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Informe sobre el panorama actual de los programas bibliotecarios para personas mayores.

ALA Public Programs Office. “New Landscape Report on the Current State of Library Programs for Older Adults.” Programming Librarian, March 24, 2026.

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La American Library Association (ALA), a través de su Public Programs Office, ha publicado un nuevo informe panorámico sobre la situación actual de los programas bibliotecarios dirigidos a personas mayores. El documento forma parte de la iniciativa Aging Together: An Evaluation of Library Programming for Older Adults, impulsada junto con la organización Knology y financiada por The John A. Hartford Foundation. El objetivo principal es comprender mejor cómo están respondiendo las bibliotecas al envejecimiento de la población y qué tipo de actividades ofrecen a este colectivo, cada vez más relevante en términos demográficos y sociales.

El informe destaca que las bibliotecas públicas desempeñan un papel esencial como espacios comunitarios para las personas mayores. No solo proporcionan acceso a libros e información, sino que también funcionan como lugares de encuentro, aprendizaje, bienestar y participación social. Para muchas personas jubiladas o en situación de soledad, la biblioteca representa un entorno seguro, accesible y estimulante donde mantenerse activas intelectual y emocionalmente. Esta función cobra especial importancia en sociedades donde aumenta la esperanza de vida y donde el aislamiento social se ha convertido en un problema creciente.

Según la revisión realizada, la mayor parte de los programas bibliotecarios para personas mayores se concentran actualmente en cuatro grandes áreas: ocio, aprendizaje permanente, salud y tecnologías digitales. En el ámbito del ocio aparecen clubes de lectura, actividades culturales, juegos y encuentros sociales. En el aprendizaje permanente se incluyen conferencias, talleres formativos y programas educativos. En salud destacan iniciativas sobre bienestar físico y mental, prevención o recursos asistenciales. Finalmente, la alfabetización digital ocupa un lugar cada vez más central, con cursos sobre uso de móviles, internet, banca electrónica o videollamadas, herramientas esenciales para la vida cotidiana contemporánea.

Uno de los hallazgos más importantes es que, aunque todavía existen pocos datos sistemáticos de evaluación, las evidencias disponibles indican que estos programas generan impactos positivos claros en tres dimensiones. En primer lugar, mejoran conocimientos, habilidades y actitudes, especialmente en competencias digitales o acceso a información sanitaria. En segundo lugar, contribuyen al bienestar físico, mental y emocional de los participantes. En tercer lugar, fortalecen la conexión social y el sentimiento de pertenencia comunitaria, reduciendo la soledad no deseada. Estos beneficios sitúan a la biblioteca como agente de salud comunitaria y cohesión social.

Sin embargo, el informe también señala importantes limitaciones. Muchas iniciativas se desarrollan de forma aislada, como proyectos puntuales o sesiones únicas, sin integrarse en estrategias sostenidas a largo plazo. Además, faltan herramientas específicas para medir el impacto real de estos programas en personas mayores, lo que dificulta identificar buenas prácticas replicables. La literatura profesional sigue siendo escasa y fragmentada, por lo que el sector necesita más investigación aplicada, mejores indicadores y modelos estables de intervención.

Otro aspecto relevante es que el estudio presta atención a áreas todavía poco desarrolladas pero fundamentales para el futuro: apoyo a cuidadores, recursos sobre final de vida, envejecimiento activo, accesibilidad y acompañamiento en procesos complejos de salud o dependencia. Esto refleja una visión más amplia de la biblioteca, entendida no solo como institución cultural, sino como infraestructura social capaz de responder a necesidades humanas diversas a lo largo del ciclo vital.

El documento de 44 páginas actúa como fase preliminar de un informe final previsto para febrero de 2027. Ese trabajo posterior ofrecerá una visión más detallada de lo que hacen actualmente las bibliotecas estadounidenses para atender a las personas mayores y propondrá recomendaciones prácticas y modelos transferibles. En este sentido, el informe actual constituye una llamada de atención: ante el envejecimiento de la población, las bibliotecas tienen una oportunidad estratégica para redefinir su misión social y convertirse en actores clave del bienestar comunitario.

Los diferentes tipos de bibliotecarios que trabajan en una biblioteca pública

EveryLibrary Action. “These Are the Different Types of Librarians Found in a Public Library.” EveryLibrary Action, July 21, 2021. https://action.everylibrary.org/these_are_the_different_types_of_librarians_found_in_a_public_library

El texto desmonta el estereotipo del bibliotecario como simple custodio de libros y muestra a la biblioteca pública como una organización compleja que requiere especialistas en educación, atención ciudadana, tecnología, gestión cultural, administración, selección documental y trabajo comunitario. La biblioteca moderna funciona gracias a la cooperación entre perfiles muy distintos, todos ellos orientados a garantizar acceso equitativo a la información y fortalecer la vida cultural de la comunidad.

Muchas personas imaginan al bibliotecario como una figura única con funciones generales, pero en realidad las bibliotecas públicas cuentan con una amplia diversidad de perfiles profesionales. Aunque la mayoría de estos trabajadores comparten una formación especializada en Biblioteconomía y Ciencias de la Información —frecuentemente mediante un máster profesional—, dentro de la biblioteca pública existen múltiples trayectorias laborales, responsabilidades técnicas y áreas de servicio diferenciadas.

