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El impacto emocional y pedagógico que la Inteligencia Artificial está teniendo sobre profesores y docentes

Kang, Jay Caspian. “The Despair of the Professor in the Age of A.I.The New Yorker, 26 de mayo de 2026, sección Fault Lines. Leer el artículo original en The New Yorker

Uno de los aspectos menos visibles de la expansión de la inteligencia artificial generativa en la educación superior: el impacto emocional y pedagógico que está teniendo sobre profesores y docentes. Más que centrarse exclusivamente en el problema del plagio o en la utilización de ChatGPT para realizar trabajos académicos, Kang plantea una cuestión más profunda: qué ocurre cuando la tecnología empieza a eliminar precisamente aquellas experiencias de esfuerzo, descubrimiento, frustración y elaboración personal que constituían una parte esencial de la relación entre profesores y estudiantes.

El autor parte de una experiencia universitaria propia para recordar el valor de un profesor que consiguió que un estudiante leyera y comprendiera un texto que probablemente nunca habría abordado por iniciativa propia. Para Kang, esa capacidad del profesor de acompañar al estudiante hacia una idea nueva constituye uno de los valores más difíciles de medir de la educación universitaria.

El punto de partida del artículo es el testimonio de Jane Sloan Peters, profesora de estudios religiosos, que describe cómo cambió uno de sus cursos, Letters from Prison. Durante los primeros años, los estudiantes tenían dificultades para formular una idea propia a partir de las lecturas. Precisamente ese esfuerzo constituía parte del aprendizaje: mediante lluvia de ideas, discusión y sucesivas revisiones, acababan desarrollando interpretaciones personales. Sin embargo, posteriormente comenzaron a aparecer trabajos mucho más fluidos formalmente pero también mucho más genéricos, con resúmenes perfectamente estructurados y conclusiones que parecían abarcarlo todo sin plantear realmente una idea propia. Peters sospechó que muchos estudiantes estaban utilizando IA generativa. Al introducir ejercicios manuscritos y otras actividades destinadas a recuperar el proceso de elaboración personal, experimentó una fuerte sensación de pérdida: la profesora ya no estaba simplemente enseñando una materia, sino intentando reconstruir las condiciones que permitieran a sus alumnos pensar por sí mismos.

Una de las ideas centrales del texto es que el problema no puede reducirse a “estudiantes que hacen trampas”. Peters y otros docentes entrevistados por Kang perciben que la IA está intensificando un modelo educativo que ya era predominantemente transaccional: el estudiante paga por una titulación, entrega determinados productos para obtener una calificación y finalmente consigue una credencial. La IA hace mucho más sencillo producir esos productos sin necesariamente realizar el proceso intelectual que debería acompañarlos. El resultado es una tensión entre obtener una respuesta y adquirir conocimiento, entre completar una tarea y aprender a formular preguntas, argumentar, escribir, interpretar y equivocarse. El artículo recoge además una observación interesante: algunos profesores afirman que incluso estudiantes que utilizan IA desean que sus docentes mantengan expectativas elevadas y les exijan realizar un trabajo intelectual genuino.

Los testimonios reunidos por Kang muestran que la experiencia no es homogénea. Susanna F. Boxall, profesora de filosofía, considera especialmente problemática la combinación entre IA, educación en línea y descenso demográfico de estudiantes universitarios. Según su experiencia, determinados cursos en línea han perdido buena parte de su capacidad para garantizar un aprendizaje auténtico y algunas tareas tradicionales, como los trabajos escritos, se han vuelto muy difíciles de controlar. Su alternativa ha sido recurrir a actividades presenciales y exámenes orales, aunque reconoce que este modelo resulta difícil de aplicar cuando existen grupos numerosos. Al mismo tiempo, otros profesores encuentran usos positivos de la IA: Kevin Sun, profesor de informática, explica que las herramientas pueden ayudar a preparar materiales docentes y permiten plantear ejercicios en los que los estudiantes deben evaluar código generado por IA, desplazando parcialmente el aprendizaje desde la producción hacia la revisión crítica.

El artículo también recoge experiencias que muestran que la IA puede convertirse en un estímulo para rediseñar la pedagogía, en lugar de limitarse a combatirla. Daniel Silver, profesor de sociología, explica que tuvo que dedicar mucho más tiempo a crear nuevos tipos de actividades, incluyendo simulaciones en las que los estudiantes representan teorías de autores como Adam Smith o Max Weber y experimentan con ellas. Según su experiencia, algunos de estos proyectos produjeron más creatividad y trabajo intelectual que los ensayos convencionales. Silver también utiliza ejemplos de trabajos generados por IA para mostrar a los estudiantes cómo tienden a parecerse entre sí y para plantearles el desafío de producir algo que vaya más allá de ese nivel de respuesta. Su experiencia introduce una perspectiva importante: la aparición de la IA obliga a replantear qué tipo de actividades permiten demostrar realmente que se ha aprendido.

Una dificultad especialmente importante aparece en la educación en línea. Elizabeth Strom, profesora de la University of South Florida, señala que resulta prácticamente imposible impedir completamente el uso de IA en cursos totalmente virtuales. El problema no es solamente detectar si un texto ha sido generado artificialmente, sino determinar su procedencia cuando el profesor trabaja con decenas de estudiantes a los que apenas conoce. Las tareas pueden diseñarse incorporando citas, números de página, opiniones personales, debates o juegos de rol, pero también pueden ser manipuladas con herramientas generativas. Strom señala además la falta de criterios institucionales uniformes: cuando cada profesor establece sus propias reglas sobre IA, los estudiantes reciben mensajes diferentes acerca de qué usos son aceptables.

