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Por qué las bibliotecas son más importantes que nunca para la democracia

Chon, Margaret (2026) «Why Libraries Matter Now More Than Ever to Democracy: Legal and Policy Issues Affecting the Future of Public Knowledge,» Seattle University Law Review Online: Vol. 49, Article 1. Available at: https://digitalcommons.law.seattleu.edu/sulro/vol49/iss1/1

El conocimiento público es un bien común tan esencial como el aire o el agua, y su existencia no puede darse por sentada. En una sociedad plural, donde conviven perspectivas diversas y en ocasiones irreconciliables, las bibliotecas desempeñan un papel clave al preservar la visibilidad del debate intelectual a lo largo del tiempo. Esta función permite que cada generación pueda acceder a las huellas del conocimiento, revisarlas críticamente y continuar el proceso de construcción cultural y democrático. Desde esta perspectiva, las bibliotecas no son únicamente depósitos de información, sino infraestructuras fundamentales para la deliberación democrática y la continuidad del pensamiento público.

La autora sitúa su reflexión en un contexto político contemporáneo marcado por tensiones institucionales y por lo que interpreta como amenazas crecientes a la infraestructura del conocimiento. En este escenario, destaca la importancia de las bibliotecas como instituciones que garantizan el acceso estable, plural y no partidista a la información. Sin embargo, advierte que estas instituciones han sido frecuentemente infravaloradas o mal comprendidas, a pesar de su papel silencioso pero decisivo en la protección del acceso ciudadano al conocimiento y, por extensión, en el equilibrio de poder frente a posibles formas de opresión estatal o privada.

Un eje central del texto es la importancia de las bibliotecas federales en Estados Unidos, especialmente la Library of Congress, presentada como una institución singular tanto por su magnitud como por su valor simbólico y funcional. Chon destaca que esta biblioteca alberga colecciones de enorme relevancia histórica y cultural, desde la Biblia de Gutenberg hasta manuscritos fundacionales del país y testimonios de la esclavitud. Más allá de su función como archivo, también actúa como organismo de referencia legislativa y como pieza clave en el sistema de derechos de autor, lo que refuerza su carácter híbrido entre institución cultural, jurídica y política.

El artículo también subraya la fragilidad institucional de estas estructuras en el contexto político reciente. Se describen episodios de tensiones en torno a la financiación de bibliotecas y museos federales, así como controversias sobre el liderazgo y la independencia de la Library of Congress y de la Oficina de Derechos de Autor. Estos acontecimientos son interpretados como síntomas de una vulnerabilidad estructural que afecta a la estabilidad del sistema de conocimiento público, al tiempo que ponen de relieve la necesidad de proteger la autonomía de estas instituciones frente a posibles interferencias del poder ejecutivo.

En el marco del simposio que la autora introduce, se agrupan diversas contribuciones académicas que analizan las bibliotecas desde tres perspectivas complementarias. La primera se centra en el papel de las bibliotecas federales como infraestructuras democráticas de información; la segunda aborda los problemas constitucionales relacionados con la separación de poderes y la estructura institucional de la Library of Congress; y la tercera examina los desafíos que plantea el entorno digital, especialmente en relación con las licencias de contenidos y las restricciones legales que afectan al acceso al conocimiento en bibliotecas públicas.

En relación con el segundo bloque, se discuten propuestas para reformar la estructura institucional de la Library of Congress, particularmente en lo que respecta a la ubicación y funciones de la Oficina de Derechos de Autor. El debate gira en torno a la necesidad de clarificar las competencias entre funciones legislativas, ejecutivas y administrativas, con el objetivo de proteger la independencia de la institución y garantizar la continuidad de su misión pública. Esta discusión refleja tensiones más amplias en el diseño constitucional del sistema estadounidense y en la interpretación de la separación de poderes en el ámbito del conocimiento.

El tercer bloque aborda el impacto de la digitalización y de los modelos de licencia sobre el acceso a la información en bibliotecas. Se argumenta que los contratos digitales han introducido nuevas barreras que limitan la capacidad de las bibliotecas para conservar, prestar y preservar contenidos en formato electrónico. Frente a ello, algunos autores proponen soluciones basadas en el depósito legal y en la propiedad pública de los materiales depositados, mientras que otros analizan las consecuencias más amplias de la privatización del acceso al conocimiento, incluyendo problemas de vigilancia digital y desinformación.

En conjunto, el texto concluye con una reflexión de carácter normativo y casi programático: la defensa de las bibliotecas no es únicamente una cuestión técnica o profesional, sino una condición esencial para la supervivencia de la democracia. En un contexto histórico marcado por celebraciones fundacionales y al mismo tiempo por incertidumbres políticas, la autora reivindica la necesidad de reforzar las instituciones del conocimiento público como garantía de continuidad democrática, justicia informativa y memoria colectiva.

