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Privilegio y Propiedad: Ensayos sobre la historia del derecho de autor

 

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Ronan Deazley, M. K. a. L. B. e.  [e-Book] Privilege and Property: Essays on the History of Copyright, Cambridge: Open Publishers Editions, 2010.

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Desde su publicación, este libro ha sido visto gratuitamente 41.809 veces (detalles). Lo que se puede y no se puede copiar es una cuestión de derecho, pero también de estética, cultura y economía. El acto de copiar, y la creación y transacción de los derechos relacionados con él, evoca nociones fundamentales de comunicación y censura, de autoría y propiedad -de privilegio y de propiedad. Este volumen concibe una nueva historia del derecho de autor que tiene sus raíces en una amplia gama de normas y prácticas. Los ensayos se remontan al mundo material de la artesanía y las invenciones mecánicas de la Italia del Renacimiento, donde, en 1469, el maestro impresor alemán Johannes de Speyer obtuvo un privilegio exclusivo de cinco años para imprimir en Venecia y sus dominios.

A lo largo del viaje intelectual que sigue, encontramos a John Milton quien, en 1644, acusó al parlamento inglés de haber sido engañado por el `fraude de algunos antiguos titulares de patentes y monopolizadores en el comercio de la venta de libros’ (por ejemplo, la London Stationers’ Company). Ensayos revisionistas posteriores investigan la regulación de la imprenta en las colonias norteamericanas como una versión provincial y un tanto cruda de los precedentes europeos, y cómo, en la Francia revolucionaria de 1789, el sutil equilibrio que los reales decretos habían establecido entre los intereses del autor, el librero y el público, fue destruido por la abolición del sistema de privilegios. Algunos de los ensayos también abordan la evolución específica de los derechos asociados a las artes visuales e interpretativas.

El volumen acompaña al archivo digital Primary Sources on Copyright (1450-1900), financiado por el Arts and Humanities Research Council (AHRC) del Reino Unido. Privilegio y Propiedad es recomendado en la Guía de Libros de Texto de Educación Superior del Times (Noviembre, 2010). El Jessica E. Smith and Kevin R. Brine Charitable Trust y el Arts and Humanities Research Council (AHRC) del Reino Unido han contribuido generosamente a la publicación de este volumen.

 

De libros redondos y gordos y otras historias: huellas de Torres Villarroel en la Biblioteca Universitaria

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Becedas González, Margarita. “De libros redondos y gordos y otras historias: huellas de Torres Villarroel en la Biblioteca Universitaria” Salamanca: Centro de Estudios Salmantinos, 2019. 162 p. ISBN 9788486820480

 

Ejemplares disponibles en la Biblioteca de Universidad de Salamanca

Ver reseña en “El mercurio salmantino

 

“Hoy que estamos a últimos de junio de 1572, está del mismo modo (la Universidad de Salamanca), huérfana de libros e instrumentos, y muchos de sus hopalandas, todavía persuadidos a que tiene algún sabor a encantamiento o farándula esta ciencia-la matemática- y nos miran los demás licenciados como a estudiantes  inútiles y ruines.”

Diego de Torres Villarroel “Prólogo general de sus obras”.

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El libro contiene el discurso del Acto de ingreso en el Centro de Estudios Salmantino de Margarita Becedas González, directora de la Biblioteca General Histórica de la Universidad de Salamanca .  Libros “redondos y gordos”, así es como Diego de Torres Villarroel se refería a las esferas celestes y globos terráqueos. No era una denominación despectiva, todo lo contrario, el catedrático de Matemáticas y Astrología quería así enfatizar el valor de las esferas como herramientas para la docencia. 

