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Bibliotecarios sénior como agentes de cambio en editoriales

Evans, Gwen. “Senior Librarians as Publisher Change Agents: What’s the Business Case? (Part 1).” The Scholarly Kitchen, 25 de marzo de 2026. https://scholarlykitchen.sspnet.org/2026/03/25/guest-post-senior-librarians-as-publisher-change-agents-whats-the-business-case-part-1/

El artículo examina una tendencia emergente en el ecosistema de la comunicación científica: la incorporación de bibliotecarios de alto nivel en puestos estratégicos dentro de grandes editoriales académicas. La autora plantea una pregunta central: ¿por qué las editoriales están contratando antiguos directores de bibliotecas, decanos o responsables institucionales para funciones de relaciones con bibliotecas y desarrollo estratégico? La respuesta se sitúa en un contexto de creciente tensión entre bibliotecas y editores, marcado por negociaciones complejas, transición hacia acceso abierto, presión presupuestaria y necesidad de reconstruir confianza entre ambos sectores.

Evans parte de su propia experiencia como ex vicepresidenta de relaciones globales con bibliotecas en Elsevier y entrevista a dos figuras representativas: Emily McElroy, vicepresidenta de Academic Relations en Taylor & Francis, y Robert Hilliker, director de Library Relations para Norteamérica en Springer Nature. Ambos proceden del liderazgo bibliotecario universitario, lo que les permite actuar como mediadores entre culturas organizativas distintas: la lógica comercial editorial y la lógica de servicio público de las bibliotecas académicas.

Uno de los argumentos más sólidos del texto es que existe un problema de traducción institucional entre editoriales y bibliotecas. Las empresas editoriales, según se desprende de las entrevistas, no siempre comprenden adecuadamente cómo funcionan las bibliotecas modernas: su estructura interna, la diversidad de perfiles profesionales, las restricciones presupuestarias o los procesos reales de toma de decisiones. Muchas negociaciones siguen basándose en visiones simplificadas donde la biblioteca aparece solo como compradora de contenidos, cuando en realidad hoy integra áreas de datos de investigación, alfabetización digital, impacto académico, preservación, apoyo a ciencia abierta y asesoramiento estratégico al campus.

El artículo muestra que estos nuevos perfiles híbridos cumplen una función interna decisiva: explicar a la editorial la realidad económica y política de las universidades. McElroy subraya que los recortes actuales no afectan solo a colecciones, sino también a personal, tecnología y servicios. En muchas instituciones todos los decanos compiten por fondos escasos, lo que hace inviable la idea de que la biblioteca simplemente “pida más dinero”. Esa perspectiva, frecuente en el discurso comercial, ignora la presión estructural que atraviesan hoy las universidades.

Hilliker añade que muchas bibliotecas norteamericanas atraviesan momentos especialmente difíciles y que la función de estos cargos consiste también en hacer llegar verdades incómodas dentro de la empresa. Resulta significativo que ambos entrevistados señalen que aceptaron sus puestos solo tras recibir garantías de que podrían discrepar internamente y cuestionar decisiones corporativas. El artículo presenta así estos roles no como relaciones públicas decorativas, sino como posiciones que deberían influir realmente en la estrategia empresarial.

Otro aspecto relevante es la idea de que la relación editorial-biblioteca ya no puede centrarse únicamente en adquisiciones o licencias. Las decisiones editoriales impactan en catalogación, sistemas, metadatos, repositorios, visibilidad de autores, identificadores persistentes como ORCID y datos KBART para descubrimiento y acceso. Hilliker menciona precisamente la mejora de metadatos como una prioridad interna, recordando que esta “infraestructura invisible” sostiene buena parte del valor percibido por usuarios e instituciones.

Desde una perspectiva estratégica, el texto sugiere que las editoriales buscan algo más que mejorar ventas: intentan reposicionarse como socios institucionales en un momento en que su legitimidad es cuestionada. Frente a críticas por precios elevados, contratos opacos o lentitud en la transición al acceso abierto, incorporar antiguos líderes bibliotecarios puede servir para comprender mejor al cliente, anticipar conflictos y construir narrativas de colaboración. Al mismo tiempo, las bibliotecas esperan que estas figuras introduzcan cambios reales en transparencia, sensibilidad presupuestaria y diseño de productos.

