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Formación en línea de Bibliotecarios de Gestión de Datos de Investigación (RDMLA)

 

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Research Data Management Librarian Academy (RDMLA).

https://rdmla.github.io/

La gestión de datos de investigación es una de las tendencias fundamentales que todos los programas establecen como una de las líneas prioritarias en el horizonte de las bibliotecas universitarias y de investigación.

Research Data Management Librarian Academy (RDMLA). RDMLA es el resultado de una asociación única y exitosa entre un programa académico LIS, bibliotecas universitarias de ciencias de la salud e investigación, y Elsevier.

RDMLA es un programa gratuito de desarrollo de habilidades profesionales de gestión de datos de investigación en línea (RDM) para bibliotecarios, profesionales de la información y otros profesionales que trabajan en un entorno de investigación intensiva en todo el mundo. Se trata de un programa de aprendizaje creado por la comunidad profesional para aborda la brecha que experimentan los profesionales en ejercicio, que desean aprender aspectos clave de la prestación de servicios de RDM en bibliotecas u otros entornos de información.

El RDMLA difiere de otros programas de aprendizaje de servicios RDM en que está completamente en línea y se puede cursar de manera flexible a conveniencia del alumno sin costo alguno.

El plan de estudios RDMLA se  centra en los conocimientos y habilidades esenciales necesarios para colaborar eficazmente con los investigadores en la gestión de datos.

El programa RDMLA consta de las siguientes 8 unidades, que se pueden cursar en secuencia o por separado:

  • Fundamentos de la gestión de datos de investigación (RDM)

  • Navegando por la cultura de datos de investigación

  • Abogando por el valor de RDM en bibliotecas

  • Lanzar servicios de datos en bibliotecas

  • Gestión y evaluación de proyectos.

  • Descripción general de las herramientas de análisis y visualización de datos

  • Descripción general de las herramientas de codificación

  • Descripción general de las herramientas de la plataforma (por ejemplo, Open Science Framework, Mendeley Data)

A partir de 2020, RDMLA proporcionará crédito CE a aquellos que deseen obtenerlos por una tarifa mínima de un programa LIS acreditado.

 

“La idea clásica de biblioteca está en crisis, una gran oportunidad”

 

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Entrevista en el periódico DGratis a Julio Alonso Arévalo, bibliotecario de la facultad de Traducción y Documentación, Salamanca 4 de octubre de 2019

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Siente pasión por lo que hace y lo demuestra a cada gesto y palabra que emite. Esa vocación que explora y nutre cada día se ha materializado en un prolífica obra escrita y en el reconocimiento social y profesional, con tres galardones, el último concedido hace solo unas semanas: el ‘Infowars 2019’. Julio Alonso Arévalo es el bibliotecario de la Biblioteca de la Facultad de de Traducción y Documentación de la Universidad de Salamanca.

 

-¿Qué significa este premio para ti y para la biblioteca?

– Cuando realizas un trabajo que te llena y del que disfrutas tanto, el reconocimiento  social y profesional es gratificante. No trabajas para conseguir un premio, pero si premian tu trabajo resulta muy satisfactorio. Además, este galardón es una iniciativa para reconocer, potenciar y apoyar proyectos innovadores que se realizan en archivos, bibliotecas y museos, entre profesionales de España y Latinoamérica. En concreto, la categoría por la que nos han seleccionado es ‘Bibliotecario, archivista o Museólogo Social Media del año 2019’. El objeto que nos entregan como símbolo es una brújula en la que se lee, ‘por marcar el rumbo’.

-¿Cuál es el rumbo que debe seguir un bibliotecario del siglo XXI?

– El bibliotecario debe cubrir todas las necesidades de documentación, información y también formación. Es un socio colaborador de la institución, en este caso de la Universidad de  Salamanca. En este ecosistema digital, debemos favorecer la formación transversal de los alumnos, investigadores y profesores para que el acceso a la información sea correcta.

– ¿Y cómo se materializa esta labor?