El texto comienza señalando que las bibliotecas públicas son uno de los servicios culturales más conocidos y utilizados en Estados Unidos, con miles de centros y millones de visitas anuales. Debido a esta magnitud, necesitan plantillas amplias y especializadas. Sin embargo, advierte que los títulos de puesto no siempre reflejan exactamente las tareas reales, ya que estas dependen del tamaño de la biblioteca, su presupuesto, las necesidades de la comunidad y la estructura organizativa de cada sistema bibliotecario. En una gran red urbana puede haber numerosos especialistas; en una biblioteca pequeña, una sola persona puede asumir varias funciones al mismo tiempo.

Uno de los grupos principales descritos son los bibliotecarios de atención directa al público, organizados a menudo por edades de usuarios. Los bibliotecarios infantiles o de servicios juveniles atienden a niños desde la primera infancia hasta aproximadamente los doce años. Su labor incluye fomentar la lectura temprana, organizar cuentacuentos, talleres familiares, actividades educativas y seleccionar colecciones adecuadas para la infancia. También colaboran con escuelas y programas comunitarios de alfabetización.

En segundo lugar aparecen los bibliotecarios para adolescentes (YA librarians), especializados en usuarios de entre 13 y 18 años. Estos profesionales trabajan con una etapa vital especialmente compleja, combinando promoción lectora, apoyo educativo, clubes de lectura, actividades creativas, espacios seguros de encuentro y recursos adaptados a los intereses juveniles. Además, suelen mediar entre las demandas de los jóvenes y las expectativas institucionales o familiares.

El tercer gran perfil de servicio público es el bibliotecario de adultos, responsable de atender a personas mayores de 19 años. Sus tareas abarcan ayuda en búsquedas de información, formación digital, apoyo en empleo y trámites, clubes de lectura, actividades culturales, orientación tecnológica y mantenimiento de colecciones para muy diversos intereses: literatura, salud, historia local, aprendizaje de idiomas o desarrollo profesional.

El artículo menciona además a los bibliotecarios de extensión (outreach librarians), cuyo trabajo se desarrolla fuera del edificio tradicional. Son profesionales centrados en conectar la biblioteca con barrios, escuelas, centros sociales, residencias, colectivos vulnerables o personas que no suelen acudir a la institución. Organizan actividades itinerantes, campañas de difusión y alianzas comunitarias. Representan una visión moderna de la biblioteca como servicio activo que sale al encuentro de la ciudadanía.

Junto al personal visible para el público existe un conjunto esencial de especialistas internos. Entre ellos destacan los catalogadores, encargados de describir materiales, asignar materias, clasificaciones y registros que permiten localizar libros, películas, recursos digitales y otros documentos en el catálogo. Aunque su trabajo suele ser menos visible, resulta imprescindible para que la colección sea recuperable y ordenada.

También se describen los responsables de desarrollo de colecciones. Son los profesionales que deciden qué libros, audiovisuales, bases de datos u otros recursos se compran para la biblioteca. Deben conocer el mercado editorial, las necesidades del público, los presupuestos disponibles y el equilibrio entre novedades, clásicos, diversidad temática y demanda comunitaria. En grandes sistemas puede haber especialistas por áreas como no ficción, materiales audiovisuales o literatura infantil.

Otro perfil importante es el de servicios técnicos, vinculado a la recepción, procesamiento físico, etiquetado, reparación, encuadernación y circulación interna de materiales. Estas funciones garantizan que los documentos lleguen en buen estado al usuario y permanezcan utilizables con el paso del tiempo. En algunas bibliotecas este puesto se fusiona con adquisiciones o desarrollo de colecciones.

La dimensión tecnológica recae con frecuencia en los o bibliotecarios de sistemas ( systems librarians). Se ocupan del catálogo en línea, la web institucional, el software de gestión bibliotecaria, proveedores tecnológicos y problemas técnicos relacionados con el acceso a recursos digitales. Su perfil combina competencias bibliotecarias con conocimientos informáticos, y suele coordinarse con departamentos de tecnología.

El artículo añade otros roles más especializados. Los expertos temáticos asesoran y forman al resto del personal en áreas concretas; los coordinadores gestionan proyectos estratégicos o programas de gran escala; los bibliotecarios de documentos gubernamentales administran colecciones oficiales y publicaciones públicas; y los directores o administradores se encargan de presupuestos, planificación, liderazgo institucional, relaciones públicas y toma de decisiones estratégicas.

¿Qué hacen las bibliotecas?

Booklist Staff. «What Libraries DoI Love Libraries, American Library Association. Accedido el 4 de febrero de 2026. https://ilovelibraries.org/what-libraries-do/.

Se explica que las bibliotecas modernas son mucho más que simples depósitos de libros, y actúan como centros esenciales de acceso, comunidad, educación y derechos en una sociedad democrática.

