920 sometidos a restricciones de acceso por medidas como su traslado a secciones especiales o la exigencia de autorización parental. El artículo señala que se trata de máximos históricos tanto en el número de títulos censurados en un solo año como en la proporción de impugnaciones que terminaron en censura desde que comenzó el seguimiento de la ALA, en 1990. Por su parte, PEN America registró 4.235 títulos cuestionados durante 2025: el 44 % incluía personajes o personas racializadas y el 39 % representaba experiencias de personas o personajes LGBTQ+. Estas cifras corresponden a indicadores distintos —prohibiciones y restricciones en un caso, títulos cuestionados en el otro—, por lo que no deben sumarse ni interpretarse como si midieran exactamente lo mismo.

Uno de los cambios más importantes es quién impulsa las reclamaciones. Según los datos de la ALA recogidos en el informe, el 92 % de las impugnaciones de 2025 procedieron de grupos de presión, cargos electos, administradores, juntas directivas u otros responsables institucionales, mientras que menos del 3 % se originaron en familias individuales. La autora interpreta este desplazamiento como una transformación de la censura: de las quejas particulares se ha pasado a campañas organizadas con capacidad para influir en las políticas públicas. Además, las restricciones ya no afectan únicamente a novelas juveniles o libros ilustrados. También se dirigen contra obras de historia, biografías, libros de consulta y publicaciones científicas, con el consiguiente riesgo de limitar el acceso de los estudiantes a información contrastada sobre la sociedad, la diversidad y el pasado.

El informe también identifica la llamada censura preventiva o silenciosa. En ocasiones, las obras desaparecen de las estanterías sin una reclamación formal, porque las instituciones temen litigios, sanciones, pérdidas de financiación o conflictos con las autoridades educativas. Algunas administraciones han introducido sistemas de clasificación de libros y procedimientos de revisión que obligan a los centros a evaluar grandes cantidades de títulos. El artículo menciona, además, sistemas privados como BookLooks, promovido por personas vinculadas a Moms for Liberty, y advierte de que el temor a las consecuencias legales puede convertirse en una oportunidad comercial para quienes venden herramientas de clasificación y evaluación de contenidos. El resultado es que la selección profesional de las colecciones puede quedar subordinada a criterios ideológicos o a interpretaciones excesivamente restrictivas de la legislación.

En el ámbito federal, la controversia ha llegado al Congreso y a los tribunales. En 2023, el Senado celebró una audiencia sobre la prohibición de libros. El informe también señala que, durante 2025, el sistema educativo del Departamento de Defensa estadounidense retiró cerca de 600 títulos de sus escuelas. Asimismo, menciona el proyecto de ley federal H.R. 7661, orientado a restringir el acceso de menores a determinados materiales considerados de carácter sexual y que, según el artículo, había superado la fase de comisión y podía ser debatido por el pleno de la Cámara de Representantes. La preocupación de las organizaciones defensoras de la libertad de lectura es que la financiación educativa federal se utilice para imponer restricciones de contenido a las escuelas de todo el país.

Casos concretos en distintos estados

Arkansas: retirada de libros y presión sobre los profesionales. El informe reconstruye cómo una controversia local sobre materiales LGBTQ+ se convirtió en un conflicto estatal. En octubre de 2022 se presentó una petición para retirar la financiación a la biblioteca de Jonesboro por una exposición del Orgullo que se había realizado en 2021. Posteriormente, la junta de la biblioteca del condado de Crawford exigió trasladar libros LGBTQ+ a una sección separada, y su directora, Deidre Grzymala, dimitió en febrero de 2023 tras las presiones recibidas. En el condado de Saline, la directora Patty Hector fue despedida en octubre de 2023 después de negarse a retirar determinados libros. En marzo de ese año, Arkansas había aprobado la Ley 372 (Act 372), que generó litigios y fue bloqueada judicialmente en diciembre de 2024. En 2026, el consejo estatal de bibliotecas continuaba revisando las condiciones para conceder ayudas, con propuestas que podían enviar a la sección para adultos materiales que contuvieran descripciones o imágenes de genitales humanos, incluso cuando tuvieran valor educativo o artístico.

Florida: censura escolar y financiación pública. El Florida Freedom to Read Project documentó cómo las reclamaciones contra libros se relacionaron con campañas legislativas y con iniciativas para debilitar la confianza en la enseñanza pública. Según el testimonio de Stephana Ferrell recogido en el informe, la estrategia no se limitaba a retirar títulos: también contribuía a crear un entorno favorable a la expansión de los programas de elección educativa y los vales escolares para financiar centros privados, implantados en el estado en 2023. Las consecuencias señaladas incluyen una presión permanente sobre los distritos para retirar materiales, recortes presupuestarios en bibliotecas escolares y la reconversión de algunas bibliotecas de secundaria. El caso ilustra cómo las controversias sobre libros pueden tener efectos sobre la financiación y la propia organización de los servicios educativos.

