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Cinco descubrimientos de libros antiguos que cambiaron el mundo para siempre

Ramm, Millie. “5 Rare Book Discoveries That Changed the World Forever.1000 Libraries Magazine, 2026. https://magazine.1000libraries.com/5-rare-book-discoveries-that-changed-the-world-forever/

El articulo enumera cinco descubrimientos bibliográficos extraordinarios que no solo entusiasmaron a historiadores y bibliófilos, sino que modificaron la comprensión que la humanidad tenía de su pasado cultural, religioso y científico.

La autora plantea una idea central muy sugerente: a veces los libros no cambian el mundo únicamente cuando se escriben, sino siglos después, cuando reaparecen de forma inesperada. Manuscritos olvidados, textos enterrados, códices escondidos o fragmentos preservados por azar han sido capaces de reescribir capítulos enteros de la historia intelectual.

  1. El Sutra del Diamante: la historia de la imprenta reescrita

En 1907, el explorador Aurel Stein investigaba unas cuevas situadas junto a la Ruta de la Seda cuando se topó con algo asombroso. Oculto en una cueva sellada de las Cuevas de Mogao, encontró un largo rollo de papel; de hecho, medía más de 16 pies de longitud (casi cinco metros). Estaba fechado en el año 868 d. C., lo que lo convertía en el “libro” impreso más antiguo conocido del mundo. ¿Su nombre? El Sutra del Diamante.

El rollo había sido impreso casi seis siglos antes de la famosa Biblia de Gutenberg. Su excelente conservación probablemente se debió a que permaneció sellado desde el siglo XI, protegido de la luz, del aire y del contacto humano. Cuando salió a la luz, la tinta seguía oscura y el texto conservaba una nitidez extraordinaria.

El Sutra del Diamante es una escritura budista, pero no se parecía a nada que se hubiera encontrado antes. Derribó por completo muchas suposiciones occidentales sobre los orígenes de la imprenta. Resultó que, como tantas otras cosas, la revolución tipográfica había comenzado en Asia mucho antes de que Europa la adoptara.

2. Los Manuscritos del Mar Muerto: el milagro accidental de un pastor

A veces la historia cambia porque alguien pierde una cabra. Sí, literalmente. En 1947, un pastor beduino entró en una cueva cerca de Qumrán y lanzó una piedra con la esperanza de espantar al animal extraviado. En lugar de eso, oyó romperse una vasija de barro. Al entrar, descubrió tinajas de arcilla llenas de manuscritos antiguos, que hoy conocemos como los Manuscritos del Mar Muerto.

Estos textos tenían más de 2.000 años de antigüedad, fechados entre el siglo III a. C. y el siglo I d. C. Incluían textos bíblicos, normas comunitarias, himnos y comentarios pertenecientes al período del judaísmo del Segundo Templo.

Tras aquel hallazgo inicial, se emprendieron nuevas búsquedas en las cuevas de Qumrán y aparecieron más rollos. Las expediciones y exploraciones continuaron, de hecho, hasta el año 2021.

3. Los papiros de Oxirrinco: tesoros en la basura

Si crees que nada importante termina en la basura, piénsalo otra vez. En 1897, los arqueólogos británicos Bernard Grenfell y Arthur Hunt comenzaron a excavar un antiguo vertedero en Egipto. El lugar era Oxirrinco, y lo que encontraron acabaría conociéndose como los Papiros de Oxirrinco.

Los arqueólogos recuperaron más de medio millón de fragmentos de papiro. Había cartas, registros fiscales, listas de compras e incluso obras literarias: textos de Menandro, poemas de Safo y evangelios cristianos primitivos.

Aquellos restos revelaron una enorme cantidad de información sobre la vida cotidiana de la gente común, aunque en origen hubieran sido simples desechos.

4. El Palimpsesto de Arquímedes: genio oculto bajo las oraciones

En 1998, un libro medieval de oraciones se vendió en una subasta por unos dos millones de dólares. Valioso, sí, pero no extraordinario. Eso cambió cuando los estudiosos descubrieron que el pergamino había sido reutilizado. Bajo las oraciones se encontraban escritos borrados de Arquímedes, copiados en el siglo X y posteriormente raspados para volver a usar el material.

