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¿Por qué las bibliotecas están renunciando a cobrar las multas por retraso?

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 Why Libraries Are Giving Up On Late Fees ByPYMNTS, 2019

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En Estados Unidos, contrariamente de lo que ocurre en Europa, las multas se pagan con dinero en lugar de penalizar por días de no uso del servicio. Según informes recientes en The Wall Street Journal, la multa promedio es de aproximadamente 17 centavos por día que un libro llega tarde, y tiene un límite de entre 5 a 10 dólares o el costo de los libros prestados.

Esta semana, Chicago se convirtió en el área metropolitana más grande en decir oficialmente no a las multas de la biblioteca, uniéndose a St. Paul, Minnesota; Dallas, Texas; y Oakland, California, en lo que se conoce últimamente como el movimiento de amnistía de las tarifas por multas de la biblioteca.

La razón fundamental de esta medida es que las bibliotecas necesitan que los usuarios sigan acudiendo a la biblioteca, sobre todo porque han comprobado que un cargo por pago atrasado crea una muy mala experiencia para el usuario…  que sin embargo se rectifica con bastante facilidad.

¿Por qué las bibliotecas están eliminando las multas? 

En un mundo digital, donde la mayoría de los libros clásicos se pueden descargar de forma gratuita, los libros de referencia se están convirtiendo rápidamente en una cosa del  pasado y la cultura digital ha eliminado en gran medida la necesidad de que exista un centro físico para el acceso gratuito a los medios de entretenimiento; de modo  que las bibliotecas están luchando por atraer usuarios. Por ello, las bibliotecas están eliminando medidas qué hacen que los usuarios se alejen de la biblioteca. Por otra parte las bibliotecas tampoco tienen mecanismos para que el pago de estas multas sea efectivo. A cambio, emplean lo que llaman una política “suave”, cuyo objetivo es hacer que las personas devuelvan sus libros y de ese modo vuelvan de nuevo utilizar los servicios de la biblioteca con normalidad. De esa manera recuperan libros y usuarios.

Hay muchas personas que no visitan la biblioteca no porque deban dinero, sino simplemente por falta de interés y porque  prefieren otras opciones. Pero si es cierto que eliminar las multas atrasadas favorece que más personas utilicen la biblioteca. Siendo un método efectivo para aumentar el entusiasmo de los usuarios por la lectura y la biblioteca. Ya que se dieron muchos casos de personas que nunca volvieron a biblioteca por la vergüenza de tener que afrontar una multa.

 Y los primeros datos sobre el tema lo confirman: desde que St. Paul, Minnesota, eliminó las multas vencidas, algunas sucursales han visto un aumento porcentual de dos dígitos en la circulación. En toda la ciudad, la circulación aumentó casi un 2 por ciento, lo que puede no parecer mucho, pero es el primer aumento que la ciudad ha visto en 10 años. Y, al parecer, los usuarios no dejan de devolver los libros, o al menos no menos de lo que lo hacían antes.

¿Cuáles son las ciudades del mundo más impotentes por el uso de sus bibliotecas?

 

 

 

Número de préstamos de libros por bibliotecas públicas por año (millones)

Datos

¿Dónde prestan más libros las bibliotecas? Curiosamente, existen estadísticas sobre el número de libros que se prestan cada año en las principales ciudades del mundo. Son compilados por el Foro Mundial de Cultura de las Ciudades y la siguiente infografía ofrece una visión general de las ciudades que más libros prestan. La Biblioteca Metropolitana de Tokio informó que los lectores de la capital japonesa sacaron casi 112 millones de libros en 2017. Shanghai tuvo el segundo volumen más alto con 86 millones de libros (en 2016).

 

 

¿Uso de ukuleles en la biblioteca? alfabetización musical en las bibliotecas públicas

 

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En algunas bibliotecas de Estados Unidos se están utilizando Ukeleles por parte de los bibliotecarios para amenizar la hora del cuento. El éxito de este instrumento se sebe a que es es fácil de tocar, fácil de transportar y es súper resistente, así los bibliotecarios que disfrutan incorporando el canto en los programas de cuentos han estado aprendiendo a tocarlo. Pero no es sólo un instrumento para la hora del cuento. Varias bibliotecas de todo el país están creando programas populares aprendizaje y préstamo de ukeleles.

