Archivo de la categoría: PreTextos

Lecturas para mujeres de Gabriela Mistral

 

articles-7912_thumbnail-thumb

Mistral, G. [e-Book] Lecturas para mujeres : destinadas a la enseñanza del lenguaje. México, Escuela Hogar Gabriela Mistral

Texto completo

A comienzos de la década de 1920 Gabriela Mistral residía en México. En aquel país vio la luz Lecturas para mujeres, publicado por la Secretaria de Educación Mexicana con un tiraje de 20 mil ejemplares. Lecturas para mujeres consistió en una selección de prosas y poesías de escritores latinoamericanos y europeos reunidos por Gabriela Mistral, dedicados a la educación de las niñas. La poetisa incorporó textos inéditos suyos en esta obra, pensando particularmente en la enseñanza de niñas que asistían a una pequeña “escuela-hogar” en México, cuyo nombre era precisamente “Gabriela Mistral”.

Gabriela intuía que, desde un punto de vista pedagógico, era necesario distinguir entre la educación para niños y niñas. Estas últimas percibían de una forma distinta las letras y humanidades despertando en ellas sensaciones y conocimientos desiguales. Según la poetisa Lecturas para Mujeres era una invitación para aproximar a las niñas a la literatura, género al que difícilmente en los programas vigentes de la época tendrían acceso.

Lecturas para mujeres fue organizado por medio de tres secciones: “Hogar”, “Motivos Espirituales” y “Naturaleza”. Mistral nunca ocultó su preferencia por la primera sección de la obra: “Hogar”, que abordaba temas vinculados con el sentido de la maternidad y la familia. Ideas que inspiraron continuamente sus escritos y que tendrían un lugar especial en su historia personal. En la Introducción del texto ella misma confesó que había sido

“… faena gozosa reunirle estas Lecturas en, las cuales la primera sección, hecha con más cariño que ninguna, está destinada a robustecer ese espíritu de familia ennoblecedor de la vida entera y que ha vuelto grandes a los pueblos mejores de la Tierra” (Mistral, Gabriela. Introducción a “Estas Lecturas para mujeres”, p. 10).

Gabriela Mistral: El Libro y la Lectura

gabriela-mistral-libro-lectura-ediciones-utem

Romero Buccicardi, C.  Gabriela Mistral: El Libro y la Lectura. Santiago de Chile, Universidad Tecnológica Metropolitana, 2011

Texto completo

Un texto exquisito sobre el valor del libro y de bibliotecario es el que aparece en el libro “Gabriela Mistral: El Libro y la Lectura” de Catalina Romero Buccicardi. Gabriela Mistral, fue el seudónimo de Lucila de María del Perpetuo Socorro Godoy Alcayaga, la poetisa, diplomática, feminista y pedagoga chilena que fue la primera mujer latinoamericana en ganar el premio Noble en 1957.

“El libro y la lectura adquieren un espacio central. Porque desde el gesto y la gesta de Gabriela Mistral, este texto nos lleva al espacio del libro: la biblioteca como sede y como soporte. Y desde la biblioteca como práctica y patrimonio surge una figura central y señera a la vez: el bibliotecario como una función que conduce a la lectura, que pluraliza el libro y lo dota de realidad y de espesor. Es el bibliotecario el que impide que la biblioteca se transforme en un simple depósito de libros, puesto que la destreza del profesional, moviliza y permite flujos de saber.”

Diamela Eltit. En: Catalina Romero Buccicardi “Gabriela Mistral: El Libro y la Lectura”. Santiago de Chile: universidad Tecnológica Metropolitana, 2011

 

El libro como objeto material y simbólico también es transmisor de prestigio. Cuando en televisión u otro medio se entrevista a una personalidad de la vida cultura o científica existe una tendencia a situarlo para la fotografía o para el vídeo con una biblioteca de fondo con la finalidad de otorgarle el prestigio que confiere tener una bien nutrida biblioteca. Pero no solo valor intelectual, para ilustrar esta afirmación aquí recogemos una cita del libro de Catalina Romero Buccicardi, en el que se habla de cómo en el Santiago de entre los años 20 y 50 tener una biblioteca bien visible proporcionaba un cierto caché económico, y como posteriormente el lugar que ocupaba el libro comienza a ser sustituido por el automóvil.

