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El potencial de los datos de investigación abiertos para impulsar la ciencia abierta

Bongiovani, Paola Carolina (2026). El potencial de los datos de investigación abiertos: repositorios y ciencia abierta para la investigación. Universidad de Murcia, EDITUM, colección Cátedra UNESCO en Gestión de Información en las Organizaciones, 2. DOI: 10.6018/editum.3245. Licencia CC BY. Ficha y acceso a la publicación en EDITUM

La obra presenta los datos abiertos como una pieza fundamental de la transformación del sistema científico. Su aportación resulta especialmente relevante para bibliotecas universitarias, repositorios institucionales, gestores de información, investigadores y responsables de políticas científicas, porque muestra que la gestión de datos de investigación constituye un nuevo ámbito estratégico de apoyo a la investigación. La conclusión de fondo es clara: la apertura efectiva de la ciencia depende tanto de compartir los resultados como de garantizar que los datos que sustentan esos resultados puedan encontrarse, entenderse, verificarse, preservarse y reutilizarse de forma responsable.

El libro de Paola Carolina Bongiovani, publicado por la Universidad de Murcia en 2026, analiza el papel de los datos de investigación abiertos como uno de los componentes fundamentales de la ciencia abierta. La autora plantea que compartir los datos sobre los que se construye una investigación permite avanzar hacia una ciencia más transparente, reproducible y colaborativa, al facilitar que otros investigadores puedan comprobar los resultados, reutilizar los datos y generar nuevo conocimiento. La obra presta una atención especial a la realidad de América Latina y, particularmente, Argentina.

El primer bloque del libro aborda el concepto de ciencia abierta desde diferentes perspectivas. Se relaciona la apertura de la investigación con el acceso abierto, la responsabilidad en la investigación y la innovación y los cambios necesarios en los sistemas tradicionales de evaluación científica. También se plantea una cuestión especialmente relevante: la ciencia abierta no debe entenderse únicamente como una cuestión tecnológica, sino también como un proceso relacionado con la equidad, la inclusión y la transformación de las estructuras de producción y evaluación del conocimiento.

Un segundo eje fundamental es el intercambio de datos de investigación. La autora examina las políticas internacionales y argentinas, las exigencias de las revistas científicas y de los organismos financiadores, así como los incentivos y las barreras que encuentran los investigadores para compartir sus datos. Entre estas barreras aparecen los sistemas de evaluación académica, los problemas de reconocimiento del trabajo asociado a los datos y las cuestiones éticas, legales, de privacidad y confidencialidad. También se analiza el creciente papel de las data journals, revistas especializadas en la publicación y descripción de conjuntos de datos.

Una parte central está dedicada a los repositorios de datos de investigación, concebidos como infraestructuras esenciales para almacenar, preservar, describir, localizar y reutilizar los datos científicos. El libro explica sus diferentes tipologías y aborda el concepto de repositorio digital confiable, así como los problemas relacionados con la sostenibilidad y la calidad de estas infraestructuras. En este contexto, los repositorios dejan de ser simples lugares donde depositar archivos para convertirse en auténticas infraestructuras de conocimiento científico.

Especial importancia tienen los principios FAIR —que buscan que los datos sean localizables, accesibles, interoperables y reutilizables— y los principios TRUST, relacionados con la confiabilidad de los repositorios. La autora vincula estos principios con la necesidad de garantizar la calidad de los datos, su documentación, los metadatos, la preservación a largo plazo y las condiciones que permiten que otros investigadores puedan comprender y reutilizar adecuadamente los conjuntos de datos.

El libro concede además un protagonismo destacado a la curación de datos y a los profesionales que la realizan. Surge así la figura del data steward o curador de datos, cuya función va mucho más allá de la gestión técnica de archivos: implica ayudar a los investigadores a organizar, documentar, describir, preservar y compartir sus datos de acuerdo con buenas prácticas. En este ámbito, las bibliotecas y los repositorios universitarios adquieren un papel estratégico, ya que pueden proporcionar tanto infraestructura como asesoramiento y formación a los investigadores.

Uno de los mensajes más importantes de la obra es que abrir los datos no significa simplemente hacerlos públicos. Para que la apertura tenga verdadero valor científico, los datos deben estar correctamente documentados, disponer de metadatos adecuados, ser comprensibles, conservarse de manera sostenible y poder reutilizarse respetando las restricciones legales y éticas. Por ello, la ciencia abierta requiere una combinación de infraestructuras, políticas, competencias profesionales, incentivos y cultura científica.

Los artículos cuyos informes de revisión por pares están disponibles tienen menos probabilidades de ser retractados

Nature. “AI in the lab: how artificial intelligence is changing scientific research”. Nature, 2026. Disponible en: https://www.nature.com/articles/d41586-026-02282-1

Los investigadores señalan que las prácticas de publicación transparentes podrían estar asociadas con una mayor calidad de la investigación, aunque todavía se necesitan más evidencias.

Los artículos científicos cuyos informes de revisión por pares son públicos tienen menos probabilidades de ser retractados que aquellos cuyos informes permanecen confidenciales, según concluye un estudio. Sus autores sugieren que este fenómeno podría reflejar, al menos en algunos casos, una mayor confianza de los investigadores que optan por hacer transparente el proceso de evaluación.

