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Políticas de acceso abierto en los Estados miembros de la UE y más allá

European Commission: Directorate-General for Research and Innovation and Spichtinger, D., Open access policies in EU Member States and beyond – Final report, Publications Office of the European Union, 2026, https://data.europa.eu/doi/10.2777/8921907

El objetivo de la publicación es ofrecer una visión actualizada de las políticas de acceso abierto en todos los Estados miembros de la UE y en determinados terceros países (por ejemplo, el Reino Unido, EE. UU., China y Japón). Su valor añadido reside en que esta información actualizada proporcionará a la Comisión y a los lectores externos un conocimiento actual y preciso sobre un componente importante de la ciencia abierta: el acceso abierto a las publicaciones científicas. Además, la información recopilada en el informe sirve de base para los trabajos relacionados con la propuesta de Ley del Espacio Europeo de Investigación. La publicación aborda un aspecto de la investigación en Europa.

Análisis comparativo de las políticas de acceso abierto a las publicaciones científicas y a los datos de investigación en los 27 Estados miembros de la Unión Europea, complementado con un estudio comparativo de ocho países no pertenecientes a la UE. Su objetivo es proporcionar una visión actualizada de los marcos nacionales de acceso abierto y, a partir de ellos, formular recomendaciones para mejorar la coordinación europea. El estudio destaca desde el principio que se han producido avances importantes durante más de una década, pero que estos avances son desiguales y fragmentados: los países difieren en la fuerza jurídica de sus políticas, los ámbitos cubiertos, los períodos de embargo, los derechos de autor, los sistemas de repositorios, los mecanismos de financiación y los procedimientos de seguimiento. Esta diversidad genera una considerable complejidad para investigadores, instituciones y financiadores, especialmente en los proyectos de colaboración internacional.

Uno de los principales hallazgos es que no existe todavía un modelo europeo homogéneo de acceso abierto. Los Estados miembros utilizan fundamentalmente tres tipos de instrumentos: estrategias nacionales, mandatos de los organismos financiadores y legislación. Las estrategias tienen la ventaja de facilitar el consenso y permitir una implantación progresiva, pero pueden quedarse en declaraciones de intenciones cuando no existen mecanismos de aplicación. Los mandatos de los financiadores permiten establecer obligaciones más concretas y adaptarse con mayor rapidez a los cambios del mercado editorial, aunque solamente afectan a la investigación financiada por esos organismos. La legislación proporciona mayor estabilidad jurídica y cobertura sistémica, pero puede resultar difícil de modificar cuando cambian las prácticas de publicación científica. El informe señala que los marcos que combinan varios instrumentos —legislación, financiación, estrategias nacionales e infraestructuras institucionales— ofrecen un entorno más completo, aunque también pueden generar complejidad si sus requisitos no son coherentes entre sí.

El informe concede especial importancia a la obligatoriedad de las políticas. La evidencia comparativa muestra que los planteamientos exclusivamente voluntarios tienden a producir resultados más desiguales, mientras que la combinación de obligaciones con infraestructuras, apoyo institucional y sistemas de seguimiento facilita una adopción más consistente. Sin embargo, el documento advierte de que una obligación legal, por sí sola, tampoco garantiza el cumplimiento: cuando no existen procedimientos de depósito sencillos, apoyo de las bibliotecas, recursos, sistemas de monitorización y mecanismos de cumplimiento, las disposiciones formales pueden tener en la práctica efectos similares a una política voluntaria. Por ello, el problema no es únicamente qué dice la legislación, sino también si las instituciones disponen de los medios necesarios para convertir esas obligaciones en prácticas habituales de los investigadores.

