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Más allá del concepto: el “tercer lugar” como infraestructura real de conexión social

Peinhardt, Katherine. “What Is a Third Place? Beyond the Buzzword to True Social Connection.Project for Public Spaces, 6 de marzo de 2026. Acceso al artículo

El artículo defiende que los terceros lugares no son simplemente espacios físicos, sino una forma de infraestructura social imprescindible. En ellos se construye comunidad, se combate la soledad y se fortalece la vida democrática. Su valor radica en algo aparentemente simple pero profundamente transformador: la posibilidad de encontrarse con otros y conversar.

El artículo parte de una constatación preocupante: el aumento de la soledad y el debilitamiento de los vínculos sociales en las sociedades contemporáneas. En este contexto, cobra relevancia el concepto de “tercer lugar” (third place), formulado por el sociólogo Ray Oldenburg para referirse a aquellos espacios distintos del hogar (primer lugar) y del trabajo (segundo lugar) donde se desarrolla la vida social cotidiana. Estos espacios —como cafés, parques, bibliotecas o mercados— son esenciales porque permiten encuentros informales, repetidos y voluntarios que sostienen el tejido comunitario.

Sin embargo, el texto advierte que el término se ha banalizado. No cualquier espacio público o comercial puede considerarse un verdadero tercer lugar. Para que lo sea, debe reunir ciertas condiciones: accesibilidad, regularidad, comodidad y, sobre todo, la posibilidad de conversación espontánea. El rasgo clave no es el diseño físico, sino lo que ocurre en él: la interacción social. Oldenburg subraya que la conversación es la actividad central, el medio a través del cual se construyen identidades, relaciones y sentido de pertenencia.

El artículo propone analizar los terceros lugares a través de un modelo que incluye “inputs” (condiciones necesarias), “actividades”, “outputs” (resultados medibles), “outcomes” (efectos sociales) e “impactos”. Entre los elementos fundamentales destacan la proximidad, la flexibilidad y la informalidad. No requieren necesariamente programación estructurada: basta con ofrecer un entorno donde la gente pueda encontrarse, permanecer y conversar. Elementos como los perros en un parque o el arte urbano pueden actuar como catalizadores de interacción —lo que se denomina “triangulación”— facilitando el inicio de conversaciones entre desconocidos.

En términos de resultados, un buen tercer lugar se reconoce porque genera hábitos de uso y comunidades de “habituales” (regulars). La repetición de encuentros favorece la confianza, la familiaridad y la construcción de relaciones duraderas. Además, estos espacios deben promover la mezcla social: cuanto más diversas sean las interacciones entre personas de distintos orígenes, mayor será su valor como auténticos lugares de comunidad.

Uno de los aportes más relevantes del texto es la idea de que los terceros lugares crean “capital social de puente” (bridging social capital), es decir, conexiones entre personas que no pertenecen al mismo entorno social. Esto implica una cierta “nivelación social”, donde jerarquías y diferencias pierden peso, facilitando relaciones más horizontales. Asimismo, generan fenómenos como la vigilancia informal (“ojos en la calle”), que contribuye a la seguridad y al cuidado colectivo del espacio.

El impacto de estos lugares trasciende lo social inmediato. El artículo destaca su papel en la salud física y mental, la cohesión social y la resiliencia comunitaria. Las comunidades con fuertes lazos sociales —sostenidos en parte por terceros lugares— responden mejor ante crisis como desastres naturales o pandemias. Además, estos espacios fomentan el debate cívico, la participación democrática y la circulación de ideas, elementos esenciales para sociedades abiertas y pluralistas.

Finalmente, el texto reflexiona sobre su declive en la actualidad. Factores como la comercialización, la falta de accesibilidad o los cambios en los hábitos de vida han reducido la disponibilidad de estos espacios. Frente a ello, se plantea la necesidad de preservarlos y reinventarlos, incorporando sus principios en nuevos entornos, tanto físicos como digitales. No obstante, advierte que no pueden crearse artificialmente de forma inmediata: su éxito depende del uso continuado, de la comunidad que los habita y de la calidad de las interacciones que allí se producen.

