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Cómo están las bibliotecas replanteando la sostenibilidad

Arata, H. (2026, 11 de septiembre). Beyond recycling: How libraries are rethinking sustainability. Programming Librarian. https://programminglibrarian.org/articles/beyond-recycling-how-libraries-are-rethinking-sustainability

El artículo analiza cómo las bibliotecas pueden incorporar la sostenibilidad a su gestión, superando una visión limitada al reciclaje y a las actividades medioambientales puntuales. La propuesta consiste en convertirla en un principio transversal que oriente las decisiones institucionales, las políticas de adquisición, la gestión de los recursos, el bienestar del personal, las relaciones comunitarias y la preparación ante situaciones de emergencia. Programming Librarian

Se destaca el modelo de la triple dimensión de la sostenibilidad, impulsado por Rebekkah Smith Aldrich, cofundadora y presidenta de la Sustainable Libraries Initiative. Este enfoque integra tres elementos fundamentales: sostenibilidad ambiental, equidad social y viabilidad económica. Desde esta perspectiva, cualquier decisión bibliotecaria debe valorar no solo su impacto ecológico, sino también sus consecuencias para las personas y el uso responsable de los recursos disponibles. El programa Resilient Communities: Advancing Sustainability in and through Libraries, promovido por la American Library Association (ALA), ha ayudado a un centenar de profesionales a desarrollar planes de acción adaptados a sus instituciones. Programming Librarian

El texto señala que muchas bibliotecas ya desarrollan prácticas sostenibles, aunque no siempre las identifican como parte de una estrategia global. Entre ellas figuran las bibliotecas de objetos (Libraries of Things), las bibliotecas de semillas, los cafés de reparación y los huertos comunitarios. El reto consiste en integrar estas iniciativas en la cultura organizativa y en la planificación a largo plazo, de modo que la sostenibilidad no dependa únicamente de la motivación individual de determinados profesionales.

Uno de los ejemplos más significativos es la Biblioteca Pública Joeten-Kiyu, situada en las Islas Marianas del Norte, que desempeñó un papel esencial tras el paso de un devastador tifón. En colaboración con organizaciones humanitarias, la biblioteca facilitó atención médica y suministros de emergencia a la población. La experiencia evidenció la necesidad de contar con infraestructuras resilientes, energías renovables y alianzas comunitarias que permitan mantener los servicios esenciales incluso en condiciones extremas. Programming Librarian

El artículo reivindica la confianza social de las bibliotecas como uno de sus principales activos. Su conocimiento de la comunidad y su capacidad para ofrecer información fiable las convierten en agentes relevantes para la prevención, la respuesta y la recuperación ante desastres. La recomendación es comenzar con los recursos disponibles, establecer objetivos realistas y convertir la sostenibilidad en un criterio habitual de decisión.

Se presenta la biblioteca sostenible no simplemente como una institución que reduce residuos, sino como una organización comprometida con el bienestar de las personas, la gestión responsable de los recursos y la capacidad de su comunidad para afrontar los desafíos del futuro. Esta perspectiva ofrece un marco útil para incorporar la sostenibilidad a la planificación estratégica de las bibliotecas universitarias y públicas.

Biblioteca de Semillas de la UDELAR con Magali Ivañez y Sebastián Guida. Planeta Biblioteca 2026/10/26.

Biblioteca de Semillas con Magali Ivañez y Sebastián Guida

Planeta Biblioteca 2026/10/26.

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El programa de radio «Planeta Biblioteca» entrevista a Magali Ibañez y Sebastián Guida sobre el proyecto de la Biblioteca de Semillas de la Universidad de la República en Rivera, Uruguay. Este proyecto gratuito y autogestionado promueve la soberanía alimentaria y la conservación de semillas criollas y nativas mediante un sistema de préstamo e intercambio con la comunidad. Destaca la participación activa y el rol clave de las mujeres rurales en la salvaguarda de este patrimonio y el impulso de la agroecología. Además del intercambio, el espacio ofrece talleres, pruebas de germinación y ferias locales de biodiversidad. Se señala que la iniciativa carece de presupuesto propio y funciona gracias al compromiso voluntario y colaborativo del equipo. Para concluir, recomiendan lecturas de referencia agroecológica, como las obras de Alejandro Sequeira sobre plantas hortícolas y hongos.

