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El desafío de las bibliotecas ante el material generado por inteligencia artificial

Tanzi, Nick. 2025. “Addressing AI-Generated Materials in the Library Collection.” The Digital Librarian, 5 de agosto de 2025. https://the-digital-librarian.com/2025/08/05/addressing-ai-generated-materials-in-the-library-collection/

El auge de la inteligencia artificial generativa está transformando el ecosistema editorial y, en consecuencia, afectando a las bibliotecas. La proliferación de libros, artículos y audiolibros creados o narrados mediante herramientas automatizadas plantea retos relacionados con la calidad, la fiabilidad y la ética.

El problema no se limita a la producción independiente: en plataformas muy usadas por bibliotecas, como Hoopla u OverDrive, ya han aparecido títulos de baja calidad generados por IA, que terminan integrándose en las colecciones sin haber sido seleccionados expresamente por los profesionales, lo cual impacta en el presupuesto y en la experiencia de los usuarios.

El autor identifica varias razones por las que este fenómeno requiere atención inmediata. En primer lugar, está el riesgo de que la colección se llene de materiales de dudosa calidad que oscurezcan las obras más valiosas. En segundo lugar, se señala que una saturación de contenidos mediocres dificulta el descubrimiento de títulos relevantes y deteriora la experiencia de búsqueda de los lectores. En tercer lugar, el riesgo se agudiza en la no ficción: los errores o invenciones típicas de la IA pueden llevar a difundir información falsa en ámbitos tan sensibles como la salud, la ciencia o la educación. Por último, surge la cuestión de los audiolibros narrados con voces sintéticas, que a menudo no se presentan como tales, restando transparencia al servicio bibliotecario.

Ante este panorama, Tanzi propone que las bibliotecas desarrollen políticas explícitas para gestionar el material generado por IA. Estas políticas deben definir objetivos claros (asegurar calidad, promover transparencia, incluso prohibir ciertos materiales) y decidir si se redactan de forma independiente o como parte de las políticas tradicionales de desarrollo de colección. El reto práctico es evidente: en muchos casos resulta difícil identificar si una obra fue creada con IA, lo que plantea dudas sobre cómo hacer cumplir las normas. El debate no se reduce a un “sí” o “no” rotundo, sino que incluye la posibilidad de etiquetar y filtrar el contenido, en lugar de eliminarlo de manera automática.

El artículo recopila ejemplos de políticas aplicadas en bibliotecas estadounidenses. Algunas han optado por la prohibición total, como la Jasper-Dubois County Public Library en Indiana o la Cranston Public Library en Rhode Island, que rechazan obras enteramente generadas o narradas por IA. Otras instituciones han adoptado enfoques más flexibles, como la North Olympic Library System en Washington, que distingue entre material “generado por IA” (en general excluido) y material “asistido por IA” (escrito por humanos con apoyo tecnológico), admitiendo este último si cumple criterios de calidad. Incluso en casos donde la obra de IA ya ha sido adquirida, se permite conservarla con una etiqueta clara o aplicar los protocolos habituales de descarte.

La transparencia se convierte en un eje esencial. El autor subraya que no basta con que las bibliotecas establezcan sus políticas: es imprescindible que editores, distribuidores y plataformas informen de forma clara cuándo un título ha sido generado o narrado por inteligencia artificial. Sin esa colaboración, las bibliotecas carecen de herramientas para aplicar sus propios criterios de selección. Algunos proveedores han empezado a reaccionar a las demandas de mayor claridad, como en el caso de Hoopla, que ha respondido positivamente a las quejas de distintas instituciones. Asimismo, los usuarios deben tener acceso a esa información para poder valorar por sí mismos la fiabilidad de lo que leen o escuchan.