Iowa: listas de retirada de cientos de títulos. Annie’s Foundation surgió después de una disputa en 2021 sobre dos novelas incluidas en el currículo de décimo curso: The Hate U Give, de Angie Thomas, y The Absolutely True Diary of a Part-Time Indian, de Sherman Alexie. Aunque el comité encargado de revisar las reclamaciones recomendó conservar ambas obras, la cuestión llegó al consejo escolar en una reunión marcada por insultos racistas y homófobos. Más adelante, en Urbandale, activistas consiguieron obtener una lista de más de 300 títulos que se pretendían retirar. Al facilitar la lista a un periodista, lograron que el caso adquiriera repercusión nacional. La experiencia demuestra la importancia del acceso a los documentos públicos y del trabajo conjunto entre familias, periodistas y organizaciones civiles para hacer visibles las decisiones de censura.

Luisiana: una campaña ciudadana que frenó proyectos legislativos. Este es uno de los ejemplos más claros de resistencia eficaz descritos en el artículo. En 2024, varias iniciativas legislativas amenazaban con criminalizar determinadas actuaciones de los bibliotecarios. Louisiana Citizens Against Censorship y la asociación estatal de bibliotecarios escolares coordinaron a profesionales de bibliotecas públicas, escolares y universitarias, familias y organizaciones colaboradoras. La campaña generó más de 40.000 correos electrónicos y llamadas a los legisladores en oposición a los proyectos. De nueve iniciativas contrarias a las bibliotecas que la coalición decidió combatir, siete fueron derrotadas y otra se modificó favorablemente para las bibliotecas; el balance de la organización fue que ocho de las nueve quedaron bloqueadas o sustancialmente corregidas. En 2025 y 2026 no aparecieron nuevas iniciativas de este tipo en el estado, según el testimonio incluido en el informe. La organización también creó pequeñas ayudas de hasta 500 dólares para apoyar proyectos comunitarios a favor de la libertad de lectura.

Nuevo México: amenazas a una autora y censura informal. La escritora Kit Rosewater, autora de The Derby Daredevils: Kenzie Kickstarts a Team, descubrió que su libro había sido arrojado a un contenedor junto a otras obras que incluían personajes LGBTQ+ y racializados. Una nota adhesiva explicaba el motivo de la retirada: el libro hablaba de un padre transgénero y de una adolescente que sentía atracción por otra chica. Más adelante, una visita escolar de la autora en su localidad tuvo que cancelarse tras las amenazas de algunos padres y el hostigamiento a la bibliotecaria del centro. En respuesta, Rosewater contribuyó a crear la coalición Freedom to Read New Mexico, cuya primera reunión se celebró el 18 de noviembre de 2025. El caso muestra que la censura puede afectar no solo a los libros, sino también a los autores, los actos culturales y la seguridad de los profesionales.

Tennessee: intimidación y organización comunitaria. En agosto de 2023, dos madres comenzaron a movilizarse frente a las restricciones impulsadas en las bibliotecas públicas del condado de Rutherford. De esa iniciativa surgió la Rutherford County Library Alliance, que llegó a contar con cientos de simpatizantes, unos 40 miembros que aportaban apoyo económico de forma periódica y más de 1.500 suscriptores de correo electrónico. En 2024, su actividad contribuyó a frenar dos proyectos legislativos contrarios a las bibliotecas en el comité de Educación del Senado estatal. La organización también apoyó la oposición a las retiradas de libros en las escuelas, objeto de una demanda judicial. Sus miembros denunciaron amenazas, acoso e intentos de presión sobre negocios locales que apoyaban la libertad de lectura. A pesar de ello, las reuniones de los consejos bibliotecarios llegaron a congregar a cientos de personas favorables al acceso a las colecciones.

Texas: leyes, listas de clasificación y uso de inteligencia artificial. Texas ocupa un lugar central en el informe por la combinación de campañas locales y legislación estatal. El artículo identifica grupos que acuden coordinadamente a reuniones de consejos escolares y municipales para reclamar la retirada de obras, con especial atención a las historias LGBTQ+, las experiencias de personas racializadas, los relatos sobre abusos sexuales y los libros sobre violencia política o religiosa. Entre las normas mencionadas figuran la Ley HB 900, conocida como READER Act, que exige a los proveedores clasificar determinados libros vendidos a los distritos escolares, y las leyes SB 12 y SB 13, relacionadas con restricciones sobre diversidad y con la creación de mecanismos de revisión de las colecciones escolares. El texto señala, además, un uso preocupante de herramientas de inteligencia artificial: algunos responsables escolares estarían introduciendo listas de libros solicitados para compra en ChatGPT y otras plataformas para identificar títulos que pudieran considerarse incompatibles con las políticas locales o las leyes estatales. Esto plantea interrogantes sobre la fiabilidad de los sistemas automatizados, sus criterios de clasificación y el riesgo de convertir filtros algorítmicos en mecanismos de censura.

Utah: una prohibición que se extiende a todo el estado. Según el informe, la aplicación de leyes estatales como la HB 29 ha permitido que las decisiones de algunos distritos escolares tengan consecuencias para las colecciones de todo Utah. En el momento recogido por el artículo, cerca de 40 títulos distintos habían sido prohibidos en las bibliotecas de las escuelas públicas de todo el estado. La organización Let Davis Read surgió para cuestionar estas medidas, informar a la comunidad y ofrecer una vía de participación a bibliotecarios y ciudadanos que temían hablar públicamente. El informe describe cómo una campaña contra el proyecto de ley HB 197 logró que una representante recibiera 400 correos electrónicos sobre la iniciativa y que el texto fuera revisado varias veces hasta quedar sustancialmente debilitado. La experiencia muestra la utilidad de las solicitudes de información pública, la vigilancia de los procedimientos administrativos y la presión ciudadana organizada.

