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Bibliotecas amigables con el autismo: espacios para ser, descubrir y participar

Child wearing headphones explores an astronomy book on a classroom rug
A child explores an astronomy book with headphones in a welcoming classroom library.

Nina Grant, “How an Autism-Friendly Library Supports Autistic Children”, Princh Library Blog, 2026. Artículo original en Princh

Una biblioteca amigable con el autismo no consiste únicamente en disponer de instalaciones accesibles, sino en construir una cultura de acogida basada en la comprensión, la flexibilidad, la anticipación y el respeto por las diferentes formas de comunicarse y aprender. La biblioteca puede ser, para muchos niños autistas y sus familias, mucho más que un lugar donde encontrar libros: un espacio de pertenencia, autonomía, descubrimiento y desarrollo de la confianza personal.

Se reflexiona sobre el papel que pueden desempeñar las bibliotecas para que los niños autistas encuentren espacios donde sentirse comprendidos, seguros y libres de ser ellos mismos. La biblioteca puede ofrecer una alternativa a entornos educativos o sociales que resultan difíciles de gestionar, permitiendo que cada niño explore la información a su propio ritmo y siguiendo sus propios intereses. El texto destaca especialmente que las bibliotecas son lugares donde la curiosidad tiene un valor central y donde determinadas características que a veces se perciben como dificultades —como una concentración extraordinaria en determinados temas, una gran capacidad para recordar detalles o una especial sensibilidad hacia los patrones— pueden convertirse en fortalezas.

Uno de los aspectos más importantes es la necesidad de ver al niño antes que al diagnóstico. El papel del bibliotecario resulta fundamental porque pequeños gestos pueden transformar completamente la experiencia de una familia: recomendar libros relacionados con los intereses específicos del niño, explicar previamente cómo será una actividad, anticipar los cambios o simplemente proporcionar tiempo y paciencia cuando sea necesario. El artículo insiste en que estas actuaciones no requieren necesariamente grandes inversiones económicas; muchas veces dependen de la capacidad del personal para escuchar, observar y adaptar su atención. Para las familias, encontrar profesionales que comprendan las características y necesidades de sus hijos puede significar dejar de sentir que tienen que justificar continuamente su comportamiento.

La accesibilidad debe entenderse además de una manera mucho más amplia que la eliminación de barreras arquitectónicas. El artículo recuerda que algunos niños autistas pueden experimentar sobrecarga sensorial, dificultades de coordinación, cansancio, problemas relacionados con la alimentación, el sueño o las rutinas cotidianas. También pueden existir necesidades físicas que condicionen la posibilidad de permanecer cómodamente en un espacio público. Por ello, una biblioteca verdaderamente inclusiva debe prestar atención a cuestiones como los aseos accesibles, la posibilidad de disponer de tiempos flexibles, la comunicación clara, la reducción de estímulos cuando sea posible y la formación del personal para responder con naturalidad ante situaciones inesperadas.

Otro elemento fundamental es la programación inclusiva. No todos los niños tienen que participar en las actividades de la misma manera ni durante el mismo tiempo. El artículo plantea que las bibliotecas deben ofrecer diferentes formas de participación y permitir que cada usuario encuentre su propio nivel de interacción. Anticipar qué ocurrirá durante una actividad, proporcionar instrucciones sencillas y comprensibles y crear ambientes suficientemente flexibles puede reducir considerablemente la ansiedad. La finalidad no es crear un espacio separado para niños autistas, sino conseguir que la biblioteca convencional sea capaz de acoger diferentes formas de aprender, comunicarse y relacionarse.

El texto concede también una gran importancia a la relación entre las familias y los bibliotecarios. Los padres y cuidadores conocen mejor que nadie las necesidades, preferencias y formas de comunicación de sus hijos, mientras que los profesionales de la biblioteca pueden aportar recursos, conocimientos sobre lectura y oportunidades de participación cultural. La colaboración entre ambos permite diseñar experiencias más satisfactorias y evitar que las familias tengan que afrontar solas las dificultades de acceso. La inclusión, por tanto, no se plantea como una prestación extraordinaria, sino como una responsabilidad compartida para construir servicios capaces de responder a una diversidad real de usuarios.

Finalmente, el artículo relaciona la inclusión con la construcción de confianza y autoestima. Elegir un libro por sí mismo, participar por primera vez en una actividad sin sentirse desbordado o encontrar a alguien dispuesto a escuchar hablar sobre su tema favorito pueden parecer acontecimientos pequeños, pero tienen un enorme valor para un niño que habitualmente encuentra barreras en otros espacios. La biblioteca puede convertirse así en un lugar donde la experiencia de pertenencia precede a la confianza: cuando un niño siente que es aceptado tal como es, tiene mayores posibilidades de explorar, aprender, relacionarse y desarrollar sus capacidades.

Los jóvenes estadounidenses desconfían cada vez más de la IA y temen que destruya empleos

McClain, Colleen; Park, Eugenie. “Young adults in the U.S. are increasingly wary of AI, concerned it will take jobs”. Pew Research Center, 18 de agosto de 2026. Artículo original en Pew Research Center

La preocupación de los estadounidenses por la inteligencia artificial continúa creciendo, y los jóvenes de 18 a 29 años se muestran especialmente cautelosos. Según una encuesta del Pew Research Center realizada entre el 22 y el 28 de junio de 2026 a 3.488 adultos estadounidenses, el 52 % de la población adulta afirma sentirse más preocupada que ilusionada por el aumento del uso de la IA, frente al 37 % que expresaba esa preocupación en 2021. Entre los menores de 30 años, la cifra alcanza por primera vez el 55 %. 

