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Reimaginado la biblioteca pública

“La importancia de las bibliotecas es diferente en cada comunidad, y comprender cómo las bibliotecas prestan servicios específicos a sus miembros, y cómo se convierten en centros de sus comunidades, es una parte integral del rompecabezas. Todas las bibliotecas deberían volver a imaginarse a sí mismas, no en el vacío, sino como una organización comunitaria con un papel único y esencial. Hacerlo nos ayudará a responder no sólo a la pregunta de si las bibliotecas son importantes ahora, sino también a entender cómo seguirán siendo importantes en el futuro.”

Re-Imagining Public Libraries
Mantra Roy

Bibliotecas públicas: profesionales para todos los públicos

Bibliotecas públicas: profesionales para todos los públicos: IX Congreso Nacional de Bibliotecas Públicas. Madrid: Ministerio de Cultura y Deporte, 2019

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El IX Congreso Nacional de Bibliotecas Públicas se celebró en el Riojaforum de Logroño los días 28, 29 y 30 de noviembre de 2018.

El Congreso, que el Ministerio organiza cada dos años, contó en esta ocasión con la colaboración de la Consejería de Desarrollo Económico e Innovación de La Rioja y el apoyo de los Comités Científico y Organizador, en el que participaban profesionales de las Comunidades Autónomas, la FEMP, fundaciones y asociaciones profesionales de bibliotecas.

Desde hace dos décadas hemos asistido a un escenario de transformaciones profundas que se han sucedido a un ritmo vertiginoso. Internet ha supuesto una verdadera revolución que ha afectado a nuestra forma de ver el mundo, cada vez más globalizado, y de relacionarnos, en una sociedad hiperconectada.

El ámbito de la biblioteca pública no ha sido ajeno a estas transformaciones. Bien al contrario, como instituciones a pie de calle, en contacto directo con la ciudadanía e íntimamente relacionado con la información y la documentación, se ha visto enormemente afectado por estos cambios: durante más de un siglo fueron las instituciones que ostentaban prácticamente en exclusiva la llave de acceso al conocimiento para gran parte de la población.

Estos cambios han afectado directa e inevitablemente a los profesionales que trabajaban en las bibliotecas. Este pareció el momento de realizar una reflexión acerca del papel que desempeñaban los profesionales de las bibliotecas públicas españolas en la sociedad: qué demandaban y qué ofrecíamos a nuestros usuarios reales y potenciales, qué formación debíamos impartir a las futuras generaciones de bibliotecarios, qué competencias debíamos adquirir y cuáles eran las habilidades de los profesionales que integran nuestras plantillas. Todo ello para intentar discernir cuál era nuestro lugar dentro de la sociedad, de qué forma podíamos ser más útiles a una ciudadanía que posee autonomía informacional, unas altas expectativas tecnológicas y para la cual la biblioteca pública era una de las instituciones con más prestigio.

Por otro lado, han surgido nuevas tendencias en la gestión de las instituciones que se han alejado del modelo jerárquico para centrarse en procesos abiertos, inclusivos y transparentes. En qué medida la gestión de nuestras bibliotecas ha cambiado y hacia dónde se dirigía en este sentido era un tema de gran interés para la comunidad bibliotecaria.

Los servicios de las bibliotecas públicas orientados a minorías y sectores desfavorecidos también ocuparon un lugar destacado. Debíamos asegurar que las personas que pertenecían a estos colectivos hicieran uso de las bibliotecas públicas de la forma más independiente posible. El Congreso Nacional de Bibliotecas Públicas era un marco inigualable para impulsar un plan o estrategia nacional que estableciera la hoja de ruta para que las bibliotecas supieran cómo actuar para conseguir una biblioteca inclusiva.

A lo largo de estos 3 días profesionales del mundo académico, responsables de políticas bibliotecarias y de gestión y, por supuesto, bibliotecarios debatieron en torno a todos estos temas. Juntos, para intentar vislumbrar el futuro de nuestra profesión.

