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Qué es un “escape room” y su aplicación en bibliotecas

Escape Room “Saves a Shakespeare”

Los escape room son una forma popular de incorporar la gamificación a la biblioteca. Estos juegos de aventura interactivos en vivo atraen a personas de todas las edades y habilidades, y proporcionan a la gente la oportunidad de formar parte de una historia y de su comunidad mientras resuelven problemas.

Un escape room es un juego en el que un equipo de jugadores descubre pistas, resuelve rompecabezas y realiza tareas de forma cooperativa en una o más salas para progresar y lograr un objetivo específico en un tiempo limitado. El objetivo suele ser escapar del lugar del juego, es decir terminar antes que otros participantes. En las salas se ponen pistas y códigos para desbloquear otras zonas. Completar estos juegos es como hacer un test de personalidad en línea, pero con enigmas de diferente índole. Se pueden basar en libros y películas populares, o en determinados temas (piratas, la Guerra de las Galaxias, los superhéroes de Marvel o Parque Jurásico). En este sitio de Pinterest puedes encontrar algunas ideas para montar un escape room. A través de los juegos, los jugadores desarrollan su capacidad de resolución de problemas y de comprensión lectora

Los escape room se inspiran en los videojuegos del estilo “escape the room“, un subgénero de los juegos de aventura en los que se requiere que el jugador escape de su encarcelamiento aprovechando su entorno. Este es también el probable origen de su nombre.

Un grupo trata de resolver uno de los enigmas sobre temática pirata en Taraguilla, Cádiz)

Los participantes en un escape room suelen jugar en un equipo cooperativo de entre dos y diez jugadores. Los juegos se ambientan en diversos lugares ficticios, como celdas de prisiones, mazmorras y estaciones espaciales. Los objetivos del jugador y los retos que encuentra suelen seguir el tema de la sala. El juego comienza con una breve introducción a las reglas del juego y a la forma de ganar. Esto puede ser entregado en forma de vídeo, audio o un gamemaster, una persona que actúa como organizador, oficiante de las reglas, árbitro y moderador de un juego de rol.

Los jugadores entran en una sala o zona determinada donde se pone en marcha el reloj y tienen entre 45 y 60 minutos para completar el juego. Durante este tiempo, los jugadores exploran, encuentran pistas y resuelven rompecabezas que les permiten avanzar en el juego. Los retos se inclinan más hacia lo mental que hacia lo físico.

Si los jugadores no son capaces de resolver los rompecabezas del juego dentro de un límite de tiempo, el operador del juego suele avisar al equipo y acompañarlo fuera de la sala. Si los jugadores logran el objetivo dentro del límite de tiempo, ganan la partida. A veces, los equipos con tiempos más rápidos se colocan en una tabla de clasificación.

El objetivo es divertirse y poner a prueba la resolución de problemas, el pensamiento lateral y las habilidades de trabajo en equipo de sus participantes, proporcionando una variedad de rompecabezas y desafíos que desbloquean el acceso a nuevas áreas en el juego cuando se resuelven. Las pistas pueden incluir rompecabezas de palabras, números y símbolos, como adivinanzas de sustitución, acertijos, crucigramas, sudokus, sopas de letras y matemáticas; objetos físicos, como rompecabezas de cerillas y ajedrez; y actividades físicas, como buscar un objeto físico oculto, montar un objeto, recorrer laberintos o deshacer un nudo de cuerda. Un ejemplo de problema de escape sería colocar un código en un ventilador que gira para que sólo pueda leerse con un estroboscopio en la oscuridad. Por lo tanto, los jugadores tienen que apagar la luz, encender el estroboscopio, fijarse en el ventilador que gira, leer el código y aplicarlo más adelante en el juego.

Durante la pandemia, a través de estas salas de escape virtuales, los bibliotecarios han podido servir a sus comunidades, así como a los que viven lejos de ellas, dando a la gente algo que hacer mientras están encerrados en casa. Estos retos digitales se han convertido en una herramienta para la enseñanza y la educación en casa, así como un dispositivo para el desarrollo del personal y la creación de equipos.

¿Cómo leemos? El placer compartido que se encuentra en este acto más solitario

Akbari, Suzanne Conklinitor, and Kaitlinitor Heller, editor. How We Read: Tales, Fury, Nothing, Sound. Santa Barbara: Punctum Books, 2019.

