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Digitalización a gran escala en la era de la inteligencia artificial: cuestiones y modelos de acuerdo para bibliotecas y sus socios

Center for Research Libraries (CRL). (2026). Large Scale Digitization in the AI Era: Issues and Model Terms for Libraries and Their Partners. Center for Research Libraries, 14 pp. Publicado el 14 de septiembre de 2026.

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El documento del Center for Research Libraries (CRL) aborda el creciente número de propuestas para digitalizar colecciones bibliotecarias a gran escala y utilizar posteriormente esos contenidos y sus metadatos en sistemas comerciales de inteligencia artificial. Estas colaboraciones pueden facilitar la preservación, ampliar el acceso a las colecciones y reducir los costes de digitalización, pero plantean cuestiones fundamentales sobre propiedad, usos autorizados, acceso público, control institucional, compensación, atribución, privacidad y custodia a largo plazo.

El informe propone que las bibliotecas establezcan condiciones claras antes de poner sus colecciones a disposición de empresas tecnológicas y sistemas de IA. El CRL considera especialmente importante que las instituciones comprendan qué valor generan sus colecciones digitales y qué usos podrán realizar terceros con ellas. El documento pretende servir como punto de partida para desarrollar términos contractuales comunes y orientar futuras negociaciones entre bibliotecas y empresas, incluyendo posibles acuerdos colectivos, solicitudes conjuntas de propuestas y la creación de corpus digitales compartidos.

En definitiva, el informe plantea que la digitalización ya no debe contemplarse únicamente como una estrategia de preservación y acceso, sino también como una cuestión de gobernanza de datos culturales y científicos en la era de la IA. Las decisiones que adopten ahora las bibliotecas pueden contribuir a establecer nuevas normas sobre cómo se utilizan comercialmente colecciones que han sido conservadas y gestionadas como bienes de interés académico y cultural. El CRL señala que cualquier modelo definitivo deberá someterse a nuevas discusiones entre las bibliotecas y a revisión jurídica.

Finalmente, el documento presenta una plantilla marco de términos modelo (Model Digitization Terms) que sirve como guía de negociación para los contratos:

  • Propósito, alcance y derechos de la biblioteca: La biblioteca debe mantener autoridad final sobre qué se digitaliza y conservar derechos para preservar, analizar, albergar y prestar los archivos.
  • Usos del socio e IA: Se exige que cualquier entrenamiento de modelos, evaluación o comercialización mediante IA requiera una autorización explícita y específica, de modo que el silencio contractual nunca sea interpretado como permiso.
  • Metadatos y estándares técnicos: Se debe limitar la cesión inicial de metadatos al mínimo necesario y exigir que el socio devuelva OCR enriquecido, transcripciones e identificadores en formatos interoperables y de calidad de conservación.
  • Estructura económica e indemnizaciones: El socio comercial debe asumir los costos directos e incrementales del proyecto. Legalmente, se debe eximir a la biblioteca de garantizar autorizaciones masivas de derechos de autor, trasladando la responsabilidad e indemnización de los usos derivados al desarrollador.
  • No exclusividad y gobernanza: Salvo excepciones temporales y justificadas, las licencias deben ser no exclusivas, sin cláusulas de confidencialidad que impidan transparentar los términos ante la comunidad académica.

La IA ayuda a visibilizar colecciones digitales ocultas

Clarivate. “Responsible AI in Digital Collections: Part 1. How AI Helps Reveal Hidden Digital Collections”. Clarivate, 17 de agosto de 2026.

