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La Biblioteca Estatal de Queensland equipa a los migrantes con un ordenador que ellos mismos ayudan a reciclar y conocimientos sobre su uso

 

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Siganto Digital Learning Workshops

https://www.slq.qld.gov.au/blog/siganto-digital-learning-workshops

 

El programa reutiliza viejas computadoras del gobierno que de otra manera estarían destinadas a terminar en un vertedero. Los Talleres se centran en la autosuficiencia en materia de TIC. Cada serie comprende cuatro sesiones durante cuatro semanas consecutivas, y cada taller explora un aspecto diferente de la alfabetización digital, incluida la seguridad en línea, la seguridad y el uso de los medios sociales. Se enseña a los estudiantes sobre hardware, software y sistemas operativos, y al final del curso cada participante se lleva a casa la computadora que ha reconstruido, y puede usarla para estudiar, solicitar empleo o para divertirse. 

 

La Biblioteca Estatal de Queensland, Queensland, Australia dispone de talleres que equipan a las comunidades de migrantes recién llegados con una computadora personal y las habilidades necesarias para usarla y mantenerla. La bondad de este proyecto es que ha proporcionado a los facilitadores y a los participantes nuevas amistades, conexiones y un sentido del logro. Estas sesiones proporcionan a los asistentes computadoras gubernamentales recicladas, poniéndolas en manos de quienes de otro modo no podrían pagarlas.

El programa se centra en la alfabetización digital en su totalidad; desde el hardware hasta el software y la interacción humana, pasando por las habilidades digitales y la seguridad en línea. En los talleres se enseña a los participantes a desmontar, reconstruir y solucionar los problemas de sus máquinas antes de utilizar programas informáticos de código abierto para crear sus propios proyectos digitales. Lo mejor de todo es que, una vez finalizado el taller, los participantes pueden conservar las computadoras en las que han trabajado para estudiar o para uso doméstico. Los talleres se financian con fondos filantrópicos y se entregan gratuitamente a las comunidades recién llegadas a Queensland.

En el último año, más de 100 estudiantes, de entre 15 y 30 años, se han inscrito en el curso. Todos llevan en Australia menos de cinco años, y los participantes proceden del Afganistán, Somalia, el Iraq, Tanzanía, Tailandia, la República Árabe Siria, el Congo, Etiopía, Eritrea, Rwanda, Burundi y Myanmar.

Alianza mundial para la alfabetización en el marco del aprendizaje permanente (GAL): estrategia 2020–2025

 

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Global Alliance for Literacy within the Framework of Lifelong Learning (GAL): strategy 2020–2025. Paris: Unesco, 2020.

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Documento de la conferencia y programa de Global Alliance for Literacy within the Framework of Lifelong Learning (GAL): strategy 2020–2025.

Los representantes de los países de GAL se reúnen anualmente para discutir las actividades actuales y los pasos futuros de la Alianza. 20 países con tasas de alfabetización de adultos inferiores al 50% y los países E-9 en los que vive la mayoría de los adultos con habilidades de alfabetización de bajo nivel son miembros de la Alianza.

El papel de la tecnología en el impulso de un futuro inclusivo

 

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The Role of Technology in Powering an Inclusive Future, Cisco, 2020

 

El Informe Inclusive Future de Cisco analiza la brecha digital y propone acciones para superar las barreras de acceso a Internet.

 

El mundo se está digitalizando. Según el informe Cisco Annual Internet Report, en 2023 habrá 5.300 millones de internautas (el 66% de la población mundial) y 29.300 millones de dispositivos conectados (el 50%, objetos), mientras la velocidad de 5G será 13 veces mayor que la conexión móvil media.

Sin embargo, en la actualidad cerca de 3.700 millones de personas (la mitad de la población mundial) siguen sin acceso a Internet. Con la pandemia provocada por el Coronavirus, sus consecuencias son aún más evidentes; dado el distanciamiento social, la Red es fundamental para la tele-enseñanza, el trabajo remoto, la tele-medicina y los servicios públicos.