La IFLA trabaja en la actualización del Manifiesto de la biblioteca pública para hoy (y mañana) para 2021

Coming in 2021: a Public Library Manifesto for Today (and Tomorrow). The Hague: IFLA, 23 de marzo de 2021

Fuente IFLA

Desde el último Manifiesto de1994, las formas de acceso a la información han evolucionado. La difusión de Internet ha supuesto un cambio de paradigma en el papel de las bibliotecas como proveedoras de acceso a la información. Por lo tanto, el Manifiesto actualizado destacará el papel vital de las bibliotecas en la sociedad de la información, la necesidad de que las bibliotecas se adapten continuamente a los nuevos medios de comunicación, el papel de las bibliotecas como institución educadora, de las muchas lecciones aprendidas durante la pandemia de COVID-19, la importancia de las estrategias de acceso y compromiso virtuales, las bibliotecas deberían considerarse agentes esenciales para el desarrollo sostenible y garantizar la inclusión, el acceso y la participación cultural de las comunidades marginadas, los pueblos indígenas y los usuarios con necesidades especiales.

El Manifiesto de la IFLA/UNESCO sobre la Biblioteca Pública, actualizado por última vez en 1994, proclama la creencia de la UNESCO en la biblioteca pública como fuerza viva para la educación, la cultura y la información, y como agente esencial para el fomento de la paz y el bienestar a través de las mentes de todas las personas.

Desde entonces, este documento ha sido la piedra angular de la defensa de las bibliotecas públicas, impulsando el papel de la biblioteca en el centro de la libertad y la equidad del acceso al conocimiento y la información para todas las personas.

A medida que la tecnología avanza y la sociedad cambia, las formas en que las bibliotecas públicas cumplen esta misión también han evolucionado. Por ello, la Sección de Bibliotecas Públicas de la IFLA se ha embarcado en la actualización del Manifiesto, con el fin de garantizar que refleje de la mejor manera posible las realidades y misiones de las bibliotecas públicas de hoy en día.

Un llamamiento global

La creación de un Manifiesto actualizado que sea relevante y útil para las bibliotecas públicas de todo el mundo no sería posible sin escuchar la voz del ámbito bibliotecario mundial. Por lo tanto, la Sección de Bibliotecas Públicas de la IFLA lanzó una encuesta mundial en 2020 para recopilar ideas y comentarios de los bibliotecarios de todo el mundo.

Con más de 600 respuestas, aprendimos mucho sobre cómo los bibliotecarios han utilizado el Manifiesto en su trabajo, y cómo sugieren que podría ser mejorado y actualizado para el futuro.

¿Qué hay de nuevo?

A continuación se presenta una selección de conceptos que se abordan o amplían en la próxima actualización del Manifiesto.

La sociedad de la información

Desde 1994, las formas de acceso a la información han evolucionado. La difusión de Internet ha supuesto un cambio de paradigma en el papel de las bibliotecas como proveedoras de acceso a la información. Por lo tanto, el Manifiesto actualizado destacará el papel vital de las bibliotecas en la sociedad de la información.

También destacará la necesidad de que las bibliotecas se adapten continuamente a los nuevos medios de comunicación para cumplir su mandato de proporcionar acceso universal a la información y al conocimiento para todas las personas. Del mismo modo, como defensores del aprendizaje permanente, el papel de las bibliotecas como educadoras se amplía para incluir tanto la alfabetización digital como la tradicional, incluyendo la alfabetización mediática e informativa, con el espíritu de equipar a las sociedades informadas y democráticas.

Acceso remoto

De las muchas lecciones aprendidas durante la pandemia de COVID-19, la importancia de las estrategias de acceso y compromiso virtuales fue una de las más importantes para las bibliotecas públicas. Por lo tanto, el papel de las bibliotecas en la prestación de servicios a sus comunidades se destacará ahora tanto en términos de servicios presenciales como de servicios prestados a través del acceso remoto.

El Manifiesto actualizado afirmará que, siempre que sea posible, el suministro de tecnologías digitales que permitan el acceso virtual a la información, las colecciones y los programas se consideren aspectos de la misión de una biblioteca.