Las bibliotecas como infraestructura cultural esencial: claves del informe global de la UNESCO (2026)

International Federation of Library Associations and Institutions. “UNESCO’s New Re|Shaping Policies for Creativity Report: Libraries as Essential Cultural Infrastructure.” 23 de febrero de 2026. UNESCO.

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El cuarto informe global Re|Shaping Policies for Creativity, publicado por la UNESCO y analizado por la IFLA, ofrece una visión amplia y fundamentada sobre cómo los países están protegiendo y promoviendo la diversidad de las expresiones culturales en un contexto marcado por profundas transformaciones tecnológicas, sociales y políticas.

Basado en 133 informes nacionales y cerca de 4.000 medidas de política cultural, el documento subraya que las industrias culturales y creativas son motores clave de crecimiento económico y sostenibilidad. Sin embargo, también advierte que los beneficios de la cultura siguen distribuyéndose de manera desigual y que su integración en políticas estratégicas —especialmente en ámbitos como la tecnología o el desarrollo— sigue siendo insuficiente y fragmentaria.

El informe identifica tendencias significativas en la evolución de las políticas culturales a nivel global. Entre ellas destaca la creciente implicación de ministerios tradicionalmente alejados de la cultura, como los de Educación o Economía, así como la orientación de las políticas culturales hacia la creación de empleo. Asimismo, la digitalización emerge como eje central: el 85 % de los países promueve el desarrollo de competencias digitales, mientras que se refuerza la inversión en la transición digital de medios públicos y comunitarios. No obstante, este giro digital también plantea riesgos, tanto para la sostenibilidad ambiental como para la diversidad cultural. De forma especialmente relevante, el informe señala que la cultura sigue prácticamente ausente de los marcos regulatorios de la inteligencia artificial, a pesar de que esta depende profundamente de contenidos culturales y, a su vez, influye en su producción y circulación.

En este contexto, las bibliotecas son reconocidas como infraestructuras culturales esenciales. La UNESCO las sitúa entre los puntos de acceso cultural más extendidos a nivel mundial, destacando su papel en la promoción de la participación cultural y el acceso multilingüe. Las bibliotecas garantizan la visibilidad de lenguas, identidades y expresiones culturales diversas, especialmente en el caso de comunidades indígenas, minorías lingüísticas o poblaciones migrantes. Sin embargo, el informe también señala importantes desigualdades en el acceso a infraestructuras bibliotecarias, con una mayor concentración en países de altos ingresos frente a regiones con menos recursos.

Otro de los aspectos centrales del informe es el papel de las bibliotecas en la reducción de la brecha digital. Más allá de proporcionar acceso a internet, estas instituciones actúan como centros de inclusión digital, ofreciendo formación en competencias digitales, apoyo a creadores de contenido y herramientas para una participación segura en entornos en línea. Ejemplos como la biblioteca digital nacional de Letonia, los repositorios patrimoniales de Cuba o los servicios digitalizados en Brasil ilustran cómo las bibliotecas están transformando el acceso a la cultura mediante procesos de digitalización a gran escala. Este rol resulta especialmente crucial en un contexto donde las desigualdades en acceso y habilidades digitales siguen ampliándose.

El informe también pone el foco en los desafíos que plantea la inteligencia artificial para la diversidad cultural y lingüística. La escasa incorporación de la cultura en las políticas de IA —apenas presente en una mínima parte de las legislaciones nacionales— genera riesgos significativos para la preservación de contenidos locales y la diversidad de lenguas. En este escenario, las bibliotecas aparecen como actores estratégicos, en tanto custodias del patrimonio cultural y lingüístico, llamadas a desempeñar un papel activo en la gobernanza digital y en la formulación de políticas de inteligencia artificial.

El informe refuerza la necesidad de una mayor visibilidad y reconocimiento de las bibliotecas en las estrategias nacionales e internacionales. Aunque un 93 % de los países ya incorpora la cultura en sus planes de desarrollo sostenible, persisten carencias en la traducción de estos compromisos en acciones concretas. La IFLA insiste en que las bibliotecas deben integrarse explícitamente en las políticas culturales, digitales y de inteligencia artificial, así como recibir inversiones sostenidas que garanticen su capacidad de actuación. En definitiva, el informe reafirma que las bibliotecas no solo son espacios de acceso al conocimiento, sino pilares fundamentales para los derechos culturales, la equidad digital y la diversidad cultural en el mundo contemporáneo.

