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Recursos tecnológicos en los espacios de creación (makerspaces) de las bibliotecas universitarias de Estados Unidos.

Students working with 3D printer, laser cutter, and electronics in a library makerspace
Students collaborate on 3D printing, laser cutting, and electronics projects in a library makerspace.

Kotuła, S. D. (2026). An exploratory study of technological resources in makerspaces at academic libraries in the United States. The Journal of Academic Librarianship, 52, 103325. https://doi.org/10.1016/j.acalib.2026.103325

Este estudio exploratorio analiza la presencia, la infraestructura tecnológica, los modelos de personal y los servicios de apoyo al usuario en los makerspaces ubicados dentro de bibliotecas universitarias en los Estados Unidos.

La investigación tomó como base una muestra representativa de 436 instituciones educativas pertenecientes al Best National University Rankings de 2025, de las cuales se identificaron 138 bibliotecas universitarias con espacios de fabricación digital y creación activa, lo que representa aproximadamente el 32% de adopción. Este porcentaje se mantiene muy estable en comparación con mediciones previas realizadas en 2023, lo que sugiere una etapa de consolidación e institucionalización de estos entornos dentro de la infraestructura bibliotecaria universitaria en lugar de una expansión acelerada.

En cuanto al inventario y categorización de recursos tecnológicos, el estudio agrupa el equipamiento en cinco áreas funcionales clave: medios y producción de contenidos, herramientas vocacionales/artesanales, fabricación digital, tecnologías emergentes/especializadas, y electrónica/sistemas embebidos. Aunque la categoría de producción de medios abarca la mayor variedad tipológica de herramientas (41 tipos distintos), la fabricación digital destaca como la más extendida y presente entre las instituciones analizadas. Las impresoras 3D, máquinas de corte y herramientas textiles (como máquinas de coser y remalladoras) constituyen los recursos nucleares más comunes, estando presentes en un rango de entre 53% y 72% de los makerspaces estudiados. Esta convergencia muestra un modelo que equilibra las tecnologías de prototipado rápido digital con actividades artesanales y de manufactura tradicional.

El análisis cuantitativo revela un patrón de distribución de infraestructura de «cola larga» (long tail), donde un conjunto estándar y muy homogéneo de herramientas compone el núcleo básico de casi todos los espacios. Por el contrario, los recursos de tecnología avanzada o altamente especializados —tales como paredes de video para visualización masiva de datos, laboratorios de inteligencia artificial, simuladores de vuelo, mesas de disección virtual o estaciones de mapeo GIS— están concentrados de manera marginal en menos del 3% de las instalaciones. Esto demuestra que la singularidad, la capacidad de innovación interdisciplinaria y la identidad propia de cada biblioteca dependen de un nicho periférico de equipamiento adaptado a sus prioridades institucionales concretas, mientras que su infraestructura base sigue un patrón común.

Respecto a la gestión operativa, la investigación constata la ausencia de un modelo organizativo o de personal estandarizado. Las estructuras de trabajo abarcan desde la gestión unipersonal a cargo de un bibliotecario o especialista técnico, hasta modelos basados en docentes universitarios o equipos dinámicos apoyados por estudiantes de grado y posgrado. Asimismo, se identifican modelos orientados a la comunidad o al compromiso profesional que integran mentores externos, exalumnos y voluntarios. En el ámbito del servicio, las bibliotecas suelen aplicar una modalidad combinada que abarca el acceso autónomo previa capacitación en seguridad, talleres grupales para el desarrollo de competencias prácticas y, en menor grado, la integración activa de proyectos de makerspace dentro del plan de estudios formal de las universidades.

Espacio creativo “La Más Cromática” con Lur Barrios. Planeta Biblioteca 2026/06/24.

Espacio creativo “La Más Cromática” con Lur Barrios

Planeta Biblioteca 2026/06/24.

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La entrevista a Lur Barrios refleja una propuesta cultural original y profundamente humana a través de «La Más Cromática«, un espacio creativo donde el color se convierte en herramienta de expresión, aprendizaje y transformación personal. Lur plantea la creatividad como un refugio abierto a personas de todas las edades, en el que el arte sirve para explorar emociones, fortalecer la autoestima y desarrollar una mirada más consciente sobre el mundo visual que nos rodea. Frente a un contexto cada vez más marcado por la digitalización y la inteligencia artificial, el proyecto reivindica el valor de la experiencia presencial, la experimentación artística y el encuentro comunitario, consolidándose como un lugar donde la creación conecta sensibilidad, cultura y desarrollo personal.