El análisis, publicado este año como preprint en el servidor MetaArXiv, examinó 116.359 artículos publicados desde mayo de 2019 en revistas de acceso abierto de la Public Library of Science (PLOS), con sede en San Francisco (California). Las revistas de PLOS permiten a los autores decidir, una vez aceptado el manuscrito, si desean publicar junto al artículo los informes de revisión por pares. De los trabajos analizados, 46.920 artículos —algo más del 40 %— fueron acompañados por estos informes abiertos.

Entre los artículos con informes públicos de los revisores, 105 fueron posteriormente retractados, frente a 321 retractaciones entre aquellos cuyo proceso de revisión permaneció cerrado.

El estudio no pretende explicar directamente la relación entre la revisión abierta y la menor tasa de retractaciones. Sin embargo, en un trabajo de seguimiento aún no publicado, descrito a Nature Index, el coautor Matt Spick, especialista en integridad de la investigación de la Universidad de Surrey (Reino Unido), investigó si el tono o sentimiento de los informes de los revisores podía aportar alguna explicación.

Una posibilidad era que los autores de PLOS, que deciden si publican los informes únicamente después de que el artículo ha sido aceptado, tendieran a hacerlo cuando las evaluaciones eran especialmente favorables. Para comprobar esta hipótesis, Spick comparó el contenido de los informes de revisión de PLOS con los informes públicos de artículos publicados en revistas de BMC, editorial con sede en Londres y perteneciente a Springer Nature, la misma empresa que publica Nature. No encontró diferencias significativas entre ambos conjuntos de datos, lo que sugiere que la menor tasa de retractaciones no puede explicarse simplemente porque los autores publiquen únicamente las revisiones más positivas.

En su lugar, Spick y Adrian Barnett, estadístico de la Queensland University of Technology (Australia) y coautor del preprint de MetaArXiv, plantean otra hipótesis: los investigadores que tienen una mayor confianza en la calidad de su trabajo y que, además, apoyan las prácticas de ciencia abierta, podrían estar más predispuestos a elegir la revisión por pares abierta. En consecuencia, la decisión de hacer públicos los informes de revisión podría constituir, por sí misma, un indicador indirecto de la calidad del artículo.

Esta interpretación es compartida por Jessica Polka, responsable del desarrollo de materiales docentes de biología en MIT Open Learning, quien considera que publicar los informes de los revisores constituye «una señal muy útil para el lector de que los autores confían en la solidez de sus resultados».

Los autores advierten de que existen numerosos factores que dificultan atribuir esta relación a una única causa.

Por ejemplo, el estudio no analiza las razones concretas por las que algunos artículos fueron retractados. Además de los casos de fraude o mala conducta científica, las retractaciones también pueden producirse por errores honestos o por problemas de reproducibilidad, circunstancias que no necesariamente influyen en la confianza que los autores tienen en su trabajo cuando deciden si desean hacer públicos los informes de revisión.

Asimismo, el estudio no evaluó si el modelo de revisión utilizado por las revistas de PLOS —como la revisión simple ciega (single-blind), en la que los revisores conocen la identidad de los autores pero no al contrario, o la doble ciega (double-blind), en la que autores y revisores permanecen mutuamente anónimos— influye en la proporción de autores que optan por publicar los informes de evaluación.

No obstante, la investigación sí detectó diferencias geográficas significativas. Los investigadores de Arabia Saudí, Corea del Sur, Pakistán, Polonia y China fueron los menos propensos a elegir la revisión abierta, mientras que los autores del Reino Unido, Países Bajos, Francia y Etiopía figuraban entre los más inclinados a hacerlo.

Según Barnett, estas diferencias pueden explicarse, al menos en parte, por factores culturales e institucionales. Las normas académicas, el grado en que universidades y organismos financiadores promueven la ciencia abierta y la transparencia, así como las políticas nacionales de publicación científica, influyen en la disposición de los investigadores a compartir públicamente los informes de revisión.

Las prácticas editoriales también están fuertemente condicionadas por las políticas de grandes financiadores de la investigación y organizaciones filantrópicas, como Wellcome, en Londres, o la Fundación Gates, en Seattle (Washington), que fomentan activamente la ciencia abierta y la publicación de los informes de revisión por pares como parte de una investigación más transparente y responsable.

Ciencia Abierta 2.0: Construyendo comprensión en un mundo mediado por la IA

Ghildiyal, Ashutosh. Open Science 2.0: Building Understanding in an AI-Mediated World. The Scholarly Kitchen, 14 de julio de 2026. Disponible en: The Scholarly Kitchen – Open Science 2.0: Building Understanding in an AI-Mediated World

El artículo plantea que la ciencia abierta se encuentra en un punto de inflexión provocado por la rápida incorporación de la inteligencia artificial en los procesos de búsqueda, análisis e interpretación del conocimiento científico. Durante las dos últimas décadas, el movimiento de Ciencia Abierta ha centrado sus esfuerzos en eliminar las barreras de acceso mediante políticas de acceso abierto, repositorios institucionales, datos abiertos y licencias que facilitan la reutilización de la información. Sin embargo, el autor sostiene que este paradigma resulta insuficiente en un escenario donde los investigadores, estudiantes y ciudadanos ya no acceden directamente a los artículos científicos, sino que interactúan con asistentes inteligentes capaces de sintetizar, reinterpretar y responder preguntas a partir de millones de documentos. En consecuencia, la prioridad deja de ser únicamente garantizar el acceso al conocimiento para asegurar también que dicho conocimiento pueda ser comprendido, contextualizado e interpretado correctamente.

