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El temor vocacional del bibliotecario : las mentiras que nos contamos a nosotros mismos

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Ettarh, F. “Vocational awe and librarianship: the lies we tell ourselves.” In the Library with the Lead Pipe vol., n. (2018).  URL.: http://www.inthelibrarywiththeleadpipe.org/2018/vocational-awe/

El temor vocacional describe el conjunto de ideas, valores y presunciones que los bibliotecarios tienen sobre sí mismos y sobre la profesión cuyo resultado pone de manifiesto nociones como que las bibliotecas como instituciones son intrínsecamente buenas, sagradas, y por lo tanto no cuestionables. El concepto de sobreproteción vocacional se correlaciona directamente con problemas como el agotamiento y el bajo salario. Este artículo pretende describir el fenómeno y sus efectos en las filosofías y prácticas bibliotecarias para que sean reconocidas y deconstruidas.

El 1 de junio, Mike Newell escribió acerca de Chera Kowalski y otros bibliotecarios que administran Naloxone (conocida comúnmente como Narcan) un producto de sustitución progresiva en el tratamiento de desintoxicación de drogadictos en McPherson Square Branch en Filadelfia.  El artículo se volvió viral y fue compartido dieciséis mil veces.  Desde entonces, más bibliotecas han seguido el ejemplo de Filadelfia.  El senador Patrick Maloney de Nueva York introdujo en la ley Life-saving Librarians Act, al Secretary of Health and Human Services la autoridad para proporcionar kits de rescate de Naloxone en las bibliotecas públicas. Para el Senador Malone, y para muchos bibliotecarios, capacitar a los bibliotecarios para que sean literalmente “salvavidas” tiene sentido porque sirve a las necesidades de las comunidades y de la sociedad en su conjunto. Hillary Clinton, en la Conferencia Anual de ALA de Chicago de 2017, elogió el trabajo de Kowalski y también declaró,”… Ustedes son guardianes de la Primera Enmienda y la libertad de leer y hablar. El trabajo que ustedes realizan está en el corazón de una sociedad abierta, inclusiva y diversa, [y] creo que las bibliotecas y la democracia van de la mano.”

A primera vista, parece natural que las bibliotecas y los bibliotecarios celebren estas historias. De hecho, estos bibliotecarios están trabajando para salvar los valores democráticos de la sociedad, así como para servir a las necesidades de sus vecinos y comunidades. Sin embargo, cuando la retórica que rodea a la bibliotecología se adorna de un lenguaje vocacional y sagrado en vez de reconocer que la bibliotecología es una profesión o una disciplina, y como institución, histórica y contemporáneamente imperfecta, nos hacemos un flaco favor a nosotros mismos.

El “temor vocacional” se refiere al conjunto de ideas, valores y presunciones que los bibliotecarios tienen acerca de sí mismos y de la profesión que se concretan en creencias de que las bibliotecas como instituciones son inherentemente buenas y sagradas, y por lo tanto están más allá de la crítica. En este artículo, se intenta desmantelar la idea de que la biblioteconomía es una vocación sagrada; por lo tanto, requiere una obediencia absoluta a un conjunto prescrito de reglas y comportamientos, independientemente de cualquier efecto negativo en las vidas de los bibliotecarios. para ello se hace un análsis de las formas en que se manifiesta el temor vocacional. En primer lugar, describe las mitologías institucionales que rodean a las bibliotecas y a los bibliotecarios. En segundo lugar, se desmitifican las mitologías que ponen de relieve el papel que desempeñan las bibliotecas bajo la opresión institucional. Por último, se habla de cómo el temor vocacional afecta negativamente a los bibliotecarios y a la bibliotecología. Desconstruyendo algunos de estos supuestos y valores tan íntegramente entretejidos en el campo, la bibliotecología, la profesión puede evolucionar esperanzadamente hacia un punto de vista que apoye y defienda a las personas que trabajan en bibliotecas tanto como lo hace para otros recursos como pueden ser edificios y recursos físicos.

Primera parte: Los mitos de las bibliotecas y la biblioteconomía. 

 

La bibliotecología como vocación

La palabra “vocación” (del latín vocatio) se define como “llamada” y proviene de la tradición cristiana primitiva, donde se sostuvo que la llamado requería una vida monástica bajo votos de castidad, pobreza y obediencia. De hecho, desde sus primeras instancias bíblicas, una vocación se refiere a la forma de vivir en respuesta a la llamada de Dios. Aunque la palabra se ha utilizado desde entonces en contextos más seculares, eluso de la palabra “vocación” para describir los puntos de vista contemporáneos de la bibliotecología se inclina más hacia su contexto religioso original, especialmente en lo que se refiere al énfasis en la pobreza y la obediencia. Muchos bibliotecarios se refieren al campo de la bibliotecología como una vocación. Sus narrativas de recibir la “llamada” a la bibliotecología a menudo coinciden con la descripción de Martin Luther King de la vocación como la manera en que una persona sirve a Dios y a su prójimo a través de su trabajo en el mundo. Los vínculos entre la biblioteconomía y el servicio religioso no son casualidad. De hecho, los primeros bibliotecarios occidentales eran miembros de órdenes religiosas, que desempeñaban la doble función de copiar y mantener colecciones de libros.