Libros creados por bots: los bibliotecarios se enfrentan al material generado por IA en sus colecciones

Saleh, Reema. “Books by Bots: Librarians Grapple with AI-Generated Material in Collections.” American Libraries Magazine, 2 de septiembre de 2025. https://americanlibrariesmagazine.org/2025/09/02/books-by-bots/

El artículo analiza cómo la proliferación de libros creados con inteligencia artificial (IA) está generando desafíos inéditos para las bibliotecas y quienes las gestionan.

No siempre resulta sencillo detectar qué títulos han sido elaborados por estas herramientas: la simple revisión de catálogos o fichas de proveedores no basta, de modo que muchas obras producidas por IA pasan inadvertidas, complicando su evaluación.

Se mencionan casos concretos, como un libro infantil —Rabbits: Children’s Animal Fact Book, de la editorial Bold Kids— que presenta señales de haber sido generado mediante IA. Ejemplos así impulsan a los bibliotecarios a examinar con mayor detenimiento metadatos, descripciones editoriales y otras huellas que puedan revelar una autoría no humana.

Sus páginas contenían frases extrañamente redactadas, algunas de las cuales incluían datos inventados sobre los conejos (como la afirmación de que se hacen su propia ropa). Cada página de texto mostraba la misma imagen prediseñada de un conejito comiendo una zanahoria. Fotos de archivo de conejos llenaban las páginas, con sus ojos y narices desapareciendo en la sangría del libro.

Además se sospecha que el título y otros de Bold Kids, que no tiene sitio web ni autores asociados con sus libros, fueron creados por inteligencia artificial (IA). Para colmo, el libro se imprimió bajo demanda, por lo que no se podía devolver. Peor aún, algunos libros generados por IA pueden contener desinformación potencialmente peligrosa. La Sociedad Micológica de Nueva York, por ejemplo, ha advertido contra la compra de guías escritas por IA para la recolección de setas silvestres. Al consultar los registros de derechos de autor de los libros, descubrió que contenían menciones a «texto generado por IA».

El texto subraya además la urgencia de contar con políticas y directrices claras para afrontar esta nueva realidad: desde definir en qué circunstancias se incorporarán a las colecciones libros creados con IA, hasta exigir transparencia sobre su origen y mantener estándares de calidad que resguarden la integridad de los fondos bibliográficos.

Finalmente, se recogen las distintas respuestas de la profesión. Algunos bibliotecarios están estableciendo criterios de adquisición específicos que distingan entre materiales de origen humano y automatizado; otros reclaman etiquetas o declaraciones de autoría explícitas. En todos los casos se pone en valor la vigilancia constante, necesaria para identificar contenidos dudosos y garantizar que las decisiones de selección mantengan el rigor, la relevancia y el servicio a la comunidad lectora.

Cómo identificar libros generados por IA:

  • Investiga quién es el autor y cuán “real” parece ser
  • Otra señal de alerta: un libro sin autor listado en absoluto.
  • Ten precaución con los libros autopublicados, de editoriales pequeñas o de plataformas como Amazon, que filtran menos contenido generado por IA que otros proveedores.
  • Considera si el libro está aprovechando la posibilidad de que un lector lo confunda con otro más popular
  • Si el libro se ha registrado en la Oficina de Derechos de Autor de EE. UU., es posible que su registro mencione la IA.

Cambios en el uso de materiales de la Biblioteca Pública de San Francisco (2012–2021): una transformación cultural y tecnológica

Fracassa, Dominic. 2021. “How the Pandemic Transformed San Francisco’s Public Libraries.” San Francisco Chronicle, November 28, 2021. https://www.sfchronicle.com/sf/article/How-the-pandemic-transformed-San-Francisco-s-16667414.php

El gráfico que representa la circulación de materiales físicos y digitales en la Biblioteca Pública de San Francisco (SFPL) entre 2012 y 2021 no solo muestra una curva de préstamo, sino también una historia más amplia sobre cómo evolucionan las bibliotecas ante los cambios tecnológicos, sociales y sanitarios.

