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Nuevo fraude académico: autores que venden y compran la autoría de manuscritos científicos para su publicación en revistas indexadas

 

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Protecting the integrity of the scientific record from a new kind of academic misconduct by Valentin Bogorov. Clarivate Analytics, jul 23, 2019

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Web of Science Group en Rusia recibió un aviso de la comunidad investigadora local sobre una nueva forma de fraude de publicación que condujo a un sitio web 123mi, http://123mi.ru, creado por operadores sin escrúpulos para servir como un mercado virtual donde los autores pueden comprar o vender su autoría en manuscritos académicos aceptados para su publicación. Este tipo de intercambio entre pares, a “plena luz del día” no es algo que se haya visto nunca.

No hay nombres de autores, o nombres de revistas indicados en el sitio – el nombre de la revista está disponible sólo para los compradores. A veces se ofrecen a la venta hasta cinco autorías en un solo artículo, con precios que varían según el lugar en la lista de autores.

El sitio pretende garantizar la publicación en revistas indexadas en Scopus y/o Web of Science. Un análisis realizado el 15 de julio revela que de los 344 artículos con autoría puestos a la venta, 32 artículos (9%) están supuestamente indexados en la Web of Science, y 303 artículos (88%) están supuestamente indexados en Scopus. Parece ser que los nombres de las revistas se revelan a los clientes del sitio web después de realizar el pago. Los artículos supuestamente a la venta se ofrecen en una gran variedad de disciplinas académicas, desde las ciencias naturales y sociales, a las humanidades.

También hay datos disponibles sobre las últimas transacciones de autoría. De ellos, el 15 de julio había 183 ofertas de autoría en revistas supuestamente indexadas en Scopus, y 11 supuestamente indexadas en la Web of Science. La geografía de las transacciones abarca principalmente la zona postsoviética (Rusia, Kazajstán y Ucrania), pero hay autores vendidos fuera de esa región, en particular a los Emiratos Árabes Unidos, China y el Reino Unido.

El equipo editorial de Web of Science ha establecido 24 criterios de selección específicamente diseñados para mantener el rigor editorial y las mejores prácticas. Los criterios de evaluación de la calidad se aplican no sólo a la selección del nuevo contenido de la Web of Science, sino también al seguimiento de las revistas indexadas actualmente. Aunque se está asegurando que el número de artículos afectados es relativamente pequeño, se intentará identificar cualquier revista que pueda haber sido objeto de comercialización en este sitio.

Web of Science Group ha s enviado una carta de cese y desistimiento al propietario del sitio, han alertado al Comité de Ética de Publicaciones y a Retraction Watch para llamar más la atención sobre este nuevo fraude.

 

Errores, prácticas cuestionables y fraude en la investigación

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Quarter of universities not reporting on potential malpractice

Original

El informe del Comité de Ciencia y Tecnología examina lo que se sabe sobre los problemas que surgen de errores, prácticas cuestionables y fraude en la investigación, y lo que se puede hacer para asegurar que los problemas se gestionen adecuadamente.

Como parte de su investigación, el Comité escribió a 136 universidades para preguntarles si publicaban información sobre el número de investigaciones de faltas de conducta realizadas cada año.

En el informe del Comité se llega a la conclusión de que:

  • A pesar de un compromiso en el Concordato de 2012 para Apoyar la Integridad de la Investigación, una cuarta parte de las universidades no están elaborando un informe anual sobre la integridad de la investigación.
  • Esta falta de transparencia constante en la comunicación de los datos sobre el número de investigaciones sobre faltas de conducta y la incoherencia en el modo en que se registra la información dificultan el cálculo de la magnitud de las faltas de conducta en materia de investigación en el Reino Unido.
  • Si bien el cumplimiento del Concordat es técnicamente un requisito previo para recibir financiación del Consejo de Investigación y Enseñanza Superior, su incumplimiento no ha dado lugar a ninguna acción de financiación contra las instituciones.

Ha habido una falta de liderazgo coordinado en la aplicación de las recomendaciones del Concordato en las universidades.