Reutilizar libros infantiles deteriorados: ideas creativas para darles una segunda vida en la biblioteca

Kitson, Renee. (2026, 10 de septiembre). Don’t Toss That Board Book! Transform It into Something Wonderful. ALSC Blog, Association for Library Service to Children, American Library Association. https://www.alsc.ala.org/blog/2026/09/dont-toss-that-board-book-transform-it-into-something-wonderful/

Se propone aprovechar los libros infantiles de cartón que han quedado deteriorados y ya no pueden mantenerse en las colecciones de préstamo. En lugar de desecharlos directamente, la autora plantea recuperar sus páginas e ilustraciones para convertirlas en materiales útiles para actividades educativas, artísticas y recreativas. Esta propuesta fomenta la reutilización de recursos, reduce los residuos y amplía las posibilidades de aprendizaje que ofrecen las bibliotecas infantiles.

Entre las ideas presentadas destaca la elaboración de marcapáginas, bloques de construcción, marionetas, puzles, tarjetas para contar historias, collages y adornos decorativos. Las páginas también pueden transformarse en piezas para clasificar colores y formas, crear mosaicos o desarrollar juegos de asociación. Estas actividades permiten que los niños experimenten con imágenes, texturas y materiales, al tiempo que estimulan su imaginación, su creatividad y sus habilidades manuales.

La autora también destaca las posibilidades de reutilización en actividades STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas). Las páginas de cartón pueden convertirse en ruedas, rampas, engranajes, palancas y conectores para construir pequeños objetos y experimentar con principios físicos y mecánicos. De este modo, un material que ha perdido su función original se transforma en un recurso para el aprendizaje práctico, la experimentación y la resolución de problemas.

La propuesta conecta con la filosofía maker, que promueve el aprendizaje mediante la creación, la manipulación de objetos y la experimentación. Las bibliotecas pueden incorporar estos materiales a talleres infantiles, espacios creativos y actividades familiares, favoreciendo una participación activa en la que no siempre es necesario seguir un modelo predeterminado: también se aprende explorando, probando y descubriendo nuevas posibilidades.

Kitson nos recuerda que reutilizar no significa conservar cualquier material a toda costa. Los libros con moho, suciedad u otros problemas que comprometan la seguridad deben desecharse conforme a las políticas de cada biblioteca. La idea central consiste en revisar los ejemplares retirados de la colección y preguntarse qué elementos todavía pueden aprovecharse. Así, los libros que han terminado su vida útil como documentos de lectura pueden iniciar una segunda etapa como materiales para la creatividad, el juego y el aprendizaje.

Centro de Documentación, Cultura y Patrimonio del Agua de Mendoza (Argentina) con Sergio Terrera. Planeta Biblioteca 2026/09/30

Centro de Documentación, Cultura y Patrimonio del Agua de Mendoza (Argentina) con Sergio Terrera. Planeta Biblioteca 2026/09/30

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La entrevista a Sergio Terrera nos acerca al importante papel que desempeñan las bibliotecas especializadas en la conservación y difusión del conocimiento. Desde la Biblioteca del Agua de Mendoza, su trabajo está vinculado a la recuperación de documentos y testimonios que ayudan a comprender la historia y la gestión de un recurso tan esencial como el agua. Su experiencia pone de relieve el valor de organizar y preservar la memoria documental para que pueda ser consultada por investigadores y ciudadanos. También nos recuerda que las bibliotecas no son solo lugares donde se guardan libros, sino espacios vivos que conectan el pasado con el presente. Una labor discreta, pero fundamental para proteger el patrimonio y facilitar el acceso a la información.

Sergio Terrera

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Nueva York se convierte en el primer estado de EE. UU. en imponer una moratoria a los grandes centros de datos para IA

Lee, T. B. (2026). New York is the first state to impose a data center moratorium. Ars Technica, 14 de julio de 2026. https://arstechnica.com/tech-policy/2026/07/new-york-is-the-first-state-to-impose-a-data-center-moratorium/?utm_source=flipboard&utm_content=user%2FArsTechnica

Nueva York se ha convertido en el primer estado de Estados Unidos en decretar una moratoria temporal sobre la construcción de nuevos centros de datos de gran escala, una decisión que marca un punto de inflexión en el debate sobre el crecimiento de la infraestructura necesaria para la inteligencia artificial.