Este tesoro oculto se conoce como el Palimpsesto de Arquímedes. Mediante luz ultravioleta y técnicas avanzadas de imagen digital, los investigadores recuperaron textos perdidos durante casi dos milenios. Entre ellos estaba El Método o El Método de los Teoremas Mecánicos, considerado uno de los primeros acercamientos al concepto de infinitesimales.

5. El Evangelio de San Cutberto: una fe que se negó a desaparecer

Cuando San Cutberto murió en el año 687 d. C., sus seguidores colocaron un pequeño libro de evangelios en su ataúd como símbolo de devoción. Ese libro viajó junto a su cuerpo durante siglos, transportado por monjes que huían de las incursiones vikingas y lo protegían a toda costa. Después desapareció de la vista pública.

En 1901 fue redescubierto dentro de su féretro, bajo el altar de la Catedral de Durham. El Evangelio de San Cutberto seguía intacto. Su encuadernación de cuero permanecía casi intacta y el texto latino podía leerse perfectamente tras más de 1.200 años.

Hoy se considera el libro europeo intacto más antiguo conservado y un poderoso recordatorio de que, a veces, preservar el conocimiento no consiste en esconderlo, sino en transportarlo de generación en generación, cueste lo que cueste.

Bibliotecas de investigación y colecciones en la era de la inteligencia artificial: retos, estrategias y futuros posibles

Association of Research Libraries (ARL). “Research Library Collections and AI.” ARL Blog. Consultado el 20 de abril de 2026. https://www.arl.org/blog/research-library-collections-and-ai/

La inteligencia artificial, especialmente en su vertiente generativa, está transformando las colecciones de las bibliotecas de investigación y, con ello, el propio ecosistema del conocimiento académico. La idea central es que las colecciones —tradicionalmente concebidas como conjuntos relativamente estables de recursos seleccionados— están evolucionando hacia sistemas dinámicos, interconectados y mediados por algoritmos. En este nuevo contexto, las bibliotecas dejan de ser únicamente custodias de contenidos para convertirse en agentes activos en la creación, organización y validación del conocimiento en entornos digitales altamente automatizados.

Las bibliotecas resultan especialmente atractivas para las empresas de IA debido a sus colecciones de contenido raro y único, sus metadatos estructurados y legibles por máquina, y sus sistemas de descubrimiento multifacéticos. Por ello, las compañías de IA están intentando acceder a los contenidos bibliotecarios de diversas maneras. Algunas despliegan tráfico excesivo de bots y enjambres automatizados para recopilar colecciones y metadatos con el fin de entrenar sus modelos. Otras buscan establecer alianzas con bibliotecas y apoyar la digitalización responsable de sus recursos. En ambos casos, las bibliotecas tienen la oportunidad de apoyarse en sus valores y en su experiencia de adaptación tecnológica para decidir cómo responder ante un acceso a sus colecciones que cambia con gran rapidez.

Uno de los aspectos clave del análisis es la redefinición del concepto de “colección”. La IA introduce nuevas formas de producción intelectual (como textos generados automáticamente, datasets masivos o modelos de lenguaje), lo que obliga a reconsiderar qué debe formar parte de las colecciones y bajo qué criterios. Las bibliotecas se enfrentan así a la necesidad de integrar no solo documentos tradicionales, sino también datos, algoritmos y sistemas de entrenamiento, lo que amplía enormemente el alcance y la complejidad de sus fondos. Este cambio implica también revisar políticas de adquisición, preservación y acceso, adaptándolas a materiales que son, en muchos casos, dinámicos, efímeros o dependientes de infraestructuras tecnológicas.

El artículo subraya igualmente las tensiones éticas y legales asociadas a este proceso. La IA plantea interrogantes sobre derechos de autor, propiedad intelectual, sesgos algorítmicos y transparencia. Las bibliotecas, históricamente comprometidas con valores como el acceso abierto, la equidad y la integridad informativa, deben posicionarse ante estos desafíos. En este sentido, la ARL insiste en la importancia de desarrollar marcos éticos sólidos y políticas institucionales que garanticen un uso responsable de la IA, reforzando la confianza de la comunidad académica.

