
Association of Research Libraries (ARL). “Research Library Collections and AI.” ARL Blog. Consultado el 20 de abril de 2026. https://www.arl.org/blog/research-library-collections-and-ai/
La inteligencia artificial, especialmente en su vertiente generativa, está transformando las colecciones de las bibliotecas de investigación y, con ello, el propio ecosistema del conocimiento académico. La idea central es que las colecciones —tradicionalmente concebidas como conjuntos relativamente estables de recursos seleccionados— están evolucionando hacia sistemas dinámicos, interconectados y mediados por algoritmos. En este nuevo contexto, las bibliotecas dejan de ser únicamente custodias de contenidos para convertirse en agentes activos en la creación, organización y validación del conocimiento en entornos digitales altamente automatizados.
Las bibliotecas resultan especialmente atractivas para las empresas de IA debido a sus colecciones de contenido raro y único, sus metadatos estructurados y legibles por máquina, y sus sistemas de descubrimiento multifacéticos. Por ello, las compañías de IA están intentando acceder a los contenidos bibliotecarios de diversas maneras. Algunas despliegan tráfico excesivo de bots y enjambres automatizados para recopilar colecciones y metadatos con el fin de entrenar sus modelos. Otras buscan establecer alianzas con bibliotecas y apoyar la digitalización responsable de sus recursos. En ambos casos, las bibliotecas tienen la oportunidad de apoyarse en sus valores y en su experiencia de adaptación tecnológica para decidir cómo responder ante un acceso a sus colecciones que cambia con gran rapidez.
Uno de los aspectos clave del análisis es la redefinición del concepto de “colección”. La IA introduce nuevas formas de producción intelectual (como textos generados automáticamente, datasets masivos o modelos de lenguaje), lo que obliga a reconsiderar qué debe formar parte de las colecciones y bajo qué criterios. Las bibliotecas se enfrentan así a la necesidad de integrar no solo documentos tradicionales, sino también datos, algoritmos y sistemas de entrenamiento, lo que amplía enormemente el alcance y la complejidad de sus fondos. Este cambio implica también revisar políticas de adquisición, preservación y acceso, adaptándolas a materiales que son, en muchos casos, dinámicos, efímeros o dependientes de infraestructuras tecnológicas.
El artículo subraya igualmente las tensiones éticas y legales asociadas a este proceso. La IA plantea interrogantes sobre derechos de autor, propiedad intelectual, sesgos algorítmicos y transparencia. Las bibliotecas, históricamente comprometidas con valores como el acceso abierto, la equidad y la integridad informativa, deben posicionarse ante estos desafíos. En este sentido, la ARL insiste en la importancia de desarrollar marcos éticos sólidos y políticas institucionales que garanticen un uso responsable de la IA, reforzando la confianza de la comunidad académica.
Otro eje fundamental es el papel de las bibliotecas como infraestructuras de datos. En un entorno en el que la investigación depende cada vez más de grandes volúmenes de información y de herramientas de análisis automatizado, las bibliotecas pueden desempeñar un rol estratégico como proveedoras de datos de calidad, curados y bien documentados. Esto las sitúa en el centro de la investigación científica contemporánea, no solo como apoyo, sino como colaboradoras activas en la producción de conocimiento.
El texto también destaca la necesidad de nuevas competencias profesionales. La integración de la IA exige que los bibliotecarios desarrollen habilidades en áreas como la ciencia de datos, la gestión de algoritmos, la alfabetización en IA y la evaluación crítica de sistemas automatizados. No se trata únicamente de adoptar herramientas tecnológicas, sino de comprender sus implicaciones y de mediar entre ellas y los usuarios. En este sentido, la formación continua y la adaptación organizativa se presentan como elementos clave para el futuro de las bibliotecas.
Además, el enfoque prospectivo del artículo conecta con los escenarios desarrollados por la ARL y la Coalition for Networked Information, que exploran distintos futuros posibles en función de cómo evolucione la IA. Estos escenarios muestran que, independientemente del grado de automatización o del dominio de actores comerciales, las bibliotecas mantienen un papel esencial como garantes de acceso equitativo, preservación del conocimiento y defensa de la integridad informativa.
En conjunto, el texto plantea que la inteligencia artificial no es solo una herramienta que impacta en las bibliotecas, sino una fuerza transformadora que redefine su misión, sus prácticas y su identidad. Las colecciones dejan de ser estáticas para convertirse en ecosistemas complejos, donde confluyen datos, tecnologías y comunidades. En este nuevo escenario, las bibliotecas de investigación están llamadas a liderar la transición hacia un modelo de conocimiento más abierto, ético y colaborativo, siempre que sean capaces de adaptarse con visión estratégica y compromiso con sus valores fundacionales.