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Industria 4.0. 26 buenas prácticas en grandes empresas nacionales e internacionales

Industria 4.0. 26 buenas prácticas en grandes empresas nacionales e internacionales. Madrid: Orange y Evoca,

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La digitalización está transformando el sector industrial en su conjunto, dando lugar a nuevos métodos y procesos de producción, innovadores modelos comerciales y nuevos conceptos de productos.

Aunque la tecnología siempre ha sido motor de cambio de la industria, sobre todo en la mecanización de procesos, la digitalización va más allá, ya que supone un paso más en la transformación de toda la cadena de valor. Las tecnologías digitales, cada vez más inteligentes e interconectadas entre sí, transforman la manera en que las piezas y los productos son diseñados, fabricados, utilizados, mantenidos y entregados.

Es por ello que cuando se habla de Industria 4.0 no se hace referencia solo a la actividad de producción y fabricación propia de la industria manufacturera, sino que estamos hablando de un nuevo ecosistema conectado. La Industria 4.0 no trata solo la digitalización o la mecanización de procesos. Y por supuesto no comienza con la cadena de suministro y producción; su alcance requiere una mirada holística que integre todas y cada una de las partes, rediseñando la estructura y creando nuevos modelos de organización y de negocio. Del mismo modo, la experiencia nos indica que esta transformación implica que la evolución de la cadena de valor, dejará de ser lineal y secuencial para transformarse en un ecosistema abierto e interconectado que supondrá una revolución en la manera en que las empresas producen, colaboran y compiten.

Comparado con revoluciones tecnológicas anteriores, en las que la mecanización era el eje prioritario, la Industria 4.0 da un paso más al incorporar la digitalización de extremo a extremo, al tiempo que se integra el análisis de datos. Todo ello le confiere el apelativo de ecosistema inteligente. Pero esta transformación depende también de las políticas públicas, ya que llega a tener un impacto tanto a nivel macroeconómico como sectorial, alcanzando a todas y cada una de las organizaciones, incluyendo a los trabajadores, que se verán forzados a adaptarse si quieren aprovechar las oportunidades derivadas de las nuevas funciones y roles que emergerán dentro de la cadena productiva.

La industria ha ido evolucionando al tiempo que lo ha hecho la tecnología. Si bien es cierto que durante casi dos siglos, los cambios fueron mínimos, es en la década de los 80 del pasado siglo cuando, con la automatización electrónica y las IT, los cambios empiezan a acelerarse.

Industria 4.0: Fabricando el Futuro

Ana Inés Basco, Gustavo Beliz, Diego Coatz, Paula Garnero. «Industria 4.0: Fabricando el Futuro» . Ciudad de Buenos Aires: BID, 2018

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La economía global transita una nueva fase que se caracteriza por la digitalización y la conectividad. “INDUSTRIA 4.0. Fabricando el Futuro” explora los impactos de la denominada Cuarta Revolución Industrial sobre la producción manufacturera, el trabajo, las cadenas globales de valor y el comercio. La publicación reúne las voces de diversos especialistas que analizan los desafíos y oportunidades para la industria que conllevan tecnologías como Internet de las cosas, computación en nube, big data, inteligencia artificial e impresión 3D, entre otras. Asimismo, presenta los estudios de caso realizados sobre la experiencia de dos firmas argentinas que dan cuenta de los alcances de la trasformación digital: Tenaris, dedicada a la producción de tubos para la industria de petróleo y gas; y Sinteplast, dedicada a la fabricación de pinturas. “INDUSTRIA 4.0. Fabricando el Futuro” recorre estas experiencias, así como los aportes de la industria automotriz y de políticas públicas de fomento a la industria, como el caso alemán de “Industrie 4.0” y el “Mapa de ruta de la Industria 4.0” de México. De este modo, se propone ofrecer un marco para la comprensión de un fenómeno complejo cuyas consecuencias apenas se comienzan a vislumbrar.