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“¿Qué hacemos cuando leemos? La lectura puede ser un acto de consumo o un acto de creación. Nuestra “lectura de trabajo” se solapa con nuestra “lectura de placer” y, sin embargo, estos dos modos de lectura se relacionan con diferentes partes del ser. A veces es pasiva, a veces activa, e incluso puede ser una forma encarnada. Los colaboradores de este volumen comparten sus propias historias de lectura con el fin de revelar el placer compartido que se encuentra en este acto más solitario, que es también, paradójicamente, el acto de mayor plenitud. Muchos de los colaboradores se dedican a la escritura académica, y varios publican en otros géneros, incluyendo la poesía y la ficción; algunos colaboradores mantienen una presencia activa en línea. Todos están comprometidos con la capacidad de la lectura para estimular y excitar, así como para frustrar y confundir. Las sinergias y tensiones de la lectura en línea y la lectura impresa animan estas trece contribuciones, generando un sentido de comunidad compartida. Juntos, los autores nos abren sus bibliotecas.

La biblioteca móvil en Portugal con Nuno Marçal. Planeta Biblioteca 2021/02/16.

Nuno Marçal y Roberto Soto, la pasión por llevar la lectura a los lugares más recónditos de Portugal y españa

La biblioteca móvil en Portugal con Nuno Marçal. Planeta Biblioteca 2021/02/16.

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Hemos tenido el inmenso placer de entrevistar a Nuno Marçal, responsable de llevar la lectura y la poesía a la región portuguesa de Proença a Nova. Nuno cada día recorre las carreteras de esta zona de nuestro país vecino llevando libros, ilusiones y otros servicios a las personas de pequeños pueblos que se sienten agradecidas por recibirlo y conversar un rato con él. Hemos hablado de como es este servicio, como se desarrolla, que hacen y también de su vida como bibliotecario, trabajo que realiza con mucha ilusión y satisfacción.

Manifiesto para los profesores bibliotecarios del siglo XXI

Valenza, J. Manifesto for 21st century teacher librarian. 2012

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¿Qué debes esperar de un bibliotecario escolar en lo que a la lectura se refiere?

—Considera  nuevas  formas de  promover  la  lectura.  Suministra  a los alumnos audiolibros descargables, Playaways, Kindles, iPads, Nooks.
—Comparte aplicaciones para leer libros electrónicos con los estudiantes para sus iPhones, droids, iPads y otros dispositivos móviles (por ejemplo, consulta Gale’s AccessMyLibrary, School Edition).
—Promociona libros,  para que tus estudiantes los compartan, utilizando  aplicaciones basadas en  las redes  sociales  como  Shelfari,  Good Reads, o LibraryThing.
—Tus estudiantes bloguean o tuitean o trabajan en red sobre algo que  están  leyendo. —Los salvapantallas de tu escritorio promueven buenas lecturas, no como los salvapantallas de Dell, Apple o HP.
—Crea enlaces a colecciones de libros gratuitas disponibles utilizando  herramientas  como  Google  Books  o  International  Children’s  Digital Library (consulta su explorador de libros electrónicos).
—Haz reseñas y promueve la lectura de libros en tus propios blogs, entradas en la Wikipedia y otros sitios web. (Recurre también a Reading2.0 y BookLeads Wiki para la promoción de la lectura).
—Sube libros electrónicos a tus sitios web para animar a la lectura y apoyar el aprendizaje.
—Trabaja con los alumnos para crear y compartir trailers o comentarios  sobre  libros. ¿Y desde el punto de vista de la comunicación y la publicación?
—Ten en cuenta que la comunicación es el producto final de la investigación y enseña a los alumnos cómo comunicar y participar activamente e involucrarse. Considera nuevas herramientas de comunicación interactiva y  participativa  para  los  proyectos  de  los  estudiantes.
—Interactúa y colabora con tus alumnos, incorpóralos a tus quehaceres, llena tu espacio físico y virtual con su trabajo y aportaciones (vídeos, música original, arte).
—Ten en cuenta y celebra que los estudiantes hoy en día pueden publicar sus escritos digitalmente. A modo de ejemplo, consulta Digital Publishing  o  Digital  Storytelling.

