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¿Cuáles son los roles del bibliotecario del futuro?

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Folleto informativo sobre como los bibliotecarios estamos preparados para el futuro. Follet

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Los bibliotecarios estamos excepcionalmente capacitados para cuidar los activos digitales. Estudiamos y comprendemos el talento de nuestros usuarios, enseñamos como usar las tecnologías de la información y con ello ganamos su confianza. Somos en gran parte altruistas y rápidos en responder a un desafío con un liderazgo tranquilo. Vemos las posibles oportunidades. Nos anticipamos a múltiples escenarios. Lo que llamamos curación de contenidos es una traducción y amplificación de nuestra práctica tradicional. Estudiamos las necesidades e intereses específicos de nuestras comunidades.  Y apoyamos la apertura de la información.

Tal y como aparece en el gráfico superior las tareas del bibliotecario del futuro tendrían que ver con:

  • Diseñar espacios colaborativos. Proporcionar espacios flexibles que promuevan la investigación, creatividad, colaboración y el sentido de comunidad.
  • Construir alianzas. Se asocia con la labor de educadores que incluye la tarea de diseñar e implementar currículos, y que integran elementos de aprendizaje más profundo, tales como pensamiento crítico, alfabetizacion en información, ciudadanía digital, creatividad, innovación y el uso activo de la tecnología.
  • Capacitar a los estudiantes como creadores. Alienta y facilita a que los usuarios sean cada vez más autónomos en el uso de la información a medida que crean productos digitales en su aprendizaje, los involucran en el pensamiento crítico, la colaboración y la auténtica resolución de problemas en el mundo real
  • Curación de recursos y herramientas digitales. Dirige la selección, integración, organización y uso compartido de recursos y herramientas digitales para apoyar la enseñanza y el aprendizaje transformacional y desarrollar las habilidades de curaduría digital.
  • Facilitar el aprendizaje profesional. Dirige el aprendizaje profesional para cultivar una comprensión más amplia de las habilidades que comprenden el éxito en la era digital (por ejemplo, pensamiento crítico, alfabetización informacional, ciudadanía digital, competencias tecnológicas, etc.)
  • Garantizar un acceso digital equitativo. Provee y aboga por el acceso equitativo a la conectividad, los dispositivos digitales, la información, los recursos, la programación y los servicios estratégicos.
  • Inviertir estratégicamente en recursos digitales. Aprovecha la comprensión de las necesidades de los usuarios y la comunidad para identificar e invertir en recursos digitales para apoyar el aprendizaje y la inclusión de los ciudadanos
  • Cultivar las relaciones comunitarias. Cultiva alianzas dentro de la comunidad local (familias, organizaciones sin fines de lucro, agencias gubernamentales, bibliotecas públicas y de educación superior, empresas, etc.) para promover el compromiso y una vida en continuo proceso de aprendizaje.
  • Promover el derecho a la privacidad. Promueve la privacidad y la protección de los datos.
  • Expandir la biblioteca más allá. Participa en el establecimiento de la visión y el plan estratégico de la comunidad para el aprendizaje digital y fomenta una cultura de colaboración e innovación para capacitar y empoderar a los ciudadanos y a sus comunidades

 

 

 

Cómo están reimaginando su espacio y servicios las bibliotecas universitarias para ser más relevantes en el mundo digital

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La era digital está planteando la importancia de los espacios físicos para que la gente se reúna, algo que no se puede hacer en el mundo virtual. Los bibliotecarios de la UC Berkeley están organizando talleres para los estudiantes sobre qué hacer con la información que recopilan usando drones. En Stanford, están experimentando con la realidad virtual. Y en otras muchas universidades las los bibliotecarios están reimaginando y dotando de nuevos contenidos y servicios a sus bibliotecas.

 

Las bibliotecas universitarias tradicionalmente se han utilizado para almacenar el conocimiento, pero hoy también son lugares donde se aprende y se crea, por ello ahora muchas bibliotecas que han emprendido el nuevo camino están siendo más relevantes que nunca para sus usuarios. Los datos respaldan este nuevo concepto de biblioteca, ya que el número de estudiantes que usan el espacio de la biblioteca se ha incrementado en la mayoría de ellas.

