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La realidad profesional del personal de las bibliotecas de titularidad pública en España

Grupo de Trabajo de Desarrollo Profesional del Consejo de Cooperación Bibliotecaria. (2026). La realidad profesional del personal de las bibliotecas de titularidad pública en España. Madrid: Ministerio de Cultura. 135 páginas. NIPO: 190-26-111-8. ISBN/EAN: 978-92-001729-7-7.

Informe disponible en acceso gratuito.

El informe La realidad profesional del personal de las bibliotecas de titularidad pública en España, elaborado por el Grupo de Trabajo de Desarrollo Profesional del Consejo de Cooperación Bibliotecaria (CCB) y publicado por el Ministerio de Cultura en octubre de 2026, constituye una aportación relevante para conocer la situación actual de los profesionales que trabajan en las bibliotecas españolas.

El estudio surge de la necesidad de disponer de información rigurosa sobre las características del colectivo, sus condiciones de trabajo, sus funciones, sus competencias y sus expectativas de futuro. En un escenario marcado por la transformación digital, los cambios en los hábitos culturales y la aparición de nuevas formas de producir, organizar y consumir información, resulta imprescindible analizar hasta qué punto las estructuras profesionales y los recursos disponibles responden a las necesidades actuales de las bibliotecas y de la ciudadanía. El documento pretende proporcionar una base empírica para orientar las políticas públicas, mejorar las estrategias de desarrollo profesional y reforzar el reconocimiento social de quienes hacen posible el funcionamiento de estos servicios.

Uno de los aspectos más destacados del trabajo es su carácter diagnóstico, basado en una encuesta dirigida al personal de bibliotecas públicas de distintas tipologías y territorios de España. La investigación consiguió reunir 2.604 participantes, una cifra que proporciona una base amplia para estudiar la diversidad de situaciones profesionales existentes en el sistema bibliotecario público. El cuestionario se organizó en cinco grandes bloques: situación y desarrollo profesional; perfiles y funciones; satisfacción laboral; reconocimiento social y perspectivas de futuro; y datos personales. La distribución de la encuesta contó con la colaboración de la Secretaría Permanente del Consejo de Cooperación Bibliotecaria, los servicios bibliotecarios de las comunidades autónomas y la Comisión Técnica de Cooperación de Bibliotecas Escolares. Este planteamiento permite abordar la profesión desde diferentes perspectivas, superando una visión limitada a las tareas técnicas y considerando también las condiciones laborales, las expectativas de desarrollo y la percepción que los propios trabajadores tienen de su actividad.

La Biblioteca Popular Morosoli: lectura, cultura y compromiso con la comunidad. Planeta Biblioteca 2026/10/04

La Biblioteca Popular Juan José Morosoli: lectura, cultura y compromiso con la comunidad.

Planeta Biblioteca 2026/10/04

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El programa Planeta Biblioteca nos acerca al trabajo de la Biblioteca Popular Juan José Morosoli (Montevideo (Uruguay), poniendo en valor la importancia de las bibliotecas populares como espacios de encuentro, aprendizaje y participación ciudadana. A través de la conversación, se destaca el papel de estas instituciones en la promoción de la lectura, el acceso democrático a la información y la difusión cultural. La biblioteca se presenta como un lugar abierto a personas de todas las edades, capaz de fortalecer los vínculos sociales y responder a las necesidades de su entorno. También se reivindica la labor de quienes hacen posible estos proyectos culturales y educativos. Una invitación a descubrir cómo las bibliotecas transforman vidas, crean comunidad y mantienen viva la pasión por los libros y el conocimiento.

En el programa intervienes: Alicia Teibo: Bibliotecóloga, vecina del barrio y miembro de la comisión de cogestión de la Biblioteca Popular Morosoli. Fabiana Esplanato: Trabajadora del Municipio y de la Biblioteca Popular Morosoli. Ignacio Saravia: Bibliotecólogo de la Biblioteca Popular Morosoli y docente de la Facultad de Información y Comunicación. Paulina Szafran: Profesora de Documentación de la Facultad de Información y Comunicación de Uruguay. Leticia Barrionuevo: Bibliotecaria de la Universidad de León.

Tendencias de las bibliotecas públicas en 2026: cinco claves que están transformando su futuro

PressReader. (2026). Public Library Trends 2026: Five Key Trends Shaping the Future of Libraries. PressReader. Artículo original de PressReader

Las nuevas tecnologías están cambiando la forma en que las personas descubren información. Los contenidos generados por inteligencia artificial hacen cada vez más difícil saber en qué información confiar. Los servicios digitales ocupan un lugar cada vez mayor en el uso cotidiano de las bibliotecas. Además, los usuarios recurren a las bibliotecas no solo para acceder a libros e información, sino también para aprender, cuidar su bienestar, relacionarse con otras personas y comprender mejor el mundo que les rodea.

Por ello, las tendencias más importantes de las bibliotecas públicas en 2026 no tienen que ver únicamente con la tecnología. También están relacionadas con la confianza, la relevancia y la transformación del papel que desempeñan las bibliotecas en la vida de las personas.

Estas son cinco tendencias fundamentales que están configurando el futuro de las bibliotecas públicas en 2026.

1. Las bibliotecas públicas están fomentando hábitos de lectura más intencionados

Una de las tendencias de las bibliotecas públicas en 2026 es el cambio hacia experiencias de lectura que resulten útiles, tranquilizadoras y personalmente relevantes.

El informe «2026: The Year of Intentional Media», basado en datos globales de uso de PressReader y en tendencias del sector, muestra un desplazamiento desde unos medios que simplemente reclaman la atención hacia contenidos que las personas eligen porque encajan con sus vidas. El informe define los medios intencionados como aquellos contenidos que favorecen la concentración, la comprensión y las rutinas cotidianas, ayudando a las personas a aprender, relajarse y comprender el mundo sin sentirse abrumadas.