En educación, la pandemia ha “expulsado” de la aulas presenciales a más de 1.500 millones de estudiantes en 188 países (el 72% del total), dando paso a la enseñanza en remoto; pero sólo para aquellos con acceso a Internet.

Mejorar la conectividad también tiene un efecto directo en el crecimiento económico. Llevar Internet a los que actualmente están desconectados añadiría 6,7 billones de dólares a la economía global y sacaría a otros 500 millones de personas de la pobreza.

Conectividad y acceso asequible

En su informe The Role of Technology in Powering an Inclusive Future, Cisco desvela cómo la conectividad determina las oportunidades sociales y económicas. Los países con una escasa preparación digital sufren una desigualdad que limita la riqueza, el acceso a la educación, atención sanitaria y otros servicios públicos, además de oportunidades laborales.

Para superar esta brecha digital y crear un futuro más inclusivo, el Informe señala tres barreras principales: conectividad, acceso a Internet asequible y competencias digitales. Aunque el acceso a Internet se considera una necesidad básica, sólo el 35% de los países en vías de desarrollo tienen un acceso a la Red generalizado, frente al 80% de los desarrollados.

Igualmente, las mujeres tienen hasta un 50% menos de probabilidades de estar conectadas a Internet que los hombres. Y el 87,5% del contenido on line únicamente está disponible en uno de cada diez idiomas.

Pero la conectividad no significa acceso inmediato. La ONU fija como Internet asequible un coste del 2% sobre los ingresos mensuales por una conexión de 1 Gigabyte de datos. Sin embargo, la mayoría de la población no conectada vive en la pobreza y no puede pagarlo.

 

Competencias digitales

Muchas personas no conectadas tampoco saben utilizar dispositivos digitales, aplicaciones de comunicación y redes. Aunque el 90% de los empleos ya requieren competencias digitales básicas, el 23% de los adultos de todo el mundo no saben leer ni escribir en formato digital, un analfabetismo cuatro veces más probable en mujeres que en hombres.

El Informe de Cisco propone un marco de acción para superar estas barreras y avanzar en conectividad, educación e inclusión social, mostrando además algunas soluciones innovadoras que se están llevando a cabo en distintos países.

“La pandemia mundial ha enfatizado aún más la brecha digital a nivel social, regional y empresarial”, destaca Andreu Vilamitjana, Director General de Cisco España“No basta con decir que la banda ancha es un derecho universal. Empresas, administraciones y la sociedad tenemos la obligación moral de eliminar cuanto antes las barreras a la digitalización y a los servicios esenciales, trabajando en todos los sectores y geografías mediante la colaboración público-privada”.

 

Compromiso con la inclusión digital

Cisco tiene un sólido compromiso con la inclusión digital, destinando miles de millones de dólares a fomentar la digitalización y las competencias digitales. Su programa CDA (denominado Digitaliza en España) se aplica en más de 30 países para acelerar su transformación digital, mientras la iniciativa sin ánimo de lucro NetAcad ha formado en tecnologías digitales a 11 millones de estudiantes de 180 países (más de 200.000 en España).

La compañía también colabora en los proyectos Google Station y Express Wi-Fi de Facebook para extender la conectividad a más de 1.000 millones de personas en zonas remotas. Y en la actual crisis del Coronavirus está destinando 225 millones de dólares para apoyar la atención médica, la educación, la respuesta de los gobiernos y la tecnología crítica.

“Si no actuamos en inclusión digital” -continúa Vilamitjana– “quedarían fuera de la nueva normalidad grupos de personas, que podrían caer en el llamado ‘analfabetismo digital funcional’; podrían desaparecer un gran número de pymes; y, más grave aún, incidiría en el desgraciado fenómeno de la España vaciada. Desde Cisco trabajamos en prevenir esos problemas con iniciativas como Cisco NetAcad -que forma cada año a unas 25.000 personas-, el Programa Digitaliza que pretende incrementar la digitalización de España o el programa de ayuda de 225 millones de dólares para paliar los efectos de COVID-19”.

