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Fact Finders: un club de lectura de no ficción para niños

Ehrenstein, J. (2026, 6 de septiembre). Fact Finders: A Nonfiction Book Club for Kids. ALSC Blog (Association for Library Service to Children), American Library Association. Consultar artículo original

Se presenta Fact Finders, una experiencia de animación lectora desarrollada en una biblioteca pública de Estados Unidos para acercar a los niños a los libros de no ficción mediante un club de lectura participativo. La iniciativa, impulsada por la bibliotecaria infantil Judy Ehrenstein, parte de una observación: mientras que la mayoría de los clubes de lectura infantiles suelen centrarse en la narrativa y los cuentos, las secciones de no ficción de las bibliotecas contienen numerosos materiales interesantes que merecen una mayor atención.

El proyecto se desarrolla durante el verano, aprovechando el periodo vacacional para ofrecer una actividad diferente a los clubes de lectura que funcionan durante el curso escolar. Fact Finders es un club abierto a niños de distintas edades y niveles lectores, en el que cada participante puede elegir entre varios libros relacionados con una temática común y compartir posteriormente con los demás algún descubrimiento, dato curioso o información que le haya llamado la atención.

La experiencia se organizó durante cuatro semanas del mes de julio, cada una dedicada a un tema específico. Entre las sesiones que tuvieron mayor éxito destacan «Hongos y otros tipos de setas» (Mushrooms and Other Fungus) y «Criaturas salvajes y extravagantes» (Wild and Wacky Critters). Ambas propuestas despertaron la curiosidad de los participantes gracias a su componente sorprendente y, en ocasiones, un tanto desagradable. Los niños pudieron observar y oler levaduras y masa madre, compartir curiosidades sobre animales y votar si determinadas criaturas les parecían adorables, repulsivas o simplemente asquerosas. El pez borrón o blobfish generó opiniones especialmente enfrentadas.

La autora reconoce que no todas las sesiones tuvieron el mismo resultado. Los encuentros dedicados a personajes relevantes y acontecimientos históricos, así como a lugares y épocas, despertaron menos interés que aquellos que incorporaban elementos visuales, experiencias sensoriales y contenidos sorprendentes. Esta valoración permitió identificar qué aspectos funcionaban mejor y cómo mejorar la programación para futuras ediciones.

De cara a una segunda edición, denominada Fact Finders 2.0, la biblioteca pretende introducir una estructura más definida y fomentar una participación más activa de los niños. La autora subraya que resulta fundamental presentar personalmente los libros, despertar el interés de los lectores y explicar con antelación que la actividad requiere una preparación previa. No se trata simplemente de acudir a una reunión, sino de leer, seleccionar información y compartir los descubrimientos con el grupo.

La experiencia demuestra que los libros de no ficción pueden convertirse en un recurso extraordinario para fomentar la lectura infantil, estimular la curiosidad y desarrollar habilidades de comunicación y pensamiento crítico. El club transforma la lectura informativa en una actividad social, donde los niños aprenden unos de otros, descubren temas desconocidos y encuentran motivaciones para explorar nuevas áreas del conocimiento.

Para las bibliotecas públicas, Fact Finders ofrece un modelo de programación fácilmente adaptable: organizar clubes temáticos de no ficción que combinen libros, experimentación, juegos, preguntas y actividades participativas. Además de promover la lectura, estas iniciativas contribuyen a desarrollar competencias de búsqueda, selección, interpretación y comunicación de información desde edades tempranas. Los libros informativos no tienen por qué limitarse a servir como fuentes de consulta escolar, sino que pueden convertirse en el punto de partida de experiencias colectivas de descubrimiento y aprendizaje.

Salud mental y redes sociales: los países endurecen las restricciones para proteger a los menores

Teenager holding a smartphone beside newspaper about social media rules for minors
A teenager considers social media safety while a parent reads about proposed protections for minors.

Servín, Alba. “Salud mental: ¿Por qué en algunos países están restringiendo el uso de redes sociales en menores?”. El Economista, 13 de agosto de 2026. Artículo original en El Economista

Los niños y adolescentes constituyen uno de los grupos de población más conectados. En México, por ejemplo, más del 90 % de los adolescentes utiliza Internet, mientras que, a escala mundial, los jóvenes de entre 15 y 24 años son el grupo de edad con mayor conectividad. Este nivel de exposición ha incrementado la preocupación por el tiempo que los menores pasan consumiendo contenidos digitales y, especialmente, por su acceso a contenidos que pueden no ser adecuados para su edad.