Caída sostenida de los materiales físicos

En 2012, la circulación de materiales físicos (libros impresos, revistas, DVDs, CDs, vinilos, etc.) era dominante, alcanzando casi 10 millones de préstamos anuales. Esta cifra es reflejo del modelo tradicional de biblioteca, donde el contacto físico con los documentos era el centro de la experiencia bibliotecaria.

Sin embargo, con el paso de los años se observa una tendencia descendente progresiva en este tipo de circulación. Aunque algunos factores pueden estar relacionados con la preferencia por medios digitales, también influyen los cambios en los hábitos culturales: menor consumo de soportes físicos como CDs o DVDs, y mayor acceso a contenidos desde dispositivos personales.

El punto más dramático se produce en el año fiscal 2020–2021, cuando el número de préstamos físicos cae casi a cero. Este descenso no se debe solo a una preferencia voluntaria del usuario, sino al cierre temporal de bibliotecas y restricciones sanitarias derivadas de la pandemia de COVID-19, que impidieron el acceso físico a las colecciones.

Ascenso sostenido de los materiales digitales

En contraste, en 2012 el préstamo de materiales digitales era aún marginal. Aun así, desde entonces la SFPL comenzó a invertir en plataformas digitales, ampliando su colección de ebooks, revistas electrónicas, periódicos digitales y contenidos en streaming (como películas, audiolibros y cursos).

Con el paso de los años, estos servicios fueron ganando adeptos, especialmente entre públicos jóvenes o tecnológicamente familiarizados. En 2021, los préstamos digitales alcanzaron los 4 millones, superando por primera vez a los materiales físicos.

Esta transición se aceleró durante la pandemia, cuando los servicios digitales se convirtieron en la única vía de acceso a la biblioteca para miles de usuarios. El crecimiento repentino sugiere que muchos usuarios adoptaron estos formatos no solo por necesidad, sino también por comodidad y eficiencia.

La pandemia como catalizador

El periodo 2020–2021 fue decisivo. Las restricciones sanitarias obligaron a cerrar sucursales, suspender eventos presenciales y repensar los servicios de la biblioteca. Esto forzó a instituciones como la SFPL a reconfigurar su oferta digital, expandiendo licencias, aumentando el presupuesto para contenidos electrónicos y formando a su personal y usuarios en el uso de nuevas plataformas.

Para muchos usuarios, esto significó su primer contacto serio con libros digitales o plataformas de streaming educativo o cultural.

Reflexión sobre tendencias

La evolución observada en San Francisco no es un caso aislado. Bibliotecas de todo el mundo han experimentado presiones similares. Sin embargo, la SFPL destaca por haber ofrecido una infraestructura digital robusta que permitió sostener el acceso al conocimiento durante la emergencia sanitaria.

Este cambio apunta a un modelo híbrido, en el que la presencia física seguirá siendo fundamental para la comunidad (especialmente para grupos sin acceso digital), pero donde los recursos digitales ocuparán un espacio cada vez más central en la estrategia bibliotecaria.

La transición no está exenta de desafíos: brechas digitales, derechos de autor en licencias digitales, costes de suscripción, y la necesidad de mantener colecciones físicas vivas y atractivas.

Tendencias en las bibliotecas en Estados Unidos con Jesús Alonso Regalado. Planeta Biblioteca 2025/07/25

Tendencias en las bibliotecas en Estados Unidos con Jesús Alonso Regalado.

Planeta Biblioteca 2025/07/25

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Entrevista a Jesús Alonso Regalado,bibliotecario salmantino que desarrolla su labor en la State University of New York (SUNY) en Albany. Como bibliotecario de enlace, está especializado en los campos de Historia, Lenguas Romances y Estudios Latinoamericanos. Su trabajo se centra en tres pilares fundamentales: el desarrollo de colecciones, la alfabetización informacional y la atención personalizada a la investigación académica. En 2019 fue reconocido con el prestigioso premio “I Love My Librarian”, otorgado por la American Library Association, por su destacado impacto en la comunidad universitaria. Entre sus iniciativas más relevantes destaca la coordinación del proyecto LACLI (Latin American, Caribbean, U.S. Latinx, and Iberian Online Free Resources), una plataforma colaborativa internacional que reúne recursos digitales gratuitos bajo licencia Creative Commons. Esta herramienta, en constante crecimiento, cuenta con el respaldo de instituciones como El Colegio de México o la Fundação Getulio Vargas de Brasil. En esta entrevista, Jesús reflexiona sobre los desafíos y tendencias actuales en las bibliotecas estadounidenses, la política del nuevo gobierno estadounidense, la censura, el papel del bibliotecario socio colaborativo y su firme compromiso con el acceso abierto y la comunidad.

