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La biblioteca del amor no correspondido

The Library of Unrequited Love by Sophie Divry

El libro está dedicado a “A todos aquellos hombres y mujeres que siempre encontrarán más fácilmente un lugar para sí mismos en una biblioteca que en la sociedad”

Sophie Divry autora de Signatura 400

Divagaciones de una bibliotecaria de mediana edad sobre libros, autores y sobre un hombre del que está enamorada. “La biblioteca del amor inquieto” es un monólogo interminable, sin saltos de capítulo, ni siquiera de párrafo. La bibliotecaria sin nombre se revela plenamente en su discurso. Puede ser una mujer tediosa y bastante patética en muchos aspectos, pero su vivacidad intelectual y sus opiniones firmes, aunque a veces confusas, hacen disfrutar de su compañía. Es un monólogo. Se desarrolla en el sótano de una biblioteca. Es honesto, aunque deja un poso de amargura y soledad.

En el libro destaca su apasionada discusión sobre el Sistema Decimal Dewey, y su relación de amor-odio con los libros y su desprecio por todo lo que esté por debajo de la máxima calidad.

Algunos extractos:

“Entrar en la biblioteca es, ni más ni menos, que volver al regazo de tu mamá. Sí, como mamá, la biblioteca te da un beso mágico y todo es mejor. ¿La vida amorosa está en ruinas? ¿Odia a todo el mundo? ¿Desesperación por el estado del planeta? ¿Dolor de cabeza? ¿Insomnio? ¿Indigestión? ¿Callos? Le aseguro que no hay nada que la biblioteca no pueda curar”.

“Mantengo una conversación con un libro. Puede ser muy íntimo. ¿Quizás tu mismo conozcas esta sensación? La sensación de que estás teniendo un intercambio intelectual con el autor, siguiendo su línea de pensamiento, y podéis acompañaros mutuamente durante semanas”.

“Ser bibliotecario no es un trabajo especialmente de alto nivel, te lo aseguro. Se parece bastante a estar en una fábrica. Soy un trabajador de la cadena de montaje cultural. Así que lo que hay que saber es que, para ser bibliotecario, tiene que gustarte la idea de la clasificación, y ser de naturaleza dócil. Sin iniciativa, sin espacio para lo inesperado…”

“Espiritualmente, podemos por fin llenar el terrible vacío que nos convierte en simples gusanos que se arrastran por esta tierra. Esos interminables estantes de libros nos reflejan una imagen ideal, la imagen de toda la gama de la mente humana.”

“Conocer una biblioteca es dominar toda la cultura, es decir, el mundo entero”.

“Nunca estás solo si vives rodeado de libros”.

“Cuando estoy leyendo, nunca estoy solo, tengo una conversación con el libro”.

“No hay que compadecerse de los libros malos. Ante la duda, échalo, ese es mi lema”.

“El libro y el lector, si se encuentran en el momento adecuado en la vida de una persona, pueden hacer saltar chispas, encenderte, cambiar tu vida”.

Imagen social de las bibliotecas y los bibliotecarios

CONFERENCIA DEL DIA DEL LIBRO PARA UNESCO-FUNDAMAYA 23 de abril 2021 a las 18 h. de España y 10 h. am de Guatemala – IMAGEN SOCIAL DE LAS BIBLIOTECAS Y LOS BIBLIOTECARIOS

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La identidad profesional es el conjunto de atributos, creencias, valores y experiencias que contribuyen a que una comunidad defina los roles profesionales de sí misma. Un conjunto fijo de ideas a menudo exageradas y distorsionadas, que configuran una imagen mental que considera que todos los miembros de un grupo son iguales, permitiendo poca o ninguna individualidad o juicio crítico. Pero esta imagen ¿Cómo está cambiando en la era digital esta imagen omnipresente? ¿Cómo afecta a nuestro trabajo diario, nuestras carreras, y al futuro profesión? ¿Qué podemos hacer para vencer las viejas y cansadas percepciones y crear nuevas imágenes positivas?