Otro aspecto fundamental es la transición desde los modelos basados en embargos hacia el acceso abierto inmediato. El estudio identifica los períodos de embargo como uno de los puntos de mayor divergencia entre los Estados miembros. Algunas políticas y organismos financiadores ya exigen acceso inmediato, mientras que otros permiten períodos determinados o incluso dejan la duración del embargo condicionada por las políticas de las editoriales. El informe propone avanzar hacia el acceso abierto inmediato y sin embargo para los artículos derivados de investigación financiada públicamente. Cuando esto no sea todavía posible, recomienda establecer como máximo seis meses para las ciencias, tecnologías y matemáticas y doce meses para las ciencias sociales y humanidades, con una progresiva eliminación de estos períodos. El estudio considera especialmente problemáticos los embargos indefinidos o aquellos cuya duración queda esencialmente en manos de las editoriales.

La cuestión de los derechos de autor y la retención de derechos ocupa igualmente una posición central. El informe distingue entre el derecho legal de publicación secundaria, que permite a los investigadores hacer disponible su trabajo independientemente de determinadas condiciones contractuales de las editoriales, y las políticas de rights retention, mediante las cuales los autores conservan los derechos necesarios para depositar sus manuscritos. La recomendación general es proporcionar a los investigadores una base jurídica sólida que permita el autoarchivo, preferentemente con embargo cero, y promover licencias abiertas como CC BY para las publicaciones y CC BY/CC0 para los metadatos, admitiendo excepciones justificadas. El objetivo es reducir la dependencia de las condiciones contractuales de los editores y garantizar que la financiación pública produzca resultados que puedan ser consultados y reutilizados públicamente.

El documento también aborda la transformación del acceso abierto hacia una concepción más amplia de la ciencia abierta. Ya no se trata solamente de que los artículos sean gratuitos para su lectura, sino de integrar publicaciones, datos de investigación, software, protocolos, infraestructuras, recursos educativos, ciencia ciudadana y nuevas formas de evaluación científica. Los datos deben gestionarse conforme a los principios FAIR —Findable, Accessible, Interoperable y Reusable—, aunque el informe recuerda que FAIR no significa necesariamente que todos los datos tengan que ser completamente abiertos: deben aplicarse los principios de «tan abiertos como sea posible y tan cerrados como sea necesario». Los planes de gestión de datos deberían evolucionar desde documentos estáticos hacia herramientas legibles tanto por humanos como por máquinas.

Un elemento especialmente relevante es la infraestructura de repositorios. El informe considera que las políticas de acceso abierto necesitan apoyarse en repositorios institucionales, disciplinares o nacionales que permitan depositar, preservar y difundir las publicaciones y los datos. Se propone establecer requisitos técnicos comunes para los repositorios de confianza, incluyendo identificadores persistentes, metadatos abiertos y normalizados, licencias legibles por máquinas y APIs que permitan la agregación de información y el text and data mining. Además, se recomienda mejorar la conexión entre las infraestructuras nacionales y la European Open Science Cloud (EOSC). De esta manera, los repositorios dejan de ser simples depósitos de documentos para convertirse en elementos esenciales de la infraestructura europea de comunicación científica.

La financiación constituye otro de los grandes problemas identificados. El informe observa un crecimiento significativo de los costes asociados a las tasas de publicación —APC— y advierte de que la expansión de modelos basados exclusivamente en el pago por publicar puede generar nuevas desigualdades. Las instituciones y los investigadores con menor capacidad económica pueden quedar en desventaja frente a aquellos que disponen de mayores recursos. Por ello, se propone considerar los costes de acceso abierto, repositorios, gestión de datos, infraestructuras y formación como parte estructural de la financiación del sistema de investigación. Paralelamente, el estudio recomienda diversificar los modelos de publicación y fortalecer especialmente el Diamond Open Access, en el que ni los lectores ni los autores pagan por acceder o publicar, apoyando revistas y plataformas comunitarias, institucionales y sin ánimo de lucro.

Una cuestión particularmente importante es la relación entre acceso abierto y evaluación de la investigación. El informe considera que mientras los sistemas de evaluación sigan recompensando principalmente el prestigio de las revistas y determinados indicadores bibliométricos, los investigadores pueden tener pocos incentivos para priorizar la apertura. Por ello, recomienda integrar formalmente las prácticas de ciencia abierta en la evaluación de investigadores, proyectos e instituciones, en línea con iniciativas como CoARA y los principios de reforma de la evaluación científica. El acceso abierto debería formar parte de los criterios de reconocimiento junto con otras contribuciones científicas, y deberían evitarse incentivos que premien exclusivamente la publicación en revistas consideradas de máxima categoría.