“De libros redondos y gordos y otras historias: huellas de Torres Villarroel en la Biblioteca Universitaria” aborda la relación del escritor y catedrático Diego de Torres Vilaroel con la Biblioteca General Histórica de la Universidad de Salamanca. La biblioteca que Torres conoció durante su etapa universitaria arrastraba desde 1664 los desdichados efectos de la caída de la bóveda. Pero en torno a la época de su jubilación logro verla ya restaurada y con una imagen muy parecida a la actual, aunque aún seguía “huérfana de libros e instrumentos”. En 1752 resultó elegido miembro de la Junta de Librería, por lo que tuvo la oportunidad de colaborar en su organización y crecimiento. Fue entonces, como cuando con el afán de crear una academia para la enseñanza práctica de las matemáticas, Torres Villarroel adquirió para la biblioteca las esferas terrestres y celestes que llamó “libros redondos y gordos”

Por otra parte se analiza la llamada “Biblioteca Torres Villaroel” adquirida por la universidad en 1979, así como la presencia en la biblioteca de las obras que publicó antes de su muerte en 1770.

Torres Villarroel, cuya imagen de Piscator siempre oscureció sus méritos literarios y científicos , se revela como un personaje notable, un hombre inquieto y de prosa aguda e inteligente, sin duda un pseudocientífico preilustrado, pero de espíritu apasionado y con una admirable capacidad para la divulgación.

Muchas felicidades a Marga por el ingreso en el CES, y por el excelente discurso que tuvimos ocasión de escuchar con verdadero agrado en la tarde de ayer.

 

 

Habilidades de alfabetización como capital local intangible

 

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Kotilainen,Sofia. Literacy Skills as Local Intangible Capital: The History of a Rural Lending Library c. 1860–1920. Helsinki: Finnish Literature Society. SKS, 2016. ISBN 978-952-222-796-6

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Este libro estudia la “zona gris” de la historia de éxito de las bibliotecas rurales de los países nórdicos a través de las actividades de las bibliotecas populares en una zona de Finlandia central. El estudio explora la influencia de fenómenos sociales, culturales, geográficos y económicos, como la propagación de los movimientos de reactivación, en los hábitos de lectura de la población local y revela interesantes razones por las que el establecimiento de escuelas primarias y bibliotecas populares y el crecimiento de la alfabetización funcional no aumentaron automáticamente el capital informativo de la gente común de regiones remotas ni condujeron a su progreso social.

Este estudio representa un experimento metodológico para describir la historia de vida de una biblioteca popular. La combinación de métodos comparativos biográficos colectivos y transnacionales con fuentes originales raramente utilizadas en este estudio es innovadora y no se ha utilizado antes en la investigación histórica finlandesa sobre alfabetización funcional y bibliotecas populares. La ventaja de la comparación es que revela las actitudes hacia las bibliotecas que eran características de cada una de las culturas involucradas. Para la gente del campo finlandés a finales del siglo XIX, las bibliotecas representaban una forma de adquirir nueva información que seguía siendo extraña e inoportuna. La distribución del capital inmaterial era extremadamente desigual en cuanto a la edad, el género y el rango social. En la investigación finlandesa anterior no se ha analizado muy a menudo cómo el estatus comunitario del lector campesino y sus redes personales en la comunidad local afectaba la calidad de sus hábitos de lectura. Este libro muestra que la ubicación de la biblioteca en su comunidad local y, por otra parte, el estado y la posición de sus clientes en sus redes, tuvo una gran importancia en el uso de la biblioteca y, por lo tanto, en la mejora de las habilidades de lectura.

Las canciones de la Transición. Con la música a otra parte 2016/02/19

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Las canciones de la Transición. Con la música a otra parte 2016/02/19

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En esta ocasión hemos abordado las canciones más significativas de la Transición Política hacia la democracia en España, un tiempo difícil, pero ilusionante. A través de las canciones hemos hecho un análisis de aquel momento, y por ello hemos contado con la inestimable participación de Santiago González Gómez, profesor de Historia Contemporánea de la Universidad de Salamanca, que nos ha guiado en en este recorrido con sus conocimientos y vivencias. Hemos oído algunos de los himnos de aquellos años, “Habla pueblo habla” del grupo murciano Vino Tinto que sirvió banda sonora para la Ley de Reforma Política. El grupo Jarcha, y quizás la canción más significativa “Libertad sin ira”. Luis Pastor con “Vengan a ver” y la denuncia a través de la música de la situación vital de los barrios periféricos. Rosa León con “Al Alba” un tema de LE Aute, y un canto a los últimos fusilamientos del franquismo y la desaprobación de la comunidad internacional. No podía faltar “L’Estaca” de Lluis Llach ni “Diguen no” de Raimon, cantos de lucha, que llamaban a la intervención social contra la dictadura, “Para la Libertad” el poema de Miguel Hernández musicado por JM Serrat. La conexión de la Transición con los movimientos de izquierda de otros países.

