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La biblioteca de Roberto Juarroz

 

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Descargar audio con Musica de Visage “Fade Away”

Descargar audio con Música de George Harrison “Give me love”

La biblioteca

El aire es allí diferente.
Está erizado todo por una corriente
Que no viene de este o aquel texto,
Sino que los enlaza a todos
Como un círculo mágico.

El silencio es allí diferente.
Todo el amor reunido, todo el miedo reunido,
Todo el pensar reunido, casi toda la muerte,
Casi toda la vida y además todo el sueño
Que pudo despejarse del árbol de la noche.

Y el sonido es allí diferente.
Hay que aprender a oírlo
Como se oye una música sin ningún instrumento,
Algo que se desliza entre las hojas,
Las imágenes, la escritura y el blanco.

Pero más allá de la memoria y los signos que la imitan,
Más allá de los fantasmas y los Ángeles que copian la memoria
Y desdibujan los contornos del tiempo,
Que además carece de dibujo,
La biblioteca es el lugar que espera.

Tal vez sea la espera de todos los hombres,
porque también los hombres son allí diferentes.
O tal vez sea la espera de que todo lo escrito
Vuelva nuevamente a escribirse,
Pero de alguna otra forma, en algún otro mundo,
Por alguien parecido a los hombres,
Cuando los hombres ya no existan.

O tal vez sea tan solo la espera
De que todos los libros se abran de repente,
Como una metafísica consigna,
Para que se haga de golpe la suma de toda la lectura,
Ese encuentro mayor que quizá salve al hombre.
Pero, sobre todo, la biblioteca es una espera
Que va más allá de letra,
Más allá del abismo.

La espera concentrada de acabar con la espera,
De ser más que la espera,
De ser más que los libros,
De ser más que la muerte.

Roberto Juarroz

Gracias a José Antonio Gómez Hernández

Internet ha materializado la cultura de la libertad

 

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Internet ha materializado la cultura de la libertad. (…) Ya es una segunda piel para los jóvenes, mientras que, por otro lado, alimenta los temores y las fantasías de los que siguen gobernando una sociedad que ya apenas comprenden.  “Como las relaciones de poder siempre se han basado en el control de la comunicación y la información, (…) la proliferación de redes horizontales de comunicación ha generado un nuevo paisaje de cambio social y político, a través de un proceso de desintermediación de los controles gubernamentales y corporativos sobre las comunicaciones”.

Manuel Castells, Profesor de Sociología y Urbanismo en la Universidad de California-Berkeley

Fin del mundo de Julio Cortazar

Julio Cortazar Portrait Session

 