– Pues una de las acciones son la clases de ‘alfabetización informacionall’ que se imparten desde  la biblioteca a los alumnos de primer curso en esta facultad, antes de que comiencen las clases teóricas de sus asignaturas. Son nativos digitales, pero esto no implica que conozcan el uso correcto de Internet. En estas clases les enseñamos, por ejemplo, a localizar la información, a distinguir la información científica, a conocer la información de calidad o a utilizar correctamente esos datos. Este servicio es la respuesta a una demanda que venían haciendo los profesores de distintos departamentos, ante los errores que comenten los alumnos cuando se documentan vía Internet. También se ofrecen cursos de formación para los trabajos de grado y de máster, aunque en este caso se tocan materias mucho más específicas: ‘cómo escribir’ o ‘dónde
publicar para tener más impacto’.

– ¿Qué queda de la figura del conservador de libros…?

– Poco, la verdad. La figura del bibliotecario ha cambiado de manera radical. Ese trabajo ha quedado desplazado, la biblioteca ya no es únicamente un espacio silencioso donde consultar ejemplares. Nuestro trabajo se basa en dar soporte a los docentes, alumnos e investigadores. El 85 por ciento de los trabajos de investigación parten de Google, con lo cual, debemos adaptarnos al nuevo ecosistema.

– Y el espacio físico de la biblioteca… ¿Cómo se está adaptando? 

– Partimos de que el concepto clásico de biblioteca está en crisis, y entendemos crisis con la acepción inglesa, es decir, oportunidad. En este sentido, las bibliotecas viven un momento fantástico para reconvertirse. Por ejemplo, en Estados Unidos están creciendo de manera destacable los Makespaces. Se trata de espacios físicos dentro de las  bibliotecas, en los que se han retirado los libros de consulta tradicionales, como las enciclopedias, para transformase en lugares de encuentro entre profesionales. El objetivo es la consolidación de una comunidad que desarrolle sinergias y favorezca el traspaso de información para que los agentes implicados se enriquezcan y mejoren sus servicios. El compromiso del bibliotecario es fundamental, como también la de los mentores, gente dispuesta a compartir sus conocimientos.

– La tecnología de la información se ha transformado rotundamente en apenas unas décadas y tú has sabido adaptarte a pesar de pertenecer a una generación analógica.

– Efectivamente. Soy un emigrante digital, pertenezco a esa generación que utilizaba la máquina de escribir y que descubrió la programación a través del lenguaje SQL y html. Sin embargo, esto me ha dado otra visión y una gran ventaja porque soy consciente de donde proviene una página web, por ejemplo, y puedo ser capaz de solventar un problema a través la programación más básica. Los usuarios actuales crean una web a partir de un editor, desconociendo las posibilidades y las opciones posibles. Curiosamente, el primer portal de bibliotecas de la Universidad de Salamanca la diseñé yo, utilizando el bloc de notas, con lenguaje html.

– La profesión de bibliotecario exige actualización…

– La tecnología de mayor perdurabilidad ha sido la imprenta, sin lugar a duda; sin embargo, la irrupción de la tecnología la transforma casi a diario. Toda la sociedad está implicada en este proceso, pero los que trabajamos con información debemos prepararnos para este continuo cambio. Avanzar a este ritmo exige mucho interés, curiosidad y tener la capacidad de experimentar. Sin estas actitudes es difícil mantenerse al día y el que no lo haga, quedará al margen.

El libro impreso perdura en contra de lo que pudiésemos pensar con la incursión del ‘ebook’. ¿Porqué no ha tenido el efecto esperado?

– El ebook no ha calado porque no se ha explicado bien su concepto. No se trata de la trasposición del blanco sobre negro, sin más. Va mucho más allá. La lectura digital amplía la galaxia de Gutemberg, nos ofrece grandes posibilidades, como la de anotar, compartir ideas y párrafos, traducir de manera inmediata, encontrar definiciones de términos, tener dos obras abiertas a la vez para comparar…  Las ventas de títulos digitales caen desde hace años y sólo se sostiene su demanda a través del préstamo digital en las bibliotecas, es por el momento el único modelo de negocio viable en el libro digital, a pesar de que los editores se opusieron a ello en un primer momento.

– Tema de candente actualidad es el plagio de obras y trabajos, que ha salpicado hasta al presidente del Gobierno.