La Universidad de Yale se asocia con la Oficina de Publicaciones del Gobierno de EE. UU. para preservar la información gubernamental

Library Technology. «GPO Partners with Yale University Library to Preserve Government InformationLibrary Technology, March 6, 2025. https://librarytechnology.org/pr/31139

La Oficina de Publicaciones del Gobierno de los EE. UU. (GPO) ha firmado un Memorando de Acuerdo con la Biblioteca de Derecho Lillian Goldman de la Universidad de Yale para que se convierta en un «Preservation Steward» o responsable de la preservación.

El término Preservation Stewards hace referencia a bibliotecas o instituciones que tienen el compromiso de preservar y conservar los documentos oficiales del gobierno, especialmente aquellos en formato impreso, para garantizar su disponibilidad a largo plazo. Este programa fue establecido por la U.S. Government Publishing Office (GPO) para asegurar el acceso público continuado a la información gubernamental, tanto en formatos físicos como digitales, en un mundo cada vez más digitalizado.

Los Preservation Stewards desempeñan un papel clave en el mantenimiento de colecciones de documentos del gobierno federal, asegurando que los materiales sean correctamente almacenados, conservados y accesibles para futuras generaciones. Además, muchas de estas bibliotecas también sirven como socias de acceso digital, proporcionando plataformas y servicios en línea para facilitar el acceso remoto a estos recursos.

En estos días la Oficina de Publicaciones del Gobierno de los EE. UU. (GPO) ha firmado un Memorando de Acuerdo con la Biblioteca de Derecho Lillian Goldman de la Universidad de Yale para que se convierta en un «Preservation Steward» o responsable de la preservación. Este acuerdo tiene como objetivo ayudar a las bibliotecas a gestionar eficientemente la preservación de documentos gubernamentales en la era digital, garantizando el acceso público continuo a documentos del gobierno de los EE. UU. en formato impreso. A través de esta iniciativa, la biblioteca de Yale, junto con otras más de 60 en todo el país, contribuirá significativamente a la conservación de documentos impresos y proporcionará acceso digital a la información gubernamental. La GPO, que produce y distribuye información del gobierno federal, ve en esta colaboración una manera esencial de asegurar el acceso fácil y permanente a los documentos gubernamentales, vital para la democracia de EE. UU.

A través del acuerdo, muchas bibliotecas también sirven como socios de acceso digital que proporcionan acceso digital a la información del Gobierno. En la actualidad hay más de 60 bibliotecas que actúan como Preservation Stewards en todo Estados Unidos. Estas bibliotecas tienen la responsabilidad de preservar los documentos impresos del gobierno federal, asegurando que la información pública continúe estando disponible para el acceso de los ciudadanos, tanto en formato físico como digital. El objetivo de esta red es garantizar que la información gubernamental se conserve adecuadamente para las generaciones futuras, en un esfuerzo conjunto con la GPO. Las bibliotecas participantes en este programa también proporcionan acceso digital a la información gubernamental, contribuyendo significativamente a la preservación y la accesibilidad de los documentos oficiales.

La Biblioteca Pública de Boston amplía el acceso a sus colecciones mediante digitalización e inteligencia artificial

Boston Public Library. 2024. “Boston Public Library Expands Access to Collections through AI-Enhanced Digitization.” Boston Public Library. https://www.bpl.org/news/boston-public-library-expands-access-to-collections-through-ai-enhanced-digitization/.