Otro eje fundamental es el papel de las bibliotecas como infraestructuras de datos. En un entorno en el que la investigación depende cada vez más de grandes volúmenes de información y de herramientas de análisis automatizado, las bibliotecas pueden desempeñar un rol estratégico como proveedoras de datos de calidad, curados y bien documentados. Esto las sitúa en el centro de la investigación científica contemporánea, no solo como apoyo, sino como colaboradoras activas en la producción de conocimiento.

El texto también destaca la necesidad de nuevas competencias profesionales. La integración de la IA exige que los bibliotecarios desarrollen habilidades en áreas como la ciencia de datos, la gestión de algoritmos, la alfabetización en IA y la evaluación crítica de sistemas automatizados. No se trata únicamente de adoptar herramientas tecnológicas, sino de comprender sus implicaciones y de mediar entre ellas y los usuarios. En este sentido, la formación continua y la adaptación organizativa se presentan como elementos clave para el futuro de las bibliotecas.

Además, el enfoque prospectivo del artículo conecta con los escenarios desarrollados por la ARL y la Coalition for Networked Information, que exploran distintos futuros posibles en función de cómo evolucione la IA. Estos escenarios muestran que, independientemente del grado de automatización o del dominio de actores comerciales, las bibliotecas mantienen un papel esencial como garantes de acceso equitativo, preservación del conocimiento y defensa de la integridad informativa.

En conjunto, el texto plantea que la inteligencia artificial no es solo una herramienta que impacta en las bibliotecas, sino una fuerza transformadora que redefine su misión, sus prácticas y su identidad. Las colecciones dejan de ser estáticas para convertirse en ecosistemas complejos, donde confluyen datos, tecnologías y comunidades. En este nuevo escenario, las bibliotecas de investigación están llamadas a liderar la transición hacia un modelo de conocimiento más abierto, ético y colaborativo, siempre que sean capaces de adaptarse con visión estratégica y compromiso con sus valores fundacionales.

«Libro de Buen Amor» de Juan Ruiz en la Biblioteca General Histórica de la Universidad de Salamanca

Esta imagen muestra el manuscrito del siglo XIV-XV titulado «Libro de Buen Amor» de Juan Ruiz, Arcipreste de Hita. Foto de la exposición Scripta celebrada en la Biblioteca Nacional de España en 2018 en el 8o centenario de creación de la Universidad

Juan Ruiz, Arcipreste de Hita Libro de Buen Amor Siglos XIV-XV Ms. 2663

De las tres copias conocidas de esta obra emblemática de la primitiva literatura en castellano, el códice salmantino es el que contiene mayor cantidad de texto. Procedente del Colegio Mayor San Bartolomé y copiado por uno de sus colegiales —el humanista Alfonso de Paradinas, cuya firma consta en el colofón—, es un sencillo ejemplar en papel con encabezamientos, rúbricas y calderones en rojo, que rompen el negro de las sucesivas estrofas en cuaderna vía. Esporádicamente, aparecen dibujos de manos, perfiles o animales en los márgenes.

El Libro de Buen Amor, atribuido a Juan Ruiz y datado entre los siglos XIV y XV, constituye una de las obras más representativas de la literatura medieval castellana. Se trata de un texto complejo y rico en matices, en el que se entrelazan elementos narrativos, líricos y didácticos, con una mirada irónica y a menudo ambigua sobre el amor, la moral y la vida cotidiana. Su carácter híbrido y su tono cercano lo convierten en una obra clave para comprender la transición entre la mentalidad medieval y las nuevas sensibilidades que desembocarían en el Renacimiento.

El ejemplar al que se hace referencia no es una edición de lujo, sino una copia en papel realizada por Alfonso de Paradinas, un estudiante vinculado a Salamanca. Este hecho resulta especialmente significativo, ya que pone de relieve el uso académico y práctico del manuscrito, alejado de los códices ricamente iluminados destinados a la nobleza o a instituciones religiosas de alto rango. Nos encontramos, por tanto, ante un objeto de estudio y transmisión del conocimiento, propio de un contexto universitario en el que el acceso a los textos comenzaba a ampliarse.