Junto a otras incitativas de RSC, el objetivo de Cisco es impactar positivamente en 1.000 millones de personas para 2025. Hasta la fecha, casi 500 millones de personas se han beneficiado de múltiples acciones de Cisco incluyendo educación/formación, donaciones, voluntariado y atención de emergencia tras desastres naturales o conflictos bélicos.

La Gran Brecha Digital: Por qué incorporar a los excluidos digitalmente en línea debería ser una prioridad global.

 

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The Great Digital Divide: Why bringing the digitally excluded online should be a global priority. Capgemini Research Institute, 2020

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 Según el estudio más reciente del Instituto de Investigación de Capgemini, urge en el mundo la necesidad de poner fin a la brecha digital que existe entre la población conectada y la población desconectada, una necesidad que se ha acentuado de forma significativa con la pandemia de la COVID-19. El informe publicado hoy pone de relieve que la responsabilidad de abordar la exclusión social digital corresponde, a partes iguales, al sector público y al privado, que deben unirse para garantizar el acceso a servicios esenciales del que hoy carecen las personas digitalmente marginadas. 

 

El estudio, titulado The Great Digital Divide: Why bringing the digitally excluded online should be a global priority, pone de manifiesto que, incluso antes de la pandemia, el 69% de las personas sin acceso a Internet vivía en la pobreza y que el 48% de la población desconectada deseaba acceso a Internet, cifras que seguramente habrán crecido como consecuencia de la situación mundial de los últimos meses.

El informe subraya también que, incluso sin la situación de pandemia, en la brecha digital confluyen factores de edad, renta y experiencia: cerca del 40% de las personas desconectadas consultadas que viven en situación de pobreza no ha utilizado nunca Internet por su coste, y el grupo de edad con la mayor proporción de personas sin conexión es el de edades comprendidas entre 18 y 36 años (43%). La complejidad de uso de Internet (36%) y una aparente “falta de interés” por el “miedo al uso” (38%) son también causas citadas por algunos segmentos de la población desconectada. Todo esto significa que hay personas que no pueden acceder a servicios públicos, como, por ejemplo, la información sanitaria crítica, que cada vez más administraciones públicas la proporcionan casi exclusivamente por medios digitales.

La COVID-19 ha impuesto un cambio en la forma en que la gente vive, trabaja y se relaciona; a medida que crece el desempleo y las personas quedan aisladas de sus comunidades, tener un nivel básico de inclusión digital se ha convertido en algo universalmente imprescindible. Realizado justo antes del brote de la pandemia, las conclusiones del estudio se vuelven más pertinentes aún en el contexto actual, pues la dependencia cada vez mayor de los servicios digitales agrava una situación que ya era preocupante para la población desconectada.

Estas son las principales conclusiones del informe:

La desconexión digital conduce a la exclusión social e impide el acceso a servicios públicos

  • La falta de acceso a Internet puede provocar sentimientos de aislamiento, inferioridad o soledad: el 46% de los consultados sin acceso a Internet afirma que se sentirían más conectados a los amigos y familiares si tuvieran acceso a la red.
  • Solo el 19% de las personas desconectadas en situación de pobreza responde haber solicitado algún tipo de ayuda pública en los últimos 12 meses por su nivel de ingresos, edad, discapacidad u otros factores. Según el informe, esto podría resultar problemático dado el creciente desarrollo de los trámites públicos por la vía electrónica y la prevalencia cada vez mayor de los servicios públicos por medios telemáticos.
  • El 34% manifiesta interés por el uso de Internet para solicitar prestaciones públicas como vivienda, alimentos y asistencia sanitaria.

 

La exclusión digital limita la movilidad laboral

La dificultad de buscar trabajo en Internet y la falta de acceso a recursos electrónicos de formación y aprendizaje pueden ser un obstáculo para la movilidad laboral de la población desconectada, mientras que la falta de desarrollo de competencias digitales puede acabar con la posibilidad de promoción:

  • El 44% de los encuestados cree que podrían encontrar trabajos mejor remunerados y obtener formación si tuvieran acceso a Internet.
  • En general, el 29% de los encuestados desearía poder buscar y solicitar puestos de trabajo por Internet; esta cifra sube hasta el 41% para el grupo de edad entre 22 y 36 años.