La cuestión ha dejado de plantearse exclusivamente como un problema de control parental. Cada vez más gobiernos consideran que las propias plataformas digitales deben asumir una responsabilidad en la protección de los menores. Por ello se está produciendo un desplazamiento desde las recomendaciones a las familias hacia leyes que establecen edades mínimas, sistemas de verificación y obligaciones para las empresas tecnológicas.

La preocupación por la salud mental

Uno de los argumentos centrales procede de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que ha advertido de un fuerte incremento del uso problemático y compulsivo de las redes sociales entre adolescentes y lo considera un factor relevante para la salud mental. El artículo relaciona este fenómeno con problemas como ansiedad, depresión, aislamiento social, trastornos del sueño, deterioro del rendimiento académico y dificultades relacionadas con la imagen corporal.

Especial importancia tiene la pérdida de sueño. El uso de redes sociales puede prolongarse durante la noche y sustituir horas de descanso, mientras que las notificaciones y la necesidad de comprobar continuamente nuevos contenidos dificultan la desconexión. El problema, por tanto, no sería únicamente cuántas horas utiliza un adolescente el móvil, sino qué actividades realiza, qué contenidos consume y hasta qué punto la plataforma está diseñada para mantenerlo conectado.

El diseño de las plataformas también está en el punto de mira

Este es uno de los aspectos más interesantes del artículo. La preocupación no se dirige únicamente al comportamiento de los jóvenes, sino al diseño tecnológico de las redes sociales. La OMS identifica mecanismos como el desplazamiento infinito, las notificaciones y los algoritmos destinados a retener la atención como elementos que pueden favorecer patrones de uso compulsivo.

Esto introduce una cuestión importante: si determinadas plataformas están construidas para maximizar el tiempo de permanencia y la interacción, ¿hasta qué punto puede responsabilizarse únicamente al menor de su utilización excesiva? El debate regulatorio comienza así a trasladarse desde el usuario hacia las propias empresas tecnológicas.

Ciberacoso, autolesiones y explotación

Los riesgos tampoco se limitan a la adicción. El artículo señala la exposición de los menores al ciberacoso, contenidos relacionados con autolesiones, abuso y explotación sexual en línea. La facilidad para acceder a determinados contenidos y la posibilidad de interactuar con desconocidos hacen que las redes sociales constituyan un entorno especialmente complejo para niños y adolescentes.

Por eso la discusión sobre la edad mínima no pretende únicamente reducir el tiempo de conexión. También busca retrasar la exposición de los menores a determinados riesgos digitales durante una etapa de desarrollo en la que todavía están adquiriendo herramientas para gestionar la presión social, la información y las relaciones digitales.

¿Qué están haciendo los diferentes países?

El artículo muestra que las respuestas son diversas:

  • Australia ha adoptado una de las medidas más contundentes: prohibición de las redes sociales para menores de 16 años en determinadas plataformas, acompañada de multas para las empresas que no impidan el acceso.
  • Francia ha establecido límites para menores de 15 años y ha introducido restricciones al uso de teléfonos móviles en los institutos.
  • Reino Unido está actuando también sobre las características potencialmente adictivas de las plataformas, además de establecer restricciones de acceso para menores.
  • En la Unión Europea, países como España, Dinamarca y Austria avanzan hacia sistemas que establecerían edades mínimas de acceso —aproximadamente entre 14 y 16 años— y mecanismos de verificación de edad.
  • En Estados Unidos, diferentes estados han aprobado sus propias normas; el artículo menciona específicamente Florida.
  • En Asia, países como Indonesia, Vietnam y Malasia han establecido restricciones para menores de 16 años. Vietnam presenta una fórmula particular: los menores pueden conservar cuentas, pero tienen limitaciones para publicar, comentar o reaccionar.
  • España aparece dentro de la tendencia europea hacia una regulación más estricta. El debate se centra especialmente en determinar una edad mínima y establecer mecanismos fiables de verificación de edad. El problema técnico y jurídico es considerable: no basta con declarar que un usuario tiene determinada edad; las plataformas necesitan mecanismos que permitan

La ciencia de la lectura en la biblioteca: textos idóneos para lectores principiantes