El artículo también deja entrever una tensión ética interesante: cuando un bibliotecario pasa al sector editorial, ¿se convierte en representante comercial o en defensor de los intereses bibliotecarios dentro de la empresa? Evans no resuelve de forma explícita esa cuestión, pero muestra que el valor de estos puestos dependerá de su credibilidad y capacidad efectiva de incidencia. Si se perciben como figuras simbólicas, perderán legitimidad ante la comunidad bibliotecaria. Si generan mejoras tangibles, pueden abrir una nueva etapa de diálogo.

La segunda parte del ensayo de Evans retrata a estos profesionales híbridos como mediadores necesarios en un momento de transición profunda. Si cuentan con autonomía y capacidad de influencia, pueden mejorar productos, políticas y relaciones institucionales. Si se reducen a funciones decorativas, reforzarán el escepticismo existente. El mensaje final es claro: en la comunicación científica del siglo XXI, escuchar de verdad a las bibliotecas ya no es opcional.

El desafío

Smillie, Andy. El desafío. Traducido por ICEMANts. En Warhammer 40000 – Adviento 2012. Edición digital en EPUB, 2012.

El desafío es un relato breve de acción bélica y horror ambientado en el universo oscuro de Warhammer 40.000, donde la guerra, la fe fanática y la corrupción sobrenatural dominan toda existencia. La narración sitúa al lector en medio de un combate feroz desde la primera línea, sin introducciones previas, mostrando a un protagonista ya inmerso en la lucha y desplegando una violencia extraordinaria. Ese protagonista es Balthiel, bibliotecario de los Desgarradores de Carne, una orden de Marines Espaciales marcada por la brutalidad y por una herencia genética maldita.

El relato adopta la voz en primera persona, lo que intensifica la sensación de urgencia y permite entrar en la mente del guerrero. Balthiel se enfrenta a numerosos enemigos humanos traidores que han provocado la caída de Spheris, un mundo consumido por la rebelión y la anarquía. Aunque se encuentra rodeado, no combate como un simple soldado: utiliza poderes psíquicos que le permiten ralentizar el tiempo y moverse entre instantes congelados. Mientras los disparos avanzan lentamente hacia él, esquiva proyectiles, mutila enemigos y se desplaza con una precisión letal. Esta manipulación temporal lo convierte en una fuerza casi sobrenatural.

La descripción de la violencia es explícita y extrema. Balthiel no solo mata con espada o fuerza física, sino también mediante su mente. Escucha los latidos de los corazones enemigos ralentizados por el tiempo detenido y concentra su furia hasta hervir la sangre en sus venas. Los cuerpos estallan, la sangre se dispersa por la estancia y el protagonista disfruta de la matanza con una mezcla de placer físico y espiritual. Esta dimensión sanguinaria no es casual: los Desgarradores de Carne arrastran una maldición genética vinculada a la sed de sangre y a una rabia ancestral heredada de su linaje.

A medida que avanza la escena, se revela que la batalla no es solo militar, sino también personal. Balthiel lleva semanas buscando venganza contra quienes traicionaron Spheris y causaron la muerte de millones. Entre los responsables se encuentra el gobernador Kadi Aren, cuya cobardía y corrupción simbolizan la decadencia del poder imperial. Cuando lo encuentra, el enfrentamiento es breve pero brutal: el bibliotecario descarga relámpagos psíquicos que atraviesan su armadura y destruyen cuerpo y alma. La ejecución del gobernador funciona como clímax narrativo y como ajuste de cuentas moral.

Sin embargo, una vez vencidos los enemigos físicos, emerge el verdadero conflicto interior del protagonista. El uso excesivo de poderes psíquicos ha debilitado sus defensas mentales y atraído entidades demoníacas del Immaterium, la dimensión caótica que alimenta la energía psíquica en este universo. Las criaturas comienzan a susurrarle promesas de descanso, alivio y poder. El combate exterior da paso entonces a una lucha espiritual mucho más peligrosa: la resistencia de la voluntad frente a la corrupción.

Balthiel recita un catecismo de sangre y fe para mantenerse firme. Las frases rituales funcionan como anclaje mental y expresión de la disciplina fanática de los Marines Espaciales. Mientras su cuerpo se rompe por el esfuerzo, sangre brota de su boca y sus huesos se resienten, pero consigue rechazar a las entidades de la disformidad. El precio de la victoria es terrible: agotado, herido y al borde del colapso, se deja caer confiando en que sus hermanos de batalla lo encuentren antes de que los demonios regresen.