La Biblioteca Pública de Boston (BPL) ha iniciado un ambicioso proyecto de digitalización para hacer accesibles cientos de miles de materiales históricos previamente inaccesibles al público. Mediante herramientas de inteligencia artificial (IA), la iniciativa busca modernizar los procesos de digitalización y mejorar el acceso y la exploración de las colecciones de la biblioteca.

La Biblioteca Pública de Boston (BPL) ha iniciado un ambicioso proyecto de digitalización a gran escala para hacer accesibles al público cientos de miles de artículos históricos previamente inaccesibles. Este esfuerzo multietapa busca modernizar los procesos de digitalización e integrar herramientas de inteligencia artificial (IA) para ampliar el acceso y la capacidad de descubrimiento de sus vastas colecciones.

Desde su fundación en 1848, la BPL ha acumulado una amplia variedad de materiales, incluyendo libros, documentos gubernamentales, mapas y periódicos. Aunque se han realizado esfuerzos de digitalización en el pasado, la magnitud de las colecciones ha dificultado su acceso completo al público. Este nuevo proyecto pretende cambiar esa realidad, proporcionando al público nuevas formas de descubrir e interactuar con los extensos fondos de la biblioteca.

Una colaboración destacada en este proyecto es con la Institutional Data Initiative (IDI) de la Biblioteca de la Facultad de Derecho de Harvard. Esta iniciativa de investigación trabaja con instituciones de conocimiento, desde bibliotecas y museos hasta grupos culturales y agencias gubernamentales, para refinar y publicar sus colecciones como datos accesibles. La IDI y la BPL explorarán procesos que equilibren la tecnología de IA con la experiencia curatorial al mejorar los metadatos de las colecciones y modernizar el programa de digitalización de la BPL para ampliar el acceso.

Además, la BPL cuenta con el apoyo de la iniciativa NextGenAI de OpenAI, lo que refuerza su compromiso de garantizar que las tecnologías emergentes de IA sirvan a una amplia gama de usuarios, desde investigadores académicos hasta aprendices de por vida. Este respaldo es parte de un esfuerzo más amplio para asegurar que las bibliotecas públicas puedan aprovechar las oportunidades que ofrece la IA, mejorando y optimizando sus servicios para beneficiar tanto a los usuarios como a los profesionales de las bibliotecas.

Este proyecto de la BPL refleja una tendencia más amplia en el mundo bibliotecario hacia la adopción de la IA para mejorar la accesibilidad y la eficiencia. Por ejemplo, la Biblioteca de la Facultad de Derecho de Harvard, a través de la IDI, ha publicado recientemente un conjunto de datos de alta calidad de casi un millón de libros de dominio público. Este conjunto de datos está disponible para que cualquier persona lo utilice en el entrenamiento de grandes modelos de lenguaje y otras herramientas de IA, lo que subraya el potencial de la IA para transformar la gestión y el acceso a los recursos bibliotecarios.

OCLC implementa un modelo de Inteligencia Artificial para la detección y eliminación de duplicados en los registros bibliográficos de WorldCat

OCLC. «Implementing AI to Further Scale and Accelerate WorldCat De-Duplication.» Última modificación 4 de febrero de 2025. https://www.oclc.org/en/news/announcements/2025/ai-worldcat-deduplication.html.

OCLC ha implementado un modelo de aprendizaje automático para la detección y eliminación de duplicados en los registros bibliográficos de WorldCat, como parte de sus esfuerzos continuos para mejorar la calidad de los datos y la experiencia de búsqueda para los usuarios de la red global de bibliotecas. La iniciativa comenzó en agosto de 2023, cuando se introdujo el primer modelo de aprendizaje automático para identificar duplicados de libros impresos en inglés, con el apoyo de la comunidad de catalogadores, quienes participaron en ejercicios de etiquetado de datos. Este proceso resultó en la eliminación de alrededor de 5,4 millones de registros duplicados de libros impresos en varios idiomas como inglés, francés, alemán, italiano y español.

