
Deseo ardiente.
«Conseguí trabajo en la biblioteca porque es el único sitio en el que quisieron contratarme»
Deseo ardiente (2022)
Director/a
Neil LaBute

Deseo ardiente.
«Conseguí trabajo en la biblioteca porque es el único sitio en el que quisieron contratarme»
Deseo ardiente (2022)
Director/a
Neil LaBute

Los 194.395 miembros que integran los grupos de Facebook de la Biblioteca de Traducción y Documentación de la Universidad de Salamanca revela un ecosistema digital de alta especialización y gran vitalidad. A continuación, presento un desglose estratégico de esta comunidad. Para seguir cualquiera de los grupos haz clic en el enlace para acceder a los diferentes grupos:
| Nombre del Grupo | Miembros | Enlace |
| Traductores e intérpretes | 56.987 | Enlace |
| Libros que recomendarías… (café) | 44.778 | Enlace |
| Libros electrónicos | 30.887 | Enlace |
| Evaluación de la Investigación Científica | 21.385 | Enlace |
| ALFIN: Alfabetización Informacional | 17.383 | Enlace |
| Software libre para bibliotecas | 10.834 | Enlace |
| Somos 2.0 – Bibliotecas 2.0 | 4.389 | Enlace |
| Empleo en Biblioteconomía y Doc. | 3.629 | Enlace |
| Deja una cita | 2.545 | Enlace |
| Bibliotecas e inteligencia artificial | 941 | Enlace |
| Bibliocineradiotv | 637 | Enlace |
| TOTAL | 194.395 | – |

Singh, Diana, y equipo de investigación. Emotions Matter: Emotional Resilience in Libraries – Tools for the Modern Workplace. Report 2. Hamilton (Ontario): McMaster University, Centro Advanced Research on Mental Health and Society (ARMS), 2026
El informe presenta los resultados de una investigación centrada en el impacto del trabajo emocional en las bibliotecas públicas y en las estrategias necesarias para fortalecer la resiliencia de sus trabajadores.
El estudio forma parte del proyecto más amplio Emotions Matter, desarrollado por el centro Advanced Research on Mental Health and Society de la McMaster University, cuyo objetivo es comprender cómo las exigencias emocionales de determinadas profesiones afectan al bienestar psicológico y a las condiciones laborales. En particular, la investigación analiza el caso de los profesionales de bibliotecas públicas en Canadá, un colectivo que desempeña tareas de servicio comunitario intensivas en interacción social y que, por ello, está expuesto a una considerable carga emocional.
El informe se basa en la Encuesta sobre Trabajo Emocional en Bibliotecas Públicas Canadienses (2025), diseñada para evaluar las condiciones laborales, las fuentes de estrés emocional y los mecanismos de afrontamiento empleados por los trabajadores bibliotecarios. El concepto central que articula el estudio es el de trabajo emocional, entendido como el proceso mediante el cual los profesionales deben gestionar o regular sus emociones para cumplir con las expectativas del servicio al público. En entornos como las bibliotecas públicas —donde se interactúa con usuarios en situaciones diversas, desde consultas informativas hasta conflictos sociales o necesidades de apoyo comunitario— esta gestión emocional se convierte en una dimensión fundamental del trabajo cotidiano.
Uno de los hallazgos principales del informe es que los trabajadores de bibliotecas experimentan con frecuencia altos niveles de exigencia emocional, derivados tanto de las demandas del público como de las transformaciones del propio rol de la biblioteca. Las bibliotecas contemporáneas ya no son únicamente espacios de acceso a la información, sino también centros comunitarios donde se atienden problemas sociales, educativos y culturales. Esta ampliación de funciones ha incrementado la intensidad de las interacciones con usuarios en situaciones complejas —por ejemplo, personas con dificultades socioeconómicas, problemas de salud mental o necesidades de apoyo social—, lo que exige a los profesionales habilidades de comunicación, empatía y regulación emocional que a menudo no forman parte de su formación inicial.
El informe también identifica diversos factores organizativos que influyen en el bienestar emocional del personal bibliotecario. Entre ellos destacan la carga de trabajo, la escasez de recursos, la necesidad de gestionar conflictos con usuarios y la presión de mantener una actitud profesional y cordial incluso en situaciones de tensión. Cuando estas condiciones se prolongan en el tiempo sin mecanismos adecuados de apoyo institucional, pueden generar fatiga emocional, estrés laboral e incluso síntomas de agotamiento profesional. El estudio subraya que este tipo de riesgos psicosociales suele pasar desapercibido en las políticas laborales tradicionales, que se centran más en aspectos físicos o administrativos del trabajo.