Una ciudad que juega junta: cómo se organiza un juego bibliotecario con 17.000 participantes

Arata, Hannah. 2026. “A City That Plays Together: What It Takes to Run a 17,000-Player Library Game.” Programming Librarian, March 20, 2026. https://programminglibrarian.org/articles/what-it-takes-run-17000-player-library-game

Se explica el funcionamiento del Summer Game de la Ann Arbor District Library (AADL), un programa de gamificación comunitaria que ha llegado a movilizar a más de 17.000 participantes en una sola edición. Lo que en origen era una iniciativa de fomento de la lectura se ha convertido en un evento urbano de gran escala que integra juego, biblioteca, ciudad y comunidad en un único sistema participativo.

El juego se desarrolla durante el verano y combina varias dinámicas: lectura tradicional (summer reading), códigos ocultos en espacios físicos de la ciudad (explorer codes) y pistas digitales integradas en el catálogo y la web de la biblioteca (online codes). Esta estructura híbrida permite que personas de todas las edades y niveles de acceso tecnológico participen de diferentes maneras, desde una implicación mínima hasta una experiencia de juego intensiva.

Uno de los aspectos más relevantes es la forma en que el juego se “expande” por el entorno urbano. Los códigos aparecen en lugares tan diversos como parques, escuelas, tiendas, museos o incluso elementos ya existentes del mobiliario urbano, como murales o placas. Esto convierte la ciudad en un tablero de juego distribuido, donde la exploración física y la interacción cultural se integran con la misión bibliotecaria.

El artículo subraya que el éxito del programa depende tanto de la creatividad como de una compleja infraestructura organizativa. Un equipo de unos diez profesionales de la biblioteca diseña las pruebas, genera los “badges” o insignias digitales y coordina la experiencia. A esto se suma la participación de otros departamentos: personal de atención al público, comunicación, mantenimiento y un equipo técnico encargado de garantizar el funcionamiento del sistema digital. El juego, por tanto, no es un añadido periférico, sino una operación institucional transversal.

La planificación es especialmente exigente debido a la escala del proyecto. Algunas partes del juego, como los desafíos basados en el catálogo, requieren una sincronización precisa con los sistemas bibliotecarios, ya que cualquier cambio en los registros podría romper las pistas. Esto obliga a una coordinación constante entre programación, catalogación y diseño de actividades, mostrando cómo la biblioteca se convierte también en una infraestructura tecnológica compleja.

El artículo también destaca el componente social y afectivo del programa. El Summer Game no solo incentiva el uso de la biblioteca, sino que genera identidad comunitaria. Los participantes coleccionan premios, siguen las “drops” semanales de insignias y se implican emocionalmente en el juego. Los objetos físicos (camisetas, pósters, peluches) funcionan como símbolos de pertenencia y refuerzan la visibilidad del proyecto en la vida cotidiana de la ciudad.

Otro elemento importante es la filosofía de inclusión. Aunque el juego utiliza humor, juegos de palabras y acertijos, el equipo intenta evitar barreras lingüísticas excesivas y ofrecer pistas que permitan participar incluso a quienes no dominan el inglés o ciertas referencias culturales. La idea es mantener el reto sin excluir.

Summer Game ha transformado la forma en que la comunidad percibe la biblioteca: ya no solo como un espacio de acceso a libros o servicios, sino como una plataforma de juego, aprendizaje y encuentro social. Este enfoque ha redefinido el verano lector tradicional, convirtiéndolo en una experiencia colectiva, creativa y distribuida por toda la ciudad.

55 momentos que redefinieron la biblioteconomía: una historia de bibliotecas, libertad y transformación social

Price, Sallyann. “55 Moments That Redefined Librarianship.” American Libraries Magazine, 1 de mayo de 2026. American Libraries Magazine

El artículo presenta la historia de las bibliotecas como una historia de transformación social constante. Las bibliotecas aparecen no solo como lugares donde se almacenan libros, sino como instituciones esenciales para la democracia, la igualdad de acceso a la información, la memoria colectiva y la defensa de los derechos civiles.

El artículo publicado por American Libraries con motivo del 150 aniversario de la American Library Association (ALA) recorre algunos de los momentos más decisivos de la historia de las bibliotecas estadounidenses desde 1876 hasta 2026. El texto muestra cómo las bibliotecas han evolucionado junto con la sociedad norteamericana, convirtiéndose en espacios de acceso democrático al conocimiento, defensa de la libertad intelectual, inclusión social y adaptación tecnológica.

La historia comienza en 1876 con la fundación de la American Library Association por un grupo de 103 bibliotecarios reunidos en Filadelfia. Entre los protagonistas destacó Melvil Dewey, creador de la Clasificación Decimal Dewey, sistema que revolucionó la organización bibliográfica. Sin embargo, el artículo también revisa críticamente su figura debido a sus actitudes racistas, antisemitas y a las denuncias por conducta inapropiada. En esos años se consolidaron innovaciones fundamentales como el catálogo en fichas y la creación de la primera escuela de biblioteconomía en Columbia College en 1887, lo que contribuyó a profesionalizar el trabajo bibliotecario.