  • Debido a las posibles debilidades del enfoque del Reino Unido sobre la integridad de la investigación, el Comité lo recomienda:
  • Debería elaborarse un Concordato más estricto sobre la Integridad de la Investigación, con una hoja de ruta programada para el cumplimiento del 100%.
  • El Gobierno debería establecer un Comité Nacional de Integridad en la Investigación para proporcionar un medio de verificar que las investigaciones universitarias sobre las faltas de conducta en materia de investigación se lleven a cabo de manera adecuada.
  • La responsabilidad principal de investigar las faltas de conducta debería seguir recayendo en el empleador, pero el nuevo comité mejoraría la confianza en el sistema de autorregulación existente y estaría alerta ante el posible conflicto de intereses de las universidades: las faltas de conducta en materia de investigación de “autocontrol”.
  • El nuevo comité debería publicar un informe anual sobre el estado de la integridad de la investigación en el Reino Unido.

Un 15% de las revisiones científicas de las revistas denuncias hechas por Retraction Watch son fraudulentas

 
 

Basado en

Academic journals are facing a battle to weed out fake peer reviews. By Aja Romano. The Daily Dot – Aug 21, 2015, 8:30am

 

Cada vez son más las estafas que están enmascarando publicaciones que no lo son como revistas científicas que requieren del pago para aceptar y publicar trabajos sin ningún tipo de revisión por pares. Estas revistas son generalmente fáciles de detectar. Pero ahora hay un nuevo problema: el propio proceso de revisión por pares está siendo “hackeado” gracias a los servicios de terceros a los que se paga para fabricar falsas revisiones por pares.

La condición sine quanum para que consideremos que una revista es científica es que haya sido sometida a un proceso de revisión por parte de expertos o pares. El proceso de revisión por pares es crucial para la integridad de las publicaciones académicas, y es una tarea clave para asegurar que la información que se publica se ha examinado a fondo y es lo más precisa posible. Si una revista afirma que los documentos que publica son revisadas por expertos, se supone que este hecho proporciona  a los lectores un grado de confianza de que un grupo de expertos ha evaluado los contenidos que se publican en la misma, y que han pasado un examen concienzudo.

El proceso de revisión científica da validez como tal a una investigación, el desarrollo del proceso de revisión lo lleva a cabo el comité científico de la revista o publicación. El comité científico en general es designado por el editor de la revista entre aquellos expertos más cualificados o con mayor experiencia en ese área de conocimiento.  Cuando un autor envía un original a una revista, el editor designa a dos o tres de esos expertos para que revisen la calidad de la publicación; normalmente este proceso se lleva a cabo por lo que se denomina doble ciego; es decir los revisores no saben quién es el autor de la publicación y a la viceversa, el investigador desconoce quienes son los que hacen la revisión de su publicación. Cuando el comité científico emite el juicio de evaluación normalmente se dan tres posibilidades.

1. Publicación del artículo sin modificaciones

2. Aceptación del artículo con modificaciones

3. Rechazo

En resumen los revisores analizan la metodología de investigación utilizada en el trabajo y hacen sugerencias para mejorar y optimizar la calidad de lo publicado. También pueden optar por rechazar un trabajo si la investigación es poco sólida. y como vimos anteriormente los revisores normalmente no tienen contacto directo con los investigadores, si no que les comunican sus comentarios, críticas y preocupaciones por medio de los editores de la revista, sea directamente o a través de la plataforma de la revista (OJS), que luego son quienes deciden finalmente si aceptan o no el documento para su publicación en base al consenso respecto al juicio emitido por aquellos otros. En el caso de que haya una diferencia fuerte de criterio entre ambos revisores se designa a un tercero.

La presencia de entidades falsas que fingen validar la investigación no es nuevo en el mundo académico, pero en los últimos años  con el auge del libre acceso, los falsos informes de investigación fraudulenta han ido siendo objeto cada vez de más atención. El hecho de que el nombre del revisor asignado a un trabajo suene legítimo no quiere decir que en realidad lo sea. Según una noticia aparecida esta semana en The Dai ly Dot, no es ningún secreto que cualquiera puede fingir casi todo en Internet: referencias falsas de trabajos, noticias falsas, falsas audiencias, falsas credenciales académicas y ciencia falsa. Incluso las revistas universitarias que distribuyen importantes investigaciones de universidades de todo el mundo comienzan a ser objeto de estos mismos tipos de influencias, ya que en los últimos años es bastante frecuente encontrar revistas evaluadas por falsos revisores que proliferan en el mundo académico, según Retraction Watch una página web dedicada a la vigilancia científica al menos un total de 250 revistas de este tipo han sido denunciadas en los últimos tres años.