– Efectivamente está de actualidad. Pero es un tema que hay que analizar y que, en muchos casos, como el que afectó al presidente del Gobierno, habría que revisarlo bien. Si pasamos cualquier tesis o libro publicado por los programas de antiplagio, veremos que casi todos superan el 10 por ciento de plagio. Estas herramientas no consideran si las citas o los textos parafraseados están bien identificados con su autor. Por eso, una vez que la aplicación selecciona las partes de la obra supuestamente plagiadas habría que analizar si la obra a la que hace referencia está correctamente citada. Volvemos al tema del principio: formación. Debemos enseñar a utilizar y recopilar la información correctamente, y los bibliotecarios tenemos mucho que aportar en este tipo de cuestiones transversales como noticias falsas, plagio, etc. Sin lugar a dudas no sabemos a ciencia cierta como será la biblioteca del futuro, pero si podemos intuir que la formación está en el corazón de la biblioteca del siglo XXI. La profesión es rica en competencias transversales, y cualquier persona tiene la necesidad de dos tipo de habilidades; las específicas de su área de conocimiento y las transversales que se refieren a búsqueda y análisis de información como las relativas a escritura científica, gestión y ética de la información.

– Ha publicado 11 libros, tiene más de 1.200 citas en Google Schoolar y es creador y gestor del blog de la biblioteca de la Facultad de Traducción y Documentación ‘Universo Abierto’

– Sí, gestiono el blog Universo Abierto, que recibe entre 8.000 y 10.000 entradas diarias. Además, también me encargo de administrar siete grupos en Facebook, que sumados sus seguidores, pasan de los 250.000, cifra que nos coloca como una de las bibliotecas con más seguidores en redes sociales de toda España. Esta labor es, precisamente, la que ha servido para que nos nominaran a los premios ‘Infowards 2019’.

– Además, dirige el programa ‘Planeta Biblioteca’ de Radio USAL desde hace ocho años y viaja por medio mundo presentando y formando a docentes y alumnos sobre el uso de las nuevas herramientas de documentación…

– La semana que viene daré distintos seminarios en Portugal y el día 20 viajo a Chile a Innovatics, un gran encuentro sobre innovación tecnológica en bibliotecas, allí presento también mi nuevo libro “Los libros, la lectura y los lectores a través de la literatura y las artes” editado por Alfagrama, después viajo a Argentina a impartir un taller sobre “Visibilidad científica y reputación digital del investigador” en la Universidad Nacional de Cuyo (Mendoza). Y de regreso estaré en Barcelona en las III Jornades de Biblioteques i Salut de Catalunya dónde participo en una mesa redonda sobre La biblioteca virtual y la transformación de los espacios (Makerspaces)

 

Las bibliotecas africanas trabajan en paliar la brecha digital

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Carroll, K.. “African Libraries Are Bridging a Digital Divide”. New York: Carnegie Corporation, 2019

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Ampliar el acceso a banda ancha y la disponibilidad de teléfonos inteligentes presenta una oportunidad transformadora para la población africana, pero poner en práctica esas herramientas requerirá formar en habilidades para el futuro. Los bibliotecarios expertos en tecnología están listos para ayudar en este proceso.

 

El acceso de banda ancha y las herramientas digitales de bajo costo, como los teléfonos inteligentes y las aplicaciones móviles, son muy prometedoras para las bibliotecas y universidades africanas, lo que permite a los estudiantes, académicos e investigadores sumergirse profundamente en las ricas historias de sus países, explorar y enriquecer sus identidades poscoloniales, para así generar el tipo investigación transfronteriza que pueda impulsar el desarrollo del continente hacia el futuro.

Pero la tecnología en sí misma no es suficiente para liberar ese potencial. ¿Qué más se necesita? Bibliotecarios expertos en tecnología. Si está construyendo una sólida educación de posgrado, se necesitan buenos profesionales de la información. Los bibliotecarios universitarios que participan en las nuevas formas de intercambio de conocimientos están mejor equipados para informar e involucrar a los investigadores en comunicaciones de bajo costo o sin costo, en redes y en investigaciones conjuntas para aumentar su visibilidad, relevancia y productividad de la investigación.