Se plantea un cambio interesante en la concepción de la digitalización bibliotecaria: el objetivo ya no debería limitarse a convertir documentos físicos en archivos digitales y ponerlos en línea, sino conseguir que todo el conocimiento contenido en ellos pueda ser descubierto y relacionado. La IA puede actuar como una herramienta de enriquecimiento de metadatos capaz de sacar a la luz conexiones que permanecían invisibles, mejorar la recuperación de información y facilitar nuevas formas de investigación. El reto para las bibliotecas será desarrollar estos sistemas de manera responsable, manteniendo al bibliotecario y al archivero en el centro del proceso de validación y descripción

Las bibliotecas, archivos e instituciones de patrimonio cultural han realizado durante años importantes inversiones en digitalización de fotografías, manuscritos, periódicos, grabaciones audiovisuales y documentos históricos. Sin embargo, digitalizar una colección no garantiza que sus contenidos sean fácilmente localizables. El artículo señala que una parte importante del conocimiento contenido en estos fondos permanece «oculto» porque no aparece reflejado en los metadatos. Una fotografía puede contener personajes relevantes cuyos nombres no figuran en su descripción, mientras que un manuscrito puede mencionar personas, lugares, organizaciones o acontecimientos que tampoco han sido identificados documentalmente.

En este contexto, la inteligencia artificial puede utilizarse para enriquecer automáticamente los metadatos y mejorar las posibilidades de descubrimiento. Una de las aplicaciones destacadas es la extracción de entidades, mediante la cual los sistemas de IA identifican en los contenidos elementos significativos como personas, lugares y organizaciones. En lugar de obligar al personal bibliotecario o archivístico a revisar manualmente cada documento para localizar estas entidades, la IA genera propuestas que posteriormente son examinadas, corregidas o rechazadas por los profesionales. De este modo, se pretende combinar la capacidad de procesamiento de grandes volúmenes de información de la IA con el conocimiento especializado y el control de calidad de los bibliotecarios y archiveros.

El beneficio más importante, por tanto, no sería únicamente ahorrar tiempo en la catalogación, sino transformar la manera en que los usuarios descubren las colecciones. Un investigador podría encontrar materiales relacionados con una determinada persona, institución o lugar aunque esos elementos no hubieran sido incluidos originalmente en los registros bibliográficos. La extracción y vinculación de entidades permite establecer relaciones entre diferentes documentos y colecciones, ofreciendo un contexto más rico y abriendo nuevas vías de investigación que resultarían difíciles de encontrar mediante una búsqueda tradicional basada exclusivamente en palabras clave.

El artículo insiste además en la importancia de un enfoque de IA responsable y supervisada por profesionales. Las sugerencias generadas automáticamente no deberían incorporarse sin control a los registros: los bibliotecarios y archiveros mantienen la capacidad de aceptar, modificar o rechazar las entidades y metadatos propuestos. Esta supervisión permite aprovechar la automatización sin renunciar a la precisión, la normalización y el criterio profesional. En el caso presentado de la University of Texas at Dallas Libraries, la herramienta de IA detecta personas, objetos y lugares en los archivos digitales y propone su vinculación con entidades de vocabularios controlados, dejando la decisión final en manos de los especialistas en metadatos.

El regreso de lo tangible: por qué los medios físicos vuelven a ganar terreno en la era digital

Phan, Vincent “Why Physical Media Is Making a Strong Return”, publicado en 1000 Libraries Magazine.

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En plena consolidación de las plataformas digitales y del consumo bajo demanda, los medios físicos —libros impresos, discos de vinilo, CDs, DVDs o revistas en papel— están experimentando un inesperado renacimiento. Lo que durante años parecía una tendencia irreversible hacia la desaparición de lo tangible ha comenzado a invertirse, especialmente entre públicos jóvenes que crecieron rodeados de pantallas y servicios de streaming. Diversos estudios y análisis recientes coinciden en que este fenómeno no responde únicamente a la nostalgia, sino también a un cambio cultural más profundo relacionado con la saturación digital, la necesidad de autenticidad y el deseo de recuperar experiencias materiales y personales.

