Archivo de la categoría: Libros electrónicos

Spotify incorpora artículos de revistas narrados en audio dentro de su app

Perez, Sarah. 2026. “Spotify now lets you stream narrated magazine articles, too.” TechCrunch, May 26, 2026. https://techcrunch.com/2026/05/26/spotify-now-lets-you-stream-narrated-magazine-articles-too

Spotify ha anunciado una nueva función llamada narrated articles, con la que amplía su ecosistema más allá de la música, los podcasts y los audiolibros, incorporando también artículos de revistas en formato audio narrado. Esta iniciativa forma parte de su estrategia de consolidarse como una plataforma integral de contenidos en audio.

El servicio ofrece más de 650 artículos largos procedentes de publicaciones reconocidas en lengua inglesa como Rolling Stone, The Atlantic, Vogue, Variety, Billboard, GQ, Wired, Vanity Fair y Pitchfork. Todos los textos han sido adaptados y producidos por el equipo interno de Spotify Audiobooks, y se caracterizan por tener una duración inferior a dos horas. La narración combina voces humanas y voces generadas digitalmente, aunque las partes sintetizadas están claramente identificadas.

El modelo de acceso se integra en el ecosistema de audiolibros de Spotify. Los usuarios Premium pueden escuchar estos artículos dentro de las 15 horas mensuales incluidas en su suscripción de audiolibros, mientras que los usuarios gratuitos tienen la opción de comprar cada artículo de forma individual por 1,99 dólares.

Desde el punto de vista estratégico, Spotify presenta esta función como una forma de fomentar hábitos de escucha más amplios, acercando a los usuarios a contenidos más largos y potencialmente a los audiolibros. La compañía considera que ofrecer formatos breves de periodismo narrado puede servir como “puerta de entrada” hacia experiencias de audio más extensas y rentables, reforzando así la fidelización y el consumo dentro de la plataforma.

En conjunto, esta novedad refuerza la tendencia de Spotify hacia la diversificación de contenidos y su apuesta por el audio como medio dominante, integrando periodismo, literatura y entretenimiento en un mismo entorno digital.

Spotify lanza una herramienta para crear audiolibros con tecnología de ElevenLabs.

Mehta, Ivan. (2026, 21 de mayo). Spotify launches an ElevenLabs-powered audiobook creation tool. TechCrunch. https://techcrunch.com/2026/05/21/spotify-launches-an-elevenlabs-powered-audiobook-creation-tool/

Spotify ha anunciado una nueva herramienta de creación de audiolibros basada en inteligencia artificial, desarrollada en colaboración con la empresa de voz sintética ElevenLabs. Esta funcionalidad se integra dentro de la plataforma Spotify for Authors, orientada a autores y editores que desean producir y distribuir audiolibros directamente desde el ecosistema de Spotify.

El objetivo principal de esta herramienta es reducir las barreras técnicas, económicas y temporales que tradicionalmente han limitado la producción de audiolibros. En lugar de depender de estudios de grabación profesionales o narradores humanos, los autores podrán generar versiones en audio de sus obras utilizando voces sintéticas de alta calidad, creadas mediante modelos de IA avanzados.

La herramienta se presenta como un sistema de autoedición de audiolibros, en el que el usuario puede subir su manuscrito y obtener una narración completa generada automáticamente. Según la información disponible, el servicio estará disponible inicialmente en inglés y en formato beta por invitación, con un despliegue progresivo previsto para 2026.

Uno de los aspectos más relevantes es que Spotify no impone exclusividad sobre los contenidos generados. Esto significa que los autores podrán distribuir sus audiolibros en otras plataformas además de Spotify, lo que mantiene un modelo de publicación flexible. Esta decisión refuerza la estrategia de la compañía de posicionarse como un actor clave en el mercado del audio digital, sin restringir a los creadores a su ecosistema.

