Archivo de la etiqueta: Libros antiguos

Manuscritos: monográfico

 

 

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Reproducción del Libro de la caza de Gaston Phébus (París, principios del siglo XV). M. Moleiro

 

Un manuscrito (del latín «manu scriptum», que significa “escrito a mano”) se trata de un documento que contiene información escrita a mano sobre un soporte flexible y manejable (por ejemplo: el papiro, el pergamino o el papel), con materias como la tinta de una pluma, de un bolígrafo o simplemente el grafito de un lápiz. El manuscrito no tiene que ser necesariamente antiguo; una carta es un ejemplo de manuscrito moderno. Generalmente, con ese nombre se hace referencia a escritos realizados por la mano de escritores importantes en cualquier campo del saber.

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Imágenes ocultas dentro de libros

Incredible hidden artworks painted on the edge of historic books
Written by Katy Cowan

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Hubo una vez una época en la que las pinturas de los bordes delanteros estaban de moda, es decir, ilustraciones intrincadas alrededor de las páginas cerradas de un libro. Aunque el pan de oro o de plata siempre fue una opción popular, algunos títulos fueron un paso más allá e incluyeron paisajes enteros o pinturas de retratos.

Los lomos de los libros esconden el arte. Este artista crea pinturas sobre lomos de libros que sólo son visibles al abanicar las páginas. Esta tradición se remonta al siglo X. Curiosamente, algunas pinturas de los bordes delanteros eran tan secretas que sólo se podían descubrir cuando el libro se abanicaba en una cierta dirección. Y si el libro se cerrara como de costumbre, los bordes de la página se verían en blanco. A veces, estas ilustraciones secretas podían ser dobladas – revelando dos obras de arte diferentes en diferentes inclinaciones.

La Biblioteca Swem de Earl Gregg alberga la Colección Ralph H. Wark de 700 ejemplares, la colección más grande de libros pintados en la parte delantera de Estados Unidos. Jay Gaidmore, Director de Colecciones Especiales de la Biblioteca, dijo: “A veces las pinturas de los bordes delanteros correspondían al tema del libro, y a veces no. Escenas típicas incluyen Oxford y Cambridge, el río Támesis, la Abadía de Westminster, el pueblo y la campiña inglesa, Edimburgo, autores, barcos y figuras clásicas…

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Se pueden encontrar en libros que datan del siglo XI con versiones más elaboradas que aparecen alrededor del siglo XVII cuando los artistas trataron de traspasar los límites de lo que era posible.  Las pinturas de los bordes delanteros alcanzaron su punto máximo a finales del siglo XVIII y principios del XIX en Inglaterra. Edwards de Halifax procedente de una familia de encuadernadores y libreros de Yorkshire, fueron los más dados a utilizar este recurso en sus libros.

 

¡A los libros!: el impulso del investigador hacia sus fuentes

 

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Jean-François Cottier, M. G. S. R. (2010). [e-Book] Ad libros ! Montréal, Presses de l’Université de Montréal, 2010

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“¡Ad libros!” ¡A los libros! Este grito atribuido a Dom Guillaume de Raynald en el momento en que el fuego asoló la Gran Cartuja durante el incendio de 1371 es a la vez un mandato y un impulso que cualquier medievalista puede retomar: el impulso del investigador hacia sus fuentes, el mandato del profesor hacia sus pupilos. Estas dos palabras latinas, que han servido de lema para Denise Angers y Joseph-Claude Poulin, forman un título ideal para el titulo del libro de esta pareja apasionada de humanistas.

Este mantra es también un credo que explica la importancia que Denise Angers y Joseph-Claude Poulin dieron en su pedagogía a este aspecto de la formación de los jóvenes medievalistas en Ottawa, Quebec City o Montreal: cursos sobre fuentes, introducción a la paleografía, codicología o arqueología medieval. Los estudios incluidos en este libro rinden homenaje a su compromiso científico irreprochable, en un conjunto de contribuciones que abarca la totalidad de la Edad Media, desde el siglo VIII al XV -con progresión hasta la Nueva Francia- pero cuyo punto en común es la atención a las fuentes.

