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Construcción epistemológica de la imagen y la lectura de imagen como objetos de conocimiento en el campo bibliotecológico

 

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López, A. and H. Guillermo (2018). [e-Book]  Construcción epistemológica de la imagen y la lectura de imagen como objetos de conocimiento en el campo bibliotecológico, Universidad Nacional Autónoma de México. Instituto de Investigaciones Bibliotecológicas y de la Información.

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La acelerada transformación que vivió el universo de la información como consecuencia de los profundos cambios experimentados por las sociedades (sobre todo occidentales) en todas sus estructuras en la centuria pasada fue un llamado para que el campo bibliotecológico pusiera atención en otras manifestaciones informativas distintas a la información bibliográfica, entre las que destaca la información visual, propia de las imágenes. En este libro se plantea el acercamiento, más allá de lo empírico y pragmático, al objeto visual, en tanto objeto propiamente bibliotecológico. Nos ubicamos en un enfoque cognoscitivo que tiene una toma de posición. El ángulo desde el que se desenvuelve la presente investigación es una propuesta epistemológica de donde se desprende el problema central que articula y orienta esta indagación: ¿cómo puede llevarse a cabo la fundamentación, esto es, la construcción epistemológica de la imagen y la lectura de imagen como objetos de conocimiento en el campo bibliotecológico?

La biblioteca universitaria como espacio de formación de lectores

 

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Leyva, R. and E. Margarita (. [e-Book]  La biblioteca universitaria como espacio de formación de lectores, Universidad Nacional Autónoma de México. Instituto de Investigaciones Bibliotecológicas y de la Información, 2019

 

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La presente obra La biblioteca universitaria como espacio de formación de lectores, tiene como finalidad aportar conocimientos sobre las posibilidades de participación de la biblioteca universitaria, en donde cada vez son más los servicios, actividades y cambios en sus espacios para coadyuvar en el fortalecimiento de las capacidades que requieren los estudiantes para su desempeño académico. Las bibliotecas pueden ser el espacio propicio para crear ese lazo, a fin de que su consecuencia sea la formación expandida más allá de una disciplina, de un entorno privado, del aula, de un tiempo, y que más bien se prolongue a lo largo de la vida; para lo cual es necesario que cada persona aprenda a hacerse cargo de su formación y así “llegar a ser lo es”, como proponía Federico Nietzsche. Pero también ser responsable de sí mismo, de nuestra especie y de nuestro planeta, porque no es suficiente con ser miembro de un pueblo, una ciudad o un país, ahora debemos tomar consciencia de lo que cada uno piensa, siente y hace y los efectos en el entorno.

 

 

De la lectura académica a la lectura estética

 

Forro Elsa

 

Leyva, R. ; E. Margarita (2019). [e-Book]  De la lectura académica a la lectura estética, Universidad Nacional Autónoma de México. Instituto de Investigaciones Bibliotecológicas y de la Información.

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A pesar de que la lectura estética y las artes han sido relegadas a un lugar periférico por ser consideradas como recreativas, muchos estudios han comprobado que recurrir a éstas atrae muchos beneficios que repercuten en el desempeño académico del lector, pues permite que desarrolle muchas habilidades que se transforman en aprendizaje. En este libro, se reúnen muchos testimonios de distintos autores sobre cómo es que la lectura se puede realizar de distintas maneras y los beneficios que ésta ofrece tanto dentro como fuera del aula.

Los árboles y los libros

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Los árboles como los libros tienen hojas,
cuyos bordes son suaves y cortantes,
y cubiertas (es decir, tapas) y capítulos
de flores y letras doradas en los lomos.

Y son cuentos de reyes, cuentos de hadas,
las más fantásticas aventuras,
que se puede leer en sus páginas,
en el peciolo, en el limbo, en las costillas.

Los bosques son enormes bibliotecas,
e incluso hay bosques especializados,
con hayas, abedules y un letrero
diciendo, “Bosque de zona templada”.

Claramente, no puedes plantar
en tu habitación, plátanos o encinas.
Para empezar a construir una biblioteca,
sólo un jarrón de sardinas.

 

As árvores e os libros. Jorge Sousa Braga

Horas en una biblioteca.

 

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Virginia Woolf. Horas en una biblioteca.