Para las bibliotecas, esto es importante.

Las colecciones de las bibliotecas públicas han apoyado tradicionalmente el aprendizaje permanente y el enriquecimiento personal. Sin embargo, esta demanda se está haciendo cada vez más visible también en los contenidos digitales. Los usuarios no buscan únicamente las últimas noticias. También consultan contenidos sobre alimentación, salud, viajes, aficiones, pasatiempos, cultura, finanzas personales, historias locales y otros temas prácticos que contribuyen a su vida cotidiana.

Esta tendencia también aparece en el informe Weak Signals 2026 de IFLA, que identifica específicamente el «bienestar y la recuperación» y el diseño comunitario como temas emergentes de liderazgo.

Para los responsables de las bibliotecas, la implicación es clara: las colecciones deben reflejar el conjunto de necesidades de los usuarios. El acceso a las noticias sigue siendo importante, pero también lo son los contenidos y formatos que favorecen el bienestar, la curiosidad, la relajación y el aprendizaje permanente.

Algunas bibliotecas ya están poniendo esta idea en práctica. Por ejemplo, la iniciativa Rediscover Reading, del Palm Beach County Library System, presenta la lectura recreativa como una actividad respaldada por evidencias para favorecer el bienestar mental, reducir el estrés, fortalecer la empatía y crear vínculos comunitarios.

2. La IA está transformando los servicios de las bibliotecas públicas, pero la confianza sigue siendo lo más importante

La inteligencia artificial ha sido una de las grandes tendencias tecnológicas que han transformado las bibliotecas públicas durante los últimos años, y esta evolución continúa en 2026.

Las herramientas de búsqueda, los asistentes de investigación, los sistemas de recomendación y las plataformas de contenidos utilizan cada vez más IA para ayudar a las personas a encontrar información con mayor rapidez. En muchos casos, esto puede mejorar el descubrimiento de información y facilitar la navegación por los recursos digitales. Para los usuarios puede significar recomendaciones más personalizadas, respuestas más rápidas y experiencias de búsqueda más intuitivas.

Las bibliotecas ya están reaccionando ante esta transformación. El informe Pulse of the Library, de Clarivate, señala que el 67 % de las bibliotecas de todo el mundo estaba explorando o implementando IA en 2025, frente al 63 % registrado en 2024.

Pero la IA también plantea nuevos desafíos.

A medida que los resúmenes, resultados de búsqueda y recomendaciones generados por IA se vuelven más habituales, los usuarios necesitan ayuda para comprender de dónde procede la información, cómo ha sido creada y hasta qué punto se puede confiar en ella. Un acceso más rápido no significa necesariamente una mejor comprensión.

En este contexto, las bibliotecas están emergiendo como lo que el informe Weak Signals 2026 de IFLA denomina «anclas de confianza»: espacios en los que las personas pueden aprender a distinguir los hechos de las informaciones fabricadas y desarrollar una actitud crítica ante los contenidos producidos por IA.

La biblioteca puede, por tanto, ofrecer un punto de equilibrio: aprovechar las posibilidades de la inteligencia artificial evitando al mismo tiempo sus riesgos.

3. La alfabetización mediática se está convirtiendo en una responsabilidad fundamental de las bibliotecas públicas

Entre las tendencias más importantes de las bibliotecas públicas en 2026, y directamente relacionada con el desarrollo de la IA, destaca la creciente importancia de la alfabetización mediática.

En el pasado, la alfabetización mediática podía abordarse como un tema para talleres, una actividad desarrollada en colaboración con centros educativos o un complemento de las competencias digitales. Actualmente se está convirtiendo en una responsabilidad central de las bibliotecas públicas.

Una investigación realizada por PressReader y la Australian Library and Information Association (ALIA) muestra hasta qué punto esta cuestión resulta importante para las bibliotecas públicas australianas.

El estudio revela que:

  • El 87 % de los profesionales de las bibliotecas considera que los contenidos generados por IA y las redes sociales han incrementado la necesidad de alfabetización mediática.
  • El 99 % de los bibliotecarios públicos australianos considera esencial la alfabetización mediática.

Esta percepción también se refleja entre los profesionales de las bibliotecas de Norteamérica. Otro informe elaborado en colaboración con la Public Library Association señala que las bibliotecas públicas están cada vez más en primera línea de la alfabetización mediática, ayudando a los usuarios a evaluar fuentes, navegar por contenidos digitales y acceder diariamente a información fiable.

Para las bibliotecas públicas, esto representa una oportunidad clara para reforzar su papel como instituciones educativas de proximidad en un entorno mediático cada vez más complejo.

4. Las bibliotecas públicas se están convirtiendo en centros comunitarios de conocimiento más sólidos

Otra tendencia importante es la continua expansión del papel de la biblioteca como infraestructura comunitaria.

Las bibliotecas ya no se definen únicamente por aquello que prestan. Cada vez son más valoradas por aquello que hacen posible: acceso digital, aprendizaje, conexión social, participación ciudadana, apoyo comunitario y orientación fiable.

El Library Insights Report 2025, del Urban Libraries Council, constató que las visitas a las bibliotecas públicas aumentaron un 9,8 % respecto a 2023, mientras que las reservas de salas crecieron un 25 %. También continuó aumentando la demanda de recursos digitales, especialmente de libros electrónicos. El informe describe las bibliotecas públicas como una infraestructura social esencial, que proporciona a las comunidades acceso a herramientas y espacios modernos para la información y la conexión social.

