Archivo de la etiqueta: Mujeres

Directrices de Equidad de Género en la Investigación (SAGER).

sager-flyer-cover-203x300

Texto completo

 

COPE (Committee on Publication Ethics) acaba de aprobar las recomendaciones “Sex and Gender Equity in Research” (SAGER). Las directrices fomentan la transparencia, la inclusión y la normalización de la información sobre sexo y género y pueden ser utilizadas por los revisores para mejorar sus revisiones.

 

El Comité de Políticas de Género de EASE trabaja para promover la presentación de informes y la comunicación en el ámbito de la ciencia que tengan en cuenta las cuestiones de género y de género. El objetivo no es sólo mejorar la ciencia, ya sea en las ciencias de la vida, naturales o sociales, sino también mejorar las prácticas, las intervenciones y las oportunidades basadas en datos empíricos, tanto para las mujeres como para los hombres.

 

Ciudades Seguras y Espacios Públicos Seguros: Informe de resultados globales

safe-cities-and-safe-public-spaces-global-results-report-es

Ciudades Seguras y Espacios Públicos Seguros: Informe de resultados globales. Paris: ONU, 2017

Texto completo

Este informe global sobre la Iniciativa del Programa Mundial de ONU Mujeres sobre Ciudades Seguras y Espacios Públicos Seguros ilustra los logros obtenidos por varios programas de ciudades participantes en África, América Central y del Sur, los Estados Árabes, Asia y el Pacífico, América del Norte y Europa.

Una serie de historias cuentan lo que las autoridades, las mujeres de base, las organizaciones de mujeres y otros socios de la comunidad pueden hacer como parte de un enfoque integral basado en evidencia para prevenir y responder al acoso sexual y otras formas de violencia sexual contra mujeres y niñas en espacios públicos. Muchas de sus iniciativas han mejorado la seguridad, concentrándose en las zonas urbanas más empobrecidas.

Este informe ilustra particularmente las intervenciones en las cuatro esferas de resultado de la iniciativa del programa emblemático mundial.

 

Hacer las promesas realidad: La igualdad de género en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible

 

sdg-report-gender-equality-in-the-2030-agenda-for-sustainable-development-2018-cover-es

Hacer las promesas realidad: La igualdad de género en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. Paris: ONU Mujeres, 2018

Texto completo

 

Hacer las promesas realidad: La igualdad de género en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible”, el nuevo informe representativo de ONU Mujeres, presenta una evaluación exhaustiva y fidedigna de los avances, dificultades y posibilidades de la aplicación de los  Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) desde una perspectiva de género. El informe hace seguimiento de las tendencias mundiales y regionales con miras a la consecución de los ODS para las mujeres y las niñas sobre la base de los datos disponibles, y ofrece orientación práctica para la ejecución de políticas sensibles al género y los consiguientes procesos de rendición de cuentas. Como fuente de análisis de alta calidad de datos y políticas, el informe es una referencia e instrumento de rendición de cuentas esencial para responsables de la formulación de políticas, organizaciones de mujeres, el sistema de las Naciones Unidas y otras partes interesadas.

Este informe sienta las bases de un seguimiento sólido y con perspectiva de género de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible al:

  • mostrar la centralidad de la igualdad de género para la consecución de los 17 ODS y defender un enfoque de ejecución integrado y basado en derechos;
  • explicar las dificultades y posibilidades del sólido seguimiento y establecer puntos de partida y tendencias en una gama de indicadores relacionados con el género a partir de datos disponibles;
  • ofrecer orientación concreta sobre políticas para lograr dos metas estratégicas del ODS 5 (sobre violencia contra las mujeres y cuidados no remunerados), y describir el modo en que estas políticas se interrelacionan con otros objetivos y metas; y
  • elaborar un programa para el fortalecimiento de la rendición de cuentas en relación con los compromisos de igualdad de género en los ámbitos mundial, regional y nacional.

Ser bibliotecaria en la época victoriana se consideraba peligroso

librarian_profession_1050x700

Foto Agnes C. Hall consulta un catálogo de tarjetas en la Biblioteca Pública de Boston

En un articulo de JStor, Daily, Livia Gershon profundiza en la época en que ser bibliotecaria era considerado demasiado peligroso para las mujeres.A fines del siglo XIX, la mayor parte de los bibliotecarios eran mujeres. Expertos como Melvil Dewey predijeron que sufrirían problemas de salud, tensión y otras enfermedades.