    Como los escribas continuarán, los pocos lectores que en el mundo había van a cambiar de oficio y se pondrán también de escribas. Cada vez más los países serán de escribas y de fábricas de papel y tinta, los escribas de día y las máquinas de noche para imprimir el trabajo de los escribas. Primero las bibliotecas desbordarán de las casas, entonces las municipalidades deciden (ya estamos en la cosa) sacrificar los terrenos de juegos infantiles para ampliar las bibliotecas. Después ceden los teatros, las maternidades, los mataderos, las cantinas, los hospitales. Los pobres aprovechan los libros como ladrillos, los pegan con cemento y hacen paredes de libros y viven en cabañas de libros. Entonces pasa que los libros rebasan las ciudades y entran en los campos, van aplastando los trigales y los campos de girasol, apenas si la dirección de vialidad consigue que las rutas queden despejadas entre dos altísimas paredes de libros. A veces una pared cede y hay espantosas catástrofes automovilísticas. Los escribas trabajan sin tregua porque la humanidad respeta las vocaciones, y los impresores llegan ya a orillas del mar. El presidente de la república habla por teléfono con los presidentes de las repúblicas, y propone inteligentemente precipitar al mar el sobrante de libros, lo cual se cumple al mismo tiempo en todas las costas del mundo. Así los escribas siberianos ven sus impresos precipitados al mar glacial, y los escribas indonesios etcétera. Esto permite a los escribas aumentar su producción, porque en la tierra vuelve a haber espacio para almacenar sus libros. No piensan que el mar tiene fondo, y que en el fondo del mar empiezan a amontonarse los impresos, primero en forma de pasta aglutinante, después en forma de pasta consolidante, y por fin como un piso resistente aunque viscoso que sube diariamente algunos metros y que terminar por llegar a la superficie. Entonces muchas aguas invaden muchas tierras, se produce una nueva distribución de continentes y océanos, y presidentes de diversas repúblicas son sustituidos por lagos y penínsulas, presidentes de otras repúblicas ven abrirse inmensos territorios a sus ambiciones etcétera. El agua marina, puesta con tanta violencia a expandirse, se evapora más que antes, o busca reposo mezclándose con los impresos para formar la pasta aglutinante, al punto que un día los capitanes de los barcos de las grandes rutas advierten que los barcos avanzan lentamente, de treinta nudos bajan a veinte, a quince, y los motores jadean y las hélices se deforman. Por fin todos los barcos se detienen en distintos puntos de los mares, atrapados por la pasta, y los escribas del mundo entero escriben millares de impresos explicando el fenómeno y llenos de una gran alegría. Los presidentes y los capitanes deciden convertir los barcos en islas y casinos, el público va a pie sobre los mares de cartón a las islas y casinos donde orquestas típicas y características amenizan el ambiente climatizado y se baila hasta avanzadas horas de la madrugada. Nuevos impresos se amontonan a orillas del mar, pero es imposible meterlos en la pasta, y así crecen murallas de impresos y nacen montañas a orillas de los antiguos mares. Los escribas comprenden que las fábricas de papel y tinta van a quebrar, y escriben con letra cada vez más menuda, aprovechando hasta los rincones más imperceptibles de cada papel. Cuando se termina la tinta escriben con lápiz etcétera; al terminarse el papel escriben en tablas y baldosas etcétera. Empieza a difundirse la costumbre de intercalar un texto en otro para aprovechar las entrelíneas, o se borra con hojas de afeitar las letras impresas para usar de nuevo el papel. Los escribas trabajan lentamente, pero su número es tan inmenso que los impresos separan ya por completo las tierras de los lechos de los antiguos mares. En la tierra vive precariamente la raza de los escribas, condenada a extinguirse, y en el mar están las islas y los casinos o sea los transatlánticos donde se han refugiado los presidentes de las repúblicas, y donde se celebran grandes fiestas y se cambian mensajes de isla a isla, de presidente a presidente, y de capitán a capitán.

Julio Cortazar “El Fin del mundo”

Sin bibliotecas seríamos menos humanos y estaríamos más solos

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“Sin bibliotecas seríamos menos humanos y estaríamos más solos”

Nicola Davies autora galardonada por numerosos libros para niños. Se licenció en zoología, ha estudiado las ballenas y los murciélagos, y luego trabajó para la Unidad de Historia Natural de la BBC.

The Guardian Thursday 2 March 2017 07.50 GMT

Ver entrevista completa 

“Cuando era pequeña me encantaba todo de las bibliotecas públicas. El eco del suelo, el aire siempre débilmente polvoriento, el ritual y el ritmo de sellado de libros. Ellos llegaron a mí directamente del mundo. Teníamos muchos libros en casa, pero todos los libros de casa me llegaron a través de mis padres. Ya estaban elegidos, domesticados. Los libros de la biblioteca se sentían diferentes, salvajes como los tigres. Cuando entré en la biblioteca sentí que estaba caminando a través de la tundra o la estepa, en la selva o bajo el mar. Podía recorrer los estantes, elegir lo que quería y averiguar algo. Podría vivir dentro de cualquier historia. Aquello me hizo sentir poderosa y libre.”