Algunos usuarios acuden a la biblioteca para disponer de un espacio tranquilo de trabajo. Otros buscan actividades, apoyo tecnológico, acontecimientos comunitarios, recursos digitales, información local o ayuda para acceder a servicios esenciales. Muchos combinan los servicios físicos y digitales de la biblioteca dependiendo de sus necesidades.

Esta es una de las razones por las que las bibliotecas públicas siguen siendo tan relevantes en 2026. Son instituciones locales de confianza capaces de atender necesidades muy diversas, independientemente de la edad, procedencia o nivel de competencia digital de las personas.

5. Las bibliotecas públicas facilitan el acceso a un periodismo diverso y de calidad

Una última tendencia que habrá que observar en 2026 es la creciente relación entre alfabetización mediática y acceso a un periodismo de calidad.

Enseñar a las personas a evaluar la información es fundamental. Pero esas competencias adquieren mucho más sentido cuando los usuarios también tienen acceso a noticias fiables, elaboradas profesionalmente, y a una amplia variedad de perspectivas.

La investigación de ALIA mencionada anteriormente señala que el 99 % de los profesionales de las bibliotecas considera que las noticias de calidad y la diversidad de perspectivas son elementos importantes para desarrollar las competencias de alfabetización mediática.

Aunque la investigación se centra en Australia, los problemas que aborda son comunes a las bibliotecas públicas de todo el mundo. Las comunidades necesitan ayuda para enfrentarse a la desinformación, comparar fuentes y comprender diferentes puntos de vista. Las bibliotecas quieren ofrecer ese apoyo, pero muchas tienen que hacerlo con limitaciones de personal, carencias de formación y restricciones presupuestarias.

Aquí es donde el acceso al periodismo de calidad se convierte en una parte importante de la alfabetización mediática.

Cuando las bibliotecas proporcionan acceso a periódicos y revistas fiables procedentes de diferentes regiones, países y perspectivas, los usuarios pueden comparar coberturas, conocer diferentes puntos de vista y desarrollar mejores capacidades de pensamiento crítico. Este tipo de acceso favorece no solo la lectura, sino también la participación democrática y una vida comunitaria informada.

Mirando hacia el futuro: qué significan estas tendencias para las bibliotecas públicas en 2026

Las principales tendencias de las bibliotecas públicas en 2026 apuntan hacia una misma idea: las bibliotecas son cada vez más esenciales a medida que el ecosistema de la información se vuelve más complejo.

Los usuarios necesitan ayuda para encontrar información fiable. Necesitan desarrollar competencias digitales y mediáticas. Necesitan acceder a periodismo de calidad y a perspectivas diversas. Necesitan recursos que apoyen el aprendizaje, el bienestar y la vida cotidiana. Y necesitan espacios comunitarios —físicos y digitales— donde puedan relacionarse, explorar y crecer.

Las bibliotecas públicas ocupan una posición privilegiada para responder a todas estas necesidades. Su valor futuro no dependerá únicamente de su capacidad para ofrecer libros o recursos digitales, sino de su capacidad para actuar como espacios de confianza, aprendizaje, alfabetización mediática, participación comunitaria y orientación en un mundo cada vez más dominado por la información y la inteligencia artificial.

El nuevo papel de las bibliotecas en la formación sobre inteligencia artificial

Yale Daily News. (2026). “As digital checkouts soar, Los Angeles libraries pivot to AI education.” Yale Daily News, septiembre de 2026. Artículo original en Yale Daily News

La principal enseñanza es que la alfabetización en inteligencia artificial puede convertirse en una nueva forma de servicio bibliotecario, del mismo modo que en décadas anteriores las bibliotecas incorporaron la alfabetización informacional, Internet y las competencias digitales. Los Ángeles ofrece, por tanto, un modelo muy interesante para estudiar cómo las bibliotecas pueden contribuir a democratizar el conocimiento sobre IA y reducir las nuevas desigualdades que está generando esta tecnología.

Las bibliotecas públicas de Los Ángeles están adaptando su función educativa ante dos transformaciones simultáneas: el extraordinario crecimiento del consumo de contenidos digitales y la rápida incorporación de la inteligencia artificial generativa a la vida cotidiana. La Los Angeles Public Library se ha convertido en uno de los grandes referentes de la circulación digital: en 2024 superó por primera vez los 14 millones de préstamos digitales, consolidándose como la biblioteca pública con mayor número de préstamos digitales del mundo en la plataforma OverDrive. Este crecimiento evidencia que la biblioteca ya no puede entenderse únicamente como un espacio físico asociado al préstamo de libros impresos, sino como una infraestructura de acceso al conocimiento que funciona también a través de teléfonos, tabletas, ordenadores y plataformas digitales.

Sin embargo, el cambio que destaca el artículo va más allá de la digitalización de las colecciones. La biblioteca está empezando a asumir una nueva responsabilidad: ayudar a los ciudadanos a comprender, utilizar y evaluar críticamente la inteligencia artificial. La cuestión no consiste simplemente en enseñar a utilizar ChatGPT u otras herramientas generativas, sino en proporcionar conocimientos que permitan comprender cómo funcionan estas tecnologías, cuáles son sus limitaciones y qué problemas pueden plantear en términos de información, privacidad, sesgos, desinformación o fiabilidad. En este sentido, la alfabetización en IA aparece como una prolongación natural de la alfabetización informacional que históricamente han desarrollado las bibliotecas.

El caso de Los Ángeles resulta especialmente significativo porque muestra cómo la evolución de los hábitos de los usuarios está modificando las prioridades de los servicios bibliotecarios. Mientras los préstamos digitales alcanzan cifras récord, determinados materiales físicos —especialmente la no ficción— experimentan una disminución de circulación. La biblioteca no interpreta esta transformación como una pérdida de relevancia, sino como una oportunidad para redefinir su función. El acceso a libros electrónicos, audiolibros y otros recursos digitales constituye una primera fase de esta evolución; la siguiente consiste en ayudar a los ciudadanos a desenvolverse en un ecosistema informativo dominado cada vez más por algoritmos y sistemas de inteligencia artificial.