En el caso de España, el informe describe un marco relativamente desarrollado que combina legislación, estrategia nacional y mandatos de organismos financiadores. La Ley 17/2022 exige el depósito simultáneo de las publicaciones con su fecha de publicación, mientras que la ENCA 2023-2027 amplía la perspectiva hacia la ciencia abierta, incorporando publicaciones, datos, software, protocolos y otros objetos digitales. También participan en este sistema organismos como AEI e ISCIII, junto con infraestructuras como RECOLECTA, que agrega metadatos procedentes de repositorios institucionales españoles y favorece su interoperabilidad con infraestructuras europeas.

España presenta además una característica especialmente significativa: la incorporación del acceso abierto a los sistemas de evaluación científica. La LOSU establece que las agencias de calidad deben incluir la accesibilidad en abierto de los resultados científicos entre sus criterios de evaluación y utilizar los repositorios institucionales para acceder a la documentación correspondiente. Asimismo, desde 2023 ANECA ha incorporado el depósito de los resultados de investigación como criterio en las convocatorias de sexenios, manteniéndose posteriormente este requisito. El informe interpreta esta conexión entre políticas de apertura y evaluación como un mecanismo capaz de modificar el comportamiento de los investigadores, al convertir el depósito y la disponibilidad de los resultados en elementos relevantes para la carrera científica.

PISA 2025 (2026) confirma un preocupante retroceso de las competencias en matemáticas, lectura y ciencias

Richter, Felix. “PISA 2025 Reveals Steep Decline in Math & Reading Skills.” Statista, 8 septiembre 2026. Statista, “PISA 2025 Reveals Steep Decline in Math & Reading Skills

Los resultados de PISA 2025 dibujan un panorama preocupante sobre la evolución de las competencias de los adolescentes en los países de la OCDE. Según el análisis de Statista, el rendimiento medio de los estudiantes de 15 años ha alcanzado en 2025 sus niveles más bajos desde que comenzó la evaluación en las tres áreas fundamentales: matemáticas, lectura y ciencias. La caída resulta especialmente significativa en lectura, una competencia estrechamente relacionada con la capacidad de comprender, analizar y evaluar información, precisamente en un contexto marcado por la desinformación y la expansión de la inteligencia artificial.

El gráfico pone de manifiesto que no se trata únicamente de un efecto provocado por la pandemia de COVID-19, sino de una tendencia de deterioro que viene desarrollándose desde hace más de una década. En lectura, los resultados habían alcanzado su máximo alrededor de 2012 y posteriormente comenzaron a descender; en matemáticas, el retroceso se aceleró especialmente después de 2018. Las ciencias presentan una evolución algo más estable, aunque también registran una pérdida considerable: entre 2006 y 2025 su puntuación media descendió 17 puntos. La OCDE ya había advertido en PISA 2022 que el descenso en lectura y ciencias había comenzado antes de la pandemia, mientras que la caída de las matemáticas se había intensificado de manera especialmente brusca entre 2018 y 2022.

La magnitud de la evaluación de 2025 permite considerar estos resultados como un indicador de alcance mundial. Más de 760.000 estudiantes de 91 países y economías participaron en PISA 2025, representando aproximadamente a 33 millones de jóvenes de 15 años. La comparación longitudinal es especialmente relevante porque PISA no mide simplemente los conocimientos memorizados, sino la capacidad de los estudiantes para aplicar sus conocimientos a situaciones y problemas de la vida real.