Ver original

Más sobre ,

A medida que la nación se urbanizaba en la segunda mitad del siglo, McReynolds escribe, “los hombres de clase alta y media optaron cada vez más por el trabajo comercial. Sus esposas, mientras tanto, permanecían en sus hogares, que se estaban convirtiendo en lugares de consumo, en lugar de ser lugares de producción. Los bienes confeccionados, y los sirvientes, convirtieron la ociosidad femenina en un símbolo de estatus. Irónicamente, mientras que a un hombre se le juzgaba positivamente por su arduo trabajo, adquiría más estatus en función del tiempo libre que disfrutaba su mujer“, escribe McReynolds.

En este contexto, incluso la incapacidad física para trabajar, debido a trastornos nerviosos o trastornos femeninos, se consideraba algo “glamuroso”. Como dice McReynolds: “Padecer de los nervios se convirtió en sinónimo de la mujer mimada y la imagen popular de ella se convirtió en la de la belleza exhausta postrada en su diván“.

Pero incluso entre las clases privilegiadas, no todas las mujeres tenían la opción de permanecer ociosas. En 1860, los cambios demográficos habían creado un grave desequilibrio entre los géneros en la población del noreste, especialmente en las zonas urbanas. Eso significaba que algunas mujeres no se casaban, y muchas de ese grupo no tenían dinero familiar para toda la vida. Para muchas mujeres en esta situación, convertirse en bibliotecaria parecía una buena opción. Además, los administradores de las bibliotecas estaban entusiasmados con la mano de obra barata y educada que podían encontrar entre las graduadas universitarias, que por otra parte, era una forma de empleo remunerado para una dama, ya que implicaba poco esfuerzo físico. Sin embargo, para muchos victorianos, todavía parecía ser demasiado para las mujeres delicadas. A medida que las mujeres fueron ingresando cada vez más en la profesión en 1886, Melvil Dewey, creador del Sistema Decimal de Dewey, predijo que las bibliotecarias tendrían problemas para hacer el trabajo debido a su mala salud.

Varias bibliotecarias sufrieron serios problemas y solicitaron largos permisos para recuperarse. En 1900, la Asociación de Bibliotecas Públicas de Brooklyn propuso “construir una casa de reposo junto al mar para aquellas que enfermaron en el servicio de biblioteca“, escribe McReynolds. Un orador en la conferencia de 1910 de la American Library Association afirmó que conocía a cincuenta bibliotecarias que habían quedado incapacitados por el trabajo, incluyendo algunos que murieron antes de tiempo.

No deberíamos llegar a la conclusión de que estas enfermedades no fueron reales“, escribe McReynolds. Algunos historiadores sociales creen que las mujeres victorianas reaccionaron físicamente a sus roles sociales estrechamente definidos, de maneras que se manifestaron en forma de colapsos físicos y emocionales

McReynolds señala que los trastornos nerviosos nunca afectaron más que a una pequeña minoría de bibliotecarias. La creencia de que las largas horas o la excesiva estimulación intelectual podrían enfermar a las mujeres, presumiblemente llevó a algunas mujeres a evitar buscar responsabilidades adicionales. En otros casos, los supervisores -tanto hombres como mujeres- les retiraron por el bien de su salud. Para la década de 1920,  los trastornos nerviosos estaban disminuyendo a medida que los psiquiatras desarrollaban diagnósticos más específicos. Mientras tanto, los peligros del trabajo bibliotecario desaparecieron del debate público a medida que un número cada vez mayor de mujeres de clase media demostraban su competencia.

Otros post relacionados

Las “Book women”: Las mujeres que llevaron libros a caballo a las aisladas comunidades montañosas de Kentucky durante la Gran Depresión

La oscura historia sobre abusos sexuales de Melvil Dewey, el padre de la Biblioteconomía moderna

Las mujeres tuvieron prohibido la entrada en la Biblioteca Nacional de España hasta 1837, hoy son más lectoras que los hombres

Mujeres y trabajo: la feminización de la profesión bibliotecaria

Lecturas para mujeres de Gabriela Mistral

 

La oscura historia sobre abusos sexuales de Melvil Dewey, el padre de la Biblioteconomía moderna

dewey1

Melvil Dewey en 1888 con los alumnos de la School of Library Economy at Columbia College, New York City

 

