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Prefiero los libros de viejo

«Prefiero los libros de viejo. Me gustan precisamente por el aire de imperfección y misterio que los envuelve: las páginas manchadas o dobladas por los dedos de otro; las frases subrayadas o párrafos marcados en amarillo que le dijeron algo a alguien más; las curiosas anotaciones y reflexiones en los márgenes; la eventual dedicatoria en la primera página, a veces enigmática, a veces absurda, a veces del mismo autor. Decía Virginia Woolf que los libros de viejo son libros salvajes, libros sin casa, y tienen un encanto del que carecen los volúmenes domesticados de una biblioteca.»

EDUARDO HALFON
Biblioteca bizarra

Mis libros (que no saben que yo existo)

Mis libros (que no saben que yo existo)
son tan parte de mí como este rostro
de sienes grises y de grises ojos
que vanamente busco en los cristales
y que recorro con la mano cóncava.
No sin alguna lógica amargura
pienso que las palabras esenciales
que me expresan están en esas hojas
que no saben quién soy, no en las que he escrito.
Mejor así. Las voces de los muertos
me dirán para siempre.

Jorge Luis Borges, «Mis libros», La rosa profunda

Los bares y las bibliotecas

«Siendo muchacho dividí en partes iguales el tiempo entre los bares y las bibliotecas; cómo me las arreglaba para proveerme de mis otras necesidades son un acertijo; bueno, simplemente no me preocupaba demasiado por eso —si tenía un libro o un trago entonces no pensaba demasiado en otras cosas— los tontos crean su propio paraíso. En los bares, pensaban que era rudo, quebraba cosas, peleaba con otros hombres, etc, … en las bibliotecas era otra cosa: estaba callado, iba de sala en sala, no leía tantos libros enteros sino partes de ellos: medicina, geología, literatura y filosofía. Psicología, matemáticas, historia, otras cosas me aburrían. Con la música, estaba más interesado en la música y en la vida de los compositores que en los aspectos técnicos…, sin embargo, era con los filósofos con los que me sentía en hermandad: Schopenhauer y Nietzsche, incluso aquel viejo difícil-de-leer, Kant; encontré que Santayana, bastante popular en aquella época, cojeaba y era aburrido; con Hegel realmente tenías que escarbarlo, sobre todo con una resaca… «

Charles Bukowski, 2002

Habitar los libros

«Habitar los libros no era quedarse confinado en ellos; era tener un refugio contra la intemperie de la adversidad y de las malas noticias y una vía de escape hacia otras vidas, mundos, tiempos. En la literatura hay melodía, armonía y ritmo, igual que en la música. Un escritor que uno ama posee un sonido que es algo más que estilo, voz más bien, un fraseo, tan individual como el que nos permite reconocer a un músico de jazz al cabo de unos compases.»

Antonio Muñoz Molina

Misterio en la Biblioteca

Misterio en la Biblioteca. Santiago de Chile: UTEM, 2022

Texto completo

Eeición digital especial difundida por Ediciones UTEM, que tiene su origen en el concurso de cuentos que llevó el mismo nombre cuya convocatoria se realizó hasta enero de 2022 y que tenía el objetivo de fomentar la creatividad a través de cuentos originales, de temáticas en torno al misterio y donde el contexto fuese la biblioteca.

La edición cuenta con 6 cuentos cortos, donde además se identifican los ganadores del certamen:

  • La sala de Referencias • Fernando Henríquez Fuentes (1er lugar)
  • La carta sin fecha • Aldo Vilches Contreras (2do lugar)
  • Una noche en la biblioteca • Sandra Sandoval Fuentealba (3er lugar)
  • Al caer la tarde • Elizabeth Natalia Montero Muñoz
  • Mary y el Faro del saber • Claudia González Arnez
  • Pola la paloma encantadora • Susana Antileo Huenupi

El préstamo un libro que no ha sido solicitado en años

Nada se pierde para siempre. Nada. Repetid con decisión (es importante): nada. La memoria guarda en su seno tesoros que ignoramos y que crecen, se expanden y brillan mejor entre el polvo y la oscuridad. Un día, un visitante ocioso recorre con el índice polvoriento la estantería en busca de un libro determinado y he aquí que el milagro sucede una vez más. Su atención, atraída por otro volumen que descubre inesperadamente, olvida cualquier proyecto inicial, y la bibliotecaria del mostrador ve pasmada cómo se pide en préstamo un libro que no ha sido solicitado en años.

Sabino Méndez «Literatura universal»

Desde que existe el libro nadie está ya completamente solo

«Desde que existe el libro nadie está ya completamente solo, sin otra perspectiva que la que le ofrece su propio punto de vista, pues tiene al alcance de su mano el presente y el pasado, el pensar y el sentir de toda la humanidad».

Stefan Zweig «Encuentros con libros»

Stefan Zweig fue un lector empedernido que plasmó sus observaciones tanto en las reseñas que publicó en la prensa escrita como en los prólogos a la obra de otros autores. Los textos aquí reunidos dan buena prueba de la sagacidad, la erudición y la elegancia a las que Zweig nos tiene acostumbrados, pero sobre todo son un testimonio de su amor por la literatura como invitación al diálogo, una pasión tan intensa y franca que no es extraño que sepa contagiarla a sus lectores como pocos maestros.

Hogar es donde tienes tus libros

«Hogar es donde tienes tus libros; la cama que conserva tu olor, o más bien, el perfume, la esencia de la persona amada; el maravilloso espacio donde los sueños se suceden; el lugar en el que te refugias de la maldad; también hay trono de rey o de princesa donde lees sin que nadie te moleste y que en las casas sólo sirve para mear y cagar. Hogar es sinónimo, no de casa sino de calidez, de ternura, de refugio, de ventana para mirar al mundo y la lluvia sin que ésta te moje.»

Benito Taibo