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El 35 % de los nuevos sitios web contienen texto generado o asistido por IA

Jonas Dolezal, Sawood Alam, Mark Graham y Maty Bohacek. “The Impact of AI-Generated Text on the Internet.” 2025. https://ai-on-the-internet.github.io/

El estudio analiza cómo la rápida expansión del texto generado por inteligencia artificial ha transformado el ecosistema digital entre 2022 y 2025. A partir de una muestra representativa de páginas web obtenida mediante la Wayback Machine del Internet Archive, los autores estiman que hacia mediados de 2025 aproximadamente el 35 % de los nuevos sitios web contienen texto generado o asistido por IA, una cifra que contrasta con la inexistencia de este fenómeno antes del lanzamiento de ChatGPT en 2022. Este crecimiento evidencia la velocidad con la que la IA se ha integrado en la producción de contenidos en línea.

Uno de los aportes más relevantes del trabajo es su intento de medir empíricamente los efectos reales de este fenómeno frente a la percepción social. Para ello, combina análisis computacional del contenido web con una encuesta a 853 adultos en Estados Unidos. Metodológicamente, el estudio afronta dos retos clave: obtener una muestra representativa de internet —algo complejo por su naturaleza descentralizada— y distinguir entre texto humano y generado por IA, utilizando varios detectores y seleccionando el más robusto (Pangram v3).

En cuanto a los resultados, el estudio confirma dos efectos significativos. Por un lado, se observa una contracción semántica, es decir, una reducción en la diversidad de ideas y perspectivas: los textos generados por IA muestran mayor similitud entre sí. Por otro, se detecta un aumento del tono positivo, con contenidos más “amables” o emocionalmente optimistas, lo que sugiere una cierta tendencia hacia la homogeneización afectiva del discurso digital.

Sin embargo, el trabajo desmonta varias creencias extendidas. No encuentra evidencia estadísticamente significativa de que el uso de IA reduzca la precisión factual, ni de que provoque una pérdida clara de diversidad estilística, ni tampoco que genere textos más largos pero menos densos o que disminuya el uso de enlaces externos. Estos resultados contrastan fuertemente con la percepción pública: una mayoría de los encuestados cree que todos estos efectos negativos sí están ocurriendo.

En conjunto, el estudio pone de relieve una brecha importante entre evidencia empírica y opinión social. Aunque la IA sí está modificando el ecosistema textual de internet —especialmente en términos de diversidad semántica y tono—, muchos de los temores más extendidos no están respaldados por los datos. Esto sugiere la necesidad de un análisis más matizado del impacto de la inteligencia artificial, evitando tanto el alarmismo como la complacencia.

La “muerte” del internet humano: cómo la IA está degradando la red más allá del empleo

Koebler, Jason. AI Job Loss Research Ignores How AI Is Utterly Destroying the Internet.” 404 Media, 17 de marzo de 2026.

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El artículo plantea una crítica contundente a los estudios actuales sobre el impacto de la inteligencia artificial en el empleo. Según su autor, estas investigaciones —incluyendo informes de grandes empresas tecnológicas— se centran excesivamente en medir qué trabajos serán automatizados o transformados, pero ignoran un fenómeno mucho más profundo y ya visible: la degradación estructural del propio internet. En lugar de analizar cómo la IA sustituye tareas laborales concretas, el texto señala que la verdadera transformación está ocurriendo en el ecosistema digital donde se produce, distribuye y consume la información.

Uno de los argumentos centrales es que los usos reales y masivos de la IA no coinciden con los escenarios teóricos que manejan los investigadores. Mientras los estudios académicos analizan aplicaciones productivas o profesionales, en la práctica la IA se está utilizando ampliamente para generar contenidos de baja calidad —lo que el autor denomina “AI slop”— así como material automatizado en masa (incluyendo contenido sexual o spam). Este tipo de producción no solo no crea valor, sino que satura el ecosistema digital, dificultando encontrar información fiable y desplazando a creadores humanos.

El artículo de Anthropic, titulado Labor market impacts of AI: A new measure and early evidence, intenta esencialmente encontrar correlaciones uno a uno entre las tareas que las personas realizan hoy en sus trabajos y los usos que hacen de Claude. Los investigadores también tratan de predecir si las tareas de un empleo “son teóricamente posibles con IA”,

El texto sostiene que esta inundación de contenido automatizado tiene consecuencias económicas directas: perjudica a periodistas, artistas, escritores, pequeños negocios y otros productores de contenido original, cuyo trabajo queda enterrado bajo grandes volúmenes de material generado automáticamente. En este sentido, la IA no solo amenaza empleos de forma directa, sino que erosiona el valor del trabajo humano en internet al alterar las condiciones del mercado digital y reducir la visibilidad y monetización del contenido auténtico.