La propuesta de «Open Science 2.0» representa una evolución conceptual de la ciencia abierta tradicional. En este nuevo enfoque, la apertura continúa siendo un requisito imprescindible, pero ya no constituye el objetivo final. El verdadero desafío consiste en construir un ecosistema científico donde la información sea inteligible tanto para las personas como para las inteligencias artificiales, preservando al mismo tiempo el significado, la procedencia, la calidad y la confianza. Según el autor, la IA está modificando profundamente la forma en que se descubre y consume la investigación científica: los usuarios consultan modelos conversacionales que sintetizan cientos de artículos en segundos, lo que implica que gran parte del proceso de lectura crítica puede quedar oculto tras respuestas aparentemente simples. Esto obliga a replantear las infraestructuras de comunicación científica para incorporar mecanismos que permitan verificar las fuentes, comprender el contexto y mantener la trazabilidad de la información utilizada por los sistemas inteligentes.

Otro aspecto fundamental del artículo es la importancia creciente de la confianza. El autor advierte que, en un entorno mediado por IA, la calidad científica ya no dependerá únicamente de que un artículo haya superado la revisión por pares, sino también de la capacidad de demostrar el origen de los datos, la transparencia de los modelos empleados, la integridad de las evidencias y la posibilidad de rastrear cómo una inteligencia artificial ha construido una determinada respuesta. La confianza pasa a convertirse en un elemento estructural de la comunicación académica, exigiendo nuevos estándares de metadatos, sistemas de atribución más completos y mecanismos que permitan identificar con claridad las fuentes originales utilizadas por las plataformas de IA.

El texto también subraya que la comunicación científica debe abandonar un modelo centrado exclusivamente en la publicación para orientarse hacia la construcción de comprensión. Publicar artículos de libre acceso sigue siendo importante, pero resulta insuficiente si esos contenidos no pueden ser interpretados correctamente por comunidades científicas, responsables políticos, periodistas, educadores o ciudadanos. En este contexto, adquieren especial relevancia las explicaciones accesibles, los resúmenes estructurados, los datos enriquecidos semánticamente, las visualizaciones, las ontologías y otras herramientas que permitan convertir la información científica en conocimiento útil y reutilizable. La IA puede facilitar este proceso, pero solo si dispone de contenidos bien estructurados y acompañados de suficiente contexto para evitar interpretaciones erróneas o simplificaciones excesivas.

El artículo concluye que la próxima etapa de la ciencia abierta exige una colaboración mucho más estrecha entre investigadores, bibliotecas, universidades, editores científicos, desarrolladores de inteligencia artificial y responsables de políticas públicas. La misión ya no consiste únicamente en liberar artículos del pago por suscripción, sino en diseñar un ecosistema donde el conocimiento conserve su significado, pueda verificarse, genere confianza y sea comprensible tanto para las personas como para las máquinas. En esta visión, la Ciencia Abierta 2.0 no sustituye los principios tradicionales de apertura, sino que los amplía incorporando dimensiones como la interpretación, el aprendizaje, la comunicación efectiva y la gobernanza de la información en una realidad donde la inteligencia artificial se ha convertido en el principal intermediario entre la producción científica y sus usuarios.

Redefinir la publicación científica: por qué avanzamos más allá del artículo

Diagram showing knowledge ecosystems including living documents, multimedia narratives, augmented reality overlays, interactive explorations, and community dialogue.
Visualization of interconnected knowledge ecosystems transforming publishing beyond traditional articles.

Hrynaszkiewicz, Iain. “Redefining Publishing: Why We’re Moving Beyond the Article.” Research Information, October 2, 2025. Research Information

El artículo de Iain Hrynaszkiewicz plantea una crítica de fondo al modelo tradicional de comunicación científica, centrado casi exclusivamente en el artículo académico y en el prestigio de la revista donde se publica. Según el autor, este sistema ya no refleja cómo se produce realmente la ciencia contemporánea ni cómo debería evaluarse. La investigación actual es más colaborativa, abierta, interdisciplinar y distribuida en múltiples fases, mientras que los mecanismos de reconocimiento siguen premiando sobre todo el resultado final: el paper. Esta desconexión genera incentivos distorsionados y dificulta valorar contribuciones esenciales como los datos, el código, los protocolos, la mentoría o la ciencia en etapas tempranas.

Para explicar que el cambio es posible, el texto recuerda innovaciones previas que transformaron la comunicación académica. Entre ellas destacan los identificadores persistentes como el DOI, que estabilizaron las citas digitales; ORCID, que permite identificar autores de forma inequívoca; la taxonomía CRediT, que reconoce distintos tipos de contribución; y el auge de los preprints y de la compartición de datos. Todas estas herramientas surgieron para resolver carencias del sistema y prosperaron gracias a la cooperación entre editoriales, universidades, financiadores e infraestructuras técnicas. El mensaje central es que la evolución de la ciencia depende menos de actores aislados y más de consensos colectivos sostenidos en el tiempo.