Desde el punto de vista formal, el manuscrito presenta elementos característicos de la época. Destacan las letras rojas que aparecen al inicio de las estrofas, conocidas como calderones. Estas marcas no solo cumplen una función estética, sino que ayudan a estructurar visualmente el texto y facilitan la lectura. Su presencia está estrechamente ligada a la métrica de la cuaderna vía, una forma poética culta compuesta por estrofas de cuatro versos alejandrinos (de catorce sílabas), muy utilizada en la literatura didáctica medieval.

Otro aspecto llamativo es la presencia de pequeños dibujos en los márgenes, como el que aparece en la parte superior izquierda de la página, que podría representar un oso o un león. Este tipo de ilustraciones marginales, a menudo realizadas de manera espontánea, aportan un carácter personal al manuscrito. Más allá de su posible valor simbólico, reflejan la interacción directa del copista o de los lectores con el texto, convirtiendo el manuscrito en un objeto vivo, intervenido y reinterpretado a lo largo del tiempo.

En conjunto, este ejemplar del Libro de Buen Amor no solo transmite una obra literaria fundamental, sino que también nos permite asomarnos a las prácticas culturales, educativas y materiales de su época. A través de sus características físicas —el soporte en papel, los calderones, las anotaciones marginales— se revela un momento de cambio en la historia del libro, en el que la funcionalidad y la difusión del conocimiento comienzan a adquirir un protagonismo creciente.

Un historiador identifica un libro de astronomía del siglo XVI que perteneció y fue anotado por Galileo

Lee, Gayoung. “Historian Finds Copy of 16th-Century Astronomy Textbook—Belonging to Galileo.” Gizmodo, 3 de marzo de 2026. https://gizmodo.com/historian-finds-copy-of-16th-century-astronomy-textbook-belonging-to-galileo-200072890

Un historiador italiano ha identificado un ejemplar del siglo XVI que probablemente perteneció a Galileo Galilei y que contiene anotaciones manuscritas realizadas por el propio científico. El descubrimiento fue realizado por el investigador Ivan Malara, quien estaba examinando una edición de 1551 del tratado astronómico Almagesto de Claudio Ptolomeo en la Biblioteca Nacional Central de Florencia. Al estudiar el libro detectó varias notas escritas a mano que le resultaron familiares; posteriormente, especialistas en la obra de Galileo confirmaron que la caligrafía y el estilo de anotación coinciden con los del famoso astrónomo.

El Almagesto, escrito en el siglo II por Ptolomeo, fue durante más de mil años uno de los textos fundamentales de la astronomía. En él se desarrolla el modelo geocéntrico del universo, según el cual la Tierra ocupa el centro y los cuerpos celestes giran a su alrededor. La copia estudiada por Malara es una edición impresa en 1551 que muestra numerosas anotaciones marginales, comentarios y referencias matemáticas. Estas notas revelan que Galileo no solo conocía el contenido del tratado, sino que lo estudiaba con gran profundidad, analizando las demostraciones matemáticas del sistema ptolemaico.

Los especialistas consideran que las anotaciones probablemente fueron escritas hacia 1590, cuando Galileo todavía era un joven académico y varias décadas antes de sus descubrimientos astronómicos más famosos. Este dato es significativo porque sitúa el estudio del Almagesto aproximadamente 20 años antes de sus observaciones telescópicas de la Luna y de los satélites de Júpiter y cerca de 40 años antes de su proceso por herejía, cuando defendió públicamente el modelo heliocéntrico.

Uno de los indicios que ayudó a confirmar la autoría de las anotaciones fue la presencia en el libro de una transcripción del Salmo 145, algo que coincide con testimonios históricos según los cuales Galileo acostumbraba a rezar cada vez que se sentaba a estudiar el Almagesto. Además, expertos del Museo Galileo y de la Biblioteca Nacional Central de Florencia compararon las letras, abreviaturas y el estilo de escritura con documentos auténticos del científico y concluyeron que las similitudes son muy altas.

El hallazgo aporta nueva información sobre la formación intelectual de Galileo y su relación con la tradición astronómica anterior. Durante mucho tiempo algunos historiadores lo describieron como un pensador que rompió radicalmente con la astronomía clásica sin prestar demasiada atención a sus detalles técnicos. Sin embargo, las anotaciones encontradas muestran lo contrario: Galileo dominaba a fondo la astronomía matemática de Ptolomeo antes de cuestionarla, lo que sugiere que su revolución científica se basó en un conocimiento profundo de la tradición previa.

