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Palabras que cuidan: la Biblioteca Pública Municipal de la Chana como agente de salud mental para personas mayores a través de la lectoescritura y la narración oral

«Palabras que cuidan» en la Biblioteca Pública Municipal de la Chana

López Melguizo, Inmaculada. “Palabras que cuidan: la Biblioteca Pública Municipal de La Chana como agente de salud mental para personas mayores a través de la lectoescritura y la narración oral.” Boletín de la Asociación Andaluza de Bibliotecarios, no. 131 (enero-junio 2026): 65-80

Artículo

Inmaculada López Melguizo presenta el proyecto “Palabras que cuidan”, desarrollado en la Biblioteca Pública Municipal de La Chana (Granada), como una experiencia innovadora que sitúa a la biblioteca pública en el centro de las estrategias de promoción de la salud mental y del bienestar de las personas mayores. La autora parte de un contexto social marcado por el envejecimiento progresivo de la población, el incremento de los problemas de salud mental y el impacto creciente de la soledad no deseada y el aislamiento social. Frente a esta realidad, defiende que las bibliotecas pueden trascender su función tradicional de acceso a la información para convertirse en espacios de prevención, acompañamiento y cohesión comunitaria, utilizando la lectura, la escritura y la narración oral como herramientas terapéuticas y de inclusión social.

El programa está dirigido principalmente a personas mayores de 65 años, especialmente aquellas que viven solas o presentan situaciones de vulnerabilidad emocional, cognitiva o social. La propuesta metodológica se estructura como una intervención integral que combina actividades culturales, educativas y socioemocionales con el objetivo de favorecer el envejecimiento activo y mejorar la calidad de vida de los participantes. La iniciativa se apoya en un enfoque multidisciplinar en el que colaboran profesionales de la biblioteca, del ámbito sanitario, educativo y del voluntariado vecinal, reforzando la idea de que la biblioteca puede actuar como un auténtico nodo comunitario capaz de articular redes de apoyo y colaboración entre diferentes agentes sociales.

Inmaculada López Melguizo, en el centro, con un grupo de personas mayores en una de las actividades

Uno de los pilares fundamentales del proyecto es el programa “Lecturas que curan”, centrado en la lectura compartida en voz alta y en el uso de materiales adaptados mediante lectura fácil. La autora explica que la lectura en voz alta no solo favorece la comprensión lectora, sino que también estimula la memoria, la concentración, el enriquecimiento del vocabulario y la expresión oral. Además, destaca su capacidad para fortalecer los vínculos afectivos entre los participantes, despertar la imaginación y facilitar el acceso a la literatura a personas con dificultades visuales, lectoras o lingüísticas. La lectura compartida se convierte así en un instrumento de comunicación emocional y de creación de espacios seguros donde los mayores pueden compartir recuerdos, emociones y experiencias personales.

El segundo eje del programa, denominado “Palabras que sanan”, utiliza la escritura creativa y autobiográfica como vehículo para recuperar la memoria personal, reforzar la autoestima y ofrecer a las personas mayores la oportunidad de reconstruir y compartir su propia historia de vida. A través de ejercicios centrados en los recuerdos de la infancia, las personas y lugares significativos, las vivencias cotidianas o la transformación literaria de la experiencia personal, los participantes desarrollan capacidades expresivas al tiempo que fortalecen su identidad y preservan la memoria colectiva del barrio. El taller se desarrolla en un ambiente de respeto y ausencia de juicios, favoreciendo que cada persona encuentre las palabras necesarias para expresar su trayectoria vital.

La propuesta incorpora también un bloque específico de estimulación cognitiva, orientado al mantenimiento y mejora de funciones como la memoria, la atención, el lenguaje, el razonamiento y la orientación. Las actividades, planteadas mediante juegos, dinámicas grupales y ejercicios adaptados al nivel de cada participante, buscan reducir el aislamiento social y reforzar la integración comunitaria. El programa se complementa con sesiones de cinefórum que utilizan películas de temática literaria como punto de partida para el diálogo intergeneracional, la evocación de recuerdos y la expresión emocional, contribuyendo tanto al desarrollo del pensamiento crítico como al fortalecimiento de las relaciones sociales entre los asistentes.