La evolución resulta especialmente llamativa entre los jóvenes. En 2021, solo el 31 % de los adultos de 18 a 29 años decía sentirse más preocupado que entusiasmado por la IA; en 2024 era el 39 % y en 2026 ha llegado al 55 %. Paralelamente, el porcentaje que se siente más entusiasmado que preocupado ha descendido del 25 % en 2021 al 11 % actual. Esto rompe con la idea de que las generaciones más jóvenes son necesariamente las más optimistas respecto a las nuevas tecnologías.

El empleo constituye uno de los principales motivos de preocupación. El 71 % de los adultos estadounidenses considera que la IA provocará menos puestos de trabajo en Estados Unidos durante los próximos 20 años, frente al 64 % que opinaba lo mismo en 2024. Solo el 5 % cree que generará más empleos. Entre los jóvenes de 18 a 29 años, la percepción de pérdida de empleo ha aumentado todavía más: el 73 % piensa que la IA reducirá el número de puestos de trabajo, frente al 61 % de hace dos años.

Los jóvenes también destacan por una percepción más negativa de las consecuencias sociales de la IA. Investigaciones anteriores de Pew muestran que los menores de 30 años son el grupo más proclive a pensar que la IA será perjudicial para la sociedad y para ellos mismos, y muchos creen que puede dificultar la conexión humana y la creatividad. Aunque la mayoría utiliza chatbots, los jóvenes están divididos respecto a su impacto sobre la creatividad y son tan propensos a considerar que estas herramientas la perjudican como a pensar que la favorecen.

En conjunto, el estudio muestra un cambio significativo en la percepción social de la IA: los jóvenes, que inicialmente mostraban un mayor entusiasmo por estas tecnologías, se están convirtiendo en uno de los grupos más críticos. El temor a la automatización y a la pérdida de empleo parece estar desplazando progresivamente el entusiasmo tecnológico, lo que plantea importantes preguntas sobre cómo deberán abordarse la formación, el mercado laboral y la alfabetización en IA.

Palabras que cuidan: la biblioteca como agente de salud mental para personas mayores. Planeta Biblioteca 2026/07/24

Palabras que cuidan: la biblioteca como agente de salud mental para personas mayores.

Planeta Biblioteca 2026/07/24

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En Planeta Biblioteca conversamos con Inmaculada López Melguizo sobre «Palabras que cuidan», un innovador proyecto de la Biblioteca Pública Municipal de La Chana (Granada) que convierte la biblioteca en un agente activo de promoción de la salud mental y el bienestar de las personas mayores. Analizamos cómo la lectura compartida, la escritura autobiográfica y la narración oral ayudan a combatir la soledad no deseada, fortalecer la memoria, mejorar la autoestima y crear redes de apoyo comunitario. También hablamos de las actividades de estimulación cognitiva, gestión emocional, encuentros intergeneracionales y participación cultural que integran el programa. La entrevista pone de relieve el papel de las bibliotecas como espacios de cuidado, inclusión y cohesión social, más allá de su función tradicional. Finalmente, López Melguizo comparte los excelentes resultados del proyecto y explica por qué este modelo puede replicarse con éxito en otras bibliotecas públicas.

Un distrito escolar de Nueva York prueba un profesor robot con IA para apoyar la enseñanza

DiBenedetto, Chase. A New York School District Is Testing Robot Teachers. Mashable, 15 de julio de 2026. https://mashable.com/tech/new-york-school-testing-robot-teacher?utm_source=flipboard&utm_content=user/Mashable

El distrito escolar Salamanca City Central School District, situado en el estado de Nueva York, ha puesto en marcha un proyecto piloto para incorporar un profesor robot humanoide impulsado por inteligencia artificial en sus aulas de secundaria. La iniciativa, desarrollada en colaboración con la empresa canadiense Realbotix, introduce un asistente educativo denominado Sally, diseñado para complementar el trabajo de los docentes y ofrecer apoyo personalizado a los estudiantes tanto durante las clases como fuera del horario escolar. Según sus responsables, el sistema representa uno de los primeros despliegues reales de robots humanoides con IA en un entorno educativo estadounidense.

El robot forma parte de la serie M-Series de Realbotix y utiliza procesamiento del lenguaje natural, reconocimiento de expresiones faciales y capacidades conversacionales para interactuar con alumnos y profesores. Permanecerá sentado en el aula y podrá realizar movimientos del torso, la cabeza y el rostro para ofrecer una comunicación más natural. Además, los estudiantes podrán identificarse mediante un código personal para que el sistema acceda a su historial de aprendizaje y adapte las explicaciones, ejercicios y recomendaciones a las necesidades de cada uno. También estará disponible como asistente virtual las 24 horas para resolver dudas y ayudar con los deberes.

El proyecto comenzará en las asignaturas de Inteligencia Artificial y Robótica del instituto, integradas en el programa educativo Woz ED STEM Pathway, impulsado por Steve Wozniak para fomentar las competencias en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas. Si la experiencia resulta satisfactoria, el distrito contempla ampliar el uso del robot a otras materias y cursos. El superintendente del distrito, Mark Beehler, defiende que la escuela debe enseñar a utilizar la inteligencia artificial de forma responsable en lugar de intentar prohibirla, ya que considera que estas herramientas formarán parte del futuro profesional de los estudiantes.