El bibliotecario del Templo Jedi: libros, lecturas y bibliotecas en el cine

El bibliotecario del Templo Jedi: libros, lecturas y bibliotecas en el cine

Con motivo del Día del Libro 2021, el Seminario de Información y Educación ha elaborado la guía Claquetas y Letras: una guía sobre cine, lectura, libros y bibliotecas, que recoge una docena de películas seleccionadas en las cuales la lectura, los libros y las bibliotecas desempeñan un papel fundamental en el desarrollo del relato. Claquetas y Letras recoge una selección que responde a diferentes edades e intereses, desde el corto Los fantásticos libros voladores del señor Morris Lessmore, pasando por aventuras como Matilda y La princesa prometida, incluyendo éxitos más recientes como La sociedad literaria y el pastel de piel de patata o La ladrona de libros, hasta llegar a clásicos como El nombre de la rosa y Fahrenheit 451. La presentación de la guía se acompañará con la conferencia «El bibliotecario del Templo Jedi: libros, lecturas y bibliotecas en el cine«, que impartirá Francisco Javier Millán Almenar, crítico de cine y Diplomado en Biblioteconomía y Documentación (Univ. de Zaragoza). Es autor de libros de géneros cinematográficos como la trilogía compuesta por Generación Goonies (2015), Galaxia Lucas: Más allá de la Fuerza (2017) y Destino Camelot: Reinos mágicos del cine y la televisión (2019) Su última publicación, Los Goonies nunca dicen muerto (2021), es uno de los éxitos editoriales del sector en este momento.

El bibliotecario como detective en el cine y la literatura

“Muchas novelas de misterio protagonizadas por un detective aficionado colocan a un bibliotecario en ese papel. Con razón: fuera de las fuerzas del orden, ninguna profesión se presta más fácilmente al papel de detective. La Biblioteconomía requiere una combinación de temperamento y educación que produce un profesional con una poderosa curiosidad y el conjunto de habilidades para satisfacerla, sin importar lo oscuro que sea el hecho que buscamos. Aunque a menudo se nos tacha de ratas de biblioteca sin pretensiones y con chaquetas de punto, nuestro trabajo requiere rasgos que se asocian más a menudo con nuestros colegas del mundo de la investigación”.

M. E. Hilliard “Why librarians are natural born detectives” CrimeReads, 2021

WHY LIBRARIANS ARE NATURAL BORN DETECTIVES

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Hacemos una buena investigación. Adelante, pruébenos. Pero le advertimos: acercarse al mostrador de referencia y comenzar su pregunta con un “Probablemente no pueda encontrar esto, pero…” es ir directamente al Triple Desafío. No te librarás de ello. Puede que tengas suerte y te encuentres con un bibliotecario que prefiera el consejo de los lectores, un grupo que puede nombrar cualquier título con una palabra clave y el color de la cubierta. Estos bibliotecarios localizarán el dato necesario, le recomendarán algunas lecturas relacionadas y le enviarán por el camino adecuado. No se conformará con la simple respuesta anterior. En lugar de ello, se sumergirá en la madriguera de información que le parezca más prometedora, y le dará una respuesta completa a su pregunta, le proporcionará una lista de fuentes verificadas y citables, y se ofrecerá a conseguirle el material original en una pequeña biblioteca del noroeste de Montana gracias al milagro del préstamo interbibliotecario. Tal vez su pregunta es algo que cree que debería ser sencillo, pero Internet no ha producido nada que pueda utilizar. Tenemos la paciencia y la habilidad para navegar por esas torpes interfaces de búsqueda de bases de datos y proporcionarle información revisada por expertos. Posiblemente su pregunta sea de carácter más personal: le gustaría echar un vistazo a la última voluntad y testamento de su difunto tío abuelo Moneybags. Podemos decirle dónde ir a buscarlo, porque sabemos que no todo está en la web, y que a veces hay que husmear a la antigua usanza: en persona.

