
AI for Science 2026: The State of AI Use among Researchers. Fudan University, Shanghai Academy of AI for Science & Nature Research Intelligence, 2026.
El informe muestra que la IA generativa ya está integrada en buena parte del trabajo cotidiano de los investigadores, aunque principalmente como herramienta de apoyo y no como sustituto del juicio científico. Su utilización se concentra especialmente en las primeras fases del proceso investigador: búsqueda y descubrimiento de información, exploración de literatura, redacción, edición y mejora de textos. Casi la mitad de los investigadores afirma utilizar IA con frecuencia para recopilar información y para mejorar o editar artículos.
El informe muestra que la inteligencia artificial está incorporándose rápidamente al trabajo cotidiano de los investigadores, aunque su utilización no es homogénea. La IA se emplea sobre todo en las fases exploratorias y generativas de la investigación, especialmente para recopilar información, descubrir literatura, planificar investigaciones y mejorar o editar artículos. El 43,8 % de los investigadores utiliza IA frecuente o muy frecuentemente para recopilar información y el 44,6 % para mejorar o editar artículos. En cambio, su utilización disminuye considerablemente cuando las tareas requieren evaluación, responsabilidad y juicio profesional.
Una de las principales conclusiones es que la IA actúa más como asistente que como sustituto del investigador. El uso es mucho menor en actividades como la revisión de artículos científicos o la toma de decisiones sobre la publicación. Solo el 23,5 % utiliza IA para revisar artículos y el 25,7 % para decisiones relacionadas con su presentación. Esto refleja que los investigadores siguen reservando para las personas aquellas tareas en las que son fundamentales el criterio experto, la responsabilidad profesional y la evaluación crítica.
Existe además una importante diferencia generacional. Los investigadores más jóvenes recurren a la IA con mayor frecuencia que los investigadores con más experiencia. Entre quienes llevan menos de tres años investigando, el 46,8 % utiliza frecuentemente IA para mejorar o editar artículos, frente al 36,1 % entre quienes acumulan 20 años o más de experiencia. Para la recopilación de información, las cifras son del 47,8 % y el 33,4 %, respectivamente. La diferencia se explica tanto por una mayor utilización entre los investigadores jóvenes como por una mayor resistencia de los investigadores sénior a utilizar estas herramientas.
En cuanto a las herramientas utilizadas, los modelos generalistas dominan claramente el panorama. Representan el 75,9 % de las menciones entre las tres herramientas de IA más utilizadas por los investigadores. ChatGPT aparece en primer lugar, con el 36,8 % de las menciones, seguido de Gemini, con el 19,4 %, y Claude, con el 6,5 %. Las herramientas específicas para escritura y edición representan el 7,2 %, mientras que las destinadas al descubrimiento de literatura y evidencias alcanzan el 5,6 %.
El informe también revela diferencias geográficas. El uso intensivo de IA para descubrir contenidos científicos es especialmente elevado en Asia oriental. En el conjunto de la muestra, el 5,7 % de los investigadores depende principalmente o exclusivamente de herramientas de IA para identificar investigaciones relevantes, pero entre los investigadores jóvenes la proporción llega al 21,2 % en Japón y al 15,2 % en China, frente al 5,7 % en Estados Unidos y el 8,9 % en Europa.
Otro aspecto significativo es la forma de financiación de estas herramientas. La mayoría de los investigadores accede a ellas de manera independiente: el 45,4 % utiliza principalmente herramientas gratuitas y el 41,3 % las paga personalmente. Solo el 11,1 % señala que su institución financia la licencia. Esto indica que la adopción de IA está avanzando más rápidamente que el establecimiento de políticas y sistemas institucionales de apoyo, formación y financiación.
La satisfacción con la IA es relativamente elevada cuando se utiliza para descubrir información científica. El 65,2 % de los investigadores se declara satisfecho o muy satisfecho con la ayuda que proporciona su herramienta principal para descubrir nuevos contenidos. Las razones principales son su capacidad para localizar fuentes relevantes y proporcionar referencias, además de la precisión de las respuestas y el incremento de la productividad.
Sin embargo, la confianza sigue siendo el principal problema. Las respuestas abiertas muestran que los investigadores valoran especialmente la posibilidad de aumentar la productividad, facilitar el descubrimiento de literatura y ampliar el acceso al conocimiento, pero manifiestan importantes preocupaciones sobre la fiabilidad de los resultados. Entre más de 7.500 respuestas abiertas, las alucinaciones y los problemas de exactitud acumularon 4.935 menciones, muy por encima de otros riesgos. También aparecen el temor a la pérdida de pensamiento crítico, mencionado 1.167 veces, y las preocupaciones relacionadas con la integridad de la investigación, con 702 menciones.
En definitiva, el estudio presenta una imagen de una investigación científica cada vez más asistida por IA, pero todavía lejos de una investigación autónoma. La IA está penetrando especialmente en la búsqueda y descubrimiento de información, la organización de ideas, la redacción y la edición, mientras que los investigadores mantienen un mayor control humano sobre la evaluación y las decisiones científicas. El gran reto que plantea el informe no es tanto conseguir que los investigadores utilicen IA —algo que ya está sucediendo— como garantizar que sepan utilizarla de forma crítica, verificable, ética y responsable, especialmente ante las alucinaciones, la pérdida potencial de pensamiento crítico, la integridad científica y la seguridad de los datos.