Según la interpretación de Malara, el estudio detallado del Almagesto pudo proporcionar a Galileo las herramientas matemáticas necesarias para comprender mejor la obra de Nicolás Copérnico, De revolutionibus orbium coelestium, que defendía el modelo heliocéntrico del universo. Aunque ambos sistemas cosmológicos eran opuestos —geocentrismo frente a heliocentrismo—, compartían en gran medida el mismo lenguaje matemático y técnicas astronómicas, lo que facilitó que Galileo pudiera comparar ambos enfoques y avanzar hacia su propia interpretación del cosmos.

Eeste descubrimiento ofrece una imagen más matizada del proceso de innovación científica. Lejos de rechazar simplemente la tradición antigua, Galileo parece haber estudiado con gran respeto y rigor la astronomía clásica, utilizando sus herramientas conceptuales para desarrollar posteriormente una visión revolucionaria del universo. Las notas encontradas en este ejemplar del Almagesto muestran así cómo el avance científico suele surgir no de la ruptura inmediata con el pasado, sino de un diálogo profundo con los conocimientos heredados.

Libros mortales: el peligro invisible de las bibliotecas victorianas

McLean, Pauline. “If Books Could Kill: The Poison Legacy Lurking in Libraries.BBC News, 7 de junio de 2025. https://www.bbc.com/news/articles/c4g2y9xq58no

Durante la época victoriana, el color verde, especialmente un tono vibrante de esmeralda obtenido mediante la combinación de cobre y arsénico, fue extremadamente popular en todo tipo de objetos, desde papeles pintados hasta juguetes infantiles y libros.

Su atractivo radicaba no solo en la intensidad del color, sino también en su resistencia al desvanecimiento con la luz. Sin embargo, esta elección estética ha dejado un legado tóxico: la combinación de elementos utilizada en los pigmentos verdes es venenosa, y más de un siglo después representa un riesgo para quienes manipulan libros antiguos. Los vínculos prolongados con estos objetos pueden causar intoxicación por arsénico de bajo nivel, afectando la piel, el hígado, los riñones y la producción de células sanguíneas, lo que aumenta el riesgo de anemia e infecciones.

El problema es particularmente relevante en el ámbito de los libros victorianos, que han sobrevivido a lo largo de los siglos en archivos y bibliotecas de todo el mundo, a diferencia de otros objetos domésticos que se deterioran más rápidamente. Libreros y conservadores enfrentan así un desafío moderno derivado de una moda del siglo XIX. Para abordar esta amenaza, iniciativas como el Poison Book Project en Delaware identificaron títulos potencialmente peligrosos en colecciones históricas, incluso en la Biblioteca Nacional de Francia, donde se retiraron inmediatamente algunos ejemplares. Inspirada en esta iniciativa, la Universidad de St Andrews comenzó a explorar métodos seguros y no destructivos para detectar toxinas en sus colecciones históricas.

La bióloga y conservadora Erica Kotze y la bioquímica convertida en especialista en colecciones Dr. Pilar Gil desarrollaron un enfoque innovador que emplea un espectrómetro, inicialmente diseñado para detectar minerales en rocas, para identificar pigmentos verdes tóxicos en libros antiguos. Tras cientos de pruebas, descubrieron patrones específicos que permitían reconocer con precisión los libros peligrosos. Posteriormente, colaboraron con el departamento de física para crear un dispositivo portátil más económico, que utiliza luz visible e infrarroja para señalar la presencia de arsénico mediante un destello rojo. Este prototipo ha sido probado con éxito en la colección de St Andrews y en la Biblioteca Nacional de Escocia, y se espera que su diseño pueda compartirse con otras instituciones a nivel mundial.

El desarrollo de este dispositivo no solo ofrece una forma segura de manejar libros potencialmente peligrosos, sino que también permite que continúen siendo accesibles al público bajo precauciones adecuadas, como el uso de guantes. Sin embargo, la toxicidad de estos libros no desaparecerá con el tiempo; al contrario, a medida que se deterioran, el riesgo aumenta. La prioridad de los conservadores hoy en día es equilibrar la protección del público con la preservación del acceso a las colecciones históricas, evitando restricciones innecesarias mientras se minimizan los riesgos para la salud.