Taksier, K. (2026, 29 de abril). Science of Reading in the Library: Just-Right Texts for Emerging Readers. ALSC Blog, American Library Association. https://www.alsc.ala.org/blog/2026/04/science-of-reading-in-the-library-just-right-texts-for-emerging-readers/

Seleccionar textos “adecuados” garantiza que la lectura sea una experiencia agradable —en lugar de frustrante—. Pero ¿qué hace que un texto sea realmente adecuado? La publicación de hoy es otra entrega de una serie no oficial sobre la ciencia de la lectura en la biblioteca.* Nuestro tema: los factores a tener en cuenta al seleccionar textos para lectores emergentes.

Interés

En primer lugar, un texto adecuado es aquel que interesa al niño o la niña. El interés infantil está relacionado con la motivación y el compromiso necesarios para leer un texto. Por ejemplo: si a un niño le interesan los dinosaurios, podrías seleccionar Ricitos de Oro y los tres dinosaurios en lugar de Ricitos de Oro y los tres osos.

Frustración

Que un texto sea adecuado no depende solo del interés del lector, sino también de si los niños lo leerán de forma independiente, con apoyo o como lectura en voz alta. Es importante destacar que estas pautas están pensadas para limitar la frustración, no el acceso a los textos. Sabemos que los niños —especialmente en la fase prealfabética— pueden disfrutar e interactuar con las ilustraciones de un texto.

Lectura independiente: un texto adecuado para lectura autónoma es aquel que el niño puede leer con al menos un 95% de precisión, es decir, que puede leer correctamente el 95% o más de las palabras. Estos textos pueden ser decodificables, graduados o libros comerciales.

Lectura con apoyo: un texto adecuado para leer con ayuda es aquel que el niño puede leer con una precisión del 90–95%, es decir, entre el 90% y el 95% de las palabras correctamente.

Lectura en voz alta: un texto en el que el niño lee correctamente menos del 90% de las palabras es más apropiado para lectura en voz alta. En educación se consideran textos de “nivel frustracional” porque pueden generar frustración si se leen de forma autónoma. Sin embargo, los niños pueden disfrutar igualmente de las ilustraciones.

Conocimiento previo

Otro factor que hace que un texto sea “adecuado” es si el niño posee los conocimientos previos necesarios —incluido el vocabulario— para comprenderlo. Hay dos enfoques generales para garantizar este conocimiento previo. Uno es construirlo activamente en los niños. Siguiendo el marco de Rudine Sims Bishop, lo llamo el enfoque de las “ventanas”. Por ejemplo: antes de leer Goldy Luck and the Three Pandas, se puede enseñar a los niños sobre el Año Nuevo chino.

El otro enfoque es ofrecer textos que se basen en las experiencias vividas por los niños. A esto lo llamo el enfoque de los “espejos”. Por ejemplo: podrías seleccionar Goldy Luck and the Three Pandas precisamente porque trabajas con niños que celebran el Año Nuevo chino. Como se puede ver, ambos enfoques no son excluyentes.

El debate sobre las prohibiciones de redes sociales en menores

Alajaji, R. (13 de mayo de 2026). The Science is Not Settled: How Weak Evidence is Fueling a National Push to Ban Social Media for Youth. Electronic Frontier Foundation. https://www.eff.org/deeplinks/2026/05/science-not-settled-how-weak-evidence-fueling-national-push-ban-social-media-youth

El artículo critica el impulso legislativo creciente en varios países para prohibir o restringir el acceso de menores a redes sociales, argumentando que estas políticas se están construyendo sobre una base científica todavía incierta. Según el texto, existe una narrativa pública que presenta el uso de redes sociales como una causa directa y comprobada del deterioro de la salud mental juvenil, pero la evidencia empírica disponible es mucho más ambigua y no permite establecer conclusiones causales firmes.

La EFF sostiene que muchos de los estudios utilizados para justificar estas prohibiciones presentan problemas metodológicos importantes, como correlaciones débiles, dificultades para aislar variables o interpretaciones simplificadas de fenómenos complejos. En lugar de demostrar un daño claro y universal, la investigación actual muestra resultados heterogéneos: algunos estudios encuentran asociaciones negativas, otros efectos neutros e incluso algunos beneficios en determinados contextos o grupos de usuarios. Por ello, el artículo insiste en que no existe aún un consenso científico sólido que permita afirmar que el uso de redes sociales sea intrínsecamente dañino para todos los menores.