Esta estrategia tiene además una dimensión de equidad digital. La biblioteca pública puede desempeñar un papel fundamental para evitar que la inteligencia artificial genere una nueva brecha entre quienes disponen de conocimientos, dispositivos, suscripciones y formación para utilizarla y quienes quedan excluidos de estas posibilidades. Los servicios bibliotecarios proporcionan acceso gratuito a recursos digitales y formación, y pueden convertirse en espacios neutrales donde los ciudadanos aprendan no solo a utilizar una herramienta, sino también a cuestionar sus resultados, verificar información y tomar decisiones informadas. Esta función resulta especialmente relevante en una ciudad tan diversa como Los Ángeles, donde existen importantes diferencias económicas, educativas, lingüísticas y tecnológicas.

El caso también permite observar un cambio profundo en la concepción del bibliotecario como mediador del conocimiento. En el modelo tradicional, el profesional ayudaba al usuario a localizar, seleccionar y evaluar documentos; en el entorno de la IA generativa, esa función se amplía. El bibliotecario debe enseñar a formular preguntas, contrastar respuestas generadas por sistemas automáticos, identificar posibles errores o sesgos y recurrir a fuentes fiables cuando la IA no ofrece garantías suficientes. Por tanto, la alfabetización en IA no sustituye a la alfabetización informacional, sino que la hace todavía más necesaria.

Un aspecto especialmente interesante del caso de Los Ángeles es que demuestra que las bibliotecas públicas pueden abordar la inteligencia artificial desde una perspectiva educativa y ciudadana, y no exclusivamente tecnológica. No se trata de convertir las bibliotecas en centros de innovación tecnológica ni de incorporar IA simplemente porque sea una tendencia, sino de preguntarse qué necesitan realmente las comunidades. Desde esta perspectiva, los cursos, talleres, actividades de alfabetización digital y programas de orientación sobre IA pueden formar parte de una estrategia más amplia destinada a fortalecer la autonomía de los ciudadanos frente a un ecosistema informativo cada vez más automatizado.


Las bibliotecas públicas de EE. UU. tienen más recursos, pero pierden usuarios y circulación física

EveryLibrary Institute. New Freckle Project Report Examines 15 Years of Public Library Use. 7 de septiembre de 2026. Informe del Freckle Project, “15 Years of IMLS Figures”, elaborado a partir de estadísticas del Institute of Museum and Library Services (IMLS), 2010-2024 https://www.everylibraryinstitute.org/freckle_report_2026_15_years_public_library_use

Informe

El nuevo informe del Freckle Project, dirigido por el investigador Tim Coates y difundido por el EveryLibrary Institute, analiza quince años de estadísticas de las bibliotecas públicas estadounidenses, desde 2010 hasta 2024. Los datos muestran una paradoja especialmente relevante: las bibliotecas disponen actualmente de más instalaciones, más personal y mayores niveles de financiación que al comienzo del periodo, pero algunos de los principales indicadores de utilización física han descendido de manera considerable.

En 2024 Estados Unidos contaba con 17.580 instalaciones bibliotecarias y 147.289 empleados, mientras que las bibliotecas públicas recibieron cerca de 18.000 millones de dólares para gastos operativos y otros 1.600 millones para inversiones de capital.

El contraste resulta especialmente evidente en las visitas y los préstamos. Las visitas anuales a las bibliotecas públicas pasaron de aproximadamente 1.570 millones en 2010 a 869 millones en 2024, lo que supone una reducción cercana al 45 %. La circulación total también descendió, desde unos 2.470 millones de documentos hasta 1.710 millones durante el mismo periodo. El informe identifica además una caída particularmente pronunciada de la circulación física de materiales para adultos: una vez descontadas las circulaciones electrónicas y las correspondientes a la colección infantil, Coates estima que esta categoría se redujo alrededor de un 68 % entre 2010 y 2024.

A partir de estos datos, el informe plantea una cuestión de fondo sobre la estrategia de las bibliotecas públicas: no basta con preguntarse qué materiales se prestan, sino también cuáles no se prestan porque la biblioteca no los tiene. Coates propone revisar las colecciones físicas de manera mucho más detallada para comprobar si contienen los temas, autores, clásicos, obras de fondo y títulos de no ficción práctica que buscan los lectores. También señala la necesidad de identificar colecciones envejecidas o poco relevantes que puedan estar ocupando espacio en detrimento de materiales con mayor potencial de uso.

La propuesta implica recuperar la colección física y la experiencia de descubrimiento como elementos centrales del servicio bibliotecario. El informe recomienda analizar la circulación biblioteca por biblioteca y estantería por estantería, reforzar las colecciones básicas, mejorar la señalización y la presentación de los fondos y crear espacios que favorezcan la exploración y la lectura. En este sentido, el estudio no interpreta necesariamente la caída de la circulación como una pérdida de interés por la lectura, sino que plantea que las propias bibliotecas deben investigar hasta qué punto sus colecciones, su organización y la forma en que presentan los materiales responden a las necesidades actuales de sus comunidades.

En definitiva, el informe plantea una paradoja que resulta muy pertinente para el debate bibliotecario actual: las bibliotecas estadounidenses cuentan con más recursos que nunca, pero sus indicadores tradicionales de uso físico han retrocedido notablemente. El reto que plantea Coates es convertir esa constatación en una oportunidad para revisar las colecciones, los espacios y los mecanismos de descubrimiento, preguntándose no solamente qué servicios ofrecen las bibliotecas, sino también si están ofreciendo aquello que los usuarios realmente quieren encontrar.