Virginia: el caso de Gender Queer. La bibliotecaria escolar Kim Dare relata la controversia que comenzó en el condado de Fairfax en 2021, cuando un padre cuestionó públicamente la presencia de Gender Queer en la biblioteca de un instituto. La dirección del distrito retiró temporalmente la obra mientras se revisaba la reclamación, lo que impidió que los estudiantes accedieran a ella antes de que concluyera el procedimiento. Sin embargo, el comité de revisión, integrado por personal educativo, docentes, bibliotecarios y estudiantes, decidió por unanimidad mantener el libro en las estanterías de los institutos. Después de aquel episodio, la normativa del distrito se modificó para especificar que los libros impugnados debían permanecer disponibles mientras se examinaban las reclamaciones. Este caso demuestra la importancia de disponer de procedimientos transparentes y equilibrados, en los que las decisiones se tomen tras una evaluación profesional y no mediante retiradas preventivas.

Qué propone el informe para defender la libertad de lectura

La principal conclusión es que la respuesta a la censura requiere organización a largo plazo. El artículo subraya que las iniciativas locales pueden lograr cambios significativos cuando coordinan a bibliotecarios, docentes, familias, escritores, editoriales, asociaciones profesionales y organizaciones de derechos civiles. Las campañas de Luisiana y Utah muestran que las llamadas a los representantes, la participación en reuniones públicas, el acceso a documentos administrativos y la colaboración con periodistas pueden frenar proyectos restrictivos. También resulta fundamental que las bibliotecas mantengan políticas claras de selección y revisión de colecciones, que las reclamaciones sigan procedimientos documentados y que los materiales no sean retirados automáticamente antes de completar una evaluación.

Para las bibliotecas públicas y escolares, el informe plantea un desafío profesional y democrático. La libertad de lectura no significa que todas las obras deban estar necesariamente en todas las secciones o dirigidas a todas las edades, sino que las decisiones sobre las colecciones deben basarse en criterios profesionales, necesidades de los usuarios y procedimientos transparentes, no en la imposición ideológica de un grupo. La retirada de libros puede afectar de manera desproporcionada a jóvenes LGBTQ+, estudiantes racializados y otras personas cuyas experiencias están menos representadas en los recursos educativos. Cuando estas voces desaparecen de las colecciones, se reduce la diversidad de perspectivas a las que puede acceder la comunidad.

El informe de Book Riot documenta una transformación de la censura de libros en Estados Unidos: de reclamaciones individuales se ha pasado a campañas coordinadas que utilizan la presión política, la legislación, los procedimientos administrativos e incluso herramientas tecnológicas para restringir el acceso a determinadas obras. Pero también aporta ejemplos concretos de resistencia, desde las más de 40.000 comunicaciones ciudadanas en Luisiana hasta la movilización de familias y bibliotecarios en Iowa, Tennessee y Utah. Su mensaje final es que la defensa del derecho a leer depende de comunidades informadas, bibliotecas profesionales y alianzas capaces de sostener la libertad intelectual en el tiempo. El artículo invita a los lectores a identificar organizaciones locales de defensa de la lectura y participar en ellas, porque la protección de las bibliotecas y de sus colecciones no depende exclusivamente de las instituciones nacionales, sino también de la acción ciudadana en cada comunidad.

Las bibliotecas públicas estadounidenses, en el punto de mira: censura, presión política e intimidación

PEN America. Out of Circulation: Expanding Censorship in Public Libraries. Nueva York: PEN America, 1 de septiembre de 2026.

Informe original: Out of Circulation – PEN America

El informe sostiene que las bibliotecas públicas estadounidenses se encuentran ante una situación crítica debido al aumento de los intentos de censura, la presión política, los recortes presupuestarios y el acoso a los profesionales. Para PEN America, el problema ya no se limita a la retirada de determinados libros de las colecciones, sino que afecta al funcionamiento general de las bibliotecas como espacios públicos destinados a garantizar el acceso libre y plural a la información, las ideas y la cultura. La organización considera que estas presiones representan una amenaza para valores fundamentales como la libertad de expresión, la libertad individual y la igualdad.

Uno de los principales focos de preocupación es el incremento de las prohibiciones y restricciones de libros. Según los datos citados por PEN America, en 2025 el 51 % de los intentos de prohibición de libros documentados por la American Library Association se produjeron en bibliotecas públicas. Los títulos afectados están especialmente relacionados con cuestiones de orientación sexual, identidad de género, raza y racismo. El informe destaca que estas campañas suelen presentarse bajo argumentos relacionados con la protección de los menores o contra supuestos contenidos «sexualmente explícitos», pero considera que sus efectos recaen de manera desproporcionada sobre autores, personajes y comunidades históricamente marginadas.