 

la biblioteca es un lugar donde los miembros de la comunidad pueden reunirse y un espacio donde todos son bienvenidos. Esencialmente las bibliotecas son lo que han sido siempre y siguen ofreciendo servicios en torno al libro, pero cada vez más las bibliotecas están ampliando sus colecciones para satisfacer las necesidades de sus usuarios. Ofrecen servicios para personas sin hogar, clases de yoga y talleres de planificación financiera. Las bibliotecas públicas son la punta de lanza del movimiento de la “biblioteca de las cosas“, prestando diversos artículos, incluyendo: máquinas de coser, hotspots wi-fi, medidores de electricidad, cañas de pescar, marionetas y kits de juego. Y, … también ukeleles. Hay un grupo de Facebook dedicado a ese tema “Librarians With Ukes”, y cuando se realizó la encuesta, las respuestas de los miembros fueron abrumadoras y entusiastas. Ahora es casí más común localizar un estado que no tiene una biblioteca pública con un programa de ukelele que encontrar una que lo tenga.

Los ukeleles son un gran instrumento para aprender a tocar música. Sólo tienen 4 cuerdas, un diapasón estrecho, son muy portátiles y la mayoría de los acordes son fáciles de tocar. Tess Goldwasser, una bibliotecaria amante de los ukeleles asistió a la conferencia de su biblioteca estatal, la bibliotecaria de Maryland  compró un ukelele, se sorprendió de lo fácil que era aprender y luego obtuvo una subvención para comprar veinte más para prestar. Así que ahora la alegría de hacer música se está extendiendo por todo su condado. “Creo que hacer música puede ser una de las experiencias más poderosas de todas las experiencias humanas”, dice Tess, y cree que el pequeño ukelele es un gran instrumento para todas las edades.

Una pregunta frecuente se refiere al robo y a la durabilidad de los instrumentos. Según la persona encargada de la biblioteca de New Hartford, en Connecticut, dice que los ukeleles se pueden haber circulado hasta 200 veces cada uno, y están en perfectas condiciones, mientras que libros populares como Harry Potter podrían necesitar ser reemplazados después de 25 circulaciones. Su sitio web tiene una página dedicada a ayudar a las bibliotecas interesadas en iniciar programas de música, y ofrecen paquetes que incluyen identificaciones permanentes grabadas con láser en la parte posterior de del mástil de cada instrumentos. (Por cierto, los libros más robados en las bibliotecas son Biblias, libros de consejos financieros para enriquecerse rápidamente, y la poesía de Charles Bukowski).

En la biblioteca de Twinbrook, los usuarios pueden llevarse un ukelele en préstamo durante 14 días. Viene con un estuche blando, un folleto de instrucciones y un pequeño afinador de clip, y ninguno de los instrumentos ha sido dañado o destruido todavía. A cada ukelele y a cada caso se le asigna un código de barras correspondiente para prestarlo y aparece en el catálogo.

En el condado de St. Mary’s, Goldwasser los ukeleles circulan no sólo con un libro de aprendizaje para principiantes, sino también con un DVD instructivo. Otra posibilidad es ofrecer acceso a la enseñanza de música en línea. Algunos sistemas de biblioteca ofrecen a los usuarios acceso gratuito a obras de artistas y cursos de enseñanza de música en línea.

Annville Free Library también presta de Ukuleles durante séis días. El kit incluye una bolsa de transporte, un sintonizador electrónico y el libro  “Learn Ukulele the Easy Way” de Jenny Peters y Rebecca Bogart con 21 canciones fáciles de aprender.

Marc Horton, de la Biblioteca Pública de Los Ángeles, dice: “Recientemente hice una presentación al consejo de nuestra biblioteca sobre el programa, y por supuesto, uno de los miembros del consejo era un gran entusiasta de los uke, y no podría haber estado más emocionado de que la biblioteca estuviera prestando ukeleles, y quería conocer cómo mantener y expandir el programa”. Lo que comenzó como un programa piloto de subvenciones en una sucursal se ha extendido a varias de ellas, así actualmente incluye 17 de las 73 bibliotecas de la ciudad. Cada sucursal participante ofrece instrumentos de circulación y clases de una o varias sesiones. Algunas sucursales organizan “Strum-Alongs”, donde los músicos experimentados pueden mostrar a los principiantes algunas habilidades básicas y compartir canciones, o un “Ukulele Club”, un programa informal para jóvenes donde los músicos pueden compartir canciones, o los principiantes curiosos pueden obtener una introducción rápida, y “Ukulele Storytimes”, una oportunidad para que los maestros y los niños de preescolar aprendan lo básico y hagan que la destreza de canto de alfabetización temprana sea aún más divertida.