Además, el artículo conecta este fenómeno con una tendencia más amplia: la progresiva degradación de la calidad de las plataformas digitales. La proliferación de contenido generado por IA contribuye a lo que algunos autores han descrito como un internet cada vez menos humano, donde la interacción auténtica se diluye entre bots, automatismos y algoritmos. Este proceso recuerda a conceptos como el “internet muerto” o la “plataformización degradada”, en los que el contenido artificial empieza a dominar la experiencia online, aunque sin necesidad de recurrir a teorías conspirativas.

Finalmente, el autor advierte que el problema es estructural y acumulativo. A medida que más contenido generado por IA invade la red, este mismo contenido pasa a formar parte de los datos con los que se entrenan futuros sistemas, lo que puede provocar un deterioro progresivo de la calidad de la información. Así, la cuestión ya no es solo cuántos empleos desaparecerán, sino si el propio internet —como espacio de conocimiento humano— puede mantenerse útil y fiable en un entorno cada vez más dominado por la producción automática.

Derechos digitales de la infancia

Suárez-Guerrero, Cristóbal, Ricard Huerta y Borja Mateu Luján, coords. 2025. Derechos digitales de la infancia: Una mirada socioeducativa desde Iberoamérica. Barcelona: Ediciones Octaedro. https://octaedro.com/libro/derechos-digitales-de-la-infancia/

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Este libro es un cruce de caminos entre el imperativo educativo por pensar la infancia como un hecho actual, no materia de un futuro perfecto, la compleja tarea de entender, por donde se mire, la realidad iberoamericana, diversa y palpitante y la necesidad de analizar la condición digital como esa constante que permea nuestras vidas, donde también cabe ejercer derechos y deberes. En este cruce de caminos, y asumiendo que cada contexto social ofrece problemas y alternativas educativas diferentes, palpita un hilo conductor que busca recuperar las voces y visiones educativas sobre los derechos digitales de la infancia en Argentina, Brasil, Costa Rica, Chile, España, México, Perú y Uruguay. De forma general, en cada capítulo se presenta el estado de los derechos digitales de la infancia en el país, sus logros, así como los retos educativos y sociales que supone para la ciudadanía, los gobiernos, los sistemas educativos, la investigación y los agentes sociales diseñar estrategias y líneas de acción para atender el derecho de la infancia a una vida digital digna en Iberoamérica.

Teoría de la muerte de Internet: gran parte de la web está dominada por bots y contenido generado automáticamente

Hindy, Joe. “What Is the Dead Internet Theory? Zombie Internet Might Be a More Accurate Term.” Mashable, September 6, 2025. https://mashable.com/article/what-is-dead-internet-theory

La Dead Internet Theory sostiene que desde 2016 gran parte de la web está dominada por bots y contenido generado automáticamente, manipulado por algoritmos. Sus defensores creen que se usan para influir en el consumo y en la opinión pública, incluso por parte de gobiernos.

Dead Internet Theory (Teoría del Internet Muerto) postula que gran parte del contenido y la actividad en la web ya no proviene de seres humanos auténticos, sino de bots, cuentas automatizadas, contenido generado por IA y mecanismos algorítmicos diseñados para maximizar la participación (likes, clics, compartidos), muchas veces sin intervención humana real.

Según esta perspectiva, no solo se crean publicaciones automatizadas, sino que también las cuentas que interactúan con ellas (comentando, reaccionando, compartiendo) pueden estar controladas por IA, lo que produce una retroalimentación artificial de contenido. Esto habría generado un ciclo donde los algoritmos, motores de búsqueda y plataformas sociales priorizan lo que atrae métricas, no lo que es auténtico o humano.

Un ejemplo citado en fuentes relacionadas es el fenómeno de «Shrimp Jesus» — imágenes generadas por IA que combinan iconografía religiosa con absurdos visuales, que terminan haciéndose virales en redes sociales. Estas tendencias ilustran cómo contenido sin una lógica humana clara puede ganar tracción por su capacidad de generar reacción, no necesariamente por su valor informativo o cultural.