Aunque la mayoría de los estudiantes que de hoy acceden a las biblioteca universitarias son “nativos digitales”, llegan a la universidad sin saber cómo buscar en una base de datos en línea: Por ello, en este nuevo entorno los bibliotecarios están ayudando a estudiantes, profesores y personal a navegar en un mundo digital cada vez más complejo; y por su parte los estudiantes están demandando lugares donde reunirse con sus compañeros y utilizar el espacio para colaborar como parte de un equipo en el mundo real. De este modo, algunas de estas bibliotecas están incorporando impresoras 3-D, herramientas, cortadores de madera y máquinas de costura. Incluso algunas de ellas ya permiten lo que nunca se ha permitido en una biblioteca universitaria, introducir bebidas y comida

La biblioteca de Moffitt de Berkeley se creo en el año 1970, por fuera es un edificio gris y poco amble, que se asemeja a un parking. Pero el espacio interior,  recientemente renovado se parecen a una moderna oficina de emprendimiento con paredes de cristal, muebles que se pueden reorganizar para el trabajo individual o de grupo, salas de estudio con posibilidad de hacer una conferencia vía web, e incluso un espacio de descanso. la biblioteca dispone de zona para impartir cursos de pregrado, laboratorio de computación, centro de prensa, centro de medios y centro de copia.  Los pisos 4 y 5 de Moffitt, a los que se accede a través de la entrada este, están abiertos las 24 horas durante el semestre de otoño y primavera.

Hace varios años, las bibliotecas de Santa Clara University comenzaron a ofrecer “bibliotecarios personales” a los estudiantes de primer ciclo, de transferencia e internacionales para ayudarles en con sus trabajos de clase y estar disponibles para responder a cualquier pregunta que le formulen.

En otras muchas, los bibliotecarios están ayudando a los profesores a diseñar cursos sobre como crear Recursos Educativos Abiertos, como autopublicar libros, o trabajar con herramientas de código abierto para generar tutoriales de apoyo al estudio. También están empezando a servir como puentes entre diferentes departamentos y disciplinas; es el caso de la llamada Gestión de Datos de Investigación, en donde los bibliotecarios están llevando la iniciativa y trabajando con equipos multidisciplinares integrados por informáticos, matemáticos, gestores, financiadores. ..

Contrariamente a lo que podríamos esperar a priori en un mundo en el que se impone lo digital frente a lo material, el espacio se está convirtiendo en el principal aliado de la biblioteca universitaria del siglo XXI.

 

 

 

Informe del Estado de las Bibliotecas de Estados Unidos 2017

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State of America’s Libraries Report 2017. [e-Book]  Chicago, ALA, 2017

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En el siglo XXI, las bibliotecas de todo tipo están respondiendo a los cambios sociales, económicos y políticos de la vida en una sociedad digital. Bibliotecas universitarias, escolares y públicas proporcionan servicios que capacitan a la gente para el cambio. La experiencia de los trabajadores de la biblioteca, combinada con colecciones dinámicas y recursos digitales, ayuda a los individuos a desarrollar nuevas habilidades, a comunicarse con los demás a través de nuevas tecnologías y ayudar a hacer de sus comunidades mejores lugares para vivir. Estas y otras tendencias de la biblioteca aparecen detalladas en el informe 2017 de la American Library Association sobre el estado de las bibliotecas en Estados Unidos, publicado durante la Semana de la Biblioteca Nacional del 9 al 15 de abril de 2017.

 

 

Cómo podemos ayudar a las bibliotecas, y cómo las bibliotecas pueden ayudarnos

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Cassie Robinson. How we can help libraries — and how libraries can help us
Doteveryone Jun 30 2017

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Noticias falsas, contenido polarizado y plazos algorítmicos: vivimos en un mundo en el que Internet ofrece a todos accesos a una cantidad ingente de información, pero no garantiza que esa información sea exacta o incluso verdadera. Las bibliotecas son instituciones del siglo XIX en el siglo XXI. ¿Cuál es la razón de su supervivencia? ¿Por qué necesitan ser universales? ¿Cuál es su valor en la actualidad? 