Uno de los factores más importantes de este retorno es la llamada “fatiga digital”. Tras años consumiendo música, películas y libros mediante servicios en línea, muchos usuarios sienten cansancio ante la lógica del acceso ilimitado pero impersonal. El streaming ofrece comodidad, pero también genera una relación efímera con la cultura: los contenidos desaparecen de las plataformas, cambian de licencia o quedan enterrados por algoritmos que priorizan la inmediatez frente a la exploración consciente. Frente a ello, los objetos físicos ofrecen permanencia, estabilidad y una experiencia más pausada. Escuchar un vinilo, hojear un libro o ver una película en DVD implica un ritual que obliga a detenerse y prestar atención.

La idea de “propiedad” también se ha convertido en un elemento central. En el ecosistema digital actual, gran parte de los contenidos no pertenecen realmente al usuario: se alquilan temporalmente mediante suscripciones. Muchos consumidores comienzan a percibir que no controlan aquello que consumen. Las bibliotecas digitales, las plataformas audiovisuales o incluso las tiendas de música en línea pueden retirar contenidos sin previo aviso. El soporte físico, en cambio, garantiza acceso permanente y autonomía. Esta preocupación es especialmente visible entre coleccionistas y jóvenes consumidores que desean conservar aquello que consideran significativo para su identidad cultural.

Otro aspecto clave es el valor simbólico y emocional de los objetos culturales. Una estantería llena de libros, una colección de discos o una filmoteca doméstica funcionan como formas de autoexpresión. Los medios físicos se convierten en marcadores de identidad y memoria personal. Mientras las listas digitales son invisibles y abstractas, los objetos físicos ocupan espacio, decoran, evocan recuerdos y generan vínculos emocionales. Por ello, el resurgimiento de los vinilos o de las ediciones especiales de libros y películas está estrechamente ligado a la cultura de la colección y al deseo de poseer objetos únicos o limitados.

El fenómeno también está impulsado por las nuevas generaciones. Paradójicamente, muchos jóvenes de la Generación Z, nacidos en un entorno completamente digital, están redescubriendo formatos que para generaciones anteriores parecían obsoletos. Los vinilos, los CDs o incluso los DVDs son percibidos ahora como objetos “vintage”, auténticos y diferentes frente a la uniformidad digital. Algunos análisis señalan que para estos jóvenes el atractivo no es únicamente nostálgico, ya que nunca vivieron plenamente la era analógica, sino experiencial: buscan desconectarse parcialmente de los algoritmos, del exceso de información y de la hiperconectividad permanente.

En el ámbito bibliotecario y cultural, esta recuperación de los formatos físicos tiene implicaciones relevantes. Aunque las bibliotecas han incrementado enormemente sus recursos digitales, muchos profesionales observan que los materiales físicos continúan teniendo una elevada demanda, especialmente en comunidades con dificultades de acceso tecnológico o entre usuarios que valoran la experiencia presencial y tangible. En debates recientes dentro del ámbito bibliotecario se subraya que los DVDs y determinados soportes físicos siguen siendo útiles no solo por razones de conservación y acceso, sino también por criterios de inclusión y sostenibilidad cultural.

El regreso de los medios físicos no significa el abandono de lo digital. Más bien refleja una convivencia entre ambos modelos. Las plataformas digitales continúan siendo fundamentales por su accesibilidad y rapidez, pero cada vez más personas buscan complementarlas con experiencias tangibles, lentas y significativas. En lugar de una simple vuelta al pasado, lo que se está produciendo es una redefinición del valor cultural de los objetos físicos en un mundo dominado por lo virtual. El libro impreso, el disco de vinilo o el DVD ya no compiten únicamente por utilidad, sino por ofrecer una experiencia emocional, estética y humana que las plataformas digitales difícilmente pueden reproducir.

