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Competencias en IA para trabajadores de bibliotecas universitarias de ACRL

Association of College and Research Libraries. AI Competencies for Academic Library Workers. Approved by ACRL Board of Directors, October 2025. American Library Association, 2025

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American Library Association (ALA) en 2025, establece un marco de competencias para que los profesionales de las bibliotecas universitarias comprendan, evalúen y apliquen la inteligencia artificial (IA) de manera crítica, ética y responsable. La propuesta no busca promover la adopción indiscriminada de la IA, sino desarrollar en los bibliotecarios una combinación equilibrada de conocimiento técnico, juicio ético y pensamiento reflexivo frente a las oportunidades y riesgos que estas tecnologías implican en la enseñanza, la investigación y los servicios de información.

El texto se estructura en dos grandes bloques. El primero se refiere a los mindsets o actitudes fundamentales que deben guiar el trabajo con IA, y el segundo desarrolla un conjunto de competencias distribuidas en cuatro áreas: consideraciones éticas, conocimiento y comprensión, análisis y evaluación, y uso y aplicación. En cuanto a las actitudes, el documento resalta la importancia de la curiosidad como motor para explorar el potencial de la IA; el escepticismo, necesario para mantener una visión crítica; el juicio, que permite decidir cuándo y cómo emplear estas herramientas; la responsabilidad, vinculada al impacto de su uso en la comunidad; y la colaboración, entendida como la disposición a integrar diversas perspectivas en la toma de decisiones. Estas actitudes no son rasgos fijos, sino disposiciones dinámicas que ayudan a los profesionales a adaptarse en un entorno tecnológico en constante evolución.

En el ámbito de las consideraciones éticas, el texto subraya que la relación entre bibliotecas e inteligencia artificial no puede entenderse solo desde lo técnico, sino también desde lo social y lo moral. Los profesionales deben garantizar un acceso equitativo a las herramientas de IA y promover una alfabetización digital que permita a todos los usuarios comprender su funcionamiento y sus límites. Se enfatiza la necesidad de proteger la privacidad, la autonomía y los derechos de autor, así como de evitar la reproducción de sesgos o desigualdades mediante el uso de datos y algoritmos. Además, se plantea que las bibliotecas deben priorizar la transparencia y la rendición de cuentas, asegurando que las herramientas empleadas sean fiables, explicables y respetuosas con la diversidad y el medio ambiente.

El apartado de conocimiento y comprensión detalla los saberes esenciales que deben adquirir los trabajadores de bibliotecas. Incluye la comprensión de conceptos como aprendizaje automático, modelos generativos, algoritmos predictivos o sistemas multimodales capaces de procesar texto, imagen, vídeo o sonido. También se destaca la importancia de entender cómo se entrenan estos modelos, qué tipos de datos utilizan y qué limitaciones presentan. La actualización constante es clave, dado que las tecnologías evolucionan con rapidez y las políticas sobre regulación, detección y atribución de contenido generado por IA cambian continuamente. En este sentido, se propone que los profesionales mantengan una formación continua basada en fuentes diversas y fiables.

En cuanto a análisis y evaluación, el marco plantea que los bibliotecarios deben ser capaces de analizar críticamente las herramientas de IA, comprendiendo cómo funcionan, qué objetivos persiguen y cuáles son sus implicaciones para los servicios de información. Esto incluye la evaluación de beneficios y riesgos, la identificación de sesgos y la valoración del impacto sobre la equidad, la privacidad o la calidad del acceso a la información. Se espera que los profesionales no actúen como simples usuarios, sino como mediadores críticos capaces de seleccionar y recomendar herramientas en función de su idoneidad técnica y ética, y de asesorar a las comunidades universitarias en su uso responsable.