Uno de los aspectos más relevantes del análisis es el deterioro de la comprensión lectora. La puntuación media de lectura de los países de la OCDE descendió 16 puntos entre PISA 2022 y PISA 2025, una caída especialmente preocupante porque leer competentemente implica mucho más que descodificar palabras: supone comprender argumentos, interpretar información, distinguir hechos de opiniones, evaluar fuentes y construir conocimiento. Estas capacidades adquieren una importancia todavía mayor en un ecosistema digital en el que los jóvenes están expuestos diariamente a enormes cantidades de información y a contenidos generados mediante inteligencia artificial.

El retroceso también afecta a España, que en PISA 2025 obtiene sus peores resultados históricos en las tres competencias principales: 451 puntos en lectura, 457 en matemáticas y 477 en ciencias. Respecto a 2022, España pierde 23 puntos en lectura, 16 en matemáticas y 8 en ciencias, situándose por debajo de las medias de la OCDE y de la Unión Europea.

En conjunto, el gráfico de Statista permite interpretar PISA 2025 como algo más que una fotografía puntual del sistema educativo: muestra una tendencia prolongada de debilitamiento de algunas competencias fundamentales. El desafío no consiste únicamente en recuperar los niveles anteriores a la pandemia, sino en comprender por qué el deterioro ya se había iniciado antes de 2020. La creciente exposición a pantallas, las dificultades para mantener la atención, la disminución de la lectura profunda y el uso inadecuado de herramientas digitales e inteligencia artificial aparecen como factores relevantes, aunque no existe una explicación única. El reto educativo pasa, por tanto, por combinar tecnología y aprendizaje sin sacrificar precisamente aquellas capacidades —lectura profunda, pensamiento crítico, razonamiento matemático y comprensión científica— que resultan más necesarias en la sociedad digital.

Soberanía digital en Europa: ciudadanos y empresas reclaman una mayor autonomía tecnológica

Fundación Telefónica. Soberanía digital en Europa 2026. Madrid: Fundación Telefónica, 2026. https://www.fundaciontelefonica.com/soberania-digital-europa-2026/

El informe Soberanía digital en Europa 2026, elaborado por Fundación Telefónica en colaboración con Metroscopia, constituye el primer gran barómetro sobre la percepción que tienen ciudadanos y empresas españolas acerca de la autonomía tecnológica europea. El estudio analiza el grado de conocimiento del concepto de soberanía digital, las preocupaciones derivadas de la dependencia tecnológica de terceros países y las prioridades para reforzar la competitividad europea en un contexto marcado por la inteligencia artificial, la economía del dato y la creciente rivalidad geopolítica.

Los resultados muestran un amplio consenso sobre la necesidad de que Europa fortalezca sus capacidades tecnológicas. El 86 % de los ciudadanos y el 87 % de las empresas consideran imprescindible desarrollar tecnologías propias para competir en igualdad de condiciones con Estados Unidos y China. Asimismo, la mayoría percibe que la dependencia de plataformas, infraestructuras y servicios digitales extranjeros supone un riesgo estratégico para la economía, la seguridad y la capacidad de innovación europea.

El informe también pone de manifiesto una creciente preocupación por la protección de los datos personales y corporativos. Aunque el término «soberanía digital» aún es poco conocido entre la población, existe una elevada sensibilidad respecto al control de la información, la privacidad y la necesidad de que los datos críticos permanezcan bajo jurisdicción europea. En este contexto, una parte significativa de la ciudadanía estaría dispuesta a utilizar alternativas europeas si ofrecieran prestaciones equivalentes a las de los grandes proveedores internacionales.

Desde la perspectiva empresarial, la soberanía digital se considera un elemento clave para garantizar la resiliencia económica, impulsar la innovación y reforzar la competitividad. Las organizaciones identifican como prioridades el desarrollo de infraestructuras digitales propias, la inversión en inteligencia artificial, computación en la nube, ciberseguridad y talento tecnológico, junto con una mayor coordinación entre administraciones públicas, empresas y centros de investigación.