La Biblioteca Pública de Santa Mónica en California ha venido ofreciendo  una amplia variedad de programas de ukelele durante los últimos cuatro años. La bibliotecaria de Servicios de Referencia, Barbara Chang Fleeman, ha estado ofertando una serie de clases quincenales. El tamaño de las clases no está limitado, pero el número de instrumentos disponibles para uso en clase sí lo está. Antes de que comience la clase, se afinan 25 ukeleles en préstamo y se colocan sobre una mesa, y los participantes cogen un instrumento de la biblioteca, o traen el suyo propio. Las filas de sillas están dispuestas en parejas, con una tercera silla girada hacia ellos para el profesor.  Las sesiones son de 45 minutos para los niños, seguidas inmediatamente por una sesión de 90 minutos para adultos y adolescentes, con la primera media hora centrada en la enseñanza de habilidades básicas y el resto se dedicada a tocar canciones. Los participantes utilizan un cancionero de música de dominio público adaptado por el instructor con letra grande y  arreglos simplificados de canciones familiares que se complementan con imágenes de los acordes para principiantes, lo que hace que sean fáciles de leer, y están organizados por nivel de dificultad: primero canciones de uno y dos acordes, seguidas de canciones con tres acordes y más. Barbara dice que la retroalimentación ha sido fantástica. “Después de clase, uno de nuestros participantes de ukelele me dijo:’Esto ha cambiado mi vida'”. Y eso me hizo llorar, porque de ese es uno de los principales objetivos de las bibliotecas de hoy en día. Ofrecemos a la gente la oportunidad de probar algo nuevo, sin costo alguno, todo el tiempo. Ya sea que se trate de conocer a un nuevo autor, escuchar un tipo diferente de música o explorar una nueva actividad o pasatiempo, es emocionante cuando podemos despertar el interés en una persona y hacer que se convierta en algo verdaderamente significativo para ellos”.

Beth Clinton, bibliotecaria regional de la Biblioteca Pública del Centro de la Confederación en Charlottetown, toca el ukelele – uno de los muchos artículos que se pueden pedir prestados con una tarjeta de biblioteca. Tomar prestados estos artículos le da al público la oportunidad de probar cosas nuevas – una valiosa oportunidad, ya que la alfabetización es algo más que leer; también existe la alfabetización física, dijo.”Hoy en día, el énfasis está en hacer que la gente se mueva. Y aunque nos encanta que la gente lea, también queremos que la gente se mueva y que conozca cosas nuevas. Para mí, la biblioteca es el lugar perfecto para prestar ese tipo de cosas”.

 

 

¿Las bibliotecas universitarias están siendo subutilizadas?

 

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Cohen, Dan. The Books of College Libraries Are Turning Into Wallpaper. The Atlantic, 2019

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La narrativa que rodea a las bibliotecas en 2019 es en gran medida positiva. El uso de bibliotecas públicas entre los millennials, y los beneficios de las bibliotecas como espacios públicos han sido reconocidos por una gran cantidad de escritores y pensadores. Todo lo cual es una gran noticia para quienes apreciamos la existencia y el potencial de una buena biblioteca.

Pero en un nuevo artículo para The Atlantic , Dan Cohen, el vicerrector de Northeastern University, señala una importante excepción a esta tendencia positiva: las bibliotecas universitarias. “Las bibliotecas universitarias de todo el país, y de todo el mundo, están asistiendo a una disminución importante en el uso de los libros”, escribe Cohen.

Las estadísticas de circulación de la biblioteca de Yale supuso un hecho inquietante: había habido una disminución del 64 por ciento en el número de libros que sacaron los estudiantes de Bass Library durante la última década. Yale no es un caso aislado. La Universidad de Virginia, una de nuestras grandes universidades públicas y una institución que comparte abiertamente estadísticas detalladas de circulación de sus bibliotecas de los 20 años anteriores, es un buen caso de estudio. Los estudiantes universitarios de la UVA sacaron 238,000 libros durante el año escolar hace una década; el año pasado, ese número se había reducido a solo 60,000 . En general, en toda su red de bibliotecas, UVA circularon 525,000 libros durante el año escolar 2007–08, pero el año pasado solo hubo 188,000 préstamos, casi se sacaron 1,000 libros menos al día.