 

La brecha digital conlleva también desigualdad en competencias y aprendizaje

La brecha digital no tiene que ver solo con el acceso, sino que se trata también de desigualdad en las oportunidades de mejorar las competencias y de aprender. Con la mejora de sus competencias digitales, responden los encuestados, podrían formarse mejor y encontrar un trabajo mejor remunerado (35%), ofrecer a sus hijos más oportunidades (34%), llegar bien a fin de mes (33%) y obtener prestaciones públicas a las que actualmente no acceden (32%).

 

La responsabilidad de eliminar la brecha digital debe ser compartida

El estudio de Capgemini señala que la responsabilidad de la inclusión digital y el acceso a Internet no puede recaer solo en una parte. Las organizaciones privadas deben reflexionar sobre su papel en el mundo actual. Cada vez más comprometidas —con todos sus públicos de interés, como empleados, clientes, comunidades…—, las empresas han de buscar, con mayor amplitud de miras, la forma de beneficiar a la sociedad a largo plazo mediante la incorporación de la inclusión digital y la igualdad en sus estrategias empresariales. Por su parte, los Gobiernos y el sector público deben desempeñar una función principal en la ampliación del acceso y la disponibilidad de Internet, especialmente para las comunidades marginadas. Este objetivo puede abordarse en dos niveles —acceso a internet en espacios públicos y acceso privado dentro del hogar— pero, en definitiva, significa conseguir una mayor accesibilidad de las personas a los servicios públicos electrónicos y asumir la responsabilidad de mantener bajos los costes para los consumidores.

Juntos, organizaciones privadas y reguladores, deben trabajar para construir una comunidad global de acción en el campo de la inclusión digital, desde la cual movilizar a otros miembros de sus sectores, ONG, el mundo académico y administraciones públicas para promover políticas de inclusión digital a través, por ejemplo, de proyectos pro bono que se sirvan de sus conocimientos y experiencia.

“Es probable que la COVID-19 tenga un impacto duradero en el acceso a servicios públicos y en la actitud hacia oportunidades como el teletrabajo, por lo que las organizaciones que trabajan en la eliminación de la brecha digital tienen la responsabilidad colectiva de hacerlo de forma que genere un cambio duradero, no solo una solución para salir del paso”, afirma Lucie Taurines, responsable mundial de Inclusión Digital de Capgemini. “Finalizada la pandemia, creemos que se constará una reducción de la desigualdad en materia tecnológica; por ejemplo, personas mayores que antes no habían tenido la necesidad de Internet se encontrarán rápidamente manejando herramientas digitales para comunicarse con otras personas y para realizar compras. Pero esta situación solo se dará entre las personas que, teniendo acceso a Internet, hasta ahora habían preferido no utilizarlo. Donde se notará el impacto será entre aquellas personas que siguen sin poder utilizar servicios en Internet, ya sea por un coste excesivamente alto o por falta de conectividad local. Aquí veremos un efecto de polarización, especialmente para las personas que ya viven en el umbral o por debajo del umbral de la pobreza”.

Como empresa privada, Capgemini trabaja en cuatro áreas principales para reducir la brecha digital y fomentar la inclusión digital:

  • Alfabetización digital: proporcionando ayuda útil para dotar a las personas en situación de exclusión digital de una mayor autonomía en el acceso a servicios electrónicos públicos y privados y que puedan beneficiarse de nuevas oportunidades.
  • Capacitación digital: facilitando el acceso al empleo a poblaciones desfavorecidas y fuera del mercado de trabajo, mediante formación en competencias digitales.
  • Tecnología para mejorar el futuro: uniendo tecnología, actividad empresarial y sociedad para resolver los principales problemas de la sociedad y generar un impacto positivo mediante tecnologías de vanguardia.
  • Liderazgo de pensamiento: trabajando con centros de pensamiento e investigación y uniendo fuerzas con empresas clientes, ONG, organismos públicos y mundo académico para seguir ejerciendo un efecto a través de sus iniciativas de inclusión digital.