Se nos da bien extraer información. La entrevista de referencia es un estudio en el arte del interrogatorio indirecto. No preguntar “¿Por qué?” o “¿Para qué?” son reglas cardinales. Así, cuando el usuario habitual, conocido por sus problemas con los vecinos ruidosos, pide información sobre la extracción de cianuro de los huesos de melocotón, no preguntamos. Preguntar si el usuario tiene un melocotonero en el jardín, o si necesita saber cuánta fruta debe comprar es una pregunta aceptable, al igual que “¿Necesitará una lista del equipo necesario?” en caso de que no tenga un laboratorio de química montado en casa. La decisión de ofrecer la información de por que utilizar huesos de albaricoque podría ser más eficaz depende de cada bibliotecario. Estas preguntas indirecta y la escucha atenta pueden provocar una gran cantidad de información, a menudo más de la que nos gustaría escuchar. Para el bibliotecario/detective, escuchar que los suegros del cliente le creen responsable de la muerte de su cónyuge y por qué, o que el médico local está siendo investigado por mala praxis puede ser útil. Los demás no queremos ver su sarpullido ni escuchar su última teoría conspirativa, pero estaremos encantados de dirigirle a una fuente de información sobre cualquiera de las dos cosas.

Somos discretos. La privacidad de los usuarios es primordial. Lo que lea o investigue no es asunto de nadie más que suyo, siempre que no infrinja la ley o la política de la biblioteca mientras esté en las instalaciones. Lo que se discute en el mostrador de referencia se queda en el mostrador de referencia. Este énfasis en la privacidad se extiende a todo el personal de la biblioteca, independientemente del tipo de biblioteca o de la naturaleza del trabajo. Los archiveros suelen tener que determinar los encabezamientos de materia de los materiales a los que, según sus creadores, no se puede acceder públicamente hasta que haya transcurrido un periodo de tiempo determinado. Examinan el contenido y guardan silencio al respecto. Ya sea escaneando libros para su consulta, respondiendo a preguntas u organizando memorias para las generaciones futuras, los secretos de los usuarios están a salvo con nosotros. Intentar sobornarnos con productos recién horneados o bebidas gratis no le llevará a ninguna parte, aunque le animamos a que lo intente.

Desafíos del profesional de la información: formación y creatividad para posicionarse en el mundo actual

“Desafíos del profesional de la información: formación y creatividad para posicionarse en el mundo actual”

Conferencista: Julio Alonso Arévalo (Universidad de Salamanca, España)

Modera: Paulina Szafran. Coordinadora. Profesora Agregada. Departamento Información y Sociedad – Instituto de Información (FIC)

15 de abril de 2021 a las 15:00 hs (Uruguay) 20:00 hs (España)

Entrevista muy personal a Julio Alonso Arévalo

“La palabra bibliotecario entraña un encanto único, un carácter romántico y un vocablo que por sí mismo genera confianza”

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Entrevista muy personal que le hemos realizado al bibliotecario de la USAL Julio Alonso Arévalo. número 17 de la revista online, trimestral y gratuita que nuestro Centro de Formación “Auxiliar de Biblioteca” S.L.U. edita, sobre Biblioteconomía en España, titulada DESIDERATA. Comprende los meses de abril, mayo y junio de 2021.

Bibliotecas públicas: profesionales para todos los públicos

Bibliotecas públicas: profesionales para todos los públicos: IX Congreso Nacional de Bibliotecas Públicas. Madrid: Ministerio de Cultura y Deporte, 2019

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El IX Congreso Nacional de Bibliotecas Públicas se celebró en el Riojaforum de Logroño los días 28, 29 y 30 de noviembre de 2018.

El Congreso, que el Ministerio organiza cada dos años, contó en esta ocasión con la colaboración de la Consejería de Desarrollo Económico e Innovación de La Rioja y el apoyo de los Comités Científico y Organizador, en el que participaban profesionales de las Comunidades Autónomas, la FEMP, fundaciones y asociaciones profesionales de bibliotecas.

Desde hace dos décadas hemos asistido a un escenario de transformaciones profundas que se han sucedido a un ritmo vertiginoso. Internet ha supuesto una verdadera revolución que ha afectado a nuestra forma de ver el mundo, cada vez más globalizado, y de relacionarnos, en una sociedad hiperconectada.