PEN America advierte además de que la censura está adoptando formas más sofisticadas que la simple retirada de libros. Entre ellas se encuentran la obligación de trasladar determinados títulos a secciones destinadas a lectores de mayor edad, la colocación de etiquetas o advertencias, la retirada de libros de exposiciones y la prohibición o modificación de actividades bibliotecarias. Estas prácticas pueden reducir significativamente la visibilidad y accesibilidad de determinadas obras aunque formalmente permanezcan en la colección. El informe considera especialmente preocupante la reclasificación de libros infantiles y juveniles relacionados con cuestiones LGBTQ+, raza, género, salud o sexualidad, porque introduce barreras de acceso que pueden estigmatizar determinados contenidos.

Otro aspecto destacado es la interferencia política en la programación de las bibliotecas. PEN America documenta casos de cancelación o presión sobre horas del cuento, encuentros con autores y otras actividades cuando abordan cuestiones consideradas políticamente controvertidas. Entre los ejemplos aparecen actos relacionados con perspectivas palestinas o propalestinas y actividades vinculadas con la comunidad LGBTQ+. Las bibliotecas también han sufrido protestas y amenazas, incluidas amenazas de bomba, por organizar actividades como las conocidas Drag Story Hours. Para PEN America, estas presiones convierten la programación cultural de las bibliotecas en otro frente de la batalla por el control ideológico de los espacios públicos.

El informe dedica igualmente una atención especial a la transformación de los sistemas de gobierno de las bibliotecas. En distintos lugares se han producido cambios que, según PEN America, reducen la independencia de los órganos bibliotecarios y aumentan la capacidad de los gobiernos locales para intervenir directamente en la gestión y en las decisiones profesionales. El informe señala casos en los que se han modificado las competencias de los consejos bibliotecarios, se han sustituido miembros de estos órganos o incluso se han disuelto consejos después de que adoptaran decisiones contrarias a las demandas de grupos políticos. La organización considera que esta politización puede debilitar la autonomía profesional de los bibliotecarios y convertir las colecciones en objeto de intervención partidista.

A la presión sobre las colecciones y la gestión se suma una creciente presión económica mediante amenazas de retirada de financiación. PEN America documenta situaciones en las que gobiernos estatales o locales han condicionado la financiación pública al cumplimiento de determinadas políticas relacionadas con los libros y las colecciones. El informe también señala el conflicto en torno al Institute of Museum and Library Services (IMLS), cuya financiación federal ha sufrido importantes amenazas y recortes. Para PEN America, utilizar los recursos económicos como mecanismo de presión puede limitar la capacidad de las bibliotecas para defender su independencia y cumplir su misión pública.

Una de las partes más preocupantes del informe se refiere al acoso, las amenazas y la intimidación de los bibliotecarios. Los profesionales reciben ataques en redes sociales, llamadas telefónicas, insultos y amenazas en reuniones públicas y actos bibliotecarios. En algunos casos extremos se ha producido doxing, es decir, la publicación de información personal de los trabajadores con el objetivo de intimidarlos. PEN America recoge también situaciones de confrontación deliberada destinadas a ser grabadas y difundidas posteriormente en redes sociales. Todo ello genera un clima de inseguridad que puede afectar tanto a la vida profesional como personal de los bibliotecarios.

El informe advierte de que esta situación puede producir un fenómeno especialmente peligroso: la autocensura. Cuando un bibliotecario sabe que una decisión sobre una colección, una exposición o una actividad puede provocar una campaña de acoso, una amenaza de financiación o incluso consecuencias legales o laborales, puede terminar evitando determinados contenidos aunque sean relevantes para la comunidad. De este modo, la censura no necesita materializarse siempre en una prohibición formal: el miedo y la presión pueden conseguir que determinadas voces, autores o temas desaparezcan progresivamente de los espacios públicos.

Dua Lipa abre en Oporto una biblioteca permanente dedicada a libros prohibidos y censurados

Ramm, Millie. “Dua Lipa Just Opened a Library of Banned Books Inside the World’s Most Beautiful Bookshop.” 1000 Libraries Magazine, 16 de agosto de 2026. Artículo original

El Manifesto Library representa un ejemplo llamativo de cómo una figura de la cultura popular puede utilizar su enorme capacidad de convocatoria para promover la lectura, la libertad intelectual y el debate sobre la censura. Más allá de la celebridad de Dua Lipa, el proyecto resulta interesante desde la perspectiva bibliotecaria porque recupera una función tradicional de las bibliotecas: garantizar el acceso a una pluralidad de voces y preservar aquellas obras que determinados poderes o instituciones han intentado silenciar.

La cantante Dua Lipa ha creado la Manifesto Library, una biblioteca permanente dedicada a libros prohibidos, censurados o cuestionados, instalada en la histórica Livraria Lello de Oporto (Portugal). El espacio abrió el 27 de junio de 2026 y constituye la primera sede física permanente del proyecto literario asociado a su club de lectura Service95. La colección reúne alrededor de 100 títulos que, en diferentes países y momentos, han sido objeto de prohibiciones, restricciones o controversias.

La iniciativa supone la evolución natural de la relación de Dua Lipa con los libros. En 2022 puso en marcha Service95 como plataforma cultural y posteriormente desarrolló un club de lectura que ha contado con conversaciones con escritoras y escritores como Margaret Atwood, Olga Tokarczuk, Chimamanda Ngozi Adichie y Claire Keegan. Con la Manifesto Library, ese proyecto digital se transforma en un espacio físico destinado a la lectura, la conversación y el debate sobre la libertad de expresión y la censura.