 

 

Nuestras vidas Digitales. Barómetro de la e-igualdad de género en España

 

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Nuestras vidas Digitales. Barómetro de la e-igualdad de género en España. Madrid: Instituto de la Mujer y Red.es, 2020

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Este barómetro tiene como primer objetivo conocer la evolución en los últimos 12 años de las brechas por género en España respecto al uso personal de las tecnologías digitales. Como segundo objetivo, el informe se plantea estudiar la evolución en la participación de las mujeres tanto en los sectores y empleos más vinculados a las TIC como en la aplicación de estas tecnologías en otras áreas no estrictamente TIC. El tercer objetivo es estudiar el recorrido que ha seguido la proporción de mujeres en las titulaciones TIC de grado superior, así como las actitudes y expectativas con respecto a estas tecnologías por parte de las cohortes más jóvenes.

En este informe hemos podido comprobar que aún existen diferencias significativas entre hombres y mujeres en el uso personal de las TIC. Las evidencias muestran, además, que las desigualdades digitales entre hombres y mujeres se manifiestan de distinta manera en cada generación:

•    En las cohortes más mayores se detectan disparidades en la disponibilidad de TIC y acceso básico a las mismas, siendo las mujeres quienes presentan ciertas desventajas.
•    En cambio, en las cohortes más jóvenes aparecen brechas de género cuando se trata de tecnologías de más reciente creación y difusión o de habilidades más especializadas.
•    La cuestión de las competencias digitales parece, además, muy importante en cuanto a las oportunidades laborales de las mujeres de las generaciones más jóvenes, ya que se estiman tasas de participación laboral y de empleo significativamente menores para ellas cuando presentan niveles bajos en estas competencias.

Brecha digital móvil en las economías emergentes

 

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Silver, L. Vogels, E. A… Mobile Divides in Emerging Economies. Washington: Pew Research, 2020

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Aunque la propiedad de los teléfonos móviles, especialmente los teléfonos inteligentes, se extiende rápidamente en todo el mundo, todavía hay un número notable de personas en las economías emergentes que no poseen un teléfono móvil o que comparten uno con los demás. Una encuesta del Centro de Investigación Pew en 11 economías emergentes revela que una mediana del 6% de los adultos no usa teléfonos en absoluto, y una mediana del 7% no posee teléfonos, sino que los toma prestados de otros. Las divisiones móviles son más pronunciadas en Venezuela (32%), India (30%) y Filipinas (27%), países donde aproximadamente tres de cada diez adultos no poseen un teléfono móvil.

Transformando la excelencia en investigación

KraemerMbula, Erika — Tijssen, Robert —Wallace, Matthew L. — McClean, Robert.  Transforming Research Excellence. Africa Minds, 2019.

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Particularmente en los países de bajos ingresos del ‘Sur Global’ donde se espera que la ciencia contribuya a problemas de desarrollo apremiantes, a pesar de los recursos a menudo escasos. Muchos se preguntan si el Sur Global está importando, con o sin consentimiento, las herramientas defectuosas para la evaluación de la investigación de América del Norte y Europa que no son adecuadas para su propósito. Este libro tiene una visión crítica de estos temas, tocando temas conceptuales y problemas prácticos que inevitablemente surgen cuando la “excelencia” está en el centro de los sistemas científicos. Surgiendo del trabajo de creación de capacidad de la Iniciativa de los Concesos de Subvenciones Científicas en África subsahariana, se dirige a académicos, así como a gerentes y patrocinadores de investigaciones en todo el mundo. Enfrentando problemas difíciles y verdades incómodas,

 

La brecha digital en España

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 ‘La brecha digital en España. Edición 2019’.  UGT Comunicaciones, 2020

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Millones de ciudadanos y ciudadanas sufren una forma de desigualdad que debe corregirse con el compromiso de Administración pública y sector privado. Así queda reflejado en el estudio de UGT “La brecha digital en España”, cuya segunda edición se ha presentado hoy.