La biblioteca al aire libre de Seúl supera el millón de visitantes en solo 90 días

Ramm, Millie. Seoul’s Outdoor Library Attracts a Million Visitors in Just 90 Days. 1000 Libraries Magazine, 13 de octubre de 2025. 1000 Libraries Magazine

La iniciativa Seoul Outdoor Library se ha consolidado como uno de los proyectos de promoción de la lectura más exitosos del mundo. En apenas tres meses de funcionamiento durante la primavera de 2025, las bibliotecas al aire libre instaladas en Seoul Plaza, Gwanghwamun Square y el entorno del Cheonggyecheon Stream recibieron más de un millón de visitantes, una cifra que superó ampliamente las previsiones municipales.

Desde su creación en 2022, el programa ha acumulado ya millones de usuarios y ha transformado algunos de los espacios públicos más emblemáticos de la capital surcoreana en grandes salas de lectura abiertas, convirtiendo la experiencia de leer en una actividad cotidiana, accesible y compartida.

El éxito del proyecto radica en una concepción de la biblioteca completamente alejada del modelo tradicional. En lugar de edificios cerrados y silenciosos, la ciudad ofrece colecciones de libros cuidadosamente seleccionadas, zonas de descanso con pufs y mobiliario cómodo, iluminación ambiental, escenarios para actividades culturales y espacios diferenciados para la lectura, la conversación y las actuaciones artísticas. En 2025 se incorporaron más de 12.000 nuevos libros, además de servicios innovadores como préstamo rápido, custodia temporal de ejemplares, programación cultural permanente y colaboraciones con entidades internacionales, lo que convierte estos espacios en auténticos centros culturales al aire libre.

Los datos de participación reflejan que el proyecto no solo atrae visitantes, sino que consigue fomentar realmente la lectura. Las encuestas muestran que alrededor del 87 % de los asistentes leyó al menos un libro durante su visita y que los niveles de satisfacción ciudadana alcanzaron cifras extraordinariamente elevadas, superiores al 96 % según los datos del Ayuntamiento de Seúl. Estos resultados adquieren aún mayor relevancia en un contexto internacional marcado por el descenso de los índices de lectura, demostrando que una adecuada combinación de espacio público, diseño urbano, programación cultural y acceso gratuito a los libros puede despertar el interés por la lectura entre públicos muy diversos.

Otro de los aspectos más destacados es la capacidad de la biblioteca para redefinir el uso del espacio urbano. Las plazas y paseos de la ciudad dejan de ser simples lugares de tránsito para convertirse en escenarios de encuentro, descanso y convivencia. Familias, estudiantes, turistas, trabajadores y lectores ocasionales comparten un entorno donde la cultura forma parte de la vida cotidiana. Además, la programación se adapta a las estaciones del año mediante actividades nocturnas durante el verano, clubes de lectura, encuentros literarios y eventos temáticos que amplían el atractivo de la iniciativa y favorecen una apropiación colectiva del espacio público.

El caso de Seúl se ha convertido así en un referente internacional sobre cómo las bibliotecas pueden extender sus servicios más allá de sus edificios y actuar como herramientas de regeneración urbana y cohesión social. El modelo demuestra que acercar los libros a los lugares donde ya se encuentra la ciudadanía, en lugar de esperar a que los ciudadanos acudan a la biblioteca, puede incrementar significativamente la participación cultural y reforzar el papel de la lectura como experiencia social compartida. Su éxito ha despertado el interés de numerosas ciudades que estudian replicar una fórmula que combina bibliotecas, urbanismo, bienestar y cultura en un mismo proyecto.

Más allá de los libros: cuatro ciudades que reinventan la biblioteca pública y la vida urbana

Four Cities Reimagining the Public Library — and Public Life. CitiesToBe, 2026. Disponible en: https://citiestobe.com/beyond-books-and-shelves-four-cities-reimagining-the-public-library-and-public-life/

La biblioteca pública del siglo XXI ya no puede entenderse únicamente como un edificio dedicado al préstamo de libros. A partir de un debate celebrado en Bloomberg CityLab, se analizan cuatro experiencias internacionales —Nueva York, Singapur, Aarhus y Bogotá— que muestran cómo las bibliotecas se están convirtiendo en infraestructuras cívicas esenciales para la cohesión social, la participación ciudadana y la calidad de la vida urbana. Aunque cada ciudad responde a realidades distintas, todas comparten una pregunta de fondo: ¿qué debe ser hoy una biblioteca pública y para qué debe servir?

Nueva York: la lectura como derecho social

El caso de Nueva York resulta especialmente significativo porque, lejos de abandonar su misión tradicional, la New York Public Library ha decidido reforzarla. Con una red de 88 sucursales de barrio que atienden a millones de personas, la institución reivindica el libro y la lectura no desde la nostalgia, sino como herramientas de ciudadanía. Según explica su director Brian Bannon, “las bibliotecas son libros y más”, pero ese “más” se construye precisamente a partir del acceso libre al conocimiento, de la alfabetización y de la confianza pública. En una ciudad marcada por profundas desigualdades, la biblioteca funciona como una red de seguridad cultural donde cualquier persona puede encontrar información, apoyo educativo y un espacio de pertenencia.

Singapur: aprendizaje permanente y experimentación

En Singapur, la biblioteca se integra en una estrategia nacional de aprendizaje a lo largo de toda la vida. Sus bibliotecas incorporan laboratorios digitales, espacios de creación, programación tecnológica y actividades orientadas a distintas edades y perfiles profesionales. El objetivo no es solo facilitar el acceso a contenidos, sino preparar a la población para una economía basada en el conocimiento y la innovación. La biblioteca aparece así como una plataforma pública de actualización continua de competencias, donde la formación, la creatividad y la experimentación tienen tanta importancia como la colección bibliográfica.