También se discute la implicación política y social de esta teoría: no se trata solo de curiosidad o fenómenos virales, sino de una posible manipulación de la opinión pública, desinformación, propaganda, o de estructuras de monetización que se benefician más de la atención que de la verdad. En algunos estudios se estima que casi la mitad del tráfico de internet podría estar generado por bots u operaciones automatizadas, lo que refuerza los temores de que lo que percibimos como conversación humana puede estar mediado o construido por sistemas no humanos.

Al mismo tiempo, los expertos señalan que muchos elementos de la teoría son especulativos o conjeturales. Si bien hay evidencias de aumento en contenido generado por IA, mayor uso de bots, y prácticas de engagement fraudulento o artificial, no hay consenso de que la “internet esté muerta” en el sentido literal que algunos proponentes afirman. La teoría sirve más como un lente crítico: nos permite pensar en hasta qué punto la autenticidad humana todavía está presente en nuestras interacciones en línea, y cómo se están transformando las dinámicas de visibilidad, verdad y confianza en la red.

El futuro de Internet pasa probablemente por comunidades más pequeñas, centradas en experiencias personalizadas.

Wong, Edwin, y Andrew Melnizek. “The Future of the Internet Is Likely Smaller Communities, with a Focus on Curated Experiences.The Verge, 25 de febrero de 2025. https://www.theverge.com/press-room/617654/internet-community-future-research

El futuro de internet se orienta hacia comunidades más pequeñas y experiencias curadas, según un estudio de The Verge y Vox Media. Con la fragmentación de la red y el auge de la IA, el concepto de comunidad se está redefiniendo. La investigación muestra que los usuarios buscan conexiones más significativas, seguras y auténticas, alejándose de las grandes plataformas en favor de espacios más íntimos y confiables.

El futuro de internet está cambiando, alejándose de las grandes plataformas para dar paso a comunidades más pequeñas y enfocadas en experiencias curadas. Un estudio realizado por The Verge y Vox Media analiza esta fragmentación de la red y cómo la era de la inteligencia artificial está redefiniendo el concepto de comunidad y conexión humana. En este nuevo panorama digital, los usuarios buscan relaciones más auténticas y significativas, priorizando la seguridad y la confianza en los espacios donde interactúan.

Uno de los principales hallazgos del estudio es la creciente pérdida de confianza en las grandes plataformas tecnológicas. Empresas como Google y las redes sociales tradicionales están perdiendo relevancia a medida que los usuarios perciben una falta de autenticidad en sus interacciones digitales. En su lugar, están emergiendo nuevas plataformas y comunidades más especializadas que ofrecen experiencias más personalizadas y de confianza. El 42 % de los encuestados considera que los motores de búsqueda, como Google, son cada vez menos útiles, lo que indica una posible transformación en la manera en que las personas acceden a la información en internet.

El estudio también señala que, aunque las redes sociales han sido fundamentales para conectar a las personas, muchas de ellas han contribuido a la polarización y al distanciamiento real entre los usuarios. La publicidad invasiva y los algoritmos que priorizan el contenido comercial sobre las interacciones genuinas han provocado que el 60 % de los encuestados perciba negativamente el estado actual de las redes sociales. Muchas personas sienten que se han convertido en meros números dentro de un sistema diseñado para la rentabilidad, en lugar de en espacios de interacción auténtica.

Otro aspecto clave es el papel del contenido en la construcción de comunidades digitales. No es necesario ser un creador activo para sentirse parte de un grupo en línea. De hecho, el 90 % de los usuarios solo consume contenido sin interactuar directamente, mientras que el 9 % publica ocasionalmente y solo el 1 % genera el 80 % del contenido. Sin embargo, incluso los observadores pasivos experimentan un sentido de pertenencia, lo que demuestra que el contenido sigue siendo el eje central de la participación en comunidades en línea.

A pesar de los avances en inteligencia artificial, la automatización excesiva genera desconfianza en muchos usuarios. Casi la mitad de los encuestados prefieren formar parte de comunidades donde el contenido generado por IA esté restringido o prohibido. La sensación de interacción manipulada o impersonal es un factor que aleja a las personas de ciertos espacios digitales. Esto sugiere que las plataformas que logren equilibrar la tecnología con la autenticidad humana serán las más exitosas en el futuro.

Finalmente, el informe concluye que el futuro de internet se dirige hacia comunidades más pequeñas y con propósito. Los usuarios buscan espacios donde la confianza y los valores compartidos sean prioritarios, alejándose de las grandes redes impersonales. En este contexto, las marcas y plataformas que logren crear entornos íntimos y auténticos tendrán mayores posibilidades de éxito. En lugar de depender de algoritmos masivos, el futuro digital se perfila como un regreso a la esencia de las comunidades reales, donde la interacción humana y la confianza sean el centro de la experiencia en línea.