Otro componente relevante del proyecto son los talleres de gestión emocional, orientados al aprendizaje de estrategias para afrontar el estrés, la ansiedad y el miedo. Estas actividades ayudan a identificar las sensaciones físicas asociadas a las emociones, comprender la relación entre cuerpo y mente y desarrollar habilidades de regulación emocional. Paralelamente, el programa promueve la narración oral mediante talleres donde las personas mayores recuperan el arte tradicional de contar historias, compartiendo recuerdos, leyendas, canciones y experiencias que fortalecen tanto su autoestima como la memoria colectiva de la comunidad. La grabación de estos testimonios en formatos escritos, sonoros y audiovisuales garantiza además su conservación como patrimonio cultural para generaciones futuras.

La dimensión comunitaria del proyecto se amplía mediante actividades culturales agrupadas bajo el nombre “Pasaporte de letras”, que incluyen visitas a museos, monumentos, librerías y conciertos con el propósito de fomentar la participación cultural, desarrollar la sensibilidad artística y reforzar el sentimiento de pertenencia al entorno. Asimismo, el programa “Puentes de vida” organiza encuentros entre personas mayores y estudiantes para favorecer el intercambio de conocimientos, valores y experiencias entre generaciones. Estas actividades persiguen reducir la soledad de las personas mayores, promover la empatía y el respeto entre jóvenes y mayores y fortalecer el tejido social de la comunidad mediante relaciones estables y significativas.

Los objetivos del proyecto se concretan en metas cuantificables relacionadas con la mejora del bienestar emocional, el fomento del hábito lector y escritor, el desarrollo de las capacidades cognitivas, la creación de vínculos sociales, la conservación de historias de vida y la detección temprana de situaciones de vulnerabilidad emocional. Para evaluar el impacto se establecen indicadores específicos, como porcentajes de participación, mejoras en pruebas cognitivas, niveles de satisfacción, incremento de las relaciones sociales y creación de un archivo permanente de relatos personales.

Los resultados obtenidos muestran un elevado grado de cumplimiento de los objetivos previstos. La autora señala una mejora significativa del bienestar emocional en el 78 % de los participantes, un aumento de la autoestima, una reducción de la ansiedad y de la sensación de soledad, así como una mejora media del 22 % en ejercicios de memoria y atención. El 82 % participó activamente en las actividades de lectura y escritura y dos tercios manifestaron su intención de mantener estos hábitos tras finalizar el programa. Además, el 93 % estableció relaciones sociales significativas dentro del grupo y más de la mitad continuó reuniéndose de forma autónoma después de concluir las actividades, lo que evidencia la consolidación de redes de apoyo comunitario. El proyecto también permitió crear un repositorio digital con doce historias de vida grabadas, preservando así un valioso patrimonio de memoria colectiva.

López Melguizo sostiene que “Palabras que cuidan” demuestra que la biblioteca pública puede desempeñar un papel activo y eficaz como agente de salud comunitaria. La combinación de lectoescritura, narración oral, estimulación cognitiva, acompañamiento emocional y participación cultural constituye una estrategia preventiva capaz de mejorar la calidad de vida de las personas mayores, fortalecer la cohesión social y combatir la soledad no deseada. La autora considera que el modelo es fácilmente replicable en otras bibliotecas públicas gracias a su bajo coste y al aprovechamiento de recursos ya existentes, recomendando ampliar la colaboración con los servicios sanitarios y sociales, incorporar materiales adaptados y mantener una programación estable que consolide a las bibliotecas como espacios de cuidado, bienestar y participación ciudadana.

Profesionales que han impartido los talleres y actividades:

Lecturas que curan que impartieron Andrea Villarrubia y Juan Mata.

El de escritura Palabras que sanan con Alejandro Pedregosa.

Gestión de estrés y emociones con la psicóloga Verónica Romero.

Visitas culturales con M. Teresa Hontoria de Granada Singular.

Estimulación cognitiva con Trinidad Ortiz

Documental a cargo de Marta Girón Adán.