 

“No sería difícil demostrar por medio de un conjunto de hechos contrastados que la gran época para la lectura es la que va de los dieciocho a los veinticuatro años de edad. La mera lista de lo que entonces se lee colma el corazón de las personas mayores de pura desesperación. No es solamente que leamos tantísimos libros, sino también que hayamos podido leer precisamente esos libros. Si se desea refrescar la memoria, tomemos uno de esos viejos cuadernos que rezuman, en un momento u otro, la pasión de los comienzos. Es verdad que la mayoría de las páginas han quedado en blanco, aunque al principio encontraremos un determinado número hermosamente seguido de una caligrafía perfectamente legible. Ahí hemos anotado los nombres de los grandes escritores por orden de mérito; habremos copiado espléndidos pasajes de los clásicos; habrá también listas de libros por leer; lo más interesante de todo es que también habrá listas de libros en efecto leídos, como atestigua el lector con un punto de vanidad juvenil al añadir una marca en tinta roja.

Los libros leídos durante la niñez, habiéndolos distraído de algún anaquel que en principio debiera habernos resultado inaccesible, tienen aún esa irrealidad y esa atrocidad de la visión hurtada al amanecer cuando se propaga sobre los campos apacibles, cuando toda la casa duerme todavía. Asomándonos entre las cortinas, vislumbramos el perfil extraño de los árboles que envuelve la bruma y que apenas reconocemos, aunque tal vez los hayamos de recordar durante toda la vida, pues los niños tienen extrañas premoniciones del porvenir. En cambio, las lecturas posteriores, de las que la lista reseñada es mero ejemplo, es harina de otro costal. Tal vez por vez primera han desaparecido todas las restricciones, y podemos leer lo que nos plazca; las bibliotecas están a nuestras órdenes; mejor aún, tenemos amigos que se encuentran en idéntica situación. Durante días sin fin no hacemos otra cosa que leer. Es una época de extraordinaria excitación, de exaltación. Es como si fuésemos veloces reconociendo a los héroes. Se produce una suerte de maravilla en nuestro ánimo ante la certeza de que somos nosotros quienes estamos haciendo todo esto, y con esa maravilla se entrevera una absurda arrogancia, y un deseo de dar muestras de nuestra familiaridad con los seres humanos más grandes que jamás hayan hollado este mundo. La pasión por el saber se encuentra entonces al máximo, o al menos goza de la máxima confianza, y también poseemos una singularidad de propósito que los grandes escritores gratifican al dar la apariencia de que son uno con nosotros en su estimación de lo que es bueno en la vida. Y como es necesario defender nuestro territorio frente a alguien que se haya acogido a la égida de Pope, por ejemplo, en vez de optar por Sir Thomas Browne a la hora de escoger un héroe, concebimos un profundo afecto por estos hombres, y llegamos a tener la sensación de que los conocemos no como otros los han conocido, sino de una manera privada, íntima. Batallamos bajo su enseña, casi a la luz de sus ojos.”

 

 

El bibliómano ignorante

 

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Luciano. El bibliómano ignorante Luciano. Errar Nature. 2009

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Un hombre rico, aficionado a los jovencitos y los chaperos, que engrosa cada día su biblioteca con nuevos libros —que nunca lee— con la esperanza de mejorar así su imagen y posición social.

 

FRAGMENTOS

Nunca he visto un libro de Luciano en el vips. Frecuento a diario esas mesas llenas de colores, consejos y Jiménez Losantos y puedo jurar que ni una sola vez me he topado con un ejemplar de las obras de Luciano de Samósata. Coelhos y Allendes sí, a granel, pero Lucianos ni uno. ¿Por qué voy al vips? Cualquiera sabe. ¿Qué tipo de pregunta es ésa? Voy como todos, para sentirme mejor, más crítico y más sabio en la sección letrada, es fama que nadie detecta la guasa, el pastiche y la lógica del mercado como el hombre instruido. Compro mucho y variado porque hay que saber de todo, pero puedo dejarlo cuando quiera.

Edgard W. Said. Tampoco he encontrado libros de Said en las grandes superficies. Supongo que llegaron a mis manos como todo lo bueno, de repente.

Usted sabe, por ejemplo, que la infamia ni se crea ni se destruye: la infamia se acredita, oposita, habita en los libros de autoayuda y en las mesas redondas, en los clubes, en los trajes, en todas y cada una de las sobremesas que no supimos rechazar a tiempo; la infamia se licencia, se doctora, invierte en másters, se subasta. La infamia se subasta y se adquiere y entonces la infamia ya no es la infamia sino el saber, el arte, el talento, la cultura.