Los desarrolladores insisten en que Sally no sustituirá al profesorado, sino que actuará como un asistente pedagógico capaz de responder preguntas, ofrecer explicaciones adicionales, traducir contenidos, reforzar conceptos y proporcionar apoyo individualizado. Para minimizar riesgos, el sistema incorpora salvaguardas específicas para el ámbito educativo: está entrenado con el currículo del distrito y dispone de mecanismos para detectar conversaciones relacionadas con autolesiones, suicidio u otras situaciones de riesgo, notificándolas automáticamente a los responsables del centro.

No obstante, la iniciativa también ha generado interrogantes. Expertos y organizaciones educativas advierten de que la creciente presencia de la IA en las aulas puede incrementar la dependencia tecnológica, reducir el pensamiento crítico y acentuar desigualdades si se utiliza como sustituto del profesorado o como solución a la falta de recursos humanos. Estas preocupaciones se suman al debate nacional sobre el papel de la inteligencia artificial en la educación, en un momento en que diversos distritos escolares estadounidenses experimentan con asistentes inteligentes mientras padres, investigadore

Las habilidades cognitivas que podríamos estar perdiendo silenciosamente por culpa de la inteligencia artificial

Essel, Rocky. The Cognitive Skills We May Be Quietly Losing to AI. HackerNoon, 16 de julio de 2026. https://hackernoon.com/the-cognitive-skills-we-may-be-quietly-losing-to-ai?utm_source=flipboard&utm_content=other

Se plantea una reflexión sobre un efecto menos visible de la inteligencia artificial: su posible impacto en las capacidades cognitivas humanas. El autor sostiene que el verdadero desafío de la IA no reside únicamente en la automatización del trabajo o en la transformación de las profesiones, sino en el riesgo de que las personas dejen de ejercitar habilidades fundamentales como el razonamiento, la escritura, la memoria, la resolución de problemas o la creatividad. A medida que los asistentes inteligentes se convierten en herramientas habituales para estudiar, trabajar o tomar decisiones, existe el peligro de delegar progresivamente procesos mentales que hasta ahora contribuían al desarrollo de nuestras capacidades intelectuales.

Uno de los argumentos centrales es que la IA ofrece beneficios indiscutibles. Facilita la comunicación, democratiza el acceso al conocimiento, acelera el desarrollo de software, mejora la productividad profesional y permite que una sola persona pueda realizar tareas que antes requerían equipos completos. Además, ayuda a comprender documentos complejos, ofrece apoyo en ámbitos como la salud o el derecho y amplía las oportunidades de innovación y emprendimiento. Sin embargo, el autor advierte de que esta enorme utilidad puede ocultar un coste cognitivo: cuanto más dependemos de la IA para pensar, menor es el esfuerzo intelectual que realizamos por nosotros mismos.

El artículo establece una comparación entre la inteligencia artificial y las redes sociales. Mientras que los efectos psicológicos de estas últimas pudieron estudiarse porque millones de personas consumían contenidos similares, la IA genera conversaciones completamente personalizadas para cada usuario. Esa personalización convierte cada interacción en una experiencia única, lo que dificulta enormemente medir sus consecuencias cognitivas y emocionales. Según el autor, este carácter individualizado hace más complicado detectar patrones de dependencia o deterioro intelectual antes de que se conviertan en un problema generalizado.

Para ilustrar este fenómeno, el autor recurre a una experiencia personal relacionada con el uso constante de calculadoras. Explica cómo, tras años delegando operaciones sencillas en dispositivos electrónicos, descubrió que había perdido la agilidad para realizar cálculos mentales básicos. Utiliza este ejemplo como metáfora de lo que podría suceder con otras habilidades intelectuales si la inteligencia artificial comienza a asumir tareas de razonamiento, redacción, análisis o resolución de problemas. La preocupación no es que la tecnología realice esas funciones mejor que los humanos, sino que las personas dejen de practicarlas y, con ello, pierdan la destreza necesaria para ejecutarlas de forma autónoma.

Otro aspecto relevante es la preocupación por las nuevas generaciones. Los niños que crezcan rodeados de asistentes inteligentes podrían desarrollar formas de aprendizaje muy diferentes a las de generaciones anteriores. El autor se pregunta si seguirán experimentando el esfuerzo, el ensayo y error y la práctica continuada que tradicionalmente han permitido construir capacidades cognitivas sólidas. Aunque reconoce que es imposible predecir con exactitud qué competencias serán esenciales en el futuro, considera imprescindible reflexionar sobre cuáles no deberían dejarse completamente en manos de la inteligencia artificial.

Finalmente, el artículo evita ofrecer respuestas categóricas y concluye que la sociedad se encuentra ante una transformación de enorme magnitud cuyos efectos todavía desconocemos. Más que rechazar la inteligencia artificial, propone utilizarla con conciencia crítica, evitando que la búsqueda de eficiencia conduzca a una progresiva pérdida de autonomía intelectual. Diversos investigadores y expertos comparten preocupaciones similares, señalando que un uso excesivamente pasivo de la IA puede favorecer el denominado cognitive offloading (delegación cognitiva), reduciendo el pensamiento crítico y la capacidad de aprendizaje independiente si no se mantiene una participación activa del usuario.