El texto también advierte sobre los riesgos políticos de legislar basándose en evidencias incompletas o narrativas simplificadas. Señala que convertir hipótesis científicas en políticas de prohibición puede derivar en medidas desproporcionadas que afecten derechos fundamentales como la libertad de expresión, el acceso a la información y la autonomía digital de los jóvenes. Además, alerta de que este tipo de regulaciones podría reforzar dinámicas de control más amplias, como sistemas de verificación de edad obligatoria o mayor vigilancia en línea.

Frente a la idea de la prohibición, la EFF propone un enfoque alternativo centrado en la regulación de los mecanismos de diseño de las plataformas, en lugar de restringir el acceso en sí. Esto incluiría limitar prácticas como los algoritmos de recomendación adictivos, los patrones de diseño manipulativo o la recopilación excesiva de datos personales. Desde esta perspectiva, el problema no sería el uso de redes sociales en sí mismo, sino ciertos modelos de negocio y diseño que incentivan la atención constante y la dependencia.

En conjunto, el artículo plantea que el debate sobre redes sociales y menores está siendo acelerado por presiones políticas y sociales, pero aún no cuenta con una base científica suficientemente consolidada como para justificar prohibiciones generalizadas. En lugar de soluciones simples como el veto por edad, defiende la necesidad de políticas más matizadas, basadas en evidencia robusta y en la protección equilibrada tanto de la salud mental como de los derechos digitales de los jóvenes.

De oyentes a exploradores: reinventando las actividades infantiles en bibliotecas

Teacher reading 'The Gruffalo's Child' to children during storytime in a colorful library corner

“Curious Kids: A Program for the Children We Were Losing After Storytime”, publicado en el blog de la Association for Library Service to Children (ALSC), división de la American Library Association.

ALSC Blog

Se propone una reflexión sobre uno de los desafíos más frecuentes en las bibliotecas infantiles: qué ocurre con aquellos niños que “envejecen” para los programas tradicionales de cuentacuentos, pero que todavía no encuentran su lugar en las actividades pensadas para preadolescentes o adolescentes.

A partir de esta preocupación nace “Curious Kids”, una iniciativa diseñada específicamente para retener a esos usuarios infantiles que comenzaban a desaparecer de la biblioteca después de los programas de primera infancia. El texto parte de una observación sencilla pero reveladora: muchos niños dejan de asistir a la biblioteca no porque pierdan el interés por aprender, sino porque los formatos disponibles dejan de responder a su necesidad creciente de participación activa, exploración y descubrimiento.

El programa “Curious Kids” se plantea así como una transición entre el universo del storytime y experiencias más autónomas de aprendizaje. La propuesta apuesta por actividades basadas en la curiosidad, la experimentación y la interacción práctica. Frente al modelo tradicional en el que el niño escucha pasivamente una historia, aquí se fomenta que pregunte, manipule, construya y participe. El artículo subraya que los niños de entre seis y once años suelen encontrarse en una etapa especialmente compleja desde el punto de vista bibliotecario: ya no desean actividades percibidas como “para pequeños”, pero todavía necesitan espacios guiados, sociales y creativos donde sentirse cómodos y reconocidos.

Uno de los aspectos más interesantes del texto es la reivindicación de la curiosidad como motor educativo. El programa no se centra únicamente en promover la lectura de manera directa, sino en convertir la biblioteca en un espacio de descubrimiento integral. Ciencia, arte, manualidades, preguntas sobre el mundo natural, juegos de lógica o actividades de exploración forman parte de una filosofía que entiende que el interés por los libros surge muchas veces de una experiencia previa de asombro. La biblioteca deja así de ser exclusivamente un lugar para leer y se convierte en un entorno de investigación y creatividad infantil.

El artículo también destaca la importancia del diseño inclusivo de programas infantiles. Muchos niños abandonan las actividades bibliotecarias porque sienten que estas ya no están pensadas para ellos. “Curious Kids” intenta precisamente evitar esa pérdida de conexión emocional con la biblioteca. La iniciativa reconoce que no todos los niños aprenden del mismo modo ni responden igual a las dinámicas tradicionales. Algunos necesitan movimiento, experimentación o trabajo colaborativo. Otros encuentran motivación en desafíos prácticos o en actividades STEM. Esta flexibilidad metodológica permite ampliar la participación y atraer perfiles de usuarios que quizás no encajarían en programas más convencionales.