“El libro es considerado como un objeto puro que no debe rebajarse a la masificación en serie. De hecho, el libro es considerado un objeto de lujo y la clase media lo utiliza para ganar estatus: históricamente, entre 1920 y 1950, cuando estos sectores vivían todavía en las proximidades de la Alameda, en Recoleta, en Ñuñoa o en La Cisterna, predominaba el primero de estos ámbitos. Los libros estaban presentes en el estante de todo living-comedor que se preciara. Después de 1950, cuando comienzan a trasladarse a Las Condes, Vitacura y La Florida, el lugar del libro lo ocupará el auto. Los libros, al ser objeto de lujo, son caros. Lejos entonces de su alcance, la clase popular sólo tiene acceso a los textos escolares entregados por el gobierno desde fines del siglo XIX. El estado, así, es quien dictamina qué deben y qué no deben leer las personas sin recursos para comprar libros a su elección”. pag. 53

Catalina Romero Buccicardi “Gabriela Mistral: El Libro y la Lectura”. Santiago de Chile: universidad Tecnológica Metropolitana, 2011

Si nuestros niños dejan de leer, o nunca han tenido ese hábito…

 

gustavo-mg-01

El escritor vallisoletano Gustavo Martín Garzo, siempre haciendo gala de una sensibilidad exquisita estima que si un niño deja de leer o nunca tuvo ese hábito no es sólo un fracaso paternal o personal, es un fracaso de todos, de la comunidad, y lo expresa con este lirismo.

“Si nuestros niños dejan de leer, o nunca han tenido ese hábito, si no llegan a interesarles los cuentos, será en definitiva porque nosotros, la comunidad en la que han nacido, ha dejado de ser visitada por los sueños, y hace tiempo que no tiene gran cosa que contar, ni de sí misma ni del mundo que la rodea. No les culpemos por ello, preguntémonos nosotros, como el gigante del cuento, dónde se oculta nuestro corazón y qué ha sido de los sueños y los anhelos que una vez lo poblaron”

Gustavo Martín Garzo: El hilo azul. Aguilar, 2001

Magia para lectores de Kelly Link. Un loco retrato del mundo de las bibliotecas y los bibliotecarios

 4245

Kelly Link “Magia para lectores”. Barcelona: Seis Barral, 2011

Si te gusto la película “Amanece que no es poco” de José Luis Cuerda, casi seguro que te gustará el libro “Magia para lectores” de Kelly Link es una de las novelas más imaginativas, gratificantes y locas que he leído en los últimos años, llena de lirismo y humor corrosivo, con el añadido de un componente profesional igualmente de irónico sobre el mundo de las bibliotecas y los bibliotecarios. Ha sido calificada como un lugar entre la fantasia de J.K. Rowling y la literatura de Alice Munro.

“En Magia para lectores encontrarás infinidad de cosas: un bolso con un pueblo dentro, bibliotecarios que se baten en duelo, sofás probablemente carnívoros, un chico llamado Cebolla… Y es que todos estos cuentos esconden un tesoro. Son los cuentos que siempre has querido leer.”

Jeremy, el protagonista de esta novela, es hijo de una bibliotecaria y aficionado a una serie de televisión pirata titulada “La biblioteca”, en esta serie ocurren hechos insólitos, o no tan insolitos.

ESTRACTOS

“En la televisión, los lobos vagan por la tundra del piso cuarenta de La biblioteca del Mundo Árbol Popular Libre. Cae una fuerte nevada y las bibliotecarias queman libros para entrar en calor, pero únicamente las obras literarias más aburridas y edificantes.”