La sustitución de enfermeras por inteligencia artificial en Nueva York reabre el debate sobre el futuro del trabajo sanitario

Landymore, Frank. Health Care Workers Furious as NYC Replaces Nurses With AI. Futurism, 15 de julio de 2026. Futurism

El artículo analiza la creciente controversia generada tras el despido de doce enfermeras del hospital Montefiore, en el Bronx (Nueva York), cuyos puestos han sido sustituidos por un sistema de inteligencia artificial destinado a automatizar tareas de revisión clínica y gestión administrativa relacionadas con la autorización de tratamientos por parte de las aseguradoras.

La decisión ha provocado una fuerte reacción del sindicato New York State Nurses Association (NYSNA), que denuncia que el hospital está reemplazando décadas de experiencia clínica por un software cuya eficacia y seguridad no han sido suficientemente demostradas.

Las enfermeras afectadas desempeñaban funciones de utilization review, un proceso esencial para revisar historiales médicos, justificar la necesidad clínica de determinados tratamientos y negociar con las compañías aseguradoras la cobertura de la atención sanitaria. Aunque estas tareas no implican atención directa al paciente, requieren conocimientos clínicos, capacidad de interpretación y comunicación con médicos y aseguradoras. Según las profesionales despedidas, la inteligencia artificial difícilmente puede sustituir el juicio profesional necesario para resolver casos complejos o situaciones que exigen contextualización y experiencia acumulada durante años de práctica.

La polémica adquiere una dimensión mayor porque los despidos se producen pocos meses después de una de las mayores huelgas de enfermería de la historia de Nueva York. Tras semanas de movilizaciones, los sindicatos habían conseguido incluir en el nuevo convenio laboral cláusulas específicas destinadas a limitar el uso de la inteligencia artificial como herramienta de sustitución de profesionales. Los representantes sindicales sostienen que la actuación del hospital vulnera el espíritu de esos acuerdos y constituye un precedente preocupante para el conjunto del sistema sanitario estadounidense.

Otro aspecto destacado es la preocupación por la empresa tecnológica encargada del sistema de IA, Datavant, debido a sus colaboraciones con Palantir, compañía conocida por sus proyectos de análisis masivo de datos y contratos con organismos gubernamentales. El sindicato advierte de los posibles riesgos para la privacidad de los historiales clínicos y cuestiona la conveniencia de que información médica extremadamente sensible pueda ser procesada mediante plataformas automatizadas vinculadas a grandes empresas tecnológicas.

Por su parte, Montefiore rechaza las acusaciones y afirma que la implantación de estas herramientas afecta únicamente a procesos administrativos, no a la atención clínica directa. El hospital sostiene que la incorporación de nuevas tecnologías busca mejorar la eficiencia operativa y optimizar la gestión documental, negando que se esté comprometiendo la calidad asistencial. Sin embargo, para los sindicatos y numerosos expertos, la cuestión trasciende este caso concreto y plantea un debate mucho más amplio sobre el papel que debe desempeñar la inteligencia artificial en la sanidad: si debe actuar como apoyo a los profesionales o convertirse en un sustituto de determinadas funciones especializadas.

El caso se ha convertido así en uno de los primeros ejemplos ampliamente documentados de sustitución de personal sanitario por sistemas de inteligencia artificial en Estados Unidos. Más allá de su impacto laboral inmediato, pone de relieve los desafíos éticos, legales y organizativos que acompañan a la incorporación de la IA en los servicios de salud, especialmente en ámbitos donde la experiencia clínica, el razonamiento profesional y la responsabilidad sobre las decisiones siguen siendo elementos difíciles de automatizar.

Palabras que cuidan: la Biblioteca Pública Municipal de la Chana como agente de salud mental para personas mayores a través de la lectoescritura y la narración oral

«Palabras que cuidan» en la Biblioteca Pública Municipal de la Chana

López Melguizo, Inmaculada. “Palabras que cuidan: la Biblioteca Pública Municipal de La Chana como agente de salud mental para personas mayores a través de la lectoescritura y la narración oral.” Boletín de la Asociación Andaluza de Bibliotecarios, no. 131 (enero-junio 2026): 65-80

Artículo

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Inmaculada López Melguizo presenta el proyecto “Palabras que cuidan”, desarrollado en la Biblioteca Pública Municipal de La Chana (Granada), como una experiencia innovadora que sitúa a la biblioteca pública en el centro de las estrategias de promoción de la salud mental y del bienestar de las personas mayores. La autora parte de un contexto social marcado por el envejecimiento progresivo de la población, el incremento de los problemas de salud mental y el impacto creciente de la soledad no deseada y el aislamiento social. Frente a esta realidad, defiende que las bibliotecas pueden trascender su función tradicional de acceso a la información para convertirse en espacios de prevención, acompañamiento y cohesión comunitaria, utilizando la lectura, la escritura y la narración oral como herramientas terapéuticas y de inclusión social.

El programa está dirigido principalmente a personas mayores de 65 años, especialmente aquellas que viven solas o presentan situaciones de vulnerabilidad emocional, cognitiva o social. La propuesta metodológica se estructura como una intervención integral que combina actividades culturales, educativas y socioemocionales con el objetivo de favorecer el envejecimiento activo y mejorar la calidad de vida de los participantes. La iniciativa se apoya en un enfoque multidisciplinar en el que colaboran profesionales de la biblioteca, del ámbito sanitario, educativo y del voluntariado vecinal, reforzando la idea de que la biblioteca puede actuar como un auténtico nodo comunitario capaz de articular redes de apoyo y colaboración entre diferentes agentes sociales.

