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La Gran Brecha Digital: Por qué incorporar a los excluidos digitalmente en línea debería ser una prioridad global.

 

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The Great Digital Divide: Why bringing the digitally excluded online should be a global priority. Capgemini Research Institute, 2020

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 Según el estudio más reciente del Instituto de Investigación de Capgemini, urge en el mundo la necesidad de poner fin a la brecha digital que existe entre la población conectada y la población desconectada, una necesidad que se ha acentuado de forma significativa con la pandemia de la COVID-19. El informe publicado hoy pone de relieve que la responsabilidad de abordar la exclusión social digital corresponde, a partes iguales, al sector público y al privado, que deben unirse para garantizar el acceso a servicios esenciales del que hoy carecen las personas digitalmente marginadas. 

 

El estudio, titulado The Great Digital Divide: Why bringing the digitally excluded online should be a global priority, pone de manifiesto que, incluso antes de la pandemia, el 69% de las personas sin acceso a Internet vivía en la pobreza y que el 48% de la población desconectada deseaba acceso a Internet, cifras que seguramente habrán crecido como consecuencia de la situación mundial de los últimos meses.

El informe subraya también que, incluso sin la situación de pandemia, en la brecha digital confluyen factores de edad, renta y experiencia: cerca del 40% de las personas desconectadas consultadas que viven en situación de pobreza no ha utilizado nunca Internet por su coste, y el grupo de edad con la mayor proporción de personas sin conexión es el de edades comprendidas entre 18 y 36 años (43%). La complejidad de uso de Internet (36%) y una aparente “falta de interés” por el “miedo al uso” (38%) son también causas citadas por algunos segmentos de la población desconectada. Todo esto significa que hay personas que no pueden acceder a servicios públicos, como, por ejemplo, la información sanitaria crítica, que cada vez más administraciones públicas la proporcionan casi exclusivamente por medios digitales.

La COVID-19 ha impuesto un cambio en la forma en que la gente vive, trabaja y se relaciona; a medida que crece el desempleo y las personas quedan aisladas de sus comunidades, tener un nivel básico de inclusión digital se ha convertido en algo universalmente imprescindible. Realizado justo antes del brote de la pandemia, las conclusiones del estudio se vuelven más pertinentes aún en el contexto actual, pues la dependencia cada vez mayor de los servicios digitales agrava una situación que ya era preocupante para la población desconectada.

Estas son las principales conclusiones del informe:

La desconexión digital conduce a la exclusión social e impide el acceso a servicios públicos

  • La falta de acceso a Internet puede provocar sentimientos de aislamiento, inferioridad o soledad: el 46% de los consultados sin acceso a Internet afirma que se sentirían más conectados a los amigos y familiares si tuvieran acceso a la red.
  • Solo el 19% de las personas desconectadas en situación de pobreza responde haber solicitado algún tipo de ayuda pública en los últimos 12 meses por su nivel de ingresos, edad, discapacidad u otros factores. Según el informe, esto podría resultar problemático dado el creciente desarrollo de los trámites públicos por la vía electrónica y la prevalencia cada vez mayor de los servicios públicos por medios telemáticos.
  • El 34% manifiesta interés por el uso de Internet para solicitar prestaciones públicas como vivienda, alimentos y asistencia sanitaria.

 

La exclusión digital limita la movilidad laboral

La dificultad de buscar trabajo en Internet y la falta de acceso a recursos electrónicos de formación y aprendizaje pueden ser un obstáculo para la movilidad laboral de la población desconectada, mientras que la falta de desarrollo de competencias digitales puede acabar con la posibilidad de promoción:

  • El 44% de los encuestados cree que podrían encontrar trabajos mejor remunerados y obtener formación si tuvieran acceso a Internet.
  • En general, el 29% de los encuestados desearía poder buscar y solicitar puestos de trabajo por Internet; esta cifra sube hasta el 41% para el grupo de edad entre 22 y 36 años.

 

La brecha digital conlleva también desigualdad en competencias y aprendizaje

La brecha digital no tiene que ver solo con el acceso, sino que se trata también de desigualdad en las oportunidades de mejorar las competencias y de aprender. Con la mejora de sus competencias digitales, responden los encuestados, podrían formarse mejor y encontrar un trabajo mejor remunerado (35%), ofrecer a sus hijos más oportunidades (34%), llegar bien a fin de mes (33%) y obtener prestaciones públicas a las que actualmente no acceden (32%).