La gobernadora Kathy Hochul anunció una suspensión de un año para los nuevos proyectos de centros de datos que requieran 50 megavatios o más de potencia eléctrica, con el objetivo de desarrollar un marco regulatorio que tenga en cuenta sus impactos energéticos, ambientales y sociales.

La medida responde al extraordinario crecimiento de la demanda de capacidad de computación impulsada por la IA generativa. Los denominados hiperscale data centers consumen enormes cantidades de electricidad y agua para alimentar y refrigerar miles de servidores especializados. Según el gobierno estatal, el rápido aumento de estas instalaciones amenaza con incrementar el coste de la electricidad para los ciudadanos, ejercer una presión considerable sobre la red eléctrica y comprometer los objetivos climáticos de Nueva York. Además, existe preocupación por la ocupación de suelo, el consumo de recursos hídricos y el impacto sobre las comunidades locales.

Durante el periodo de moratoria, las agencias estatales elaborarán nuevas normas para regular la implantación de estos complejos tecnológicos. Entre las iniciativas previstas figura la creación de un marco que permita a las comunidades negociar beneficios locales derivados de estos proyectos y la revisión de los incentivos fiscales existentes, incluyendo la posible eliminación de determinadas exenciones tributarias para los grandes centros de datos. El objetivo declarado es garantizar que el desarrollo de la infraestructura de IA genere beneficios económicos sin trasladar los costes ambientales y energéticos a la población.

La decisión ha generado una fuerte reacción en la industria tecnológica. Empresas y asociaciones del sector sostienen que la moratoria puede frenar inversiones multimillonarias y provocar que los nuevos proyectos se trasladen a estados como Texas, Virginia, Arizona o Florida, donde las políticas son más favorables al desarrollo de infraestructuras digitales. Desde esta perspectiva, la medida podría afectar a la competitividad de Nueva York en la carrera por atraer inversiones relacionadas con la inteligencia artificial y la computación en la nube.

No obstante, la moratoria refleja una tendencia creciente en Estados Unidos. A medida que aumenta la demanda de centros de datos para alimentar los modelos de IA, también crecen las protestas ciudadanas y las iniciativas legislativas orientadas a limitar su expansión debido a su elevado consumo energético, su impacto ambiental y su influencia sobre las infraestructuras locales. La decisión de Nueva York podría convertirse en un precedente para otros estados que buscan equilibrar el desarrollo tecnológico con la sostenibilidad y la protección de las comunidades.

El poder comunitario de los jardines solidarios en bibliotecas

Miller, Alyssa. “Sharing More Than Food Through the Giving Garden.” Association for Library Service to Children (ALSC) Blog, mayo de 2026. Disponible en: ALSC Blog

Se describe la experiencia de un Giving Garden o “jardín solidario”, una iniciativa vinculada a bibliotecas que combina el cultivo de alimentos con la educación, la participación ciudadana y el fortalecimiento de los vínculos comunitarios.

La autora explica que estos espacios no se limitan a producir frutas, verduras o hierbas para personas que enfrentan inseguridad alimentaria, sino que se convierten en auténticos centros de aprendizaje y convivencia. A través del trabajo compartido en el jardín, personas de distintas edades y procedencias colaboran en una actividad común que fomenta la solidaridad y el compromiso social.

Uno de los aspectos más destacados del proyecto es su dimensión educativa. Los jardines ofrecen a niños y jóvenes la oportunidad de aprender de manera práctica sobre agricultura, sostenibilidad ambiental, nutrición y procedencia de los alimentos. En una época en la que muchas personas están desconectadas de los procesos de producción alimentaria, estas iniciativas permiten comprender el esfuerzo necesario para cultivar alimentos y desarrollar una mayor conciencia sobre el desperdicio y el consumo responsable. Además, el aprendizaje se produce de forma experiencial, favoreciendo la curiosidad y el descubrimiento.