El fenómeno “makerspace” en bibliotecas

Alonso Arévalo, J., López Melguizo, I. (2021). El fenómeno “makerspace” en bibliotecas. Revista Mi Biblioteca,17 (64), p. 52-58

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Un makerspace es un espacio de trabajo operado por la comunidad, a menudo “sin ánimo de lucro”, en el que las personas con intereses comunes pueden reunirse, socializar y colaborar, en torno a la informática, la maquinaria, la tecnología, la ciencia o el arte. El movimiento fabricante surgió de combinar las herramientas digitales y el intercambio de código abierto para crear objetos físicos y digitales. Las primeras manifestaciones de esta iniciativa se dieron en los espacios de “hackers” con membresía abierta que se hicieron populares en toda Alemania en la década de 1990 en la órbita del Chaos Computer Clubde Berlín (1981). Hay muchas razones positivas para ofrecer un makerspace en una biblioteca, que van desde proporcionar acceso a una amplia variedad de herramientas y tecnología, facilitar la interacción de grupo, el conocimiento y el intercambio de recursos; proporcionar un entorno abierto para la expresión de la creatividad y la innovación; creación de prototipos; empoderar a la comunidad; fomentar la colaboración comunitaria y la co-creación; desarrollo de la capacidad crítica y la toma de decisiones, impulsar la cultura del aprendizaje a lo largo de toda la vida, así como favorecer las relaciones intergeneracionales y la conexión social.

MakerSpaceUGR espacio de creación y prototipado. Planeta biblioteca 2021/05/05

MakerSpaceUGR espacio de creación y prototipado.

Planeta biblioteca 2021/05/05

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Esta semana hemos conversado con Javier Fernández, Profesor de Proyectos y Responsable de MakerSpaceUGR de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de la Universidad de Granada sobre la importancia y valor de los espacios de creación en la universidad, características del espacio, a quiénes sirve y cuál ha sido la recepción entre la comunidad universitaria, las herramientas disponibles, condiciones de uso y seguridad, y en que medida el espacio a conseguido los objetivos que se marcaron con su creación.

Makerspaces: Una introducción a los espacios de aprendizaje de la innovación

Freeney, Claire. “Makerspaces: An Introduction to Innovation Learning Spaces“. Think, 2016

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Cualquier escuela en cualquier lugar puede crear un programa de innovación. … Este libro está diseñado para proporcionar a los educadores de todos los niveles una guía sobre el movimiento Maker y dotarles de las herramientas necesarias para introducirlo en su propia escuela.

Makerspaces: una forma de llevar la cultura de la innovación a las comunidades

Makerspaces – a Less Known Way To Infuse a Culture of Innovation in Communities
The Sciences
, 18/03/2021

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La innovación suele atribuirse a los departamentos de investigación y desarrollo de las empresas, las instituciones académicas y otros laboratorios de investigación del sector privado y público. Pero los makerspaces están cambiando esta noción al facilitar que una comunidad de personas o “makers” innoven fuera de las rígidas estructuras formales de las instituciones científicas y tecnológicas. Estos “makers” están interesados en experimentar y crear cosas nuevas plasmando sus ideas en productos.

Los Makerspaces son talleres comunitarios en los que la gente puede acceder a las máquinas y herramientas necesarias para diseñar o fabricar cosas. Estas herramientas pueden ser tanto máquinas de fabricación de alta tecnología, como impresoras 3D, cortadoras láser y tornos, como herramientas tradicionales, como máquinas de coser, cinceles y martillos asociados a la artesanía de “baja tecnología”.

Los Makerspaces se conocen con diversos términos, como “hackerspaces” y “FabLabs”. La idea de disponer de un espacio físico que facilite el acceso a las herramientas necesarias para el diseño y la innovación surgió del Massachusetts Institute of Technology Centre for Bits and Atoms. Desde entonces, la cultura maker ha sido absorbida por la enseñanza de la ingeniería en los países occidentales para apoyar proyectos curriculares, extracurriculares e independientes de estudiantes, profesores y otras personas del mundo académico.