El relato concluye con la misma frase con la que comienza: “Yo soy uno y ellos muchos. Pero perduraré”. Esta estructura circular refuerza la idea central de resistencia absoluta. Balthiel está solo, rodeado por enemigos externos e internos, pero encarna la persistencia fanática de un guerrero creado para sobrevivir donde otros caerían.

En conjunto, El desafío es una narración intensa que combina combate futurista, horror cósmico y tragedia personal. No solo muestra la espectacularidad violenta del universo Warhammer 40.000, sino también el precio psicológico y espiritual de quienes lo defienden. Bajo la acción desmedida subyace una reflexión sombría: en ese mundo no basta con derrotar al enemigo exterior; el verdadero peligro siempre habita dentro.

Los diferentes tipos de bibliotecarios que trabajan en una biblioteca pública

EveryLibrary Action. “These Are the Different Types of Librarians Found in a Public Library.” EveryLibrary Action, July 21, 2021. https://action.everylibrary.org/these_are_the_different_types_of_librarians_found_in_a_public_library

El texto desmonta el estereotipo del bibliotecario como simple custodio de libros y muestra a la biblioteca pública como una organización compleja que requiere especialistas en educación, atención ciudadana, tecnología, gestión cultural, administración, selección documental y trabajo comunitario. La biblioteca moderna funciona gracias a la cooperación entre perfiles muy distintos, todos ellos orientados a garantizar acceso equitativo a la información y fortalecer la vida cultural de la comunidad.

Muchas personas imaginan al bibliotecario como una figura única con funciones generales, pero en realidad las bibliotecas públicas cuentan con una amplia diversidad de perfiles profesionales. Aunque la mayoría de estos trabajadores comparten una formación especializada en Biblioteconomía y Ciencias de la Información —frecuentemente mediante un máster profesional—, dentro de la biblioteca pública existen múltiples trayectorias laborales, responsabilidades técnicas y áreas de servicio diferenciadas.

El texto comienza señalando que las bibliotecas públicas son uno de los servicios culturales más conocidos y utilizados en Estados Unidos, con miles de centros y millones de visitas anuales. Debido a esta magnitud, necesitan plantillas amplias y especializadas. Sin embargo, advierte que los títulos de puesto no siempre reflejan exactamente las tareas reales, ya que estas dependen del tamaño de la biblioteca, su presupuesto, las necesidades de la comunidad y la estructura organizativa de cada sistema bibliotecario. En una gran red urbana puede haber numerosos especialistas; en una biblioteca pequeña, una sola persona puede asumir varias funciones al mismo tiempo.

Uno de los grupos principales descritos son los bibliotecarios de atención directa al público, organizados a menudo por edades de usuarios. Los bibliotecarios infantiles o de servicios juveniles atienden a niños desde la primera infancia hasta aproximadamente los doce años. Su labor incluye fomentar la lectura temprana, organizar cuentacuentos, talleres familiares, actividades educativas y seleccionar colecciones adecuadas para la infancia. También colaboran con escuelas y programas comunitarios de alfabetización.

En segundo lugar aparecen los bibliotecarios para adolescentes (YA librarians), especializados en usuarios de entre 13 y 18 años. Estos profesionales trabajan con una etapa vital especialmente compleja, combinando promoción lectora, apoyo educativo, clubes de lectura, actividades creativas, espacios seguros de encuentro y recursos adaptados a los intereses juveniles. Además, suelen mediar entre las demandas de los jóvenes y las expectativas institucionales o familiares.

El tercer gran perfil de servicio público es el bibliotecario de adultos, responsable de atender a personas mayores de 19 años. Sus tareas abarcan ayuda en búsquedas de información, formación digital, apoyo en empleo y trámites, clubes de lectura, actividades culturales, orientación tecnológica y mantenimiento de colecciones para muy diversos intereses: literatura, salud, historia local, aprendizaje de idiomas o desarrollo profesional.

