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Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial de Canadá: “IA para todos”

Government of Canada – Innovation, Science and Economic Development Canada (ISED). “Canada’s National Artificial Intelligence Strategy: AI for All.” 2026

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La estrategia nacional de inteligencia artificial de Canadá, titulada “AI for All”, plantea una visión integral para posicionar al país como un actor líder en el desarrollo, adopción y gobernanza de la inteligencia artificial.

El documento parte de la idea de que la IA ya está transformando profundamente la vida cotidiana —en el trabajo, la educación, los servicios públicos y la economía—, y que este cambio debe ser guiado de manera deliberada para asegurar beneficios sociales amplios, así como confianza pública en las tecnologías emergentes. La estrategia subraya que el reto no es solo tecnológico, sino también institucional, económico y cultural, ya que implica adaptar el país a una nueva economía basada en datos, automatización y sistemas inteligentes.

Uno de los ejes centrales del plan es la adopción masiva de la IA en la economía canadiense, especialmente entre pequeñas y medianas empresas, con el objetivo de aumentar la productividad y la competitividad internacional. El gobierno reconoce que Canadá posee una base sólida en investigación en IA, pero enfrenta dificultades para convertir ese conocimiento en aplicaciones industriales y comerciales a gran escala. Para corregir esta brecha, la estrategia impulsa la creación de infraestructura soberana de computación, la ampliación del acceso a datos estratégicos y el fortalecimiento de ecosistemas de innovación nacionales. En este contexto, se contempla la construcción de centros de datos de gran capacidad y el desarrollo de capacidades propias en computación avanzada.

Otro pilar fundamental es el impacto en el empleo y la formación de habilidades. La estrategia sostiene que la IA no solo transformará los puestos de trabajo existentes, sino que también generará nuevas oportunidades laborales. En este sentido, se proyecta la creación de cientos de miles de empleos vinculados a la economía de la IA antes de 2031. Para acompañar esta transformación, el gobierno propone un amplio programa de alfabetización en IA dirigido a estudiantes, trabajadores y ciudadanos en general, con el fin de garantizar que la población pueda comprender, utilizar y beneficiarse de estas tecnologías. También se promueve la colaboración con instituciones educativas, bibliotecas y organizaciones comunitarias como nodos clave para la formación digital.

Finalmente, la estrategia pone un fuerte énfasis en la soberanía tecnológica, la regulación y la confianza pública. Canadá busca reducir su dependencia de proveedores extranjeros de infraestructura digital y asegurar que los sistemas de IA se desarrollen bajo principios de transparencia, seguridad, privacidad y rendición de cuentas. Asimismo, se incluyen medidas para mitigar riesgos asociados a la IA, como los sesgos algorítmicos, la desinformación o los posibles impactos laborales negativos. En conjunto, “AI for All” presenta una visión de la inteligencia artificial como motor de crecimiento económico, pero también como un ámbito que requiere gobernanza activa para garantizar su alineación con los valores democráticos y el bienestar social.

Cambios en la percepción de la desinformación en Canadá: Tendencias en exposición, detección y confianza, 2025

Foran, Helen, y Howard Bilodeau. 2026. “Shifting Perceptions of Misinformation in Canada: Trends in Exposure, Detection and Trust.” Insights on Canadian Society. Statistics Canada, 13 de mayo de 2026. https://www150.statcan.gc.ca/n1/pub/75-006-x/2026001/article/00006-eng.htm

En 2025, el 80 % de los canadienses declaró haber visto noticias o información en internet que sospechaban que era engañosa, falsa o inexacta al menos una vez al mes. Estas experiencias son una de las principales preocupaciones de los canadienses, y la mayoría (61 %) manifestó estar «muy preocupada» o «extremadamente preocupada» por la desinformación en línea en 2025.

