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La verdadera colección de una gran biblioteca pública es ahora la comunidad misma

 

Use MidWinter to Shape New Librarianship – R. David Lankes

“Las bibliotecas públicas son los lugares donde las comunidades vienen a aprender, crear y soñar juntas. Aquí, gracias al trabajo de bibliotecarios innovadores, las bibliotecas han pasado de ser lugares silenciosos de retiro a lugares ruidosos de compromiso. La verdadera colección de una gran biblioteca pública es ahora la comunidad misma. Los herreros y panaderos organizan conversaciones. Los bibliotecarios prestan libros e instrumentos musicales y estudios de grabación. En lugar de llevar el mundo a la comunidad, estas bibliotecas se han convertido en altavoces que transmiten la comunidad al mundo. Estas bibliotecas públicas se han convertido en la cuna de la creación cultural.”

R. Davis Lankes.

 

Davis Lankes. The Atlas of New Librarianship(The MIT Press) Har/Chrt Edition, 2018

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¿Le pones música a tus lecturas?

 

 

 

¿Le pones música a tus lecturas?

por

Alessandro Pierozzi (Alex)

 

En este capítulo Alessandro Pierozzi, que es músico y bibliotecario del Centro de Documentación de la Comunidad de Madrid

 

Enlaces a las Playlists de Spotify ·

Los clásicos · https://open.spotify.com/user/alexpie… ·

Novelas · https://open.spotify.com/user/alexpie… ·

Ensayos · https://open.spotify.com/user/alexpie… ·

Juvenil https://open.spotify.com/user/alexpie…

Vídeos empleados – La puerta de Alcalá – Ana Belén y Víctor Manuel (Festival de Viña del Mar, 1997 – From FESTIVALDEVINACHILE) – Suite Iberia, Albéniz (Alicia de Larrocha – From AdL Channel)

 

La biblioteca invisible

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“Claro que, desde que Lasswitz y Borges habían escrito sus respectivos cuentos hasta nuestros días, se había producido un cambio tecnológico que modificaba las cosas de manera sustancial: Internet y los ordenadores habían transformado por completo el sistema de recogida, de almacenamiento, de recuperación y de transmisión de la información. Sí, una máquina bien dotada podía hoy día encargarse de efectuar todas las combinaciones posibles de todos los caracteres conocidos, guardar los resultados en su memoria y al mismo tiempo difundirlos al mundo entero sin solución de continuidad. Es decir, para crear la biblioteca universal o la biblioteca de Babel ni siquiera se necesitaba ya papel y mucho menos disponer de un espacio —en los casos de los cuentos de Lasswitz y de Borges, inconmensurable, tan grande como el propio universo— adecuado. Todo lo contrario, la biblioteca invisible, que ni siquiera necesitaba existir físicamente, se había convertido a la postre en lo más parecido a la biblioteca global, puesto que se encontraba en todos los sitios a la vez; se podía acceder a ella desde cualquier lugar: nuestra casa, el parque, la oficina, etc. Pero ni siquiera este hecho explicaba la existencia de La biblioteca. ¿Quién iba a querer perder el tiempo programando tal número de combinaciones y con qué fin? Por no mencionar el tiempo que llevaría discriminar diálogos y demás que se correspondieran con lo que Natalia y yo hablábamos. Era absurdo.

 

 

Emilio Calderón. La biblioteca. Titivillus, 2013

 

Argumento

Cuando Pepe Dalmau regresa a Madrid de Nueva York para enterrar a su padre, muerto en extrañas circunstancias, aprovecha para retomar una vieja relación con su vecina Natalia, que es hija de un afamado librero de viejo apellidado Santos.

Reanudado de nuevo el contacto con Natalia, ésta desaparece de pronto. Entonces Santos le confesará al joven que todo es fruto de una extorsión, que la muchacha ha sido secuestrada por haber incumplido un acuerdo comercial: robar por encargo un libro que se encuentra en la Biblioteca Nacional de Madrid.

Ante la imposibilidad por parte de Santos de llevar a cabo el mencionado robo, Pepe Dalmau se ofrecerá a cumplir el encargo con el único propósito de salvar a Natalia.

Sin embargo, los problemas sólo acaban de comenzar, pues cuando Pepe Dalmau lee el primer capítulo del libro que ha de sustraer, descubre que la historia que contiene es la suya propia, la historia que él mismo está viviendo.

Las “infames” bibliotecarias

 

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REVISTA LUZE

Las “infames” bibliotecarias

REVISTA LUZES

No fueron héroes ni persiguieron la notoriedad. Trabajaron a destajo, en silencio y sin descanso, con el convencimiento de que la expansión del libro y la lectura propiciarían la conquista de la justicia igualitaria y el fin de la discriminación social.

 

Ver en Público

 

Formaron un colectivo que, junto con el de la enseñanza, tal vez represente lo mejor de aquella república nacida con la primavera y la alegría. Aquellos hombres y aquellas mujeres que ponían orden en las bibliotecas, en los archivos y en los museos arqueológicos tenían la seguridad de que socializar la lectura pública supondría avanzar con paso firme por la senda democrática, libre y solidaria rojiza por la II República. El artículo 1º de la Constitución decretada y sancionada en diciembre de 1931 definía el Estado como “una República democrática de trabajadores de todas las clases”. Olvidaron añadir “¡y de bibliotecarios!”.