 

La responsabilidad de eliminar la brecha digital debe ser compartida

El estudio de Capgemini señala que la responsabilidad de la inclusión digital y el acceso a Internet no puede recaer solo en una parte. Las organizaciones privadas deben reflexionar sobre su papel en el mundo actual. Cada vez más comprometidas —con todos sus públicos de interés, como empleados, clientes, comunidades…—, las empresas han de buscar, con mayor amplitud de miras, la forma de beneficiar a la sociedad a largo plazo mediante la incorporación de la inclusión digital y la igualdad en sus estrategias empresariales. Por su parte, los Gobiernos y el sector público deben desempeñar una función principal en la ampliación del acceso y la disponibilidad de Internet, especialmente para las comunidades marginadas. Este objetivo puede abordarse en dos niveles —acceso a internet en espacios públicos y acceso privado dentro del hogar— pero, en definitiva, significa conseguir una mayor accesibilidad de las personas a los servicios públicos electrónicos y asumir la responsabilidad de mantener bajos los costes para los consumidores.

Juntos, organizaciones privadas y reguladores, deben trabajar para construir una comunidad global de acción en el campo de la inclusión digital, desde la cual movilizar a otros miembros de sus sectores, ONG, el mundo académico y administraciones públicas para promover políticas de inclusión digital a través, por ejemplo, de proyectos pro bono que se sirvan de sus conocimientos y experiencia.

“Es probable que la COVID-19 tenga un impacto duradero en el acceso a servicios públicos y en la actitud hacia oportunidades como el teletrabajo, por lo que las organizaciones que trabajan en la eliminación de la brecha digital tienen la responsabilidad colectiva de hacerlo de forma que genere un cambio duradero, no solo una solución para salir del paso”, afirma Lucie Taurines, responsable mundial de Inclusión Digital de Capgemini. “Finalizada la pandemia, creemos que se constará una reducción de la desigualdad en materia tecnológica; por ejemplo, personas mayores que antes no habían tenido la necesidad de Internet se encontrarán rápidamente manejando herramientas digitales para comunicarse con otras personas y para realizar compras. Pero esta situación solo se dará entre las personas que, teniendo acceso a Internet, hasta ahora habían preferido no utilizarlo. Donde se notará el impacto será entre aquellas personas que siguen sin poder utilizar servicios en Internet, ya sea por un coste excesivamente alto o por falta de conectividad local. Aquí veremos un efecto de polarización, especialmente para las personas que ya viven en el umbral o por debajo del umbral de la pobreza”.

Como empresa privada, Capgemini trabaja en cuatro áreas principales para reducir la brecha digital y fomentar la inclusión digital:

  • Alfabetización digital: proporcionando ayuda útil para dotar a las personas en situación de exclusión digital de una mayor autonomía en el acceso a servicios electrónicos públicos y privados y que puedan beneficiarse de nuevas oportunidades.
  • Capacitación digital: facilitando el acceso al empleo a poblaciones desfavorecidas y fuera del mercado de trabajo, mediante formación en competencias digitales.
  • Tecnología para mejorar el futuro: uniendo tecnología, actividad empresarial y sociedad para resolver los principales problemas de la sociedad y generar un impacto positivo mediante tecnologías de vanguardia.
  • Liderazgo de pensamiento: trabajando con centros de pensamiento e investigación y uniendo fuerzas con empresas clientes, ONG, organismos públicos y mundo académico para seguir ejerciendo un efecto a través de sus iniciativas de inclusión digital.

 

 

El nuevo analfabetismo

 

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‘El nuevo analfabetismo no es no saber cosas, es no saber usar la información’

Jimmy Wales

Fundador de Wikipedia

 