A finales del siglo XIX y principios del XX, las bibliotecas públicas experimentaron una enorme expansión gracias a Andrew Carnegie, quien financió más de 2.500 bibliotecas gratuitas en todo el mundo. Paralelamente surgieron nuevas formas de servicio bibliotecario, como los bibliobuses impulsados por Mary Titcomb en 1905, destinados a acercar los libros a comunidades rurales. También comenzaron a desarrollarse bibliotecas escolares y servicios especializados para inmigrantes, aunque muchos de ellos estaban influenciados por políticas de americanización y asimilación cultural.

El artículo aborda igualmente las profundas desigualdades raciales de la época. En el sur segregado de Estados Unidos, las personas negras tenían acceso únicamente a bibliotecas separadas. Un ejemplo destacado fue la Western Branch Library de Louisville, inaugurada en 1908 como la primera biblioteca pública destinada exclusivamente a afroamericanos y gestionada por bibliotecarios negros.

Durante la Primera Guerra Mundial, la ALA creó el Library War Service, un programa que distribuyó millones de libros a soldados estadounidenses y estableció bibliotecas en campos militares. Esta experiencia reforzó la idea de las bibliotecas como instrumentos de apoyo moral, educativo y cultural incluso en tiempos de guerra. Posteriormente, durante la Gran Depresión, proyectos como el Pack Horse Library Project llevaron libros a regiones aisladas de los Apalaches mediante bibliotecarias a caballo, convirtiéndose en uno de los símbolos más recordados de la extensión bibliotecaria rural.

El texto también analiza la evolución de los servicios inclusivos. En 1931 se creó el servicio nacional de lectura para personas ciegas o con discapacidad visual, mientras que los premios Newbery y Caldecott ayudaron a legitimar la literatura infantil como un campo literario y educativo de gran importancia.

Uno de los momentos más críticos relatados fue la conferencia de la ALA en Richmond en 1936, celebrada bajo las leyes segregacionistas Jim Crow. Los asistentes negros fueron discriminados en hoteles, comidas y espacios de reunión. Las protestas posteriores impulsaron cambios en la organización y condujeron a políticas antidiscriminatorias dentro de la asociación.

A partir de la década de 1940, la defensa de la libertad intelectual se convirtió en uno de los ejes centrales de la profesión bibliotecaria. La aprobación de la Library Bill of Rights en 1939 y de la Freedom to Read Statement en 1953 consolidó el compromiso de las bibliotecas con la diversidad de ideas y la oposición a la censura, especialmente durante la Guerra Fría y el macartismo.

Las décadas de 1960 y 1970 estuvieron marcadas por la lucha por los derechos civiles. Numerosas protestas y sentadas en bibliotecas segregadas del sur contribuyeron a la desegregación de estos espacios. Bibliotecarios afroamericanos como E. J. Josey impulsaron reformas dentro de la ALA para combatir la discriminación racial. En esos años también surgieron grupos profesionales vinculados a movimientos sociales, como el Black Caucus, la Rainbow Round Table y Reforma, reflejando una profesión cada vez más diversa y comprometida socialmente.

El artículo destaca además la revolución tecnológica que transformó radicalmente las bibliotecas. El desarrollo del formato MARC por Henriette Avram permitió informatizar los registros bibliográficos y facilitó la transición desde los catálogos en fichas hacia los catálogos digitales. Más tarde, proyectos como Project Gutenberg y Google Books ampliaron enormemente el acceso digital a millones de textos.

En las décadas de 1980 y 1990 crecieron las polémicas sobre censura y retirada de libros. La creación de la Banned Books Week en 1982 respondió a los intentos de prohibir obras relacionadas con sexualidad, religión o diversidad cultural. Al mismo tiempo, internet y los ordenadores personales transformaron el acceso a la información y convirtieron a las bibliotecas en centros tecnológicos y de alfabetización digital.

En el siglo XXI, las bibliotecas enfrentaron nuevos desafíos relacionados con la vigilancia gubernamental, los desastres naturales y la desigualdad social. Tras los atentados del 11 de septiembre, la Patriot Act permitió el acceso gubernamental a registros bibliotecarios, lo que provocó una fuerte oposición de la ALA. Durante el huracán Katrina, muchas bibliotecas funcionaron como centros de ayuda comunitaria y acceso a información esencial.

El artículo también analiza medidas recientes como la eliminación de multas por retraso, consideradas una barrera injusta para usuarios con menos recursos, y la respuesta bibliotecaria durante la pandemia de COVID-19, cuando muchas bibliotecas ofrecieron acceso Wi-Fi, actividades virtuales y apoyo educativo remoto.

Finalmente, el texto se centra en los retos actuales: el impacto de la inteligencia artificial generativa, las campañas de censura dirigidas especialmente contra libros relacionados con comunidades LGBTQ+ y minorías raciales, y las tensiones políticas en torno a la financiación y el papel social de las bibliotecas. La llegada de herramientas como ChatGPT abrió debates sobre derechos de autor, alfabetización informacional y desinformación digital. Al mismo tiempo, la ALA y numerosos profesionales han impulsado campañas de defensa de las bibliotecas y de la libertad de lectura frente a crecientes presiones ideológicas.

