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Nivel de conocimiento de las medidas de impacto de la investigación entre los bibliotecarios universitarios

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Miles, R.A., Konkiel, S. & Sutton, S., (2018). Scholarly Communication Librarians’ Relationship with Research Impact Indicators: An Analysis of a National Survey of Academic Librarians in the United States. Journal of Librarianship and Scholarly Communication. 6(1), p.eP212. DOI: http://doi.org/10.7710/2162-3309.2212

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Los bibliotecarios universitarios se enfrentan continuamente al reto de mantenerse al día con el cambiante panorama de las métricas de impacto de la investigación y los modelos de evaluación de la investigación. Al mantener el ritmo e implementar indicadores de impacto de la investigación en sus propias prácticas, los bibliotecarios académicos pueden proporcionar un servicio crucial a la comunidad académica en general.

Este estudio analizó los resultados de una encuesta realizada en 2015 a más de 13.000 bibliotecarios universitarios de instituciones en los Estados Unidos. La encuesta se concentró en la familiaridad de los bibliotecarios con los indicadores de impacto de la investigación y su uso. los resultados de este estudio revelan hallazgos relacionados con los diversos niveles de conocimientos de los bibliotecarios con los indicadores de impacto de la investigación y cómo implementan y utilizan los indicadores de impacto en su desarrollo profesional y en sus tareas bibliotecarias.

En general, los bibliotecarios universitarios que realizan tareas de apoyo a la investigación tienen como es lógico mayores niveles de conocimiento de los indicadores de impacto de la investigación. En general, los bibliotecarios universitarios están más familiarizados con los recuentos de citas y las estadísticas de uso y menos familiarizados con la almetría. Durante las consultas con el profesorado, es más probable que se trate sobre el Factor de Impacto de la Revista (JIF) y los recuentos de citas que del índice h del autor, o las mediciones altmétricas, las medidas cualitativas y las revisiones por pares. Los resultados de la encuesta también sugieren un creciente interés en la altmétrica entre los bibliotecarios universitarios para su desarrollo profesional.

 

 

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Si los bibliotecarios fueran sinceros…

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SI LOS BIBLIOTECARIOS FUERAN SINCEROS
Poema de Mills

“… a veces un libro me ha llegado a descarriar de mi trabajo.” –Benjamin Franklin

 

Si los bibliotecarios fueran sinceros, no sonreirían ni fingirían
gestos de bienvenida. Y en su lugar dirían: Más vale que te andes con cuidado. Aquí puede haber monstruos.

Dirían: Estas salas dan cobijo a paganos, a herejes, asesinos y maniacos, a desviados, desesperados y disolutos. Dirían: Estos libros contienen el conocimiento
de la muerte, el deseo y la decadencia, la traición, sangre y más sangre.Cada uno de ellos es una caja de Pandora, por qué pues habrías de querer abrir siquiera uno. Deberían llevar pegado un aviso advirtiendo de que su contacto puede provocar cambios de humor, severas alteraciones de la visión, efectos que trastornan la mente.

Si los bibliotecarios fueran sinceros admitirían que un rimero de libros puede ser más estimulante y escandaloso que la pornografía. Después de todo, una vez visto un puñado de pechos, vaginas y penes, más es solo más, mera banalidad que reconforta.

En cambio, las estanterías de una biblioteca contienen novedades sensacionales una promiscuidad escandalosa y permisiva entre Malcolm X, Marx, Melville, Merwin, Millay, Milton, Morrison

Cualquiera puede sacarlos, llevárselos a casa o algún rincón
donde descarriarse con ellos, impregnarse de ideas.

Si los bibliotecarios fueran sinceros.
Dirían: Nadie sale de estas salas como entró. Tal vez harías mejor yéndote a casa. Mientras puedas.

Joseph Mills

Los primeros cincuenta años de la IFLA. Logros y desafíos en la Biblioteconomía internacional.

 

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Koops, W. R. H. and J. Wieder (1977). [e-Book] IFLA’s First Fifty Years. Achievement and challenge in international librarianship. Berlin/Munich:, De Gruyter, 1977

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Después de medio siglo de existencia, una organización internacional -ahora de gran envergadura- tiene una historia que contar, y cuando este espacio de tiempo ha estado marcado por la guerra y la destrucción, así como por el progreso y el florecimiento inconcebibles de la cultura literaria y, por lo tanto, de las bibliotecas, entonces la historia de una organización internacional de bibliotecas es apasionante.