Frente a estos desafíos, el informe propone una serie de estrategias para fortalecer la resiliencia emocional en las bibliotecas. Entre ellas se incluyen programas de formación en habilidades socioemocionales, sistemas de apoyo entre compañeros, espacios de reflexión colectiva sobre experiencias laborales difíciles y políticas organizativas que reconozcan explícitamente el valor del trabajo emocional. Asimismo, se recomienda incorporar estos aspectos en la planificación institucional y en las políticas de recursos humanos, con el fin de crear entornos laborales que protejan el bienestar del personal y mejoren la calidad del servicio a la comunidad.
Para concluir el estudio destaca que el reconocimiento del trabajo emocional es clave para el futuro de las bibliotecas públicas. A medida que estas instituciones se consolidan como centros comunitarios de apoyo social y cultural, el papel de los profesionales bibliotecarios se vuelve cada vez más complejo y multidimensional. Reconocer, investigar y gestionar las dimensiones emocionales del trabajo bibliotecario no solo es esencial para la salud laboral de los trabajadores, sino también para garantizar que las bibliotecas continúen desempeñando su función social como espacios inclusivos, accesibles y sostenibles dentro de la vida comunitaria.

Meet the Women Librarians Who Changed History. 1000 Libraries Magazine, 2 marzo 2026 (edición de historia en línea).
En conjunto, el artículo traza un recorrido por mujeres que no solo gestionaron libros, sino que redefinieron el sentido social de las bibliotecas. Desde la lucha contra el racismo y los estereotipos hasta la ampliación del concepto de documento, la profesionalización del sector y la celebración de la diversidad cultural, estas bibliotecarias demostraron que el acceso al conocimiento es una forma de poder. Su influencia sigue viva en cada colección inclusiva, en cada recomendación personalizada y en cada espacio bibliotecario concebido como lugar de comunidad y transformación.
Con motivo del Día Internacional de la Mujer (8 de marzo), el texto subraya que las bibliotecas no se convirtieron en motores de cambio por casualidad, sino gracias a profesionales que defendieron con convicción que el conocimiento debía pertenecer a todas las personas. Frente a la imagen tradicional del bibliotecario como simple gestor de colecciones, el artículo muestra a mujeres que transformaron la cultura, combatieron la injusticia y redefinieron la manera en que las comunidades leen, aprenden y se reconocen.
Una de las figuras destacadas es Charlemae Hill Rollins, bibliotecaria en Chicago desde la década de 1920, quien comprendió tempranamente que la representación importa. En una época marcada por la segregación y los estereotipos raciales, Rollins trabajó activamente para construir colecciones infantiles que reflejaran de manera digna y positiva la vida afroamericana. No solo retiró libros con contenido racista o perjudicial, sino que impulsó la incorporación de historias que celebraban la cultura y la experiencia cotidiana de la comunidad negra. Además, colaboró con familias y educadores para concienciar sobre el poder de la literatura en la construcción de la autoestima y la identidad infantil, anticipándose décadas al actual debate sobre diversidad en la literatura.
El artículo también reconoce la labor estructural de Mary Cutler Fairchild, figura clave en la profesionalización de la biblioteconomía a comienzos del siglo XX. Fairchild contribuyó a estandarizar la formación bibliotecaria y defendió la idea de que la gestión de bibliotecas requería preparación especializada. Vinculada a instituciones como la Universidad de Columbia y la New York State Library School, promovió el uso sistemático de herramientas como el Sistema Decimal Dewey y formó a generaciones de profesionales. Su influencia, menos visible pero profundamente decisiva, consolidó las bases organizativas y educativas que todavía sostienen el funcionamiento de las bibliotecas estadounidenses.
En el ámbito teórico, el texto destaca a Suzanne Briet, quien revolucionó el concepto mismo de “documento”. En su obra de 1951 What Is Documentation?, propuso que un documento no es únicamente un libro o un texto escrito, sino cualquier objeto que registre o transmita información, incluso un animal en un zoológico si cumple una función informativa. Esta ampliación conceptual sentó las bases de la ciencia de la información contemporánea y anticipó el desarrollo de archivos digitales, bases de datos y sistemas de documentación modernos. Su pensamiento sigue influyendo en la manera en que entendemos la gestión del conocimiento en la era digital.