Internet proporciona un mundo de información al alcance de la mano, pero nadie que guíe a los usuarios a través de su vasto páramo de falsedades. Su caótica masa de hechos y ficción, opiniones e información, evidencia y rumores, sátira y realidad, conocimiento científico y conspiración pseudocientífica, reportajes honestos y falsedades con fines de lucro que se mezclan entre sí sin ninguna forma consistente de diferenciarlos. Los usuarios se ven obligados a valerse por sí mismos en esta tierra salvaje utilizando plataformas digitales construidas especialmente para promover las falsedades virales por encima de los hechos basados en la evidencia. Las bibliotecas públicas se construyeron precisamente al revés: como centros comunitarios dotados de profesionales de la información local bien informados que estaban allí para ayudar a sus comunidades locales a hacer el mejor uso posible de los recursos disponibles. (De Kalev Leetaru. Digital Assistants Could Learn A Lot From Reference Librarians Forbes, Aug 20, 2019, 02:19pm)

 

 

Recursos Educativos Abiertos. Planeta Biblioteca 2020/04/01

 

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Recursos Educativos Abiertos. Planeta Biblioteca 2020/04/01

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Enlaces a las fuentes y recursos REA

Recursos Educativos Abiertos

Los recursos educativos abiertos o “REA” (en inglés: Open Educational Resources, “OER”) son documentos o material multimedia con fines relacionados con la educación como la enseñanza, el aprendizaje, la evaluación y la investigación cuya principal característica es que son de acceso libre y por lo general bajo licencia abierta. Aunque algunas personas consideran que el uso de un formato abierto es una característica esencial de los REA, este no es un requisito universalmente reconocido.

Juventud y Ciudadanía Digital: comprender las habilidades necesarias para un mundo digital

 

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Cortesi, Sandra, Alexa Hasse, Andres Lombana-Bermudez, Sonia
Kim, and Urs Gasser. “Youth and Digital Citizenship+ (Plus):
Understanding Skills for a Digital World.” Berkman Klein Center for
Internet & Society (2020).

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 Temas relacionados

 

 

 

 

“Youth and Digital Citizenship+ (Plus): Understanding Skills for a Digital World” explora cuestiones importantes sobre los jóvenes y el entorno digital, y proporciona una visión general y un análisis del discurso actual en torno a la juventud (12-18 años) y el concepto de ciudadanía digital. En el informe se propone un concepto modificado de “ciudadanía digital+ (plus)”, con el objetivo de reunir a diferentes comunidades para promover la capacidad de los jóvenes de aprovechar las oportunidades y navegar por los desafíos del mundo en línea.

 El informe se centra en varias cuestiones clave:

  • ¿Por qué el concepto de ciudadanía digital se ha convertido en un tema central en los debates sobre la juventud, la educación y el aprendizaje en el siglo XXI?
  • ¿En qué se parece o difiere el concepto de ciudadanía digital de otros conceptos, como la alfabetización digital, la alfabetización mediática, las nuevas alfabetizaciones mediáticas, las aptitudes del siglo XXI o la competencia digital?
    ¿Qué se aborda en el actual panorama de la ciudadanía digital y en qué medida se incluyen las voces de los jóvenes en el desarrollo, la aplicación y la evaluación de las iniciativas de ciudadanía digital?
  • ¿Cuáles son las principales consideraciones para los espacios de aprendizaje y la participación significativa de los jóvenes?
  • ¿Cómo podemos abordar las áreas poco exploradas, como la inteligencia artificial y los datos?

 

 

Educación en materia de medios de comunicación: Una solución legislativa para apoyar el aprendizaje y la ciudadanía digital en las escuelas públicas

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Creating Access to Digital Citizenship and Media Literacy Education: A legislative solution to support digital learning in public schools. Common Sense, 2017

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La alfabetización mediática es la capacidad de acceder, analizar, evaluar, desarrollar, producir e interpretar los medios de comunicación, y abarca las habilidades fundamentales que conducen a la ciudadanía digital. La educación sobre ciudadanía digital y alfabetización mediática proporciona habilidades de tecnología digital esenciales para el éxito en el siglo XXI.

Casi la mitad de las personas comparten noticias falsas sospechando o sabiendo que lo son

 

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Chadwick, A.; Vaccari, C., 2019. News sharing on UK social media: misinformation, disinformation, and correction. Loughborough: Online Civic Culture Centre, Loughborough University.

