Archivo de la etiqueta: Bibliotecarios

Malaquías defendía la biblioteca como un perro guardián

mv5bnti1m2viymutyjbims00mgfjltg1yzmtnmrlmjkyndm2odazxkeyxkfqcgdeqxvymjuyndk2odc40._v1_

 

“Roberto tenía un ayudante que luego murió, y su puesto pasó a Malaquías, que aún era muy joven. Muchos dijeron que no tenía mérito alguno, que decía saber el griego y el árabe, y que no era cierto, que no era más que un buen repetidor que copiaba con bella caligrafía los manuscritos escritos en esas lenguas, pero sin comprender lo que copiaba. Se decía que un bibliotecario tenía que ser mucho más culto. Alinardo, que por aquel entonces aún era un hombre lleno de fuerza, dijo cosas durísimas sobre aquel nombramiento. E insinuó que Malaquías había sido designado en aquel puesto para hacerle el juego a su enemigo. Pero no comprendí de quién hablaba. Eso es todo. Siempre se ha murmurado que Malaquías defendía la biblioteca como un perro de guardia, pero sin saber bien qué estaba custodiando. Por otra parte, también se murmuró mucho contra Berengario, cuando Malaquías lo escogió como ayudante. Se decía que tampoco él era más hábil que su maestro, y que sólo era un intrigante. También se dijo. . pero ya habrás escuchado esas murmuraciones. . . que existía una extraña relación entre Malaquías y él. . . Cosas viejas.

Bencio es joven. Fue nombrado ayudante cuando Malaquías todavía estaba vivo. Una cosa es ser ayudante del bibliotecario y otra bibliotecario. Según la tradición, el bibliotecario ocupa después el cargo de Abad. . . -¡Ah, es así!… Por eso el cargo de bibliotecario es tan ambicionado. “

Humberto Eco. El nombre de la rosa

 

 

El bibliotecario salmantino Jesús Alonso Regalado ganador del premio I Love My Librarian 2019 de la ALA

 

 

ed38f0111fa1af7eab15b18b4c655d5e

 

Jesús Alonso-Regalado
University Libraries, University at Albany, SUNY
Albany, New York

 

El bibliotecario salmantino Jesús Alonso Regalado, es el ganador de uno de los premios I Love My Librarian otorgado por la Asociación Americana de Bibliotecas (ALA) y votado por los propios usuarios para reconocer las buenas prácticas y el buen hacer de los profesionales de la biblioteca.

 

Jesús Alonso Regalado es bibliotecario temático de Department of History, the Department of Latin American, Caribbean and Latina/o Studies, (LACS) y del Department of Languages, Literatures and Cultures (LLC) en Albany, SUNY de  Estados Unidos. Estudió Filología Hispánica y Documentación en la Facultad de Traducción y Documentación de la Universidad de Salamanca. Sólo 10 bibliotecarios de Estados Unidos reciben hoy  el premio I Love My Librarian Award 2019. Él es reconocido por su liderazgo e impacto en la vida de los estudiantes y profesores.

El Premio I Love My Librarian alienta a los usuarios de la biblioteca a reconocer los logros de bibliotecarios excepcionales públicos, escolares, universitarios, comunitarios o universitarios. Cada año se seleccionan 10 bibliotecarios. Cada bibliotecario recibe un premio en efectivo de 5,000 dólares, una placa y un estipendio de viaje para asistir a una ceremonia de reconocimiento y recepción en su honor,  que este año será en Filadelfia.

Cada nominado debe ser un bibliotecario con una maestría de un programa acreditado por la American Library Association en estudios de bibliotecas e información. Además, los nominados deben estar trabajando actualmente en los Estados Unidos en una biblioteca pública, una biblioteca en un colegio o universidad acreditada de dos o cuatro años o en una escuela acreditada K-12.