Las bibliotecas y el desarrollo sostenible

Como espacios de acceso público para el intercambio de información, la puesta en común de la cultura y la promoción del compromiso cívico, las bibliotecas deberían considerarse agentes esenciales para el desarrollo sostenible. A través de sus actividades relacionadas con la información, la alfabetización, la educación y la cultura, las bibliotecas contribuyen a los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU y a la construcción de sociedades más equitativas, humanas y sostenibles.

Esto es especialmente pertinente cuando se trata del papel de la biblioteca pública para garantizar la inclusión, el acceso y la participación cultural de las comunidades marginadas, los pueblos indígenas y los usuarios con necesidades especiales.

Próximos pasos

En los próximos meses, la IFLA trabajará con nuestros socios en la UNESCO, así como en la Sección de Bibliotecas Públicas, para finalizar el Manifiesto de la Biblioteca Pública actualizado.

Sabemos que podemos contar con la biblioteca mundial para ayudar a convertir este Manifiesto en acciones que creen conciencia sobre las bibliotecas públicas como fuerzas vivas para la educación, la cultura, la inclusión y la paz.

Marketing en las bibliotecas públicas

Maria Leonor Cardoso Sérgio, P. (2007). O Marketing nas Bibliotecas Públicas Portuguesasnull: Publicações do Cidehus.

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Las bibliotecas públicas, como cualquier otra organización, tienen su propio mercado y necesitan adoptar procedimientos y utilizar metodologías y técnicas adecuadas para gestionar la relación con ese mismo mercado de usuarios reales y potenciales. Es en este sentido que el marketing, una disciplina nacida y desarrollada en el seno de las organizaciones con ánimo de lucro, puede constituir una valiosa herramienta para lograr una gestión más eficiente de dichas instituciones.

Una biblioteca de autoservicio fabricada con contenedores en Finlandia

Nekala Branch Library

En la conferencia sudafricana de la IFLA en 2015, los arquitectos sudafricanos Tsai Design Studio hablaron de las bibliotecas de contenedores que habían diseñado para algunos países africanos y otros lugares donde la construcción de bibliotecas fijas no es posible. Esto llevó a la idea de que algo similar podría considerarse también para Finlandia.

En alguna ocasión se utilizaron contenedores para crear escuelas y jardines de infancia, pero para una biblioteca no se había construido antes ningún contenedor móvil de alquiler en Finlandia. En realidad, no se trata de contenedores, sino de módulos portátiles, pero el edificio sigue llamándose biblioteca contenedor.

Nekala Branch Library es la primera biblioteca hecha con contenedores en Finlandia. La red de bibliotecas de la ciudad de Tampere cuenta con 15 sucursales. La ciudad de Tampere tiene 238.671 habitantes y es la tercera ciudad más grande de Finlandia. Nekala es una de las bibliotecas más pequeñas de la red.

Cuando la biblioteca de Nekala tuvo que cerrar en 2018 por problemas de calidad del aire interior, se intentó encontrar un nuevo lugar para el edificio de la biblioteca, pero no había ninguna parcela libre en la zona. Entonces se ocurrió la idea de una biblioteca de contenedores. La idea fue recibida con entusiasmo y dio lugar a la idea de implantar una biblioteca de contenedores portátil.

Interior

Para el diseño interior, se organizó un concurso para estudiantes de arquitectura, que aportó ideas útiles. La idea inicial era hacer un amplio uso de materiales reciclados, pero se consideró bastante difícil debido a la normativa. Algunos detalles del interior, como las piezas metálicas de los extremos de las estanterías, siguen esta dirección de diseño. Las estanterías se basan en el diseño de la obra ganadora del concurso de arquitectura y se construyeron a medida en Wood Tech de City Facility Services.