El estudio defiende que la soberanía digital debe entenderse no como un aislamiento tecnológico, sino como la capacidad de Europa para decidir sobre sus infraestructuras, datos y tecnologías estratégicas, preservando al mismo tiempo un modelo abierto basado en la innovación, la cooperación y los valores democráticos. Fundación Telefónica propone impulsar un ecosistema europeo que combine inversión, regulación, desarrollo tecnológico y formación para reducir las dependencias estratégicas y fortalecer la autonomía digital del continente

Carta Europea del Investigador

European Commission: Directorate-General for Research and Innovation, Charte européenne du chercheur – Renforcer l’attrait des carrières dans les secteurs public et privé, Publications Office of the European Union, 2025, https://data.europa.eu/doi/10.2777/6000481

Texto completo en español

La Carta Europea del Investigador es una directriz de la Unión Europea que establece 40 principios generales sobre los derechos, responsabilidades y obligaciones de los investigadores, instituciones y financiadores. Su objetivo principal es crear un mercado laboral abierto, transparente y justo para el personal científico en toda Europa

La Carta Europea del Investigador fue adoptada por el Consejo el 18 de diciembre de 2023, como anexo 2 de la Recomendación C/2023/1640 del Consejo, que define un marco europeo para atraer y retener a investigadores, así como a innovadores y emprendedores con talento en Europa. Esta nueva carta sustituye a la antigua Carta y Código europeos (de 2005) y responde a una evolución significativa de la política de investigación e innovación.

La carta establece un conjunto de principios que deben permitir el desarrollo de carreras atractivas en la investigación, con el fin de apoyar la excelencia en la investigación y la innovación en Europa. La Comisión Europea la considera un motor para reforzar el Espacio Europeo de Investigación.

La presente publicación constituye una referencia esencial para el proceso de concesión del premio “Human Resources Excellence in Research”. Sus objetivos son sensibilizar, facilitar la difusión y ofrecer apoyo a investigadores, empleadores, organismos financiadores y responsables políticos en todas las disciplinas y

8 de cada 10 europeos no confían en las empresas estadounidenses ni chinas para el manejo de sus datos.

Politico. “8 in 10 Europeans Don’t Trust US, Chinese Firms with Data.” Politico Europe, 2026 https://www.politico.eu/article/8-in-10-europeans-dont-trust-us-chinese-firms-with-data/

El texto pone de relieve una paradoja central del ecosistema digital europeo: una profunda desconfianza hacia actores externos que, sin embargo, siguen siendo esenciales en la infraestructura tecnológica cotidiana. Esta tensión entre dependencia y desconfianza define uno de los grandes retos de Europa en el ámbito digital: cómo garantizar la protección de los datos y la autonomía tecnológica sin quedar rezagada en la competencia global.

Se analiza los resultados de una encuesta reciente —el estudio European Pulse Forum, impulsado por Politico junto a la consultora BeBartlet— que revela un dato contundente: más de ocho de cada diez europeos desconfían de las empresas tecnológicas estadounidenses y chinas a la hora de gestionar sus datos personales. Este nivel de desconfianza no es homogéneo, sino que alcanza cifras especialmente elevadas en el caso de China (en torno al 90 % o más) y también muy altas respecto a Estados Unidos (más del 80 %), lo que pone de manifiesto una crisis de confianza generalizada hacia las grandes potencias tecnológicas globales.

El estudio, basado en miles de encuestas realizadas en países clave como Alemania, Francia, España, Italia, Polonia y Bélgica, muestra que la percepción de riesgo está profundamente vinculada a factores geopolíticos y legales. Uno de los principales motivos de esta desconfianza es la creencia de que las empresas de estos países pueden verse obligadas a entregar datos a sus respectivos gobiernos en virtud de sus leyes nacionales de seguridad. Esta posibilidad genera inquietud entre los ciudadanos europeos, que perciben una falta de control sobre el uso final de su información personal, especialmente en contextos donde la vigilancia estatal o el acceso gubernamental a datos privados es una preocupación creciente.