Otro elemento relevante es la dimensión comunitaria del proyecto. El programa no solo busca entretener, sino consolidar la biblioteca como espacio seguro de pertenencia y crecimiento. En un contexto en el que muchos niños pasan gran parte de su tiempo frente a pantallas o en actividades altamente estructuradas, la biblioteca aparece como un lugar donde pueden explorar libremente sus intereses. El texto sugiere que este tipo de iniciativas ayudan a fortalecer la relación de largo plazo entre los niños y la institución bibliotecaria, favoreciendo que continúen siendo usuarios activos durante la adolescencia y la vida adulta.

La experiencia descrita conecta además con una tendencia más amplia dentro de los servicios bibliotecarios infantiles contemporáneos: el paso de modelos centrados únicamente en la alfabetización temprana hacia enfoques que integran creatividad, aprendizaje informal, participación y desarrollo socioemocional. Numerosas bibliotecas están reformulando sus programas para responder a las necesidades cambiantes de las familias y de las nuevas generaciones de usuarios.

Curious Kids” demuestra que pequeños cambios en la concepción de las actividades pueden tener un impacto importante en la fidelización de los niños y en la construcción de una biblioteca más participativa, flexible y adaptada a las distintas etapas del desarrollo infantil.

La UE acusa a Meta de incumplir la normativa digital por no proteger a menores en Instagram y Facebook

Officials at EU meeting discussing Meta and children's digital rule breaches
EU officials discussing Meta’s compliance with children’s digital rules

Euronews. “EU finds Meta in breach of digital rules over children on Instagram and Facebook.” Euronews Next, 29 de abril de 2026. https://www.euronews.com/next/2026/04/29/eu-finds-meta-in-breach-of-digital-rules-over-children-on-instagram-and-facebook

La Comisión Europea ha emitido una conclusión preliminar en la que sostiene que Meta incumple la Digital Services Act al no implementar medidas eficaces para impedir que menores de 13 años utilicen sus plataformas, especialmente Instagram y Facebook.

La investigación, que se ha prolongado durante cerca de dos años, concluye que los sistemas actuales de control de edad son insuficientes, ya que permiten a los usuarios registrarse introduciendo fechas de nacimiento falsas sin mecanismos reales de verificación. Como resultado, entre un 10% y un 12% de los menores de 13 años en la Unión Europea estarían utilizando estos servicios, contradiciendo las propias evaluaciones internas de la compañía.

El informe también critica que Meta no ha evaluado adecuadamente los riesgos que estas plataformas suponen para los menores. Según la Comisión, la empresa habría ignorado evidencia científica disponible que señala la especial vulnerabilidad de los niños frente a contenidos perjudiciales y dinámicas potencialmente adictivas en redes sociales. Esto implica un incumplimiento no solo técnico, sino también conceptual, ya que la normativa europea exige que las grandes plataformas identifiquen, analicen y mitiguen los riesgos sistémicos derivados de sus servicios, especialmente cuando afectan a colectivos vulnerables como los menores.

Otro aspecto relevante del caso es la debilidad de los mecanismos para detectar y eliminar cuentas de menores una vez creadas. La Comisión considera que las herramientas de supervisión y reporte no funcionan con la eficacia necesaria, lo que permite que muchos usuarios por debajo de la edad mínima permanezcan activos en las plataformas. Este fallo estructural evidencia una brecha entre las políticas declaradas por la empresa —que fijan los 13 años como edad mínima— y su aplicación real en el entorno digital.

Por su parte, Meta ha rechazado las conclusiones preliminares, defendiendo que ya dispone de herramientas para identificar y eliminar cuentas de menores y subrayando que la verificación de edad es un desafío que afecta a toda la industria tecnológica. La empresa ha anunciado que seguirá colaborando con las autoridades europeas y que introducirá nuevas medidas en el corto plazo para reforzar la protección de los usuarios jóvenes.