La Biblioteca de Contenedores de Nekala es la primera biblioteca de contenedores que funciona todo el año en Finlandia y la primera biblioteca que funciona completamente en régimen de autoservicio en Tampere. El autoservicio significa que se puede abrir la puerta con el propio carné de la biblioteca y el código PIN. No hay personal permanente en la biblioteca. El diseño de la biblioteca contenedor ha requerido valentía, un enfoque innovador y la confianza de todas las partes implicadas. La biblioteca es muy adecuada para el barrio de Nekala y sus alrededores, un espacio polivalente propio de los residentes, que con su interior hogareño atrae a la gente no sólo para reunirse, sino también para cuidar de la biblioteca juntos. Se trata de una sala de estar comunitaria y un espacio de trabajo con una colección de biblioteca pequeña pero completa y que cuenta con todos los servicios clave de la biblioteca para su uso.

La biblioteca es bastante pequeña, 145 metros cuadrados, pero contiene todo lo que se necesita en una biblioteca. Se puede acceder a Internet a través de un wifi abierto, trabajar, estudiar, imprimir y escanear, leer revistas y conocer gente. Por supuesto, también se puede tomar y devolver libros, hacer reservas y recogerlas. La colección flotante de la ciudad se mueve diariamente entre las bibliotecas. Las clases escolares también utilizan la biblioteca durante el día como entorno de aprendizaje. Para los residentes de la zona, su uso es gratuito, por ejemplo, para reuniones o pequeños eventos. La biblioteca cuenta con cámaras de vigilancia y, si es necesario, con personal in situ. Sin embargo, la mayor parte del tiempo funciona en régimen de autoservicio para los clientes. El horario de apertura es amplio: se puede visitar la biblioteca de Nekala de 7 a 21 horas de domingo a jueves y de 7 a 18 horas de viernes a sábado. La señalización rosa da la bienvenida a residentes y visitantes para que disfruten del espacio comunitario.

Las bibliotecas rurales de Estados Unidos ofrecen una gran variedad de servicios a sus usuarios, desde conexiones a Internet de banda ancha y campamentos de codificación hasta estaciones de reparación de bicicletas.

Scrappy rural librarians find the gaps and fill them Published on Ipondr March 1, 2021

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Talleres culturales. Jardines comunitarios. Cuentos bilingües. Campamentos de codificación. Clubes de cine. Estos son sólo algunos de los servicios que 30 millones de estadounidenses buscan en las bibliotecas rurales. En comunidades que a menudo tienen un acceso limitado a los recursos, los bibliotecarios de miles de pueblos pequeños están encontrando formas de satisfacer las necesidades y a menudo lo hacen con escasos recursos y personal limitado.

Las bibliotecas rurales “realmente proporcionan algunos recursos que no están disponibles en ningún otro lugar, y ciertamente no de forma gratuita”, dijo Hall. “Me he dado cuenta de que (nosotros) básicamente estamos llenando los vacíos que existen, sean los que sean”.

Huyendo del elevado desempleo y del cambio climático en el archipiélago del Pacífico Norte, los inmigrantes marshallianos se han ido asentando en el noroeste de Arkansas desde la década de 1980, principalmente para trabajar en las plantas de procesamiento de aves de Tysons Foods. La sede de la empresa está en Springdale, a unos 51 kilómetros de Berryville (5.300 habitantes), en el condado de Carroll. A su vez, el mayor empleador del condado es Tyson Foods. En la actualidad, Arkansas cuenta con la mayor concentración de marshallianos del territorio continental de Estados Unidos.

Cuando una planta de procesamiento de carne de Arkansas amplió sus operaciones en una región de las montañas Ozark, un bibliotecario local aprovechó la oportunidad para educar a la comunidad rural sobre la repentina afluencia de trabajadores marshaleses y sus familias. Esperando que hubiera unas 25 personas en un taller patrocinado por la biblioteca y centrado en las tradiciones culturales de las Islas Marshall, vinieron unas “55 personas de la escuela, del departamento de salud y de varias organizaciones sin ánimo de lucro”. Aprendimos mucho ese día”, dijo Julie Hall, directora de la Biblioteca Pública de Berryville, que atiende a unas 10.000 personas en una región rural situada entre los límites de los estados de Missouri y Oklahoma.

