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Bibliotecas y Bibliotecología de la India Antigua y Medieval.

 

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Datta, Bimal Kumar. Libraries and Librarianship of Ancient and Medieval India. The Central Electric Presfs Nagar, Delhi-

Zenodo. 1960 http://doi.org/10.5281/zenodo.3574491

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Tal vez sea necesario saber qué bibliotecas del mundo antiguo y medieval eran como sus objetivos y objetos y cómo estaban organizadas y administradas, para poder tener una perspectiva más clara de la situación de las bibliotecas en el mundo contemporáneo. Es esta visión la que permite satisfacer la curiosidad del hombre moderno con respecto a los logros humanos de los últimos estudios serios que se han realizado en el campo de las bibliotecas de las antiguas civilizaciones, por ejemplo, de Egipto y Babilonia, de Grecia y Roma y del mundo cristiano medieval. Estos estudios han revelado que algunas de las herramientas, técnicas y métodos de las bibliotecas medievales científicas, nacidas por tradición y práctica. Además, las investigaciones sobre los métodos, las prácticas y la organización de las bibliotecas de la Edad Media del Mundo Occidental nos han permitido conocer mejor la vida social y cultural de la gente de esos días. Es sabido que en la India medieval y científica, hasta finales del siglo XVIII, las bibliotecas eran consideradas como importantes centros de aprendizaje y como un importante medio de educación y sabiduría. Los emperadores, los reyes y los nobles se ocupaban de la creación y el mantenimiento de sus propias bibliotecas y de las diversas organizaciones monásticas y religiosas. En los últimos años, con el creciente interés en las bibliotecas modernas y en la biblioteconomía, cada vez más se interesan por saber cómo eran estas bibliotecas, cómo se organizaban y administraban y cuáles eran sus objetivos y propósitos.

 

Los monjes se convirtieron en los principales bibliotecarios de occidente

 

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A pesar de todo, las reglas monásticas exigen el ejercicio de la lectura, y eso bastó para poner en marcha una extraordinaria cadena de consecuenciacias. La lectura no era simplemente algo opcional o deseable o recomendable: la lectura era obligatoria. Y la lectura requería libros. Los libros que se abrian una y otra vez acababan deteriorándose, por mucho cuidado que se pusiera a la hora de manejarlos. Así pues, casi sin que nadie se diera cuenta, las reglas monásticas hicieron que los monjes se vieran obligados a conseguir una y otra vez libros. A lo largo de las violentas guerras góticas de mediados del siglo VI y durante el periodo todavía más funesto que vino después, los últimos talleres comerciales de producción de libros quebraron, y las huellas del mercado de textos escritos desaparecieron. De ese modo, y otra vez sin que casi nadie se diera cuenta, las reglas monásticas hicieron que los monjes se vieran obligados a preservar y a copiar minuciosamente los libros que ya poseen. Pero hacía mucho tiempo que había desaparecido todo el contacto con los fabricantes de papiros de Egipto y, por otro lado, a falta de un tráfico comercial de libros, la industria de la transformación de pieles de animales en superficies aptas para la escritura había caído en desuso. Por consiguiente, y de nuevo casi sin que nadie se diera cuenta, las reglas monásticas hicieron que los monjes se vieran obligados a aprender el laborioso arte de la fabricanción de pergaminos y a salvar de la destrucción los ya existentes. Sin querer emular a las elites paganas poniendo los libros o la escritura en el centro de la sociedad, sin afirmar en ningun momento la importancia de la retorica y la gramática, sin premiar la erudición y el debate, los monjes se convirtieron en los principales lectores bibliotecarios, conservadores y productores de libros del mundo occidental comprar o conseguir una y otra vez libros.

 

Stephen Greenblatt “El giro: de cómo un manuscrito olvidado contribuyó a crear el mundo moderno”

 

Norse World: nueva base de datos de acceso abierto para la literatura medieval

 

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Norse World

http://www.uu.se/norseworld

 

Norse World es una nueva base de datos que facilitará a los investigadores el estudio de las percepciones del mundo circundante en la literatura escandinava medieval. La nueva herramienta es un recurso digital gratuito para todos dirigido a investigadores del campos de la historia, la filología,  la lengua, la literatura comparada, los estudios de manuscritos y las humanidades digitales.