En contraste, las empresas tecnológicas europeas generan un nivel de confianza relativamente mayor, aunque no mayoritario: aproximadamente la mitad de los encuestados afirma confiar en ellas. También los gobiernos nacionales obtienen niveles de confianza moderados, lo que sugiere que, aunque existe una preferencia por lo “propio”, esta no implica una confianza plena. Este matiz es importante porque indica que el problema no es únicamente externo (EE. UU. o China), sino que forma parte de una preocupación más amplia sobre la privacidad, el control de los datos y la transparencia en la era digital.

El contexto normativo europeo desempeña un papel clave en esta percepción. La Unión Europea cuenta con uno de los marcos regulatorios más estrictos del mundo en materia de protección de datos, encabezado por el Reglamento General de Protección de Datos (GDPR). Este sistema no solo establece altos estándares para las empresas europeas, sino que también obliga a las compañías extranjeras a cumplirlos si operan con datos de ciudadanos europeos. Sin embargo, la coexistencia de estas normas con legislaciones nacionales de terceros países genera tensiones legales y dudas sobre su efectividad real, especialmente cuando entran en conflicto con leyes de seguridad nacional fuera de la UE.

El artículo también sugiere que esta desconfianza tiene implicaciones estratégicas profundas. En particular, refuerza el impulso europeo hacia la llamada “soberanía digital”, es decir, la necesidad de desarrollar infraestructuras tecnológicas propias en ámbitos como la computación en la nube, la inteligencia artificial o las telecomunicaciones. La dependencia actual de proveedores estadounidenses —dominantes en el mercado— contrasta con el deseo político y social de reducir esa dependencia, aunque en la práctica este cambio resulta complejo debido a factores económicos, técnicos y de mercado.

Acelerar la adopción de IA en Europa

McKinsey & Company, Accelerating Europe’s AI adoption: The role of sovereign AI (19 de diciembre de 2025), McKinsey Insights.

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El informe de McKinsey sobre la adopción de inteligencia artificial en Europa parte de una constatación central: la IA representa una oportunidad única para revitalizar la productividad y el crecimiento económico de la región, que ha sufrido un estancamiento en los últimos años en comparación con potencias como Estados Unidos y China. Europa enfrenta un crecimiento débil de la productividad laboral —factor clave del PIB per cápita y de los estándares de vida— en parte debido a una adopción más lenta de innovaciones tecnológicas, incluida la IA. La organización argumenta que la adopción acelerada de la IA puede reconfigurar la trayectoria económica europea, siempre que se combinen esfuerzos públicos y privados con urgencia, escala y coordinación estratégica para superar barreras actuales como la falta de confianza, los riesgos de seguridad y la dependencia de proveedores extranjeros.

Un concepto clave que McKinsey desarrolla es el de “IA soberana”, entendido como la capacidad de una región o país para desarrollar y controlar tecnologías de IA críticas, con independencia operacional y técnica dentro de sus propios contextos económicos y sociales. Esta soberanía tecnológica no significa aislamiento, sino la creación de un ecosistema de IA europeo que pueda competir en las capas más valiosas del stack tecnológico —aplicaciones, modelos y herramientas— donde reside la mayor parte del valor económico y productivo. Mejorar estas capacidades ayudaría a Europa a aplicar IA de forma más profunda y segura en sectores estratégicos como salud, manufactura, energía y administración pública, reduciendo al mismo tiempo la dependencia de plataformas no europeas.

Para desbloquear este potencial, el informe subraya la necesidad de concentrar inversiones y esfuerzos en áreas específicas donde Europa ya posee fortalezas —por ejemplo, investigación avanzada, calidad de datos y experiencia sectorial— y que pueden generar productos escalables de IA con impacto económico directo. McKinsey destaca que las aplicaciones que mejor aprovechan datos industriales y especializados —como mantenimiento predictivo en fábricas o diagnóstico médico asistido por IA— pueden aumentar la productividad y ofrecer ventajas competitivas claras. Al mismo tiempo, se reconoce que Europa todavía depende en gran medida de proveedores extranjeros en capas como centros de datos y hardware, lo que refuerza la urgencia de construir una infraestructura de IA más fuerte y localizada.