-Voluntaria del proyecto:
Mercedes Morales (Cheles)

-Jose Antonio M. Muñoz
-Isabel María Morales Muñoz

Equipo sanitario encargado de la evaluación y seguimiento

-Inmaculada Gallardo García
-Miriam Huertas Barros
-Adrián García Barbarroja
-Celia Carmen Cuadrado Alburquerque

Tendencias en mobiliario para bibliotecas públicas en 2026: flexibilidad, diseño humano y espacios multifuncionales

Public Library Furniture Trends – 2026 Market Predictions”. Library Journal (LJ), 2026. Disponible en: https://www.libraryjournal.com/story/public-library-furniture-trends—2026-market-predictions-lj260601

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El artículo de Library Journal analiza cómo está evolucionando el mobiliario en bibliotecas públicas hacia 2026 en un contexto de crecimiento sostenido del uso de estos espacios y de transformación de su función social. Las bibliotecas ya no se conciben únicamente como depósitos de libros, sino como infraestructuras comunitarias activas, lo que obliga a replantear el diseño del espacio interior y, especialmente, del mobiliario.

Uno de los ejes centrales del texto es la idea de que las bibliotecas están pasando de modelos uniformes a entornos altamente diferenciados. Esto implica la creación de zonas específicas para distintos tipos de usuarios: infancia, adolescencia, trabajo individual, colaboración, formación o reuniones comunitarias. Cada grupo requiere condiciones espaciales y mobiliario distintos, lo que impulsa la diversificación del diseño.

El artículo destaca también el auge de la flexibilidad espacial como principio rector. Las bibliotecas necesitan mobiliario que pueda reconfigurarse fácilmente para adaptarse a actividades cambiantes a lo largo del día: desde sesiones de lectura infantil por la mañana hasta talleres comunitarios o reuniones por la tarde. Esta lógica responde a la presión creciente sobre los espacios públicos, que deben hacer más con menos superficie disponible.

Otro elemento clave es la incorporación de soluciones para el trabajo digital. El mobiliario contemporáneo debe integrar tecnología, conectividad y ergonomía, permitiendo el uso de portátiles, dispositivos móviles y estaciones de trabajo híbridas. Esto incluye mesas con acceso a energía, estaciones de estudio individual y carrels diseñados para ofrecer concentración en entornos de alta afluencia.

El texto subraya igualmente la importancia de la diversidad de productos de mobiliario. No existe ya un único modelo de silla, mesa o puesto de lectura válido para toda la biblioteca. En su lugar, se busca una combinación de soluciones que respondan a distintos modos de uso: lectura silenciosa, trabajo colaborativo, aprendizaje informal o interacción comunitaria.

En paralelo, se observa un incremento del interés por la ergonomía y el confort, especialmente en contextos de uso prolongado. Las bibliotecas incorporan mobiliario más cómodo, ajustable y pensado para largas estancias, en contraste con modelos más rígidos del pasado. Esto responde a la función creciente de la biblioteca como espacio de estudio, trabajo y permanencia prolongada.

El artículo también conecta estas tendencias con factores estructurales del sector: aumento del uso de bibliotecas, mayor demanda de servicios comunitarios y presión presupuestaria. En este contexto, el mobiliario no es solo un elemento estético o funcional, sino una herramienta estratégica para maximizar el uso del espacio y mejorar la experiencia del usuario.

Se apunta a la consolidación de un modelo de biblioteca como “infraestructura social flexible”, donde el diseño interior debe ser capaz de adaptarse a cambios constantes en programación, tecnología y necesidades comunitarias. El mobiliario, por tanto, deja de ser estático para convertirse en un componente dinámico del ecosistema bibliotecario.

Cambio de imagen de la Biblioteca Pública de Ottawa

Abebe, Abyssinia. 2026. “Breaking down the Ottawa Public Library’s rebrand and its numbers.” Ottawa Citizen. 10 de mayo de 2026. https://ottawacitizen.com/news/ottawa-public-library-rebrand

Ante la disminución del préstamo de libros físicos y las visitas presenciales a sus 33 sucursales, la Biblioteca Pública de Ottawa está redoblando sus esfuerzos para renovar su imagen. Esta renovación la posiciona como un «tercer espacio» para sus usuarios.