Inmaculada López Melguizo, en el centro, con un grupo de personas mayores en una de las actividades

Uno de los pilares fundamentales del proyecto es el programa “Lecturas que curan”, centrado en la lectura compartida en voz alta y en el uso de materiales adaptados mediante lectura fácil. La autora explica que la lectura en voz alta no solo favorece la comprensión lectora, sino que también estimula la memoria, la concentración, el enriquecimiento del vocabulario y la expresión oral. Además, destaca su capacidad para fortalecer los vínculos afectivos entre los participantes, despertar la imaginación y facilitar el acceso a la literatura a personas con dificultades visuales, lectoras o lingüísticas. La lectura compartida se convierte así en un instrumento de comunicación emocional y de creación de espacios seguros donde los mayores pueden compartir recuerdos, emociones y experiencias personales.

El segundo eje del programa, denominado “Palabras que sanan”, utiliza la escritura creativa y autobiográfica como vehículo para recuperar la memoria personal, reforzar la autoestima y ofrecer a las personas mayores la oportunidad de reconstruir y compartir su propia historia de vida. A través de ejercicios centrados en los recuerdos de la infancia, las personas y lugares significativos, las vivencias cotidianas o la transformación literaria de la experiencia personal, los participantes desarrollan capacidades expresivas al tiempo que fortalecen su identidad y preservan la memoria colectiva del barrio. El taller se desarrolla en un ambiente de respeto y ausencia de juicios, favoreciendo que cada persona encuentre las palabras necesarias para expresar su trayectoria vital.

La propuesta incorpora también un bloque específico de estimulación cognitiva, orientado al mantenimiento y mejora de funciones como la memoria, la atención, el lenguaje, el razonamiento y la orientación. Las actividades, planteadas mediante juegos, dinámicas grupales y ejercicios adaptados al nivel de cada participante, buscan reducir el aislamiento social y reforzar la integración comunitaria. El programa se complementa con sesiones de cinefórum que utilizan películas de temática literaria como punto de partida para el diálogo intergeneracional, la evocación de recuerdos y la expresión emocional, contribuyendo tanto al desarrollo del pensamiento crítico como al fortalecimiento de las relaciones sociales entre los asistentes.

Otro componente relevante del proyecto son los talleres de gestión emocional, orientados al aprendizaje de estrategias para afrontar el estrés, la ansiedad y el miedo. Estas actividades ayudan a identificar las sensaciones físicas asociadas a las emociones, comprender la relación entre cuerpo y mente y desarrollar habilidades de regulación emocional. Paralelamente, el programa promueve la narración oral mediante talleres donde las personas mayores recuperan el arte tradicional de contar historias, compartiendo recuerdos, leyendas, canciones y experiencias que fortalecen tanto su autoestima como la memoria colectiva de la comunidad. La grabación de estos testimonios en formatos escritos, sonoros y audiovisuales garantiza además su conservación como patrimonio cultural para generaciones futuras.

La dimensión comunitaria del proyecto se amplía mediante actividades culturales agrupadas bajo el nombre “Pasaporte de letras”, que incluyen visitas a museos, monumentos, librerías y conciertos con el propósito de fomentar la participación cultural, desarrollar la sensibilidad artística y reforzar el sentimiento de pertenencia al entorno. Asimismo, el programa “Puentes de vida” organiza encuentros entre personas mayores y estudiantes para favorecer el intercambio de conocimientos, valores y experiencias entre generaciones. Estas actividades persiguen reducir la soledad de las personas mayores, promover la empatía y el respeto entre jóvenes y mayores y fortalecer el tejido social de la comunidad mediante relaciones estables y significativas.

Los objetivos del proyecto se concretan en metas cuantificables relacionadas con la mejora del bienestar emocional, el fomento del hábito lector y escritor, el desarrollo de las capacidades cognitivas, la creación de vínculos sociales, la conservación de historias de vida y la detección temprana de situaciones de vulnerabilidad emocional. Para evaluar el impacto se establecen indicadores específicos, como porcentajes de participación, mejoras en pruebas cognitivas, niveles de satisfacción, incremento de las relaciones sociales y creación de un archivo permanente de relatos personales.

Los resultados obtenidos muestran un elevado grado de cumplimiento de los objetivos previstos. La autora señala una mejora significativa del bienestar emocional en el 78 % de los participantes, un aumento de la autoestima, una reducción de la ansiedad y de la sensación de soledad, así como una mejora media del 22 % en ejercicios de memoria y atención. El 82 % participó activamente en las actividades de lectura y escritura y dos tercios manifestaron su intención de mantener estos hábitos tras finalizar el programa. Además, el 93 % estableció relaciones sociales significativas dentro del grupo y más de la mitad continuó reuniéndose de forma autónoma después de concluir las actividades, lo que evidencia la consolidación de redes de apoyo comunitario. El proyecto también permitió crear un repositorio digital con doce historias de vida grabadas, preservando así un valioso patrimonio de memoria colectiva.