En primer lugar, subraya que las bibliotecas proporcionan acceso equitativo a recursos que en muchos contextos están ligados a oportunidades: acceso a internet, ordenadores, programas de alfabetización digital, préstamos de libros y materiales digitales, e iniciativas móviles como las bibliotecas itinerantes que llegan a zonas rurales o desfavorecidas. Esta función hace de las bibliotecas uno de los pocos espacios que ayudan a cerrar brechas de acceso entre distintos grupos sociales, permitiendo que personas sin recursos tecnológicos o económicos puedan aprender, conectarse y prosperar.

Además, las bibliotecas promueven la alfabetización y la educación continua, atendiendo a quienes enfrentan barreras de lectura o comprensión, y contribuyen a un acceso libre y equitativo al conocimiento. El texto destaca que, más allá de apoyar estudios formales, las bibliotecas brindan programas que fomentan habilidades prácticas, pensamiento crítico y participación cultural. También son descritas como centros comunitarios vibrantes, espacios donde vecinos se encuentran —niños haciendo tareas, padres con sus hijos en actividades de lectura o adultos buscando formación profesional— generando así conexiones sociales que fortalecen los vínculos locales.

Otra dimensión relevante que se resalta es el papel de las bibliotecas en proteger derechos fundamentales, como el derecho a leer y acceder a información diversa sin censura, lo que sustenta principios democráticos de libertad de expresión y diversidad de ideas. Las bibliotecas construyen colecciones amplias y pluralistas para servir a toda la comunidad, sin orientar ni limitar lo que los usuarios deben leer, defendiendo así el acceso libre a perspectivas diversas.

También las bibliotecas no solo apoyan la educación y la lectura, sino también el desarrollo económico y el emprendimiento, al ofrecer recursos informativos, asesoría y formación que puede ser clave para pequeñas empresas o emprendedores, así como servicios que contribuyen a la sostenibilidad social y ambiental. En conjunto, estas funciones muestran que las bibliotecas contemporáneas son instituciones multifacéticas que promueven el bienestar social, educativo y económico en sus comunidades.

Creación de vínculos comunitarios: encuesta sobre contenidos en lenguas extranjeras en bibliotecas públicas de EE. UU.

Library Journal y PressReader. Foreign-Language Content in U.S. Public Libraries Survey 2025. New York: Library Journal, 2025.

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Este informe presenta los resultados de una encuesta transversal realizada entre el 13 de junio y el 18 de julio de 2025 a 210 bibliotecas públicas estadounidenses, con el objetivo de analizar cómo estas instituciones adoptan e integran recursos digitales en lenguas extranjeras.

La investigación empleó un cuestionario estructurado con preguntas de opción única, respuesta múltiple y abiertas, administrado por correo electrónico. La muestra incluyó bibliotecas que atienden poblaciones desde menos de 1,000 hasta más de 2 millones de residentes, aunque debido al muestreo no probabilístico y la autoselección, los resultados deben interpretarse como indicativos más que estadísticamente proyectables. A pesar de estas limitaciones, el estudio proporciona una visión actualizada sobre cómo las bibliotecas perciben, adoptan y priorizan los recursos digitales en lenguas extranjeras, identificando brechas significativas entre la importancia atribuida a estos recursos y su disponibilidad real.

Diversidad Lingüística de los Usuarios. Los datos revelan que cuatro de cada cinco bibliotecas encuestadas han experimentado un aumento en la diversidad internacional de sus usuarios durante las últimas dos décadas, siendo el español el idioma más común después del inglés, seguido por las lenguas chinas. El 80% de los encuestados reportó un incremento en la representación internacional (35% significativo y 45% moderado), mientras que solo el 2% percibió alguna disminución. Aproximadamente tres cuartas partes de las bibliotecas operan en comunidades donde entre el 10% y el 49% de los residentes hablan un idioma distinto al inglés en casa, y dos tercios atienden comunidades donde se hablan cinco o menos idiomas diferentes. Sin embargo, cerca de uno de cada cinco debe funcionar como verdaderos centros multilingües comunitarios, sirviendo poblaciones que hablan 10 o más idiomas, lo que implica una complejidad considerablemente mayor en términos de recursos y personal. Las bibliotecas de tamaño medio, que sirven poblaciones entre 25,000 y 249,999 habitantes, reportaron los aumentos más significativos en diversidad, mientras que los sistemas más pequeños tendieron a mostrar mayor estabilidad en su composición demográfica.

Motivaciones de los Usuarios y Valor Percibido. Los usuarios buscan contenido internacional o en lenguas extranjeras principalmente para mantener conexiones culturales (72%), enriquecimiento personal o entretenimiento (63%), aprendizaje de nuevos idiomas (61%) y ayudar a los niños a mantener una lengua patrimonial (59%). Esta última motivación resonó particularmente entre bibliotecas de tamaño medio que sirven poblaciones de 100,000 a 240,000 habitantes. Más de tres cuartas partes de los encuestados (76%) creen que proporcionar periódicos y revistas internacionales ayuda a los usuarios a mantenerse conectados con eventos actuales de sus países de origen, al menos en un grado moderado. Los beneficios percibidos de ofrecer contenido internacional incluyen expandir el acceso para hablantes no nativos de inglés (86%), alinearse con objetivos de equidad y accesibilidad (78%), fortalecer el papel de la biblioteca como centro comunitario (74%), reflejar la diversidad cultural y lingüística de la comunidad (69%), aumentar el compromiso comunitario y el uso de la biblioteca (66%), y construir confianza y conexión con la comunidad (67%). Las bibliotecas de tamaño medio en el rango de 100,000 a 249,999 habitantes mostraron el mayor reconocimiento de estos beneficios, particularmente en apoyar programas de aprendizaje de idiomas y ESL.