El estudio analiza cómo los canadienses perciben, detectan y experimentan la desinformación en el entorno digital, así como su relación con la confianza en los medios y la confianza interpersonal. A partir de datos de la Canadian Social Survey (2025) y comparaciones con la Survey Series on People and their Communities (2023), el informe explora la evolución de la exposición a noticias falsas, la capacidad de los ciudadanos para distinguir entre información verdadera y falsa, y el impacto de este fenómeno en la confianza social.

Uno de los hallazgos centrales es la alta exposición a la desinformación: en 2025, el 80% de los canadienses afirmó haber visto al menos mensualmente información que consideraba engañosa o falsa. Esta exposición es prácticamente transversal en términos de edad, género y nivel educativo, lo que indica que la desinformación es un fenómeno estructural del ecosistema informativo digital. Sin embargo, los mayores de 75 años reportan una menor exposición, posiblemente por diferencias en los hábitos de consumo informativo.

El estudio también muestra cómo los ciudadanos acceden a la información. Las fuentes más habituales son los medios de comunicación (66%), contactos cercanos (62%), redes sociales (54%) y la televisión (52%). Sin embargo, existen diferencias generacionales claras: los jóvenes (15–34 años) dependen principalmente de las redes sociales (78%), mientras que los mayores confían más en medios tradicionales como la televisión y los medios informativos. Estas diferencias reflejan una fragmentación del ecosistema mediático según la edad y el nivel educativo.

En cuanto a la percepción de la veracidad informativa, el 47% de los canadienses declara que en 2025 le resulta más difícil distinguir entre información verdadera y falsa que hace tres años. Además, el 61% expresa una preocupación alta o muy alta por la desinformación en línea. El informe destaca que esta dificultad no es uniforme, sino que se relaciona con variables como el nivel educativo, la confianza en los medios y la confianza interpersonal.

Otro aspecto relevante es la relación entre desinformación y confianza social. Los resultados muestran que las personas con mayor confianza en los medios canadienses y en otras personas tienden a tener más seguridad en su capacidad para detectar información falsa. Por el contrario, quienes muestran menor confianza en los medios o en los demás reportan mayores dificultades para identificar contenidos engañosos. Esto sugiere que la desinformación no solo es un problema informativo, sino también un fenómeno vinculado al capital social y la confianza institucional.

En conjunto, el estudio concluye que la desinformación es una experiencia común y persistente en la sociedad canadiense, y que sus efectos no se limitan a la exposición, sino que influyen en la percepción de la realidad y en la confianza en las instituciones. Aunque la preocupación por este fenómeno se mantiene estable entre 2023 y 2025, el reto principal es la creciente complejidad del entorno digital y la dificultad creciente para distinguir entre información fiable y falsa.

Resultados de la encuesta sobre el uso de la IA en la industria editorial norteamericana

BookNet Canada. “Results from the AI Use Across the North American Book Industry Survey.” BookNet Canada, April 27, 2026. https://www.booknetcanada.ca/blog/2026/4/27/results-from-the-ai-use-across-the-north-american-book-industry-survey

BookNet Canada y BISG anuncian una nueva edición de la encuesta para el verano de 2026, lo que demuestra que consideran la inteligencia artificial un fenómeno dinámico cuyo impacto debe seguir midiéndose periódicamente.

BookNet Canada publicó los resultados de una encuesta elaborada junto con el grupo de trabajo sobre inteligencia artificial de la Book Industry Study Group (BISG), con el objetivo de medir cómo se está incorporando la IA en la cadena del libro de habla inglesa en Estados Unidos y Canadá. El estudio parte de una constatación clara: la inteligencia artificial generativa ha irrumpido con fuerza en múltiples sectores, pero en el mundo editorial genera tensiones especiales, ya que se trata de una industria basada precisamente en la creatividad humana, la autoría y la gestión del conocimiento.