El declive en el uso de libros impresos en las universidades se relaciona con el tipo de libros que leemos con fines académicos en lugar de por puro placer, el aumento de libros electrónicos y artículos digitales, y el entorno cambiante de la investigación. Y va en contra de la experiencia de las bibliotecas públicas y las librerías, dónde el formato impreso sigue prosperando.

Cohen señala que estos cambios se deben en parte a un aumento de la investigación disponible en línea, así como al aumento de la popularidad en los espacios comunitarios en las bibliotecas universitarias. La evolución de cualquier tipo de instalación a menudo es causa de un análisis de la importancia que se concede al espacio; determinar lo que es importante para las bibliotecas universitarias en 2019, y cómo las bibliotecas de investigación difieren de las bibliotecas públicas, es una discusión que vale la pena tener en cuenta.

Al mismo tiempo que los libros permanecen cada vez más inactivos, los espacios de las bibliotecas siguen siendo más vibrantes (la Biblioteca Snell en Northeastern ahora recibe más de 2 millones de visitas al año) como zonas para un estudio más centrado en la colaboración dinámica, y como sitios de una gama cada vez más amplia de actividades y formas de creación y expresión de conocimiento, que incluyen, también mucho cosas más allá de la palabra impresa.

 

 

“Amnistía bibliotecaria” en las bibliotecas del Condado de Orange para recuperar los libros no devueltos y a antiguos lectores

 

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Las Bibliotecas Públicas Condado de Orange ofrecen una amnistía bibliotecaria para que los usuarios morosos devuelvan los libros atrasados a su biblioteca sin temor a tener que pagar por esos libros, DVDs u otros artículos atrasados. El objetivo de esta amnistía es recuperar a antiguos lectores y también el material no devuelto. 

 

En el espíritu de la misión del sistema es proporcionar acceso y apoyo a los residentes, el objetivo de la amnistía según los trabajadores, es recuperar a los lectores que han evitado usar los servicios por tener que pagar sus multas.

Los cargos y multas por artículos vencidos o perdidos serán exonerados cuando se devuelva el artículo. Durante una semana de amnistía similar que se llevó a cabo en el año 2011, las sucursales vieron un aumento en la asistencia y la gente devolvió 6.700 artículos, por un valor de más de 160.000 dólares.

En el primer día de este período de amnistía, la biblioteca renunció a 5.264 multas.

Las multas y las cuotas son menos del 1 por ciento del presupuesto del sistema de bibliotecas, y cualquier pérdida de ingresos se compensa en gran medida por el ahorro de tiempo del personal que procesa los pagos atrasados.

El sistema de bibliotecas está considerando ofrecer más días libres de multas en el futuro y cambiar las normas de préstamo para facilitar que las personas no incurran fácilmente en las multas, permitiendo más renovaciones y alargando el período de préstamo de algunos documentos.

Otra iniciativa similar es la llevada a cabo por las bibliotecas de los Ángeles que indultan las multas a cambio de horas de lectura, en lugar de pagar una multa económica por los retrasos en la devolución como sucede en la mayoría de bibliotecas norteamericanas.

 

Servicios innovadores en bibliotecas universitarias: la Biblioteca de Semillas de la Escuela Politécnica Superior(Universidad de Zaragoza)

 

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Biblioteca de semillas EPS

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En estos días la a Biblioteca de Semillas de la Escuela Politécnica Superior (Universidad de Zaragoza) ha recibido la Distinción Sello CCB 2018 al proyecto más destacado del año en la categoría de bibliotecas universitarias. Felicitamos a los miembros de la EPS de la Universidad de Zaragoza por esta loable iniciativa

 

Hace un par de años en un post que dedicamos a las cosas más sorprendentes que prestan las bibliotecas conocimos la propuesta de Greater Victoria Public Library En Canadá. El objetivo de este servicio es apoyar la seguridad alimentaria local y administrar la biodiversidad de la región, ya que las semillas recaudadas localmente son más resistentes y mejor adaptadas al suelo y al microclima  del lugar. Para su desarrollo, la Biblioteca Pública de Greater Victoria se asoció con un grupo local llamado ciclos de vida para crear un banco de semillas, donde los miembros de la comunidad pueden pedir prestado semillas, cultivar las plantas, y al final de la temporada, devolver las semillas que cosechan para que otras personas puedan seguir cultivando. La membresía es gratuita e incluye acceso a las semillas, clases y otros recursos.