A finales del siglo XIX y principios del XX, Melvil Dewey desarrollo una importante labor profesional siendo considerado uno de los bibliotecarios más influyentes del mundo. Sin embargo su comportamiento respecto a las mujeres en su vida privada fue absolutamente reprobable, incluso en un tiempo en el que se veía mal que las mujeres denunciasen un abuso, por ello fue excluido en gran medida de la profesión, siendo incluso expulsado de la Asociación Americana de Bibliotecas, una organización que había co-fundado

 

Melvil Dewey creador del Sistema de clasificación bibliográfica que lleva su nombre  Dewey Decimal Clasification, revolucionó la manera en que las bibliotecas catalogan y clasifican sus libros y publicaciones periódicas. Antes de que existiera esta clasificación prácticamente cada biblioteca tenía su propio sistema, algunas incluso colocaban los libros en las estanterías por tamaño. La Clasificación Decimal Universal (CDU), el sistema de clasificación bibliográfica que utilizamos hoy en las bibliotecas europeas proviene del sistema de clasificación decimal de Dewey, uno y otro se diferencian en pocas cosas, fundamentalmente en que Dewey utiliza siempre 3 cifras, no existe el número 2 por ejemplo para religión, en lugar de 2, se pone 200, y también en que el número cuatro lo ocupa la literatura, y en la CDU fue modificado este número ubicando la literatura en el número 8 quedando el 4 libre para un futuro desarrollo.

A Melvil Dewey también le debemos el clásico fichero de madera con tirador de acero para las fichas clásicas de biblioteca, que también fueron una invención suya. Además, fue cofundador de la American Library Association (ALA) en 1876, de la que en el año  1906, se vio obligado a dejar de participar activamente. ¿Cuáles fueron las causas?

El problema de Dewey tenía que ver con el sexo femenino. En 1887, Dewey fundó la School of Library Economy at Columbia College, donde el 90 por ciento de sus estudiantes eran mujeres. Durante mucho tiempo se rumoreó que además de la información estándar como nombre, edad y antecedentes, Dewey exigía que pusieran en las fichas de ingreso el tamaño de los senos de sus futuras estudiantes. Aunque ese rumor no era cierto, si les pedía fotos, pero esta petición era sólo parte de una larga historia de un comportamiento más que reprochable.

Fueron muchas las mujeres que lo denunciaron por abusos a lo largo de su vida. Dos de sus asistentes que vivían en su misma casa lo denunciaron  por tocamientos. Algunos compañeros de trabajo también comentaron esta inclinación del insigne bibliotecario, y en 1905 en un viaje patrocinado por la American Library Association a Alaska, cuatro mujeres lo denunciaron por abusos no deseados, por lo que en 1906, se vio obligado a renunciar a la ALA y a varios otros cargos debido a varias acusaciones de acoso sexual y antisemitismo.

En una ocasión Adelaide Hasse, una joven bibliotecaria acostumbrada a los desafíos profesionales que luchaba para ser tomada en cuenta por las juntas ejecutivas, en su mayoría masculinas, creó una nueva e innovadora manera de clasificar los documentos del gobierno denominado Sistema de Clasificación SuDocs, y se sintió decepcionada cuando un colega masculino -Willian Post- reclamó el mérito. Siendo ya profesional de la Biblioteca Pública de Nueva York buscó apoyo de la persona más reconocida entre sus colegas. Melvil Dewey se prestó solicito a ayudarle, pero sin embargo esta ayuda termino siendo una cita privada con intenciones poco profesionales, según comentó la afectada a sus colegas cuando les hablo de lo ofensivo que había sido su comportamiento.

A pesar de que tal comportamiento afectó a su carrera profesional y muchos de sus amigos se alejaron de él, Dewey no cambió sus hábitos depredadores. En 1920, Godfrey y Marjorie, el hijo y la nuera de Dewey, se mudaron del hogar que todos compartían, hasta que Marjorie se sintió incómoda con el comportamiento de su suegro hacia ella y abandonaron el hogar paterno. En 1930, surgieron más acusaciones de acoso sexual cuando la ex-taquígrafa de Dewey lo acusó de agredirla, incluso de besarla contra su voluntad en un taxi. Aunque Dewey, que entonces tenía 79 años – inicialmente desestimó las acusaciones como chantaje, inalmente pagó 2.147 dólares -el equivalente a más de 30.000 dólares de la actualidad- para silenciar el caso.