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59º Consejo y Conferencia General de la IFLA, que se celebrará del 22 al 28 de agosto de 1993 en Barcelona. Foto EPI, con Xavier Agenjo

Es cierto que los bibliotecarios no son de los que toman decisiones políticas cruciales sobre las relaciones mutuas en la sociedad, ni influyen decisivamente en el desarrollo de las condiciones económicas. Pero somos parte de la hermandad humanista, que se da cuenta de que el mar no se puede domar, pero trata de limpiar y regular los arroyos más pequeños, proporcionando así mejores condiciones para el crecimiento y el desarrollo.

Los motivos de quienes apoyaron la creación de la IFLA fueron precisamente la transparencia y la regulación de las relaciones que se habían enraizado durante una guerra mundial, en particular las relaciones europeas entre bibliotecas y bibliotecarios. Además de la recreación de los vínculos clásicos entre los centros de aprendizaje en el mundo occidental, su objetivo era también la apertura de líneas internacionales de comunicación más amplias. Después de la destrucción de la Segunda Guerra Mundial, los sobrevivientes continuaron y expandieron nuestra organización, con fe y determinación.

Es justo y apropiado que la historia de la organización se escriba en su semicentenario. La evidencia personal de algunos de los bibliotecarios que han tomado la iniciativa en el desarrollo de la actual IFLA es una inspiración para todos nosotros. Pero además del relato de la historia, esta publicación apunta a una evaluación, crítica y asesoramiento contemporáneo sobre nuestro futuro. Es por eso que hemos pedido a varias personalidades eminentes que contribuyan, no con sus felicitaciones convencionales y comprensivas, sino con sus opiniones y perspectivas para nuestras actividades en los años venideros.

En 1976 el Consejo General adoptó por unanimidad una estructura completamente nueva para el trabajo y la coherencia interna de la organización. Cambiamos su nombre por el de “Federación Internacional de Asociaciones de Bibliotecarios y Bibliotecas” añadiendo “e Instituciones”, porque la IFLA se ha convertido en algo que va más allá del círculo exclusivo original de las asociaciones de bibliotecas europeas y americanas, y mucho más relacionado con el trabajo diario en la multitud de bibliotecas e instituciones relacionadas en todo el mundo.

La nueva estructura es un marco para la cooperación mundial entre todos los tipos de bibliotecas y para todas las funciones, especialidades y aspectos del trabajo bibliotecario. Las diferentes Secciones y Divisiones ofrecen foros para actividades, debates y discusiones que, esperamos, cristalizarán en una base sólida para el progreso de las bibliotecas, así como para el desarrollo profesional de cada bibliotecario.

La oscura historia sobre abusos sexuales de Melvil Dewey, el padre de la Biblioteconomía moderna

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Melvil Dewey en 1888 con los alumnos de la School of Library Economy at Columbia College, New York City

 

A finales del siglo XIX y principios del XX, Melvil Dewey desarrollo una importante labor profesional siendo considerado uno de los bibliotecarios más influyentes del mundo. Sin embargo su comportamiento respecto a las mujeres en su vida privada fue absolutamente reprobable, incluso en un tiempo en el que se veía mal que las mujeres denunciasen un abuso, por ello fue excluido en gran medida de la profesión, siendo incluso expulsado de la Asociación Americana de Bibliotecas, una organización que había co-fundado

 

Melvil Dewey creador del Sistema de clasificación bibliográfica que lleva su nombre  Dewey Decimal Clasification, revolucionó la manera en que las bibliotecas catalogan y clasifican sus libros y publicaciones periódicas. Antes de que existiera esta clasificación prácticamente cada biblioteca tenía su propio sistema, algunas incluso colocaban los libros en las estanterías por tamaño. La Clasificación Decimal Universal (CDU), el sistema de clasificación bibliográfica que utilizamos hoy en las bibliotecas europeas proviene del sistema de clasificación decimal de Dewey, uno y otro se diferencian en pocas cosas, fundamentalmente en que Dewey utiliza siempre 3 cifras, no existe el número 2 por ejemplo para religión, en lugar de 2, se pone 200, y también en que el número cuatro lo ocupa la literatura, y en la CDU fue modificado este número ubicando la literatura en el número 8 quedando el 4 libre para un futuro desarrollo.

