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¿Son correctos los números de clasificación que aparecen en las signaturas de las películas?

 

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The good, the bad, and the misshelved | Library call numbers in the movies. Reel Librarians. November 28, 2018

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¿Qué es una signatura?

Cada libro o artículo en una biblioteca tiene un número único, comúnmente conocido como “clasificación”, que esencialmente sirve como una dirección para pueda ser localizado en una biblioteca. En los libros, los números de clasificación suelen aparecer en los lomos, para que la que la signatura es visible cuando se organiza en los estantes.

Las bibliotecas utilizan diferentes sistemas de clasificación. Los sistemas más comunes son:

  • Clasificación Decimal de Dewey se usa comúnmente en las bibliotecas públicas y escolares. Este sistema de números de llamada, comienza con una combinación de números, de 000 a 900  (10 categorías principales), para clasificar los artículos de no ficción se hace por tema. Un ejemplo de un número de llamada de Dewey Decimal sería: 305.20973 T39 (los 300s revelan que este libro tiene que ver con las Ciencias Sociales)
  • Library of Congress Clasificaction o “LC” para abreviar, se utiliza comúnmente para las bibliotecas universitarias y las colecciones más grandes. Este sistema comienza con una combinación de letras y números tanto para clasificar tanto los artículos de ficción como los de no ficción por tema. Un ejemplo de un número de clasificación de la Biblioteca del Congreso sería: LB 2395 .C65 1992 (la parte de la “L” revela que es un libro sobre Educación)

Los números de clasificación a menudo se confunden con los ISBN (números de libro estándar internacional). Los ISBN son códigos únicos, de 10 o 13 dígitos, comprados y asignados a los libros por los editores, mientras que los números de clasificación son creados y asignados por los bibliotecarios (más específicamente, los catalogadores). Los ISBN son como el ADN de un libro, mientras que los números de clasificación revelan dónde se ubica el libo en una colección. ¿Tiene sentido?

Películas sobre clasicacion y sus errores

En la película  Finding Forrester (2000), el protagonista va a la Biblioteca Pública de Nueva York para buscar copias de un libro clásico. Y obtienen los números de clasificación erroneos. D-107424, D-109478, D-783719, etc. No coinciden con ningún número de clasificación, especialmente no para un libro de ficción. Se parecen más a los números de registro, que se asignan automáticamente a los artículos a medida que se introducen en el sistema.

Episodio de “Dual Spires” de Psych (2010) no es de una película, sino de un episodio de una serie de televisión, se mezclan los números de la clasificación LC con los de la clasificación de Dewey.

– Los números de la Biblioteca del Congreso en una fila de libros detrás del bibliotecario

– Los números Dewey Decimal en una fila de libros en una estantería

– Libros sin signaturas en una fila de libros al final de una estantería.

El encargado de la programación de este episodio se equivocó por completo.

Abandon (2002): En esta película se observan números de clasificación tanto correctos como incorrectos. Bastante impresionante. En este thriller, la estudiante de último año de la universidad Katie (Katie Holmes) está tratando de terminar su tesis (en la biblioteca), cuando un policía (Benjamin Bratt) comienza a investigar la desaparición de su ex-novio, Embry (Charlie Hunnam). Entonces Katie empieza a ver a Embry de nuevo por el campus, ¿está alucinando o él la está acosando? Se despierta en una escena de la biblioteca para encontrar un número de clasificación grabado en su escritorio.

Es interesante destacar que el número de clasificación misterioso es de la Clasificación Dewey Decimal, una elección extraña para una biblioteca universitaria. Normalmente, las bibliotecas de universidades tienen colecciones más grandes y por lo tanto usan el sistema de clasificación de la Biblioteca del Congreso (LC).

En National Treasure 2: Book of Secrets (2007) En esta película de acción y aventura, el cazador de tesoros Gates (Nicolas Cage) secuestra a Potus y recibe una pista a cambio: XY 234786. Se trata de un numero de clasificación de una biblioteca , que lleva al protagonista a la Biblioteca del Congreso para localizar el “Libro de los Secretos” al que se refiere el título de la película.

El sistema de clasificación de la Biblioteca del Congreso generalmente sigue el alfabeto para la primera parte de sus combinaciones de números de clasificación, lo que significa que hay potencialmente 26 categorías principales de números de clasificación. Sin embargo, 5 de las 26 letras del idioma inglés no se utilizan actualmente para las categorías de números de clasificación, quedando en “reserva” para su futuro uso la “X”, siendo una de esas letras que no se usa actualmente para los números de clasificación de la Biblioteca del Congreso. (I, O, W e Y son las otras letras que no se usan.) Así que podría ser posible, teóricamente, que la Biblioteca del Congreso pudiera usar la categoría “X” para colecciones secretas no conocidas por el público.