La democratización de la lectura encuentra su exponente en Jennie Maas Flexner, primera responsable de asesoría de lectura (readers’ advisory) en la Biblioteca Pública de Nueva York. Flexner defendió que las personas debían leer aquello que realmente disfrutaban, y no solo lo que se consideraba parte del canon literario. En un momento en que las bibliotecas podían actuar como guardianas del “buen gusto”, su postura fue innovadora y liberadora. Al priorizar el placer lector y la conexión personal con los libros, contribuyó a hacer las bibliotecas más acogedoras y menos intimidantes.
El compromiso con la representación y la justicia cultural aparece con fuerza en la trayectoria de Augusta Braxton Baker, quien ingresó en la Biblioteca Pública de Nueva York en 1937 y se convirtió en una figura central de la bibliotecología infantil. Baker trabajó incansablemente para mejorar la calidad de los libros destinados a niños, asesorando a editoriales y promoviendo retratos respetuosos y realistas de las familias afroamericanas. En 1953 rompió barreras al convertirse en la primera bibliotecaria afroamericana en ocupar un cargo administrativo en esa institución, demostrando que la representación debía darse tanto en los libros como en las estructuras profesionales.
Finalmente, el artículo celebra la figura de Pura Belpré, primera bibliotecaria puertorriqueña de la Biblioteca Pública de Nueva York. Belpré integró la narración oral, la música y el folclore latinoamericano en las actividades bibliotecarias, introduciendo horas del cuento bilingües y visibilizando la literatura en español. Para muchas familias migrantes, su trabajo transformó la biblioteca en un espacio de pertenencia cultural y acogida. Su legado perdura hoy en el Premio Pura Belpré, que reconoce la excelencia en la literatura infantil latina.

“Librarians Teach AI Literacy to Students and Communities.” CBC News, February 2026 https://www.cbc.ca/news/canada/librarians-teach-ai-9.7055661?utm_source=flipboard&utm_content=JamesGood6mff/magazine/Education+%26+Parenting
El papel cada vez más importante que están desempeñando los bibliotecarios como educadores en alfabetización de inteligencia artificial (IA), adaptándose a un entorno digital en rápida transformación.
En un contexto donde herramientas como ChatGPT, Gemini y otros modelos generativos se vuelven omnipresentes, profesionales de las bibliotecas están ampliando sus funciones tradicionales —más allá de ayudar a las personas a encontrar y evaluar información— para incluir la enseñanza sobre cómo identificar, evaluar y utilizar inteligencias artificiales de manera crítica y responsable.
Históricamente, las bibliotecas han sido centros de alfabetización en información, enseñando habilidades que permiten a los usuarios discernir fuentes fiables y navegar recursos complejos. Hoy, esa misión se extiende a la alfabetización en IA, que abarca no solo comprender qué hacen estas tecnologías y cómo funcionan, sino también sus limitaciones y sus posibles impactos éticos y sociales —por ejemplo, cómo distinguir contenido generado por IA de aquel creado por humanos y reconocer posibles sesgos o errores en los resultados que producen.
El artículo subraya que distintos bibliotecarios trabajan con estudiantes y comunidades de todas las edades para integrar este tipo de educación. En escuelas y universidades, por ejemplo, estos profesionales colaboran con docentes para enseñar a los estudiantes no solo a usar herramientas de IA para la investigación académica, sino también a objetivar críticamente sus beneficios y riesgos, incluyendo cuestiones como el plagio, la integridad académica y la búsqueda responsable de información.
Además, el papel del bibliotecario se extiende a iniciativas comunitarias más amplias. Algunos programas públicos de bibliotecas han empezado a ofrecer recursos y talleres gratuitos para personas que desean entender mejor cómo las IA influyen en la vida diaria, desde las noticias y las redes sociales hasta cuestiones laborales y de privacidad de datos. En este sentido, se enfatiza la importancia de que las bibliotecas no solo enseñen técnicas de uso, sino que también fomenten habilidades de pensamiento crítico y evaluación ética frente a sistemas que generan contenido automáticamente.