Un rasgo sorprendente que diferencia las actividades de los makerspaces de otras entidades con ánimo de lucro es su compromiso con la ética del intercambio abierto. Los miembros de los makerspaces comparten de buen grado ideas, diseños y conocimientos técnicos entre ellos, mostrando unas características únicas de camaradería y cooperación, a diferencia de los innovadores que trabajan en empresas de base tecnológica, que suelen recurrir a las patentes para proteger sus diseños de las copias.

En el caso de los makerspaces comunitarios estos se financian con cuotas mensuales, semanales o diarias que pagan los miembros para utilizar los servicios del espacio. Las máquinas de alta tecnología disponibles son caras y a menudo se financian mediante subvenciones, organizaciones benéficas y crowdfunding. Cuando estos espacios dependen de instituciones públicas como bibliotecas su uso es gratuito, si acaso se paga una tasa para cubrir gastos de mantenimiento.

Estos espacios podrían resultar especialmente útiles para quienes necesitan habilidades de pensamiento crítico y aprendizaje práctico en los campos de la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas (STEM). Así pues, en un típico espacio de creación pueden participar aficionados que fabrican cosas para su realización personal, estudiantes que llevan a cabo proyectos educativos, emprendedores en ciernes y agentes de cambio social.

Industria 4.0, makerspaces y bibliotecas universitarias

Industria 4.0, makerspaces y bibliotecas universitarias. En el congreso de IFLA – LAC. Martes 27 de abril a las 17h de España y 11 horas de Chile

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Industria 4.0 es un concepto que se originó en Alemania y se utiliza a menudo para describir las “fábricas inteligentes” impulsadas por datos, con IA y conectadas en red, como los precursores de la cuarta revolución industrial. Estas dos tendencias pueden ser dispares, pero al mismo tiempo, se dan muy claras sinergias de que entre ellas, ambas se pueden auto reforzar para afrontar los retos que la digitalización industrial que permita generar en las PYMES, las cadenas de valor, la fuerza de trabajo y el impulso social necesario para apoyar una industria local más eficiente y sostenible. Por eso es tan importante ayudara crear infraestructuras alternativas (makerspaces) que reúnan a los fabricantes y los constructores para crear una innovación colaborativa que pueda hacer prosperar en nuevas oportunidades de negocio y mitigar el las externalidades negativas de las innovaciones tecnológicas.

Industria 4.0 y espacios makerspaces en bibliotecas universitarias. Planeta Biblioteca 2021/04/28.

Industria 4.0 y espacios makerspaces en bibliotecas universitarias. Planeta Biblioteca 2021/04/28.

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Industria 4.0 es un concepto que se originó en Alemania y se utiliza a menudo para describir las “fábricas inteligentes” impulsadas por datos, con IA y conectadas en red, como los precursores de la cuarta revolución industrial. La idea detrás de la Industria 4.0: poder crear redes de fabricación ágiles y adaptativas que puedan responder a las fluctuaciones rápidas del mercado, es una parte importante de cómo los fabricantes mantendrán el éxito a medida que avanzan hacia una nueva Revolución Industrial. El éxito en la Industria 4.0 comenzará en el aula, donde los estudiantes deberán aprender a estar preparados para los desafíos tecnológicos en constante cambio que enfrentarán al graduarse

Reimaginado la biblioteca pública

“La importancia de las bibliotecas es diferente en cada comunidad, y comprender cómo las bibliotecas prestan servicios específicos a sus miembros, y cómo se convierten en centros de sus comunidades, es una parte integral del rompecabezas. Todas las bibliotecas deberían volver a imaginarse a sí mismas, no en el vacío, sino como una organización comunitaria con un papel único y esencial. Hacerlo nos ayudará a responder no sólo a la pregunta de si las bibliotecas son importantes ahora, sino también a entender cómo seguirán siendo importantes en el futuro.”