Oferta Actual de Contenidos. Aunque casi todas las bibliotecas del estudio ofrecen algún tipo de contenido que sirve necesidades internacionales o en lenguas extranjeras (97%), la profundidad y visibilidad de estas colecciones son notablemente limitadas. Los libros digitales son el formato más ofrecido (75%), seguidos de películas (68%) y contenido de audio (66%). Sin embargo, las bases de datos en múltiples idiomas y los periódicos/revistas digitales son menos comunes, ofreciéndose solo por aproximadamente el 40% de las bibliotecas. Más preocupante aún, un tercio de las bibliotecas no ofrece ningún periódico o revista en lenguas extranjeras, y el 77% de la muestra ofrece muy pocos recursos o desconoce la extensión de sus colecciones en esta área. Solo el 3% de los encuestados describió su colección como extensa en contenido internacional, mientras que el 74% la caracterizó como limitada en profundidad de diversidad. En términos de visibilidad, únicamente el 13% consideró que su contenido en lenguas extranjeras era altamente visible, mientras que casi el 40% reportó visibilidad mínima o inexistente. La mayoría de las bibliotecas (59%) representa entre 1 y 5 idiomas en sus colecciones, aunque el 40% restante representa 6 o más idiomas, con un 6% ofreciendo contenido en más de 20 lenguas.

La Brecha entre Importancia y Desempeño. Existe una discrepancia significativa entre la importancia percibida del contenido en lenguas extranjeras y la capacidad real de las bibliotecas para satisfacer estas necesidades. Aproximadamente cuatro de cada cinco encuestados (80%) califican el contenido en lenguas extranjeras como al menos moderadamente importante para sus usuarios, con el 48% considerándolo muy o extremadamente importante. Sin embargo, el 84% de las bibliotecas evalúa su desempeño en satisfacer las necesidades de comunidades multilingües como solo moderado o inferior, y únicamente el 12% afirma cumplir con estas necesidades muy bien o extremadamente bien. Esta brecha es particularmente visible en el caso de periódicos y revistas internacionales: aunque grandes mayorías reconocen que estas fuentes ayudan a los usuarios a mantenerse conectados con sus culturas de origen, un tercio de las bibliotecas no ofrece ninguno de estos recursos, y muchas otras ofrecen solo un número limitado de títulos. Las bibliotecas de tamaño medio (25,000-249,999 habitantes) reportaron las calificaciones de importancia más altas y las motivaciones de usuarios más fuertes, pero paradójicamente también mostraron algunas de las mayores incidencias de barreras para expandir estos servicios.

Barreras Estructurales y Desafíos. Las limitaciones para proporcionar contenido adicional en lenguas extranjeras no surgen de falta de voluntad o actitud, sino de barreras estructurales concretas. Las restricciones presupuestarias y de financiamiento encabezan la lista de desafíos (14% de menciones), seguidas por la disponibilidad y acceso limitado a contenido multilingüe, lagunas en las habilidades lingüísticas del personal, bajo uso o demanda percibida, desafíos en el desarrollo de colecciones, problemas de concienciación y marketing comunitario, calidad de los materiales, limitaciones de proveedores, y barreras técnicas de catalogación. La experiencia limitada en lenguas extranjeras del personal es particularmente alta en bibliotecas que sirven poblaciones de 100,000 a 499,999 habitantes, indicando una necesidad de capacitación o reclutamiento en estos sistemas de tamaño medio y grande con bases de usuarios más diversas. Los problemas de descubrimiento e integración en los catálogos se mencionan repetidamente, y muchas bibliotecas expresan incertidumbre sobre las fuentes de adquisición de contenido en lenguas extranjeras. La mayoría continúa dependiendo de proveedores tradicionales de bibliotecas (57%) o préstamos interbibliotecarios (44%), mientras que las fuentes de noticias digitales y las asociaciones internacionales son menos comunes y tienden a concentrarse en sistemas más grandes.

Patrones Diferenciados por Tamaño de Población Servida. El análisis revela patrones distintos según el tamaño de la población atendida. Las bibliotecas pequeñas (menos de 25,000 habitantes) tienden a estandarizar en un solo proveedor y rara vez licencian publicaciones periódicas; sus principales factores limitantes son el presupuesto y la capacidad del personal, y aunque el descubrimiento es más simple, la cobertura es estrecha. Los sistemas de tamaño medio (25,000-249,999) reportan las calificaciones de importancia más altas y las motivaciones de usuarios más fuertes relacionadas con conexión cultural, idiomas patrimoniales y aprendizaje de lenguas, pero también enfrentan algunas de las mayores barreras. Estos sistemas son lo suficientemente grandes como para requerir amplitud y múltiples formatos, pero no lo bastante grandes como para absorber sosteniblemente los costos multiplataforma y los requisitos adicionales de flujo de trabajo. Las bibliotecas grandes (más de 500,000) son las más diversificadas en sus ofertas, combinando una variedad de proveedores de contenido digital con suscripciones directas, y atribuyen importancia de manera más uniforme a través de diferentes motivaciones. Sin embargo, incluso estos sistemas reportan restricciones familiares, como presión presupuestaria y brechas de contenido para grupos de edad específicos y dialectos particulares.

