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Mi maravillosa librería

 

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Hartlieb, Petra. “Mi maravillosa librería” Periférica, 2015

Petra Hartlieb tiene ahora una gran familia, un perro y una librería. Diez años atrás, estando de vacaciones en Viena, donde vivió en el pasado, supo de una bonita librería de barrio que cerraba sus puertas. Lo que en principio se planteó como una especie de broma con su marido (¿por qué no nos la quedamos nosotros?), se convirtió en pocas semanas en un cambio radical de vida, de ciudad y de oficio.

Este libro cuenta la historia de un desafío: cómo conseguir que una librería pequeña, tradicional y de barrio se convierta en el núcleo indispensable de la vida en comunidad de una ciudad europea en el siglo XXI. ¿El sueño de toda una vida hecho realidad? No fue tan fácil. Petra tuvo que luchar contra un sinfín de contratiempos; no estaba preparada para convertirse en empresaria, y tampoco lo estaba para ser al mismo tiempo librera, esposa y madre. Ésta es una estupenda historia sobre cómo conseguir aquello que amamos.

Una historia llena de divertidas anécdotas y emociones sin fin, que logra, gracias a una escritura ágil, directa y muy «empática», que todos seamos partícipes de las alegrías y los problemas de Petra. Es, además, una maravillosa descripción de la vida diaria de muchas librerías y en muchos países: un mundo en miniatura en el que, de algún modo, habitamos todos aquellos que amamos los libros.

EXTRACTOS

“Hemos comprado una librería. En Viena. Escribimos un email con unas cifras, ofreciendo una cantidad que no teníamos, y al cabo de unas semanas llegó la respuesta: acaba usted de comprar una librería. Algo así sólo te pasa en eBay, cuando te dejas arrastrar y pujas más allá de lo que en realidad querías, como cuando a la niña se le antoja muchísimo el Lego de Harry Potter, y entonces vas y escribes esa cantidad y no aparece nadie, maldita sea, que ofrezca más. Y ahora hemos pujado, con un dinero que no tenemos, por una librería que está en una ciudad donde no vivimos. Y la hemos conseguido. ¿Y ahora qué? Pues ahora tenemos que apechugar con el asunto.”

 

“Tras beber unos cuantos spritzs blancos queda por completo claro: una librería de las de antes se convierte en nuestro futuro, al menos en teoría. Nos gusta una librería así, pequeña, en Viena, y cuanto más avanza la noche, tanto más lógico se vuelve todo: ¡ésa es nuestra librería!”

“Paso tantas horas en la librería que ya no sé cómo es el mundo ahí fuera. A veces, por la mañana, cuando no hay tantos clientes, me escapo a hurtadillas y voy a la gran droguería de la acera de enfrente, me paseo por los pasillos, compro un par de cosas inútiles y me siento como si estuviese en un balneario.”

“Cerrar la librería a la caída de la tarde no significa que nuestro trabajo haya concluido. Además de la recepción de libros que no se ha podido resolver a lo largo del día, de las reclamaciones de los que no han llegado a tiempo y de la tarea contable rutinaria, por la noche también hay oportunidades de incrementar un poco la facturación del día.”

“Nosotros somos víctimas fáciles, una y otra vez nos dejamos entusiasmar por historias nuevas, por libros de cocina hermosos, por temas inusuales, por encuadernaciones para bibliófilos; pero a la vez siempre nos olvidamos de que nuestra librería sólo tiene cuarenta metros cuadrados, y cuando la mercancía prometida llega al cabo de unas semanas nos desesperamos porque no sabemos dónde meterla.”

 

“La mayor parte de los clientes tiene paciencia, y aunque haya que aguardar un poco, en nuestra librería esto nunca resulta aburrido. Con independencia de los muchos libros que se podrían descubrir sin haberse puesto a propósito a buscarlos, aquí siempre pasa algo. Esto no es un templo sacrosanto de las bellas artes, sino un lugar en donde se habla y se ríe alto, donde nos decimos los títulos de los libros por encima de las cabezas de la gente, a menudo desde la posición elevada que nos proporciona la escalera de mano.”

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La conspiración secreta de los libros

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“Esa conspiración secreta justifica los libros, los que escribimos y los que leemos. Quien lee es tan poseído como quien escribe, y también, al leer, nada nos maravilla tanto como el descubrimiento de lo que ya sabíamos. Cada día nos roza la convicción platónica de que aprender es recordar, y de que todo amor y toda amistad encubren un reconocimiento, el de las dos mitades escindidas que se encuentran después de un largo destierro en el acto mutuo de la posesión.”

ANTONIO MUÑOZ MOLINA. La Córdoba de los Omeyas

Convertida en una bibliotecaria

 

 

“Al principio de la ruptura te verás a ti misma sola, con 57, 58 años, vagando con un camisón y el pelo recogido en un moño. Convertida quizá en una bibliotecaria. Preocupada de las telarañas que te crecen en el útero.”

Gina. Beautiful Girls. Direc. Ted Demme

Los príncipes valientes

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Javier Pérez Andujar. “Los príncipes valientes”. Barcelona : Tusquets, 2008 pp. 9-10. ISBN: 978-84-8383-019-2

“Le decimos leer y somos nosotros, que corremos entre los bloques de edificios, y sacudimos los troncos de los árboles empapados de lluvia, y cazamos a las arañas en sus telas, y recogemos cascos de botellas de leche y de botellas de champán, y buscamos cobre, bobinas de cobre caídas entre las matas que crecen en los solares, y junto a los huertos, y al sol de las escombreras que hay al lado de cualquier obra.