Re-Imagining Public Libraries
Mantra Roy

¿Cómo prosperan las bibliotecas en el nuevo entorno social?

Libraries Are Thriving In The New Social Order – Global Furniture Group
Canada Architecture News – Dec 24, 2020 – 19:05

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Con un poco de lectura entre líneas, queda claro que las bibliotecas no están muertas. Esta serie de dos partes explorará cómo las bibliotecas evolucionan junto a sus comunidades para reflejar las necesidades actuales.

Parte 1: La adaptabilidad de la biblioteca

En una época en la que los lectores electrónicos son habituales en el transporte público, en la que los famosos prestan sus voces a los audiolibros de Harry Potter, en la que se pueden pedir libros a precios asequibles desde la comodidad del hogar y en la que los años de recortes en la financiación pública han sido la norma, se podría pensar que la biblioteca tradicional está en vías de extinción. Sin embargo, al igual que los discos de vinilo o las cámaras Polaroid, las estadísticas muestran ahora que las bibliotecas están experimentando un resurgimiento en el siglo XXI, gracias en gran parte a los millennials.

Las encuestas realizadas por Gallup y Pew demuestran que la visita a la biblioteca ha sido la actividad cultural más común para los estadounidenses en los últimos años. Estas encuestas también sugieren que los jóvenes de 18 a 29 años acuden a las bibliotecas más que cualquier otro grupo demográfico. En relación con esta tendencia, la directora de la Biblioteca Pública de Fort Worth, Manya Shorr, ofreció las siguientes reflexiones:

“La biblioteca siempre ha sido un lugar donde la comunidad se reúne y se conecta, y esto no ha cambiado en los últimos años. Siendo los millennials los usuarios número uno de las bibliotecas públicas, está claro que incluso las generaciones que han pasado toda su vida en línea siguen anhelando la conexión comunitaria en persona”.

Si bien es cierto que hay otras opciones para eventos o talleres comunitarios, como bares y cafés, las bibliotecas mantienen una ventaja significativa: son gratuitas. La biblioteca sigue siendo un extraño foro público en el que no hay que preocuparse de pagar por nada, a menos que se tengan libros atrasados. Además, las bibliotecas son un lugar donde todo el mundo es bienvenido.

“Esto significa que existe la oportunidad de estar expuesto a personas de diferentes valores, estilos de vida y puntos de vista. Y en una sociedad polarizada como la nuestra, esto es más importante que nunca”, afirma Manya.

Está claro que la biblioteca sigue siendo un elemento básico de la comunidad y un lugar idóneo para buscar nuevos conocimientos y estímulos cerebrales, incluso para los mileniales amantes de la tecnología. Para ver el respeto eterno que las bibliotecas siguen teniendo en todo el mundo, podemos fijarnos en el cuidado, la financiación y los recursos invertidos en algunas de las bibliotecas más emblemáticas del mundo, como la Biblioteca Tianjin Binhai de China, la Biblioteca Carturesti Carusel de Rumanía o la Biblioteca Municipal de Derecho de Alemania. Para entender mejor cómo las bibliotecas se han ganado su estatus cultural, echemos un vistazo a su desarrollo histórico.

La evolución de la biblioteca moderna

Entonces, ¿cómo han seguido prosperando las bibliotecas en una época en la que la información es tan fácil de conseguir a distancia? Si miramos a la historia, la respuesta está en el hecho de que las bibliotecas siempre han evolucionado junto a las ciudades y los barrios a los que sirven, adaptándose a las necesidades de la comunidad y haciéndose cada vez más accesibles en el proceso. A principios del siglo XIX, por ejemplo, la mayoría de las bibliotecas no permitían que los usuarios simplemente pasaran por ellas y buscaran la última obra de Dickens. En su lugar, los visitantes dependían mucho más de los bibliotecarios para obtener información, ya que los libros estaban organizados en estantes inaccesibles por atributos superficiales, como el tamaño o la fecha de adquisición.