Necesidades Futuras y Prioridades de Expansión. Al mirar hacia el futuro, las bibliotecas de todos los tamaños comparten visiones similares para expandir su contenido internacional, aunque la urgencia de estas necesidades depende del tamaño de la comunidad servida. Las principales prioridades incluyen agregar más libros en diferentes idiomas (83%), ampliar las ofertas de bases de datos internacionales o en lenguas extranjeras (62%), e incrementar el acceso a periódicos y revistas internacionales (52%). El interés en ofrecer más «libros en diferentes idiomas» está fuertemente asociado con la visión de que expandir el acceso para hablantes no nativos de inglés es uno de los mayores beneficios de la biblioteca, lo que refuerza el papel de la institución como centro comunitario. Al considerar nuevos proveedores, los factores de decisión más importantes son consistentes con las presiones y barreras identificadas, destacando el papel crucial que estos desafíos juegan en el proceso de evaluación. Los proveedores que ofrecen precios apropiados según el segmento, resuelven desafíos de descubrimiento y proporcionan análisis creíbles, junto con bibliotecas que aumentan la visibilidad a través de programas piloto dirigidos, pueden ayudar a cerrar la brecha importancia-desempeño mientras minimizan la tensión adicional sobre presupuestos y personal.

Conclusiones e Implicaciones. Los datos sugieren un ecosistema en el que la demanda es firme y creciente, pero la prestación de servicios está limitada por la estructura de costos, la capacidad del personal y el descubrimiento. Las publicaciones periódicas parecen representar la mayor oportunidad no satisfecha: las bibliotecas valoran su impacto pero luchan por licenciarlas y presentarlas a escala. Las instituciones más preparadas para expandir sus servicios (sistemas de tamaño medio) son precisamente aquellas más limitadas por los costos por plataforma y las cargas de integración. El estudio demuestra que expandir el acceso y uso de recursos digitales en lenguas extranjeras depende más de abordar barreras estructurales que de cambiar actitudes. Las bibliotecas reconocen el valor del contenido en lenguas extranjeras y desean más, particularmente libros, bases de datos y noticias/revistas. Los hallazgos relacionados con puntos problemáticos y patrones de adopción son relativamente consistentes en toda la muestra, con alguna diferenciación sistemática por tamaño: las bibliotecas pequeñas necesitan opciones iniciales asequibles; los sistemas de tamaño medio necesitan amplitud con baja fricción; y los sistemas grandes necesitan integración, análisis y curación dirigida. La diversidad de contenidos no es meramente deseable sino fundamental para el acceso equitativo y la relevancia en sistemas de todos los tamaños.

Las bibliotecas del condado de Los Ángeles obligadas a suprimir servicios digitales de préstamo tras decisión de la FCC

Torres, Destiny. “LA County Libraries Forced to End Digital Lending Services after FCC Decision.LAist, 2 de octubre de 2025. https://laist.com/news/la-county-libraries-forced-to-end-digital-lending-services-fcc-decision

Una reciente decisión de la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) de Estados Unidos ha obligado a las bibliotecas del condado de Los Ángeles a suspender sus servicios de préstamo digital, una medida que afecta directamente a miles de personas que dependen de la conectividad gratuita para estudiar, trabajar o acceder a servicios públicos.

El cambio normativo elimina la posibilidad de que las bibliotecas y escuelas utilicen los descuentos del programa E-Rate —una fuente clave de financiación para reducir los costos de acceso a internet— en préstamos de dispositivos de conexión, como puntos wifi portátiles o “hotspots”, y en la instalación de wifi en autobuses escolares. Con la nueva interpretación de la FCC, estos usos dejan de ser considerados parte de la “educación dentro del aula”, por lo que dejan de recibir apoyo económico.

La Biblioteca del Condado de Los Ángeles, una de las mayores redes públicas del país, estima que mantener estos programas supondría un gasto mensual de más de 40.000 dólares, una cifra que no puede absorber con su presupuesto actual. Gracias a los fondos remanentes del American Rescue Plan, podrá sostener el préstamo de ordenadores portátiles hasta enero y el de dispositivos wifi hasta marzo de 2026, pero después de esas fechas los programas quedarán cancelados. Aun así, la red de bibliotecas mantendrá el acceso gratuito a internet dentro de sus instalaciones y en las zonas adyacentes, lo que permitirá que la ciudadanía continúe conectándose de forma presencial.

Las consecuencias de la medida son amplias. Se calcula que entre 60.000 y 70.000 estudiantes del distrito escolar angelino perderán acceso a internet en casa o durante sus desplazamientos. Muchos de ellos pertenecen a familias de bajos ingresos que dependen de los préstamos de equipos tecnológicos para seguir las clases en línea, completar tareas o comunicarse con el profesorado. La eliminación de estos recursos representa un retroceso significativo en los avances logrados durante la pandemia, cuando las bibliotecas y escuelas ampliaron su papel como garantes de la inclusión digital.