Che Guevara, un lector infatigable

 

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«Lector infatigable, abría un libro cuando hacíamos un alto mientras que todos nosotros, muertos de cansancio, cerrábamos los ojos y tratábamos de dormir».

Testimonio de un compañero de guerrilla en Sierra Maestra

 

Ernesto “Che” Guevara fue un consumado lector y escritor. En sus últimos días de octubre del 1967 mientras estaba en Bolivia en la guerrilla, incluso en aquellas pésimas condiciones, portaba de su cinto 5 libros colgados de la cintura. “Crítica de la Economía Política” de Marx; “Ensayos sobre las teorías del capitalismo contemporáneo”, de Vigotsky; “Ils arrivent” de Carrell; “Geometría analítica” de Philips; e “Historia económica de Bolivia” de Luis Peñaloza.

 

Ernesto “Che” Guevara fue un lector insaciable y voraz, siempre leía y escribía, en su oficina del Ministerio de Industria de Cuba, pero también en los momentos más insospechados e imposibles, hasta el punto que hay una foto que recoge  Ricardo Piglia en el libro “El último lector”, donde vemos a Ernesto leyendo plácidamente subido a la copa de un árbol, concretamente dice ““Hay una foto extraordinaria en la que Guevara está en Bolivia, subido a un árbol, leyendo, en medio de la desolación y la experiencia terrible de la guerrilla perseguida. Se sube a un árbol para aislarse un poco y está ahí, leyendo”. El mismo escribio en el diario del Congo: “Mis dos debilidades fundamentales: el tabaco y la lectura”, y también “El hecho de que me escape para leer, huyendo así de los problemas cotidianos, tendía a alejarme del contacto con los hombres, sin contar que hay ciertos aspectos de mi carácter que no hacen fácil el intimar”. Un signo de esta afición es que anotaba todo lo que leía y lo que quería leer en listados y listados de libros pendientes que nos dan una idea de su apetito lector.

 

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“Che” leyendo sentado en la rama de un árbol en Bolivia

 

Relata también Piglia, que hay una escena en la vida de Ernesto Guevara sobre la que también Cortázar había llamado la atención cuando fue sorprendido el pequeño grupo de desembarco del Granma y Guevara, herido, pensando que muere, recuerda un relato que ha leído. Escribe Guevara, en “Pasajes de la guerra revolucionaria”: «Inmediatamente me puse a pensar en la mejor manera de morir en ese minuto en el que parecía todo perdido. Recordé un viejo cuento de Jack London, donde el protagonista apoyado en el tronco de un árbol se dispone a acabar con dignidad su vida, al saberse condenado a muerte, por congelación, en las zonas heladas de Alaska. Es la única imagen que recuerdo». Guevara encuentra en el personaje de London el modelo de cómo se debe morir.

 

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Leyendo prensa en la guerrilla

 

Ernesto había aprendido a leer en su hogar, el de una familia acomodada argentina, y parece ser que a ello también contribuye sus dificultades físicas para jugar a otros juegos con otros niños, debido al asma del que se aqueja desde niño y que le imposibilita ir a la escuela, por ello su madre lo enseña a leer en casa. Su hermano Roberto lo recordaba encerrado en el baño para que nadie le interrumpiera mientras se dedicaba a su pasatiempo favorito que era leer. Como para muchos niños de aquella época sus libros favoritos son las aventuras de Emilio Salgari o de Julio Verne.