He aquí una lista de cosas que creo que los bibliotecarios docentes deberían olvidar:

  1. Que las pequeñas cosas realmente importan a quienes servimos y enseñamos.
  2. Que hay que cerrar anualmente una biblioteca para hacer inventario.
  3. Que la lógica booleana es la mejor estrategia de búsqueda desde el pan de molde.
  4. Que Wikipedia es mala, o menos que buena, en casi todos los contextos.
  5. Que las bases de datos son las únicas fuentes online con valor y credibilidad.
  6. Que tener una presencia en la web realmente buena y útil, es opcional.
  7. Que otra persona es la responsable exclusiva o última del aprendizaje relacionado con las tecnologías de la información y la comunicación y de la búsqueda.
  8. Que el precio que se cita inicialmente es el que hay que pagar.
  9. Que los “vendedores” tienen la última palabra.
  10. Que las cuestiones relacionadas con el Uso Justo se van a responder generalmente con la palabra no.
  11. Que “no” significa realmente “no” o seguirá significando “no” cuando se trata de cuestiones relacionadas con el acceso a las herramientas de información y comunicación de hoy en día y la libertad intelectual.
  12. Que la libertad intelectual es una frase relacionada únicamente con los libros.
  13. Que las bibliotecas deben estar tranquilas.
  14. Que las bibliotecas deben estar ordenadas.
  15. Que la eficacia y el impacto de una biblioteca debe medirse por el número de libros que circula.
  16. Que sus interesados sabrán automáticamente lo que aporta a la cultura de su escuela o de su comunidad.
  17. Que una biblioteca es simplemente un lugar para conseguir cosas.
  18. Que su colección debe ser just-in-case y no just-in-time.
  19. Que otra persona es responsable de tu desarrollo profesional.
  20. Que la ubicuidad no cambiará profundamente tu práctica.
  21. Que tu biblioteca está limitada por sus paredes.
  22. Que su biblioteca está abierta de 8 a 15 horas.
  23. Que hay una caja. (para pensar fuera)

Joyce Kasman Valenza loves her work as the librarian at Springfield Township High School (PA)

Tomado de Lankes. David R. Ampliemos expectativas

Contribución de las bibliotecas escolares a la adquisición de competencias en comprensión lectora en educación primaria en España

Contribución de las bibliotecas escolares a la adquisición de competencias en comprensión lectora en educación primaria en España: una aproximación a partir de los datos del estudio PIRLS 2016. Revista de Educación. Abril-Junio 2019

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En este artículo se aborda el impacto de las bibliotecas escolares sobre la comprensión lectora del alumnado de educación primaria en España. Se analiza la influencia de la biblioteca escolar sobre cuatro dimensiones de la competencia lectora: comprensión de textos literarios, comprensión de textos informativos, competencia en obtención de información y en su tratamiento e interpretación. Se analiza la influencia de los recursos y actividades bibliotecarias, y del profesor-bibliotecario, sobre la competencia lectora. Se emplea un enfoque metodológico mixto, con una primera aproximación cuantitativa complementada con un segundo abordaje cualitativo. Se analizan estadísticamente los datos del estudio internacional PIRLS 2016 tomando los resultados en comprensión lectora del alumnado español como variable dependiente y evaluando la influencia de diferentes variables explicativas relacionadas con la biblioteca escolar. El abordaje cualitativo indaga sobre el impacto de las bibliotecas escolares, en tanto que impacto percibido desde el contexto educativo, en particular por los docentes bibliotecarios. Las evidencias se extraen del caso de una red provincial de bibliotecas escolares y de uno de sus centros. Los resultados confirman que la biblioteca escolar influye positivamente en las cuatro dimensiones de la competencia lectora. El acceso integrado a los distintos recursos y actividades bibliotecarios potencia el aprendizaje autónomo, el desarrollo del hábito lector y la socialización de la lectura. El efecto es mayor si se refuerza la autonomía del alumno en el uso de la biblioteca, y si éste experimenta disfrute y confianza cuando acude a la biblioteca. Se confirma la contribución del profesorado con formación bibliotecaria sobre la competencia lectora del alumnado. Ésta se refuerza cuando se trabaja de forma integrada con la biblioteca como recurso vinculado a proyectos y tareas. Se sugiere realizar una comparación con alumnado de educación secundaria y con otras redes autonómicas de bibliotecas escolares. Se apunta la idoneidad de interrogar sobre el papel de la biblioteca escolar en futuras evaluaciones internacionales.

Clubes de lectura y comercio del libro

Norrick-Rühl, C. (2020). Book Clubs and Book Commerce (Elements in Publishing and Book Culture). Cambridge: Cambridge University Press. doi:10.1017/9781108597258

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En el siglo XX, millones de lectores recibieron libros por correo de clubes como el Book-of-the-Month Club, Book Society o Bertelsmann Club. Este estudio ofrece una introducción a los clubes de libros como canal de distribución y fenómeno cultural, y muestra que los clubes de libros y el comercio del libro están vinculados inextricablemente. Sostiene que es necesaria una perspectiva global para comprender el impacto cultural y económico de los clubes de libros en el siglo XX y en el siglo XXI. También explora las razones centrales para pertenecer a un club de lectura, condensándolas en cuatro categorías sucintas: conveniencia, comunidad, concesión y, lo que es más importante, conservación.