Otro aspecto relevante es la transformación del papel del profesor. Neal Hebert, profesor de teatro, explica que ha pasado de considerarse un colaborador en el aprendizaje de sus estudiantes a sentirse en ocasiones como un investigador de plagio. Después de comprobar que numerosos trabajos sobre obras conocidas presentaban estructuras y expresiones similares a las generadas por ChatGPT, comenzó a utilizar obras menos conocidas, sobre las que los modelos tienen menos información disponible. Sin embargo, incluso esta estrategia tiene limitaciones. Su testimonio refleja una preocupación más profunda: si los estudiantes dejan de leer, interpretar y experimentar personalmente con las obras, podrían perder parte de la capacidad crítica y creativa que necesita un profesional de las artes.

El artículo presenta también una perspectiva más favorable a la incorporación de la IA. Auyon Siddiq, profesor de gestión y tecnología en UCLA, describe un curso de estadística en el que se permite explícitamente el uso de IA, incluso durante los exámenes, para comprobar qué sucede cuando los estudiantes pueden utilizar libremente estas herramientas. La experiencia le ha llevado a reconsiderar la enseñanza y a dedicar más tiempo a aspectos como la estructura de las clases, los ejemplos y los casos prácticos. Lauren Aulet, investigadora de psicología y ciencias cerebrales, señala igualmente que la IA puede reducir considerablemente el coste de experimentar con código y análisis computacional. Estos testimonios introducen una distinción fundamental: que la IA sea problemática para determinadas formas de evaluación no significa que carezca de utilidad para la investigación o la enseñanza.

Uno de los problemas más destacados por los docentes es, por tanto, la pérdida de confianza. Beth Ritter-Conn explica que la educación universitaria puede funcionar como un espacio de descubrimiento en el que los estudiantes formulan ideas, se equivocan, reciben retroalimentación y modifican sus puntos de vista. Si el profesor no sabe si una reflexión, un diario personal o una respuesta a una lectura procede realmente del estudiante, se rompe una parte esencial de esa relación. La docente ha respondido aumentando las actividades presenciales, la escritura a mano, los exámenes en papel y la toma de apuntes sin dispositivos. Estas medidas parecen mejorar la situación, pero también convierten al profesor en una figura que debe vigilar y controlar constantemente el uso de tecnología, en lugar de concentrarse exclusivamente en enseñar.

El caso de Jane Sloan Peters adquiere especial relevancia al final del artículo porque introduce una dimensión generacional. Recuperando una reflexión de Toni Morrison sobre el lenguaje y la relación entre generaciones, Peters plantea que los estudiantes también están viviendo una situación de incertidumbre ante una tecnología que transformará sus vidas. Desde esta perspectiva, los jóvenes no solo necesitan que los profesores les digan qué está permitido y qué está prohibido, sino que esperan de ellos orientación para comprender qué significa seguir pensando y escribiendo en un mundo en el que una máquina puede producir textos convincentes en segundos. La cuestión no sería únicamente cómo impedir el uso de IA, sino cómo ayudar a los estudiantes a comprender por qué sus propias palabras, sus errores, sus dudas y sus procesos de pensamiento siguen teniendo valor.

Marco de competencias en inteligencia artificial para docentes

Miao, Fengchun, y Mutlu Cukurova. 2025. Marco de competencias en inteligencia artificial para docentes y discentes. París: UNESCO. https://unesdoc.unesco.org/ark:/48223/pf0000393813

Este documento de la UNESCO propone un marco estructurado para desarrollar las competencias en inteligencia artificial (IA) tanto en docentes como en estudiantes, con el objetivo de integrar la IA en la educación de manera ética, crítica y pedagógicamente sólida.

El marco se organiza en tres niveles progresivos de competencia: adquirir, profundizar y crear. En el nivel inicial, los docentes adquieren conocimientos básicos sobre qué es la IA y cómo funciona. En el nivel intermedio, profundizan en su aplicación educativa, comprendiendo sus usos prácticos en el aula y su impacto en los procesos de enseñanza y aprendizaje. En el nivel avanzado, los educadores pasan a crear y co-crear con sistemas de IA, integrándolos de forma activa en la innovación educativa.

Estos niveles se articulan con cinco ámbitos competenciales que abarcan dimensiones técnicas, pedagógicas, éticas y sociales del uso de la IA. El documento subraya la importancia de la alfabetización en IA para garantizar una educación inclusiva y adaptada a los desafíos de la transformación digital.

Asimismo, el marco se alinea con otras iniciativas internacionales, como los marcos de competencia digital de la OCDE y la Unión Europea, reforzando la necesidad de formar docentes capaces de comprender, evaluar y utilizar críticamente las tecnologías emergentes.

En conjunto, la propuesta de la UNESCO busca orientar las políticas educativas y la formación docente para que la inteligencia artificial contribuya a una educación más equitativa, creativa y centrada en el ser humano.