La discusión del artículo también apunta a que, en un momento en que el público general y los estudiantes muestran una necesidad creciente de entender estas tecnologías —como reflejan encuestas que señalan brechas en pensamiento crítico relacionadas con el uso de IA—, los bibliotecarios están bien posicionados para asumir este rol educativo debido a su experiencia histórica en alfabetización informacional. Su labor, por tanto, se percibe no solo como una extensión natural de su función, sino como una respuesta esencial a las demandas educativas y sociales del entorno digital contemporáneo.
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Enrique Navas presenta «cómo ser auxiliar de biblioteca y no morir en el intento… guía esencial para opositar con éxito y/o desempeñar una profesión».
Planeta Biblioteca 2026/02/06
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En la entrevista se presenta el libro «Cómo ser Auxiliar de Biblioteca y no morir en el intento…» de Enrique Navas, una guía práctica, clara y realista sobre una profesión poco conocida, pero fundamental. El autor explica que la obra nace de su experiencia profesional y formativa en el ámbito de las bibliotecas, con el objetivo de ofrecer información útil y accesible. Se destaca el papel esencial del Auxiliar de Biblioteca en el funcionamiento cotidiano de estos espacios y la importancia de diferenciar correctamente esta figura de la del Técnico Auxiliar. El libro desmonta mitos habituales sobre un trabajo a menudo idealizado como tranquilo y rutinario, mostrando en cambio la realidad del día a día, marcada por la atención al público y la gestión constante de tareas. Además, se analizan tanto las ventajas como las dificultades de la profesión. Uno de los ejes centrales de la obra son las oposiciones, descritas como un proceso exigente, en el que el autor identifica errores frecuentes como la falta de planificación y la desinformación. En conjunto, el libro se presenta como una herramienta útil tanto para opositores como para profesionales en activo.

Navas Benito, Enrique. Cómo ser Auxiliar de Biblioteca y no morir en el intento…: Guía esencial para opositar con éxito y/o desempeñar una profesión. Enrique Navas Benito, 2025.
CÓMO SER AUXILIAR DE BIBLIOTECA Y NO MORIR EN EL INTENTO… DE ENRIQUE NAVAS, UNA GUÍA ESENCIAL PARA OPOSITAR CON ÉXITO Y/O DESEMPEÑAR LA PROFESIÓN
¿Alguna vez te has preguntado qué hace realmente un Auxiliar de Biblioteca? ¿Cómo es su día a día? ¿Y cómo se llega a un puesto que, aunque poco conocido, es totalmente imprescindible?
Este libro es tu guía práctica y directa: ideal si quieres trabajar en una biblioteca como personal de apoyo y no sabes por dónde empezar; si ya has dado los primeros pasos y necesitas un poco de orientación; o simplemente si quieres descubrir si este mundo es para ti. Con un estilo claro y sin rodeos, el autor —formador con años de experiencia en bibliotecas— te cuenta qué se espera de un Auxiliar, qué funciones realiza, cuáles son los retos de la rutina diaria y cómo acceder a este trabajo a través de las oposiciones.
Un libro pensado para quienes quieren opositar a Auxiliares, pero también para quienes ya lo son y quieren seguir siéndolo… sin perder la cabeza en el intento.
ÍNDICE

Ipsos. “Ipsos Veracity Index 2025.” Última modificación 2025. Accedido el 16 de diciembre de 2025. https://www.ipsos.com/en-uk/ipsos-veracity-index-2025
Las últimas encuestas de Veracity Index situaron a los bibliotecarios como una de las profesiones más confiables del Reino Unido, tradicionalmente muy arriba en la escala de confianza — incluso en el top 3 en ediciones previas.
Ipsos Veracity Index 2025 es una encuesta representativa de adultos en Gran Bretaña que mide qué profesiones el público considera más confiables para “decir la verdad” en 2025. El estudio compara la percepción actual con años anteriores y examina diferencias entre votantes de distintos partidos políticos.
Este estudio, iniciado en 1983 en el Reino Unido, recoge año tras año qué grupos profesionales son vistos como los más honestos y cuáles despiertan más desconfianza entre la población británica. Aunque el informe publicado en 2025 no enumera a los bibliotecarios entre las diez profesiones más confiadas, la historia reciente de la encuesta muestra que esta figura profesional ha ocupado tradicionalmente posiciones muy altas en la clasificación de confianza pública.