Todo esto cambió en 1876, cuando el pensador estadounidense Melvil Dewey introdujo un nuevo sistema bibliotecario conocido como Clasificación Decimal Dewey. Con el nuevo sistema de Dewey, los libros ya no se colocaban en las estanterías por atributos superficiales, sino que se organizaban por temas específicos a los que se asignaban rangos de números. Los textos religiosos, por ejemplo, estarían entre el 200 y el 300. Con el tiempo se desarrolló una versión estandarizada de la clasificación original de Dewey y la introducción de las estanterías de acceso abierto permitió que cualquier persona familiarizada con el sistema pudiera explorar libremente la biblioteca. A su vez, el papel del bibliotecario evolucionó hacia el de un científico de la información, clasificando libros y ayudando a los visitantes a encontrar información útil.

En la actualidad, hemos llegado a una nueva fase de la historia de las bibliotecas. Ahora, sin embargo, la evolución no se sitúa en el ámbito de la ciencia de la información, sino en el diseño de la biblioteca. Dado que se puede acceder a tanta información en otros lugares, se está poniendo mayor énfasis en el diseño y la practicidad de las propias instalaciones de las bibliotecas, con el fin de satisfacer los deseos de la comunidad, que cambian continuamente. Como siempre ha sucedido, las bibliotecas siguen evolucionando junto a las necesidades de sus usuarios, aunque esta vez de forma más centrada en el estilo y el diseño. En palabras de Shorr “El espacio en la biblioteca del siglo XXI es escaso, y el diseño de los nuevos edificios es fundamental. Ya no son los libros los que se llevan el mejor espacio y la luz natural; ahora se ponen asientos cómodos, laboratorios, programas de actividades o de conferencias, etc.”.

Cómo las bibliotecas siguen siendo relevantes

Las bibliotecas existen, literalmente, desde hace siglos. Las grandes bibliotecas antiguas de Alejandría o Constantinopla se construyeron con un espíritu de grandiosidad destinado a inspirar un sentimiento de asombro hacia la búsqueda del conocimiento. Mucho más tarde, el sistema de Clasificación Decimal Dewey ofreció una mayor accesibilidad a las bibliotecas, lo que llevó a la introducción de salas de lectura y, actualmente, de zonas para ordenadores. Las bibliotecas se han adaptado constantemente a los obstáculos físicos y conceptuales en constante evolución.

En los últimos tiempos, hemos asistido a un enfoque cada vez más creativo y reflexivo del aspecto de la biblioteca del siglo XXI. Cada vez más, los bibliotecarios y diseñadores tienen en cuenta las emociones que esperan evocar, la forma en que se utilizarán los distintos espacios y la finalidad última de la biblioteca dentro de la comunidad a la hora de conceptualizar el diseño. Las bibliotecas actuales suelen ofrecer un entorno ligero, divertido y estético, al tiempo que incorporan las tecnologías modernas a las que se han acostumbrado las últimas generaciones. Desde el mobiliario ergonómico, pasando por los espacios de trabajo colaborativo, hasta la señalización de los aparcamientos, casi ningún elemento de diseño queda sin contemplar.

Todos conocemos el estereotipo familiar del bibliotecario tenso cuyo dedo descansa permanentemente perpendicular a los labios mandando callar constantemente. Pero hoy en día, ese tropo casi ha desaparecido. Las bibliotecas ya no son sólo espacios tranquilos para la investigación y el estudio individuales intensos. Más bien, muchas bibliotecas acogen ahora talleres, encuentros e incluso cursos que contribuyen a reforzar el sentimiento de identidad de la comunidad. La Biblioteca Pública de Jefferson City es un ejemplo perfecto, ya que proporciona a la comunidad acceso a materiales educativos, culturales y recreativos a través de libros, ordenadores y programas de divulgación comunitaria.