La encuesta reunió 559 respuestas, con una tasa de finalización del 90 %, lo que indica un alto grado de interés del sector por comprender el fenómeno. Los datos muestran una adopción relevante pero todavía parcial: el 46 % de las personas encuestadas afirmó usar IA a título individual, mientras que el 48 % señaló que sus organizaciones ya emplean estas tecnologías de algún modo. Esto sugiere que la IA ha dejado de ser una curiosidad experimental para convertirse en una herramienta presente en el trabajo editorial cotidiano, aunque todavía no universalizada.

En cuanto a los usos concretos, la inteligencia artificial se concentra sobre todo en tareas administrativas y operativas. Entre los individuos, un 24 % la utiliza para este tipo de funciones, mientras que en las organizaciones la cifra asciende al 29 %. También destaca su aplicación en actividades de marketing, igualmente con un 29 % de adopción organizativa, y en análisis de datos o elaboración de informes, donde ronda el 21 % en empresas y el 20 % en usuarios individuales. El patrón es significativo: la IA no está penetrando prioritariamente en la creación literaria, sino en áreas de apoyo, automatización y eficiencia empresarial.

Uno de los aspectos más relevantes del informe es la dimensión ética y jurídica. La principal preocupación de los encuestados —compartida por un contundente 86 %— se refiere a la falta de controles adecuados sobre el uso de materiales protegidos por copyright. Esto revela que, para el ecosistema del libro, el debate sobre la IA no gira solo en torno a productividad o innovación, sino sobre todo alrededor de la propiedad intelectual, la legitimidad del entrenamiento de modelos y la protección de autores y editores frente al uso no autorizado de sus contenidos.

El informe también deja entrever una industria dividida en tres grandes grupos: organizaciones que adoptan activamente la IA, otras que la rechazan frontalmente y un amplio sector intermedio que observa con cautela antes de tomar decisiones. Esa prudencia responde, según BookNet Canada, a un contexto de márgenes económicos ajustados y recursos limitados, donde cualquier inversión tecnológica debe justificarse con claridad. En otras palabras, la IA interesa, pero no a cualquier precio ni sin garantías.

La evolución futura probablemente mostrará si la IA se consolida como infraestructura silenciosa de la edición —mejorando procesos internos— o si avanza hacia funciones más sensibles, como la selección editorial, la recomendación cultural o incluso la creación de contenidos. Por ahora, el mensaje central del estudio es claro: la industria del libro ya está entrando en la era de la IA, pero lo hace con reservas, vigilancia y una fuerte exigencia de responsabilidad ética.

Bibliotecas en la primera línea de la crisis de sobredosis en Canadá

Ghobrial, Adrian. (27–28 febrero 2026). Drug use and overdoses run rampant in Canada’s public libraries. CTV News (información compartida en redes de CTV News y reportajes de vídeo). https://www.ctvnews.ca/canada/article/drug-use-and-overdoses-run-rampant-in-canadas-public-libraries/

En varias bibliotecas públicas de Canadá, especialmente en grandes ciudades como Hamilton (Ontario), se ha documentado un aumento notable de incidentes relacionados con el consumo de drogas y las sobredosis dentro de los propios espacios bibliotecarios.

El fenómeno no es aislado, sino parte de una tendencia más amplia en la que las bibliotecas se encuentran en la primera línea de una crisis que también afecta a otros espacios públicos urbanos. Los equipos de seguridad y los servicios de emergencia han tenido que responder con frecuencia a casos en los que personas consumen drogas en baños o zonas comunes y sufren sobredosis que requieren administración de naloxona y atención médica inmediata.

El uso de drogas en bibliotecas públicas está estrechamente vinculado con la crisis general de opioides y la toxicidad del mercado ilegal de drogas en Canadá, donde sustancias como el fentanilo y mezclas impredecibles se han vuelto predominantes. Esta crisis de salud pública provoca que personas sin acceso a recursos adecuados —como centros de consumo supervisado o servicios de apoyo social— recurran a espacios públicos accesibles y abiertos para inyectarse u otras formas de consumo, lo cual incrementa la visibilidad de sobredosis y riesgos dentro de lugares tradicionalmente tranquilos como bibliotecas.