La elección de Livraria Lello resulta especialmente significativa. La célebre librería portuguesa, inaugurada en 1906 y caracterizada por su espectacular arquitectura neogótica y modernista, ha sido reconocida por 1000 Libraries como la librería más bella del mundo. El proyecto de la biblioteca se integra además en una ampliación cultural diseñada por el arquitecto portugués Álvaro Siza Vieira, ganador del Premio Pritzker.

Los aproximadamente cien libros están organizados alrededor de cuatro grandes conceptos: poder, control, voz y memoria. Entre ellos aparecen obras que han sido objeto de prohibiciones o impugnaciones por abordar cuestiones relacionadas con la raza, la sexualidad, el género, la identidad, la política o las injusticias sociales. La colección incluye títulos como El cuento de la criada, de Margaret Atwood, 1984, de George Orwell, Los versos satánicos, de Salman Rushdie, Pachinko, de Min Jin Lee, La insoportable levedad del ser, de Milan Kundera, y obras de Olga Tokarczuk.

El proyecto pretende ir más allá de una simple exposición de libros censurados. La Manifesto Library se plantea como un espacio vivo de lectura y reflexión, no como un museo de la censura. La idea es que los visitantes puedan acercarse a las obras, debatir sobre ellas y reflexionar sobre las razones por las que determinados textos han sido considerados peligrosos, incómodos o inaceptables en determinados contextos. La propia iniciativa reivindica la lectura como una forma de aproximarse a otras experiencias y perspectivas.

Uno de los aspectos más interesantes es precisamente la concepción de la biblioteca como instrumento de libertad cultural. Livraria Lello resume esta filosofía con la idea de que «el libro es una tecnología de libertad». De este modo, la biblioteca no se limita a conservar obras que fueron objeto de censura, sino que utiliza esos libros para plantear una cuestión contemporánea: qué ocurre cuando instituciones políticas, educativas o sociales intentan determinar qué puede leer una comunidad.

La iniciativa adquiere especial relevancia en un contexto internacional de creciente preocupación por la censura de libros, especialmente en el ámbito educativo. La colección de Oporto reúne precisamente obras que han sufrido restricciones en distintos lugares y por motivos muy diferentes, convirtiendo la biblioteca en una especie de mapa internacional de los conflictos existentes alrededor de la libertad de lectura.

MANIFESTO LIBRARY

En esta biblioteca se encuentran cien libros que hacen preguntas o que, en algún momento, fueron cuestionados.

Organizados en cuatro capítulos: Poder, Control, Voz y Memoria, estos libros exploran lo que sucede cuando las ideas son desafiadas, las voces son silenciadas y las historias son olvidadas.

La Manifesto Library nace de una colaboración entre la Livraria Lello y el Service95 Book Club, la comunidad global de lectura fundada por Dua Lipa, cuyas conversaciones con escritores como Margaret Atwood y Olga Tokarczuk han contribuido a devolver los libros al centro de la cultura contemporánea.

Porque retirar un libro de una estantería nunca es solo retirar un libro. Es también decidir qué preguntas se pueden hacer, qué historias permanecen visibles y qué voces continúan escuchándose.

De libro prohibido a clásico inmortal: cómo Matar a un ruiseñor superó la censura para convertirse en un símbolo de la literatura estadounidense

Ryan, A. (2026). How To Kill a Mockingbird Got Banned and Became a Pulitzer-Winning Classic. 1000 Libraries Magazine. 1000 Libraries Magazine

El artículo repasa la extraordinaria trayectoria de Matar a un ruiseñor (To Kill a Mockingbird), la única novela publicada durante décadas por Harper Lee, desde su aparición en 1960 hasta su consolidación como una de las obras más influyentes de la literatura contemporánea. Lo que comenzó como una novela ambientada en el sur de Estados Unidos durante la Gran Depresión pronto se convirtió en un fenómeno editorial y cultural. En apenas un año obtuvo el Premio Pulitzer de Ficción (1961), permaneció durante meses entre los libros más vendidos y fue adaptada con éxito al cine. Sin embargo, paralelamente a este reconocimiento, la obra empezó a ser objeto de numerosas campañas de censura en escuelas y bibliotecas, convirtiéndose en uno de los libros más cuestionados de la historia reciente de Estados Unidos.

El artículo explica que las prohibiciones no se debieron a la calidad literaria de la obra, sino a los temas que aborda. La novela trata de forma directa el racismo, la injusticia judicial, la desigualdad social y la violencia en el sur segregacionista estadounidense. Además, utiliza expresiones raciales ofensivas propias del contexto histórico en el que transcurre la narración, un aspecto que ha generado numerosas controversias. Mientras algunos padres y responsables educativos consideran que ese lenguaje resulta inapropiado para estudiantes, otros sostienen que eliminar la obra supone privar a los jóvenes de una oportunidad para comprender críticamente la historia del racismo y debatir sobre los prejuicios y la discriminación. Esta tensión ha hecho que la novela aparezca de forma recurrente en las listas de libros impugnados o retirados de centros educativos.