El modelo de inteligencia artificial de OCLC se ha optimizado y extendido para abarcar todos los formatos, lenguajes y escrituras de WorldCat, utilizando los datos etiquetados por la comunidad para entrenar y ajustar el algoritmo. Tras una extensa fase de pruebas internas y la colaboración de bibliotecas miembros de WorldCat, se iniciará el 11 de febrero de 2025 una prueba piloto que involucrará la fusión de 500,000 pares de registros duplicados de libros impresos en inglés, que son la categoría más numerosa y la que ha recibido más pruebas hasta ahora.

Después de este primer ensayo, se evaluarán los resultados antes de realizar nuevas pasadas de eliminación de duplicados para los libros impresos en inglés. Una vez completada esta fase, OCLC continuará con la eliminación de duplicados en otros formatos, como materiales no bibliográficos y libros en idiomas distintos al inglés. Se recomienda a las bibliotecas que no usen WorldShare Management Services habilitar las actualizaciones de WorldCat en WorldShare Collection Manager para garantizar que reciban los registros actualizados.

Este esfuerzo, que combina la labor manual de los bibliotecarios con la tecnología avanzada de inteligencia artificial, ha logrado importantes avances en la reducción de duplicados en WorldCat. La eliminación de duplicados es una de las formas más efectivas de mejorar la calidad de WorldCat, y este enfoque automatizado permitirá a las bibliotecas ahorrar tiempo valioso y proporcionar una experiencia más precisa y eficiente para los usuarios, además de avanzar en la misión global de las bibliotecas.

Libros basura generados por IA ya está en tu biblioteca pública

Maiberg, Emanuel. «AI-Generated Slop Is Already In Your Public Library404 Media, 4 de febrero de 2025. https://www.404media.co/ai-generated-slop-is-already-in-your-public-library-3/

Los bibliotecarios están enfrentando un problema creciente en las bibliotecas públicas de EE. UU. con respecto a los libros de baja calidad generados por inteligencia artificial (IA). Estos libros están siendo incluidos en los catálogos digitales de bibliotecas públicas, lo que obliga a los bibliotecarios a revisar una gran cantidad de material para identificar qué libros son generados por IA y cuáles son escritos por humanos.

Las plataformas Hoopla y OverDrive, que gestionan los libros electrónicos en muchas bibliotecas, están facilitando la inclusión de estos títulos, sin que los bibliotecarios tengan un control efectivo sobre la selección. Aunque Hoopla ofrece un catálogo muy amplio, esto también significa que los bibliotecarios deben lidiar con contenido de baja calidad, incluyendo libros escritos o generados por IA con poca o ninguna supervisión. Este tipo de contenido es conocido como «slop» o «basura de IA», y se ha convertido en un problema debido a la falta de curaduría en las plataformas. Algunos de estos libros, aunque no presentan información peligrosa, están mal escritos y tienen una presentación pobre.

Los bibliotecarios expresan su preocupación por la cantidad creciente de contenido de IA en sus catálogos, ya que los usuarios pueden no ser conscientes de que están leyendo material generado por IA. Además, esto genera un gasto innecesario para las bibliotecas, que deben pagar por libros de baja calidad. Los bibliotecarios piden mayor transparencia y control en el proceso de selección de los libros, y sugieren que los libros generados por IA deben estar claramente identificados en los catálogos para que los usuarios sepan que no fueron escritos por autores humanos.

Uso de la Inteligencia Artificial y el Aprendizaje Automático en la British Library

Ridge, Mia. «AI (and Machine Learning, etc) with British Library CollectionsBritish Library Digital Scholarship Blog, December 2024. https://blogs.bl.uk/digital-scholarship/2024/12/ai-and-machine-learning-etc-with-british-library-collections.html

British Library está utilizando IA y AA para mejorar la accesibilidad, la organización y el análisis de sus colecciones, facilitando la investigación en el campo del patrimonio cultural digital. A través de una combinación de proyectos internos y colaboraciones externas, la biblioteca no solo está mejorando sus propias colecciones, sino también contribuyendo al debate sobre el uso ético y responsable de estas tecnologías en la preservación y difusión del conocimiento cultural.