La presencia continua de personas que consumen drogas y sufren sobredosis impacta tanto al personal como a otros usuarios de las bibliotecas. Quienes trabajan en estos entornos deben lidiar no solo con emergencias médicas, sino también con comportamientos problemáticos asociados a la adicción y la falta de servicios sociales. Algunos comentarios de trabajadores de bibliotecas señalan que se sienten obligados a actuar como cuidadores o “trabajadores sociales” sin la formación ni los recursos adecuados, lo cual genera tensiones y desgaste profesional. Otros usuarios han expresado que la situación ha cambiado su relación con estos espacios, causándoles incomodidad o incluso evitación de determinados servicios bibliotecarios.

Este fenómeno ha abierto un debate más amplio sobre el papel de las bibliotecas en comunidades que enfrentan crisis de salud mental, vivienda y adicciones. Mientras algunos sectores abogan por más recursos integrales —como centros de consumo supervisado, personal de apoyo social en las bibliotecas y políticas públicas de reducción de daños— otros critican la situación y piden soluciones que garanticen la seguridad de todos los usuarios. En cualquier caso, la situación refleja cómo la crisis de sobredosis y el uso de drogas en Canadá se manifiesta en espacios públicos cotidianos y plantea desafíos complejos para los servicios comunitarios y las políticas de salud pública.

Impacto social de las Bibliotecas Públicas en Canadá

Canadian Urban Libraries Council/Conseil des Bibliothèques Urbaines du Canada (CULC/CBUC). (30 de enero de 2026). Social Impact Study: National Social Impact Study on Urban Public Libraries in Canada. Informe nacional sobre el impacto social de las bibliotecas públicas urbanas en Canadá.

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Se trata de una investigación pionera realizada en Canadá para comprender de manera profunda el papel social y comunitario de las bibliotecas públicas urbanas. Esta iniciativa analiza cómo los servicios, espacios, programas y actividades de las bibliotecas influyen en la vida de las personas y en el tejido social de las comunidades, más allá de las métricas tradicionales como la cantidad de visitas, préstamos de libros o participación en eventos. El estudio explora el valor que las bibliotecas generan en términos de bienestar social, inclusión, aprendizaje, cohesión comunitaria y participación cívica.

La investigación se basa en datos empíricos obtenidos de más de 18.000 encuestados que interactúan con bibliotecas en 26 sistemas urbanos de bibliotecas públicas en todo Canadá. Para recopilar esta información, se combinaron métodos cuantitativos y cualitativos que incluyen encuestas en línea detalladas y entrevistas individuales, proporcionando una visión holística del impacto que estos espacios tienen en la vida diaria de las personas. Además, el estudio se llevó a cabo en colaboración con el consorcio de investigación Is It a Bird / It Depends, especializado en análisis de impacto social, lo cual fortifica la rigurosidad metodológica de la investigación.

Uno de los aspectos centrales del Estudio Nacional de Impacto Social es su enfoque integral y centrado en la experiencia vivida de las personas usuarias. Más que medir solo estadísticas operativas, el estudio pretende captar cómo las bibliotecas contribuyen al bienestar emocional, social, intelectual y creativo de sus comunidades. Los resultados —publicados en enero de 2026— no solo aportan datos significativos para entender mejor el valor de las bibliotecas, sino que también pretenden orientar conversaciones nacionales y regionales sobre políticas públicas, inversión, planificación y defensa del papel de las bibliotecas en la sociedad canadiense del siglo XXI.

En términos de impacto estratégico, este estudio proporciona evidencia sólida y contextualizada sobre la importancia de las bibliotecas públicas urbanas, destacando cómo estos espacios fortalecen la cohesión social, facilitan el acceso equitativo al conocimiento y fomentan oportunidades de aprendizaje a lo largo de la vida. Asimismo, al poner el foco en experiencias reales de los usuarios, el estudio amplía el entendimiento tradicional de los resultados de las bibliotecas, demostrando que su valor no se limita únicamente a actividades culturales o educativas, sino que impacta de forma significativa en el bienestar global de las comunidades urbanas.