Por último, la categoría de uso y aplicación se centra en la puesta en práctica de la IA en el entorno laboral de las bibliotecas. Se promueve un uso reflexivo y contextualizado, evitando asumir que la IA es siempre necesaria o beneficiosa. Las competencias incluyen la capacidad de aplicar herramientas de IA para optimizar procesos, mejorar la comunicación y la colaboración entre equipos o explorar nuevas formas de innovación en servicios bibliotecarios. También se destaca la importancia de desarrollar habilidades de prompting, es decir, de formulación precisa de instrucciones a sistemas generativos para obtener resultados más útiles y pertinentes. La adopción de estas herramientas debe guiarse por los valores de la profesión bibliotecaria, en particular el acceso equitativo, la transparencia y el respeto a los usuarios.

En conjunto, este marco de competencias ofrece una guía integral para que los trabajadores de bibliotecas académicas desarrollen una alfabetización en inteligencia artificial que no se limite al dominio técnico, sino que integre la reflexión ética y la responsabilidad social. El objetivo es que los profesionales no solo utilicen la IA, sino que contribuyan a moldear su implementación en el ámbito educativo y científico de manera coherente con los valores del servicio público, la equidad y el pensamiento crítico.

Entrevista a Jessica Carvajal, presidenta del Colegio de Bibliotecarios de Chile. Planeta Biblioteca 2025/10/29

Entrevista a Jessica Carvajal, presidenta del Colegio de Bibliotecarios de Chile

Planeta Biblioteca 2025/10/29.

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Jessica Carvajal , presidenta del Colegio de Bibliotecarios de Chile, explica que asumió el cargo por su deseo de fortalecer la profesión y dar mayor visibilidad al trabajo bibliotecario. Durante su gestión ha impulsado la formación continua y la adaptación a los retos de la era digital. Considera que los bibliotecarios deben dominar las nuevas tecnologías sin perder su papel como mediadores de confianza frente a la desinformación. También cree que las universidades deben actualizar sus programas para responder mejor a las demandas actuales. Destaca la importancia del trabajo en red, tanto dentro de Chile como con otros países latinoamericanos. Su mensaje final invita a los profesionales a sentirse orgullosos de su labor y a seguir construyendo una sociedad más informada y justa.  

Bibliotecas escolares en Argentina con Vanessa Viviana Rinessi. Planeta Biblioteca 2025/10/28

Bibliotecas escolares en Argentina con Vanessa Viviana Rinessi

Planeta Biblioteca 2025/10/28.

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En el programa de hoy, transmitido desde Posadas, en la provincia de Misiones (Argentina), hemos conversado con Vanessa Viviana Rinessi, bibliotecaria escolar de la provincia de Corrientes. Durante la entrevista, Vanessa nos ha contagiado su entusiasmo, su compromiso y la pasión con la que desempeña su labor cotidiana.

Nos habló del entorno de la ciudad de Corrientes, de su biblioteca, de los espacios y colecciones que gestiona, y especialmente de la relación cercana y afectuosa que mantiene con los chicos y chicas que la visitan. A través de sus palabras pudimos percibir cómo la biblioteca escolar se convierte, gracias a su dedicación, en un lugar de encuentro, aprendizaje y crecimiento.

Vanessa también compartió la enorme satisfacción y felicidad que le produce ejercer esta profesión, que considera no solo un trabajo, sino una verdadera vocación al servicio de la comunidad educativa.

Encuesta salarial anual 2024 en bibliotecas universitarias estadounidenses y canadienses (2025)

Association of Research Libraries. 2025. ARL Annual Salary Survey 2024: Reports Data on Professional Positions in Member Libraries. Washington, D.C.: ARL. https://publications.arl.org/ARL-Annual-Salary-Survey-2024/

Association of Research Libraries (ARL) publicó en 2025 los resultados de la Annual Salary Survey 2024, un informe que analiza los salarios y condiciones profesionales del personal en las bibliotecas miembro. El estudio incluye datos de 123 de las 125 bibliotecas de la ARL, lo que abarca 118 bibliotecas universitarias de Canadá y Estados Unidos, así como cinco bibliotecas de investigación no universitarias en EE. UU. (federales, públicas y sin fines de lucro). En total, se recopilaron cifras de 11.256 profesionales en bibliotecas universitarias y 2.040 en bibliotecas no universitarias. El informe organiza la información en tres grandes grupos de bibliotecas universitarias: sistemas generales, bibliotecas de ciencias de la salud y bibliotecas jurídicas.