El ámbito de la biblioteca pública no ha sido ajeno a estas transformaciones. Bien al contrario, como instituciones a pie de calle, en contacto directo con la ciudadanía e íntimamente relacionado con la información y la documentación, se ha visto enormemente afectado por estos cambios: durante más de un siglo fueron las instituciones que ostentaban prácticamente en exclusiva la llave de acceso al conocimiento para gran parte de la población.

Estos cambios han afectado directa e inevitablemente a los profesionales que trabajaban en las bibliotecas. Este pareció el momento de realizar una reflexión acerca del papel que desempeñaban los profesionales de las bibliotecas públicas españolas en la sociedad: qué demandaban y qué ofrecíamos a nuestros usuarios reales y potenciales, qué formación debíamos impartir a las futuras generaciones de bibliotecarios, qué competencias debíamos adquirir y cuáles eran las habilidades de los profesionales que integran nuestras plantillas. Todo ello para intentar discernir cuál era nuestro lugar dentro de la sociedad, de qué forma podíamos ser más útiles a una ciudadanía que posee autonomía informacional, unas altas expectativas tecnológicas y para la cual la biblioteca pública era una de las instituciones con más prestigio.

Por otro lado, han surgido nuevas tendencias en la gestión de las instituciones que se han alejado del modelo jerárquico para centrarse en procesos abiertos, inclusivos y transparentes. En qué medida la gestión de nuestras bibliotecas ha cambiado y hacia dónde se dirigía en este sentido era un tema de gran interés para la comunidad bibliotecaria.

Los servicios de las bibliotecas públicas orientados a minorías y sectores desfavorecidos también ocuparon un lugar destacado. Debíamos asegurar que las personas que pertenecían a estos colectivos hicieran uso de las bibliotecas públicas de la forma más independiente posible. El Congreso Nacional de Bibliotecas Públicas era un marco inigualable para impulsar un plan o estrategia nacional que estableciera la hoja de ruta para que las bibliotecas supieran cómo actuar para conseguir una biblioteca inclusiva.

A lo largo de estos 3 días profesionales del mundo académico, responsables de políticas bibliotecarias y de gestión y, por supuesto, bibliotecarios debatieron en torno a todos estos temas. Juntos, para intentar vislumbrar el futuro de nuestra profesión.

¿Una biblioteca sin colección? ¿Colecciones sin biblioteca?

Tesnière, Valérie. “Une bibliothèque sans collection ? Des collections sans bibliothèque ?”. Bertrand, Anne-Marie, et al.. Quel modèle de bibliothèque ? Villeurbanne: Presses de l’enssib, 2008. (pp. 140-151)

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En 1997, en el mundo científico, la representación generalizada de la biblioteca es la de un lugar donde debe prevalecer la relevancia de la información buscada. Esta concepción se remonta al auge de las prácticas de documentación y las bases de datos factuales en los años 70. La contrapartida es la relegación de las colecciones físicas, construidas a lo largo de los años, al almacén de las antigüedades, con la excepción de dos o tres disciplinas como las matemáticas y la química, que todavía sienten la necesidad de referirse a los logros antiguos. Ya no hay que preocuparse por la cantidad, ni perder el tiempo buscando la calidad en la producción editorial actual, en este caso académica. La potencia de las nuevas herramientas informáticas, así como de Internet están desplazando las prácticas de excelencia profesional hacia la asistencia personalizada a la investigación, en un universo de información cada vez menos organizado. Esta constatación de un aumento del poder de los servicios en las bibliotecas se corresponde con la aparición del concepto de biblioteca digital.

¿Es esta la prioridad? ¿Se han entendido bien los problemas? ¿Dónde está el valor añadido de la biblioteca y del bibliotecario? Existe una brecha radical entre las bibliotecas de investigación y las bibliotecas públicas, en el sentido amplio del término, es decir, las bibliotecas que acogen a los lectores en formación inicial o continua o a los lectores implicados en un proceso cultural; entre la investigación, en particular la científica, que se está desplazando masivamente a Internet, y el resto. Esta es la principal línea divisoria: por un lado, un público iniciado que no puede trabajar sin herramientas en línea y para el que la biblioteca es sobre todo un centro de gestión de suscripciones en línea, y por otro, un público que está “aprendiendo”, ya sea como estudiante o a lo largo de su vida.