El texto destaca que precisamente esa capacidad para provocar debate explica buena parte de su permanencia en el canon literario. La figura de Atticus Finch continúa siendo objeto de discusión entre críticos y lectores: para unos representa un ejemplo de integridad moral y defensa de la justicia, mientras que otros consideran que refleja una visión limitada del problema racial desde la perspectiva de un protagonista blanco. Lejos de reducir el interés por la novela, estas interpretaciones han enriquecido su lectura y la han convertido en una obra que invita constantemente a la reflexión sobre la ética, la empatía y los derechos civiles. La evolución de su recepción demuestra cómo un clásico puede seguir generando nuevas preguntas en contextos sociales cambiantes.

Otro de los aspectos subrayados es el papel de bibliotecas, docentes y organizaciones defensoras de la libertad intelectual en la preservación del acceso a la obra. A pesar de los intentos de retirada de planes de estudio o colecciones bibliotecarias, Matar a un ruiseñor continúa siendo una de las novelas más leídas y estudiadas en Estados Unidos. Instituciones culturales y profesionales de la información argumentan que el contexto histórico y educativo permite abordar los contenidos controvertidos de manera crítica, favoreciendo el desarrollo del pensamiento analítico y el diálogo sobre cuestiones complejas relacionadas con la historia, la justicia y los derechos humanos.

El artículo concluye señalando que la historia de Matar a un ruiseñor ilustra una paradoja frecuente en la historia de la literatura: los libros que con mayor frecuencia son objeto de censura suelen ser también aquellos que ejercen una influencia cultural más profunda. Más de seis décadas después de su publicación, la novela de Harper Lee continúa inspirando a millones de lectores y ocupando un lugar central en los debates sobre educación, memoria histórica y libertad de expresión. Su recorrido, desde las prohibiciones escolares hasta el reconocimiento universal como un clásico galardonado con el Pulitzer, demuestra que las obras literarias capaces de cuestionar las injusticias suelen perdurar mucho más allá de las controversias que suscitan.

La cantante Dua Lipa inaugura en Portugal una biblioteca dedicada a libros censurados

People.com (2026). Dua Lipa opens “Manifesto Library” in Portugal’s historic Livraria Lello bookshop.
https://people.com/dua-lipa-opens-manifesto-library-in-portugal-historic-livraria-lello-bookshop-12008706

“Manifesto Library”, que ese es su nombre, se plantea como una intervención cultural que combina literatura, activismo simbólico y divulgación, reivindicando el derecho a leer sin restricciones y el papel de los libros como herramientas de pensamiento crítico. Más allá de su dimensión mediática, el proyecto refuerza la imagen de Dua Lipa como figura influyente no solo en la música, sino también en el ámbito cultural contemporáneo y en el debate sobre la libertad de expresión en la era actual.

La cantante Dua Lipa ha ampliado su faceta cultural y literaria con la inauguración de la “Manifesto Library”, un proyecto permanente situado en el interior de la emblemática Livraria Lello, en Oporto (Portugal). Esta iniciativa se presentó oficialmente el 27 de junio de 2026 dentro del festival literario internacional BABELL – City of Books, consolidándose como la primera materialización física de su proyecto editorial y cultural Service95 Book Club, que ya venía funcionando como club de lectura y plataforma de recomendaciones literarias a nivel global.

La biblioteca está concebida como un espacio dedicado a libros que han sido cuestionados, restringidos o censurados en distintos contextos internacionales, reuniendo una selección aproximada de 100 obras contemporáneas. Estas obras se organizan en torno a cuatro grandes ejes conceptuales: poder, control, voz y memoria, con el objetivo de fomentar la reflexión crítica sobre la libertad de expresión y los mecanismos sociales de censura.

Según la propia artista, el proyecto nace de la idea de que la lectura no es solo un acto cultural, sino también un ejercicio de libertad intelectual. La “Manifesto Library” se presenta como un “santuario” para libros y autores que han desafiado estructuras de poder, incluyendo obras que han sido retiradas de bibliotecas escolares o limitadas por abordar temas como la raza, la sexualidad o las identidades LGBTQIA+. En este sentido, la propuesta no solo busca exhibir libros, sino también provocar una conversación pública sobre quién decide qué se puede leer y por qué.

El proyecto también se vincula directamente con la evolución del universo Service95, que nació como un club de lectura digital y podcast en el que Dua Lipa entrevista a autores y recomienda lecturas. La apertura de esta biblioteca supone un paso más en su estrategia de expansión cultural, llevando ese espacio de diálogo literario al ámbito físico y situándolo en una de las librerías más icónicas de Europa, la Livraria Lello, conocida por su valor histórico y turístico.

La libertad de prensa mundial alcanza su nivel más bajo en 25 años

Kottke. 2026. “The World Press Freedom Index at Global 25-Year Low.” Kottke.org, May 2026. https://kottke.org/26/05/the-world-press-freedom-index-at-global-25-year-low

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Resultados del Informe 2026 del World Press Freedom Index, elaborado por Reporters Without Borders (RSF), destacando un hallazgo alarmante: la libertad de prensa mundial ha caído a su nivel más bajo en los 25 años de historia del índice. El texto subraya que esta degradación no es un fenómeno puntual, sino el resultado de un deterioro progresivo y sostenido desde comienzos de siglo.