Libros para las trincheras: el servicio bibliotecario de la ALA durante la Primera Guerra Mundial

Barcelona, Leanna. “The Books They Read: Library War Service in WWI.American Library Association Archives, 20 de marzo de 2017. https://www.library.illinois.edu/ala/2017/03/20/the-books-they-carried/

Se analiza uno de los episodios más singulares de la historia de las bibliotecas: el esfuerzo de los bibliotecarios estadounidenses por llevar libros y lectura a soldados y marineros durante la Primera Guerra Mundial. El texto explica cómo la llamada Library War Service transformó a las bibliotecas en instrumentos de apoyo moral, educativo y psicológico en medio del conflicto bélico.

La iniciativa comenzó en 1917, cuando la American Library Association organizó una enorme campaña nacional de recogida de fondos y donación de libros. El objetivo era proporcionar “un libro para cada hombre”, es decir, garantizar que todos los soldados estadounidenses, tanto en los campos de entrenamiento como en Europa, tuvieran acceso a materiales de lectura. La campaña alcanzó dimensiones extraordinarias: se recaudaron alrededor de cinco millones de dólares, se distribuyeron entre siete y diez millones de libros y revistas, y se construyeron treinta y seis bibliotecas militares financiadas por la Carnegie Corporation.

El artículo subraya que las bibliotecas de guerra no eran simples depósitos de libros, sino espacios de refugio emocional y cultural para los combatientes. Los soldados encontraban en la lectura una forma de evasión frente al horror de la guerra, pero también un medio para mantener la conexión con la vida civil y con la idea de un futuro después del conflicto. Según testimonios recogidos en el texto, los libros circulaban constantemente entre marineros y soldados, que tenían acceso libre a ellos sin restricciones ni controles estrictos.

Uno de los aspectos más interesantes del artículo es la reflexión sobre qué leían realmente los soldados. Aunque existía la imagen romántica de militares leyendo novelas de aventuras o relatos patrióticos, gran parte de las obras solicitadas eran libros técnicos y prácticos. Muchos combatientes buscaban prepararse para la reintegración laboral tras la guerra y leían manuales de mecánica, carpintería, ingeniería, negocios o transporte ferroviario. La lectura aparecía así vinculada a la formación profesional y a la movilidad social.

Al mismo tiempo, las novelas de ficción seguían teniendo un enorme éxito. Los relatos de aventuras, detectives y westerns ayudaban a aliviar la ansiedad y el agotamiento emocional. Algunas investigaciones posteriores sobre biblioterapia señalaron incluso que muchos soldados hospitalizados preferían historias sentimentales o novelas románticas, algo que sorprendió a los propios bibliotecarios militares. Estas observaciones contribuyeron al desarrollo temprano de la biblioterapia, entendida como el uso terapéutico de la lectura para mejorar el bienestar psicológico.

El texto también muestra el lado ideológico y censor de la iniciativa. No todos los libros eran aceptados. La ALA retiró determinadas obras consideradas pacifistas o favorables al bolchevismo, especialmente tras el aumento del miedo al comunismo después de la Revolución Rusa. Títulos relacionados con León Trotski o con análisis simpatizantes de Rusia revolucionaria fueron eliminados de las bibliotecas militares por considerarse peligrosos para “jóvenes impresionables”. Esto revela cómo las bibliotecas, incluso en contextos humanitarios, podían convertirse también en instrumentos de control ideológico.

El artículo destaca asimismo la importancia histórica de este programa para la evolución de las bibliotecas estadounidenses. La Library War Service convirtió a la American Library Association en una organización nacional de gran relevancia pública y consolidó la idea de la biblioteca como servicio esencial para la democracia y el bienestar social. La experiencia de guerra fortaleció la percepción de que las bibliotecas no solo debían conservar libros, sino también actuar como agentes activos de educación, integración y apoyo comunitario.

Los héroes silenciosos que mantienen en pie las bibliotecas en condiciones precarias de Katmandú

Khadka, Prabina. “The Quiet Heroes Holding Kathmandu’s Crumbling Libraries Together.” 1000 Libraries Magazine, 2026, https://magazine.1000libraries.com/the-quiet-heroes-holding-kathmandus-crumbling-libraries-together/.

Se presenta un retrato profundamente humano de las bibliotecas de Katmandú (Nepal) y, sobre todo, de las personas que las sostienen en condiciones precarias. A través de varios testimonios de bibliotecarios y responsables de centros documentales, se muestra cómo estas instituciones culturales sobreviven pese a la falta de financiación, la fragilidad estructural de los edificios y la escasa prioridad que reciben por parte del Estado.

Las bibliotecas descritas no son solo espacios de conservación del conocimiento, sino también refugios sociales donde estudiantes, opositores y investigadores encuentran un lugar de estudio y concentración. Sin embargo, muchas de ellas funcionan en edificios deteriorados, con infraestructuras insuficientes, escaso personal y problemas persistentes de mantenimiento. La falta de inversión pública tras el terremoto de 2015 agravó aún más una situación ya frágil, dejando a varias bibliotecas en estado casi de supervivencia.