LA MÁS CROMÁTICA

en calle Sánchez Llevot Nº 2

(Salamanca 37005)

Tlf: 681 93 81 45

Cambio de imagen de la Biblioteca Pública de Ottawa

Abebe, Abyssinia. 2026. “Breaking down the Ottawa Public Library’s rebrand and its numbers.” Ottawa Citizen. 10 de mayo de 2026. https://ottawacitizen.com/news/ottawa-public-library-rebrand

Ante la disminución del préstamo de libros físicos y las visitas presenciales a sus 33 sucursales, la Biblioteca Pública de Ottawa está redoblando sus esfuerzos para renovar su imagen. Esta renovación la posiciona como un «tercer espacio» para sus usuarios.

El artículo analiza en profundidad el proceso de cambio o actualiza su identidad de marca (rebranding) de la  Ottawa Public Library (OPL), un sistema bibliotecario que está redefiniendo su papel en la comunidad en un contexto de transformación digital, cambios en los hábitos de lectura y descenso del uso tradicional del libro impreso. La nueva estrategia de marca no se limita a un cambio visual o estético, sino que forma parte de una reorientación institucional más amplia que busca posicionar la biblioteca como un “tercer espacio” comunitario: un lugar intermedio entre el hogar y el trabajo donde las personas puedan reunirse, aprender, interactuar y participar en actividades culturales y sociales.

Uno de los ejes centrales del artículo es el análisis de los datos que contextualizan esta transformación. Aunque la OPL ha experimentado un descenso en los préstamos de libros físicos y en las visitas presenciales a sus 33 sucursales, simultáneamente se observa un incremento en otros indicadores de uso, como el crecimiento del número de tarjetas de usuario y la expansión de los servicios digitales. Este contraste evidencia un cambio estructural en la forma en que los usuarios se relacionan con la biblioteca: menos centrado en la circulación tradicional de libros y más orientado hacia el acceso a servicios, espacios de estudio, recursos digitales y actividades comunitarias.

El cambio se interpreta como una respuesta estratégica a esta evolución. La nueva identidad visual y discursiva de la OPL enfatiza valores como la accesibilidad, la inclusión, la curiosidad y la conexión comunitaria. La biblioteca deja de presentarse exclusivamente como un depósito de libros para consolidarse como una plataforma de servicios culturales y educativos más amplia. Esta redefinición incluye también un esfuerzo por reforzar la percepción de la biblioteca como un espacio acogedor, flexible y adaptado a diversas necesidades sociales.

El artículo también subraya la dimensión simbólica del cambio. Elementos como el nuevo diseño de marca, la comunicación institucional y las campañas asociadas buscan reforzar la idea de que la biblioteca es un espacio vivo y en transformación. El concepto de “tercer espacio” se convierte en el eje conceptual que articula esta nueva etapa, alineándose con tendencias internacionales en biblioteconomía que redefinen las bibliotecas como infraestructuras sociales más que como simples centros de préstamo.

OPL no es un caso aislado, sino un ejemplo representativo de cómo las bibliotecas públicas están adaptándose a un ecosistema informacional cambiante. La transición hacia servicios híbridos, la centralidad de la experiencia del usuario y la necesidad de justificar su relevancia social en la era digital aparecen como desafíos comunes en muchas instituciones bibliotecarias contemporáneas.

Más allá del concepto: el “tercer lugar” como infraestructura real de conexión social

Peinhardt, Katherine. “What Is a Third Place? Beyond the Buzzword to True Social Connection.Project for Public Spaces, 6 de marzo de 2026. Acceso al artículo

El artículo defiende que los terceros lugares no son simplemente espacios físicos, sino una forma de infraestructura social imprescindible. En ellos se construye comunidad, se combate la soledad y se fortalece la vida democrática. Su valor radica en algo aparentemente simple pero profundamente transformador: la posibilidad de encontrarse con otros y conversar.