Durante la crisis sanitaria, la FCC permitió temporalmente que las bibliotecas y centros educativos utilizaran los fondos de E-Rate para extender su conectividad más allá de los edificios físicos, reconociendo el carácter esencial de internet en la vida educativa. Sin embargo, con la nueva resolución, la agencia vuelve a una interpretación más restrictiva, argumentando que los autobuses escolares o los dispositivos prestados para uso doméstico no pueden considerarse extensiones legítimas del aula.

Esta decisión ha generado un debate sobre el papel de las bibliotecas en la reducción de la brecha digital. Muchas voces advierten que, en un contexto donde el acceso a internet es condición básica para la educación, la búsqueda de empleo o la participación ciudadana, restringir los programas de préstamo digital equivale a limitar derechos. Las bibliotecas, que habían asumido un rol activo en garantizar la equidad tecnológica, se ven ahora obligadas a replegar sus servicios y a depender de fondos extraordinarios o donaciones para mantener viva su misión de acceso universal a la información.

La biblioteca como laboratorio ciudadano: el programa Library of Things en el condado de Orange

Kukta, Kaelyn. “Come for a Book, Leave with Bongos: A Library of Things Lets Cardholders Try, Learn and Create.” Los Angeles Times, 3 de agosto de 2025. https://www.latimes.com/socal/daily-pilot/news/story/2025-08-03/come-for-a-book-leave-with-bongos-a-library-of-things-lets-cardholders-try-learn-and-create

La iniciativa Library of Things en las bibliotecas del condado de Orange representa un cambio de paradigma en la manera de entender el papel de la biblioteca pública. Ya no se concibe únicamente como un espacio para acceder a libros, revistas o recursos digitales, sino como un lugar donde las personas pueden experimentar, aprender y poner en práctica habilidades nuevas a través del préstamo de objetos útiles para la vida cotidiana. Desde instrumentos musicales hasta herramientas de bricolaje, pasando por máquinas de coser, juegos de mesa o equipos de cocina, la biblioteca se convierte en un centro de creatividad y aprendizaje práctico.

Este tipo de programas responde a una necesidad social: muchas veces adquirimos objetos que solo utilizamos una o dos veces, y luego terminan almacenados sin un uso real. Al ofrecer la posibilidad de prestarlos, la biblioteca fomenta el consumo responsable, la economía compartida y la sostenibilidad. Además, facilita el acceso a recursos que de otro modo podrían estar fuera del alcance económico de muchos usuarios. No se trata únicamente de ahorrar dinero, sino de democratizar la oportunidad de probar, aprender y desarrollar nuevas competencias.

El sistema de préstamo es sencillo y se adapta a la dinámica de la vida moderna. Los adultos con tarjeta de la biblioteca pueden llevarse hasta dos objetos durante tres semanas, con la idea de que los utilicen de manera práctica en sus proyectos personales o familiares. Esta flexibilidad, unida a la diversidad del catálogo, convierte a la biblioteca en un lugar que responde directamente a los intereses y necesidades de la comunidad.

El programa se complementa con actividades educativas que multiplican su impacto. Las clases de costura con máquinas que luego se pueden llevar a casa, los talleres sobre reciclaje, las charlas de cocina sostenible o las demostraciones de instrumentos musicales son ejemplos de cómo la biblioteca integra el aprendizaje práctico con la formación cultural y medioambiental. De esta manera, no solo ofrece un servicio de préstamo, sino que también se convierte en un espacio de encuentro, experimentación y creación colectiva.

En última instancia, esta transformación refuerza la idea de que la biblioteca es un organismo vivo, en constante adaptación a los cambios sociales y tecnológicos. Con iniciativas como esta, pasa de ser un simple repositorio de información a un verdadero laboratorio ciudadano, donde se fomenta la creatividad, el aprendizaje intergeneracional y el fortalecimiento de la comunidad.

Lo que funciona y lo que no: un estudio exploratorio de los modelos de referencia bibliotecaria actuales en grandes bibliotecas universitarias

Weare, William H., Jaena Alabi, y John Fullerton. “What’s Working and What Isn’t: An Exploratory Study of Current Reference Models in Large Academic Libraries.” portal: Libraries and the Academy 25, n.º 4 (2025): 753-780. https://preprint.press.jhu.edu/portal/sites/default/files/09_25.4weare.pdf

El estudio analiza los modelos actuales de servicio de referencia en grandes bibliotecas universitarias, con el objetivo de identificar qué prácticas funcionan bien, cuáles presentan dificultades y cómo los cambios organizacionales afectan estas funciones.

Para ello, los autores entrevistaron a 15 responsables de servicios de referencia en universidades “land-grant” con alta matrícula (más de 20.000 estudiantes), situadas en Estados Unidos, utilizando un enfoque cualitativo con entrevistas semiestructuradas entre 2018 y 2019. Los entrevistados representaban instituciones sin programa acreditado de ciencias de la información, lo cual evitaba contar con un grupo de profesionales locales del gremio que pudiera distorsionar las dinámicas normales del servicio. Las entrevistas, con duración entre 43 y 73 minutos, fueron transcritas, codificadas y analizadas para identificar modelos de referencia, decisiones de personal y los factores que guiaban los cambios entre las diversas aproximaciones.