En ese contexto, el autor presenta la iniciativa de PLOS para replantear el ecosistema editorial mediante un proyecto de dieciocho meses financiado por fundaciones filantrópicas. Su propuesta principal es el denominado knowledge stack o “pila de conocimiento”: un sistema donde los distintos productos de investigación —datos, software, métodos, hipótesis, resultados parciales, revisiones y artículos finales— sean visibles, enlazables, atribuibles y evaluables como partes de un mismo proceso. Esto supone pasar de una lógica centrada en un único documento final a otra basada en un registro completo y continuo de la actividad científica.

El artículo también subraya que la ciencia abierta no debe entenderse solo como una obligación normativa impuesta por agencias financiadoras, sino como una oportunidad estratégica para universidades y centros de investigación. Compartir métodos, datos y resultados mejora la transparencia, facilita la reproducibilidad y fortalece la integridad científica. Además, puede aumentar la visibilidad institucional, acelerar descubrimientos y favorecer la competitividad internacional. Desde esta perspectiva, abrir la ciencia no es solo una cuestión ética, sino también una ventaja organizativa y reputacional.

Otro aspecto relevante del texto es su mirada comparada sobre distintas regiones del mundo. El autor observa que Europa y Reino Unido avanzan más rápidamente en políticas de evaluación responsable y ciencia abierta, mientras que Asia y Norteamérica muestran progresos más desiguales o descentralizados. Aun así, en casi todos los contextos persiste la dependencia del artículo de revista como medida principal del mérito académico. Las inercias culturales, la presión competitiva por financiación y la dificultad de comparar disciplinas frenan reformas más profundas. Incluso quienes desean cambiar el sistema temen perjudicar a investigadores jóvenes si se apartan demasiado pronto de las reglas vigentes.

Finalmente, Hrynaszkiewicz concluye que el futuro de la publicación científica pasa por reconocer el conjunto del ciclo investigador y no solo su desenlace editorial. Un sistema más rico en metadatos, señales de impacto, trazabilidad de contribuciones y conexiones entre outputs permitiría premiar la colaboración, el riesgo intelectual, los resultados negativos y las prácticas responsables. No obstante, advierte que para lograr un cambio real se necesita adopción masiva: no basta con que una editorial innove, sino que deben sumarse financiadores, instituciones, infraestructuras y comunidades científicas de todo el mundo. En suma, el artículo defiende una transformación estructural del modelo académico, desde la cultura del paper hacia una ecología más abierta, justa y representativa del trabajo científico real.

Tensiones y soluciones en la relación propiedad intelectual-investigación abierta

Román Pérez, Raquel de. Tensiones y soluciones en la relación
propiedad intelectual-investigación abierta
. Madrid: Federación Española de Sociedades de Archivística, Biblioteconomía, Documentación y Museística, 2026.

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El informe de FESABID defiende que el acceso abierto en España debe consolidarse mediante una combinación de reforma normativa, alfabetización jurídica, apoyo institucional y cambio cultural en la evaluación científica. Su mensaje central es claro: el conocimiento financiado públicamente debe ser accesible públicamente, respetando siempre la autoría y construyendo un sistema más justo, eficiente y democrático de comunicación científica

Este informe de FESABID constituye un análisis jurídico y estratégico sobre la situación del acceso abierto en España, centrado especialmente en la relación entre propiedad intelectual, políticas científicas y difusión del conocimiento. El documento examina cómo el sistema normativo español ha ido incorporando progresivamente los principios de la ciencia abierta, al tiempo que identifica vacíos legales, contradicciones y oportunidades de mejora. Su enfoque resulta especialmente relevante para bibliotecas, universidades, centros de investigación y responsables de políticas públicas.

Uno de los ejes principales del estudio es la evolución legislativa del acceso abierto en España. El informe recuerda que un primer hito fue la Ley de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación de 2011, que introdujo la obligación de depositar en repositorios abiertos los resultados de investigaciones financiadas mayoritariamente con fondos públicos. Sin embargo, esa obligación aparecía limitada por las cesiones previas de derechos a editoriales y por un marco poco preciso respecto a mecanismos de cumplimiento. En la práctica, ello significó que muchos investigadores seguían dependiendo de contratos editoriales restrictivos, lo que dificultaba el acceso universal a publicaciones sufragadas con dinero público.

El texto analiza después la reforma posterior de la Ley de la Ciencia, que fortaleció el mandato de acceso abierto y lo alineó con las estrategias europeas de Open Science. El informe subraya que la nueva orientación no se limita ya a artículos científicos, sino que apunta también hacia datos de investigación, metodologías, software y otros productos derivados de la actividad científica. Esto supone un cambio de paradigma: de entender la publicación científica como producto cerrado a concebirla como ecosistema compartido de conocimiento reutilizable.

En materia de propiedad intelectual, FESABID insiste en que el acceso abierto no implica renuncia a los derechos de autor. Al contrario, propone modelos de gestión más flexibles mediante licencias abiertas, especialmente Creative Commons, que permiten preservar la autoría al tiempo que facilitan copia, distribución y reutilización bajo ciertas condiciones. El informe combate así una confusión frecuente: abierto no significa ausencia de derechos, sino ejercicio estratégico de los mismos para favorecer circulación del conocimiento.