Un estudio propone cómo convertir el acceso gratuito a internet en un derecho humano

Reglitz, Merten. Free Internet Access as a Human Right. Cambridge University Press, 2024. https://www.cambridge.org/core/books/free-internet-access-as-a-human-right/B34F7618F9794B5F983314442E5C53F0.

Un nuevo libro, Free Internet Access as a Human Right, del Dr. Merten Reglitz, profesor asociado de Filosofía en la Universidad de Birmingham, propone que las instituciones públicas reconozcan el acceso gratuito a internet como un derecho humano.

Publicado el 21 de noviembre por Cambridge University Press, el estudio argumenta que este derecho debe incluir la protección contra la censura gubernamental, la vigilancia, el abuso y la recolección de datos por parte de empresas privadas.

El Dr. Reglitz explica que, en la actualidad, la falta de acceso a internet es impensable para muchas personas, ya que se necesita para el trabajo, las relaciones personales, el aprendizaje, el acceso a servicios y la libre expresión. Sin embargo, el internet actual presenta problemas, como la limitación del acceso por parte de algunos gobiernos para controlar la crítica y la falta de regulación de las plataformas de redes sociales que recogen datos para obtener ganancias, lo que afecta derechos fundamentales como la libertad de expresión, la privacidad y las elecciones libres.

El libro presenta un artículo propuesto que establece que “todas las personas tendrán el derecho de acceder y utilizar internet sin interferencias arbitrarias por parte de terceros”. El artículo establece que los gobiernos deben proporcionar los medios tecnológicos y las habilidades necesarias para garantizar un acceso de calidad al internet, asegurando que las restricciones sean justificadas, necesarias y proporcionales.

A pesar de la vital importancia del internet en la vida moderna, el acceso sigue siendo desigual, limitando la capacidad de aquellos que permanecen desconectados para disfrutar de otros derechos humanos. El Dr. Reglitz argumenta que los gobiernos deben invertir en servicios de datos y digitales, infraestructura de banda ancha y habilidades digitales básicas para que todos puedan acceder a internet.

Una de las principales amenazas a este derecho es la desigualdad global y la pobreza, ya que un tercio de la población mundial no tiene acceso debido a la falta de recursos. Para superar esto, el estudio propone que las autoridades inviertan en infraestructura digital y servicios básicos para asegurar que todos puedan cumplir con los requisitos mínimos para acceder a internet, como tener acceso a datos digitales suficientes y dispositivos móviles adecuados.

El Dr. Reglitz concluye que, aunque los países más pobres pueden no poder ofrecer acceso gratuito, los países pueden trabajar para ello implementando obligaciones mínimas como planes nacionales de banda ancha y conexiones en espacios públicos, así como unirse a organizaciones internacionales para acceder a financiamiento que permita asegurar el acceso gratuito y justo. Reconocer y defender este derecho podría hacer un mundo mejor para todos, utilizando las posibilidades que el internet ofrece.

Informe de IFLA sobre la conectividad a Internet y la Inclusión Digital Global

IFLA. «The New Offline Internet Consortium Report Outlines a New Gold Standard for Internet Connectivity». Accedido 18 de octubre de 2024.

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El nuevo informe del Consorcio de Internet Offline de la Federación Internacional de Asociaciones e Instituciones Bibliotecarias (IFLA) propone un «nuevo estándar de oro para la conectividad a Internet». A diferencia de los enfoques convencionales que dividen a las personas en las que tienen o no acceso a Internet, el concepto de «Internet offline» plantea un enfoque intermedio. Este sugiere soluciones innovadoras de hardware, software, contenido local y habilidades digitales que permiten acceso significativo a contenido digital sin requerir una conexión permanente a Internet.

El informe resalta la necesidad de entender cómo incluso el acceso indirecto al web mundial puede ayudar a enfrentar problemas como la pobreza, la censura y la falta de infraestructura. Propone redefinir el acceso a la información, promover contenido local y explorar cómo integrar estrategias de Internet offline en políticas de inclusión digital. Esto busca lograr un acceso equitativo a la información a nivel global, abordando la exclusión digital y promoviendo un acceso universal.