El procedimiento aún no ha concluido y Meta tiene la oportunidad de responder a las acusaciones antes de una decisión final. No obstante, si se confirma el incumplimiento, la compañía podría enfrentarse a sanciones significativas, que en el marco de la legislación europea pueden alcanzar hasta el 6% de su facturación global anual. Más allá del caso concreto, este proceso refleja una creciente preocupación en Europa por el impacto de las redes sociales en la infancia y refuerza la tendencia hacia una regulación más estricta de las grandes plataformas digitales en materia de seguridad y bienestar de los usuarios

Los adolescentes que usan TikTok, Instagram y Snapchat dicen que una de ellas afecta más su sueño y su concentración.

Yahoo News. “Survey: Most Distracting App for Teens.” Yahoo News, 2026. https://www.yahoo.com/news/articles/survey-most-distracting-app-teens-161318818.html

Los resultados de una encuesta reciente sobre el uso de redes sociales entre adolescentes, centrándose especialmente en qué aplicaciones resultan más distractoras. Los datos muestran que plataformas como TikTok, Snapchat y Instagram dominan el ecosistema digital juvenil, pero generan percepciones distintas entre adolescentes y adultos. En particular, TikTok aparece como la aplicación que más preocupa por su capacidad de captar la atención de forma intensiva, especialmente debido a su formato de vídeos cortos y consumo continuo, lo que favorece hábitos de uso prolongado.

La encuesta revela una brecha significativa entre la percepción de padres e hijos. Mientras una parte considerable de los progenitores considera que sus hijos pasan demasiado tiempo en TikTok, los propios adolescentes tienden a minimizar ese impacto. Este desfase pone de relieve una diferencia generacional en la comprensión del uso digital: los adultos lo interpretan en términos de exceso o distracción, mientras que los jóvenes lo integran como parte normal de su socialización y entretenimiento.

Además, el estudio subraya que no todas las aplicaciones generan el mismo tipo de interacción ni el mismo nivel de distracción. Snapchat, por ejemplo, destaca como herramienta principal de comunicación directa entre adolescentes, lo que refuerza vínculos sociales, aunque también se asocia a riesgos como el acoso. Por su parte, Instagram y TikTok se orientan más al consumo de contenido público y pasivo, lo que puede aumentar la exposición prolongada a la pantalla y contribuir a la sensación de pérdida de tiempo o distracción constante.

En conjunto, el artículo apunta a una cuestión clave: la distracción no depende únicamente de la aplicación en sí, sino del tipo de uso que promueve. Las redes sociales no solo entretienen, sino que configuran hábitos de atención, interacción y percepción del tiempo. En este sentido, el reto no es eliminar estas plataformas, sino comprender mejor su impacto en el desarrollo cognitivo y social de los adolescentes, así como fomentar un uso más equilibrado y consciente.

Cómo enseñar a los niños habilidades de alfabetización digital

Singer, Emma. How to Teach Kids Digital Literacy Skills. PureWow, 19 de febrero de 2026. https://www.purewow.com/family/how-to-teach-kids-digital-literacy-skills?utm_source=flipboard&utm_medium=referral

La psicóloga clínica Dr. Bethany Cook señala que, ante el impacto que las plataformas digitales pueden tener en la salud mental y el comportamiento infantil, es fundamental enseñar a los niños a interactuar con la tecnología de forma consciente, crítica y segura.

Uno de los primeros consejos es establecer límites claros de uso de dispositivos, como zonas y momentos sin pantallas (por ejemplo, durante las comidas o en la habitación por la noche), lo que ayuda a proteger el sueño y reduce las luchas por el control del tiempo de pantalla. Incluso antes de que los niños utilicen redes sociales, es útil que tengan reglas consistentes acerca del uso general de tecnología.

El artículo destaca también la importancia de explicar cómo funcionan las plataformas digitales y sus incentivos, ayudando a los niños a entender que algoritmos y métricas como “likes” o seguidores no son medidas de valor personal. Separar la autoestima de estos indicadores reduce la influencia que estos estímulos pueden tener en su percepción.

Un pilar clave de la alfabetización digital es pensar críticamente sobre el contenido online. Los padres pueden acompañar a los niños mientras exploran contenidos y hacer preguntas que fomenten evaluación: quién hizo ese contenido, qué intención tiene, si es real o editado. Esto fortalece habilidades de juicio que serán esenciales en un entorno saturado de información.

El artículo también enfatiza el valor de conversar sobre las emociones que los contenidos digitales provocan en los niños, ayudándoles a identificar si se sienten conectados, distraídos, inseguros o desanimados tras usar una red social o jugar online. Este ejercicio de “chequeos emocionales” les permite reconocer patrones psicológicos relacionados con su interacción digital.