Otro aspecto relevante es el análisis del papel de las editoriales científicas comerciales. El documento advierte que, durante años, la cesión exclusiva de derechos por parte de los autores permitió modelos de negocio basados en suscripciones costosas, incluso sobre investigaciones financiadas con fondos públicos. Frente a ello, el acceso abierto busca restituir equilibrio entre inversión pública, derechos de los investigadores e interés general. Se plantea la necesidad de revisar contratos editoriales, promover derechos de retención para autores y fortalecer infraestructuras públicas de publicación académica.

El informe dedica también atención a los repositorios institucionales y temáticos como piezas clave del sistema. Estos espacios no solo almacenan artículos, sino que garantizan preservación digital, visibilidad internacional, interoperabilidad y métricas de impacto alternativas. Las bibliotecas universitarias aparecen aquí como agentes esenciales, ya que gestionan repositorios, asesoran en propiedad intelectual y acompañan a investigadores en procesos de depósito y publicación abierta.

Asimismo, se aborda la dimensión europea e internacional. España no actúa aislada, sino dentro de marcos como Horizon Europe, Plan S y las recomendaciones de UNESCO sobre ciencia abierta. El informe considera imprescindible armonizar la normativa española con estas tendencias para evitar rezagos competitivos y facilitar colaboración científica transnacional. La apertura del conocimiento se presenta no solo como principio ético, sino como condición de innovación y liderazgo científico.

Entre los desafíos pendientes, el texto señala la falta de cultura jurídica entre muchos investigadores, la persistencia de incentivos académicos centrados en revistas de alto impacto cerradas, la heterogeneidad institucional entre universidades y la insuficiente financiación de infraestructuras abiertas. También alerta del riesgo de sustituir el modelo de suscripción por otro basado exclusivamente en APCs (pagos por publicar), que puede generar nuevas desigualdades.

“El coste del conocimiento” es el tema de la Semana Internacional del Acceso Abierto 2026.

OA Week 2026 Planning Committee. “Theme for Open Access Week 2026 is ‘The Cost of Knowledge’.” SPARC, May 4, 2026. https://sparcopen.org/news/2026/theme-for-open-access-week-2026-is-the-cost-of-knowledge/.

La organización SPARC ha anunciado que el lema de la International Open Access Week 2026, que se celebrará del 19 al 25 de octubre, será “The Cost of Knowledge” (“El coste del conocimiento”). El tema plantea una reflexión crítica sobre cuánto cuesta realmente producir, difundir y mantener el conocimiento científico, y quién asume esos costes dentro del ecosistema académico global. Según el comunicado, aunque el acceso y la compartición del conocimiento deberían considerarse un derecho humano y un bien común, los gastos asociados a estas actividades continúan aumentando de forma notable.

El texto señala que buena parte del problema proviene de la creciente concentración empresarial y control comercial de la comunicación científica. Editoriales privadas y plataformas digitales dominan sectores clave de la publicación académica, desde las revistas científicas hasta los sistemas de evaluación e infraestructura tecnológica. Esta situación genera costes financieros evidentes —como las elevadas suscripciones institucionales y los cargos por procesamiento de artículos (APC)—, pero también otros menos visibles: dependencia tecnológica, pérdida de autonomía universitaria y barreras para investigadores con menos recursos.

SPARC subraya además los costes humanos del sistema actual. Una gran parte del trabajo académico que sostiene la publicación científica —redacción, revisión por pares, edición y gestión científica— es realizado por investigadores sin compensación económica directa. El documento invita a preguntarse al servicio de quién se pone ese trabajo voluntario y si el modelo vigente redistribuye de manera justa el valor generado por la comunidad investigadora.

Otro eje central es la desigualdad global en la producción y circulación del conocimiento. El comunicado denuncia que muchas regiones del mundo siguen excluidas de una participación equitativa en la creación y difusión científica. También menciona la necesidad de reconocer la soberanía de los datos indígenas y de respetar formas diversas de conocimiento que históricamente han sido marginadas por los sistemas académicos dominantes. La ciencia abierta, en este sentido, no puede limitarse al acceso gratuito, sino que debe incorporar justicia epistémica y pluralidad cultural.

El lema también introduce una cuestión muy actual: el uso de la investigación científica para entrenar sistemas de inteligencia artificial sin consentimiento ni compensación para autores e instituciones. SPARC critica que obras académicas sean licenciadas o explotadas para fines comerciales mientras los propios creadores no participan en los beneficios ni en la gobernanza de estos procesos. Igualmente, advierte sobre prácticas de vigilancia digital en plataformas que recopilan datos de lectura, navegación o comportamiento de los usuarios.

A ello se suman los costes medioambientales de la infraestructura digital contemporánea. El comunicado menciona el consumo energético y de agua asociado a centros de datos y grandes plataformas tecnológicas, recordando que la transición digital del conocimiento no es neutra desde el punto de vista ecológico. Así, el acceso abierto se conecta con debates sobre sostenibilidad y responsabilidad ambiental.