Aarhus: el “salón urbano” democrático

La experiencia de Aarhus representa una de las visiones más avanzadas de la biblioteca como espacio cívico. El modelo danés concibe la biblioteca como un “urban living room”, un salón urbano abierto en el que convivir, debatir, trabajar, aprender y participar en actividades culturales. La arquitectura y la programación están diseñadas para favorecer el encuentro entre personas diversas y para reforzar la vida democrática cotidiana. Más que un equipamiento cultural especializado, la biblioteca se convierte en una extensión del espacio público, un lugar donde la ciudadanía puede ejercer prácticas de convivencia y participación.

Bogotá: biblioteca y justicia urbana

En Bogotá, la biblioteca pública adquiere una dimensión territorial y social especialmente intensa. Las bibliotecas se han situado en barrios históricamente desfavorecidos y se conciben como instrumentos de inclusión, seguridad y reconstrucción del tejido comunitario. Ofrecen acceso a la cultura, apoyo educativo, actividades para jóvenes y familias y oportunidades de encuentro en contextos donde otros servicios públicos son escasos. El artículo subraya que, en este caso, la biblioteca no es un complemento urbano, sino una pieza de política pública orientada a reducir desigualdades y ampliar derechos culturales.

Una nueva definición de biblioteca pública

La comparación entre las cuatro ciudades muestra que no existe un modelo único. Nueva York prioriza la lectura y la alfabetización; Singapur, el aprendizaje permanente; Aarhus, la vida democrática; y Bogotá, la inclusión social y territorial. Sin embargo, todas coinciden en considerar la biblioteca una infraestructura de confianza capaz de responder a problemas contemporáneos como la soledad, la desinformación, la brecha digital, la desigualdad educativa o la fragmentación urbana. Esta visión conecta con tendencias internacionales que entienden las bibliotecas como espacios de encuentro, innovación y cohesión comunitaria más allá de su función documental tradicional.

Las bibliotecas siguen siendo guardianas del conocimiento, pero además actúan como lugares de cuidado cívico, aprendizaje compartido y construcción de comunidad. Las experiencias de Nueva York, Singapur, Aarhus y Bogotá demuestran que invertir en bibliotecas es, en realidad, invertir en democracia urbana y en calidad de vida colectiva

Palabras que cuidan: la Biblioteca Pública Municipal de la Chana como agente de salud mental para personas mayores a través de la lectoescritura y la narración oral

«Palabras que cuidan» en la Biblioteca Pública Municipal de la Chana

López Melguizo, Inmaculada. “Palabras que cuidan: la Biblioteca Pública Municipal de La Chana como agente de salud mental para personas mayores a través de la lectoescritura y la narración oral.” Boletín de la Asociación Andaluza de Bibliotecarios, no. 131 (enero-junio 2026): 65-80

Artículo

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Inmaculada López Melguizo presenta el proyecto “Palabras que cuidan”, desarrollado en la Biblioteca Pública Municipal de La Chana (Granada), como una experiencia innovadora que sitúa a la biblioteca pública en el centro de las estrategias de promoción de la salud mental y del bienestar de las personas mayores. La autora parte de un contexto social marcado por el envejecimiento progresivo de la población, el incremento de los problemas de salud mental y el impacto creciente de la soledad no deseada y el aislamiento social. Frente a esta realidad, defiende que las bibliotecas pueden trascender su función tradicional de acceso a la información para convertirse en espacios de prevención, acompañamiento y cohesión comunitaria, utilizando la lectura, la escritura y la narración oral como herramientas terapéuticas y de inclusión social.

El programa está dirigido principalmente a personas mayores de 65 años, especialmente aquellas que viven solas o presentan situaciones de vulnerabilidad emocional, cognitiva o social. La propuesta metodológica se estructura como una intervención integral que combina actividades culturales, educativas y socioemocionales con el objetivo de favorecer el envejecimiento activo y mejorar la calidad de vida de los participantes. La iniciativa se apoya en un enfoque multidisciplinar en el que colaboran profesionales de la biblioteca, del ámbito sanitario, educativo y del voluntariado vecinal, reforzando la idea de que la biblioteca puede actuar como un auténtico nodo comunitario capaz de articular redes de apoyo y colaboración entre diferentes agentes sociales.

Inmaculada López Melguizo, en el centro, con un grupo de personas mayores en una de las actividades

Uno de los pilares fundamentales del proyecto es el programa “Lecturas que curan”, centrado en la lectura compartida en voz alta y en el uso de materiales adaptados mediante lectura fácil. La autora explica que la lectura en voz alta no solo favorece la comprensión lectora, sino que también estimula la memoria, la concentración, el enriquecimiento del vocabulario y la expresión oral. Además, destaca su capacidad para fortalecer los vínculos afectivos entre los participantes, despertar la imaginación y facilitar el acceso a la literatura a personas con dificultades visuales, lectoras o lingüísticas. La lectura compartida se convierte así en un instrumento de comunicación emocional y de creación de espacios seguros donde los mayores pueden compartir recuerdos, emociones y experiencias personales.

El segundo eje del programa, denominado “Palabras que sanan”, utiliza la escritura creativa y autobiográfica como vehículo para recuperar la memoria personal, reforzar la autoestima y ofrecer a las personas mayores la oportunidad de reconstruir y compartir su propia historia de vida. A través de ejercicios centrados en los recuerdos de la infancia, las personas y lugares significativos, las vivencias cotidianas o la transformación literaria de la experiencia personal, los participantes desarrollan capacidades expresivas al tiempo que fortalecen su identidad y preservan la memoria colectiva del barrio. El taller se desarrolla en un ambiente de respeto y ausencia de juicios, favoreciendo que cada persona encuentre las palabras necesarias para expresar su trayectoria vital.