En España, la Biblioteca de Semillas de la Escuela Politécnica Superior (EPS) nace en mayo de 2017 como un nuevo servicio que tiene por objeto el préstamo de semillas de plantas hortícolas de Aragón, en una primera fase dirigido a los usuarios de los Huertos ecológicos y a la comunidad EPS.

La colección inicial, formada por 11 especies (70 variedades) de plantas hortícolas provenientes del Banco de Germoplasma de Especies Hortícolas del Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria de Aragón (CITA), fruto del Acuerdo de colaboración firmado entre esta institución y la Universidad de Zaragoza, se ha incrementado en 2018 a 22 especies y 145 variedades.

Las semillas están catalogadas e integradas en el Catálogo de la Biblioteca de la Universidad de Zaragoza (Roble), desde donde se pueden localizar en conjunto (colección: Biblioteca de semillas) o a través del nombre científico de la planta, del nombre local y/o del origen geográfico de las semillas.

El servicio de préstamo asociado a la Biblioteca de Semillas está disponible para toda la comunidad universitaria: alumnos, personal docente e investigador y personal de administración y servicios de la Universidad de Zaragoza. El préstamose podrá solicitar presencialmente en el mostrador de la biblioteca de la Escuela Politécnica Superior o mediante la opción Reservar documentos del catálogo. La red de bibliotecas de la UZ ofrece sus mostradores para recoger y devolver las semillas que los usuarios soliciten.

En la Normativa de préstamo de la Biblioteca de Semillas y en el Acuerdo de préstamo se describen las condiciones del préstamo y de la devolución.

La Biblioteca de Semillas es un hito más en el camino de la biblioteca de la EPS hacia la mejora y la innovación en los servicios que ofrecemos a la comunidad universitaria, creando servicios de valor añadido que sirvan de apoyo a la docencia, el aprendizaje y la investigación que se desarrolla en el centro. El proyecto, liderado por la biblioteca, ha sido posible gracias al trabajo multidisciplinar y al establecimiento de redes de colaboración entre bibliotecarios, docentes, técnicos, horticultores y alumnos egresados.

 

 

 

Los préstamos de libros en la Universidad de Texas cayeron un 60% durante los últimos 20 años

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Los préstamos de libros de las bibliotecas en la Universidad de Texas se redujeron en un 59% desde 1997, coincidiendo con los primeros años de Internet. En 1997, la circulación total de libros en las bibliotecas de la Universidad de Texas fue de 1.739.720. En el año académico 2016-2017, la circulación se redujo en alrededor de un millón de ejemplares, a poco más de 700.000 préstamos.

Travis Willmann, oficial de comunicaciones de las Bibliotecas de UT, dijo que la disminución en el préstamo de libros es el resultado de un cambio tecnológico provocado por Internet. Según Willmann. “Esto sucede siempre cuando se cambia de un medio a otro. A la gente le lleva algún tiempo adaptarse, pero la tecnología nos ayuda a ser más eficientes. Cuando se creó la imprenta, la gente ya no leía pergamino, cuando nació la máquina de escribir, la gente podía, en lugar de escribir a mano o usar la imprenta, crear sus propios recursos escritos. Así que las cosas cambian con el tiempo y creo que esto produce siempre una mejora”.

Krystal Wyatt-Baxter, jefa de evaluación de las bibliotecas de UT, dijo que cree que las bibliotecas de UT luchan con el tema de los préstamos más que con las bibliotecas públicas, porque la gente tiende a acudir a ellas por diferentes razones. “Mucha gente va a su biblioteca pública para leer por placer, pero esta es una actividad diferente a la de investigar”, dijo Wyatt-Baxter.

Preguntada a la alumna inglesa Hailey Kriska usuaria de la biblioteca dijo que sólo ha sacado dos libros de la Biblioteca Pública Perry-Castañeda desde su primer año, porque dice que no tiene tiempo para la lectura de placer, y que antes leía más literatura de ficción. Kriska dijo que cree que se están sacando menos libros de la biblioteca debido a la tecnología, como los audiolibros y los libros electrónicos, pero que prefiere los libros impresos “Me gusta la sensación de acurrucarme con un libro. y me encantaría tener más tiempo para leer por placer como cuando era más joven”  dijo Kriska.