El artículo menciona además a los bibliotecarios de extensión (outreach librarians), cuyo trabajo se desarrolla fuera del edificio tradicional. Son profesionales centrados en conectar la biblioteca con barrios, escuelas, centros sociales, residencias, colectivos vulnerables o personas que no suelen acudir a la institución. Organizan actividades itinerantes, campañas de difusión y alianzas comunitarias. Representan una visión moderna de la biblioteca como servicio activo que sale al encuentro de la ciudadanía.

Junto al personal visible para el público existe un conjunto esencial de especialistas internos. Entre ellos destacan los catalogadores, encargados de describir materiales, asignar materias, clasificaciones y registros que permiten localizar libros, películas, recursos digitales y otros documentos en el catálogo. Aunque su trabajo suele ser menos visible, resulta imprescindible para que la colección sea recuperable y ordenada.

También se describen los responsables de desarrollo de colecciones. Son los profesionales que deciden qué libros, audiovisuales, bases de datos u otros recursos se compran para la biblioteca. Deben conocer el mercado editorial, las necesidades del público, los presupuestos disponibles y el equilibrio entre novedades, clásicos, diversidad temática y demanda comunitaria. En grandes sistemas puede haber especialistas por áreas como no ficción, materiales audiovisuales o literatura infantil.

Otro perfil importante es el de servicios técnicos, vinculado a la recepción, procesamiento físico, etiquetado, reparación, encuadernación y circulación interna de materiales. Estas funciones garantizan que los documentos lleguen en buen estado al usuario y permanezcan utilizables con el paso del tiempo. En algunas bibliotecas este puesto se fusiona con adquisiciones o desarrollo de colecciones.

La dimensión tecnológica recae con frecuencia en los o bibliotecarios de sistemas ( systems librarians). Se ocupan del catálogo en línea, la web institucional, el software de gestión bibliotecaria, proveedores tecnológicos y problemas técnicos relacionados con el acceso a recursos digitales. Su perfil combina competencias bibliotecarias con conocimientos informáticos, y suele coordinarse con departamentos de tecnología.

El artículo añade otros roles más especializados. Los expertos temáticos asesoran y forman al resto del personal en áreas concretas; los coordinadores gestionan proyectos estratégicos o programas de gran escala; los bibliotecarios de documentos gubernamentales administran colecciones oficiales y publicaciones públicas; y los directores o administradores se encargan de presupuestos, planificación, liderazgo institucional, relaciones públicas y toma de decisiones estratégicas.

La biblioteca de Traducción y Documentación de la Universidad de Salamanca cuenta con una comunidad de 200.000 seguidores en los Grupos de Facebook

Los 194.395 miembros que integran los grupos de Facebook de la Biblioteca de Traducción y Documentación de la Universidad de Salamanca revela un ecosistema digital de alta especialización y gran vitalidad. A continuación, presento un desglose estratégico de esta comunidad. Para seguir cualquiera de los grupos haz clic en el enlace para acceder a los diferentes grupos:

Tabla de Datos: Red de Grupos de Facebook

Nombre del GrupoMiembrosEnlace
Traductores e intérpretes56.987Enlace
Libros que recomendarías… (café)44.778Enlace
Libros electrónicos30.887Enlace
Evaluación de la Investigación Científica21.385Enlace
ALFIN: Alfabetización Informacional17.383Enlace
Software libre para bibliotecas10.834Enlace
Somos 2.0 – Bibliotecas 2.04.389Enlace
Empleo en Biblioteconomía y Doc.3.629Enlace
Deja una cita2.545Enlace
Bibliotecas e inteligencia artificial941Enlace
Bibliocineradiotv637Enlace
TOTAL194.395

Resiliencia emocional y bienestar laboral en las bibliotecas públicas

Singh, Diana, y equipo de investigación. Emotions Matter: Emotional Resilience in Libraries – Tools for the Modern Workplace. Report 2. Hamilton (Ontario): McMaster University, Centro Advanced Research on Mental Health and Society (ARMS), 2026

Texto completo

El informe presenta los resultados de una investigación centrada en el impacto del trabajo emocional en las bibliotecas públicas y en las estrategias necesarias para fortalecer la resiliencia de sus trabajadores.

El estudio forma parte del proyecto más amplio Emotions Matter, desarrollado por el centro Advanced Research on Mental Health and Society de la McMaster University, cuyo objetivo es comprender cómo las exigencias emocionales de determinadas profesiones afectan al bienestar psicológico y a las condiciones laborales. En particular, la investigación analiza el caso de los profesionales de bibliotecas públicas en Canadá, un colectivo que desempeña tareas de servicio comunitario intensivas en interacción social y que, por ello, está expuesto a una considerable carga emocional.