La tecnología de ElevenLabs aporta voces sintéticas altamente realistas, capaces de reproducir entonación, ritmo y matices emocionales con mayor naturalidad que generaciones anteriores de síntesis de voz. Esto permite que los audiolibros generados por IA se acerquen cada vez más a la experiencia de la narración humana, aunque aún pueden existir variaciones en calidad y naturalidad según el texto.

Este lanzamiento se inscribe en una estrategia más amplia de Spotify, que está expandiendo su uso de inteligencia artificial en múltiples frentes: generación de podcasts personalizados, herramientas de interacción con contenido, y nuevas formas de producción automatizada de audio. En conjunto, la empresa está evolucionando desde una plataforma de distribución de audio hacia un entorno de creación y generación de contenido sonoro impulsado por IA.

No obstante, el movimiento también plantea debates relevantes en la industria editorial y del audio: desde el impacto en los narradores profesionales hasta cuestiones de calidad, autenticidad y regulación del contenido generado por inteligencia artificial.

En síntesis, esta iniciativa representa un paso significativo hacia la automatización de la producción de audiolibros, democratizando su creación pero también reconfigurando el papel de los profesionales del sector editorial y del audio.

El regreso de lo tangible: por qué los medios físicos vuelven a ganar terreno en la era digital

Phan, Vincent “Why Physical Media Is Making a Strong Return”, publicado en 1000 Libraries Magazine.

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En plena consolidación de las plataformas digitales y del consumo bajo demanda, los medios físicos —libros impresos, discos de vinilo, CDs, DVDs o revistas en papel— están experimentando un inesperado renacimiento. Lo que durante años parecía una tendencia irreversible hacia la desaparición de lo tangible ha comenzado a invertirse, especialmente entre públicos jóvenes que crecieron rodeados de pantallas y servicios de streaming. Diversos estudios y análisis recientes coinciden en que este fenómeno no responde únicamente a la nostalgia, sino también a un cambio cultural más profundo relacionado con la saturación digital, la necesidad de autenticidad y el deseo de recuperar experiencias materiales y personales.

Uno de los factores más importantes de este retorno es la llamada “fatiga digital”. Tras años consumiendo música, películas y libros mediante servicios en línea, muchos usuarios sienten cansancio ante la lógica del acceso ilimitado pero impersonal. El streaming ofrece comodidad, pero también genera una relación efímera con la cultura: los contenidos desaparecen de las plataformas, cambian de licencia o quedan enterrados por algoritmos que priorizan la inmediatez frente a la exploración consciente. Frente a ello, los objetos físicos ofrecen permanencia, estabilidad y una experiencia más pausada. Escuchar un vinilo, hojear un libro o ver una película en DVD implica un ritual que obliga a detenerse y prestar atención.

La idea de “propiedad” también se ha convertido en un elemento central. En el ecosistema digital actual, gran parte de los contenidos no pertenecen realmente al usuario: se alquilan temporalmente mediante suscripciones. Muchos consumidores comienzan a percibir que no controlan aquello que consumen. Las bibliotecas digitales, las plataformas audiovisuales o incluso las tiendas de música en línea pueden retirar contenidos sin previo aviso. El soporte físico, en cambio, garantiza acceso permanente y autonomía. Esta preocupación es especialmente visible entre coleccionistas y jóvenes consumidores que desean conservar aquello que consideran significativo para su identidad cultural.

Otro aspecto clave es el valor simbólico y emocional de los objetos culturales. Una estantería llena de libros, una colección de discos o una filmoteca doméstica funcionan como formas de autoexpresión. Los medios físicos se convierten en marcadores de identidad y memoria personal. Mientras las listas digitales son invisibles y abstractas, los objetos físicos ocupan espacio, decoran, evocan recuerdos y generan vínculos emocionales. Por ello, el resurgimiento de los vinilos o de las ediciones especiales de libros y películas está estrechamente ligado a la cultura de la colección y al deseo de poseer objetos únicos o limitados.