Opiniones del profesorado sobre la IA

The Chronicle of Higher Education. “Faculty Views on AI.” The Chronicle of Higher Education, consultado el 7 de mayo de 2026. The Chronicle of Higher Education

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El informe presenta un panorama claro: la IA ya está transformando la enseñanza superior, pero su adopción está marcada por la tensión entre utilidad práctica y riesgo pedagógico. Los docentes valoran su capacidad para ahorrar tiempo, generar materiales y apoyar tareas rutinarias, pero temen que debilite el esfuerzo intelectual, favorezca el engaño y erosione competencias fundamentales. La conclusión implícita es que el problema no es solo tecnológico, sino estratégico: las universidades deberán decidir si la IA será un simple atajo operativo o una herramienta integrada críticamente dentro de un nuevo modelo educativo.

El informe Faculty Views on AI refleja una posición profundamente ambivalente del profesorado universitario ante la inteligencia artificial generativa. Por un lado, una mayoría reconoce que estas herramientas ya están siendo útiles para mejorar ciertos aspectos de la docencia; por otro, existe una preocupación muy fuerte por su impacto negativo en el aprendizaje, la ética académica y la falta de regulación institucional. El estudio combina datos de una encuesta de The Chronicle of Higher Education a 425 docentes en 2025 y otra de la American Association of Colleges and Universities (AAC&U) a 1.057 profesores de educación superior en 2025, lo que permite observar tendencias consolidadas en el ámbito universitario.

Uno de los datos más significativos es que el profesorado ya está incorporando la IA a su trabajo cotidiano. El 78 % afirma haber utilizado herramientas de IA para crear o editar textos, lo que indica que estas aplicaciones se están convirtiendo en asistentes habituales para redactar materiales, instrucciones o contenidos académicos. Además, el 55 % las ha empleado para crear o revisar cuestionarios, exámenes u otras evaluaciones, mientras que el 40 % dice haberlas usado para elaborar o modificar programas docentes (syllabi). También el 36 % las ha utilizado para crear o editar imágenes, señal de que la IA comienza a desempeñar un papel relevante en la producción de recursos visuales para las clases. Estos porcentajes muestran que, lejos de ser una novedad marginal, la IA ya forma parte de las prácticas docentes en muchas instituciones.

Sin embargo, junto a este uso creciente aparecen temores muy marcados sobre sus consecuencias educativas. El 90 % del profesorado considera que el uso de IA reducirá las capacidades de pensamiento crítico del alumnado, lo que revela una inquietud central: que los estudiantes deleguen procesos intelectuales complejos en la máquina y pierdan autonomía analítica. Asimismo, el 83 % cree que la IA disminuirá la capacidad de atención, reforzando la idea de que el acceso inmediato a respuestas puede fomentar hábitos de concentración superficial. Otro dato especialmente revelador es que el 78 % sostiene que el fraude académico o las trampas en el campus han aumentado desde que la IA se popularizó, lo que sitúa la integridad académica como una de las grandes preocupaciones actuales.

A estos temores se suma un problema institucional importante: la ausencia de normas claras. Más de seis de cada diez profesores afirman que sus universidades carecen de directrices claras sobre cómo debe usarse la IA por parte del profesorado. Esto genera incertidumbre y respuestas desiguales entre departamentos o facultades. En muchos casos, cada docente decide por su cuenta si la permite, la restringe o la integra, lo que produce incoherencia pedagógica y desconcierto entre los estudiantes. El informe subraya que las universidades necesitan definir con mayor claridad qué papel desean otorgar a estas tecnologías y comunicarlo de forma transparente a toda la comunidad académica.

Entre quienes todavía no utilizan IA para mejorar materiales docentes, las razones principales también resultan reveladoras. La objeción más citada son los problemas éticos, seguida de las dudas sobre si realmente ayuda a aprender mejor, las preocupaciones medioambientales y de sostenibilidad, y finalmente los temores relacionados con privacidad y derechos de autor. Esto demuestra que la resistencia no se debe únicamente a desconocimiento tecnológico, sino también a debates legítimos sobre valores, impacto social y calidad educativa.

Uso inteligente de la IA para docentes y estudiantes

Victorino Guzmán, Jorge Enrique, y Mary Lee Berdugo Lattke. Uso inteligente de la IA para docentes y estudiantes. Bogotá: Ediciones Universidad Central, 2024

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El libro aborda cómo docentes y estudiantes pueden integrar la inteligencia artificial (IA) de manera ética y eficaz en los procesos educativos. Parte de la idea de que la IA no es solo una herramienta tecnológica, sino una oportunidad para repensar prácticas pedagógicas y transformar la enseñanza y el aprendizaje.

Explora estrategias para diseñar actividades didácticas que incorporen la IA de forma inteligente: no solo para automatizar tareas, sino para fomentar la creatividad, el pensamiento crítico y la resolución de problemas. Además, se destaca la importancia de formar tanto a profesores como a estudiantes en competencias relacionadas con la IA: saber usarla, entender sus limitaciones, y reflexionar sobre sus implicaciones éticas.

El texto también analiza escenarios reales y posibles desafíos del uso de la IA en la educación, como la desigualdad en el acceso a la tecnología, riesgos de dependencia o de desinformación generada por herramientas automatizadas. Propone soluciones institucionales y pedagógicas para mitigar esos riesgos, como la capacitación docente, políticas institucionales claras y el diseño de entornos de aprendizaje adaptativos.

Finalmente, el libro subraya el carácter transformador de la IA en la educación, pero lo sitúa dentro de una visión humanista: la IA debe usarse como un complemento que potencie la labor docente y el aprendizaje, no como un sustituto del conocimiento o del diálogo pedagógico.