Ādisōke es un ambicioso proyecto conjunto entre Ottawa Public Library y Library and Archives Canada (LAC).

Library and Archives Canada; Ottawa Public Library. “Ādisōke: Ottawa’s new Central Library – Library and Archives Canada joint facility.” Última actualización 2025. https://adisoke.ca/

Ādisōke es un ambicioso proyecto conjunto entre Ottawa Public Library (OPL) y Library and Archives Canada (LAC). La idea es reunir bajo un mismo techo una biblioteca pública moderna y un archivo nacional, combinando colecciones, servicios comunitarios, espacios de estudio, eventos culturales y más servicios.

Ubicado en 555 Albert Street, en la zona de LeBreton Flats, es un edificio de cinco plantas y más de 20.100 metros cuadrados, con un diseño arquitectónico cuidado, sostenible y pensado para servir de punto de encuentro cultural, educativo y social.

El nombre “Ādisōke” significa “contar historias” en la lengua anishinābemowin de la Nación Algonquina —un guiño intencionado al papel de la biblioteca como custodio de historias, memorias y saberes colectivos

Hasta hace poco, se esperaba que la apertura de Ādisōke tuviera lugar en algún momento de 2026. En el transcurso de 2025 se han completado importantes hitos de la construcción: el techo de madera característico ya está terminado, y actualmente se trabaja en el interior —instalación de mobiliario, equipamiento y acabados. No obstante, según informes recientes citados por medios, el proyecto ya no se abrirá en 2026 como se planificó. Las obras presentan demoras atribuibles a contratistas, y aunque las autoridades indican que el proyecto no está en peligro, no han dado una nueva fecha concreta de apertura.

Cuando abra, Ādisōke será mucho más que una biblioteca tradicional: ofrecerá espacios modernos de lectura y estudio, laboratorios creativos con tecnologías avanzadas, salas para eventos, zonas para exposiciones culturales e históricas —incluyendo una destacada atención a las historias indígenas y canadienses—, y acceso compartido a las colecciones de OPL y LAC. Se espera que se convierta en un lugar de encuentro para la comunidad, con servicios bilingües (inglés/francés), actividades para todas las edades y una oferta amplia de recursos para investigación, cultura, aprendizaje y desarrollo personal.

Más allá de su tamaño y modernidad, Ādisōke representa un compromiso con la inclusión, la memoria colectiva y el reconocimiento de las culturas indígenas. El nombre y la participación de comunidades algonquinas en su diseño apuntan a un gesto simbólico y real de reconciliación cultural, respeto y apertura hacia la diversidad.

Además, este tipo de infraestructuras son consideradas “infraestructura social transformadora”: contribuyen a fortalecer el tejido comunitario, fomentar el acceso al conocimiento, la cultura y los servicios públicos de calidad —y pueden convertirse en un motor para la cohesión social y la participación ciudadana.

Encuesta salarial anual 2024 en bibliotecas universitarias estadounidenses y canadienses (2025)

Association of Research Libraries. 2025. ARL Annual Salary Survey 2024: Reports Data on Professional Positions in Member Libraries. Washington, D.C.: ARL. https://publications.arl.org/ARL-Annual-Salary-Survey-2024/

Association of Research Libraries (ARL) publicó en 2025 los resultados de la Annual Salary Survey 2024, un informe que analiza los salarios y condiciones profesionales del personal en las bibliotecas miembro. El estudio incluye datos de 123 de las 125 bibliotecas de la ARL, lo que abarca 118 bibliotecas universitarias de Canadá y Estados Unidos, así como cinco bibliotecas de investigación no universitarias en EE. UU. (federales, públicas y sin fines de lucro). En total, se recopilaron cifras de 11.256 profesionales en bibliotecas universitarias y 2.040 en bibliotecas no universitarias. El informe organiza la información en tres grandes grupos de bibliotecas universitarias: sistemas generales, bibliotecas de ciencias de la salud y bibliotecas jurídicas.