Jesús Alonso-Regalado, fue nominado por los profesores Alejandra Bronfman e Ilka Kressner que destacaron que como bibliotecario del Department of History, the Department of Latin American, Caribbean and Latina/o Studies, (LACS) y del Department of Languages, Literatures and Cultures (LLC), participa activamente en los cursos de métodos básicos para estudiantes de pregrado y postgrado y ayuda a todos los profesores a conseguir materiales para la enseñanza y la investigación. También ayuda a todos en la gestión de sus presencias en línea y en el manejo de bases de datos bibliográficas. Anima a los profesores a desarrollar una “lista de deseos” de colecciones de fuentes primarias, y luego busca esas colecciones a medida que se dispone de fondos.

Los nominadores destacaron que Jesús Alonso-Regalado apoya la enseñanza y el aprendizaje a través de la información de alfabetización y su compromiso con el Acceso Abierto. El dedica su tiempo libremente mientras sirve como un salvavidas para los estudiantes que luchan con las grandes cantidades de información digital e impresa disponible en la biblioteca y en línea. A través de su programa “Bibliotecario con un café con leche“, Jesús Alonso-Regalado trabaja con los estudiantes para identificar los recursos de investigación y les enseña un valor incalculable. Jesús trabaja con los estudiantes para identificar los recursos de investigación y les enseña un valor incalculable. habilidades de investigación con un café. También trabaja para asegurar que todos los estudiantes tengan acceso a los libros de texto. y otra información independientemente de su capacidad de pago.

El profesorado también se beneficia de su pasión por crear una conexión entre las fuentes de información y la los usuarios finales. Alonso-Regalado ayuda en los programas de investigación del profesorado a través de sus habilidades de referencia excepcionales y amplios conocimientos de los medios de comunicación en francés y español. También aboga por fondos para de las colecciones, incluyendo los esfuerzos para comprar una variedad de colecciones de películas después de que el la universidad perdió el acceso a más de 5.000 películas tras cancelar su servicio de streaming.

Jesús también es el responsable de custodiar los  diarios del escritor Gonzalo Torrente Ballester (1910-1999) que incluyen reflexiones políticas y que el novelista donó en 1967 cuando ejerció de profesor en la la Universidad de Albany.

 

Radio Planeta Biblioteca a con Jesús Alonso Regalado.

Alfabetización Informacional en bibliotecas universitarias en Estados Unidos. Planeta Biblioteca 2017/12/20

Tendencias de las Bibliotecas universitarias en Estados Unidos

Bibliotecario con un café con leche

 

16d032f3f374f38b9bf83f67faa9181d

Julio Alonso Arévalo con Jesús Alonso Regalado en la 30 Feria del Libro de Guadalajara FIL (México) 2016

 

 

Presentación del libro “Los libros, la lectura y los lectores a través de la literatura y las artes”. Planeta Biblioteca 2019/11/04

 

646dafc1da07e913eac454e1e6fc644a

Presentación del libro “Los libros, la lectura y los lectores a través de la literatura y las artes”.

Planeta Biblioteca 2019/11/04

ESCUCHAR EL PROGRAMA

Ir a descargar

 

Julio Alonso Arevalo. Los libros, la lectura y los lectores a través de la literatura y las artes. Buenos Aires : Alfagrama Ediciones, 2019

Disponible en España en Canoa Libros

Presentación del libro  “Los libros, la lectura y los lectores a través de la literatura y las artes” publicado por Alfagrama, un libro sobre libros para cualquiera que ama los libros. Es más que un libro, son miles de libros, los que hemos leído, los que nos dejaron un sabor dulce, y a los que una vez terminados les pasamos la mano por la cubierta antes de volver a colocarlos en la estantería como si fuera un acto de amor. Como tantos compañeros de esta profesión, humilde y maravillosa, amamos lo que hacemos, y nos encanta pensar en lo que hacemos, cuando vamos a un sitio, uno de nuestros pasatiempos favoritos es ir a visitar bibliotecas, otro es recoger citas y escritos sobre el libro, la lectura, los lectores y las bibliotecas. Es bien cierto que aquí, en estas dos centenas de páginas, no cabe todo lo que se ha escrito sobre el tema, pero si están las que más profundamente nos han llegado.