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En los sistemas de medios de comunicación de hoy en día, un gran número de ciudadanos comunes y corrientes comparten información política con gran regularidad. Como consecuencia, la información falsa y engañosa, ya sea que se origine en las élites o no, puede llegar a ser amplia y rápidamente distribuida. Ahora bien, esto hace más probable que la gente se encuentre con información falsa y engañosa a diario. Así que si realmente queremos llegar a la raíz del problema de las llamadas “noticias falsas” necesitamos entender mejor por qué tanta gente comparte fácilmente información falsa y engañosa en línea. Explorar por qué, y con qué efectos, la gente comparte noticias sobre política en los medios sociales es, por lo tanto, una parte esencial del debate más amplio sobre la relación entre Internet y la democracia.

El funcionamiento saludable de las democracias liberales depende de los ciudadanos cuya función es conocer el mundo social y político, intercambiar información y opiniones con sus conciudadanos, llegar a juicios ponderados sobre los asuntos públicos y poner en práctica esos juicios como comportamiento político. El problema es que actualmente sabemos muy poco sobre las motivaciones que impulsan a la gente a compartir noticias políticas en los medios sociales y cómo éstas podrían estar contribuyendo a los cambios en nuestra cultura cívica en línea. Si podemos aprender más sobre las cosas que la gente trata de lograr cuando comparte noticias en línea -y la medida en que estas motivaciones podrían reforzar o socavar la distribución de información falsa o engañosa- las democracias liberales pueden empezar a pensar en cómo pueden reducir importantes daños en línea. Este informe es el primero que aborda estas cuestiones en Gran Bretaña sobre la base de una encuesta de los hábitos de intercambio de noticias en los medios sociales de una muestra representativa del público británico.

En el estudio trató de contestar a estas cuestiones ¿Qué extendido está compartir noticias políticas falsas y engañosas entre los usuarios de los medios sociales?, ¿Hasta qué punto existe una cultura persistente y perjudicial de “todo vale” entre los que comparten noticias políticas en los medios sociales? ¿Hasta qué punto la corrección de noticias falsas y engañosas a través de la “sabiduría de las multitudes” funciona realmente en los medios sociales? A la encuesta respondieron 2.005 entre el 5 y el 16 de julio de 2018.

Como conclusión, los datos indican que en el Reino Unido, el 43% de los usuarios informaron que compartían contenidos problemáticos, y más de la mitad de ellos habían compartido al menos una historia en línea que consideraban totalmente inventada o exagerada. En el informe también se determinó que el 17% admitió haber compartido noticias que sabían que eran inventadas, lo que sugiere que la gente no comprende las repercusiones de la difusión de falsedades en línea.

Se ha demostrado que la información errónea consumida en línea tiene consecuencias peligrosas en el mundo real, como ocurrió en el incidente de Comet Pizza 2016 en el que un hombre armado abrió fuego en un restaurante de Washington DC después de creer en una teoría de conspiración difundida a través de los medios sociales de que en sus instalaciones se estaba abusando de niños.

Otros hallazgos clave:

  • Más de la mitad de los usuarios británicos de los medios sociales (57,7 por ciento) se encontraron con noticias en el último mes en los medios sociales que pensaban que no eran del todo exactas.
  • El 42,8 por ciento de los que comparten noticias admiten que comparten noticias inexactas o falsas; el 17,3 por ciento admiten que comparten noticias que pensaban que eran inventadas cuando las compartían. Estos usuarios son más propensos a ser hombres, jóvenes y muy interesados en la política.
  • Una parte sustancial de la difusión de información en los medios sociales de noticias inexactas o inventadas no se cuestiona. Sólo el 8,5 por ciento de los usuarios de medios sociales dijeron que reprendieron a otro usuario de medios sociales por compartir noticias inventadas.
  • Quienes comparten noticias en los medios sociales se sienten motivados principalmente a informar a los demás y a expresar sus sentimientos, pero las motivaciones más cívicas y ambivalentes también desempeñan un papel importante. Por ejemplo, casi una quinta parte de los que comparten noticias (18,7%) consideran que incomodar a los demás es una motivación importante cuando comparten noticias.
  • Hay algunas diferencias partidarias en compartir noticias inexactas o inventadas en los medios sociales del Reino Unido. Los partidarios conservadores y los que tienen creencias ideológicas de derecha tienen más probabilidades de compartir noticias inexactas; también tienen más probabilidades de ser reprendidos por otros por hacerlo. Los partidarios del Partido Laborista y los que tienen creencias ideológicas de izquierda tienen más probabilidades de ver noticias inexactas y de corregir a otros usuarios de los medios sociales por compartirlas.
  • Alrededor de un tercio (31 por ciento) de los usuarios de medios sociales comparten noticias en los medios sociales al menos una vez al mes. El perfil demográfico y conductual de estos usuarios se asemeja al de los miembros más activos políticamente del público en general, ya que es más probable que sean hombres, que tengan un mayor nivel educativo y que estén más interesados en la política.