La tendencia reciente que permite a los autores del original e incluso a los propios revisores recomendar a otros investigadores para hacer revisiones por pares de su trabajo ha sido en parte el factor desencadenante de la corrupción en el sistema. En algunos casos incluso se está produciendo el robo de identidad, ya que los pares falsos suelen utilizar nombres de importantes científicos pertenecientes al área de investigación del documento a revisar, sin que los verdaderos científicos sepan que su identidad ha sido robada y está siendo utilizada para la emisión de opiniones falsas sobre una investigación a evaluar.

El proceso está mucho más extendido de lo que podríamos creer en un principio. El número total de documentos con revisiones por pares falsos desde 2012 sólo representa el 15 por ciento del número total de las denuncias hechas por Retraction Watch, una cifra relativamente importante respecto a miles de artículos científicos que se publican cada año en el que además se han visto implicadas importantes firmas editoriales. En el último año la revista Nature informó que parte de su plataforma, un software de gestión y publicación de servicios llamado ScholarOne, había sido utilizado para enlazar a más de un centenar de cuentas falsas de falsos revisores, las cuales redirecionaban  de nuevo a un único autor en Taiwán. Incluso sistemas tan sólidos como el de Elsevier también son vulnerable, aunque se sabe que esta importante editorial está trabajando para no permitir a los usuarios agregar cuentas fraudulentas, o hackear cuentas de editores y asignarlas a  colaboradores fraudulentos.

La buena noticia es que a medida que han ido apareciendo falsas revisiones científicas también lo han hecho los sitios de vigilancia que identifican revistas que ofrecen revisiones por pares falsos, e incluso en algunos casos de estafas por parte de revisores reales que ofrecen a los autores buenas críticas a cambio de dinero para crear reseñas falsas.

Todo esto tiene importantes daños colaterales para muchos autores, ya que muchos de los trabajos de investigación que aparecen en estas revistas fraudulentas son legítimos, y sus autores no tienen nada que ver con el falso proceso de revisión por pares, de modo que estos autores son víctimas de esta pantomima de sistema de revisión por pares, y una vez que sus documentos se retraen, será muy difícil para ellos volver a dar a conocer los resultados de su trabajo legítimos de investigación.

 

La lucha contra las falsas revistas científicas fraudulentas

 

 

Cada vez son más las estafas que están enmascarando publicaciones que no lo son como revistas académicas que requieren del pago para aceptar y publicar trabajos sin ningún tipo de revisión por pares. Estas revistas son generalmente fáciles de detectar. Pero ahora hay un nuevo problema: el propio proceso de revisión por pares está siendo hackeado gracias a los servicios de terceros a los que se paga para fabricar falsas revisiones por pares.

 

La condición sine quanum para que consideremos que una revista es científica es que haya sido sometida a un proceso de revisión por parte de expertos o pares. El proceso de revisión por pares es crucial para la integridad de las publicaciones académicas, y es una tarea clave para asegurar que la información que se publica se ha examinado a fondo y es lo más precisa posible. Si una revista afirma que los documentos que publica son revisadas por expertos, se supone que este hecho proporciona  a los lectores un grado de confianza de que un grupo de expertos ha evaluado los contenidos que se publican en la misma, y que han pasado un examen concienzudo.