A casi 500 millas de Berryville se encuentra Princeville, Illinois. Beth Duttlinger, directora del Distrito de Bibliotecas Lillie M. Evans, quería promover hábitos saludables y el aprendizaje permanente al tiempo que ayudaba a su pequeña ciudad, situada a 25 millas de Peoria, a convertirse en “un lugar atractivo para vivir, visitar o trabajar”.

Al notar la falta de servicios en un camino local para bicicletas, Duttlinger reclutó a empresas para que patrocinaran estaciones de reparación de bicicletas en su biblioteca y en otras cuatro a lo largo del carril de 38 millas construido en la antigua línea ferroviaria Rock Island Trail. Los objetivos de la bibliotecaria: Ofrecer los servicios que necesitan los ciclistas, darles la bienvenida a la biblioteca y promover los negocios locales.

“Las comunidades más pequeñas no tienen a nadie que cubra esos huecos”, dice Duttlinger, cuyo distrito bibliotecario da servicio a más de 4.000 personas en una región de 121 millas cuadradas. “Así que muchas veces trato de averiguar lo que hay que hacer”.

Si las necesidades de una comunidad rural son numerosas y cambiantes, el trabajo del bibliotecario de una pequeña ciudad también lo es. Considere algunos de los artículos que las bibliotecas rurales prestan o suministran, dependiendo de la necesidad de la comunidad, la financiación y la imaginación del bibliotecario: Kits de manualidades. Kits de ciencia. Formularios de impuestos. Puntos de acceso Wi-Fi. Ordenadores portátiles. Patinetes. Bicicletas. Alimentos. Cañas de pescar. Cajas de pesca. Pases para museos.

“Vaya a cualquier biblioteca rural, y están haciendo algo innovador e inteligente para su comunidad”, dijo Brian Real, profesor asistente de Ciencias de la Información y Bibliotecas en la Universidad Estatal del Sur de Connecticut. Es coautor de un informe de 2017 para American Library Association sobre los retos que abordan y afrontan las bibliotecas rurales.

Brian Real describe una red de bibliotecarios resistente que puede operar desde un bibliobús o una estructura tradicional, pertenecer a un sistema regional de bibliotecas o funcionar por su cuenta, con los fondos que través de los impuestos locales sobre la propiedad o de un mecanismo estatal. Lo que todas tienen en común: una estrecha relación con sus comunidades y la capacidad de centrarse en necesidades específicas.

“Las bibliotecas rurales son casi terra incognita (territorio desconocido)”, afirma Noah Lenstra, profesor adjunto de Biblioteconomía y Ciencias de la Información en la Universidad de Carolina del Norte en Greensboro. “Hay un desconocimiento extremo de lo que realmente abarcan y de lo que hacen”.

Lenstra tiene experiencia de primera mano. Es el fundador y director de Let’s Move in Libraries, (Movámonos en las bibliotecas), una iniciativa para apoyar programas de salud y bienestar en las bibliotecas públicas.

Desde las grandes llamadas a la acción, como la iniciativa de Lenstra, hasta las más mundanas, las bibliotecas de los pueblos pequeños son puntos de conexión para muchos miembros de la comunidad.

En la Biblioteca de la Comunidad Indígena Ak-Chin, situada en Maricopa (Arizona), el Club de Cine es una atracción popular para muchos miembros de la tribu que carecen de servicio de Internet y líneas telefónicas.

El club enseña a los niños a hacer vídeos, explica Melanie Toledo, directora de la biblioteca. Cada uno de los grupos del club crea un guión y luego actúa, edita y publica un vídeo corto en el canal de YouTube de la biblioteca.

La biblioteca pública ying yang

Desarrollada por evgeny markachev + julia kozlova, la propuesta de biblioteca pública implanta el uso del signo filosófico “yin y yang” como conductor de la forma de la estructura, simbolizando dos orígenes diferentes a través de la interacción y la complementariedad. el concepto obtiene no sólo la forma del motivo, sino que también divide espacialmente el espacio en dos nodos funcionales opuestos que se complementan (educación y comunicación). debido a la forma dinámica, el edificio está visualmente en constante movimiento, designando las otras zonas para que se distribuyan armoniosamente en las áreas internas del edificio. esta característica refleja la intensidad moderna y el intercambio de información, dinámica de la vida moderna.