Lejos de quedarse en la crítica, SPARC destaca que ya existen alternativas viables: modelos de publicación sin tasas para autores, iniciativas comunitarias, infraestructuras no comerciales, sistemas cooperativos y propuestas basadas en el conocimiento como bien común. También recuerda que la Recomendación de la UNESCO sobre Ciencia Abierta, adoptada por 193 países, reconoce la necesidad de avanzar hacia sistemas más justos, inclusivos y sostenibles.

En conjunto, el lema de 2026 sitúa el debate del acceso abierto en una nueva fase. Ya no se trata únicamente de abrir artículos o reducir muros de pago, sino de cuestionar quién controla la producción científica, quién obtiene beneficios y qué costes sociales, laborales y ambientales sostienen el sistema. “The Cost of Knowledge” convierte la Open Access Week en una invitación a repensar la comunicación académica desde criterios de equidad, democracia y servicio público.

Inteligencia artificial y edición científica en el contexto de la Ciencia Abierta: desafíos, riesgos y oportunidades

Vechi, Bernardo Dionízio, Milton Shintaku, Maria Aniolly Queiroz Maia y Rosilene Paiva Marinho de Sousa. 2026. Inteligência artificial na editoração científica em Ciência Aberta. Brasília: Ibict Editora. https://omp-editora.prd.ibict.br/index.php/edibict/catalog/book/385

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La obra analiza de manera sistemática el impacto de la inteligencia artificial, especialmente la generativa, en los procesos de edición científica dentro del marco de la Ciencia Abierta.

Los autores parten de la constatación de que estas tecnologías están transformando profundamente todas las etapas del ciclo editorial, desde la redacción de manuscritos hasta la evaluación por pares, la normalización de contenidos y su posterior difusión. En este sentido, el libro no solo describe las posibilidades técnicas de la IA, sino que también se adentra en sus implicaciones estructurales para el ecosistema de la comunicación científica.

Uno de los ejes centrales del análisis es la tensión entre eficiencia y calidad. La inteligencia artificial permite acelerar procesos editoriales, automatizar tareas repetitivas y mejorar la accesibilidad a los contenidos científicos. Sin embargo, esta misma automatización introduce riesgos significativos, como la generación de textos con errores o “alucinaciones”, la pérdida de originalidad y la posible homogeneización del discurso académico. Los autores advierten que el uso indiscriminado de estas herramientas puede afectar negativamente a la integridad científica si no se establecen mecanismos de control adecuados.

El libro también aborda con profundidad las implicaciones éticas del uso de la IA en la edición científica. Entre los problemas más destacados se encuentran la falta de transparencia en el uso de estas herramientas, la dificultad para rastrear la autoría real de los textos generados y los desafíos relacionados con la responsabilidad editorial. En este contexto, se subraya la necesidad de desarrollar políticas claras que regulen el uso de la inteligencia artificial, así como de establecer criterios que permitan identificar cuándo y cómo ha sido utilizada en la producción de contenidos científicos.

Otro aspecto relevante es la cuestión de la gobernanza de los datos y la protección de la información. La integración de sistemas de inteligencia artificial en plataformas editoriales implica el tratamiento de grandes volúmenes de datos, lo que plantea interrogantes sobre la privacidad, la seguridad y el control de dichos datos. Los autores insisten en que estas cuestiones deben ser abordadas desde una perspectiva crítica, especialmente en un entorno de Ciencia Abierta que promueve el acceso y la reutilización de la información.

Finalmente, la obra propone un enfoque equilibrado que reconoce tanto las oportunidades como los riesgos de la inteligencia artificial. Se defiende que, aunque estas tecnologías pueden mejorar significativamente los procesos editoriales, las decisiones clave deben seguir siendo responsabilidad de los seres humanos. En este sentido, el libro aboga por una integración ética y responsable de la IA, basada en principios de transparencia, rendición de cuentas y preservación de la calidad científica. En conjunto, se trata de una contribución relevante para editores, bibliotecarios, investigadores y gestores de información que buscan comprender y gestionar el impacto de la inteligencia artificial en la comunicación científica contemporánea.

Adiós a Elsevier y Clarivate: OpenAlex y la nueva era de la ciencia abierta

Winemiller, Sam. 2026. OpenAlex and Values‑Aligned Tools. ACRLog, 26 de enero de 2026. https://acrlog.org/2026/01/26/openalex-and-values-aligned-tools/

Se hace una llamada a la comunidad académica y bibliotecaria para cuestionar la hegemonía de herramientas comerciales en la evaluación científica y abrazar alternativas abiertas como OpenAlex —no solo por su utilidad técnica, sino también por su potencial para reflejar y reforzar valores compartidos de acceso abierto, inclusión y control comunitario sobre las infraestructuras que sostienen el conocimiento global.

La academia necesita desvincular de las entidades corporativas nuestra capacidad para comprender y evaluar la actividad académica. Compañías como Elsevier y Clarivate han integrado efectivamente métodos de evaluación en la academia que dependen de sus herramientas propietarias (Scopus y SciVal; Web of Science y Journal Citation Reports e InCites, respectivamente). De manera conveniente, estos productos también emiten juicios sobre la “legitimidad” de los lugares de publicación académica y sobre si son valiosos como líneas dentro de un expediente de promoción o para decisiones de suscripción bibliotecaria, lo que plantea preguntas sobre posibles conflictos de interés. Uno podría suponer que las revistas propiedad de Elsevier rara vez se excluyen del corpus de Scopus, por ejemplo.