El gran regreso de lo analógico: por qué lo físico vuelve a cobrar sentido en la era digital

1000 Libraries Magazine. “The Big Comeback of Analog and Why It Matters More Than Ever.” 1000 Libraries Magazine. Accedido el 10 de marzo de 2026. https://magazine.1000libraries.com/the-big-comeback-of-analog-and-why-it-matters-more-than-ever/

En un mundo cada vez más dominado por la digitalización, el acceso inmediato a la información y las herramientas basadas en inteligencia artificial, se está produciendo un fenómeno cultural aparentemente paradójico: el renacimiento de lo analógico. Objetos y prácticas que parecían destinados a desaparecer —como los discos de vinilo, las cámaras analógicas, los cuadernos de papel o las máquinas de escribir— están recuperando protagonismo.

Este retorno no se explica únicamente por la nostalgia, sino por una búsqueda de experiencias más tangibles y significativas en una cultura saturada de pantallas y estímulos digitales. Cada vez más personas valoran la materialidad de los objetos, el contacto físico con los soportes y los rituales asociados a su uso, aspectos que el entorno digital, aunque eficiente, tiende a diluir.

Uno de los factores clave de este fenómeno es la fatiga digital. La hiperconectividad constante, la abundancia de notificaciones y el consumo acelerado de contenidos generan una sensación de saturación cognitiva que lleva a muchos usuarios a buscar espacios de desconexión. Las prácticas analógicas —escuchar un álbum completo en vinilo, escribir a mano en un cuaderno o revelar una fotografía tomada con película— introducen un ritmo más lento y reflexivo. Este cambio de tempo fomenta la concentración, el disfrute del proceso y una relación más consciente con la creatividad y la memoria. De hecho, la interacción física con los objetos estimula los sentidos y contribuye a crear experiencias más duraderas y personales.

Otro elemento central del retorno de lo analógico es su valor cultural y emocional. Frente a la volatilidad de lo digital, los objetos físicos ofrecen permanencia y singularidad. Un disco, una carta escrita a mano o un álbum fotográfico poseen una dimensión material que se transforma con el tiempo: se desgastan, se conservan, se heredan. Estas características hacen que los objetos analógicos se perciban como más auténticos y cargados de significado. En este sentido, el resurgimiento de lo analógico no implica un rechazo a la tecnología, sino más bien un intento de equilibrar la vida digital con experiencias más humanas y sensoriales.

Finalmente, este fenómeno también tiene implicaciones sociales y económicas. El redescubrimiento de herramientas y prácticas analógicas ha impulsado nuevos nichos de mercado y ha revitalizado industrias culturales relacionadas con lo físico: desde el auge del vinilo hasta el crecimiento de productos de papelería, cámaras instantáneas o dispositivos retro. Al mismo tiempo, esta tendencia sugiere que la evolución tecnológica no sigue una línea de sustitución absoluta —de lo viejo por lo nuevo—, sino que se configura como un ecosistema híbrido, donde lo digital y lo analógico conviven y se complementan. En lugar de desaparecer, muchos formatos tradicionales se reinventan para ofrecer aquello que la tecnología digital no puede proporcionar: tiempo, tacto, ritual y experiencia.

Colaboración de bibliotecas en un proyecto piloto de digitalización masiva de libros para investigación y acceso académico

Majors, Rice. “Libraries Collaborate on Mass Book Digitization Pilot Project.” UC Davis Library, February 26, 2026. https://library.ucdavis.edu/news/libraries-collaborate-on-mass-book-digitization-pilot-project

En febrero de 2026, la UC Davis Library publicó un artículo detallando una iniciativa colaborativa de gran alcance que reúne a varias bibliotecas universitarias con el fin de explorar un enfoque más estratégico y deliberado para la digitalización masiva de libros. Durante un período de dos años (2023–2025), la Universidad de California, Davis, junto con las bibliotecas de Cornell University, Ohio State University, University of Michigan y Rutgers University, se comprometieron a trabajar conjuntamente dentro del marco del Google Books Library Project para contribuir contenidos académicos selectos a gran escala que luego serían depositados en la HathiTrust Digital Library, una de las principales bibliotecas digitales colaborativas del mundo.