Ya de mayor continua leyendo. En sus campañas en la guerrilla de Sierra Maestra, pero también en Congo y Bolivia, aparecen entre sus apuntes listados de libros y autores que parecen ser un plan de lectura para el y sus guerrilleros. Según Carlos Soria Galvarro “Se trata primero de una lista general de 49 títulos con sus autores contenidos en dos páginas (…). Luego, en tres páginas seguidas, otros 60 títulos más, repartidos mes tras mes, desde noviembre de 1966, cuando llegó a Bolivia, hasta septiembre de 1967”.  Un testimonio de un compañero de guerrilla en la conquista de Sierra Maestra, dice refiriéndose a Ernesto: “«Lector infatigable, abría un libro cuando hacíamos un alto mientras que todos nosotros, muertos de cansancio, cerrábamos los ojos y tratábamos de dormir».

 

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Manuscrito del Che Guevara con un listado de lecturas

Según cuenta Regis Debray que en los días de Bolivia, la guerrilla tenía una biblioteca de 106 libros que guardaban escondidos en postas secretas en la selva «Tiempo antes se había hecho una pequeña biblioteca, escondida en una gruta, al lado de las reservas de víveres y del puesto emisor»., ni en aquellos difíciles momentos olvidaba la lectura y que la revolución no sólo era económica, si no también cultural. Cuentan que “Che” en esos sus últimos días de octubre de 1967 llevaba colgado del cinto un portafolios y 5 libros, entre estas lecturas estaba como es lógico Karl Marx, pero también un autor español como Don Ramón María del Valle Inclán “La Lámpara Maravillosa”, además de Dostoievsky, Faulkner, Stendhal. En esta obra Valle-Inclán resume su estética y su ética, haciéndose eco de la riqueza de teorías filosóficas, tendencias y movimientos de fin de siglo, así el autor gallego en este libro sacraliza la belleza como centro del universo. Musicalidad, belleza, amor y ética son los cuatro pilares sobre los que se alza el pensamiento estético de Valle. Una pieza clave para comprender el complejo entramado teórico que alimenta la obra de uno de nuestros escritores más geniales. Otra de sus lecturas seminales fue “Don Quijote de la Mancha” de Miguel de Cervantes, así en una ocasión escribe a sus padres y les referencia esta obra “Queridos viejos: Otra vez siento bajo mis talones el costillar de Rocinante, vuelvo al camino con mi adarga al brazo”.

Piglia también apunta que en sus últimos momentos, cuando esta apresado y maniatado en la Higuera, una maestra se acerca a llevarle comida, y el Che le índica que en la frase “Yo se leer” que está escrita en la pizarra de la destartalada escuela, al presente del verbo saber, le falta una tilde en la letra é.

 

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Bibliografía:

Centenera, Mar. “El Che, un lector compulsivo en plena selva” El País, 18 OCT 2017 – 23:22 https://elpais.com/cultura/2017/10/18/actualidad/1508353551_668588.html

El Che Guevara se lanzó a la batalla con un puñado de libros EJU! 08/10/2014-09:25

Un lector voraz llamado Che Guevara. Público Madrid 21/10/2017 18:05 Actualizado: 21/10/2017 18:05 https://www.publico.es/culturas/lector-voraz-llamado-che-guevara.html

Una pistola y un libro de Valle-Inclán: la biblioteca del Che. Lady X. AGENTE PROVOCADOR es un magazine realizado por La Felguera Editores. http://www.agenteprovocador.es/publicaciones/una-pistola-y-un-libro-de-valle-inclan

Piglia, Ricardo “El último lector”  “Ernesto Guevara, rastros de lectura” Madrid: Anagrama, 2005

Soria Galvarro, Carlos “Andares del Che en Bolivia” CienFlores, Buenos Aires, Argentina, 2014

Vázquez, Cristian. Che Guevara, escrituras y lecturas. Letras Libres 05 octubre 2017
https://www.letraslibres.com/mexico/historia/che-guevara-escrituras-y-lecturas

El camión «mágico» que llevó libros a la España olvidada

 

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El camión «mágico» que llevó libros a la España olvidada
Doctor Peligro. AGENTE PROVOCADOR es un magazine realizado por La Felguera Editores.