El estudio también aborda las condiciones de contratación y sindicalización del personal. En las universidades públicas de Estados Unidos, un 76 % de las instituciones ofrecen nombramientos de tipo docente «faculty» (tienen el mismo estatus académico que a los profesores) y un 41 % permite la sindicalización. En las privadas, las cifras son sensiblemente menores: 29 % ofrecen nombramientos como faculty y solo 16 % posibilitan la pertenencia a sindicatos. En Canadá, donde todas las universidades son públicas, los porcentajes muestran otra realidad: 69 % con nombramientos como faculty y un 81 % con acceso a negociación colectiva. Estos datos reflejan las diferencias notables entre países y entre instituciones públicas y privadas en cuanto a reconocimiento académico y derechos laborales de los bibliotecarios.

En relación con la experiencia y las remuneraciones, el informe analiza un total de 9.567 profesionales de bibliotecas universitarias de la ARL, agrupados en diferentes niveles de responsabilidad. En los puestos de dirección ejecutiva se observa un promedio de 22 años de experiencia, con salarios que alcanzan los 177.800 dólares. Los altos directivos o senior managers cuentan con 18 años de experiencia en promedio y reciben 112.600 dólares. Los gestores intermedios presentan una media de 15 años y un salario de 91.400 dólares. Finalmente, el grupo de otros profesionales registra una experiencia de 13 años y salarios medios de 82.300 dólares. Esta clasificación permite a las instituciones comparar y establecer referencias entre experiencia, jerarquía y compensación.

El informe también incorpora información sobre bibliotecas de investigación no universitarias, ampliando el análisis más allá del ámbito académico. Estas instituciones muestran diferencias salariales y organizativas respecto de las bibliotecas universitarias, y dichas variaciones se detallan tanto en la introducción como en las tablas del estudio. En conjunto, el ARL Annual Salary Survey 2024 constituye una herramienta clave para evaluar la estructura salarial, el reconocimiento profesional y las condiciones de trabajo en las bibliotecas de investigación de Estados Unidos y Canadá.

DATOS CLAVE

Experiencia y niveles salariales en bibliotecas universitarias

El análisis incluyó a 9.567 profesionales en bibliotecas universitarias ARL, agrupados por niveles jerárquicos:

  • Dirección ejecutiva
    • Experiencia promedio: 22 años
    • Salario promedio: 177.800 USD
  • Alta dirección (senior managers)
    • Experiencia promedio: 18 años
    • Salario promedio: 112.600 USD
  • Gestores intermedios (managers)
    • Experiencia promedio: 15 años
    • Salario promedio: 91.400 USD
  • Otros profesionales
    • Experiencia promedio: 13 años
    • Salario promedio: 82.300 USD

El 90% de los canadienses visitaron la biblioteca en 2024

BookNet Canada. (2025, 14 de mayo). Canadian Book Borrowers in 2024. Recuperado de: https://www.booknetcanada.ca/blog/research/2025/5/14/canadian-book-borrowers-in-2024

Durante el año 2024, la actividad en las bibliotecas públicas de Canadá mostró una recuperación y consolidación notables tras los efectos de la pandemia, según un estudio de BookNet Canada basado en encuestas a más de 4 200 lectores.

Aproximadamente un 27 % de los canadienses reportaron haber tomado prestado al menos un libro durante el mes anterior a la encuesta. Este dato refleja una estabilización en el uso de las bibliotecas en comparación con años anteriores, en los que el acceso físico y los hábitos de lectura se vieron afectados por las restricciones sanitarias.