En la próxima entrega, -si la editorial Alfagrama tiene a bien- la segunda parte del libro, el dedicado a los bibliotecarios, a los libreros y a los editores-. Un mundo en el que los profesionales del libro nos hemos visto reflejados, a veces más, y casi siempre menos acertadamente, pero es la imagen que proyectamos, a veces en los estereotipos que muy a menudo con cierto humor nosotros mismos reforzamos. Así nos ven, y así lo refleja la literatura. Porque alguien dijo en una ocasión que los libros no son la vida, pero son lo que más se le parece.

 

Humor para bibliotecarios que se niegan a ser clasificados

 

61ne7febr6l._sx382_bo1204203200_

 

Credaro, Amanda ; Lewis, Peter. Biblia’s Guide to Warrior Librarianship: Humor for Librarians Who Refuse to Be Classified. Westport, Conn. : Libraries Unlimited, 2003

Visualizar contenido

Con coloquios agudos e ingeniosos e ilustraciones hilarantes que encajan a la perfección con el contenido, las anécdotas reflejan claramente los matices, los problemas y los puntos bajos y altos de nuestra profesión. El libro consta de cuatro secciones principales: Llegar a ser un bibliotecario; Trabajando en la biblioteca; Diversiones para bibliotecarios; y El último reto: la biblioteconomía escolar.

En el lado más ligero de la Bibliotecología, este libro presenta una combinación de caricaturas escandalosamente divertidas, comentarios e ingenio. Conocida mundialmente como la Biblia del bibliotecaria guerrero, Amanda Credaro se ha asociado con el dibujante Peter Lewis para crear un libro que amplía su premiado sitio web, Warrior Librarian Weekly, el producto de muchos años de experiencia en biblioteconomía. Igualmente aplicable a todo tipo de bibliotecas, la obra ofrece consejos humorísticos, situaciones y dilemas típicos, y ejemplos útiles que serán apreciados por cualquiera que haya trabajado en una biblioteca. Una sección adicional incluye un glosario de términos de la biblioteca, abreviaturas, asociaciones profesionales y otros recursos.

 

 

 

Cómo ordenar adecuadamente la biblioteca

 

42fe719db4c6198e68e63799120588a9

CAOS – Cómo ordenar adecuadamente la biblioteca

 

La biblioteca como colección también es garante de un orden, de la intervención del bibliotecario mediante los procesos técnicos de catalogación y clasificación que han configurado la práctica profesional a lo largo de la historia.

Cualquier ontología o clasificación conlleva un posicionamiento ideológico Clasificar y ordenar supone adscribir ideológicamente un concepto. En un sistema clasificatorio siempre existe un sustrato del valor que en un sistema de referencias otorgamos al concepto. Sistemas de clasificación como Dewey Decimal Classification o CDU tienen un posicionamiento occidentalista, etnocentrista y muy conservador, al igual que la clasificación utilizada en las bibliotecas soviéticas reflejaba los valores del marxismo.

Alberto Manguel se pregunta cómo ordenar este universo. La respuesta la mayoría de las veces es la más simple, es decir como sea más comprensible y accesible para las personas. Pero no siempre es así.

“Al entrar en una biblioteca, siempre me sorprende la forma en que ésta impone al lector, a través de su clasificación, una cierta visión del mundo.”

Manguel, Alberto. La Biblioteca De Noche. Madrid: Alianza Editorial, 2006.

 

En “Droles de bibliothéque …: le théme de la bibliothéque dans la literature et le cinéma” de Anne-Marie Chaintreau y Renée Lemaître destaca como la imagen social del bibliotecario viene marcada por los estereotipos de las bibliotecas polvorientas e inhóspitas del siglo XIX, en las que aparecen bibliotecarios raros y solitarios, algo neuróticos, y en cierta manera marginados de la sociedad. Aunque como ocurre casi siempre, es mucho más rica la descripción que han hecho los autores, casi siempre hombres- de las mujeres, las cuales son a menudo “diseñadas” como un rigor exquisito y profesional con una mezcla de distancia y seducción que les proporciona un encanto especial. El libro afirma que por lo general cuando se representa a un bibliotecario en la literatura o en el cine, se ensalzan más los defectos que las virtudes. Por lo general se trata de personas hostiles, que imponen sistemas de acceso complicados para ejercer su poder sobre los lectores.