El informe se basa en la Encuesta sobre Trabajo Emocional en Bibliotecas Públicas Canadienses (2025), diseñada para evaluar las condiciones laborales, las fuentes de estrés emocional y los mecanismos de afrontamiento empleados por los trabajadores bibliotecarios. El concepto central que articula el estudio es el de trabajo emocional, entendido como el proceso mediante el cual los profesionales deben gestionar o regular sus emociones para cumplir con las expectativas del servicio al público. En entornos como las bibliotecas públicas —donde se interactúa con usuarios en situaciones diversas, desde consultas informativas hasta conflictos sociales o necesidades de apoyo comunitario— esta gestión emocional se convierte en una dimensión fundamental del trabajo cotidiano.

Uno de los hallazgos principales del informe es que los trabajadores de bibliotecas experimentan con frecuencia altos niveles de exigencia emocional, derivados tanto de las demandas del público como de las transformaciones del propio rol de la biblioteca. Las bibliotecas contemporáneas ya no son únicamente espacios de acceso a la información, sino también centros comunitarios donde se atienden problemas sociales, educativos y culturales. Esta ampliación de funciones ha incrementado la intensidad de las interacciones con usuarios en situaciones complejas —por ejemplo, personas con dificultades socioeconómicas, problemas de salud mental o necesidades de apoyo social—, lo que exige a los profesionales habilidades de comunicación, empatía y regulación emocional que a menudo no forman parte de su formación inicial.

El informe también identifica diversos factores organizativos que influyen en el bienestar emocional del personal bibliotecario. Entre ellos destacan la carga de trabajo, la escasez de recursos, la necesidad de gestionar conflictos con usuarios y la presión de mantener una actitud profesional y cordial incluso en situaciones de tensión. Cuando estas condiciones se prolongan en el tiempo sin mecanismos adecuados de apoyo institucional, pueden generar fatiga emocional, estrés laboral e incluso síntomas de agotamiento profesional. El estudio subraya que este tipo de riesgos psicosociales suele pasar desapercibido en las políticas laborales tradicionales, que se centran más en aspectos físicos o administrativos del trabajo.

Frente a estos desafíos, el informe propone una serie de estrategias para fortalecer la resiliencia emocional en las bibliotecas. Entre ellas se incluyen programas de formación en habilidades socioemocionales, sistemas de apoyo entre compañeros, espacios de reflexión colectiva sobre experiencias laborales difíciles y políticas organizativas que reconozcan explícitamente el valor del trabajo emocional. Asimismo, se recomienda incorporar estos aspectos en la planificación institucional y en las políticas de recursos humanos, con el fin de crear entornos laborales que protejan el bienestar del personal y mejoren la calidad del servicio a la comunidad.

Para concluir el estudio destaca que el reconocimiento del trabajo emocional es clave para el futuro de las bibliotecas públicas. A medida que estas instituciones se consolidan como centros comunitarios de apoyo social y cultural, el papel de los profesionales bibliotecarios se vuelve cada vez más complejo y multidimensional. Reconocer, investigar y gestionar las dimensiones emocionales del trabajo bibliotecario no solo es esencial para la salud laboral de los trabajadores, sino también para garantizar que las bibliotecas continúen desempeñando su función social como espacios inclusivos, accesibles y sostenibles dentro de la vida comunitaria.

Conoce a las bibliotecarias que cambiaron la historia

Meet the Women Librarians Who Changed History. 1000 Libraries Magazine, 2 marzo 2026 (edición de historia en línea).

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En conjunto, el artículo traza un recorrido por mujeres que no solo gestionaron libros, sino que redefinieron el sentido social de las bibliotecas. Desde la lucha contra el racismo y los estereotipos hasta la ampliación del concepto de documento, la profesionalización del sector y la celebración de la diversidad cultural, estas bibliotecarias demostraron que el acceso al conocimiento es una forma de poder. Su influencia sigue viva en cada colección inclusiva, en cada recomendación personalizada y en cada espacio bibliotecario concebido como lugar de comunidad y transformación.