Una adolescente de L.A. comparte su pasión por la lectura a través de una organización que colecciona y distribuye 22.000 libros a estudiantes necesitados

Alana Weisberg en su garaje lleno de libros. Weisberg ha reunido más de 22.000 libros para donar a escuelas para repartir a los estudiantes que no tienen acceso a la biblioteca durante la pandemia. (Foto cortesía de Jillion Weisberg)

L.A. teen shares passion for reading through organization that collects, distributes books to needy students: Bookworm Global has handed out more than 22,000 books since the coronavirus pandemic hit. DN. enero 2021

Bookworm Global

Leer siempre ha sido uno de los pasatiempos favoritos de Alana Weisberg. Así que cuando la pandemia del coronavirus obligó a cerrar las escuelas y casi todas las actividades y de repente tuvo mucho más tiempo libre en sus manos, se encontró comprando frecuentemente libros en línea para alimentar su insaciable apetito por la lectura. Eso la hizo pensar en los niños sin acceso a materiales de lectura porque las bibliotecas estaban cerradas, dijo la estudiante de segundo año de 16 años de Los Ángeles.

Inspirada por el trabajo de otra organización caritativa a la que pertenece, que había estado distribuyendo libros a niños en hogares de acogida, Weisberg pensó en ampliar el esfuerzo a otros estudiantes que se beneficiarían del acceso a los libros durante la pandemia. Así nació Bookworm Global, una organización filantrópica que Weisberg inició y que ha recolectado y distribuido más de 22.000 libros nuevos o seminuevos a niños desde la primavera.

Lo que comenzó como un modesto esfuerzo para recolectar y distribuir libros a las organizaciones locales se ha ampliado para incluir la capacitación de miles de niñas y niños otros jóvenes “embajadores” para llevar a cabo campañas de recolección de libros en sus propias comunidades, incluso en el área de la bahía y fuera del estado. Los libros que se recolectan suelen ser recogidos por Weisberg y su madre. Luego hacen arreglos para llevar los libros a las escuelas u otras organizaciones sin fines de lucro en el área que puedan entregarlos a los estudiantes. Bookworm Global también ha donado libros a un orfanato en México.

El objetivo de Bookworm Global es promover la alfabetización. Esa es un área de especial preocupación en Los Ángeles, donde hay una gran población de jóvenes sin hogar, estudiantes de inglés y otros estudiantes que están luchando por leer a nivel de grado. Poner los libros en manos de los estudiantes es fundamental para que los niños puedan alejarse momentáneamente de las duras realidades de sus condiciones de vida en COVID-19 y viajar a nuevos mundos a través de la lectura.

¿Qué se necesita para dirigir un club de lectura durante 50 años?

What it takes to run a book club for more than half a century | Psyche Ideas

Jill Lawson. What it takes to run a book club for more than half a century. Psyche

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En 1964, una joven madre llamada Charm tuvo una idea. ¿Y si hubiera un tiempo y un espacio para reunirse con otras mujeres y no hablar de los niños? No la malinterpreten, hablar de sus hijos era importante para ella, pero no todo el tiempo.

Este fue el comienzo de un club de lectura en Perth, Australia Occidental, al que he asistido durante los últimos 25 años. A los 84 años, soy uno de los miembros más jóvenes. El grupo original de seis redactó sorprendentes reglas detalladas que permanecen prácticamente sin cambios. Las reuniones mensuales se hacían en las casas de los miembros, comenzando a las 8pm con una copa de jerez, vino o jugo de fruta, y concluyendo con té, café y sándwiches. La discusión procedería como una tutoría universitaria: trabajando a través de las preguntas preparadas y dirigidas por el que elige el libro. No se hablará de forma irrelevante de los niños o de asuntos familiares. La anfitriona entregaría el libro para el mes siguiente, junto con una serie de preguntas, y se le devolvería el costo.

Se fijó el tiempo para que los niños pequeños estuvieran en la cama y sus padres los cuidaran fácilmente. Como la mayoría de los clubes de lectura, incluso hoy en día, era sólo para mujeres. La regla sobre los refrescos tenía como objetivo prevenir cualquier escalada de la cocina competitiva – siempre probable que ocurra en grupos de mujeres. El objetivo principal era asegurar que el enfoque fuera siempre la calidad de los libros, el amor a la lectura y la discusión reflexiva. En un toque caprichoso, Booke Club fue el nombre elegido.