Internet Archive ha guardado hasta la fecha 916 mil millones de páginas web

Brodkin, Jon. «The Internet Archive and Its 916 Billion Saved Web Pages Are Back OnlineArs Technica, October 14, 2024. https://arstechnica.com/tech-policy/2024/10/the-internet-archive-and-its-916-billion-saved-webpages-are

Internet Archive ha restablecido su herramienta Wayback Machine en modo «solo lectura», tras varios ataques de DDoS (ataques distribuidos de denegación de servicio) que afectaron la operatividad del sitio la semana pasada. Brewster Kahle, fundador del archivo, señaló en un comunicado que aunque el servicio es funcional nuevamente, es posible que se requiera más mantenimiento, lo que podría resultar en una nueva suspensión temporal. Actualmente, algunas funciones importantes, como la capacidad de los usuarios para capturar manualmente páginas web a través de «Guardar página ahora», siguen deshabilitadas, y otros servicios del archivo, como openlibrary.org, permanecen fuera de línea.

Internet Archive, una organización sin fines de lucro fundada en 1996, tiene como misión preservar páginas web públicas y otros tipos de contenido digital. Hasta la fecha, ha logrado capturar 916 mil millones de páginas web y también proporciona acceso gratuito a una vasta colección de videos, audios y libros. No obstante, la plataforma recientemente enfrentó un revés importante al verse obligada a eliminar 500,000 libros de su base de datos, después de perder un caso judicial relacionado con derechos de autor.

La caída de Internet Archive fue provocada por una serie de ataques DDoS que comenzaron en la primera semana de octubre. A estos se sumó una violación de datos en septiembre, que expuso la información de 31 millones de usuarios registrados. Los atacantes lograron infiltrarse en el sistema y publicaron un mensaje burlón en el sitio web del archivo, preguntando sarcásticamente si Internet Archive «funcionaba con palillos» y mencionando que había sufrido una violación catastrófica de seguridad.

El mensaje también hacía referencia a la plataforma Have I Been Pwned (HIBP), un servicio creado por el investigador de seguridad Troy Hunt, que informa a los usuarios cuando sus datos han sido comprometidos en brechas de seguridad. La base de datos filtrada incluía información sensible como correos electrónicos, nombres de usuario, fechas de cambio de contraseñas y contraseñas cifradas con el algoritmo Bcrypt, entre otros datos internos. Según BleepingComputer, los atacantes enviaron esta información a la plataforma Have I Been Pwned para alertar a los usuarios afectados.

El 9 de octubre, Kahle confirmó que Internet Archive estaba sufriendo un ataque DDoS y que el equipo estaba trabajando para mejorar la seguridad en respuesta tanto a este ataque como a la violación de datos ocurrida en septiembre. A pesar de los esfuerzos para proteger el sitio, el 10 de octubre reportó que los atacantes habían regresado con otro ataque DDoS, dejando el sitio completamente fuera de línea.

Kahle destacó que la prioridad del equipo de Internet Archive era garantizar la seguridad de los datos de los usuarios, incluso a costa de la disponibilidad del servicio. En su último mensaje del 11 de octubre, mencionó que algunos servicios seguirían inactivos mientras fortalecen la infraestructura y realizan revisiones de seguridad. Indicó que este proceso podría durar «días, no semanas», y agradeció a la comunidad por sus ofertas de apoyo, rechazando las ofertas de «pizza» con un toque humorístico.

A medida que el equipo continúa trabajando en la restauración completa de los servicios, la comunidad de usuarios de Internet Archive sigue esperando que la plataforma recupere su funcionalidad plena, especialmente en un momento en que la preservación de contenido digital se vuelve cada vez más crucial en la era moderna.

Nuevas directrices sobre IA para ayudar a las bibliotecas de investigación

Lauren Coffey, «New AI Guidelines Aim to Help Research Libraries», Inside Higher Ed, accedido 8 de octubre de 2024, https://www.insidehighered.com/news/tech-innovation/libraries/2024/05/01/new-ai-guidelines-aim-help-research-librarians.

The Association of Research Libraries (ARL) ha publicado nuevas directrices sobre inteligencia artificial (IA) para ayudar a los bibliotecarios a afrontar el aumento de consultas relacionadas con esta tecnología emergente. Desde el lanzamiento de ChatGPT hace dos años, los bibliotecarios han asumido un papel clave en la investigación y el desarrollo de la IA, abordando inquietudes sobre derechos de autor y citaciones.

