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La biblioteca nos conecta con la perspicacia y con el conocimiento

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“La biblioteca nos conecta con la perspicacia y con el conocimiento, penosamente extraído de la naturaleza por las mentes más grandiosas que hayan existido: los mejores maestros, seleccionados de entre el planeta y la historia enteros, nos enseñan sin cansancio alguno y nos inspiran para hacer nuestra propia contribución al conocimiento colectivo de la especie humana. Creo que la salud de nuestra civilización, la profundidad de nuestra percepción acerca de la importancia de la cultura así como la preocupación por el futuro pueden todos ser bien probados por la medida en que apoyamos a nuestras bibliotecas.”

Carl Sagan. Cosmos

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El analfabetismo ciega el espíritu

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“El Analfabetismo ciega el espíritu : soldado instrúyete” 

Vicente Vila Gimeno, Wila (Valencia, 30 de abril de 1908-Madrid, 28 de junio de 2009)

 

Cartel de guerra elaborado por Vicente Vila Gimeno, Wila, considerado como el último gran cartelista de la guerra civil española. Nos muestra en un impactante primer plano, frente a un libro abierto, la cabeza de un miliciano cuyos ojos están vendados. La mirada directa al espectador desaparece lo cual rompe la relación discursiva con éste dando paso al relato: el soldado no nos habla de su analfabetismo sino que es el cartel el que nos indica la incultura del soldado cegado. El contraste entre la oscuridad del casco y el rostro del miliciano con el brillante tono blanco del pañuelo y las hojas del libro, viene a destacar estos dos últimos elementos por encima de los demás pretendiendo mostrar lo que el rótulo indica: “El analfabetismo ciega el espíritu”. Fue elaborado para las Milicias de la Cultura, órgano creado por la República para la formación de los soldados en el frente, y es uno de los carteles más difundidos y reproducidos de la colección por su potente impacto visual.

Amparo José Mora Castro

Wila, 1908- “El Analfabetismo ciega el espíritu : soldado instrúyete” Valencia : Milicias de la Cultura. Propaganda y prensa, [entre 1936 i 1939] (Gráficas Valencia, Intervenido U.G.T. – C.N.T). Descripción física: 90 x 63 cm. litografia, col. ;

Notas de reproducción original: Reproducción digital del original conservado en la Biblioteca Histórica de la Universidad de Valencia.

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La biblioteca de mi abuelo Berto

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Mora Plaza, Antonio. La biblioteca de mi abuelo Berto. Bubok

Gratis parte I

Gratis Parte II

 

Mi abuelo era alto, muy alto, barbudo y siempre con bigote. A mí se me hacía altanero, orgulloso, pretencioso; cuando crecí descubrí que simplemente era alto. Tenía una biblioteca que de niño se me hacía enorme. Siempre le conocí leyendo, manoseando libros. Solía decir: “El placer de hojear un libro, tocar sus hojas, acariciar sus solapas es el principio de la sabiduría”. Yo al principio no le entendía y un día le pregunté ante su insistencia qué era eso de la sabiduría y me contestó: “no te puedo dar una definición porque no creo en las esencias, pero lo importante es el trayecto y te diré que la sabiduría es el poso de la destilación del conocimiento y la experiencia”. Seguí sin entenderle y recuerdo que me hice la pregunta que yo creía entonces original: “¿Cómo es que entiendo cada palabra y no la frase entera?”. Él hablaba tan convencido que resultaba convincente. Yo siempre le escuché con respeto y, con el tiempo, con admiración, aunque lo normal es que hubiera sido al revés. Recuerdo que solía añadir más o menos que “en materia de artes sólo se puede crear cuando te despojas de lo aprendido como el gusano de su capucha y se convierte en cursi mariposa”. A mí se me hacía que hablaba ampuloso, altisonante, críptico. No era tal: es que no sabía hablar de otra manera. Otro día le pregunté por el secreto de la felicidad -frase que había oído y que no era capaz de desprenderme de ella- y me sorprendió su enfado: “Ya te he dicho que no creo en las esencias, maldito sea Aristóteles y toda su progenie escolástica. No sé lo que es, pero sé cómo se alcanza: convierte tus medios en fines”. Debí poner tal cara de no entender nada que se sentó –yo ya lo estaba- y me dijo ya más relajado y echando para atrás su corpachón: “Procura tener gustos y deseos que te permitan llegar a viejo habiéndoles dado satisfacción”