Despida la directora de biblioteca por negarse a retirar varios libros infantiles: censura, ética profesional y conflicto político en EE. UU.

Montesinos, Patsy. “Rutherford County Library Board Fires Director After She Refuses to Relocate 132 Children’s Books.” NewsChannel 5 Nashville, 30 de marzo de 2026.

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La destitución de la directora del sistema de bibliotecas del condado de Rutherford, en Tennessee, se inscribe en un contexto de creciente tensión en torno al acceso a la información y la censura en bibliotecas públicas de Estados Unidos. El conflicto se originó cuando la junta de la biblioteca ordenó trasladar 132 libros infantiles —muchos de ellos relacionados con diversidad, justicia social o temática LGBTQ+— desde la sección infantil a la sección de adultos, al considerarlos inapropiados para menores.

La directora, Luanne James, se negó a ejecutar esta decisión, argumentando que suponía una vulneración de la libertad de expresión y un caso claro de “discriminación por punto de vista”, en contradicción con los principios éticos de la profesión bibliotecaria.

La negativa de James no fue un simple desacuerdo administrativo, sino una postura fundamentada en la defensa del acceso equitativo a la información. En su declaración, sostuvo que los bibliotecarios no deben convertirse en instrumentos de agendas políticas y que restringir el acceso a ciertos contenidos por razones ideológicas perjudica directamente a la comunidad usuaria. Su decisión generó un fuerte apoyo ciudadano —con manifestaciones públicas a su favor—, pero también una oposición firme por parte de sectores que consideraban necesario limitar el acceso de menores a determinados contenidos.

Finalmente, la junta votó su despido por una mayoría clara (8 votos frente a 3), justificando la decisión en su negativa a acatar una directriz institucional. Desde la perspectiva de los responsables políticos, el conflicto se interpretó como una cuestión de gobernanza y cumplimiento de decisiones administrativas. Sin embargo, para amplios sectores del ámbito bibliotecario y organizaciones defensoras de la libertad intelectual, el caso se ha convertido en un símbolo de la creciente presión política sobre las bibliotecas y del papel de los profesionales como garantes del derecho a leer.

En un plano más amplio, este episodio refleja una tendencia nacional en Estados Unidos marcada por el aumento de controversias sobre libros en bibliotecas y escuelas, especialmente aquellos relacionados con identidad de género, diversidad racial o cuestiones sociales. La destitución de James pone de relieve el choque entre políticas restrictivas impulsadas desde determinados ámbitos políticos y los principios tradicionales de la biblioteconomía, centrados en la neutralidad, la inclusión y el acceso libre a la información. Así, el caso trasciende lo local y se configura como un ejemplo paradigmático del debate contemporáneo sobre censura, libertad intelectual y función social de las bibliotecas.

Bibliotecas sostenibles: liderazgo, resiliencia y compromiso con la comunidad

Sustainable Libraries Initiative. “Home.” Accessed April 5, 2026. https://www.sustainablelibrariesinitiative.org/

La Sustainable Libraries Initiative (SLI) es una iniciativa internacional orientada a capacitar a los profesionales de bibliotecas para integrar la sostenibilidad como eje central de su actividad. Su misión consiste en impulsar prácticas que sean ambientalmente responsables, socialmente equitativas y económicamente viables, contribuyendo así a comunidades más resilientes frente a desafíos como el cambio climático.

El proyecto surge del compromiso del sector bibliotecario por asumir un papel activo en la construcción de un futuro sostenible. Para ello, la SLI proporciona herramientas, recursos y metodologías que permiten a las bibliotecas incorporar la sostenibilidad en la toma de decisiones, en la gestión de recursos, en el diseño de servicios y en la creación de alianzas estratégicas. Este enfoque se basa en el denominado “triple balance” (triple bottom line), que articula las dimensiones ambiental, social y económica como pilares inseparables del desarrollo sostenible.

Uno de los principales instrumentos de la iniciativa es el Sustainable Library Certification Program (SLCP), que ofrece una hoja de ruta estructurada para que las bibliotecas implementen políticas y prácticas sostenibles en todos sus ámbitos: desde las instalaciones y operaciones hasta la programación cultural, la tecnología y la relación con la comunidad. Este programa no solo fomenta la mejora interna de las instituciones, sino que también refuerza su papel como agentes educativos y sociales capaces de promover la conciencia ambiental y la resiliencia comunitaria.