“Durante muchos años, las bibliotecarias han sido la presa especial del Sr. Dewey en una serie de ultrajes contra la decencia”, argumentó en una carta de 1924 Tessa Kelso, directora de la Biblioteca Pública de Los Ángeles y una de las críticas más directas de Dewey. Tessa Kelso, ayudó a organizar un grupo de mujeres para que testificaran en privado contra Dewey. Durante esa investigación, salió a la luz que Dewey supuestamente había acosado hasta a su propia nuera. Dewey negó las acusaciones, afirmando que Kelso y las otras mujeres eran “solteronas” que querían arruinar su carrera, y lamentablemente la investigación se abandonó.

Afortunadamente las cosas van cambiando, hoy en día el sitio web de la Asociación Americana de Bibliotecas Americanas (ALA, por sus siglas en inglés) proporciona un centro de intercambio de materiales para cualquier persona que se enfrente al acoso, incluyendo el acoso sexual, en el lugar de trabajo. “a clearinghouse of materials for anyone facing harassment“. Si bien quedan muchos temas aún por resolver.  La AFL-CIO encontró que en 2014, las mujeres que trabajaban como bibliotecarias a tiempo completo tenían un salario medio anual de 48,589$, comparado con un sueldo de 52,528$ de los hombres. También informó que sólo el 17,2% de los bibliotecarios eran hombres, pero ellos ocupan el 40% de los puestos de directores de bibliotecas en las universidades.

 

Bibliografía

 

Blakemore, Erin. “The Father of Modern Libraries Was a Serial Sexual Harasser”

Clare Beck “The New Woman as Librarian: The Career of Adelaide Hasse, Scarecrow Press, 2006

Conradt. Stacy. “Melvil Dewey’s Dark Side”. MF. Mental Floss 2015 https://www.history.com/news/the-father-of-modern-libraries-was-a-serial-sexual-harasser

Ford, Anne Bringing Harassment Out of the History Books: Addressing the troubling aspects of Melvil Dewey’s legacy | American Libraries, 2018  https://americanlibrariesmagazine.org/2018/06/01/melvil-dewey-bringing-harassment-out-of-the-history-books/

 

En España sólo el 19% de las mujeres están presentes en los consejos de administración de las empresas, sin embargo la empresas con más porcentaje de mujeres obtienen mayor rendimiento

41829250695_a55174c5e0_b_d

Women Matter 2017: A way forward for Spain. McKinsey Global Institute, 2016

Texto completo

Las mujeres españolas predominan en las canteras de talento y representan el 58 por ciento del total de los licenciados. Sin embargo, en España, las mujeres solo representan el 19 por ciento de los consejos de administración y el 11 por ciento de los comités ejecutivos, aunque está demostrado que las empresas con un mayor número de mujeres en puestos de liderazgo obtienen un mayor rendimiento. Aun manteniendo el ritmo de progreso reciente, se tardaría de 10 a 20 años en alcanzar los niveles de representación actual de los países europeos más
avanzados.

 

Existe un argumento sólido para atraer a las mujeres, desarrollar su potencial y fomentar su participación. Las mujeres españolas predominan en las canteras de talento y representan el 58 por ciento del total de los licenciados. De no haberse producido una entrada de mujeres en el mundo laboral como la efectuada en la década de 1990, el PIB español del año 2015 habría sido un 18 por ciento menor. Las consumidoras juegan un papel decisivo en la toma de decisiones clave: participan en el 96 por ciento de las compras de bienes duraderos y toman tres veces más decisiones que los hombres sobre qué comprar. Por último, existe una correlación positiva entre la presencia de mujeres en posiciones de liderazgo y el desempeño financiero y organizativo de las empresas, demostrada en múltiples estudios

Women Matter: A way forward for Spain presenta la situación de la diversidad de género en puestos de liderazgo en España. Este informe pertenece a la serie Women Matter que McKinsey lleva realizando desde 2007, hace ya 10 años. Por primera vez ha sido desarrollado para España, con la participación de 50 de las empresas más relevantes del país.

España está comenzando a adoptar la idea de incorporar a más mujeres en los puestos de dirección corporativa y se ha avanzado mucho en poco tiempo. Muchas empresas están más sensibilizadas, y existe respaldo por parte del Gobierno y de diferentes organizaciones. Sin embargo, el cambio es muy lento: las mujeres continúan teniendo una baja representación en todos los niveles de dirección respecto a otros países, y la brecha es mayor en los puestos más altos.