Uno de los datos más significativos es que, por primera vez, más de la mitad de los países del mundo se encuentran en las categorías de “difícil” o “muy grave” en materia de libertad de prensa. Este cambio indica una expansión global de contextos hostiles para el periodismo, donde trabajar como periodista implica crecientes riesgos legales, políticos y de seguridad. El índice, que evalúa 180 países, muestra además que la puntuación media global nunca había sido tan baja, lo que refuerza la idea de un retroceso estructural más que coyuntural.

El artículo destaca también la evolución histórica del fenómeno: en 2002, cuando RSF comenzó a elaborar el índice, solo un 13,7% de los países se situaban en las categorías más bajas; en la actualidad, esa cifra supera el 52%. Paralelamente, la proporción de población mundial que vive en países considerados “libres” en términos de prensa ha descendido de aproximadamente un 20% a menos del 1%, lo que evidencia un cambio profundo en las condiciones globales de acceso a la información.

Entre las causas principales del deterioro, el informe citado por Kottke señala el uso creciente de legislaciones restrictivas vinculadas a la seguridad nacional, que en muchos casos se emplean para limitar la labor periodística o criminalizar la difusión de información. A ello se suman factores como la presión económica sobre los medios de comunicación, la precarización del sector y el aumento de la hostilidad política hacia periodistas y medios independientes.

El texto también apunta que el deterioro no se limita a regímenes autoritarios, sino que afecta también a democracias consolidadas, donde se observan retrocesos en garantías legales, intentos de control informativo o debilitamiento institucional de la libertad de prensa. Este fenómeno sugiere una tendencia global de erosión de las condiciones democráticas del periodismo.

La censura de libros en EE. UU. sigue en máximos históricos: bibliotecas bajo presión política

Associated Press. “Book Bans and Attempted Bans Remain at Record Highs, with ‘Sold’ Topping the List.” Associated Press, April 20, 2026. https://apnews.com/article/5403280786cf95111d4c9eb4b587c4be

La censura de libros y los intentos de retirar obras de bibliotecas en Estados Unidos continúan en niveles históricamente altos, según el informe anual de la American Library Association. La organización señala que, aunque el número total de incidentes descendió ligeramente respecto a 2023, la cantidad de títulos afectados sigue siendo extraordinariamente elevada. En 2025 se registraron impugnaciones contra 4.235 obras distintas, apenas por debajo del récord de 4.240 alcanzado dos años antes. Esto confirma que la batalla cultural en torno a las colecciones bibliotecarias no es un episodio pasajero, sino una tendencia consolidada.

El dato más llamativo del informe es que las prohibiciones efectivas superaron ampliamente el número de desafíos formales. Más de 5.600 títulos fueron finalmente retirados o restringidos en bibliotecas y centros educativos. Esto sugiere que muchas campañas no se limitan a protestas simbólicas, sino que logran resultados concretos mediante presión política, decisiones administrativas o autocensura preventiva de las instituciones.

La American Library Association distingue entre “challenge” (solicitud de retirada o restricción) y “ban” (eliminación efectiva o limitación severa de acceso). Esa diferencia es importante porque muestra cómo funciona la censura contemporánea: no siempre se prohíbe de manera abierta, sino mediante reubicaciones, restricciones por edad, exclusión curricular o retirada temporal mientras se revisa el contenido.

Entre los libros más cuestionados de 2025 encabezó la lista Sold, novela publicada en 2006 sobre tráfico sexual en India. También figuran The Perks of Being a Wallflower, Gender Queer: A Memoir y Empire of Storms. Las objeciones suelen centrarse en temas LGBTQ+, violencia sexual, lenguaje explícito, consumo de sustancias o representaciones consideradas inapropiadas por determinados grupos.

Lista de la ALA de los libros más censurados de 2025

1. “Sold” by Patricia McCormick

2. “The Perks of Being a Wallflower” by Stephen Chbosky

3. “Gender Queer: A Memoir” by Maia Kobabe

4. “Empire of Storms” by Sarah J. Maas

5. (tie) “Last Night at the Telegraph Club” by Malinda Lo

5. (tie) “Tricks” by Ellen Hopkins

7. “A Court of Thorns and Roses” by Sarah J. Maas

8. (tie) “A Clockwork Orange” by Anthony Burgess

8. (tie) “Identical” by Ellen Hopkins

8. (tie) “Looking for Alaska” by John Green

8. (tie) “Storm and Fury” by Jennifer L. Armentrout

Uno de los cambios más significativos detectados por la ALA es el origen de las denuncias. Durante décadas, las quejas procedían sobre todo de padres o miembros concretos de una comunidad local. Ahora, más del 90 % de los desafíos provienen de activistas organizados, cargos públicos o campañas coordinadas a escala estatal y nacional. Según la asociación, esto demuestra una profesionalización de la censura, donde circulan listas de libros objetivo y estrategias replicadas en múltiples territorios.