Además, la SLI promueve una comunidad de práctica en la que bibliotecarios de todo el mundo comparten experiencias, conocimientos y estrategias. En este contexto, la innovación no se entiende como una adopción tecnológica aislada, sino como un proceso colaborativo y progresivo que permite a las bibliotecas adaptarse a los cambios sociales y ambientales sin perder su identidad ni sus valores fundamentales.

En conjunto, la Sustainable Libraries Initiative redefine el papel de las bibliotecas en el siglo XXI, situándolas como actores clave en la transición hacia sociedades más sostenibles. Más allá de su función tradicional, las bibliotecas se consolidan como espacios de aprendizaje, acción y liderazgo en torno a los grandes retos globales.

Inteligencia artificial responsable en bibliotecas universitarias: innovación integrada y control profesional

Clarivate. Responsible AI for Academic Libraries: Igniting the Power within Existing Workflows, while Keeping Librarians in Control. 2026

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El documento elaborado por Clarivate aborda el papel emergente de la inteligencia artificial (IA) en las bibliotecas académicas, destacando un enfoque basado en la integración progresiva y el control humano. Según el informe Pulse of the Library 2025, el 67 % de las bibliotecas ya está explorando o implementando soluciones de IA, aunque la mayoría reconoce encontrarse en fases iniciales. Este interés creciente no se traduce en una adopción impulsiva, sino en una aproximación reflexiva, alineada con los valores profesionales de la biblioteconomía y centrada en la sostenibilidad y la responsabilidad en su aplicación.

Uno de los aspectos clave del texto es la apuesta por integrar la inteligencia artificial en sistemas ya consolidados, como Alma y Primo, en lugar de introducir herramientas externas que incrementen la complejidad. Esta estrategia permite a las bibliotecas incorporar capacidades de IA sin alterar sus flujos de trabajo habituales, reduciendo riesgos y facilitando una adopción gradual. La IA se concibe así como un complemento que potencia la labor profesional, no como un sustituto, permitiendo avanzar de forma progresiva y adaptada a las capacidades de cada institución.

En el ámbito del apoyo a la investigación y al aprendizaje, la IA se presenta como una herramienta clave para mejorar el descubrimiento de contenidos y la experiencia del usuario. El informe señala que el 64 % de los bibliotecarios identifica como prioridad tanto el apoyo al aprendizaje del estudiante como la mejora en la recuperación de información. Herramientas como Primo Research Assistant permiten realizar búsquedas en lenguaje natural, generar resúmenes automáticos basados en fuentes académicas y ofrecer acceso directo a textos completos, todo ello manteniendo el rigor y la trazabilidad de las fuentes, lo que refuerza la integridad académica frente a soluciones genéricas.

Otro ámbito destacado es la mejora de la calidad de los metadatos mediante asistentes de IA que automatizan tareas rutinarias, como la generación de descriptores o resúmenes. No obstante, el control humano sigue siendo central: los bibliotecarios supervisan, validan o corrigen las sugerencias, garantizando la precisión y el cumplimiento de estándares como MARC 21. Este modelo híbrido equilibra eficiencia y criterio profesional, reduciendo la carga de trabajo sin renunciar a la calidad ni a la responsabilidad en la gestión de la información.

El documento también subraya el contexto de limitaciones presupuestarias que afecta a las bibliotecas, donde el 62 % identifica la financiación como su principal desafío. En este escenario, la integración de la IA en sistemas existentes permite maximizar el retorno de la inversión, optimizando recursos sin necesidad de nuevas infraestructuras. La automatización de tareas repetitivas libera tiempo para actividades de mayor valor estratégico, como el desarrollo de colecciones o la colaboración institucional.