López Melguizo sostiene que “Palabras que cuidan” demuestra que la biblioteca pública puede desempeñar un papel activo y eficaz como agente de salud comunitaria. La combinación de lectoescritura, narración oral, estimulación cognitiva, acompañamiento emocional y participación cultural constituye una estrategia preventiva capaz de mejorar la calidad de vida de las personas mayores, fortalecer la cohesión social y combatir la soledad no deseada. La autora considera que el modelo es fácilmente replicable en otras bibliotecas públicas gracias a su bajo coste y al aprovechamiento de recursos ya existentes, recomendando ampliar la colaboración con los servicios sanitarios y sociales, incorporar materiales adaptados y mantener una programación estable que consolide a las bibliotecas como espacios de cuidado, bienestar y participación ciudadana.

Profesionales que han impartido los talleres y actividades:

Lecturas que curan que impartieron Andrea Villarrubia y Juan Mata.

El de escritura Palabras que sanan con Alejandro Pedregosa.

Gestión de estrés y emociones con la psicóloga Verónica Romero.

Visitas culturales con M. Teresa Hontoria de Granada Singular.

Estimulación cognitiva con Trinidad Ortiz

Documental a cargo de Marta Girón Adán.

-Voluntaria del proyecto:
Mercedes Morales (Cheles)

-Jose Antonio M. Muñoz
-Isabel María Morales Muñoz

Equipo sanitario encargado de la evaluación y seguimiento

-Inmaculada Gallardo García
-Miriam Huertas Barros
-Adrián García Barbarroja
-Celia Carmen Cuadrado Alburquerque

El alcance de las bibliotecas en comunidades vulnerables. Programas de extensión bibliotecaria para personas desfavorecidas

Community members of different ages and abilities engaging in learning and support activities in a library.
Volunteers assist diverse community members in a welcoming library space offering various support services.

WebJunction. (22 de mayo de 2026). Beyond the Branch: Lessons from Taking Library Outreach to Underserved Communities. OCLC WebJunction https://www.webjunction.org/news/webjunction/beyond-the-branch.html

Se presenta la experiencia de Arapahoe Libraries, en el estado de Colorado (EE. UU.), que ha desarrollado un programa de extensión bibliotecaria dirigido a comunidades hispanohablantes que, en muchos casos, nunca habían utilizado una biblioteca pública, ni en Estados Unidos ni en sus países de origen. La iniciativa parte de una idea fundamental: para reducir las barreras de acceso no basta con esperar a que las personas acudan a la biblioteca, sino que es necesario que la biblioteca salga al encuentro de la comunidad allí donde vive, trabaja y se reúne.

Uno de los aspectos más destacados del programa es la importancia de establecer relaciones de confianza antes de ofrecer servicios. Los bibliotecarios participan en eventos comunitarios, visitan escuelas, iglesias, mercados y organizaciones locales, colaboran con líderes comunitarios y mantienen una presencia continuada en los espacios frecuentados por la población hispanohablante. Este enfoque demuestra que la confianza no se construye mediante campañas puntuales, sino a través de una presencia constante y del compromiso con las necesidades reales de la comunidad.

El artículo subraya también la necesidad de adoptar una perspectiva de competencia cultural. El personal bibliotecario adapta tanto la comunicación como los servicios a las características lingüísticas y culturales de las personas a las que se dirige. Esto implica ofrecer información en español, comprender las circunstancias de las familias inmigrantes y evitar asumir que todos los usuarios conocen el funcionamiento de una biblioteca pública. Para muchas personas, obtener el carné de la biblioteca, acceder a recursos digitales o participar en actividades culturales constituye una experiencia completamente nueva.

Otro aprendizaje relevante consiste en la importancia de establecer alianzas con organizaciones locales. Las bibliotecas trabajan conjuntamente con escuelas, centros comunitarios, asociaciones sin ánimo de lucro y otras instituciones que ya cuentan con la confianza de la población destinataria. Estas colaboraciones permiten ampliar el alcance de los servicios bibliotecarios y responder de forma más eficaz a necesidades relacionadas con la alfabetización, el aprendizaje del inglés, la inclusión digital y el acceso a la información.

La experiencia demuestra asimismo que el éxito de las actividades de extensión no debe medirse únicamente por el número de nuevos carnés emitidos o por las estadísticas de asistencia. Los indicadores más valiosos son el fortalecimiento de las relaciones con la comunidad, el aumento de la confianza en la institución y la percepción de la biblioteca como un espacio acogedor e inclusivo. Estos resultados requieren tiempo, continuidad y una evaluación basada tanto en datos cuantitativos como en testimonios y experiencias de los propios participantes.

En conjunto, el artículo defiende un modelo de biblioteca comunitaria y proactiva, en el que la extensión bibliotecaria deja de ser una actividad complementaria para convertirse en un componente esencial del servicio público. La experiencia de Arapahoe Libraries muestra que acercar la biblioteca a las personas tradicionalmente alejadas de ella contribuye a reducir desigualdades, fomentar la inclusión social y reforzar el papel de las bibliotecas como instituciones comprometidas con el bienestar y la cohesión de sus comunidades.