En Wet Hot American Summer (2001): Esta película no se equivocó tanto que crearon sus propios números de clasificación para una breve escena de biblioteca. Los números d resaltados en la escena son falsos – “AS” comienza la sección de números de astrofísica,

En el thriller de acción The Next Three Days, la estrella Russell Crowe busca libros en un catálogo de la biblioteca online. Esta película no incluía números de clasificación pero se equivocan y ponen los números ISBN.

En Spotlight (2015) película ganadora del Oscar a la Mejor Película, los reporteros del Boston Globe investigan, contando con la ayuda del equipo de investigación del periódico y la bibliotecaria jefe, Lisa Tuite. En una escena, vemos a Lisa, junto a la colección impresa de la hemeroteca y los archivos. Nos acercamos a la Enciclopedia Católica de varios volúmenes y a las copias en rústica del Directorio Católico de Massachusetts, todas con etiquetas en el lomo de lo que parecen ser números de la Clasificacion Decimal de Dewey. Y son correctos, la clase 200 en el sistema de clasificación decimal de Dewey es religión.

WarGames (1983): En este clásico de los 80, David, un genio de la informática (Matthew Broderick), hackea un sistema de juegos de ordenador, iniciando accidentalmente la Tercera Guerra Mundial. ¿Es una simulación o una crisis de la vida real? Un montaje de investigación de la biblioteca revela cómo David descubre la contraseña secreta del sistema informático. Y sí, el número de clasificación que busca en WorldCat QA76.9, es acertada, ya que está en el rango de números de clasificación para sistemas informáticos y software.

RED (201o) Frank (Bruce Willis) y Sarah (Mary-Louise Parker) siguen una pista en Nueva York de un reportero que había sido asesinado. Cuando interrogan a la madre del reportero, se encuentran con un número impar escrito en el reverso de una postal: La clasificación es correcto.

 

El tremendo enfado de la bibliotecaria con un usuario que coloca el libro al azar en la biblioteca

 

 

 

María: ¿Cómo dice? ¿Qué estás haciendo? ¿Estabas guardando ese libro? Parecía que estabas guardando ese libro. Supongo que no sabías que tenemos un sistema para ordenar los libros. Sabes, tengo curiosidad, estabas poniendo ese libro al azar en el estante, ¿es eso? Nos acabas de dar una gran idea. Quiero decir, ¿por qué perdemos el tiempo con el sistema decimal de Dewey, cuando tu sistema es mucho más fácil? Mucho más fácil. Pondremos los libros en cualquier lugar. ¿Escucharon eso, todos? Nuestro amigo nos ha dado una gran idea. Pondremos el libro en cualquier maldito lugar que elijamos. NO NOS IMPORTA. ¡¿Verdad?! ¿No es así?

Bueno, tranquilos !! No es una escena real, pertenece a la Party Girl (1995), Mary la bibliotecaria observa a un usuario mientras coloca un libro en la estantería al azar, y le reprende de manera contundente

Director: Daisy von Scherler Mayer

Historia original de: Harry Brickmayer

Reparto: Daisy von Scherler MayerHarry Brickma

Argumento: Mary es una joven de espíritu libre, con un apartamento en mal estado en Nueva York y un vestuario de alta costura. Llama a su madrina, una bibliotecaria, por el dinero de la fianza después de ser arrestada por dar una fiesta ilegal. Para devolver el préstamo, comienza a trabajar como empleada de la biblioteca. Al principio lo odia, pero cuando se le reta decide dominar el Sistema Decimal Dewey y convertirse en una gran empleada de biblioteca, mientras se enamora de un vendedor de falafel y ayuda a su compañero de cuarto en su objetivo de convertirse en un DJ profesional.

 

Leíamos todo… sacábamos libros de todas las bibliotecas del mundo

 

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Parecía poseernos una especie de fiebre de saber y conocer todo lo que se producía en el ámbito (…) Y, sobre todo, leíamos, leíamos todo lo que nos caía en las manos. Sacábamos libros de todas las bibliotecas públicas y, unos a otros, nos dejábamos prestados los hallazgos que conseguíamos encontrar. Pero la mejor academia, el lugar donde mejor se informaba uno de todas las novedades, era el café.

Para comprenderlo, hay que saber que el café vienés es una institución muy especial, incomparable con ninguna otra a lo largo y ancho del mundo. Se trata, de hecho, de una especie de club democrático, abierto a todo aquel que quiera tomarse una taza de café a buen precio y donde, pagando esta pequeña contribución, cualquier cliente puede permanecer sentado durante horas, charlando, escribiendo, jugando a cartas; puede recibir ahí el correo y, sobre todo, consumir una cantidad ilimitada de periódicos y revistas.

 

STEFAN ZWEIG en “El mundo de ayer”.