Porque aquellos bibliotecarios, en la mejor tradición libertaria y obrerista, entendieron la instrucción como un arma de progreso invencible. Y sabían que la derrota del analfabetismo posibilitaría asentar el régimen democrático y de libertades instaurado por la República. Combatir con todas sus fuerzas el 43% de iletrados existentes en España, según el censo de 1930, fue una tarea tan mayúscula como prioritaria. Las nuevas autoridades también lo entendieron así. Eran conocedoras de la inviabilidad del régimen republicano si antes no se daba una solución idónea al problema de la carencia de instrucción: la falta de cultura propicia esclavos y mente fáciles de manipular.

Libros que muerdan

 

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“Pienso que sólo debemos leer libros de los que muerden y pinchan. Si el libro que estamos leyendo no nos obliga a despertarnos como un puñetazo en la cara, ¿para qué molestarnos en leerlo? ¿Para que nos haga felices, como dice tu carta? Cielo santo, ¡seríamos igualmente felices si no tuviéramos ningún libro! Los libros que nos hagan felices podríamos escribirlos nosotros mismos, si no nos quedara otro remedio. Lo que necesitamos son libros que nos golpeen como una desgracia dolorosa, como la muerte de alguien a quien queríamos más que a nosotros mismos, libros que nos hagan sentirnos desterrados a los bosques más remotos, lejos de toda presencia humana, algo semejante al suicidio. Un libro debe ser el hacha que rompa el mar helado dentro de nosotros. Eso es lo que creo”.

Franz Kafka

“Carta a Oskar Pollak” 1904

La curiosa foto de la chica que lee atentamente en la biblioteca de Tianjin

 

Copyright Trey Ratcliff www.StuckInCustoms.com

Comentario del fotógrafo Trey Ratcliff:

“No suelo hacer tomas escénicas, ¡pero esta vez lo hice! Estuve en una biblioteca increíble en Tianjin con Curtis y una de las damas del Ritz-Carlton. Pensé que la foto se vería mejor con una persona allí fingiendo leer un libro, ¡y así es! Fue bastante divertido porque en la primera toma nos dimos cuenta de que el libro estaba al revés.”

Trey Ratcliff

El cuidado de los libros

 

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“Toma un libro en tus manos como Simon el justo tomo al niño Jesús en sus brazos para llevarlo y besarlo. Y cuando termines de leer, cierra el libro y da gracias por cada palabra que salga de la boca de Dios; porque en el campo del señor has encontrado un tesoro escondido”.

 

Thomas Á Kempis “Doctrinale juvenum”

 

El tremendo enfado de la bibliotecaria con un usuario que coloca el libro al azar en la biblioteca

 

 

 

María: ¿Cómo dice? ¿Qué estás haciendo? ¿Estabas guardando ese libro? Parecía que estabas guardando ese libro. Supongo que no sabías que tenemos un sistema para ordenar los libros. Sabes, tengo curiosidad, estabas poniendo ese libro al azar en el estante, ¿es eso? Nos acabas de dar una gran idea. Quiero decir, ¿por qué perdemos el tiempo con el sistema decimal de Dewey, cuando tu sistema es mucho más fácil? Mucho más fácil. Pondremos los libros en cualquier lugar. ¿Escucharon eso, todos? Nuestro amigo nos ha dado una gran idea. Pondremos el libro en cualquier maldito lugar que elijamos. NO NOS IMPORTA. ¡¿Verdad?! ¿No es así?

Bueno, tranquilos !! No es una escena real, pertenece a la Party Girl (1995), Mary la bibliotecaria observa a un usuario mientras coloca un libro en la estantería al azar, y le reprende de manera contundente

Director: Daisy von Scherler Mayer

Historia original de: Harry Brickmayer

Reparto: Daisy von Scherler MayerHarry Brickma

Argumento: Mary es una joven de espíritu libre, con un apartamento en mal estado en Nueva York y un vestuario de alta costura. Llama a su madrina, una bibliotecaria, por el dinero de la fianza después de ser arrestada por dar una fiesta ilegal. Para devolver el préstamo, comienza a trabajar como empleada de la biblioteca. Al principio lo odia, pero cuando se le reta decide dominar el Sistema Decimal Dewey y convertirse en una gran empleada de biblioteca, mientras se enamora de un vendedor de falafel y ayuda a su compañero de cuarto en su objetivo de convertirse en un DJ profesional.

 

Leíamos todo… sacábamos libros de todas las bibliotecas del mundo

 

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Parecía poseernos una especie de fiebre de saber y conocer todo lo que se producía en el ámbito (…) Y, sobre todo, leíamos, leíamos todo lo que nos caía en las manos. Sacábamos libros de todas las bibliotecas públicas y, unos a otros, nos dejábamos prestados los hallazgos que conseguíamos encontrar. Pero la mejor academia, el lugar donde mejor se informaba uno de todas las novedades, era el café.

Para comprenderlo, hay que saber que el café vienés es una institución muy especial, incomparable con ninguna otra a lo largo y ancho del mundo. Se trata, de hecho, de una especie de club democrático, abierto a todo aquel que quiera tomarse una taza de café a buen precio y donde, pagando esta pequeña contribución, cualquier cliente puede permanecer sentado durante horas, charlando, escribiendo, jugando a cartas; puede recibir ahí el correo y, sobre todo, consumir una cantidad ilimitada de periódicos y revistas.

 

STEFAN ZWEIG en “El mundo de ayer”.