 

Libro Blanco sobre Alfabetización digital y de medios de comunicación: Un plan de acción

 

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Hobbs,Renee. Digital and Media Literacy: A Plan of Action: A White Paper on the Digital and Media Literacy Recommendations. The Aspen Institute, 2010

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El libro blanco sobre las recomendaciones de Alfabetización Digital y Mediática de la Comisión Knight sobre las Necesidades de Información de las Comunidades en una democracia escrito por Renee Hobbs. Este informe propone un plan detallado que posiciona la alfabetización digital y mediática como una habilidad esencial para la vida y esboza los pasos que pueden dar los políticos, educadores y defensores de la comunidad para ayudar a los estadounidenses a prosperar en la era digital. Ofrece un plan de acción sobre cómo llevar la educación sobre alfabetización digital y mediática a entornos formales e informales a través de un movimiento de educación comunitaria. El plan de acción incluye 10 recomendaciones para iniciativas locales, regionales, estatales y nacionales alineadas con los temas de la acción comunitaria, la educación de los maestros, la investigación y la evaluación, la divulgación a los padres, la visibilidad nacional y la participación de los interesados. Estas medidas de acción hacen algo más que poner en evidencia la alfabetización digital y mediática. Cada paso proporciona programas y servicios concretos y específicos para satisfacer las diversas necesidades de los ciudadanos de nuestra nación, jóvenes y viejos, y crear la capacidad para que la alfabetización digital y mediática prospere como un movimiento de educación comunitaria.

“Cómo hacer casi cualquier cosa” como nació el primer Fab Lab del mundo en la MIT

 

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En el año 2001 Neil Adam Gershenfeld, un joven profesor de la MIT lanza un curso que denominó “How to Make Almost Anything”, es decir cómo hace casi cualquier cosa, a este curso se apuntaron tantos alumnos que desbordó todas las expectativas, por lo que se decidió buscar un espacio permanente para impartirlo. Así nace el primer Fab Lab del mundo.

 

Cuando Neil Gershenfeld, director del Centro de Bits y Átomos del MIT, ofreció impartir un curso titulado “Cómo hacer (casi) cualquier cosa”, quería introducir máquinas caras de tamaño industrial para que los estudiantes técnicos aprendieran a utilizarlas. Se sorprendió al comprobar la gran cantidad de estudiantes de diversos orígenes -artistas, arquitectos, diseñadores, estudiantes sin ninguna formación técnica- que estaban interesados en hacerlo. En particular, a Gershenfeld le asombró que estos estudiantes en concreto no estaban interesados en el curso porque que les fuera útil para algún tipo de investigación abstracta, o para cumplir con un requisito académico; sino más bien, lo deseaban hacer voluntariamente para construir cosas que siempre habían soñado. Ellos le dieron algunas ideas para todo tipo de proyectos, que deseaban hacer en el centro, algunas de ellos, incluso extravagantes. Un estudiante quería construir un despertador que necesitara ser golpeado para que se apagara. Otro quería que su loro navegara por la web. Un tercero quería una manera de grabar sus gritos de frustración. La demanda por querer hacer cosas, fue tal que buscó un espacio para realizar esta formación práctica de manera permanente. Este curso fue lo que llevó a Gershenfeld a crear el Fab Lab de la MIT en colaboración con Bakhtiar Mikhak. Así nació el primer laboratorio de fabricación del mundo.