 

 

Las instituciones públicas, incluidas las bibliotecas, son una parte importante de nuestras vidas que ofrecen un nivel alto nivel de confiabilidad a las personas. Son espacios neutrales de equidad social que garantizan un acceso igualitario a la información, la cultura y el aprendizaje. Sin embargo, Internet ha tenido un fuerte impacto en las bibliotecas. En la última década, el uso de las bibliotecas ha disminuido en un 30% en Reino Unido. Como resultado, cientos de bibliotecas en toda Gran Bretaña han cerrado y una cuarta parte del personal de la biblioteca ha perdido su empleo. Además son muchos los que se plantea porque financiar las bibliotecas cuando toda la información que antes encontrábamos en las bibliotecas, ahora la podemos encontrar fácilmente en Internet o a través de una suscripción a un servicio de lectura digital de tarifa plana.

Aunque Internet nos facilita el acceso a mucha información, también necesitamos espacios comunitarios neutros, no comerciales, para el descubrimiento, el aprendizaje y la existencia en la era digital. En este sentido, las bibliotecas son una institución pública vital, que proporcionan una infraestructura social de la que todos podemos beneficiarnos. Las bibliotecas son instituciones públicas en un mundo en constante privatización, que representan un conjunto de valores esenciales como son la igualdad de oportunidades, la solidaridad y la equidad social; porque son uno de los pocos lugares donde aún la gente somos personas antes de que consumidores. ya que son espacios neutrales, cuyos objetivo final tienen en mente el bien social, y no los intereses comerciales.

 

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Por ello las bibliotecas del siglo XXI se están orientando hacia otras maneras de utilizar los espacios de la biblioteca, de este modo muchas bibliotecas ya proporcionan un espacio para el aprendizaje de las habilidades tecnológicas necesarias para progresar en el mundo digital, pero también para la comprensión social (bibliotecas humanas), los hábitos saludables, la salvaguarda de los datos e historias locales (storytelling) y un fundamentalmente un lugar para reunirse y convocar a la comunidad.

En la actualidad la mayoría de los bibliotecarios están ayudando a sus usuarios a tener una mejor comprensión de lo digital, ofreciendo clases de destrezas digitales básicas. a entender mejor cuáles son sus derechos digitales, a utilizar la información de manera ética y a saber cómo proteger sus huellas digitales.

Por otra parte, cada vez con más frecuencia las bibliotecas se están mostrando proactivas en la generación y curación de contenidos que distribuyen a través de de boletines, tablones de anuncios y sitios web. Hoy por hoy, las bibliotecas disponemos de herramientas que pueden ayudar a las personas, y ser un canal de distribución de información objetiva de la comunidad configurándose como un medio de comunicación más.

Uno de los grandes problemas que se plantean en la era digital es que disponemos de tanta información, y a veces tan contradictoria que resulta complicado distinguir una noticia falsa de una noticia verdadera. Recientemente se hizo un estudio en la universidad de Stanford que determinaba que la mayoría de los estudiantes eran incapaces de diferenciar entre una noticia real de una falsa. Los bibliotecarios como expertos en el manejo de información podemos ayudar a discernir aquello que es real de lo que es falso.

Pero sobre todo las bibliotecas necesitan demostrar su posición perfecta como una institución pública o comunitaria que proporcionar servicios y espacios que reflejen las necesidades cambiantes del público, como una infraestructura social vital que conecta a las personas y comunidades entre sí. Por lo tanto deben hacer hincapié en las actividades que están realizando y en que medida estas reflejan las necesidades de sus usuarios. Todo ello marca una nueva línea de trabajo, un nuevo punto de vista, una nueva estrategia y un nuevo concepto de biblioteca que implica la identificación de aquellas áreas emergentes de interés de las personas para poder abordar servicios que sean de utilidad para nuestra comunidad.