En pocos meses, el Booke Club tenía 10 miembros, cuatro de las cuales se quedaron hasta el 2019. Diez se consideraron siempre óptimos, permitiendo una cena en diciembre y un descanso en enero. Si eran menos de 10, se programaba una película para un mes de discusión.

¿Cómo eran estas mujeres en 1964? Lo sé porque yo podría haber sido una de ellas. En 1964, tenía 28 años, era licenciada y madre de tres (pronto cuatro) niños pequeños. Sólo el destino de cómo las vidas convergen o se extrañan me tuvo en otro, pero bastante similar, club de lectura de Perth. Ese se desvaneció una vez que todos nuestros hijos estaban en la escuela y volvimos a trabajar o a estudiar.

Los miembros del Club de Libros tenían buen nivel educativo – la mayoría universitarias – lo que explica su familiaridad con el formato de tutoría. Pero no trabajaban seriamente fuera de casa. Muchas de ellas habían sido empleadas por el gobierno estatal y fueron despedidas en el momento en que se casaron. Era muy probable que se embarazaran pronto, ya que el control de la natalidad era limitado y no había guarderías.

Nuestro estilo de vida era razonablemente frugal y simple comparado con las generaciones recientes. En realidad, nadie usaba la palabra “estilo de vida” y las generaciones no tenían nombres. Éramos más independientes y mejor educadas que la mayoría de nuestras madres pero, en esta etapa, nuestras vidas no eran muy diferentes. Entre las primeras en ingresar en el club, sólo hubo dos divorcios, y un marido murió joven. Los otros matrimonios duraron hasta algunas muertes en los últimos años.

La membresía fluctuó cuando algunas se mudaron de los suburbios del interior de Perth. Algunas viajaron al extranjero, y a su regreso fueron bienvenidos al Club Booke. Las nuevas llegaron a través de al menos un vínculo con un miembro actual. Se consideró importante que el grupo discutiera sobre un posible miembro antes de que se le preguntara, y que la persona que actuara como “enlace” preparara a la recién llegada para las expectativas de la membresía. ¡Entrar en el Club Booke no debía ser tomado a la ligera!

La regla original de prohibir la discusión personal hizo del Club Booke un oasis, o tiempo muerto – tanto refrescante como terapéutico. Durante 55 años, 34 mujeres han fueron miembros del Club Booke, muy pocas durante menos de cinco años, y la mayoría durante décadas. Charm se retiró a finales de 2019. Considerando los cambios significativos y los importantes acontecimientos de la vida que todos debemos haber experimentado durante nuestra afiliación, se podría pensar que un grupo así proporcionaría mucho intercambio y apoyo emocional. Curiosamente, el Club Booke no ha sido realmente así. Un miembro recientemente semi-bromeó que no sabía nada sobre un divorcio y un nuevo matrimonio hasta que se terminó.

Creo que la adhesión a la regla original de prohibir la discusión personal hizo del Club Booke un oasis, o tiempo fuera – tanto refrescante como terapéutico. Cualquier preocupación o inquietud que uno pudiera tener, el Club Booke seguía siendo cómodamente el mismo.

Tengo ante mí el registro más antiguo sobreviviente del Club Booke – un libro de ejercicios andrajoso, cubierto de papel, con columnas prolijas, que abarca de 1973 a 1984. Por esto podemos agradecer en gran medida a Charm, cuyo liderazgo y amor por los números (tenía un título en matemáticas) le dio el trabajo de “tesorera”, al que pronto se unió June. Además de los nombres y el costo de los libros, hay detalles concienzudos sobre los pagos, las cantidades adeudadas y el “saldo en mano”.

Más de 500 libros han sido examinados en la vida del Club Booke. Fay, miembro desde la tercera reunión, ha hecho una gran cantidad de trabajo para mantener una lista de todo lo que hemos leído desde 1965, y ha continuado proporcionando actualizaciones anuales.

Los libros elegidos son en su mayoría ficción en prosa, pero también hemos tenido poesía, drama, biografías, sociología, viajes, historia, educación, psicología e incluso política”, escribió Connie, un miembro original, en su artículo sobre nosotros. El objetivo era siempre mantenerse al día, así como volver a visitar o conocer los clásicos. Así que vemos a autores como Thomas Hardy, Jane Austen, Virginia Woolf, Simone de Beauvoir y Henrik Ibsen esparcidos por las listas junto a los perdurables escritores modernos Patrick White, Thomas Keneally, Shirley Hazzard, Isabel Allende y Margaret Atwood – así como bestsellers de actualidad como Sebastian Barry, Lionel Shriver y Pat Barker.