En la obra de Eleanor Brown “Una casa llena de palabras”, la percepción de la bibliotecaria se nos presenta como entrañable, aunque también un tanto rigurosa. La señora Landrige también responde a otro canon muy común. El conocimiento de la biblioteca, hasta el punto que en la obra se le califica como “La campeona del sistema decimal de Dewey

 

“Con un golpe de cabeza indicó la zona de los libros que Bean acababa de recolocar. La señora Landrige se conocía la biblioteca de Barnwell con los ojos cerrados. Le podías preguntar cualquier cosa y ella escupía el número según la Clasificación Decimal de Dewey y señalaba con mano firme hacia el estante correspondiente. ¿Ritos de la pubertad? 390, al lado de los cubículos. ¿Las aventuras de Wilbur y Carlota? Literatura juvenil, junto al ventanal. ¿Fútbol? 796, a la izquierda de los surtidores de agua. Cuando éramos pequeñas, a veces intentábamos sorprenderla pensando en los temas más crípticos que pudiéramos, pero nunca ganábamos. La señora Landrige era la campeona del sistema decimal de Dewey”.

Brown, Eleanor. “Una casa llena de palabras”. Barcelona: Roca Editorial, 2012.

 

Los procesos técnicos también aparecen como la tarea central de la bibliotecaria de “Signatura 400” de Sophie Divry. Este libro alude precisamente al número 400, un número que se dejó sin contenido en la clasificación bibliográfica de Dewey, pero que anteriormente era el número dedicado a Literatura, quedando en la actualidad libre tanto en la Clasificación Decimal de Dewey como en la Clasificación Decimal Universal (CDU) para una posible aplicación futura de alguna ciencia nueva como informática. Este texto hace alusión a un tema que aún tiene mucho peso en muchos de los profesionales, los procesos técnicos, llevados al límite como la esencia de la profesión. La integridad de datos es importante, en mi humilde opinión no hay que olvidar que la catalogación no puede convertirse en un fin en sí mismo, ya que sólo es un medio para acceder a la información.

“Ni siquiera tiene nombre. Y es que nadie habla con ella, como no sea para pedir libros en préstamo. Su consuelo: las buenas lecturas y estar rodeada de seres incluso más tristes que ella. Se pasa los días ordenando, clasificando. No pensaba ser bibliotecaria, pero abandonó las oposiciones por un hombre. Ahora el amor le parece una pérdida de tiempo, un trastorno infantil en el mejor de los casos.”

Divry, Sophie. Signatura 400, Blackie Books, 2001

 

 

Uno de los episodios que mejor retrata este estereotipo es la novela Invisible de Paul Auster, no digo que este tipo de bibliotecario no exista, como las meigas “haberlos hailos”. En muchas de las bibliotecas estadounidenses se utiliza como personal auxiliar a voluntarios, o a personas de baja formación a las que se les exige simplemente que sepan alfabetizar y que conozcan las bases de la clasificación de Dewey para colocar los libros.

 

“Te hacen una prueba antes de contratarte. La bibliotecaria titular te entrega un montón de fichas, unas ochenta o cien, quizás, cada una con el título de un libro, el nombre del autor, el año de publicación, y un número del sistema de clasificación decimal de Dewey que indica el estante y lugar en donde debe colocarse. La bibliotecaria es una mujer ceñuda de unos sesenta años, una tal señorita Creer, y ya parece recelar de ti, decidida a no transigir un ápice. Como acaba de conocerte y no puede saber cómo eres, te imaginas que desconfía de toda la gente joven –por cuestión de principios– y por tanto lo que ve en ti cuando te mira no eres tú, sino un guerrillero más en la lucha contra la autoridad, un indómito rebelde que no tiene ningún derecho a irrumpir en el santuario de su biblioteca para pedir trabajo. Ésa es la época en que vives, en la que vivís los dos. Te da instrucciones para que ordenes las fichas, y notas cómo ansía que te equivoques, lo contenta que se pondría rechazando tu solicitud, y como tú quieres conseguir el trabajo con las mismas ganas que ella tiene de no dártelo, te aseguras de no fallar. Quince minutos después, le entregas las fichas. Se sienta y se pone a examinarlas, una por una, una detrás de otra, de la primera a la última, y cuando vas viendo cómo la escéptica expresión de su rostro se disuelve en una especie de confusión, comprendes que lo has hecho bien. El rostro glacial esboza una tenue sonrisa. Dice: Nadie llega a hacerlo a la perfección. Es la primera vez que lo veo en treinta años.”