 

Las humanidades espaciales y la cartografía cognitiva son campos en crecimiento dentro de las humanidades digitales, pero el estudio del pensamiento espacial en la Escandinavia medieval y su desarrollo como área de investigación se ven obstaculizados por la falta de información sobre topónimos y otras referencias espaciales en los textos literarios.

La literatura medieval escandinava es una mina de información sobre cómo se visualizaban las tierras extranjeras en la Edad Media: ¿Sobre qué lugares se escribieron y dónde? ¿Cómo se vinculan los topónimos con los diferentes textos? ¿Existe un concepto compartido de espacialidad? ¿Cómo se relaciona el espacio con el género?

La nueva herramienta consta de tres componentes principales: una base de datos MySQL a medida, Norse World, un mapa interactivo, y una aplicación independiente que permite el acceso a la base de datos cuando los usuarios buscan el recurso cartográfico. Los tres componentes utilizan código abierto, lo que permite su integración en grandes clusters de infraestructuras. La herramienta es una primicia científica y técnica sin equivalente en lo que se ha hecho anteriormente en filología y lingüística.

El recurso digital Norse World es el resultado del proyecto de infraestructura The Norse perception of the world / Fornnordisk omvärldsuppfattning (IN16-0093:1) financiado por el Riksbankens Jubileumsfond (2017-2020).

 

¡A los libros!: el impulso del investigador hacia sus fuentes

 

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Jean-François Cottier, M. G. S. R. (2010). [e-Book] Ad libros ! Montréal, Presses de l’Université de Montréal, 2010

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“¡Ad libros!” ¡A los libros! Este grito atribuido a Dom Guillaume de Raynald en el momento en que el fuego asoló la Gran Cartuja durante el incendio de 1371 es a la vez un mandato y un impulso que cualquier medievalista puede retomar: el impulso del investigador hacia sus fuentes, el mandato del profesor hacia sus pupilos. Estas dos palabras latinas, que han servido de lema para Denise Angers y Joseph-Claude Poulin, forman un título ideal para el titulo del libro de esta pareja apasionada de humanistas.

Este mantra es también un credo que explica la importancia que Denise Angers y Joseph-Claude Poulin dieron en su pedagogía a este aspecto de la formación de los jóvenes medievalistas en Ottawa, Quebec City o Montreal: cursos sobre fuentes, introducción a la paleografía, codicología o arqueología medieval. Los estudios incluidos en este libro rinden homenaje a su compromiso científico irreprochable, en un conjunto de contribuciones que abarca la totalidad de la Edad Media, desde el siglo VIII al XV -con progresión hasta la Nueva Francia- pero cuyo punto en común es la atención a las fuentes.

 

 

Maestros, escuelas y libros. El universo cultural de las catedrales en la Castilla Medieval

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Guijarro González, S. (2004). [e-Book] Maestros, escuelas y libros. El universo cultural de las catedrales en la Castilla Medieval. Madrid, Universidad Carlos III, 2004

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Una incursión en la producción cultural medieval a través del estudio de las escuelas catedralicias de la Edad Media castellana. No disponíamos de un trabajo básico, elaborado a partir del análisis exhaustivo de las fuentes existentes en ese inmenso e inagotable acervo documental que son los archivos catedralicios. El libro que ve hoy la luz y que pone Susana en tus manos, es el resultado global y perfectamente sistematizado de casi 20 años de investigación. La parte primera se dedica al análisis funcional de estas instituciones catedralicias en todas su variables. La segunda, trata de los «armaria» y librerías de todos los cabildos estudiados, organizando las obras por temáticas: casi siempre teológico-pastorales, litúrgicas o jurídicas, lo cual responde lógicamente a la fisonomía social y cultural de sus usuarios preferenciales, los capitulares, que también salían de las aulas de los «Estudios Generales» de la época convertidos en expertos «sabidores de Derecho» y preparados para cumplir eficazmente menesteres propios de las curias episcopales o de la administración política. Un sugestivo estudio sobre los «magistri» de aquellas escuelas y de sus programas de formación cubre la parte final del riguroso y bien perfilado trabajo.