Inteligencia artificial y enseñanza universitaria: desafíos, riesgos y oportunidades según la AAUP

AAUP. Artificial Intelligence and Academic Professions. American Association of University Professors, 2025

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El informe Artificial Intelligence and Academic Professions de la American Association of University Professors (AAUP) analiza de manera exhaustiva el impacto potencial de la inteligencia artificial (IA) en la educación superior y en las profesiones académicas.

El documento subraya que la adopción de la IA en entornos universitarios no debe ser meramente instrumental o tecnológica, sino que requiere un enfoque crítico, ético y participativo. Los autores advierten que el uso indiscriminado de la IA podría alterar la naturaleza misma del trabajo académico, afectando tanto la autonomía profesional como la libertad académica.

Uno de los puntos centrales del informe es que la IA puede automatizar numerosas tareas docentes y administrativas, desde la corrección de exámenes hasta la generación de materiales educativos o la asistencia en la investigación. Si bien esto puede aumentar la eficiencia, también existe un riesgo significativo de deshumanización de la educación, pérdida de empleos y precarización laboral. La AAUP enfatiza que las herramientas de IA no deben reemplazar la labor humana, sino complementarla, asegurando que el juicio, la experiencia y la creatividad de los académicos sigan siendo insustituibles en la enseñanza y la investigación.

El informe también aborda la participación activa del profesorado en la implementación de estas tecnologías. La AAUP recomienda que las universidades involucren a docentes y personal académico en la selección, supervisión y evaluación de herramientas de IA, evitando decisiones unilaterales por parte de la administración. Esto se considera clave para proteger la integridad académica, garantizar la transparencia en los procesos y fomentar un uso responsable de los datos estudiantiles y de investigación.

Otro tema destacado es el impacto ético y social de la IA en la educación superior. Los académicos deben cuestionar cómo estas tecnologías pueden reproducir sesgos, afectar la equidad educativa y cambiar la naturaleza de la interacción docente-estudiante. El informe enfatiza la necesidad de políticas institucionales claras que promuevan un enfoque ético, incluyendo la protección de la privacidad, la equidad en el acceso y la transparencia en la toma de decisiones algorítmicas.

Por último, el informe de la AAUP subraya que la IA representa tanto oportunidades como desafíos. Por un lado, puede facilitar la enseñanza personalizada, optimizar procesos administrativos y apoyar la investigación. Por otro, plantea riesgos significativos si se implementa sin supervisión ni participación académica. La recomendación final es que las universidades adopten un enfoque equilibrado, reflexivo y regulado, donde la innovación tecnológica se integre respetando los valores fundamentales de la educación superior y la profesionalidad de los docentes.

¿Cómo se adaptan a la IA los estudiantes y profesores de todo el mundo?

Aguilar, Stephen J., Benjamin Nye, William Swartout, Andrea Macias, Yuqing Xing, and Rosie Le Xiu. 2025. “How Students and Teachers Worldwide Are Adapting to AI.” EdArXiv. August 25. doi:10.35542/osf.io/wr6n3_v2

El informe analiza cómo estudiantes y docentes de distintas partes del mundo están adaptándose al uso de la inteligencia artificial generativa (GenAI) en educación. Desde la irrupción de herramientas como ChatGPT, Claude o Copilot, la enseñanza y el aprendizaje han experimentado transformaciones significativas. Los autores exploran tanto las oportunidades que estas tecnologías ofrecen para el apoyo académico como los riesgos que plantean para la integridad educativa y el pensamiento crítico.

El primer estudio se centra en más de 1.000 estudiantes universitarios de Estados Unidos y examina cómo buscan ayuda a través de GenAI. Se diferencian dos patrones: la búsqueda instrumental, orientada a comprender y aprender, y la búsqueda ejecutiva, enfocada en obtener respuestas rápidas con el mínimo esfuerzo. Los resultados muestran que la confianza en la propia competencia académica y en la búsqueda en internet reduce la dependencia de la IA, mientras que la confianza en el contenido generado por ella incrementa el uso ejecutivo. La actitud de los profesores es clave: cuando animan a usar la IA de forma reflexiva, los estudiantes tienden a hacerlo con fines de aprendizaje.

El segundo estudio presenta la herramienta ABE (AI for Brainstorming and Editing), diseñada para fomentar la reflexión y la revisión en el proceso de escritura. A diferencia de sistemas que generan textos completos, ABE guía a los estudiantes mediante actividades estructuradas —como fortalecer tesis, considerar contraargumentos o mejorar conclusiones—, lo que promueve la escritura como un proceso de pensamiento crítico. Los participantes valoraron especialmente la posibilidad de recibir retroalimentación personalizada y de ampliar perspectivas.

El tercer estudio recoge las percepciones de más de 1.500 docentes de cinco países (Estados Unidos, India, Qatar, Colombia y Filipinas). Aunque muchos reconocen el potencial de la IA para automatizar tareas y personalizar el aprendizaje, persisten preocupaciones sobre plagio, pérdida de creatividad y falta de apoyo institucional. El uso frecuente de estas herramientas sigue siendo limitado, lo que revela una brecha entre el conocimiento de la IA y su aplicación práctica en el aula.

En conjunto, el informe subraya la necesidad de una integración intencional y ética de la IA en la educación. Recomienda alentar un uso instrumental que potencie el aprendizaje, diseñar herramientas con andamiajes pedagógicos, ofrecer formación específica para los docentes y abordar la equidad en el acceso y uso de estas tecnologías.