Mientras que los miembros del Club Booke generalmente no han estado dispuestos a votar por los “favoritos” – creo que esto fue considerado bastante frívolo – lo hemos hecho dos veces. En la fecha de la votación más reciente, en 2015, los 10 miembros votaron sobre sus cinco libros más importantes de los últimos 36: Cutting for Stone (2009) de Abraham Verghese (cinco votos), The Rosie Project (2013) de Graeme Simsion (cuatro votos) y Burial Rites (2013) de Hannah Kent, The Hare with Amber Eyes (2010) de Edmund de Waal y Room (2010) de Emma Donoghue (todos con tres votos). A pesar de experimentar una amplia variedad de géneros y estilos, parece que los miembros del Club Booke todavía valoran más la ficción de calidad.

A veces el interrogador seleccionaba un pasaje corto para que lo estudiáramos o leyéramos en voz alta, o nos pedía que eligiéramos uno que nos pareciera gracioso, bien escrito o memorable. Muchas preguntas se referían a la calidad de la escritura, así como a aspectos literarios como la trama, la estructura y la voz. Por supuesto, siempre había la oportunidad de discutir los personajes – su representación, motivación, realismo, relaciones, y cómo los amábamos u odiábamos.

No creo que nadie haya venido sin leer el libro de principio a fin, al menos una vez. Mientras preparaba este relato, hablé individualmente con los otros nueve miembros sobre lo que el Club Booke ha significado para ellas y por qué pensaban que había sido tan duradero. La palabra que usaron con más frecuencia fue “serio”. Esas jóvenes madres en 1964 necesitaban una oportunidad para ejercitar diferentes partes de sus cerebros, abordar desafíos mentales y compartir sus pensamientos con otras. Descubrieron que el estudio y la discusión de la buena escritura era una forma de satisfacer estas necesidades. Gradualmente, sus vidas se expandieron a mundos fuera del hogar – títulos superiores, trabajo profesional y creativo, viajes, nietos. Mucho más tarde, sus vidas comenzaron a contraerse, pero el Club Booke mantuvo su valor durante todo el tiempo.

Los miembros también hablaron de la importancia de la estructura confiable – especialmente la formalidad de la discusión y el respeto mostrado por las diferentes opiniones. El requisito de acudir a una reunión bien preparada fue visto como una oportunidad para pensar profundamente de antemano y luego obtener nuevos puntos de vista de la discusión.

Creo que la anticuada cualidad de la dignidad también describe a estas mujeres, y explica la casi completa ausencia de peleas. No es de extrañar que todos los miembros crean que el fuerte amor por la literatura, la voluntad de escuchar y compartir, y el compromiso disciplinado nos ha mantenido en marcha.

Las decisiones siempre se tomaron democráticamente, con el respeto a las diferentes opiniones que se habían practicado durante años de discusiones de libros. Cuando se fijó la hora de inicio de las 10 de la mañana, algunos pensaron que los refrigerios podían ser más variados. Hubo un poco de experimentación con bollos y magdalenas, pero de alguna manera pronto volvimos a los sándwiches.

Las recientes necesidades de cambio han requerido cierta sensibilidad y gentileza, y los miembros han respondido admirablemente. El envejecimiento significa que la vista, el oído y la memoria declinan gradualmente y, para algunos, los atesorados desafíos de elegir un libro, investigar y preparar preguntas, incluso organizar una reunión, se estaban volviendo exigentes. Anteriormente, las mujeres del club simplemente se retiraban con cariñosas despedidas cuando creían que era el momento adecuado. Últimamente hemos animado a cualquiera a que renuncie a cualquier expectativa que le resulte difícil, y a que siga asistiendo a las reuniones con transporte y cualquier otro tipo de apoyo organizado. Durante los dos últimos años antes de retirarse del club, Charm no eligió un libro, sino que leyó todas las opciones y organizó cualquier reunión de discusión de películas. Otro miembro fundador, Jenny, ahora elige algo para leer, pero no prepara una serie de preguntas ni organiza una reunión. El tono de las reuniones se ha relajado un poco, pero la estructura formal sigue funcionando bien.

La pandemia de 2020 detuvo las reuniones y dio tiempo para la reflexión. Un miembro más se retiró. Australia Occidental tiene actualmente una baja tasa de infección, por lo que ocho de nosotros nos hemos vuelto a reunir alegremente. El único cambio es la simplificación de los refrigerios, con algunos miembros trayendo café para llevar. Estoy seguro de que si esto se hubiera imaginado en 1964, habría sido muy mal visto. Sin embargo, demuestra que, en su 56º año, el Club sigue cumpliendo sus objetivos originales con una admirable combinación de tradición, flexibilidad y compromiso.