 

 

La biblioteca de las cosas: las cosas más sorprendentes que se prestan en bibliotecas

 

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The Library of Things poster de Terra Dankowski ilustrado por Brian Mead.

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El contexto de las bibliotecas está mutando al igual que ocurre en otros entornos sociales. La llegada de los recursos digitales y de las tecnologías de la información están dando lugar a  han dado lugar a que las bibliotecas estén obligadas a desarrollar nuevos servicios y estrategias que van mucho más allá del libro, con el objetivo de continuar siendo relevantes en la sociedad del conocimiento. Las bibliotecas deben adaptarse a un mundo en el que cada vez más y más información está en formato digital, accesible en cualquier momento y en cualquier lugar, por ello las bibliotecas están rediseñando sus espacios y sus servicios para dar cabida a los nuevos comportamientos, necesidades y hábitos que demandan los usuarios y sus comunidades. La incorporación de recursos digitales conlleva una transformación de los espacios, de las tareas y capacidades del bibliotecario, y hasta del mismo concepto de biblioteca. Lo digital está sirviendo de catalizador del cambio de concepto de la biblioteca. Por este motivo, muchas bibliotecas están creando espacios ricos con herramientas y tecnologías avanzadas que inspiran y facilitan el aprendizaje, el descubrimiento, la creación y la experimentación. Entre las propuestas más innovadoras está la relativa a la biblioteca como generadora de contenidos, y el diseño de espacios que favorecen la creación y dinamización de sus comunidades.

Estos servicios surgen en buena medida de lo que se ha denominado economía social o compartida, un nuevo concepto que consiste en que en lugar de ser propietario de las cosas, los bienes “son de todos” y se utilizan cuando se necesitan. Es un sistema económico sostenible en torno a la distribución de los activos humanos y físicos. Incluye la creación compartida, producción, distribución, comercio y consumo de bienes y servicios por parte de diferentes personas y organizaciones. La economía de compartir significa que en lugar de ser dueño de las cosas directamente, la gente paga para utilizarlas solo cuando las necesita. Ejemplos de este sistema son Citi Bike, un sistema de intercambio privado de bicicletas públicas en ciudad de Nueva York; o Zipcar una empresa estadounidense que brinda servicios de carsharing o automóviles compartidos entre sus miembros mediante reserva previa y con tarifas de uso por hora o por día.

Ya en alguna ocasión hemos hablado en Universo abierto de algunos de los objetos más sorprendentes que prestan las bibliotecas. En el Reino Unido existe un proyecto que se denomina Library of Things, un espacio para tomar prestado, compartir y aprender en comunidad. La biblioteca de las cosas presta todo tipo de cosas desde herramientas de bricolaje, jardinería, utensilios de cocina, kit de campamento o trajes de neopreno. Y además organiza talleres para aprender a utilizar esas herramientas, siendo un punto de encuentro entre vecinos que desean aprender y enseñar cosas, lo que favorece la construcción y refuerza en concepto de comunidad.

El poster The Library of Things de Terra Dankowski ilustrado por Brian Mead. muestra algunas de los artículos inusuales que se prestan en las bibliotecas de Estados Unidos. Entre ellos:

  • Máquinas de coser en Sacramento Public Library
  • Muñecas en la biblioteca Port Townsend Public Library de Washington
  • Discos flexibles de 3 y 5 pulgadas (tecnología en desuso, difícil de encontrar) en Montana State University Library
  • Kit de actividades para entrenamiento de perros en Wilkinson Public Library de Colorado
  • Juegod de croquet en Arizona Public Library
  • Proyectores de vídeo en Denver Public Library
  • Kits de experimentos científicos en Denton Public Library en Texas
  • Equipamientos de pesca en Grand Rapids Public Library de Minesota
  • Kits de observación de aves en Shirley M. Wright Memorial Library en Trempealeau, Wisconsin
  • Trajes de Santa Claus en  Bolivar County Library System  (Miss.)
  • Microscopios en Ann Arbor District Library de Michigan
  • Fondue en Temple Terrace Public Library
  • Raquetas para andar por la nieve en McArthur Public Library in Biddeford, Maine
  • Robot de limpieza Roomba en Reading Public Library de Massachusetts
  • Cargadores de móvil en Free Library in Block Island, Rhode Island
  • Paraguas en la Yale Law Library in New Haven, Connecticut
  • Equipos de enlatado en South Sioux City (Nebraska)
  • Instrumentos musicales y sala de grabación en Toronto Public Library
  • Bicicletas Stark County District Library in Canton, Ohio