A Melvil Dewey también le debemos el clásico fichero de madera con tirador de acero para las fichas clásicas de biblioteca, que también fueron una invención suya. Además, fue cofundador de la American Library Association (ALA) en 1876, de la que en el año  1906, se vio obligado a dejar de participar activamente. ¿Cuáles fueron las causas?

El problema de Dewey tenía que ver con el sexo femenino. En 1887, Dewey fundó la School of Library Economy at Columbia College, donde el 90 por ciento de sus estudiantes eran mujeres. Durante mucho tiempo se rumoreó que además de la información estándar como nombre, edad y antecedentes, Dewey exigía que pusieran en las fichas de ingreso el tamaño de los senos de sus futuras estudiantes. Aunque ese rumor no era cierto, si les pedía fotos, pero esta petición era sólo parte de una larga historia de un comportamiento más que reprochable.

Fueron muchas las mujeres que lo denunciaron por abusos a lo largo de su vida. Dos de sus asistentes que vivían en su misma casa lo denunciaron  por tocamientos. Algunos compañeros de trabajo también comentaron esta inclinación del insigne bibliotecario, y en 1905 en un viaje patrocinado por la American Library Association a Alaska, cuatro mujeres lo denunciaron por abusos no deseados, por lo que en 1906, se vio obligado a renunciar a la ALA y a varios otros cargos debido a varias acusaciones de acoso sexual y antisemitismo.

En una ocasión Adelaide Hasse, una joven bibliotecaria acostumbrada a los desafíos profesionales que luchaba para ser tomada en cuenta por las juntas ejecutivas, en su mayoría masculinas, creó una nueva e innovadora manera de clasificar los documentos del gobierno denominado Sistema de Clasificación SuDocs, y se sintió decepcionada cuando un colega masculino -Willian Post- reclamó el mérito. Siendo ya profesional de la Biblioteca Pública de Nueva York buscó apoyo de la persona más reconocida entre sus colegas. Melvil Dewey se prestó solicito a ayudarle, pero sin embargo esta ayuda termino siendo una cita privada con intenciones poco profesionales, según comentó la afectada a sus colegas cuando les hablo de lo ofensivo que había sido su comportamiento.

A pesar de que tal comportamiento afectó a su carrera profesional y muchos de sus amigos se alejaron de él, Dewey no cambió sus hábitos depredadores. En 1920, Godfrey y Marjorie, el hijo y la nuera de Dewey, se mudaron del hogar que todos compartían, hasta que Marjorie se sintió incómoda con el comportamiento de su suegro hacia ella y abandonaron el hogar paterno. En 1930, surgieron más acusaciones de acoso sexual cuando la ex-taquígrafa de Dewey lo acusó de agredirla, incluso de besarla contra su voluntad en un taxi. Aunque Dewey, que entonces tenía 79 años – inicialmente desestimó las acusaciones como chantaje, inalmente pagó 2.147 dólares -el equivalente a más de 30.000 dólares de la actualidad- para silenciar el caso.

“Durante muchos años, las bibliotecarias han sido la presa especial del Sr. Dewey en una serie de ultrajes contra la decencia”, argumentó en una carta de 1924 Tessa Kelso, directora de la Biblioteca Pública de Los Ángeles y una de las críticas más directas de Dewey. Tessa Kelso, ayudó a organizar un grupo de mujeres para que testificaran en privado contra Dewey. Durante esa investigación, salió a la luz que Dewey supuestamente había acosado hasta a su propia nuera. Dewey negó las acusaciones, afirmando que Kelso y las otras mujeres eran “solteronas” que querían arruinar su carrera, y lamentablemente la investigación se abandonó.

Afortunadamente las cosas van cambiando, hoy en día el sitio web de la Asociación Americana de Bibliotecas Americanas (ALA, por sus siglas en inglés) proporciona un centro de intercambio de materiales para cualquier persona que se enfrente al acoso, incluyendo el acoso sexual, en el lugar de trabajo. “a clearinghouse of materials for anyone facing harassment“. Si bien quedan muchos temas aún por resolver.  La AFL-CIO encontró que en 2014, las mujeres que trabajaban como bibliotecarias a tiempo completo tenían un salario medio anual de 48,589$, comparado con un sueldo de 52,528$ de los hombres. También informó que sólo el 17,2% de los bibliotecarios eran hombres, pero ellos ocupan el 40% de los puestos de directores de bibliotecas en las universidades.