Por lo que estamos asistiendo a una especie de evaporación de la noción de colección, que socava la identidad de la biblioteca. Las bibliotecas científicas se están convirtiendo en un lugar en el que la colección ya no existe, o al menos la colección construida por otros (editor, agregador de contenidos) pone en cuestión la profesión tradicional de bibliotecario (selección y conservación). Pensemos, por ejemplo, en estos pocos puntos:

  • ¿Qué lugar ocupa la selección?
  • Tendencia a estandarizar la oferta acentuada por un modelo económico dominante
  • Pago de un derecho de uso con validez y duración limitadas frente a la adquisición de un documento
  • Derechos de archivo mal asegurados y continuidad incierta del servicio.

Pero hay que recordar que, desde el siglo XIX, los editores también han tendido a imponer a los bibliotecarios sus colecciones comerciales (las estanterías de Que sais-je?), y que el papel ácido ha confundido durante algún tiempo a las instituciones con misiones explícitas de conservación. La novedad de la documentación electrónica y el acceso a distancia es el reto que supone el lugar físico de la biblioteca.

Entonces, ¿Es el bibliotecario un facilitador de la vida literaria en la esfera pública y no comercial? ¿O un supertécnico en el manejo de la documentación en línea? En el mejor de los casos, ¿un buen documentalista capaz de encontrar información relevante? ¿Todo esto al mismo tiempo? Uno tiene la sensación de que los sectores de la universidad y de la lectura pública son estancos, cada uno envidiando al otro una habilidad más desarrollada (ya sea la mediación cultural o la mediación documental a través de la tecnología digital) hacer una síntesis que sería muy necesaria para recuperar la identidad original de la profesión.

Dado que se ha llevado a cabo la reimaginación y modernización de los espacios de las bibliotecas, la atención se centra en estas nuevas instalaciones. Patrick Bazin, al definir una nueva generación de servicios para la biblioteca pública, señala que la colección está siendo cuestionada. “Es esta noción de convivencia la que acerca a las bibliotecas de lectura pública y a las bibliotecas universitarias: la función documental de la biblioteca pública disminuye mientras que su función cultural y social, fuertemente basada en el lugar de convivencia que constituye, aumenta y parece tener un futuro prometedor. La virtualización de los servicios va acompañada de una demanda cada vez mayor de lugares de convivencia, reales… ¿Hay que llegar a afirmar, como hace Patrick Bazin, que la noción de colección, base del dogma de la mayoría de las bibliotecas, está perdiendo relevancia?” Pero, ¿por qué vamos a una biblioteca? ¿Qué pasó con la colección de la biblioteca? Probablemente no deberíamos precipitarnos. ¿Es la biblioteca sólo un lugar de sociabilidad, como un lugar cultural más, igual de legítimo para desarrollar este tipo de servicios? La pérdida de puntos de referencia, consecuencia de las grandes transformaciones de la profesión con la llegada de Internet, no debe conducir a una valoración de la biblioteca desfasada respecto a la percepción que los usuarios siguen teniendo de ella. No todas las situaciones son iguales: hay efectos de tamaño, hay riesgos reales de desafección. El lugar no responde a todo.

Manifiesto para los profesores bibliotecarios del siglo XXI

Valenza, J. Manifesto for 21st century teacher librarian. 2012

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¿Qué debes esperar de un bibliotecario escolar en lo que a la lectura se refiere?