Consejos para los programas de extensión bibliotecaria

  • Acércate a las personas allí donde están. Considera realizar las actividades fuera de la biblioteca. Elementos sencillos como pompas de jabón o música ayudan a atraer la atención y generan un ambiente dinámico.
  • Los folletos impresos son útiles, pero las conversaciones cara a cara funcionan mucho mejor. Utiliza un lenguaje sencillo, cercano y fácil de comprender.
  • Siempre que sea posible, prepara los materiales informativos en la lengua principal de la comunidad. Si son bilingües, todavía mejor.
  • Ten en cuenta factores como el tiempo, el calendario escolar, los días festivos y la hora del día al programar las actividades.
  • La extensión bibliotecaria no debe recaer en una sola persona. Implica al resto del personal de la biblioteca, especialmente a quienes ya mantienen relaciones con la comunidad por otros motivos.
  • Pregunta a los propios miembros de la comunidad qué tipo de obsequios o incentivos les resultarían realmente útiles. Su opinión es importante.
  • Generar confianza requiere tiempo. Hay que ser realista respecto al periodo necesario para establecer vínculos con la comunidad. En el caso de Quiroz y Gallegos, hicieron falta más de un año de promoción y de presencia constante en actividades comunitarias para construir relaciones sólidas.
  • Si el presupuesto interno es limitado, busca apoyo en empresas locales, organizaciones comunitarias, asociaciones de Amigos de la Biblioteca o personas voluntarias.
  • Colabora con líderes comunitarios de confianza. Ellos pueden ayudar a difundir las actividades y animar a la participación.
  • Da visibilidad a los recursos gratuitos que ofrece la biblioteca, como los puntos de acceso wifi portátiles, los ordenadores portátiles y otros servicios tecnológicos. Para muchas familias, la biblioteca todavía no forma parte de su vida cotidiana, por lo que es fundamental explicar con claridad qué servicios ofrece y cómo pueden beneficiarles.
  • Solicita siempre la opinión de los participantes y mantén una actitud abierta al cambio. Escuchar a la comunidad y adaptar las estrategias en función de sus necesidades es uno de los factores clave para el éxito de cualquier programa de extensión bibliotecaria.

Apoyar el bienestar emocional en los programas bibliotecarios sin convertirse en terapeuta

Group of people having a supportive discussion in a library emotional wellness program
A diverse group engages in a heartfelt discussion at a public library’s emotional wellness program.

Brownley, Jessica (2026). Supporting Emotional Wellness in Library Programs (Without Being a Therapist). ALSC Blog, Association for Library Service to Children (American Library Association), 6 de mayo de 2026. Disponible en: ALSC Blog – American Library Association.

El artículo aborda una cuestión cada vez más relevante en el trabajo bibliotecario contemporáneo: el papel de las bibliotecas, especialmente las públicas e infantiles, como espacios que no solo ofrecen acceso a la información y actividades culturales, sino que también se han convertido en lugares donde afloran necesidades emocionales, sociales y psicológicas de niños, adolescentes y familias. En este nuevo contexto, muchos profesionales de bibliotecas se encuentran gestionando situaciones de ansiedad, frustración, tristeza o conflictos emocionales entre los usuarios, sin contar necesariamente con formación clínica o psicológica especializada.

La autora plantea que los bibliotecarios, aunque no sean terapeutas, sí pueden desempeñar un papel importante en la creación de entornos emocionalmente seguros y acogedores. La idea central del texto es que la biblioteca puede contribuir al bienestar emocional comunitario mediante prácticas cotidianas que favorezcan la escucha, la empatía, el respeto y la construcción de relaciones positivas, sin invadir ámbitos profesionales reservados a especialistas en salud mental. Esto implica reconocer que la labor bibliotecaria actual se sitúa cada vez más en la intersección entre educación, mediación social y acompañamiento humano.

Uno de los argumentos más importantes del artículo es la necesidad de entender claramente los límites profesionales. La autora advierte que apoyar emocionalmente a un niño o a una familia no significa asumir responsabilidades terapéuticas ni intentar resolver problemas psicológicos complejos. El papel del bibliotecario consiste más bien en generar espacios donde las personas se sientan escuchadas, respetadas y seguras. En situaciones difíciles, el profesional debe saber acompañar desde la empatía, pero también reconocer cuándo es necesario derivar la situación a trabajadores sociales, orientadores o profesionales sanitarios capacitados para intervenir de manera adecuada.

El texto ofrece estrategias concretas para incorporar este enfoque en la programación bibliotecaria. Entre ellas destaca el diseño de actividades que fomenten la expresión emocional y la autorregulación, como sesiones de lectura en voz alta centradas en emociones, actividades creativas relacionadas con la expresión de sentimientos, espacios tranquilos para reducir la sobreestimulación sensorial, dinámicas cooperativas o programas que promuevan habilidades socioemocionales como la empatía, la escucha activa y la resolución pacífica de conflictos. La biblioteca deja así de ser únicamente un espacio de préstamo o consulta para convertirse en un entorno que favorece el desarrollo integral de la persona.

Otro aspecto fundamental es la importancia de la observación y la sensibilidad profesional. La autora explica que los bibliotecarios trabajan con frecuencia con niños que llegan a las actividades con situaciones familiares complejas, estrés escolar, dificultades conductuales o necesidades emocionales que pueden manifestarse durante un taller o una actividad grupal. Frente a ello, se propone desarrollar una actitud basada en la paciencia, la flexibilidad y la capacidad de adaptar las dinámicas cuando un participante necesita más tiempo, contención o un trato diferenciado. No se trata de diagnosticar ni interpretar conductas, sino de responder de manera humana y respetuosa a las necesidades del momento.