Estados como Florida, Texas, Utah e Iowa aparecen citados como escenarios de leyes o medidas restrictivas sobre contenidos relacionados con identidad de género, orientación sexual o diversidad racial. El conflicto ya no se limita a decisiones escolares aisladas, sino que forma parte de debates legislativos y judiciales sobre qué pueden leer estudiantes y ciudadanos en instituciones públicas.

Para las bibliotecas, la cuestión es de fondo: si deben actuar como espacios plurales de acceso al conocimiento o como instituciones sujetas a vetos ideológicos coyunturales. El informe recuerda que las bibliotecas existen para acoger múltiples experiencias humanas y garantizar el derecho a leer. En ese sentido, la controversia actual no trata solo de libros concretos, sino del papel de la cultura en una democracia.

El portal de búsqueda de censura de la ALA: una herramienta para rastrear la restricción del acceso a la información

Censorship Search Portal

American Library Association. Censorship Search Portal. Accedido el 21 de abril de 2026.

Censorship Search Portal de la American Library Association (ALA) es una herramienta diseñada para facilitar el acceso a información sobre intentos de censura en bibliotecas, escuelas y universidades de Estados Unidos. Su objetivo principal es permitir a los usuarios consultar si determinados libros, autores o materiales han sido objeto de restricciones o intentos de eliminación, contribuyendo así a la transparencia y al conocimiento público sobre estos procesos.

El portal se nutre de una base de datos mantenida por la Office for Intellectual Freedom (OIF) de la ALA, que recopila información a partir de informes confidenciales, registros públicos y cobertura mediática. No obstante, la propia ALA reconoce que esta base de datos es incompleta, ya que muchos casos de censura no se denuncian o permanecen invisibles. Aun así, constituye una de las fuentes más relevantes para estudiar tendencias y casos concretos de censura en el ámbito bibliotecario.

Más allá de su función informativa, el portal se enmarca en una defensa activa de la libertad intelectual. La ALA subraya que el acceso libre a la información es un derecho fundamental que permite a los individuos desarrollar pensamiento crítico, comprender distintas perspectivas y formar opiniones propias. Desde esta perspectiva, cualquier restricción basada en desacuerdos ideológicos se considera una forma de censura que afecta no solo a un libro o recurso, sino al conjunto de la comunidad.

Censorship Search Portal no solo actúa como repositorio de datos, sino también como instrumento de concienciación y defensa de la libertad de lectura. Al visibilizar los intentos de censura, contribuye a reforzar el papel de las bibliotecas como espacios de acceso equitativo al conocimiento y como garantes de los derechos informativos en una sociedad democrática.

Despida la directora de biblioteca por negarse a retirar varios libros infantiles: censura, ética profesional y conflicto político en EE. UU.

Montesinos, Patsy. “Rutherford County Library Board Fires Director After She Refuses to Relocate 132 Children’s Books.” NewsChannel 5 Nashville, 30 de marzo de 2026.

Acceso al original

La destitución de la directora del sistema de bibliotecas del condado de Rutherford, en Tennessee, se inscribe en un contexto de creciente tensión en torno al acceso a la información y la censura en bibliotecas públicas de Estados Unidos. El conflicto se originó cuando la junta de la biblioteca ordenó trasladar 132 libros infantiles —muchos de ellos relacionados con diversidad, justicia social o temática LGBTQ+— desde la sección infantil a la sección de adultos, al considerarlos inapropiados para menores.

La directora, Luanne James, se negó a ejecutar esta decisión, argumentando que suponía una vulneración de la libertad de expresión y un caso claro de “discriminación por punto de vista”, en contradicción con los principios éticos de la profesión bibliotecaria.

La negativa de James no fue un simple desacuerdo administrativo, sino una postura fundamentada en la defensa del acceso equitativo a la información. En su declaración, sostuvo que los bibliotecarios no deben convertirse en instrumentos de agendas políticas y que restringir el acceso a ciertos contenidos por razones ideológicas perjudica directamente a la comunidad usuaria. Su decisión generó un fuerte apoyo ciudadano —con manifestaciones públicas a su favor—, pero también una oposición firme por parte de sectores que consideraban necesario limitar el acceso de menores a determinados contenidos.

Finalmente, la junta votó su despido por una mayoría clara (8 votos frente a 3), justificando la decisión en su negativa a acatar una directriz institucional. Desde la perspectiva de los responsables políticos, el conflicto se interpretó como una cuestión de gobernanza y cumplimiento de decisiones administrativas. Sin embargo, para amplios sectores del ámbito bibliotecario y organizaciones defensoras de la libertad intelectual, el caso se ha convertido en un símbolo de la creciente presión política sobre las bibliotecas y del papel de los profesionales como garantes del derecho a leer.

En un plano más amplio, este episodio refleja una tendencia nacional en Estados Unidos marcada por el aumento de controversias sobre libros en bibliotecas y escuelas, especialmente aquellos relacionados con identidad de género, diversidad racial o cuestiones sociales. La destitución de James pone de relieve el choque entre políticas restrictivas impulsadas desde determinados ámbitos políticos y los principios tradicionales de la biblioteconomía, centrados en la neutralidad, la inclusión y el acceso libre a la información. Así, el caso trasciende lo local y se configura como un ejemplo paradigmático del debate contemporáneo sobre censura, libertad intelectual y función social de las bibliotecas.