La propuesta incorpora también un bloque específico de estimulación cognitiva, orientado al mantenimiento y mejora de funciones como la memoria, la atención, el lenguaje, el razonamiento y la orientación. Las actividades, planteadas mediante juegos, dinámicas grupales y ejercicios adaptados al nivel de cada participante, buscan reducir el aislamiento social y reforzar la integración comunitaria. El programa se complementa con sesiones de cinefórum que utilizan películas de temática literaria como punto de partida para el diálogo intergeneracional, la evocación de recuerdos y la expresión emocional, contribuyendo tanto al desarrollo del pensamiento crítico como al fortalecimiento de las relaciones sociales entre los asistentes.

Otro componente relevante del proyecto son los talleres de gestión emocional, orientados al aprendizaje de estrategias para afrontar el estrés, la ansiedad y el miedo. Estas actividades ayudan a identificar las sensaciones físicas asociadas a las emociones, comprender la relación entre cuerpo y mente y desarrollar habilidades de regulación emocional. Paralelamente, el programa promueve la narración oral mediante talleres donde las personas mayores recuperan el arte tradicional de contar historias, compartiendo recuerdos, leyendas, canciones y experiencias que fortalecen tanto su autoestima como la memoria colectiva de la comunidad. La grabación de estos testimonios en formatos escritos, sonoros y audiovisuales garantiza además su conservación como patrimonio cultural para generaciones futuras.

La dimensión comunitaria del proyecto se amplía mediante actividades culturales agrupadas bajo el nombre “Pasaporte de letras”, que incluyen visitas a museos, monumentos, librerías y conciertos con el propósito de fomentar la participación cultural, desarrollar la sensibilidad artística y reforzar el sentimiento de pertenencia al entorno. Asimismo, el programa “Puentes de vida” organiza encuentros entre personas mayores y estudiantes para favorecer el intercambio de conocimientos, valores y experiencias entre generaciones. Estas actividades persiguen reducir la soledad de las personas mayores, promover la empatía y el respeto entre jóvenes y mayores y fortalecer el tejido social de la comunidad mediante relaciones estables y significativas.

Los objetivos del proyecto se concretan en metas cuantificables relacionadas con la mejora del bienestar emocional, el fomento del hábito lector y escritor, el desarrollo de las capacidades cognitivas, la creación de vínculos sociales, la conservación de historias de vida y la detección temprana de situaciones de vulnerabilidad emocional. Para evaluar el impacto se establecen indicadores específicos, como porcentajes de participación, mejoras en pruebas cognitivas, niveles de satisfacción, incremento de las relaciones sociales y creación de un archivo permanente de relatos personales.

Los resultados obtenidos muestran un elevado grado de cumplimiento de los objetivos previstos. La autora señala una mejora significativa del bienestar emocional en el 78 % de los participantes, un aumento de la autoestima, una reducción de la ansiedad y de la sensación de soledad, así como una mejora media del 22 % en ejercicios de memoria y atención. El 82 % participó activamente en las actividades de lectura y escritura y dos tercios manifestaron su intención de mantener estos hábitos tras finalizar el programa. Además, el 93 % estableció relaciones sociales significativas dentro del grupo y más de la mitad continuó reuniéndose de forma autónoma después de concluir las actividades, lo que evidencia la consolidación de redes de apoyo comunitario. El proyecto también permitió crear un repositorio digital con doce historias de vida grabadas, preservando así un valioso patrimonio de memoria colectiva.

López Melguizo sostiene que “Palabras que cuidan” demuestra que la biblioteca pública puede desempeñar un papel activo y eficaz como agente de salud comunitaria. La combinación de lectoescritura, narración oral, estimulación cognitiva, acompañamiento emocional y participación cultural constituye una estrategia preventiva capaz de mejorar la calidad de vida de las personas mayores, fortalecer la cohesión social y combatir la soledad no deseada. La autora considera que el modelo es fácilmente replicable en otras bibliotecas públicas gracias a su bajo coste y al aprovechamiento de recursos ya existentes, recomendando ampliar la colaboración con los servicios sanitarios y sociales, incorporar materiales adaptados y mantener una programación estable que consolide a las bibliotecas como espacios de cuidado, bienestar y participación ciudadana.

Profesionales que han impartido los talleres y actividades:

Lecturas que curan que impartieron Andrea Villarrubia y Juan Mata.

El de escritura Palabras que sanan con Alejandro Pedregosa.

Gestión de estrés y emociones con la psicóloga Verónica Romero.

Visitas culturales con M. Teresa Hontoria de Granada Singular.

Estimulación cognitiva con Trinidad Ortiz

Documental a cargo de Marta Girón Adán.

-Voluntaria del proyecto:
Mercedes Morales (Cheles)

-Jose Antonio M. Muñoz
-Isabel María Morales Muñoz

Equipo sanitario encargado de la evaluación y seguimiento

-Inmaculada Gallardo García
-Miriam Huertas Barros
-Adrián García Barbarroja
-Celia Carmen Cuadrado Alburquerque

Tendencias en mobiliario para bibliotecas públicas en 2026: flexibilidad, diseño humano y espacios multifuncionales

“Public Library Furniture Trends – 2026 Market Predictions”. Library Journal (LJ), 2026. Disponible en: https://www.libraryjournal.com/story/public-library-furniture-trends—2026-market-predictions-lj260601

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El artículo de Library Journal analiza cómo está evolucionando el mobiliario en bibliotecas públicas hacia 2026 en un contexto de crecimiento sostenido del uso de estos espacios y de transformación de su función social. Las bibliotecas ya no se conciben únicamente como depósitos de libros, sino como infraestructuras comunitarias activas, lo que obliga a replantear el diseño del espacio interior y, especialmente, del mobiliario.