La necesidad de separar la indexación y evaluación de la actividad académica del control corporativo coincide con la necesidad de recuperar cierto grado de control sobre todo el sistema de publicación académica. Un camino posible sería un cambio significativo hacia espacios gestionados por instituciones académicas, sociedades científicas o alianzas académicas, en lugar de editores con fines de lucro; sin embargo, un obstáculo básico para este cambio es la indexación inconsistente e incompleta de dichos espacios en gráficos de conocimiento científico como Scopus y Web of Science. En su reciente artículo sobre el tema, Nazarovets et al. (2026) concluyen con esta sugerencia: “…la visibilidad desigual de las UJs [revistas universitarias] resalta un punto ciego estructural en la evaluación global de la investigación: a menos que infraestructuras más inclusivas como DOAJ y OpenAlex sean ampliamente reconocidas y mejoradas en cuanto a cobertura y fiabilidad de metadatos, grandes partes de la producción académica permanecerán invisibles incluso si se decide abandonar WoS [Web of Science] y Scopus.” Este es solo uno de los posibles beneficios de invertir en infraestructura abierta como OpenAlex (tal como lo recomienda la UNESCO). La infraestructura abierta puede definirse como herramientas y recursos fundamentales, gratuitos, sobre los cuales se puede realizar, compartir y explorar la ciencia y la investigación abierta.

Para quienes no estén familiarizados con OpenAlex, es esencialmente una gran base de datos de trabajos académicos y metadatos relacionados. OpenAlex se centra en la inclusión amplia de trabajos académicos, en contraste con la “curaduría” de fuentes legítimas practicada por servicios propietarios. Posee una interfaz web y puede consultarse mediante API, pero en esencia es una infraestructura dedicada al dominio público a través de la licencia CC0, mantenida activamente por una organización sin fines de lucro (501(c)3). Por supuesto, depender de datos de citas reportados por los editores puede ser cuestionable, pero mientras trabajamos en reconocer y recompensar otros tipos de evidencia sobre el impacto de la investigación, al menos podemos usar datos de citas lo más completos posibles.

¿Es OpenAlex tan bueno como sus competidores? Según mi experiencia, suele ser igual o mejor para la mayoría de propósitos, como generar listas de publicaciones de autores, incluyendo preprints, o analizar tendencias de publicación en acceso abierto de una institución a lo largo del tiempo. La mayoría de quienes lo han explorado a fondo parecen coincidir. Culbert et al. (2024) analizaron la cobertura de referencias de OpenAlex en comparación con Web of Science y Scopus, encontrándola “comparable”, incluso antes de las recientes mejoras de OpenAlex, que incluyeron más de 50 millones de trabajos nuevos. En una revisión de Katina, Ho (2025) calificó a OpenAlex como “…una alternativa prometedora y fiable a las bases de datos de citas tradicionales por suscripción para investigadores, administradores universitarios, instituciones de investigación y organismos gubernamentales interesados en actividades de investigación y colaboraciones potenciales.” Otras herramientas de descubrimiento académico, como Overton, utilizan OpenAlex como fuente de datos fundamental.

Cada persona necesitará probarlo para evaluar si su usabilidad cumple con sus estándares, pero para quienes dudan, basta considerar que el simple uso de estas herramientas puede ser una pequeña contribución hacia un futuro diferente para la infraestructura de investigación. Los coordinadores involucrados en la Declaración de Barcelona sobre Información de Investigación Abierta comentaron sobre el compromiso de la declaración de apoyar infraestructuras para información de investigación abierta:

“Lo que creemos importante para las organizaciones es asumir seriamente su responsabilidad de apoyar estas infraestructuras, las cuales solo pueden existir y desarrollarse si son usadas y apoyadas. Esto incluye apoyo financiero, pero también puede involucrar participación en la gobernanza y contribuciones en especie, como aportar datos y mejorar su calidad. En cuanto a las contribuciones financieras, la Universidad de la Sorbona es un gran ejemplo: cuando se dieron de baja de Web of Science, redirigieron parte de ese presupuesto a apoyar OpenAlex. En general, abogamos por hacer de las inversiones en infraestructura abierta una parte integral de los presupuestos institucionales.”

Para muchos en bibliotecas universitarias, no contamos con recursos significativos para invertir o desinvertir, aunque votar con nuestro dinero sigue siendo una opción si tenemos autorización para hacerlo. Sin embargo, lo que sí está dentro de nuestro ámbito de influencia es aprender sobre infraestructura alineada con valores y usarla, aprovechando nuestras posiciones como profesionales de la información para enseñar y motivar a otros a usar infraestructura alineada con valores. En mi institución, hemos empezado con proyectos pequeños, como integrar OpenAlex en nuestra plataforma local de perfiles académicos y trabajar para añadir nuestro repositorio institucional como fuente de datos para OpenAlex. Ya sea OpenAlex u otra herramienta alineada con valores, podemos “votar” con nuestro uso como un pequeño acto diario de apoyo o resistencia. Enseñando sobre estas herramientas, pequeños actos individuales se convierten en poder colectivo.