Finalmente, se destaca la importancia de la innovación como competencia clave en el futuro de las bibliotecas, señalada por el 49 % de los profesionales. Sin embargo, esta innovación no debe entenderse como adopción acrítica de tecnologías, sino como un proceso deliberado, guiado por necesidades reales y por la experiencia bibliotecaria. La IA, en este sentido, se plantea como una herramienta para evolucionar de forma responsable, manteniendo a las bibliotecas como actores centrales en el ecosistema académico y en la gestión del conocimiento

Gestión de la calidad en la biblioteca: diseña un sistema de gestión de la calidad basado en la norma ISO 9001

Balagué, N. [Núria] & Saarti, J. [Jarmo]. (2014). Gestión de la calidad en la biblioteca: diseña un sistema de gestión de la calidad basado en la norma ISO 9001. Editorial UOC. https://hdl.handle.net/10609/154909

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En la era de los servicios, la calidad se ha convertido en un valor indiscutible para las organizaciones. La capacidad de responder a las diversas necesidades y expectativas de los clientes es un factor tan sumamente importante que determina la supervivencia de la organización. Las bibliotecas son organizaciones de servicios y existen en entornos dinámicos donde los usuarios son cada vez más exigentes. Esto plantea retos a la gestión de la biblioteca: se necesita un enfoque sistemático y una manera de responder a este desafío es adoptando un sistema de gestión de la calidad (SGC). Este libro ofrece orientación práctica que ayuda a las bibliotecas que deseen dotarse de un sistema de gestión de la calidad.

Las bibliotecas como líderes en la superación de las brechas

Free Guide and eCourse: Libraries as Leaders in Bridging Divides. Programming Librarian. ALA Public Programs Office, 2026

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En la sociedad actual, cada vez más dividida y polarizada, las bibliotecas han asumido un papel fundamental como centros de conexión ciudadana, logrando reunir a personas con diversos orígenes y perspectivas. Al organizar y albergar conversaciones comunitarias, las bibliotecas crean espacios intencionales que fomentan la escucha activa, el aprendizaje continuo y un sentido más profundo de respeto entre los vecinos.

Reconociendo esta labor, la Asociación de Bibliotecas de Estados Unidos (ALA, por sus siglas en inglés), en colaboración con la Coalición Nacional para el Diálogo y la Deliberación (NCDD) y un equipo de asesores, ha desarrollado nuevos recursos gratuitos para capacitar al personal bibliotecario en la mediación de temas divisivos y la promoción de la empatía.

Esta iniciativa es una continuación del exitoso proyecto «Libraries Transforming Communities», lanzado en 2014 para financiar proyectos comunitarios. Uno de los nuevos recursos es la guía de facilitación «Leading Polarizing Conversations» (Liderando conversaciones polarizadoras). Este documento de 40 páginas proporciona herramientas prácticas e indispensables que ayudan a los trabajadores de las bibliotecas a planificar y diseñar conversaciones significativas. La guía aborda las mejores prácticas de facilitación, detalla estrategias específicas para navegar a través de diálogos difíciles y tensos, y ofrece pautas para implementar acciones de seguimiento en la comunidad, además de incluir recursos adicionales para continuar practicando estas habilidades.

Para complementar la guía escrita, la ALA ha lanzado el curso electrónico asincrónico «Las bibliotecas como líderes en la superación de divisiones» (Libraries as Leaders in Bridging Divides). Consta de cinco módulos diseñados para ayudar al personal a aprovechar todo el poder del diálogo en el entorno bibliotecario. Mediante el uso de sugerencias, plantillas y una herramienta de planificación de conversaciones, el curso busca infundir confianza tanto en facilitadores novatos como experimentados. Todo este proyecto ha sido financiado y respaldado por la Fundación Ford, una organización con más de 85 años de trayectoria dedicada a combatir la desigualdad, fortalecer los valores democráticos y promover la justicia y el cambio social a nivel global.

Tendencias en los espacios y diseño en bibliotecas con Julio Alonso Arévalo. Planeta Biblioteca 2026/03/25

Tendencias en los espacios y diseño en bibliotecas con Julio Alonso Arévalo

Planeta Biblioteca 2026/03/25

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En el programa se realiza un recorrido por la evolución histórica de las bibliotecas, desde sus orígenes como espacios cerrados dedicados a la custodia del conocimiento en la Antigüedad y la Edad Media hasta su transformación en instituciones abiertas y accesibles tras la invención de la imprenta; en la era digital, estas se reinventan como centros de aprendizaje, colaboración y acceso tecnológico, manteniendo su función social de conexión con la información y evidenciando un cambio de paradigma desde modelos centrados en el libro hacia otros enfocados en el usuario y el aprendizaje; así, los espacios actuales se caracterizan por su flexibilidad, diversidad y base tecnológica, incorporando zonas colaborativas, makerspaces, áreas de descanso, espacios infantiles y programación cultural, al tiempo que se conciben como infraestructuras sociales y “terceros espacios” que fomentan la inclusión, la participación ciudadana y el bienestar comunitario, apostando finalmente por un diseño sostenible, personalizado y orientado a la experiencia del usuario, plenamente integrado en el entorno urbano y social.