El programa Pretoria se estableció con el apoyo de la Corporación en 2011. En los años posteriores, ha graduado 103 bibliotecarios de Ghana, Nigeria, Sudáfrica, Tanzania y Uganda (los cinco países en los que opera la Corporación Carnegie de Nueva York). como de Kenia y Eritrea. Además, y como un esfuerzo complementario, 308 profesionales de la biblioteca, de los mismos países, han completado un curso de certificación de cuatro semanas en el que se enseñaron las habilidades teóricas y prácticas. Juntos, estos dos programas han dado como resultado la formación de una red de gestores y bibliotecarios intermedios con conocimientos que han adquirido experiencia en el trabajo con tecnología moderna y que ahora saben dónde y cómo acceder a la ayuda en línea para ayudar a otros en sus objetivos de estudio e investigación.

El programa introduce a los estudiantes al amplio mundo de la ciencia de la información rica en tecnología, que incluye contenido y literatura de acceso abierto, técnicas para digitalizar y crear repositorios de materiales históricos amigables para la investigación y herramientas que ayudan a los investigadores a acceder a la información más fácilmente.

Algunos bibliotecarios ya han implementado herramientas digitales simples de baja inversión y alto impacto en sus propias instituciones, incluidas páginas de Facebook de la biblioteca, Google Docs compartidos, wikis (sitios web que permiten la edición colaborativa) y soporte en línea para servicios de referencia “consultar a un bibliotecario”.

El desarrollo de las habilidades de los bibliotecarios y, por lo tanto, la capacidad de sus instituciones para albergar y proporcionar acceso a colecciones patrimoniales relevantes promueve una erudición más sofisticada, lo que a su vez respalda un dominio más profundo y la propiedad de las historias y experiencia locales. Por ejemplo, a los visitantes se les mostró la base de datos electrónica de las tesis de maestría y las tesis doctorales de la universidad, que contrastaba con una práctica común en las instituciones africanas de mantener solo copias en papel de las tesis doctorales y no hacer copias digitales disponibles. Esto le da a muchas más personas acceso a elementos de su identidad y cultura africanas.

 

La frase ‘Navegar en Internet’ fue ideada por la bibliotecaria Jean Amour Polly

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A la bibliotecaria Jean Armour Polly se le atribuye haber acuñado la frase “navegar por Internet”, cuando en junio de1992 publicó un artículo que tituló “Navegando por INTERNET”, en Wilson Library Bulletin de la Universidad de Minnesota.

Hace más de 30 años, Jean Armour Polly comenzó una revolución en un lugar poco habitual: la Biblioteca Pública de Liverpool. Polly, una bibliotecaria asistente en ese momento, decidió que la biblioteca debería tener un ordenador para que el público lo usara.

Era 1981, y esto fue muy innovador, pidió una subvención e instaló un ordenador en la biblioteca, en un lugar donde cualquiera pudiera usarlo, el ordenador era concretamente un Apple 2 Plus. Y poco después con una ayuda de Legión Americana recaudó dinero para comprar una impresora. En ese momento, Liverpool Public Library se convirtió en una de las dos bibliotecas del Estados Unidos con una computadora.

En 1992 Jean Polly publicó en “Wilson Library Bulletin”  una guía sobre cómo usar lo que se convertiría en la web a la que títuló “Navegando en Internet: una introducción”. Parece ser que estaba frente a su ordenador pensando que título poner a la guía que acababa de elaborar, y de repente encontró la metáfora apropiada al observar la alfombrilla del ratón que tenía como ilustración a un surfista. Sin embargo otros atribuyen la frase “navegar en internet” a Mark McCahill, quien segun parece también usó la misma frase meses antes,  en febrero de 1992

Después Polly dejó el mundo de la biblioteca para trabajar en una empresa sobre investigación, mientras su artículo se hacía viral y la palabra navegación para referirse al uso de Internet se hizo muy popular, con el consecuente enfado de los surfistas que consideraban que se comparaba su noble deporte con algo tan trivial cómo Internet en aquel momento.