¿Están preparados los profesores universitarios para la inteligencia artificial generativa? La ansiedad del profesorado en la era ChatGPT

Verano-Tacoronte, Domingo, Alicia Bolívar-Cruz, y Silvia Sosa-Cabrera. 2025. “Are university teachers ready for generative artificial intelligence? Unpacking faculty anxiety in the ChatGPT era.Education and Information Technologies. https://doi.org/10.1007/s10639-025-13585-7

Este estudio investiga cómo la ansiedad tecnológica influye en la intención de los docentes universitarios de adoptar ChatGPT. Se identifican tres tipos de ansiedad: sobre el futuro de la profesión académica, sobre el uso indebido de la herramienta y sobre el impacto negativo en el aprendizaje estudiantil. Los resultados muestran que la ansiedad relacionada con el aprendizaje estudiantil y el uso indebido de la herramienta afectan negativamente la intención de uso, mientras que la ansiedad sobre el futuro de la profesión no tiene un efecto significativo. Los hallazgos sugieren que para facilitar la integración de ChatGPT en la educación superior, es necesario combinar formación técnica con intervenciones específicas para gestionar la ansiedad tecnológica y mejorar las percepciones sobre la utilidad y facilidad de uso de la herramienta.​

Este estudio analiza cómo el profesorado universitario está adoptando el uso de ChatGPT en su trabajo diario. Para ello, se encuestó a un grupo amplio de docentes, que en su mayoría tienen entre 41 y 60 años, llevan más de 20 años trabajando en la universidad y tienen un contrato a tiempo completo. Se buscó representar tanto a hombres como a mujeres por igual.

En la primera parte del análisis, se confirmó que todos los datos recogidos eran fiables. Es decir, las preguntas estaban bien diseñadas y agrupaban correctamente las ideas que se querían estudiar: la ansiedad de los profesores ante ChatGPT, su intención de usarlo, cómo lo están usando en realidad y lo que esperan obtener de esa experiencia. También se comprobó que cada uno de estos aspectos era diferente de los demás y no se solapaban entre sí.

La segunda parte del análisis fue clave para entender cómo influyen las emociones y percepciones del profesorado en su decisión de usar o no ChatGPT. Se observó que dos tipos de miedos o ansiedades afectan negativamente a las ganas de usar la herramienta: uno relacionado con el mal uso que puedan hacer los estudiantes, por ejemplo copiando trabajos con ayuda de la IA, y otro con el uso inadecuado que el propio profesorado pueda hacer sin querer. Sin embargo, el miedo a que herramientas como ChatGPT cambien el papel de los docentes o su futuro profesional no tuvo un impacto importante. Una posible explicación es que, al tratarse de un profesorado con contratos estables, no temen tanto perder su trabajo o cambiar de rol por la llegada de nuevas tecnologías.

Por otro lado, se confirmó que cuanto más dispuesto está el profesorado a usar ChatGPT, más lo incorpora realmente en su trabajo. Es decir, la intención se traduce en acción. Y esa intención mejora si la persona percibe que la herramienta es fácil de usar y que le aporta beneficios reales. Estas dos percepciones —la facilidad y la utilidad— actúan como un «puente» entre las emociones negativas (como la ansiedad) y la decisión de usar o no la herramienta. Si el profesorado siente que ChatGPT le va a ayudar y que no le va a suponer demasiado esfuerzo, entonces el miedo pierde fuerza. De hecho, se vio que la utilidad esperada es incluso más importante que la facilidad de uso a la hora de tomar esta decisión.

En cuanto a otras variables como el género, la edad o los años de experiencia, se vio que las mujeres mostraban una intención algo menor de usar ChatGPT, al igual que lo usaban menos en la práctica. Sin embargo, ni la edad ni el tiempo que llevaban trabajando influyeron significativamente, lo que sugiere que el uso de estas herramientas no depende tanto de la experiencia profesional como de otras percepciones y emociones.

Este trabajo aporta dos ideas importantes. La primera es que la ansiedad que siente el profesorado ante el uso de inteligencia artificial, sobre todo en cuanto a un posible uso inapropiado por parte de estudiantes o incluso de ellos mismos, puede frenar su adopción. Y la segunda es que estas preocupaciones se pueden reducir si los docentes ven claramente que la herramienta les resulta útil y no les va a complicar la vida. Por eso, es fundamental ofrecerles formación, espacios de reflexión y recursos que les ayuden a entender mejor para qué sirve ChatGPT, cómo usarlo y qué riesgos reales conlleva.

En definitiva, el estudio nos recuerda que para que la inteligencia artificial se integre bien en la universidad no basta con introducir la tecnología: también hay que cuidar cómo se sienten los docentes frente a ella, aclarar dudas, reducir miedos y mostrarles el valor que puede tener en su práctica educativa diaria.

El potencial de la IA generativa y la detección, la disciplina y la desconfianza

Dwyer, M. ; Laird, E. Up in the Air Educators Juggling the Potential of Generative AI with Detection, Discipline, and Distrust. e Center for Democracy & Technology (CDT), 2024

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Desde finales del curso 2022-23, los educadores han tenido una experiencia distinta con la inteligencia artificial generativa (IA). Las escuelas han aprovechado para reorganizarse y adaptarse tras la rápida aparición de ChatGPT el año anterior. El Centro para la Democracia y la Tecnología (CDT) realizó una encuesta en noviembre y diciembre de 2023 a maestros de secundaria para entender cómo interactúan con esta tecnología y qué apoyo reciben.