En la segunda parte un nuevo conjunto de relatos producto de las andanzas, invenciones y reflexiones de mi abuelo y que yo traslado a los lectores con mi parco ingenio. Decía él que el invento de la imprenta era un ejemplo de los más señalados de cómo el instrumento condiciona el objeto. Pasar, según él, del papiro egipcio, de la tablilla encerada romana o de la abnegada labor del monje copista medieval era “recorrer con una luz la caverna de Platón; aún lo que percibimos son sombras, pero de la reflexión intelectual de ellas han surgido los Platón, Arquímedes, Copérnico, Kepler, Galileo, Bruno, Maquiavelo, Descartes, Newton, Gauss, Kant, Marx, Cajal, Einstein, Bohr”. Yo a continuación le espeté que si lo que quería decir es que había una larga ristra y si esos nombres eran algunos ejemplos, y él me sorprendió diciendo:

– No hay ristra que valga, ni larga ni corta. Yo no omito ni añado nombres por casualidad. Son muchos años estudiando las aportaciones de unos y otros como para cometer semejantes deslices.

El hombre que leyó el mundo: el hijo de David Bowie lanza un club de lectura en línea en su honor

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Bowie Book Club

Especial David Bowie en Con la música a otra parte

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Emulando el disco “El hombre que vendió el mundo” publicado por David Bowie en 1973, podríamos hablar del “hombre que leyó el mundo”, ya que Según Duncan Jones, guionista y director de cine e hijo de David Bowie y de “Angie” Barnett  su padre era literalmente  “a beast of a reader,”, por ello decidió crear un club de lectura en línea para honrar la memoria de su padre un apasionado amante de la literatura. De este modo Duncan Jones invita a los fans a leer los 100 libros preferidos del músico. Aunque no le dio un nombre, la cuenta oficial del Instagram de la estrella de rock es Bowie Book Club.

La novela inaugural del club de lectura Bowie Book Club es la novela postmodernista “La sombra de Hawksmoor” de Peter Ackroyd publicada en 1985, una de las novelas preferidas de Bowie que trata de un arquitecto del siglo XVIII obsesionado con el iluminismo –y el satanismo– a quién han encargado la construcción de siete iglesias situadas en barrios populares de Londres. “Hawksmoor” está actualmente fuera de imprenta en los Estados Unidos, pero se puede encontrar en sitios de libros usados como alibris y en algunas bibliotecas locales. Los lectores tienen hasta el 1 de febrero para leer la novela y después hacer una discusión sobre el libro en línea.

La lista de los 100 libros favoritos de Bowie está disponible en su sitio web. Incluye novelas como “A Clockwork Orange” de Anthony Burgess,”City of Night” de John Rechy, “Wonder Boys” de Michael Chabon – así como de no ficción – “The American Way of Death” de Jessica Mitford,”Mr. Wilson’s Cabinet of Wonders “de Lawrence Weschler,” The Fire Next Time “de James Baldwin – así como los cómics” Viz “y” Raw “.

 

 

 

 

 

 

 

Fuimos a la biblioteca en tranvia

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“Fuimos a la biblioteca en el tranvía. En el tranvía escuchamos el juego de béisbol de la Serie Mundial. Algunos de los niños estaban hablando y riendo. Algunos niños miraban por la ventana. Cuando bajamos subimos los escalones y atravesamos una gran puerta. Leimos y miramos muchos libros. El bibliotecario nos leyó una historia. Fue muy divertido y todos lo disfrutamos “.

 

Bernard Lewis durante en la visita
de su clase de Stevens Elementary School
a la biblioteca de Georgetown en 1949.

Publicado en la revista escolar Tuberculosis-Christmas Edition”

 

What truths about us will future libraries tell?.

 

 

 

 

 

Sobrecarga informativa

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“Uno de los efectos de vivir con información electrónica es que vivimos habitualmente en un estado de sobrecarga de información. Siempre hay más de lo que puedes soportar.”

-Marshall McLuhan en The Best of Ideas en CBC Radio en 1967