—Considera  nuevas  formas de  promover  la  lectura.  Suministra  a los alumnos audiolibros descargables, Playaways, Kindles, iPads, Nooks.
—Comparte aplicaciones para leer libros electrónicos con los estudiantes para sus iPhones, droids, iPads y otros dispositivos móviles (por ejemplo, consulta Gale’s AccessMyLibrary, School Edition).
—Promociona libros,  para que tus estudiantes los compartan, utilizando  aplicaciones basadas en  las redes  sociales  como  Shelfari,  Good Reads, o LibraryThing.
—Tus estudiantes bloguean o tuitean o trabajan en red sobre algo que  están  leyendo. —Los salvapantallas de tu escritorio promueven buenas lecturas, no como los salvapantallas de Dell, Apple o HP.
—Crea enlaces a colecciones de libros gratuitas disponibles utilizando  herramientas  como  Google  Books  o  International  Children’s  Digital Library (consulta su explorador de libros electrónicos).
—Haz reseñas y promueve la lectura de libros en tus propios blogs, entradas en la Wikipedia y otros sitios web. (Recurre también a Reading2.0 y BookLeads Wiki para la promoción de la lectura).
—Sube libros electrónicos a tus sitios web para animar a la lectura y apoyar el aprendizaje.
—Trabaja con los alumnos para crear y compartir trailers o comentarios  sobre  libros. ¿Y desde el punto de vista de la comunicación y la publicación?
—Ten en cuenta que la comunicación es el producto final de la investigación y enseña a los alumnos cómo comunicar y participar activamente e involucrarse. Considera nuevas herramientas de comunicación interactiva y  participativa  para  los  proyectos  de  los  estudiantes.
—Interactúa y colabora con tus alumnos, incorpóralos a tus quehaceres, llena tu espacio físico y virtual con su trabajo y aportaciones (vídeos, música original, arte).
—Ten en cuenta y celebra que los estudiantes hoy en día pueden publicar sus escritos digitalmente. A modo de ejemplo, consulta Digital Publishing  o  Digital  Storytelling.

He aquí una lista de cosas que creo que los bibliotecarios docentes deberían olvidar:

  1. Que las pequeñas cosas realmente importan a quienes servimos y enseñamos.
  2. Que hay que cerrar anualmente una biblioteca para hacer inventario.
  3. Que la lógica booleana es la mejor estrategia de búsqueda desde el pan de molde.
  4. Que Wikipedia es mala, o menos que buena, en casi todos los contextos.
  5. Que las bases de datos son las únicas fuentes online con valor y credibilidad.
  6. Que tener una presencia en la web realmente buena y útil, es opcional.
  7. Que otra persona es la responsable exclusiva o última del aprendizaje relacionado con las tecnologías de la información y la comunicación y de la búsqueda.
  8. Que el precio que se cita inicialmente es el que hay que pagar.
  9. Que los “vendedores” tienen la última palabra.
  10. Que las cuestiones relacionadas con el Uso Justo se van a responder generalmente con la palabra no.
  11. Que “no” significa realmente “no” o seguirá significando “no” cuando se trata de cuestiones relacionadas con el acceso a las herramientas de información y comunicación de hoy en día y la libertad intelectual.
  12. Que la libertad intelectual es una frase relacionada únicamente con los libros.
  13. Que las bibliotecas deben estar tranquilas.
  14. Que las bibliotecas deben estar ordenadas.
  15. Que la eficacia y el impacto de una biblioteca debe medirse por el número de libros que circula.
  16. Que sus interesados sabrán automáticamente lo que aporta a la cultura de su escuela o de su comunidad.
  17. Que una biblioteca es simplemente un lugar para conseguir cosas.
  18. Que su colección debe ser just-in-case y no just-in-time.
  19. Que otra persona es responsable de tu desarrollo profesional.
  20. Que la ubicuidad no cambiará profundamente tu práctica.
  21. Que tu biblioteca está limitada por sus paredes.
  22. Que su biblioteca está abierta de 8 a 15 horas.
  23. Que hay una caja. (para pensar fuera)

Joyce Kasman Valenza loves her work as the librarian at Springfield Township High School (PA)

Tomado de Lankes. David R. Ampliemos expectativas

¿Conoces lo que saben los bibliotecarios?