Es muy gracioso este pasaje de la obra “Magia para lectores” de Kelly Link, una novela en la que todo lo real se desvirtualiza en fantástico e irreal. En este mundo particular se identifican a los profesionales de las bibliotecas recurriendo al tópico femenino, son mujeres que yacen en ataúdes, como si fueran vampiresas dentro de un mundo de realismo mágico que se percibe a través de la televisión.

 

“En la televisión, en La biblioteca del Mundo Árbol Popular Libre es de noche. Todas las bibliotecarias están dormidas y arrebujadas dentro de sus ataúdes, vainas de espada, cámaras secretas para curas, ojales, bolsillos, armarios escondidos o entre las páginas de novelas encantadas. La luz de la luna se derrama a través de las altas ventanas arcuadas y entre los pasillos de librerías, hacia el parque. Fox está de rodillas, arañando la tierra embarrada con las manos. La estatua de George Washington está de rodillas junto a ella, ayudando…

En otro episodio, Fox les roba a las Norn un fármaco mágico (son un grupo de chicas de pop profético que encabeza el espectáculo del cabaré del entresuelo de La biblioteca del Mundo Árbol Popular Libre). Se lo inyecta por accidente, se queda embarazada y da a luz a un puñado de serpientes que la conducen exactamente hasta la estantería en la que las bibliotecarias renegadas habían colocado por error un antiquísimo y terrible libro de magia que nunca se había traducido, hasta que Fox pidió ayuda a las serpientes. Las serpientes se retorcieron y se enroscaron en el suelo formando palabras con el cuerpo, letra tras letra. Mientras traducían el libro para Fox, siseaban y soltaban vapor, hasta que se convirtieron en líneas de fuego y se quemaron por completo”

 

Una cosa casi no me cabe ninguna duda. La mayoría de los bibliotecarios que conozco, y como bibliotecario de futuros bibliotecarios, conozco muchos, por lo general somos profesionales muy vocacionales. A las pruebas me remito. Es muy frecuente entre los bibliotecarios que cuando visitamos una ciudad o un país nos acercamos a conocer sus bibliotecas y hacemos fotografías. Tal como aparece en la divertida compilación de cuentos de Kelly Link, en la que la madre del protagonista es bibliotecaria y cuando organiza un viajes hace un recorrido por las bibliotecas de los lugares que visita

 

“La madre de Jeremy organiza el itinerario para su viaje. Van a parar en bibliotecas de todo el país porque a su madre le encantan las bibliotecas, y también ha comprado una tienda de campaña nueva para dos personas, dos sacos de dormir y un hornillo portátil para poder acampar en caso de que Jeremy quiera acampar, incluso a pesar de que ella odia el campo…   He encontrado una biblioteca en Internet que quiero visitar. Está en Iowa. En la fachada hay un mosaico hecho con maíz en el que salen un montón de dioses y diosas desnudos bailando en un campo de mazorcas, y alguien quiere retirarlo. ¿Podemos ir a verlo antes de que lo quiten?”

La imagen de la biblioteca en el cine (1928-2015).

funnyface

Andrio Esteban, M. R.. [e-Book] La imagen de la biblioteca en el cine (1928-2015). Salamanca, Universidad de Salamanca, 2016