 

 

La música de los trovadores: desvelando la prosodia medieval

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Massini-Cagliari, G. (2015). [e-Book]  A música da fala dos trovadores: desvendando a pro-sódia medieval. Texto completo

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Esta obra tiene como objetivo central la investigación de fenómenos prosódicos del portugués arcaico, a partir de una comparación de las características lingüísticas de las cantigas medievales profanas con las de las cantigas religiosas. Para el análisis fonológico, se utilizará el aparato proporcionado por la Teoría de la Otimalidad. Durante el análisis, se colocan lado a lado fenómenos fonológicos segmentales y fenómenos prosódicos (tales como acento, ritmo, estructuración silábica y procesos fonológicos que hagan referencia directa a esos fenómenos), en un período pasado, del cual no se tienen registros orales.

Catálogo bibliográfico de la colección de incunables de la Biblioteca Nacional de España

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Martín Abad, Julián Catálogo bibliográfico de la colección de incunables de la Biblioteca Nacional de España. [e-Book]  Madrid, Biblioteca Nacional, 2010.

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Desde el primer catálogo de 1945 no sólo la colección se ha ido incrementando por la incorporación de nuevos ejemplares, sino que se ha ido avanzando en el conocimiento y en la investigación de este complejo mundo del libro incunable. La adopción de normas y criterios internacionales ha llevado a determinar atribuciones y a identificar ediciones de una manera más precisa, tal y como queda reflejado en el catálogo elaborado por Martín Abad, que recopila 2.297 ediciones y 3.158 ejemplares.

La imprenta de los incunables de Zaragoza y el comercio internacional del libro a finales del siglo XV

 

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Pallarés Jiménez, M. Á. [e-Book]  La imprenta de los incunables de Zaragoza y el comercio internacional del libro a finales del siglo XV. Zaragoza, Institución «Fernando el Católico» 2008

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La llegada a la capital de Aragón del arte de fabricar libros mecánicamente dio una serie de frutos que, en un buen número, nos son conocidos y están registrados en los distintos repertorios bibliográficos; sin embargo, de la gestación de estas obras y de las circunstancias en las que vieron la luz, bien poco es lo que se sabía, aparte de lo que las propias piezas librarias aportan, ya que hasta ahora no se había hecho un sistemático barrido de las fuentes documentales locales, con lo que sólo algunas noticias arrancadas de los archivos han sido las que han vertebrado mínimamente la historia de la imprenta de los incunables de Zaragoza. Así, si esta ciudad puede considerarse afortunada por haber contado desde muy pronto con oficinas activas en estas labores y por haber atraído su producción poderosamente a los bibliógrafos, carecía en cambio de un esqueleto documental que apoyara y estructurara este aparato bibliográfico, a la manera de la mazonería de noticias archivísticas que dieron, para el retablo de la imprenta de Barcelona, Jorge Rubió y José María Madurell

Los Incunables: la imprenta en su cuna

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Humberto Ovalle Mora, J. and M. H. Vargas Mejía (curadores). [e-Book]  Los Incunables: la imprenta en su cuna. Bogota, Ministerio de Cultura, 2008.

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La palabra incunable proviene del latín incunabula que significa cuna y representa el principio, el origen. A los incunables se les conoce también como paleotipos, del griego palaios: antiguo y typos: modelos. Antes de hablar del libro incunable se debe hacer referencia a ciertas características de los primeros libros impresos conocidos, pues son los antecedentes que inspiraron la concepción de la imprenta, tema fundamental para hablar de los incunables. Los primeros libros impresos fueron elaborados en China, utilizando una plancha de madera grabada, y datan del siglo VI a.C. El Sutra del Diamante, fabricado en el año 868, es el ejemplar más antiguo de esta clase. En el marco de la cultura china también se inventó la impresión a partir de piezas móviles. Así, la página se componía de un conjunto de fragmentos pequeños que permitían ensamblar y desensamblar los “textos”, facilitando la impresión de distintas obras haciendo uso de los mismos recursos. Si bien es cierto que esta herramienta representó un gran avance, todavía estaría por llegar la invención que revolucionaría la producción bibliográfica y que haría su aparición de la mano de los incunables.