Do You Know What Librarians Know? Libraries, just like any institution, require specialized skills to be successful.
Oleg Kagan Every Library Jan 5 ·

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Al igual que los investigadores privados, los bibliotecarios tenemos un conjunto de conocimientos tangibles que nos son propios. Para un investigador privado, la búsqueda de personas empieza por saber qué recursos utilizar; ciertas bases de datos son mejores para determinadas consultas, mientras que para algunas es mejor tratar con otras personas. Parte del oficio de investigador privado consiste en saber cuál es cuál. Al ver a las bibliotecas como centros comunitarios y a los bibliotecarios como generalistas, a menudo olvidamos que un título en biblioteconomía (un MLS, o MLIS) no se entiende simplemente como un camino hacia un trabajo profesional, sino como un símbolo de que los bibliotecarios tienen un conocimiento específico, y ese conocimiento es real.

Es cierto que cualquiera puede desarrollar sus habilidades de investigación leyendo el libro de Thomas Mann The Oxford Guide to Library Research, y sin embargo la mayoría de la gente no lo hace. En cambio, van a la biblioteca y preguntan. Como hice algunos cursos útiles en la escuela de biblioteconomía y tengo mucha experiencia en comprender el panorama de la información, puedo determinar lo que esa persona necesita. Entonces puedo utilizar mi conocimiento de libros de referencia específicos, bases de datos, organizaciones y cómo descubrir estos recursos, para orientar a la persona en la dirección correcta.

Nuestro dominio de la búsqueda es una habilidad (algunos lo llamarían un superpoder), nuestra capacidad para reconocer que un resultado de búsqueda es bueno y útil también es una habilidad, al igual que nuestra delicadeza para ayudar a los usuarios a comprender sus propias necesidades, y esto es sólo un área de conocimiento tangible que está relacionada con el servicio al público. Y fuera de la vista del público, los conocimientos de un catalogador sobre el control bibliográfico, los conocimientos de un informático sobre los sistemas de catálogo en línea y el software de circulación, los conocimientos de un bibliotecario de adquisiciones sobre los principios de desarrollo de la colección son todos únicos en la biblioteconomía y vitales para el funcionamiento de una biblioteca.

La gente confía en que los trabajadores de las bibliotecas tienen los conocimientos necesarios para ayudarles en sus investigaciones y otras necesidades, a menudo sin pensar en cuáles son esos conocimientos específicamente. Para ayudar a salvar esa brecha de información, he aquí algunos ejemplos de lo que hacen los bibliotecarios y los conocimientos que les ayudan a conseguirlo:

Lo que hacemos: Crear listas de libros, guías temáticas y hojas de recursos sobre temas, géneros o conceptos específicos.
Lo que sabemos: Cómo encontrar, evaluar, seleccionar y presentar fuentes especializadas de calidad en respuesta a una necesidad identificada de la comunidad.

Lo que hacemos: Organizar un torneo de videojuegos para adolescentes locales.
Lo que sabemos: Cómo fomentar una interacción sana y competitiva en diversos adolescentes. También, por así decirlo, que los videojuegos y la literatura no son actividades mutuamente excluyentes; ambas pueden ser beneficiosas para desarrollar el pensamiento crítico y las habilidades sociales.

Lo que hacemos: Presentar a un patrón documentos gubernamentales que contienen información crucial para su investigación.
Lo que sabemos: El alcance de las publicaciones gubernamentales, cómo están organizadas y dónde acceder a ellas. De hecho, hay bibliotecarios de documentos gubernamentales que son expertos en la materia.

Lo que hacemos: Impartir una clase de informática para principiantes.
Lo que sabemos: Cómo reconocer una necesidad de la comunidad, planificar los resultados del aprendizaje para un grupo demográfico específico, hacer una presentación, evaluar el rendimiento de los estudiantes y adaptar futuras clases.

Lo que hacemos: Presentar un cuento.
Lo que sabemos: Qué libros, juegos de dedos, canciones, cuentos de fieltro, etc. son adecuados para cada grupo de edad, métodos para atraer a los participantes reacios, cómo modelar y explicar a los cuidadores las actividades saludables para el desarrollo, y más.