El artículo también pone de relieve el papel de las bibliotecas como agentes de transformación comunitaria. Tradicionalmente asociadas al acceso al conocimiento y a la lectura, las bibliotecas amplían su función al convertirse en espacios donde se promueven actividades relacionadas con la salud, la sostenibilidad y la cohesión social. El jardín se transforma así en una extensión de la misión educativa de la biblioteca, permitiendo que el aprendizaje salga de las salas de lectura y se materialice en experiencias prácticas y colaborativas.

Otro elemento importante es el impacto social del proyecto. Los alimentos cultivados son donados a bancos de alimentos, despensas comunitarias o familias necesitadas, contribuyendo a mejorar el acceso a productos frescos y saludables. Sin embargo, la autora insiste en que el verdadero valor del jardín va más allá de la producción agrícola. El proceso de cultivar juntos genera relaciones de confianza, crea oportunidades de voluntariado y fortalece el sentido de pertenencia a la comunidad. De este modo, el jardín produce simultáneamente alimentos y capital social.

Finalmente, el texto defiende que iniciativas como los Giving Gardens representan una forma innovadora de servicio bibliotecario. Al integrar educación ambiental, acción comunitaria y ayuda social, estos proyectos demuestran cómo las bibliotecas pueden responder a necesidades locales de manera creativa y significativa. Más que simples espacios de cultivo, los jardines solidarios se convierten en lugares donde florecen el aprendizaje, la cooperación y la responsabilidad compartida, reforzando el papel de la biblioteca como institución al servicio del bienestar colectivo.

Inteligencia artificial y sostenibilidad: retos y oportunidades para una computación responsable

Illustration of a sustainable community using AI, solar panels, wind turbines, and electric vehicles
A futuristic smart community leveraging AI for green solutions and renewable energy

Nishant, Rohit, Mike Kennedy y Jacqueline Corbett. “Artificial Intelligence for Sustainability: Challenges, Opportunities, and a Research Agenda.” International Journal of Information Management 53 (2020): 102104. https://doi.org/10.1016/j.ijinfomgt.2020.102104

El artículo sintetiza debates entre expertos, líneas de investigación emergentes y propuestas estratégicas sobre un tema de especial relevancia científica. En este caso, el foco se sitúa en la relación entre inteligencia artificial, infraestructuras digitales y sostenibilidad, una cuestión cada vez más central debido al crecimiento exponencial del uso de modelos avanzados y de la demanda energética asociada a los sistemas computacionales.

El artículo parte de una constatación clara: la expansión de la inteligencia artificial está generando beneficios notables en automatización, análisis de datos y apoyo a la toma de decisiones, pero también costes ambientales significativos. El entrenamiento de grandes modelos requiere enormes recursos de computación, centros de datos de alta capacidad y consumo intensivo de electricidad y agua. A ello se suman problemas como la obsolescencia acelerada del hardware, la extracción de minerales críticos y la huella ecológica derivada de cadenas globales de suministro tecnológicas. Por ello, los participantes del seminario sostienen que ya no basta con medir la precisión o velocidad de los sistemas; es imprescindible evaluar también su impacto material y energético.

Uno de los ejes principales del texto es la necesidad de desarrollar métricas comunes para una “IA sostenible”. Esto implica crear indicadores comparables sobre consumo energético, emisiones de carbono, eficiencia computacional, reutilización de modelos y coste social de despliegue. Sin estándares claros, resulta difícil comparar tecnologías o establecer políticas regulatorias eficaces. El informe subraya que muchas veces los avances en rendimiento se presentan sin transparencia suficiente sobre los recursos necesarios para alcanzarlos, lo que distorsiona la percepción de progreso tecnológico.

Otro aspecto destacado es la importancia de rediseñar tanto algoritmos como infraestructuras. El seminario propone impulsar modelos más pequeños y especializados cuando sean suficientes para una tarea concreta, técnicas de compresión y reutilización de parámetros, así como arquitecturas de hardware más eficientes. Del mismo modo, se plantea optimizar centros de datos mediante energías renovables, mejor refrigeración, gestión dinámica de cargas de trabajo y localización estratégica en zonas con menor impacto ambiental. La sostenibilidad, por tanto, no depende solo del software, sino de todo el ecosistema técnico que sostiene la inteligencia artificial.