El año en que Cajal inventó una vacuna y no se enteró nadie porque lo anunció en español

 

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Manuel Asende. El año en que Cajal inventó una vacuna y no se enteró nadie porque lo anunció en español. El País, 26 de mayo de 2020

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Hoy es más imaginable que hace tres meses, pero sigue siendo difícil concebir cómo era el mundo sin vacunas. A comienzos de 1885 solo existía una: la de la viruela, elaborada a partir de virus que se cultivaban en la piel de las vacas. La esperanza de vida al nacer no llegaba a los 35 años en España. Cuenta Santiago Ramón y Cajal en sus memorias que aquel 1885 una epidemia de cólera estalló en Valencia, donde él era catedrático de anatomía. Los hospitales “rebosaban de coléricos” y “la población, diezmada por el azote, vivía en la zozobra”, rememora Cajal. Los médicos más veteranos recetaban el sabroso, pero inútil, láudano de Sydenham: vino con opio, azafrán, clavo y canela. Los más jóvenes recomendaban hervir el agua antes de beberla, sabedores de que un año antes el científico alemán Robert Koch había anunciado que un microbio era el culpable del cólera, una diarrea letal capaz de matar a una persona en cuestión de horas. Y Cajal, según reivindicó el mismo, inventó una solución a sus 33 años: “la vacuna química”.

Sin embargo, el honor del descubrimiento se lo llevaron los bacteriólogos estadounidenses Daniel Salmon y Theobald Smith, que publicaron conclusiones similares de manera independiente en 1886. El apellido Salmon, además, dio nombre a la salmonela. “La publicación de Cajal fue en castellano y nadie la leyó. Los americanos publicaron en inglés y tuvo difusión”, Cajal se lamentó  “El español es una lengua desconocida de los sabios”.

¿Cómo apoyan las bibliotecas de las cárceles los esfuerzos de rehabilitación?

 

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De qué manera las bibliotecas penitenciarias apoyan los esfuerzos de rehabilitación. Paris: Unesco, 2020

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Más sobre Bibliotecas de prisiones

 

“El derecho de los presos a tener acceso a una biblioteca en la prisión se refleja en los marcos normativos de las Reglas Mínimas de las Naciones Unidas para el Tratamiento de los Reclusos, también llamadas Reglas Nelson Mandela. Contiene 122 reglas, una de las cuales pide específicamente el establecimiento de bibliotecas en las prisiones. Regla 64 Cada establecimiento penitenciario tendrá una biblioteca suficientemente provista de libros instructivos y recreativos, que podrán usar los reclusos de todas las categorías. Se alentará a los reclusos a que se sirvan de la biblioteca lo más posible. Fuente: UNODC, 2015,UIL/2020/PI/H/5”

Las reglas Nelson Mandela

 

El libre acceso a los recursos pertinentes es fundamental para el desarrollo personal, el bienestar y, en última instancia, la rehabilitación de los reclusos. Al ofrecer una variedad de materiales de lectura y aprendizaje, desde fáciles a expertos y en varios idiomas, las bibliotecas de las cárceles ofrecen oportunidades de aprendizaje durante toda la vida, mejorando así las posibilidades de que los reclusos se reintegren con éxito al salir de la cárcel. La reducción de la reincidencia tiene importantes beneficios sociales y de ahorro de costos.

En el documento normativo titulado “How prison libraries support rehabilitation effort” se destaca que las bibliotecas de las cárceles no deben funcionar de manera aislada, sino que deben trabajar en estrecha colaboración con el sistema de bibliotecas (públicas) locales. Deben ser administradas por personal calificado de las bibliotecas de las prisiones con acceso a un presupuesto y recursos suficientes.

La puesta en marcha y la financiación de un servicio de bibliotecas de prisiones que funcione bien es una forma eficaz en función de los costos de compartir recursos valiosos mediante la creación de un espacio de reunión y aprendizaje constructivo y transformador con efectos de gran alcance y duraderos. Teniendo en cuenta las cuestiones de seguridad, los reclusos deberían poder disfrutar de los servicios y materiales bibliotecarios de la misma calidad de que disponen los ciudadanos que viven en libertad.

Este informe de política se basa en las conclusiones de la publicación del IUALBooks beyond bars: The transformative potential of prison libraries  (El potencial transformador de las bibliotecas de las prisiones). Se ha perfeccionado mediante la consulta con el Grupo de Trabajo de la IFLA sobre las bibliotecas de las prisiones.

El nuevo ritual de préstamo de libros tras el COVID -19

 

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Mientras leía este párrafo del libro de Irene Vallejo “el infinito de un junco”, por un momento, me dio por pensar que estábamos ante lo que se ha llamado durante la desescalada, la nueva normalidad. En concreto cómo en esta nueva fase vamos a prestar los libros en la biblioteca. A veces la ficción supera la realidad. El libro está escrito antes reproducir sé la crisis.

 

“Pedí explicaciones sobre el sorprendente ritual que se seguía para solicitar libros: Los bibliotecarios tomaban nota de tu petición y te citaban uno o dos días después, en una sala de lectura específica, a una hora precisa, para entregarte el material. Si se acercaba el fin de semana, el plazo podía alargarse a tres o incluso cuatro días. ¿Dónde están los libros?, pregunté. Y entonces me hablaron de las dos ciudades superpuestas.”