 

¿Cómo se están transformado las bibliotecas para adaptarse a la era digital?

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En contra de lo que a priori podríamos pensar, las visitas a las bibliotecas públicas en la era digital se han incrementado. Frente a los avances tecnológicos que podrían suponer una amenaza para la existencia de las bibliotecas, esas instituciones se están adaptando al nuevo ecosistema.  Realmente es lo que las bibliotecas hemos hecho durante siglos.

Las bibliotecas a lo largo de su devenir han sido algo más que un almacén de material impreso, su misión es educar y democratizar el acceso a la información, la investigación, la cultura y la recreación. Seguir siendo relevante para nuestros usuarios es la clave para la supervivencia de la biblioteca en la era digital; y por el momento parece ser que esto se esta cumpliendo, ya que a pesar de la llegada de Internet, las visitas a las bibliotecas públicas se incrementaron en los últimos años. Sobre todo a aquellas que están ofreciendo nuevos servicios.

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Incremento de vistas per capita a las bibliotecas

Un valor añadido para las bibliotecas en este nuevo contexto es ofrecer lo que también ofrece Internet a las personas. Así según un informe Public Library Survey (2014), una cuarta parte del presupuesto que antes gastaban las bibliotecas en material impreso, ahora se dedica a la adquisición de libros electrónicos. De este modo cualquier persona puede acceder a muchos de los contenidos cómodamente desde su propio domicilio o cualquiera otra ubicación en cualquier momento.

Pero contrariamente y de manera complementaria a lo expuesto anteriormente, a parte de ofrecer acceso en línea, la mejor estrategia de la biblioteca del futuro es posibilitar aquello que no ofrece Internet. Un espacio donde reunirse, convivir, compartir e inspirar nuevas experiencias. De este modo, el acceso público a Internet desde los locales de la biblioteca se ha convertido en un derecho básico para los usuarios, pero además de ello, las bibliotecas están comenzando a invertir en laboratorios de ciencia y espacios con herramientas de todo tipo para impulsar el aprendizaje informal y fabricar cosas (makerspaces). La  la biblioteca debe un lugar positivo, donde todas las personas puedan sentirse cómodas para entrar y usar los servicios. Y el bibliotecario tiene que mostrar una actitud abierta y dinámica a las propuestas  y sugerencias de su comunidad  para convertir la biblioteca en un verdadero centro comunitario donde las personas expresan sus necesidades y el profesional se convierte en un dinamizador, en un auténtico mediador entre las personas y los servicios. Fundamentalmente los profesionales de las bibliotecas tenemos que ser vistos como asesores de confianza, pero la confianza crece sólo cuando construimos relaciones con nuestros usuarios. Y estas relaciones se generan con el aprendizaje. 

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Los siete saberes necesarios para la educación del futuro

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Morin, E. (1999 ). [e-Book] Los siete saberes necesarios para la educación del futuro. Paris, Unesco, 1999

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Hay siete saberes «fundamentales » que la educación del futuro debería tratar en cualquier sociedad y en cualquier cultura sin excepción alguna ni rechazo según los usos y las reglas propias de cada sociedad y de cada cultura. Además, el saber científico sobre el cual se apoya este texto para situar la condición humana no sólo es provisional, sino que destapa profundos misterios concernientes al Universo, a la Vida, al nacimiento del Ser Humano. Aquí se abre un índecídíble en el cual intervienen las opciones filosóficas y las creencias religiosas a través de culturas y civilizaciones.