Somos mi amigo y yo, mirándolo todo, palpitando y leyendo a la vez, y haciéndonos tenaces con la tenacidad de las ortigas, de los amarantos, de las malvas que nacen al borde de las vías del tren, o en los basureros, o al pie de los muros de las fábricas, y embebiéndonos del salvajismo de los juncales y de las mimbreras de la orilla del río, e infiltrándonos del vértigo de las torres eléctricas.

Y todo esto lo vamos a creer lectura en nuestro leer interminable, sin reparar en que al mismo tiempo estamos latiendo como palpita con su pulso regular una estrella de neutrones o gira despaciosamente la blanca luz de un faro. Porque lo que hacemos es respirar, ser cada uno de nosotros a todas horas, hablar con inquietud y mirar con los ojos muy abiertos, por ejemplo, cuando entramos en el cuarto modesto de la biblioteca de la escuela, y nos detenemos indecisos ante un puñado de libros ilustrados, ordenados en sus estantes metálicos de tuercas y orificios, por los que asoman los extremos de los volúmenes más altos.

Así partimos en busca del secreto de las tardes, y marchamos a la captura de la claridad de esos días, y juntos atravesamos la quietud del colegio, y a todo eso también vamos a llamarlo leer, porque para nosotros dos, para mi amigo y para mí, nada va a existir más allá de nuestros libros. En realidad, de tal modo ocurre, lo que hacemos es respirar el aire rutinario que nos rodea, y que para nosotros es ante todo un aire lleno de abecedarios, de caligrafías, y de signos ortográficos y de puntuación, de palabras recién estrenadas, de frases subordinadas en un lugar de clases subordinadas, de pliegos encuadernados que viven despegados dentro de los libros. Y nosotros vamos a llamarle”

 

“Unshelved” el webcomic sobre el mundo de las bibliotecas de Gene Ambaum y Bill Barnes

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“Unshelved” de Gene Ambaum y Bill Barnes

http://librarycomic.com/

Unshelved es una tira cómica diaria cuyo contexto son las bibliotecas públicas, cuyo titulo original era  “Overdue” (Atrasado) hasta que surgió un problema de marca comercial,. La tira relata la vida en las bibliotecas, burlándose de los problemas típicos que enfrentan los bibliotecarios y las ridículas interacciones que se producen con los usuarios. Ni los usuarios ni el personal están a salvo del humor de la serie. Todas las tiras de Unshelved están disponibles en línea (y las bibliotecas y los educadores pueden reutilizarlas en algunos casos, como se describe en su sitio web).

Publicado por Overdue Media, el webcomic fue creado por el escritor Gene Ambaum (no su nombre real) y co-escritor/artista Bill Barnes, y ha estado apareciendo a razón de una tira por día desde el 16 de febrero de 2002, con una circulación virtual de más de 45.000 lectores. A partir del 29 de febrero de 2016, Chris Hallbeck tomó el relevo como ilustrador.

Personajes:

Lucy: Asistente del gerente. Aún cree que es posible tener el control.

Martin: Bibliotecario de referencia. Los libros significan mucho para él. (quizás demasiado.)

Gigi: Ayudante de biblioteca. Le gusta citar reglas y procedimientos a todo el mundo.

Laura: Ayudante de biblioteca. Totalmente friki.

Esther: Bibliotecaria de la sección juveni. Sabe lo que es bueno para ti.

Jody. Ayudante de biblioteca. Pragmático solucionador de problemas.

Mike: Ayudante de biblioteca. Odia la forma en que se maneja la biblioteca, así que tiene su propia biblioteca.

Howard. Fantasma. Donó la colección original y el edificio a la ciudad.

Stephanie: Ayudante de biblioteca. Enfermo del sonido de tu voz antes de decir la primera palabra.

Grant: Bibliotecaria. “Vivimos en el futuro, dejemos de aferrarnos a la idea de que los libros tienen que ser objetos físicos.”

Jane: Bibliotecaria infantil. Trabaja duro para meter a los niños en libros

 

Rex Libris y su interminable búsqueda de libros atrasados y no devueltos a la biblioteca

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Rex Libris es una serie de cómic de ciencia ficción y humor escrita e ilustrada por James Turner. Fue publicado trimestralmente de 2005 a 2008 por Slave Labor Graphics.

Rex Libris, el bibliotecario jefe de Middleton Public Library se enfrenta a todo tipo de enemigos, desde los cuasi históricos, hasta los literarios de ficción en su interminable búsqueda de libros atrasados y no devueltos a la biblioteca. El arte estilizado y el tono humorístico permiten a Turner divertirse en torno a los estereotipos bibliotecarios. Aunque las tramas tienden a ser excesivas, la serie es una lectura rápida y divertida.

 

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Aunque desconocido para el público en general, Rex tiene en realidad más de mil años de antigüedad, y fue el bibliotecario original en la Biblioteca de Alejandría. Es miembro de la Biblioteca Ordo, una sociedad internacional secreta de bibliotecarios. Con la ayuda del antiguo dios Thoth, que vive debajo de la Biblioteca, Rex viaja a los confines más lejanos del universo para recuperar los libros y luchar contra los poderes de la ignorancia y la oscuridad. Usando sus distintivos y súper gruesos frascos de vidrio y armado con un arsenal de poderosas armas, como los cristales de teletransportación capaces de transportar instantáneamente a Rex a los rincones más lejanos del universo, Rex atemoriza a los prestatarios recalcitrantes y puede enfrentarse a prácticamente cualquier enemigo, desde zombis holgazanes hasta señores de la guerra extraterrestres que huyen y se niegan a pagar sus honorarios atrasados.