 

La Biblioteca como Lugar Sagrado

El espacio físico de una biblioteca, al igual que su obra, también ha sido visto como un espacio sagrado. Se podría argumentar que es tratado como un santuario, tanto en su significado original (guardián de las cosas y personas sagradas), como en su significado más contemporáneo como refugio. Nuevamente, las bibliotecas originales eran monasterios reales, con pequeñas colecciones de libros ubicados en los coros, nichos y techos. Los cubículos que todavía perviven en muchas bibliotecas hoy en día son descendientes directos de estos lugares religiosos. La palabra “cubículo” originalmente significaba “nicho de trabajo o alcoba” y se refería a un claustro del monasterio donde los monjes leían y escribían. Reflejando su historia conjunta, las iglesias y bibliotecas tenían estructuras arquitectónicas similares. Estos edificios fueron construidos para inspirar admiración o grandeza, y sus materiales fueron tratados con cuidado. Incluso ahora la biblioteca estereotipada se presenta a menudo como un espacio grandioso y silencioso donde la gente puede ser aconsejada para encontrar las respuestas adecuadas. La Biblioteca Bodleiana, una de las bibliotecas más antiguas y grandes de Europa, sigue obligando a los que deseen utilizar la biblioteca a prestar juramento para protegerla: “Por la presente me comprometo a no robar de la Biblioteca, ni marcar, desfigurar o herir de ninguna manera, ningún volumen, documento u otro objeto que le pertenezca o esté bajo su custodia; a no traer a la Biblioteca o encender en ella ningún fuego o llama, y a no fumar en la Biblioteca; y prometo obedecer todas las reglas de la Biblioteca.”

Aunque los diseños arquitectónicos contemporáneos de las bibliotecas pueden no evocar los mismos sentimientos de sobrecogimiento que una vez lo hicieron, las bibliotecas continúan funcionando como santuarios en el concepto de ser cocebidas como un lugar seguro. Muchas bibliotecas abren sus espacios a las poblaciones desfavorecidas y desplazadas de la comunidad, como las personas sin hogar o los enfermos mentales. En las protestas y disturbios civiles que siguieron a la muerte por disparos de armas de fuego del adolescente negro desarmado Michael Brown en Ferguson, Missouri, la Biblioteca Pública Municipal de Ferguson (FMPL) se convirtió en una escuela provisional para los niños de la comunidad. Cuando la historia se tornó viral, hubo una avalancha de libros, suministros y almuerzos para los niños. El hashtag #whatlibrariesdo se convirtió en una llamada a la acción y dio lugar a un enorme aumento en las donaciones por PayPal a FMPL. Además, el letrero en la puerta de la biblioteca decía:”En tiempos difíciles, la biblioteca es un oasis tranquilo donde podemos respirar, aprender y pensar qué hacer a continuación“. De esta manera, la biblioteca se convierte en un santuario triple, un lugar donde se puede escuchar la “voz tranquila y pequeña“, un refugio para las poblaciones desplazadas y una fuente de ayuda humanitaria. Desde Ferguson, se han dado respuestas similares en bibliotecas después de eventos importantes en otras áreas como Charlottesville, Virginia. Y, en el clima sociopolítico actual, gran parte del discurso que rodea a estas bibliotecas las centra en el hecho de ser consideradas “espacios seguros”.

 

Bibliotecarios como sacerdotes y salvadores

Si las bibliotecas son espacios sagrados, entonces es lógico que sus trabajadores sean sacerdotes. Como se detalla más arriba, los primeros bibliotecarios eran también sacerdotes y veían su trabajo como un servicio a Dios y a sus semejantes. De los quinientos bibliotecarios encuestados, el noventa y cinco por ciento dijo que la orientación de servicio de la profesión los motivó a convertirse en bibliotecarios. De manera similar, muchos cristianos describen su fe religiosa como “servir a Dios”, y para hacerlo se requiere una vida dedicada al servicio. Los cristianos a menudo se refieren a Marcos 10:45 para describir la gravedad de una llamada al servicio:”Porque ni siquiera el Hijo del Hombre vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida como rescate por muchos“. Teniendo en cuenta su historia conjunta, no debe sorprender que los bibliotecarios, al igual que los monjes y sacerdotes, sean a menudo imaginados tan noblemente empobrecidos que trabajan desinteresadamente por la comunidad y el bien de Dios. Un estudio de bibliotecarios experimentados observó que,”sorprendentemente, para una profesión tan notoriamente mal pagada como la bibliotecaria, ni un solo encuestado mencionó el salario” como un rasgo negativo de la profesión. Como con un “llamado” espiritual, las recompensas por tal servicio no pueden ser una compensación monetaria, sino la absolución espiritual a través de hacer buenas obras para las comunidades y la sociedad.

Si los bibliotecarios son sacerdotes, entonces su tarea principal es educar y salvar. Biven-Tatums señala que las bibliotecas públicas “comenzaron como instrumentos de iluminación, con la esperanza de difundir el conocimiento y la cultura ampliamente a la gente”. La asunción dentro de la biblioteconomía es que las bibliotecas proveen la función esencial de crear una población educada e iluminada, lo que a su vez produce una sociedad mejor. Usando esa lógica, los bibliotecarios que hacen un buen trabajo son aquellos que proveen cultura e iluminación a sus comunidades. San Lorenzo, el santo oficial de la Iglesia Católica de bibliotecarios y archiveros, es venerado por ser colgado sobre un fuego de carbón en vez de entregar los archivos de la Iglesia. Hoy en día, los bibliotecarios continúan venerando a los “santos” contemporáneos de la bibliotecología. Un ejemplo es el “Connecticut Four”, cuatro bibliotecarios que lucharon contra una orden de mordaza gubernamental cuando los agentes del FBI exigieron registros bibliotecarios bajo la Ley Patriota. Y ahora Kowalski se une a las filas como un “santo” de la biblioteca a través del salvamento literal de vidas con Naloxone. Todos estos bibliotecarios establecen la expectativa de que el cumplimiento de las tareas laborales requiere sacrificio, y sólo a través de ese sacrificio dramático pueden los bibliotecarios lograr algo “más grande que ellos mismos”.