El artículo analiza en profundidad el proceso de cambio o actualiza su identidad de marca (rebranding) de la  Ottawa Public Library (OPL), un sistema bibliotecario que está redefiniendo su papel en la comunidad en un contexto de transformación digital, cambios en los hábitos de lectura y descenso del uso tradicional del libro impreso. La nueva estrategia de marca no se limita a un cambio visual o estético, sino que forma parte de una reorientación institucional más amplia que busca posicionar la biblioteca como un “tercer espacio” comunitario: un lugar intermedio entre el hogar y el trabajo donde las personas puedan reunirse, aprender, interactuar y participar en actividades culturales y sociales.

Uno de los ejes centrales del artículo es el análisis de los datos que contextualizan esta transformación. Aunque la OPL ha experimentado un descenso en los préstamos de libros físicos y en las visitas presenciales a sus 33 sucursales, simultáneamente se observa un incremento en otros indicadores de uso, como el crecimiento del número de tarjetas de usuario y la expansión de los servicios digitales. Este contraste evidencia un cambio estructural en la forma en que los usuarios se relacionan con la biblioteca: menos centrado en la circulación tradicional de libros y más orientado hacia el acceso a servicios, espacios de estudio, recursos digitales y actividades comunitarias.

El cambio se interpreta como una respuesta estratégica a esta evolución. La nueva identidad visual y discursiva de la OPL enfatiza valores como la accesibilidad, la inclusión, la curiosidad y la conexión comunitaria. La biblioteca deja de presentarse exclusivamente como un depósito de libros para consolidarse como una plataforma de servicios culturales y educativos más amplia. Esta redefinición incluye también un esfuerzo por reforzar la percepción de la biblioteca como un espacio acogedor, flexible y adaptado a diversas necesidades sociales.

El artículo también subraya la dimensión simbólica del cambio. Elementos como el nuevo diseño de marca, la comunicación institucional y las campañas asociadas buscan reforzar la idea de que la biblioteca es un espacio vivo y en transformación. El concepto de “tercer espacio” se convierte en el eje conceptual que articula esta nueva etapa, alineándose con tendencias internacionales en biblioteconomía que redefinen las bibliotecas como infraestructuras sociales más que como simples centros de préstamo.

OPL no es un caso aislado, sino un ejemplo representativo de cómo las bibliotecas públicas están adaptándose a un ecosistema informacional cambiante. La transición hacia servicios híbridos, la centralidad de la experiencia del usuario y la necesidad de justificar su relevancia social en la era digital aparecen como desafíos comunes en muchas instituciones bibliotecarias contemporáneas.

Guía práctica para el uso reflexivo y análisis de herramientas de Inteligencia Artificial en bibliotecas públicas y comunitarias

Guía práctica para el uso reflexivo y análisis de herramientas de Inteligencia Artificial en bibliotecas públicas y comunitarias. Iberbibliotecas, 2026

Texto completo

Guía práctica para el uso reflexivo y análisis de herramientas de Inteligencia Artificial en bibliotecas públicas y comunitarias se concibe como una oportunidad de crear un diálogo sobre el uso de las herramientas de IA en los espacios bibliotecarios, con un foco prioritario en el análisis y reflexión de las herramientas tecnológicas actuales. Se hace necesario asumir una posición clara, reflexiva, ética y crítica frente a estas herramientas, reconociendo tanto sus potencialidades como sus riesgos, siendo este el punto de partida para orientar prácticas, decisiones y conversaciones informadas, necesarias en un escenario de cambio a alta velocidad.

La guía propone que la Inteligencia Artificial debe entenderse de forma crítica, ética y contextual, especialmente en bibliotecas públicas y comunitarias, que actúan como mediadoras entre tecnología y ciudadanía.

En primer lugar, explica que la IA no es inteligencia humana, sino sistemas que analizan datos y patrones. Por ello, sus resultados pueden contener errores, sesgos y limitaciones, lo que exige una comprensión básica por parte de los profesionales.

Uno de los ejes centrales es que la IA reproduce desigualdades sociales (de género, raza o cultura), ya que aprende de datos históricos. Por eso, las bibliotecas deben fomentar una alfabetización crítica, ayudando a las comunidades a cuestionar y comprender estas tecnologías.

La guía también ofrece orientaciones prácticas:

  • Cómo buscar y evaluar herramientas de IA.
  • Cómo interactuar mejor con ellas (prompts, contexto, roles).
  • Cómo integrarlas en servicios bibliotecarios (chatbots, recomendación, apoyo a la lectura).