La gente quiere diseñar y hacer las cosas que necesita. Se trata de un impulso natural de cualquier ser humano que ha sido mitigado en la era actual por las fábricas que pueden hacer artilugios más eficientes y consistentes que los hechos por los artesanos. Desafortunadamente, estas operaciones, aunque eficientes, no pueden realmente hacer un buen trabajo para poder atender los deseos y necesidades individuales de los clientes – hasta cierto punto, se espera que los clientes se conformen con un número limitado de configuraciones-. Sin embargo, las máquinas de fabricación personal permiten a los aspirantes a diseñadores construir cosas que anteriormente, sólo podían hacer las fábricas, y que cualquiera de ellos puede personalizar hasta realizar un prototipo. En una entrevista a la CNN, Gershenfeld dijo que “los estudiantes… respondieron a una pregunta que les hice, que fue: ¿Para qué sirve esto? Y la respuesta fue: No para hacer lo que se puede comprar en las tiendas, sino para hacer lo que no se puede comprar en las tiendas. Es para personalizar la fabricación”

De este modo, los estudiantes que acuden a un espacio de fabricación pueden implicarse en desarrollar muchos proyectos diferentes que ponen de relieve la capacidad de una persona u organización para afectar al mundo que le rodea utilizando herramientas de fabricación personal. Entre estos proyectos por ejemplo Gershenfeld cuenta la historia de Ken Paul, que utilizando un Lego Mindstorms creo un prototipo que termino utilizándose para que la United States Postal Service (USPS) gestionara mejor el correo postal del país. Mel King que creó un laboratorio fabuloso para atraer e implicar a los niños del centro de la ciudad de Boston. Kyei Amponsah, un jefe de aldea de Ghana que quería usar un laboratorio de fabricación para crear herramientas para su empobrecido pueblo, como turbinas Tesla para generar electricidad y tubos vortex para enfriar el aire. Con ejemplos de este tipo Gershenfeld comprendió que la razón por la que el aspecto tecnológico no importa tanto es que el movimiento de fabricación no es realmente una iniciativa tecnológica, sino un cambio social. En su esencia, un Fab Lab implica una especie de reacción contra la mentalidad actual en favor de otra que propugna que debemos aprender colectivamente para buscar soluciones a los grandes problemas de la vida cotidiana. Ese concepto siempre será más importante que los últimos artilugios tecnológicos que prácticamente están cambiando de un día para otro.

Gershenfeld se siente muy orgulloso de aquel primer  proyecto, ya que cree que enseñar a los niños desde la más temprana edad a utilizar la tecnología y crearla ellos mismos capacitará a las generaciones futuras para ser más independientes y crear la tecnología que cada comunidad individual necesita, no una tecnología que esté actualmente disponible en el mercado. En la actualidad, los Fab Labs se han extendido por todo el mundo, incluso en los lugares y países más remotos. En su entrevista con la revista Discover donde se le preguntó que para qué podría ser útil la fabricación personal, Gershenfeld dijo: “Hay una sorprendente necesidad de tecnologías emergentes en muchos de los lugares menos desarrollados del planeta. Mientras que nuestras necesidades podrían estar bastante bien satisfechas, hay miles de millones de personas en el planeta cuyas necesidades no lo están. Sus problemas no necesitan ajustes incrementales en la tecnología actual, sino una revolución”.

Neil Adam Gershenfeld es el director del Centro de Bits y Átomos del MIT, sus actividades se centran predominantemente en estudios interdisciplinarios que implican la física y la informática, en campos como la informática cuántica, la nanotecnología y la fabricación personal. Entre los reconocimientos que ha obtenido está el premio Leonardo  otorgado por el Museo de Ciencia e Industria de Chicago; y además, es considerado como uno de los 100 mejores intelectuales públicos. Gershenfeld también es conocido por haber lanzado el “Great Invention Kit” en 2008, un juego de construcción que los usuarios pueden manipular para crear varios objetos.

 

¿Deberían las bibliotecas ocuparse de los datos públicos de sus ciudades?

 

 

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Linda Poon “Should Libraries Be the Keepers of Their Cities’ Public Data?“, CityLab 2020

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El artículo de Linda Poon analiza las formas en que las bibliotecas públicas se ocupan de los datos abiertos y, en ese proceso, plantea interesantes cuestiones sobre la ética de la difusión de datos y la función de las bibliotecas en la protección de la privacidad.

Aunque se centra en las bibliotecas públicas, este artículo plantea cuestiones interesantes que se aplican también a los entornos académicos, en particular a medida que las bibliotecas universitarias aumentan su compromiso con los datos digitales, la alfabetización digital y los proyectos de DH que implican datos públicos.