Paul Auster “Invisible” Barcelona: Anagrama, 2010

 

A este respecto, y como profesional, a veces he escuchado sugerencias bien intencionadas, pero curiosas. En uno de mis primeros  trabajos como becario en una biblioteca me encontré la colección de revistas ordenada por el país donde fueron publicada; encontrar una revista en esta extraña biblioteca requería previamente saber el país de publicación, por lo que en mi categoría de recién allegado se me ocurrió sugerir la idea de ordenar la colección de revistas alfabéticamente como manda la práctica profesional, lo cual concitó que bajara a la biblioteca el director del departamento y expresará su enojo por, según su opinión, mancillar la memoria de un bien intencionado y celebérrimo investigador que había concebido aquel “orden”.

En otra ocasión un profesor me sugirió cambiar el orden de las estanterías, me decía que sería más adecuado ordenar la biblioteca de abajo hacia arriba; intentando razonar le comenté que ésta era la preferencia del siglo XIX, y que en algún tratado de la época se justificaba ese orden por el temor a que cayeran las estanterías por el peso. Pero que la lógica de colocación de la práctica profesional emulaba a como leemos una página; es decir de derecha a izquierda, y de arriba abajo. Entonces le pregunté el porqué de esta sugerencia, a lo que me contestó que era porque de esa manera los libros de su área de conocimiento estarían a su altura y no tendría que agacharse.

Esta tira de humor nos muestra la ordenación de la biblioteca. Concretamente la sección “Caos”. Sin embargo muchos bibliotecarios siguen aún utilizando un sistema de clasificación aún más complejo que este, lleno de números que dan la vuelta al tejuelo de un lado a otro, cuando no con todo tipo de artificios, comillas, paréntesis… ese es el verdadero caos!! Los sistemas de clasificación sirven para ordenar la biblioteca, para agrupar los libros por categorías temáticas; no para individualizarla, ni para detallarla. Tengo conocimiento de una biblioteca que utiliza toda la artillería de la nueva CDU para literatura con todo tipo de elementos. Los auxiliares tienen una chuleta para poder buscar o colocar los libros. Auténticos profesionales del “Cuerpo de Dificultativvos de Bibliotecas“, cuya tarea es ser los dueños del secreto. Un auténtico CAOS.

 

Funciones del bibliotecario de la escuela: potenciar el aprendizaje y el éxito de los estudiantes

 

brief

Cohen, Stephanie ; Poitras, Ivy ; Mickens, Khaila ; Shirali, Anushka. Roles of the School Librarian: Empowering Student Learning and Success. New York: Northeast Comprehensive Center/RMC Research Corporation

Texto completo

La Biblioteca del Estado de Nueva York, el Northeast Comprehensive Center/RMC Research Corporation y el Departamento de Educación del Estado de Nueva York publicaron Roles of the School Librarian: Empowering Student Learning and Success. El informe es una compilación de estudios de investigación que detallan cómo las contribuciones del bibliotecario de la escuela se muestran consistentemente como de valor positivo para los estudiantes, los maestros y la comunidad escolar en general. Su metodología explora los cinco roles del bibliotecario escolar reconocidos y definidos por la Asociación Americana de Bibliotecas Escolares: maestro, líder, compañero de instrucción, especialista en información y administrador del programa.

 

 

Formación profesional del bibliotecario en Cuba. Planeta Biblioteca 2019/11/27

 

4d8fef808a5c15cf0ddb30ea5607b87a

Ir a descargar

 

Alejandro Medina es profesor de Bibliotecología en la Universidad de la Habana, con él hemos charlado sobre la formación profesional del bibliotecario y documentalista en su país. Hemos analizado el plan de estudios, contenidos, didáctica, y las salidas profesionales