La biblioteca obtuvo el primer puesto en la categoría de diseño sostenible del premio especial de autodesk en los premios de la academia archi-world de 2011-2013.

El noventa por ciento de las bibliotecas públicas estadounidenses ofrece colecciones digitales: informe de investigación sobre las tendencias de las colecciones físicas y electrónicas de las bibliotecas públicas

The Use and Cost of Public Library Materials: Trends Before the COVID-19 Pandemic. Washington, DC: IMLS, 2021

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Institute of Museum and Library Services (IMLS) publicó The Use and Cost of Public Library Materials: Trends Before the COVID-19 Pandemic, un informe de investigación que explora las tendencias de los gastos y la circulación de las colecciones físicas y electrónicas, incluyendo comparaciones entre subgrupos por localidad y tamaño de la población atendida.

Cada año, desde 1988, la Encuesta de Bibliotecas Públicas de los Estados Unidos ha proporcionado un censo nacional de las bibliotecas públicas de Estados Unidos. Los datos se recopilan de aproximadamente 9.000 sistemas de bibliotecas públicas que comprenden más de 17.000 bibliotecas principales, sucursales y bibliobuses en los 50 estados, el Distrito de Columbia y los territorios de Estados Unidos.

“La biblioteconomía en línea y la naturaleza de la biblioteca como lugar cívico y comunitario es un paisaje en constante cambio”, dijo el director del IMLS, Crosby Kemper. “Como verán en el informe, el crecimiento y el uso de los libros electrónicos, las bases de datos en línea y la tecnología han seguido aumentando a lo largo de los años, lo que hace que las colecciones digitales sean un recurso en el que las bibliotecas siguen invirtiendo mucho. Vemos que la atención a la salud y el bienestar de los usuarios y el desarrollo y la cohesión de la comunidad son más importantes que nunca. Y, como siempre para las bibliotecas públicas, la importancia de la lectura como habilidad básica y mejor apoyo para mejorar la vida de las personas sigue siendo una constante en la sociedad estadounidense”.

Las preguntas de investigación a las que se responde en el informe son las siguientes

  • ¿Se mantiene la tendencia de la circulación general por persona tanto en la circulación física como en la electrónica, y difieren las tendencias entre los subgrupos de localidad y tamaño de la población?
  • ¿Cuánto ha cambiado el gasto medio por persona de las bibliotecas en materiales electrónicos en los últimos cuatro años?
  • ¿Permiten los materiales electrónicos a las bibliotecas proporcionar un mayor valor a sus comunidades que los materiales impresos tradicionales, basándose en el coste por artículo distribuido?

El informe incluye las siguientes conclusiones, que también están disponibles en formato de tabla:

Entre el año fiscal 2014 y el año fiscal 2018,

  • El porcentaje de bibliotecas que ofrecen materiales de la colección electrónica aumentó del 80 al 90%;
  • El gasto medio por persona en materiales físicos disminuyó un 6%, mientras que el gasto medio por persona en materiales electrónicos aumentó un 31%; y
    la mediana del costo de los artículos físicos circulados aumentó un 11%, mientras que la mediana del costo de la circulación electrónica disminuyó un 26%.
  • En el año fiscal 2018, las bibliotecas en áreas rurales y las bibliotecas que sirven a poblaciones más pequeñas pagaron menos por circulación electrónica que las bibliotecas situadas en otros lugares o que sirven a poblaciones más grandes.

El equipo de investigación en el IMLS busca comprender la evolución de los enfoques utilizados por las bibliotecas locales de Estados Unidos en respuesta a la cambiante demanda pública de información accesible”, dijo Matt Birnbaum, oficial de evaluación senior del IMLS. Utilizando los datos de la encuesta anual sobre bibliotecas públicas, este informe de investigación capta la reciente aceleración en el uso público y las inversiones en una amplia gama de recursos de información electrónica. Mirando hacia un futuro post-pandémico, este informe puede proporcionar una base valiosa para futuras exploraciones comparativas de los enfoques que las bibliotecas locales para apoyar y fomentar una ciudadanía bien informada.