El texto subraya especialmente el papel de los bibliotecarios, quienes aparecen como verdaderos “guardianes” del conocimiento. Lejos de la imagen tradicional de un trabajo pasivo, se enfatiza que realizan múltiples tareas: catalogación, gestión de colecciones, atención a usuarios, preservación de fondos y adaptación a recursos limitados. Muchos de ellos no comenzaron su carrera con formación específica en biblioteconomía, sino que llegaron al oficio de manera casual o por necesidad, desarrollando después un fuerte vínculo con la profesión.

Otro eje central es la dimensión comunitaria de las bibliotecas. A pesar de las dificultades, siguen siendo espacios esenciales de igualdad de acceso al conocimiento, especialmente para jóvenes que se preparan para exámenes o buscan oportunidades educativas. El artículo también destaca la ausencia de una política pública sólida que reconozca el valor estratégico de estas instituciones culturales.

El texto construye una narrativa de resistencia silenciosa: bibliotecas que “se mantienen en pie” no gracias a sistemas robustos, sino gracias al compromiso cotidiano de bibliotecarios que trabajan en condiciones adversas. La conclusión es clara: si estas bibliotecas siguen existiendo, es por la dedicación de personas que, más que ejercer un empleo, sostienen un servicio público esencial para la educación y la memoria cultural del país.

Las bibliotecas reducen el tiempo de los flujos de trabajo manuales entre un 30 y un 60 % con la IA académica.

Guzman, Dani. “New Study: Libraries Cut Manual Workflow Time by 30 to 60% with Academic AI.” Clarivate. Publicado el 24 de marzo de 2026. Acceso el 19 de mayo de 2026.

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Un reciente estudio impulsado por Clarivate analiza cómo la inteligencia artificial está transformando los flujos de trabajo en bibliotecas académicas, especialmente en tareas relacionadas con la catalogación y la elaboración de listas de lectura. La investigación se basa en entrevistas realizadas a once profesionales de bibliotecas pertenecientes a ocho instituciones de América del Norte, América Latina y Oriente Medio, y ofrece uno de los primeros conjuntos de evidencias empíricas sobre el impacto operativo real de la IA en bibliotecas universitarias.

El informe destaca que las herramientas de IA permiten reducir entre un 30 % y un 60 % el tiempo invertido en tareas manuales y repetitivas. Actividades que antes requerían entre quince y cuarenta y cinco minutos, como la creación de listas de bibliografía docente, pueden completarse ahora en apenas dos o cinco minutos gracias a asistentes inteligentes integrados en plataformas bibliotecarias. Un ejemplo citado es el de la University of Windsor, donde una lista de veinte referencias pasó de requerir veinte minutos de trabajo a solo tres.

La investigación también subraya un notable incremento de la capacidad operativa de las bibliotecas. Los equipos responsables de metadatos y catalogación consiguieron multiplicar entre dos y cuatro veces el volumen de trabajo asumible sin necesidad de aumentar el personal. En el caso de la Universidad Tecnológica de Bolívar, la IA permitió abordar enormes retrasos de catalogación que hasta entonces se consideraban prácticamente imposibles de resolver. Según la directora de biblioteca Dora Lilia Sepúlveda, la automatización eliminó el cuello de botella derivado de la transcripción manual y recuperó hasta el 80 % del tiempo operativo, facilitando la recuperación y visibilidad de miles de registros olvidados.

Otro aspecto relevante del estudio es el impacto en el acceso a los recursos por parte de los estudiantes. Entre el 50 % y el 60 % de las listas de lectura procesadas mediante IA estuvieron disponibles inmediatamente gracias a la localización automática de materiales existentes en la colección y a la generación de enlaces directos. Esto mejora considerablemente la rapidez de acceso a la bibliografía académica y contribuye a optimizar la experiencia educativa.

En relación con la calidad de los datos generados, el estudio señala que entre el 70 % y el 90 % de los metadatos creados por IA fueron aceptados con solo pequeñas correcciones por parte de los bibliotecarios. El modelo aplicado no elimina la supervisión humana: la inteligencia artificial genera un primer borrador, mientras que los profesionales siguen siendo responsables de la revisión, validación y toma de decisiones finales. Desde la University of Haifa se destaca especialmente la utilidad de la IA en la catalogación de materiales en idiomas que el catalogador no domina, así como en la asignación preliminar de materias y encabezamientos temáticos.

El estudio insiste en que la IA no sustituye el criterio profesional bibliotecario, sino que transforma la naturaleza del trabajo. Las tareas mecánicas y repetitivas disminuyen, mientras que aumenta la dedicación a actividades estratégicas, de validación, comunicación y apoyo académico. De este modo, los bibliotecarios pueden concentrarse en funciones de mayor valor añadido, como la alfabetización informacional, la mediación crítica y el acompañamiento a investigadores y estudiantes.