Uno de los ejes centrales del texto es la idea de que las bibliotecas están pasando de modelos uniformes a entornos altamente diferenciados. Esto implica la creación de zonas específicas para distintos tipos de usuarios: infancia, adolescencia, trabajo individual, colaboración, formación o reuniones comunitarias. Cada grupo requiere condiciones espaciales y mobiliario distintos, lo que impulsa la diversificación del diseño.

El artículo destaca también el auge de la flexibilidad espacial como principio rector. Las bibliotecas necesitan mobiliario que pueda reconfigurarse fácilmente para adaptarse a actividades cambiantes a lo largo del día: desde sesiones de lectura infantil por la mañana hasta talleres comunitarios o reuniones por la tarde. Esta lógica responde a la presión creciente sobre los espacios públicos, que deben hacer más con menos superficie disponible.

Otro elemento clave es la incorporación de soluciones para el trabajo digital. El mobiliario contemporáneo debe integrar tecnología, conectividad y ergonomía, permitiendo el uso de portátiles, dispositivos móviles y estaciones de trabajo híbridas. Esto incluye mesas con acceso a energía, estaciones de estudio individual y carrels diseñados para ofrecer concentración en entornos de alta afluencia.

El texto subraya igualmente la importancia de la diversidad de productos de mobiliario. No existe ya un único modelo de silla, mesa o puesto de lectura válido para toda la biblioteca. En su lugar, se busca una combinación de soluciones que respondan a distintos modos de uso: lectura silenciosa, trabajo colaborativo, aprendizaje informal o interacción comunitaria.

En paralelo, se observa un incremento del interés por la ergonomía y el confort, especialmente en contextos de uso prolongado. Las bibliotecas incorporan mobiliario más cómodo, ajustable y pensado para largas estancias, en contraste con modelos más rígidos del pasado. Esto responde a la función creciente de la biblioteca como espacio de estudio, trabajo y permanencia prolongada.

El artículo también conecta estas tendencias con factores estructurales del sector: aumento del uso de bibliotecas, mayor demanda de servicios comunitarios y presión presupuestaria. En este contexto, el mobiliario no es solo un elemento estético o funcional, sino una herramienta estratégica para maximizar el uso del espacio y mejorar la experiencia del usuario.

Se apunta a la consolidación de un modelo de biblioteca como “infraestructura social flexible”, donde el diseño interior debe ser capaz de adaptarse a cambios constantes en programación, tecnología y necesidades comunitarias. El mobiliario, por tanto, deja de ser estático para convertirse en un componente dinámico del ecosistema bibliotecario.

Cambio de imagen de la Biblioteca Pública de Ottawa

Abebe, Abyssinia. 2026. “Breaking down the Ottawa Public Library’s rebrand and its numbers.” Ottawa Citizen. 10 de mayo de 2026. https://ottawacitizen.com/news/ottawa-public-library-rebrand

Ante la disminución del préstamo de libros físicos y las visitas presenciales a sus 33 sucursales, la Biblioteca Pública de Ottawa está redoblando sus esfuerzos para renovar su imagen. Esta renovación la posiciona como un «tercer espacio» para sus usuarios.

El artículo analiza en profundidad el proceso de cambio o actualiza su identidad de marca (rebranding) de la  Ottawa Public Library (OPL), un sistema bibliotecario que está redefiniendo su papel en la comunidad en un contexto de transformación digital, cambios en los hábitos de lectura y descenso del uso tradicional del libro impreso. La nueva estrategia de marca no se limita a un cambio visual o estético, sino que forma parte de una reorientación institucional más amplia que busca posicionar la biblioteca como un “tercer espacio” comunitario: un lugar intermedio entre el hogar y el trabajo donde las personas puedan reunirse, aprender, interactuar y participar en actividades culturales y sociales.

Uno de los ejes centrales del artículo es el análisis de los datos que contextualizan esta transformación. Aunque la OPL ha experimentado un descenso en los préstamos de libros físicos y en las visitas presenciales a sus 33 sucursales, simultáneamente se observa un incremento en otros indicadores de uso, como el crecimiento del número de tarjetas de usuario y la expansión de los servicios digitales. Este contraste evidencia un cambio estructural en la forma en que los usuarios se relacionan con la biblioteca: menos centrado en la circulación tradicional de libros y más orientado hacia el acceso a servicios, espacios de estudio, recursos digitales y actividades comunitarias.

El cambio se interpreta como una respuesta estratégica a esta evolución. La nueva identidad visual y discursiva de la OPL enfatiza valores como la accesibilidad, la inclusión, la curiosidad y la conexión comunitaria. La biblioteca deja de presentarse exclusivamente como un depósito de libros para consolidarse como una plataforma de servicios culturales y educativos más amplia. Esta redefinición incluye también un esfuerzo por reforzar la percepción de la biblioteca como un espacio acogedor, flexible y adaptado a diversas necesidades sociales.

El artículo también subraya la dimensión simbólica del cambio. Elementos como el nuevo diseño de marca, la comunicación institucional y las campañas asociadas buscan reforzar la idea de que la biblioteca es un espacio vivo y en transformación. El concepto de “tercer espacio” se convierte en el eje conceptual que articula esta nueva etapa, alineándose con tendencias internacionales en biblioteconomía que redefinen las bibliotecas como infraestructuras sociales más que como simples centros de préstamo.

OPL no es un caso aislado, sino un ejemplo representativo de cómo las bibliotecas públicas están adaptándose a un ecosistema informacional cambiante. La transición hacia servicios híbridos, la centralidad de la experiencia del usuario y la necesidad de justificar su relevancia social en la era digital aparecen como desafíos comunes en muchas instituciones bibliotecarias contemporáneas.