En los últimos años, docenas de ciudades de EE.UU. han liberado grupos de datos públicos. Es un esfuerzo para mejorar la transparencia e impulsar la innovación, y si se hace bien, puede tener éxito en ambos: Los gobiernos, las organizaciones sin fines de lucro y los desarrolladores de aplicaciones por igual han acogido con entusiasmo esos datos, con la esperanza de mejorar todo, desde las condiciones de las comunicaciones hasta la calidad del aire y la entrega de alimentos.

Pero lo que a menudo se pierde en la conversación es la idea de cómo se deben recopilar, gestionar y difundir los datos públicos para que sirvan a todos -en lugar de sólo a unos pocos ciudadanos- y para que se protejan la privacidad y los derechos de las personas. Ahí está el papel de los bibliotecarios en la gestión de datos.

“En cuanto a la forma en que deben manejarse los datos privados y públicos, no existe realmente un modelo sólido”, dice Curtis Rogers, director de comunicaciones de Urban Library Council (ULC), una asociación de las principales bibliotecas de América del Norte. “Así que tener a la biblioteca como la institución local de mayor confianza, y darles esa responsabilidad, es un paradigma totalmente nuevo de cómo se podrían manejar los datos en un gobierno local”.

De hecho, los bibliotecarios han sido durante mucho tiempo defensores de la inclusión digital y la alfabetización. Ya que las bibliotecas se comprometen a proteger los datos de los usuarios y a menudo eliminan los registros de las búsquedas. Pero, ¿qué significa para el compromiso de la biblioteca con sus usuarios? Las bibliotecas necesitarán un apoyo importante. No sólo en cuanto a financiación y habilidades, sino también en cuanto a la autonomía de las decisiones que toman con los datos.

Las bibliotecas ya están involucradas con los datos de sus ciudades. La Biblioteca Pública de Chattanooga (que no formaba parte del grupo de trabajo, pero es miembro de la ULC) empezó a albergar el portal de datos abierto de la ciudad en 2014, convirtiendo una institución tradicionalmente centrada en un centro de datos comunitario.

Bajo una iniciativa financiada por la Fundación Knight llamada Open Data to Open Knowledge, Boston se asoció con su biblioteca pública para renovar el programa de datos abiertos de la ciudad en 2015 con el objetivo de impulsar el compromiso entre el público y los datos de la ciudad. La biblioteca, que forma parte del grupo de trabajo de la ULC, ayudó en última instancia a catalogar el tesoro de datos existentes de Boston en un portal fácil de usar. Al hacerlo, dejaron claro que los datos son parte del dominio público, sin restricciones de acceso.

Para asegurar que los datos sean verdaderamente equitativos, la iniciativa de la ULC hará hincapié en la educación. Es decir, ayudar a los residentes a comprender cómo utilizan sus datos los gobiernos y las entidades privadas, así como las implicaciones de esos usos, y a conocer su privacidad y sus derechos sobre los datos.

Las bibliotecas públicas ya proporcionan servicios como capacitación en informática, apoyo técnico y preparación para el trabajo. Para Pam Ryan, directora de desarrollo e innovación de servicios de la Biblioteca Pública de Toronto, enseñar a conocer los datos es el siguiente paso: “Las bibliotecas públicas son las primeras defensoras de la privacidad digital; tenemos experiencia en políticas de datos y gestión de la información, y hace tiempo que desempeñamos ese papel en la construcción de la ciudad”, afirma.

 

Guía para puesta en marcha de una Colmena de tecnologías creativas

 

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Chávez, Salvador. Guía para puesta en marcha de una Colmena de tecnologías creativas. México: Secretaría de cultura / Centro de Cultura Digital, 2019

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 Esta guía para la creación de una Colmena de tecnologías creativas establece los requerimientos generales necesarios para poner en marcha un espacio que fomente y genere actividades culturales digitales en cualquier región del país. Las guías del Centro de Cultura Digital tienen el propósito de orientar en aspectos generales a facilitadorxs y gestorxs culturales en la planeación y puesta en marcha de proyectos culturales digitales. Estas guías pueden servir de apoyo para todos los agentes culturales interesados en fomentar la cultura digital, ya que contienen la información básica necesaria, conceptual y contextual, para iniciar programas y proyectos que enriquezcan y proyecten a las comunidades donde se desempeñan, al igual que a colectivos y grupos de personas con necesidades culturales específicas tales como visibilización, apertura de espacios para creación y exhibición, así como de aprendizaje y conocimiento.