El estudio también aborda las condiciones de contratación y sindicalización del personal. En las universidades públicas de Estados Unidos, un 76 % de las instituciones ofrecen nombramientos de tipo docente «faculty» (tienen el mismo estatus académico que a los profesores) y un 41 % permite la sindicalización. En las privadas, las cifras son sensiblemente menores: 29 % ofrecen nombramientos como faculty y solo 16 % posibilitan la pertenencia a sindicatos. En Canadá, donde todas las universidades son públicas, los porcentajes muestran otra realidad: 69 % con nombramientos como faculty y un 81 % con acceso a negociación colectiva. Estos datos reflejan las diferencias notables entre países y entre instituciones públicas y privadas en cuanto a reconocimiento académico y derechos laborales de los bibliotecarios.

En relación con la experiencia y las remuneraciones, el informe analiza un total de 9.567 profesionales de bibliotecas universitarias de la ARL, agrupados en diferentes niveles de responsabilidad. En los puestos de dirección ejecutiva se observa un promedio de 22 años de experiencia, con salarios que alcanzan los 177.800 dólares. Los altos directivos o senior managers cuentan con 18 años de experiencia en promedio y reciben 112.600 dólares. Los gestores intermedios presentan una media de 15 años y un salario de 91.400 dólares. Finalmente, el grupo de otros profesionales registra una experiencia de 13 años y salarios medios de 82.300 dólares. Esta clasificación permite a las instituciones comparar y establecer referencias entre experiencia, jerarquía y compensación.

El informe también incorpora información sobre bibliotecas de investigación no universitarias, ampliando el análisis más allá del ámbito académico. Estas instituciones muestran diferencias salariales y organizativas respecto de las bibliotecas universitarias, y dichas variaciones se detallan tanto en la introducción como en las tablas del estudio. En conjunto, el ARL Annual Salary Survey 2024 constituye una herramienta clave para evaluar la estructura salarial, el reconocimiento profesional y las condiciones de trabajo en las bibliotecas de investigación de Estados Unidos y Canadá.

DATOS CLAVE

Experiencia y niveles salariales en bibliotecas universitarias

El análisis incluyó a 9.567 profesionales en bibliotecas universitarias ARL, agrupados por niveles jerárquicos:

  • Dirección ejecutiva
    • Experiencia promedio: 22 años
    • Salario promedio: 177.800 USD
  • Alta dirección (senior managers)
    • Experiencia promedio: 18 años
    • Salario promedio: 112.600 USD
  • Gestores intermedios (managers)
    • Experiencia promedio: 15 años
    • Salario promedio: 91.400 USD
  • Otros profesionales
    • Experiencia promedio: 13 años
    • Salario promedio: 82.300 USD

Inteligencia Artificial y profesionales bibliotecarios

Cox, Andrew M. AI and the UK Library Profession: Survey Results — A Report for CILIP. London: CILIP, 2025

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El informe analiza cómo los profesionales de bibliotecas e información en el Reino Unido están incorporando la Inteligencia Artificial (IA) en su trabajo, cuáles son sus percepciones y qué apoyos necesitan.

La encuesta, realizada entre noviembre y diciembre de 2024, recogió 162 respuestas válidas procedentes principalmente de bibliotecas universitarias, de salud y públicas. El objetivo del estudio fue conocer no solo el nivel de adopción de estas tecnologías, sino también las oportunidades, riesgos y necesidades que identifican los bibliotecarios.

El resultado más llamativo es que un 65 % de los participantes reconoció estar utilizando herramientas de IA en su trabajo cotidiano. Entre las más citadas se encuentran ChatGPT y Copilot, empleadas sobre todo para tareas de redacción, búsqueda de información y automatización de procesos rutinarios. El uso resulta más extendido en bibliotecas universitarias y de salud, mientras que en las públicas todavía es más moderado. Pese a esta presencia creciente, solo un tercio de las instituciones encuestadas contaba ya con una política específica sobre IA y otro cuarto estaba en proceso de desarrollarla, lo que indica que todavía existe un marco normativo y estratégico insuficiente.