 

Segunda parte: Localización de la biblioteca en la opresión institucional

 

No es casualidad que la bibliotecología esté dominada por mujeres blancas. No sólo se asumió que las mujeres blancas tenían las características innatas necesarias para ser trabajadoras bibliotecarias efectivas debido a su verdadera condición de mujeres,  características que incluyen la mentalidad misionera, el servilismo, el altruismo y la superioridad y piedad espiritual, sino que las bibliotecas han sido continuamente “cómplices en la producción y mantenimiento del privilegio de los blancos” Estas bibliotecarias blancas en las bibliotecas públicas durante el cambio de siglo de Estados Unidos participaron en programas selectivos de asimilación y americanización de inmigrantes, proyectos “cuyo propósito era inculcar la blancura de la etnia europea“. La bibliotecología, al igual que el sistema de justicia penal y el gobierno, es una institución. Y al igual que otras instituciones, la bibliotecología desempeña un papel en la creación y mantenimiento de valores hegemónicos, así como en la contribución a la cultura de la supremacía blanca. James y Okun definen la cultura de supremacía blanca como las formas en que organizaciones e individuos normalizan, promulgan y refuerzan la supremacía blanca. Las representaciones culturales de las bibliotecas como lugares de libertad (como la libertad de acceso y la libertad intelectual), educación y otros valores democráticos no eluden la cultura de supremacía blanca de las bibliotecas con su disparidad y opresión incorporadas. De hecho, cada valor del que se enorgullece la bibliotecología no está distribuido equitativamente entre la sociedad. La libertad de acceso es posiblemente el valor más importante de la bibliotecología. Se extiende a lo largo de toda la Carta de Derechos de la Biblioteca y se define generalmente como la idea de que todos los recursos de información proporcionados por la biblioteca deben ser distribuidos por igual y ser accesibles equitativamente a todos los usuarios de la biblioteca.

Sin embargo, ha habido grandes excepciones a este ideal. Cuantitativamente, la más significativa de estas excepciones fue la exclusión de millones de afroestadounidenses de las bibliotecas públicas en el sur de Estados Unidos durante los años previos al movimiento por los derechos civiles. La respuesta blanca a los esfuerzos de desegregación en las bibliotecas públicas fue variada. Mientras que algunas bibliotecas se integraron silenciosa y voluntariamente, otras bibliotecas hicieron cumplir la “integración stand-up“, quitando todas las mesas y sillas del edificio para minimizar la interacción de las carreras en las áreas de lectura, o cerraron la sucursal por completo. El resultado de estas prácticas segregacionistas en las bibliotecas fue una forma masiva de censura, y esta historia demuestra que el acceso a los materiales a menudo está implicado en sistemas sociales más amplios de (in)igualdad. Esto debería ser válido también para otros valores de la biblioteca.

Como se mencionó anteriormente, cuando la Ley Patriota fue aprobada en 2001, muchos bibliotecarios lucharon contra la entrega de datos personales, y hay mucha historia de activismo bibliotecario en torno a la libertad intelectual. Por ejemplo, la Oficina de Libertad Intelectual de la ALA coordina los esfuerzos de resistencia de la profesión a través de la Fundación Freedom to Read. También hay múltiples mesas redondas y comités centrados en los conflictos locales, estatales, nacionales, nacionales e internacionales sobre la libertad intelectual. Sin embargo, al igual que la libertad de acceso, ha habido excepciones. Y, a medida que las bibliotecas se esfuerzan por justificar su existencia, muchas han recurrido a recopilar grandes cantidades de datos de clientes para demostrar su valía. Además, aunque a menudo se resisten a las intrusiones del gobierno, las bibliotecas también suelen funcionar como un brazo del Estado. Por ejemplo, Lexis-Nexis, una editorial que trabaja con muchas bibliotecas, está participando en un proyecto para ayudar a construir el sistema de investigación de antecedentes de ICE. Es muy probable que este sistema recopile datos de computadoras de uso público y páginas web en bibliotecas públicas, académicas y privadas de todo el país, y determine y evalúe la probabilidad de convertirse en un miembro que contribuya positivamente a la sociedad, o si tienen la intención de cometer actos criminales o terroristas después de entrar a los Estados Unidos. A pesar de que la erosión de la privacidad no se limita a las bibliotecas, otros campos no afirman tener en cuenta las necesidades de información y las consultas de sus electores con la misma intensidad.

 

Tercera parte: El martirio no es una carrera de larga duración

Hasta este momento, podría parecer que creo que los bibliotecarios no deberían estar orgullosos de su importante trabajo. O que los bibliotecarios que aman su trabajo y tienen una pasión por los valores de la biblioteca poseen algún defecto inherente. Esta no es mi intención. Más bien, cuestiono la noción que muchos han tomado como axiomática de que las bibliotecas son intrínsecamente buenas y democráticas, y que los bibliotecarios, en virtud de trabajar en una biblioteca, son responsables de esta “buena” obra. Esto crea la expectativa de que cualquier fallo de las bibliotecas es en gran medida culpa de los individuos que no están a la altura de los ideales de la profesión, en lugar de comprender que la biblioteca como institución está fundamentalmente viciada. a continuación se mencionan las formas primarias en que el temor vocacional afecta negativamente a los bibliotecarios.