Con motivo del Día Internacional de la Mujer (8 de marzo), el texto subraya que las bibliotecas no se convirtieron en motores de cambio por casualidad, sino gracias a profesionales que defendieron con convicción que el conocimiento debía pertenecer a todas las personas. Frente a la imagen tradicional del bibliotecario como simple gestor de colecciones, el artículo muestra a mujeres que transformaron la cultura, combatieron la injusticia y redefinieron la manera en que las comunidades leen, aprenden y se reconocen.

Una de las figuras destacadas es Charlemae Hill Rollins, bibliotecaria en Chicago desde la década de 1920, quien comprendió tempranamente que la representación importa. En una época marcada por la segregación y los estereotipos raciales, Rollins trabajó activamente para construir colecciones infantiles que reflejaran de manera digna y positiva la vida afroamericana. No solo retiró libros con contenido racista o perjudicial, sino que impulsó la incorporación de historias que celebraban la cultura y la experiencia cotidiana de la comunidad negra. Además, colaboró con familias y educadores para concienciar sobre el poder de la literatura en la construcción de la autoestima y la identidad infantil, anticipándose décadas al actual debate sobre diversidad en la literatura.

El artículo también reconoce la labor estructural de Mary Cutler Fairchild, figura clave en la profesionalización de la biblioteconomía a comienzos del siglo XX. Fairchild contribuyó a estandarizar la formación bibliotecaria y defendió la idea de que la gestión de bibliotecas requería preparación especializada. Vinculada a instituciones como la Universidad de Columbia y la New York State Library School, promovió el uso sistemático de herramientas como el Sistema Decimal Dewey y formó a generaciones de profesionales. Su influencia, menos visible pero profundamente decisiva, consolidó las bases organizativas y educativas que todavía sostienen el funcionamiento de las bibliotecas estadounidenses.

En el ámbito teórico, el texto destaca a Suzanne Briet, quien revolucionó el concepto mismo de “documento”. En su obra de 1951 What Is Documentation?, propuso que un documento no es únicamente un libro o un texto escrito, sino cualquier objeto que registre o transmita información, incluso un animal en un zoológico si cumple una función informativa. Esta ampliación conceptual sentó las bases de la ciencia de la información contemporánea y anticipó el desarrollo de archivos digitales, bases de datos y sistemas de documentación modernos. Su pensamiento sigue influyendo en la manera en que entendemos la gestión del conocimiento en la era digital.

La democratización de la lectura encuentra su exponente en Jennie Maas Flexner, primera responsable de asesoría de lectura (readers’ advisory) en la Biblioteca Pública de Nueva York. Flexner defendió que las personas debían leer aquello que realmente disfrutaban, y no solo lo que se consideraba parte del canon literario. En un momento en que las bibliotecas podían actuar como guardianas del “buen gusto”, su postura fue innovadora y liberadora. Al priorizar el placer lector y la conexión personal con los libros, contribuyó a hacer las bibliotecas más acogedoras y menos intimidantes.

El compromiso con la representación y la justicia cultural aparece con fuerza en la trayectoria de Augusta Braxton Baker, quien ingresó en la Biblioteca Pública de Nueva York en 1937 y se convirtió en una figura central de la bibliotecología infantil. Baker trabajó incansablemente para mejorar la calidad de los libros destinados a niños, asesorando a editoriales y promoviendo retratos respetuosos y realistas de las familias afroamericanas. En 1953 rompió barreras al convertirse en la primera bibliotecaria afroamericana en ocupar un cargo administrativo en esa institución, demostrando que la representación debía darse tanto en los libros como en las estructuras profesionales.

Finalmente, el artículo celebra la figura de Pura Belpré, primera bibliotecaria puertorriqueña de la Biblioteca Pública de Nueva York. Belpré integró la narración oral, la música y el folclore latinoamericano en las actividades bibliotecarias, introduciendo horas del cuento bilingües y visibilizando la literatura en español. Para muchas familias migrantes, su trabajo transformó la biblioteca en un espacio de pertenencia cultural y acogida. Su legado perdura hoy en el Premio Pura Belpré, que reconoce la excelencia en la literatura infantil latina.