Los hallazgos revelan que no existe un modelo universal de referencia aplicado por todas las bibliotecas: muchas adoptan combinaciones adaptadas a su contexto institucional. Los autores identificaron siete enfoques dominantes: tradicional (con bibliotecarios atendiendo físicamente en escritorio), escritorio único combinado (referencia + circulación), peer-to-peer (estudiantes como asistentes de referencia), servicios escalonados (tiered), servicio “on call”, modelo de referencia por derivación (referral) y chat (o referencia virtual). En la práctica, los modelos no son mutuamente excluyentes; muchas bibliotecas combinan distintos enfoques según turno, necesidades del usuario o capacidades del personal. Un patrón frecuente es consolidar múltiples servicios en un solo mostrador para simplificar la experiencia del usuario y reducir la fragmentación de puntos de servicio.

Tres temas centrales atraviesan las decisiones institucionales: (1) la consolidación hacia un escritorio único de servicios, motivada por la necesidad de simplificar la experiencia del usuario y disminuir la confusión entre múltiples mostradores; (2) la retirada progresiva de bibliotecarios del servicio presencial directo, con la intención de liberar su tiempo para tareas especializadas, colaboración, docencia o proyectos externos; y (3) el aumento del uso de estudiantes en los puestos frontales de atención, como primer nivel de contacto, delegando a personal profesional preguntas más complejas. Entre las razones que impulsan estos movimientos destacan la reducción de la demanda presencial (caída de estadísticas de referencia), presiones institucionales para que los bibliotecarios asuman funciones de mayor impacto, cambios administrativos o de clasificación investigadora de la universidad, y un cuestionamiento sobre la eficiencia de tener personal altamente cualificado atendiendo consultas triviales.

Asimismo, el estudio señala que en muchas bibliotecas el volumen de consultas profundas es muy bajo; usando la escala READ (Reference Effort Assessment Data), varios entrevistados reportaron que un gran porcentaje de las preguntas corresponden a niveles bajos de complejidad, lo que sugiere que podrían atenderlas asistentes bien entrenados. Al mismo tiempo, se reconoce que la naturaleza de las preguntas ha evolucionado: aunque disminuye el volumen de preguntas básicas, los desafíos que llegan suelen ser más complejos y requieren intervención experta. En algunos casos, las instituciones mantienen el modelo tradicional por razones de identidad profesional, inercia institucional o porque sus bibliotecarios valoran el contacto directo con los usuarios.

En resumen, este estudio aporta evidencia cualitativa de que el futuro de los servicios de referencia en bibliotecas universitarias grandes se orienta hacia modelos híbridos, adaptativos y escalonados, más que hacia una sustitución total del servicio presencial o su configuración en un solo modelo rígido. La elección óptima depende del contexto institucional, cultura organizativa, recursos humanos y expectativas de los usuarios.

Book Tasting: una experiencia literaria y gastronómica que conecta libros y sabores locales

McNally, Janae. “Book Tasting.” Programming Librarian, 1 de julio de 2025. https://programminglibrarian.org/programs/book-tasting

El programa Book Tasting, desarrollado por la Biblioteca del Condado de Livingston en Chillicothe, Missouri, es una innovadora iniciativa que combina la pasión por la lectura con la cultura gastronómica local. Esta actividad tiene como objetivo fomentar la participación en la lectura a través de una experiencia multisensorial que involucra tanto el gusto como la palabra escrita.

En cada edición del programa, se seleccionan tres libros que tienen una fuerte relación con la comida, ya sea porque contienen recetas, están ambientados en regiones reconocidas por su gastronomía (como Italia) o porque la narrativa incluye aspectos culinarios relevantes. A partir de estas obras, la biblioteca colabora con tres restaurantes locales que preparan platos inspirados en cada uno de los libros. Esto crea un vínculo directo entre la literatura y la gastronomía, invitando a los participantes a “degustar” la lectura a través de sabores diseñados específicamente para complementar las historias.

Durante el evento, los asistentes leen fragmentos seleccionados de los libros mientras disfrutan de los platos correspondientes, lo que enriquece la experiencia y promueve la discusión y reflexión sobre las temáticas literarias y culturales. Esta combinación no solo estimula el interés por la lectura, sino que también fortalece la relación entre la biblioteca, la comunidad y los negocios locales, creando una alianza beneficiosa para todos los involucrados.

El éxito de Book Tasting ha sido notable, evidenciado por la alta demanda y la necesidad de ampliar el número de participantes de 12 a 30 personas. Tras realizarse en dos ocasiones con gran aceptación, el programa se ha establecido como una actividad trimestral, asegurando su continuidad y consolidación dentro de la oferta cultural de la biblioteca. Asimismo, la colaboración con restaurantes ha resultado en publicidad mutua y un aumento del reconocimiento tanto de las obras literarias como de los establecimientos culinarios.