Asombro

Ahora hemos descubierto las raíces de la vocación dentro de la biblioteconomía y sus alusiones a la religiosidad y lo sagrado. La metáfora vocacional nos ayuda a entender la causa. Sin embargo, es importante no olvidar el sobrecogimiento, que representa el efecto. Merriam-Webster define el asombro como “una emoción que combina de diversas maneras el temor, la veneración y la maravilla inspirada por la autoridad o por lo sagrado“.Como se mencionó anteriormente, las bibliotecas se crearon con el mismo diseño arquitectónico que las iglesias a fin de despertar el temor religioso. No es una sensación reconfortante, sino una sensación de temor y abrumadora. Uno de sus primeros usos fue dentro de la epopeya hindú Mahabarata. El Dios Krishna inspiró admiración en el protagonista Arjuna y le ordenó: Un ejemplo más moderno y secular de temor es la doctrina militar “choque y sobrecogimiento”, que se caracteriza como una dominación rápida que se basa en el uso de un poder abrumador y espectaculares despliegues de fuerza para paralizar la percepción del enemigo del campo de batalla y destruir su voluntad de luchar. En ambos casos, el temor es usado como un método para obtener obediencia de la gente en presencia de algo más grande que ellos mismos.

Como parte del asombro vocacional en las bibliotecas, el asombro se manifiesta en respuesta a la biblioteca como lugar e institución. Debido a que los deberes sagrados de libertad, información y servicio son tan trascendentales, el trabajador de la biblioteca se paraliza fácilmente. Ante las grandes misiones de alfabetización y libertad, abogar por una pausa completa para almorzar hace que se sienta mezquino. Y encargado de la responsabilidad de mantener la democracia y la libertad intelectual, tomar un día de vacaciones le hace sentirse vergonzoso. El temor es fácilmente armamentizado contra el trabajador, permitiendo a cualquiera desplegar una prueba de pureza vocacional en la que el trabajador puede ser acusado de no ser devoto o lo suficientemente apasionado como para servir sin queja.

 

Agotamiento

Con la expansión de las tareas laborales y la expectativa de una biblioteconomía “integral”, no es sorprendente que el agotamiento sea un fenómeno común dentro de las bibliotecas. Harwell define el agotamiento como la exposición prolongada a los factores estresantes del lugar de trabajo que a menudo agotan la vitalidad y el entusiasmo de un empleado, y a menudo conducen a una menor participación y productividad. El exceso de trabajo no es la única causa del agotamiento. En un estudio de bibliotecarios universitarios, participantes en el estudio dijeron que se ven obligados a regular sus emociones en su trabajo y que a menudo sienten una incongruencia entre las emociones que tienen que mostrar y lo que realmente sienten. Los bibliotecarios que interactúan con el público en forma regular deben interactuar con usuarios poco cooperativos y poco dispuestos, usuarios que desean un trato preferencial, y así sucesivamente. En la memorable frase de Nancy Fried Foster, los usuarios a menudo se acercan al mostrador de consulta en busca de una “mamá bibliotecaria“, alguien que puede ofrecer apoyo emocional, tranquilidad, socialidad, respuestas e intervenciones en los momentos de dolor o necesidad. Las expectativas de género de una profesión bibliotecaria que es mayoritariamente femenina pueden ciertamente exacerbar las expectativas de género puestas en las interacciones con los usuarios. Irónicamente, la respuesta institucional al agotamiento es el producto de más “amor y pasión”, a través de los impulsos vocacionales señalados anteriormente y la defensa de técnicas como la atención y la biblioteconomía “integral”.

 

Subcompensación

Uno no va a la biblioteca por el dinero “es un dicho común entre los trabajadores de la biblioteca, y la falta de compensación por el trabajo de la biblioteca no es un fenómeno reciente. Un informe de 1929 resumió que “la mejora en estas condiciones todavía no ha llegado a un punto en el que se pueda decir que la bibliotecología recibe el reconocimiento y la compensación adecuados“. Y en la encuesta del 2017 Library Journal’s Placements and Salaries, los graduados apuntaron abrumadoramente a los temas del subempleo como una fuente de infelicidad, incluyendo salarios bajos; falta de beneficios; tener que conformarse con puestos de medio tiempo, temporales o no profesionales; o tener que juntar dos o tres puestos de medio tiempo para mantenerse a sí mismos. Los sueldos de los bibliotecarios siguen siendo inferiores a los de los empleos comparables en profesiones que requieren cualificaciones y aptitudes similares.