“Los bibliotecarios son mucho más que apiladores y catalogadores. Son conservadores creativos de sus colecciones de libros. Revisan y renuevan sus bandadas de libros, seleccionan lo que tienen para que encaje con sus lectores, destacan ciertas secciones y temas para reflejar el mundo. Están a la mano para guiar y alentar, para fomentar las relaciones entre los libros y las personas. Sutilmente, silenciosamente, inexorablemente, integran a los individuos en una comunidad. Hacen brillar la biblioteca, como si los libros fueran las escamas de un dragón que se flexiona mientras que se dobla e inicia su vuelo… Este hábitat no nace porque si – lo crean los bibliotecarios-. Los bibliotecarios son la piedra angular de las buenas bibliotecas. Sin ellos, el polvo se reúne, las colecciones de libros no se refrescan, los lectores no se sienten atraídos y seducidos, las relaciones entre los libros y las personas se reducen a nada. Todos hemos visto bibliotecas así. Lugares por donde caminas por la puerta y un tono sepia desciende sobre tu alma. La idea misma de elegir un libro de los estantes sucios parece el epítome de la inutilidad. Y si las bibliotecas están así porque han perdido su clave. Ya que alguien con una hoja de cálculo decidió que Internet era ahora una biblioteca en la cual los bibliotecarios no eran necesarios.”

“Las bibliotecas comunitarias pueden ser lugares maravillosos, y los voluntarios han realizado un trabajo estupendo para preservarlas después de los recortes del gobierno. Pero las bibliotecas son un servicio público. Deben estar debidamente financiados, dotadas adecuadamente de recursos y debidamente dotadas de personal, con bibliotecarios expertos y capacitados a tiempo completo. Los políticos no pueden asumir que pueden amenazar a las bibliotecas con el cierre y luego confiar en los voluntarios para mantenerlas abiertas. Sin lo que hacen los bibliotecarios y las bibliotecas nos sentiríamos menos vivos, menos humanos, y más profundamente solos.”

¿Por qué no les prohibimos leer?

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Escuchar en las voces de Judith Navarro y Natalia López con música de  Anouar Brahem – Astrakan Cafe

ESCUCHAR

“¿Por qué no les prohibimos leer? Tendríamos que prohibirles leer. Quitar la literatura como asignatura, hacer desaparecer los libros que no sean de texto de las aulas. Hoy, el bachillerato se está convirtiendo en una tortura para los adolescentes, la imaginación, la han encarcelado. Quizás podríamos salvar la literatura si la convertimos en un arte clandestino, perseguido. Entonces, los adolescentes, que viven con pasión la edad de la transgresión – por lo menos los más interesantes – buscarían con deleite los libros y leerían a escondidas. Y descubrirían que adentrarse en otros mundos, que están dentro de éste, es la más dulce de las venganzas.”

Montserrat Roig (1946-1991).

“Un pensamiento de sal, una pizca de pimienta”

(traducción del catalán Judith Navarro)

Hauríem de prohibir-los llegir. Treure la literatura com a assignatura, fer desaparèixer els llibres que no són de text de es aules. Avui, el batxillerat s’està convertint en una tortura per als adolescents. la imaginació, l’han empresonada. Potser podríem salvar la literatura si la convertim en un art clandestí, perseguit. Aleshores, els adolescents , que viuen amb passió l’edat de la transgressió- si més no els més interessants- buscarien amb delit els llibres i llegirien d’amagat. I descobririen que endinsar-se en altres mons, que són dins d’aquest, és la més dolça de les revenges.

Montserrat Roig
Un pensament de sal, un pessic de pebre.

Lecturas para mujeres de Gabriela Mistral

 

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Mistral, G. [e-Book] Lecturas para mujeres : destinadas a la enseñanza del lenguaje. México, Escuela Hogar Gabriela Mistral

Texto completo

A comienzos de la década de 1920 Gabriela Mistral residía en México. En aquel país vio la luz Lecturas para mujeres, publicado por la Secretaria de Educación Mexicana con un tiraje de 20 mil ejemplares. Lecturas para mujeres consistió en una selección de prosas y poesías de escritores latinoamericanos y europeos reunidos por Gabriela Mistral, dedicados a la educación de las niñas. La poetisa incorporó textos inéditos suyos en esta obra, pensando particularmente en la enseñanza de niñas que asistían a una pequeña “escuela-hogar” en México, cuyo nombre era precisamente “Gabriela Mistral”.

Gabriela intuía que, desde un punto de vista pedagógico, era necesario distinguir entre la educación para niños y niñas. Estas últimas percibían de una forma distinta las letras y humanidades despertando en ellas sensaciones y conocimientos desiguales. Según la poetisa Lecturas para Mujeres era una invitación para aproximar a las niñas a la literatura, género al que difícilmente en los programas vigentes de la época tendrían acceso.