En cuanto a los ámbitos de aplicación, el informe destaca el uso de la IA generativa para redactar borradores de documentos, apoyar la alfabetización digital de los usuarios e integrar la enseñanza crítica de estas tecnologías en programas formativos. También se la emplea en la síntesis de información y en la mejora de procesos internos, con el fin de ganar eficiencia administrativa y liberar tiempo para otras tareas de valor añadido. Todo ello revela que la profesión percibe la IA como una herramienta práctica y útil, aunque aún en fase exploratoria.

Los encuestados identificaron varias oportunidades relacionadas con la IA. Entre ellas figuran la posibilidad de mejorar la eficiencia de los servicios bibliotecarios, reforzar las competencias en análisis y gestión de datos, enriquecer la experiencia de los usuarios y desarrollar nuevas funciones profesionales ligadas a la enseñanza y mediación tecnológica. Sin embargo, junto a estos beneficios emergen preocupaciones importantes que frenan una adopción plena.

Las principales barreras son de naturaleza ética, económica y técnica. En el terreno ético, se señalaron riesgos como la falta de transparencia, los sesgos de los algoritmos, la generación de desinformación y los problemas de privacidad. Desde el punto de vista económico, muchas instituciones consideran que el coste de las soluciones comerciales de IA resulta excesivo. También se subraya el impacto ambiental que puede tener el uso intensivo de estas tecnologías, especialmente por el alto consumo energético de los sistemas. A todo ello se suma la percepción de un déficit de competencias técnicas dentro de la profesión, que limita el aprovechamiento de las herramientas disponibles, y las dudas legales vinculadas a los derechos de autor y la propiedad intelectual en relación con los contenidos generados por IA.

Frente a este panorama, los profesionales expresaron con claridad sus necesidades de apoyo. La mayoría reclama formación accesible en distintos formatos —cursos cortos, seminarios web o materiales escritos— que les permita adquirir un conocimiento práctico y actualizado. También demandan guías éticas y regulatorias que orienten el uso responsable de la IA, así como ejemplos concretos de buenas prácticas adaptadas a diferentes tipos de bibliotecas. Se espera además que CILIP desempeñe un papel de liderazgo institucional, actuando como referente en la elaboración de políticas, en la difusión de recursos y en la representación del sector en los debates públicos y regulatorios sobre la IA.

El estudio muestra que la IA se ha integrado de forma significativa en el trabajo bibliotecario del Reino Unido, aunque de manera desigual y todavía experimental. Los profesionales reconocen tanto sus beneficios como los riesgos que entraña, y existe una demanda clara de liderazgo, formación y marcos normativos que permitan gestionar esta integración de manera responsable. El informe refleja un sector en transformación, que avanza con cautela pero con la convicción de que la IA será una pieza clave en el futuro de las bibliotecas.

Sally Miller y el arte de reírse de lo cotidiano en la biblioteca

Miller, Sally. “Collective Nouns for Librarians.” McSweeney’s Internet Tendency, 19 de agosto de 2025. https://www.mcsweeneys.net/articles/collective-nouns-for-librarians

Sally Miller propone humorísticamente nombres colectivos para situaciones comunes en bibliotecas, como llamar cardigan a un grupo de bibliotecarios o tragedia a varias bibliotecas con fondos financieros insuficientes. Con creatividad e ironía, también redefine escenas cotidianas como autor reading para sillas vacías o mystery para adolescentes leyendo en silencio, pintando con ingenio el día a día del entorno bibliotecario

Sally Miller propone, con ingenio y un punto de ironía, una serie de “nombres colectivos” que reconfiguran el día a día de las bibliotecas. Lo hace trasladando al lenguaje un juego cómplice: lo que para otros podrían ser simples escenas rutinarias, para los bibliotecarios se convierten en categorías cargadas de humor y verdad.

Entre los ejemplos más divertidos está el de “una colección de sillas vacías”, que ella bautiza como autor leyendo, reflejando esas presentaciones o charlas con escasa asistencia. “Un grupo de adolescentes leyendo en silencio” se convierte en misterio, un guiño a lo improbable de esa escena en la vida real. La autora tampoco se olvida de los usuarios: “un grupo de personas que solo recuerdan que ‘la portada era azul’” se llama usuario, una situación archiconocida en los mostradores de referencia.