Un raro libro de oraciones del siglo XV saqueado por los nazis podría alcanzar millones en una subasta.

Tercatin, R. (2026, 5 de febrero). Rare 15th-century prayer book looted by Nazis expected to fetch millions at auction. The Times of Israel. Recuperado de https://www.timesofisrael.com/rare-15th-century-prayer-book-looted-by-nazis-expected-to-fetch-millions-at-auction/

Un manuscrito de oración judío extraordinariamente raro del siglo XV, conocido como el Rothschild Vienna Mahzor, está programado para subastarse en Nueva York con una estimación de entre 5 y 7 millones de dólares, lo que lo colocaría entre los manuscritos hebreos más caros jamás vendidos.

El manuscrito conocido como el Rothschild Vienna Mahzor es un libro de oraciones judío del año 1415, creado en Viena en plena Europa medieval. Este tipo de volumen, llamado mahzor, contiene las plegarias y liturgias completas para las festividades más importantes del judaísmo, especialmente Rosh Hashaná (Año Nuevo judío) y Yom Kippur (Día del Perdón), que tradicionalmente se recitan en comunidad y bajo el liderazgo de un cantor.

Este mahzor se distingue por su ilustración exquisita y el uso de pigmentos minerales vivos —como azules profundos de lapislázuli, verdes de cobre y rojos de cinabrio—, junto con paneles de palabras iniciales en tonos dorados que demuestran la riqueza artística de los manuscritos judíos iluminados del norte de Europa a comienzos del siglo XV. Las imágenes no se limitan a motivos geométricos: aparecen también figuras humanas y animales fantásticos, algunas con características góticas propias de la época.

La importancia histórica del mahzor va mucho más allá de su belleza: fue completado apenas cinco años antes de la destrucción de la comunidad judía de Viena por las autoridades locales en 1420–1421, un acontecimiento que marcó el fin de siglos de presencia judía floreciente en esa ciudad. Ese contexto convierte al volumen en un raro testigo directo de las prácticas religiosas y culturales del judaísmo ashkenazí medieval poco antes de su ruptura dramática.

El escriba del libro, identificado como Moisés hijo de Menajem, debió dedicar casi un año para completar los más de 202 folios de texto —un trabajo de enorme esfuerzo, habilidad y devoción.

Después de permanecer en uso y posesión durante siglos en Europa, el libro desapareció de los registros históricos durante más de 400 años hasta que resurgió en el siglo XIX en la colección de Salomon Mayer von Rothschild, fundador de la rama vienesa de la famosa familia bancaria Rothschild.

En 1938, tras la anexión alemana de Austria (Anschluss), los nazis confiscaron la residencia de Alphonse y Clarice von Rothschild en Viena, incluyendo su biblioteca de arte y libros. El mahzor fue trasladado a la Biblioteca Nacional de Austria y, debido a un error o falta de documentación, no fue marcado como propiedad saqueada ni devuelto tras la Segunda Guerra Mundial. Permaneció allí durante décadas sin que se reconociera su origen legítimo.

Tras extensas investigaciones, el libro fue identificado correctamente como parte de la colección Rothschild y, finalmente, fue devuelto en 2023 a los herederos de Alphonse y Clarice siguiendo recomendaciones oficiales sobre restituciones de arte saqueado. Para los descendientes de la familia, la devolución no solo significó la recuperación de un objeto valioso, sino también un gesto simbólico de reconocimiento frente a las injusticias del Holocausto.

El mahzor fue ofrecido en subasta en Sotheby’s en Nueva York en febrero de 2026, con estimaciones iniciales de entre 5 y 7 millones de dólares y, según informes posteriores, logró venderse por alrededor de 6,4 millones de dólares, marcando uno de los resultados más destacados para un manuscrito hebreo iluminado en subasta reciente.

El experto de Sotheby’s destacó que el libro no solo es una “obra maestra de la iluminación medieval”, sino también un documento de fe, memoria y resistencia cultural que ha sobrevivido más de seis siglos de historia turbulenta, desde la peste negra hasta persecuciones y guerras.