 

Falta de reconocimiento

Este término se refiere a la “lenta y sutil expansión de las tareas laborales” que no es reconocida por los supervisores o la organización. Como se argumenta en este artículo, a menudo se espera que los bibliotecarios antepongan la profesión y sus deberes laborales a sus intereses personales. Y con tales expectativas, el despilfarro laboral puede convertirse en un fenómeno común. El problema falta de reconociminto en el trabajo se manifiesta de múltiples maneras. En primer lugar, lo que los empleados hicieron en un principio de forma voluntaria ya no se considera “extra”, sino que simplemente es visto como un desempeño en el puesto de trabajo, lo que lleva a más y más responsabilidades y menos tiempo para cumplirlas. Los empleados que no pueden hacer más de lo que está en la descripción del trabajo, quizás por razones personales o de salud, son vistos como que no hacen ni siquiera lo mínimo, y la gerencia puede llegar a creer que los trabajadores no están comprometidos con la organización, o con su misión, si no hacen tareas adicionales. Volviendo a Chera Kowalski y a todos los demás bibliotecarios que actualmente se están capacitando para administrar y ya administran medicamentos contra las sobredosis, esta expectativa ha llegado a crear un precedente para que el senador Maloney introduzca la Ley de Bibliotecarios Salvadores de Vidas. Estas capacitaciones ya no son más un desarrollo profesional “extra” voluntario; probablemente pronto se convertirán en parte de las responsabilidades esperadas de los bibliotecarios en todo el país.

Añadir tareas como las intervenciones médicas de por vida o la muerte a los ya sobrecargados requisitos laborales es un ejemplo extremo pero muy real. Y con la defensa de la bibliotecología como puramente orientada al servicio y al sacrificio personal, ¿qué puede hacer un bibliotecario que no se sienta capacitado para intervenir? ¿O un bibliotecario que se dedica a, digamos, un valor bibliotecario de la alfabetización de los niños o la libertad de información, pero debido a traumas pasados, no puede hacer frente a la exposición regular a la pérdida de vidas en el trabajo? La bibliotecología como un llamada religiosa respondería que tal bibliotecaria ha fracasado en sus deberes y ha demostrado una falta de pureza requerida de los verdaderamente devotos. Y sin la capacitación adecuada y el apoyo institucional que tienen los trabajadores sociales y otros médicos, se les está pidiendo a los bibliotecarios, a través de este tipo de trabajo poco remunerado, que hagan un trabajo emocional y físico cada vez más peligroso sin las herramientas y el apoyo proporcionado a otras profesiones que tradicionalmente se encargan de estas tareas. Mientras los periódicos, Clinton y bibliotecarios de todo el país celebran a Kowlaski y otras personas como ella, debemos preguntar si esas voces se escucharán para exigir también la terapia y los servicios médicos típicamente necesarios y otras enfermedades comunes de quienes trabajan en condiciones tan severas. ¿Esperamos que esos beneficios se manifiesten, o que los bibliotecarios vuelvan a sufrir silenciosamente las consecuencias de su santa llamada, salvando a la sociedad a expensas de su propio bienestar emocional?

Diversidad cultural

Por la naturaleza misma de ser una institución bibliotecaria, privilegia a aquellos que caen dentro del status quo. Por lo tanto, los bibliotecarios que existen fuera del centro bibliotecario a menudo pueden ver con mayor claridad las disparidades entre los valores propugnados y la realidad del trabajo bibliotecario. Pero debido a que el temor vocacional se rehúsa a reconocer la biblioteca como una institución defectuosa, cuando las personas de color y otros bibliotecarios marginados se expresan, sus cuentas a menudo son descontadas o borradas. Recientemente, Leslie Williams de Evanston, Illinois, ha sido noticia por haber sido despedida de su biblioteca debido a comentarios (sobre sus relatos personales en medios sociales), ilustrando las acciones hipócritas de su biblioteca con respecto a la falta de acceso equitativo a la información. Aunque abogaba por el valor central de la biblioteca del acceso equitativo, similar al de los “Cuatro de Connecticut”, sus acciones fueron consideradas poco profesionales.

Como mencioné anteriormente, el sobrecogimiento vocacional se vincula con los fenómenos de despilfarro y subcompensación en la bibliotecología debido a las normas profesionales de los lugares de trabajo orientados al servicio y al sacrificio personal. Pero la creación de normas profesionales en torno al auto-sacrificio y la falta de pago auto-selecciona a aquellos que pueden convertirse en bibliotecarios. Si la expectativa incorporada en los trabajos de biblioteca de nivel inicial incluye experiencia, a menudo voluntaria, en una biblioteca, entonces hay barreras de clase incorporadas en la profesión. Aquellos que no pueden trabajar gratis debido a la inestabilidad financiera se ven obligados a tomar préstamos para cubrir los gastos acumulados o cambiar de carrera por completo. Los bibliotecarios con muchas responsabilidades familiares no pueden trabajar largas noches y fines de semana. Los bibliotecarios con discapacidades son incapaces de hacer de la bibliotecología una carrera completa.

Conclusiones

Teniendo en cuenta la historia conjunta de la bibliotecología y la fe, no es sorprendente que muchos de los discursos que rodean a los bibliotecarios y sus deberes laborales tengan muchos matices religiosos. A través del lenguaje del asombro vocacional, las bibliotecas han sido colocadas como una autoridad superior y el trabajo al servicio de las bibliotecas como un deber sagrado. El asombro vocacional se ha desarrollado junto con la biblioteconomía de Saint Lawrence a Chera Kowalski. Está tan saturado dentro de la bibliotecología que personas como Nancy Kalikow Maxwell pueden escribir un libro, Sacred Stacks: The Higher Purpose of Libraries and Librarianship, no sólo detallando las conexiones entre la biblioteconomía y la fe, sino concluyendo el libro aconsejando a los bibliotecarios que fomenten la imagen religiosa que se les ha conferido. Los ideales de la biblioteconomía no son innobles, y tener un apego emocional al trabajo que uno hace no es negativo en sí mismo, y a menudo es una meta valorada en la mayoría de las carreras. Lo que he tratado de hacer con este artículo es ilustrar la historia y exponer los fundamentos problemáticos. Debido a que el temor vocacional es tan endémico y está tan conectado a tantos aspectos de la bibliotecología, el término le da al campo una manera de nombrar y exponer estas cosas que son tan amorfas que pueden ser explicadas o culpables, muy parecidas a las microagresiones. Y, a través del poder de nombrar, puede proporcionar un escudo que los bibliotecarios puedan usar para protegerse a sí mismos.