El humor también sirve para señalar realidades dolorosas o incómodas. Así, “un grupo de bibliotecas con fondos insuficientes” se llama tragedia, recordando el problema crónico de los recortes presupuestarios. En la misma línea, “un puñado de monedas” se define como presupuesto, una crítica mordaz a la precariedad de recursos.

Otros ejemplos mezclan ternura y sarcasmo. “Una colección de libros de Eric Carle cubiertos de babas” se llama hora del cuento, y el mismo término se aplica a “un grupo de madres exhaustas, también cubiertas de babas”, mostrando el esfuerzo invisible de quienes crían y acompañan en esas actividades. “Una pila de libros acumulando polvo” se convierte en estante de reservas, y “una torre de libros en la mesilla de noche” se llama pensamiento mágico, aludiendo a la ilusión de que algún día serán leídos.

Tampoco faltan los guiños a la cultura bibliotecaria. “Un grupo de bibliotecarios es un cárdigan”, jugando con el estereotipo del atuendo. “Un conjunto de bibliotecarios mandando callar” se llama cliché, otro estigma bien reconocido. Y, en contraste, “una estantería de libros en perfecto orden alfabético” se denomina milagro, un reconocimiento a lo excepcional de la organización impecable.

Por último, Miller recurre a las comunidades que se forman alrededor de las bibliotecas. “Un cubo de pegatinas como premio” se convierte en programa de lectura de verano. “Una colección de piezas perdidas” se llama rompecabezas comunitario. “Un grupo de jubilados” se traduce como noche de Scrabble, reflejando la dimensión social y lúdica de estos espacios.

En conjunto, esta lista es mucho más que un juego de palabras: es un retrato humorístico y, a la vez, crítico de la vida bibliotecaria. Muestra la mezcla de ilusión, precariedad, caos y comunidad que caracteriza a las bibliotecas, siempre entre el milagro cotidiano y la tragedia de los recursos limitados.

Las habilidades del bibliotecario y las necesidades de la inteligencia artificial

Harper, Corey A., y Paul Groth. 2025. “The Librarian Skillset and the Needs of Artificial Intelligence.” Cataloging & Classification Quarterly. https://doi.org/10.1080/01639374.2025.2539787

En un contexto donde nuevos roles emergen en la industria, la academia y el gobierno —como los de gestión responsable de IA, ingeniería de sistemas de IA, entre otros— existe una sorprendente alineación entre lo que históricamente ha sido la formación bibliotecaria y lo que demanda el ecosistema tecnológico actual.

El artículo destaca que competencias centrales del bibliotecariado —como la organización de la información, la elaboración de documentación, la evaluación del impacto social y el trabajo colaborativo con comunidades de usuarios y desarrolladores— son altamente relevantes en el entorno de desarrollo de IA. Estas capacidades permiten, entre otras cosas, que los sistemas de IA sean más transparentes, éticos y contextualizados.

A fin de hacer tangible esta correspondencia, los autores realizan un mapeo estructurado entre las competencias definidas por la American Library Association (ALA) y los planes de estudio de Biblioteconomía e Información y las competencias requeridas por los roles emergentes en IA. Este ejercicio identificó cinco áreas clave de alineación: (1) IA responsable, (2) justicia social, (3) ingeniería de datos, (4) evaluación, y (5) trabajo con comunidades.

Finalmente, el artículo subraya que el perfil bibliotecario —tradicionalmente vinculado a la gestión del conocimiento, la ética y el acceso equitativo a la información— tiene un potencial significativo para influir en el desarrollo y la supervisión de sistemas de IA. En particular, aporta una perspectiva orientada a la equidad, la transparencia y la inclusión, que resulta fundamental en la gobernanza de tecnologías emergentes.

¿Cómo utilizan la Inteligencia Artificial los trabajadores de las bibliotecas?