Además, McKinsey analiza diferentes escenarios para medir el impacto económico de adoptar una IA soberana entre 2025 y 2030, señalando que un enfoque estratégico podría generar hasta 480 000 millones de € anuales en valor económico para Europa —incluyendo beneficios por productividad y por retención de valor creado por empresas europeas del ecosistema de IA— frente a escenarios de crecimiento externo o de oportunidad perdida. Ello requiere que tanto el sector privado como los gobiernos establezcan políticas e inversiones claras —como fondos soberanos de IA, mercados únicos de servicios de IA, infraestructura energética y estrategias conjuntas de talento— para transformar el potencial de la IA en desarrollo sostenible, independencia tecnológica y ventaja competitiva global.

En síntesis, el artículo propone que Europa se encuentra en un momento decisivo: puede aprovechar sus fortalezas históricas en innovación, estándares éticos y sectores industriales robustos para liderar un “AI-first” económico y social, si logra combinar soberanía tecnológica con apertura estratégica y cooperación transfronteriza. Esta doble apuesta —por la independencia en tecnología crítica y por la integración con mercados globales— es vista como la ruta más factible para asegurar el crecimiento económico, la competitividad a largo plazo y la resiliencia frente a riesgos externos en la era de la inteligencia artificial.

Impulso europeo a los datos abiertos y su continuidad en el programa Digital Europe

European Health and Digital Executive Agency; European Commission (2025). Public open data: CEF Telecom projects at a glance. Publications Office of the European Union. ISBN 978-92-95239-44-9.

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Se ofrece una visión general de los proyectos de datos públicos abiertos financiados en el marco del programa CEF Telecom (2014-2020) y los sectores o ámbitos en los que se desarrolló cada proyecto, mostrando algunos proyectos y su impacto. Además, esta ficha informativa tiene por objeto describir cómo el programa Europa Digital tomó el relevo y apoya los espacios comunes europeos de datos. Los datos públicos abiertos son un servicio que facilita y armoniza el acceso a conjuntos de datos creados y gestionados por organismos públicos de toda la UE. El objetivo general es la mejora de las infraestructuras de servicios digitales y el desarrollo de productos y servicios de información basados en la reutilización y la combinación de datos en poder de actores públicos y comerciales de toda la UE. Los datos públicos son toda la información que los organismos públicos producen, recopilan o pagan. Esta información es importante para su reutilización en nuevos productos y servicios. Al abrir los datos públicos, se promovió la participación de los ciudadanos y los expertos en la vida política y social.

Encuentro de directores de bibliotecas públicas europeas

Ministerio de Cultura, Secretaría General Técnica, Subdirección General de Publicaciones, Información y Documentación, eds. Encuentro de directores de bibliotecas públicas europeas 2010: actas. Madrid: Ministerio de Cultura, 2011

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Este volumen recoge las actas del Encuentro de Directores de Bibliotecas Públicas Europeas celebrado el 18 de mayo de 2010 en Madrid, organizado por la Dirección General del Libro, Archivos y Bibliotecas del Ministerio de Cultura. El evento se enmarcó en las actividades de la Presidencia Española de la Unión Europea.

El libro compila diversas ponencias y debates que abordan el papel de las bibliotecas públicas en la sociedad contemporánea, su adaptación a las nuevas tecnologías, y su función como espacios de inclusión y acceso a la información. Entre los temas tratados se encuentran la necesidad actual de las bibliotecas públicas, la intervención social a través de estos espacios, y la visión de una biblioteca sin fronteras, ejemplificada por la Biblioteca Municipal de Helsinki.

Estudio de la EUIPO sobre Inteligencia Artificial Generativa y Derecho de Autor

«European Union Intellectual Property Office (EUIPO) Releases Study on Generative Artificial Intelligence and Copyright.» EUIPO News, May 13, 2025.

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Este estudio proporciona un marco integral para comprender y gestionar los desafíos legales y técnicos que la inteligencia artificial generativa plantea en el ámbito del derecho de autor en la Unión Europea, buscando un equilibrio entre la innovación tecnológica y la protección de los creadores.

La Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea (EUIPO) publicó un estudio detallado sobre la Inteligencia Artificial Generativa (GenAI) y su relación con el derecho de autor. La IA generativa es una tecnología que crea nuevo contenido utilizando contenido preexistente, lo que representa un cambio fundamental en la creación de contenido, ya que no todo es generado exclusivamente por humanos.

Las instituciones como las autoridades nacionales de propiedad intelectual y la EUIPO pueden desempeñar un papel crucial, ofreciendo soporte técnico para que los titulares ejerzan sus derechos y los desarrolladores respeten esas reservas, y soporte no técnico, como campañas de sensibilización, foros de intercambio de información técnica y difusión de información sobre soluciones, tendencias y avances en la materia

Este nuevo paradigma plantea interrogantes urgentes sobre el uso legal de obras protegidas por derechos de autor como datos de entrenamiento para sistemas de IA, y sobre cómo distinguir entre contenido protegido y no protegido por copyright.

El estudio busca profundizar en la comprensión técnica de cómo funciona la IA generativa, además de analizar las soluciones existentes y en desarrollo para aplicar la legislación europea sobre derechos de autor y tecnologías de inteligencia artificial. El análisis abarca aspectos técnicos, legales y económicos, con el fin de apoyar la toma de decisiones informadas por parte de legisladores, desarrolladores y creadores.

La investigación se basó en revisión documental, entrevistas con expertos y análisis exhaustivo de soluciones técnicas y prácticas en el ámbito de la IA generativa, realizado en colaboración con servicios de la Comisión Europea.

Áreas centrales del estudio

  1. Uso de obras protegidas por derechos de autor como datos de entrenamiento para modelos de GenAI:
    La IA generativa necesita grandes cantidades de contenido para entrenarse, lo que implica utilizar obras protegidas por copyright.
  2. Generación de nuevo contenido por sistemas GenAI y las cuestiones legales que esto plantea:
    La creación automática de contenido genera dudas sobre la autoría, la propiedad intelectual y la protección legal.
  3. Implicaciones para creadores, desarrolladores de IA y el ecosistema del derecho de autor:
    El estudio aborda cómo proteger los derechos de los autores, cómo pueden operar los desarrolladores de IA dentro del marco legal, y cómo estas dinámicas afectan al mercado y la innovación.

Principales conclusiones

  • Acceso a contenido de alta calidad: Es fundamental para el desarrollo de servicios de IA generativa. Los modelos de IA necesitan contenido actualizado y especializado para funcionar adecuadamente, lo que ha impulsado la aparición de un mercado directo de licencias donde los desarrolladores de IA obtienen permisos para usar contenido protegido.
  • Desarrollo de soluciones diversas: No existe una solución única para que los titulares de derechos protejan sus obras frente a la IA generativa. Por eso, se están creando diferentes mecanismos:
    • Fase de entrada (INPUT): Mecanismos para que los titulares puedan reservar sus derechos y optar por no permitir el uso de sus obras en técnicas de “text and data mining” (minería de datos y textos).
    • Fase de salida (OUTPUT): Medidas de transparencia para identificar y reconocer el contenido generado por IA.

Un modelo europeo de inteligencia artificial

Renda, A., Balland, P.-A., Soete, L. and Christophilopoulos, E., A European model for artificial intelligence, Publications Office of the European Union, 2025, https://data.europa.eu/doi/10.2777/8034640

Existe un consenso sobre la necesidad urgente de una respuesta cohesionada de Europa a los desafíos planteados por la inteligencia artificial (IA). La inversión aumentada, la alineación de políticas y el desarrollo de habilidades son cruciales para aprovechar el surgimiento de esta tecnología innovadora de la IA para el bien de la sociedad. El potencial de la IA en la ciencia, el gobierno y la industria subraya la necesidad de que el sector público de la UE utilice su posición única para desarrollar y apoyar un enfoque estratégico, transfronterizo y cooperativo para el desarrollo de la IA en Europa, en un modelo europeo único para la IA.