El proceso de revisión científica da validez como tal a una investigación, el desarrollo del proceso de revisión lo lleva a cabo el comité científico de la revista o publicación. El comité científico en general es designado por el editor de la revista entre aquellos expertos más cualificados o con mayor experiencia en ese área de conocimiento.  Cuando un autor envía un original a una revista, el editor designa a dos o tres de esos expertos para que revisen la calidad de la publicación; normalmente este proceso se lleva a cabo por lo que se denomina doble ciego; es decir los revisores no saben quién es el autor de la publicación y a la viceversa, el investigador desconoce quienes son los que hacen la revisión de su publicación. Cuando el comité científico emite el juicio de evaluación normalmente se dan tres posibilidades

1. Publicación del artículo sin modificaciones

2. Aceptación del artículo con modificaciones

3. Rechazo

En resumen los revisores analizan la metodología de investigación utilizada en el trabajo y hacen sugerencias para mejorar y optimizar la calidad de lo publicado. También pueden optar por rechazar un trabajo si la investigación es poco sólida. y como vimos anteriormente los revisores normalmente no tienen contacto directo con los investigadores, si no que les comunican sus comentarios, críticas y preocupaciones por medio de los editores de la revista, sea directamente o a través de la plataforma de la revista (OJS), que luego son quienes deciden finalmente si aceptan o no el documento para su publicación en base al consenso respecto al juicio emitido por aquellos otros. En el caso de que haya una diferencia fuerte de criterio entre ambos revisores se designa a un tercero.

La presencia de entidades falsas que fingen validar la investigación no es nuevo en el mundo académico, pero en los últimos años  con el auge del libre acceso, los falsos informes de investigación fraudulenta han ido siendo objeto cada vez de más atención. El hecho de que el nombre del revisor asignado a un trabajo suene legítimo no quiere decir que en realidad lo sea. Según una noticia aparecida esta semana en The Dai ly Dot, no es ningún secreto que cualquiera puede fingir casi todo en Internet: referencias falsas de trabajos, noticias falsas, falsas audiencias, falsas credenciales académicas y ciencia falsa. Incluso las revistas universitarias que distribuyen importantes investigaciones de universidades de todo el mundo comienzan a ser objeto de estos mismos tipos de influencias, ya que en los últimos años es bastante frecuente encontrar revistas evaluadas por falsos revisores que proliferan en el mundo académico, según Retraction Watch una página web dedicada a la vigilancia científica al menos un total de 250 revistas de este tipo han sido denunciadas en los últimos tres años.

La tendencia reciente que permite a los autores del original e incluso a los propios revisores recomendar a otros investigadores para hacer revisiones por pares de su trabajo ha sido en parte el factor desencadenante de la corrupción en el sistema. En algunos casos incluso se está produciendo el robo de identidad, ya que los pares falsos suelen utilizar nombres de importantes científicos pertenecientes al área de investigación del documento a revisar, sin que los verdaderos científicos sepan que su identidad ha sido robada y está siendo utilizada para la emisión de opiniones falsas sobre una investigación a evaluar.

El proceso está mucho más extendido de lo que podríamos creer en un principio. El número total de documentos con revisiones por pares falsos desde 2012 sólo representa el 15 por ciento del número total de las denuncias hechas por Retraction Watch, una cifra relativamente importante respecto a miles de artículos científicos que se publican cada año en el que además se han visto implicadas importantes firmas editoriales. En el último año la revista Nature informó que parte de su plataforma, un software de gestión y publicación de servicios llamado ScholarOne, había sido utilizado para enlazar a más de un centenar de cuentas falsas de falsos revisores, las cuales redirecionaban  de nuevo a un único autor en Taiwán. Incluso sistemas tan sólidos como el de Elsevier también son vulnerable, aunque se sabe que esta importante editorial está trabajando para no permitir a los usuarios agregar cuentas fraudulentas, o hackear cuentas de editores y asignarlas a  colaboradores fraudulentos.

La buena noticia es que a medida que han ido apareciendo falsas revisiones científicas también lo han hecho los sitios de vigilancia que identifican revistas que ofrecen revisiones por pares falsos, e incluso en algunos casos de estafas por parte de revisores reales que ofrecen a los autores buenas críticas a cambio de dinero para crear reseñas falsas.

Todo esto tiene importantes daños colaterales para muchos autores, ya que muchos de los trabajos de investigación que aparecen en estas revistas fraudulentas son legítimos, y sus autores no tienen nada que ver con el falso proceso de revisión por pares, de modo que estos autores son víctimas de esta pantomima de sistema de revisión por pares, y una vez que sus documentos se retraen, será muy difícil para ellos volver a dar a conocer los resultados de su trabajo legítimos de investigación.