Las visitas físicas a la biblioteca y la circulación física son sin duda pilares de las métricas de uso de las bibliotecas públicas de las bibliotecas públicas. Pero a medida que los materiales materiales electrónicos, las bibliotecas públicas necesitan otras métricas para demostrar cómo sus comunidades están utilizando estos recursos. El uso de la biblioteca basado en visitas físicas y la circulación ha disminuido durante la última década (IMLS, junio de 2020); sin embargo los resultados presentados en este resumen sugieren que estos descensos durante los últimos cuatro años pueden compensarse, al menos parcialmente, por el creciente cantidad de recursos y y materiales disponibles en formato electrónico.

Además, el rendimiento a corto plazo de la inversión en materiales electrónicos electrónico, conceptualizado aquí como la disminución de los costes por circulación, mejoró sustancialmente desde el año fiscal 2014 hasta el año fiscal 2018. Casi 45 por ciento de todas las bibliotecas públicas en Estados Unidos se encuentran en zonas rurales zonas rurales y más de una cuarta parte de todas las bibliotecas públicas sirven a una población de menos de 2.500 personas. Estas son las bibliotecas que tiene los costes más bajos por circulación electrónica.

Sin embargo, aunque la gran mayoría de las bibliotecas públicas en todos los de todos los entornos ofrecen materiales electrónicos a sus a sus usuarios, todavía puede haber una brecha de acceso a la banda ancha o una falta de concienciación que que impide un uso más amplio de estos recursos. estos recursos. En 2016, el Pew Research Center informó de que menos de la mitad de los adultos estadounidenses sabían que su biblioteca pública prestaba libros electrónicos (Horrigan, 2016).

La pandemia de COVID-19 puede haber reducido esta brecha de conocimiento para recursos electrónicos; también puede cambiar de forma indeleble la relación entre la biblioteca física biblioteca física y la comunidad.

El valor que una sociedad otorga al conocimiento se juzga por el trato que da a las bibliotecas públicas: la privatización de la Biblioteca de Wellington en Nueva Zelanda

Wellington Central Library

Anne Goulding. The value a society places on knowledge is judged by how it treats public libraries. Stuff Feb 26 2021

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A menudo se dice que la verdadera medida de cualquier sociedad puede juzgarse por cómo trata a sus más vulnerables. Yo diría que el valor que una sociedad otorga al conocimiento, al aprendizaje y a la creación y difusión de ideas puede juzgarse por el trato que da a sus bibliotecas públicas.

En Wellington, desde que se cerró el edificio en marzo de 2019, se han planteado preguntas sobre el futuro de la biblioteca central. En la reunión del consejo de la semana pasada, centrada en el Plan a Largo Plazo de la ciudad, el alcalde Andy Foster sorprendió a los concejales y a los habitantes de Wellington al proponer la privatización de parte del edificio de la biblioteca central y recortar el presupuesto de recursos de las bibliotecas en un 40%.

El respeto por el conocimiento, el aprendizaje, la información y las ideas parece faltar en estas propuestas. Aunque el plan de vender parte del edificio de la biblioteca no representa una privatización total del servicio bibliotecario, como hemos visto en otras partes del mundo, la aceptación de que una empresa privada tenga un papel que desempeñar en la prestación de los servicios de la biblioteca pública podría considerarse como el la punta del iceberg que introducela privatización de manera oculta.

La biblioteca central rediseñada y reformada tiene la capacidad de ser un espacio público emocionante y dinámico en el centro de la ciudad, abierto a todos. En la actualidad, los habitantes de Wellington, a través de sus representantes elegidos democráticamente, controlan este importante espacio público, pero si se retira parte de él de la propiedad pública, se reducirá la influencia pública sobre el espacio y se podría socavar su cometido de “bien público”.