Para promover seguridad, se aconseja establecer reglas claras de privacidad y seguridad, como no compartir información personal (por ejemplo, dirección, escuela o fotos privadas) sin permiso. Explorar juntas las configuraciones de privacidad en las aplicaciones enseña responsabilidad y reduce riesgos.

Finalmente, la psicóloga sugiere practicar situaciones difíciles mediante role‑playing, como cómo responder ante acoso, mensajes inapropiados o presión para mandar imágenes, de modo que los niños sepan cómo responder con frases sencillas y seguras. Mantener una comunicación abierta y no punitiva también es clave para que los niños acudan a sus padres ante problemas sin miedo a castigos.

Por qué los bibliotecarios escolares son fundamentales para la alfabetización en IA

Why teacher librarians are critical for students living in an AI‑driven world. EdSource, 2026. https://edsource.org/2026/ai-literacy-teacher-librarians/752536?utm_source=flipboard&utm_content=other

Los bibliotecarios escolares con formación docente son esenciales para enseñar alfabetización en IA porque combinan habilidades de investigación, evaluación crítica y mediación tecnológica que permiten a los estudiantes comprender, usar y cuestionar la IA de forma informada y responsable en su vida académica y cotidiana

Ante la rápida expansión de las herramientas de inteligencia artificial (IA) en la educación, los bibliotecarios escolares con formación docente tienen un rol esencial para desarrollar la alfabetización en IA entre los estudiantes. En un contexto donde las escuelas integran cada vez más tecnologías basadas en IA, no basta con saber usar estas herramientas: es necesario comprender qué son, cómo funcionan, cuáles son sus limitaciones y cómo evaluarlas críticamente para que los estudiantes se conviertan en usuarios informados y responsables de esta tecnología.

El texto argumenta que los bibliotecarios escolares ya desempeñan funciones clave en la enseñanza de investigación, alfabetización informacional y mediática, y por ello están bien posicionados para ampliar estas competencias hacia la IA. Su labor tradicional de enseñar a los estudiantes a encontrar, evaluar y utilizar información relevante se conecta directamente con lo que implica una alfabetización en IA efectiva: promover pensamiento crítico sobre algoritmos, datos y resultados generados por sistemas automáticos, así como abordar cuestiones éticas y de sesgo.

Además, el artículo subraya la necesidad de acceso equitativo a la instrucción en IA. No todos los estudiantes tienen las mismas oportunidades de interactuar con tecnologías avanzadas fuera de la escuela, por lo que los bibliotecarios escolares pueden ayudar a nivelar el campo ofreciendo recursos, talleres, guías y apoyo continuo. Esto incluye explicar no solo cómo usar herramientas de IA, sino también enfrentar discusiones sobre privacidad, propiedad intelectual, verificación de veracidad y riesgos de desinformación.

Finalmente, la pieza advierte que sin una alfabetización adecuada en IA —orientada por profesionales capacitados— los estudiantes corren el riesgo de adoptar estas tecnologías de forma superficial o sin entender sus implicaciones sociales y éticas. Por ello, capacitar, apoyar y fortalecer el papel de los bibliotecarios docentes se presenta como una estrategia educativa clave para preparar a los estudiantes de hoy a navegar con confianza en un mundo cada vez más impulsado por la inteligencia artificial.

Lectura digital infantil: dispositivos, aplicaciones, contenidos


García-Rodríguez, Araceli, Gómez-Díaz, Raquel. Lectura digital infantil. Dispositivos, aplicaciones y contenidos. Editorial UOC, 2016

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La demanda de móviles y tabletas por parte de los niños va en aumento, por lo que su fascinación por estos aparatos puede utilizarse, además de para entretenerlos, para favorecer su hábito lector. Este libro pretende ser una guía práctica para orientar a los adultos en las múltiples posibilidades de la lectura digital infantil. A través de sus páginas se obtendrá información sobre las características principales de los dispositivos para niños, cómo utilizarlos para proporcionarles un entorno seguro, la variedad de contenidos, las características de las aplicaciones de lectura y, finalmente, cómo y dónde informarse para la compra y selección de estos contenidos. El resultado es una obra que permitirá a los lectores conocer las cuestiones más importantes de los libros digitales para niños.