Jill Lawson es miembro de la Sociedad Australiana de Psicología. Trabajó como psicóloga desde los 19 a los 80 años, principalmente en entornos educativos, desde el nivel preescolar hasta el de posgrado. También ha sido consejera voluntaria en un Centro de Apoyo al Cáncer. Enviudó después de más de 60 años de matrimonio, tiene cuatro hijos y vive en Perth, Australia Occidental.

Cómo y por qué leer y crear libros digitales para niños: una guía para los médicos de cabecera

How and Why to Read and Create Children's Digital Books: A Guide for Primary  Practitioners by Natalia Kucirkova

Natalia Kucirkova. How and Why to Read and Create Children’s Digital Books : A Guide for Primary Practitioners. Edtion ed.: UCL Press, 2018.

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Cómo y por qué leer y crear libros digitales para niños esboza formas eficaces de utilizar los libros digitales en los primeros años y en las aulas de primaria, y especifica el potencial educativo del uso de los libros y aplicaciones digitales en espacios físicos y comunidades virtuales. Centrándose especialmente en las aplicaciones y la lectura personalizada, Natalia Kucirkova combina la teoría y la práctica para argumentar que la lectura personalizada sólo se personaliza verdaderamente cuando es creada o co-creada por comunidades de lectura. Dividida en dos partes, la primera parte sugiere criterios para evaluar la calidad educativa de los libros digitales y estrategias prácticas para su uso en el aula. Se presta especial atención a las formas en que los libros digitales pueden apoyar las fortalezas y dificultades de los niños, las alfabetizaciones digitales y las habilidades lingüísticas y de comunicación. En la segunda parte se exploran los libros digitales creados por los niños, sus cuidadores, maestros y bibliotecarios, y Kucirkova también ofrece información sobre la forma en que los juguetes inteligentes, los materiales tangibles y las herramientas de realidad aumentada/virtual pueden enriquecer la lectura de los niños por placer.

¿De qué manera mantienen los bibliotecarios la conexión con los niños durante la pandemia?

How librarians keep kids learning during the pandemic | American Libraries Magazine. The Essentials, 2020

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La Biblioteca Pública de Oakland está abierta para ser recogida y devolución de préstamos en la acera, pero sus puertas permanecen cerradas. Pero, ¿qué pasa con las familias y los niños que dependen de las bibliotecas para algo más que para los libros? En esta entrega de The Essentials, podemos ver a una bibliotecaria infantil que trabaja para preservar lo que hace a la biblioteca tan especial.

Laura es la Bibliotecaria Supervisora de Servicios para Niños de la Biblioteca Pública de Oakland. Una de sus partes favoritas de ser bibliotecaria es interactuar con niños pequeños durante los populares eventos de la biblioteca.

En otro mundo, antes del confinamiento, los Storytimes se hacían de manera presencial. Los niños y sus familias se sentaban en un círculo alrededor del bibliotecario, quien los guiaba con canciones, rimas, movimientos de manos y, por supuesto, historias. Todo esto ayuda a desarrollar las habilidades de alfabetización.

En en el momento actual que se cerraron edificios muchos bibliotecarios han sido reasignados para trabajar en servicios de apoyo “Así que gran parte del personal de nuestra biblioteca ha estado trabajando actualmente en sitios de distribución de comidas y de productos”, explica Laura. “Cuando nuestras puertas se cerraron, el trabajo tuvo que hacerse en otro lugar”.

Sin embargo, todavía hay trabajo por hacer en la biblioteca. Laura y el resto del personal esencial que se ha quedado están tratando de mantener algunos de los servicios básicos de la biblioteca. Uno de los trabajos clave de un bibliotecario es responder a las preguntas de referencia. Además en esta nueva situación los servicios de información y referencia se han vuelto más urgentes. “Creo que los niños están realmente confundidos. No entienden realmente lo que es una pandemia, o por qué tienes que usar una máscara afuera”. “¿Qué está pasando ahí fuera? ¿Qué es Black Lives Matter, o qué son los disturbios de Stonewall?

Para ayudar a responder estas preguntas, Laura y su equipo hacen recomendaciones de libros y a menudo traen expertos. En junio tuvieron una invitada drag queen como anfitriona de una hora de historias para hablar sobre el orgullo LGBTQ.

También hacen videos que enseñan a los niños sobre los hábitos básicos que nos mantienen sanos. Uno de los primeros videos que la Biblioteca Pública de Oakland publicó en su página de youtube una vez que comenzó el confinamiento fue el de un bibliotecario cantando a la cámara para enseñar a los niños la forma correcta de lavarse las manos. La canción convierte todos los movimientos de lavado en divertidos movimientos de manos. Desde entonces, se han publicado más de cien nuevos videos, y cada semana se suben más. Es realmente importante para Laura que la biblioteca se sienta como un lugar seguro para aprender y explorar.