El fenómeno también está impulsado por las nuevas generaciones. Paradójicamente, muchos jóvenes de la Generación Z, nacidos en un entorno completamente digital, están redescubriendo formatos que para generaciones anteriores parecían obsoletos. Los vinilos, los CDs o incluso los DVDs son percibidos ahora como objetos “vintage”, auténticos y diferentes frente a la uniformidad digital. Algunos análisis señalan que para estos jóvenes el atractivo no es únicamente nostálgico, ya que nunca vivieron plenamente la era analógica, sino experiencial: buscan desconectarse parcialmente de los algoritmos, del exceso de información y de la hiperconectividad permanente.

En el ámbito bibliotecario y cultural, esta recuperación de los formatos físicos tiene implicaciones relevantes. Aunque las bibliotecas han incrementado enormemente sus recursos digitales, muchos profesionales observan que los materiales físicos continúan teniendo una elevada demanda, especialmente en comunidades con dificultades de acceso tecnológico o entre usuarios que valoran la experiencia presencial y tangible. En debates recientes dentro del ámbito bibliotecario se subraya que los DVDs y determinados soportes físicos siguen siendo útiles no solo por razones de conservación y acceso, sino también por criterios de inclusión y sostenibilidad cultural.

El regreso de los medios físicos no significa el abandono de lo digital. Más bien refleja una convivencia entre ambos modelos. Las plataformas digitales continúan siendo fundamentales por su accesibilidad y rapidez, pero cada vez más personas buscan complementarlas con experiencias tangibles, lentas y significativas. En lugar de una simple vuelta al pasado, lo que se está produciendo es una redefinición del valor cultural de los objetos físicos en un mundo dominado por lo virtual. El libro impreso, el disco de vinilo o el DVD ya no compiten únicamente por utilidad, sino por ofrecer una experiencia emocional, estética y humana que las plataformas digitales difícilmente pueden reproducir.

Amazon pone fin al soporte de los Kindle clásicos

Binder, Matt. “Amazon Kindle Is Losing Support: What You Should Do With Your Old Device.” Mashable. Publicado en mayo de 2026. Consultado el 19 de mayo de 2026.

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El creciente malestar de miles de usuarios tras la decisión de Amazon de retirar el soporte a numerosos modelos antiguos de Kindle y Kindle Fire lanzados en 2012 o antes. A partir del 20 de mayo de 2026, estos dispositivos dejarán de tener acceso a funciones esenciales del ecosistema Kindle: no podrán comprar, descargar ni pedir prestados nuevos libros directamente desde la tienda digital. Aunque los libros ya descargados seguirán siendo legibles, el lector electrónico perderá gran parte de su funcionalidad conectada, convirtiéndose prácticamente en una biblioteca estática.

El texto subraya que la reacción de los usuarios ha sido especialmente intensa porque muchos de estos dispositivos continúan funcionando perfectamente. Modelos como el Kindle Keyboard, el Kindle Touch o el primer Kindle Paperwhite son considerados por numerosos lectores como ejemplos de hardware duradero, cómodo y diseñado específicamente para leer sin distracciones. Algunos usuarios afirman incluso preferirlos frente a las versiones modernas, debido a sus botones físicos, su sencillez y su extraordinaria autonomía de batería. En redes sociales y foros especializados, muchos interpretan la medida como un caso claro de obsolescencia programada más que como una necesidad técnica inevitable.

Uno de los aspectos más polémicos es que, después de la fecha límite, un Kindle antiguo que sea restaurado o desvinculado de la cuenta de Amazon no podrá volver a registrarse. Esto significa que un simple reinicio accidental podría dejar el dispositivo prácticamente fuera del ecosistema oficial. La situación ha provocado preocupación entre coleccionistas, usuarios veteranos y defensores del derecho a reparar y conservar dispositivos tecnológicos. Algunos críticos señalan que millones de lectores electrónicos aún plenamente funcionales podrían terminar convirtiéndose en residuos electrónicos innecesarios.