El artículo parte de una constatación preocupante: el aumento de la soledad y el debilitamiento de los vínculos sociales en las sociedades contemporáneas. En este contexto, cobra relevancia el concepto de “tercer lugar” (third place), formulado por el sociólogo Ray Oldenburg para referirse a aquellos espacios distintos del hogar (primer lugar) y del trabajo (segundo lugar) donde se desarrolla la vida social cotidiana. Estos espacios —como cafés, parques, bibliotecas o mercados— son esenciales porque permiten encuentros informales, repetidos y voluntarios que sostienen el tejido comunitario.

Sin embargo, el texto advierte que el término se ha banalizado. No cualquier espacio público o comercial puede considerarse un verdadero tercer lugar. Para que lo sea, debe reunir ciertas condiciones: accesibilidad, regularidad, comodidad y, sobre todo, la posibilidad de conversación espontánea. El rasgo clave no es el diseño físico, sino lo que ocurre en él: la interacción social. Oldenburg subraya que la conversación es la actividad central, el medio a través del cual se construyen identidades, relaciones y sentido de pertenencia.

El artículo propone analizar los terceros lugares a través de un modelo que incluye “inputs” (condiciones necesarias), “actividades”, “outputs” (resultados medibles), “outcomes” (efectos sociales) e “impactos”. Entre los elementos fundamentales destacan la proximidad, la flexibilidad y la informalidad. No requieren necesariamente programación estructurada: basta con ofrecer un entorno donde la gente pueda encontrarse, permanecer y conversar. Elementos como los perros en un parque o el arte urbano pueden actuar como catalizadores de interacción —lo que se denomina “triangulación”— facilitando el inicio de conversaciones entre desconocidos.

En términos de resultados, un buen tercer lugar se reconoce porque genera hábitos de uso y comunidades de “habituales” (regulars). La repetición de encuentros favorece la confianza, la familiaridad y la construcción de relaciones duraderas. Además, estos espacios deben promover la mezcla social: cuanto más diversas sean las interacciones entre personas de distintos orígenes, mayor será su valor como auténticos lugares de comunidad.

Uno de los aportes más relevantes del texto es la idea de que los terceros lugares crean “capital social de puente” (bridging social capital), es decir, conexiones entre personas que no pertenecen al mismo entorno social. Esto implica una cierta “nivelación social”, donde jerarquías y diferencias pierden peso, facilitando relaciones más horizontales. Asimismo, generan fenómenos como la vigilancia informal (“ojos en la calle”), que contribuye a la seguridad y al cuidado colectivo del espacio.

El impacto de estos lugares trasciende lo social inmediato. El artículo destaca su papel en la salud física y mental, la cohesión social y la resiliencia comunitaria. Las comunidades con fuertes lazos sociales —sostenidos en parte por terceros lugares— responden mejor ante crisis como desastres naturales o pandemias. Además, estos espacios fomentan el debate cívico, la participación democrática y la circulación de ideas, elementos esenciales para sociedades abiertas y pluralistas.

Finalmente, el texto reflexiona sobre su declive en la actualidad. Factores como la comercialización, la falta de accesibilidad o los cambios en los hábitos de vida han reducido la disponibilidad de estos espacios. Frente a ello, se plantea la necesidad de preservarlos y reinventarlos, incorporando sus principios en nuevos entornos, tanto físicos como digitales. No obstante, advierte que no pueden crearse artificialmente de forma inmediata: su éxito depende del uso continuado, de la comunidad que los habita y de la calidad de las interacciones que allí se producen.

Tendencias en los espacios y diseño en bibliotecas con Julio Alonso Arévalo. Planeta Biblioteca 2026/03/25

Tendencias en los espacios y diseño en bibliotecas con Julio Alonso Arévalo

Planeta Biblioteca 2026/03/25

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En el programa se realiza un recorrido por la evolución histórica de las bibliotecas, desde sus orígenes como espacios cerrados dedicados a la custodia del conocimiento en la Antigüedad y la Edad Media hasta su transformación en instituciones abiertas y accesibles tras la invención de la imprenta; en la era digital, estas se reinventan como centros de aprendizaje, colaboración y acceso tecnológico, manteniendo su función social de conexión con la información y evidenciando un cambio de paradigma desde modelos centrados en el libro hacia otros enfocados en el usuario y el aprendizaje; así, los espacios actuales se caracterizan por su flexibilidad, diversidad y base tecnológica, incorporando zonas colaborativas, makerspaces, áreas de descanso, espacios infantiles y programación cultural, al tiempo que se conciben como infraestructuras sociales y “terceros espacios” que fomentan la inclusión, la participación ciudadana y el bienestar comunitario, apostando finalmente por un diseño sostenible, personalizado y orientado a la experiencia del usuario, plenamente integrado en el entorno urbano y social.