Texto completo

El objetivo del presente trabajo ha sido configurar el perfil de elementos visuales, actividades de usuarios y tareas profesionales que los cineastas han elegido para representar a las bibliotecas públicas a lo largo de su etapa sonora. Para ello, se obtuvo un listado de 855 películas entre 1928 y 2015 (60% fueron norteamericanas y un 7% españolas) en las que se identificaron 1.642 escenas con biblioteca. Un análisis descriptivo permitió detectar 1.220 bibliotecarios y cerca de 9.000 usuarios realizando diversas actividades. Los resultados muestran que la imagen de la biblioteca se configura en la mayoría de los filmes con pocos elementos. Libros, estanterías, tejuelos, etiquetas de materia y algunos ornamentos son suficientes. Por otra parte, el bibliotecario posee en general una imagen más estereotipada que las bibliotecarias, que apenas muestran los rasgos clásicamente asociados ,especialmente si son protagonistas. Sus tareas más frecuentes son la atención al usuario y el trabajo técnico, ordenar el fondo, mantener el orden y el préstamo, labores más próximas al auxiliar que al experto. Para los cineastas la mayoría de los usuarios son varones y se dedican a hablar entre ellos, consultar, leer y estudiar. Desde un punto de vista profesional, para el cine hay dos tipos principales de bibliotecas: la pública y la académica. Sus funciones relacionadas son el apoyo a la educación formal y como lugar de reunión social como imágenes más cinemáticas. En conjunto, la representación de la biblioteca en el cine ha variado relativamente poco desde hace 90 años, a pesar de los grandes avances tecnológicos de la profesión

Posturas que adoptamos al leer en una tablet

Aquí os dejo este Kamasutra de la lectura digital, según 24sutra estas son las posturas para leer en una tablet. Desde luego que no tienen ningún desperdicio, sobre todo por los propio nombres relacionadas todas ellas con una obra literaria ¿Cual es la tuya preferida? La mía es la metamorfosis

Ampliar imagen

24sutra-many-ways-to-read-a-book

Literatura para cuando estás desesperado

bola25c325b1o_archivo

Tenemos que tener en cuento que cuando hablamos de libros y de lecturas, estamos hablando en genérico, pero existen muchos tipos de lecturas y de lectores, como nos recuerda en este extracto de “Los detectives Salvajes” el escritor chileno tristemente desaparecido, Roberto Bolaño. Esta novela reflexiona acerca del hecho de escribir, habal de un chico huérfano, Juan García Madero al que sus tíos le obligan estudiar derecho, aunque el lo que ansía es ser escritor. Según Bolaño esta obra es una suerte de Huckleberry Finn de Mark Twain, donde el Misisipi aquí sería el flujo de voces de la segunda parte donde “se intenta reflejar una cierta derrota generacional y también la felicidad de una generación, felicidad que en ocasiones fue el valor y los límites del valor”

“Hay una literatura para cuando estás aburrido. Abunda. Hay una literatura para cuando estás calmado. Ésta es la mejor literatura, creo yo. También hay una literatura para cuando estás triste. Y hay una literatura para cuando estás alegre. Hay una literatura para cuando estás ávido de conocimiento. Y hay una literatura para cuando estás desesperado. Esta última es la que quisieron hacer Ulises Lima y Belano. Grave error, como se verá a continuación. Tomemos, por ejemplo, un lector medio, un tipo tranquilo, culto, de vida más o menos sana, maduro. Un hombre que compra libros y revistas de literatura. Bien, ahí está. Ese hombre puede leer aquello que se escribe para cuando estás sereno, para cuando estás calmado, pero también puede leer cualquier otra clase de literatura, con ojo crítico, sin complicidades absurdas o lamentables, con desapasionamiento. Eso es lo que yo creo. No quiero ofender a nadie. Ahora tomemos al lector desesperado, aquel a quien presumiblemente va dirigida la literatura de los desesperados. ¿Qué es lo que ven? Primero: se trata de un lector adolescente o de un adulto inmaduro, acobardado, con los nervios a flor de piel. Es el típico pendejo (perdonen la expresión) que se suicidaba después de leer el Werther. Segundo: es un lector limitado. ¿Por qué limitado? Elemental, porque no puede leer más que literatura desesperada o para desesperados, tanto monta, monta tanto, un tipo o un engendro incapaz de leerse de un tirón En busca del tiempo perdido, por ejemplo, o La montaña mágica (en mi modesta opinión un paradigma de la literatura tranquila, serena, completa), o, si a eso vamos, Los miserables o Guerra y paz. Creo que he hablado claro, ¿no? Bien, he hablado claro. “

Roberto Bolaño “Los detectives salvajes” Barcelona : Anagrama, 2000