Marco para el desarrollo de alianzas bibliotecarias

Blankstein, Melissa. «Library Partnership Development Framework.» Ithaka S+R
. Ithaka S+R. 24 March 2026. Web. 25 March 2026. http://sr.ithaka.org?p=324998

El informe propone un marco práctico y estratégico para la creación, desarrollo y sostenibilidad de alianzas entre bibliotecas, especialmente entre bibliotecas académicas y públicas. Este trabajo surge de la constatación de que, aunque la colaboración bibliotecaria tiene una larga tradición, muchas instituciones carecen de guías claras y estructuradas para diseñar asociaciones eficaces que respondan a necesidades reales de sus comunidades. El marco se basa en investigaciones empíricas, estudios de caso y procesos participativos con profesionales del sector, lo que le otorga un carácter aplicado y orientado a la acción.

Uno de los principales aportes del documento es la conceptualización de las alianzas como procesos dinámicos que atraviesan diferentes fases a lo largo de su ciclo de vida. Estas fases incluyen la identificación de oportunidades, el establecimiento de relaciones, la planificación estratégica, la implementación de iniciativas conjuntas y la evaluación continua. El informe subraya que las asociaciones exitosas no surgen de manera espontánea, sino que requieren una planificación deliberada, una definición clara de objetivos compartidos y una alineación entre las misiones institucionales de los socios implicados.

El marco destaca también la importancia de la comunicación efectiva y de la construcción de confianza entre las instituciones participantes. Las alianzas sólidas se basan en una visión compartida, roles bien definidos y estructuras de gobernanza flexibles que permitan adaptarse a cambios organizativos o contextuales. En este sentido, herramientas como acuerdos formales (por ejemplo, memorandos de entendimiento) ayudan a clarificar responsabilidades y expectativas, reduciendo ambigüedades y facilitando la continuidad de los proyectos incluso ante cambios de personal o de prioridades institucionales.

Otro eje central del informe es el enfoque en las necesidades de la comunidad como motor de las alianzas. Las bibliotecas, al colaborar, pueden ampliar su capacidad para ofrecer servicios esenciales como acceso a tecnología, formación en competencias digitales, apoyo educativo y conexión con servicios sociales. Este enfoque comunitario implica no solo identificar necesidades, sino también incorporar mecanismos de retroalimentación que permitan ajustar las iniciativas a las realidades cambiantes de los usuarios. Las alianzas, por tanto, no solo optimizan recursos, sino que generan un impacto más amplio y equitativo en la sociedad.

El documento también aborda los desafíos inherentes a la colaboración, como la coordinación entre diferentes culturas organizativas, la gestión de recursos limitados y la necesidad de garantizar la sostenibilidad financiera. En este sentido, subraya la importancia de diversificar las fuentes de financiación y de aprovechar tanto oportunidades de financiación local como nacional. Asimismo, destaca que las alianzas deben diseñarse con flexibilidad para evolucionar con el tiempo, evitando estructuras rígidas que dificulten su adaptación.

Library Partnership Development Framework se presenta como una herramienta que no solo orienta la práctica profesional, sino que también contribuye a reforzar el papel estratégico de las bibliotecas en el ecosistema social. Al fomentar colaboraciones interinstitucionales, las bibliotecas pueden ampliar su alcance, mejorar la eficiencia en el uso de recursos y consolidarse como infraestructuras clave para el acceso a la información, la inclusión digital y el bienestar comunitario. En un contexto de transformación digital y creciente complejidad social, este marco ofrece una hoja de ruta esencial para que las bibliotecas actúen de manera coordinada y efectiva en beneficio de sus comunidades.