Makerspaces y bibliotecas

Alonso-Arévalo, J.. Makerspaces y bibliotecas. Editorial UOC., 2019

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Si una palabra define con acierto el mundo de la información, esa es cambio. Las bibliotecas, como parte esencial del ecosistema informativo, están inmersas en un proceso acelerado de transformación de muchos de los valores y conceptos que históricamente han definido qué es una biblioteca. Esta evolución impacta directamente tanto en lo que hacemos como en la manera en que lo hacemos.

En el momento actual, cuando la mayor parte de la información es accesible a través de la red y la biblioteca empieza a perder la exclusividad como uno de los principales proveedores de información para su comunidad, la estrategia fundamental de la biblioteca del siglo XXI consiste en ofrecer aquello que Internet no puede proporcionar: convertirse en un espacio de encuentro para aprender, compartir experiencias y socializar.

De este modo, las bibliotecas más innovadoras —sin renunciar a su esencia— están reimaginando sus espacios para convertirse en lugares convocantes y dinamizadores de sus comunidades. ¡El movimiento maker está en marcha!

Volver a Gutenberg: un makerspace universitario rescata el arte del libro tradicional

KMUW. 2026. “A New Makerspace Teaches WSU Students the Craft of Classic Book-Making.” KMUW, 16 de enero de 2026. https://www.kmuw.org/the-range/2026-01-16/a-new-makerspace-teaches-wsu-students-the-craft-of-classic-book-making?utm_source=flipboard&utm_content=topic/makerspaces

Robert L. Cattoi Book Technologies Lab, un nuevo espacio de creación (makerspace) en Wichita State University que permite a los estudiantes explorar de primera mano cómo se fabrican los libros tradicionales.

Situado en el sexto piso de Lindquist Hall, este laboratorio reúne herramientas históricas de encuadernación y tipografía, como tabletas de cera, máquinas de imprenta clásicas, plumas de ave con tintero y máquinas de escribir antiguas, con el objetivo de ofrecer una experiencia más tangible de los procesos que hay detrás de un libro físico.

Los estudiantes, guiados por la profesora asociada de inglés Katie Lanning y su colega Fran Connor, tienen la oportunidad de practicar técnicas de impresión tradicionales, como utilizar una réplica de una prensa de tipos al estilo de Gutenberg, lo que implica colocar cada letra en la plancha (alineada de forma invertida), entintarla cuidadosamente y accionar la prensa para transferirla al papel. Esta experiencia práctica ayuda a los estudiantes a comprender que la materialidad de un texto —cómo se compone cada letra y espacio— influye profundamente en la lectura y apreciación de la literatura, ya que no había “tecla de borrar” y cada decisión física afectaba al resultado final.

Los participantes en el laboratorio destacan tanto el valor educativo como el artístico de estas técnicas. Al manejar plumas y herramientas antiguas, los estudiantes no solo se sumergen en la historia de la producción de libros, sino que desarrollan una apreciación más profunda por la labor artesanal, la precisión y el tiempo que requería confeccionar textos en épocas pasadas. Además, este espacio sirve como recurso para nuevas rutas académicas —como el menor en Text Technologies del departamento de inglés— y está abierto no solo a clases, sino también a proyectos individuales y talleres que pueden atraer incluso a miembros de la comunidad interesados en aprender sobre la artesanía de la encuadernación y la impresión.

