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No pida libros de esta biblioteca

BIBLIOTECA

No pida libros de esta biblioteca,
rezaba el letrero de la vitrina.

Pensé cuántas horas me pasaría
mirando ese cartel y consultando
las almas de sus dueños,
que habitaban entre esas páginas.

Pensé en las manos que hojearon
esos libros antes de que yo llegara.
Tuve la certeza absoluta
de que todos los destinos son provisionales.
Seguí leyendo para convenir que el demonio
hace negocios con olvidadizos;
mi alma también está entre libros;
la eternidad solo tiene sentido
si tienes que buscar tu alma entre libros.

«Recóndita armonía»
María Jesús Soler Arteaga.

El libro que me prestaste

Miro el libro que me prestaste
y nunca regresó. También me mira a mí.
Lleva las marcas de su lectura, ciertas arrugas
en el blanco de las páginas, manchas sutiles y difusas
como las nubes, los restos de tus manos o tu mirada.
Espero que no pienses en mí como yo pienso
sobre la gente que nunca devuelve
los libros que les presté. ¿Qué pensarás?
¿sobre mí? Nunca leí el libro que me prestó,
Siempre he preferido imaginarlo. Supongo que todavía
se sienten extraños entre mis libros,
pero ahora es demasiado tarde para devolverlo,
hace tanto tiempo que no hablamos, que no sé
si todavía tengo tu número de teléfono.
¿Qué pensarías si ahora, de la nada,
Quería devolverte tu libro… Se podría pensar que
quería algo. Ya sabes, me quedo con tu
libro porque no quiero nada. Probablemente nunca te devolveré este libro,
Probablemente nunca te devolveré este libro.
parte de mi patrimonio, es la última relación que tuvimos.

José Luís Peixoto, «Volver a casa»

Vive la vida. Vívela en la calle y en el silencio de tu biblioteca.

Vive la vida. Vívela en la calle
y en el silencio de tu biblioteca.
Vívela en los demás, que son las únicas
pistas que tienes para conocerte.
Vive la vida en esos barrios pobres
hechos para la droga o el desahucio
y en los grises palacios de los ricos.
Vive la vida con sus alegrías
incomprensibles, con sus decepciones
(casi siempre excesivas), con su vértigo.
Vívela en madrugadas infelices
o en mañanas gloriosas, a caballo
por ciudades en ruinas o por selvas
contaminadas o por paraísos,
sin mirar hacia atrás.
Vive la vida.

Luis Alberto de Cuenca
(Por fuertes y fronteras, 1996)

«Oferta para los libros: no compre ninguno y llévese todo gratis» Anuncio del la NYPL para el Black Friday

NYPL Unveils a “Deal for the Books”: Buy None, Get Everything Free! (4th Annual Spoof Ad)

Ver anuncio

La Biblioteca Pública de Nueva York ha desvelado su cuarto «anuncio» anual de parodia del Black Friday y se trata de una «oferta para los libros»: un «Black Friday gratis para todos» en el que los neoyorquinos pueden «no comprar nada y obtener todo gratis!»

La entrega de 2021 de la campaña irónica -lanzada por primera vez en 2018 para llamar la atención sobre la mejor oferta de cualquier temporada: libros, servicios y programas gratuitos de la biblioteca local- se jacta de que todo en la Biblioteca es «más gratuito que nunca», con «préstamos al 0% de interés, más devoluciones gratuitas». También señala que «los precios de la Biblioteca siempre han sido buenos, pero ahora son gratis», destacando la histórica eliminación de las multas por retraso en octubre de 2021 (eliminando una barrera de acceso para muchos neoyorquinos). Esa decisión ya ha contribuido a un aumento del 10% en las visitas y la circulación general en todo el sistema de la NYPL, que da servicio al Bronx, Manhattan y Staten Island.

El anuncio no tradicional concluye con una llamada urgente a la acción: «¡pero no espere! Estas ofertas no durarán mucho… ¡durarán para siempre!».