En la edición de 2021 del Veracity Index, los bibliotecarios aparecieron explícitamente entre las profesiones más confiables del Reino Unido, con un impresionante 93 % de los encuestados declarando que confiaban en ellos para decir la verdad. En ese año, sólo enfermeros superaron ligeramente ese nivel de confianza y los bibliotecarios quedaron claramente por delante de médicos, maestros y curadores de museo, consolidando su reputación como guardianes de la información veraz y asesores imparciales. Esta confianza tan alta refleja cómo la sociedad valora el rol tradicional de los bibliotecarios como intermediarios entre el conocimiento y la comunidad, especialmente en tiempos de alta desinformación y polarización informativa.
Los datos recogidos en 2023 también respaldan esta tendencia histórica, aunque con un enfoque más amplio en las profesiones científicas y académicas. En esa edición, los bibliotecarios seguían figurando entre las cinco profesiones con mayores niveles de confianza, con cifras en torno al 86 % — muy cerca de otros grupos también muy valorados, como pilotos de avión, médicos e ingenieros. El mantenimiento de este nivel no sólo ratifica la imagen de los bibliotecarios como profesionales íntegros y veraces, sino que además sitúa su función social en un contexto donde la alfabetización informacional y la facilitación del acceso a fuentes fiables son cada vez más críticas.
Al llegar al informe de 2025, aunque el comunicado principal de Ipsos no menciona explícitamente a los bibliotecarios en el top cinco de profesiones más confiadas —que en ese año son enfermeros, ingenieros, médicos, docentes y profesores universitarios— es importante interpretar estos resultados a la luz de la trayectoria de la profesión. El enfoque del índice puede variar ligeramente de un año a otro, con cambios en las profesiones incluidas o en la manera de agruparlas, pero la tendencia general sugiere que los bibliotecarios siguen siendo asociados con altos niveles de credibilidad, especialmente si los comparamos con profesiones menos confiadas como políticos, ministros de gobierno o influencers.
La posición históricamente alta de los bibliotecarios en el índice de confianza puede entenderse en relación con el papel social que desempeñan: no sólo custodios de colecciones físicas, sino mediadores críticos en la era digital, promotores de alfabetización mediática y defensores de la imparcialidad informativa. La percepción pública de los bibliotecarios como agentes neutrales, enfocados en facilitar el acceso a información rigurosa y en apoyar a estudiantes, investigadores y ciudadanos en general, ha contribuido a que se les otorgue una credibilidad sostenida a lo largo de los años

La Bibliotecaria Ana y el Subcomisario Abraham
En el mero corazón de la Ciudad de Guatemala, lejos del alboroto y el ir y venir de los buses, se alzaba una concurrida Biblioteca. Para muchos era sólo un edificio viejo; para la señora Ana, la bibliotecaria, era la sala de máquinas donde se forjaban los buenos ciudadanos. Su visión era clara: cada libro era una herramienta para enseñar a los patojos a ser gente de bien, a saber, quiénes son y a defenderse.
Entre sus visitantes más asiduos estaba Abraham, un niño de no más de diez años con una mirada que ya conocía la tristeza, pero también la esperanza. Abraham no era de allí. Su familia había tenido que “salir huyendo” de El Salvador durante la guerra de los años 70, llegando a Guatemala como refugiados, con todas las ganas de iniciar una nueva vida. La biblioteca se había convertido en su refugio dentro del barrio humilde y el lugar donde alimentaba su gran sueño: convertirse en un alto Jefe de la Policía que no fuera torcido, sino que protegiera conscientemente a la gente humilde.
Ana sabía que Abraham no tenía dinero, no hacía falta que alguien se lo dijera, lo podía notar en su desgastada ropa y sus zapatos viejos, pero aquél niño tenía una riqueza de corazón inmensa. Lo veía no solo como un niño, sino como el futuro guardián de la ley que la gente necesitaba.
Una tarde, Abraham llegó a la sala de cuentos con los ojos aguados y el uniforme lleno de polvo.
«Ana, ¡qué mala onda!» dijo, secándose una lágrima. «Me quisieron correr del campo de fútbol. Dijeron que yo no tenía derecho a jugar porque soy pobre y vengo de afuera.»
Ana dejó de clasificar una pila de libros viejos y lo tomó de la mano.
«¡Chispas!, Abraham. Vos sentate y aguantáme un ratito,» le dijo con su voz serena. «El que te dijo eso es un patojo ignorante. Mirá, tu derecho a jugar, a estar seguro y a que te traten con respeto no es una oferta. ¡Es una Ley! No importa si tenés mucho o poco dinero, ni si venís de El Salvador o de aquí. El sol sale para todos, y las reglas son para todos.»