A la gente le encantó, pero a sus colegas de la  profesión de las bibliotecas públicas no, una resistencia al cambio tan fuerte como la que encontramos con otras cuestiones en la actualidad. Ella recuerda que le decían “Esta no es nuestra misión principal. Nuestra misión principal son los libros y la alfabetización”. Hoy, Polly es reconocida por haber sido la primera bibliotecaria en llevar Internet al público, y su nombre es el primero de la profesión en estar en en el Salón de la Fama de la Internet Global

Polly después también público varios libros sobre Internet para niños ganándose el apodo de “Net-Mom”. Entre ellas el libro “Páginas amarillas de Internet para niños y familias de Net-mom”, del que se vendieron seis ediciones, con 250,000 copias y fue traducido al chino.

La gran labor de Polly no quedó solo ahí,  ya que trabajó con otros bibliotecarios para fundar PUBLIB, el primer servidor de listas de correo en línea para bibliotecarios públicos, que aún hoy sigue funcionando.

 

Premio INFOWARDS 2019 Profesional Social Media 2019 a Julio Alonso Arévalo, bibliotecario de la Universidad de Salamanca

Premio INFOWARDS 2019 Profesional Social Media 2019 a Julio Alonso Arévalo

 

Una iniciativa para reconocer, potenciar y apoyar proyectos que se realizan en Instituciones Memorísticas (Archivos, Bibliotecas y Museos) y para fomentar y desarrollar la innovación y las ideas entre profesionales de la información proactivos e interesados en el desarrollo de ideas y proyectos que potencialicen la innovación entre profesionales de España y Latinoamérica. La segunda edición de los reconocimientos Infoawards se se celebró en el Instituto Internacional Americano en la Ciudad de Madrid. Como un estímulo a la creatividad y confianza en que las ideas de los jóvenes y los proyectos que apoyan a la sociedad son el futuro.

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Julio Alonso Arévalo de la Universidad de Salamanca

 

Rupert Giles, el erudito bibliotecario de la serie de televisión Buffy, la cazavampiros

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Rupert Giles es un personaje de la serie de televisión Buffy, la cazavampiros. A instancias del Consejo de Vigilantes, Giles viaja a Sunnydale, California, y trabaja como bibliotecario en el instituto local. Allí es donde conoce a la actual Cazadora, Buffy Summers, a quien empieza a entrenar. La biblioteca, una especie de centro de comandos para el grupo, se encuentra justo encima de la Boca del Infierno. Ruper tiene amplio conocimientos sobre demonología, magia negra, gran variedad de idiomas, filosofía, historia, ciencia y diversas áreas de conocimientos humano. Giles habla varias lenguas, incluyendo latín, griego antiguo, alemán, sumerio, japonés, y sólo un poco de mandarín y cantonés. manera de ser es típicamente gentil, no suele usar la violencia para resolver un problema, sólo en raras ocasiones.

 

 

Maggie Leigh, la divertida y aguda bibliotecaria infantil con cabello púrpura y tatuajes de N0S4A2

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Cuando busques ayuda para encontrar buena información, encuentra a Maggie Leigh, la divertida y aguda bibliotecaria infantil de Iowa con cabello púrpura y tatuajes de la serie de terror N0S4A2.

NOS4A2 (pronunciado Nosferatu) es una novela de 2013 del autor estadounidense Joe Hill convertida en una serie de televisión estadounidense de ficción y terror por Jami O’Brien que se estrenó el 2 de junio de 2019 en AMC.

El libro luego se traslada a 1986, cuando Victoria “Vic” McQueen descubre que puede encontrar cosas perdidas y las trae de vuelta (joyas, juguetes, mascotas muertas) montanda en su bicicleta Raleigh Tuff Burner a través de un puente llamado “Shorter Way Bridge”, que anteriormente se creía destruido. Una vez del otro lado, ella siempre está donde necesita estar para encontrar lo que sea que estaba buscando. El proceso afecta a Vic mental y físicamente, especialmente porque tiene que mentir sobre cómo encuentra las cosas. Eventualmente viaja a una biblioteca de Iowa donde conoce a Maggie, una bibliotecaria que puede usar fichas de Scrabble para averiguar dónde buscar elementos o información que faltan.