En 2020, dado el enorme impacto del COVID-19, las comunidades de todo el mundo están experimentando más que nunca los efectos del cierre de bibliotecas. Para muchas comunidades, las bibliotecas proporcionaban un espacio cálido para quienes experimentaban la falta de hogar o la inestabilidad de la vivienda. Además, las bibliotecas suelen ofrecer Internet gratuito, servicios sociales y préstamo de suministros en general, servicios que pueden tener un impacto positio para las familias de bajos ingresos.

Sin embargo, los últimos meses han demostrado, una vez más, la naturaleza adaptable de las bibliotecas y de quienes las dirigen. En respuesta a la crisis del COVID-19, algunas bibliotecas han aumentado sus recursos en línea, incluyendo libros electrónicos, cursos en línea, revistas digitales, podcasts y más. Además, se ha producido un aumento de los eventos virtuales organizados por las bibliotecas, incluidos los momentos de lectura de cuentos en familia. En lugares como San Francisco, algunos edificios de las bibliotecas han servido incluso como centros de atención de emergencia para los niños de familias con bajos ingresos y para los que tienen padres que atienden servicios sanitarios y esenciales en la primera línea de combate contra el virus. Todos estos factores apuntan al espíritu eternamente resistente y evolutivo de la biblioteca como institución comunitaria.

De la mano de la implicación comunitaria, las bibliotecas siempre han mantenido el compromiso de proporcionar información de forma segura y profesional, lo que se hizo aún más importante con la llegada de Internet. Como describió Shorr:

“Es innegable que Internet ha cambiado todas las empresas e instituciones del planeta, y las bibliotecas no son una excepción. Hace veinte años, nos convertimos en el lugar al que la gente acudía para utilizar los ordenadores e internet, y como somos profesionales de la información, nos convertimos en los expertos en cómo utilizar internet de forma segura y cómo evaluar si la información que se encuentra allí es verdadera y útil”.

Está claro que las bibliotecas son espacios muy adaptables. A medida que los tiempos cambian, las bibliotecas cambian con ellos, y los miembros de la comunidad -sobre todo los millennials- han adoptado esta adaptabilidad, permitiendo que las bibliotecas sigan floreciendo después de cientos de años.

Parte 2: Las bibliotecas como componentes integrales dentro de las instituciones educativas

Las bibliotecas siempre han sido una parte esencial de la educación superior y, a pesar de la integración de la tecnología en otros ámbitos de las instituciones educativas, como las aulas y las salas de conferencias, las bibliotecas y la información analógica siguen siendo absolutamente necesarias. En la segunda parte de nuestra serie sobre el desarrollo histórico y el resurgimiento de las bibliotecas, se analiza más de cerca la evolución de la biblioteca como institución fundamental en los espacios educativos. Reconociendo las necesidades cambiantes de los estudiantes, muchas bibliotecas escolares se han alejado de los diseños tradicionales para incluir pequeños espacios de estudio y salas de conferencias donde los grupos de estudiantes pueden trabajar juntos en sus tareas. Estas salas suelen estar totalmente equipadas con proyectores, pantallas inteligentes y otras herramientas para facilitar el trabajo en grupo. Como describe la directora de la Biblioteca Pública de Fort Worth, Manya Shorr:

“Antes se esperaba que toda la biblioteca estuviera en silencio. Ahora, la mayoría de las bibliotecas públicas asumen que la biblioteca será ruidosa y que si alguien necesita un espacio tranquilo, utilizará una sala de estudio o de conferencias”.

Los conceptos fundamentales de la biblioteca escolar siempre han sido el fomento de la alfabetización, la ampliación del conocimiento y el amor por la lectura. Aunque estos conceptos siguen siendo constantes, no cabe duda de que la biblioteca escolar ha evolucionado notablemente para reflejar los cambios en las tecnologías y los estilos de aprendizaje. Muchas bibliotecas escolares han adoptado un espíritu más colaborativo, incorporando salas de estudio en grupo con muebles que pueden moverse o reagruparse para apoyar la colaboración. El Bernards High School y el York School son grandes ejemplos de estos entornos de aprendizaje cada vez más colaborativos. Muchas bibliotecas escolares también han adoptado los espacios Maker o las estaciones de creación. Inspirados por el “movimiento Maker”, este tipo de oportunidades de aprendizaje incluyen actividades STEM, creativas y de codificación.