El artículo también aborda la dimensión ética y política del problema. La concentración de capacidad computacional en unas pocas grandes corporaciones y países genera desigualdades de acceso al desarrollo de IA. Si solo actores con enormes recursos energéticos y financieros pueden competir, se amplían brechas científicas y económicas. Por ello, se plantea la necesidad de infraestructuras compartidas, cooperación internacional y políticas públicas que permitan democratizar el acceso a la computación avanzada sin reproducir monopolios tecnológicos.

El documento concluye que la sostenibilidad debe integrarse como criterio estructural en la investigación y evaluación de la inteligencia artificial. No se trata de frenar la innovación, sino de orientarla hacia modelos compatibles con límites ecológicos y con una distribución más justa de beneficios y costes. En esa visión, el futuro de la IA dependerá no solo de cuánto pueda hacer, sino de cómo, para quién y a qué precio ambiental lo haga.

La IA consume tanta energía que la potencia de cálculo se está agotando

A large data center facility with multiple buildings, parked cars, electrical infrastructure, and steam vents at dusk
A sprawling data center complex illuminated at twilight with steam rising from cooling units.

Au-Yeung, Angel, y Robbie Whelan. “AI Is Using So Much Energy That Computing Firepower Is Running Out.” The Wall Street Journal, 13 de abril de 2026. https://www.wsj.com/tech/ai/ai-is-using-so-much-energy-that-computing-firepower-is-running-out-156e5c85

El artículo advierte de un problema crítico en el desarrollo actual de la inteligencia artificial: la escasez de capacidad computacional, un recurso esencial que está siendo superado por la creciente demanda. El auge de la IA —especialmente de sistemas más avanzados y autónomos— ha provocado un consumo masivo de potencia de cálculo, hasta el punto de generar un “cuello de botella” que limita el crecimiento del sector. Esta situación está provocando retrasos, problemas de fiabilidad y decisiones estratégicas difíciles por parte de las empresas tecnológicas.

Uno de los factores clave es la explosión en el uso de la llamada “IA agente”, sistemas capaces de realizar tareas complejas de manera autónoma, como programar, organizar actividades o gestionar procesos. Estos sistemas requieren enormes cantidades de recursos computacionales, medidos en “tokens”, lo que ha llevado a un aumento exponencial del consumo. En pocos meses, el uso de estas unidades de computación se ha multiplicado, reflejando un cambio cualitativo: la IA ha pasado de ser una herramienta puntual a convertirse en una infraestructura central para múltiples actividades.

La presión sobre la infraestructura ha obligado a las compañías a tomar medidas drásticas. Algunas han tenido que limitar el uso de sus servicios, imponer restricciones a los usuarios o incluso cancelar productos para redistribuir recursos. También se han registrado aumentos significativos en los costes: el alquiler de GPUs —los chips esenciales para entrenar y ejecutar modelos de IA— se ha encarecido notablemente, mientras que los tiempos de espera para desplegar nuevas infraestructuras se alargan debido a la escasez de hardware y energía disponible.

Además, esta escasez está afectando directamente a la calidad del servicio. Se han producido interrupciones frecuentes en plataformas de IA, lo que evidencia que la infraestructura actual no está preparada para sostener el ritmo de crecimiento. Incluso empresas líderes del sector han tenido que priorizar ciertos productos frente a otros, sacrificando iniciativas menos rentables o estratégicas ante la falta de capacidad.

El artículo sitúa este fenómeno en una perspectiva histórica: como en otras grandes revoluciones tecnológicas —ferrocarril, telecomunicaciones o internet—, la demanda de infraestructura está creciendo más rápido que la capacidad de construirla. En este caso, no solo se trata de servidores y centros de datos, sino también de acceso a energía y materiales. La consecuencia es que el desarrollo de la inteligencia artificial podría ralentizarse temporalmente, no por falta de innovación, sino por limitaciones físicas y económicas.

El texto plantea una idea clave: el futuro de la IA no depende únicamente de algoritmos más avanzados, sino de la capacidad de sostenerlos con recursos suficientes. La computación —y la energía que la alimenta— se convierte así en el verdadero factor limitante de esta nueva revolución tecnológica, marcando un punto de inflexión en su evolución.