Una Nación, Una Suscripción: Un Marco Transformador para una Ciencia Abierta Equitativa y Sostenible en el Sur Global

Kumari, Rakhi; Kushwaha, Ashwin Kumar (2026). One Nation One Subscription: A Transformative Framework for Equitable and Sustainable Open Science in the Global South [Presentación]. International Federation of Library Associations and Institutions (IFLA). Disponible en: https://repository.ifla.org/handle/20.500.14598/6981

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Este trabajo presenta la iniciativa india “One Nation One Subscription” (ONOS) como un modelo innovador para superar las desigualdades de acceso al conocimiento académico en naciones del Sur Global. ONOS se basa en la negociación de licencias centralizadas de revistas y bases de datos científicas a nivel nacional, con el objetivo de garantizar que todas las instituciones educativas y de investigación, independientemente de su tamaño o ubicación geográfica, puedan acceder al mismo conjunto de recursos científicos sin restricciones económicas desiguales.

Lejos de considerarse únicamente una estrategia de compra, el documento concibe ONOS como un componente esencial de un ecosistema más amplio de Ciencia Abierta. Se propone un modelo híbrido que combina la licencia nacional con políticas de acceso abierto, apoyo a publicaciones locales en lenguas diversas y la construcción sostenida de infraestructuras digitales gestionadas por la comunidad (como repositorios institucionales o revistas lideradas por académicos).

El estudio también aborda las barreras sistémicas del modelo actual del conocimiento —como los altos costos de suscripción, las brechas regionales de acceso y la exclusión de instituciones no élite— y discute posibles trayectorias de política pública que permitan integrar ONOS en marcos más amplios de gobernanza de la Ciencia Abierta. Asimismo, explora mecanismos de financiación sostenible, licencias colaborativas y plataformas digitales escalables.

Finalmente, al presentar ONOS como un caso de inversión pública orientada hacia la equidad del conocimiento, los autores resaltan el potencial de India no solo como beneficiario de los movimientos globales de acceso abierto, sino como actor proactivo en la construcción de un futuro de ciencia más equitativo, sostenible e interoperable internacionalmente.

Frontiers FAIR² Data Management recupera la ciencia perdida: cómo la IA transforma los datos invisibles en conocimiento reutilizable

Frontiers. “90% of Science Is Lost. This New AI Just Found It.” ScienceDaily, October 13, 2025. https://www.sciencedaily.com/releases/2025/10/251013040314.htm

Una gran cantidad de datos de investigación valiosos permanecen sin utilizar, atrapados en laboratorios o perdidos en el tiempo. Frontiers pretende cambiar esta situación con FAIR Data Management, un innovador sistema impulsado por IA que hace que los conjuntos de datos sean reutilizables, verificables y citables. Al unir la curación, el cumplimiento, la revisión por pares y la visualización interactiva en una sola plataforma, FAIR² permite a los científicos compartir su trabajo de forma responsable y obtener reconocimiento.

La gran mayoría de los datos generados nunca se reutilizan ni contribuyen de forma significativa a nuevos descubrimientos. Según la evaluación citada, una proporción abrumadora de datos —hasta un 90 %— queda atrapada en laboratorios, no se comparte adecuadamente o se pierde en archivos inaccesibles, lo que frena el progreso en áreas críticas como la medicina, el cambio climático y la tecnología. Este desperdicio de información no solo reduce la eficiencia de la investigación global, sino que también limita la reproducibilidad de los estudios y la capacidad de construir sobre trabajos previos, una componente fundamental del método científico moderno.

Para enfrentar este desafío, la editorial y organización científica Frontiers ha desarrollado un sistema innovador denominado Frontiers FAIR² Data Management, que combina herramientas avanzadas de inteligencia artificial con principios sólidos de gestión de datos. El objetivo principal de esta plataforma es aplicar de manera automatizada y a gran escala los principios FAIR (findable, accessible, interoperable, reusable — en español: localizable, accesible, interoperable y reutilizable) y expandirlos en un marco que garantice la compatibilidad con sistemas de IA y la integridad ética de los conjuntos de datos. Al integrar procesos de curación, revisión por pares, visualización interactiva y certificación dentro de un único sistema impulsado por IA, FAIR² pretende transformar conjuntos de datos “perdidos” en recursos útiles y citables que puedan impulsar nuevas investigaciones, acelerar descubrimientos y reconocer adecuadamente el trabajo de los investigadores.

El funcionamiento práctico de FAIR² va más allá de simplemente archivar datos. Cuando un científico somete sus resultados a este sistema, no solo se asegura de que los datos sean estructurados y completos, sino que también recibe una salida múltiple: un paquete de datos certificado, un artículo de datos revisado y citable, herramientas de visualización interactiva y un certificado FAIR² que respalda la calidad y reutilización del conjunto. Esta estrategia integral busca eliminar las barreras tradicionales para el intercambio de datos y fomentar una cultura científica en la que cada conjunto de datos tenga el potencial de generar conocimiento adicional, reducir el tiempo entre descubrimiento y aplicación práctica, y asegurar que las inversiones en investigación rindan un impacto mucho mayor del que logran actualmente.