Finalmente, subraya que la IA debe usarse con:

  • supervisión humana
  • respeto a la privacidad
  • enfoque inclusivo y sostenible

Las bibliotecas son las personas: entrevista a Manuel Leal y a Pep Bruno

Las bibliotecas son las personas: entrevista a Manuel Leal y a Pep Bruno

Planeta Biblioteca 2026/02/25.

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Hoy hemos entrevistado Manuel Hernández Leal, bibliotecario de Villamayor en Salamanca y a Pep Bruno, cuentacuentos y socio fundador de la Asociación de Profesionales de la Narración oral  (AEDA). Manuel reivindica la biblioteca pública como espacio de transformación social y convivencia. Formado en la Universidad de Salamanca, dirige desde 2000 la Biblioteca Municipal de Villamayor con un enfoque basado en creatividad, participación y compromiso. Defiende la cooperación cultural transfronteriza con Portugal como vía de enriquecimiento mutuo. Destaca proyectos sociales como Coro Imperfecto o Migrantes, que refuerzan la inclusión y la cohesión comunitaria. Sitúa la narración oral en el centro de la vida bibliotecaria, como ejercicio de escucha e inteligencia emocional. Iniciativas como Des-Parejados ejemplifican su apuesta por experiencias culturales compartidas entre generaciones. Su nombramiento como Socio de Honor de AEDA reconoce una trayectoria dedicada a hacer de la biblioteca un lugar profundamente humano.

Cambios en las leyes federales obligan a bibliotecas a suspender servicios de tramitación de pasaporte

Connecticut Public / CT Mirror. “Nonprofit CT Libraries to Discontinue Passport Application Services.CT Mirror, 6 de febrero de 2026. https://ctmirror.org/2026/02/06/nonprofit-ct-libraries-to-discontinue-passport-application-services/?utm_source=flipboard&utm_content=topic/libraries

A partir del 13 de febrero de 2026, varias bibliotecas públicas sin ánimo de lucro en el estado de Connecticut (EE. UU.) dejarán de ofrecer servicios de ayuda para completar solicitudes de pasaporte debido a la nueva normativa federal.

La decisión se debe a una nueva exigencia del gobierno federal que obliga a que las solicitudes de pasaporte sean procesadas únicamente por agencias gubernamentales autorizadas, dejando fuera a las bibliotecas que operan como organizaciones 501(c)(3). Este cambio afecta a bibliotecas como la Ferguson Library en Stamford, la Ridgefield Library, la de Farmington y la de Norwich, entre otras, que históricamente brindaban este servicio a la comunidad local.

Los directores y responsables de estas bibliotecas expresaron su preocupación por el impacto negativo que esto tendrá tanto para los residentes como para las propias instituciones. Muchas personas utilizaban el servicio de la biblioteca porque les resultaba más accesible que acudir a una oficina de correos u otra dependencia gubernamental, especialmente quienes trabajan hasta tarde o tienen barreras de transporte. Además, en el caso de la Ferguson Library, el servicio de pasaportes representó una parte significativa de sus ingresos operativos —casi 8,000 solicitudes gestionadas en 2025, con alrededor de 368,000 USD en ingresos que se reinvertían en programas, colecciones y servicios comunitarios— por lo que su eliminación plantea desafíos financieros adicionales para mantener otros servicios.

Las bibliotecas también señalaron que este cambio podría afectar desproporcionadamente a comunidades vulnerables que, por razones de trabajo, acceso o inquietudes relacionadas con la inmigración, dependían de la asistencia directa en estos trámites. Algunos representantes locales han impulsado un proyecto de ley federal (como HR 6997) que, de aprobarse, permitiría a bibliotecas sin ánimo de lucro volver a procesar pasaportes, aunque por ahora estas instituciones deberán buscar fuentes alternativas de financiamiento y redirigir a los usuarios a oficinas postales u otras agencias gubernamentales para completar sus solicitudes.

Impacto social de las Bibliotecas Públicas en Canadá

Canadian Urban Libraries Council/Conseil des Bibliothèques Urbaines du Canada (CULC/CBUC). (30 de enero de 2026). Social Impact Study: National Social Impact Study on Urban Public Libraries in Canada. Informe nacional sobre el impacto social de las bibliotecas públicas urbanas en Canadá.

