Después de 2.000 años, la inteligencia artificial vuelve a dar voz a los libros sepultados por el Vesubio

1000 Libraries Magazine. (30 de agosto de 2026). “After 2,000 Years, Lost Books Buried by a Volcano Are Finally Being Read”. 1000 Libraries Magazine, sección History.

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El artículo presenta uno de los proyectos más fascinantes de la arqueología digital contemporánea: la recuperación de los rollos de Herculano, una extraordinaria colección de papiros que sobrevivió a la erupción del Vesubio en el año 79 d. C.

Los manuscritos pertenecían a la llamada Villa de los Papiros, cuya biblioteca constituye una de las pocas bibliotecas de la Antigüedad clásica que han llegado hasta nosotros. El calor extremo de la erupción carbonizó los papiros, transformándolos en frágiles bloques negros que, aunque destruidos aparentemente como libros legibles, conservaron en su interior los textos. Durante siglos se intentó desenrollarlos físicamente, pero estas intervenciones provocaron daños e incluso la destrucción de algunos ejemplares.

El gran cambio ha llegado gracias a la combinación de tomografía de rayos X, aceleradores de partículas, visión por ordenador e inteligencia artificial. En lugar de abrir los rollos, los investigadores pueden realizar imágenes tridimensionales de su interior y reconstruir digitalmente las diferentes capas de papiro. Este procedimiento, conocido como “desenrollado virtual”, permite separar y aplanar digitalmente las capas superpuestas del manuscrito. Posteriormente, los algoritmos de aprendizaje automático buscan las diminutas diferencias producidas por la tinta sobre las fibras del papiro carbonizado. La dificultad es enorme porque la tinta utilizada era fundamentalmente de carbono y, por tanto, resulta muy similar al propio material carbonizado del rollo en las imágenes de rayos X.

La tecnología no funciona, sin embargo, como una máquina que simplemente «lee» los manuscritos. La IA detecta patrones que pueden corresponder a tinta, mientras que la reconstrucción del texto y su interpretación corresponden a especialistas en papirología, filología clásica e historia antigua. Esta colaboración entre disciplinas es fundamental: los algoritmos permiten localizar señales prácticamente invisibles para el ojo humano, pero son los investigadores quienes deben determinar qué letras aparecen, reconstruir las palabras y comprender su significado. El proyecto constituye así un ejemplo especialmente interesante de cómo la inteligencia artificial puede actuar como una herramienta de descubrimiento científico sin sustituir el conocimiento experto.

Uno de los proyectos fundamentales en este proceso es el Vesuvius Challenge, que puso a disposición de investigadores y participantes de todo el mundo imágenes y herramientas informáticas para acelerar la recuperación de los textos. La iniciativa ha convertido un problema arqueológico aparentemente imposible en un desafío interdisciplinar de aprendizaje automático, visión artificial y geometría computacional. En 2026 se alcanzó un hito extraordinario: el rollo PHerc. 1667 se convirtió en el primero de Herculano que pudo ser desenrollado virtualmente y leído de principio a fin. El proyecto continúa trabajando para recuperar muchos más textos de una colección que todavía contiene centenares de rollos sin abrir.

El descubrimiento tiene una importancia que va mucho más allá de la tecnología. Los papiros pueden contener obras filosóficas, literarias e históricas que se han perdido en la transmisión tradicional de la cultura clásica. La biblioteca de Herculano ofrece, por tanto, la posibilidad de recuperar una parte desconocida del pensamiento antiguo y ampliar nuestro conocimiento sobre la filosofía, la literatura y la cultura grecorromanas. Cada nuevo fragmento recuperado puede aportar información sobre autores y obras de los que solo conocemos referencias indirectas o que permanecían completamente desconocidos. La tecnología permite así convertir lo que durante siglos parecía un conjunto de objetos carbonizados e ilegibles en una auténtica biblioteca digital recuperable.

El caso también resulta especialmente significativo desde la perspectiva de las bibliotecas y la preservación del patrimonio documental. La recuperación de estos manuscritos demuestra que digitalizar no significa únicamente hacer una fotografía de un documento, sino desarrollar nuevas tecnologías capaces de revelar información que físicamente no puede ser consultada. Bibliotecarios, científicos, especialistas en humanidades digitales, ingenieros e investigadores trabajan conjuntamente para preservar y hacer accesibles materiales que, de otro modo, permanecerían ocultos. En este sentido, los rollos de Herculano constituyen un magnífico ejemplo de cómo la tecnología puede ampliar las posibilidades de conservación, investigación y acceso al patrimonio escrito.

El proyecto del Vesubio demuestra que la inteligencia artificial puede convertirse en una herramienta extraordinaria para recuperar conocimiento perdido: no abre físicamente los libros, sino que permite «ver» dentro de ellos, reconstruir sus páginas y ayudar a los especialistas a recuperar textos que llevan casi dos milenios esperando ser leídos. La combinación de patrimonio, bibliotecas, ciencia