Por supuesto, la inclusión e integración de la tecnología ha sido una parte importante de la evolución de la biblioteca escolar. Aunque los ordenadores han sido un elemento básico en las bibliotecas durante algún tiempo, las bibliotecas escolares se han convertido en entornos mucho más flexibles en lo que respecta a la tecnología. Además de tabletas y Chromebooks, muchas bibliotecas escolares también tienen tecnología de vanguardia para inspirar la creatividad de vanguardia. Esto incluye características como proyectores interactivos, impresoras 3D, cámaras digitales e incluso pantallas verdes.

La importancia de la comodidad es otro factor que no se pasa por alto en las bibliotecas escolares modernas. Aunque las nuevas tecnologías han aportado grandes avances educativos a la biblioteca, ésta debe seguir siendo un lugar acogedor para los estudiantes. Muy a menudo, las bibliotecas cuentan con cómodos asientos de estilo lounge en un rincón acogedor para que los estudiantes se sumerjan en la lectura. Más allá del sillón tradicional, algunas bibliotecas ofrecen tipos de asientos más activos, como pelotas de ejercicio o taburetes oscilantes, que pueden ayudar a algunos estudiantes a mantenerse concentrados. Además, algunas bibliotecas incluso ofrecen zonas de trabajo o mesas de pie para aquellos estudiantes que prefieren estirarse mientras trabajan en actividades creativas.

Además del espacio de la biblioteca, los bibliotecarios también se comprometen de forma más colaborativa y dinámica con la experiencia de la biblioteca escolar moderna. Los bibliotecarios suelen participar en la enseñanza en equipo, apoyando el aprendizaje en todas las asignaturas y grados. Pueden impartir clases sobre ciudadanía digital, alfabetización informativa y otros temas esenciales, como la citación de fuentes y la seguridad en línea. Los bibliotecarios también pueden ofrecer formación al personal, incluyendo nuevos recursos y tecnologías a través del desarrollo profesional extraescolar.

Con todo este trabajo de creación, investigación y colaboración, las bibliotecas escolares y públicas ya no son los entornos silenciosos que eran antes. Los dedos que antes callaban ahora están ocupados pasando por las tabletas o bajando las pantallas de los proyectores. Las bibliotecas actuales suelen bullir de actividad, creatividad y entusiasmo, y se han convertido en animados centros comunitarios de colaboración, aprendizaje y trabajo. Las bibliotecas han aprendido a adaptarse sin problemas a las normas cambiantes y seguirán haciéndolo en las próximas décadas. Está claro que están aquí para quedarse.

Como nota final, no se puede ignorar el impacto de los tiempos actuales cuando se trata de la evolución de la biblioteca. Como se mencionó en la parte 1, el Covid-19 ha tenido sin duda un impacto significativo en el funcionamiento de las bibliotecas, y esto no es diferente en el sector educativo. Muchos colegios han instalado plexiglás en las bibliotecas y en las zonas de recepción para proteger a los estudiantes y al personal. Las bibliotecas también introducen espacios de estudio rediseñados para el distanciamiento físico, con muebles más separados. Algunas incluso han introducido sofisticados mecanismos de limpieza, como la máquina desinfectadora de material bibliotecario Nebula, que puede esterilizar de 3 a 5 libros por minuto, para que los materiales puedan volver a circular de la forma más rápida y segura posible.

El auge de Covid-19 ha supuesto un pequeño revés para la nueva era de las bibliotecas prósperas y colaborativas, aunque ciertamente no significa su fin. Es probable que la institución se apoye más en la digitalización y los recursos en línea por el momento, pero, como ha demostrado la historia, las bibliotecas deberían ser capaces de adaptarse y salir de esta era tan fuertes como siempre.