Pese a su venta en manos privadas, muchos especialistas y curadores expresaron el deseo de que el mahzor termine en una colección pública o museo, donde pueda ser estudiado y apreciado por investigadores y público general, en lugar de quedar oculto en colecciones privadas

Las bibliotecas históricas ofrecen comodidades modernas a los amantes de los libros y aficionados a la historia

Willingham, Leah, y Kimberlee Kruesi. “Historic libraries bring modern comfort to book lovers and history buffs in New England.” Associated Press, 25 de octubre de 2025. https://apnews.com/article/library-athenaeum-boston-new-england-59d98bf4baedc567ff56d1917abcb251

El resurgir del interés por los antiguos “athenaeums” de Nueva Inglaterra, instituciones privadas y centenarias dedicadas a la lectura, la cultura y la conservación del conocimiento. Estas bibliotecas, como el célebre Boston Athenaeum, fueron fundadas en los siglos XVIII y XIX como espacios exclusivos para socios que buscaban instrucción y debate intelectual antes de que se popularizara el modelo de biblioteca pública.

El texto destaca que, a pesar de su antigüedad —algunas superan los dos siglos—, estas instituciones han sabido adaptarse a las necesidades contemporáneas. Conservan colecciones históricas de enorme valor, entre ellas parte de la biblioteca personal de George Washington, y al mismo tiempo organizan exposiciones de arte moderno, charlas y actividades comunitarias. Este equilibrio entre tradición y modernidad las ha convertido en lugares donde conviven la herencia cultural y la vida actual.

Willingham y Kruesi explican que los “athenaeums” han abierto sus puertas a un público más amplio mediante pases diarios o membresías accesibles, abandonando en parte el carácter elitista que los distinguía. En ellos, los visitantes encuentran espacios de lectura y trabajo que combinan el confort moderno con el ambiente solemne de los antiguos templos del saber.

Paseo por los libros

Ortega García. Paseo por los libros. México: Tirant lo Blanch México, 2022

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Esta obra conjuga dos grandes pasiones del autor: los libros antiguos, por un lado, y la historia de México, por el otro. Su origen data de algunos años atrás, cuando, provisto de un pequeño patrimonio, me di a la tarea de reunir una modesta biblioteca que ha ido enriqueciéndose con el paso del tiempo. Bibliófilo de corazón e historiador por afición, he querido compartir con el público una selección de mis “tesoros librescos” relativos a la historia antigua y de la Conquista de México, haciendo una breve descripción de la edición de cada uno. Muchos datan del siglo XIX, por lo que ahora son poco accesibles incluso para los especialistas. Este hecho podría justificar en parte la publicación del libro que el lector tiene entre sus manos, orientado a despertar el interés tanto de los expertos como de los que sólo disfrutan de las ediciones antiguas. Sin embargo, hay dos razones adicionales que abonan a la misma causa: los jóvenes de hoy, acostumbrados a trabajar casi exclusivamente con la computadora, no han podido cultivar el amor por el libro antiguo, que se revela, ante ellos, como un objeto extraño y ajeno a su concepción del mundo. Por eso, las páginas que siguen pretenden recordarnos a todos su valor y en-canto únicos. Esta es la primera razón o excusa, si se prefiere. Pero hay otra de mayor peso. La obra que hoy se presenta, con todos sus posibles defectos, constituye, en el ánimo de quien escribe, un humilde homenaje a los grandes bibliógrafos mexicanos del pasado que nos legaron los primeros catálogos de li-bros impresos en la Nueva España: don José Mariano Beristáin y Souza, don Joaquín García Icazbalceta y don Vicente de P. Andrade, por mencionar sólo a algunos; a los ilustres editores del siglo XIX que, con su infatigable labor, ayudaron a rescatar preciosos manuscritos originales y los enviaron a la imprenta preservándolos del olvido: don Carlos María de Bustamante y don José Fernando Ramírez, entre los más célebres y destacados, y desde luego y naturalmente a los impresores de mayor renombre que han dado honor a la tipografía mexicana desde que Juan Pablos estableciera el primer taller de imprenta en esta parte del Nuevo Mundo.

Una geografía social de los estudios sobre la escritura cuneiforme en Asiria y Babilonia durante el primer milenio

Robson, Eleanor. Ancient Knowledge Networks: A Social Geography of Cuneiform Scholarship in First‑Millennium Assyria and Babylonia. London: UCL Press, 2019. Doi: 10.14324/111.9781787355941.