El artículo también explora las alternativas que están adoptando muchos usuarios para prolongar la vida útil de sus lectores. Una de las más mencionadas es el sideloading, es decir, la transferencia manual de libros mediante cable USB desde un ordenador. Este método permite seguir utilizando archivos EPUB o PDF sin depender completamente de la tienda de Amazon. Otros usuarios más avanzados están recurriendo al jailbreak, una modificación del sistema que permite instalar software alternativo, lectores externos y nuevas funcionalidades. Herramientas como KOReader se han convertido en símbolos de resistencia tecnológica frente al control corporativo del hardware adquirido por los consumidores.

El caso ha reabierto además un debate más amplio sobre la propiedad digital. Muchos lectores consideran paradójico que un dispositivo comprado hace años pueda perder funciones esenciales simplemente porque la empresa decide dejar de mantenerlo. La controversia recuerda otros casos recientes de plataformas digitales que limitan servicios, aplicaciones o contenidos mediante decisiones unilaterales. Para numerosos usuarios, el problema no es solo técnico, sino filosófico: la sensación de que los consumidores ya no poseen realmente sus dispositivos, sino que dependen permanentemente de la infraestructura y permisos de las grandes compañías tecnológicas.

Además, los antiguos Kindle han adquirido un valor casi emocional y cultural. En plena era de la hiperconectividad y las pantallas multifunción, muchos lectores ven en estos dispositivos una tecnología más tranquila, minimalista y enfocada exclusivamente en la lectura. Paradójicamente, mientras Amazon impulsa nuevos modelos más sofisticados, parte de la comunidad reivindica precisamente las limitaciones de los primeros Kindle como una de sus mayores virtudes. El conflicto entre innovación, sostenibilidad y apego emocional convierte esta decisión empresarial en un símbolo de los dilemas contemporáneos de la cultura digital.

Xteink X3: el minúsculo lector de libros electrónicos

Silberling, Amanda. “Xteink X3 Review: Tiny Magnetic E-Reader.” TechCrunch, May 3, 2026. https://techcrunch.com/2026/05/03/xteink-x3-review-tiny-magnetic-ereader/

Xteink X3, es un dispositivo singular que lleva la idea del lector electrónico al extremo de la portabilidad. Se trata de un pequeño e-reader con pantalla de tinta electrónica de apenas 3,7 pulgadas, diseñado para adherirse magnéticamente a la parte trasera del teléfono móvil, de manera similar a un accesorio MagSafe o a un PopSocket. Su propuesta es clara: sustituir los momentos de navegación compulsiva por breves sesiones de lectura en cualquier lugar.

La reseña destaca que el principal atractivo del aparato es su tamaño diminuto y su comodidad cotidiana. El X3 cabe en bolsillos pequeños, bolsos o incluso junto al móvil sin apenas ocupar espacio. Esa ligereza hace que pueda acompañar al usuario constantemente, algo que no siempre ocurre con lectores tradicionales como Kindle o Kobo, más pensados para sesiones largas de lectura. Según la autora, esa presencia continua favorece un cambio de hábitos: mientras se espera en una cola, en el transporte público o en pausas breves, resulta más fácil abrir el e-reader que caer en Instagram o TikTok.

Uno de los aspectos más valorados es precisamente su capacidad para fomentar la lectura fragmentada. En lugar de competir con un libro de sobremesa o con un lector de gran formato, el X3 ocupa el espacio psicológico de las distracciones móviles. La reseña afirma que durante dos semanas de prueba el dispositivo ayudó efectivamente a leer más, especialmente en tiempos muertos que normalmente se consumen en redes sociales. Esto lo convierte en una herramienta interesante no solo tecnológica, sino también conductual.

Sin embargo, el artículo subraya varias limitaciones importantes. La principal es el software de fábrica, descrito como tosco, poco intuitivo y lejos del refinamiento de marcas consolidadas. Para muchos usuarios, la experiencia mejora instalando CrossPoint Reader, un firmware alternativo creado por la comunidad. Aunque la instalación no parece imposible, sí exige cierto nivel de iniciativa técnica, lo que reduce el atractivo del producto para usuarios generales que buscan sencillez inmediata.