También se insiste en la importancia de cuidar al propio personal bibliotecario. La creciente dimensión social y emocional del trabajo en bibliotecas ha incrementado lo que se conoce como trabajo emocional: el esfuerzo constante que realizan los profesionales al gestionar no solo información y servicios, sino también relaciones humanas complejas. Esta realidad puede generar desgaste, fatiga emocional e incluso agotamiento profesional si las instituciones no reconocen estas nuevas exigencias laborales. Por ello, la autora subraya la necesidad de establecer límites claros, fomentar el autocuidado y ofrecer formación específica para que el personal pueda gestionar estas situaciones sin asumir cargas que excedan sus competencias.

El texto refleja una transformación profunda del papel social de las bibliotecas en el siglo XXI. Las bibliotecas aparecen como infraestructuras comunitarias donde el acceso a la información convive con nuevas funciones relacionadas con la inclusión social, la educación emocional y el bienestar colectivo. El mensaje final es que los bibliotecarios no necesitan ser terapeutas para contribuir positivamente a la salud emocional de sus comunidades: basta con diseñar espacios seguros, ejercer una escucha empática, actuar con sensibilidad y comprender que, en muchos casos, una experiencia bibliotecaria respetuosa y acogedora puede convertirse en un importante factor de apoyo emocional para quienes la necesitan.

¿Por qué las librerías de Seúl se están convirtiendo en los lugares de moda para ligar?

1000 Libraries. (2026). Why Bookstores in Seoul Are Becoming the Hottest New Dating Spots.

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Se analiza un fenómeno social emergente en Seúl: la transformación de las librerías y grandes espacios de libros en puntos de encuentro romántico y social. Lo que tradicionalmente eran lugares silenciosos de lectura y compra de libros se han convertido, especialmente entre jóvenes, en escenarios donde se producen interacciones personales, aproximaciones y, en algunos casos, citas espontáneas. Este cambio refleja una evolución en la forma en que los espacios culturales se integran en la vida social contemporánea.

El artículo describe una tendencia reciente en Seúl en la que las librerías han pasado de ser espacios tradicionales de lectura a convertirse en lugares informales de encuentro romántico entre jóvenes, especialmente de la generación Z. Este fenómeno surge en un contexto en el que los modelos habituales de citas —aplicaciones móviles, encuentros a través de amigos o actividades organizadas— están siendo sustituidos o complementados por nuevas formas de interacción más espontáneas y presenciales. Las librerías, con su atmósfera tranquila, estética cuidada y ambiente cultural, se han convertido en un escenario inesperado para el flirteo.

El texto explica que este fenómeno, conocido informalmente como “flirteo en librerías”, se ha viralizado en redes sociales, donde circulan vídeos de jóvenes que acuden a estos espacios no solo a leer, sino también a conocer posibles parejas. En grandes librerías de Seúl, como Kyobo Book Centre, se han identificado incluso “zonas calientes” simbólicas asociadas a determinados tipos de lectores, como las secciones de filosofía o literatura, que funcionan como indicadores de personalidad e intereses. Los libros, en este contexto, se convierten en señales sociales que permiten inferir valores, sensibilidad o estilo de vida.

Uno de los factores que explican la popularidad de este fenómeno es el desgaste emocional asociado a las aplicaciones de citas, percibidas por muchos jóvenes como superficiales, agotadoras y poco satisfactorias. Frente a ello, las librerías ofrecen una alternativa más lenta y orgánica, donde la afinidad puede surgir a partir de intereses compartidos visibles en tiempo real. Ver a alguien leyendo un libro concreto o explorando una sección específica permite interpretar posibles compatibilidades de forma más inmediata y menos artificial que en el entorno digital.

El artículo también destaca que las librerías contemporáneas en Corea del Sur ya no son solo espacios de venta de libros, sino grandes centros culturales híbridos que incluyen cafeterías, zonas de descanso, papelerías y espacios de ocio. Esta transformación las convierte en lugares ideales para la interacción social casual, ya que permiten pasar largos periodos de tiempo sin la presión de un entorno exclusivamente comercial o de ocio nocturno. En este contexto, la interacción entre desconocidos se vuelve más natural.

Sin embargo, el fenómeno no está exento de críticas. Algunos visitantes habituales consideran que esta tendencia está alterando la naturaleza tradicional de las librerías como espacios de silencio, concentración y lectura. La presencia de personas que acuden con la intención de socializar o de crear contenido para redes sociales ha generado incomodidad en ciertos usuarios, que perciben una pérdida de intimidad y tranquilidad. Incluso se han reportado situaciones en las que intentos de aproximación romántica han resultado invasivos o incómodos.

A pesar de estas tensiones, el artículo señala un efecto positivo inesperado: el aumento del interés por la lectura entre los jóvenes. En un contexto de preocupación por la caída de los hábitos lectores en Corea del Sur, los datos recientes indican un repunte en la franja de edad de 20 a 29 años. Las librerías independientes y los grandes centros culturales están experimentando una revitalización, impulsados por su papel como espacios sociales además de culturales.

El texto interpreta este fenómeno como parte de una transformación cultural más amplia en la que los espacios de lectura se integran en la vida social contemporánea y en la estética digital. La idea de un romance que surge entre estanterías de libros conecta con una narrativa romántica profundamente arraigada en la cultura popular, donde la lectura y la afinidad intelectual funcionan como base idealizada del amor. En este sentido, las librerías de Seúl se consolidan como espacios híbridos donde convergen cultura, identidad, consumo y relaciones sociales.