Ana le mostró un libro con la ilustración de un gran candado de oro. Explicó su visión: 1. Respeto al Prójimo: Un buen ciudadano es el que nunca abusa de su fuerza o de su posición. Es el que respeta el derecho del otro a opinar, a vestirse, y a jugar, aunque piense diferente. 2. Lucha Justa: Pero si alguien te pasa llevando, no te quedás callado. Usás tu voz, que es tu herramienta más fuerte. Luchás por tu derecho y el de otros, con inteligencia y con la verdad por delante.
«Tu sueño de ser policía, Abraham, es chilero porque vas a ser el que defienda ese candado de oro. Pero para defenderlo afuera, primero tenés que saber defenderte vos aquí,» señaló la bibliotecaria su propio pecho.
Al día siguiente, armado con la convicción de Ana, Abraham regresó al campo. El patán que lo había molestado estaba allí, listo para echar bronca. Abraham se paró firme, como un pequeño soldado de la justicia.
«Mirá, vos,» dijo con una voz tranquila, pero firme como un roble. «Yo tengo el mismo derecho que vos a jugar aquí. Yo respeto que uses la cancha, y exijo que respetés mi derecho. La ley es cabal para todos.»
El patán se quedó pasmado y sin argumentos. El conocimiento y la autoridad moral de Abraham, reforzados por la visión de Ana, eran invencibles. Abraham había puesto en práctica el principio de la bibliotecaria: usó la razón y el conocimiento, y no la fuerza, para triunfar.
Pasaron muchísimos años. La biblioteca se modernizó, y los estantes de Ana se llenaron de nuevos libros, pero su visión se mantuvo.
En una oficina sobria de la Policía de Guatemala, un hombre de sienes plateadas y semblante sereno recogía sus pertenencias. Era el Subcomisario Abraham Batres.
Había cumplido su sueño, y lo más importante: nunca había olvidado las lecciones del Gran Árbol y sus Frutos Justos. El patojo refugiado de El Salvador se había convertido en un oficial legendario por su integridad. Nunca aceptó un soborno, nunca maltrató a un detenido; siempre actuó con la certeza de que su deber era proteger los derechos de la gente, sobre todo de aquellos que no tenían el conocimiento y los recursos necesarios para defenderse.
Esa mañana, el Subcomisario Abraham Batres se disponía a retirarse después de años de servicio chileros y honestos. Miró por la ventana, hacia donde sabía que estaba la Biblioteca, y sonrió, con una profunda satisfacción. Había vivido justo lo que prometió ese día de su niñez.
«¡Qué vida tan buena!» murmuró. Su legado era la prueba de que un buen ciudadano, nutrido con el conocimiento, puede convertirse en el guardián más firme de la justicia. La señora Ana, en algún lugar, habría estado sumamente satisfecha de su Subcomisario.

YEPO: podcast de la UTEM. Universidad Técnica Metropolitana de Chile
Conversación con Julio Alonso Arévalo «Una profesión que me ha dado un hermoso viaje»
Santiago de Chile, 14 de octubre de 2025
Conversamos con el bibliotecario español, Julio Alonso Arevalo, Jefe de la Biblioteca de la Facultad de Traducción y Documentación de la Universidad de Salamanca, durante su última visita a Chile. Además de su amplia producción científica y editorial, es pionero de la comunicación profesional en medios digitales, radio y pódcast. Creó el blog Universo Abierto y el programa radial-pódcast Planeta Biblioteca, que ya tiene 16 años y 600 episodios.
En Chile nos habló sobre alfabetización en IA para bibliotecarios, destacando la necesidad de crear un entorno de confianza respecto del explosivo crecimiento de información sintética. Reivindica el rol de la biblioteca como espacio de socialización, cohesión y servicio comunitario más allá del libro y el alto nivel de confianza social en bibliotecarios. Por lo mismo destaca que la profesión requiere de habilidades blandas: escucha activa, mediación, comunicación y colaboración con otros perfiles profesionales.
Nos comenta sobre el proyecto en curso de makerspace en Salamanca para desarrollar proyectos de impresión 3D, video y podcasting. Lo que distingue un makerspace es que es una instancia de aprendizaje práctico, no jerárquico y comunitario.
Parafrasea a Kavafis y nos dice que la profesión le ha ofrecido un hermoso viaje, en que lo principal son las personas con las que conectas.