La inteligencia artificial (IA) y el aprendizaje automático (AA) están transformando el campo de la investigación y el acceso a colecciones culturales y académicas. En la British Library, estas tecnologías se utilizan para enriquecer las colecciones, mejorando su accesibilidad y usabilidad en la investigación computacional. La biblioteca ha llevado a cabo una serie de proyectos internos y colaboraciones externas, además de capacitar a su personal para implementar IA y AA de manera ética y responsable.

La British Library ha sido un socio clave en el proyecto FRAIM de la Universidad de Sheffield (2024), centrado en la implementación responsable de la IA. Esto se refleja en su Estrategia de IA y Guía Ética, que subraya la importancia de utilizar estas tecnologías de manera que respeten la privacidad, la equidad y la transparencia. Además, la biblioteca ha promovido el debate sobre IA, fomentando la alfabetización en IA y datos para ayudar a los usuarios a comprender cómo se crean los modelos de aprendizaje automático y los conjuntos de datos.

Uno de los principales usos de la IA en la biblioteca es la transcripción de textos, un proceso fundamental para hacer que los libros y manuscritos digitalizados sean más accesibles para la búsqueda y el análisis. Herramientas como Transkribus y eScriptorium se han utilizado para transcribir texto manuscrito y impreso en una variedad de alfabetos y escrituras, lo que facilita el acceso a obras históricas y lingüísticas. Ejemplos de proyectos destacados incluyen el uso de Transkribus para el reconocimiento de texto manuscrito árabe y la automatización de la transcripción de libros bengalíes antiguos.

Además de estos proyectos internos, la British Library ha colaborado con otras instituciones para explorar el uso de IA y AA en el análisis de grandes volúmenes de datos. Un proyecto significativo fue Living with Machines (2018-2023), en colaboración con el Alan Turing Institute, que utilizó IA y ciencia de datos para analizar periódicos, libros y mapas históricos y comprender el impacto de la Revolución Industrial en las personas comunes. Este proyecto empleó diversas técnicas de IA, como la expansión léxica, la visión computacional y la clasificación de datos, y produjo más de 100 resultados en el repositorio de investigación de la biblioteca.

Internamente, la biblioteca también ha experimentado con IA en tareas específicas de catalogación y organización de colecciones. Un ejemplo de esto es el proyecto Languid: Language Identification Project (2020), en el que se utilizó IA para identificar y añadir códigos de idioma a más de 3 millones de registros de catálogo. Otro proyecto importante fue Flyswot (2021), que entrenó un modelo de aprendizaje automático para identificar imágenes de manuscritos digitalizados mal etiquetadas como «flysheets».

Además de los proyectos de investigación internos y las colaboraciones, la British Library ha puesto a disposición su Research Repository, que contiene conjuntos de datos útiles para entrenar modelos de IA. Entre estos recursos, destaca su colección de imágenes en Flickr Commons, que ha sido utilizada en proyectos como SherlockNet, que emplea redes neuronales convolucionales para etiquetar y describir automáticamente las imágenes de la colección.

No es posible conservar todo en bibliotecas, se impone la gestión colectiva de colecciones

Ian Bogus, Rachel Frick. «Stewarding the Collective Collection: An Analysis of Print Retention Data in the US and Canada». OCLC, 11 de noviembre de 2024.

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La «colección compartida» (shared print) es un enfoque colaborativo entre bibliotecas para gestionar el riesgo asociado con la conservación de materiales impresos, especialmente aquellos que son retenidos por un número reducido de instituciones. Su objetivo no es garantizar la conservación de todos los ejemplares de manera perpetua, sino trabajar juntas para alcanzar un umbral aceptable de riesgo, asegurando la preservación de títulos clave a nivel colectivo. A lo largo de los últimos años, este enfoque ha ganado relevancia debido a la limitación de recursos y el creciente volumen de publicaciones, lo que hace que sea inviable que todas las bibliotecas retengan copias de manera indefinida.