Aun manteniendo el ritmo de progreso reciente, se tardaría de 10 a 20 años en alcanzar los niveles de representación actual de los países europeos más avanzados. Los desafíos se presentan desde el principio ya que solo un 37 por ciento de las incorporaciones en las empresas del estudio (en su mayoría del Ibex 35) son mujeres, frente al 58 por ciento de los universitarios. Asimismo, las mujeres suelen ascender a puestos de responsabilidad en áreas de apoyo y no tanto a las de gestión de cuenta de resultados, lo que dificulta el camino hacia los puestos de alta dirección (p. ej., 94 por ciento de los consejeros delegados de las empresas que cotizan en el Ibex 35 provienen de puestos de gestión de cuenta de resultados). Por todo ello, las mujeres que forman parte del equipo directivo en España tienen cuatro veces menos posibilidades de convertirse en consejero delegado que los hombres.

Este informe pretende generar una llamada a la acción mediante un análisis riguroso que acelere el paso hacia la diversidad de género en España en puestos directivos. La acción debe ser liderada tanto por hombres como por mujeres comprometidos con este cambio. Se ha mejorado, pero aún hay mucho camino por recorrer, y para ello se propone seguir avanzando con las cuatro medidas expuestas en este informe: compromiso directivo, actuaciones en las “fugas de la tubería”, mejoras del estilo de vida de las carreras directivas de hombres y mujeres y promoción de la colaboración y advocacy entre las distintas empresas para la diversidad.

Es fundamental que los responsables empresariales en España muestren su compromiso con este cambio, de manera visible y sostenida en el tiempo, para asegurar que se asientan nuevos modelos. También creemos que es clave generar una masa crítica de cambio mediante la colaboración de más empresas entre sí al frente del movimiento de cambio y de advocacy, para sensibilizar, seguir el avance, celebrar y finalmente, normalizar la presencia de la mujer en la alta dirección.

Para que todo esto suceda, es necesario un esfuerzo alineado entorno a una aspiración común, a definir por y para las empresas, en la que se aúnen todos los esfuerzos y cooperación: de hombres y de mujeres, de empresas y del gobierno, de organizaciones no gubernamentales y de grupos corporativos. Con un objetivo común, una voz firme y un seguimiento regular del progreso, España puede a acelerar su transformación en la diversidad de género en puestos directivos para el beneficio de todos.

Las brechas de género en ciencia, tecnología e innovación en América Latina y el Caribe

 

las-brechas-de-genero-en-ciencia-tecnologia-e-innovacion-en-america-latina-y-el-caribe-pdf

López-Bassols, Vladimir; Grazzi, Matteo; Guillard, Charlotte; Salazar, Mónica. Las brechas de género en ciencia, tecnología e innovación en América Latina y el Caribe  Washington, D.C: American Development Bank, 2018

Texto completo

Dado el papel central que ocupan la ciencia, la tecnología y la innovación (CTI) como ejes esenciales para un mejor desarrollo socio-económico en América Latina y el Caribe (ALC), es de suma importancia que las mujeres participen plenamente y de manera equitativa en estas actividades. Pese a notables avances en las últimas décadas, aún existen numerosos obstáculos que frenan su integración. Estas “brechas de género” en CTI son difíciles de medir ya que existen pocos datos e indicadores disponibles a nivel internacional para estudiar estos fenómenos. Este estudio presenta los resultados de un esfuerzo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para generar un marco conceptual y llevar a cabo una recolección piloto de indicadores en varios países de la región. Los resultados del análisis confirman que, aunque la brecha se ha ido cerrando, se mantienen vigentes barreras tanto horizontales como verticales que se reflejan en una presencia femenina reducida en ciertas disciplinas de la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas (STEM, por sus siglas en inglés), en ocupaciones (tales como las tecnologías de la información y la comunicación [TIC]) fuertemente masculinizadas, y en dificultades para las mujeres para alcanzar los puestos de alto liderazgo en diversas esferas de los sistemas nacionales de CTI. El análisis hace hincapié en la importancia de fortalecer los sistemas nacionales y regionales de indicadores de CTI que incorporen la dimensión de género, con el fin de establecer una base de evidencia más firme que permita a los hacedores de políticas evaluar y orientar sus esfuerzos en este ámbito.