 

 

Las sorprendentes coincidencias entre la crisis del coronavirus y la novela de Dean R. Koontz “Los ojos de la oscuridad” de 1981

 

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Los ojos de la oscuridad – Dean R. Koontz

 

Dean R. Koontz es un autor estadounidense que escribe novelas de terror que en estos días a pasado a ser casi considerado el Nostradamus de la situación que estamos viviendo en el mundo, y cuyo trama  tiene sorprendentes coincidencias con la actualidad.

En primer lugar por la ubicación geográfica de la acción desarrollada en la novela en la ciudad china de Whuan, el epicentro del coronavirus en China. En tercer lugar por el nombre del virus que toma por nombre precisamente de la misma “Whuan 400”, si bien en español se tradujo como “Gorki 400” . En segundo lugar por el tiempo en que se produce, en el siglo XXI, en torno al años 2019 y 2020. Incluso se predice en alguna manera una alerta de pandemia sanitaria global a la dictada por la OMS en este mes.

Unos años antes, Stephen King, un actuar admirado y seguido por Koontz, había escrito “Apocalipsis” (1978) otra novela que hablaba sobre la extinción del mundo debido a una aparente gripe. En el caso de Dean R. Koontz, como también se ha especulado estos días en redes sociales, sin tampoco evidencias de realidad, se trata de un arma bactereológica diseñada en un laboratorio, que produce una neumonía letal. Una vez más la realidad supera la ficción.

El argumento

La trama de la novela habla de Tina, una joven y atractiva mujer, que ha pasado un año infernal: ha perdido a su hijo y se ha divorciado de su marido. Ahora, se dispone a estrenar un espectáculo musical cuyo éxito puede aliviar el dolor pasado. Sin embargo, un aviso le dice que su hijo no ha muerto, por lo que emprende la búsqueda desesperada de su hijo Danny, al que encuentra en un laboratorio militar chino ubicado a las afueras de una ciudad llamada Wuhan. Al final, la mujer logra encontrar a su hijo en unas instalaciones militares donde está confinado después de haber sido infectado accidentalmente con microorganismos creados en un laboratorio secreto en la ciudad de Wuhan. El relato más cercano a los hechos actuales lo encontrarás en el capítulo 39

Algunas fragmentos:

*En la versión española “Whuan 400” se tradujo como “Gorki-400”

»“Wuhan-400”* es un arma perfecta. Afecta sólo a los seres humanos. Ninguna otra criatura viviente puede transportarla. Y, al igual que la sífilis, “Wuhan-400” no puede sobrevivir fuera de un cuerpo humano vivo más allá de un minuto, lo cual significa que no puede contaminar de manera permanente objetos o lugares completos, como sucede con el ántrax u otras bacterias virulentas. Y cuando el huésped muere, el “Wuhan-400” perece con él escaso tiempo después, en cuanto la temperatura del cadáver desciende por debajo de los treinta grados. ¿Comprende las ventajas de todo esto?… Y el “Wuhan-400” tiene otras ventajas igualmente importantes sobre la mayoría de los agentes biológicos. Por una parte, uno se convierte en portador infeccioso sólo cuatro horas después de haber entrado en contacto con el virus. Y ése es un extraordinariamente breve período de gestación. Una vez infectado, ya no se vive más allá de veinticuatro horas. La mayoría muere en sólo doce horas. El índice de letalidad del «Gorki-400» es del ciento por ciento. Nadie puede sobrevivir. Jamás pudieron encontrar un anticuerpo o un antibiótico que fuese efectivo contra el «Gorki-400». El virus emigra al bulbo raquídeo, y desde allí comienza a segregar una toxina que, literalmente, se come todo el tejido cerebral, del mismo modo que el ácido de una batería disuelve la estopilla. Y así destruye la parte del cerebro que controla todas las funciones autónomas del cuerpo. La víctima, simplemente, deja de tener pulso, los órganos no le funcionan o ya no hay impulso respiratorio.”

 

Otras novelas que te pueden interesar sobre temas relacionados con pandemias:

“La Peste” de Albert Camus

“Decameron” de Bocaccio

“Pabellón de reposo” de Camilo José Cela

“El amor en tiempos del cólera” de Gabriel García Márquez

“El húsar en el tejado” Jean Giono

“La perla” de Jhon Steinbeck

“El cuaderno gris” de Joseph Plá

“Ensayo sobre la ceguera” de José Saramago

“Los novios” Alessandro Manzoni

“La máscara de la muerte roja” de Edgard Allan Poe

“La montaña mágica” Tomas Man