Uno de los mayores desafíos para la colección compartida es la falta de datos confiables y granulados que ayuden a las bibliotecas a tomar decisiones informadas sobre qué materiales deben ser conservados y cuáles pueden ser descartados o redistribuidos. La información disponible actualmente sobre las copias únicas o escasamente retenidas es limitada, lo que plantea incertidumbre sobre cómo abordar la escasez tanto de recursos como de títulos. Este vacío en los datos puede dificultar la toma de decisiones para las bibliotecas, que necesitan priorizar los materiales con más valor intelectual o histórico.

Además, hay una preocupación sobre el tiempo, los recursos humanos y financieros necesarios para mantener este esfuerzo. La cantidad de materiales que necesitan ser conservados puede ser abrumadora, y no todas las bibliotecas tienen la capacidad para asumir estos compromisos de retención. Por ejemplo, en muchas ocasiones, las bibliotecas más pequeñas o especializadas podrían no tener los recursos para retener ciertos ejemplares, lo que genera una tensión en cuanto a la distribución de las cargas de conservación.

La evolución de la infraestructura tecnológica en las bibliotecas podría ofrecer soluciones a estos problemas. En el futuro, se prevé que se desarrolle tecnología que facilite la migración de materiales escasamente retenidos desde bibliotecas más pequeñas hacia bibliotecas más grandes que tengan la capacidad para conservarlas. Esta transferencia de materiales podría ayudar a preservar materiales valiosos y difíciles de encontrar, evitando su pérdida.

Sin embargo, para que esta infraestructura funcione de manera efectiva, es necesario un enfoque robusto de gestión de datos. En la actualidad, los flujos de trabajo de catalogación y organización de la información en bibliotecas están diseñados principalmente para servir a las necesidades locales, lo que limita su eficacia a la hora de abordar desafíos a nivel colectivo. Por ello, se hace imperativo que los flujos de trabajo de metadatos sean revisados y adaptados a un contexto más amplio, para que puedan cumplir con los requerimientos de la conservación colectiva. Los esfuerzos para mejorar la calidad de los metadatos deben ser una prioridad para garantizar que la información sobre los materiales conservados sea precisa y esté bien organizada.

Una parte clave de la colección compartida es la identificación de títulos adecuados para su conservación colectiva. Dado que el número de materiales a conservar es limitado, es necesario reducir el alcance de la colección compartida y centrarse en aquellos títulos que tengan un valor intelectual significativo y que estén escasamente disponibles en otras colecciones. Este enfoque permite concentrar los esfuerzos en los materiales que más se beneficiarán de la conservación conjunta.

Sin embargo, incluso con una reducción en el número de títulos seleccionados, muchos de ellos seguirán siendo escasamente retenidos. Esto plantea un problema adicional, ya que los materiales que se seleccionan para la conservación colectiva no necesariamente estarán disponibles de manera accesible para todos los investigadores. La distribución de estos materiales sigue siendo un desafío importante, y se necesitarán más esfuerzos colaborativos para garantizar que se mantenga la integridad de las colecciones y se pueda acceder a los materiales importantes.

La mejora de los flujos de trabajo de metadatos es una de las acciones fundamentales para asegurar el éxito de la colección compartida. Los metadatos no solo permiten un seguimiento eficiente de los materiales, sino que también facilitan la búsqueda y el acceso a estos dentro de un sistema compartido. La calidad de los metadatos tiene un impacto directo en la capacidad de las bibliotecas para gestionar de manera efectiva los materiales compartidos. Por ello, es crucial que las bibliotecas inviertan en la mejora de sus flujos de trabajo de metadatos, adaptándolos a las necesidades de una colección colectiva.