El proyecto piloto se enfocó en dos áreas temáticas específicas: abejas y polinizadores de insectos y Puerto Rico. La elección de estos temas no fue arbitraria: se seleccionaron porque responden a una serie de criterios que los participantes consideraron esenciales para evaluar la eficacia de una digitalización más intencionada. En primer lugar, las publicaciones sobre esos temas que datan de antes de 1964 representan materiales de un valor significativo para la investigación contemporánea y pueden incluir documentos gubernamentales que, por su antigüedad, es probable que estén en dominio público o que puedan serlo, reduciendo barreras de derechos de autor. En segundo lugar, esas colecciones tienden a encontrarse dentro de las bibliotecas “principales” de los campus, lo que facilita la logística de selección, procesamiento y envío para digitalización. Finalmente, ambos temas abarcan una amplia diversidad disciplinaria —desde la biología y la ecología hasta la historia regional y los estudios culturales— lo que permite que instituciones bibliotecarias con diferentes fortalezas de colección participen en el piloto con aportes relevantes.

Más allá de la logística y los criterios de selección, el piloto cumplió un objetivo fundamental que los participantes señalaron como una necesidad estratégica para el futuro de la digitalización en bibliotecas universitarias: demostrar que la comunidad bibliotecaria puede aplicar criterios selectivos y colaborativos, en lugar de centrarse exclusivamente en el volumen, para decidir qué materiales digitalizar primero. Este enfoque tiene implicaciones importantes para cómo las organizaciones de bibliotecas priorizan recursos y esfuerzos cuando enfrentan colecciones vastas y diversas. El informe final del piloto, que resume hallazgos, lecciones aprendidas y recomendaciones, ya está disponible a través de la plataforma eScholarship de la Universidad de California, lo que permite que otras instituciones académicas y bibliotecas interesadas puedan evaluar modelos similares de digitalización intencional.

En conjunto, este proyecto piloto representa un paso significativo hacia prácticas de digitalización más colaborativas y estratégicas dentro del ecosistema bibliotecario académico, reforzando la idea de que las bibliotecas no solo preservan el conocimiento, sino que también lo reinventan y expanden su accesibilidad mediante la tecnología digital.

Derechos digitales de la infancia

Suárez-Guerrero, Cristóbal, Ricard Huerta y Borja Mateu Luján, coords. 2025. Derechos digitales de la infancia: Una mirada socioeducativa desde Iberoamérica. Barcelona: Ediciones Octaedro. https://octaedro.com/libro/derechos-digitales-de-la-infancia/

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Este libro es un cruce de caminos entre el imperativo educativo por pensar la infancia como un hecho actual, no materia de un futuro perfecto, la compleja tarea de entender, por donde se mire, la realidad iberoamericana, diversa y palpitante y la necesidad de analizar la condición digital como esa constante que permea nuestras vidas, donde también cabe ejercer derechos y deberes. En este cruce de caminos, y asumiendo que cada contexto social ofrece problemas y alternativas educativas diferentes, palpita un hilo conductor que busca recuperar las voces y visiones educativas sobre los derechos digitales de la infancia en Argentina, Brasil, Costa Rica, Chile, España, México, Perú y Uruguay. De forma general, en cada capítulo se presenta el estado de los derechos digitales de la infancia en el país, sus logros, así como los retos educativos y sociales que supone para la ciudadanía, los gobiernos, los sistemas educativos, la investigación y los agentes sociales diseñar estrategias y líneas de acción para atender el derecho de la infancia a una vida digital digna en Iberoamérica.