La presencialidad volvió con fuerza: un 90 % de los usuarios de bibliotecas afirmaron haberlas visitado físicamente, en comparación con el 59 % registrado en 2020. Además, el acceso a través de plataformas digitales creció: un 76 % de los encuestados visitó el sitio web de su biblioteca local al menos una vez al mes, frente al 50 % de hace cuatro años. Esto muestra un equilibrio interesante entre los servicios presenciales y digitales, que ya no compiten sino que se complementan.

En cuanto a los formatos prestados, el libro impreso sigue siendo dominante, con un 72 % de las obras solicitadas en este formato. Le siguen los ebooks (18 %) y los audiolibros (10 %), lo cual indica que aunque las tecnologías digitales han ganado terreno, el papel sigue teniendo un lugar central en la experiencia lectora canadiense. En promedio, los lectores tomaron prestados 5 libros en el mes anterior: 3,5 eran impresos, 0,9 electrónicos y 0,5 audiolibros.

Las motivaciones principales para tomar libros prestados incluyen razones económicas y prácticas: un 52 % de los encuestados mencionó el ahorro de dinero como principal motivo; un 45 % dijo que lo hace para no tener que comprar los libros, y un 24 % lo considera una práctica habitual, parte de su rutina cultural. Esto subraya el valor de las bibliotecas no solo como centros de acceso al conocimiento, sino también como herramientas fundamentales para la equidad social.

Un hallazgo interesante es que muchos usuarios de bibliotecas también son compradores activos de libros. Más de la mitad afirmaron haber comprado libros, con un gasto mensual medio que varía entre 1 y 49 dólares canadienses. Esto desmiente el prejuicio de que quien usa la biblioteca deja de consumir libros comercialmente. Por el contrario, revela una relación complementaria entre préstamo y compra, donde la biblioteca actúa como un espacio de descubrimiento y evaluación.

Además, el estudio incluye datos sobre hábitos de lectura por edad, frecuencia de uso y el grado de satisfacción con los servicios de las bibliotecas, indicando en general una valoración positiva por parte de la población. Las bibliotecas siguen siendo vistas como un recurso vital, especialmente para familias, estudiantes y adultos mayores.

Tendencias emergentes en la lectura canadiense: Formatos, hábitos y sostenibilidad

BookNet Canada. Canadian Leisure & Reading Study 2024. BookNet Canada, 2025. https://www.booknetcanada.ca/s/Canadian-Leisure-and-Reading-Study-2024.pdf

El informe elaborado por BookNet Canada, examina los hábitos de ocio y lectura de los canadienses adultos para el año 2024. El estudio, realizado en enero de 2025 mediante una encuesta online aplicada a 1.211 participantes mayores de 18 años, se centra especialmente en los 1.000 encuestados que leyeron o escucharon al menos un libro durante el año anterior

En términos generales, se observa que el 52 % de los canadienses leen o escuchan libros semanalmente (frente al 49 % de 2023), y el 43 % lo hace a diario, un aumento de aproximadamente 5 % respecto al año anterior informe. Este incremento sitúa la lectura en solitario por delante del ejercicio físico como actividad cotidiana.

Respecto al número de libros, casi la mitad (45 %) leyeron o escucharon entre 1 y 5 libros en 2024, un incremento significativo en los rangos de 6 a 11 y de 12 a 49 libros, que alcanzaron 29 % y 19 %, respectivamente. Por edad, los jóvenes de 18 a 29 años aumentaron notablemente su consumo (37 % leyeron entre 6 y 11 libros, frente al 28 % del año anterior).

El estudio también destaca el preferido por formatos: el 59 % de los lectores prefieren los libros impresos, mientras que los audiolibros han ganado terreno, subiendo del 8 % en 2020 al 15 % en 2024 . Además, el 81 % manifiesta una fuerte preferencia por narradores humanos, evitando las voces sintéticas generadas por IA

El análisis del gasto en libros muestra que la mayoría de los lectores gastan entre $1 y $49 CAD al mes en libros (37 %), mientras que un 26 % no gasta nada, y el 15 % gasta $50–99 CAD. También creció la población que elige libros ajustados a su presupuesto (46 % en 2024 frente al 44 % en 2023). Al mismo tiempo, la percepción del valor pagado disminuyó ligeramente para los libros impresos.