 

Bibliografía

 

Blakemore, Erin. “The Father of Modern Libraries Was a Serial Sexual Harasser”

Clare Beck “The New Woman as Librarian: The Career of Adelaide Hasse, Scarecrow Press, 2006

Conradt. Stacy. “Melvil Dewey’s Dark Side”. MF. Mental Floss 2015 https://www.history.com/news/the-father-of-modern-libraries-was-a-serial-sexual-harasser

Ford, Anne Bringing Harassment Out of the History Books: Addressing the troubling aspects of Melvil Dewey’s legacy | American Libraries, 2018  https://americanlibrariesmagazine.org/2018/06/01/melvil-dewey-bringing-harassment-out-of-the-history-books/

 

Los bibliotecarios son gente divertida

 

Jo au “Librarians are Are Secretly the Funnest People Alive. If you think all they do is shush you, you’re in for a treat” Electric Literature 2017

Texto original

La semana pasada, los bibliotecarios de Invercargill, Nueva Zelanda, tuvieron una sesión de fotos “totalmente improvisada, definitivamente no planeada” falsificando la portada de The Hollywood Reporter’s The Kardashian Decade, y todos están perdiendo la cabeza. Pero ¿sabías que los bibliotecarios siempre han sido la gente más divertida del planeta? He aquí siete ejemplos en los que los bibliotecarios han desacreditado el estereotipo de que son malhumorados, inflexibles y dispuestos a hacer callar a los que se atreven a divetirse.

Estos homenajes musicales a las bibliotecas y a las increíbles personas que las dirigen harán que quieras cantar y bailar en la biblioteca más cercana.

 

 

 

Necesidad de formación docente en bibliotecarios que ejercen la enseñanza universitaria

 

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Cabral, Rubén Gonzalo Necesidad de formación docente en bibliotecarios que ejercen la enseñanza universitaria., 2018 [Preprint]

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El presente artículo manifiesta una necesidad presente en el campo disciplinar de la enseñanza de la Bibliotecología, pues se detectan en algunos casos que quienes imparten la formación del bibliotecario en las universidades no poseen una preparación pedagógico didáctica sólida que acompañe de forma adecuada los procesos de aprendizaje de futuros profesionales de la información. Se analizan las cuestiones que pueden influir en la falta de desarrollo de profesores en bibliotecología, cómo ha sido su enseñanza en el tiempo, qué roles debe asumir un docente y cuáles son las competencias que debe adquirir, cerrando el trabajo con una invitación a la reflexión a aquellos profesionales que ejercen la enseñanza superior en este campo para que entiendan que las capacidades pedagógicas-didácticas tienen mucha importancia a la hora de dictar clases.

 

 

 

Bibliotecas y sus protagonistas: entrevistas a 22 profesionales de la bibliotecología actual.

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Santana-Arroyo , S. and M. d. C. González-Rivero (2018). [e-Book]  Bibliotecas y sus protagonistas: entrevistas a 22 profesionales de la bibliotecología actual. La Habana, Editorial Universitaria, 2018

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Este libro BIBLIOTECAS Y SUS PROTAGONISTAS contiene información de gran valor sobre los individuos que, tanto en la educación y la investigación bibliotecológica, como en la práctica profesional, han contribuido a conformar nuestra disciplina a lo largo del siglo XIX y XX en Cuba.

Indudablemente, esta obra a través de la compilación de entrevistas, representa una valiosa contribución a la fundamentación histórica-social de la bibliotecología y de los estudios de la información, siendo por lo tanto de gran utilidad para los investigadores y estudiantes de posgrado en nuestra disciplina; sin embargo, la información y datos que contiene también la convierten en una obra de consulta para que los bibliotecarios que se encuentran en la práctica profesional puedan comprender el contexto y evolución de nuestra disciplina. Los personajes entrevistados para el Periódico Horizontes del Bibliotecario, que paso a paso, han ido construyendo a las bibliotecas y a la bibliotecología en Cuba representan un cúmulo de conocimiento, de experiencias, de peripecias, de sacrificios, de imaginación y de mucho amor.