En agosto de 2023, el Centro para la Democracia y la Tecnología (CDT) realizó una encuesta para examinar las experiencias y opiniones de maestros, estudiantes y padres sobre varios aspectos de la tecnología, incluida la IA generativa, durante el año escolar 2022-23. Luego, entre noviembre y diciembre de 2023, CDT patrocinó una encuesta dirigida a maestros para analizar cambios en el uso reportado de IA generativa y evaluar el apoyo y la orientación que los maestros están recibiendo por parte de sus escuelas o distritos en el año escolar 2023-24. Para ello, se llevaron a cabo entrevistas en línea a 460 maestros de 6.º a 12.º grado realizadas entre noviembre y diciembre de 2023.

El estudio reveló avances y desafíos:

  • Mayor familiaridad y formación: Aunque ha aumentado el uso de IA generativa y las políticas escolares, persisten riesgos. A muchos maestros les falta orientación sobre el uso responsable por parte de los estudiantes y cómo detectar trabajos generados por IA.
  • Dependencia de herramientas de detección de IA: Los maestros confían cada vez más en estas herramientas, a pesar de que son poco efectivas. Esto podría afectar negativamente a los estudiantes.
  • Aumento en la disciplina estudiantil: Más estudiantes están siendo castigados por el uso de IA, con un riesgo mayor para estudiantes marginados.
  • Desconfianza hacia los estudiantes: Los maestros, especialmente en escuelas que prohíben la IA, siguen siendo más desconfiados respecto a la integridad académica de los estudiantes, lo que también ha resultado en más sanciones disciplinarias.

Las escuelas han avanzado significativamente en la creación de políticas y en proporcionar orientación a los docentes sobre el uso de la IA generativa en un corto periodo. En el año escolar anterior, muchas escuelas aún estaban desorientadas y rezagadas en cuanto a la implementación de normativas sobre IA generativa, y muchos maestros informaban que sus instituciones no tenían políticas claras al respecto. Sin embargo, en el año escolar 2023-24, más docentes reportan que sus escuelas han adoptado políticas y procedimientos, además de ofrecer mayor capacitación y apoyo en relación con el uso de estas herramientas.

  • 80% de los docentes han recibido capacitación formal sobre políticas de uso de IA generativa, un aumento de 37 puntos porcentuales respecto al año pasado.
  • 85% de los maestros afirman que sus escuelas tienen una política que permite o prohíbe el uso de herramientas de IA generativa, como ChatGPT, para tareas escolares, y 71% de ellos indican que es la primera vez que se implementa dicha política en sus instituciones.
  • Las políticas que permiten el uso de IA generativa para tareas casi se han duplicado en comparación con el año anterior (del 31% al 60%).
  • Además, 72% de los maestros afirman que las escuelas han solicitado su opinión sobre las políticas de uso de IA generativa en el aula, un porcentaje superior al de otras tecnologías escolares.

Los maestros se están volviendo cada vez más dependientes de las herramientas de detección de contenido generativo de IA sancionadas por las escuelas, lo cual es problemático ya que investigaciones indican que estas herramientas no son consistentemente efectivas para diferenciar entre texto generado por IA y escrito por humanos. Además, la mayoría de los docentes no han recibido orientación sobre cómo actuar si sospechan que un estudiante ha utilizado IA de manera inapropiada.

  • 68% de los maestros informan que utilizan regularmente una herramienta de detección de contenido de IA, lo que representa un aumento de 30 puntos porcentuales en comparación con el año pasado.
  • Solo 25% de los docentes se sienten muy efectivos a la hora de discernir si los trabajos fueron creados por IA o por los estudiantes mismos.
  • El uso de herramientas de detección sancionadas por las escuelas ha aumentado: 78% de los maestros informan que su escuela respalda alguna herramienta de este tipo, en comparación con el 43% del año pasado.

Esta situación genera preocupación, especialmente por el aumento en las sanciones disciplinarias hacia los estudiantes, que será tratado en la si

El aumento en el uso de la IA generativa ha generado un incremento en las sanciones disciplinarias hacia los estudiantes, en parte debido a la falta de capacitación docente y a la creciente dependencia de herramientas de detección de IA, que a menudo son ineficaces. Desde el año escolar pasado, las sanciones por el uso de IA generativa han aumentado un 16%, alcanzando al 64% de los estudiantes sancionados en el ciclo 2023-2024.

  • Herramientas de detección de IA: El uso regular de estas herramientas por los maestros está vinculado a un mayor número de sanciones. Un 72% de los maestros que las usan regularmente informan sobre estudiantes que han enfrentado consecuencias negativas.
  • Desigualdades en la disciplina: Estudiantes que dependen de dispositivos proporcionados por la escuela, así como aquellos de comunidades marginadas (negros, hispanos, rurales y de bajos ingresos), enfrentan mayor riesgo de sanciones.
  • Estudiantes con discapacidades: Los alumnos con planes IEP o 504 reportan un uso más frecuente de IA generativa, lo que, combinado con el mayor uso de herramientas de detección por parte de maestros de educación especial, aumenta el riesgo de acciones disciplinarias para estos estudiantes.