Otro punto criticado es la ausencia de puerto USB-C. En vez de ello, el X3 utiliza un cargador magnético propietario. Aunque la batería parece muy eficiente —tras dos semanas de uso seguía cerca de carga completa—, depender de un cable específico resulta incómodo en una época marcada por la estandarización del USB-C. Esta decisión de diseño puede convertirse en un inconveniente práctico si se pierde el cargador o se viaja con frecuencia.

También existen límites inherentes al concepto. La pantalla pequeña funciona bien para lectores acostumbrados a texto compacto, pero puede no ser ideal para quienes prefieren letras grandes, lectura prolongada o navegación fluida. El X3 no pretende reemplazar a un Kindle tradicional, sino ofrecer una experiencia complementaria: un lector de bolsillo para momentos breves, impulsivos y móviles.

En conjunto, TechCrunch presenta el Xteink X3 como un dispositivo encantador, imperfecto y muy específico. No es el lector ideal para todo el mundo, pero sí una idea original en un mercado bastante conservador. Su valor no reside tanto en la potencia técnica como en replantear una pregunta contemporánea: si siempre llevamos el móvil encima, ¿por qué no convertirlo también en una puerta constante hacia los libros?

Un proyecto de ley de Illinois impediría que las editoriales cobren a las bibliotecas más que al público por los libros electrónicos y audiolibros.

Chicago Tribune. “Illinois Bill Would Stop Publishers From Charging Libraries More Than Public for E-Books and Audiobooks.” Chicago Tribune, April 23, 2026 https://www.yahoo.com/news/articles/illinois-bill-stop-publishers-charging-100000843.html

El estado de Illinois debate una propuesta legislativa que podría transformar el acceso digital en bibliotecas públicas. El proyecto de ley busca impedir que las editoriales cobren a las bibliotecas más dinero que al público general por el mismo libro electrónico o audiolibro. La medida responde a una queja creciente del sector bibliotecario: las instituciones públicas pagan licencias temporales mucho más caras que el precio minorista, pese a financiarse con fondos públicos y prestar un servicio esencial de acceso a la cultura.

Según responsables bibliotecarios citados en la cobertura periodística, una parte cada vez mayor de los presupuestos de adquisiciones se destina a licencias digitales. Algunas bibliotecas estarían empleando cerca del 50 % de sus fondos de colecciones en e-books y audiolibros. Esto provoca listas de espera prolongadas para los usuarios y limita la capacidad de mantener colecciones equilibradas entre formatos impresos y digitales. En la práctica, cuanto más popular es un título, más costoso resulta ofrecerlo al público mediante préstamo electrónico.

La iniciativa legislativa no solo aborda los precios. También pretende prohibir restricciones contractuales consideradas abusivas por los bibliotecarios, como límites en el número de préstamos permitidos por licencia, obstáculos al préstamo interbibliotecario o topes al número de copias digitales que una biblioteca puede adquirir. El objetivo es equiparar las funciones tradicionales de las bibliotecas en el entorno digital y evitar que los contratos privados vacíen de contenido su misión pública.

Frente a ello, asociaciones de editores y autores se oponen con firmeza. Argumentan que el actual sistema de licencias protege la remuneración de escritores, creadores y pequeñas librerías, y que una regulación demasiado estricta podría hacer inviable la oferta digital a bibliotecas. Sostienen que, si no pueden operar bajo condiciones sostenibles, algunas editoriales podrían retirar catálogos o reducir la disponibilidad de títulos para préstamo público.

El conflicto refleja un debate más amplio sobre propiedad intelectual y acceso público en la era digital. Mientras que un libro impreso comprado por una biblioteca puede prestarse repetidamente, los libros electrónicos suelen venderse bajo licencia y con condiciones específicas impuestas por las plataformas. Esto cambia radicalmente la economía del préstamo bibliotecario y coloca a las instituciones en una posición negociadora débil frente a grandes grupos editoriales y distribuidores tecnológicos.