Basado en

Academic journals are facing a battle to weed out fake peer reviews.

Las revistas “depredadoras” publicaron más de 420.000 artículos en 2014

 

 

Shen and Björk ‘Predatory’ open access: a longitudinal study of article volumes and market characteristics BMC Medicine (2015) 13:230

 

 

Una consecuencia negativa del rápido crecimiento de las publicación de acceso abierto financiadas a través de cargos de procesamiento de artículo, junto a la necesidad de los investigadores de publicar para obtener mejoras profesionales, acreditarse o obtener financiación para sus proyectos, es la aparición de editoriales y revistas “depredadoras” con un sistema de comercialización altamente cuestionable, lo que que ha provocado un aumento espectacular de artículos publicados por revistas “depredadoras”, según los investigadores Cenyu Shen y Bo-Christer Bjorkde Hanken School of Economics de Finlandia. A pesar de que el número total de revistas y editoriales con un volúmenes comparable al de todas las revistas indexadas por el Directorio de Revistas de Acceso Abierto (DOAJ), el problema de las revistas “depredadoras” parece circunscrito a unos pocos países, donde las prácticas de evaluación académica favorecen fuertemente la publicación internacional, pero sin controles adicionales de calidad.

 

Estás revistas que se cuentan por miles, cobran cientos de dólares a los autores a cambio una publicación rápida y de una mediocre o inexistente revisión por pares. Aunque hay una falta de estudios exhaustivos sobre varios aspectos de este fenómeno, incluyendo su extensión y distribución regional, una investigación de Cenyu Shen y Bo-Christer Bjork titulada  “‘Predatory’ Open Access: A Longitudinal Study of Article Volumes and Market Characteristics” publicada por BMC Medicine, demuestra que estás revistas publicaron más de 420.000 artículos de este tipo en 2014, frente a 53.000 que se publicaron en 2.010.

 

Evolución del Crecimiento de las revistas ”depredadoras”

 

 

Los autores utilizaron la lista de Jeffrey Beall sobre editores y revistas “depredadoras” como punto de partida para el estudio. Beall, bibliotecaria de comunicación académica y profesora asociada de la Universidad de Colorado en Denver, desarrollño 52 criterios para determinar la inclusión de las revistas en sus listas, con criterios que van desde si un editor solicita artículos originales a través de mensajes de spam a la existencia de un equipo editorial de la revista perfectamente organizado. De las aproximadamente 11.000 revistas incluidas en esta lista, Shen y Bjork hicieron su estudio basándose en una muestra de 613 revistas como una “estimación aproximada”.

El estudio contiene información sobre la disciplina y el asunto tratado, país de la editorial, cargo por procesamiento artículo y volúmenes de artículos publicados entre 2010 y 2014 que se recogieron manualmente desde los sitios web de las revistas. Además, para un subconjunto de revistas y artículos individuales también se tomaron muestras de la afiliación, país de los autores y las demoras de publicación.

Los resultados ponen de relieve que durante el período estudiado, las revistas depredadores han aumentado rápidamente su volumen de publicación de 53.000 artículos en 2010 a un número estimado de cerca de 420.000 artículos en 2014, publicados por alrededor de 8.000 revistas activas. Al principio de este fenómeno, los editores con más de 100 revistas dominaban el mercado, pero desde 2012 los editores en la categoría de tamaño de entre 10 y 99 revistas han acaparado la mayor cuota de mercado. La distribución regional de los países y la autoría del editor es altamente sesgada, respecto a los autores las tres cuartas partes proceden de Asia y África. los autores pagan una carga media de artículo de procesamiento de 178 USD parar los artículos publicados normalmente dentro de los 2 a 3 meses después de su presentación.

A pesar de que el número total de revistas y editoriales con un volúmenes comparable al de todas las revistas indexadas por el Directorio de Revistas de Acceso Abierto (DOAJ), el problema de las revistas “depredadoras” parece circunscrito a unos pocos países, donde las prácticas de evaluación académica favorecen fuertemente la publicación internacional, pero sin controles adicionales de calidad.