“Crecí en las Bibliotecas Públicas de Oakland”, dice. “Es realmente donde está mi corazón. Especialmente cuando creces en una familia de inmigrantes donde tus padres no sabían hablar en inglés, ¿verdad? Cuando ese es el idioma que se hablaba principalmente fuera de casa. Así que cuando vengo a la biblioteca, no sólo puedo conectarme con otros niños asiáticos que hablan mi lengua materna, sino también con otras personas que hablan inglés y que pueden ayudarme a entender este mundo en el que estoy creciendo. Donde, sí, mi vida hogareña es china, pero externamente, mi vida también es en inglés”. Para Laura, disponer de cuentos bilingües le ayudó a crecer y a comprometerse con el mundo. La Biblioteca Pública de Oakland fue también su primer trabajo. Y, cuando se preguntaba qué hacer con su carrera, fue un bibliotecario quien la ayudó a descubrir el camino. “Algunos de los bibliotecarios que trabajan en OPL básicamente me vieron crecer y ahora trabajo con ellos. Recuerdo que trabajé con un bibliotecario adolescente cuando estaba en la escuela secundaria, que siempre parecía entender todas las dificultades que uno tendría en la adolescencia. Y añade “Creo que eso me ayudó a ganar respeto por el bibliotecario y por lo que tenía que hacer. Porque no se trata sólo de dar recomendaciones de lectura, sino de toda esta interacción social. Construyes una gran relación con los adolescentes y los niños con los que trabajas.”

Desde marzo, cuando todas las sucursales físicas tuvieron que cerrar, Laura y su equipo se apresuraron para adaptar los recursos y servicios a la nueva situación. Las narraciones en video son solo una parte. También han estado proporcionando puntos de acceso a Internet a las familias que lo necesitaban. Y el Programa de Lectura de Verano, que normalmente se planifica con casi un año de anticipación, tuvo que ser reajustado en sólo unas semanas.

Una idea reciente se llama “Clases de arte en una bolsa”. Está reemplazando una serie de clases de arte que se suponía que la biblioteca debía dar presencialmente. “Cada bolsa contiene material de arte que permitirá a los niños y a las familias crear varios proyectos de arte”, explica Laura.

También están trabajando con donaciones de libros “Estamos trabajando en la distribución de libros gratuitos”, dice. “Y estamos contactando a nuestros socios comunitarios y a cualquiera que pueda estar involucrado con las familias en persona de alguna manera”. Si podemos poner un libro en manos de un niño para que tenga la oportunidad de leer y explorar… creo que hemos hecho nuestro trabajo”. “Y es como un recordatorio de que los niños todavía recuerdan que seguimos aquí y es reconfortante saber que están tan emocionados de poder seguir leyendo durante todo el verano y de venir a recoger un libro”

Incluso puedes contactar con un bibliotecario para obtener recomendaciones de lectura personalizadas. Laura dice que están intentando en la medida de lo posible recrear la atmósfera de la biblioteca.

Ahora que la escuela ha comenzado, Laura ha cambiado su enfoque para apoyar a los profesores que tienen la monumental tarea de adaptar un semestre entero a un modelo de aprendizaje a distancia. En el pasado, los bibliotecarios hacían muchas visitas a la biblioteca y a las clases. Este año están haciendo todo lo posible para que los libros lleguen a las manos de los niños… o a sus teléfonos. Esto incluye visitas a clases virtuales en Zoom, tutorías gratuitas en línea, clubes de libros después de la escuela, programas de artes y manualidades, e incluso programación STEM (ciencia, tecnología, educación y matemáticas).

Pero, a pesar de todos estos esfuerzos, la idea de la biblioteca como un refugio, que es tan importante, no puede ser totalmente replicada en línea porque el espacio en una bibliotecas es muy importante. “Lo siento mucho por los niños que ahora no tienen adónde ir”. Así que para los niños que realmente confían en la biblioteca como un espacio seguro o que la biblioteca se ha convertido en un lugar para ir con sus amigos… seguimos manteniendo los ojos y los oídos abiertos a las oportunidades de llegar a nuestros niños, familias y adolescentes, haciéndoles saber que seguimos aquí”. Todo lo que podamos hacer lo haremos, y esperamos el día en que podamos reabrir nuestros edificios y darles la bienvenida de nuevo”.