Si Illinois aprueba finalmente esta ley, podría convertirse en referencia para otros estados norteamericanos. No sería solo una cuestión presupuestaria, sino un precedente sobre quién controla el acceso a la lectura digital: las bibliotecas como servicio público o los titulares privados de los catálogos. El resultado será observado con atención por bibliotecarios, editoriales y legisladores de todo el país.

Los estadounidenses siguen prefiriendo los libros impresos a las versiones digitales o en audio

Bishop, William. “Americans Still Opt for Print Books over Digital or Audio Versions; Few Are in Book Clubs.” Pew Research Center, 9 de abril de 2026. https://www.pewresearch.org/short-reads/2026/04/09/americans-still-opt-for-print-books-over-digital-or-audio-versions-few-are-in-book-clubs/

El estudio del Pew Research Center ofrece una panorámica actualizada sobre los hábitos de lectura en Estados Unidos, destacando la persistencia del libro impreso como formato dominante a pesar del crecimiento de las alternativas digitales.

Según los datos recogidos en una encuesta de 2025, el 75 % de los adultos estadounidenses afirma haber leído al menos un libro en el último año, lo que indica que la lectura sigue siendo una práctica ampliamente extendida. Sin embargo, el formato preferido continúa siendo el papel: aproximadamente dos tercios de la población han leído libros impresos, superando claramente a quienes consumen libros electrónicos o audiolibros.

El informe subraya que, aunque el uso de e-books y audiolibros ha crecido de forma significativa en la última década, este aumento no ha desplazado al libro tradicional. En 2025, un 31 % de los adultos declara haber leído libros electrónicos y un 26 % haber escuchado audiolibros, cifras que muestran una expansión sostenida desde 2011 pero que siguen siendo minoritarias frente al formato impreso. Además, en los últimos años se observa una cierta estabilización en estos hábitos, lo que sugiere que la convivencia entre formatos ha alcanzado un punto de equilibrio más que una sustitución progresiva.

El análisis también revela diferencias significativas según variables sociodemográficas. El nivel educativo es uno de los factores más determinantes: las personas con estudios universitarios presentan tasas de lectura mucho más elevadas que aquellas con menor formación. Asimismo, los jóvenes son más proclives a utilizar formatos digitales y audiolibros, mientras que los grupos de mayor edad mantienen una mayor fidelidad al libro impreso. También se observan diferencias por género y origen étnico, lo que pone de manifiesto que la lectura no es un hábito homogéneo, sino condicionado por factores sociales y culturales.

En cuanto a la intensidad lectora, el informe muestra una gran diversidad: mientras una parte de la población lee de forma ocasional (entre uno y cinco libros al año), existe un segmento significativo de lectores intensivos que supera los veinte libros anuales. Sin embargo, también destaca un dato relevante: un 25 % de los adultos declara no haber leído ningún libro en el último año, lo que evidencia la persistencia de desigualdades en el acceso y la práctica de la lectura.

Por último, el estudio señala que la participación en clubes de lectura es muy limitada. Solo un 7 % de los adultos afirma haber formado parte de uno en el último año, lo que contrasta con la amplitud general del hábito lector. Este dato sugiere que, aunque la lectura sigue siendo una actividad común, se practica mayoritariamente de forma individual y no tanto como una experiencia social organizada. En conjunto, el informe dibuja un panorama en el que el libro impreso mantiene su centralidad en la cultura lectora, coexistiendo con formatos digitales que, si bien han crecido, no han logrado sustituirlo.