Cualquier empresa privada que participe en la biblioteca central se centrará en obtener beneficios, ya que, al fin y al cabo, esa es su razón de ser: maximizar el rendimiento para sus accionistas. Al ser una empresa privada la propietaria y gestora de una parte del edificio, su función principal será comercial y no social, lo que plantea dudas sobre el tipo de actividades y, de hecho, el tipo de personas que estarán “permitidas” en este espacio.

La biblioteca desempeña un papel enormemente importante, ya que ofrece oportunidades para socializar y establecer contactos. He escuchado muchas anécdotas de bibliotecarios sobre usuarios de la biblioteca que les dicen que son la única persona con la que han hablado en todo el día o incluso en toda la semana. De hecho, aunque los usuarios de la biblioteca no hablen con nadie más en la biblioteca, el mero hecho de estar en compañía de otras personas suele ser suficiente para que la gente aprecie la biblioteca como un espacio público comunitario.

La gente puede “simplemente estar” en el espacio central de la biblioteca: nadie te cuestiona y nadie te presiona para que compres algo; es un oasis sin ánimo de lucro en el ajetreado corazón comercial de la ciudad. ¿Corremos el riesgo de perder esto con la privatización de parte del edificio? Los espacios controlados por intereses privados rara vez son tan acogedores o inclusivos para todos los interesados como los gestionados por organismos públicos y democráticamente responsables, y tienen motivos de lucro subyacentes a todas sus actividades.

Los planes del alcalde de privatizar parte del edificio, así como los drásticos recortes propuestos, plantean una vez más la cuestión de si Nueva Zelanda necesita una legislación más estricta en materia de bibliotecas públicas. La Ley de Administración Local de 2002 sólo establece que si un ayuntamiento presta servicios de biblioteca pública, los habitantes de la comunidad tienen derecho a la gratuidad.

Los ayuntamientos no tienen la obligación de financiar las bibliotecas públicas de acuerdo con ningún tipo de norma, ni tienen que proporcionar recursos o servicios de forma gratuita, salvo la afiliación. Una enmienda de 2010 a la Ley de Administración Local incluyó a las bibliotecas públicas como un “servicio básico” de las autoridades locales, pero el lenguaje sigue siendo débil, ya que ordena a los ayuntamientos que “tengan especialmente en cuenta” la contribución de las bibliotecas a la comunidad.

Aunque la experiencia del Reino Unido nos enseña que una Ley de Bibliotecas Públicas no impide el cierre de las mismas ni la reducción de los servicios, una legislación más sólida podría garantizar un apoyo financiero más fiable y estable y orientar el desarrollo futuro de los servicios en todo el país.

Las propuestas para la renovada biblioteca central de Wellington ofrecen una visión de un espacio en el que la gente puede reunirse, interactuar y participar en una serie de actividades educativas, culturales y relacionadas con la información que promueven el acceso democrático, el intercambio social y la diversidad. La privatización de parte del edificio pone en peligro esta visión, con asociaciones de comercialización y homogeneidad.

El trato que el ayuntamiento da a sus bibliotecas públicas no sugiere que valore el papel que desempeñan en el apoyo al acceso al aprendizaje, al conocimiento y al libre intercambio de ideas para todos en nuestras comunidades.

Sistemas urbanos de bibliotecas

Sistemas urbanos de bibliotecas [Internet]. España Ministerio de Educación, Cultura y Deportes Subdirección General de Coordinación Bibliotecaria; 2005 [cited 2021 Feb 18]. p. 143. Available from: http://travesia.mcu.es/portalnb/jspui/handle/10421/389

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El grupo de SUB tiene como objetivo de elaborar un documento que abarque sistemas complejos de bibliotecas urbanas, para los que la aplicación de las Pautas sobre los servicios de bibliotecas públicas resulta insuficiente. El desarrollo de los trabajos y discusiones ha dado lugar a este texto marco, que puede servir de guía para muchos aspectos a considerar en el funcionamiento de dichos sistemas así como ser el punto de partida de ulteriores desarrollos e investigaciones.