 

La brecha digital en España sigue siendo un problema casi endémico que sufre una parte muy considerable de nuestra sociedad, millones de ciudadanos y ciudadanas que sufren una forma de desigualdad que, como en tantos otros casos, debe corregirse con el compromiso de Administración pública y sector privado. Asi queda reflejado en el estudio de UGT “La brecha digital en España”, cuya segunda edición se ha presentado hoy.

4,4 millones de ciudadanos y ciudadanas españoles nunca han utilizado Internet (un 12,7% de los mayores de 16 años. Tal exclusión coloca a España por debajo de la media europea; 2,2 millones de viviendas no disponen de conexión a Internet (un 13,6% de los hogares españoles); el retraso de España en el acceso igualitario a Internet entre hombres y mujeres es muy evidente: el 60% de los desconectados españoles son mujeres; más del 60% de las personas desconectadas en España presentan una formación académica baja (no disponen de estudios secundarios) y casi la mitad de los españoles no posee ningún tipo de competencia o habilidad digital, o su nivel es muy bajo.

 

La brecha digital y las comunidades aborígenes remotas

 

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Ellie Rennie, Eleanor Hogan, Robin Gregory, Andrew Crouch, Alyson Wright and Julian Thomas. Internet on the Outstation: The Digital Divide and Remote Aboriginal Communities. Amsterdam : Institute of Network Cultures, 2016.

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Internet en la Outstation ofrece una nueva visión de la brecha digital. ¿Por qué comunidades enteras deciden prescindir de Internet cuando disponen de la infraestructura de acceso? A través de una exploración profunda de las prácticas digitales que se dan en los hogares aborígenes de la remota Australia central, los autores abordan tanto la dinámica de la adopción de Internet como los beneficios que se derivan de su uso. El libro nos desafía a pensar más allá de las explicaciones estándar de la brecha digital, argumentando que la exclusión digital no es sólo otro síntoma de exclusión social. En el fondo, Internet on the Outstation es un examen convincente de la igualdad y la diferencia en la era digital, preguntando: ¿Puede el acceso a Internet ayudar a resolver las desventajas asociadas con la vida a distancia?

Internet on the Outstation es el resultado de una colaboración de investigación de varios años, que incluyó un ensayo de la infraestructura de Internet, la formación y el mantenimiento en tres pequeñas comunidades aborígenes (conocidas como “outstations”). Durante la fase de investigación, Ellie Rennie, Eleanor Hogan y Julian Thomas trabajaron en el Instituto Swinburne de Investigación Social en Melbourne. Robin Gregory y Andrew Crouch trabajaron en el Centre for Appropriate Technology, una organización de investigación y capacitación de propiedad indígena en Alice Springs. Alyson Wright trabajó para el Central Land Council, el órgano representativo de los propietarios tradicionales de la región central de Australia.

Compromiso con la Educación

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Compromiso con la Educación. Madrid: Fundación Telefónica, 2019

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ProFuturo es un programa de educación puesto en marcha en 2016 por Fundación Telefónica y ”la Caixa” con la misión de reducir la brecha educativa en el mundo, proporcionando una educación digital de calidad a niños y niñas de entornos vulnerables en África, Latinoamérica y Asia.

ProFuturo nació gracias al impulso del presidente de Fundación Telefónica, César Alierta, y del presidente de ”la Caixa”, Isidro Fainé, inspirados por el papa Francisco, que compartió con ellos su preocupación por la falta de acceso a una educación de calidad de los niños y niñas en países en vías de desarrollo, lo que dificulta que salgan de la pobreza. Fundación Telefónica, Telefónica y ”la Caixa” decidieron unir su experiencia y bagaje en materia de educación y tecnología para poner en marcha un proyecto pionero que, en la actualidad, es ya una de las iniciativas de educación digital más grandes del mundo.