En términos de sostenibilidad, el 71 % de los lectores desean libros impresos con papel de fuentes responsables y el 67–69 % prefieren embalajes ecológicos y leen luego donar o regalar sus ejemplares .

Finalmente, el informe explora aspectos como la adquisición de libros (ya sea por compra o préstamo), los dispositivos utilizados (como smartphones o lectores electrónicos), el uso de funciones accesibles (como letra ampliada o audiolibros con velocidad ajustable), así como los géneros más populares (ficción adulta, historia, no ficción, etc.), donde destacan los misterios/thrillers y la no ficción histórica.

Préstamo y uso de bibliotecas públicas en Canadá en 2024: Tendencias, preferencias y motivaciones de los usuarios

Pintana, Jarin. 2025. «Canadian Book Borrowers in 2024.» Research & Analysis, May 15, 2025.

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En 2024, la mayoría de los préstamos en bibliotecas públicas canadienses fueron de libros impresos, aunque crece el uso de formatos digitales como ebooks y audiolibros. Los usuarios visitan tanto en línea como en persona, principalmente para recoger libros reservados y descubrir nuevos títulos. La biblioteca sigue siendo un recurso clave para el acceso a la lectura en múltiples formatos.

En 2024, el comportamiento de los usuarios de bibliotecas públicas canadienses muestra un claro aumento en la frecuencia de visitas tanto en línea como presenciales. Un 76% de los prestatarios de libros visitaron las bibliotecas online al menos una vez al mes, y un 90% asistió de forma presencial, cifras que reflejan un crecimiento constante desde 2020. La mayoría de estas visitas ocurren entre una y cuatro veces al mes, lo que indica un compromiso regular con las bibliotecas.

Las principales razones para acudir a la biblioteca incluyen recoger libros reservados (39%), explorar estanterías y exhibiciones para descubrir nuevos títulos (28%) y buscar novedades de autores o ilustradores (20%). La lectura de revistas y periódicos apareció también como motivo, al 13%, mostrando una diversificación del uso de los recursos bibliotecarios.

Respecto a los formatos preferidos, el libro impreso domina con un 72% de los préstamos, seguido por el ebook (18%) y el audiolibro (10%). Los prestatarios en promedio toman prestados cinco libros al mes, con predominancia de los impresos. El consumo digital, sin embargo, crece de forma sostenida, especialmente en audiolibros, que han aumentado sus préstamos un 133% desde 2019, lo que indica una tendencia al alza en formatos auditivos. Los usuarios que prefieren formatos digitales muestran una mayor disposición a aceptar otros formatos si su preferido no está disponible, lo que refleja flexibilidad en el consumo.

Además del préstamo de libros, un porcentaje de usuarios también accede a otros materiales, como DVDs (11%), revistas (7%) y CDs (5%), lo que demuestra que las bibliotecas siguen siendo centros culturales con una oferta variada.

Las motivaciones para elegir el préstamo sobre la compra son principalmente económicas (52% para ahorrar dinero, 45% para no gastar), pero también incluyen razones como no querer poseer el libro o evitar que otros vean lo que leen (34%) y apoyar a la biblioteca local (31%). Esto refleja la importancia social y económica de las bibliotecas para la comunidad.

Un dato interesante es que la mayoría de los prestatarios son parte de hogares con más de una persona, y a menudo con niños, lo que implica que las bibliotecas juegan un papel fundamental en la vida familiar y en el acceso a la lectura para distintos grupos de edad.

Finalmente, los usuarios descubren los libros a través de la exploración por género (44%), búsquedas específicas (35%) y recomendaciones o reseñas (19%). Las redes sociales como YouTube, Facebook e Instagram, junto con plataformas especializadas como Goodreads, también juegan un papel importante en la promoción y descubrimiento de libros.