Inteligencia artificial (IA) y el patrimonio cultural

Conference of European National Librarians (CENL). “Artificial Intelligence Meets Cultural Heritage.” Conference of European National Librarians (CENL), January 8, 2026. https://www.cenl.org/artificial-intelligence-meets-cultural-heritage-2

Se subraya la idea de que la inteligencia artificial —cuando se usa de forma reflexiva y crítica— puede ser una aliada poderosa para las instituciones culturales que buscan mejorar el acceso al conocimiento, proteger el patrimonio intangible y tangible, y transformar la experiencia de los usuarios, investigadores y comunidades con las colecciones culturales

La reunión anual de CENL se celebró del 15 al 17 de junio de 2025 en Edimburgo, organizada por la National Library of Scotland con motivo también del centenario de esa institución. El evento reunió a directores y líderes de bibliotecas nacionales de toda Europa para debatir las formas en que la IA puede contribuir a la preservación, accesibilidad y difusión del patrimonio cultural de las naciones.

Uno de los aspectos centrales de la reunión fue explorar el “poder transformador de la IA para y a través de las bibliotecas nacionales”, reflejado en presentaciones y ponencias de expertos y dirigentes del sector. Entre estas, la conferencia magistral “Upholding Library Values in a Tech Industry World” de la profesora Melissa Terras subrayó la importancia de mantener los valores tradicionales de las bibliotecas —como accesibilidad, equidad y autonomía sobre sus datos— frente a la creciente influencia de grandes empresas tecnológicas. Otra intervención destacada, “AI in the National Library: Thinking Fast and Slow” a cargo de Paul Gooding, provocó una profunda reflexión sobre los modos de integrar la IA como herramienta que complemente, más que sustituya, la labor intelectual humana en la gestión cultural.

El conjunto de sesiones y actividades permitió constatar que las bibliotecas nacionales europeas no solo están adoptando tecnologías de IA, sino que están activamente configurando su uso ético y estratégico en el contexto del patrimonio cultural. Esto incluye casos prácticos y experiencias compartidas por instituciones que ya aplican la IA en áreas como catalogación avanzada, análisis de colecciones digitalizadas, descubrimiento de conocimiento y mejora de servicios al público.

El artículo de CENL destaca que estos debates y casos de estudio se consolidan en una publicación conjunta con las contribuciones del encuentro, disponible para su descarga y consulta. Esta colección de trabajos refleja las discusiones dinámicas y las estrategias innovadoras que emergen de la comunidad de bibliotecas nacionales, y pretende servir como un recurso valioso para profesionales de bibliotecas y archivos en todo el mundo interesados en cómo la IA puede ayudar a hacer que las colecciones sean más accesibles, preservarlas digitalmente a largo plazo y operar de manera sostenible sin perder de vista principios éticos e institucionales fundamentales.

Informe sobre la digitalización del patrimonio bibliográfico en España

Consejo de Cooperación Bibliotecaria. Informe sobre la digitalización del patrimonio bibliográfico en España. Madrid: Ministerio de Cultura, Grupo de Trabajo de Estrategia Nacional de Digitalización, 2025.

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El Informe sobre la digitalización del patrimonio bibliográfico en España es una publicación institucional de diciembre de 2025 que ofrece una evaluación detallada y sistemática del estado de la digitalización de los fondos bibliográficos españoles. Elaborado por el Grupo de Trabajo Estratégico para la Estrategia Nacional de Digitalización —adscrito al Consejo de Cooperación Bibliotecaria—, el informe constituye uno de los análisis más completos disponibles en este momento sobre cómo se está abordando la transformación digital del patrimonio bibliográfico en las bibliotecas y repositorios del país. El documento está acompañado de dos archivos de datos en formato Excel: uno contiene las respuestas completas de la encuesta dirigida a bibliotecas físicas, y otro integra y amplía los datos de ambas encuestas junto con otras fuentes complementarias.