Bibliotecarios enseñan alfabetización en IA para ayudar a comunidades a navegar el nuevo entorno digital

Librarians Teach AI Literacy to Students and Communities.CBC News, February 2026 https://www.cbc.ca/news/canada/librarians-teach-ai-9.7055661?utm_source=flipboard&utm_content=JamesGood6mff/magazine/Education+%26+Parenting

El papel cada vez más importante que están desempeñando los bibliotecarios como educadores en alfabetización de inteligencia artificial (IA), adaptándose a un entorno digital en rápida transformación.

En un contexto donde herramientas como ChatGPT, Gemini y otros modelos generativos se vuelven omnipresentes, profesionales de las bibliotecas están ampliando sus funciones tradicionales —más allá de ayudar a las personas a encontrar y evaluar información— para incluir la enseñanza sobre cómo identificar, evaluar y utilizar inteligencias artificiales de manera crítica y responsable.

Históricamente, las bibliotecas han sido centros de alfabetización en información, enseñando habilidades que permiten a los usuarios discernir fuentes fiables y navegar recursos complejos. Hoy, esa misión se extiende a la alfabetización en IA, que abarca no solo comprender qué hacen estas tecnologías y cómo funcionan, sino también sus limitaciones y sus posibles impactos éticos y sociales —por ejemplo, cómo distinguir contenido generado por IA de aquel creado por humanos y reconocer posibles sesgos o errores en los resultados que producen.

El artículo subraya que distintos bibliotecarios trabajan con estudiantes y comunidades de todas las edades para integrar este tipo de educación. En escuelas y universidades, por ejemplo, estos profesionales colaboran con docentes para enseñar a los estudiantes no solo a usar herramientas de IA para la investigación académica, sino también a objetivar críticamente sus beneficios y riesgos, incluyendo cuestiones como el plagio, la integridad académica y la búsqueda responsable de información.

Además, el papel del bibliotecario se extiende a iniciativas comunitarias más amplias. Algunos programas públicos de bibliotecas han empezado a ofrecer recursos y talleres gratuitos para personas que desean entender mejor cómo las IA influyen en la vida diaria, desde las noticias y las redes sociales hasta cuestiones laborales y de privacidad de datos. En este sentido, se enfatiza la importancia de que las bibliotecas no solo enseñen técnicas de uso, sino que también fomenten habilidades de pensamiento crítico y evaluación ética frente a sistemas que generan contenido automáticamente.

La discusión del artículo también apunta a que, en un momento en que el público general y los estudiantes muestran una necesidad creciente de entender estas tecnologías —como reflejan encuestas que señalan brechas en pensamiento crítico relacionadas con el uso de IA—, los bibliotecarios están bien posicionados para asumir este rol educativo debido a su experiencia histórica en alfabetización informacional. Su labor, por tanto, se percibe no solo como una extensión natural de su función, sino como una respuesta esencial a las demandas educativas y sociales del entorno digital contemporáneo.

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Enrique Navas presenta «Cómo ser auxiliar de biblioteca y no morir en el intento». Planeta Biblioteca 2026/02/06

Enrique Navas presenta «cómo ser auxiliar de biblioteca y no morir en el intento… guía esencial para opositar con éxito y/o desempeñar una profesión».

Planeta Biblioteca 2026/02/06

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En la entrevista se presenta el libro «Cómo ser Auxiliar de Biblioteca y no morir en el intento…» de Enrique Navas, una guía práctica, clara y realista sobre una profesión poco conocida, pero fundamental. El autor explica que la obra nace de su experiencia profesional y formativa en el ámbito de las bibliotecas, con el objetivo de ofrecer información útil y accesible. Se destaca el papel esencial del Auxiliar de Biblioteca en el funcionamiento cotidiano de estos espacios y la importancia de diferenciar correctamente esta figura de la del Técnico Auxiliar. El libro desmonta mitos habituales sobre un trabajo a menudo idealizado como tranquilo y rutinario, mostrando en cambio la realidad del día a día, marcada por la atención al público y la gestión constante de tareas. Además, se analizan tanto las ventajas como las dificultades de la profesión. Uno de los ejes centrales de la obra son las oposiciones, descritas como un proceso exigente, en el que el autor identifica errores frecuentes como la falta de planificación y la desinformación. En conjunto, el libro se presenta como una herramienta útil tanto para opositores como para profesionales en activo.

Cómo Ser Auxiliar De Biblioteca Y No Morir En El Intento…

Navas Benito, Enrique. Cómo ser Auxiliar de Biblioteca y no morir en el intento…: Guía esencial para opositar con éxito y/o desempeñar una profesión. Enrique Navas Benito, 2025.