Un chico estadounidense de 12 años afirma haber construido un reactor de fusión nuclear en un makerspace

US Seventh Grader Claims to Have Built Fusion Reactor at Makerspace.” Interesting Engineering, 17 de febrero de 2026

Un estudiante estadounidense de solo 12 años, Aiden MacMillan, ha captado la atención internacional tras afirmar que ha logrado construir y operar un reactor de fusión nuclear en un espacio de creación (makerspace) de Dallas, Texas y que ahora está presentando su caso para obtener un récord mundial Guinness como la persona más joven en conseguirlo.

El proyecto de MacMillan comenzó durante los confinamientos por la pandemia de COVID-19, cuando, con apenas ocho años, se interesó profundamente por la física nuclear y la teoría detrás de la fusión. Tras dedicar aproximadamente dos años al estudio teórico de conceptos complejos como plasmas, colisiones atómicas y campos eléctricos, el estudiante empezó a diseñar prototipos y a trabajar de forma práctica en un fusor —un tipo de aparato experimental capaz de acelerar núcleos ligeros hasta provocar colisiones que liberan neutrones— dentro de Launchpad, un espacio comunitario sin fines de lucro donde jóvenes pueden desarrollar proyectos científicos.

Después de años de ensayo y error, ajustes técnicos y protocolos de seguridad estrictos, MacMillan afirma que su dispositivo logró recientemente generar neutrones, el principal indicador de que se ha producido una reacción de fusión nuclear, aunque este proceso no es comparable en escala o eficiencia con los grandes esfuerzos de investigación científica que buscan generar energía útil. Su logro ha sido interpretado más como una hazaña educativa y experimental que como un avance científico con implicaciones inmediatas para la producción de energía de fusión a gran escala.

La trayectoria de Aiden ha sido descrita como una mezcla de satisfacción y frustración, dado que la dedicación requerida fue enorme y las dificultades técnicas abundaron en cada etapa. Su familia y el entorno educativo también jugaron un papel relevante, ya que su madre insistió en comprender y minimizar los riesgos asociados con un proyecto tan atrevido para alguien de su edad.

Este caso se produce en un contexto en que otros jóvenes también han realizado experimentos similares en el pasado, como el estadounidense Jackson Oswalt, quien a los 12 años creó un reactor de fusión en su casa y obtuvo un récord Guinness en 2020 por ser la persona más joven en lograrlo. El interés de MacMillan en batir o igualar ese récord pone de relieve no solo la curiosidad científica de las nuevas generaciones, sino también el papel de los espacios educativos y comunitarios que facilitan el acceso a herramientas, conocimientos y experiencias prácticas fuera del aula tradicional.

Si bien la hazaña de MacMillan es digna de reconocimiento por su ambición y por promover el interés temprano en la ciencia, expertos recuerdan que estos experimentos educativos no resuelven los desafíos fundamentales de la energía de fusión controlada a gran escala, como lograr un balance energético positivo o una estabilidad prolongada de la reacción. Aún así, su historia inspira a otros jóvenes a involucrarse en campos STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas) y demuestra cómo el acceso al conocimiento y la experimentación pueden despertar vocaciones desde edades tempranas.

Laboratorios bibliotecarios y bibliotecaspúblicas: estudio de caso de su implantación enel contexto español.

Escuredo Sanz, Violeta. Laboratorios bibliotecarios y bibliotecas públicas: estudio de caso de su implantación en el contexto español. Trabajo de fin de grado, Universidad de Zaragoza, 2025.

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El trabajo analiza cómo las bibliotecas públicas en España están evolucionando de ser meros depósitos de libros a convertirse en infraestructuras críticas para la comunidad, funcionando como espacios públicos de encuentro, convivencia e innovación social.

Ante un entorno de cambios tecnológicos constantes y presiones privatizadoras que amenazan su rol democrático, surge la necesidad de adoptar nuevos modelos de gestión. En este contexto, los laboratorios bibliotecarios aparecen como iniciativas impulsadas por profesionales con vocación social que buscan adaptar la institución a los tiempos actuales mediante la participación ciudadana y la co-creación.

El objetivo principal del trabajo es describir la evolución e implantación de estos laboratorios en el ámbito de las bibliotecas públicas españolas, caracterizando los proyectos generados y definiendo sus perspectivas de futuro. Para ello, la autora emplea una metodología cualitativa que incluye la búsqueda exhaustiva de fuentes científicas y «literatura gris», el diseño de una ficha técnica para parametrizar los datos de cada proyecto (indicando origen, agentes implicados y metodología) y la realización de entrevistas semiestructuradas a responsables de centros clave.