El aumento de estas sanciones plantea preocupaciones sobre las consecuencias educativas negativas, especialmente para poblaciones vulnerables.

Uso de la IA Generativa en la alfabetización de niños, jóvenes y maestros en 2024

Irene Picton & Christina Clark. Children and young people’s use of generative
AI to support literacy in 2024
. National Literacy Trust June 2024

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Teachers’ use of AI to support literacy in 2024. National Literacy Trust June 2024

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El porcentaje de jóvenes de 13 a 18 años que han utilizado IA generativa se ha duplicado en el último año, pasando de casi 2 de cada 5 en 2023 (37,1%) a 3 de cada 4 (77,1%) en 2024. Casi 1 de cada 5 jóvenes (18,5%) de 13 a 18 años afirmaron haber utilizado IA generativa para escribir historias. 1 de cada 5 (20,9%) niños y jóvenes jóvenes dijeron que normalmente copiaban lo que les decía la IA generativa

Los avances tecnológicos recientes han acelerado la influencia de la Inteligencia Artificial (IA) en nuestras vidas, impactando también en la educación y la alfabetización. Estos informes presentan hallazgos de encuestas anuales de alfabetización realizadas en 2023 y 2024, que incluyen preguntas sobre el uso de IA generativa. En 2024, participaron 53.169 niños y jóvenes, con un enfoque en 15.830 jóvenes de 13 a 18 años y 1.228 maestros en escuelas del Reino Unido.

Uso de la IA Generativa por los Jóvenes:

  • Incremento en el uso: El porcentaje de jóvenes de 13 a 18 años que usaron IA generativa aumentó del 37.1% en 2023 al 77.1% en 2024. No hubo diferencias significativas entre chicos y chicas (78.3% vs. 76.4%), ni entre aquellos que recibían comidas escolares gratuitas y los que no (77.7% vs. 77.3%).
  • Usos comunes: Los jóvenes que utilizan regularmente IA generativa lo hacen principalmente por entretenimiento, curiosidad, tareas escolares e inspiración. En relación con la alfabetización, el 44.4% la usó para conversar, el 18.5% para escribir historias, el 12.8% para escribir poemas o letras de canciones, y el 9.0% para escribir no ficción.
  • Actitudes positivas: La mayoría de los jóvenes considera que la IA generativa les ayuda con ideas (56.6%), comprensión (52.2%) y aprendizaje de nuevos conceptos (50.8%). Además, el 39.6% siente que les ayuda a escribir y el 23.2% con la lectura.
  • Crítica y copia: Casi la mitad (47.4%) de los jóvenes dijo que suelen agregar sus propios pensamientos a lo que la IA les ofrece, y el 39.9% revisa las respuestas porque podrían estar equivocadas. Sin embargo, 1 de cada 5 (20.9%) simplemente copia lo que la IA les dice, y un porcentaje similar (20.6%) no verifica las salidas, indicando la necesidad de mayor apoyo para desarrollar habilidades críticas en el uso de la IA.

Uso de la IA Generativa por los Maestros:

  • Incremento en el uso: El porcentaje de maestros que usaron IA generativa aumentó del 31.0% en 2023 al 47.7% en 2024, con un mayor uso entre maestros de secundaria (56.8%) en comparación con los de primaria (30.9%).
  • Preocupaciones y percepciones: El 37.7% de los maestros estaba preocupado por el uso de IA generativa por parte de sus alumnos, especialmente en secundaria (45.1% vs. 19.7% en primaria). No obstante, el 41.0% de los maestros no estaba preocupado, aunque un 21.3% no estaba seguro.
  • Impacto en habilidades: Aunque el 64.8% de los maestros cree que la IA generativa puede modelar buena escritura para los estudiantes, el 48.9% teme que tenga un impacto negativo en las habilidades de escritura de los niños.
  • Necesidad de formación: Más del 82.0% de los maestros considera que los estudiantes deben aprender a interactuar críticamente con la IA generativa, y el 75.3% siente que también necesitan más formación, apoyo y recursos para utilizar eficazmente estas herramientas.

Estos hallazgos sugieren que tanto maestros como estudiantes podrían beneficiarse de una mayor formación y apoyo para desarrollar habilidades esenciales que les permitan interactuar de manera efectiva, crítica y creativa con la IA generativa.

Bibliotecarios universitarios como docentes y desarrolladores: explorando el potencial del modelo de ‘enseñar a los profesores’ de alfabetización informacional.

Hammons, Jane. «Academic Librarians as Teachers and Faculty Developers: Exploring the Potential of the “Teach the Teachers” Model of Information Literacy | Hammons | College & Research Libraries», 4 de abril de 2024. https://doi.org/10.5860/crl.85.3.378.

Como parte de los debates en curso sobre los mejores métodos para la enseñanza de la alfabetización informacional, algunos bibliotecarios han abogado por una estrategia de «enseñar a los profesores». En este enfoque, los bibliotecarios concentran parte de sus energías instructivas en enseñar al profesorado disciplinario a enseñar alfabetización informacional.