Sueños posibles: experiencias bibliotecarias significativas

Parra Olivares, Andrés Mauricio; Jeimmy Arévalo Melo. G y otros. Sueños posibles: experiencias bibliotecarias significativas. Bogotá: Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte; Dirección de Lectura y Bibliotecas; Sistema de Bibliotecas de Bogotá (SiBiBo), 2023.

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En los espacios de socialización de experiencias bibliotecarias significativas, innovadoras o exitosas —adjetivos con los que suelen calificarse— no es extraño escuchar comentarios como estos: “yo hago algo muy parecido en mi biblioteca; la única diferencia es que no lo he escrito”, “los bibliotecarios deberíamos escribir, sistematizar e investigar más”. Aparte del reconocimiento de la importancia de escribir sobre la experiencia en el ámbito bibliotecario, el primero de estos enunciados supone una cierta comprensión de la escritura como una puesta en texto de una experiencia ya dada, que existe antes de ser escrita. Por una parte, tendríamos la experiencia en sí misma y, por otra, el texto que pretendidamente la refleja.

Las bibliotecas del condado de Wake frente a la crisis de las personas sin hogar

Gallup, Jasmine. “Recharging and Referrals: How Wake County Libraries Are Taking on the Homelessness Crisis.” INDY Week, 2 de abril de 2025. https://indyweek.com/culture/recharging-and-referrals-how-wake-county-libraries-are-taking-on-the-homelessness-crisis/?utm_source=flipboard&utm_content=topic/libraries

En el condado de Wake, en Carolina del Norte (EE. UU.), las bibliotecas públicas han empezado a desempeñar un papel inesperado pero esencial en medio de la creciente crisis de personas sin hogar. Especialmente en sedes como la biblioteca Richard B. Harrison y la biblioteca regional Oberlin, se ha observado un aumento constante de personas que acuden no solo en busca de libros o acceso a la información, sino también de refugio, conexión a internet, electricidad para cargar sus teléfonos y un espacio seguro y digno donde pasar parte del día. Para muchas de estas personas, el teléfono móvil es una herramienta vital para mantenerse conectadas con posibles empleadores, servicios sociales o familiares, por lo que la posibilidad de recargarlo adquiere un valor enorme.

El artículo presenta el caso de John, un hombre que duerme en un parque cercano y que cada mañana llega temprano a la biblioteca para buscar trabajo a través de los ordenadores, informarse sobre recursos públicos o, simplemente, poder estar bajo techo. Junto a él, muchas otras personas encuentran en estos espacios no solo acceso a servicios básicos, sino también una sensación de normalidad, un lugar donde no ser juzgados ni expulsados de inmediato. Para muchos, la biblioteca representa el último bastión de respeto e inclusión en un entorno social y económico cada vez más adverso.

La situación responde a una realidad preocupante: según datos oficiales, la población sin hogar en Estados Unidos aumentó un 18 % entre 2023 y 2024. Solo en el condado de Wake, la organización Oak City Cares atendió en 2024 a unas 6 000 personas, muy por encima de las 1 500 de hace apenas dos años. Durante el último recuento puntual de personas sin techo, se registraron 992 durmiendo en la calle o en refugios la noche del conteo. Esto ha generado una presión creciente sobre los servicios públicos, entre ellos las bibliotecas, que se han visto obligadas a ampliar sus funciones más allá de su misión tradicional.

Ante esta situación, algunas bibliotecas están impulsando iniciativas innovadoras. Un ejemplo es la colaboración con la Universidad de Carolina del Norte en Pembroke, que permite que estudiantes de trabajo social realicen prácticas en bibliotecas. Su función es doble: apoyar directamente a los usuarios sin hogar y asesorar al personal bibliotecario sobre cómo abordar comportamientos difíciles, gestionar crisis emocionales o derivar a recursos de ayuda. Esta medida no solo profesionaliza la atención social dentro de las bibliotecas, sino que contribuye a formar redes de apoyo comunitario que trascienden los muros de estos centros.

Sin embargo, esta transformación no está exenta de dificultades. Las bibliotecas deben mantener un equilibrio delicado entre ser espacios abiertos para toda la comunidad y asegurar un ambiente seguro y funcional. Por ello, existen normas de conducta que prohíben, por ejemplo, dormir en las instalaciones o comportamientos disruptivos. En 2024, la biblioteca regional Oberlin tuvo que llamar a la policía en 17 ocasiones, en su mayoría por chequeos de bienestar, personas desorientadas o altercados menores. Lejos de criminalizar la pobreza, el enfoque del personal y de los guardias de seguridad busca intervenir con sensibilidad y respeto, evitando el uso de la fuerza siempre que sea posible.

Lo que está ocurriendo en Wake County refleja una transformación más amplia del papel de las bibliotecas públicas en la sociedad contemporánea. Frente a la insuficiencia de recursos sociales y la creciente marginación de sectores vulnerables, estos espacios se convierten, de facto, en nodos de contención social, donde se cruzan cultura, dignidad y asistencia. Aun cuando no pueden —ni deben— sustituir a los servicios de vivienda o salud pública, las bibliotecas están demostrando una capacidad de adaptación y una vocación inclusiva que las sitúa en la primera línea de respuesta a la emergencia social actual.