Para construir este panorama general, el informe se basa en una metodología combinada que articula dos encuestas principales: una dirigida a las bibliotecas físicas y otra a bibliotecas digitales y repositorios. Estos son complementados con datos procedentes de Hispana, diversas bibliotecas virtuales como la Biblioteca Virtual del Patrimonio Bibliográfico, proyectos subvencionados por el Ministerio de Cultura, estadísticas oficiales y la investigación directa de recursos publicados en la web. Este enfoque permite no sólo cuantificar cuántos ejes de digitalización existen en España, sino también valorar su calidad, cobertura y posibles brechas en cuanto a tipologías de materiales, volumen de fondos digitalizados y capacidades técnicas de las instituciones implicadas.

El contenido del informe combina explicaciones conceptuales, análisis interpretativos y presentaciones gráficas que facilitan la comprensión de las cifras obtenidas. Las tablas y los gráficos incluidos en el documento no sólo reflejan los datos brutos, sino que permiten observar tendencias relevantes y patrones en la digitalización del patrimonio bibliográfico, tales como el grado de adopción de estándares digitales, la integración de metadatos, la interoperabilidad entre plataformas y el acceso público a los contenidos digitalizados. Estas visualizaciones se acompañan de textos explicativos que contextualizan los resultados, destacando tanto los logros alcanzados como los desafíos pendientes para una digitalización más extensa, accesible y sostenible.

Las bibliotecas están abriendo las obras digitalizadas de dominio público para entrenar los modelos de IA

“Libraries Open Their Archives to Train AI Chatbots With Books Spanning Centuries of Human Knowledge.” Milwaukee Independent, November 8, 2025. https://www.milwaukeeindependent.com/newswire/libraries-open-archives-train-ai-chatbots-books-spanning-centuries-human-knowledge/

Varias bibliotecas y universidades están abriendo sus archivos históricos para entrenar chatbots de inteligencia artificial con libros que abarcan siglos de conocimiento humano.

Esta iniciativa responde a la necesidad de proporcionar datos más ricos y culturalmente diversos a los modelos de IA, que tradicionalmente han aprendido sobre la base de contenido generado en internet, como publicaciones en redes sociales y Wikipedia, y que muchas veces carece de profundidad histórica o lingüística. Como parte de esta tendencia, la Universidad de Harvard liberó una colección de casi un millón de libros publicados desde el siglo XV en adelante, en más de 250 idiomas, que ahora están disponibles para investigadores y desarrolladores de IA.

El propósito de abrir estos archivos es ofrecer una alternativa de datos de entrenamiento que sea legal y menos polémica que el uso de textos con derechos de autor sin permiso, un tema que ha generado múltiples demandas contra grandes empresas tecnológicas por el uso no autorizado de obras protegidas. Expertos citados en el artículo explican que el dominio público constituye un recurso “prudente” para construir conjuntos de datos sin conflictos legales, al tiempo que aporta una riqueza de información cultural, histórica y lingüística que las fuentes digitales modernas no siempre proporcionan. Además, iniciativas como la “Institutional Books 1.0” —el conjunto de datos publicado por Harvard que contiene cientos de millones de páginas escaneadas de obras históricas— están siendo compartidas en plataformas abiertas como Hugging Face para ampliar su accesibilidad.

Este enfoque colaborativo entre bibliotecas, universidades y empresas de tecnología también está siendo respaldado financieramente por grandes actores como Microsoft y OpenAI, que han financiado proyectos de digitalización y preparación de archivos para uso en IA. La Biblioteca Pública de Boston, por ejemplo, ha puesto énfasis en que cualquier material digitalizado en el marco de estas colaboraciones debe permanecer accesible al público, contribuyendo así a la misión tradicional de las bibliotecas de servir a sus comunidades. A pesar de las ventajas, los especialistas advierten sobre posibles desafíos, como la presencia de contenido desactualizado o incluso dañino en textos antiguos, que exige decisiones informadas sobre cómo utilizar estos datos de manera responsable para entrenar sistemas de inteligencia artificial sin reproducir prejuicios históricos o errores científicos.