Lectura digital infantil: dispositivos, aplicaciones, contenidos


García-Rodríguez, Araceli, Gómez-Díaz, Raquel. Lectura digital infantil. Dispositivos, aplicaciones y contenidos. Editorial UOC, 2016

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La demanda de móviles y tabletas por parte de los niños va en aumento, por lo que su fascinación por estos aparatos puede utilizarse, además de para entretenerlos, para favorecer su hábito lector. Este libro pretende ser una guía práctica para orientar a los adultos en las múltiples posibilidades de la lectura digital infantil. A través de sus páginas se obtendrá información sobre las características principales de los dispositivos para niños, cómo utilizarlos para proporcionarles un entorno seguro, la variedad de contenidos, las características de las aplicaciones de lectura y, finalmente, cómo y dónde informarse para la compra y selección de estos contenidos. El resultado es una obra que permitirá a los lectores conocer las cuestiones más importantes de los libros digitales para niños.

Las bibliotecas baten récords de préstamos de libros y recursos digitales en 2025 con más de 820 millones de préstamos y más de 1.000 millones de minutos en streaming

Stoneburner, Madison. Libraries Break Digital Lending Records in 2025 with Over 820 Million Checkouts and Over 1 Billion Minutes Streamed.” OverDrive, 21 de enero de 2026. https://company.overdrive.com/2026/01/21/libraries-break-digital-lending-records-in-2025-with-over-820-million-checkouts-and-over-1-billion-minutes-streamed/

En 2025, las bibliotecas de todo el mundo alcanzaron cifras récord de préstamo digital, con más de 820 millones de préstamos a través de Libby y Sora y un crecimiento sostenido en ebooks, audiolibros, revistas y cómics. El vídeo en streaming también se consolidó como servicio bibliotecario clave, superando los 1.000 millones de minutos visualizados en Kanopy. Más de 200 bibliotecas y consorcios superaron por primera vez el millón de préstamos digitales, reforzando el papel de la biblioteca como acceso público, gratuito y equitativo a la cultura y la información.

En 2025, las bibliotecas de todo el mundo volvieron a demostrar su papel esencial como infraestructuras culturales y educativas de primer orden, al conectar a las comunidades con historias, información y contenidos de entretenimiento a través de servicios digitales. En un contexto marcado por la creciente demanda de acceso flexible, inmediato y remoto a los contenidos, las bibliotecas ampliaron de forma sostenida sus colecciones digitales para responder a las necesidades reales de los usuarios. El resultado fue un año histórico, con cifras récord de uso en libros electrónicos, audiolibros, revistas digitales y vídeo en streaming, que consolidan a las bibliotecas como actores clave del ecosistema digital del conocimiento.

Récords de préstamo digital en 2025 de la red global de Libby y Sora:

  • Total de préstamos digitales de bibliotecas y centros educativos: 820,5 millones (+10 % interanual)
  • Libros electrónicos prestados: 379,4 millones (+3 %)
  • Audiolibros prestados: 315,9 millones (+13 %)
  • Revistas digitales prestadas: 125,1 millones (+31 %)
  • Cómics prestados: 55,7 millones (+22 %)
  • Títulos para público adulto prestados: 520,4 millones (+7 %)
  • Títulos infantiles y juveniles prestados: 174,6 millones (+9 %)
  • Préstamos en bibliotecas públicas: 737,6 millones (+9 %)
  • Préstamos en centros educativos: 63,4 millones (+14 %)
  • Instalaciones de Libby: 9,8 millones (+3 %)
  • Nuevos usuarios de Kanopy: 3,6 millones (+41 %)

Récords de streaming en 2025 en Kanopy:

  • Reproducciones: 29,9 millones (+8 %)
  • Minutos totales en streaming: 1.050 millones (+10 %)

El uso combinado de las aplicaciones Libby y Sora permitió que lectores de bibliotecas públicas, centros educativos e instituciones de todo el mundo realizaran más de 820 millones de préstamos digitales a lo largo de 2025. Esta cifra supone un crecimiento interanual cercano al 11 %, lo que evidencia no solo un aumento puntual, sino una tendencia de adopción sostenida de la lectura digital en el ámbito bibliotecario. Paralelamente, las bibliotecas académicas y públicas que ofrecen vídeo en streaming a través de Kanopy alcanzaron también máximos históricos, con casi 30 millones de reproducciones y más de 1.050 millones de minutos visualizados, reforzando el papel de las bibliotecas como plataformas de acceso gratuito tanto al aprendizaje digital como al ocio cultural de calidad.