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CÓMO SER AUXILIAR DE BIBLIOTECA Y NO MORIR EN EL INTENTO… DE ENRIQUE NAVAS, UNA GUÍA ESENCIAL PARA OPOSITAR CON ÉXITO Y/O DESEMPEÑAR LA PROFESIÓN

¿Alguna vez te has preguntado qué hace realmente un Auxiliar de Biblioteca? ¿Cómo es su día a día? ¿Y cómo se llega a un puesto que, aunque poco conocido, es totalmente imprescindible?

Este libro es tu guía práctica y directa: ideal si quieres trabajar en una biblioteca como personal de apoyo y no sabes por dónde empezar; si ya has dado los primeros pasos y necesitas un poco de orientación; o simplemente si quieres descubrir si este mundo es para ti. Con un estilo claro y sin rodeos, el autor —formador con años de experiencia en bibliotecas— te cuenta qué se espera de un Auxiliar, qué funciones realiza, cuáles son los retos de la rutina diaria y cómo acceder a este trabajo a través de las oposiciones.

Un libro pensado para quienes quieren opositar a Auxiliares, pero también para quienes ya lo son y quieren seguir siéndolo… sin perder la cabeza en el intento.

ÍNDICE

  1. Nota en cuanto al género lingüístico utilizado en este libro
  2. Sobre mí
  3. Antes de comenzar y para que no te líes: diferencias entre el Auxiliar de Biblioteca y el Técnico Auxiliar de Biblioteca
  4. Prefacio del autor: ¿por qué he escrito este libro?
  5. La profesión de Auxiliar de Biblioteca. ¿Realmente me interesa?
  6. Dejémonos de monsergas: preguntas frecuentes (FAQ)
  7. ¿Qué es eso de la biblioteconomía y por qué debería importarme?
  8. Un breve y necesario apunte histórico: y digo breve…
  9. Un breve y necesario apunte teórico: y digo breve…
  10. Los 10 mandamientos del Auxiliar de Biblioteca
  11. Aspectos positivos y negativos (pros y contras) del trabajo de Auxiliar de Biblioteca
  12. El Auxiliar de Biblioteca según el tipo de biblioteca en la que trabaje
  13. Oposiciones a biblioteca: una guerra abierta. Todo lo que debes saber
  14. Errores (muy) frecuentes del opositor o del Auxiliar novato
  15. ¿Cómo alcanzar el éxito en las oposiciones a Auxiliar de Biblioteca?
  16. Organizar tu día (y algunas cosas más) si estás estudiando las oposiciones de Auxiliar de Biblioteca
  17. Consejos emocionales/personales (que no de contenidos ni mnemotécnicos) para tener éxito en tus oposiciones a Auxiliar de Biblioteca.
  18. Pongámonos serios: funciones principales del Auxiliar en la biblioteca
  19. El Auxiliar de Biblioteca, función sorpresa: una intensa labor de atención al público
  20. Cómo hacerse imprescindible para el/la director/a de la biblioteca: el rol estratégico del Auxiliar de Biblioteca
  21. Estar a la última: las bibliotecas y las nuevas tecnologías
  22. Un día en la vida de un Auxiliar de Biblioteca
  23. Sitios Web imprescindibles sobre oposiciones a Auxiliar de Biblioteca y Biblioteconomía para bibliotecarios y personal de apoyo
  24. 5 documentos que todo Auxiliar de Biblioteca debe leer (y entender)
  25. Evaluemos ahora tu vocación y tus ganas: <<Test del potencial Auxiliar de Biblioteca>>
  26. Glosario básico de términos de biblioteconomía para un Auxiliar de Biblioteca o alguien que quiera serlo
  27. Bibliografía y recursos recomendados para Auxiliares de Biblioteca (y quienes aspiran a serlo)
  28. La profesión de Auxiliar de Biblioteca según los expertos
  29. Entrevista a una Técnico Auxiliar de Biblioteca profesional
  30. Profesionales destacados y difusores de información sobre bibliotecas para seguir en el mundo de la biblioteconomía
  31. Formación: academias para opositar a Auxiliar de Biblioteca
  32. Formación: entidades o academias para hacer cursos relacionados con la biblioteconomía
  33. Conclusión
  34. Anexo