Ontario Council of University Libraries (OCUL). 2025. New Survey Report Shows How Library Workers Use AI. Publicado el 19 de agosto de 2025.

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Se exploran las percepciones, experiencias y necesidades de formación de los trabajadores de bibliotecas universitarias de Ontario en relación con la inteligencia artificial (IA) y el aprendizaje automático.

El estudio se desarrolló entre el 14 y el 30 de mayo de 2025 mediante un cuestionario cualitativo distribuido a través de canales de comunicación de OCUL y Scholars Portal. La encuesta recibió 247 respuestas válidas, lo que representa aproximadamente un 8 % del personal de las bibliotecas miembros.

Los resultados muestran un panorama mixto: el 51 % de los encuestados declaró sentirse extremadamente o moderadamente familiarizado con la IA, aunque solo un 16 % la utiliza más allá de herramientas populares como ChatGPT o Microsoft Copilot. Además, un 28 % de los participantes afirmó no emplear ninguna herramienta de IA, en muchos casos manifestando actitudes críticas o preocupaciones sobre su madurez tecnológica, los costos y el posible impacto en los puestos de trabajo. Por otro lado, quienes sí integran la IA en su labor la emplean para tareas administrativas, análisis de datos, comunicación estratégica, mejora de metadatos, programación y apoyo a la investigación de usuarios. Entre las herramientas citadas, además de ChatGPT y Copilot, destacan Gemini, Scopus AI, Web of Science AI, Perplexity y Github Copilot.

El informe también recoge una fuerte demanda de desarrollo profesional. Los participantes señalaron intereses en áreas como prompt engineering, evaluación de herramientas, ética y privacidad, integración en flujos de investigación, generación de metadatos y aplicaciones pedagógicas. Sin embargo, emergieron dos grandes obstáculos: el tiempo y la capacidad. Muchos trabajadores expresaron la dificultad de mantenerse actualizados en un campo en rápida evolución, así como la tensión entre los beneficios potenciales de la IA y la carga laboral existente.

Entre las recomendaciones, el informe sugiere crear un repositorio compartido de recursos y guías, garantizar tiempo y financiación para la capacitación, establecer grupos de trabajo para evaluar herramientas específicas, redactar lineamientos sobre el uso ético de la IA y promover casos de uso que muestren cómo la tecnología puede complementar —y no sustituir— el trabajo humano. Finalmente, plantea la necesidad de estudios más profundos y de seguimiento, incluyendo grupos focales y programas de capacitación, para dar forma a una estrategia más sólida de incorporación de la IA en las bibliotecas universitarias de Ontario.

Entrevista a Manolo Sola autor de «La extraña muerte de un bibliotecario accidental». Planeta Biblioteca 2025/08/01

Entrevista a Manolo Sola autor de «La extraña muerte de un bibliotecario accidental».

Planeta Biblioteca 2025/08/01

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Manolo Sola, bibliotecario en Purchena desde 1989, cuenta cómo La extraña muerte de un bibliotecario accidental nació de una idea que fue tomando forma alimentada por su experiencia profesional. El protagonista es un bibliotecario peculiar, introspectivo y algo marginado, que se convierte en figura central de una historia dividida en “estanterías” y “estantes”, siguiendo una estructura inspirada en el mundo bibliotecario. La frase “así que sí es posible” abre un misterio que recorre toda la obra. Sola reconoce que el relato está lleno de guiños personales y que la biblioteca no es solo un escenario, sino el alma simbólica del libro. Con humor e ironía, refleja tanto el aislamiento como la riqueza humana de su entorno rural. La novela, que mezcla lo literario y lo real, busca dejar en el lector una reflexión sobre el papel invisible —pero fundamental— de los bibliotecarios.

¡La IA revoluciona las bibliotecas! catalogar libros puede ser ahora 183 veces más rápido (y 64 veces más barato)

Chisaba‑Pereira, Cristian‑Alejandro; Herrera‑Calero, Ricardo; Niño‑Neira, Saúl‑Alejandro; Hurtado‑Ortiz, Britney‑Alejandra. Datalogación: evaluación de herramientas de inteligencia artificial basadas en el Modelo Extenso de Lenguaje (Large Language Model) para la automatización de la descripción de libros.” Infonomy 3, no. 4 (18 julio 2025). Accedido 31 julio 2025.