Al pulsar cualquiera de los botones, se accede a nypl.org/blackfriday, donde se puede obtener más información sobre cómo solicitar el carné de la biblioteca para acceder a la oferta: acceso a millones de libros y libros electrónicos gratuitos, así como a clases y programas. La Biblioteca recomienda específicamente los libros de su lista de los mejores libros de 2021, publicada a principios de esta semana. Las listas ofrecen cientos de recomendaciones de miembros expertos del personal de la biblioteca para niños, adolescentes y adultos, lo que las convierte en el punto de partida perfecto para aquellos que buscan su próxima gran lectura, títulos para llevar durante los viajes de vacaciones, …

Todos los años, la campaña ha contribuido a que se produzcan picos en las inscripciones del carné de la biblioteca, en el tráfico web y en las donaciones: por ejemplo, el año pasado, durante el Viernes Negro, la Biblioteca vio cómo se presentaban 543 solicitudes de carné de la biblioteca virtual, lo que supuso un aumento del 84% con respecto a la media diaria de la NYPL para el año fiscal. Las donaciones a la biblioteca también aumentaron: la biblioteca recibió 130 donaciones ese día, frente a las 78 de la campaña del año anterior.

De la paginación

«Los libros de poemas deben tener márgenes largos y muchas páginas en blanco y suficientes claros en las páginas impresas, para que los niños puedan llenarlos de diseños —gatos, hombres, aviones, casas, chimeneas, árboles, lunas, puentes, automóviles, cachorros, caballos, bueyes, trenzas, estrellas— que pasarán también a ser parte de los poemas.»

Mario Quintana «De la paginación»

No es solo una biblioteca. Es una nave espacial

«No es solo una biblioteca. Es una nave espacial que te llevará a los puntos más lejanos del universo, una máquina del tiempo que te llevará al pasado lejano y al lejano futuro, un maestro que sabe más que ningún ser humano, un amigo que te divertirá y te consolará y sobre todo una salida a una vida mejor, más feliz y más útil».

Isaac Asimov

Tendremos todos los libros de poesía que hay en el mundo

«Ven a vivir conmigo. Tendremos todos los libros de poesía que existen en el mundo. Toda la música. Todos los alcoholes que arden en los ojos y corroen el odio. Nos embriagaremos hasta oscilar como seres de una materia fosforescente, y diremos tantos poemas que nuestras lenguas se incendiarán como rosas.»

Alejandra Pizarnik

Las Bibliotecas, esas felices acumulaciones del saber humano

«Las Bibliotecas, esas felices acumulaciones del saber humano, son como inmensas galerías donde se han dado cita, sabios de todos los tiempos y naciones para enseñar a los que sedientos de saber se acerquen a consultarles; ancianos que, fraternalmente asidos de las manos, desfilan ante los siglos para guiarnos por el tenebroso sendero de la ciencia; amigos tolerantes y sufridos que, con entretenida plática, ilustran nuestro entendimiento y resuelven nuestras dudas; en una palabra, la humanidad de ayer en consorcio con la humanidad de hoy, para unir con los lazos de la ciencia, lo pasado con lo presente, e iluminar con la antorcha encendida en la fuente de la verdad, la oscura noche de lo futuro.»


Juan Bautista Vázquez
1882

En la biblioteca

En la biblioteca

Hay un libro llamado
«Diccionario de Ángeles».
Nadie lo ha abierto en cincuenta años,
lo sé, porque cuando lo abrí
sus tapas crujieron, las páginas
se derrumbaron. Allí descubrí

que los ángeles habían sido una vez tan numerosos
como especies de moscas.
El cielo al ocaso
Solía estar espeso de ellos.
Había que agitar las manos
para mantenerlos apartados.

Ahora el sol brilla
a través de las altas ventanaaas.
La biblioteca es un lugar apacible.
Ángeles y dioses se apilaban
en libros oscuros no abiertos.
El gran secreto está
en algún estante junto al cual la Srta. Jones
pasa todos los días en sus rondas.

Ella es muy alta, de modo que mantiene
su cabeza inclinada como si escuchara.
Los libros están susurrando.
Yo no oigo nada, pero ella sí.

Charles Simic, “Gods and Devils”, 1990