Este crecimiento se tradujo además en hitos significativos para los propios sistemas bibliotecarios. Por primera vez, más de 200 bibliotecas, consorcios y bibliotecas escolares superaron el millón de préstamos digitales anuales, un indicador claro de la escala que ha alcanzado el préstamo digital y del grado de confianza que las comunidades depositan en las bibliotecas como proveedoras de acceso equitativo y sin coste a contenidos culturales y educativos de alto valor. Estas cifras reflejan no solo volumen, sino también impacto social: la biblioteca digital se consolida como un servicio público esencial en la vida cotidiana de millones de personas.

El desglose de los datos muestra una evolución especialmente destacada en algunos formatos. En 2025 se registraron 820,5 millones de préstamos digitales, con un crecimiento notable de los audiolibros (+13 %), las revistas digitales (+31 %) y los cómics (+22 %), lo que indica una diversificación clara de los hábitos de consumo cultural. Aunque los libros electrónicos siguen siendo el formato más prestado, el fuerte aumento de los formatos sonoros y visuales apunta a una biblioteca cada vez más multimodal. Asimismo, los contenidos dirigidos a público infantil y juvenil crecieron cerca de un 9 %, confirmando la importancia de las bibliotecas digitales en el fomento de la lectura entre las nuevas generaciones, tanto en entornos escolares como familiares.

En cuanto a la distribución institucional, las bibliotecas públicas concentraron la mayor parte de los préstamos, con más de 737 millones, mientras que las bibliotecas escolares alcanzaron los 63 millones, con un crecimiento porcentual aún mayor. También aumentó el número de instalaciones de la app Libby y, de forma muy significativa, el de nuevos usuarios de Kanopy, que creció más de un 40 %. Estos datos subrayan la capacidad de las bibliotecas para atraer nuevos públicos y adaptarse a los hábitos digitales contemporáneos, especialmente en un entorno dominado por plataformas comerciales de suscripción.

El informe también pone de relieve las tendencias lectoras a escala global, con listados de los libros electrónicos y audiolibros más prestados, los autores con mayor número de préstamos digitales y los sistemas bibliotecarios y consorcios más activos en circulación digital. Estas clasificaciones reflejan tanto la popularidad de determinados géneros y autores como la fortaleza de grandes redes bibliotecarias en distintos países, que han sabido invertir estratégicamente en colecciones digitales y en infraestructuras tecnológicas. En conjunto, los datos de 2025 confirman que el préstamo digital ya no es un complemento, sino un pilar central del servicio bibliotecario contemporáneo, con un impacto cultural, educativo y social cada vez más profundo.

Libros de texto escolar impreso y digital : realidades y perspectivas

Ramírez Bravo, Roberto. Libros de texto escolar impreso y digital : realidades y perspectivas / Roberto Ramírez Bravo – San Juan de Pasto : Editorial Universidad de Nariño, 2025

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En este documento se estudia la pertinencia y la relevancia del libro de texto escolar impreso (LTEI) y del libro de texto escolar digital (LTED), los cuales, cuando están apropiadamente elaborados, se entienden como mediadores de los lugares de enseñanza y de aprendizaje, así como los medios más explícitos para concretar la transposición didáctica (Chevallard, 1985). Esto se debe a que plasman la selección y adecuación de teorías a las actividades educativas y formativas; permiten la realización de hechos pedagógicos y didácticos orientados a mejorar la comprensión y la interpretación de la disciplina; y puntualizan la transferencia de saberes científicos a saberes escolares. En esta dinámica, presentan narraciones, descripciones, exposiciones, argumentaciones, etc., de una selección de categorías, principios, contenidos, procedimientos y actividades que, según el autor, se deben trabajar.