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«El camión que habla», como se le conocía popularmente, llegaba a aldeas y pueblos remotos y repartía libros. También llevaba instalado un moderno equipo de sonido y proyector de cine, y se planeó que fuese atendido por licenciados en Filosofía y maestros. Todos ellos se dedicarían a «la cruzada de difundir el libro por los pueblos de España»

El proyecto comenzó en 1934 y se presentó en la Feria del Libro (la segunda que se organizaba) como uno de los grandes logros del mundo intelectual y republicano. Comenzó su andadura en octubre de ese año (justo cuando se desataba la revolución asturiana y el país vivió con el corazón en el puño), con un curioso diseño que permitía, en pocos segundos, que la carrocería del gran vehículo se abriera y se convirtiera en una librería ambulante. La llegada del autobús, micrófono en mano y sonando música, era todo un acontecimiento. Las autoridades lo recibían y, generalmente, entregaba a la biblioteca (si la hubiera) del pueblo una donación de libros. Muchos pueblos carecían de comunicaciones y vivían en un aislamiento muy grande.

Archiveras: pioneras en la Administración

 

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1955. Archivo General de Indias. Las archiveras Victoria Hernández, Vicenta Cortés, Marina García y Julia Herráez.

Archiveras: pioneras en la Administración

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Las mujeres tuvieron prohibido la entrada en la Biblioteca Nacional de España hasta 1837, hoy son más lectoras que los hombres

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En 1910 se produjo un hecho insólito en la Administración. Por Real Orden de 2 de septiembre de ese año se dispone que las mujeres puedan concurrir a las oposiciones y concursos convocados para los cuerpos de funcionarios dependientes del Ministerio de Instrucción Pública, entre ellos el Cuerpo Facultativo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos. Fue absolutamente novedoso porque el resto de departamentos ministeriales continuaron vetados a las mujeres hasta la aprobación del Estatuto de la Función Pública de 1918.

La primera mujer que ingresó en el Cuerpo Facultativo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos fue Ángela García Rives (1891-1968). Su primer destino, en 1913, fue la Biblioteca Pública de Jovellanos en Gijón. Un año después, antes de pasar definitivamente a la Biblioteca Nacional, estuvo destinada en el Archivo General Central de Alcalá de Henares.

Entre las primeras archiveras hay que mencionar a Áurea Javierre, destinada al Archivo de la Corona de Aragón en 1922, o a María Moliner, cuyo primer destino fue el Archivo General de Simancas. Después llegaron Pilar Loscertales, Carmen Pescador, Josefa Callao, Concepción Zulueta, Consuelo Gutiérrez del Arroyo o Carmen Caamaño. Todas ellas debieron superar grandes dificultades para abrirse camino y desarrollar su carrera profesional. Muchas, incluso, sufrieron la inhabilitación, la prisión o el exilio.

El número de archiveras fue creciendo con los años, aunque hubo que esperar a la década de los sesenta para que una archivera alcanzase cargos directivos, con los nombramientos de Carmen Crespo, directora del Centro Nacional de Conservación y Microfilmación, de Olga Gallego, directora del Archivo Histórico Provincial de Orense o de Carmen Pescador, primera directora del Archivo General de la Administración.

Con motivo de la celebración del Día Internacional de la Mujer queremos rendir homenaje a las archiveras pioneras del siglo XX, tanto a las que han tenido una destacada trayectoria como a las que realizaron un trabajo más anónimo.

Este espacio ha sido elaborado con la participación de los compañeros de la Subdirección General de Archivos Estatales, Archivo Histórico Nacional, Centro de Información Documental de Archivos, Archivo General de Simancas y Archivo General de la Administración. Y con la colaboración inestimable de Ricardo Fuentes Caamaño, Margarita Vázquez de Parga y la Fundación Olga Gallego.

Sirva este espacio para reconocimiento de todas ellas y de su legado y antesala para continuar con la labor de mostrar a otras muchas mujeres archiveras a lo largo de la historia.