Estas conclusiones coinciden con debates recientes dentro de la comunidad bibliotecaria internacional. En diversos foros profesionales y discusiones en Reddit, muchos bibliotecarios describen una transición hacia un nuevo papel como “verificadores” y mediadores críticos de contenidos generados por IA. Al mismo tiempo, persisten preocupaciones sobre la fiabilidad de las respuestas automáticas, la dependencia excesiva de estas herramientas y la necesidad de establecer políticas éticas claras para su adopción en bibliotecas.

Manual de catalogación : de las RCAA2 a las RDA

Kraemer, Elida Ofelia . Manual de catalogación : de las RCAA2 a las RDA., 2026 Lanús : Elida Ofelia Kramer, 2026. [Book]

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El libro consta de dos partes: la primera sobre aspectos técnicos y la segunda sobre su aplicación. La primera parte aborda: la organización de la información, control bibliográfico, catálogos, normas para la descripción y acceso. Se hace mención a los esquemas de codificación para la manipulación de datos, MARC y al sistema integrado de gestión de bibliotecas KOHA. Se presenta una revisión de los distintos elementos que conforman las áreas de RCAA2 y su comparación con las RDA. Finalmente se aborda el tema relacionado a los puntos de acceso. Para la segunda parte del libro se han elaborado guías para la catalogación de materiales cartográficos, música notada, grabaciones sonoras, videograbaciones, recursos integrables, publicaciones seriadas y catalogación analítica. Las guías consisten en grillas que están formadas por los elementos principales del registro, una breve síntesis de la regla RDA, el campo MARC correspondiente, un ejemplo y observaciones. Sigue a cada guía, registros MARC completos que responden a las RDA. El libro tiene además una tabla de siglas y abreviaturas, un glosario y bibliografía.

Privacidad de los usuarios de bibliotecas en la era de la inteligencia artificial

Lucie Daignault, Samuel Lim and Catherine Ferri. Library Patron Privacy in the Age of Artificial Intelligence. EveryLibrary Institute, 2026.

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El EveryLibrary Institute ha dado a conocer un informe de gran relevancia titulado Library Patron Privacy in the Age of Artificial Intelligence, centrado en uno de los debates más urgentes para las bibliotecas contemporáneas: cómo proteger la privacidad de los usuarios en un contexto marcado por la expansión acelerada de la inteligencia artificial y de los servicios digitales.

Durante décadas, la confidencialidad de los hábitos de lectura, consulta e investigación ha sido uno de los principios fundamentales de las bibliotecas, especialmente en Estados Unidos, donde la defensa de la libertad intelectual ha estado estrechamente vinculada al derecho a la privacidad. Sin embargo, la llegada de nuevas herramientas basadas en IA está poniendo a prueba estos marcos tradicionales, generando interrogantes legales, éticos y tecnológicos que requieren respuestas actualizadas.

El estudio ha sido elaborado por Lucie Daignault, Samuel Lim y Catherine Ferri, integrantes de la Georgetown University Communications and Technology Law Clinic, en colaboración con EveryLibrary Institute. Su principal aportación consiste en ofrecer una revisión exhaustiva de las leyes de privacidad bibliotecaria vigentes en los cincuenta estados de EE. UU. y en el Distrito de Columbia, con el fin de determinar hasta qué punto estas normativas siguen siendo eficaces frente a los desafíos actuales. El informe analiza si las leyes estatales existentes contemplan adecuadamente cuestiones como la recopilación masiva de datos, el almacenamiento prolongado de información personal, la intervención de proveedores externos y el uso de sistemas automatizados capaces de perfilar comportamientos de lectura o búsqueda.

Uno de los aspectos más novedosos del documento es su atención específica a la inteligencia artificial generativa y a las nuevas formas de tratamiento de datos que esta implica. Muchas plataformas digitales utilizadas por bibliotecas incorporan tecnologías desarrolladas por terceros, capaces de registrar consultas, recomendaciones, patrones de navegación o interacciones textuales de los usuarios. Esto plantea un conflicto entre la mejora de servicios mediante herramientas inteligentes y la obligación histórica de las bibliotecas de garantizar anonimato, neutralidad y libertad de acceso a la información. El informe advierte que, sin controles adecuados, podrían abrirse vías de vigilancia indirecta o explotación comercial de datos tradicionalmente protegidos.

Asimismo, el trabajo examina la creciente dependencia de las bibliotecas respecto a proveedores tecnológicos externos. Los sistemas de préstamo digital, bases de datos académicas, plataformas de descubrimiento o asistentes automatizados suelen operar bajo contratos con empresas privadas que gestionan infraestructuras y datos sensibles. El informe invita a revisar cuidadosamente estas relaciones contractuales, reclamando mayor transparencia sobre qué datos se recogen, cómo se almacenan, durante cuánto tiempo se conservan y si pueden reutilizarse para entrenar modelos de inteligencia artificial u otros fines comerciales.