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La catalogación bibliotecaria ha sido históricamente uno de los procesos más importantes y laboriosos en las bibliotecas, permitiendo describir y organizar el conjunto de obras y recursos que se evidencian en catálogos, índices, directorios y tesauros. Con el surgimiento de la inteligencia artificial y específicamente de los Modelos Extensos de Lenguaje (Large Language Models), surge la oportunidad de transformar radicalmente estos procesos tradicionales, generando tanto oportunidades como desafíos significativos para la profesión bibliotecológica.

La catalogación tradicional de libros representa un proceso complejo y laborioso que requiere que los bibliotecarios analicen minuciosamente cada documento para crear registros bibliográficos detallados y precisos. En este contexto, la catalogación automatizada ha emergido como una solución tecnológica prometedora. En la catalogación automatizada se utiliza el ISBN del libro o ISSN de la revista para hacer la búsqueda y se incorpora la información obtenida en la ficha del libro.

Los Modelos de Lenguaje Extenso (Large Language Models) han abierto nuevas posibilidades en el ámbito bibliotecario, particularmente en la generación automatizada de descripciones y metadatos de libros. Estos sistemas de inteligencia artificial tienen la capacidad de procesar y analizar grandes volúmenes de texto de manera simultánea, extrayendo información relevante como resúmenes del contenido, palabras clave temáticas, clasificación por materias e información bibliográfica estructurada. La aplicación de estos modelos permite no solo acelerar el proceso de catalogación, sino también mantener un nivel de consistencia y precisión que puede ser difícil de lograr mediante procesos completamente manuales.

La implementación de sistemas automatizados en bibliotecas ofrece beneficios significativos en términos de eficiencia y calidad. La automatización de bibliotecas permite reducir los errores tanto en la catalogación como en la clasificación de los materiales, mediante el uso de sistemas informáticos que faciliten y optimicen estos procesos. Esta reducción de errores es particularmente importante considerando el volumen creciente de material bibliográfico que las bibliotecas modernas deben procesar y mantener actualizado.

Utilizando cinco libros seleccionados por el sistema bibliotecario de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas, los autores analizaron el rendimiento de estas herramientas en términos de tiempo, costos, calidad y volumen de catálogo. La investigación implementó una metodología comparativa rigurosa para evaluar el desempeño de cuatro herramientas de inteligencia artificial basadas en Large Language Models versus el trabajo de un catalogador humano experto. Las herramientas evaluadas fueron ChatGPT 3.5, ChatGPT 4.0, Gemini de Google y Copilot de Microsoft. La selección de libros para el análisis incluyó tres bestsellers: «1984» de George Orwell, «Cien años de soledad» de Gabriel García Márquez, y «Macroeconomics» de Andrew B. Abel; además de dos obras frontlist publicadas en 2024: «En agosto nos vemos» de Gabriel García Márquez y «Piedra, ficción, memoria: Etnografías del lugar memorativo» de Adrián Serna Dimas.

El análisis se realizó desde tres perspectivas fundamentales: tiempo de catalogación, costos asociados y calidad de la descripción bibliográfica. Para la evaluación de calidad se utilizó el estándar Resource Description and Access (RDA) con nivel de descripción 1, que incluye áreas como título y subtítulo, edición, pie de imprenta, descripción física y número normalizado ISBN. Las pruebas se realizaron utilizando el software ALEPH500 con protocolo MARC21, asegurando la comparabilidad y estandarización de los resultados.

Los resultados obtenidos revelan diferencias dramáticas entre el desempeño humano y el de las herramientas de inteligencia artificial: los modelos automatizados catalogaron 183 veces más rápido que una persona, pudieron catalogar 187 veces más libros y el costo salarial estimado para un catalogador humano resultó ser 64 veces mayor que el uso de IA. En términos de tiempo, el catalogador humano requirió un promedio de 24 minutos y 51 segundos para completar la descripción de cada libro, incluyendo tiempo de descripción (15:23 minutos) y tiempo de transcripción (09:28 minutos). En contraste, los aplicativos de IA completaron la misma tarea en un promedio de apenas 8 segundos, lo que representa que la catalogación asistida por IA es 183 veces más rápida que la realizada por una persona.