Este ensayo tiene como objetivo proporcionar un análisis crítico del potencial del modelo TTT (enseñar a los profesores a enseñar) de alfabetización informacional a través de un examen de las experiencias de los bibliotecarios como docentes y desarrolladores de la facultad. Ha demostrado que los bibliotecarios son capaces de actuar de manera efectiva como desarrolladores de la facultad y que algunos bibliotecarios encontrarían claramente satisfacción profesional en este papel. Además, ensayos como los de Bowles-Terry y Donovan, y Pagowsky, indican que algunos bibliotecarios están listos para ir más allá del enfoque de una sola sesión y considerar un camino alternativo. En conjunto, esto apunta a la viabilidad del modelo centrado en la facultad como un camino futuro para la alfabetización informacional. Muchos bibliotecarios ya tienen experiencia en el desarrollo e implementación de iniciativas de desarrollo de la facultad centradas en la alfabetización informacional, lo que proporciona una base sobre la cual otros bibliotecarios interesados en el enfoque pueden construir.

También parece claro que la implementación a gran escala del enfoque centrado en la facultad como el principal medio de apoyo para la alfabetización informacional probablemente encontraría obstáculos significativos en este momento, especialmente si significara que la instrucción de una sola sesión se reduciría o eliminaría. Muchos bibliotecarios serían comprensiblemente reacios a abandonar un enfoque que les ha brindado satisfacción profesional a favor de asumir un rol con el que pueden no estar familiarizados y, en muchos casos, probablemente se sentirían poco preparados. Tampoco deben ignorarse las preocupaciones sobre cómo podría ser la alfabetización informacional en manos de la facultad. El éxito de este enfoque, por supuesto, requeriría que la facultad esté dispuesta a asumir cierta responsabilidad en la enseñanza de la alfabetización informacional, algo que no está del todo asegurado. Además, los bibliotecarios que están familiarizados con tareas de biblioteca o de investigación mal diseñadas desarrolladas por la facultad pueden temer lo que podría suceder si ya no son los principales maestros de la alfabetización informacional. Sin embargo, es importante tener en cuenta que un modelo centrado en la facultad de instrucción en alfabetización informacional no significaría que los bibliotecarios renunciarían por completo a toda responsabilidad en la alfabetización informacional a favor de la facultad y luego se apartarían sin tener ningún papel adicional que desempeñar. En cambio, los bibliotecarios seguirían actuando como la fuerza orientadora en la definición y promoción de la alfabetización informacional en sus instituciones. Y, si los bibliotecarios están proporcionando capacitación y colaboración continua, parece probable que las posibilidades de que la facultad produzca los tipos de tareas insatisfactorias que muchos bibliotecarios temen disminuirían en lugar de aumentar. En el modelo TTT, la facultad tendría un mejor entendimiento conceptual de la alfabetización informacional, estaría más familiarizada con estrategias pedagógicas que pueden usar para enseñar eficazmente la alfabetización informacional en sus cursos, y probablemente sería más probable que vean a los bibliotecarios como socios colaborativos en el rediseño de tareas.

Si bien existen barreras para la adopción generalizada del enfoque TTT, la existencia de tales impedimentos no significa que los bibliotecarios deban dejar de explorar el potencial de este modelo, o que no deban comenzar a tomar medidas que les permitan convertirlo en una opción más realista para las bibliotecas en el futuro. Aunque el éxito final del modelo TTT aún está en debate, existen preocupaciones significativas con el enfoque de una sola sesión, preocupaciones que solo se han vuelto más significativas desde la adopción del Marco para la Alfabetización Informacional para la Educación Superior. Si bien no todos los bibliotecarios pueden estar utilizando el Marco para guiar sus programas de instrucción, es problemático que la comprensión de la alfabetización informacional defendida por la principal organización nacional de bibliotecarios académicos no sea realmente compatible con el modelo de instrucción de una sola sesión. El Marco enfatiza la necesidad de que los estudiantes desarrollen entendimientos clave o formas de pensamiento que no pueden enseñarse completamente en una sesión de una sola vez, sino que deben desarrollarse a lo largo de la carrera académica de un estudiante, un objetivo que los bibliotecarios no pueden esperar lograr razonablemente por sí solos. Aunque los autores del Marco no mencionan directamente el enfoque de «enseñar a los profesores», sí abogan específicamente por una mayor colaboración entre bibliotecarios, facultad, diseñadores de instrucción y centros para la enseñanza y el aprendizaje en el diseño de programas de alfabetización informacional «holísticos». Este tipo de colaboración parece mucho más alineada con el modelo TTT de alfabetización informacional que el modelo de una sola sesión, proporcionando un apoyo adicional a la noción de que los bibliotecarios deben dar mayor consideración al enfoque TTT.

El enfoque de «enseñar a los profesores» no tiene por qué ser el único utilizado en las bibliotecas académicas. Es probable que aún haya un lugar para sesiones de una sola vez limitadas incluso dentro de un modelo donde el desarrollo de la facultad sea prioritario. Bowles-Terry y Donovan, por ejemplo, señalan que trabajar con la facultad en el diseño de cursos y tareas en su institución a menudo llevó a que los bibliotecarios continuaran trabajando con los estudiantes en esas clases, pero indican que este fue un enfoque más «dirigido y sostenible» que responder a las solicitudes de sesiones de la facultad. Otros modelos de instrucción, como cursos de crédito impartidos por bibliotecarios, también podrían seguir ofreciéndose. Nuestros contextos institucionales e instructivos son tan variados que la noción de que un solo modelo de instrucción en alfabetización informacional sería efectivo en cada institución es poco realista. Sin embargo, invertir más tiempo y atención en el enfoque centrado en la facultad podría acercar a los bibliotecarios a su objetivo de ver la alfabetización informacional integrada en el plan de estudios.