Texto completo

Se analiza cómo se transmitía el conocimiento en el antiguo Cercano Oriente, no solo a través de manuscritos, sino también mediante personas y prácticas sociales. A lo largo del primer milenio a. C., en las regiones de Asiria y Babilonia —donde la escritura cuneiforme era dominante—, se desarrollaron redes intelectuales complejas que retuvieron la cultura de escritura durante cinco imperios antes de su desaparición en el siglo I a. C.

Robson analiza la interrelación entre poder político, vínculos familiares, compromiso religioso y erudición letrada, explicando cómo estas dinámicas moldearon la circulación y el significado del conocimiento en sociedades con escritura cuneiforme. Asimismo, la autora interroga los métodos actuales y pasados de la assiriología, argumentando que la disciplina ha sido tanto productora como producto de las preocupaciones académicas de cada época.

Un objetivo central del libro es reinterpretar lo que suele llamarse ciencia mesopotámica mediante un enfoque geográfico y social, aportando nuevos conocimientos a la historia intelectual de los primeros imperios del mundo. Robson utiliza este marco experimental para desplegar una historia del saber que reconecta texto con contexto y agente

La biblioteca más antigua de Hungría lucha por salvar sus libros de una plaga de escarabajos

Péter, Tibor. “Hungary’s Oldest Library Is Fighting to Save 100,000 Books from a Beetle Infestation.” AP News, July 16, 2025. https://apnews.com/article/hungary-library-abbey-beetle-infestation-pannonhalma-11069ba2713340ed28d27e3d7c8498cf

La Abadía de Pannonhalma, uno de los monasterios benedictinos más antiguos del mundo y Patrimonio de la Humanidad en Hungría, enfrenta una grave amenaza a su valioso archivo bibliográfico. Cerca de 100 000 libros antiguos han sido infestados por escarabajos de farmacia, pequeños insectos atraídos por los adhesivos naturales usados en las encuadernaciones antiguas, como el almidón y la gelatina. Estos escarabajos han perforado páginas y cubiertas, dañando una tercera parte de los aproximadamente 400 000 volúmenes que alberga la biblioteca.

En una colina cubierta de viñedos en el noroeste de Hungría, una abadía benedictina de 1.000 años de antigüedad guarda una vasta biblioteca de textos centenarios. Ahora, esta colección invaluable está bajo amenaza por una invasión de pequeños insectos que están devorando su legado literario.

La Abadía de Pannonhalma, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, recientemente descubrió que alrededor de 100 000 libros en su biblioteca —una de las más antiguas y valiosas del país— han sido infestados por escarabajos de farmacia. Estos insectos se sienten atraídos por las sustancias adhesivas naturales usadas en encuadernaciones antiguas, como la fécula y la gelatina, y perforan las páginas, destruyendo los libros desde adentro.

El problema fue descubierto durante una limpieza rutinaria, lo que llevó a los encargados de la biblioteca a iniciar un riguroso plan de conservación. Los libros afectados fueron colocados en contenedores herméticos, donde estarán seis semanas sin oxígeno, sustituyéndolo con nitrógeno, para eliminar toda forma de vida insectil. Una vez finalizado el proceso, cada volumen será examinado, limpiado cuidadosamente y restaurado si es necesario, con la esperanza de recuperar la mayor parte del material.

Los responsables advierten que este tipo de infestaciones se ha vuelto más frecuente debido al calentamiento global, que acelera los ciclos reproductivos de los insectos y favorece su expansión a espacios antes protegidos. Así, el cambio climático se suma a los desafíos ya existentes en la preservación del patrimonio cultural.

Entre las obras más valiosas de la colección se encuentran una Biblia del siglo XIII, manuscritos anteriores a la invención de la imprenta y los primeros textos impresos en húngaro. Para los monjes benedictinos, preservar estos libros es parte de su misión espiritual: consideran que todo lo que pertenece al monasterio, incluidos los libros, debe cuidarse como si fuera sagrado. Aunque la biblioteca permanece cerrada temporalmente, se espera que reabra al público a principios del próximo año, una vez finalice la delicada operación de conservación.