El valor práctico del informe reside también en su enfoque comparativo y aplicado. Al ofrecer un panorama actualizado estado por estado, se convierte en una herramienta útil para bibliotecarios, responsables institucionales, legisladores, investigadores y defensores de los derechos civiles. No se limita a diagnosticar problemas, sino que pretende impulsar conversaciones más profundas entre los sectores bibliotecario, jurídico y tecnológico. En este sentido, propone pensar la privacidad no como un obstáculo para la innovación, sino como un elemento esencial del diseño de cualquier servicio digital bibliotecario.

En última instancia, el documento subraya que la rápida evolución de la inteligencia artificial obliga a redefinir el papel de las bibliotecas como instituciones públicas de confianza en una sociedad gobernada cada vez más por datos. Si históricamente las bibliotecas han protegido la libertad de leer sin vigilancia, hoy deben extender esa misión al entorno digital. La cuestión no es solo tecnológica, sino democrática: preservar espacios donde las personas puedan informarse, aprender e investigar sin temor a ser monitorizadas o perfiladas. Por ello, este informe se perfila como una referencia clave para el futuro de la ética bibliotecaria y de la gobernanza de la IA.

Guía de evaluación de sistemas de IA en entornos bibliotecarios

Cox, Andrew, y Maria De Brasdefer. IFLA Entry Point to Libraries and AI. International Federation of Library Associations and Institutions (IFLA), 2025. https://repository.ifla.org/items/f197f327-dc49-4743-bb57-0a373505da8b

Entry Point for Libraries and AI

Licensing an AI service from a publisher

La Inteligencia Artificial (IA) ofrece un gran potencial para apoyar los valores fundamentales de las bibliotecas, como el acceso equitativo a la información y la creación de conocimiento. Sin embargo, también es una tecnología controvertida, cuyos avances actuales suscitan inquietudes éticas y sociales. Las bibliotecas desempeñan un papel clave en la promoción de usos responsables, inclusivos y sostenibles de la IA. Sus valores —libertad de expresión, privacidad, transparencia y rendición de cuentas— proporcionan una perspectiva ética para interactuar con las herramientas y prácticas de la IA. Este documento define la IA en un sentido amplio y ofrece un conjunto práctico de preguntas para la reflexión que ayudan a los profesionales de las bibliotecas a evaluar las oportunidades y los riesgos.

El texto plantea un escenario de reflexión sobre la incorporación de herramientas de inteligencia artificial en los servicios de bibliotecas, concretamente en el caso de la posible licitación de un sistema de búsqueda potenciado por IA ofrecido por una editorial científica. Este sistema promete mejorar significativamente la recuperación de información mediante resúmenes automáticos de publicaciones, lo que obliga a los profesionales de la biblioteca a evaluar críticamente su pertinencia, utilidad y riesgos antes de su adopción.

Para ello, se propone la creación de un equipo interdisciplinar formado por especialistas en sistemas bibliotecarios, biblioteconomía, alfabetización informacional y derechos de autor. Este grupo debe elaborar una lista de preguntas clave para analizar la herramienta desde múltiples perspectivas: ética, funcionalidad, impacto institucional, fiabilidad, transparencia y adecuación a las necesidades reales de los usuarios. El objetivo no es solo valorar la innovación tecnológica, sino determinar si realmente aporta beneficios significativos frente a otras soluciones existentes y si su coste está justificado dentro de las prioridades de la biblioteca.

El documento se estructura a partir de un marco de 14 preguntas que sirven como guía de evaluación de sistemas de IA en entornos bibliotecarios. Estas cuestiones abordan aspectos como la calidad y precisión de la información generada por la IA, los posibles sesgos, la protección de la diversidad cultural y lingüística, la equidad en el acceso, la privacidad de los datos de los usuarios y la transparencia del funcionamiento del sistema. También se examina quién es responsable de los posibles errores del sistema y cómo se comunican sus limitaciones a los usuarios.

Asimismo, se subraya la importancia de garantizar que los datos utilizados por la IA no provengan de fuentes obtenidas de manera ilegítima y que se respeten los derechos de autor y la soberanía de los datos culturales. Otro eje central es la necesidad de mantener la agencia del usuario, es decir, que las personas puedan seguir controlando su interacción con la tecnología sin que esta sustituya sus habilidades críticas o de aprendizaje.

Las 14 preguntas funcionan como un marco de evaluación crítica para que las bibliotecas analicen la incorporación de sistemas de inteligencia artificial, especialmente en servicios de información y descubrimiento. No son un checklist técnico cerrado, sino una guía amplia que permite valorar tanto el impacto funcional como las implicaciones éticas, sociales y organizativas de estas herramientas.

  1. Valor y pertinencia del servicio. La pregunta inicial obliga a la biblioteca a identificar qué tipo de beneficio real aporta la IA en términos de acceso al conocimiento y creación de información. No se trata solo de si la herramienta es innovadora, sino de si mejora de forma significativa la experiencia del usuario frente a alternativas más simples o económicas. Aquí se introduce también el concepto de “coste de oportunidad”: invertir en IA implica renunciar a otros posibles servicios o mejoras.