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Se trata de una investigación pionera realizada en Canadá para comprender de manera profunda el papel social y comunitario de las bibliotecas públicas urbanas. Esta iniciativa analiza cómo los servicios, espacios, programas y actividades de las bibliotecas influyen en la vida de las personas y en el tejido social de las comunidades, más allá de las métricas tradicionales como la cantidad de visitas, préstamos de libros o participación en eventos. El estudio explora el valor que las bibliotecas generan en términos de bienestar social, inclusión, aprendizaje, cohesión comunitaria y participación cívica.

La investigación se basa en datos empíricos obtenidos de más de 18.000 encuestados que interactúan con bibliotecas en 26 sistemas urbanos de bibliotecas públicas en todo Canadá. Para recopilar esta información, se combinaron métodos cuantitativos y cualitativos que incluyen encuestas en línea detalladas y entrevistas individuales, proporcionando una visión holística del impacto que estos espacios tienen en la vida diaria de las personas. Además, el estudio se llevó a cabo en colaboración con el consorcio de investigación Is It a Bird / It Depends, especializado en análisis de impacto social, lo cual fortifica la rigurosidad metodológica de la investigación.

Uno de los aspectos centrales del Estudio Nacional de Impacto Social es su enfoque integral y centrado en la experiencia vivida de las personas usuarias. Más que medir solo estadísticas operativas, el estudio pretende captar cómo las bibliotecas contribuyen al bienestar emocional, social, intelectual y creativo de sus comunidades. Los resultados —publicados en enero de 2026— no solo aportan datos significativos para entender mejor el valor de las bibliotecas, sino que también pretenden orientar conversaciones nacionales y regionales sobre políticas públicas, inversión, planificación y defensa del papel de las bibliotecas en la sociedad canadiense del siglo XXI.

En términos de impacto estratégico, este estudio proporciona evidencia sólida y contextualizada sobre la importancia de las bibliotecas públicas urbanas, destacando cómo estos espacios fortalecen la cohesión social, facilitan el acceso equitativo al conocimiento y fomentan oportunidades de aprendizaje a lo largo de la vida. Asimismo, al poner el foco en experiencias reales de los usuarios, el estudio amplía el entendimiento tradicional de los resultados de las bibliotecas, demostrando que su valor no se limita únicamente a actividades culturales o educativas, sino que impacta de forma significativa en el bienestar global de las comunidades urbanas.

Una biblioteca pública y una universitaria comparten su espacio y misión para ampliar el acceso y fortalecer el impacto comunitario

Jasper Love, Sage; Jangjou, Elmira; y Melissa Blankstein. Shared Space, Shared Mission: How the King Library Expands Access and Strengthens Community Impact. Ithaka S+R, 28 de enero de 2026. https://doi.org/10.18665/sr.32464

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El documento aborda cómo dos instituciones bibliotecarias —una académica y otra pública— comparten un mismo edificio y recursos con el objetivo de ampliar el acceso a servicios, fortalecer los vínculos con la comunidad y satisfacer diversas necesidades de distintos públicos —desde estudiantes universitarios hasta habitantes de la ciudad con necesidades básicas o de aprendizaje.

El estudio Shared Space, Shared Mission examina la colaboración a largo plazo entre la San José State University (SJSU) y la San José Public Library (SJPL) mediante el modelo de biblioteca de uso conjunto conocido como Dr. Martin Luther King, Jr. Library.

El informe se basa en entrevistas con personales y líderes de ambas instituciones y presenta un análisis detallado de la evolución, gobernanza y operaciones de esta asociación. Se destaca la importancia de acuerdos de operación claras, estructuras de gobierno eficaces y comunicación constante para coordinar políticas, responsabilidades y servicios compartidos. Las entrevistas revelan que el trabajo colaborativo dentro de un espacio compartido permite crear una identidad conjunta, desarrollar programación cultural y educativa integrada y ofrecer recursos mejorados que ninguna de las dos bibliotecas podría proporcionar de forma independiente.