Cambios en el uso de materiales de la Biblioteca Pública de San Francisco (2012–2021): una transformación cultural y tecnológica

Fracassa, Dominic. 2021. “How the Pandemic Transformed San Francisco’s Public Libraries.” San Francisco Chronicle, November 28, 2021. https://www.sfchronicle.com/sf/article/How-the-pandemic-transformed-San-Francisco-s-16667414.php

El gráfico que representa la circulación de materiales físicos y digitales en la Biblioteca Pública de San Francisco (SFPL) entre 2012 y 2021 no solo muestra una curva de préstamo, sino también una historia más amplia sobre cómo evolucionan las bibliotecas ante los cambios tecnológicos, sociales y sanitarios.

Caída sostenida de los materiales físicos

En 2012, la circulación de materiales físicos (libros impresos, revistas, DVDs, CDs, vinilos, etc.) era dominante, alcanzando casi 10 millones de préstamos anuales. Esta cifra es reflejo del modelo tradicional de biblioteca, donde el contacto físico con los documentos era el centro de la experiencia bibliotecaria.

Sin embargo, con el paso de los años se observa una tendencia descendente progresiva en este tipo de circulación. Aunque algunos factores pueden estar relacionados con la preferencia por medios digitales, también influyen los cambios en los hábitos culturales: menor consumo de soportes físicos como CDs o DVDs, y mayor acceso a contenidos desde dispositivos personales.

El punto más dramático se produce en el año fiscal 2020–2021, cuando el número de préstamos físicos cae casi a cero. Este descenso no se debe solo a una preferencia voluntaria del usuario, sino al cierre temporal de bibliotecas y restricciones sanitarias derivadas de la pandemia de COVID-19, que impidieron el acceso físico a las colecciones.

Ascenso sostenido de los materiales digitales

En contraste, en 2012 el préstamo de materiales digitales era aún marginal. Aun así, desde entonces la SFPL comenzó a invertir en plataformas digitales, ampliando su colección de ebooks, revistas electrónicas, periódicos digitales y contenidos en streaming (como películas, audiolibros y cursos).

Con el paso de los años, estos servicios fueron ganando adeptos, especialmente entre públicos jóvenes o tecnológicamente familiarizados. En 2021, los préstamos digitales alcanzaron los 4 millones, superando por primera vez a los materiales físicos.

Esta transición se aceleró durante la pandemia, cuando los servicios digitales se convirtieron en la única vía de acceso a la biblioteca para miles de usuarios. El crecimiento repentino sugiere que muchos usuarios adoptaron estos formatos no solo por necesidad, sino también por comodidad y eficiencia.

La pandemia como catalizador

El periodo 2020–2021 fue decisivo. Las restricciones sanitarias obligaron a cerrar sucursales, suspender eventos presenciales y repensar los servicios de la biblioteca. Esto forzó a instituciones como la SFPL a reconfigurar su oferta digital, expandiendo licencias, aumentando el presupuesto para contenidos electrónicos y formando a su personal y usuarios en el uso de nuevas plataformas.

Para muchos usuarios, esto significó su primer contacto serio con libros digitales o plataformas de streaming educativo o cultural.

Reflexión sobre tendencias

La evolución observada en San Francisco no es un caso aislado. Bibliotecas de todo el mundo han experimentado presiones similares. Sin embargo, la SFPL destaca por haber ofrecido una infraestructura digital robusta que permitió sostener el acceso al conocimiento durante la emergencia sanitaria.

Este cambio apunta a un modelo híbrido, en el que la presencia física seguirá siendo fundamental para la comunidad (especialmente para grupos sin acceso digital), pero donde los recursos digitales ocuparán un espacio cada vez más central en la estrategia bibliotecaria.

La transición no está exenta de desafíos: brechas digitales, derechos de autor en licencias digitales, costes de suscripción, y la necesidad de mantener colecciones físicas vivas y atractivas.