2, Calidad de la información generada por la IA, especialmente su precisión, actualización e imparcialidad. En entornos bibliotecarios esto es crucial, ya que los sistemas de IA pueden generar resúmenes o síntesis que parecen fiables pero contienen errores, sesgos o simplificaciones. Además, se plantea la necesidad de monitorización continua, ya que estos sistemas pueden cambiar su rendimiento con el tiempo.

3. Sesgos . Se evalúa si la IA reproduce estereotipos o excluye perspectivas culturales y lingüísticas. Esto es especialmente relevante en bibliotecas, cuyo objetivo tradicional es garantizar el acceso equitativo a la información.

4. Diversidad del conocimiento. También se analiza si el sistema favorece únicamente contenido en inglés o si integra fuentes multilingües y diversas.

5. Mal uso del sistema, especialmente en relación con la desinformación o la censura. Aunque menos desarrollada en el texto, apunta a un problema creciente: la posibilidad de que herramientas avanzadas de IA sean utilizadas para manipular o distorsionar información académica o científica.

6. Equidad y accesibilidad, considerando si todos los usuarios pueden beneficiarse del sistema en igualdad de condiciones. Aquí se incluyen aspectos como la accesibilidad digital (cumplimiento de estándares como WCAG), la brecha tecnológica y la posible exclusión de determinados colectivos.

7. Transparencia, uno de los más complejos en IA. Se analiza hasta qué punto el usuario entiende qué está haciendo el sistema, cómo genera los resultados y cuáles son sus límites. También se plantea la cuestión de la responsabilidad: quién responde cuando la IA comete errores, la empresa, la biblioteca o el usuario.

8. Privacidad y gestión de datos, un tema crítico en entornos académicos. Se evalúa cómo se recogen, almacenan y utilizan los datos de los usuarios, incluyendo sus consultas, patrones de búsqueda y posibles datos personales, así como el cumplimiento de normativas como el GDPR.

9. Legalidad y ética de los datos utilizados para entrenar la IA, así como en el respeto a los derechos de autor. También introduce una preocupación emergente: la carga que la IA puede generar sobre repositorios abiertos y sistemas de acceso libre.

10. Participación social y la soberanía de los datos, es decir, si las comunidades afectadas han sido tenidas en cuenta en el desarrollo del sistema y si mantienen control sobre su información cultural.

11. Agencia del usuario y el impacto en el aprendizaje. Se analiza si la IA fortalece las competencias del usuario o si, por el contrario, fomenta la dependencia y la pérdida de habilidades críticas. También se considera la necesidad de formación para un uso responsable.

12. Empleo y la estructura laboral, tanto en bibliotecas como en el ecosistema editorial y tecnológico. Se plantea si la IA sustituye funciones humanas o si reconfigura los roles profesionales.

13. Impacto ambiental, un aspecto cada vez más relevante. El uso de modelos de IA implica consumo energético, infraestructura de servidores y uso de agua, lo que obliga a considerar la sostenibilidad del servicio en su ciclo completo.

14. Modelo de negocio y la gobernanza del proveedor, es decir, quién desarrolla la herramienta, bajo qué principios opera y si su estrategia es sostenible y alineada con valores públicos. También se abre la reflexión sobre posibles vínculos con intereses comerciales o incluso militares.

En conjunto, estas 14 preguntas no buscan una respuesta única, sino fomentar una evaluación crítica y multidimensional de la inteligencia artificial en bibliotecas, equilibrando innovación tecnológica con responsabilidad ética, social y profesional.

El texto también amplía la reflexión hacia dimensiones sociales más amplias, como el impacto laboral de estas tecnologías, su huella ambiental y el modelo de negocio de las empresas proveedoras. En conjunto, se propone una evaluación integral que no se limite a lo técnico, sino que integre criterios éticos, educativos, sociales y sostenibles, con el fin de orientar la toma de decisiones en las bibliotecas ante la creciente incorporación de la inteligencia artificial.

44ª Feria Municipal del Libro de Salamanca 2026. Planeta Biblioteca 2026/05/10

44ª Feria Municipal del Libro de Salamanca 2026.

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PROGRAMA DE LA FERIA

En el programa de radio, Enma García y Maribel Martín Rodrigo destacaron que la 44ª Feria Municipal del Libro convierte la Plaza Mayor de Salamanca, del 9 al 17 de mayo de 2026, en un gran punto de encuentro entre lectores, librerías, autores y ciudadanía. Explicaron el papel esencial de la Red de Bibliotecas Municipales en la coordinación general, desde la organización de casetas hasta la programación cultural y la biblioteca infantil al aire libre. Subrayaron el aumento de participación de librerías respecto al año anterior y la cuidada distribución de espacios para firmas, escenarios y actividades. También comentaron la presencia de autores reconocidos y propuestas escolares dirigidas a fomentar la lectura entre niños de Primaria. La feria incluirá conciertos y actuaciones musicales para ampliar su dimensión festiva y cultural