Lecturas para mujeres fue organizado por medio de tres secciones: “Hogar”, “Motivos Espirituales” y “Naturaleza”. Mistral nunca ocultó su preferencia por la primera sección de la obra: “Hogar”, que abordaba temas vinculados con el sentido de la maternidad y la familia. Ideas que inspiraron continuamente sus escritos y que tendrían un lugar especial en su historia personal. En la Introducción del texto ella misma confesó que había sido

“… faena gozosa reunirle estas Lecturas en, las cuales la primera sección, hecha con más cariño que ninguna, está destinada a robustecer ese espíritu de familia ennoblecedor de la vida entera y que ha vuelto grandes a los pueblos mejores de la Tierra” (Mistral, Gabriela. Introducción a “Estas Lecturas para mujeres”, p. 10).

Gabriela Mistral: El Libro y la Lectura

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Romero Buccicardi, C.  Gabriela Mistral: El Libro y la Lectura. Santiago de Chile, Universidad Tecnológica Metropolitana, 2011

Texto completo

Un texto exquisito sobre el valor del libro y de bibliotecario es el que aparece en el libro “Gabriela Mistral: El Libro y la Lectura” de Catalina Romero Buccicardi. Gabriela Mistral, fue el seudónimo de Lucila de María del Perpetuo Socorro Godoy Alcayaga, la poetisa, diplomática, feminista y pedagoga chilena que fue la primera mujer latinoamericana en ganar el premio Noble en 1957.

“El libro y la lectura adquieren un espacio central. Porque desde el gesto y la gesta de Gabriela Mistral, este texto nos lleva al espacio del libro: la biblioteca como sede y como soporte. Y desde la biblioteca como práctica y patrimonio surge una figura central y señera a la vez: el bibliotecario como una función que conduce a la lectura, que pluraliza el libro y lo dota de realidad y de espesor. Es el bibliotecario el que impide que la biblioteca se transforme en un simple depósito de libros, puesto que la destreza del profesional, moviliza y permite flujos de saber.”

Diamela Eltit. En: Catalina Romero Buccicardi “Gabriela Mistral: El Libro y la Lectura”. Santiago de Chile: universidad Tecnológica Metropolitana, 2011

 

El libro como objeto material y simbólico también es transmisor de prestigio. Cuando en televisión u otro medio se entrevista a una personalidad de la vida cultura o científica existe una tendencia a situarlo para la fotografía o para el vídeo con una biblioteca de fondo con la finalidad de otorgarle el prestigio que confiere tener una bien nutrida biblioteca. Pero no solo valor intelectual, para ilustrar esta afirmación aquí recogemos una cita del libro de Catalina Romero Buccicardi, en el que se habla de cómo en el Santiago de entre los años 20 y 50 tener una biblioteca bien visible proporcionaba un cierto caché económico, y como posteriormente el lugar que ocupaba el libro comienza a ser sustituido por el automóvil.

“El libro es considerado como un objeto puro que no debe rebajarse a la masificación en serie. De hecho, el libro es considerado un objeto de lujo y la clase media lo utiliza para ganar estatus: históricamente, entre 1920 y 1950, cuando estos sectores vivían todavía en las proximidades de la Alameda, en Recoleta, en Ñuñoa o en La Cisterna, predominaba el primero de estos ámbitos. Los libros estaban presentes en el estante de todo living-comedor que se preciara. Después de 1950, cuando comienzan a trasladarse a Las Condes, Vitacura y La Florida, el lugar del libro lo ocupará el auto. Los libros, al ser objeto de lujo, son caros. Lejos entonces de su alcance, la clase popular sólo tiene acceso a los textos escolares entregados por el gobierno desde fines del siglo XIX. El estado, así, es quien dictamina qué deben y qué no deben leer las personas sin recursos para comprar libros a su elección”. pag. 53

Catalina Romero Buccicardi “Gabriela Mistral: El Libro y la Lectura”. Santiago de Chile: universidad Tecnológica Metropolitana, 2011