Las siete directrices se centran en el desarrollo y despliegue de la IA generativa, como los modelos de lenguaje de OpenAI, y buscan promover prácticas éticas y transparentes, así como construir confianza entre los interesados en el entorno de la investigación. Una encuesta reciente reveló que más del 75% de los bibliotecarios consideran urgente abordar las preocupaciones éticas y de privacidad relacionadas con la IA, tales como la violación de la privacidad y el uso indebido de datos.

Las directrices incluyen:

  1. Fomentar la alfabetización digital: Educar a los usuarios de la biblioteca sobre la IA.
  2. Entender y concienciar sobre el sesgo en la IA: Ayudar a los usuarios a evaluar la información generada por la IA.
  3. Abogar por la apertura y la transparencia: Centrándose en los algoritmos y datos utilizados para crear la IA.
  4. Reconocer la importancia de los humanos en la IA: Asegurar que la ética y la accesibilidad sean consideradas en su uso.
  5. Priorizar la seguridad y privacidad: Abogar por leyes que protejan la información personal de los usuarios.
  6. Continuar con la aplicación de la ley de derechos de autor: Proteger los derechos de las bibliotecas para fines de investigación y educación.
  7. Promover la equidad en la información digital: Garantizar que las leyes de derechos de autor no sean superadas por contratos con empresas privadas.

Las líderes de ARL, Katherine Klosek y Cynthia Hudson Vitale, destacaron que estas directrices son un punto de referencia para abordar preocupaciones relacionadas con la IA y que están abiertas a futuras discusiones a medida que la tecnología y sus implicaciones evolucionan.

El 55% de los usuarios están usando menos las búsquedas tradicionales de Google desde la llegada de productos de IA generativa

En un contexto en el que la inteligencia artificial generativa está ganando protagonismo, un reciente análisis de las tendencias en el uso de motores de búsqueda ha revelado un cambio significativo en cómo los usuarios interactúan con herramientas de búsqueda tradicionales como Google.

Un reciente sondeo de The Information reveló que el 77% de 1.088 encuestados afirmaron que están utilizando motores de búsqueda tradicionales, como Google, menos debido a los productos de IA generativa. Sin embargo, un sondeo similar realizado en X (anteriormente Twitter) por Barry Schwartz mostró resultados diferentes, indicando que solo el 55% de los 917 votantes también usan menos Google.

Amir Efrati, quien compartió estos resultados en X, destacó que el uso de herramientas como ChatGPT y la IA conversacional está en aumento para ciertos tipos de consultas. Schwartz observó que su audiencia en X, compuesta principalmente por SEO y expertos en marketing digital, podría influir en estos números, sugiriendo que son más dados a seguir usando Google. La discrepancia en los resultados ha generado discusión sobre la percepción de la adopción de la IA generativa en relación con los motores de búsqueda tradicionales.

Resultados clave

  • Schwartz observó que su audiencia está compuesta principalmente por profesionales del SEO y marketing digital, quienes, por su formación y experiencia, pueden estar más inclinados a seguir utilizando Google para sus necesidades de búsqueda. Esto podría influir en la percepción de la adopción de herramientas de IA en comparación con el uso de motores de búsqueda tradicionales.
  • La cifra del 77% puede parecer alta, pero refleja una audiencia que es probablemente más experta y privilegiada en el uso de tecnologías emergentes. Esto sugiere que la adopción de la IA generativa puede estar más arraigada en ciertos segmentos de la población que en otros.
  • Los usuarios pueden estar buscando respuestas más rápidas y personalizadas que las que pueden obtener a través de una búsqueda convencional, lo que impulsa la adopción de la IA generativa. Esto podría llevar a una reevaluación de cómo se diseñan y utilizan las herramientas de búsqueda.
  • La disminución en el uso de motores de búsqueda puede no ser un rechazo total, sino más bien una evolución en cómo se busca información. Los usuarios podrían estar utilizando ambos métodos de forma complementaria, dependiendo de la naturaleza de la consulta.
  • Para los profesionales del SEO y el marketing digital, este cambio en el comportamiento del consumidor podría significar una transformación en las estrategias de marketing, haciendo que las técnicas de optimización de búsqueda y contenido necesiten adaptarse a un entorno en el que la IA juega un papel más prominente

En resumen, mientras que los datos de The Information sugieren un cambio notable hacia la IA generativa en la búsqueda de información, los resultados de Schwartz resaltan la necesidad de comprender mejor el comportamiento del usuario en diferentes contextos. Este es un tema que seguirá siendo relevante a medida que la tecnología evoluciona y los usuarios encuentran nuevas maneras de interactuar con la información.