Bibliotecas sostenibles: liderazgo, resiliencia y compromiso con la comunidad

Sustainable Libraries Initiative. “Home.” Accessed April 5, 2026. https://www.sustainablelibrariesinitiative.org/

La Sustainable Libraries Initiative (SLI) es una iniciativa internacional orientada a capacitar a los profesionales de bibliotecas para integrar la sostenibilidad como eje central de su actividad. Su misión consiste en impulsar prácticas que sean ambientalmente responsables, socialmente equitativas y económicamente viables, contribuyendo así a comunidades más resilientes frente a desafíos como el cambio climático.

El proyecto surge del compromiso del sector bibliotecario por asumir un papel activo en la construcción de un futuro sostenible. Para ello, la SLI proporciona herramientas, recursos y metodologías que permiten a las bibliotecas incorporar la sostenibilidad en la toma de decisiones, en la gestión de recursos, en el diseño de servicios y en la creación de alianzas estratégicas. Este enfoque se basa en el denominado “triple balance” (triple bottom line), que articula las dimensiones ambiental, social y económica como pilares inseparables del desarrollo sostenible.

Uno de los principales instrumentos de la iniciativa es el Sustainable Library Certification Program (SLCP), que ofrece una hoja de ruta estructurada para que las bibliotecas implementen políticas y prácticas sostenibles en todos sus ámbitos: desde las instalaciones y operaciones hasta la programación cultural, la tecnología y la relación con la comunidad. Este programa no solo fomenta la mejora interna de las instituciones, sino que también refuerza su papel como agentes educativos y sociales capaces de promover la conciencia ambiental y la resiliencia comunitaria.

Además, la SLI promueve una comunidad de práctica en la que bibliotecarios de todo el mundo comparten experiencias, conocimientos y estrategias. En este contexto, la innovación no se entiende como una adopción tecnológica aislada, sino como un proceso colaborativo y progresivo que permite a las bibliotecas adaptarse a los cambios sociales y ambientales sin perder su identidad ni sus valores fundamentales.

En conjunto, la Sustainable Libraries Initiative redefine el papel de las bibliotecas en el siglo XXI, situándolas como actores clave en la transición hacia sociedades más sostenibles. Más allá de su función tradicional, las bibliotecas se consolidan como espacios de aprendizaje, acción y liderazgo en torno a los grandes retos globales.

Las bibliotecas impulsan la educación para el desarrollo sostenible

Hauke, Petra, Antonia Mocatta y Priscilla Nga Ian Pun, eds. Libraries Driving Education for Sustainable Development. De Gruyter Saur, 2025.

Texto completo

El libro se centra en el papel clave que desempeñan las bibliotecas en impulsar la Educación para el Desarrollo Sostenible (EDS), un componente esencial de los programas educativos de la UNESCO para la Agenda 2030. El texto destaca que las bibliotecas no solo proporcionan acceso a recursos informativos, sino que funcionan como instituciones de aprendizaje activo, donde comunidades diversas pueden explorar conocimientos, habilidades y valores vinculados con la sostenibilidad. En el contexto de la EDS, estos espacios fomentan competencias como el pensamiento crítico, la colaboración y la comprensión de desafíos globales como el cambio climático, la equidad social y la justicia ambiental.

Además, el informe argumenta que las bibliotecas verdes o sostenibles —aquellas que integran prácticas ecológicas en su gestión y servicios— merecen reconocimiento como socios activos en los esfuerzos nacionales e internacionales por alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Se subraya que iniciativas innovadoras como proyectos educativos informales, programas comunitarios y alianzas intersectoriales amplían la influencia educativa de las bibliotecas más allá de las colecciones tradicionales. Esto posiciona a las bibliotecas como agentes que no solo difunden información, sino que también inspiran acción y cambio en sus comunidades locales.

La obra también integra análisis y ejemplos de experiencias de bibliotecas que han implementado proyectos alineados con la EDS, mostrando cómo estas instituciones pueden traducir conceptos globales en actividades tangibles —por ejemplo, talleres sobre sostenibilidad, exposiciones educativas y colaboraciones con escuelas o asociaciones civiles. A través de estos casos se ilustra cómo las bibliotecas contribuyen a una educación más inclusiva, equitativa y transformadora, reforzando su rol como espacios educativos y culturales que apoyan tanto a individuos como a comunidades en la construcción de un futuro sostenible.