Además, la King Library se describe como un centro de servicios que va más allá de los libros y las colecciones. Ofrece apoyo para alfabetización digital, acceso a tecnología, programas culturales, cursos para adultos, iniciativas de salud y servicios de referencia para necesidades básicas como vivienda, empleo y asistencia social. Esta amplia gama de servicios ofrece un ejemplo de cómo las bibliotecas pueden funcionar como espacios de inclusión comunitaria y como nodos de redes de apoyo social.

El documento también identifica desafíos asociados con el modelo compartido: tensiones entre las necesidades específicas de estudiantes universitarios y de la comunidad en general, confusiones operativas debidas a diferentes políticas institucionales, y la necesidad de métricas compartidas para evaluar conjuntamente el impacto de la alianza. A pesar de estos retos, la misión compartida de maximizar recursos y ampliar el impacto social sigue guiando el trabajo colaborativo entre ambas instituciones.

Las bibliotecas públicas en la lucha por la equidad en el acceso a la información

Gardella, G. (9 de noviembre de 2025). Libraries: The Frontline Warriors in the Battle for Information Equity. LibLime. Recuperado de https://liblime.com/2025/11/09/libraries-the-frontline-warriors-in-the-battle-for-information-equity/

El artículo analiza el papel central y transformador de las bibliotecas públicas en la lucha por la equidad en el acceso a la información en un mundo donde persisten profundas brechas digitales y sociales.

El texto parte de una realidad preocupante: el acceso a la información sigue siendo desigual incluso en países desarrollados como Estados Unidos y Canadá, donde una proporción significativa de hogares no tiene conexión a internet en casa o no puede permitirse servicios digitales básicos. Esta disparidad —conocida como brecha digital— no solo limita el acceso a entretenimiento o comunicación, sino que se traduce en barreras reales para la educación, el empleo, la atención médica y la participación cívica. En este contexto, las bibliotecas han evolucionado mucho más allá de su rol tradicional de préstamo de libros para posicionarse como infraestructuras críticas del siglo XXI que democratizan el acceso a la información y a las herramientas necesarias para navegar en un entorno cada vez más digitalizado.

Para enfrentar la brecha digital, las bibliotecas públicas ofrecen acceso gratuito a tecnologías y conectividad que muchas personas no tienen en sus hogares. Esto incluye computadoras con conexión a internet y acceso Wi-Fi para dispositivos personales, servicios que resultan vitales en comunidades rurales y de bajos ingresos donde la banda ancha sigue siendo limitada o costosa. Durante la pandemia de COVID-19, la importancia de estos servicios se hizo especialmente evidente, ya que escuelas, lugares de trabajo y servicios gubernamentales se trasladaron en línea. Algunas bibliotecas incluso extendieron el acceso a internet fuera de sus instalaciones al ofrecer dispositivos Wi-Fi portátiles para préstamo, servicios disponibles más allá del horario tradicional de apertura. Este enfoque no solo ha ampliado el acceso a internet, sino que ha reforzado a las bibliotecas como puntos de infraestructura digital esenciales para sus comunidades.

El artículo enfatiza también que el acceso a la tecnología por sí solo no basta si las personas no cuentan con las habilidades para utilizarla de manera efectiva. Por ello, las bibliotecas han ampliado sus programas de alfabetización digital, ofreciendo clases, tutorías personalizadas y asistencia práctica para ayudar a los usuarios a navegar por el mundo digital. Esta formación cubre desde habilidades básicas de uso de computadoras e internet hasta áreas más avanzadas como manejo de software, desarrollo web, programación y tecnologías de asistencia. Estos programas son esenciales para grupos que tradicionalmente enfrentan mayores barreras tecnológicas, incluyendo personas mayores, quienes buscan empleo, inmigrantes y otros sectores vulnerables. La alfabetización digital se presenta no solo como una herramienta de inclusión económica, sino también como un medio para fortalecer la capacidad crítica de los ciudadanos frente a la desinformación y los sistemas algorítmicos que moldean el acceso a la información.