El problema con el temor vocacional es que la eficacia del trabajo de uno está directamente ligada a su cantidad de pasión (o falta de ella), en lugar de cumplir con las obligaciones laborales básicas. Si el lenguaje alrededor de ser un buen bibliotecario está directamente ligado a la lucha, al sacrificio y a la obediencia, entonces cuanto más se lucha por su trabajo, más “santo” se vuelve ese trabajo (y esa institución). Por lo tanto, será menos probable que las personas se sientan capacitadas, o incluso capaces, de luchar por un espacio de trabajo más saludable. Un lugar de trabajo saludable es aquel en el que trabajar las veinticuatro horas del día no se considera un requisito, y en el que uno es suficientemente compensado por el trabajo realizado, y no un lugar de trabajo en el que “se da por sentado que el trabajador es un engranaje de la maquinaria”.”

Las bibliotecas son sólo edificios. Es la gente que hace el trabajo. Y necesitamos tratar bien a esta gente. No puedes comer con pasión. No puedes pagar el alquiler con pasión. La pasión, la devoción y el temor no son fuentes sostenibles de ingresos. La historia de San Lorenzo puede ser noble, pero el martirio no es una carrera de larga duración. Y si todos los bibliotecarios siguen sus pasos, la bibliotecología dejará de existir. Podrías salvar una vida cuando sales a almorzar, pero mereces el apoyo emocional que sin duda necesitarás como resultado de ese evento traumático. Usted puede impresionar a su supervisor trabajando tarde, pero ¿vendrá ese supervisor a esperar que continuamente descuida las necesidades de su propia familia en el servicio de los usuarios de la biblioteca? El propósito de la biblioteca puede ser servir, pero ¿ese propósito es tan sagrado cuando no sirve a aquellos que trabajan dentro de sus paredes todos los días? Necesitamos continuar haciendo estas preguntas, demandando respuestas, y dejar de usar el temor vocacional como la única manera de ser bibliotecario.

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Guía de Ética Profesional en Ciencias Políticas

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A Guide to Professional in Political Science Ethics.  [e-Book]  The American Political Science Association (APSA), 2012.

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Los politólogos comparten problemas en común con profesionales de otras disciplinas científicas. También se enfrentan con frecuencia a problemas éticos propios de sus preocupaciones profesionales. Para ayudar a los investigadores a resolver problemas y diferencias, la APSA mantiene un comité permanente que supervisa las quejas y ofrece una declaración autorizada de principios éticos para los politólogos, en particular para aquellos que recién ingresan a la profesión.

Información al ciudadano y deontología profesional. Nuevas habilidades y competencias del profesional de la información. Los trabajadores del conocimiento.

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Alonso-Arévalo, Julio. Información al ciudadano y deontología profesional. Nuevas habilidades y competencias del profesional de la información. Los trabajadores del conocimiento. Título Propio de Experto en Servicios de Información Juvenil e Información al Ciudadano. Universidad de Salamanca, 2014

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El transito de la sociedad industrial a la sociedad de la información y del conocimiento implica importantes cambios en las organizaciones, en los servicios de información y de los profesionales. En este nuevo contexto son necesarias nuevas competencias profesionales, buena parte de ellas ligadas a la formación permanente, pero también nuevas actitudes y aptitudes; se demanda un mayor compromiso que permita aportar un valor añadido a la propia organización y a la sociedad en general. Partiendo de las consideraciones ético-profesionales de cualquier responsable de un servicio de información, que quedan recogidos en los diferentes códigos deontológicos de instituciones y asociaciones profesionales recogemos las nuevas responsabilidades profesionales que demanda el nuevo contexto social y tecnológico y su aplicación a los servicios e información juvenil y al ciudadano.

La ética del hacker y el espíritu de la era de la información

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Himanen, P. (2002). [e-Book] La ética del hacker y el espíritu de la era de la información. 2002

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En el centro de nuestra era tecnológica se hallan unas personas que se autodenominan hackers. Se definen a sí mismos como personas que se dedican a programar de manera apasionada y creen que es un deber para ellos compartir la información y elaborar software gratuito. No hay que confundirlos con los crackers, los usuarios destructivos cuyo objetivo es el de crear virus e introducirse en otros sistemas: un hacker es un experto o un entusiasta de cualquier tipo que puede dedicarse o no a la informática. En este sentido, la ética hacker es una nueva moral que desafía la ética protestante del trabajo, tal como la expuso hace casi un siglo Max Weber en su obra clásica, La ética protestante y el espíritu del capitalismo, y que está fundada en la laboriosidad diligente, la aceptación de la rutina, el valor del dinero y la preocupación por la cuenta de resultados. Frente a la moral presentada por Weber, la ética del trabajo para el hacker se funda en el valor de la creatividad, y consiste en combinar la pasión con la libertad. El dinero deja de ser un valor en sí mismo y el beneficio se cifra en metas como el valor social y el libre acceso, la transparencia y la franqueza. Este libro es una invitación a recorrer las cuestiones fundamentales sobre la vida en la sociedad de la información, a emprender un viaje lleno de sorpresas que nos ayudará a orientar nuestras vidas hacia nuevas y apasionantes perspectivas.