Marco teórico y antecedentes La investigación sitúa el origen de estos espacios en el movimiento de los living labs y la cultura maker surgida en la década de 2000. El concepto de «laboratorio bibliotecario» se define como un entorno de experimentación donde se prueban enfoques innovadores para mejorar servicios o fomentar la participación. Un factor determinante en España fue la crisis económica de 2008 y el movimiento de la «marea amarilla», que impulsó la necesidad de justificar la utilidad social de las bibliotecas con recursos limitados, evolucionando de un modelo transaccional (basado en el préstamo) a uno relacional (basado en la comunidad).

Estudio de casos en España El estudio se centra en cuatro proyectos fundamentales que han marcado la pauta en el territorio español:

  • The Library Living Lab (Barcelona): Pionero en integrar la participación ciudadana en la definición de retos tecnológicos y sociales.
  • BiblioLab (Barcelona): Un programa de la Red de Bibliotecas Municipales que fomenta la creatividad y el conocimiento compartido.
  • Medialab Tabakalera (San Sebastián): Incluye la biblioteca de creación «Ubik», centrada en el aprendizaje colaborativo y la experimentación con medios.
  • Proyecto LABBBS: Iniciativa impulsada por el Ministerio de Cultura para extender la metodología de laboratorios ciudadanos a nivel nacional.

El trabajo concluye que los laboratorios bibliotecarios actúan como aceleradores de la transformación de las bibliotecas, permitiendo que las personas pasen de ser consumidores pasivos a creadores activos. Estos espacios priorizan el proceso y el aprendizaje sobre el resultado final, sosteniendo el error como parte del crecimiento colectivo. A pesar de los desafíos presupuestarios y de personal, la investigación resalta que la colaboración entre instituciones y la documentación de procesos son claves para que estos proyectos sean replicables y sostenibles en el tiempo, fortaleciendo el valor de la biblioteca como «tercer lugar» esencial para la cohesión social.

Una “biblioteca sin libros” en Florida en lugar de estanterías ofrece laboratorios, actividades y servicios digitales orientados al desarrollo de habilidades tecnológicas de sus residentes

Levinson, Kaitlyn. “A Florida ‘Library without Books’ Looks to Expand One County’s Tech Workforce.” Route Fifty, October 14 2025.

La creación de la llamada Osceola Tech Library —una “biblioteca sin libros” que, en lugar de estanterías tradicionales, ofrece laboratorios, actividades y servicios digitales orientados al desarrollo de habilidades tecnológicas entre los residentes. Según la comisionada Viviana Janer, esta instalación será “toda digital” y centrada en tecnologías emergentes como la programación, la realidad virtual y la inteligencia artificial.

La iniciativa responde a la necesidad de diversificar la economía local, que dependía fuertemente del turismo y quedó expuesta durante la pandemia de COVID-19 como “volátil”. Con este proyecto, las autoridades locales buscan introducir un sector tecnológico que ofrezca carreras mejor remuneradas y mayor estabilidad en la comunidad. El nuevo centro está apoyado por una subvención estatal de 4 millones de dólares además de fondos del propio condado, con apertura prevista para octubre de 2026.

Más allá del aspecto formativo, la biblioteca cumple también una función de equidad digital: incluirá, por ejemplo, zonas de acceso a telemedicina para quienes carecen de conexión o equipos propios en casa. Las autoridades enfatizan que “no se trata solo de tecnología, sino de dar acceso —igualitario— a oportunidades en un mundo en el que la educación y el empleo están cada vez más vinculados al ámbito digital”.

Asimismo, la ubicación estratégica de la instalación —cerca de NeoCity, un distrito tecnológico de la región— permitirá establecer colaboraciones con instituciones de educación superior, empresas tecnológicas y entidades de investigación, favoreciendo el desarrollo de rutas profesionales conectadas al ecosistema local. En definitiva, este modelo redefine el concepto de biblioteca tradicional, transformándola en un hub de capacitación, innovación y acceso digital que responde simultáneamente a los desafíos del empleo, la educación y la brecha tecnológica en la región.