El artículo subraya además que la misión de las bibliotecas trasciende lo tecnológico para crear espacios físicos y virtuales inclusivos donde todos los miembros de la comunidad se sientan bienvenidos y apoyados. Las bibliotecas funcionan como espacios seguros para el aprendizaje, especialmente para poblaciones marginadas y estudiantes no tradicionales, manteniendo su papel como anclas comunitarias incluso en barrios donde otros espacios públicos han desaparecido. Las cifras son contundentes: antes de 2020, millones de sesiones de internet ocurrieron en bibliotecas públicas, enfatizando su rol como infraestructura digital accesible para personas de todas las edades y orígenes. Muchas bibliotecas han incorporado también espacios de creación (makerspaces) con tecnologías avanzadas como impresoras 3D y cortadoras láser, democratizando el acceso a herramientas que pueden potenciar la creatividad, la innovación y, en algunos casos, el emprendimiento local.

Finalmente, el artículo reconoce que persisten desafíos significativos para que las bibliotecas cumplan plenamente su misión de equidad informacional. Entre los principales obstáculos están la limitada capacidad de personal, la falta de recursos financieros insuficientes y las dificultades para llegar a poblaciones tradicionalmente desatendidas. Estos retos se agravan por un panorama político y económico incierto en el que incluso programas de conectividad que han demostrado su eficacia enfrentan recortes o cambios en las políticas públicas. A pesar de estas dificultades, el artículo concluye destacando la resiliencia y el compromiso de las bibliotecas con su propósito fundamental: garantizar que todas las personas, sin importar su nivel socioeconómico o lugar de residencia, puedan acceder a la información que necesitan para aprender, trabajar y participar plenamente en la sociedad. Las bibliotecas, según el texto, ejemplifican el principio de que el acceso a la información no es un lujo sino un derecho que requiere vigilancia activa y constante inversión para proteger y extender a todos.

El número de visitantes a las bibliotecas públicas vuelve a los niveles previos a la COVID-19 ante la crisis del coste de la vida.

Heath, Nicola. “Public Library Visitor Numbers Return to Pre-COVID Levels as Cost-of-Living Crisis Bites.ABC News, January 6, 2026. https://www.abc.net.au/news/2026-01-06/public-libraries-australia-visitors-up-cost-of-living-crisis/106152152

Las bibliotecas públicas de Australia han experimentado un notable repunte en el número de visitantes, alcanzando y superando las cifras registradas antes de la pandemia de COVID-19, según datos recientes de los servicios bibliotecarios del país.

Tras años de descenso en las visitas presenciales entre 2020 y 2022, el informe más reciente muestra que en 2023-24 se realizaron más de 88 millones de visitas en persona, un aumento del 10 % respecto al año anterior y un 4 % más que en 2019-20. Asimismo, el préstamo de materiales ha aumentado significativamente, con 174 millones de elementos prestados, un incremento del 23 % con respecto a 2019-20. Este auge ha sido impulsado por diversas estrategias de modernización y promoción, como campañas en redes sociales que han ayudado a reconectar a la comunidad con estos espacios culturales.

Una de las razones clave detrás del resurgimiento de las bibliotecas públicas es la persistente crisis del costo de la vida en Australia, que ha llevado a muchas personas a buscar recursos gratuitos y espacios comunitarios accesibles. Las bibliotecas no solo prestan libros y medios tradicionales, sino que han ampliado sus servicios para incluir colecciones digitales, como libros electrónicos y audiolibros, cuya demanda se ha duplicado en los últimos años. También ofrecen préstamos de objetos prácticos —como medidores de calidad del aire, cámaras térmicas o máquinas de coser— y programas educativos y sociales, lo que refuerza su papel como centros de apoyo comunitario.

Más allá del préstamo de materiales, las bibliotecas se han consolidado como lugares de encuentro social y apoyo comunitario. Ofrecen actividades para todas las edades, desde clubes de LEGO y cuentacuentos hasta charlas con autores y espacios de estudio para estudiantes. Además, proporcionan acceso a servicios esenciales como conexión Wi-Fi, ordenadores públicos y formación en alfabetización digital, convirtiéndose en recursos clave para personas con acceso limitado a Internet o tecnología en sus hogares. Sin embargo, a pesar de su creciente relevancia, los responsables del sector advierten sobre la insuficiencia de recursos y financiación para satisfacer la demanda ampliada de servicios, ya que el costo de operación aumenta más rápidamente que los ingresos disponibles para las bibliotecas.