Guías de Buenas Prácticas sobre Edición Ética

 

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Best Practice Guidelines on Publishing Ethics A Publish [e-Book] , John Wiley & Sons, 2014.

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Estas directrices presentan una actualización completa de las directrices éticas de publicación Wiley editadas por primera vez en 2006. El objetivo de estas directrices se mantiene para apoyar a todos los que participan en la publicación académica con un resumen de la mejor orientación práctica de las principales organizaciones de todo el mundo. Estas guías están escritas para las sociedades , editores, autores , bibliotecarios , estudiantes , proveedores de fondos , corporaciones y periodistas. Esta nueva edición, ha contado con contribuciones de un grupo multidisciplinario y regionalmente diverso de expertos dentro y fuera de Wiley . Este enfoque multidisciplinar de las directrices es único y útil para muchos. Se reconoce que diferentes disciplinas tienen diferentes prácticas y tradiciones, y que un solo modelo no encaja necesariamente en todos. Las directrices tienen una aplicación particular en una disciplina o grupo de disciplinas.

La lucha contra las falsas revistas científicas fraudulentas

 

 

Cada vez son más las estafas que están enmascarando publicaciones que no lo son como revistas académicas que requieren del pago para aceptar y publicar trabajos sin ningún tipo de revisión por pares. Estas revistas son generalmente fáciles de detectar. Pero ahora hay un nuevo problema: el propio proceso de revisión por pares está siendo hackeado gracias a los servicios de terceros a los que se paga para fabricar falsas revisiones por pares.

 

La condición sine quanum para que consideremos que una revista es científica es que haya sido sometida a un proceso de revisión por parte de expertos o pares. El proceso de revisión por pares es crucial para la integridad de las publicaciones académicas, y es una tarea clave para asegurar que la información que se publica se ha examinado a fondo y es lo más precisa posible. Si una revista afirma que los documentos que publica son revisadas por expertos, se supone que este hecho proporciona  a los lectores un grado de confianza de que un grupo de expertos ha evaluado los contenidos que se publican en la misma, y que han pasado un examen concienzudo.

El proceso de revisión científica da validez como tal a una investigación, el desarrollo del proceso de revisión lo lleva a cabo el comité científico de la revista o publicación. El comité científico en general es designado por el editor de la revista entre aquellos expertos más cualificados o con mayor experiencia en ese área de conocimiento.  Cuando un autor envía un original a una revista, el editor designa a dos o tres de esos expertos para que revisen la calidad de la publicación; normalmente este proceso se lleva a cabo por lo que se denomina doble ciego; es decir los revisores no saben quién es el autor de la publicación y a la viceversa, el investigador desconoce quienes son los que hacen la revisión de su publicación. Cuando el comité científico emite el juicio de evaluación normalmente se dan tres posibilidades

1. Publicación del artículo sin modificaciones

2. Aceptación del artículo con modificaciones

3. Rechazo

En resumen los revisores analizan la metodología de investigación utilizada en el trabajo y hacen sugerencias para mejorar y optimizar la calidad de lo publicado. También pueden optar por rechazar un trabajo si la investigación es poco sólida. y como vimos anteriormente los revisores normalmente no tienen contacto directo con los investigadores, si no que les comunican sus comentarios, críticas y preocupaciones por medio de los editores de la revista, sea directamente o a través de la plataforma de la revista (OJS), que luego son quienes deciden finalmente si aceptan o no el documento para su publicación en base al consenso respecto al juicio emitido por aquellos otros. En el caso de que haya una diferencia fuerte de criterio entre ambos revisores se designa a un tercero.

La presencia de entidades falsas que fingen validar la investigación no es nuevo en el mundo académico, pero en los últimos años  con el auge del libre acceso, los falsos informes de investigación fraudulenta han ido siendo objeto cada vez de más atención. El hecho de que el nombre del revisor asignado a un trabajo suene legítimo no quiere decir que en realidad lo sea. Según una noticia aparecida esta semana en The Dai ly Dot, no es ningún secreto que cualquiera puede fingir casi todo en Internet: referencias falsas de trabajos, noticias falsas, falsas audiencias, falsas credenciales académicas y ciencia falsa. Incluso las revistas universitarias que distribuyen importantes investigaciones de universidades de todo el mundo comienzan a ser objeto de estos mismos tipos de influencias, ya que en los últimos años es bastante frecuente encontrar revistas evaluadas por falsos revisores que proliferan en el mundo académico, según Retraction Watch una página web dedicada a la vigilancia científica al menos un total de 250 revistas de este tipo han sido denunciadas en los últimos tres años.

La tendencia reciente que permite a los autores del original e incluso a los propios revisores recomendar a otros investigadores para hacer revisiones por pares de su trabajo ha sido en parte el factor desencadenante de la corrupción en el sistema. En algunos casos incluso se está produciendo el robo de identidad, ya que los pares falsos suelen utilizar nombres de importantes científicos pertenecientes al área de investigación del documento a revisar, sin que los verdaderos científicos sepan que su identidad ha sido robada y está siendo utilizada para la emisión de opiniones falsas sobre una investigación a evaluar.