En cuanto a la cantidad de campos descritos, el catalogador humano generó un promedio de 55 campos MARC21 por obra, mientras que las herramientas de IA produjeron un promedio de 21 campos. Esta diferencia significativa refleja la capacidad del experto humano para aplicar criterios profesionales, normas de catalogación y estándares de calidad que las IA aún no logran replicar completamente. Sin embargo, los campos generados por las IA mostraron coherencia y utilidad práctica para procesos de catalogación básica.

El análisis económico presenta resultados igualmente impactantes. El costo de catalogación por libro realizada por el catalogador humano se calculó en 14.275 pesos colombianos (aproximadamente 3.36 USD), mientras que el uso de IA representa un costo prácticamente nulo cuando se utilizan versiones gratuitas, o significativamente menor cuando se considera el costo de suscripción. A nivel anual, el salario del catalogador representa 65.761.896 pesos colombianos versus 1.020.516 pesos colombianos para el uso de IA, lo que significa que el costo de catalogación humana es 64 veces más elevado.

Entre las herramientas evaluadas, ChatGPT en sus versiones 3.5 y 4.0 mostró el mejor desempeño, proporcionando resultados más precisos y aplicables al ejercicio de catalogación. ChatGPT 4.0 se identificó como la herramienta más idónea al momento de la investigación. Copilot también demostró capacidades satisfactorias para generar texto plano utilizable en editores de registros MARC21. En contraste, Gemini presentó limitaciones significativas, entregando resultados menos favorables al explicar cada etiqueta MARC21 en lugar de proporcionar código MARC21 completo en texto plano.

La investigación proyecta que un catalogador humano trabajando 2.080 horas anuales (40 horas semanales) podría catalogar aproximadamente 4.992 libros por año. En contraste, las herramientas de IA podrían procesar hasta 936.000 libros en el mismo período, representando una capacidad 187 veces superior. Estos números ilustran el potencial transformador de la tecnología para abordar los desafíos de procesamiento masivo de colecciones bibliográficas que enfrentan las bibliotecas modernas.

Esto demuestra una extraordinaria eficiencia operativa a favor de los sistemas automatizados, abriendo posibilidades para escalar los procesos bibliográficos en contextos con recursos limitados.

En cuanto a la calidad de la descripción, si bien las herramientas LLM presentaron resultados rápidos y voluminosos, los autores reconocieron la necesidad de supervisión para garantizar la precisión y la coherencia de los datos generados. Si bien se observa que los modelos pueden replicar adecuadamente los formatos bibliográficos, aún existe un margen de error en aspectos como las atribuciones, los metadatos específicos y la coherencia editorial, especialmente en la cobertura de las primeras publicaciones o en títulos recientes. Los datos bibliográficos de libros recientes, novedades editoriales o frontlist frecuentemente son inventados por las IA o presentan errores significativos. Esto sugiere que las IA tienen limitaciones en el acceso a información bibliográfica actualizada y pueden generar datos ficticios cuando no tienen acceso a información precisa.

Las herramientas también muestran variabilidad en la capacidad de integrar estándares y normas de catalogación profesional. Mientras pueden acelerar procesos y facilitar la cantidad de registros, generan dudas sobre la calidad y coherencia de los datos bibliográficos producidos, especialmente en comparación con el trabajo realizado por profesionales que comprenden completamente las reglas de catalogación, normas y estándares especializados.

El estudio concluye que estas tecnologías representan una oportunidad significativa para transformar los procesos de catalogación en bibliotecas y sistemas de información. Sin embargo, es importante tener en cuenta que su adopción requiere una implementación responsable, con estrategias que incluyan supervisión humana, validación de metadatos y procedimientos claros para la corrección de errores. Solo así se podrá aprovechar su potencial sin comprometer la integridad de la información bibliográfica.