El proceso está mucho más extendido de lo que podríamos creer en un principio. El número total de documentos con revisiones por pares falsos desde 2012 sólo representa el 15 por ciento del número total de las denuncias hechas por Retraction Watch, una cifra relativamente importante respecto a miles de artículos científicos que se publican cada año en el que además se han visto implicadas importantes firmas editoriales. En el último año la revista Nature informó que parte de su plataforma, un software de gestión y publicación de servicios llamado ScholarOne, había sido utilizado para enlazar a más de un centenar de cuentas falsas de falsos revisores, las cuales redirecionaban  de nuevo a un único autor en Taiwán. Incluso sistemas tan sólidos como el de Elsevier también son vulnerable, aunque se sabe que esta importante editorial está trabajando para no permitir a los usuarios agregar cuentas fraudulentas, o hackear cuentas de editores y asignarlas a  colaboradores fraudulentos.

La buena noticia es que a medida que han ido apareciendo falsas revisiones científicas también lo han hecho los sitios de vigilancia que identifican revistas que ofrecen revisiones por pares falsos, e incluso en algunos casos de estafas por parte de revisores reales que ofrecen a los autores buenas críticas a cambio de dinero para crear reseñas falsas.

Todo esto tiene importantes daños colaterales para muchos autores, ya que muchos de los trabajos de investigación que aparecen en estas revistas fraudulentas son legítimos, y sus autores no tienen nada que ver con el falso proceso de revisión por pares, de modo que estos autores son víctimas de esta pantomima de sistema de revisión por pares, y una vez que sus documentos se retraen, será muy difícil para ellos volver a dar a conocer los resultados de su trabajo legítimos de investigación.

Basado en

Academic journals are facing a battle to weed out fake peer reviews.

Las revistas “depredadoras” publicaron más de 420.000 artículos en 2014

 

 

Shen and Björk ‘Predatory’ open access: a longitudinal study of article volumes and market characteristics BMC Medicine (2015) 13:230

 

 

Una consecuencia negativa del rápido crecimiento de las publicación de acceso abierto financiadas a través de cargos de procesamiento de artículo, junto a la necesidad de los investigadores de publicar para obtener mejoras profesionales, acreditarse o obtener financiación para sus proyectos, es la aparición de editoriales y revistas “depredadoras” con un sistema de comercialización altamente cuestionable, lo que que ha provocado un aumento espectacular de artículos publicados por revistas “depredadoras”, según los investigadores Cenyu Shen y Bo-Christer Bjorkde Hanken School of Economics de Finlandia. A pesar de que el número total de revistas y editoriales con un volúmenes comparable al de todas las revistas indexadas por el Directorio de Revistas de Acceso Abierto (DOAJ), el problema de las revistas “depredadoras” parece circunscrito a unos pocos países, donde las prácticas de evaluación académica favorecen fuertemente la publicación internacional, pero sin controles adicionales de calidad.

 

Estás revistas que se cuentan por miles, cobran cientos de dólares a los autores a cambio una publicación rápida y de una mediocre o inexistente revisión por pares. Aunque hay una falta de estudios exhaustivos sobre varios aspectos de este fenómeno, incluyendo su extensión y distribución regional, una investigación de Cenyu Shen y Bo-Christer Bjork titulada  “‘Predatory’ Open Access: A Longitudinal Study of Article Volumes and Market Characteristics” publicada por BMC Medicine, demuestra que estás revistas publicaron más de 420.000 artículos de este tipo en 2014, frente a 53.000 que se publicaron en 2.010.

 

Evolución del Crecimiento de las revistas ”depredadoras”

 

 

Los autores utilizaron la lista de Jeffrey Beall sobre editores y revistas “depredadoras” como punto de partida para el estudio. Beall, bibliotecaria de comunicación académica y profesora asociada de la Universidad de Colorado en Denver, desarrollño 52 criterios para determinar la inclusión de las revistas en sus listas, con criterios que van desde si un editor solicita artículos originales a través de mensajes de spam a la existencia de un equipo editorial de la revista perfectamente organizado. De las aproximadamente 11.000 revistas incluidas en esta lista, Shen y Bjork hicieron su estudio basándose en una muestra de 613 revistas como una “estimación aproximada”.

El estudio contiene información sobre la disciplina y el asunto tratado, país de la editorial, cargo por procesamiento artículo y volúmenes de artículos publicados entre 2010 y 2014 que se recogieron manualmente desde los sitios web de las revistas. Además, para un subconjunto de revistas y artículos individuales también se tomaron muestras de la afiliación, país de los autores y las demoras de publicación.

Los resultados ponen de relieve que durante el período estudiado, las revistas depredadores han aumentado rápidamente su volumen de publicación de 53.000 artículos en 2010 a un número estimado de cerca de 420.000 artículos en 2014, publicados por alrededor de 8.000 revistas activas. Al principio de este fenómeno, los editores con más de 100 revistas dominaban el mercado, pero desde 2012 los editores en la categoría de tamaño de entre 10 y 99 revistas han acaparado la mayor cuota de mercado. La distribución regional de los países y la autoría del editor es altamente sesgada, respecto a los autores las tres cuartas partes proceden de Asia y África. los autores pagan una carga media de artículo de procesamiento de 178 USD parar los artículos publicados normalmente dentro de los 2 a 3 meses después de su presentación.

A pesar de que el número total de revistas y editoriales con un volúmenes comparable al de todas las revistas indexadas por el Directorio de Revistas de Acceso Abierto (DOAJ), el problema de las revistas “depredadoras” parece circunscrito a unos pocos países, donde las prácticas de evaluación académica favorecen fuertemente la publicación internacional, pero sin controles adicionales de calidad.